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Raymundo Riva Palacio
Raymundo Riva Palacio
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29 Marzo 2017 04:08:00
La piel militar
No hay forma de cubrir con miel la molestia de las Fuerzas Armadas con los políticos. Tampoco se puede esconder la necesidad del presidente Enrique Peña Nieto por acariciar su piel y colocar lo único que puede, un bálsamo a las profundas heridas que su Gobierno les ha infligido. Lo intentó este martes en un evento sin precedente en el Campo Militar Número 1, donde acicaló con su trato a cientos de soldados, marinos y sus familias, que fue replicado por circuito cerrado de televisión en las 64 zonas militares. Un acto que comenzó frío se tornó cálido cuando Peña Nieto rompió con el protocolo y caminó entre todos, desplegando lo que mejor tiene, su calidez cuando achica distancias y se relaciona sin muros, que es lo que más ha abandonado durante su sexenio. Insólito y extraordinario, fueron algunos de los calificativos con que la prensa coloreó el evento. Tan insólito y extraordinario como la molestia acumulada por años de estar supliendo a policías en las calles y carreteras mexicanas por las Fuerzas Armadas.

Durante 3 años el secretario de la Defensa, general Salvador Cienfuegos, se tragó las presiones de los oficiales y los generales retirados por la forma como el Gobierno los utilizaba en la guerra contra las bandas criminales, pero no les daba una protección jurídica. El caso extremo, que generó una pequeña crisis dentro del Gabinete, fue cuando el entonces procurador general Jesús Murillo Karam dijo que los soldados habían realizado una “matanza” en Tlatlaya, en 2014, donde murieron 22 civiles. Gradualmente el general Cienfuegos y el secretario de la Marina, Francisco Vidal Soberón, elevaron el tono de su discurso ante el abandono del Gobierno en la arena pública y comenzaron a criticar veladamente la política de seguridad federal y la debilidad de las instituciones civiles. El Presidente tomó nota.

Entre el 1 de enero y el 16 de marzo, de acuerdo con un análisis publicado en la edición impresa de Eje Central, la palabra “Ejército” figuró en 31 documentos difundidos en la página de la Presidencia de la República, con 20 veces que se utilizó durante 2013 y 2014. La palabra “militar” apareció en 40 documentos, contra 34 registrados en 2016, 14 en 2015, 8 en 2014, y 12 en 2013. La palabra “Fuerzas Armadas” se apuntó en 31 ocasiones, contra 24 en 2016, 10 en 2015, 4 en 2014, y 3 en 2013.

En el primer año de su Gobierno, Peña Nieto asistió a cuatro eventos de las Fuerzas Armadas; en los primeros 75 días de su penúltimo año de gestión participó en nueve.

Pese a esto, el Presidente había sido descuidado en su manejo discursivo con las Fuerzas Armadas. Por ejemplo, cuando recientemente murió el general Antonio Riviello, un ejemplo de institucionalidad cuando le ordenaron que la solución para el Ejército Zapatista de Liberación Nacional sería política y no militar, el Presidente colocó un mensaje estándar en su cuenta de Twitter de 17 palabras, idéntico al que escribió para lamentar el fallecimiento del diputado federal Carlos Hermosillo, vinculado con actos de corrupción en Chihuahua. Cuando murió el exsecretario de Hacienda y embajador Jesús Silva Herzog, le dedicó dos mensajes, uno de ellos con una tipografía fuera de lo normal, de 25 palabras.

Sin embargo, en el evento que se realizó en las instalaciones de la 1ª Brigada de la Policía Militar, Peña Nieto aprovechó la coyuntura que le abrió el precandidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, que desde hace dos semanas escaló su crítica a los militares. En Nueva York sugirió que los militares habían participado en la desa-parición de los normalistas de Ayotzinapa en Iguala en septiembre de 2014, y ante las críticas que recibió, primero del propio Peña Nieto y después de varios actores políticos del Gobierno y la oposición, fue hundiéndose en el pantano. López Obrador dijo en Veracruz la semana pasada que las Fuerzas Armadas “han masacrado” civiles durante los gobiernos del expresidente Felipe Calderón y de Peña Nieto, en la reiteración de un discurso que le ha generado negativos entre la comunidad castrense.

Los varios discursos del Presidente en el corazón de las Fuerzas Armadas mexicanas en Lomas de Sotelo no iban a llevar destinatario alguno, adelantaron a la prensa voceros de Los Pinos. No fue así. En el último mensaje de Peña Nieto, que todo el tiempo improvisó mientras caminaba entre los militares y sus familias, habló con desprecio de “aquellos que todavía hablan de masacrados”, en una alusión directa a López Obrador. “(Son) inadmisibles e inaceptables quienes con ignorancia o dolo descalifican la labor de nuestras Fuerzas Armadas”, remató Peña Nieto, en un discurso que la atrajo una gran ovación y reconocimiento de los jefes militares.

Pero no sólo con discursos bien logrados y oportunos revierte años de maltrato a las Fuerzas Armadas. López Obrador le dio la oportunidad de reivindicarse con soldados y marinos a los que su Gobierno ha golpeado con la falta de un blindaje jurídico y presupuestos menguados. El evento que encabezó Peña Nieto logró quizás frenar el deterioro de la relación entre civiles y militares, pero no va a durar mucho.

La Ley de Seguridad Interna sigue empantanada en el Congreso, lo que es una fortuna para las Fuerzas Armadas y los mexicanos, porque es una regresión en materia de respeto a derechos humanos.

La solución es un nuevo modelo de Policía, atorado hace años en el Congreso, que pavimente el camino de las Fuerzas Armadas a sus cuarteles y no, como quieren los políticos, al infierno.
28 Marzo 2017 04:07:00
Seguritech, el querubín
Seguritech es el nombre de una empresa que genera muchos murmullos pero de la que nadie quiere abiertamente hablar. Empezó en 1996 como una compañía que vendía alarmas vecinales y botones de pánico, de donde evolucionó a una empresa de seguridad que de la mano de los gobiernos mexiquenses se convirtió en escasos 10 años, en un emporio nacional de telecomunicaciones, aeronáutica, defensa y construcción. Su fundador es Ariel Picker, que tiene 51% de las acciones y sus socios son extraños: Gonzalo Miguel Adalid Mier, general retirado que trabajó en áreas de seguridad pública, que murió en 2013, tiene 30% de las acciones, y Alicia Rebolledo Terrazas, que tiene 19%, es una notaria pública en Veracruz. Como Tecnoradio S.A. de C.V., Seguritech es una empresa ligada al poder sumergida en la opacidad, aunque a diferencia de la primera, el que su campo de acción sea la seguridad evita que sus contratos sean públicos.

Personas que han seguido su vertiginoso crecimiento recuerdan que Picker se relacionó con el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, y con varios miembros de su equipo. El más conocido, al haber sido puesto al descubierto hace dos domingos por la revista Proceso, es David Korenfeld, exdirector de Conagua, que fue quien lo impulsó a la diversificación de negocios de Seguritech al entregarle contratos hidráulicos. Korenfeld fue más que eso, dijo uno de los que los conocen, porque a través de él Peña Nieto, como gobernador y después como Presidente, estableció una relación directa con la poderosa comunidad judía en México. Picker gozaba de la confianza de Peña Nieto y su equipo cercano, aunque el volumen más importante de sus contratos, en función de montos, se ha dado con el gobierno de Eruviel Ávila.

Seguritech era una empresa modesta que creció apresuradamente. De un negocio concentrado en la Ciudad de México y el Estado de México, en la última década amplió sus relaciones comerciales a otros 20 estados, en donde ha instalado la mayoría de los centros de seguridad conocidos como C2 (que hace monitoreo de video vigilancia), los C4 (centros de Comando, Control Comunicación y Cómputo), y los C5 (centros de Comando, Control Comunicación, Cómputo y Calidad). Todos los contratos, por la razón del campo que toca, han sido por adjudicación directa. Este tipo de procedimiento no habría despertado sospecha en la industria, de no ser porque concentran cerca del 80% de todas las adjudicaciones directas que ha dado el Gobierno de Peña Nieto en materia de seguridad, según cálculos de los expertos, y por la forma como se entregan.

En la industria se quejan del favoritismo con el que, a su juicio, se manejan los contratos con Seguritech. “Cuando llegan a un estado, prácticamente tienen el contrato asignado”, dijo un ejecutivo en una empresa de seguridad, que citó el caso de un Gobierno que llevaba apenas dos meses en funciones y que entre sus primeras acciones fue dar todas las asignaciones directas en materia de seguridad a la empresa. Picker, por otra parte, señaló una persona que conoce la forma como se realizan estos negocios, sólo los concreta con quienes gobiernan en los estados. “Su fuerza no está en Korenfeld o en el Estado de México”, añadió otra persona que conoce los vínculos de Picker con el círculo íntimo de Peña Nieto desde hace tiempo. “La fuerza proviene de alguna oficina en Los Pinos”.

No está claro en la industria quién es su padrino dentro del círculo peñista, donde han mostrado una proclividad para establecer relaciones políticas o empresariales que se adentran en el conflicto de interés. Pero la certeza de que no hay otro lugar de donde podría tener el apoyo para que los gobiernos estatales vean a Seguritech como una empresa pre-etiquetada y le entreguen adjudicaciones directas, proviene de la facilidad como ha hecho negocio durante estos años. De la misma manera, la tensión que se ha dado en las últimas semanas ante las señales de cuando menos cinco gobierno estatales que quieren demandar a la empresa y a su principal accionista por contratos inconclusos o funcionamiento parcial, sugiere que por encima de Picker hay personeros tan poderosos que puedan estar inhibiendo a varios gobernadores a tomar acciones en su contra.

El caso de Seguritech, como el de Tecnoradio que se exploró en el texto anterior, son dos ejemplos muy claros del entramado opaco entre Los Pinos y empresarios ligados a altos funcionarios de la Presidencia. No hay evidencias sólidas que permitan apuntar conflictos de interés de Seguritech con el equipo de Peña Nieto, y menos aún que sean beneficiarios de sus ganancias. Pero las sospechas son letales en el último tercio del sexenio. El caso de Tecnoradio es menos difícil de procesar porque al no estar en el campo de la seguridad, los conflictos de interés que aparentemente existen pueden ser solucionados y eliminados. Con el de Seguritech, la situación es distinto.

No habrá manera de abrir esa caja negra que es en donde se maneja para conocer el mapa de su crecimiento desorbitado en la última década, porque sus contratos entran bajo los rubros de seguridad nacional. La confirmación de que Picker llega a los estados con la recomendación de Los Pinos, como sostienen en la industria, saldría si alguien lo denunciara y comenzara una investigación. Eso no sucederá. O al menos, no en este sexenio, lo que no significa que la protección, quizás mutua, sea para siempre.

P.D. En la columna anterior, “la misteriosa Tecnoradio”, se apuntó que el IMER depende de la Secretaría de Gobernación. Depende de la Secretaría de Educación.
27 Marzo 2017 04:07:00
La misteriosa Tecnoradio
La comunidad libanesa en México, a la cual pertenecen algunos de los empresarios más importantes del país, le pidieron al presidente Enrique Peña Nieto que luche contra corrupción. “La corrupción produce desaliento y crea una imagen repugnante dentro de la sociedad”, dijo el líder del Centro Libanés, Alejandro Serio. “Señor Presidente, le pedimos que se aplique la ley”. Peña Nieto, que en público y en privado asegura que su Gobierno ha hecho más que nadie para combatirla, respondió que será la ley anticorrupción lo que probará su dicho. Pero el futuro no es el presente. Mientras se daba ese intercambio, crece la polémica sobre la opacidad en los contratos y adjudicaciones de dos empresas, Seguritech y Tecnoradio, que tienen vasos comunicantes con Los Pinos.

La prensa especializada lleva dos semanas mostrando lo que parece una proclividad a apoyar a esas dos empresas que han florecido durante el Gobierno de Peña Nieto. Tecnoradio, ha sido cuestionada por el hermetismo con el que las autoridades cuidan la identidad de sus socios. Fundada en 2011, de la nada se presentó en el concurso público del Instituto Federal de Telecomunicaciones para obtener 191 frecuencias de radio FM y 66 en AM, y se quedó con 34 FM y 3 AM en 18 estados, por las cuales ofreció pagar 287 millones de pesos, 37 millones más que el segundo lugar, Grupo Radio Centro, de largo historial en la industria. La suspicacia general la resumió Javier Tejado, experto en telecomunicaciones y abogado de Televisa, en su columna en El Universal el martes pasado: “¿Quién está detrás de Tecnoradio?”.

La prensa estaba volcada en sus accionistas y representantes públicos, Carlos Lara Sumano, director del Instituto Mexicano de la Radio, Alfonso Amilpa, exfuncionario federal y asesor de varios grupos radiofónicos, y Alí Eduardo Bañuelos, que trabaja con Diamond Electronics, que es importante contratista de televisoras digitales con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. El debate se ha centrado en Lara Sumano, ante un posible conflicto de interés. ¿Cómo puede un funcionario cuya área de competencia es la radio participar en un concurso de licitación de frecuencias de radio? La prensa reveló que Lara Sumano tiene 249 de las 600 acciones de Tecnoradio, mientras que Amilpa tiene otras 306. Quién tiene las 45 restantes es otro misterio porque Bañuelos, sólo aparece como representante legal.

Lara Sumano explicó la semana pasada que si bien él fue uno de los fundadores de Tecnoradio, vendió sus acciones en septiembre, sin mostrar ningún documento que avalara su dicho, ni tampoco aclaró por qué, si desde febrero pasado apareció esa empresa como la ganadora del concurso público, no hizo del conocimiento público su retiro como accionista hasta que el escándalo lo comenzó a quemar. El Gobierno ha dejado solo al director del IMER. La Secretaría de Gobernación, bajo cuya jurisdicción se encuentra ese instituto, no ha dicho absolutamente nada. La Secretaría de la Función Pública no ha abierto ninguna averiguación que se sepa, hasta este momento. Las autoridades judiciales competentes tampoco han intervenido, ni siquiera informalmente, para que Lara Sumano les aporte las pruebas de que, en efecto, no es accionista en la empresa. Este funcionario tampoco ha presentado una denuncia penal por el mal uso de su nombre y el abuso de confianza por haber existido, en dado caso, usurpación de su nombre para actividades que serían ilegales, que obligaría a la cancelación del concurso.

Este tema se ha vuelto muy caliente por las ramificaciones que tiene hasta Los Pinos, en particular con la Dirección de Comunicación Social que encabeza Eduardo Sánchez. Lara Sumano, Amilpa y Sánchez son un trío de viejos amigos que se introdujeron en el tema de la radio y telecomunicaciones desde que trabajaron en esas áreas en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, cuando el secretario era Emilio Gamboa, actual coordinador del PRI en el Senado. Sánchez fue director de Radio de la SCT de 1991 a 1993, y lo sustituyó Amilpa, mientras que Lara Sumano era director de Telecomunicaciones en tiempos de Gamboa. Esa dependencia fue su plataforma para ingresar y ser asesores de grupos de radiodifusores dentro de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión (CIRT), por la que Sánchez llegó a una diputación años después.

Sánchez fue parte activa en la campaña presidencial de Peña Nieto, y al iniciar este Gobierno fue nombrado subsecretario de Normatividad de Medios en Gobernación. Sánchez incorporó a su equipo a Lara Sumano, a quien nombró en la dirección del IMER, y regresó de Denver, donde era cónsul, a Andrés Chao, a quien nombró director de Radio y Televisión en su Subsecretaría. Ninguno de ellos dos ha dicho nada sobre Lara Sumano, aunque política y formalmente depende de ellos. Sánchez es vocero del presidente y responsable de medios en Los Pinos desde 2013, mientras que Chao es subsecretario de Normatividad.

De Tecnoradio nadie quiere hablar. Este grupo, que según Lara Sámano no tenía recursos, concurso con fuerza y elevó dramáticamente los costos. En general subió en 22% el precio del mercado con respecto a los valores mínimos, según Fernando Mejía Barquera, un experto en el tema. Empresarios de la industria aseguran que lo que pagó Tecnoradio hace inviable el modelo de negocios, con lo cual crecen las dudas sobre quién o quiénes están detrás, no sólo en términos legales, porque pueden ser testaferros, sino en términos reales. La opacidad es el nombre del juego en el peñismo, como sucede con Seguritech, de quien se hablará en la siguiente entrega.
24 Marzo 2017 04:08:00
Tumbas masivas
La historia de México de los últimos años está por escribirse. La va a contar la vida y la muerte de cientos de cuerpos que están siendo encontrados en las fosas clandestinas que están brotando por todo el país. Jojutla, en la zona más caliente de Morelos, es la última comunidad donde la tierra empezó a escupir lo que se le atora, y que acentuó la atención mundial luego de los escatológicos hallazgos en Veracruz de las dos últimas semanas. El interés ha sido extremadamente tardío para un fenómeno inexplicable en un país que supuestamente en paz, pero que dada su dinámica de violencia, se puede alegar que está inmerso en una guerra civil sui generis entre múltiples bandos criminales y el Gobierno federal.

Un grupo de trabajo privado ha documentado a partir de fuentes abiertas que de 2014 a 2016 se localizaron 672 fosas en el país, donde contabilizaron mil 557 cuerpos. Estos cuerpos no están registrados dentro de las estadísticas sobre homicidios que tiene el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública debido, explicaron los autores del reporte, a que en algunos pasos se encuentran sólo partes de cuerpos, situación que no permite determinar el número de personas a las que corresponden.

El mejor ejemplo de ello es Patrocinio, un ejido en San Pedro de las Colonias, en la Comarca Lagunera, a unos 80 kilómetros de Torreón, que es una inmensa fosa clandestina donde se han encontrado en aproximadamente un año y medio casi 3 mil 500 restos humanos, cuya reconstrucción forense aún no permite saber a cuántas personas corresponden. ¿Cuántas personas fueron asesinadas y tiradas en estos cementerios clandestinos que ocupan un segundo corte en la corteza terrestre mexicana? No hay realmente datos confiables que permitan conocer actualmente periodos en los cuales se dieron esos asesinatos, ni la demografía de las personas que fueron tiradas ahí. Tampoco hay información genética que permita comparar los restos de los cuerpos con las bases de datos de personas desaparecidas. Pero el fenómeno es nacional.

Solamente ocho de las 32 entidades del país no tienen fosas clandestinas, o cuando menos conocidas hasta ahora: Ciudad de México, Durango, Hidalgo, Nayarit, Puebla, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán. Del resto, Guerrero es el que ocupa el primer lugar de tan dramática clasificación. Entre enero de 2014 y enero de 2017, se han encontrado 683 cuerpos en estas tumbas clandestinas, que representa el 41.5% del total en el país. Le siguen Veracruz, donde se habían encontrado hasta hace dos meses 265 cuerpos, que solamente con los 304 restos de cuerpos localizados en los últimos 15 días, se duplicó en un parpadeo la aterradora contabilidad. En tercer lugar de esta lista se encuentra Nuevo León, con 99 cuerpos.

No deja de llamar la atención que estos tres estados cambiaron de gobierno en los 18 últimos meses. Aunque no existe un patrón en cuanto al conflicto entre bandas criminales, a las que las autoridades responsabilizan de estos asesinatos, hay algunos vasos comunicantes. En Guerrero luchan de manera más enconada las escisiones del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, que a su vez se separaron del cártel del Pacífico, que lucha en Nuevo León contra Los Zetas, que a su vez enfrentan al cártel Jalisco Nueva Generación, que se desdobló hace varios años de los sinaloenses. Pero la duda sobre qué llevó a esas tumbas clandestinas, sigue sin poderse responder con precisión. Jorge Winckler, el fiscal veracruzano, ha dicho sin evidencia forense que los restos que han encontrado en el estado pudieron haber sido resultado de asesinatos hace varios años.

La explicación de Winckler pudiera tener solidez, como hipótesis de trabajo en estados como Tamaulipas y Michoacán, número cuatro en la lista con 89 cuerpos encontrados en fosas clandestinas, y Sinaloa, con 66 cuerpos encontrados, y Jalisco y Morelos con 49, que son los siguientes estados en la lista. Pero hay estados como Aguascalientes, con un cuerpo en una fosa clandestina, que se encuentra en el último lugar de esta tabla, donde la pregunta si se trata en efecto de un acto cometido por cárteles o un asunto de índole personal, añade complejidad al entendimiento del fenómeno.

Estados como Guanajuato, con 23 cuerpos en fosas clandestinas llaman tanto la atención como Colima, donde se han encontrado 19, porque la violencia criminal sólo ha repuntado en el último año, mientras que en estados como Baja California, Chihuahua y Coahuila, donde se escenificaron algunas de las batallas entre bandas criminales más sangrientas, se descubrieron en ese periodo 39, 33 y 26 cuerpos, respectivamente, que parece un número pequeño para el tipo de guerra que vivieron. Hay entidades con cárteles dominantes donde los hallazgos de cuerpos son bajos, como en Zacatecas y Tabasco, controlado por Los Zetas, con 36 y 7, respectivamente, o Sonora, territorio de los sinaloenses, con 12.

Baja estadística de cuerpos encontrados, como en Puebla y Campeche con 3 cada uno, no se comprenden con amplitud dentro de un patrón criminal por el incipiente pero creciente conflicto entre grupos delincuenciales antagónicos, que es lo que sucede en estados como San Luis Potosí y Baja California Sur, con 10 y 7 cuerpos respectivamente encontrados en fosas clandestinas. Oaxaca y Chiapas, que no tienen pugnas notables entre cárteles, registraron en el periodo cuatro cuerpos cada uno, pero en el Estado de México, duodécimo en la lista, se encontraron 30 cuerpos, pese al control por regiones de las organizaciones criminales.

¿Cómo pudo todo esto pasar en México ante los ojos de todos? “Por muchos años los cárteles de la droga desaparecían a la gente y las autoridades eran complacientes”, explicó el fiscal Winckler durante una reciente entrevista. Aunque no ofreció prueba alguna, como hipótesis de trabajo es la línea de investigación que menos debe descartarse.
23 Marzo 2017 04:08:00
Los coqueteos de la maestra
La negativa judicial para que la maestra Elba Esther Gordillo enfrente su proceso judicial en prisión domiciliaria ha sido por presión del Gobierno federal, que ha convencido a los jueces que si le dan el beneficio se puede fugar de México. Esa realidad tiene otra cara, la de prisionera política del presidente Enrique Peña Nieto. Inicialmente, el Presidente no quería que la detuvieran, pero hoy, él mismo, afirman personas que conocen el entramado político, es quien no desea alterar el status quo. Aún no es tiempo, citan al Presidente, cuando le piden instrucciones para saber si continúan la presión a los jueces o permiten que se vaya a su casa. El problema ya no es si obstaculiza la reforma educativa, que fue el argumento para detenerla, sino con quién jugará en las elecciones presidenciales de 2018. El temor a su fuerza continúa.

La maestra Gordillo se encuentra en un discreto hospital privado de la colonia Roma, debido a su mal estado de salud, principalmente por los resabios de la hepatitis C que se atendió en Phoenix, y la alta presión que tenía desde antes que la detuvieran a principio de 2013. En el hospital tiene tres habitaciones –la recámara, una sala y un comedor–, además de un roof garden, donde hace sus comidas familiares. Aunque está permanentemente vigilada, es posible acceder a ella sin ser registrado, como lo han hecho algunos líderes políticos de partidos medianos que la han visitado.

Su actividad política no es intensa como antaño, pero no por eso menos importante. A través del enlace del exjefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, el senador Mario Delgado ha servido como puente con el jefe político de Morena, Andrés Manuel López Obrador. La comunicación no es nueva, y aunque públicamente López Obrador rechazó una alianza electoral en 2006, que la empujó a respaldar al panista Felipe Calderón, nunca dejaron de mantener una comunicación indirecta. Ebrard es una de las cuatro debilidades de la maestra, como lo es Esteban Moctezuma, quien trabaja en el programa social del precandidato presidencial morenista. Las otras dos debilidades son Jorge Castañeda, el excanciller con quien ha tenido altibajos, y Adolfo Aguilar Zinser, que murió en un accidente automovilístico en 2005.

La maestra ha dicho públicamente que no desea volver a participar en la vida pública, pero parece tener intenciones diferentes, expresadas a su entorno y expresadas a sus interlocutores. Su mayor molestia, afirman personas que saben de su sentir, es con el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, porque fue quien, con una invitación falsa a cenar, le tendió la trampa para que la detuvieron. Es mayor la indignación contra él que contra el Presidente, número dos en su ira, y por encima del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, a quien sintió que la traicionó por la cercanía que tenía con él, pero que se ha ido reivindicando ante ella al procurar a su nieto, Othón Francisco de León, hijo de su fallecida hija Mónica.

Gordillo está enfrentando un proceso donde no le han podido probar nada hasta ahora. La principal razón es que todo el dinero por el que la han acusado de lavado de dinero de procedencia ilícita, en realidad es lícito porque salió de la tesorería del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, de la que era presidenta. El único delito por el que podría rápidamente ser procesada, por cuando menos fraude y abuso de confianza, sería por utilizar ilegalmente los recursos del sindicato, pero el presidente del magisterio, Juan Díaz, nunca ha presentado una denuncia en su contra.

La forma como el Gobierno federal ha buscado mantenerla neutralizada, refleja la preo-cupación sobre el avance electoral de López Obrador, por un lado, y las posibilidades que tendría para canalizar apoyos magisteriales a su favor. Gordillo fue una pieza importante en las elecciones presidenciales de 2006, cuando saboteó al candidato presidencial del PRI, Roberto Madrazo y apoyó en dos de las cinco circunscripciones electorales a Calderón. En 2012 la alianza fue con Peña Nieto. No se sabe, sin embargo, qué tanta fuerza tendría la maestra dentro del sindicato en este momento, pero la molestia magisterial contra la reforma educativa y la forma malagradecida con la que han tratado a Díaz, ya ha dado muestras de un voto anti-PRI en varias regiones del centro y sur del país.

Gordillo y su entorno, en particular su yerno, Fernando González, que fue subsecretario de Educación y buscó sin éxito convencer al actual secretario de Educación, Aurelio Nuño, que la reforma educativa tendría que hacerse de arriba hacia abajo, no al revés, con el respaldo de Gordillo, ha criticado el modelo peñista, y dejado que se filtren a la prensa los coqueteos de la maestra con el equipo de López Obrador. Este frente disidente de la reforma tiene además un enemigo común: Enrique Ochoa, quien conducirá desde la presidencia del PRI la elección presidencial, fue el autor y redactor de los puntos dentro de la ley que eliminaron privilegios a los maestros y provocaron un conflicto continuo. Los maestros no votado en las últimas elecciones a favor del PRI, y no tendrían ninguna razón para hacerlo en 2018. El Gobierno piensa que puede dialogar con Díaz y pedirle al final su apoyo, pero con la maestra no quieren arriesgar, menos hoy donde, pese a sus dichos, la venganza no debe estar muy lejana en su mente.
22 Marzo 2017 04:08:00
Elba, prisionera política
Lo publicado en este espacio el 19 de enero de 2015 se mantiene 26 meses después: Elba Esther Gordillo es prisionera política del presidente Enrique Peña Nieto. El viernes pasado se le volvió a negar el beneficio de la prisión domiciliaria para que ahí, por razones de edad, enfrentara el proceso que se le sigue. Hasta ahora, ninguno de los delitos por los que se le acusa se ha probado, y está en la cárcel porque los jueces avalan el argumento de la PGR de que puede escaparse. Para un Gobierno al que uno de los gobernadores consentidos de Peña Nieto, Javier Duarte de Veracruz, se le fugó hace más de 150 días y dicen no saber en dónde se encuentra, y permitió que por razones de salud pagara su condena en casa uno de los fundadores del cártel de Guadalajara, Ernesto Fonseca, la forma como se enfrenta a la maestra Gordillo en tribunales toca la sevicia.

La maestra fue detenida cuando varios miembros del gabinete, tras una reunión en Los Pinos donde analizaron la entrevista que le dio a Adela Micha días antes, alegaron que Gordillo había llegado a un punto sin retorno en la confrontación con el Gobierno y que con ella al frente del magisterio, la reforma educativa no iba a poder ser concretada. Las voces que alertaron que el problema no era ella sino la Coordinadora magisterial, fueron ignoradas. La decisión, que aún sin gustarle la ordenó Peña Nieto, fue que como criminal de alta peligrosidad, un comando de la Marina la detuviera en el aeropuerto de Toluca en febrero de 2013, donde aterrizó en víspera de viajar a Guadalajara, con una artimaña que le tejió el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Desde enero de 2015, las cosas no han cambiado mucho en la sustancia del caso. El expediente mantiene las mismas fallas, omisiones y errores tan grandes como inexplicables. En aquél entonces se planteó: “El pliego de consignación para ejercer la acción penal en contra de Gordillo, suscrito por el Ministerio Público el 20 de febrero de 2013, sustentado en los dictámenes de los peritos del Sistema de Administración Tributaria (SAT), y de la PGR. Los dictámenes, sin embargo, fueron emitidos el 21 y 22 de febrero, respectivamente. Es decir, un día después del pliego de consignación.

“No es el único desaseo. El principal delito imputado a Gordillo, operaciones con recursos de procedencia ilícita, sobre la cual se montó el de delincuencia organizada, no tiene sustento legal. Los recursos que según SAT y la PGR movió Gordillo en diferentes operaciones financieras cuando presidía el Sindicato Nacional de Maestros, no tienen una procedente ilícita. Provienen de los maestros, que a su vez, recibieron sus dineros del Gobierno federal. El sindicato, que en dado caso pudo acusarla de abuso, fraude o malversación de fondos, por ser en todo caso el afectado, no ha presentado, hasta ahora, ninguna denuncia contra la maestra.

“La ley establece que el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, sólo puede ser investigado una vez que la Secretaría de Hacienda, el área competente, haya presentado la querella. En el expediente no existe la querella. Tampoco se acreditó, como establece la ley, la representación legal de la Secretaría de Hacienda. Esta inconsistencia en el expediente es una de las más grotescas de todo el caso, que arranca con la averiguación previa el 13 de febrero de 2013, una vez que, establece, recibió la querella –la inexistente–, en forma de imputaciones.

“La querella que señala el acuerdo del ministerio público adscrito a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, fue suscrita en representación de la Secretaría de Hacienda por Alonso Israel Lira Salas, quien se identificó como director adjunto de Procesos Legales der la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, con un gafete provisional, donde no se aclaraba su cargo, firmado por Mauricio López Tapia, de quien tampoco se precisa su cargo. Esta ambigüedad no es relevante, dado que hay dependencias donde por razones de seguridad no se identifica la posición o el nivel de quien lo porta.

“Lo que sí es fundamental, es la Constancia número 32, firmada por Claudia del Carmen Mora Osorio, directora de Recursos Humanos y Materiales de la Coordinación Administrativa de la Procuraduría Fiscal de la Federación, en donde afirma que Lira Salas ingresó a la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda el 1 de febrero de 2013. La Constancia 32, cuyo propósito era acreditar la representatividad legal de la Secretaría de Hacienda, está fechada el 14 de febrero de 2013.

¿Cuál es el problema? Que la averiguación previa está fechada el 13 de febrero de 2013, al dar entrada el Ministerio Público a una denuncia suscrita por un funcionario que no tenía su personalidad ni representatividad legal acreditada en el momento que la presentó. A partir de esa querella, el Ministerio Público ordenó solicitudes oficiales al Gobierno de Estados Unidos para conocer los antecedentes penales de la maestra, y pidió dentro del Gobierno federal información para respaldar el caso. Aún así, la maestra ha ido derrotando a la PGR en tribunales.

Dentro de la PGR no hay mucha convicción que pueden mantenerla en la cárcel, con la imputación por defraudación fiscal interpuesta en octubre de 2014, parte del expediente cuestionado, pero no se trata de la ley, sino de que no salga de prisión, ni siquiera domiciliaria por razones políticas. No aceptan en el Gobierno que así se le llame, pero no hay argumentos que sostengan lo contrario.
21 Marzo 2017 04:07:00
Destape en Chiapas
Fuera de toda circunspección, el sábado 11 de marzo pasado se dio el destape del PRI para la Gubernatura de Chiapas, en Yucatán. Falta mucho tiempo para esa elección que será en el verano de 2018, pero no importó. Adversarios en el Gabinete, como el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el de Educación, Aurelio Nuño, fueron acompañados por el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa, para ungir informalmente a Roberto Albores Gleason, como próximo abanderado al Gobierno estatal. Para ir al futuro, se fueron al pasado. Asunto de amistades y componendas presidenciales, concretadas al amparo de una boda con una cargada política de potencia nuclear.

Albores Gleason, hijo de un gobernador interino en Chiapas, se casó con Karla Esmeralda Méndez Marrufo tras una fugaz relación, en una ceremonia civil y religiosa en la fastuosa vieja hacienda henequenera Tekik de Regil, cerca de Mérida. Prohibieron el paso a la prensa porque no querían los organizadores del evento que la opinión pública registrara lo sucedido. Sabadazo electoral con la venia del presidente Enrique Peña Nieto. Sus secretarios enfrentados, Osorio Chong y Nuño, firmaron como testigos del novio, al igual que Ochoa, quien será el encargado de preparar más adelante la convocatoria de registro de candidatos, a modo, como es la marca de la casa, para el regreso a Chiapas de la naftalina.

La boda estuvo llena de símbolos. El más importante, lo irrelevante del sentir y pensar de los priistas chiapanecos, músicos de acompañamiento porque quien manda allá no son ellos, sino el Centro. En julio del año pasado, como botón del desprecio, 10 exlíderes del partido en el estado le pidieron a Ochoa la remoción inmediata de Albores Gleason por haber violado los estatutos del partido y permanecer irregularmente en el cargo. Nadie les hizo caso. El recién casado también fue uno de los responsables de la caída del PRI en el estado por su mala operación política en los últimos años, pero tampoco cuenta. Albores Gleason es protegido del exgobernador Juan Sabines, amigo cercano de Peña Nieto, quien no fue perseguido por la deuda superior a los 40 mil millones de pesos que dejó en el estado, sino protegido por el Presidente, que lo nombró cónsul en Orlando.

La apuesta por Albores Gleason es por un modelo autócrata, represivo y despilfarrador, como fue el Gobierno de Sabines, un político fiscalmente irresponsable y frívolo, del que tanto abreva el extraoficialmente ungido. Sabines fue precursor de los abusos que cometieron otros gobernadores peñistas, y pensar en su delfín como candidato es creer que la vieja forma de hacer campañas, distribuyendo dinero a través de programas sociales y cooptando a la oposición o silenciando a la disidencia y la prensa crítica, será el camino de la victoria en el estratégico estado en la difícil frontera sur.

Eso no importa en Los Pinos. A la hacienda llegó la caballería política peñista y algunos más de la órbita priista. Estuvo el secretario de Salud, José Narro, con el procurador Raúl Cervantes y el coordinador del PRI en el Senado, Emilio Gamboa. También los gobernadores de Campeche, Chiapas, Colima, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo, Yucatán y Zacatecas. Cargada política para que le quedara claro al gobernador chiapaneco, Manuel Velasco, quién es el escogido en el Centro. El Verde dejó de ser útil, es casi un lastre, y él no pondrá candidato; se lo impondrá Peña Nieto, el hacedor electoral.

La elección en Chiapas se resolverá de manera concurrente como la elección presidencial, pero ahí, como no ha sucedido con las otras entidades que coinciden en el proceso, se están tomando decisiones adelantadas con un propósito que no se podría entender fuera de la necesidad de frenar el avance de Andrés Manuel López Obrador y Morena en el sureste mexicano. El fenómeno del crecimiento del líder de la izquierda social en el estado ha ratificado el avance de ese partido en las últimas elecciones federales y estatales. En 2015, primera elección de Morena como partido, pasó a dominar la Ciudad de México, bastión de la izquierda, y el año pasado avanzó meteóricamente como fuerza política en Veracruz y Oaxaca, principalmente, pero significativamente en plazas como Puebla.

Morena no existía cuando Velasco ganó la Gubernatura en 2012 con la coalición Verde y PRI, con 49.93% del voto. En 2012, Peña Nieto ganó por casi 15 puntos porcentuales a López Obrador en Chiapas, pero las del 2018 tendrán como contexto su desgaste y el del Gobierno federal, así como la anulación como operador político, como quedó de manifiesto en la boda, del gobernador Velasco. No está claro cómo podrá funcionar la fórmula del viejo PRI, si la receta del desacreditado Sabines sea ganadora, o si en las condiciones de vulnerabilidad electoral que vive el partido en el Gobierno en varias regiones del país la opción de Albores Gleason sea la mejor.

El destape en Chiapas, para quien no milita en el PRI, por tanto, se da en un buen momento para analizar perfiles de candidatas o candidatos y revisar posibilidades de alianza, lo que podría darse con el binomio PAN-PRD pero no, en el contexto actual, con Morena. De cualquier forma, con las cartas claras del PRI, el juego se abrió para todos. Incluso para los priistas que sufrieron con Sabines que han sido excluidos por Albores Gleason, y para quienes lo único que desearían, por las experiencias vividas en aquellos años, es que ese grupo político no regrese al poder.
17 Marzo 2017 04:08:00
La ética de la secretaria
Rosario Robles tiene confundida la ética con la estética, o simplemente, nada extraviada, le da exactamente lo mismo que mezcle la estética con la ética. Todo esto viene porque el lunes pasado, la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, cuyo acrónimo es Sedatu, decidió tomarse la mañana para sus temas personales y de promoción, dejando para otro momento sus funciones como titular de una dependencia que, entre otras cosas, recoge los remanentes del reparto agrario –que comenzó hace un siglo con la Revolución Mexicana–, y tiene bajo su responsabilidad la estratégica planeación urbana en el país. Esa mañana, la secretaria se fue de compras.

A media mañana la secretaria Robles fue fotografiada por una persona en la tienda Hermès en un centro comercial. La Casa Hermès fue fundada en 1987 en la zona del Barrio 4, el de los grandes bulevares que arquean sobre el centro de París, en 1837, con el propósito de vestir a los nobles europeos. Su cuartel general se encuentra actualmente en el número 24 de Faubourg Saint-Honoré, que es la calle que comparten las principales casas de modas del mundo, con el Palacio del Eliseo, la sede de la Presidencia francesa. Es decir, la secretaria Robles sabía perfectamente a dónde se metía. Iba a buscar corbatas de hombres, de punta de seda, cuyos precios normales oscilan entre los 2 mil 500 y los 3 mil pesos.

La señora Robles tiene un salario de 147 mil 318 pesos, de acuerdo con el Portal de Obligaciones de Transparencia, por lo cual está perfectamente dentro de sus posibilidades adquirir una corbata fina. Ese no es el problema, ni qué hace en su vida privada. El tema es relevante porque esta visita a la tienda se dio un lunes a media mañana, con lo cual violó el Código de Ética de los Servidores Públicos del Gobierno federal.

Tras revisar el documento, la versión impresa del portal digital Eje Central publicó una pequeña historia del hecho, firmada por la reportera Bet-biraí Nieto, donde registró:

“La funcionaria fue fotografiada a las 11:30 de la mañana en Perisur, al interior de la exclusiva tienda Hermès. Según la agenda de la titular de Sedatu, a la una de la tarde acudió al auditorio de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social en San Jerónimo Lídice, para la presentación del índice de las Ciudades Prósperas de ONU-Hábitat, acto que terminó luego de las tres de la tarde”.

La oficina de la secretaria se encuentra, en el sur de la Ciudad de México, cerca del Estadio Azteca y a unos 20 minutos, a media mañana, de Perisur. El auditorio en San Jerónimo Lídice se encuentra a escasos 15 minutos de Perisur. Es decir, no había mucha necesidad de la secretaria para no atender asuntos de trabajo, en su oficina o en otro lado, aunque definitivamente nada que ver en la tienda Hermès.

Se podría argumentar que se tomó la mañana, y buena parte de la tarde, porque antes que terminara el foro, crucial para el trabajo que le encomendó el presidente Enrique Peña Nieto, dijo que tenía otras cosas qué hacer –deben haber entendido que eran más importantes–, y se retiró buen tiempo antes de que concluyera. ¿A dónde fue? La reportera Nieto agregó: “Robles se disculpó y lo abandonó, pues tenía una entrevista en Radio Fórmula con Joaquín López Dóriga. Al terminar pasaban de las tres de la tarde, hora de comer”.

Según el manejo de horarios de trabajo, establecido en el inciso G, regla 11, del Código de Ética de los Servidores Públicos, titulado “Desempeño permanente con integridad de los funcionarios”, reportó Eje Central, no se deben “realizar actividades particulares en horarios de trabajo que contravengan las medidas aplicables para el uso eficiente, transparente y eficaz de los recursos públicos”. ¿Aprovechó la secretaria esa plataforma para un anuncio trascendental que justificara su negligencia laboral?

Tampoco. “La titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles Berlanga”, registró en su portal Radio Fórmula, “dijo que existe un crecimiento desordenado de la mancha urbana propiciado en gran medida por la corrupción y, en ocasiones por la incapacidad porque es el municipio el que tiene las facultades en materia de uso de suelo y desarrollo urbano”.

La fotografía fue publicada originalmente en la cuenta de Twitter del periodista Carlos Loret pocas horas después de ser tomada, y generó mucho ruido en la red, pero no pasó de los gritos en el vacío. Fue tomado como una anécdota en donde, quienes debían haber tomado nota y actuar, no lo hicieron. En el Código de marras se establece que quien viole la norma será sujeto o sujeta a una sanción administrativa, la cual no se establece, y se deja al juicio de la Secretaría de la Función Pública.

La secretaria Robles violó en forma flagrante el Código, fue atrapada en flagrancia por ciudadanos, se hizo público, y nadie arqueó la ceja o inició un procedimiento administrativo.

La visita de la secretaria a Hermès es un gran ejemplo de la laxitud de los mexicanos con respecto a sus leyes y normas. Más allá de que esta sea una falta administrativa, incluso quizás menor, no deja de ser un acto de impunidad. La falta de una acción correctiva en el Gobierno nos muestra que la vieja debilidad jurídica y ausencia de un auténtico estado de derecho, lo traemos en nuestro código genético, torcido y cínico, aparente y lamentablemente, irreversible.
16 Marzo 2017 04:08:00
2018: ¿y Eruviel?
Pocos hablan de él porque no tiene el protagonismo de las cartas fuertes del presidente Enrique Peña Nieto en el Gabinete, pero las encuestas que miden sistemáticamente a los aspirantes a las candidaturas presidenciales para 2018 siempre han tenido oscilando en los dos primeros lugares de los priistas mejor posicionados para la competencia al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, quien intercambia el sitio con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Ávila se encuentra dentro del equipo del canciller Luis Videgaray, que está confrontado con Osorio Chong, y se ha comprometido a entregar en junio a Peña Nieto, la Gubernatura para su primo, Alfredo del Mazo. Si los resultados en la elección mexiquense son positivos para él, su valor en el mercado de las candidaturas adquirirá una nueva dimensión.

La elección, anticipan los estrategas, será la más difícil que haya tenido el PRI, que en ese estado tiene a su gran bastión electoral. Ávila, no obstante, está confiado en que Del Mazo ganará, y la única duda que tiene es por cuántos puntos porcentuales.

La matemática electoral mexiquense ayuda a tener una idea de lo que se necesita: poco más de 11 millones de electores en el padrón, con una participación estimada para la próxima elección de 5.5 millones, de los cuales, en función del histórico de resultados, el PRI debería sumar 2.4 millones de votos, con lo que en una elección de tres –con Morena y el PAN de adversarios–, como dice uno de los analistas de Ávila, no habrá problema para conseguirlos.

Las cuentas, sin embargo, tienen otra lectura si se ven desde uno de los campos opositores.

Por ejemplo el de Morena, cuya matemática electoral difiere. Según los cálculos que realizan los estrategas de la candidata Delfina Gómez, que son los mismos de Andrés Manuel López Obrador, el PRI sí puede alcanzar hasta 2.6 millones de votos, pero si son capaces de elevar la participación hasta el 55%, podrían llegar a tener, estiman, entre 2.8 y 3 millones de votos. De dónde saldrían, también lo tienen establecido.

El 59% del padrón mexiquense se concentra en tres zonas, la del valle de Toluca (7%), el nororiente –incluido Ecatepec– (40%), y el norponiente, conocido también como el “corredor azul” (30%).

Los estrategas de Morena estiman que la votación por Gómez llegue a un millón y medio de votos en el nororiente, y que en el “corredor azul”, donde la competencia que vislumbran será contra Josefina Vázquez Mota, la candidata del PAN, obtengan 700 mil votos más. En el valle de Toluca, donde Del Mazo será el contendiente fuerte, y en el sur del estado, las regiones calientes de Tejupilco o Luvianos, por ejemplo, esperan conseguir poco más de medio millón de votos.

Las encuestas de Morena muestran que Gómez ha ido ascendiendo firmemente en las preferencias electorales, mientras que se observa que Vázquez Mota ha ido perdiendo vapor y Del Mazo, después de un envión hace casi un mes, ha tenido un comportamiento inestable.

Los estrategas de Ávila no ven dubitativo al electorado de Del Mazo, y confían en el voto duro del PRI, aunque como se demostró de manera muy dramática en Veracruz, Quintana Roo y Tamaulipas, la militancia histórica tricolor votó contra los candidatos priistas. Pero también, a diferencia de esas tres entidades donde se perdieron las gubernaturas el año pasado, los gobernadores estaban mal evaluados por los ciudadanos, a diferencia de Ávila, que se mantiene por encima del 50% de aprobación, aunque el presidente Peña Nieto sufre un asombroso nivel de desaprobación, para ser su estado, a donde siempre va y le inyecta carretadas de dinero, que lo tiene con un rechazo de dos de cada tres mexiquenses.

La apuesta de Ávila y del Gobierno federal para que no se diera una alianza en el Estado de México les dio resultado, pero no se sabe si el PRD, que se está desgajando a nivel nacional, terminará de desfondarse en la entidad o decidirán hacer un voto útil a favor de Gómez.

Los estrategas de la candidata han venido trabajando con los líderes perredistas en el estado, algunos de ellos, como Héctor Bautista, líder de Alternativa Democrática Nacional, con vinculaciones públicas con el PRI mexiquense, y con algunos de sus candidatos en las zonas donde son fuertes, en el oriente y el sur del estado.

Electoralmente, Morena es una amenaza real para el PRI, cuando menos en estos momentos, lo que no es una sorpresa para nadie. Ávila no es un operador político inexperto, sino todo lo contrario.

Además tiene recursos económicos, un despliegue territorial de sus cuadros y el respaldo de Peña Nieto.

Entiende que no puede haber 2018 para él si no vence en 2017, y que aunque sus posibilidades como candidato a la Presidencia dependen de varios factores, entre los que se incluye el reacomodo que pueda hacer Peña Nieto de sus cartas y los resultados que los secretarios le entreguen durante los próximos meses, combinado con los números de la elección mexiquense, si logra hacer que funcione la maquinaria electoral priista y los niveles de participación se mantienen como desde 1999, entre 42 y 47%, verá aumentado su cartel frente al del Gabinete.

La responsabilidad que tiene Ávila es que no puede fallarle a Peña Nieto porque sería el preámbulo para lo que algunos experimentados priistas vislumbran, ante tal posibilidad: el fin del partido.

Puede ser. Hay experiencias en Europa de partidos hegemónicos que no superaron las derrotas. Ese puede ser el infierno para Ávila pero, al mismo tiempo, su escalera al paraíso, si los resultados y las estrellas se le alinean.
15 Marzo 2017 04:09:00
2018: la urgencia de Videgaray
El viernes pasado el Financial Times dio a conocer que había una guerra civil dentro de la Casa Blanca entre los nacionalistas económicos y los moderados pro comercio internacional, donde de manera fortuita, quedó atrapado el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, que en ese momento se encontraba en Washington en pláticas con el ala menos ideológica del equipo del presidente Donald Trump. En la víspera, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, había enfriado las expectativas mexicanas al anunciar que las negociaciones del Tratado de Libre Comercio comenzarían hasta finales de año y se concretaría en 2018. Pésimas noticias. En 2018 hay elecciones presidenciales en México, pero en Estados Unidos, los 435 diputados y una tercera parte del Senado van a elección. En año electoral, los temas calientes se congelan en Washington.

Al día siguiente de las afirmaciones de Ross, el jueves, Videgaray ofreció una conferencia de prensa en la Embajada de México en Washington, horas después de haberse reunido con el equipo de Trump, a unas cuantas cuadras de ahí, en la Casa Blanca. Lo que dijo fue totalmente distinto. Las negociaciones, como lo había dicho previamente, se iniciaban en verano, y esperaban concluirlas para finales de año. De manera increíble, si no se conocieran los detalles publicados por el Financial Times, el viernes corrigió Ross. En las próximas dos semanas, dijo, notificaría al Congreso la intención de negociar el acuerdo, con lo que en 90 días, como había dicho Videgaray, comenzarán las conversaciones.

Videgaray tiene un cronograma claro de lo que debe ser la renegociación y en lugar donde está armando el calendario es donde debe ser, la Casa Blanca. Aunque Ross fue designado por el presidente Trump como el negociador en jefe del tratado, la realidad apunta a que será más de adorno. Las negociaciones comerciales internacionales se llevan dentro de la Casa Blanca, en la oficina del Representante Especial para Comercio, donde quien ha sido designado para encabezarla, Robert Lighthizer, sólo espera un permiso especial por haber trabajado para Brasil y una firma china en disputas comerciales en 1985 y 1991, antes de asumir el cargo. El enlace de Videgaray ha sido Gary Cohn, el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, y expresidente de Goldman Sachs, el banco de inversión neoyorquino con el cual el actual canciller tuvo relación frecuente como secretario de Hacienda.

La prisa de Videgaray tiene una razón estratégica de ser. Si el Tratado de Libre Comercio no es terminado este año, el presidente Enrique Peña Nieto se podría despedir de verlo concretado en 2018, con la incertidumbre en los mercados que eso significaría, y el impacto negativo sobre el estado de la economía mexicana. Este tipo de acuerdo, para el tamaño de modernización que se anticipa, tendrá que ser negociado con legisladores en el Capitolio, como sucedió con el original cuando Bill Clinton era presidente, para que a través de prerrogativas y concesiones, se puedan obtener sus votos. Si la negociación se extiende al próximo año, no se ve cómo pueda llevarse a cabo esa negociación, porque estarán involucrados en sus campañas de reelección y se ve altamente improbable que se programaran audiencias para ir revisando el proceso.

Al canciller le urge darle al presidente Peña Nieto no sólo la certidumbre de que los mercados se tranquilizarán y que las inversiones no entrarán en pánico por la falta de un acuerdo, sino entregarle una victoria rotunda para poder cerrar su gobierno. En este sentido, se ha convertido en el único colaborador que, en este momento, tiene posibilidad de permitir un cierre de administración que le permita entregar a los mexicanos un hecho tangible y de alivio –finalmente entrar en una relación racional con Trump–, a diferencia de la reforma energética, vital para el desarrollo mexicano, pero cuyos resultados no se podrán ver hasta entrado el siguiente gobierno, que será el que lo capitalice.

Pero en política no hay buenos samaritanos cuando se ambiciones se trata. El regreso de Videgaray al gabinete lo volvió a colocar en la lista de los aspirantes a la candidatura presidencial, y tanto su presencia pública como la percepción –muy bien asida a la realidad– de que es el poder tras el poder, lo llevaron rápidamente a ser el mejor posicionado de los priistas, después del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y del Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila. La Secretaría de Relaciones Exteriores, pero sobre todo el empoderamiento que le dio el presidente Peña Nieto para discutir de cualquier asunto con el gobierno de Estados Unidos y tomar decisiones que tengan incidencia en ellos, pese a no ser de su competencia, lo ha revivido. Entregar un Tratado de Libre Comercio donde el sacrificado no sea México, como plantea Trump, sino que exista un quid pro quo y un balance entre lo alcanzado y lo cedido, le va a facilitar a Videgaray la escalera que necesita para la candidatura presidencial.

En un gabinete de incapacitados por las guerras libradas, o de aspirantes que aún no muestran la testosterona que se requiere para conquistar la candidatura y ser un competidor viable, el manejo de Videgaray ha ido llenando esos espacios en el entorno de Peña Nieto. La apuesta es mayúscula, porque si bien un éxito en la negociación con Estados Unidos puede regalarle el triunfo final al presidente, pero no necesariamente su boleto para 2018, también una derrota o la percepción de que fue a entregar el país, no solamente lo hundiría completamente a él, sino que coronaría el Gobierno de Peña Nieto, como el fiasco hacia donde se encamina.
14 Marzo 2017 04:08:00
2018: ¿segunda oportunidad para Osorio?
Por un diseño institucional que Miguel Ángel Osorio Chong impuso al equipo del presidente electo Enrique Peña Nieto en septiembre de 2012, la Secretaría de Gobernación absorbió la Secretaría de Seguridad Pública Federal. Osorio Chong alegó que de esa forma se tendría una mayor comunicación dentro del Gabinete, mediante la cual, como proclamó el entonces asesor colombiano de seguridad de Peña Nieto, el general Óscar Naranjo, la violencia se acabaría en los primeros 100 días de Gobierno. Ese ajuste colocó al secretario de Gobernación todo el sexenio sobre el tanque de dinamita que es la seguridad y que, al explotar, lo dañó. La estrategia de seguridad ha sido un fracaso.

Los homicidios dolosos no dejan de subir. De acuerdo con las últimas cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en los 50 primeros meses del gobierno de Peña Nieto se presentaron 75 mil 475 denuncias de homicidios dolosos, que son aquellos donde el delincuente le quita la vida a una persona conociendo las consecuencias legales que esa acción significa. Para entender la magnitud de esta cifra, en comparación, las denuncias de homicidios dolosos durante el mismo periodo en el Gobierno de Felipe Calderón, fueron 63 mil 94. Es decir, aumentaron 19.6% en el sexenio peñista.

La afirmación del equipo peñista de que se iba a reducir la violencia sin utilizar la violencia, sino a través de la prevención, se volvió una broma de mal gusto para los mexicanos. Las áreas de prevención se quedaron sin presupuesto para este año, y se tuvo que regresar a la violencia para combatir la violencia. Si los discursos cayeron a pedazos, la realidad hizo lo mismo con la estrategia. Sólo en los dos primeros años de Gobierno se dio una ligera baja en las denuncias de homicidios dolosos, que repuntaron en agosto de 2015. Para el cierre de 2016, las denuncias de homicidios dolosos aumentaron 22% con respecto al año previo y el Estado de México, la tierra de Peña Nieto, mantiene el primer lugar nacional.

El mayor número de denuncias de homicidio doloso que se ha dado fue en 2011, cuando alcanzó las 22 mil 852. En 2014 cayeron a 15 mil 653, y comenzó la debacle. En 2015 subieron a 17 mil 34 y al año siguiente a 20 mil 789, la tercera cifra más alta en la historia de las mediciones, superada sólo por los datos de 2011 y 2012. De mantenerse la tendencia actual, 2017 será el más violento en la historia de México. Sólo en enero de este año hubo mil 938 denuncias de homicidio doloso, que es el número más alto desde 1997, cuando se comenzó a medir la incidencia delictiva, 71 denuncias más, incluso, que enero de 2011, el año de mayor violencia.

En materia de resultados, Osorio Chong tiene un déficit importante. Tendría un argumento para balancear, que es la gobernabilidad, pero el tema más visible en este capítulo, que fue la revuelta magisterial contra la reforma educativa, Peña Nieto le acredita ese trabajo al entonces subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda, a quien premió con la cartera de Desarrollo Social. En esta misma línea de argumentación, si la seguridad es la primera preocupación que tienen los mexicanos, de acuerdo con el INEGI, el secretario de Gobernación ha incumplido con su trabajo. Si la responsabilidad primaria de los gobiernos es proveer de seguridad a sus ciudadanos, entonces el de Peña Nieto ha incumplido con ella. Por tanto, si se trata de méritos, Osorio Chong no podría ser candidato a la Presidencia. Pero es cierto que si por méritos fuera, tampoco el secretario Luis Videgaray cumplió con la encomienda de crecer al 5-6% que prometió Peña Nieto para el cierre de su Gobierno, al encontrarse hoy en el umbral del 1.7%, con posibilidades de que baje aún más, como secuela de su manejo financiero en los 4 primeros meses años del año.

Lo paradójico en el manejo de Peña Nieto de la baraja presidencial para 2018 es que a Videgaray sí le dio la oportunidad para recomponer su futuro y modificar su destino. Después del fiasco de la visita de Donald Trump a México en agosto, Peña Nieto lo empujó a que renunciara para llevarse con él todo el descrédito que aquel viaje provocó. Cuando Trump ganó la elección presidencial, Peña Nieto revivió a Videgaray como secretario de Relaciones Exteriores, lo que le dio nuevo aire y un reto para vencer, que le permitiría reposicionarse como aspirante a la candidatura presidencial.

Osorio Chong no ha tenido esa señal por parte del Presidente. Videgaray se fue de Hacienda y Peña Nieto lo usó como consultor externo para que supervisara el proceso electoral en el Estado de México, que al ser un tema de política interna correspondería al secretario de Gobernación, y le pidió en noviembre que hiciera contacto con el equipo de transición de Trump. Las señales que ha recibido el secretario de Gobernación de su jefe no han sido, por lo que se ve en la arena pública, positivas o estimulantes.

Si Peña Nieto quiere mantenerlo vivo como candidato fuerte a la Presidencia, como luce en las encuestas entre los priistas, tiene que removerlo de Gobernación y permitirle una reinvención política, como lo hizo con Videgaray. Si no lo blinda para volverlo a impulsar, Osorio Chong se quedará, como nadie de su equipo lo esperaba al iniciar el Gobierno, a la orilla del camino.
13 Marzo 2017 04:07:00
2018: las cartas de Peña Nieto
Si en este momento el presidente Enrique Peña Nieto decidiera su sucesor, la carta más fuerte a la mano, a decir de lo que se piensa en Los Pinos y en algunas de las oficinas de mayor poder, sería el secretario de Salud, José Narro. De su baraja inicial quedó en el camino Luis Videgaray, como secretario de Hacienda, y a su sucesor, José Antonio Meade, la esperanza de la tecnocracia, el gasolinazo prácticamente sepultó sus aspiraciones. Aurelio Nuño, el secretario de Educación, hace tiempo que tocó la retirada cuando sus alas, como las de Ícaro, se derritieron al acercarse al sol. En el caso del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ha quedado claro que su viejo amigo el Presidente, lo desapoderó y ha permitido que Videgaray lo maltrate. El juego, sin embargo, está abierto, y las piezas serán movidas únicamente por Peña Nieto, quien no permite, comentan quienes han buscado hablar con él sobre este tema, establecer ningún tipo de diálogo que dé señales del camino por donde marchan sus pensamientos.

La baraja presidencial, presentada aquí como hipótesis de trabajo a partir de las consideraciones en los pasillos de poder, responden al momento actual de los secretarios. La opción de Narro es acariciada cada vez más por un mayor número de priistas, inconformes con la manera como han gobernado los secretarios de Peña Nieto y comportado con el partido. Muy cerca de los afectos del presidente desde sus tiempos de rector, esta posibilidad responde más al desgaste de quienes perfilaba Peña Nieto desde el primer tercio del sexenio, que no han crecido como alternativas claramente ganadoras.

Narro no debe ser visto como “el Bernie Sanders mexicano”, como superficialmente lo llaman en la prensa. Que parezcan contemporáneos aunque no lo sean, Sanders (75 años) y Narro (68), es la menor diferencia. Sanders se convirtió en un formidable aspirante a la candidatura demócrata a la Presidencia por su discurso disruptivo contra el status quo, más cercano a Donald Trump que a su rival en las primarias, Hillary Clinton. Narro no tiene un discurso contra lo establecido, y aunque se pueden trazar analogías socialdemócratas con el líder de la izquierda social, Andrés Manuel López Obrador, el secretario de Salud no está en la lógica de que el régimen tiene que se colapsado para construir uno nuevo.

No está Narro, sin embargo, en el ánimo de los presidenciables de Peña Nieto. Su relación con Videgaray nunca fue fluida cuando era secretario de Hacienda, y la que tiene con Meade se enfrió antes de dejar la Rectoría de la UNAM, molesto por las posturas críticas de los especialistas en Ciudad Universitaria sobre la política social, cuya cartera encabezó. Otro secretario en la órbita tecnócrata, Nuño, tuvo fricciones con Narro en la UNAM al reclamarle declaraciones sobre política económica que no gustaban en Los Pinos, y su buena relación con Osorio Chong se volvió a veces difícil y distante una vez que comenzó a mencionarse como aspirante a la candidatura presidencial.

Osorio Chong y Narro, empero, se encuentran en el lado político del gabinete, que recién sufrió un revés cuando pese a su oposición por perjudicar la gobernabilidad, el gabinete económico convenció al presidente que tenían que proseguir con la liberalización de los precios de los combustibles. No fue la única derrota sufrida por el secretario de Gobernación, quien desde que regresó Videgaray al gabinete como secretario de Relaciones Exteriores, ha sido opacado. La forma como el canciller ha asumido el control de los dos temas que más preocupan a Peña Nieto, el proceso electoral en el estado de México, a través de una estructura impuesta que le responde a él, y de la relación con el gobierno de Donald Trump, ha sido por encima del secretario de Gobernación, que por diseño tendría que haber sido en quien cayera la responsabilidad sobre el proceso electoral y por competencia, quien encabezara la negociación en materia de seguridad con Washington.

Ni una ni otra para Osorio Chong. En el Estado de México el principal responsable es Nuño, y los cuadros que acompañan al candidato Alfredo del Mazo en el PRI y diseñan las estrategias de comunicación e imagen responden a Videgaray. Osorio Chong participa en el cuarto de guerra mexiquense, pero las decisiones finales no las toma él. Lo mismo se puede decir del tema de la seguridad con Estados Unidos, donde participa de las conversaciones bilaterales con el secretario de Seguridad Interna, John Kelly, pero las decisiones finales no las están tomando a ese nivel, sino en la Casa Blanca, donde Videgaray es el único que entra a negociar con quien supervisa la estrategia global, el director del Consejo Nacional de Seguridad, el general H.R. McMaster.

Osorio Chong, pese a todo, continúa siendo el secretario de mayor conocimiento en las encuestas hacia el 2018. Meade ya asumió el compromiso del sacrificio para 2018, para manejar la política económica en un 2017 muy adverso. Nuño redujo su perfil en los medios, lo que le quitó presión pública, sin que le ayudara para consolidar la reforma educativa, cuya politización y judicialización lo anuló como interlocutor. Narro camina sin tantos obstáculos como sus colegas de gabinete, pero el no tomarse en serio la candidatura le quita fuerza en los cabildeos para ganarla en otoño. Osorio Chong está herido casi mortalmente y a diferencia de Videgaray, el presidente no le ha dado una nueva oportunidad. Pero de ellos dos, se hablará más adelante.
10 Marzo 2017 04:08:00
La paradoja del Peje (y II)
La ola sobre la cual avanza Andrés Manuel López Obrador para ubicarse, a 16 meses de la elección presidencial, como finalista de la contienda, está empujada por el contraste y la necesidad existencial de venganza. Estudios de opinión privados muestran que la mitad de los mexicanos emitirían su voto por quien esté en el mayor punto de alejamiento del presidente Enrique Peña Nieto y todo lo que represente. Sin rival enfrente, López Obrador ocupa ese sitio. Si los mexicanos reprueban las reformas peñistas, López Obrador es quien encabeza la contrarreforma. Si la corrupción mancha al régimen, López Obrador es quien ofrece destruirlo para ir al renacimiento moral. Si lo institucional tiene una carga negativa, lo antisistémico de López Obrador es la receta. El contraste de sus adversarios opaca sus contradicciones y, hasta este momento también lo protege.

Donald Trump, a quien López Obrador critica regularmente, pero se ven en el espejo su nacionalismo y proteccionismo, su espíritu insular y su conexión con las masas, decía en los albores de su candidatura que estaba tan blindado ante la opinión pública, que podía dispararle a un tipo en la siempre concurrida 5ª Avenida de Nueva York y no pasarle absolutamente nada. Con López Obrador sucede lo mismo. Lo han atacado tanto por tantas cosas durante las dos últimas décadas, que parece inmune a las críticas. Los dos se forraron con el mismo teflón, que en las últimas semanas se le ha caído a Trump porque ya no pudo dar la vuelta a sus contradicciones. La experiencia que vive su fortuito par debe verla López Obrador para corregir, ahora que es tiempo.

López Obrador vive contrasentidos poco conocidos. Por ejemplo, su conservadurismo cristiano, que lo lleva a maltratar a colaboradoras por el hecho de ser divorciadas o madres solteras. El gran símbolo de la izquierda está más identificado, en materia social, con la ideología panista. Este es uno de los aspectos menos públicos de López Obrador, quien no tiene duda en negar declaraciones o acciones que en contexto diferente al que las haya dicho, se le echan en cara. Uno de los momentos más claros de esto se dio durante la campaña presidencial en 2012, cuando en la casa de un empresario de medios, un líder industrial regiomontano le preguntó por qué les hablaba bien de la educación privada, cuando poco antes, en una entrevista de prensa en Monterrey, había flagelado a las universidades de “los pirruris”. Lo negó, y dijo que era como si fuera al Cerro del Tepeyac a criticar a la Virgen de Guadalupe. El empresario le entregó la grabación de la entrevista, y aun así, rebatió, como lo hacía Fidel Velázquez, el sempiterno líder obrero, que no había dicho lo que había dicho.

Pero lo que mejor refleja sus contradicciones es Alfonso Romo, quien está coordinando su equipo de trabajo y se ha convertido en su principal vocero. Romo, empresario regiomontano, ha dado varias entrevistas donde ha mentido. No salió de Visa –que se convirtió en FEMSA– porque sus posiciones eran incómodas, como dice, sino porque apoyaba al candidato presidencial Vicente Fox en la recaudación de fondos, una actividad política prohibida por los estatutos. Tampoco fue el creador del concepto de Oxxo, como asegura, ni tiene una buena relación con el llamado aún Grupo Monterrey. De hecho, es despreciado por ellos porque después de haber construido negocios con el dinero de su suegro, Alejandro Garza Lagüera, los quebró, y cuando lo confrontó su familia política, quiso meterlo a la cárcel y a dos de sus cuñadas, a quienes les había comprado acciones de una de las empresas en 275 millones de dólares, no se las pagó hasta cuando, destruida también esa compañía, le dio 4 millones de dólares, que costaban en ese momento las acciones adquiridas. Para alguien como López Obrador que se ufana de integridad, Romo está en las antípodas. En materia programática, uno de los ejes del precandidato presidencial es combatir sin piedad los transgénicos, donde Romo ha sido uno de sus principales promotores.

López Obrador ha aprendido muchas lecciones en los procesos de 2006 y 2012, pero donde aún cojea es en el de la transparencia. Su discurso es principista, ético y lleno de valores compartidos por todos, como el que pronunció este lunes en Phoenix, Arizona, con citas de objetores morales, en forma de poesía y de motivación nacionalista sobre el deber ser. Pero tiene que caminar hacia la eliminación de la opacidad, porque la oscuridad que está aún escondida por la luminosidad de la esperanza que representa para muchos, va a aparecer sin lugar a dudas. Ya lo está sintiendo López Obrador en los recientes ataques del Gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes. Ya apuntó al presidente Enrique Peña Nieto, al expresidente Felipe Calderón, a su esposa la precandidata Margarita Zavala y a los presidentes del PRI y del PAN, como instigadores de críticas en su contra.

Le tienen miedo y por eso lo atacan, dice López Obrador. Es cierto. Así es la dialéctica de la competencia. Sería un error que cayera una vez más en la soberbia y que no los atajara, porque sus debilidades y contradicciones van a ser explotadas en un electorado que se aprecia más sensible y volátil que en el pasado. Dice que la tercera es la vencida. Puede ser, pero tiene que limpiar de fantasmas el clóset.
09 Marzo 2017 04:08:00
La paradoja del Peje (I)
En cada campaña presidencial, Andrés Manuel López Obrador tiene una curva de aprendizaje. El político primitivo, pero carismático, que ganó la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal en 2000, se convirtió en un líder popular que emergió como el líder insustituible de la izquierda social, cuya visión corta lo llevó a crear una estructura electoral paralela al PRD en 2006 que acompañó a su soberbia durante la campaña presidencial, y al final su derrota. En 2012 ya no utilizó las frases peyorativas que 6 años antes le quitaron puntos y aprendió que la política moderna obliga a participar de ejercicios democráticos, sin festejar antes de tiempo, junto con un cambio de tono en el discurso que le redituó grande, hasta que se enconchó sin responder nada convincente cuando le preguntaban si, en caso de perder, aceptaría la derrota. En 2018, lo que se ve en el revigorizado López Obrador, es un político más maduro que ha cambiado la semántica y los decibeles. Los resultados son asombrosos.

Un estudio lingüístico de López Obrador, realizado por linguakit.com, muestra cómo, sin alterar su visión de país y los objetivos políticos, económicos y sociales que ha mantenido por más de dos generaciones, el mensaje del político ha evolucionado significativamente. En 2005, el año en que el Gobierno de Vicente Fox logró su desafuero y a punto estuvo de meterlo en la cárcel –por un delito menor de carácter administrativo–, su palabra más utilizada en los discursos era “mala leche”. Expresiones que utilizó en ese entonces como “golpe artero” o “actos autoritarios” entraron bien en su clientela incondicional y en algunos sectores de clases medias, pero comenzaron a mostrar una cara autoritaria, tan ominosa como lo que criticaba, además de intolerante y belicosa.

El discurso teológico de López Obrador, cuya visión del mundo no tenía grises y todo era ricos o pobres, buenos o malos, penetró poderosamente en la psique religiosa mexicana, y se ha mantenido fuerte por la consistencia del mensaje y la congruencia de sus ideas. Pero la parte beligerante, o actitudes de desprecio más asociadas al PRI que tanto criticaba –como el no querer debatir porque su ventaja en las encuestas era amplia–, y la forma como se expresaba peyorativamente de sus adversarios y buscaba ridiculizarlos, alienó a sectores con capacidad económica que se sumaron, con aportaciones financieras, a sus adversarios en las urnas. En las elecciones de 2012 mejoró notoriamente su mensaje y tono, pero se mantuvo ideológicamente en el maniqueísmo que volvió a hacerlo caer en la trampa del silencio cuando un mes antes de la elección no supo contestar si reconocería la derrota en caso de perder en las urnas.

En 2017, su discurso ha cambiado por completo. Ya tiene grises, donde no todos los ricos son malos, ni todos los políticos tienen que irse al diablo. Es más incluyente y se muestra tolerante. La belicosidad, cuando menos hasta ahora, se ha acotado a las arengas políticas cuando el caso lo merece, sin que haya asustado a muchos, como otrora, sino persuadido de que el López Obrador que ven ahora ha renacido. Si se cualifican las frases de López Obrador en dos discursos clave, se puede ver que en 2005, cuando se pronunció contra el desafuero, el 57% de las que utilizó tenían una connotación negativa, contra 35% que las tenían positivas y 8% neutras. Para 2017, el mensaje más importante fue el que dio ante mexicanos en Los Ángeles, donde el 49% fueron positivas, contra 29% negativas y 22% neutras.

El análisis lingüístico de linguakit.com soporta el cambio de mensaje, sin alterar el fondo. La “mala fe” quedó suplantada por un discurso donde ha hablado mayoritariamente de los derechos, a los que incluye otras palabras que sobresalen en su retórica, como los valores cívicos y la fraternidad. Ha dejado de ser incendiario y apela a valores comunes, no únicamente a los de él o sus incondicionales, sino a los de todos. Dejó de ser excluyente para volverse incluyente.

El impacto en la opinión pública ha sido notable en lo que va del año.

De acuerdo con una medición de Social Metric, en la primera semana de enero, en la vorágine de descontento por el gasolinazo, las menciones de López Obrador, que fue cauteloso y legalista en todas sus frases, alcanzaron casi las 13 mil. Para el 16 de enero, sus menciones tocaban las 15 mil, una cifra que se repitió en la última semana de enero, y que fue superada en la primera quincena de febrero, donde en sólo un día, el 13 de febrero, al día siguiente del discurso en Los Ángeles, alcanzó las 18 mil.

La forma como se expresa López Obrador le ha permitido ir ganando conciencias, aun en sectores que antes lo repudiaban, sobre todo en la clase empresarial, y también le ha granjeado un mayor número de espacios en los medios de comunicación, en especial los electrónicos, donde anteriormente estaba muy acotado. Él también ha ido ganando espacios, gracias a comenzar a aceptar entrevistas en medios a los cuales tenía vetados por ser altamente críticos de él.

Esta estrategia rinde resultados inmediatos y se ha visto con claridad en las últimas semanas. Falta mucho para la elección presidencial, pero no tanto en cuanto a cómo despliega su precampaña y su campaña. Lo que ha hecho lo beneficia de una manera tan clara que, hasta este momento, ha ocultado que Andrés Manuel López Obrador, en cuanto a visión de país y programa, sigue siendo el mismo de 2000, 2006 y 2012.
08 Marzo 2017 04:08:00
Pleito en Atlacomulco
Las buenas noticias que recibió Alfredo del Mazo con la última encuesta de preferencia electoral en el Estado de México publicada el lunes en El Financiero, no han llevado la paz a su cuarto de guerra. Aunque figuró ligeramente arriba de la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, y con una amplia ventaja sobre la abanderada de Morena, Delfina Gómez, en su “cuarto de guerra” hay una pugna entre dos bandos, ambos cobijados por el presidente Enrique Peña Nieto, por el control estratégico de la campaña de Del Mazo para gobernador, su mensaje, imagen y los spots.

El choque reedita el conflicto que se dio en la campaña presidencial de 2012 entre el estratega en jefe del candidato Peña Nieto, Luis Videgaray, y el responsable de imagen, Alejandro Quintero, donde al final se impuso el actual secretario de Relaciones Exteriores. En este nuevo conflicto, Quintero ha sumado a sus objetivos a Aurelio Nuño, el secretario de Educación, a quien el Presidente le encargó el proceso electoral mexiquense, a quien critica que sus acciones mantienen empantanadas las preferencias electorales de Del Mazo, lo cual sólo podría presagiar la derrota.

La campaña para la Gubernatura en el Estado de México sólo es un pretexto para la confrontación entre dos de las personas en las que más confía Peña Nieto. En las elecciones presidenciales, Videgaray se enfrentó a Quintero y al encuestador de cabecera de Peña Nieto, Liébano Sáenz, quienes tuvieron como apoyo inopinado a Miguel Ángel Osorio Chong, quien se encargaba de tejer las alianzas políticas nacionales del candidato. Quintero presumía de haber construido a Peña Nieto como gobernador y haberlo hecho presidente.

Videgaray no compraba la historia pública que contaba Quintero y reclamaba con frecuencia a Sáenz sobre los datos de su encuesta presidencial. Sáenz siempre defendió sus datos y luego de las elecciones afirmaba que sí había registrado las tendencias de voto a favor de Andrés Manuel López Obrador, que se acercó peligrosamente al priista por 3 puntos, pero que no quería creerlas el coordinador de la campaña.

El desenlace en aquél momento reflejó una derrota interna de Quintero y Sáenz, vista sobre todo en este último caso, quien fue bloqueado por Videgaray para ocupar algún puesto en el nuevo gobierno de Peña Nieto. Quintero regresó a Televisa, su alma mater en materia de mercadotecnia política, de donde salió en malos términos en diciembre de 2014.

El publicista, un hombre multimillonario que no necesitaba trabajar, fue llamado en abril del año pasado por el presidente Peña Nieto, que estaba por mejorar su imagen y comunicación política. Aunque no lo ha hecho bien, como se argumentó recientemente en este espacio (entró cuando Peña Nieto tenía una aprobación de 32%, y una desaprobación de 62%, contra 12% y 86%, respectivamente, en la última medición pública en enero), Quintero mantiene una fuerte influencia. Tanta, a decir de él, que se ufana de haber sido él quien empujó realmente la salida de Videgaray de la Secretaría de Hacienda, tras el escándalo por la visita de Donald Trump a Los Pinos en agosto.

Videgaray se quedó sin cartera hasta enero pasado, pero no sin encomienda. Entre los dos encargos de Peña Nieto, revisar el proceso electoral en el Estado de México era la prioridad presidencial. Junto con él, designó a Nuño y como subalterna a la secretaria de Desarrollo Urbano, Rosario Robles, para hacerse cargo directamente del Estado de México y facilitar al gobernador Eruviel Ávila, al PRI y al candidato, todo lo necesario para la campaña. Los cambios en el partido y la imposición de voceros y operadores de medios fueron sus primeras acciones.

Quintero ordenó, por su parte, trasladar gastos de publicidad federal a medios en el Estado de México, pero su interés es tener un mayor papel en la campaña. Desde hace aproximadamente un mes, pidió que le dieran la responsabilidad de la estrategia, el mensaje, discurso e imagen de Del Mazo, con el argumento que los responsables de ello en la Ciudad de México no estaban haciendo bien su tarea. Existe una fuerte preocupación de que Del Mazo pueda perder la elección, más allá de cualquier cosa, que es una alarma que se ha extendido al cuarto de guerra.

En ese espacio han confluido todos los adversarios políticos en el entorno de Peña Nieto, como Videgaray y Osorio Chong, quien varias veces ha participado en las deliberaciones. Pero el conflicto principal se da entre el canciller y Quintero, a través de los cuales se puede apreciar la diferencia que existe dentro del gabinete de Peña Nieto y las divisiones dentro del propio staff presidencial.

Con Quintero están alineadas las áreas de comunicación social de Los Pinos, enfrentadas, aunque no en forma abierta, con el jefe de la Oficina, Francisco Guzmán, cuyo equipo está más cercano a Videgaray y a su exjefe Nuño, incluido un joven inexperto pero responsable de opinión pública, Rodrigo Gallart, quien suele tener fricciones con Sáenz. Tácticamente, Quintero está del lado de Osorio Chong, quien dentro del cuarto de guerra tiene a una incondicional, Robles, aunque sin fuerza para confrontarse con Nuño o Videgaray.

El conflicto entre los dos polos que influyen en el presidente Peña Nieto, afectará la campaña de Del Mazo si no se resuelve la confrontación. O Peña Nieto congela la ambición de Quintero, o mueve a Videgaray. No caben los dos en el Estado de México, y menos ahora donde como nunca, el PRI enfrenta una competencia que lo puede derrotar.
07 Marzo 2017 04:07:00
2018: ‘Ya vimos esta película’
Andrés Manuel López Obrador se está convirtiendo en la profecía autocumplida. En la República de las Opiniones hay la sensación generalizada de que el jefe de Morena alcanzará la Presidencia de la República en su tercer intento, con lo que se ha ido atemperando el sentir de grupos que antes le temían, como el sector empresarial. El daño que le ha hecho al PRI la controvertida gestión del presidente Enrique Peña Nieto ha llevado incluso a que en los análisis de riesgo del Gobierno de Estados Unidos, contextualizados por el discurso del presidente Donald Trump contra el Tratado de Libre Comercio y los migrantes, se hable abiertamente de que el beneficiado de las desavenencias entre los dos países será López Obrador. Los inversionistas extranjeros también están preocupados ante la posibilidad de la victoria del líder de la izquierda social en las elecciones de 2018, quien ha dicho que su primera acción de Gobierno será someter a consulta ciudadana las reformas económicas de Peña Nieto, altamente impopulares.

No obstante, el argumento que hace prácticamente inevitable el arribo de López Obrador a la Presidencia parece responder más a las ansiedades que a una realidad objetiva. En primer lugar, faltan casi 16 meses para la elección presidencial, tiempo en el que puede pasar absolutamente cualquier cosa. En segundo, el primer lugar de López Obrador en las encuestas de preferencia electoral es en este momento más el reflejo del conocimiento por encima de sus potenciales adversarios que necesariamente una opción clara en la urna. En tercero, no hay candidatos aún, por lo que tampoco hay campañas.

En este sentido, ni el PRI ni el PAN han desplegado sus recursos estratégicos para lograr los contrastes, ni tampoco se sabe con exactitud qué pasará con el PRD. Algunos factores que servirán para 2018 se asomarán este verano, cuando se ponga en juego la Gubernatura del Estado de México, donde se verá la profundidad de la crisis de la izquierda y qué tan profundo es el daño en el PRI. Morena probará si la fuerza de López Obrador hace competitiva a la candidata de su partido, y si el PAN trabaja unido y con eficiencia por la victoria.

Por lo demás, todo está abierto. Y más. “Ya vimos esta película”, dice Francisco Abundis, director asociado de Parametría. “Esto ya nos pasó en 2005 y 2006, y la diferencia de López Obrador era mayor”. Abundis se refiere a que la ventaja de López Obrador en las encuestas no es mayor que la que existía hace 12 años, ni tampoco los protagonistas son distintos. En aquel año, también era el PAN y luego Felipe Calderón, contra el PRD y López Obrador. El PRI no era un competidor fuerte, ante la crisis provocada por la candidatura de Roberto Madrazo, como tampoco se considera, por la caída en preferencia electoral por partido, que lo sea en 2018.

En la Encuesta Nacional de Vivienda de Parametría realizada en la última semana de enero, los mexicanos que mostraron mayor identificación partidista fueron los de Morena (22%), seguidos por los del PAN (21%) y los del PRI (14%), que han visto una caída sistemática en lo que solía llamarse voto duro. Esa militancia que se pensaba cautiva por el historial de voto se esfumó en las elecciones federales de 2015 y las de gobernadores en 2016. El norte votó contra la reforma fiscal, inclinándose por el PAN; los estados del Golfo votaron contra la reforma energética, que le dieron al PAN victorias contundentes e impulsaron a Morena a un punto donde estuvo a punto de dar campanazos, como en Veracruz. En el sur y el centro miles de mexicanos votaron contra la reforma educativa, fortaleciendo una vez más las candidaturas de Morena, cuyo jefe López Obrador ha sido un crítico permanente de esa y todas las reformas de Peña Nieto. Estos datos, sin embargo, no significan la creación de nuevas clientelas. Según la encuesta de Parametría, lo que se aprecia es una tendencia a no votar por el mismo partido: del 47% del electorado que lo hacía en 2013, cayó a 31% de los que lo hicieron en 2015.

La volatilidad es un elemento que no se está considerando en este momento. Al arrancar el año electoral en 2006, Calderón declaró que iba muchos puntos abajo, pero que alcanzaría a López Obrador. De acuerdo con la serie histórica de Parametría, López Obrador tenía una preferencia electoral del 36% del electorado, contra 27% que tenía Calderón y 26% que reflejaba Madrazo. Para junio, López Obrador y Madrazo se mantenían estables en la preferencia electoral, 37% y 27%, respectivamente, mientras que Calderón estaba en 33 por ciento. Un mes después, la elección presidencial la ganó Calderón, con menos de un punto porcentual de ventaja sobre López Obrador, que lo llevó a impugnarla y calificar al panista de “usurpador”.

Nadie tiene el triunfo asegurado en 2018. López Obrador lo debe saber bien al haber desarrollado una estrategia inteligente y enfrentar desde ahora al PAN, a Margarita Zavala y Felipe Calderón, a quienes percibe como sus principales rivales. El PAN igual: colocar minas a López Obrador, sin dejar de darle tiros de gracia al PRI, donde hay varias prospectivas, quienes piensan que todo está perdido y que hay que atrincherarse en las cámaras, y quienes creen que es muy pronto para claudicar. La idea de que hoy no hay nada para nadie es la más racional.
06 Marzo 2017 04:07:00
2018: mordiéndose la cola
El presidente Enrique Peña Nieto fue el orador en el 88 aniversario del PRI el sábado pasado y lanzó una arenga propia para el evento, de militante agresivo con sus adversarios. La sucesión presidencial tuvo banderazo de salida. Aún faltan algunos meses para que haya candidatos, pero los adversarios quedaron perfectamente identificados cuando se refirió al error que haría el electorado si se inclinara por el pasado de parálisis, en referencia a los 12 años de gobiernos panistas, o diera “un salto al vacío de la izquierda demagógica”, como describió, en una declaración de guerra el apoyo a Andrés Manuel López Obrador. El PRD quedó fuera de su discurso, con lo que parece haberlo eliminado de la contienda presidencial de 2018, al dejar planteados los términos de la batalla para tres partidos, el PAN, Morena y el suyo.

Peña Nieto marcó también las líneas con las que él, su gobierno, el partido y sus candidatas y candidatos, van a enfrentar a la oposición, y buscar salir del hoyo electoral en el que se encuentra, que no fue tocado en su discurso. La realidad que estuvo presente como subtexto en sus palabras, es que el PRI arranca en un lejano tercer lugar en cuanto a identificación partidaria. La última encuesta de esta naturaleza presentada por la empresa Buendía&Laredo y Asociados, muestra que si hoy fuera la elección, el PRI caería a un vergonzoso tercer lugar. Una buena parte de la explicación es el castigo de los electores a su gestión, cuyos niveles de desaprobación no tienen paralelo en la historia de las mediciones presidenciales y se mantienen en alrededor del 85%.

El estudio de Buendía&Laredo y Asociados establece un empate técnico entre el PAN y Morena, 23% contra 21% en la preferencia de voto, que está dentro del margen de error, con el PRI en un lejano tercer lugar con 13%. Lo peor para el PRI es la tendencia a la baja, agudizada por una caída de 45 grados desde septiembre pasado. El PAN, que repuntó entre noviembre de 2015 a julio del año pasado, se ha mantenido estable, mientras que Morena despegó de manera sostenida desde septiembre. El PRD, salvó una ligera alza en ese mismo mes, tras las elecciones de gobernadores, está empantanado en un dígito. O sea, fuera de competencia.

Peña Nieto dividió su discurso en tres puntos centrales. Dos de ellos son la identificación de sus adversarios, y el tercero en donde asegura que no está pactando, ni lo hará, una derrota. Sin especificar, no quedó claro si se refería a negociar con el PAN el Estado de México, como se ha publicado en la prensa, a cambio de que el PAN respalde al PRI en la elección presidencial, o negociar con el PAN o alguien a modo para que le brinde protección política y blindaje jurídico una vez que deje el poder en manos de la oposición. Lo que dejó de manifiesto, que confirma toda la información que trasciende del Olimpo presidencial, es que sí cree que el PRI pueda ganar, como aseguró el sábado, las elecciones de 2017 y 2018.

Cómo desplegará sus armas retóricas y argumentativas el Presidente y sus seguidores, está por verse, pero lo que planteó en el aniversario del PRI puede ser débil por engañoso. Dijo Peña Nieto, sobre los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, que su gobierno se atrevió a asumir los costos e impulsar “las grandes transformaciones del país”. Las más controvertidas son la educativa, cuya propiedad intelectual corresponde al sector tecnócrata de su Gobierno –el principal redactor de la reforma fue el líder del PRI, Enrique Ochoa–, y la energética, cuya reforma fue planteada en la primera parte del gobierno de Calderón, y fueron los priistas quienes se encargaron de sabotearla en el Congreso. Transformar ese sector, como dijo el Presidente, para asegurar la soberanía energética, era visto en los tiempos que el PRI era oposición, como la venta del país al sector privador. No es lo mismo ser oposición que estar en el poder, pero es riesgoso utilizar como bandera de crítica una reforma que sistemáticamente el PRI rechazó cuando muchas de las definiciones pasaban por el escritorio del gobernador Peña Nieto en Toluca.

La crítica a los gobiernos panistas, lo dejó entrever previamente, incluirá el magro crecimiento económico en el gobierno de Calderón de 2.2% anual, lo que implica otro riesgo si alguien recuerda lo que dijo ante inversionistas en Nueva York en septiembre de 2014: México crecería 2.7% ese año; 3.7 en 2015; 4% en 2016; y entre 5 y 6% al cierre de su gobierno. La realidad fue diferente. En la primera mitad del sexenio el crecimiento promedio fue de 2%, y al cierre, de acuerdo con los pronósticos, será todavía más bajo. El mal rendimiento económico, junto con las polémicas reformas, fortaleció a López Obrador, a quien Peña Nieto quiere pintar como demagogo ante el electorado.

Pero una vez más, como el contraste con los gobiernos panistas, ¿cómo va a lograr que su discurso, que parece agotado hace tiempo por los bajos niveles de aprobación, modifique las tendencias actuales en el elector? Peña Nieto irá a la guerra, sin duda, y no tiene mucho que perder. Su partido estaría derrotado en una elección hoy en día, por lo que aquello que haga bien sólo podrá ir en su beneficio. Tiene mucho en juego, en efecto. Su legado por un lado, y su tranquilidad en los años futuros como ciudadano.
03 Marzo 2017 04:08:00
Espionaje político, la discusión oculta
Durante más de 4 horas, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se reunió con el politiburó de la Cámara de Diputados, la Junta de Coordinación Política, para hablar sobre la Ley de Seguridad Interna y el modelo de Policía mixta, dos asuntos que han estado empantanados por años. No llegaron a ningún acuerdo sobre nada, según legisladores participantes, por tres temas centrales, explicados someramente por el perredista Francisco Martínez Neri, coordinador de la llamada Jucopo: la preocupación sobre cómo garantizar en la Ley de Seguridad Interna que los militares respeten los derechos humanos, las tareas de inteligencia y las investigaciones sobre los movimientos sociales. ¿Por qué se entreveraron los tres temas? Nadie quiere hablar con claridad al respecto, pero el empaquetado de preocupaciones muestra que en la discusión de esas iniciativas para combatir al crimen hay una prioridad que las rebasa: el espionaje político.

Existe la percepción de que el uso y abuso político de los aparatos de inteligencia del Estado en contra de líderes sociales y a quienes considere sus adversarios se ha incrementado en este sexenio. Quizás el espionaje político se mantenga en los mismos niveles en los que se ha realizado desde la profesionalización de los servicios de inteligencia civil hace poco más de 25 años, pero la forma como han hecho saber a quienes son objeto de una vigilancia sistemática de conversaciones o fotografías que pueden ser hechas públicas en cualquier momento, parecería tener un propósito de intimidación. La circulación restringida, pero pública, de estos materiales sugiere también que las posibilidades para chantaje se han visto multiplicadas con el propósito, se puede argumentar, de modificar conductas o arrinconar a los adversarios del Gobierno.

Probablemente el momento más ruin del uso político del aparato de inteligencia del Estado, en función de los resultados, fue la difusión en la prensa de los mensajes de texto que intercambiaron Joaquín “El Chapo” Guzmán y la actriz Kate del Castillo en enero del año pasado, que abrieron a la especulación de que los dos tenían más que una relación profesional. La entrega de esas conversaciones a dos periódicos de la Ciudad de México contribuyó a la consolidación de la idea de que la actriz, que lo había visitado en la Sierra de Durango mientras se escondía de las autoridades tras su segunda fuga, era responsable de delitos relacionados con el crimen organizado. Las transcripciones de los mensajes salieron de las áreas políticas del Gobierno, y no habían sido judicializadas. Es decir, lo publicado no estaba en autos de la PGR, por lo cual nunca habrían podido ser utilizadas en un juicio.

Las únicas ramas del Gobierno federal que realizaban un trabajo de inteligencia sobre “El Chapo” Guzmán eran el CISEN y la Marina, que es donde se puede encontrar el origen de esos mensajes interceptados. La forma como se entregaron a la prensa modificó un trabajo de inteligencia puro, con el propósito de ser utilizado en una investigación criminal, a un manejo político, donde al cambiar el objeto de las escuchas para hacer daño público en contra de una persona, en este caso la actriz, como sujeto de descrédito, se convirtió en una herramienta utilizada en este país como parte del espionaje político.

No es lo mismo el uso de espionaje con fines de seguridad interna o seguridad nacional, enmarcados dentro del ejercicio conocido como inteligencia, donde la información es procesada y analizada para la toma de decisiones, que el espionaje político que busca resolver desavenencias mediante el temor. Un ejemplo claro de ello se dio con Carmen Aristegui, la conductora de radio más crítica del Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, a quien para tratar de inhibir le enviaron un sobre anónimo con un paquete de fotografías de su hijo. No es la única periodista a quien se ha tratado de inhibir en este sexenio, por el hecho de tener una visión y una opinión distinta a la del Gobierno. Pero tampoco es el único sector al cual se ha amenazado.

Un exmiembro del Gabinete dijo que, pese a la seguridad en sus comunicaciones, sus llamadas y correos electrónicos eran interceptados por uno de los servicios de inteligencia del Estado mexicano. Lo sabía porque, en un momento de tensión dentro del Gabinete, le hicieron llegar copias de conversaciones telefónicas que había tenido con sus familiares. Esas conversaciones no tenían nada irregular o escandaloso, pero la forma como lo interpretó era como una llamada de atención para hacerle saber que existía una vigilancia permanente sobre su persona.

La contrainteligencia de un gobierno es necesaria, como un asunto de Estado, para poder detectar traiciones o amenazas al propio Estado. Pero cuando la información recabada es utilizada por los políticos con fines políticos, los instrumentos para la seguridad se pervierten y se convierten en pistolas de información que pueden ser descargadas contra quien manifiesta rangos de autonomía. Estas preocupaciones, sin ser verbalizadas de esta manera, fueron las que, a decir del diputado Martínez Neri, rondaron durante la reunión con el secretario de Gobernación.

Altos funcionarios del Gobierno federal han negado de manera sistemática que exista espionaje político, pero sus palabras no han sido lo suficientemente persuasivas para tranquilizar a los diputados, que tienen razón en sus preocupaciones. Fuera y dentro del Gobierno hay experiencias de que el espionaje político, como hacía lustros no se veía, regresó con fuerza para buscar controlar la vida pública nacional. Los casos, no las palabras, lo demuestran. 
02 Marzo 2017 04:08:00
La captura de la abuela
Borrado por el escándalo en la premiación de los Oscar, el programa 60 Minutos de la cadena de televisión CBS, difundió un segmento al que llamó “Detrás de las Rejas”. Se trataba de Joaquín “El Chapo” Guzmán, pero no de cómo vive en el centro correccional metropolitano en Nueva York, donde enfrenta un juicio federal, sino de cómo fue su cacería y captura en enero del año pasado. El programa de investigación entrevistó a Peter Vincent, quien era consejero legal de los departamentos de Estado y de Seguridad Territorial durante ese periodo, y a Jim Dinkins, quien fue el jefe de la investigación por parte de Seguridad Territorial. Las entrevistas están llenas de detalles de la persecución y finalmente su detención, pero sobre todo de una historia no sólo jamás contada, sino totalmente opuesta a la versión oficial del Gobierno mexicano. Lo más importante, que la operación para detenerlo no fue unilateral, sino fue parte de una fuerza de tareas compuesta por los dos países que trabajaron coordinadamente para reaprehenderlo.

La versión del Gobierno mexicano es que en la segunda captura de “El Chapo” Guzmán –la primera fue en Mazatlán en febrero de 2014– no participó ningún agente o funcionario estadunidense. “En la primera sí nos ayudaron con tecnología que no teníamos, pero en la segunda ya disponíamos de todo lo necesario”, dijo uno de los más altos funcionarios mexicanos responsables de su recaptura. “Los estadunidenses no sabían nada de cómo íbamos en la persecución, y éramos nosotros los que ahora les dábamos la información”. Lo que narraron Vincent y Jenkins se contrapone a esa versión. De acuerdo con ellos, para la primera captura se creó una fuerza de tareas que fue revigorizada cuando se escapó por segunda vez de la prisión de máxima seguridad de Almoloya.

Los exfuncionarios no aportaron detalles que pudieran comprometer los métodos de investigación y las operaciones de inteligencia. Esa fuerza de tareas, dijo Dinkins, escuchaba permanentemente todas las comunicaciones del cártel del Pacífico, y no sólo rastreaba a Guzmán, sino a todo su círculo íntimo, incluido su cocinero, así como todos los lugartenientes y personas a quienes contactaba, incluido el actor Sean Penn. Lo que dejaron entrever es que todas las llamadas de Guzmán, sus abogados y su familia, estaban interceptadas. Por eso, agregó, sabían perfectamente que “El Chapo” había invitado a verlo a Penn y a la actriz Kate del Castillo, y conocieron inmediatamente dónde iba a ir y en dónde iba a aterrizar.

La versión oficial mexicana es que las autoridades detectaron que Guzmán se encontraba en la sierra de Durango por la reunión que tuvo con Del Castillo y Penn. Dinkins dijo, sin embargo, que un comando de élite de la Marina había encontrado la pista que los conduciría a él, 20 días después de que se escapó. “La Marina tenía un bloque de búsqueda”, dijo Vincent, quien utilizó el mismo concepto de integración de fuerza de tareas que usaron años antes para la cacería y captura de Pablo Escobar en Colombia. “Estaban enfocados en el principal premio, capturar a ‘El Chapo’ Guzmán, vivo, si era posible hacerlo”.

Recordó que la primera oportunidad de atraparlo fue en octubre de 2015, días después de la visita de Penn, pero “los marinos nos dijeron que esperaron porque no querían que el actor estadunidense quedara atrapado en el fuego cruzado”. No lo dijeron los exfuncionarios, pero la razón por la que no fue capturado ese mes se debió a las presiones de la DEA al más alto nivel del Gobierno mexicano para que detuvieran la operación 48 horas para dar tiempo a que saliera Penn de la zona, mientras que el drone de la CIA que monitoreaba las comunicaciones en la sierra, fue apagado para cerrar toda información. Los exfuncionarios ratificaron la versión extraoficial mexicana de que para escaparse “El Chapo” se cubrió con un bebé –hijo de su cocinera–, para que no le dispararan.

Los exfuncionarios estadunidenses no entraron en detalles sobre cómo fue la persecución en la sierra de Durango, donde la unidad de élite de la Marina, dirigida por un almirante al que se conoce como “El Comandante Águila” –que también encabezó la unidad que lo detuvo en Mazatlán–, fue obligándolo a no regresar a la montaña sino a huir hacia Los Mochis. No fue algo fortuito, de acuerdo con lo que dijeron en 60 Minutos. Actuaron de acuerdo con información de inteligencia que condujo a otras unidades a una casa en esa comunidad, donde la intercepción de llamadas revelaron que planeaban una visita de la “abuela”, el nombre en clave de Guzmán, y de la “tía”, como llamaban a Orso Iván Gastélum, apodado “El Cholo Iván”, el jefe de escoltas de “El Chapo”, y con quien lo capturaron días después.

“Los marinos vigilaron la casa por un mes como pintores y albañiles que iban y venían”, dijo Jenkins. “Entonces, en la mañana del 7 de enero de 2016, la ‘abuela’ finalmente apareció. Una fuerza de asalto tomó rápidamente posiciones y, esa noche, alguien en la casa pidió una enorme orden de tacos y una camioneta blindada salió a recoger la comida. ‘El Chapo’ estaba teniendo una fiesta”. El programa de 60 Minutos entrevistó a dos de los comandos de élite que participaron en el asalto, identificados como “Alfa” y “Bravo”, quienes narraron cómo se dio la batalla dentro de la casa y fueron recibidos con granadas. Pero también, cómo desaparecieron “El Chapo” y “El Cholo Iván”.

Los exfuncionarios estadunidenses confirmaron la versión mexicana del escape por el drenaje y mediante dos vehículos que robaron. Sin decirlo quedó claro que la recaptura fue finalmente fortuita, porque durante horas se les esfumaron a las unidades de élite y fueron capturados únicamente porque la Policía Federal interceptó el Focus rojo en el que viajaban rumbo a Culiacán, no porque los reconociera, sino porque estaba reportado como robado.
01 Marzo 2017 04:08:00
La mala leche de ‘El Bronco’
Cuando se publicó el primer texto sobre la acusación de Paula Cusi, viuda de Emilio Azcárraga Milmo, de un fraude cometido por su zar anticorrupción de Nuevo León, Ernesto Canales, y su socio, César Gerardo Francisco García Méndez, por 6 millones de dólares, el gobernador Jaime Rodríguez, “El Bronco”, dijo que quien esto escribe había actuado de “mala leche”, y respaldó incondicionalmente a su fiscal. Rodríguez dijo estar enterado de la acusación, pero que confiaba plenamente en Canales. “Don Ernesto es una persona que está dando resultados, pronto dará más resultados y ahí se acabarán las dudas”, dijo en abril. Un año después, el trabajo de Canales ha sido un fiasco y su gestión como gobernador, decepcionante. Pero ese no es el punto.

El pasado 17 de febrero, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México pidió la orden de aprehensión en contra de García Méndez por del delito de administración fraudulenta. Las autoridades demostraron que García Méndez tuvo una “conducta engañosa… con la finalidad de alcanzar un lucro indebido, afectando el patrimonio ajeno”. La defensa de Cusi probó que, en efecto, le cometieron un fraude el hoy prófugo de la justicia y Canales, que incurrió en las mismas conductas ilícitas pero que, lo que parecería un blindaje jurídico al fiscal neoleonés y evitar un escándalo para “El Bronco”, no fue incorporado en el pliego de consignación.

Un año después no se puede esperar una disculpa del gobernador a quien esto escribe por haber hablado sin conocimiento de causa. Lo importante es qué hará con Canales, porque le va a quemar las manos. El año pasado, cuando Rodríguez arremetió contra el mensajero, dijo que el haber divulgado el expediente era un distractor de la persecución contra el exgobernador Rodrigo Medina. “El Bronco” dijo que era un show mediático levantado por el miedo a las investigaciones, y que eran parte de una campaña de las empresas de televisión Multimedios, Milenio y Televisa, por las acciones que emprendería en su contra.

Mucho pico el de “El Bronco”, e igual incapacidad en la gestión de gobierno. Las investigaciones contra Medina siguieron su curso y no han llegado a ningún lado. Su única promesa de campaña quedó trunca y su zar anticorrupción no ha podido probar nada a Medina. Lo único realmente relevante que ha hecho Canales en todo este tiempo es escabullirse de la justicia y mentir al afirmar que no había actuado de manera ilegal contra la señora Cusi.

La orden de aprehensión contra su socio García Medina es la confirmación de que también es presunto responsable del delito de fraude.

Como se explicó en la entrega anterior, la denuncia contra él y García Méndez fue presentada el 26 de marzo de 2012 en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, donde se afirmaba que “se apoderaron y dispusieron en su beneficio” de los 6 millones de dólares pagados por Televisa, como indemnización por ceder todos sus derechos al 16.6% de las acciones de la empresa que había heredado de Azcárraga Milmo, y como parte de una cesión de derechos a su hijo, Emilio Azcárraga Jean, por la suma de 50 mil pesos. Según la denuncia, Canales y García Méndez nunca le pagaron la compensación de 6 millones de dólares, de la cual nunca fue enterada hasta que sus abogados se toparon fortuitamente con el documento en tribunales, con lo cual obtuvieron “un lucro indebido y generado un detrimento patrimonial” a la viuda de Azcárraga Milmo.

En su defensa ante el Ministerio Público, Canales sostuvo que la señora Cusi siempre fue informada de todas sus acciones, y como prueba presentó a las autoridades una carta que envió a la señora Cusi el 21 de octubre de 2011, donde hacía una relatoría a manera de rendición de cuentas sobre todo el proceso de sucesión testamentaria, que realizaba junto con García Méndez. Esa carta nunca le fue entregada a la señora Cusi, con lo cual Canales volvió a ser atrapado en una mentira. En una comparecencia ante el Congreso de Nuevo León en abril pasado, luego que se expusiera en este espacio el caso, Canales admitió que sí recibió los 6 millones de Televisa destinados a su entonces cliente. Sin embargo, esa cantidad nunca llegó a manos de la viuda de “El Tigre” Azcárraga.

Las autoridades capitalinas tendrán que justificar por qué no se giró la orden de aprehensión en contra de Canales, si todo lo que llegó a que se consignara y pidiera la detención de su exsocio García Méndez es idéntico a lo que hizo el funcionario neoleonés. Pero “El Bronco” tiene que dejarse de evasiones y actuar en consecuencia. La defensa a ultranza de su zar anticorrupción ha sido un error, que explica el porqué ha estado tan callado. Al ser buscado por la Policía uno de los dos implicados en el caso, mantener a Canales en el cargo obstruye la acción de la justicia, al ser una de las probables razones por las que la Procuraduría de la Ciudad de México no quiera actuar en su contra. “El Bronco” puede dar un paso hacia adelante y ofrecerle una salida a Canales mientras se aclara toda esta situación. Si no lo hace, el descrédito será sólo una de las externalidades de protegerlo. Lo más dañino sería mostrar ante el electorado que lo que prometió, y su sed de justicia, también resultó una farsa.
28 Febrero 2017 04:07:00
El engaño de Canales
El pliego de consignación de la orden de aprehensión contra César Gerardo Francisco García Méndez, por el delito de administración fraudulenta, es perfectamente claro. Violó el artículo 234 del Código Penal al haber realizado operaciones perjudiciales al patrimonio de Paula Cusi, viuda de Emilio Azcárraga, en beneficio de un tercero, en este caso, tanto él como su entonces socio Ernesto Canales, el fiscal anticorrupción de Nuevo León, a quienes contrató para que resolvieran una disputa con Televisa. Extrañamente, en el pliego de consignación del agente del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal el 17 de febrero pasado, Canales, acusado por Cusi de los mismos delitos que García Méndez, salva una acción judicial en su contra.

No está clara la razón por la que la Procuraduría de la Ciudad de México no actuó en su contra, pese a haber ejercido la acción penal contra su socio, a quien le demostraron las autoridades que “la conducta engañosa del indiciado es con la finalidad de alcanzar un lucro indebido, afectando el patrimonio ajeno”. Lo que hizo García Méndez lo realizó, quizás con mayor carga, Canales, a quienes Cusi acusó de fraude por seis millones de dólares, en eran ese entonces poco más de 64 millones de pesos. García Méndez, quien se encuentra prófugo de la justicia, siempre se dijo inocente de la acusación, y afirmó que él nunca recibió ningún dinero.

El punto nodal del caso se encuentra en dos documentos. El primero, firmado el 28 de abril de 2011, donde la señora Cusi cedía “todos y cada uno de sus derechos” de la sucesión de “El Tigre” Azcárraga Milmo, a su hijo Emilio Azcárraga Jean, a cambio de una contraprestación, que Canales no le informó que se había acordado, de 6 millones de dólares, a cambio de desistirse de acciones legales para mantener el 16.6% de la empresa que le fue heredado por “El Tigre”. Este documento, llamado Carta de Instrucción, fue firmado por Canales y García Méndez el 17 de mayo de 2011 con el representante de Televisa, Alejandro Bustos.

En esa Carta de Instrucción solicitaban a Televisa determinar la forma como realizaría el pago compensatorio en dos exposiciones, el 17 y el 27 de mayo de ese año, mediante dos opciones: 1) Un depósito a la cuenta de Summer Stream, C.V., por la vía de Abdadi&Co, Securities Ltd, en el banco Standard Bank Plc., en Londres, por 3 millones de dólares. Y, 2) mediante la contratación que llevara a cabo Televisa de los servicios de mercadotecnia de la empresa Summer Stream, C.V., por otros 3 millones de dólares. El representante de esas empresas es Canales, mientras que García Méndez sostuvo durante todas las diligencias que no conocía a los accionistas de esas compañías.

Canales aceptó en una comparecencia en el Congreso de Nuevo León en abril del año pasado, que sí había recibido esos recursos, pero alegó que no había actuado de manera ilegal. La denuncia contra él y García Méndez, presentada el 26 de marzo de 2012 en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, establecía que los dos abogados “se apoderaron y dispusieron en su beneficio” de los 6 millones de dólares pagados por Televisa, “obteniendo un lucro indebido y generado un detrimento patrimonial” a la viuda de Azcárraga Milmo. En su defensa ante el Ministerio Público, Canales sostuvo que su cliente, la señora Cusi, estaba informada de todas sus acciones, y como prueba presentó una carta que envió a la señora Cusi el 21 de octubre de 2011, donde hacía una relatoría a manera de rendición de cuentas sobre todo el proceso de sucesión testamentaria, que realizaba junto con García Méndez.

En este espacio se publicó en abril del año pasado “Las Mentiras de Canales”, en donde se citaba esa carta: “De acuerdo con las instrucciones recibidas de ti, así como a las facultades conferidas al efecto de negociar un pago compensatorio con Televisa a fin de aplicarlo al pago de los honorarios tanto ya devengados como a los que te enfrentarías al desistirte a tu entero perjuicio de la acción civil, y habiendo obtenido tu autorización expresa siempre que:

“1) No se vinculara de ningún modo el pago de la renuncia de tus derechos o a la transmisión de las acciones, esto es, que se asumiera como pago a los profesionistas y no a ti; 2) No se formalizará en ninguno de los documentos a ser ratificados por ti, que contendrían tus renuncias y transmisiones (de propiedad); y, 3) No retardará en ninguna forma la definición de tu situación jurídica en la causa penal”.

El punto 18 de esa misma carta precisaba: “En ejercicio de tus instrucciones, me reuní con el licenciado Alejandro Bustos Olivares, director jurídico contencioso de Televisa y con el licenciado Alonso Aguilar Zínser, penalista a cargo de la causa penal por parte de Televisa, con quienes negocié a favor de los abogados y de acuerdo con lo instruido por ti, el pago de la cantidad de 6MMUSD, mismo que lo apliqué conforme a tus instrucciones al pago de los honorarios de los distintos profesionistas que intervinieron tanto en la acción civil como en la penal, así como en la restitución de diversas cantidades pagadas por mi en tu nombre durante los procedimientos”.

Esta carta sí deslindaba a Canales y García Méndez de haber actuado con opacidad y dolo, y probada su dicho. El problema es que el zar anticorrupción de Nuevo León nunca le entregó ese documento a la señora Cusi.
27 Febrero 2017 04:00:00
El fraude a Cusi y Televisa, se confirma
El 17 de febrero pasado, el agente del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, solicitó la orden de aprehensión en contra de César Gerardo Francisco García Méndez por el delito de administración fraudulenta. García Méndez, junto con su socio, Ernesto Canales, el fiscal anticorrupción de Nuevo León, defraudaron a Paula Cusi, viuda de Emilio Azcárraga Milmo, por los 6 millones de dólares (64 millones de pesos a la sazón) que había recibido como compensación por la cesión de todos los derechos en la sucesión a Emilio Azcárraga Jean. La orden de aprehensión sólo se giró en contra de García Méndez, por lo que la de Canales, que jurídicamente sería culpable del mismo delito, sigue en suspenso.

Este es un primer cierre del proceso legal que comenzó en marzo de 2012, cuyas imputaciones, presentadas en este espacio en marzo y abril del año pasado, fueron desmentidas por Canales. El 31 de marzo, el día que se inició la publicación del expediente, el zar anticorrupción neoleonés le declaró a Azucena Uresti en Milenio Televisión: “Este es un expediente que tiene ya varios años y no se ha probado ninguna culpabilidad de nuestra parte. Son acusaciones que hace el señor Raymundo sin una base cierta”.

Cuando Uresti le preguntó en específico sobre la compensación de los 64 millones de pesos, respondió: “Este es un asunto que está en los expedientes. Ahí está establecido que durante todo ese tiempo, la parte demandante, la parte acusadora, no ha probado su acción”. Días después, ante la presión del Congreso local, Canales admitió en una comparecencia que sí recibió ese pago como parte del proceso en el que defendió a la señora Cusi, pero negó que se hubiera realizado en forma indebida”.

El caso de la señora Cusi y Televisa no sólo es relevante porque habla de la forma como Azcárraga Jean asumió pleno control de la empresa hispana de televisión más importante en el mundo luego de años de negociaciones, sino porque el fraude cometido en su contra tuvo como protagonista al zar anticorrupción del Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, “El Bronco”, cuya campaña electoral tuvo una sola promesa: combatir la corrupción. De acuerdo con la solicitud de aprehensión en contra de García Méndez, es probable que la corrupción la tenga en casa con Canales, asociado completamente en este proceso, como la parte acusada, a su viejo socio.

El caso, cuyo expediente consta de miles de páginas, se puede resumir de la siguiente manera:

1.- El 28 de abril de 2011 la señora Cusi cedió “todos y cada uno de sus derechos” de la sucesión de “El Tigre”, como apodaban a Azcárraga Milmo, a su hijo Emilio Azcárraga Jean, mediante el finiquito de 50 mil pesos. Canales no le informó que se había acordado, por decisión del presidente de Televisa, una contraprestación de 6 millones de dólares a cambio de desistirse de acciones legales para mantener el 16.6% de la empresa que le fue heredado por “El Tigre”.

2.- El 17 de mayo de 2011, Canales y García Méndez firmaron esa indemnización mediante una Carta de Instrucción con el representante de Televisa, Alejandro Bustos, donde solicitaba a la empresa determinar, a su elección, la forma como se realizaría el pago compensatorio en dos exposiciones, el 17 y el 27 de mayo de ese año, mediante dos opciones: un depósito a la cuenta de Summer Stream, C.V., por la vía de Abdadi&Co, Secutities Ltd, en el banco Standard Bank PLC., en Londres, por 3 millones de dólares; y mediante la contratación que lleve a cabo Televisa de los servicios de mercadotecnia de la empresa Summer Stream, C.V., por otros 3 millones de dólares.

La señora Cusi jamás se habría enterado de esta compensación –Televisa tampoco se imaginó, por sus declaraciones ministeriales, que sus apoderados la mantendrían ignorante del acuerdo–, de no haber exigido Canales y García Méndez el pago de 5 millones de dólares por sus servicios. Para ella, en ese momento, no se explicaba ese monto tras recibir sólo 50 mil pesos, que aceptó porque lo único que le importaba es que Televisa, que la había presionado metiéndola a la cárcel, se desistiera del proceso. La exigencia del pago por sus servicios llevó a la señora Cusi a contratar a otros abogados, quienes descubrieron la existencia de la Carta de Instrucción, con lo que presentaron la denuncia por fraude en contra del zar anticorrupción y García Méndez.

El caso que Canales insistió públicamente que estaba cerrado, contra lo que se publicó en este espacio, confirmó el rumbo en dirección opuesto al que señalaba. El pliego de consignación que firmó el agente del ministerio público José Luis Quintero Mendoza, encontró a García Méndez como probable responsable en la comisión del delito de Administración Fraudulenta, en agravio de la señora Cusi.

Encontró que actuó con dolo al haber tenido “pleno conocimiento de que lo que hacía era indebido”. Según el pliego de consignación, “se desprende que contaba con diversas alternativas de acción, por lo que le era exigible un comportamiento diferente al efectuado, y al ser capaz de motivación pudo también determinar su conducta”.

No lo hizo, evidentemente, como tampoco Canales, acusado por la señora Cusi del mismo delito, y que tendría que haber sido encontrado, como su viejo socio, presunto responsable del fraude y girarse la orden de aprehensión en su contra.
24 Febrero 2017 04:08:00
Trump, el palo y la zanahoria
Las palabras optimistas del canciller Luis Videgaray, como colofón del encuentro bilateral con los secretarios de Estado y Seguridad Territorial de Estados Unidos, son engañosas. Quizás no en forma deliberada por su parte, sino ingenuas, quizá, para quien no debería serlo. En el resumen de las primeras conversaciones bilaterales de alto nivel, Videgaray fue altamente positivo, donde dijo que habían confirmado una relación de confianza y “entrañable amistad”. Videgaray debió haber recordado la frase del presidente francés, Charles de Gaulle, atribuida a John Foster Dulles, el secretario de Estado del presidente Dwight D. Eisenhower, quien afirmó que “Estados Unidos no tiene amigos, tiene intereses”. Se equivocó el canciller y engañó a los mexicanos, ansiosos de un bálsamo que llegue de Washington.

Las primeras conversaciones formales desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca el 20 de enero fueron cordiales, donde dos profesionales, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el de Seguridad Territorial, John Kelly, evitaron más confrontaciones. En México, la forma como se fraseó el resultado de la visita y el tono –salvo una declaración del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien admitió que hubo discrepancias en algunos temas– generó altas expectativas, pero en Estados Unidos, donde la prensa se enfocó al momento de crisis en que se daba este encuentro, la visión fue diferente. Ese entorno afloró en el briefing que dieron en la víspera dos funcionarios de los departamentos de Estado y Seguridad Territorial a la prensa en Washington sobre lo que sucedería en México.

Tracy Wilkinson, corresponsal de Los Angeles Times, y que lo fue en México hace unos años, preguntó: “No se trata de ser aguafiestas, pero hablan de reconstruir una relación constructiva cuando, de hecho, México y Estados Unidos tuvieron una relación muy constructiva hasta Trump. Por eso pregunto si Tillerson o Kelly van a asegurar a los mexicanos que en realidad tienen un socio con el cual pueden seguir trabajando. ¿Qué tipo de garantías pueden darles que signifiquen realmente algo?”. Nicole Gaouette, de CNN, añadió: “La retórica del Presidente ha introducido un increíble grado de incertidumbre y hostilidad a un diálogo que solía ser bastante civilizado. Así que dada la propensión del Presidente a tuitear sin pensar, ¿por qué los mexicanos deberían creer en la palabra de Kelly y Tillerson y pensar que realmente representan la posición del Gobierno de Estados Unidos, cuando la relación ha sido tan trastocada y no hay claridad de a dónde va Trump?”.

Los funcionarios respondieron con evasivas y subrayaron los contactos iniciales que tuvieron los dos secretarios con sus contrapartes, así como la conversación telefónica entre Trump y el presidente Enrique Peña Nieto el 27 de enero, donde “establecieron un tono positivo, constructivo con el propósito de ir hacia delante en la relación”. No quisieron contextualizar recordando el desastre que siguió con las filtraciones en la Casa Blanca sobre sus contenidos explosivos, y los amagos y bravuconadas contra Peña Nieto. Pero aun así fue imposible esconder que pese al buen tono de los secretarios, tenían que obedecer las instrucciones de Trump. La principal, como precisaron los funcionarios en el briefing, explicar las órdenes ejecutivas sobre migración y seguridad fronteriza. Ahí está el fondo de lo que quiere la Casa Blanca, por encima de lo que digan los secretarios: va a construir el muro, lo va a pagar México y van a deportar a todos aquellos que hayan violado la ley –como cruzar sin documentos a Estados Unidos. Trump y Peña Nieto, además, sí hablaron de encontrar la forma de que el muro lo pague México, y buscarán la manera de hacerlo, dijeron. Eso no lo dirán jamás los mexicanos, que públicamente afirman lo contrario. Tampoco mencionó Videgaray qué sucedió con el encargo de Trump a Tillerson, y si dentro de las conversaciones surgió –por la parte mexicana, cuando menos para tener una idea de lo que vendrá– una explicación del secretario de Estado sobre la instrucción que le dio Trump en la orden ejecutiva firmada el 25 de enero, cuando Videgaray fue maltratado en la Casa Blanca, cuya Sección 9 establece:

“Requerimientos de información sobre Asistencia Extranjera. El jefe de cada departamento ejecutivo y agencia deberá identificar y cuantificar todas las fuentes de ayuda o asistencia federal directa e indirecta al Gobierno de México sobre bases anuales durante los últimos 5 años, incluida la ayuda para el desarrollo bilateral y multilateral, la asistencia económica, la ayuda humanitaria y la ayuda militar. Dentro de 30 días a partir de la fecha de esta orden, la cabeza de cada departamento ejecutivo y agencia deberá entregar esta información al secretario de Estado. Dentro de 60 días a partir de la fecha de esta orden, el secretario deberá entregar al Presidente un reporte consolidado reflejando los niveles de esa ayuda y asistencia que se ha entregado anualmente durante los últimos cinco años”.

Es decir, Tillerson debe informar este sábado a Trump que en ese periodo se han presupuestado para México 2 mil 800 millones de dólares, de los cuales ya se entregaron mil 600. Por ahí quiere apretar Trump a Peña Nieto, que no será algo significativo –si lo usara para pagar el muro le faltarían todavía unos 18 mil millones–, pero sería enormemente simbólico. Ese es el fondo. No importa lo que digan y quieran Tillerson y Kelly; lo que cuenta es lo que quiera Trump. Y a quien no quiere es a México. Lo saben en Estados Unidos, aunque en el Gobierno de Peña Nieto quieran engañarse pensando lo contrario.
23 Febrero 2017 04:08:00
Receta contra Donaldo
¿Cómo hacerle con un Presidente que se desmiente a sí mismo? ¿Cómo negociar con negociadores que carecen de empoderamiento? ¿Cómo lidiar con quien actúa con esquizofrenia y pasión? ¿Cómo tratar con una persona, súper poderosa, pero emocionalmente inmadura? Cómo enfrentar, pues, con Donald Trump, que todos los días juega apuestas con la Presidencia de Estados Unidos en la Oficina Oval. Con mano dura, dice el ex presidente Felipe Calderón. “Como dice el dicho, ‘con esta yunta hay que andar’”, subrayó. “Hay que intentar todas las herramientas. Creo que tenemos judiciales, comerciales, diplomáticas, políticas, mediáticas (para) poner todas en juego para defender. Más vale hacerlo hasta donde tope. No es una actitud valentona; es una actitud y hay que ponernos las pilas. Ojalá haya coraje y audacia en quienes están tomando esta serie de decisiones”.

Calderón abrió el abanico de posibilidades de negociación durante una reciente conversación en Radio Capital y Efekto TV, y sin mencionar directamente al presidente Enrique Peña Nieto o al canciller Luis Videgaray, el director de orquesta del equipo mexicano que lleva casi un mes enfrentando a un mercurial Trump, lleno de incontinencia retórica, que han buscado en estas semanas un enfoque tradicional y convencional en su trato con la Casa Blanca, estableció un espejo inopinado con su administración.

Como presidente, Calderón enfrentó un boicot a los transportes mexicanos en la frontera, en violación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La respuesta, discreta, fue imponer aranceles a casi un centenar de productos exportados por Estados Unidos.

Pero no fue una retaliación general. Calderón reveló –por primera vez mencionó la estrategia– que todos esos productos fueron seleccionado en los distritos de los legisladores que apoyaron el boicot a los transportistas mexicanos. El golpe quirúrgico los sacudió y no tardaron mucho en replegarse y permitir que los transportes cruzaran la frontera de Estados Unidos.

El diseño de la represalia jugó con las reglas en aquella nación, donde los electores sí juegan un papel decisorio, no sólo en las urnas, sino de presión a sus representantes en el Capitolio cuando se sienten afectados. Golpeando los distritos de los legisladores belicosos, se acabó el diferendo del transporte.

“En lo comercial no estamos mancos”, afirmó Calderón. “El tratado puede dar instrumentos de retaliación selectiva de acuerdo con el derecho que eliminen algunos flancos que son el soporte de Trump. Simplemente dejar de importar maíz amarillo para alimento de ganado. Vamos a importarlo de Argentina, de Brasil. Pongamos un arancel selectivo”. El Gobierno de Peña Nieto no ha estado en esa lógica. Ni en la actitud ni en el discurso ha enfrentado con energía a Trump.

Quien más directo ha sido es el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quien deslizó esta semana en una declaración soslayada en la opinión pública, que si no hay TLCAN, como amaga Trump, tampoco deberá haber cooperación en materia de migración y seguridad.

Poco se habla de esto, pero desde los 90, cuando el gobierno de Carlos Salinas puso a los agentes migratorios mexicanos a cerrar las rutas de tráfico humano que les indicaban en Washington, la colaboración entre los dos países en ese campo ha sido continua. Para Estados Unidos, México es un buffer state, un tapón para reducir la inmigración indocumentada entre el Suchiate y el Istmo de Tehuantepec.

Calderón ha cuestionado el conocimiento de Trump y su equipo sobre el papel que juega México en la seguridad regional. Mencionó, por ejemplo, el papel del Ejército en la disminución del narcotráfico a Estados Unidos por las carreteras mexicanas, y lo que sucedería si dejaran de patrullar. “Sí hay elementos enormemente valiosos para la seguridad nacional de los Estados Unidos”, dijo. “No quiero hacer un alegato de que somos tan importantes para ellos, como ellos para nosotros. Lo que no se sabe es que México sí es muy importante para los Estados Unidos”.

Calderón recordó dos momentos en ese campo durante su sexenio. Uno fue haber descubierto de que con nombres falsos se pensaba establecer la familia del dictador depuesto de Libia, Mohammar Gadafi, en México. El otro, cuando descubrieron que un iraní estadunidense había pagado un millón y medio de dólares a Los Zetas para asesinar en Washington al embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos, Adel al-Jubeir, actual ministro de Relaciones Exteriores del Reino. Toda esta cooperación bilateral, sugirió, cesaría de darse. ¿Es tiempo de dar un ultimátum al Gobierno de Estados Unidos? “En México tenemos que poner todo sobre la mesa y hacer una negociación sensata en este tema”, atajó.

No es fácil. “El Presidente de Estados Unidos trae esta actitud abusiva del derecho”, recordó. “Cuando hizo un club de golf en Escocia y un vecino se negó a venderle su terreno, Trump le construyó una barda alrededor de su terreno y mandarle la factura de la barda. No ha pagado impuestos en más de una década que es un abuso o un fraude como decimos los abogados”. En el caso del muro fronterizo, “en qué cabeza cabe –dijo– que el vecino tenga que pagar su arbitrariedad construida en su propio terreno. El pago del muro es ilegal, injusto y sin fundamento, pero refleja mucho esta actitud arbitraria del derecho del Presidente de los Estados Unidos creo que es su perfil más peligroso”.

Calderón está por la mano dura sin dar manotazos, pero ni él ni ningún otro expresidente mexicano que lidió en crisis con Estados Unidos, ha sido consultado sobre qué se podía hacer. Hasta ahora, lo que sí ha hecho Peña Nieto, es actuar como ninguno de sus antecesores lo hizo.
22 Febrero 2017 04:08:00
El conejo en la chistera
La gran ficha de negociación que tiene el Gobierno de México ante las intenciones y ocurrencias del presidente Donald Trump en el tema de la migración, entendida como una amenaza terrorista, es ser garante de la seguridad regional. La migración, como fenómeno económico, no entra en el marco de referencia del nuevo gobierno en la Casa Blanca, que ve a los indocumentados como sujetos que pueden ser utilizados por grupos terroristas para ingresar a Estados Unidos sin ser detectados por la frontera sur. Este tema, ventilado abiertamente desde hace meses en aquella nación, fue discutido en la primera semana de enero por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el secretario de Seguridad Interna, John Kelly, en una conversación telefónica solicitada por el estadounidense, que se prolongó mucho más de los 15 minutos originalmente pactados.

En esa plática le dijo Osorio Chong que por invitación del senador John McCain, con quien habló en su oficina en diciembre, iba a ir a Washington, pero fue atajado por Kelly, quien le pidió no ir hasta que él lo visitara en México, promesa que se cumplirá mañana jueves cuando el general retirado, junto con el secretario de Estado, Rex Tillerson, viajen a México para reuniones bilaterales con sus contrapartes. En el gabinete de Trump, Kelly es quien mejor conoce el tema de la migración dentro del contexto de la seguridad y el terrorismo, que fue el objetivo de su trabajo al frente del Comando Sur. En esa categoría, Kelly rindió testimonio ante los Comités de Servicios Armados del Senado y la Cámara de Diputados el 12 de marzo de 2015, en donde afirmó:

“Los tentáculos de las cadenas globales involucran a las drogas con el tráfico de armas, el contrabando humano, el financiamiento ilícito, y otros tipos de actividades delictivas en América Latina, el Caribe y en Estados Unidos. Sin embargo, continuamos desestimando la amenaza del crimen organizado trasnacional y el riesgo directo y significativo a nuestra seguridad nacional y la de nuestros socios. A menos que lo confrontemos de inmediato, la tendencia en nuestro país será tomar la seguridad de la región por sentado, lo que pienso que es un error.

“La facilidad relativa con la que los contrabandistas humanos mueven a decenas de miles de personas a las puertas de nuestro país, también es otra señal de advertencia: esas rutas de contrabandistas son una vulnerabilidad potencial para nuestra patria. Las organizaciones terroristas pueden buscar las ventajas para utilizar esas mismas rutas de contrabando y mover a operadores que intenten causar daño a nuestros ciudadanos y traer armas de destrucción masiva a Estados Unidos”.

El discurso de Trump sobre migración ha sido muy reduccionista y Kelly se ha encargado de encuadrarlo. En preparación de la audiencia para su ratificación como secretario de Seguridad Territorial, respondió un cuestionario previo donde enfatizó que cerrará la frontera, aunque advirtió que no podían jugar sólo “a la defensiva”, porque la seguridad de Estados Unidos no comenzaba en la frontera con México, sino a 2 mil 500 kilómetros al sur del río Bravo, en las selvas de América Latina, el istmo centroamericano y la frontera de México con Guatemala.

En su conversación telefónica, según funcionarios con acceso a los detalles, Osorio Chong le planteó que es en Centroamérica donde debían enfocar sus esfuerzos y recursos. México, enfatizó el secretario de Gobernación, ha venido trabajando no sólo para enfrentar a los cárteles de la droga, sino para frenar la migración indocumentada por el Suchiate. No lo dijo, pero la migración no regulada de esa región está perfilando una crisis en territorio mexicano porque hay un número creciente de centroamericanos que ya no tienen a Estados Unidos como su objetivo, sino a México. La migración indocumentada es un problema común para las dos naciones que tendrían que resolver antes de que les explote.

Durante su comparecencia en enero, Kelly admitió que ya han venido trabajando con México y Guatemala, coordinados por el Comando del Norte y del Sur, donde el gobierno mexicano ha desarrollado una estrategia fronteriza en el sur, con una defensa en capas. Su queja es que pese a los esfuerzos de México, no ha sido suficiente. La visión mexicana, esbozada por el secretario de Gobernación durante su plática telefónica, es que se necesita una intervención más directa y proactiva de Washington en Centroamérica. Osorio Chong habló de este tema en octubre pasado, cuando recibió el entonces secretario de Seguridad Interna del presidente Barack Obama, Jeh Johnson, quien cuando ofreció impulsar más recursos para México dentro de la Iniciativa Mérida, recibió como respuesta que sería mejor que los trasladaran a América Central en forma de planes para el desrrollo.

Los dos secretarios coinciden en los generales del fenómeno de la migración y la seguridad, pero a diferencia de lo que sucede en México, donde el discurso y el plan de acción están alineados dentro del gobierno, en Estados Unidos se vive una disfuncionalidad por lo impredecible, disruptivo y beligerante del presidente Donald Trump. Como sucedió la semana pasada en la reunión de la OTAN, tras escuchar el discurso del vicepresidente Mike Pence, donde ratificaba el apoyo total de su gobierno a ese pacto militar, sus interlocutores se preguntaron si no sería descalificado por Trump o ignorado. Es lo que le sucederá a Osorio Chong con Kelly, cuyo concepto de cómo abordar la migración y la seguridad en función de los intereses de Estados Unidos, y las acciones que acuerde en México, tendrán como una externalidad absurda, cuidar que Trump no decida un día reventar todo por su mal humor.
21 Febrero 2017 04:07:00
La cosmogonía de Toluca
El futuro inmediato de las relaciones entre México y Estados Unidos depende de dos líderes poco confiables. Uno, el presidente Enrique Peña Nieto, sin ningún entrenamiento que le permita afrontar con eficiencia el desafío que tiene enfrente, muy poco creativo en la construcción de opciones y terriblemente adverso a los riesgos. Y el otro, el presidente Donald Trump, incompetente político, mercurial, vengativo y mensajero del terror y la incertidumbre. El primero depende de lo que sugiera su canciller, Luis Videgaray, mientras que el segundo ignora por completo a sus asesores. A Peña Nieto le acomodan la estrategia; a Trump tienen que acomodarle la estrategia para que se apegue a sus dichos en Twitter. El mexiquense es, como todos los de su tierra, protocolar, solemne e incapaz de levantar la voz o pelearse en público; del segundo, su hábitat es todo lo contrario.

En este choque de trenes, dos naciones dependen de sus decisiones y ocurrencias, con personalidades absolutamente distintas, pero con puntos en común, como la novatez de su primer círculo en la toma de decisiones, aunque hay que darle crédito a Peña Nieto, que en poco más de 4 años en Los Pinos, si bien en la casa presidencial varios de sus asesores alcanzaron el Principio de Peter, hay otros colaboradores cercanos que terminaron la curva de aprendizaje. En el caso de Trump y su equipo, el problema es más grave, no sólo por la tremenda personalidad del Presidente estadunidense y lo ideológico de los asesores que más pesan sobre él, sino porque lo que hace o deja de hacer afecta al mundo.

En su editorial del viernes pasado, El Presidente Trump, el Aprendiz de la Casa Blanca, el diario The New York Times apuntó que su ineptitud se ha extendido por todo el país. Maureen Dowd, una de las editorialistas más leídas y reputadas en Estados Unidos, escribió el sábado en Atrapado en el Cerebro de Trump que debido a que Trump “tiene el martillo de Thor, con su notable mango corto, debemos de tratar de imaginarnos su estilo de razonar extraño, perverso  y ofensivo. La personalidad mostrada en apenas un mes de estar al frente del Gobierno de Estados Unidos le ha quitado credibilidad. El viernes, el vicepresidente Mike Pence y el jefe del Pentágono, el general James Mattis, expresaron a los miembros de la Organización del Atlántico del Norte (OTAN) que su Gobierno apoyaría ese pacto militar formado para contener a Rusia, pero no disiparon los temores de si su jefe realmente estaría de acuerdo.

A Trump no se le puede confiar nada. El presidente Peña Nieto no ha terminado de comprender que es una bala perdida incapaz de honrar su palabra. Lo sufrió cuando lo invitó a Los Pinos y, tras acordar sobre un tema no hacerlo público, Trump se mofó de él. Lo volvió a sufrir cuando acordaron por teléfono hace pocas semanas no volver a hablar del muro en público, compromiso que ha violado reiteradamente el estadunidense desde entonces. Peña Nieto podría leer la carta que enviaron siquiatras y sicólogos al entonces presidente Barack Obama, donde advertían del riesgo de Trump debido a su personalidad. El documento, publicado en diciembre pasado en The Huffington Post, afirma que Trump sufría de un “desorden de personalidad narcisista”. Un total de 35 siquiatras y sicólogos añadieron recientemente que su discurso y acciones demuestran incapacidad para tolerar puntos de vista diferentes del suyo, provocando reacciones violentas.

Peña Nieto es todo lo contrario a él y más. Está lleno de temores, que se pueden argumentar en la forma como ante las agresiones de Trump reacciona con lentitud debido al interminable proceso de consultas internas sobre si se debe o no actuar de una manera, o cómo se debe emitir una opinión pública. Su notoria falta de conocimiento de los asuntos internacionales y desconocimiento total de la política en Estados Unidos le impiden entender con rapidez la dinámica en aquel país. Su impericia en política exterior tampoco le ha permitido organizar una cadena de apoyos en el mundo para enfrentar a Trump.

El Presidente mexicano no es agresivo, sino excesivamente cortés, que en política se puede interpretar como pusilanimidad o subordinación. No es altanero ni grosero, pero tampoco sabe levantar la fuerza con su palabra, que sigue siendo plana y mediatizada. Su indisciplina como Presidente genera vacíos en la toma de decisión y demoras en las acciones a seguir. Su visión reduccionista del mundo, desde la cosmogonía de Toluca, lo ha llevado a prestar más atención al proceso electoral en su tierra que al futuro de las relaciones bilaterales.

Las advertencias llegaron la semana pasada en palabras del embajador designado para Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez, quien en una reunión con senadores perredistas dijo que la comunicación entre los dos presidentes se encontraba en un punto crítico, por lo que existía la probabilidad de que las relaciones sufrieran un descarrilamiento. Pero, como muestra clara de la disfuncionalidad que vive el Gobierno mexicano por la conducta presidencial, no hubo ni seguimiento de la alerta ni descalificación de lo dicho por el embajador, cuya declaración, en tono y dureza, no se recuerda de diplomático mexicano alguno en tiempos de paz con Estados Unidos.

El choque entre dos personalidades tan distantes entre sí no permite siquiera imaginarse cómo puedan terminar las cosas y la relación bilateral. No hay ningún marco de referencia que ayude a plantear escenarios, ante la existencia de un Presidente que reacciona ante sus estados de ánimo, y otro presidente que no parece tener otra reacción que, cuando lo abofetean, poner la otra mejilla.
20 Febrero 2017 04:07:00
Peña Nieto contra López Obrador
El PAN revolvió prácticamente su candidatura para la Gubernatura del Estado de México con Josefina Vázquez Mota, que se registró ayer con la confianza de que las negociaciones con el resto de aspirantes azules eviten una división y sabotajes. Durante meses, Vázquez Mota, que por meses dijo que no quería contender por ese cargo, estuvo arriba de todos, panistas y de otros partidos, en las encuestas de preferencia electoral, y sólo cayó cuando el PRD, en busca de una cara fresca y competitiva, midió al conductor estelar de noticias de Televisión Azteca, Javier Alatorre, como una oferta ciudadana.

Los resultados que vio el PRD en las encuestas fueron asombrosos. Ante cualquiera, Alatorre ganaba la elección; a Vázquez Mota, incluso, la derrotaba por poco más de 10 puntos. De acuerdo con encuestadores, el periodista es un fenómeno nunca antes visto, con altísimo nivel de conocimiento (por encima del 95%) y prácticamente sin negativos.

La ventaja para Vázquez Mota y el resto de los candidatos, es que Alatorre no ha dado señales de que será candidato por el PRD, aunque el hecho que ese partido aún no defina a su abanderado, permite suponer que abrigan una esperanza. Sin Alatorre en la boleta, la elección será convencional, donde según las encuestas, habrá una lucha entre tres, la panista, Delfina Gómez de Morena, y Alfredo del Mazo del PRI. Sin la figura disruptiva del periodista, la idea convencional es que Vázquez Mota es la candidata más fuerte para conquistar la victoria. Esta idea fue la razón del presidente Enrique Peña Nieto, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, para impedir mediante negociaciones e intimidaciones, que el PRD jugara coaligado al PAN.

Vázquez Mota, como candidata, quizás está sobrevaluada. La razón por la que se resistió tanto a la candidatura es por el temor que, como en la campaña presidencial de 2012, su partido la abandonara. Es cierto lo que dice, pero por razones diferentes. El motivo de que el PAN, presionado por el entonces presidente Felipe Calderón, jugara tácticamente con Peña Nieto para cerrar las posibilidades del candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, fue porque la candidata Vázquez Mota no repuntaba.

Una gran estrategia de contraste para debilitar a Peña Nieto, a través del incumplimiento de sus obras públicas, le quitó en nueve días 20 puntos de aprobación, que no aprovechó la panista, que se equivocó en el concepto de spots, a cuya campaña le faltó compromiso, disciplina y organización, además de tirar a la basura los positivos de Calderón cuando se declaró “diferente” a él, porque sus negativos de cualquier forma los absorbió.

¿Por qué habría de ser diferente la candidata de 2017 a la de 2012? Esta respuesta se irá viendo en los próximos meses, aunque se está repitiendo la lucha de hace cinco años entre dos personajes que no están en la boleta electoral, Peña Nieto y López Obrador. Los dos son las grandes sombras y factores de la elección en el estado de México, porque sus negativos y positivos están jugando fuertemente en este momento.

Gómez y Del Mazo son dos buenos candidatos, exitosos como gobernantes municipales y con experiencias victoriosas en elecciones de mayoría. En todas las encuestas, Del Mazo aventaja a Gómez, aunque por diferencias que no son cómodas. El factor que mueve las cosas es cuando se incorpora la relación de cada uno de ellos con Peña Nieto y López Obrador.

Los negativos de López Obrador, que durante sus dos campañas presidenciales previas se mantuvieron muy altos (sobre 45% del electorado), no sólo se han estabilizado en los tres últimos meses, sino que este año han disminuido, acompañado de un ligero incremento en positivos, que de sí se han mantenido altos. En el caso de Peña Nieto es todo lo contrario, han subido los negativos (roza el 88%) y la aprobación que tiene está en el piso (entre 6 y 8%).

Cuando la medición se hace en el Estado de México, los resultados no son benéficos para Del Mazo. Peña Nieto, que ha invertido un enorme capital político en el estado de México en su sexenio, viajando cotidianamente, inyectando recursos todo el tiempo, buscando construir su santuario transexenal en su tierra, ha ido cayendo en los niveles de aprobación. Las últimas encuestas no públicas ubican un nivel de desaprobación de su gestión de 75%, lo que significa que es más un lastre que un activo para Del Mazo.

De ahí la insistencia del discurso de López Obrador de que son primos. Esto no es menor. Según las encuestas que no son públicas, realizadas para diseñar estrategias, cuando se asocia el nombre de Del Mazo al de Peña Nieto, casi el 50% de los entrevistados dicen que no votarán por el candidato; cuando se asocia el de Gómez con López Obrador, el número de personas que dice que votará por ella se eleva de 12 a 19%.

El descrédito del Presidente juega en contra de su candidato, quien ya ha comenzado a tomar precauciones, como en su apariencia (símbolos tan poderosos como aplanar su copete), y en los colores (dejó de usar el rojo priista). Los estrategas priistas consideran que Vázquez Mota ya no es la rival a vencer, sino Gómez. Entre los estrategas de la candidata morenista, coinciden que el contendiente es Del Mazo. Gómez y Morena no son simples accesorios, sino pivotes en la primera batalla real de la sucesión presidencial.
17 Febrero 2017 04:08:00
La misteriosa corrupción de Odebrecht
El 21 de diciembre, el Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que el conglomerado brasileño Odebrecht y su filial petroquímica Braskem aceptaron su culpa por haber sobornado a políticos y funcionarios de 11 países entre 2011 y 2016, y aceptaron pagar multas por 3 mil 500 millones de dólares, la mayor suma jamás desembolsada para resolver un caso de corrupción extranjero en las cortes de ese país, que sería entregada a los países que participaron en la investigación, Brasil, Estados Unidos y Suiza. Lo que nunca se hizo público es que México había participado en las pesquisas y que en vísperas de que se hiciera público el caso el Gobierno del presidente Barack Obama excluyó al Gobierno mexicano de colgarse la cuarta parte de la medalla.

Personas que conocen el caso dijeron que los propios ejecutivos de Odebrecht que estaban negociando cómo llegar a un acuerdo con los cuatro países se mostraron sorprendidos por que el Gobierno mexicano fuera excluido, por lo que hicieron contactos con la PGR para tratar de llegar a un acuerdo bilateral similar que evitara que les congelaran sus obras en este país y actuaran eventualmente contra sus ejecutivos. De acuerdo con documentos de la Corte Federal de Brooklyn, en Nueva York, Odebrecht pagó sobornos por más de 10 millones de dólares a funcionarios mexicanos entre 2011 y 2014 para asegurar que les dieran obra pública, con lo cual obtuvo un beneficio de 300 por ciento.

Uno de los casos que resaltó la Corte, como se describió en este espacio el 23 de diciembre, se refería a un evento en octubre de 2013, donde Odebrecht “aceptó pagar un soborno a un alto funcionario de una empresa paraestatal mexicana, controlada por el Estado, a cambio de ayudarla a ganar un proyecto. Entre o alrededor de diciembre de 2013 y finales de 2014, Odebrecht pagó a ese funcionario 6 millones de dólares”. El conglomerado brasileño tiene un largo historial de negocios en México, al igual que su filial Braskem, y es posible ver sus actividades a través del portal de Transparencia del Gobierno mexicano.

En 2014, el año que usa la Corte en Brooklyn como ejemplo de la corrupción en México, Odebrecht ganó la licitación de Pemex –a través de su filial Tag Pipelines– del tramo dos del colosal desarrollo del gasoducto Los Ramones, que recorre los estados de Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas.

El contrato fue de 935 millones de dólares. No existe en esta documentación ningún indicio de que este es el contrato por el cual se pagó el soborno.

Sin embargo, por las fechas señaladas, los documentos de la Corte neoyorquina sugieren que se dio durante la licitación del gasoducto Los Ramones, ganada por Tag Pipelines, que desde un principio levantó oposición y críticas porque el proyecto llevaba un sobreprecio de 60%, así como la exigencia de que se frenara al entonces secretario de Energía en el gobierno de Felipe Calderón, Jordy Herrera, que conoció con detalle la obra cuando fue previamente director de Pemex Gas y Petroquímica Básica, el área que supervisó Los Ramones. Nunca pasó nada. Cuando Herrera dejó el cargo en Pemex, lo sustituyó Alejandro Martínez Sibaja, quien fue el primer funcionario que removió bruscamente José Antonio González, cuando sustituyó a Lozoya en la dirección general de la empresa. Oficialmente, Martínez Sibaja pidió su jubilación.

Los documentos de la corte neoyorquina no identifican a ningún funcionario corrupto, pero personas que conocen a exempleados de Pemex estrechamente vinculados con el exdirector de la empresa, Emilio Lozoya, señalaron que uno de los más nerviosos por el escándalo de Odebrecht es Froylán Gracia García, coordinador ejecutivo de la Dirección General en la administración anterior. En este espacio se publicó en octubre de 2015 que una investigación en la Secretaría de Energía –que nunca fue reconocida oficialmente– buscaba comprobar acusaciones en su contra por actos de corrupción.

La PGR también ha recibido información en los 2 últimos años de que el exdirector de Procura y Abastecimiento, Arturo Henríquez Autrey, presionaba a empresarios para que pagaran montos multimillonarios específicos que, dijeron a las autoridades, se entregarían a Lozoya. El exdirector de Pemex ha reiterado en varias conversaciones a lo largo del tiempo que las imputaciones son falsas y que sus colaboradores nunca participaron de actos de corrupción. Tampoco hay acciones en su contra.

La ruta de la corrupción de Odebrecht en México iba a ser dibujada por sus ejecutivos cuando se acercaron a la PGR, en busca de una negociación fuera de tribunales. De acuerdo con personas que fueron informadas de lo que quería intercambiar la empresa brasileña para que les permitieran seguir trabajando en México, eran detalles de cuánto dinero invirtieron en campañas políticas en Veracruz y Tamaulipas, en qué años y a quiénes. La relación de la empresa con funcionarios veracruzanos en particular es estrecha. La embajadora en Brasil, Beatriz Paredes, incluso le organizó una visita a Sao Paulo al exgobernador Javier Duarte para hablar con los ejecutivos del emporio de la construcción latinoamericano.

Lo que ha pasado con la corrupción de Odebrecht en México es un misterio. Dejaron de buscar un acuerdo de colaboración con la PGR, pero tampoco han tenido problemas para seguir trabajando en este país. En todo caso, a diferencia de lo que sucede en Latinoamérica, donde van apareciendo más políticos involucrados en su corrupción, en México no pasa nada.
16 Febrero 2017 04:08:00
Siete segundos para morir
El jueves pasado, unidades de élite de la Marina respondieron indirectamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien le había dicho al presidente Enrique Peña Nieto que las Fuerzas Armadas de su país no tenían ni la capacidad ni el valor para enfrentar a los cárteles de la droga. En un operativo en Tepic para neutralizar al jefe de plaza en Nayarit y el norte de Jalisco del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, los comandos se enfrentaron varias horas con los criminales, que dejaron un saldo de 13 narcotraficantes muertos, contra ningún marino. De todo ese tiempo de refriega en barrios residenciales y en la cercanía del aeropuerto en la capital nayarita, lo que circuló profusamente en las redes sociales y los medios de comunicación fue un video de 7 segundos de duración, donde desde un helicóptero ruso de la Marina dispararon una Barrett con balas trazadoras –que son modificadas para que una carga pirotécnica en su base permita que arda y se pueda ver su trayectoria en la noche– de 50 milímetros.

El operativo fue quirúrgico, eficaz, con notoria capacidad de fuego y sin importar que hubiera daños colaterales. Abatieron al jefe de la plaza, Juan Francisco Patrón Sánchez, apodado “El H2”, y a toda su guardia pretoriana. Pero tras el asombro por el impresionante operativo, surgieron las denuncias de abuso de fuerza y las versiones de que en la acción habían muerto menores. El secretario de la Marina, almirante Vidal Soberón, fue obligado por la opinión pública a dar la cara, y afirmó que no participó ningún menor en el operativo, ni se abatió a ninguno de ellos. El almirante explicó ante la prensa lo que, según su información, sucedió:

“Los 15 efectivos que llegaron al domicilio fueron recibidos con fuego real, aunque se insistió desde que llegamos, (y) se estuvo insistiendo durante toda la operación, que era la Secretaría de Marina y que pedíamos su rendición. Jamás se rindieron. En una casa de tres pisos y exactamente en el alto de la azotea ellos tenían una posición muy favorable desde la cual estaban disparando a nuestro personal y tenían una vista de 360 grados. Al ver esto se pidió el apoyo de un helicóptero artillado, el cual hizo fuego por un tiempo no mayor a siete segundos, con el único objetivo de que se retiraran de la azotea, cosa que se logró, ya mi personal no estaba resistiendo la cantidad de fuego de precisión que estaban efectuando ellos”.

El almirante Soberón se quejó de que sólo se estaban viendo esos 7 segundos letales, y no toda la acción que duró varias horas. En todo caso, de sus propias declaraciones se puede argumentar que mintió y que sus comandos sí hicieron uso excesivo de su fuerza letal, en violación de la ley. El almirante Soberón dijo que se disparó desde el helicóptero a una azotea, pero en el video se aprecia que las balas trazadoras fueron dirigidas al frente de una casa, a la cual le provocaron daños en su base y paredes. El helicóptero realizó acciones aéreas lentas mientras enfocaba su objetivo, pese a lo que nunca fue alcanzado por ningún proyectil. La versión oficial es que les dispararon desde tierra, pero nunca alcanzaron a la nave.

Las Fuerzas Armadas mexicanas disponen de un Manual del Uso de la Fuerza, en cuya regulación del uso de la fuerza, publicada el 22 de mayo de 2014, establece su legitimidad bajo los principios de oportunidad, proporcionalidad, racionalidad y legalidad. La proporcionalidad, como se especifica en el Capítulo 3, “se utiliza en la magnitud, intensidad y duración necesarias para lograr el control de la situación, atendiendo al nivel de resistencia o de agresión que se enfrente; se refiere a la relación entre la amenaza al bien jurídico tutelado del personal o de la población civil ajena a los hechos, y el nivel de fuerza utilizada para neutralizarla”.

En el operativo en Nayarit no hay forma de justificar la proporcionalidad establecida por la ley. El índice de letalidad fue de 12 muertos, lo que sugiere que se utilizó mucho mayor fuerza de la que se necesitaba.

Estos datos no son anormales para la Marina, cuyo índice de letalidad rompe todas las convenciones, inclusive supera al Ejército y a la Policía Federal, que rebasan las proporciones de muertos y heridos establecidos por la ley. Sólo como referencia, un estudio de la Cruz Roja Internacional de las guerras desde finales de los 70 encontró una proporción de cuatro heridos por cada persona muerta. En México, según un estudio del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el Ejército mata a ocho enemigos por cada uno que hiere, mientras que la Marina mata a 30 agresores por cada uno que hiere, que es un radio similar al resultado en Tepic el jueves.

La Marina tiene fama de alta eficiencia en sus operativos, mediante un alto grado de inteligencia y capacidad táctica. Pero también tiene fama de letal. Dos de los grandes capos del narcotráfico, Arturo Beltrán Leyva, jefe del cártel familiar que lleva su nombre, Heriberto Lazcano, jefe de Los Zetas, y Ezequiel Cárdenas Guillén, jefe del cártel del Golfo, murieron abatidos por comandos de la Marina, en operativos similares al de Tepic, donde no hubo detenidos; sólo muertos. La Marina es temible, como demostró Édgar Valdés, “La Barbie”, quien cuando fue detenido por la Policía Federal, tenía una amplia sonrisa. Cuando le preguntaron por qué se reía, respondió: “Estoy vivo; no me capturó la Marina”.
15 Febrero 2017 04:08:00
Fake news… made in Mexico
El ciclo de información sobre su hipotética influencia en el presidente Donald Trump, tiene de cabeza al secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, quien repite a cada periodista que le pregunta, no censuró ni reescribió el discurso del Presidente el 25 de enero, cuando firmó una orden ejecutiva para la seguridad fronteriza y la inmigración. El canciller no parece estar públicamente a gusto con que el fondo de la relación con Estados Unidos se concentre en este momento a ese episodio que, paralelamente, ha desatado una investigación para saber quién o quiénes están filtrando tanta información de Los Pinos a la prensa.

No hay que darle muchas vueltas a este asunto, que se volvió viral desde ese día, cuando la cadena de televisión CBS difundió un reporte donde afirmaba: “El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, realizó personalmente cambios al discurso del presidente Donald Trump que anunciaba una orden ejecutiva para construir el muro fronterizo, según funcionarios mexicanos. Cuando Videgaray visitó la Casa Blanca en enero, el mismo día que Trump iba a firmar la orden ejecutiva, Jared Kushner, consejero de la Casa Blanca y yerno del Presidente, le mostró el discurso que iba a dar ese día en el Departamento de Seguridad Territorial. Videgaray estaba horrorizado, según los funcionarios mexicanos. Si no cambiaban las palabras, probablemente separaría aún más las relaciones entre los dos países”.

Como Trump efectivamente no mencionó que México tendría que pagar por el muro en ese discurso, la versión de la CBS tomó carta de legitimidad, lo que obligó a que Videgaray dijera a través de su cuenta en Twitter, en inglés y en español: “Nunca pensé que llegaría el día en que yo usaría esta frase, pero hoy aplica: “FAKE NEWS”. El canciller parafraseó a Trump en su cruzada contra los medios, a quien acusa regularmente de producir fake news, que significa noticias falsas. Videgaray, quien asegura que esas filtraciones dañan la relación bilateral, se ha cuidado de especular sobre el origen de esa especie, al asegurar que provino de Washington. No parece ser así. La misma versión, casi verbatim, fue publicada por columnas políticas en la prensa de la Ciudad de México el 26 de enero, el segundo día del encuentro de Videgaray en la Casa Blanca. Como botones de muestra:

Templo Mayor de Reforma: “La delegación mexicana se enteró en pleno vuelo que ayer se ordenaría construir el muro. Por lo mismo, al aterrizar en Washington, expresó su molestia. Videgaray advirtió a sus anfitriones que esperaría que el discurso del Presidente no fuera ofensivo para México. Esto, aseguran, habría movido a Trump a moderar el tono hacia México”.

Bajo Reserva de El Universal: “Aseguran que el martes por la noche, cuando el Presidente de EU difundió un tuit en el que anunciaba que el miércoles aprobaría la construcción del muro en la frontera con México, el canciller Luis Videgaray estaba volando hacia la capital estadunidense. Dicen que se hizo un fuerte reclamo que obligó a la contraparte a repensar el discurso. Y que la postura de Trump fue ‘matizada’, ante el extrañamiento mexicano”.

Frentes Políticos de Excélsior: “Donald Trump, Presidente de EU, horas antes de que una comitiva mexicana se reuniera con representantes de su Gobierno, publicó un tuit enfatizando que la construcción del muro va. Cuando difundió el tuit, los secretarios de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, y de Economía, Ildefonso Guajardo, volaban rumbo a Washington. La declaración de Trump causó molestia y tensión diplomática, lo cual obligó a matizar la declaración”.

Rozones de La Razón: Con la novedad de que el martes, cuando Donald Trump colgó su tuit sobre el anuncio del muro, Luis Videgaray ya volaba hacia EU, lo cual provocó ayer un fuerte reclamo a la Casa Blanca, que hizo que empezara 45 minutos tarde la conferencia del Mandatario, quien matizó su postura”.

No fueron las únicas que publicaron la misma versión que, adicionalmente, recogió el mismo error. No se encontraban volando Videgaray y Guajardo cuando Trump soltó su tuit, sino en Washington. Con una interpretación ligeramente distinta, “reescribir” en lugar de “matizar”, CBS difundió la misma filtración de, se puede argumentar, los mismos funcionarios mexicanos que dos semanas antes buscaron darle un spin victorioso a la visita de los secretarios en la Casa Blanca. Un spin similar, sin llegar al extremo de hablar de editar el discurso de Trump, fue publicado esa misma noche en The Washington Post, para decir que Videgaray había influenciado a la Casa Blanca para que realizaran modificaciones al texto. La Casa Blanca negó rotundamente que eso hubiera sucedido.

¿Quién filtró? Esta es una pregunta que se vienen haciendo en Los Pinos desde hace varios días. Quién está sacando información, real o falsa, de la casa presidencial que aterriza en las columnas y primeras planas de los diarios de la Ciudad de México. Hay investigaciones en curso para determinar quiénes son los responsables, pero si se analiza con cuidado la especie del papel de Videgaray en la Casa Blanca, se podrá llegar a conclusiones, sin mucha dificultad. Las huellas están claras y hay un patrón de filtraciones que siempre conduce al vecindario donde vive el presidente.

P.D. El secretario de Estado, Rex Tillerson, canceló su viaje a la Ciudad de México este miércoles, como se reportó en este espacio ayer. El viaje se había programado antes de la crisis de seguridad nacional en la que se encuentra la Casa Blanca. No hay una nueva fecha definida para la visita.
14 Febrero 2017 04:07:00
El canciller de Trump
Sin perder el tiempo, el secretario de Estado en el Gobierno de Donald Trump, Rex Tillerson, aceptó la invitación de su contraparte mexicana, Luis Videgaray, para visitar México, por lo que este miércoles llegará para consultas bilaterales y un toque de cortesía, se espera, al presidente Enrique Peña Nieto.

Tillerson vendrá con todo el aura que significa ser el canciller del país más poderoso del mundo, aderezado en este momento por un líder decidido a cambiar el orden de todas las cosas. Como casi todos en el primer equipo de Trump, Tillerson nunca había tenido un cargo público y viene del sector privado, cuyo último trabajo fue presidente de Exxon, una de las petroleras más grandes del mundo. Quienes lo conocen de tiempo saben que su interés se centra únicamente, en este orden, en Rusia, Canadá e Irán. Lo demás, era lo de menos.

México no está en sus prioridades estratégicas, según personas que lo conocen, aunque tampoco es distante. De hecho, mantiene una gran amistad con Emilio Lozoya, el primer director de Pemex en el gobierno peñista, despedido hace casi un año tras un largo enfrentamiento, paradójicamente, con quien ahora Tillerson tiene como su primer interlocutor, Videgaray.

La última gran acción empresarial Tillerson al frente de Exxon fue en diciembre, cuando en alianza con la francesa Total ganaron una licitación petrolera en México, donde invertirán más de 6 mil millones para exploración y desarrollo de uno de los bloques en aguas profundas.

El petróleo es lo suyo. En una ponencia en junio de 2012 en el Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York, la organización privada que reúne a los empresarios más ricos de Estados Unidos y a los exfuncionarios de Gobierno estadunidense y líderes de opinión más influyentes en la política exterior, se refirió a la relación energética con México y Canadá.

“Los tres países manejan sus recursos de manera distinta, pero los tres tienen una larga relación histórica en el libre comercio a través del TLCAN, y debido a él, tenemos una relación estrecha a través de sus economías y de las co-inversiones. Y ciertamente, entre los tres hay una larga relación histórica en suministro de energía”.

En esa plática, Tillerson expresó su esperanza de que la relación con México se profundizaría, gracias a la reforma energética, lo que abriría a Estados Unidos grandes oportunidades. La posición de Tillerson, aunque discrepa con la de Trump en libre comercio, siempre ha estado asociada a la idea de que la seguridad energética norteamericana forme parte central de las negociaciones trilaterales. La discrepancia de posiciones con su actual jefe expuso sus contradicciones durante la audiencia de confirmación en el Senado, cuando al admitir que comparte las preocupaciones de Trump en aquellos aspectos donde no hay beneficios para Estados Unidos, dijo que el libre comercio entre las naciones “es crítico para el éxito de nuestra política exterior”.

El discurso de Tillerson no es incendiario, ni proteccionista, ni reduccionista como el de su jefe. Cuando el senador de Nuevo México, Bob Menéndez, le pidió su opinión sobre el deseo de “aislar a México con un muro” y la retórica de Trump contra los mexicanos, respondió: “Yo nunca caracterizaría a todos los mexicanos con una etiqueta. México es un vecino confiable de mucho tiempo y un amigo de este país… Aunque probablemente tenemos diferencias en cuanto al reforzamiento de nuestras leyes de inmigración, aún necesitamos continuar cooperando con México en temas importantes de interés común, como el narcotráfico”.

Tillerson, por su conocimiento –aunque parcial– de México, puede ser considerado un aliado del Gobierno peñista al compartir objetivos comunes y coincidir en que una buena relación es benéfica para los intereses de cada país. Su visita, sorprendente por la rapidez con la cual la programó, es una señal que puede ser vista con optimismo. No obstante, Tillerson llegará herido.

Apenas la semana pasada, en uno de los múltiples arrebatos del Presidente estadunidense, su propuesta de Elliot Abrams como número dos en el Departamento de Estado, aprobada después de una cordial plática del viejo halcón de la política exterior con Trump, se derrumbó cuando enteraron al jefe de la Casa Blanca de un viejo artículo donde lo criticaba. Trump no entiende de formas y desautorizó a Tillerson en la primera gran decisión que tomaba.

Tillerson no es un pro cónsul de Trump, y como su canciller, lo que diga y haga en Washington será valorado y tomado en cuenta. El problema con este notable y notorio revés de Trump a su canciller, es que le restó legitimidad, y dio fuerza a quienes en la Casa Blanca, como siempre sucede, buscan incidir más que el secretario de Estado en política exterior.

Históricamente, la relación tensa e intensa se da entre el canciller y quien encabece el Consejo de Seguridad Nacional. Pero ahora, Tillerson tiene dos obstáculos más, el yerno de Trump y su súper consejero –Israel, Medio Oriente y México los temas en donde más está involucrado–, Jared Kushner, y el jefe de estrategia de la Casa Blanca, Stephen Bannon, quien tiene la visión de que México es un Estado fallido y hay que actuar en consecuencia.

La tarea de Tillerson, en lo que a México se refiere, es traducir a Trump las razones por las que debería mantener el status quo en la relación con México. El canciller de Trump entiende el valor de la sociedad, pero no se le ve la fuerza para imponer su visión en la Casa Blanca. Su visita es útil, pero no habrá que colocar en ella sola la restauración de la relación trilateral a como estaba, parece historia, hace 26 días.
13 Febrero 2017 04:08:00
El fracaso de la marcha
México es un país tan dividido, que ni siquiera Donald Trump, el enemigo común, logra generar unidad. Este domingo se dio la última pincelada del desacuerdo nacional al darse dos marchas para protestar contra la beligerancia obscena del Presidente de Estados Unidos contra los mexicanos, cuyos organizadores no sólo fueron incapaces de conciliar sus diferencias sino que cruzaron descalificaciones recíprocas. Las marchas, escribió ingeniosamente Salvador Camarena en las páginas de El Financiero el viernes, son de quien las trabaja.

Organizaciones que durante años han trabajado más codo con codo que a codazos por la agenda de una mejor seguridad pública, se lanzaron por su lado a convocar su marcha frente a la amenaza externa, porque como sucede con todas las cosas en México, se politizó por razones domésticas que terminaron arrollando el objetivo común: el sí o el no que en esa marcha se valiera una condena al Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Las dos marchas, asimismo, fueron rechazadas por la izquierda, convencida de que era un respaldo al Presidente.

Cada quien según sus intereses, expuestos el domingo desde la racional del vacío ideológico y el interés particular, colocados por encima la búsqueda de unidad. La sociedad mexicana es mayor que el Presidente en turno, que el Gobierno, que los políticos y los sindicatos, que los medios, los periodistas y tantos savoranolas que emergen de todos lados, pero no es activa, sino pasiva, y quienes tienen la capacidad para organizar protestas terminan aplastando a quienes tienen deseos de participar en una acción colectiva y formar un frente común que si bien no cambiará las cosas de un día para otro, exprese que los ciudadanos no son actores de reparto en este país, sino figuras centrales de la vida pública.

Los marchistas del domingo y la mayoría silenciosa o gritona, o la que buscó el sabotaje y descalificación en las redes sociales, son espejo de la realidad nacional. En Paseo de la Reforma se manifestaron el agua y el aceite. Los organizadores de una de las marchas pidieron que se enfocara todo a la protesta contra Trump, bajo el argumento, expuesto por Laura Elena Herrejón, de Movimiento Pro Vecino, impulsora de la marcha “Mexicanos Unidos”, que el objetivo era uno, el repudio al Presidente de Estados Unidos, porque la ropa sucia se lava en casa, y no podían ni debían ligarla con una condena a Peña Nieto.

En el otro extremo, María Elena Morera, de Causa Común, quien comenzó a organizar la marcha “#VibraMexico”, que incorporó críticas a las políticas gubernamentales, denostó a Isabel Miranda de Wallace, de Alto al Secuestro, que caminó junto con Herrejón el domingo, al decirle que era una insensatez organizar otra marcha el mismo día a la misma hora. Las palabras se trasladaron a hechos y con hostilidad y gritos, se obligó a la señora Wallace a retirarse del Ángel de la Independencia, donde confluyeron. La intolerancia total en medio de la marcha que condenaba la intolerancia de Trump. La mezquindad patriotera y los intereses particulares, como siempre.

La cultura corporativista de los de arriba no cambia. Lo mismo se puede alegar sobre las organizaciones que no dejan de aprovechar coyunturas para desquiciar la vida cotidiana de los mexicanos para presionar a las autoridades a atender sus problemas. ¿Dónde estaba la Coordinadora Magisterial que el jueves inició en la Ciudad de México su temporada de protesta rumbo al 15 de mayo y la negociación salarial? ¿Dónde las centrales campesinas que tan bien se organizaron para protestar contra el gasolinazo? ¿Y Antorcha Campesina? ¿Y el Movimiento de los 400 Pueblos? ¿Dónde esas organizaciones que son grupos de interés con fachadas de luchadores sociales? Son todos lo mismo. Apelan a los ciudadanos para la enajenación colectiva y la manipulación de las masas que les ayuden a litigar sus temas en el ámbito al que pertenecen, las élites.

Todos unidos contra Trump, hasta que esa unión no choque con sus intereses, percepciones y convicciones. Una encuesta telefónica en el El Financiero el 31 de enero, tras la cancelación del viaje de Peña Nieto a Washington para hablar con Trump, mostró que el 72% de los consultados aprobó la decisión del Presidente de cancelar su viaje, contra el 23% que la desaprobó, lo que parecía haber generado un sentido de unidad nacional. Sin embargo, el mismo estudio mostró que si bien el 40% creía que la actitud de Trump sí había propiciado la unidad de los mexicanos, el 56% afirmó que prevalecían las divisiones. Aún así, el 56% de entrevistados dijo que acudiría a un llamado del Presidente a salir a la calle para mostrar su respaldo ante Trump.

Peña Nieto nunca hizo ese llamado, y quienes lo hicieron de manera autónoma, no recibieron el respaldo que algunos esperaban porque creían ver su mano detrás de las movilizaciones ciudadanas. Alrededor de 18 mil personas, según las autoridades, marcharon este domingo. Para el tamaño de este país, o marchas anteriores con objetivos específicos, correlacionado con los altos decibeles registrados contra Trump en las redes sociales, el levantamiento de un muro principista y moral contra el Presidente estadunidense este domingo, fue un fracaso.

Las marchas de protesta y la campaña en redes sociales en contra de ellas, enseñaron lo dividido de un país que no aprende de sus experiencias históricas. Hay un ruido ensordecedor en la arena pública mexicana que no se traduce en acción colectiva. Ciertamente, Donald Trump tiene en México un lechón con su manzana en el hocico, listo para comerse.
10 Febrero 2017 04:08:00
El propagandista del Presidente
La comunicación social y política del Gobierno mexicano está hecha bolas. Decirlo parece un lugar común, pero la frase encierra muchos de los secretos por los cuales el presidente Enrique Peña Nieto no encuentra la forma de comunicarse y persuadir a sus gobernados, que lo tienen muy mal evaluado. El más importante es que lo que todos vemos, no es la realidad. Vemos al director de Comunicación Social de Los Pinos, Eduardo Sánchez, salir a dar siempre la cara para fijar posiciones del presidente, y a los responsables de esas áreas en el Gobierno federal hacer lo mismo, con el mismo guión. Arriba de todos, sin que nadie en la opinión pública lo vea, se encuentra Alejandro Quintero, el hombre que mueve los hilos de la comunicación gubernamental y que llegó a Los Pinos en abril del año pasado para evitar que el Presidente siguiera cayendo por el precipicio. Hasta ahora, ha fracasado.

Quintero ha sido un hombre muy importante en la mercadotecnia política en los últimos 15 años. Como vicepresidente corporativo de Comercialización y de Ventas de Televisa durante todos esos años, creó los multimillonarios convenios de promoción de los políticos en las influyentes pantallas de la empresa de Emilio Azcárraga, e inventor del llamado Plan de Acción, que construyó la narrativa de Peña Nieto desde la Gubernatura del Estado de México a Los Pinos. Quintero se ufanaba de haber sido él quien había hecho a Peña Nieto presidente, por lo cual les debía todo a él y a Televisa. El poderosísimo Quintero, sin embargo, cayó de la gracia en Televisa, de donde salió en no muy buenos términos en diciembre de 2014.

A Quintero responsabilizan los ejecutivos de Televisa –sin que se haya podido comprobar nada–, de haber sido el autor de una denuncia anónima en la Comisión de Valores y Cambios de Estados Unidos, conocida por su acrónimo SEC en inglés, que mencionaba el ocultamiento de ingresos monumentales que se escondían a los inversionistas –y por tanto esquilmaban sus utilidades–, producto de convenios con políticos que querían un buen tratamiento informativo y una promoción disfrazada de noticia, que no entraban por los conductos institucionales de la empresa.

La denuncia generó gran preocupación en Televisa, porque de haberse comprobado el hecho, habría generado multas a la empresa en la Bolsa de Nueva York, donde también cotiza, y eventuales penas de cárcel para los responsables. Un despacho de auditores en Nueva York, contratado por Televisa, no encontró sustento en las acusaciones.

Quintero reapareció en la clase política en abril del año pasado, cuando el presidente Peña Nieto, urgido por mejorar su comunicación con la sociedad, lo contrató. No entró en las nóminas de la Presidencia y no se puede rastrear lo que cobra a través de los conductos oficiales porque no salen de ahí sus honorarios, que de acuerdo con personas conocedoras de la industria, se calculan en 100 millones de pesos anuales. Además de los honorarios, son los privilegios que le dio Peña Nieto lo que han llamado mucho la atención. Quintero prácticamente no va a Los Pinos, y las reuniones de trabajo las realiza en su casa en Monte Cáucaso, en las Lomas de Chapultepec, a donde acuden puntualmente los funcionarios de la Presidencia.

Es Quintero quien da las líneas generales a Sánchez, a Alejandra Lagunes, responsable de medios digitales del Gobierno, y a otros funcionarios de la casa presidencial, sobre cómo debe venderse a Peña Nieto en las diferentes plataformas. El asesor, sin embargo, ha resultado un fiasco, si se ven los resultados. En mayo del año pasado, cuando apenas estaba tomando posesión, la aprobación presidencial era de 32%, contra 62% de rechazo. En agosto, con su operación de prensa y propaganda en marcha, la aprobación se había caído tres puntos y la aprobación subido ese mismo porcentaje.

En noviembre, Consulta Mitofsky reportó una aprobación de 24% contra una desaprobación de 69%, y en diciembre, Reforma registró el mismo nivel de aprobación pero una desaprobación de 73%. En enero de este año, este mismo diario registró una aprobación de 12% contra una desaprobación de 86%, mientras que la encuesta del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública del Congreso, publicada también en enero reflejó una aprobación de 6%, contra una desaprobación de 88%, que son cifras similares a las que tienen en Los Pinos de sus estudios privados.

Hasta finales del año pasado, cuando menos, el Presidente no percibía a Quintero como un fracaso, ni estaba convencido de que los tropiezos de su gobierno y su mala aprobación tuvieran que ver con la comunicación social o con el mensaje, que confunde o identifica como una misma cosa. Lo que ha sucedido en materia de comunicación durante las últimas seis semanas ha subrayado que, a diferencia de lo que piensa el presidente, sí tiene un problema de mensaje, que es la narrativa, y de comunicación, que es cómo se presenta esa narrativa.

La mala operación comunicativa sobre el gasolinazo abrió los espacios para los esfuerzos de golpeteo y desestabilización contra su gobierno, mientras que la atropellada forma de enfrentar al aparato propagandístico de la Casa Blanca, logró que el presidente Donald Trump arrasara a Peña Nieto.

El cambio que hizo el Presidente en la cabeza de la propaganda gubernamental ha fracasado totalmente. Están los datos demoscópicos y están las reacciones de la sociedad en las calles para soportar el argumento que la llegada de Quintero no le benefició y sí, en cambio, profundizó el daño a su imagen, legitimidad y consenso para gobernar.
09 Febrero 2017 04:08:00
Con Trump no hay manera
El Premio Nobel de Economía, Joseph Stieglitz, estuvo la Ciudad de México la semana pasada para ofrecer dos conferencias –una pública y una privada–, y entrevistarse con cuatro miembros del gabinete. El presidente Enrique Peña Nieto no tuvo tiempo para recibirlo, como parecía que lo haría, y perdió la oportunidad de tener una opinión informada de lo que pasa en Estados Unidos. De otra forma, habría escuchado lo que dijo ante un grupo selecto en el Club de Industriales el viernes del presidente Donald Trump: todo lo que prometió durante su campaña lo va a cumplir, pero lo hará peor de cómo lo ofreció. Es decir, a cavar trincheras.

Stieglitz recomendó no abrir el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, como dice Peña Nieto que hará, y negociar sólo los temas no incluidos porque no existían en su momento, como el comercio digital o el sector energético, cerrado en México en ese entonces. Habría que acelerar la diversificación en todos los campos ante la posibilidad –no lo dijo textual Stieglitz– que el TLCAN que quiere Trump, sea inaceptable. Por la velocidad con la que Trump está cambiando el orden mundial, urge analizar no sólo los escenarios para la negociación comercial, sino si, en función de qué utilidad tendría entrar a ese proceso con un equipo que dependerá del humor de su Presidente, sus necesidades coyunturales y hasta la dinámica de confrontación dentro de la Casa Blanca, vale la pena ir a una negociación llena de incertidumbres.

Con Trump no hay de otra. Despachar en la Oficina Oval no lo contuvo, y los contrapesos en su país no se ven capaces de frenarlo en el corto plazo, el tiempo en el cual se mueve y juega el futuro de las relaciones de México con Estados Unidos. La posibilidad de un proceso de desafuero por violaciones a la Constitución tampoco parece estar en el horizonte próximo. Dos años al menos para ello, dijo Stieglitz, cuando los republicanos estén más seguros de no poner en riesgo la elección en el Congreso en 2018.

Si Peña Nieto no lo escuchó, podría revisar un ensayo publicado en abril pasado en el Harvard Business Review sobre por qué Trump no entiende sobre negociaciones, de Deepak Malhotra y Jonathan Powell. “El próximo presidente de Estados Unidos necesitará ser un negociador extremadamente efectivo”, escribieron. “Abundan los conflictos armados, las parálisis políticas y las crisis diplomáticas. El Presidente será llamado a resolver la guerra en Siria, manejar las complejas relaciones con Rusia e Irán, lidiar en puntos calientes como Corea del Norte, Libia y Ucrania, manejar las tensiones con China, y revivir una relación bipartidista en el Congreso. Irónicamente, el único candidato presidencial que ha subrayado su talento como gran negociador, es quien precisamente tiene los instintos equivocados y la inexperiencia para el tipo de conflictos que el Presidente enfrentará”.

Malhotra y Powell explicaron que el enfoque de Trump no sería sólo ineficaz, sino desastroso, por la forma como desconoce que negociar con empresarios no es lo mismo que hacerlo con gobiernos. La diferencia crucial es el objetivo, expusieron. Al negociar un contrato de negocios, se calcula cuánto dinero está sobre la mesa para considerar todas las formas en las cuales se pueda llegar a un acuerdo para captar mayor parte del valor creado. Pero para negociar en un conflicto de alto riesgo, hay que convencer a la otra parte de aceptar su solución, sin tratar de aplastarla, y colaborar para alcanzar un acuerdo que evite el desastre. En ese sentido, recordaron cómo Trump usaba la palabra “derrotar” al hablar de México, China y Japón.

“La idea prevaleciente en una negociación donde se dé un juego de suma cero, es peligroso en el contexto de conflictos prolongados y negociación internacional compleja. Cuando se negocia con personas electas al otro lado de la mesa… no eres sólo su adversario, sino también un socio cuyo trabajo es ayudarlo a pensar de manera más creativa para vencer la desconfianza y, lo más importante, para vender ese acuerdo a sus gobernados. Aún las propuestas más generosas pueden ser rechazadas si la otra parte es humillada... y no puede presentarse como victoria”, apuntaron.

“Trump no entiende esas dinámicas, como es evidente en su posición de política exterior más articulada: construir un muro en la frontera con México que pague el Gobierno mexicano. El extremo de esa posición alcanzó un crescendo cuando el expresidente Vicente Fox anunció fuerte y obscenamente que México nunca iba a pagar por el muro. ¿La respuesta de Trump?: ‘El muro acaba de elevarse tres metros’. Esto parece ser su forma de decir, ‘si rechazan mi oferta ridícula, escalaré las cosas para hacerlas aún más ridículas’. No estamos familiarizados con ningún contexto de negocio legítimo donde esta táctica haya dado resultados”.

El ensayo es una radiografía. ¿Cambiará Trump? No parece, cuando menos en el corto y mediano plazo. ¿A dónde irá la negociación con él? A mayor confrontación. Pensar en atrincherarse y acelerar la diversificación como propone Stieglitz deber ser la prioridad, y antes de que tire Trump el TLCAN a la basura, que sea México el que plantee que no hay condiciones para seguir dentro de ese acuerdo, y que el comercio bilateral se rija por las reglas de la Organización Mundial de Comercio, donde si Trump quiere violar las normas y pelearse con México lo hará con el mundo. ¿Será difícil? Sin duda. Sin embargo, peor será cuando se llegue al mismo destino, pero empujados a patadas por Trump.
08 Febrero 2017 04:07:00
Qué quiere Trump
Conforme pasan los días comienza a tomar forma y sentido lo que en un principio parecían disparates absolutos del presidente Donald Trump y sus asesores en la Casa Blanca. Temas como el que los cárteles de la droga mexicanos pagarán parte del muro en la frontera con México o el envío de tropas estadunidenses a este país para combatirlos empiezan a enseñar qué es lo que el nuevo Gobierno en Washington está persiguiendo: un Plan Colombia, renovado y vigorizado, para México. Esto es, que ante la insuficiencia del Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto para hacerse cargo de la seguridad interna y enfrente con éxito a las organizaciones criminales trasnacionales, que temen puedan ser utilizadas por terroristas que atenten contra Estados Unidos, sea Washington quien tome las decisiones sobre cómo enfrentarlos, con qué fuerza, intensidad y recursos humanos extranjeros operando en territorio mexicano.

Los dichos de Trump y sus asesores muestran el cuerpo de lo que desea de su relación con México y el Gobierno de Peña Nieto, al que no consideran un aliado confiable en el combate contra los cárteles, sino un enemigo, como se ha descrito en este espacio en los últimos días. Este diseño significaría el fin de la soberanía mexicana en cuanto a la definición de tomar decisiones independientes y autónomas en Los Pinos, mediante un cambio cualitativo monumental en lo que ha sido la cooperación bilateral en esa materia durante los 10 últimos años: la lucha contra las drogas dependería estratégica y tácticamente de Estados Unidos.

El Plan Colombia fue firmado en 1999 por los presidentes Andrés Pastrana y Bill Clinton, con el objetivo de promover el proceso de paz, combatir la industria del narcotráfico, revivir la economía y fortalecer “los pilares democráticos” colombianos. Detrás de todo ello había una estrategia contrainsurgente y la sospecha que también las FARC, la longeva guerrilla colombiana, tenía relación con grupos terroristas del Medio Oriente. Quien se encargó de la operación en campo del Plan Colombia, fue José Rodríguez, quien era el jefe de Estación de la CIA en Bogotá, y quien fue enviado a México posteriormente, donde estuvo hasta septiembre de 2001, cuando regresó rápidamente a Washington para hacerse cargo de la guerra contra el terrorismo como número tres de esa agencia, bajo cuya dirección encontró Estados Unidos la pista para descubrir a Osama bin Laden.

Para entender las señales que está enviando la Administración Trump, hay que recordar lo que ha sucedido desde el relevo presidencial.

El 10 de enero, en la audiencia de confirmación como secretario de Seguridad Territorial, se publicó el cuestionario al general John Kelly, quien dijo que las ganancias de los cárteles son ilimitadas y habló sobre las condiciones en aquellos países que satisfacen la demanda de drogas a Estados Unidos y que son razón importante por la que un alto número de indocumentados son usados por los cárteles que utilizan la frontera con México como un acelerador. “Hay algunas excepciones a esta tendencia calamitosa. Una es el milagro en Colombia, que ha dado la vuelta de ser un Estado fallido, a uno que exporta seguridad a la región… Si me confirman, presionaré a México por una alianza y ayudaré a otras naciones a frenar el flujo de drogas e indocumentados”.

El 23 de enero, en la audiencia de su confirmación como secretario de Estado, Rex Tillerson, dijo que los intereses de Estados Unidos estaban mejor protegidos durante la colaboración militar con el Plan Colombia. “Ha hecho una dramática diferencia y puede ser considerado un éxito de la política exterior tanto para Estados Unidos como para Colombia”, añadió. “Colombia es uno de nuestros aliados más cercanos en el hemisferio y un importante socio comercial”.

El 29 de enero, el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Reince Preibus, declaró a la cadena CBS en el programa Face The Nation que aunque no se había tomado una decisión final de cómo pagaría México por el muro de Trump en la frontera de Texas, una de las opciones era que parte del costo la asumieran los cárteles de la droga. Desde septiembre el equipo de transición de Trump preparó una propuesta, que permite entender eso que parecía locura. El plan se refiere a la creación de un Fondo de Seguridad Fronterizo Conjunto donde los dineros y propiedades decomisadas a los cárteles mexicanos sean utilizados para la construcción y mantenimiento del muro.

El 6 de febrero, en una entrevista con la cadena Fox, Trump reveló que durante su conversación telefónica con el presidente Peña Nieto hace dos viernes le ofreció la ayuda de Estados Unidos porque “tenía un problema” con los cárteles de la droga, aunque no quiso confirmar ni negar que lo había amagado con enviar tropas a territorio mexicano para combatir esas organizaciones criminales a las cuales el Ejército, de acuerdo con versiones periodísticas matizadas, pero no desmentidas, no enfrentaba por incapacidad o miedo. Trump ha ido confirmando a pedazos detalles de esa conversación que el Gobierno mexicano ha desmentido, y que mantiene silencio sobre los señalamientos últimos del Presidente y sus secretarios.

Al revisar la bitácora de las declaraciones estadunidenses, lo que se perfila es una línea de acción que camina hacia un Plan Colombia, cuyo diseño embona con el modelo de cooperación que busca el Gobierno de Trump de México, y da coherencia a un eventual cronograma estadunidense. Se puede argumentar la existencia de un segundo plano a lo que parecían bravuconadas de Trump y su equipo que no se está viendo con claridad en México, más peligroso, incluso, de lo que se ha anticipado. Cuidado, es lo que hay que temer.
07 Febrero 2017 04:00:00
Ultimátum a México
En el fondo de todos los problemas que tiene el presidente Enrique Peña Nieto y su Gobierno, y México y los mexicanos con el presidente Donald Trump, es que cree que este país es un Estado fallido, donde la autoridad no manda ni impone, sino que la ley es manipulada por los criminales.

Sus ideas, expresadas desde 2014 en las redes sociales, donde habló de lo corrupto del Poder Judicial mexicano después de haber perdido un juicio por un fraude inmobiliario en Baja California, se ampliaron y profundizaron con la asesoría electoral de Stephen Bannon, quien llegó con él a la Casa Blanca como el cerebro del nuevo destino de Estados Unidos, que tiene la convicción que el Gobierno peñista está rebasado por los criminales y, a la vez, ligado a ellos.

Dentro de este andamiaje conceptual, este domingo Trump volvió por sus fueros durante una entrevista con Fox News, donde afirmó que el Gobierno de Peña Nieto no era capaz de contener los problemas ni tampoco a los narcotraficantes. Sus palabras son un eco de lo que sucedió recientemente en la Casa Blanca, cuando el canciller Luis Videgaray y una reducida comitiva de funcionarios mexicanos que iban a la primera plática sobre los temas prioritarios de la agenda bilateral, se enfrentaron con la fuerza y la furia de Bannon.

No había nada más importante que el tema que Bannon colocó en la mesa de negociación para abrir boca: México es un Estado fallido. Videgaray buscó contextualizar con las realidades de la relación bilateral, pero es inútil. En este espacio se ha referido el señalamiento en Brietbart News, un día después de las elecciones presidenciales de 2012: los mexicanos eligieron a un presidente vinculado a los cárteles de la droga. En las dos últimas semanas se ha dado un reciclaje a las acusaciones de Brietbart News contra Peña Nieto, como que el cártel de Juárez inyectó dinero a su campaña presidencial. Brietbart News y Bannon son lo mismo. Lo que él hace en privado, lo expone el portal en público, lo magnifica y lo vuelve viral.

Pero no son sólo declaraciones o agresiones en la mesa de negociación, como Bannon hizo con Videgaray y los mexicanos en la Casa Blanca, o los mensajes de Trump a través de Twitter. Hay datos concretos de cómo y por dónde vienen las presiones contra el Gobierno mexicano. Los más claros, en la Sección 9 de la orden ejecutiva sobre seguridad fronteriza e inmigración, firmada por el presidente Trump el 25 de enero, el mismo día en que inició la primera ronda de conversaciones entre los dos países, y horas después de que el Presidente estadunidense aseguró que México pagaría por la construcción del muro fronterizo. El párrafo en esa sección del documento, dice textualmente:

“Requerimientos de información sobre Asistencia Extranjera. El jefe de cada departamento ejecutivo y agencia deberá identificar y cuantificar todas las fuentes de ayuda o asistencia federal directa e indirecta al Gobierno de México sobre bases anuales durante los últimos 5 años, incluida la ayuda para el desarrollo bilateral y multilateral, la asistencia económica, la ayuda humanitaria y la ayuda militar. Dentro de 30 días a partir de la fecha de esta orden, la cabeza de cada departamento ejecutivo y agencia deberá entregar esta información al secretario de Estado. Dentro de 60 días a partir de la fecha de esta orden, el secretario deberá entregar al Presidente un reporte consolidado reflejando los niveles de esa ayuda y asistencia que se ha entregado anualmente durante los últimos cinco años”.

Las áreas competentes del Gobierno del presidente Peña Nieto en esta materia, no están familiarizadas con esta orden ejecutiva, y mucho menos con la Sección 9. El canciller Videgaray tampoco informó al Presidente y al gabinete de la forma como el Gobierno de Trump está priorizando sus objetivos en la relación con México. Videgaray ha dicho al Presidente que la negociación con el equipo de Trump va por muy buen camino, y públicamente ha declarado que nunca como antes los habían tratado de bien como esta nueva Administración en Washington. Por supuesto que es falso.

La Sección 9 es un ultimátum a México, y representa lo único concreto en estos momentos en la relación bilateral. El problema es que sólo anticipa un acto de represalia no por lo que viene, sino por lo que ya pasó y es percibido como una realidad en la Casa Blanca: Peña Nieto y su Gobierno no son confiables en la lucha contra los criminales. Peor aún, como insiste Bannon a través de Brietbart News, son cómplices.

El 25 de marzo próximo, dos meses antes del inicio formal –si no se adelanta– de la renegociación bilateral del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el secretario de Estado, Rex Tillerson, le entregará al presidente Trump el reporte, que dirá, de acuerdo con las cifras oficiales, que de 2011 a 2015, una docena de agencias del Gobierno de Estados Unidos otorgaron mil 600 millones de dólares a México, particularmente con recursos del Pentágono, el Departamento de Estado y la Agencia para el Desarrollo Internacional.

¿Qué hará Trump con esa información? Se puede pensar que cancelará toda la asistencia a México, y que utilizará esos fondos para financiar parte del muro fronterizo. Pero el mensaje, si toma algún tipo de represalia y no lo toma como parte de los elementos para una negociación bilateral, será altamente ominoso: Trump no ve a México como socio o aliado; es su enemigo y actúa en consecuencia. Qué quieran en México, qué piensen o qué le diga Videgaray al Presidente, lo tiene sin cuidado.
06 Febrero 2017 04:00:00
Pleitos en el gabinete Premium
Los hechos: la Secretaría de Hacienda anunció que el gasolinazo de principios de febrero se aplazaría 17 días, porque hay forma de absorber con los ahorros del Gobierno la no recaudación de poco más de mil millones de pesos. Los dichos: el subsecretario de Hacienda, Miguel Messmacher, reconoció que la decisión fue política. El interlineado: enfrentados tecnócratas y políticos, en la reunión de gabinete el jueves en Los Pinos para ver el rumbo a tomar, la decisión fue temporal porque el presidente Enrique Peña Nieto no pudo resolver en forma determinante. Por tanto, el pleito entre secretarios continúa.

El choque dentro del gabinete se viene arrastrando desde hace dos meses, cuando ante la explicación técnica del porqué de la liberalización de los precios del combustible para subsanar un hoyo fiscal estimada por Hacienda en 200 mil millones de pesos, el Presidente dijo que el no hacerlo repercutiría en programas sociales que tendrían que ser cancelados. En año de elección en el Estado de México, que está en su cabeza más que el conflicto que tiene con el presidente Donald Trump, según personas que han hablado con él en las dos últimas semanas, suspender programas sociales afectaba sus estrategias electorales.

Un gasolinazo adelantado para 2017, argumentado técnicamente por el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray a los diputados priistas en septiembre del año pasado, empataba con el diseño electoral para el Estado de México al estilo mexiquense: abrir las arcas para ganar votos. El candidato, para cerrar el círculo, fue Alfredo del Mazo Maza, que presidía la Comisión de Presupuesto –la que distribuyó el dinero a los estados–, y primo de Peña Nieto. Lo circunstancial, como todos estos datos, se alinearon no obstante en beneficio de la casa presidencial en su lucha por que el PRI mantenga el poder en el Estado de México y fortalezca ese granero de votos para 2018.

Lo que ni Peña Nieto ni Videgaray tomaron en cuenta el año pasado, fue el deterioro social, con un incremento de casi 10% en el empeoramiento del humor social el año pasado, y la pérdida de legitimidad del Presidente que crea las condiciones para la ingobernabilidad, al ser menos de ocho de cada 10 mexicanos los que aprueban su gestión. Este distanciamiento con la realidad social y política llevó al Presidente, aunque consciente que sería una medida antipopular, a no tomar provisiones a finales del año pasado. Incluso, la oficina de su vocero instruyó a los comunicadores gubernamentales en diciembre a no salir a los medios porque, explicaron, nadie estaba viendo al Gobierno en esas fechas.

Las discusiones en el gabinete tenían otro tono. La voz más fuerte del bloque opositor al gasolinazo fue de Rosario Robles, secretaria de Desarrollo Urbano y Territorial, quien expuso los problemas políticos que esto podría representar para el gobierno de Peña Nieto. El secretario de Salud, José Narro, añadió que el humor social era tan negativo, que esa medida repercutiría principalmente en el Presidente. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, planteó varias veces que las complicaciones de gobernabilidad iban a provocar esa medida. Pero en las reuniones de gabinete antes de fin de año, los derrotaron los tecnócratas. Peña Nieto se fue de vacaciones convencido de que había que liberalizar los precios. La reacción social y la violencia callejera lo sacudieron, y según cercanos, su ánimo se desplomó como nunca antes en el sexenio.

El gasolinazo arrancó con movilizaciones sociales y vandalismo. Si bien hubo expresiones espontáneas o por imitación que se sumaron a los saqueos, se registraron acciones coordinadas para atacar tiendas y robarlas. La entidad que más sufrió fue el Estado de México, donde hubo más de 600 incidentes, decenas de ellos a la misma hora y día en el inicio de las protestas, de acuerdo con datos de los organismos empresariales mexiquenses. La movilización social, muchas de ellas organizada, no se ha frenado. Todos los días hay actos de protesta en todo el país, aunque la prensa ya no registra con detalle la bitácora de la rebelión.

Las reuniones en el Gabinete reiniciaron en enero, donde el Presidente estaba dubitativo sobre los reiterados llamados de los secretarios más políticos, que tenían que buscarse alternativas. Hace poco más de 15 días se puso sobre la mesa suspender el gasolinazo y compensar fiscalmente con un ajuste del gasto público. Varios secretarios expresaron lo que eso significaría. Robles, la voz más frontal contra Hacienda, expuso hace menos de dos semanas que un ajuste más en Sedatu, de sí muy devastada presupuestalmente hablando, era cómo liquidarla.

Peña Nieto arrancó la semana pasada sin haber tomado ninguna decisión. Una nueva propuesta se había colocado sobre la mesa: se matizaría el presupuesto con un tope de pérdida de recursos fiscales de 40 mil millones de pesos que se compensaría con reducciones en el presupuesto. El jueves en la reunión de Gabinete donde se tomaría la decisión, los tecnócratas volvieron a frenar a los políticos, aunque ya no fue en forma tan contundente como a finales de 2016, pero con un espacio de dos semanas para seguir negociando el gasolinazo.

El dilema del Presidente está en que se necesita reducir el hoyo fiscal para evitar recortes en programas y una baja en la calificación que repercutiría en el acceso a recursos por un lado, y la gobernabilidad por el otro. No da señales de saber qué hacer. Mientras,sigue en medio de sus dudas, la batalla táctica y política entre sus secretarios de Estado.
03 Febrero 2017 03:50:00
Peña, la piñata de la Casa Blanca
No nos equivoquemos. Disparar al mensajero que transmitió la dedicatoria de humillación del presidente Donald Trump al filtrar a la prensa que durante la conversación telefónica que sostuvo hace una semana con el presidente Enrique Peña Nieto lo amenazó con desplazar tropas estadunidenses a México para combatir a los cárteles mexicanos, porque el Ejército no lo hacía y les tenía miedo, es confundir lo que está sucediendo dentro de la Casa Blanca en este muy crítico momento de las relaciones bilaterales, y perder de vista las motivaciones y agenda de quienes están alimentando, a través de golpes oscuros, la desestabilización en México.

La prensa mexicana descalificó mayoritariamente a Dolia Estévez, corresponsal de muchos años en Washington, que mencionó en una entrevista en el noticiario de Carmen Aristegui lo que por la mañana había publicado en el sitio sonorense Proyecto Puente a partir de información indirecta de fuentes estadunidenses y mexicanas que le dijeron que Trump había maltratado a Peña Nieto, y que en el amago de enviar tropas a México para controlar la seguridad le había dicho que no necesitaba a su país para nada. Unas ocho horas después, la agencia Associated Press, a cuya corresponsal en la Casa Blanca le mostraron las notas del staff de Trump de la conversación, prácticamente confirmaba lo dicho por Estévez. La cancillería mexicana y un vocero de Trump desmintieron las versiones, pero el daño estaba hecho. El dardo envenenado se clavó en Peña Nieto.

Lo que se vio el miércoles fue la mecánica de cómo funciona la comunicación política en el Gobierno de Estados Unidos, que ha crecido exponencialmente por la agenda anti-mexicana de Stephen Bannon, el poder real detrás de Trump y su principal consejero presidencial. El método es simple y, como se ha probado por años, altamente exitoso: una filtración con medias verdades que se deja correr en la opinión pública para sembrar dudas y expectativas, y que tras analizar el impacto alcanzado, se confirma o se niega. Funcionarios mexicanos que conocen detalles de la conversación dijeron que las filtraciones en Washington contenían elementos ciertos, pero la amenaza de enviar tropas era falso. La agencia Associated Press matizó el jueves su información y dijo que esas palabras no habían sido expresadas “en serio”.

El episodio del miércoles no puede ser entendido sin el antecedente de la forma como opera Bannon, el más agresivo de todos los funcionarios de la Casa Blanca que recibieron a una delegación mexicana la semana pasada para plantear la temática sobre la cual se iniciaría en tres meses la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En la primera reunión el miércoles, Bannon sorprendió a la cabeza de la delegación mexicana, el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, quien llevaba en la mano el tema del comercio trilateral, pero de lo único que quería hablar era sobre narcotráfico. La construcción del muro y el pago de él por parte de los mexicanos, se ubicaban en el mismo contexto de la exigencia del poderoso consejero.

Los desencuentros en la Casa Blanca tuvieron como colofón el tuit de Trump el jueves, donde decía que si no pagaban el muro sería mejor que Peña Nieto no lo visitara esta semana, del cual se enteraron los negociadores mexicanos y estadunidenses cuando se encontraban, precisamente, iniciando la segunda reunión de conversaciones. Pero en el doble campo de batalla, el mismo jueves el portal Breitbart News, propiedad de Bannon y a través del cual construyó la agenda racista y anti-mexicana de Trump, publicó la versión de su amo sobre la cancelación del viaje a Washington: la decisión de Peña Nieto obedecía a que en la víspera, Trump había denunciado las medidas de seguridad mexicanas contra los cárteles de la droga que, como reportó un día después de la elección presidencial de Peña Nieto en 2012, “financiaron” su campaña electoral.

Este miércoles, en el contexto de las filtraciones, Breitbart News, insistió: “Los medios en Estados Unidos parecen haber olvidado que el cártel de Juárez y múltiples actos de corrupción han sido vinculados a la elección del actual presidente Enrique Peña Nieto. Sus vínculos con los cárteles, la liberación misteriosa de varias de las más importantes figuras de los cárteles de la cárcel y el hecho de que regiones de México están bajo el control operativo de esas organizaciones criminales paramilitares, son rara vez reportadas en Estados Unidos”.

El portal utilizó para esta información noticias difundidas en el sitio Aristegui Noticias, que se ha convertido en una fuente de datos muy apreciada por Bannon y sus colegas. “Bajo Peña Nieto –agregó el miércoles–, los cárteles mexicanos no sólo han crecido en poder, sino que su gobierno parece ser incapaz o sin disposición para detener la violencia de los cárteles.

El secretario de Gobernación dice que las condiciones de seguridad de México son las mejores en una década, mientras que las facciones rivales de los cárteles pelean por el control de los territorios lucrativos de las drogas... Los ejemplos de la suavidad del Presidente mexicano hacia los cárteles de las drogas, pueden llenar cientos de páginas”.

Las filtraciones del miércoles deben inscribirse en este parámetro. Los mensajeros no son mentirosos ni culpables de falsedades, como se les está achacando, sino vehículos útiles para lo que quiere remachar Bannon, el enemigo más claro y vitriólico que tiene Peña Nieto, no ahora que está en la Casa Blanca, sino desde hace años. Esto es algo que ni el presidente ni su equipo más cercano, tienen todavía en el radar.
02 Febrero 2017 04:08:00
Detrás del muro de Trump
El debate público en México sobre la política de migración del presidente Donald Trump y su intención por construir un muro en la frontera de Texas, no deja de ser bastante parroquial y limitado. La defensa colectiva se centra en la protección legal de los mexicanos indocumentados, donde el único plano analizado es la migración per se.

Esa discusión es reduccionista y equivocada. Desde la campaña presidencial, el tema de la migración ha sido encajonado por Trump en la seguridad y el temor, arrastrado desde la Administración Obama, que células de Al Qaeda y el Estado Islámico entren por México para realizar ataques terroristas.

La paranoia no es exclusiva de Trump, y el temor que sean utilizadas las redes de contrabando humano por los grupos terroristas musulmanes ha sido una preocupación constante. Desde hace 20 años ha habido intentos de financieros árabes de financiar mezquitas en México, y desde 2015 las autoridades estadunidenses registraron transferencias de dinero de ese país a Tapachula, Chiapas, para pago de “coyotes”.

Un informe de la Procuraduría de Arizona, encontró que Tapachula, frontera con Guatemala, es número uno en recepción de fondos procedentes del Medio Oriente, y Nogales, Sonora –hay un Nogales en Arizona–, la segunda a donde más envíos de fondos procedentes del Medio Oriente llegan.

El informe encontró que ese año un solo “coyote” en Tapachula recibió 70 transferencias de dinero de 69 distintos remitentes, cuyos nombres parecían tener un origen de Medio Oriente. Quince de esas transferencias, concluyó, se originaron o en esa región, o en África.

La investigación en Arizona surgió de las detenciones en noviembre y diciembre de 2014 de un “árabe” en Amado, un pueblo de 300 personas cerca de la frontera con México, y cinco paquistaníes y un afgano en Patagonia, un pueblo ranchero a 35 kilómetros de los límites internacionales, que habían entrado sin documentos a Estados Unidos.

Las autoridades estadunidenses no encontraron vínculos terroristas, aunque un seguimiento realizado por el FBI encontró que la familia del afgano tenía relación con los talibanes, que son cercanos a Al Qaeda. Las capturas provocaron un seguimiento más meticuloso sobre posible actividad terrorista en la frontera con México, que coincidió con la publicación meses después en un sitio en internet asociado con el Estado Islámico, de un escenario para desatar el terror en la Unión Americana.

Ese escenario describió un reportaje publicado por The Christian Science Monitor hace dos semanas, era la compra por parte de terroristas de un dispositivo nuclear en Pakistán, y enviado a través de las rutas de narcotráfico de África Occidental a América del Sur, y enviada a Estados Unidos a través de la frontera con México. “De ahí –decía la información en ese portal–, una rápida carga a través de un túnel de contrabando y, listo, ya estaba mezclado con 12 millones de ilegales en Estados Unidos, con una bomba nuclear en la cajuela de sus autos”.

Según The Christian Science Monitor, lo que sucedió en Arizona y con el portal asociado al Estado Islámico, fue seguido con atención por los órganos de inteligencia civil y militares en Estados Unidos, y algunos funcionarios en la Administración Obama los tomaron con más preocupación que otros.

Uno de quienes más interesado estuvo fue el general retirado Michael Flynn, quien era el director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, nombrado por Trump como director del Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, y uno de los miembros de alto nivel del nuevo gobierno que han estado en pláticas con la delegación mexicana en Washington para la renegociación de la agenda bilateral.

Flynn ha expresado su creencia que las rutas de contrabando humano desde México, algunas de ellas manejadas por los cárteles de la droga, ofrecen un método establecido y seguro para una eventual entrada de terroristas.

En una entrevista en agosto del año pasado con Breitbart News –donde notó Trump su existencia–, Flynn aseguró que había grupos terroristas que estaban negociando con los cárteles mexicanos el acceso a sus rutas de contrabando, citando en particular a Hezbollah, una organización con base en Líbano y vinculada a Irán. Breitbart News es propiedad de Stephen Bannon, el supremacista en la Casa Blanca a quien The New York Times identificó esta semana como el poder real detrás del Presidente de Estados Unidos.

Las preocupaciones en Washington, sin embargo, tienen sustento. Entre noviembre de 2013 y julio de 2014, 143 personas incluidas en la lista de terroristas del Departamento de Estado intentaron entrar sin documentos a través de la frontera de Texas con México, según publicó el diario Houston Chronicle. Como resultado, hace 12 días el Gobierno texano elevó su alerta contra el terrorismo, por el temor de la concreción de un acuerdo entre el Estado Islámico y los cárteles mexicanos.

Paralelamente, su Embajada en México apresuró la contratación de empresas de seguridad –se venció el actual contrato con INTER-CON– para proteger a su personal en esa misión y otros nueve consulados, ante el temor de acciones terroristas, según de documentos gubernamentales publicados por el portal TMZ, especializado en espectáculos.

El temor a un ataque terrorista domina la conversación sobre la política migratoria en Estados Unidos. Los mexicanos no deben confundir la naturaleza del problema que tienen enfrente y caer bajo el peso de los ladrillos con los que amenaza Trump.

El problema es mucho más profundo y, paradójicamente, benéfico para México en una negociación integral con el nuevo Presidente, lo que se abordará en un siguiente texto.
01 Febrero 2017 04:08:00
Peña, es tiempo de escuchar
Nunca, en lo que va de su administración, el presidente Enrique Peña Nieto ha recurrido a sus predecesores para pedirles una opinión sobre los temas, problemas o dificultades del momento, como cualquier otro mandatario en cualquier otro país lo hace. Peña Nieto no considera que sea relevante o que le ayude, y prefiere escuchar a los mismos consejeros de siempre. Esa patología en la toma de decisiones sólo le ha traído derrotas y dolores de cabeza. La que más lo tiene preocupado es la frágil relación con el Gobierno de Estados Unidos y lo dubitativo sobre cómo superar la crisis diplomática con el presidente Donald Trump. La confusión sobre las capacidades y fortalezas de México y su histórica aversión al riesgo y al cambio lo tiene en buena medida en esta situación.

Se vio la semana pasada, cuando pese a las agresiones, los insultos y las humillaciones, la delegación mexicana de alto nivel que se reunió con el equipo de Trump, se quedó sentada en la mesa porque la convicción de Peña Nieto es que haber roto las pláticas habría tenido “consecuencias impredecibles”. El miedo y la falta de arrojo de su Gobierno frente al que quiere someterlo son notorios, y su poca disposición a escuchar experiencias en situaciones difíciles previas, le impide acumular conocimiento que lo ayude en la toma de decisiones. Quienes lo asesoran no tienen a experiencia para enfrentar negociadores con oficio.

El canciller Luis Videgaray tenía menos de cinco años cuando el presidente Luis Echeverría ignoró las amenazas de represalias económicas del presidente Richard Nixon si apoyaban el ingreso de China a la ONU, y salía de la licenciatura cuando el responsable de las negociaciones para la renegociación de la deuda externa, José Ángel Gurría, se levantó de la mesa y rompió las pláticas con los acreedores por las condiciones que querían imponer. Francisco Guzmán, jefe de la Oficina de la Presidencia, ni siquiera había entrado a la universidad cuando el secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz, le dijo a su contraparte estadounidense, Robert Rubin, que si no los apoyaba su gobierno para superar la crisis financiera de 1995, el presidente Ernesto Zedillo estaba listo a firmar la moratoria de pagos. Ildefonso Guajardo, el secretario de Economía, el único que ha visto estado en negociaciones de envergadura, lo hizo periféricamente como parte del equipo que llevó México para el armado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Peña Nieto es neófito en esas lides, por juventud y falta de contacto con el mundo. Esto no lo haría menos capaz pero necesita, como el exitoso Ronald Reagan, uno de los presidentes más ignorantes que ha tenido Estados Unidos, es escuchar de quienes sí saben. Peña Nieto ha vivido varias crisis sin hablar con ningún ex presidente, pero uno de ellos, que pasó por varias, le acaba de enviar un memorando, en forma de artículo, en The Washington Post. Fue Zedillo, quien publicó el viernes un texto donde sostiene que las señales que ha dado Trump, es que no quiere al TLCAN, ni una relación seria con México.

“Ha llegado el tiempo para admitir que las acciones del nuevo gobierno (de Estados Unidos) han cerrado, cuando menos por el futuro próximo, la posibilidad de lograr cualquier acuerdo a través del diálogo y la negociación que pudiera satisfacer a las dos partes”, apuntó. “Esta es una situación triste y desafortunada, pero el esfuerzo de acomodar los deseos caprichosos del presidente Trump, han probado ser inútiles y no debe continuarse. Esto no es provechoso ni para México ni para Estados Unidos. Sería una pérdida de tiempo para el Gobierno de México entrar en el juego de modificar el TLCAN con el gobierno de Trump. Sólo si el Gobierno de Estados Unidos presentara una agenda seria y clara de los puntos relacionados con el TLCAN, consistente con los intereses de los dos países, las autoridades mexicanas pueden moverse a restablecer el diálogo.

“En este momento, ese escenario es el más improbable, y lo prudente sería asumir que el presidente Trump liquidará el TLCAN. Por supuesto que esto sería costoso para los dos economías, y cuando menos en un principio, desproporcionadamente para México. Pero ese resultado no debe ser causa de desesperación en mi país. El TLCAN ha sido un instrumento excelente, pero no es el único entre las muchas herramientas disponibles para alcanzar las metas del crecimiento económico y el desarrollo. A diferencia de su vecino del norte, México debe reforzar el compromiso para abrirse y tener políticas económicas sólidas. No podemos hacer otra cosa”.

Las palabras de Zedillo son sensatas, y a diferencia de todo el gabinete de Peña Nieto, con mayor conocimiento y experiencia de cómo funciona la economía mexicana, la estadounidense y la global. Menos elaborada pero igualmente clara es la sugerencia del expresidente Felipe Calderón para explotar la ignorancia de Trump y su equipo más cercano, y utilizar la ficha negociadora de la seguridad regional, donde México juega un papel mucho más importante, para la seguridad nacional de Estados Unidos, de lo que su mismo presidente entiende. Peña Nieto no está solo ni carece de recursos para enfrentar a Trump y sus ocurrencias. Un poco menos de soberbia, petulancia, miedo y complejo incluso por tanto que ignora, puede ayudarlo a darle la vuelta a su Presidencia, al gobierno y a la relación con Trump y Estados Unidos, si tan sólo entiende lo que necesita.
31 Enero 2017 04:07:00
48 horas de insultos (y II)
La primera reunión de alto nivel entre funcionarios mexicanos y de la Casa Blanca el miércoles pasado comenzó mal y tensa, pero antes del mediodía se había puesto peor. El secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, definía con sus contrapartes, presididas por el jefe de Gabinete presidencial, Reince Priebus, cómo sería la agenda para el encuentro este martes entre Enrique Peña Nieto y Donald Trump, cuando implosionó todo. Trump le había declarado a la cadena de televisión ABC News que México pagaría por el muro fronterizo y la dinámica cambió en la mesa de negociación. Ya no era la agenda para el encuentro presidencial la prioridad, sino las opciones por medio de las cuales los mexicanos pagarían por el muro. Las dos partes tenían posiciones excluyentes.

Videgaray comunicó a Los Pinos lo que estaba sucediendo y comenzó a pedir información al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, sobre temas técnicos para responder a los estadunidenses las exigencias de pago por el muro. De la sorpresa en el Gobierno de Peña Nieto se pasó rápidamente a la molestia, y luego a la indignación. En una crónica que el canciller le dio a legisladores mexicanos el viernes pasado en Los Pinos, dijo que cuando se dieron las presiones, agresiones e insultos, estuvieron a punto de levantarse de la mesa y acabar con lo que sería la primera reunión para definir cuáles serían los temas que abordarían Peña Nieto y Trump, y que marcarían el inicio de la renegociación de los asuntos bilaterales. La razón que dio Videgaray para no hacerlo era que millones de trabajos en México y Estados Unidos estaban en juego. Las primeras 48 horas de “absoluta confrontación”, como describió, apenas comenzaban.

La primera reunión duró poco más de 8 horas, manteniéndose abierta la posibilidad de que se cancelara la reunión. El miércoles, cuando se inició el diálogo institucional entre los dos gobiernos, ya llevaba horas el presidente Peña Nieto evaluando la posibilidad de cancelar su viaje a Washington ante el inminente anuncio de Trump sobre el inicio de construcción del muro fronterizo. Como Trump aceptó la propuesta de Videgaray, a través de su yerno y asesor, Jared Kushner, de no decir que México pagaría por él cuando lo anunciara ese mediodía, en Los Pinos se interpretó como una moderación del tono. Durante ese día se trabajó para ver cómo se comunicaba lo que estaba sucediendo sin mostrar el enorme conflicto que existía, sino dando la impresión totalmente contraria, con intercambios de ideas y propuestas entre la Presidencia y la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En la Casa Blanca la presión continuaba. Sobre la mesa se presentaron varias opciones de cómo México pagaría, incluida la del impuesto fronterizo ajustado, mediante el cual querían imponer tarifas de 20% a las importaciones mexicanas. Para entonces todo giraba en torno al muro, y habían sido dejados de lado los otros temas que querían discutir, comercio y seguridad. Ante ese énfasis se decidió que el presidente Peña Nieto diera un mensaje la noche de ese miércoles para anunciar medidas de apoyo a indocumentados. No estaban leyendo lo que sucedía realmente, pese a llevar un día de perros lidiando con las presiones de Trump, interpretadas en la delegación mexicana en su análisis final, como un golpe sobre la mesa del nuevo Presidente estadunidense para mandar una señal de fuerza al mundo. La cautela de Peña Nieto y sus asesores, pensando que Trump se iba a atemperar, se volvió tóxica. Cuando apenas despertaban en la Ciudad de México el jueves, Trump había anunciado que retiraba la invitación a Peña Nieto, quien de forma reactiva y tardía dijo que no iría a Washington. Videgaray y Kushner, principalmente, buscaron formas para tender algún puente que impidiera la ruptura, cuyo resultado fue la llamada telefónica de una hora que sostuvieron los presidentes el viernes.

En la reunión con los legisladores mexicanos el viernes en Los Pinos, Videgaray fue claro sobre el muro: el tema ni está zanjado, ni está cerrado. Los presidentes acordaron no volver a tocar el tema en público, dado que las posiciones son excluyentes, y así lo anunció un comunicado de Los Pinos. Sin embargo, en el comunicado “conjunto” que emitió la Casa Blanca sobre la llamada telefónica, en ningún momento reconoció que Trump se había comprometido a no hablar del muro en público. No llevaban ni dos horas de haber hablado, cuando Trump había vuelto a incumplir un compromiso.

“Estamos en una encrucijada”, dijo el Presidente a los legisladores cuando tomó la palabra. Peña Nieto admitió que las relaciones bilaterales se encontraban en un punto “muy delicado”, pero les dijo que no podía el Gobierno mexicano romper o permitir que se rompieran las pláticas porque las consecuencias eran “impredecibles”. El Presidente comentó abiertamente estar muy preocupado por la crisis con Trump y la relación gubernamental con Estados Unidos y estar consciente de que la unidad nacional que se había visto no era un cheque en blanco que le estaban dando los mexicanos. Dependerá del contenido de la negociación y de sus resultados la suerte de su Gobierno y cómo se le juzgará, aceptó.

No hubo, en realidad, muchas propuestas. Lo único concreto fue el apoyo de mil millones a los consulados para trabajo jurídico. Videgaray apuntó que las negociaciones apenas empezarán.

Hay desconcierto ante el impasse en la relación bilateral, como lo describió el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo. En lo que no hay claridad es en cómo enfrentar el futuro inmediato.
30 Enero 2017 04:07:00
48 horas de humillación (I)
El periódico Boston Globe, uno de los grandes diarios regionales en Estados Unidos, publicó un excepcional editorial el viernes pasado sobre el conflicto entre los presidentes Enrique Peña Nieto y Donald Trump. Titulado “México enseña a Trump una importante lección sobre los límites del poder presidencial”, apunta: “Los presidentes norteamericanos no siempre se salen con la suya. La mayoría lo saben. Donald Trump, aparentemente, necesitaba que se lo enseñaran. La dramática decisión (de Peña Nieto) el jueves de cancelar una reunión programada con Trump, no era para el beneficio de los norteamericanos. En México, donde Trump es ampliamente detestado, Peña Nieto estaba muy presionado para que la cancelara. Trump continúa demandando que México pague por un muro en la frontera, como si tuviera la capacidad para mandar sobre una nación democrática y soberana. Al decir que no, aun con el riesgo de antagonizar con el famoso presidente de la piel delgada, México mostró su soberanía. Aun si esa no hubiera sido su intención, Peña Nieto también le hizo un favor a todo el mundo, incluidos muchos norteamericanos, al horadar la noción de que Trump puede salirse con la suya mediante la fuerza de sus bravuconadas”.

Lo que el Boston Globe no sabía, era que esa decisión no se alcanzó por medio de una proceso en el cual se fueron analizando las opciones que se tenían para alcanzar el mejor objetivo posible, sino como producto de la acción de un perro rabioso, como se podría describir la de Trump, que mordió como quiso a sus interlocutores, los sacudió, los aplastó y luego, cuando finalmente se cansó de patearlos, los tiró a la basura. Un iracundo presidente enfrentando a un presidente educado en la escuela de los buenos modales mexiquenses, de suaves palabras y finas formas, que nunca se pelea en público y que no pierde la paciencia. Los mismos síntomas de su encuentro el 31 de agosto del año pasado, con la misma receta. En aquél entonces no funcionó; ahora, menos. La cancelación del viaje se dio cuando Trump ya lo había desinvitado públicamente, colofón de su majadería.

Peña Nieto y sus enviados a Washington esperaban otro resultado del primer encuentro institucional entre los dos gobiernos, pero una vez más se equivocaron en cómo lidiar con Trump. Del primer encuentro en Los Pinos en verano a los preparativos para la reunión de invierno, la curva de aprendizaje ha sido deficiente. Peña Nieto permitió que su jefe de Oficina, Francisco Guzmán, reuniera un grupo de expertos en la relación bilateral –ex embajadores y negociadores del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica entre ellos-, quienes recomendaron dejar atrás la frivolidad y la soberbia con la que habían abordando la relación. Tomó nota Guzmán pero no le sirvió para nada, como quedó claro cuando la semana pasada formó parte de la delegación mexicana que vivió directamente los insultos contra Peña Nieto, su gobierno y los mexicanos, en la Casa Blanca.

La historia del viaje de 48 horas la delegación de alto nivel en Washington encabezada por el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, es casi un cuento de horror por la forma como los trataron en la Casa Blanca los emisarios de Trump, bajo la batuta del jefe de Gabinete, Reince Priebus, de acuerdo con una narración que le dio a legisladores de todos los partidos –menos Morena, que decidió no ir- el viernes pasado en Los Pinos. Según un recuento de las palabras del canciller, lo que vivieron en Washington fueron “amenazas reales”. El miércoles, cuando se iniciaron las pláticas para establecer los primeros temas de lo que sería la primera fase de la renegociación de las relaciones, Videgaray dijo que estuvieron a punto de levantarse de la mesa ante la actitud de sus interlocutores. Con él se encontraban el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, Guzmán, y Narciso Campos, coordinador de asesores de Videgaray, quien realizó la minuta del desencuentro.

“Había mucha presión y hostilidad”, reconoció Videgaray. “Había mucha agresión, casi al insulto”. El choque se dio por la insistencia de Trump de que México tendría que pagar por el muro. Los funcionarios de la Casa Blanca, de acuerdo con lo que se había anticipado –nunca hubo confirmación de quiénes estuvieron-, incluía al yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, al consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, y al estratega en jefe presidencial, Steve Bannon, quien desarrolló todo el plan electoral racista, antimexicano, de difusión de mentiras durante la campaña, y cuyo portal Brietbart News publicó, cuando Peña Nieto ganó la elección presidencial, que estaba vinculado al narcotráfico.

Videgaray no dibujó una línea de tiempo clara –tampoco se la pidieron-, pero de lo que dijo a los legisladores se puede asumir que cuando comenzaron la primera reunión el miércoles en las oficinas ejecutivas de la Casa Blanca pasadas las 8 de la mañana, Trump no había dado un cambio de instrucción a sus negociadores. Una hora antes, Videgaray había llegado solo a la Casa Blanca para hablar con Kushner y decirle que si Trump mencionaba durante su discurso ese día en la Secretaría de Seguridad Territorial que México pagaría por el muro, como había anticipado en la víspera, sería muy difícil mantener la visita de Peña Nieto. El primer tema que se vio poco después en la reunión bilateral fue precisamente el tema del viaje. Videgaray le dijo a los asesores que estaban afinando los detalles de la reunión que sería este martes, cuando todo se descompuso. Venía lo peor.
27 Enero 2017 04:08:00
Los tamborileros de Peña
La incompetencia de su equipo está hundiendo al presidente Enrique Peña Nieto. En un forcejeo tête à tête con el presidente Donald Trump en la arena de la comunicación política, Peña Nieto parece un peso ligero en el cuadrilátero donde enfrenta a un tipo que pelea como Primo Carnera, sin técnica y rústico, pero con una pegada demoledora. Le bastaron a Trump 96 palabras para noquear a Peña Nieto. Si no va a pagar el muro, que ni venga a Washington, fue el mensaje al Presidente mexicano que todavía el jueves por la mañana estaba preparando viajar a Washington el próximo martes.

Peña Nieto se dejó engañar por su equipo, que le tradujo las amenazas de Trump como una postura conciliadora, y se dedicó a esparcir en los medios de comunicación, reflejado en las columnas políticas, que el trabajo del canciller Luis Videgaray en la Casa Blanca había sido de tal éxito, que obligó al toro presidencial a matizar sus comentarios antimexicanos.

La suma de sus acciones generó una expectativa tan alta que al humillar Trump al Presidente de México, sucede lo que dice la física: cuando se sube tan alto, se cae desde muy alto. Primitivos en su conocimiento de Washington, y con músculo fofo, los comunicadores peñistas elevaron las expectativas sobre las capacidades y posibilidades mexicanas. Videgaray fue el vaquero que domó a Trump y recuperó para todos la dignidad nacional. Lo que promovieron los operadores de Peña Nieto en los medios fueron, en realidad, mentiras. Por ejemplo:

1.- El tuit de Trump el martes, donde anunciaba que al día siguiente firmaría la orden para construir el muro, se dio cuando Videgaray; el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo; el jefe de la Oficina presidencial, Francisco Guzmán, y Narciso Campos, uno de los principales colaboradores del canciller, ya habían aterrizado en Washington. Desde que Trump anticipó la firma, Peña Nieto y Videgaray evaluaron la posibilidad de cancelar el viaje que, después de todo, nunca fue confirmado por Los Pinos. Pero antes, se acordó que Videgaray hablara con el consejero y yerno de Trump, Jared Kushner, para decirle que si el Presidente mencionaba en su discurso en la Secretaría de Seguridad Territorial, donde anunciaría formalmente la construcción del muro, que México lo pagaría, tendrían que cancelar el encuentro del martes.

2.- Cuando Trump pronunció el discurso en la sede de esa Secretaría no mencionó el pago, y dijo que el muro beneficiaría también a México al fortalecer su seguridad. Los comunicadores de Los Pinos dijeron a la prensa que eso era un cambio importante en el tono de Trump, que había una actitud positiva hacia México, y que todo era gracias a Videgaray y su negociación en la Casa Blanca. Antes del discurso, sin embargo, la cadena de televisión ABC News difundió un segmento de la entrevista que transmitiría en la noche del miércoles, donde Trump aseguró que los mexicanos pagarían por el muro, aunque no les gustara, y que posiblemente sería mediante acciones difíciles y duras.

Los operadores de medios de la Presidencia atajaron: la entrevista fue el lunes, y fue una coincidencia que empatara con el inicio de negociaciones, programadas desde la semana pasada. En la orden ejecutiva sobre el muro, que no leyó casi nadie en México, está la solicitud de Trump al Departamento de Estado para que el 28 de marzo le informe cuánta asistencia económica y militar se le ha dado a México en los últimos cinco años, sugiriendo que la cancelación de esa ayuda podría ser parte de la retribución que está queriendo de los mexicanos.

3.- La retroalimentación del staff de Los Pinos al equipo negociador en Washington era que las cosas en México marchaban muy bien. Como todos los mexicanos saben, eso también era mentira. Había un clamor general para que Peña Nieto cancelara el viaje, que fue recogido por la prensa de Estados Unidos. Es decir, las mentiras a Videgaray y Guajardo no tenían sustento. Dentro del Gabinete también hubo molestia, en algunos casos como nunca antes en lo que va del sexenio, por las ambivalencias en el manejo político y comunicacional de Los Pinos, y por las amenazas en la mesa de negociación: que México debía eliminar los beneficios fiscales a las empresas exportadoras al mercado norteamericano.

4.- La información que tuvo el presidente Peña Nieto de su staff y de Washington no fue procesada con rapidez, y generaron alrededor de ocho horas de vacío en la opinión pública, que fue ocupado por el equipo de Trump para seguir alimentando zanahorias a Los Pinos mientras mantenían la dureza del garrote. En Los Pinos se decidió que el Presidente diera un mensaje, que resultó reiterativo y débil ante la dureza de Trump. Dejó en el aire la cancelación del viaje hasta tener un reporte final de Videgaray, que este jueves, muy temprano y fuera de programa, estuvo en la Casa Blanca. Minutos después, Trump dijo que sería mejor que se cancelara la visita.

Una vez más, la ignorancia de cómo opera la comunicación política de Estados Unidos, lo rudimentario en la forma como están diagnosticando a Trump y la falta de reflejos y disposición a tomar riesgos, volvieron a dejar a Peña Nieto sin iniciativa ni fuerza. Tenía todas las condiciones dadas para salir fortalecido, ante el consenso nacional contra Trump, y salió otra vez por la puerta de atrás, débil y derrotado.
26 Enero 2017 04:08:00
Desafiemos a Trump
Llegó el momento de pensar fuera de la caja en cómo tratar al presidente Donald Trump, quien no tiene la menor intención de manejarse dentro de los parámetros que rigen la política, la diplomacia y las relaciones internacionales. Si bien no debería de ser sorprendente su actitud, sí llama la atención cómo una vez sentado en la Oficina Oval su beligerancia y hostilidad se han acentuado, particularmente en el caso de México. ¿Por qué en la víspera de que se iniciara la renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica anunció que construiría el muro de la ignominia y sería pagado por los mexicanos? Esta es una decisión soberana de Trump, pero la coincidencia de recibir a la delegación mexicana con un golpe en el ojo no puede pasar desapercibida. Con un mensaje en Twitter enrareció el oscuro cielo de la relación bilateral.

Fue una provocación directa del Presidente de Estados Unidos, quien violentó los métodos usados por sus predecesores para presionar a México sin detonar todos los puentes. Dos ejemplos son muy ilustrativos para mostrar el rompimiento de esas prácticas. En mayo de 1984, cuando Miguel de la Madrid llegó a Washington para entrevistarse con el presidente Ronald Reagan, el columnista Jack Anderson publicó en The Washington Post un informe del Gobierno que afirmaba que el Presidente mexicano había recibido 250 millones de dólares por un soborno.

El contexto era la creciente molestia en Washington contra su Gobierno por haberse metido en medio de la guerra que iniciaba la Casa Blanca contra el Gobierno sandinista y estar evitando una invasión a Nicaragua. Por las mismas razones geoestratégicas, en vísperas de la elección presidencial de Nicaragua en1990, The New York Times publicó reportes de las agencias de inteligencia sobre que el Gobierno de Carlos Salinas estaba enviando dinero a los sandinistas, lo cual, aunque no era correcto –les había enviado el PRI 200 mil volantes–, buscaba inhibir a los mexicanos. La forma como presionaban los Gobierno estadounidenses era sutil, y siempre buscaban en Washington salidas plausibles: ellos no eran los responsables de esas filtraciones que, sin embargo, habían puesto contra la pared a los mexicanos.

Trump rompe con el molde que había manejado la Casa Blanca desde Franklin D. Roosevelt, el primero en utilizar de manera eficaz la comunicación política. Trump es directo, intempestivo, altanero y agresivo. Es, además, totalmente impredecible. El fin de semana, tras las llamadas telefónicas del presidente Enrique Peña Nieto para felicitarlo y el anuncio de la Casa Blanca de que se reunirían el 31 de enero en Washington –invitación que nunca fue confirmada por Los Pinos–, se generó la expectativa de que había un mejor entorno para dialogar. Pero Trump ratificó que es una bala suelta que no se sabe por dónde va a golpear. El anuncio de que firmaría una orden ejecutiva para construir el muro en Texas mostró a Peña Nieto y al canciller Luis Videgaray que no pueden llegar a reuniones donde las reglas y los protocolos son inexistentes. Con Trump puede ser que suceda una cosa como que suceda la contraria.

En esas condiciones, una reunión de Peña Nieto con él se convierte en una potencial trampa que puede ser terrible para el mexicano. ¿Qué podría decir Trump después del encuentro, aun si acordaron como en la visita a Los Pinos el año pasado, acotar las declaraciones, o mentir como lo ha hecho durante el arranque de su Gobierno? Desde que anunció Trump la construcción del muro la noche del martes, Peña Nieto y Videgaray comenzaron a evaluar si se cancelaba la visita a Washington el próximo martes y se analizaron efectos y consecuencias de esa cancelación.

No era una decisión fácil, no sólo por los mensajes que un acto de esta naturaleza significa, sino también por la explosividad de Trump, que tiene una extraordinaria capacidad para transmitir sus emociones y visceralidades a una gran audiencia, que lo escucha acríticamente y le cree, mientras que Peña Nieto no tiene ni las herramientas intelectuales ni las capacidades políticas o la legitimidad en su propio país para hacerle frente.

Afortunadamente para él, la relación comercial con Estados Unidos, que es el nodo de lo que está en juego por las implicaciones económicas que tiene, no depende de dos personas, sino de todo un enjambre de intereses creados entre los dos países a lo largo de más de un cuarto de siglo. Los mejores aliados de Peña Nieto y su Gobierno son los intereses políticos y económicos en Estados Unidos, así como también un hecho fundamental en un mundo paranoico y lleno de amenazas: los 3 mil 200 kilómetros de frontera con un país que ha sido estable y seguro para los intereses estadunidenses.

El dilema que enfrenta Peña Nieto es cómo desarrollar la estrategia y vincular todos los intereses bilaterales en el marco de la seguridad colectiva, sin que parezca una amenaza que no esté dispuesta a respaldar con acciones. Peña Nieto está en una encrucijada: en México se le exige una defensa de los intereses mexicanos sin capital político para poder gastar, por lo que una actitud débil le será letal; en Estados Unidos, ante el beligerante Trump, que con un mensaje en las redes sociales puede destrozar a quien no esté preparado para enfrentarlo con rapidez y fuerza. Esto, en suma, es lo que tiene que hacer Peña Nieto. ¿Cómo? Tiene que ver sus fortalezas y las debilidades de Trump, pero de su decisión y resultados inmediatos probará si está hecho para el mayor desafío de su mandato.
25 Enero 2017 04:08:00
‘No me odian como creía’
La burbuja en la que habitan los presidentes mexicanos siempre los aísla de los estados de ánimo terrenales de sus gobernados. Pero la burbuja que encierra a Enrique Peña Nieto ha sido más sólida y hermética, porque no sólo fue rehén de sus asesores y el Estado Mayor Presidencial, sino que por definición y voluntad, así lo quiso. El desapego del Presidente le costó más de la mitad de su sexenio en entender que tenía un problema profundo con los mexicanos, al cual tampoco ha logrado diagnosticar sus causas.

Hace no mucho tiempo confió que sabía que por más cosas positivas que hiciera, no iba a poder revertir la desaprobación con lo que la mayoría de los mexicanos califica su gestión, por lo cual se mostraba resignado. Aún así, perforada su jaula de cristal, no parece haber comprendido en toda su magnitud la realidad de su Presidencia.

El lunes, tras una reunión en Los Pinos donde fijó su posicionamiento en materia de política exterior, viajó a Puebla donde inauguró el tren Puebla-Cholula, y el museo regional en ese municipio colindante con la capital. Antes de hablar en el evento, dijo cándidamente a su audiencia que “la gente no me odia como yo quería, (y) ahorita que iba pasando me dieron sus bendiciones”. Peña Nieto se refería a esos minutos camino al estrado en donde la gente le decía que estaban con él, y sólo le pedían que ya no hubiera más gasolinazos. Sabedor desde hace muchos años de que esos actos son cuidadosamente higienizados política y socialmente para evitar situaciones incómodas o agresivas y que se filtra a la gente que asiste, el Presidente no obstante sintió confort en las caricias de un público escogido.

La caída en la aprobación del presidente Peña Nieto comenzó en noviembre de 2013, con la oposición a la reforma fiscal, y se acentuó un año después, cuando se reveló la existencia de su casa blanca. La reforma energética le añadió puntos negativos, y la visita de Donald Trump a México lo llevó a profundidades de rechazo que no había visto en su sexenio. Pero nada comparado con el impacto del gasolinazo. La 13ª Encuesta sobre el proceso electoral de 2018, entregada al Presidente el 11 de enero y filtrada a la opinión pública una semana después, recogió los primeros días de insatisfacción por la liberalización de los precios de la gasolina.

En las preferencias electorales por partido, el PRI se desplomó de un respaldo en enero de 2016 de 24.86% de los mexicanos, a 16.77% de respaldo, mientras que Morena, que hace un año tenía el 10.75% de preferencias de los votantes, brincó a 16.06%. El PAN y el PRD se mantuvieron estables en sus aprobaciones, entre 19 y 20% en el primer caso y ligeramente debajo de 10% en el segundo. Por cuanto a potenciales candidatos a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, en cualquier escenario, apareció en primer lugar, dejando al priista mejor ubicado, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en tercer lugar cuando aparecen Margarita Zavala o el líder panista Ricardo Anaya contendiendo por el PAN, y sólo sube al segundo, 10 puntos abajo del tabasqueño, cuando incorporan en la boleta al gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle.

La encuesta de la Presidencia descartaba por completo que el PRI o el candidato de Peña Nieto pudiera mantener el poder. Los datos se pusieron peor con el paso de los días. Una encuesta levantada por el periódico Reforma días después de la que se hace para Peña Nieto, ubicó al Presidente con un nivel de desaprobación nacional de 88%; es decir, sólo 1.2 de cada 10 mexicanos, aprobaban su gestión.

Otra encuesta independiente que se entregó también en Los Pinos, realizada una semana después de la del diario capitalino, tiró la aprobación de Peña Nieto a 8%; o sea, menos de uno de cada 10 mexicanos, lo apoyan, que es un porcentaje menor de los brasileños que apoyaban a Dilma Rousseff en el momento de su destitución como presidenta de Brasil.
24 Enero 2017 04:07:00
¿Qué está haciendo Presidente?
En la región comercial norteamericana las maquinarias políticas marcharon aceleradamente. El presidente Donald Trump firmó el lunes la orden ejecutiva para retirar la firma del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, el TPP, que llevará la renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica a un marco contencioso. En Calgary, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, inició una deliberación con su gabinete para analizar cómo limitarán las pérdidas derivadas de esa renegociación. En México, la escuela política de Atlacomulco produjo lo único sabe hacer bien: escenografía y retórica. Frente a las acciones concretas de sus socios, un acto barroco en Los Pinos reprodujo los presidiums usados para todas las cosas relevantes e irrelevantes en México, con los representantes de los poderes de la Unión, de la Conago, de los empresarios y una parte del gabinete para lanzar el mensaje que todos están unidos, envueltos en la bandera nacional, para sentarse a la mesa con Trump. Qué pérdida de tiempo. Qué hueco el discurso. Qué vacuas las ideas.

Desde el viernes se anticipó que el presidente Enrique Peña Nieto fijaría su posición frente al nuevo gobierno de Trump y la inminente renegociación del TLCN. El acto llevó teloneros de todo tipo. Desde el canciller Luis Videgaray que aportó cifras para ubicar la relación bilateral en su contexto, hasta el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Carlos Castañón, con un discurso tan farragoso como lleno de lugares comunes, pasando por Ángel Aceves, líder obrero, con un servilismo pueril, y por la bravuconería del presidente del Senado, Pablo Escudero, que dijo que si Trump repudia el acuerdo comercial, México está listo para salvar rápidamente la afrenta. Ingenuos o mentirosos, burdos y poco útiles, para lo que está enfrente.

La postura de choque fue rechazada por Peña Nieto, pero no ayudó mucho su planteamiento sobre las nuevas prioridades de política exterior para los próximos años. Los objetivos y principios que enumeró no arrojaron mucha información, porque son reciclaje de señalamientos que ha hecho desde hace semanas. Llamó la atención, sin embargo, que ofreció lo que no existe por diseño institucional desde hace casi un cuarto de siglo, una relación fuerte con América Latina, o mencionar lo que nunca le ha interesado a México, la relación con África. El posicionamiento del Presidente es irreal, aún si apenas iniciara su administración, porque es tratar de revertir un cuarto de siglo de matrimonio con Estados Unidos. En el epílogo de ella, lo único que hizo Peña Nieto fue identificar un puerto sin destino con discurso de propuestas que parecen ocurrencias.

El Presidente continúa en el etnocentrismo mexicano al equivocar el papel de México en el mundo. Peña Nieto dijo que México se ha convertido en un centro logístico para el flujo de comercio e inversiones debido a que se encuentra ubicado entre los océanos Pacífico y Atlántico. Parece broma lo que afirmó, pero refleja ingenuidad y desconocimiento total de las cosas. Es cierto que México se ha convertido en las dos últimas décadas en un país altamente apreciado, por lo cual llueven inversiones del exterior. Pero no es porque México es bañado por dos océanos, sino por el TLCN que es la plataforma comercial para el mercado estadounidense. México no tiene un mercado interno para mantener los niveles comerciales y de inversión que tiene hoy en día, y su posición actual en el mundo cambiaría significativamente si se perdieran las ventajas arancelarias de las que goza actualmente.

Peña Nieto no debe escuchar el canto de las sirenas mentirosas que tiene alrededor, y negociar, como lo anticipó, de manera integral. Comercio, migración y seguridad fronteriza, exactamente lo que Trump dijo en la víspera que hablaría con Peña Nieto, es lo que estará sobre la mesa en la Casa Blanca esta y la próxima semana. Lo que sus asesores deben hacer ahora es ver en dónde están los detalles de las prioridades que tiene el gobierno de Trump, según sus colaboradores. Uno de ellos es el secretario de Estado, Rex Tillerson, que contra el discurso amenazante de su jefe, dijo en la audiencia de su confirmación que el libre comercio con México y Canadá es vital para los intereses de Estados Unidos. “México es un país de gran importancia para Estados Unidos, como vecino y como socio comercial, aunque tenemos diferencias en cuando a migración”, dijo en un cuestionario respondido al Comité de Relaciones Exteriores del Senado previo a su audiencia.

Sí quieren como socio a México, pero en los términos de Trump. Wilbur Ross, secretario de Comercio designado, adelantó hace unos días dos temas que quieren llevar a la mesa: que las disputas comerciales no se vean en tribunales independientes –que eliminaría los paneles provistos por el TLCN–, y fortalecer las regulaciones de las reglas de origen, para evitar que por la puerta mexicana se cuelen componentes comerciales de otras naciones, como China, que junto con México son los adversarios comerciales oficiales de la Casa Blanca.

Hay suficientes señales del gabinete de Trump sobre qué es lo que quieren de México. En algunos temas hay coincidencias y en otros chocarán. El presidente Peña Nieto dijo que irá a una negociación sin confrontación ni sumisión. Ojalá y también con información, y que el evento del lunes en Los Pinos haya sido sólo para el consumo doméstico y no como un espejo de lo que vendrá por delante.
23 Enero 2017 04:00:00
No estamos solos Donald
Hasta el viernes pasado, el récord de protestas en una toma de posesión había sido la de Richard Nixon al arrancar su segundo periodo al frente de la Casa Blanca en 1973, por la Guerra de Vietnam. El sábado, ocho veces más que hace 44 años, más de medio millón de personas en Washington, y un número similar en las ciudades más grandes de Estados Unidos protestaron contra la visión y las posiciones de Donald Trump. Las expresiones se extendieron en más de 70 ciudades del mundo con una advertencia: esto es sólo el principio. La unión global contra Trumpilandia fue bálsamo para las angustias mexicanas por la agresividad y beligerancia del Presidente contra México, su gente, y su economía. No estamos solos en nuestra indignación e inconformidad Donald, ni será una batalla aislada; sólo falta que entendamos y encontremos cómo responderte.

El mundo de Trump es lunático, a menos que tenga en su chistera la fórmula para revolucionar al mundo hacia delante y evitar su involución. Los síntomas no son buenos. El viernes usó su discurso de toma de posesión para repudiar a la clase política al que le acusó de rapacidad y apropiarse de todos los beneficios para crear una sociedad de lujo en Washington mientras el pueblo estadunidense caía en la pobreza. Su primera acción fue desmantelar el programa de salud de Barack Obama, que afectó a la clase media, pero salvó de la marginación a 23 millones de personas que están entre las más pobres, y frenar los procesos de regulación que le motivó su primera fricción con el Capitolio. Se asumió como el presidente de todos los estadunidenses, aunque seis de cada cuatro amanecieron ese día detestándolo, y reiteró sus promesas económicas, con lo que quiere convertir una economía de servicios, como es Estados Unidos, a una de manufactura, en un imposible corto plazo.

En política exterior, es China su principal enemigo y quiere lanzarse a una guerra comercial con Beijing, el mayor tenedor de deuda estadunidense. Cree que hay que dejar de apoyar militarmente a sus aliados en el Medio Oriente, con lo que el equilibrio de poder se perdería y esa nación dejaría de ser lo que ha sido durante 60 años, el factor que frena una Tercera Guerra Mundial. Lo mismo piensa de la alianza militar con Europa, y está harto de los mexicanos y sus gobiernos, que han sido sus principales chivos expiatorios en los últimos 18 meses. Las marchas en el mundo fueron contra Trumpilandia; en Estados Unidos se concentraron en las demandas en los derechos de reproducción –por su intención de volver a penalizar el aborto, que sería una regresión de 34 años–, los derechos civiles y la inmigración.

Estados Unidos está dividido como quizás no lo estaba desde 1861, cuando en la primera toma de posesión de Abraham Lincoln, “el aire estaba lleno con rumores de conspiraciones para asesinarlo o capturarlo y llevárselo antes de que pudiera tomar las riendas del Gobierno”, según las crónicas de la época. Lincoln recibió la Presidencia de James Buchanan, el único que supera a Trump con el más bajo nivel de popularidad al asumir la Casa Blanca (37% contra 40%), ante el fracaso para evitar la división que finalmente llevó a Estados Unidos a la Guerra Civil.

Las protestas subrayan la división en esa nación, una polarización a la que Trump, como es, respondió con beligerancia y mentiras. Es la prensa la que provocó las protestas, y también exageró a la baja la asistencia popular a su toma de posesión. Fue la prensa, dijo el sábado durante una visita a la CIA, la que manipuló sus palabras públicas que dice que nunca dijo, en contra de la CIA. Lo mismo le dijo al presidente Enrique Peña Nieto cuando hablaron en Los Pinos el 31 de agosto pasado: fue la prensa la que tergiversó sus declaraciones sobre México y los mexicanos. Trump es un mentiroso compulsivo y una persona violenta que en los momentos difíciles, se echa para adelante. No hay que olvidarlo el próximo 31 de enero, cuando Peña Nieto se reúna con él en Washington.

La visita de trabajo es importante, y se dará una semana después de que comiencen las primeras negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica entre los dos países. En esas reuniones el Gobierno mexicano podrá plantear lo que quiere de Estados Unidos, lo que puede en la relación bilateral, y rechazar o dar paso a una negociación en donde confronten sus visiones. Tendrá que ser muy inteligente el planteamiento y el propio fraseo en sus conversaciones, en parte porque el entorno cambió rápidamente del jueves a hoy ante la fuerza de las protestas contra Trump, que probablemente continuarán enardeciéndose por la creciente oposición al nuevo presidente.

Un hombre de mecha corta es lo que encontrará Peña Nieto en la Oficina Oval, que quizás vea en él una oportunidad para ganar legitimidad a través de sus bravuconadas, hostigamiento y amenazas. El momento no es favorable para Peña Nieto, pero al mismo tiempo, si sus asesores son creativos e inteligentes, y él deja de comportarse pusilánimamente, lo que hoy es un enorme problema puede volverse una oportunidad. No hay mucha expectativa sobre lo que pueda hacer el Presidente de México, pero este lunes, en su posicionamiento sobre política exterior, podrá mostrar a todos si algo aprendió de todos sus errores, o definitivamente no tiene remedio.
20 Enero 2017 04:08:00
Las amenazas de Trump
En las últimas semanas, varios funcionarios mexicanos han hablado en Estados Unidos con banqueros, inversionistas y analistas sobre el impacto de las acciones económicas que ha anunciado Donald Trump en contra de México. La respuesta colectiva ha sido que una cosa es el candidato y otra el Presidente, por lo que han buscado tranquilizar a los mexicanos con el mensaje que todo lo que escuchan no necesariamente se convertirá en realidad. Los planteamientos tienen que ver con los contrapesos en Estados Unidos –el Capitolio, los gobernadores, las empresas y los grupos de interés–, que creen aportarán racionalidad a las relaciones bilaterales. Pero si de cordura se trata, Trump tendría que modificar buena parte de sus planes, así como matizar el tono de sus amenazas.

Un reciente estudio del Centro de Investigación Automotriz, el tanque de pensamiento de la industria que se encuentra en Ann Arbor, Michigan, señala que un incremento del 10% promedio en el empleo de una armadora afiliada a las estadunidenses genera un incremento de 1.3% en el empleo en ese país, mientras que uno de 1.7% en las exportaciones estadunidenses, producen un aumento de 4.1% en investigación y desarrollo, que es la principal razón por la que ese país es superior al resto del mundo, al generar valor agregado a los avances tecnológicos, que son los que les dan supremacía industrial y en donde se entran los grandes márgenes de utilidad.

Trump, por alguna razón desconocida hasta ahora, ha enfocado sus guerras comerciales en la industria automotriz, bajo el supuesto de que reubicando las inversiones de México a Estados Unidos, el impacto económico y laboral en aquella nación va a ser positivo. Sin embargo, las cosas son bastante distintas, de acuerdo con el reporte del Centro de Investigación Automotriz. “El comercio no es de un solo lado”, apuntó. “Estados Unidos está alimentando a la industria automotriz con miles de millones de dólares de materiales. “En 2013, Estados Unidos tuvo un superávit comercial con México de casi 7 mil millones de dólares exportando plásticos. También tuvo grandes superávit en otras materias primas, incluido el acero y el aluminio”.

En el mediano y largo plazo, esos sectores resultarían perjudicados y traería consecuencias para el sector laboral. Por ejemplo, el traslado de ensamblaje de una futura planta de Ford en San Luis Potosí a Michigan, con la pérdida de 2 mil 800 nuevos empleos durante un periodo de cuatro años, creará en aquél estado que votó por Trump por la promesa de que crearía nuevas fuentes de empleo, 700 nuevos trabajos con una inversión que es la cuarta parte de lo que iba a inyectar en México. Si se ve en forma mecánicamente inversa, por más que Ford compense con su inversión el impacto del traslado de esa planta a Estados Unidos, ¿cuánto tiempo podrá sostener el costo antes de transferirle el incremento de sus gastos al consumidor?

Ford había llevado sus plantas a México para mantenerse en competencia, al ser una de las empresas que más han sufrido la crisis automotriz. En septiembre del año pasado tuvo que recortar 13 mil plazas –9 mil de ellas en Estados Unidos y el resto en México–, ante la caída de sus ventas. La diferencia salarial con México le permite mantener sus precios acorde con el mercado doméstico, pero las presiones maniqueas o desinformadas de Trump afectarán a la empresa. El tema de los salarios ha sido manejado tramposamente por él. El Centro de Investigación Automotriz reportó que los trabajadores en las plantas armadoras en México ganan en promedio 5.64 dólares la hora, mientras que en Estados Unidos el salario es de 27.78 dólares. En la cadena productiva, los abastecedores de autopartes ganan 2.47 dólares la hora en México, contra 19.65 dólares en Estados Unidos. “La pregunta –planteó el Centro–, es si la reubicación de las plantas es completada, cuánto afectará el precio de cada unidad y cuánto costará un automóvil en Estados Unidos”. Si fuera un incremento lineal, el costo por unidad costaría cuatro veces más que en la actualidad, lo que llevaría esos modelos de Ford a estar fuera, por completo, de la competencia en el mercado.

Las armadoras estadunidenses han ido doblegándose ante Trump. Tienen razones objetivas para subordinarse a su próximo gobierno. Al final de su administración, el presidente George W. Bush inyectó 17 mil 600 millones de dólares a General Motors –el 32% de la empresa es hoy propiedad del Gobierno estadunidense– y Chrysler para salvarlas, y al arrancar la de Barack Obama, su intervención para fortalecer el rescate, evitó un colapso en cadena en la industria. Aunque Ford no participó en aquel paquete, en 2015 recibió un apoyo de 5 mil 900 millones de dólares que evitó su bancarrota.

Hasta dónde llegarán o aguantarán las armadoras de Michigan no se sabe. Hasta dónde llegará Trump con sus amenazas de gravar con 35% a las compañías que decidan mantener sus operaciones en México y exportar a ese mercado, tampoco se sabe. Los lances de Trump han tambaleado a la industria automotriz, que desde 2010 anunció inversiones por más de 24 mil millones de dólares en México. ¿Cuántas de ellas serán canceladas? Por lo pronto, casi un 10% de ellas se detuvieron, incluso con plantas prácticamente terminadas. En Estados Unidos les insisten a los mexicanos que sí, pero como dijo una funcionaria que ha hablado con ellos, “lo mismo nos decían hace más de un año que Trump no iba a ganar y ganó”. Ciertamente, no hay razones para estar tranquilos.
19 Enero 2017 04:08:00
Violencia en Cancún
Nunca antes en la historia de Cancún se había vivido lo que sucedió el miércoles. Un comando de 10 personas con fusiles de asalto y granadas atacó la sede norte de la Fiscalía de Quintana Roo y el Centro de Control Comando, Cómputo y Comunicaciones, el sistema de videovigilancia municipal conocido como C4, en una operación de asalto rápido y repliegue que generó una persecución que dio lugar a 10 balaceras en el Centro de la ciudad, que causaron terror y un rápido blindaje de las Fuerzas Armadas en la zona hotelera para evitar que la violencia se extendiera al sur de la ciudad. Detrás de esta acción desafiante se encuentra el crimen organizado, que ha puesto a prueba al gobierno de Carlos Joaquín, que lleva 100 días en la Administración.

La llegada del nuevo gobernador no rompió con el status quo, como él mismo ha sugerido al afirmar que la violencia en Cancún, como un día antes en un bar en Playa del Carmen, está relacionada directamente con su política en contra del crimen organizado. No hay razones objetivas para pensar que así sea, porque aún no empezaba a desplegar la estrategia para combatir al crimen y comenzaba recién su coordinación con la Secretaría de Gobernación.

Lo que sugiere el asalto a Cancún es que el crimen organizado está midiendo su fortaleza o la debilidad institucional, así como su determinación y capacidad de respuesta frente al narcotráfico. Esbozaron también, por el tamaño de la afrenta, que no hay ningún vaso comunicante entre el gobernador y los cárteles de la droga, y que a golpe de tiros, como suelen hacerlo, buscarían un acuerdo para poder seguir operando en la península.

El crimen organizado echó raíces en Cancún sobre la base de sus fusiles en 2005, cuando el 7 de septiembre de ese año asesinaron al comandante de Seguridad Pública de Playa del Carmen, Carlos Hiram Rodríguez Alvarado, que significó de manera clara el final de la hegemonía que había mantenido el otrora poderoso cártel de Juárez desde los 90 en esa ciudad, en la secuela criminal que dejó el llamado Maxiproceso que provocó la captura del exgobernador Mario Villanueva y la detención de más de 100 miembros de esa organización.

Esa muerte evidenció que la plaza de Cancún había entrado en disputa, particularmente con Los Zetas, que pagaron al jefe de Policía en Cancún, Francisco Velasco, para asesinar al general retirado Mauro Enrique Tello, 24 horas después de haber sido nombrado asesor para temas de seguridad, en 2009. La infiltración del narcotráfico en las instituciones se estaba consolidando y provocó también la detención del exalcalde de Cancún y candidato del PRD a la Gubernatura, Gregorio Sánchez, por los delitos de narcotráfico y lavado de dinero, que fue liberado tiempo después por un tecnicismo: en su expediente había fojas que no habían sido firmadas.

Tras esos años de violencia quirúrgica, los cárteles de las drogas se repartieron el mercado en la Riviera Maya. Los informes de seguridad federal indican que existe una pelea entre dos facciones, una que forman la alianza táctica entre el cártel del Pacífico (o Sinaloa) –a través de su grupo de sicarios “Los Pelones”– y sus viejos enemigos Los Zetas, en contra de la nueva amenaza, el Cártel Jalisco Nueva Generación, que es una escisión de los sinaloenses. La disputa es por todas las actividades del crimen organizado. Los Zetas controlan el narcomenudeo y las redes de tráfico humano –principalmente de cubanos–, que son las más redituables, pero la lucha es también por la extorsión, el cobro por protección a hoteleros, restauranteros y propietarios de antros, así como la prostitución.

Lo extraordinario de la violencia en Cancún este miércoles es lo inédito. Situaciones similares sólo se habían registrado en Michoacán, cuando en un intento por rescatar a Arnoldo Rueda, “La Minsa”, jefe de asesinos de La Familia Michoacana, atacaron la delegación de la PGR y las instalaciones de la Policía Federal en Morelia, o en Guerrero, cuando en Acapulco entraron a las oficinas de la Procuraduría General de Justicia estatal, y los matones del cártel de los hermanos Beltrán Leyva asesinaron a ministerios públicos y secretarias. Pero igualmente excepcional es la soberbia de quien cree que no le va a pasar nada al haber realizado una operación de esta envergadura en Cancún, cuya zona hotelera, a unos 20 minutos de donde fueron las balaceras, está resguardada por el Ejército, la Marina y la Policía Federal.

La afrenta no es sólo grande por la impunidad que mostraron los criminales, sino por lo que representa Cancún para la economía nacional. Ese destino es el que recibe más turistas del exterior (4 millones al año), y el segundo, después de la Ciudad de México, al sumar turistas nacionales (6.2 millones). La magnitud de lo que representa internacionalmente este ataque lo da su preferencia en el mundo. Cancún recibe más turistas internacionales que todo Colombia o Perú, y el mismo número que Chile. Al sumar al resto de la Riviera Maya (13.3 millones de visitantes), la zona tiene más turistas extranjeros que India, Egipto o Suiza –que es un país de cruce–, y un número similar al de visitantes a Brasil y Argentina. Es el mejor destino turístico de México, cuyo aeropuerto recibió en 2016 21 millones de pasajeros, en 57 aerolíneas desde 26 países. 

El desafío que hizo la delincuencia organizada en Cancún no es sólo contra el gobernador, sino al Gobierno federal y al país. Es inadmisible y, en las condiciones actuales, imperdonable que la fuerza del Estado no aplaste a los criminales. 
18 Enero 2017 04:08:00
Trump, la ansiedad
La ansiedad domina a la sociedad mexicana ante el temor y la incertidumbre de lo que hará Donald Trump una vez que asuma la Presidencia de Estados Unidos. El sentimiento no es patrimonio de los mexicanos, sino que esa sensación se viene dando en Estados Unidos desde la primavera de 2016, en plenas elecciones primarias, y en el mundo tras haber derrotado a Hillary Clinton en noviembre. La ansiedad se produce por el sentimiento de que se ha perdido pertenencia, y que todo en lo que uno estaba asido, ha sido removido. Hay un trauma colectivo porque la era Trump será como entrar a un túnel oscuro. ¿Qué va a pasar?

Donald Trump rompió todos los paradigmas bajo los cuales se organizaba el mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El modelo económico de Bretton Woods, que fue vigente hasta 1972, cuando empezó a cambiar el orden económico que dieron lugar al Consenso de Washington y la rigidez fiscal. El libre comercio era credo, y la globalización una realidad. Los países se volvieron interdependientes, con lo cual también se fue calentando la Guerra Fría, que terminó con el colapso de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín, que acabó con la necesidad de un armamentismo alocado para disuadir al enemigo de atacar. Nadie ganaría en una Tercera Guerra Mundial, que traería consigo el invierno nuclear.

Este era el mundo antes de Trump. Después de 18 meses de campaña presidencial y la victoria que lo llevará este viernes a la Casa Blanca, el mundo es diferente. El libre comercio no es lo que lo inspira, sino el proteccionismo. La globalización cedió el lugar, en su visión, al parroquialismo y los microsistemas de desarrollo. Han cambiado todos los referentes. Lo que había sido el largo camino por la equidad y el respeto de género, fue pisoteado por Trump, quien demostró que a mujeres y hombres no les preocupa que abuse sexualmente de las mujeres y las maltrate. Lo mismo de los discapacitados, a quienes pudo humillar sin pagar costos.

Dos pilares de la democracia, la prensa libre y la transparencia, fueron atropellados por su talante dictatorial. No le importan los conflictos de interés, sino los estimula, ni que el equipo de Gobierno que está armando camine en sentido contrario de todo: su procurador, es racista; quien verá el medio ambiente, dice que es mentira el calentamiento global; el que encabezará los organismos regulatorios quiere la desregulación; a quien piensa llevar a la Suprema Corte de Justicia, está en contra de la despenalización del aborto; el responsable de negociaciones comerciales, piensa que los tratados de libre comercio no sirven. Quien encabezará la diplomacia, es un querubín de Moscú y odia a los chinos; el responsable de las finanzas, evade impuestos.

El trauma colectivo, le dijo en noviembre pasado a la revista The Atlantic, Jack Saul, director del Programa de Estudios Internacionales de Trauma con sede en Nueva York, “es una experiencia compartida de amenaza y ansiedad en respuesta a eventos continuos o súbitos que implican alguna amenaza al sentimiento básico de pertenencia en una sociedad. Usualmente es una disrupción del orden social y moral”. Ese trauma, según Saul, no se debe únicamente a lo que ya sucedió, sino a la percepción de lo que vendrá. En México, ya sucedió que un amenazante tuit de Trump hiciera que el peso cruzara la barrera de los 21 pesos por dólar, y las constantes amenazas sobre las empresas de la industria automotriz de imponerles un impuesto fronterizo para quienes exporten a Estados Unidos, sin importar que sean armadoras estadunidenses o de otra nación. El temor a lo que vendrá es como el Armagedón.

En los últimos días se han comenzado a ver reacciones para anteponerse a la ansiedad. Dos empresas dijeron que ya no comprarían automóviles estadunidenses para sus flotillas, que fue la primera acción concreta al mensaje que ha circulado en las redes sociales desde hace casi un mes, donde invitan a los mexicanos a no comprar ningún producto de esa nación y volcarse a los productos mexicanos. Las primeras acciones defensivas de empresas, canalizaron los temores hacia la propuesta de acciones belicosas. Boicots a todo lo que tenga la marca estadunidense, y protestas permanentes para expresar el malestar con Trump y lo que representa.  

La ansiedad por el advenimiento de Trump es resultado de la ansiedad de muchos estadunidenses –no tantos como los que votaron por Hillary Clinton, pero 107 mil suficientes para darle la victoria en el Colegio Electoral– por su trabajo, por su bienestar, por el terrorismo, combinado con la insatisfacción con el status quo. Muchos de los acontecimientos que sucedieron el año pasado –la victoria de Trump como el Brexit y el crecimiento de la extrema derecha en Europa–, escribió José Antonio Fernández, presidente del Consejo de Administración de FEMSA, no son más que una manifestación de la transición que vivimos hacia una modernidad líquida, y que conlleva grandes movimientos constantes, así como cambios de paradigmas.

En esa modernidad líquida, desarrollada en un libro de 1989 el recientemente fallecido sociólogo polaco Zygmunt Bauman, no hay vínculos permanentes, y todo lo que nos rodea es desechable, incluidas las relaciones humanas, que son contingentes y fácilmente mutantes. “Ante este entorno mundial y local”, agregó Fernández, “¿qué podemos hacer? ¿Debemos adaptarnos y sobrevivir? ¿Aferrarnos al pasado, a lo sólido, o contribuir a crear la realidad que anhelamos, aprovechando la nueva época que vivimos?”. Bauman lo sugiere: hay que reinventarse. ¿Resolverá la ansiedad? Quién sabe. Lo que sí es que dará una dirección a lo que en estos días no tiene rumbo.
17 Enero 2017 04:08:00
Gabinete roto
En uno de los momentos internos y externos más inciertos y complejos que ha vivido un presidente mexicano en los tiempos modernos, Enrique Peña Nieto se encuentra en el peor de los mundos por una razón: su Gabinete está roto. No hay cohesión al interior de su equipo, sino rivalidades. No hay colaboración real, sino empujones. No hay fluidez en las relaciones, sino obstáculos. La comunicación no es fácil, sino forzada.

La unidad que ha pedido el Presidente a los mexicanos es inexistente en su equipo. Sin unidad interna, sin la homogeneidad que requiere para enfrentar los desafíos que se presentan, Peña Nieto no tiene ninguna posibilidad de salir adelante. El país lo hará, porque es mucho más grande que sus presidentes, pero él no terminará bien si se mantiene por la misma ruta.

La división en el Gabinete es pública y cada vez se socializa más. La lucha se remonta a poco más de 2 años, cuando chocaron los secretarios en los cuales se apoyaba el Presidente para gobernar, el de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el de Hacienda, Luis Videgaray. Osorio Chong siempre envió mensajes de que eso no era real y que la relación con Videgaray se encontraba en muy buenos términos. En el campo contrario, tardaron poco tiempo en comenzar a quejarse de las cosas que hacía el equipo de Osorio Chong, alarmados por los crecientes negocios en los que se estaba involucrando el hermano del secretario de Gobernación, Eduardo, sin que le pusiera un alto su familiar.

La salida de Videgaray del Gabinete en septiembre realineó el poder hacia el secretario de Gobernación. Varios miembros del Gabinete ya habían visto lo pesado de su mano. El secretario de Educación, Aurelio Nuño, fue humillado por Osorio Chong cuando se agudizó la crisis de los maestros disidentes y lo eliminó completamente de la negociación. El gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, hombre del secretario, estuvo a punto de agarrar a golpes a Nuño en una de esas reuniones que convocan para festejar al Presidente los gobernadores priistas, y sólo lo evitó la intervención del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, y del secretario de Salud, José Narro, quien rodó por el suelo en su intento por evitar el pleito. La molestia de Osorio Chong con Nuño ha sido muy acentuada, aunque no se sabe si es algo personal entre ellos, o en él somatiza las molestias con el sector técnico del Gabinete.

Sin Videgaray en el escenario, el Gabinete se reacomodó. La secretaria de Desarrollo Urbano, Rosario Robles, tomó partido por Osorio Chong, quien hizo a su inexperta hija, Mariana Moguel, líder del PRI en la Ciudad de México. Robles, lastimada fuertemente por Videgaray y el equipo hacendario por sus mala gestión administrativa en Desarrollo Social, comenzó a trabajar por el secretario de Gobernación hacia la sucesión presidencial. Mientras tanto, cada vez que aparecía en las encuestas el crecimiento de un potencial adversario de Osorio Chong como candidato del PRI, el secretario beneficiado en la opinión pública encontraba en el secretario de Gobernación frialdad en el trato.

Las divisiones se fueron dando en función de la sucesión presidencial y llegaron a extremos, como al terminar el evento que sostuvo Peña Nieto con burócratas el 1 de diciembre, fue muy notorio que varios secretarios de Estado ni siquiera se saludaron, y cuando terminaron las actividades se fueron como llegaron, en grupos que no interactuaron en absoluto. Al terminar 2016 y arrancar 2017, la Secretaría de Gobernación abandonó por completo a la Secretaría de Hacienda frente al impacto social del gasolinazo. En el despacho del secretario José Antonio Meade se instaló un cuarto de guerra desde donde junto con los subsecretarios Miguel Messmacher y Vanessa Rubio, así como el director de Pemex, José Antonio González, hablaban con gobernadores y empresarios para explicar las razones de la liberalización, mientras que las llamadas a Bucareli, de Hacienda o de los estados, nunca fueron respondidas. Una semana dejó Osorio Chong que se hundiera Meade en el descrédito popular –un aspirante menos en la carrera presidencial.

Los conflictos dentro del equipo peñista se perciben en varios campos. La semana pasada se publicó en un periódico que responde a los intereses de Osorio Chong un informe de la Policía Cibernética donde se referían las cuentas en redes sociales desde donde supuestamente se atizó la inestabilidad por el gasolinazo, en donde señalaban como principales autores a Andrés Manuel López Obrador y a varios de sus principales gladiadores. El comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales, de quien depende la Policía Cibernética, dijo que él no conocía ese informe ni había ordenado que se hiciera. La veracidad del documento fue verificada por varios periodistas que hablaron con los subalternos de Sales, quien no pertenece ni al grupo de Gobernación ni al del eje Hacienda-Relaciones Exteriores. El informe desvió la atención de que entre los verdaderos instigadores de las protestas se encontraron organizaciones campesinas vinculadas al PRI, así como Antorcha Campesina, también de origen tricolor.

El regreso de Videgaray al Gabinete generará más tensión, porque una vez más se reacomodarán los grupos dentro del Gabinete en la única lucha clara que tienen: la candidatura presidencial. Lo inverosímil de todo esto es que el presidente Peña Nieto lo tolere y, con su omisión, lo avale. Pero así lo desea, sabrá que quien pague por todo será él, no sus secretarios.
16 Enero 2017 03:57:00
Videgaray,  el primer ministro
Los ajustes en la Secretaría de Relaciones Exteriores han sido jugadas de ajedrez, pero sobre tableros diferentes. Pasada la ola de reacciones por el nombramiento de Luis Videgaray al frente de la Cancillería, la forma como rápidamente se fue articulando la política interna y la externa a partir de su regreso al gabinete ratifica dos cosas: que Videgaray, como lo ha sido desde el día uno del gobierno de Enrique Peña Nieto, es el único secretario que nombró de manera autónoma a su equipo, sin injerencia presidencial, lo que nos lleva al segundo alegato, que su jefe en Los Pinos lo necesita más a él que él que viceversa, por una razón que ha quedado manifiesta, la necesidad del presidente de tener quien le haga el trabajo que él no puede ni quiere, y tener una especie de primer ministro que gobierne.

La renuncia de Videgaray como secretario de Hacienda por el desgaste político derivado de la visita de Donald Trump a Los Pinos, no provocó la acción que se esperaba de Peña Nieto al quedar roto el diseño original de operación política sustentada en dos pilares, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y Videgaray. Fuera este del gabinete, se rompió el equilibrio y Osorio Chong asumió un poder y control absoluto sobre el Gobierno, ante la indisposición del Presidente por, en las condiciones nuevas que se presentaban dentro de su equipo, cambiar el modelo de operación y asumir el control total del Gobierno. Peña Nieto no lo hizo porque la Presidencia lo ha mostrado desidioso.

Esta característica no es algo que se vea fácilmente, al inundar de propaganda oficial los medios de comunicación y preparar de manera regular eventos escenográficos donde él es el centro de la atención. Sin embargo, la realidad es otra. Por ejemplo, no es afecto a convocar reuniones de gabinete, y pasan semanas sin que se realicen. Es usual que en ellas se excuse al poco tiempo de haber comenzado, pedirle a los secretarios de discutan y resuelvan para que le informen, y regresar cuatro o cinco horas después para ver lo que han hecho, lo que es un comportamiento absolutamente anómalo en comparación con sus predecesores.

Le gustan también los fines de semana largos, que pueden comenzar los jueves al terminar una gira, donde en lugar de regresar a Los Pinos para continuar trabajando, toma un avión hacia el Pacífico para jugar golf desde el viernes, o le dedica las tardes a las larguísimas sobremesas y tertulias.

Al no cambiar sus debilidades y asumir plenamente el cargo de jefe del Ejecutivo, Osorio Chong tampoco ocupó el lugar de presidente adjunto o primer ministro cuando se fue Videgaray. El secretario de Gobernación, por lo que se vio a través de sus acciones, encontró la pista despejada para la sucesión presidencial –su equipo comenzó a comportarse consecuentemente–, y en lugar de meter las manos para quitarle presión al presidente, se cuidó.

El episodio del gasolinazo es el mejor ejemplo. A finales de año no había nadie en Gobernación para atender las preocupaciones de los gobernadores y cuando iniciaron las protestas, Bucareli calló. Cuando alguien abrió la boca, fue el subsecretario de guardia, responsable de las cárceles, y nadie más. Hasta que el presidente reapareció, él también dio la cara, pero cuidando que ninguna declaración le atrajera crítica o lo colocara en el centro del debate público.

Un botón ilustrativo de cómo actúa el secretario lo dio Martha Anaya en su columna “Alhajero” el 11 de enero, donde transmitió su postura. “El Presidente estaba informado de todo lo que sucedió –escribió Anaya–… Miguel Ángel Osorio Chong hablaba con él todos los días. Y no sólo una vez, sino varias veces durante el día. Pero no sólo eso. Desde antes de que se tomara la decisión del aumento… desde el área política se advirtió lo que podría sobrevenir. ¿Qué pasó entonces? Pues que desde un principio se desestimaron las advertencias. No se tomaron en cuenta las opiniones desde la perspectiva política y social… ‘No quisieron ver, ni oír ninguna otra argumentación’, aducen. ‘Vaya, ni siquiera puede decirse que los tecnócratas se impusieron porque a Osorio ni lo consideraron’”.

Anaya ubicó el contexto de este mensaje en el quiebre del gabinete. Videgaray no tenía ni una semana de haberse reintegrado al equipo peñista y reinició la lucha pública. Osorio Chong no se sintió cómodo con el regreso de su antiguo amigo, por lo que dejó ver su lenguaje de cuerpo. Hace tiempo, de acuerdo con funcionarios en Los Pinos, había perdido la confianza del Presidente, quien sin embargo parecía su rehén. El regreso de Videgaray es la recuperación de ese espacio perdido que Peña Nieto, extrañamente, no tomó, como jefe del Ejecutivo.

A su regreso, Videgaray movió sus alfiles. Sacó del sector hacendario al equipo compacto que necesitaba y movió las piezas para la prioridad por razones de tiempo ante el inicio incierto del gobierno de Donald Trump. Cambió al embajador de México en Washington e incorporó a su íntimo amigo –y doble compadre–, Gerónimo Gutiérrez, cuya experiencia en el campo de la relación bilateral y conocimiento amplio de comercio, desarrollo y seguridad, hizo que se recibiera bien en la sociedad política. Sus primeras acciones dieron certidumbre y volvieron a mover el péndulo en el gabinete. Videgaray reasumió el poder real dentro del gobierno peñista, casi seis meses después de que su gabinete, por omisión, se rompió y el presidente se pasmó.
13 Enero 2017 04:08:00
La mano dura de Trump
El presidente Enrique Peña Nieto dijo ante embajadores y cónsules mexicanos que “el mundo” estaba esperando la respuesta de México a Donald Trump, y su posición frente al próximo presidente de Estados Unidos. La revisión de la prensa extranjera refleja que no fue así. La visión etnocéntrica de su papel en el mundo no se corresponde con la realidad. Las preocupaciones están en otro lado, y la postura mexicana sobre los dichos de Trump es secundaria en su orden de prioridades. México no está en el eje de la atención global, aunque sí está muy presente en lo que será el próximo Gabinete de Trump, quien a través de la construcción de un muro a lo largo del Río Bravo, ha definido la relación bilateral.

La línea conductora se ha podido ver esta semana en las audiencias en el Senado para la ratificación de varios secretarios de Estado. El miércoles, por ejemplo, le preguntaron los senadores al general John F. Kelly, nominado a secretario de Seguridad Territorial en el cuestionario previo a su audiencia: “Si es confirmado, ¿cuáles serían sus más altas prioridades?”. Kelly respondió: “Cerrar la frontera al movimiento ilegal de personas y cosas. Sin embargo, no podemos jugar a la defensiva. La seguridad de la frontera comienza mil 500 millas al sur del Río Grande (Bravo) en las junglas de América Latina y sube al istmo Centroamericano y a la frontera de México y Guatemala, y de ahí a todo lo largo de México”.

Kelly, que fue jefe del Comando Sur de Estados Unidos, que se ocupa de América Central y la parte norte de la región andina en América del Sur, pero que interactuó con las Fuerzas Armadas y los servicios de inteligencia mexicanos dentro del Comando Norte –bajo cuyo paraguas están México y Canadá-, agregó: “En mi opinión, la amenaza número uno a esta nación es que no tenemos control de nuestras fronteras. Sin control, cada una de las otras amenazas, drogas, emigrantes ilegales, contrabando y farmacéuticos, enfermedades, terroristas y otros en la lista, pueden entrar cuando quieran, y es lo que hacen”.

El testimonio de Kelly fue un día antes de que el presidente Peña Nieto respondiera a Trump sobre el muro. Le habría ayudado a su equipo haberse dado cuenta de las afirmaciones del general, que por lo demás son públicas y se pueden acceder a través de la página del Comité de Seguridad Territorial del Senado, para poder elaborar una respuesta concreta y directa a las preocupaciones del equipo de Trump. Por ejemplo, a la pregunta de los senadores sobre cómo planeaba enfrentar los desafíos que señaló, el general respondió:

“El principal reto es nuestra frontera insegura. Las organizaciones trasnacionales criminales obtienen ganancias masivas de contrabandear gente, bienes, cosas, armas y dinero en efectivo hacia y desde Estados Unidos. Es una tendencia alarmante ver cómo han penetrado nuestra sociedad, mientras que las bandas suramericanas han emigrado hacia el norte y más y más están controlando la importación y distribución de bienes ilegales directamente en las ciudades, los vecindarios y los pueblos pequeños de Estados Unidos”.

La falta de información del Presidente sobre el testimonio de Kelly le impidió empatar objetivos comunes –que habría sido oxigenante para la tóxica discusión con Trump–, e incurrir en respuestas a desafíos que no van a suceder, como la deportación masiva de mexicanos, para lo cual anticipó que buscará que este tipo de acciones se realicen en forma escalonada y coordinada. Kelly aclaró que no serán deportaciones del tipo que mencionó Peña Nieto un día después de su testimonio, sino que se enfocarán a criminales, que definió como aquellos que han cometido un delito en Estados Unidos o reincidentes al cruzar la frontera sin documentos. Redadas y deportaciones masivas, como teme Peña Nieto, no está en su plan. Algo que no termina de entenderse en México después de un año de discusión, es que la migración indocumentada es vista por Trump no como un tema único de relación bilateral, sino dentro del contexto de la seguridad nacional.

Kelly y los senadores ubicaron la migración dentro de estos parámetros, como parte del temor que tienen que a través de la frontera con México ingresen terroristas con armas biológicas. “¿Cómo ve las relaciones de Estados Unidos con México con respecto a la seguridad fronteriza? En particular, describa los pasos que ha tomado México para asegurar su frontera con Guatemala y cómo ha jugado el Gobierno mexicano para frenar la migración de Centroamérica”, le preguntaron los senadores. “México ha tomado medidas para asegurar su frontera sur y hay ayudado a frenar la migración centroamericana. Desgraciadamente, no han sido suficientes”, dijo Kelly.

“Estados Unidos, México y los gobiernos de América Central deben colaborar para asegurar la seguridad colaborar transversalmente en diplomacia pública, comunicaciones estratégicas, alerta operativa, seguridad fronteriza y reforzamiento policial para disminuir la crisis. Ya estamos trabajando con los mexicanos, que junto con los guatemaltecos se coordinan con los Comandos del Norte y del Sur. Me abocaré a acelerar y expandir la cooperación”.

Ante las definiciones de Kelly, el Presidente volvió a perder una oportunidad para probar que hay más puntos de coincidencia con el equipo de Trump que discrepancias. Peña Nieto no está viendo todo el espectro de lo que viene con Trump y reaccionando a sus estertores sin analizar las cosas. Su equipo no le ayuda, como el no haber registrado las audiencias para reformular su discurso. Peña Nieto no puede mostrar la debilidad que exuda ante Trump, pero menos aún verse ignorante de lo que está sucediendo en Washington.
12 Enero 2017 04:08:00
Trump pondrá a bailar a Peña
Donald Trump se burló del presidente Enrique Peña y de México. El Gobierno es nice, su gente es nice. Son tan buenos, que pagarán por el muro que va a buscar se construya tan pronto como arranque su gobierno dentro de ocho días. Son tan buenos los mexicanos, que tendrán que aguantar que las empresas que fabrican cualquier producto o componente exportado a Estados Unidos, aprovechando las ventajas del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pague un impuesto fronterizo por hacerlo, con lo que tendrá en sus manos la decisión de manufacturar lo que quieran en este país, pero les costará más. Trump, condescendiente y paternalista, anticipa que el presidente Peña Nieto y a quien le pongan enfrente para negociar lo que sea, bailará a su ritmo.

No es culpa de ellos, el Gobierno de Peña Nieto o México, dijo Trump, pero pagarán por lo que los políticos en Estados Unidos no impidieron: que las ventajas fiscales que se dieron en México para las empresas que se benefician del TLCAN, sigan aprovechándose de esos incentivos. Trump no había dado una conferencia de prensa desde hace siete meses y este miércoles, en su torre en la Quinta Avenida en Nueva York, habló con la prensa durante 76 minutos, y al final, el presidente electo fue exactamente el mismo que el candidato a la Presidencia, altanero, beligerante y soez. Su discurso sobre México no ha cambiado, sino se ha endurecido. Sólo Peña Nieto y su canciller Luis Videgaray, piensan lo contrario.

La gran idea estratégica de hablar con Trump para tomar un atajo en caso de que el republicano fuera electo presidente, porque de esa manera podrían explicarle directamente la complejidad de las relaciones bilaterales y modificaría el tono de su discurso ha vuelto a probarse equivocada. Trump no iba a cambiar su forma de ser y actuar por el hecho de ser invitado con honores presidenciales –sin salva de honor y ceremonia de los himnos– en Los Pinos, porque no está formado como político, sino como un empresario pragmático que va acomodando sus fichas en función de sus intereses. Un político requiere mostrar certidumbre en sus interacciones y no ser una bala perdida impredecible.

Pensar, como lo hicieron Peña Nieto y Videgaray, que organizó la visita en agosto, que podían confiar en Trump, fue ingenuo. Cuatro horas después de despedirse de Peña Nieto en Los Pinos, Trump insistió que México pagaría por el muro. Lo reiteró belicosamente este miércoles. Recordar el pasado es para evitar que vuelvan a cometer errores en el presente. Sin embargo, la negación en el equipo compacto del Presidente es absoluta.

Después de la avalancha de opinión pública negativa por la invitación, un secretario de Estado muy cercano a Videgaray justificó que después de la visita, Trump sí había cambiado su discurso. No quería ver la realidad. No es seguro que todavía perciban que van a lidiar con un presidente que no oculta el desprecio por quienes ve débiles o inferiores, que es la forma como se refiere a Peña Nieto. Sin concesiones y directo. Qué pensará el canciller que recién declaró que Trump es un hombre muy amable que siempre ha negociado, con lo que sugirió que cuando arranquen las pláticas bilaterales formales, las cosas no serán como se ven fuera del grupo en el poder.

Para México, Trump es un torbellino. Durante su conferencia de prensa, el mercado de cambios se volvió loco. El dólar llegó a 22.31 pesos y se estabilizó en ventanilla en 22.20, con lo cual fue la peor moneda en comportamiento después de la lira turca y el peso colombiano. En el mercado de futuros de Chicago, la cotización del dólar la ubicaron en 23.21 pesos. La turbulencia se debe a la incertidumbre sobre qué va a pasar una vez que asuma la jefatura de la Casa Blanca. En la víspera, Videgaray dijo que no habría forma, por razones de “dignidad y soberanía nacional”, que México pagaría por el muro. Un día después, Trump respondió sin dirigirse al canciller al asegurar onomatopéyicamente que el financiamiento mexicano al muro estaba fuera de duda, y además reiteró lo que piensa hacer para que más empresas empiecen a empacar sus cosas en México y se instalen en Estados Unidos.

La disonancia de los discursos es notable, sin que se escuchara en la parte mexicana la sonoridad de Trump. El presidente Peña Nieto tuvo la oportunidad de responder durante el discurso del cierre de la reunión anual de embajadores y cónsules mexicanos, donde reiteró que México no pagará el muro, pero no elaboró cómo va a impedir que el nuevo jefe de la Casa Blanca imponga un impuesto fronterizo. Lugares comunes y posiciones principistas de una política exterior que perdió esa fuerza cuando decidió ser parte de la alianza norteamericana, fue la respuesta de Peña Nieto a los gritos con acciones claras que planteó el estadounidense horas antes. Ante las amenazas de Trump a las empresas que invierten en México, mediante la amenaza de impuestos especiales –que irán de 12 a 35%–, Peña Nieto dijo que se defenderán las inversiones, sin abandonar el terreno de la ambigüedad.

No es con buenas intenciones como va a enfrentar a Trump con éxito. Tampoco es con enunciados y generalidades, como las que expresó durante la mayor parte de su posicionamiento ante Trump. Construir una buena relación con el Gobierno entrante es lo mismo que busca Trump. El cómo es la diferencia. Peña Nieto no mostró ninguna arma política ni diplomáticas. Trump sacó los cañones. Ya se verá de qué está hecho Videgaray, porque Peña Nieto ya enseñó su textura.
11 Enero 2017 04:08:00
El recurso (fallido) del método
Lo que se hace mal no puede salir bien. Este podría ser lo inscrito en la lápida del Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familia, que ni siquiera sobrevivió toda su pomposa ceremonia de presentación en Los Pinos porque un organismo empresarial, el más importante, ideológico y político, la Coparmex, declinó firmarlo. La Coparmex esgrimió sus razones para no hacerlo, donde incluye un punto que toca el corazón del fiasco: “Urge un acuerdo, sí, pero es más importante que dicho acuerdo sea fruto de un verdadero y amplio consenso social, y no sólo sirva como estrategia de comunicación o imagen pública”. Este Acuerdo, en efecto, sólo buscó tranquilizar al graderío y que sus protestas en las calles amainaran. Pero como ha sucedido cada vez que el Presidente utilizó el mismo método en el pasado, falló.

El Acuerdo forma parte de la improvisación con la que actúa el gobierno del presidente Peña Nieto que es reactivo, no preventivo. Nunca estuvo dentro del plan de amortiguamiento social que acompañó el gasolinazo el 1 de enero, porque no tenían idea de que habría una reacción social. Tomó al Gobierno y a sus órganos de inteligencia política desprevenidos, y todavía no han terminado de encontrar con precisión las fuentes que dispararon la protesta. Aún así, sin tener claridad sobre la dialéctica del descontento, se elaboró un documento en 14 horas, y entregado a quienes iban a suscribir el acuerdo dos horas antes. Esta es otra de las razones por la que la Coparmex, el órgano patronal con una historia de beligerancia, no firmó.

El objetivo final del Gobierno, sugirió la Coparmex, fue propagandístico. Es decir, transmitir el mensaje de que el Presidente está preocupado por el bienestar de los mexicanos, desde un escenario montado para mostrar un encuentro de Estado que atiende las demandas ciudadanas. Todas las ceremonias para anunciar cosas trascendentales son acompañadas de escenarios que muestren fuerza, unidad y consenso. Se necesita que todos los actores involucrados parezcan unidos y que alcanzaron un consenso, por lo que alguien de los protagonistas exprese públicamente su desacuerdo, es inverosímil. Eso sólo le puede pasar a quien es incompetente –no amarró el apoyo de las partes invitadas al evento–, o que tiene tanta urgencia por controlar los daños –en este caso mediante la comunicación política–, que descuidó garantizar el consenso.

La insinuación de la Coparmex de que todo se trató de cuidar la imagen presidencial y de una estrategia de comunicación tiene mucho sentido cuando se revisan otros momentos que tuvieron una evolución similar. El más importante fue cuando, después de haberse mantenido casi dos semanas al margen por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala el 26 de septiembre y la crítica lo acribillaba por no hacer nada, sus asesores le recomendaron que invitara a Los Pinos a los familiares de los estudiantes para enviar el mensaje a la nación de que sí era sensible a este crimen. La reunión fue el 29 de octubre y no sirvió para nada. Peña Nieto se involucró tarde y de una forma tan desarticulada, que haberlos invitado a Los Pinos logró el objetivo contrario, atrajo hacia él todo el caso. Voceros oficiales y oficiosos del Presidente se han quejado desde entonces de por qué un crimen realizado por delincuentes y autoridades municipales se convirtió en un crimen de Estado, cuyo responsable directo fue Peña Nieto. El Presidente quiso lucrar políticamente con los familiares de los normalistas para transmitir la imagen de estar atento y preocupado, pero resultó un búmeran. La comunicación política no se reduce a una imagen –en la actualidad, en los eventos del Presidente establecen un espacio de tiempo para que se tome selfies con quien lo solicite–, sino pretende que la información que se difunde influya en actores políticos, medios y sociedad.

El otro ejemplo donde el método que llevó al Acuerdo es semejante es el de la caída de David Korenfeld, exdirector de Conagua, quien se vio involucrado en un escándalo al difundirse fotografías de cómo utilizaba un helicóptero de la dependencia para fines privados. Las gráficas aparecieron en las redes sociales el 29 de marzo de 2015, que era domingo. El miércoles 1 de abril, Korenfeld habló con el entonces jefe de la Oficina del Presidente, Aurelio Nuño, a quien le dijo que iba a renunciar. Nuño le dijo que aguantara, porque para el fin de semana el tema desaparecería.

El escándalo no amainó. De las redes sociales se trasladó de manera masiva a los medios convencionales, donde el desgaste ya no era para Korenfeld, sino para el presidente Peña Nieto, criticado por no cesar a su colaborador atrapado en una irregularidad. Diez días después renunció.

La reacción de Peña Nieto ante las protestas sociales por los gasolinazos evocan aquellos episodios, donde la primera reacción en Los Pinos ante un evento súbito que los coloca a la defensiva es guardar silencio, monitorear el avance del escándalo en las redes sociales y en los medios de comunicación, con la lógica siempre de que sólo que no desaparezca, actuarán. Como se aprecia en los tres casos, se han equivocado en el método. El caso del Acuerdo es más grave, no sólo porque cometieron el mismo error, sino porque la aplicación de su modus operandi fue tan desaseado políticamente, que la Coparmex lo denunció y le dio un disparo al corazón a tan adornado pacto.
10 Enero 2017 04:07:00
Las semillas de la ira
La liberalización de los precios de la gasolina no fue una crisis. La falta de previsión sobre la eventual reacción de la gente, la hizo una crisis. El vacío de un gobierno que dejó que la protesta creciera, que ante la ausencia de frenos invitó a otros a sumarse a las acciones de saqueo y le dio tiempo para que otros sectores de la sociedad encontraran el momento para expresar su repudio al presidente Enrique Peña Nieto. La respuesta que encontró el Presidente para apaciguar a la gente fue el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, que es, como muchas otras de sus acciones, reactiva e improvisada. Eso no existía en su mente hace una semana, elaborado al vapor para cubrir la falta de cálculo al no haber previsto la reacción en el país.

Decenas de protestas en todo el país por el aumento en las gasolinas, saqueos, violencia física, confrontaciones políticas, libertades en riesgo por debilidad institucionales, estatales y federales llevan a la pregunta si ¿el México bronco que tanto temía despertara Jesús Reyes Heroles lo hizo? Como presidente del PRI a mediados de los 70, dijo: “El respeto y la convivencia pacífica en la Ley son las bases para el desarrollo, las libertades y posibilidades de progreso social. En cambio, la intolerancia absoluta sería el camino seguro para volver al México bronco y violento. Si eso sucediera, lo aprovecharían quienes pretenden un endurecimiento del Gobierno, exponiéndonos al fácil rompimiento del orden estatal y del orden político nacional”.

Los políticos están preocupados ante el tañer de estos tambores. El Presidente ha pedido actuar con serenidad, y que le den espacio a entender o escuchar las razones que lo llevaron a tomar esa decisión. Peña Nieto no entiende que es un presidente altamente impopular y que está pagando el desprecio con el que a lo largo de sus dos primeros tercios del sexenio trató a todos sus aliados, sobre todo aquellos que lo ayudaron a llegar a la Presidencia: el PRI, los empresarios y las clases medias. Haberlos alienado tiene sus consecuencias. Lo han dejado solo.

Peña Nieto no comprende que la violencia en las calles tiene componentes que van mucho más allá que los grupos políticos a los qué acusar de lucrar con el descontento. El gasolinazo ha galvanizado la furia contra el Presidente, quien reacciona con la mira corta. Lo que se ve en la ira social contradice el argumento que esgrime como su razón de ser: el gasolinazo afecta principalmente al 10% del grupo de mayor ingreso que consume el 40% de las gasolinas.

Pero si el impacto se iba a sentir sólo entre los que más tienen, ¿cómo explica que los principales actos de saqueo sean contra tiendas a las que recurre la gente de menores ingresos?

Es posible argumentar que el gasolinazo fue el detonador de una furia que se venía acumulando hace tiempo. La desaprobación del presidente rebasó la aprobación en noviembre de 2013, a los 11 meses de asumir el poder, como consecuencia de la reforma fiscal. Se profundizó un año después, cuando se reveló la existencia de la “casa blanca” y el conflicto de interés de Peña Nieto.

Eventos como la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa no tuvieron un saldo negativo para Peña Nieto de manera instantánea, pero lo ha ido drenando sistemáticamente desde octubre de 2014. Las reformas energética y educativa contribuyeron al rechazo presidencial y al aumento en el mal humor social. La corrupción en este sexenio, que se niega a aceptar Peña Nieto, vigoriza todo el malestar.

El ánimo nacional contra Peña Nieto es tan adverso desde hace tanto tiempo, que cuando se logró la segunda recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán hace un año, si nivel de aprobación no subió; bajó cinco puntos. No hay nada que pueda hacer Peña Nieto para revertir el ánimo contra él. Lo sabe, pero no hace nada para colocar un piso a su caída. En buena medida, porque aunque ve lo que sucede, no es capaz de hacer una introspección que le permita analizar el entorno y las consecuencias de sus acciones o inacciones.

Se ha vuelto tan refractario a las opiniones contrarias a lo que piensa y cree, que las desestima y anula. Sólo un pequeño grupo goza de su oído, le acepta opiniones y, como ha sucedido muchas veces en su sexenio, acepta sus recomendaciones y las convierte en acciones. Fuera de ese grupo compacto, no considera de utilidad escuchar a nadie más.

La pérdida de su consenso para gobernar es clara, incluso para él, quien insiste en llamados a la unidad nacional a partir de aire. Peña Nieto no puede concitar a la unidad en torno a él porque no tiene liderazgo. Su poco interés en revertir los niveles de desaprobación, o cuando menos romper la tendencia, revela también el desconocimiento que esas mediciones no tienen que ver con si es popular o no, sino muestra qué tanto consenso tiene como gobernante. Su construcción pasa por mejorar sus niveles de aprobación. Si no hace nada para lograrlo, tampoco puede esperar una respuesta positiva a sus llamados.

No se sabe si seguirá despertándose el México bronco de Reyes Heroles, o habrá una despresurización social natural, que vaya más acorde con la pasividad y la apatía mexicana de las últimas generaciones. Lo que sí se aprecia es que hay un despertar, social y político, que va por Peña Nieto.
09 Enero 2017 04:07:00
Las mentiras de Peña
Los arranques de año no suelen ser tan agresivos contra los presidentes. Lo fueron el de 1994 para Carlos Salinas por el alzamiento zapatista en Chiapas, y el de 1995 para Ernesto Zedillo, quien llevaba escaso un mes de gestión y vivía una profunda crisis económica. No se recuerda un inicio tan violento ni antes ni después de ellos hasta ahora, con Enrique Peña Nieto. En vísperas de culminar 2016, circularon mensajes en las redes sociales de insurrecciones y toma de carreteras en varias partes del país, falsos pero que anticipaban la protesta nacional contra el gasolinazo. Peña Nieto no se dio por enterado. Mientras estaba ausente el entorno social se degradó. Una semana después, está empeorando.

La rebeldía no se detiene. No ayudó el mensaje de Reyes de Peña Nieto, cuando de manera sorpresiva preguntó a los mexicanos “¿qué habrían hecho ustedes?” en su lugar. Está confundido. Como Presidente, Peña Nieto tiene el mandato de quienes votaron por él y quienes aunque lo hicieron por otras opciones lo reconocen como jefe del Ejecutivo para tomar decisiones en nombre de todos. Por lo tanto, la frase es alarmante al mostrar su debilidad como líder, y porque parece buscar en la sociedad la comprensión para sus acciones.

Los líderes toman decisiones, algunas dolorosas, pero las encaran sin pedir que los entiendan. Las asumen y las defienden. No piden compasión ante la opinión pública. Los colofones retóricos de Peña Nieto siempre dan al traste a sus planteamientos argumentativos. Dubitativo como Presidente, limitado como líder, quiere a golpe de discursos la conquista de su anhelo, la unidad nacional, que le permita a través de actos de fe, porque no aporta elementos para persuadir a la nación, restablecer el consenso para gobernar. Al contrario. Cuando la crisis de opinión se agudiza, detona puentes.

No se le ocurrió mejor salida a Peña Nieto y a su equipo que en el mensaje de Reyes acusar al gobierno de Felipe Calderón de ser parcialmente responsable del gasolinazo, al haber subsidiado y tirado a la basura –dijo–, mil millones de pesos para mantener un precio artificial de la gasolina. Los datos no le dan la razón a Peña Nieto.

Un estudio de la oficina de Servicios de Investigación y Análisis de la Cámara de Diputados de marzo del año pasado, dice que en términos relativos, de enero de 2007 a enero de 2015, los combustibles se incrementaron hasta al 100%. Entonces, no es tanto la negligencia de Calderón, como la mala memoria de Peña Nieto. También hace más de 11 meses, el PAN propuso en el Congreso adelantar para enero de 2016 la liberación de los combustibles, pero la iniciativa, que habría entrado en vigor en un año de 12 elecciones estatales fue sepultada por el PRI.

Otra explicación que dio el Presidente el viernes sobre el gasolinazo, fue el factor exógeno de la caída en los precios de petróleo. No dijo que Pemex produjo menos petróleo por el agotamiento de su capacidad y su endeudamiento, que es lo que trató de resolver la reforma energética peñista. Lo que muestra la falsedad del argumento del presidente, es que la situación actual sería diferente si el PRI, fuertemente animado por la bancada mexiquense en el Congreso cuando Peña Nieto era gobernador, no hubiera rechazado la propuesta de reforma energética que propuso Calderón en 2008. Calderón se quedó sin reforma; el PRI festejó la derrota del panista y ahora paga las consecuencias, pero critica al prójimo. La autocrítica, se ha visto repetidamente, no se le da mucho a Peña Nieto.

El presidente Peña Nieto buscó la salida fácil y contradecir lo que dijo en 2013, durante una charla con la prensa, cuando le preguntaron si no iba a actuar sobre aquellos funcionarios del gobierno de Calderón que hubieran incurrido en actos de corrupción o irregularidades, a lo que respondió que no gobernaría con el retrovisor. No lo hizo aún cuando podría haber actuado contra funcionarios, legisladores y empresarios del calderonismo, algunos de los cuales, por cierto, les abrió las puertas de Los Pinos, les dio acceso a los suyos, los hizo parte del grupo de influencia, y los llenó de privilegios.

El viernes pasado, usó a destiempo el retrovisor y en forma poco reflexiva. Culpar al gobierno de Calderón de gran parte de los males que ahora tiene que pagar por el gasolinazo, sin el matiz y el análisis, encontró un culpable inmediato y cercano de tan atrevida acusación, su secretario de Hacienda, José Antonio Meade, que fue secretario de Energía y de Hacienda en el último tercio del gobierno de Calderón. La descalificación a Meade fue clara, por lo que procedía a actuar en consecuencia. Si el agravio es tan grande con Calderón, debió haberlo despedido en el acto.

No pasó, ni pasará. Peña Nieto no buscó encontrar una solución con el mensaje de Reyes, sino empujar la tormenta para otro lado. Como le respondió el senador Ernesto Cordero, que precedió a Meade en la Hacienda calderonista: “Yo entiendo su frustración. Al pobre Presidente no le salen las cosas. Su conducción desde el primer día ha sido mala, está frustrado y le echa la culpa a todo mundo. Todo mundo tiene responsabilidad menos su gobierno”. Nadie le respondió a Cordero. El conflicto ha cambiado de perfil. Se han reducido los saqueos y se ha incrementado la protesta. Devolviéndole la pregunta al Presidente, ¿qué hará ahora usted? Por lo pronto, un consejo: gobierne.
08 Enero 2017 04:00:00
Postales: Corleone
CORLEONE, Italia.- Para llegar a esta pequeña comunidad de 12 mil habitantes a 54 kilómetros al sur de Palermo, hay que desviarse de todas las principales carreteras que conectan a las grandes ciudades de Sicilia, y llegar a ella por caminos serpenteantes, algunos de tierra, zona de nadie. Es una comunidad agrícola que cultiva cereales, olivo y tomate donde no se ve dinero, salvo en algunos mausoleos fastuosos en el cementerio del pueblo. No hay edificios, ni casas grandes. Sus tiendas son pequeñas y sus restaurantes más concurridos, cafeterías.

Se puede encontrar un hotel en 20 euros y el más caro, de dudosas tres estrellas, en no más de 85. Pero paradójicamente, la fama mundial de sus ciudades que sumaron culturas por más de 2 mil años, no alcanza la de Corleone, el pueblo donde nació el mítico pero inexistente Vito Corleone, El Padrino, que entró a la inmortalidad por la puerta de Hollywood. Una novela de Mario Puzzo convertida en una trilogía cinematográfica por Francis Ford Coppola, llevó a Corleone a convertirse en el nido donde se incubó la mafia siciliana.

No es así. La primera experiencia mafiosa la presume la provincia de Catania, que se encuentra muy lejos de aquí, a 250 kilómetros de distancia, mientras que durante el siglo pasado los capos prefirieron asentarse en Palermo, la capital de Sicilia, el centro del poder político y económico de la isla, donde el crimen organizado puede tejer sus redes de protección institucional y crear el enjambre oscuro de esas relaciones sucias que les permite ganar mucho dinero sin derramar tanta sangre. Sólo la ruptura de ese equilibrio de corrupción altera la dinámica de la mafia, como ha sucedido en los últimos años.

Irónicamente, ninguna de las escenas de El Padrino se filmaron en Corleone, sino en sus alrededores o en la misma Catania, donde la mafia, molesta primero porque se iba a realizar la película, enviaron a sus representantes para hablar con ejecutivos de Paramount y los guionistas para llegar a un acuerdo. Este fue que del guion desaparecieran las palabras “mafia” y la “cosa nostra”.

A cambio, incluso hubo momentos en que ayudaron a la filmación a contener a la gente, que quería molestarlos o por curiosos. Pero que Vito Corleone no existiera –la novela de Puzzo está inspirada en la vida real del capo Carlo Gambino, nacido en Palermo– y que Corleone no forme parte de la historiografía del crimen organizado siciliano, no significa que esta carezca de palmarés delincuencial. De hecho, pocas comunidades lo tienen como Corleone.

La violencia también estuvo asociada con el desarrollo del pueblo durante los 50 y los 60, en los años posteriores en que la mafia siciliana peleó contra la dictadura de Benito Mussolini y le arrebató al final de la Segunda Guerra Mundial el control sobre la isla. En esos años aparecían muertos en las calles o sus cuerpos destrozados después de haber sido tirados decenas de metros por las laderas de las colinas. Eran los reacomodos de las mafias que estaban luchando por sus espacios.

Uno de quienes emergió como uno de los más grandes mafiosos italianos fue un nativo de Corleone, Salvatore Riina, Otto Riina, como lo conocen, quien fue sentenciado a cadena perpetua en 1993 por haber asesinado directamente a alrededor de 40 personas y haber ordenado el asesinato de más de 100, entre las que se cuentan las dos más famosas en el mundo, la de los jueves Giovanni Falcone, quien decidió enfrentar a los capos sicilianos y pagó con su vida y la de su esposa cuando volaron el auto en el que viajaban en 1992, y la de otro juez, Paolo Borsellino, quien retomó el trabajo de su gran amigo, pero sólo vivió 30 días para contarlo. A la captura de Riina su segundo, Bernardo Provenzano, lo sustituyó y llegó a convertirse en el último Padrino de Sicilia, el jefe de todos los jefes hasta su muerte natural en julio del año pasado, a los 83 años.
Después de ellos Corleone no ha dado más mafiosos de cepa, aunque produjo otros tres de significativa relevancia, Michele Navarra y Luciano Leggio, que iniciaron la mafia en este pueblo, y Leoluca Bagarella, quien le disputó el liderazgo de la mafia a Provenzano cuando capturaron a Riina. Desde el trabajo de Falcone la mafia siciliana ha ido a la baja, y ha sido superada en utilidades del crimen organizado por la Ndrangheta, de la zona de Calabria, que se encuentra en la punta de la península italiana, junto a Sicilia, que a diferencia de esta, que fuera de Italia sólo se enfocó en Estados Unidos, ha diversificado sus actividades en otras naciones, como en México, donde tienen una relación con Los Zetas, y se ha convertido en una organización con más poder y dinero del que tienen los sicilianos. Pero esto no significa que la mafia tiende a desaparecer.

En agosto pasado el ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, disolvió el Ayuntamiento de Corleone por sus relaciones con el crimen organizado. Fue una investigación de seis meses detonada por los altos índices de violencia y tuvo como una de sus conclusiones descubrir que el hermano de la Alcaldesa se había reunido con los mafiosos locales para rentarles una planta de productos lácteos que era del Gobierno municipal.

El caso llamó mucho la atención porque la Alcaldesa, que ha negado toda vinculación con el crimen, se había distinguido por ser antimafia. Lo que sucedió no sorprendió a muchos. Hubo incluso quien afirmó, desde el centro de poder en Palermo, que durante más de tres décadas, la mafia ha gobernado Corleone. Si no es así, es lo que parece. En junio pasado, una procesión religiosa terminó con un mitin de protesta frente a la casa de Otto Riina para pedir a las autoridades su liberación. El cura del pueblo dijo que fue algo casual, pero pocos le creyeron.
06 Enero 2017 04:08:00
Qué va a hacer Videgaray
El mandato que tiene Luis Videgaray como secretario de Relaciones Exteriores es la diversificación de la política exterior hacia América Latina, Europa y Asia. Es decir, nada nuevo bajo el sol del presidente Enrique Peña Nieto, cuya administración ha buscado hacer más con quienes menos ligas estratégicas tiene México, o lo que es lo mismo, priorizar la diplomacia en el mundo sin Estados Unidos, con quien se tiene más del 75% del comercio bilateral. El mandato no establece que su misión sea la de apaciguarle el hígado a Donald Trump cuando asuma la jefatura de la Casa Blanca, a través de su equipo en el Departamento de Estado y mediante el back channel de su yerno, el ministro sin cartera, Jared Kushner, hacer que el próximo presidente de Estados Unidos, module sus tuits, por donde hace su política de amedrentamiento.

El cronograma que traía Peña Nieto en la cabeza para los ajustes en el gabinete establecía que serían después del Día de Reyes. Cuando lo diseñó no se imaginaba la reacción social y política que iba a generar la liberalización de las gasolinas y los problemas de gobernabilidad que iba a provocarle. Fue tan poco preventivo, que cuando comenzaron las expresiones de protesta en vísperas de Año Nuevo, ni siquiera hubo una llamada para que se hiciera presente, física y públicamente, su secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien no interrumpió sus vacaciones. El país estaba en llamas, si a los registros de prensa se atiene uno, y la crispación de los agentes económicos iba en aumento con los saqueos a las tiendas y los bloqueos en las carreteras. Los cambios, por tanto, se adelantaron.

Claudia Ruiz Massieu, quien de acuerdo con el entorno de la cada presidencial fue a su acuerdo de fin de año con el presidente en Los Pinos la tarde-noche del 23 de diciembre, donde la maltrató, como a veces suele ser Peña Nieto con sus colaboradores. Ya no estaría en la Cancillería y le ofreció la Secretaría de Cultura, que originalmente había pensado Peña Nieto sería para alguien del sector político. Ruiz Massieu declinó la oferta y el lunes pasado presentó formalmente su renuncia en la Presidencia, admitieron funcionarios. Ruiz Massieu acudió a Los Pinos acompañada de parte de su equipo, y se encontró a Videgaray, acompañado de Claudia Algorri, vocera y responsable de medios en Hacienda; Narciso Campos, quien era jefe de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro; Eduardo Espinoza, su secretario particular que heredó a su relevo en Hacienda, José Antonio Meade, y Abraham Zamora, director de Banobras.

La relación de Ruiz Massieu con Videgaray, que había sido sólida casi hasta el final, sobrevivió la diferencia política que tuvieron por la visita de Donald Trump a México y mantuvieron sus cenas regulares, incluso después de la victoria de Trump en las elecciones y de que se comenzara a manejar la posibilidad de su salida, colocando a su amigo como potencial relevo. El Presidente adelantó a Ruiz Massieu que se iba de la Cancillería para darle el paso a Videgaray, con quien cenó días antes de ese 23 de diciembre y le dijo que estuviera tranquila, que no se preocupara. Su sacrificio estaba decidido pasado el 6 de enero, pero el malestar por el gasolinazo lo modificó todo.

El nombramiento adelantado, en este sentido, se inscribe más como una táctica de fuga adelantada de Peña Nieto. Si bien estaba decidido, no iba a ser ahora, sino después de su mensaje de Reyes. En esta línea de pensamiento, Peña Nieto buscó quitar impacto a las protestas por el gasolinazo y desviar la atención de la opinión pública y política. El resultado fue mixto. La revisión de prensa del jueves permite apreciar que una parte de los medios de distribución nacional enfocaron su principal titular por el relevo de Ruiz Massieu, mientras que otra parte se mantuvo en la difusión de las protestas. La coyuntura se impuso a la agenda que buscaban homogenizar en Los Pinos, pero a nadie quedó duda que la reaparición de Videgaray en el gabinete peñista provocó un reacomodo político.

Su nombramiento en la Cancillería ha sido visto con escepticismo, salvo por quienes en la lógica mecánica de si Videgaray invitó a Trump a México y Trump ganó la Presidencia, entonces es el mejor para encabezar a la diplomacia mexicana, han aplaudido el nombramiento. No han leído lo que tantas veces dijo Peña Nieto y su equipo que la diversificación de las relaciones es prioridad para el gobierno. No es algo nuevo, y Peña Nieto ha sido consecuente con ello desde el inicio de su administración. El mandato para Videgaray, por tanto, sería ir a Belmopán y a Washington por igual, o negociar en Foggy Bottom como en Itamarati  y el Quai d’Orsay.

Videgaray será canciller para todas las naciones, no sólo para Estados Unidos. Pero si el secretario tiene el mismo papel que tuvo en Hacienda –y no hay nada para pensar que no será así– el despacho de Relaciones Exteriores será en donde menos trabaje. Uno de sus más cercanos colaboradores, para ilustrar el tiempo que dedicaba a los asuntos que le encargaba el Presidente, decía que “sólo el 30% de su tiempo se lo dedica a Hacienda”. Videgaray dijo que llegó a Relaciones Exteriores para hacer equipo. Uno asume que con el presidente Peña Nieto, pero la pregunta sin respuesta aún es con quién más, para este  2017.
05 Enero 2017 04:08:00
El nuevo canciller
La designación de Luis Videgaray al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores se concretó este miércoles, pero se decidió la tarde del 23 de diciembre, cuando en su último acuerdo, el presidente Enrique Peña Nieto le dijo a Claudia Ruiz Massieu que dejaría la Cancillería. Fue una reunión muy dura entre los dos, de acuerdo con personas que conocen los detalles, pero no había punto de retorno. Era la última secuela de la polémica visita de Donald Trump a Los Pinos, que objetó airadamente Ruiz Massieu y la enfrentó con Videgaray, quien fue el artífice de ese viaje. Su reivindicación parte de una racional simplista por parte de Peña Nieto: si tenía una relación con el entorno de Trump y este será presidente de Estados Unidos, ¿quién mejor que él para ser la cabeza de quien establezca los nuevos términos de la relación?

Videgaray ya estaba haciendo ese trabajo sin cartera. En noviembre se reunió en Nueva York con Jared Kushner, yerno de Trump, y con quien vio originalmente la visita, para establecer el marco general de lo que sería la relación bilateral. La canciller Ruiz Massieu fue dejada totalmente al margen de ese encuentro que, para Peña Nieto, parecía ser todo lo que importaba en las relaciones de México con el mundo. Ruiz Massieu no chistó.

Acató la instrucción de Los Pinos y jugó leal con Peña Nieto, quien cuando presentó su renuncia en la víspera de la llegada de Trump, la persuadió para que se quedara. La exsecretaria debe estar pensando el porqué no actuó como le indicaba su conciencia la noche del 30 de agosto y se fue. Habría salido por la puerta grande de la administración, y no corrida como ahora es el caso.

El nombramiento de Videgaray ratifica, por otra parte, que en efecto, lo único que le importa realmente a Peña Nieto en las relaciones internacionales de México es Estados Unidos. ¿Nombrar a un canciller por el hecho de haber establecido la relación con el equipo de Trump? ¿A eso se limitará la política exterior peñista? Todo este juego de nombres y este ejercicio de serpientes y escaleras en Los Pinos, hablan de una confusión sobre lo que se hace y una falta de claridad y dimensión sobre los asuntos públicos.

La invitación de Trump a México no fue producto de un diseño estratégico, como lo ha disfrazado el Presidente. Se originó en la propuesta de un banquero neoyorquino amigo de Trump y admirador de Videgaray, que le dijo al entonces candidato presidencial que sería positivo que hablara con Peña Nieto porque varias de sus percepciones sobre México eran erróneas.

Trump aceptó que se iniciaran los contactos y Videgaray fue el responsable de armar la visita. Para compensar y darle una fachada de equilibrio, Peña Nieto le pidió a Ruiz Massieu que tomara contacto con la campaña de la demócrata Hillary Clinton, lo cual fue casi ocioso porque cuando se le giró la invitación para reunirse con el Presidente, en términos formales al mismo tiempo que a Trump, Videgaray llevaba tres semanas organizando la logística del viaje del republicano.

Ese viaje fue un error, y metió a México dentro del proceso electoral en Estados Unidos. El hecho que Trump ganara la Presidencia no convierte una equivocación en un acierto. De la misma forma, el que Videgaray haya organizado ese viaje no hace que nombrarlo canciller sea un acierto. En un galimatías político. Videgaray no puede ser un secretario de Relaciones Exteriores sólo para Estados Unidos. ¿Qué pensaría Peña Nieto cuando así lo decidió? ¿Qué pensaría Videgaray cuando así lo aceptó? Videgaray tendrá que establecer contacto con todas las cancillerías y hablar con todos sus ministros, sin importar tamaños y regiones. De hecho, aunque la relación con Estados Unidos es la más importante, durante el gobierno de Peña Nieto no ha sido a la que más tiempo le haya dedicado él o sus cancilleres. La pregunta quizás tendría que ser otra: ¿realmente Videgaray llegó a Relaciones Exteriores como respuesta a la victoria de Trump?

Es tan obvio, si uno considera el pensamiento lineal de Peña Nieto, que quizás no sea el verdadero fondo del nombramiento. Desde que salió Videgaray de la Secretaría de Hacienda como consecuencia del escándalo derivado de la visita de Trump, Peña Nieto le pidió trabajo externos. Al final no se involucró, como le había pedido el Presidente, en el proceso electoral en el Estado de México, y sí en cambio, sirvió como enlace con el equipo de Trump. Pero la forma como iban a trabajar una vez más no estaba clara.

Un ministro sin portafolio, como se estaba perfilando Videgaray, lo dejaría con acceso al Presidente, pero sin la posibilidad de poder incidir en decisiones. Incorporarse una vez más al gabinete le dará el espacio que necesita para poder estar cerca de las decisiones importantes. Hace tiempo Videgaray había dejado entrever que si bien sus aspiraciones presidenciales estaban limitadas, lo siguiente más importante sería estar en posibilidades de incidir en la sucesión.

Desde afuera del Gobierno, eso no iba a ser posible. Adentro del gabinete recupera el terreno perdido. Videgaray regresó al sitio en el que sus ideas y ambiciones pueden ser correspondidas y regresarle al presidente Peña Nieto el equilibrio en el gabinete que había perdido con su salida, inclinando todo el poder hacia el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Todo, quizás, bajo la fachada de la victoria de Trump, gran coartada coyuntural para su renacimiento.
04 Enero 2017 04:08:00
POSTALES: el Bundestag
BERLÍN.– En el centro del corazón político de Alemania se encuentra el Bundestag -el Parlamento-, el eje por donde cruza el destino de esta nación, y donde los alemanes se reinventaron en lo que no eran, en busca de la reconciliación con ellos mismos y con el mundo. Por aquí cruzaron los momentos que definieron la historia germana, el poderío prusiano del imperio de Guillermo I, la proclamación de la República de Weimar, y las maniobras golpistas de Adolfo Hitler, quien sepultó entre las ruinas de este magnífico edificio devorado por un incendio en 1933, lo que quedaba de democracia para instaurar la dictadura del Tercer Reich. El viejo Reichstag –el término imperial que no les gusta a los alemanes recordar– fue también la frontera entre el Este y Oeste, en cuyas espaldas se levantó en una noche la Cortina de Hierro, como Winston Churchill definió al Muro de Berlín.

Toda esta historia de 152 años no podría explicar la reinvención de Alemania sin entender cómo esta nación, herida y humillada por tres guerras en menos de un siglo, decidió a través de sus legisladores más sabios en 1994 que Berlín volvería a ser la capital federal, y que el Parlamento tendría que regresar a ser lo que hace casi 100 años dejó de ser, el órgano supremo para decidir la vida de los alemanes. La forma es fondo, como escribió el filósofo alemán Friedrich Nietzsche en el siglo 19, por lo que un concurso internacional entre 80 arquitectos alemanes y 63 extranjeros, le dio a Norman Foster –quien ganó el diseño del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México–, el proyecto para reconstruir la casa de los alemanes. El diseño de Foster creó un eje en la ribera del río Spree donde volvía a unir simbólicamente Berlín Oriental de Berlín Oriental, separados por la Guerra Fría, con paneles solares en miles de metros cuadrados y un equilibrio con lo fresco y lo verde.

Lo que no tenía su diseño era una cúpula sobre el Bundestag, como la tenía el viejo Reichstag, destrozada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y la lucha entre las tropas rusas y las nazis, cuando la caída de Berlín en 1945. Foster no quería incorporarlo, pero los políticos alemanes le dijeron que esa nación no podría concebir su Parlamento sin el domo. Un diseño independiente de un arquitecto alemán, le dio la solución, y a los alemanes la reinvención. La cúpula actual, de vidrio y acero, tiene 360 espejos que reflejan la luz solar y calientan el Bundestag, apoyados por un sistema fotovoltaico en el techo, de 300 metros cuadrados de energía limpia. En su interior hay un cono que toma forma de vela sobre el salón de sesiones de los diputados, por donde circula el aire y, al mismo tiempo, absorbe y redistribuye el agua para evitar inundaciones. Pero este ecosistema, tan relevante, no fue lo más importante.

El Bundestag tiene lo que ningún otro parlamento del mundo posee: transparencia. Todo es luz y todo está abierto. Aunque hay 400 asientos para el público que desee ver sus sesiones semanales, desde la cúpula se puede ver el debate parlamentario a través de los vidrios. Es el centro de los 53 edificios que comprende el Bundestag, y que también conecta con la Cancillería Federal, que aunque no pertenece al complejo parlamentario es parte del concepto de la nueva Alemania. La racional es que nada debe ser opaco, como lo fue la Alemania comunista, la nazi, o la prusiana de los Guillermos. La apertura de la política, para los alemanes, es la esencia de su democracia. Los complejos de edificios parlamentarios llegan a medir 200 metros de largo y 25 de altura, con espejos para que se pueda ver a su interior. Desde la calle se puede observar si la canciller Angela Merkel está en su oficina, y se encuentra trabajando. En uno de los edificios parlamentarios, el Jakob Kaiser, el artista israelí Dam Karavan instaló paneles de vidrio sobre los que se escribieron los 19 artículos de la Carta de Derechos en la Constitución alemana, sobre las libertades, civiles, políticas y de expresión.

Las libertades, que tanto les faltaron durante más de un siglo, son sagradas. Junto a la Cancillería Federal se encuentra la Casa de la Prensa, un enorme edificio de 700 oficinas de medios de comunicación que sustituyó al viejo Tulpenfeld en Bonn, la antigua capital de Alemania Occidental. Todos los días, pero sólo por invitación de la prensa, acuden los ministros y los voceros para informar sobre lo que están pidiendo los medios. Nunca es al revés. La libertad de expresión no está subordinada a los políticos. Dos veces al año como mínimo, la canciller federal acude a la Casa de la Prensa a dar conferencias. Nada es obligatorio, pero para los políticos alemanes, la ausencia de estas libertades es lo que los encaminó a décadas de oscurantismo.

El Bundestag impide el olvido. Aquí se acabó la conducción vertical y unipersonal de Guillermo II, el último emperador de Alemania, y comenzaron los 14 años de la República de Weimar, con sus golpistas de derecha e izquierda que produjeron la crisis económica que llevó a Hitler al poder. Aquí acabó el nazismo y a su espalda comenzó otra dictadura que murió en 1990. La restauración del Parlamento fue la de la nación misma en este Berlín, el microcosmos de la reinvención eterna de Alemania.
03 Enero 2017 04:07:00
Postales: el maestro del miedo
BERLÍN.- Nadie interesado en saber por dónde sigue sangrando Alemania puede visitar Berlín sin darse una vuelta por el viejo cuartel general de la Stasi, el Ministerio para la Seguridad del Estado de la extinta Alemania Oriental, que es el ejemplo más puro de lo que fue la perversión del socialismo legado por José Stalin en la Unión Soviética, donde sus pupilos provocaron heridas en la sociedad que durante los 45 años de dominio ruso se espiaron los unos a los otros, provocando que toda una generación después de la reunificación no haya recuperado aún la confianza. La Stasi fue una policía política sofisticada con la cual se controlaba a la sociedad, y cuyo último jefe, Erich Mielke, es descrito como un funcionario más duro, brutal y criminal incluso que quienes manejaron a la Gestapo nazi.

El antiguo cuartel de la Stasi se encuentra en las profundidades del viejo Berlín Oriental, donde se pueden ver edificios de arquitectura estalinista –inmensos, cuadrados y grises– sin nadie que los habite y cafés con nombres rusos que cerraron hace años. La actividad comercial en el barrio donde se encontraba la Stasi, como muchos otros en Berlín, está deprimida. No hay nada que ver en esa zona de la capital salvo el edificio 1 del desaparecido ministerio, que tenía fichadas a 6 millones de personas, espió a más de 2 millones de alemanes y reclutó a 180 mil de sus ciudadanos como informantes, que reportaban todo lo que hacían sus vecinos, sus amigos, sus familiares, y en los casos extremos, incluso sus propios esposos y esposas.

Ahí estaba el corazón de la Stasi, el acrónimo de Staats (Estado) y Sicherheit (seguridad), rodeado por lo que fueron los departamentos de inteligencia –el brazo internacional de la política y la diplomacia–, contrainteligencia –el espionaje interno–, operaciones sicológicas, financiamiento, tecnología, y el que revisaba cada una de las cartas y piezas postales que salían o entraban de Alemania Oriental, convertidas hoy en unidades habitacionales. Nadie que no sepa qué había en ese hoyo negro conoce la pesadilla que se vivía en el número 103 de la Ruschestrasse.  

John Koehler, que trabajó en Berlín para la agencia de noticias Associated Press y fue director de Comunicaciones en la Casa Blanca durante el gobierno de Ronald Reagan, apuntó en su libro La Stasi: la Historia No Dicha de la Policía Secreta de Alemania Oriental, en 2000: “Los tentáculos de la Stasi probaban cada aspecto de la vida. Había oficiales trabajando en todas las principales plantas industriales, y sin excepción, uno de cada persona en cada edificio, era designado para vigilar a sus vecinos y reportarlos al representante de la Policía en la zona, que también trabajaba para la Stasi.

“Las escuelas, las universidades y los hospitales estaban infiltrados. Los doctores, abogados, periodistas, escritores, actores y deportistas también. Igualmente eran informantes los meseros y el personal de los hoteles. Los clérigos y las jerarquías católicas y protestantes fueron reclutados en masa como informantes secretos, mientras sus oficinas y confesionarios estaban infestados de sistemas de escucha. Casi 100 mil líneas telefónicas en Alemania Oriental y Berlín Occidental eran escuchadas 24 horas al día por 2 mil agentes de la Stasi”.

No había nada de lo que la Stasi no se enterara durante el largo reinado de Mielke, “El Ángel del Terror”, un comunista de cepa que peleó contra los nazis, que fue asesino en su juventud, y peleó en las brigadas internacionales durante la Guerra Civil española. Participó en la Gran Purga estalinista en la Unión Soviética y en la resistencia alemana contra el régimen de Adolf Hitler. Llegó a dirigir la Stasi en 1957, y ahí se mantuvo inamovible hasta que prácticamente lo arrancaron de su austera oficina, ubicada en el primer piso del edificio el 1 en enero de 1990, en la debacle final de Alemania Oriental.

Mucho dolor causó Mielke a los alemanes. Según los historiadores, fue el arquitecto de la colectivización de las granjas en Alemania Oriental que forzó la primera emigración masiva hacia Occidente, que lo llevó a idear, para frenarla, la construcción del Muro de Berlín, aunque otros expertos sostienen que fue por iniciativa del líder soviético Nikita Kruschev. Mielke supervisó la creación de policías secretas al estilo soviéticas y guerrillas en todo el mundo. En México creó corredores para permitir el escape de aquellos a quienes apoyaban en América Latina, proporcionándoles pasaportes falsos, e infiltró al Gobierno mexicano.

Mielke, que llegó a ser considerado la persona más poderosa de Alemania después del presidente Erich Hoenecker, fue detenido en diciembre de 1989 por peculado, y en enero de 1990 por alta traición y al igual que el expresidente, por espionaje telefónico y postal. Finalmente fue juzgado por el asesinato de dos policías en Berlín en 1931, y durante su juicio apareció ante el tribunal sentado en una silla y protegido por vidrios blindados. En la cárcel le proporcionaron un teléfono rojo similar al que tenía en su oficina y sostenía conversaciones y daba órdenes imaginarias, porque no tenía línea. Sus facultades mentales iban en detrimento y en noviembre de 1994, el juez determinó que no estaba en condiciones para enfrentar un juicio. En 1995, después de mil 904 días en la cárcel, fue liberado. Cinco años después, murió. El periódico sensacionalista Bild lo reportó así: “Su mal corazón ha dejado de latir”. Con Mielke murió la Stasi, pero no su nefasta memoria ni infame legado.
02 Enero 2017 04:00:00
Postales: Berlín
Berlín.- La mayor sorpresa cuando uno se mezcla en los barrios berlineses es la desigualdad. Hay zonas enteras abandonadas y pordioseros en las calles y el metro. Por las calles se ven personas pidiendo dinero para comer y durmiendo en las estaciones de trenes cubiertos por cartones. Berlín no refleja el resplandor del poderío germano, cuyos recursos sostienen herculinamente a Europa, y tampoco es la ciudad alemana con mayor riqueza. De hecho, un reciente estudio sostiene que sin Berlín, donde el 17% de sus pobladores viven gracias a los programas sociales, Alemania crecería un 0.2% anual más. El costo de casi un siglo envuelta en crisis políticas y guerras, ha impedido que esta capital que se reunificó con Berlín Oriental hace 25 años, empiece a despegar.

Berlín no es para Alemania lo que Londres es para el Reino Unido o París para Francia, ni se asemeja a ninguna otra capital europea que lejos de restarle puntos de crecimiento, le aporta riqueza. Tampoco tiene la fuerza económica de Munich, ni el poder financiero de Frankfurt. Incluso, sólo Dresde, que pertenecía a Alemania Oriental, sufre un mayor desempleo que esta capital que, de no haber sido restaurada como tal, sería una ciudad industrial más luchando por sobrevivir, sin estar reconvirtiendo su economía hacia tecnología y servicios, como lo hizo Manchester para reinventarse. Sin embargo, Berlín carga una historia densa como muy pocas capitales tienen, y una personalidad que hace imposible pensar que en esta Alemania unida no fuera su capital.

La forma como comenzó a levantarse fue, precisamente, mediante la estrategia que siguió como parte de la propaganda de guerra contra el régimen comunista en el oriente, la cultura. Antes de que cayera el Muro de Berlín y con ello el fin de los regímenes comunistas dependientes de Moscú en el otoño de 1989, Berlín era una capital rota y dividida en dos, que vivía la dicotomía Este-Oeste, la luz y la oscuridad, literalmente. Lo experimentó brutalmente desde el 12 de agosto de 1961, cuando tropas alemanas y soviéticas levantaron en una noche un muro que rodeó las zonas estadunidense, inglesa y francesa de Berlín, dejando aislada su parte occidental y separada de Alemania.

El viejo Berlín Oriental era lúgubre en las noches, con luces pálidas en las calles y poca iluminación en los edificios sólidos, masas grises de la arquitectura estalinista, con pocos autos y casi sin gente en las calles, contrastando con el Berlín Occidental, lleno de luces de neón y febril actividad. La zona del muro, que se extendía 43 kilómetros como herida abierta en Berlín, era una franja de la muerte –en el lado oriental, donde mataban a quien quisiera escaparse por el muro– o económicamente deprimida –en el occidental, donde aparecía la pobreza que no se veía en el resto del país–. Pero la extensión de la Guerra Fría se daba en la infraestructura cultural que construyeron ambos lados.

Juntos tenían 17 museos, 17 teatros, tres óperas y ocho orquestas, que cuando se dio la reunificación de las dos capitales en 1991, representó un problema práctico. El largo acoplamiento económico y social también pasó por el cultural. Aunque se mantienen instalaciones en lo que fueron los mundos oriental y occidental, se optó que el centro de la cultura siguiera siendo la Isla de los Museos, donde surgieron cinco instituciones nacionales entre 1830 y 1930 que durante la Guerra Fría estuvieron bajo control comunista. Para regresar la vida a la capital, se inyectaron mil millones de dólares para reconstruir sus templos de arte, que albergan el Altar de Pérgamo –que da su nombre al museo– y la restauración de una parte de la Puerta de Ishtar, la entrada a la esplendorosa Babilonia, capital de Mesopotamia, o el Nuevo Museo, donde el arquitecto inglés David Chipperfield mezcló las ruinas del viejo edificio destrozado por las bombas en la Segunda Guerra Mundial con modernas edificaciones para dotar ahí de casa al impecable busto de Nefertiti, la reina de Egipto. No fue lo único.

Cada año, esta ciudad añade al arte, estética e imaginación a su horizonte, que a lo lejos se ve sembrado de decenas de torres de construcción que se adentran en lo que fue la zona comunista, que aún no termina de acoplarse al sistema político y económico occidental. Una de esas zonas es donde está la Plaza Potsdam, que se dudada florecería nuevamente porque la tenía moribunda el muro que dividía los sectores estadounidenses y soviético. Ahí se levantó un microsistema tecnológico con el Centro Sony, cubierto por una cúpula de cristal cuyo diseño asemeja la Basílica de Guadalupe, y sede de la Berlinale, el festival de cine internacional, como su eje.

El Centro Sony no es Silicon Valley, pero una de las apuestas de Berlín, es que además de la cultura, tenga una economía digital. Lo que ayuda a Berlín por encima de otras ciudades alemanas son la calidad de sus universidades –aquí estudiaron Albert Einstein y Max Planck, el fundador de la Teoría Cuántica– y los casi 40 laboratorios de investigación y desarrollo que no están afiliados a ellas, que les permitió enfocarse desde 2005 en las empresas digitales, información y telecomunicaciones. Desde entonces ha crecido 58%. No es una subida fácil, pero desde hace dos años se han visto resultados alentadores para recuperar el resplandor en este Berlín que, como lo ha demostrado a lo largo de la historia, está lleno de orgullo.
23 Diciembre 2016 04:09:00
Odebrecht: corrupción en México
La corrupción del gigante brasileño Odebrecht en México iba a quedar algún día al descubierto. Por años, los ejecutivos de Odebrecht hablaron con gobernadores en todo el país y a través de la intermediación de Luis Inazio Lula da Silva, el expresidente que recibía sus favores y fuertes compensaciones económicas y materiales, obtuvieron citas al más alto nivel en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Qué tanto de todas las obras que hicieron en territorio mexicano fue resultado de la corrupción, falta por saberse. Pero lo que quedó claro es que por un lustro, Odebereth creció en México al amparo de funcionarios y políticos a los que pagó decenas de millones de dólares en sobornos.

El esquema de corrupción que se dio entre 2001 y 2016, narrado en documentos de la Corte Federal de Brooklyn, en Nueva York, provocó que el miércoles el gigante brasileño aceptara pagar una multa de 3 mil 500 millones –la más alta en la historia de Estados Unidos–, al haber utilizado el sistema de pagos de esa nación para sus operaciones ilegales. Durante ese periodo, Odebrecht pagó 439 millones de dólares en sobornos a funcionarios, legisladores y políticos en México, Angola, Argentina, Colombia, Ecuador, Guatemala, Mozambique, Panamá, Perú, República Dominicana y Venezuela, “a fin de asegurar una ventaja indebida para obtener y mantener los negocios en esos países. Como resultado, Odebrecht obtuvo beneficios de más de mil 400 millones de dólares como resultado de esa corrupción”.

Como acostumbra la documentación de las Cortes federales estadunidenses, lo que dan a conocer son sólo ejemplos de cómo se dieron los casos de corrupción. No hay nombres de corruptores, a quienes en este expediente se refieren como “empleados” y “brasileños”, y tampoco de corrompidos. Cuando se refieren a las naciones donde se realizaron los pagos ilegales, se escogen ejemplos, pero no se abordan todos aquellos ilícitos cometidos. Es el caso de México, donde la acusación contra Odebretch establece que entre 2010 y 2014 la empresa pagó sobornos por más de 10 millones de dólares a funcionarios mexicanos para asegurar que les dieran obra pública, con lo cual obtuvo un beneficio de 300 por ciento.

Uno de los ejemplos que divulgó la Corte neoyorquina es el de un caso en octubre de 2013, donde Odebrecht “aceptó pagar un soborno a un alto funcionario de una empresa paraestatal mexicana, controlada por el Estado, a cambio de ayudar a Odebrecht a ganar un proyecto. Entre o alrededor de diciembre de 2013 y finales de 2014, Odebrecht, a través de la División de Operaciones estructuradas, pagó a ese funcionario 6 millones de dólares”. El conglomerado brasileño tiene un largo historial de negocios en México, junto con su filial en el campo de la petroquímica, Braskem, que también acusada de sobornos a partidos políticos en Brasil y a funcionarios y legisladores en otras partes del mundo, pero que en la acusación en la Corte no figura México.

Las dos empresas tienen fuertes intereses en México, y es fácil ver su historial de negocios a través del portal de Transparencia del Gobierno mexicano. En 2014, el año que usa la Corte en Brooklyn como ejemplo de la corrupción en México, Odebrecht ganó la licitación de Pemex, a través de su filial Tag Pipelines –que tampoco figura en los documentos del caso–, del tramo dos del colosal desarrollo del gasoducto Los Ramones, que recorre los estados de Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas. El contrato fue de 935 millones de dólares. No existe en esta documentación ningún indicio de que este es el contrato por el cual se pagó un soborno de más de 120 millones de pesos al cambio actual.

La relación de Odebrecht con esas dos paraestatales era amplia para ese entonces, pero son pocos los megacontratos que se adjudican a un conglomerado, como sucedió con ese tramo de Los Ramones, o como el que se dio en 2011 para la construcción del Complejo Petroquímico Etileno XXI en Coatzacoalcos, Veracruz. Esa obra dio vida al complejo más grande de su tipo en América Latina, y contó con todo el apoyo de los gobernadores Fidel Herrera y su sucesor, Javier Duarte, quienes fueron siempre festejados por los ejecutivos de Odebrecht. En el caso de Duarte, hizo viajes a su sede en Sao Paulo con gastos pagados, como secuela de esa obra que le dará fuertes ganancias a los brasileños y beneficios indirectos de ella a Duarte y su círculo cercano.

Odebrecht y su filial Braskem fueron desnudadas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. “Usaron una unidad de negocios oculta pero completamente operativa, digamos un Departamento de Sobornos, que sistemáticamente pagó millones de dólares a funcionarios corruptos en países de tres continentes”, dijo el asistente del procurador general, Sung-Hee Suh, responsable de la División Criminal. “Usaron el sistema bancario de Estados Unidos para disfrazar la fuente y el desembolso de los sobornos mediante el movimiento del dinero a través de empresas fantasma”. Las autoridades estadunidenses ya hicieron parte de su trabajo. En México vivimos en déficit. Los sobornos se remontan al Gobierno de Felipe Calderón, pero el ejemplo utilizado fue del gobierno de Peña Nieto, un dato que no pueden soslayar.
22 Diciembre 2016 04:08:00
Adiós a los tacos de lengua
El manotazo sobre la mesa del secretario de la Defensa, el general Salvador Cienfuegos, para apurar una legislación sobre seguridad interna, despabiló al Presidente y al secretario de Gobernación y los obligó, por lo menos por ahora, a tomar en serio el tema de la seguridad pública, en el entendido de que con discursos y alegorías de victoria no se dobla a los criminales, sino con leyes, acciones concretas, decisión y voluntad política. ¿Se acabarán 4 años de discursos triunfadores para ocultar los magros resultados en el combate a los delincuentes? Seguramente la retórica seguirá, pero bajo condiciones distintas. El Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, lo reconozca de esta forma o no, está perdiendo la batalla contra el crimen organizado en las calles mexicanas, y a la opinión pública en los medios de comunicación. Combinación tóxica para el último tercio de la Administración.

Tan fuerte fue la llamada de atención del general Cienfuegos que en Los Pinos tomaron la decisión de improvisar una reunión del Consejo Nacional de Seguridad Pública este martes, para lo cual, con sólo 48 horas de antelación, convocaron a los gobernadores del país para estar presentes en la Ciudad de México. No les informaron sobre los puntos de la agenda para el improvisado encuentro, con lo cual el Gobierno cerró la primera fase del control de daños después de que el jefe de las Fuerzas Armadas dijo hace dos semanas que los soldados no estaban para fungir como policías, sino para defender la seguridad nacional. Retomando una parte del mensaje del general, el Presidente y el secretario, Miguel Ángel Osorio Chong, echaron la responsabilidad de la creciente inseguridad a los gobernadores, los alcaldes y sus policías.

Varios gobernadores expresaron en privado su molestia con el Presidente y el secretario al responsabilizarlos del incremento delictivo, olvidando que en el diseño original del gobierno de Peña Nieto para el combate a los criminales se establecía que en la coordinación por parte del secretario de Gobernación, pivote del éxito de la estrategia, estaba la solución al fenómeno. El tiempo mostró que los delincuentes se comieron los tacos de lengua del secretario, quien junto con el Presidente, tuvo que reconocer 4 años después que sus esfuerzos han sido insuficientes. No hay autocrítica, se quejan varios gobernadores, pero cuando menos, empujados por el discurso del general Cienfuegos, mostró el Presidente otro interés para atacar las deficiencias y carencias de las policías municipales. Un nuevo modelo policial es lo que planteó Peña Nieto este martes, acompañado por el marco jurídico que ello necesite. Su gobierno, por encima de todo, es el que más necesita ese nuevo esquema.

La delincuencia los está doblegando. Al arrancar la semana, el Presidente afirmó que en 2015 hubo menos homicidios dolosos (medidos por denuncias) que en el último año del presidente Felipe Calderón. Si bien es cierto, cuando se suman los primeros 4 años de gobierno de cada una de esas administraciones, en la de Peña Nieto hubo un incremento total de casi 20 por ciento. No mintió el Presidente, pero acomodó las cifras para maquillar resultados. El homicidio doloso es cuando el criminal es alevoso y conoce los elementos de tipo penal que implica delito, contra el homicidio culposo que se da en defensa propia y no hay una actitud dolosa por parte del agredido.

En el último año de Calderón las denuncias de homicidios dolosos llegaron a 21 mil 736, y empezaba el decrecimiento que había anticipado en 2010 (en 2011 la cifra fue de 22 mil 852 denuncias). En 2015, las denuncias sumaron 17 mil tres, y durante los primeros 11 meses de 2016 las denuncias toparon a 20 mil 476. Es decir, la tendencia a la baja que les dejó Calderón fue mantenida por el gobierno de Peña Nieto en 2013 (18 mil 332 denuncias) y en 2014 (15 mil 653), pero el fenómeno inercial reventó en 2015, cuando se dio un repunte de 8.8% con relación al año previo. La tendencia al cierre de 2016 sugería que las denuncias rebasarían las 17 mil, con lo cual el incremento sería de 21.1%, la cifra más alta del sexenio peñista.

El presidente y el secretario de Gobernación tuvieron que admitir el repunte de la violencia y la inseguridad, tras haberse registrado de enero a octubre un incremento de mil 381 denuncias de homicidio doloso que durante el mismo periodo de 2015. En 21 entidades hubo un incremento en las denuncias, donde Guerrero, Guanajuato y Puebla fueron los estados de mayor violencia, contra Chihuahua, Michoacán y Coahuila, que es donde se registró el menor número. En los primeros 11 meses del año, el mayor número de denuncias, contra el mismo periodo de 2015, se dio en Veracruz, Michoacán y Colima, mientras que el menor número se registró en Quintana Roo, Coahuila y Chiapas.

El presidente Peña Nieto dijo este martes que la violencia y la inseguridad eran grandes retos para su gobierno. Más que eso. La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes disminuyó 6% de 2011 a 2012, mientras que se elevó la tasa de 2014 a 2015 en 7.5%, y la proyección para 2016 es de un incremento de 19 por ciento. Peña Nieto, a través de sus voceros, ofreció acabar con la violencia en los primeros 3 meses de su gobierno. Cuarenta y ocho meses después, esa afirmación resultó baladí.
21 Diciembre 2016 04:08:00
Paredes de miedo
Cuando uno pasa frente a la casa presidencial apenas si se pueden apreciar los altos muros blancos que esconden los montículos de tierra y pasto dispuestos como barreras de seguridad. Se puede apreciar la gran reja verde –de herrería similar a Las Rejas de Chapultepec que construyeron en Francia– que mandó a hacer el jefe del Estado Mayor Presidencial en el gobierno de Ernesto Zedillo, el general Roberto Miranda, y que cerró definitivamente el viejo acceso peatonal, antes vehicular, que pasaba frente a las puertas de Los Pinos. Cada gobierno le ha puesto a su sello a la seguridad y en un cuarto de siglo se han vuelto murallas que rodean un castillo de cristal.

En el gobierno de Enrique Peña Nieto, el jefe del EMP, el general Roberto Miranda, homónimo de su antecesor en la Administración zedillista, ha llevado la seguridad al ridículo. El único acceso desde hace tiempo es por el extremo norte de Los Pinos donde hay una pluma. El general Miranda ha incorporado, además de las revisiones a los vehículos para evitar que sean coches-bomba o transporten armas, que cada persona que quiere ingresar, visitantes con citas previas o trabajadores, se tiene que bajar de su vehículo para que lo revisen sus soldados, que abren cajuelas y guanteras. Las medidas son mucho más rígidas, en lo físico, que para entrar a la Casa Blanca, al Kremlin, El Vaticano o al número 10 de la calle Downing en Londres.

Esas medidas son absurdas cuando existen sistemas de información y bancos de datos que permiten conocer en tiempo real todo lo que se requiera sobre la persona cuyos datos se colocan en los sistemas. Pero los miembros del EMP no son policías chinos. Esas medidas parecen responder más a lo que los rebasa, la beligerancia social que cada vez que lo desea toma las calles, edificios públicos, propiedad privada y secuestra los espacios ciudadanos, ante lo que la autoridad pacta o transa para liberar lo tomado, sin atreverse a aplicar la ley.

La Secretaría de Gobernación es un icono de ello. El Palacio de Bucareli, su sede, cuenta como apéndices permanentes vallas y muros antimanifestaciones porque no saben cuándo llegará una protesta por un problema que en su lugar de origen –más del 95% de las manifestaciones en la Ciudad de México no son por molestias capitalinas– no se resolvió. El miedo y las precauciones en Los Pinos y en Gobernación son recordatorio diario de los problemas de gobernabilidad en México. Se nos olvida a veces porque son cotidianos, pero esta realidad origina la percepción en el mundo de un Estado fallido.

La semana pasada en Guerrero, donde hay protestas de todo tipo un día sí y el otro también, se dio algo extraordinario en ese estado de condiciones extraordinarias. En acciones simultáneas, normalistas de Ayotzinapa, maestros y activistas, atacaron con bombas molotov la 35ª Zona Militar en Chilpancingo y el 27º Batallón de Infantería en Iguala, mientras que el gobierno de Héctor Astudillo servía de intermediario para que una banda de secuestradores regresara a su rehén a fin de que los familiares de él liberaran a la madre del jefe de la banda criminal, a quien habían secuestrado en represalia. La Ley del Talión ante la imposibilidad de un gobierno para gobernar, mientras que las guarniciones militares recibieron la orden de aguantar sin defenderse. Las fotografías a la entrada del 27º Batallón de Infantería, donde se levantaron barricadas, evocó a los países en guerra donde las bases militares tienen que ser protegidas de sus enemigos.

Pero en Guerrero no había una amenaza militar. Ni siquiera simetría de fuerzas. La capacidad de fuego del Ejército y la Policía Federal supera ampliamente a cualquier organización social. No hay miedo porque no existe un poder asimétrico, sino que es una posición cautelosa y preventiva porque la autoridad carece de legitimidad como autoridad cuando de temas políticos y sociales se trata. Cuando hay un evento de esta naturaleza, los gobiernos hacen a un lado la ley y negocian. La explicación permanente es que no pueden aplicar la ley, que siempre es usada como eufemismo de mano dura, porque las cosas empeorarían más.

¿De dónde viene este argumento? Si están seguros que no habrá mejora sino mayor gravedad si hacen aquello por lo que se pagan impuestos, ¿no significa que hay un problema de fondo con el ejercicio de gobernar? Lo que han demostrado es incompetencia que resuelven con lo que llaman tolerancia institucional. La gobernabilidad está en crisis en este país que nadie se atreve a llamar ingobernable. Lo que han perdido las autoridades mexicanas es lo que define al poder como la capacidad para lograr imponer la voluntad de uno sobre los otros para poder establecer relaciones asimétricas –los gobernantes ordenan a los gobernados–, como lo definió en 1996, poco antes de morir, el filósofo Cornelius Castoriadis.

El Gobierno no tiene el poder para gobernar, porque de lo que carece es de los acuerdos institucionales para hacerlo. Si los tuviera, la aplicación de la ley, cuando se violan las leyes, sería algo normal y no algo anormal e imprudente como es hoy en día. Cuando las autoridades hablan de la capacidad de tolerancia frente a la beligerancia social, en realidad admiten su incapacidad para gobernar. Mientras no resuelvan sus carencias y deficiencias, las paredes de miedo seguirán siendo el paisaje cotidiano en este país que vive de cabeza. Es decir, mientras no haya otros gobiernos.
20 Diciembre 2016 04:07:00
El mensaje de Trump
Con la mayor discreción, el exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray, viajó a Nueva York para reunirse con Jared Kushner, yerno del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

La idea de este contacto informal, avalado por el presidente Enrique Peña Nieto, era saber qué es lo que quiere el próximo inquilino de la Casa Blanca de México. El mensaje de Trump a Peña Nieto lo ha hecho estar optimista de establecer una relación constructiva a partir del 20 de enero, como lo ha dicho en algunos discursos. El Presidente ya sabe, en principio, qué esperar en materia de migración y comercio, y también con quiénes no quiere tener relación la Administración Trump.

De acuerdo con detalles generales de la información que Videgaray dio a Peña Nieto, Trump no guarda resentimientos contra el propio Presidente, que en dos ocasiones lo comparó con Adolfo Hitler y Benito
Mussolini.

Tampoco contra la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, la responsable de buscar el vínculo con la campaña de Hillary Clinton, y quien lo espetó durante la reunión que tuvieron a finales de agosto en Los Pinos.

Trump, según lo que dijo Kushner a Videgaray, y este a Peña Nieto, tiene problemas con dos miembros del Gabinete, los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Economía, Ildefonso Guajardo.

No se llegó al veto en la relación bilateral, pero sí fue claro el yerno de Trump que el presidente electo y su equipo no se sentirían a gusto con ellos. La información que ha trascendido sobre ese encuentro no especifica cuáles son las razones por las que prefieran contacto con otros funcionarios en esos campos, ni tampoco se ha podido obtener una confirmación de que los dichos de Videgaray sean objetivos, debido a que nadie fuera de él, tiene contacto con Kushner.

La canciller Ruiz Massieu tiene prohibido establecer nexos con el equipo de transición, y la autorización para comenzar a trabajar con ellos será cuando ya sean gobierno, como el presidente Peña Nieto anticipó que sería el inicio de la relación institucional.

Peña Nieto no ha mentido. Formalmente no hay contacto; informalmente sí. La decisión de que Videgaray fuera el emisario se dio por haber sido él quien construyó la visita de Trump a México y tenía, por la vía de un banquero neoyorquino amigo del exsecretario de Hacienda y del presidente electo –quien fue el que le aconsejó que escuchara a Peña Nieto porque tenía apreciaciones incorrectas sobre el país–, el acceso a Kushner.

El encuentro se acordó en la segunda semana de noviembre y se concretó en la tercera, a la que Videgaray acudió solo. Es la segunda vez que lo veía en secreto Videgaray, y la tercera, si se suma la de la visita a Los Pinos. Es también el tercer contacto directo con el gobierno que viene; Peña Nieto ha hablado en dos ocasiones por teléfono con Trump.

En la reunión, según la información proporcionada, Kushner le comentó a Videgaray –de acuerdo con lo que reportó a Peña Nieto–, que sus declaraciones más fuertes contra México se habían dado en el contexto de la campaña, y que no serían mantenidas al pie de la letra durante la Administración.

Uno de los temas abordados fue el pretendido muro, donde el planteamiento fue que si bien Trump no podría dar marcha atrás, tampoco se haría en los términos como lo ofreció. La salida será la propuesta de los republicanos en el Capitolio, de levantar vallas, no muros, de El Paso a Brownsville, en Texas.

El muro y la migración han sido permanentemente abordados por Trump y su equipo en el contexto de la seguridad, que es el antecedente del comentario que hizo Kushner a Videgaray, según lo que ha trascendido del encuentro, sobre Osorio Chong.

No se sentirían a gusto en el diálogo y la negociación con el secretario de Gobernación, deslizó sin precisar. La figura de Osorio Chong no es acogida en Washington. El Gobierno de Barack Obama tampoco tiene una buena impresión del secretario de Gobernación, a quien cuando acudió Peña Nieto a una visita a la Casa Blanca en enero pasado, lo vetaron de la comitiva que saludó al Presidente estadunidense. Las razones por las que demócratas y republicanos se sientan incómodos con él, son desconocidas.

Cuando Kushner y Videgaray hablaron del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el yerno de Trump le dejó claro que no buscaría su abrogación, sino su renegociación en varios capítulos que, sentían, se habían quedado obsoletos.

Al que repudiaría, como sucedió, fue el Acuerdo Transpacífico, conocido como el TPP, que por lo demás, habría sido su mismo destino de haber ganado Clinton la
Presidencia.

En este capítulo, Kushner mostró a Videgaray que estarán muy atentos para saber a quién designaban como negociador del TLCAN, porque con el secretario Guajardo tampoco estaban cómodos.

A diferencia de Osorio Chong, está más claro el porqué no quisieran a Guajardo en la mesa, al ser el promotor y el defensor más duro del acuerdo comercial con Asia.

No se sabe si habrá una reunión más entre Videgaray y Kushner, pero de lo que sucedió en el primer encuentro tras la elección presidencial, todo indica que así será para que Trump pueda recibir la respuesta de Peña Nieto en lo que tendría que ser el segundo y último encuentro informal, y como ha sido la marca, secreto.
19 Diciembre 2016 04:07:00
Videgaray, el emisario de Peña
El arranque de la relación entre el presidente Enrique Peña Nieto y el presidente electo Donald Trump ha sido un desastre declarativo. Ni hubo contactos formales entre funcionarios mexicanos y miembros del equipo de transición del presidente electo de Estados Unidos, ni se establecieron institucionalmente las bases de la nueva relación bilateral. No se despidió a la canciller Claudia Ruiz Massieu, que se opuso a la visita de Trump a México, ni se nombró a Luis Videgaray, el arquitecto del encuentro y por el cual salió de la Secretaría de Hacienda. Tampoco lo designaron jefe del equipo negociador del Tratado de Libre Comercio, como se publicitó. Tanta confusión parte del diagnóstico que tras la victoria de Trump en las elecciones, invitarlo fue un acierto. Bueno. Le costó la cabeza a Videgaray, el tono de Trump contra México se agrió, se detuvieron inversiones extranjeras en México –las anunciadas en diciembre ya estaban programadas–, y el peso es la moneda que más ha perdido en el mundo. Sin embargo, en medio de tanta esquizofrenia, Videgaray está de vuelta.

En secreto total, por instrucciones del presidente Peña Nieto, Videgaray estableció un nuevo contacto con Jared Kushner, el yerno de Trump con quien arregló a principios de agosto en un hotel de Nueva York –también estaba presente Ivanka Trump, la hija del presidente electo–, la visita a México. El nuevo encuentro se hizo una vez más en un hotel en la semana del 14 de noviembre, y el propósito era comenzar a ver y acordar los términos sobre los cuales se retomará la relación bilateral, negociando detalles como, por ejemplo, quiénes serían los funcionarios de los dos gobiernos encargados de tejerlas. Tanto Videgaray como Kushner son una especie de ministros sin cartera, emisarios directos de Peña Nieto y Trump sobre los cuales no hay rendición de cuentas alguna.

Funcionarios del Gobierno comentan que estos contactos se mantienen con gran hermetismo dentro del Gobierno, donde trascienden a cuentagotas los detalles de esa reunión. Las gestiones de Videgaray excluyen por completo a la canciller Ruiz Massieu, quien tiene instrucciones precisas de Los Pinos de no inmiscuirse en nada que tenga que ver con el armado de la relación bilateral con el próximo gobierno de Trump, de acuerdo con los funcionarios. La canciller ha sido relegada por razones no claras, y a quien se espera incorpore Videgaray para que trabaje bajo sus órdenes la agenda bilateral, es el subsecretario de Relaciones Exteriores de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Miguel Ruiz Cabañas.

Ruiz Massieu se opuso a la visita de Trump a México y durante el encuentro en Los Pinos enfrentó al entonces candidato presidencial a quien le dijo, ante el silencio de Peña Nieto y Videgaray, que los mexicanos sí se sentían agraviados por sus comentarios sobre México. Sin embargo, no parece que esa sea la razón por la que se ha optado por Ruiz Cabañas. La información sobre el papel de Videgaray en el armado de la relación bilateral con Kushner es muy escasa, pero su reivindicación política es todavía más inexplicable.

En octubre pasado se publicó en este espacio la crónica del costo que tuvo la visita de Trump con el presidente Barack Obama, que descubrió Peña Nieto cuando lo vio en Hangzhou, durante la reunión de líderes del G-20. Obama le dio la vuelta todo el tiempo sin querer hablar con él, por lo que el presidente chino, Xi Jinping, anfitrión de la cumbre, los sentó juntos en la cena. Aún así, Obama estuvo más de 20 minutos dándole la espalda sin hablarle. Finalmente, cuando Peña Nieto lo atajó y le explicó los motivos de la visita, Obama, delicadamente, le dijo que no entendía nada de lo que pasaba en Washington. La información en México sobre ese viaje se manejó de distinta manera, con la difusión de una fotografía de los dos mandatarios para demostrar cordialidad. El espacio para ser tomada fue negociado por semanas con el Departamento de Estado, que estaba reticente a concederlo.

Pero si a Peña Nieto le fue mal con Obama, peor le fue a Ruiz Massieu con la consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Susan Rice. En la crónica publicada en octubre, se apuntó: “Cometieron una locura, le dijo Rice a Ruiz Massieu, según personas que conocen la pesadilla mexicana en. Todos en Washington –republicanos y demócratas–, están muy molestos con ustedes, continuó Rice, y no sólo ahí, sino en el mundo. La airada queja de quien todas las mañanas actualiza a Obama sobre qué sucedió en el mundo mientras dormía y cuáles son los riesgos inmediatos, fue más allá. Rice le dijo a Ruiz Massieu que también se habían colocado en el centro de la crítica del mundo, donde había una enorme preocupación ante la posibilidad de que Trump llegara a la Presidencia. Se tiene que ir, le dijo ominosamente, a quien le haya aconsejado a Peña Nieto invitarlo”.

Peña Nieto decidió entonces que Videgaray se tenía que ir del Gobierno, y lo dejó renunciar. Le pidió trabajos externos, como el de colaborar en el proceso de sucesión en el estado de México, pero Videgaray pidió un mes para alejarse de todo y hablar a su regreso. Lo hicieron. No se han terminado de poner de acuerdo sobre qué papel desempeñará el próximo año junto al Presidente. Pero mientras eso se define, Peña Nieto decidió que su amigo y un colaborador de años a quien respeta mucho, sería su mejor emisario, por ahora, con Trump.
16 Diciembre 2016 04:08:00
Las motocicletas no son para mujeres
La militarización del gabinete de seguridad del presidente electo Donald Trump trajo al general retirado del Cuerpo de Infantes de Marina, John Kelly, al equipo de halcones que integrarán su próximo gobierno. Su designación es muy relevante para México por la forma como concibe la inmigración y el narcotráfico, como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, y donde el terrorismo puede agazaparse. Para él, se trata de una “convergencia crimen-terror” a la que hay que combatir. Kelly no era conocido de Trump. Lo recomendó Stephen Bannon, el ideólogo y estratega en jefe de quien será el jefe de la Casa Blanca, a quien le llamó la atención su testimonio ante los Comités de Servicios Armados del Senado y la Cámara de Diputados el 12 de marzo de 2015.

En ese testimonio, el entonces comandante del Comando Sur –no del Comando Norte, como erróneamente se señaló el viernes pasado–, que tiene bajo su cargo las operaciones y vigilancia de todo América Latina y el Caribe, afirmó: “El narcotráfico, exacerbado por el consumo de drogas en Estados Unidos, ha tenido consecuencias devastadoras en muchos de los países amigos, degradando su policía civil y sistemas de justicia, corrompiendo sus instituciones y contribuyendo al quiebre de la seguridad de los ciudadanos.

“Los tentáculos de las cadenas globales involucran a las drogas con el tráfico de armas, el contrabando humano, el financiamiento ilícito, y otros tipos de actividades delictivas en América Latina, el Caribe y en Estados Unidos. Sin embargo, continuamos desestimando la amenaza del crimen organizado trasnacional y el riesgo directo y significativo a nuestra seguridad nacional y la de nuestros socios. A menos que lo confrontemos de inmediato, la crisis visible y poco confortable, la tendencia en nuestro país será tomar la seguridad de la región por sentado, lo que pienso que es un error.

“La facilidad relativa con la que los contrabandistas humanos mueven a decenas de miles de personas a las puertas de nuestro país, también sirve como otra señal de advertencia: esas rutas de contrabandistas son una vulnerabilidad potencial para nuestra patria. Las organizaciones terroristas pueden buscar las ventajas para utilizar esas mismas rutas de contrabando y mover a operadores que intenten causar daño a nuestros ciudadanos y traer armas de destrucción masiva a Estados Unidos”.

Este discurso bien lo podría haber pronunciado Trump en cualquier momento de su campaña. De hecho lo hizo, pero con menos información y conocimiento de causa como el general Kelly. Bannon, que al entrar a la campaña del republicano logró darle la vuelta a una elección que se le había ido de las manos, encontró en el general lo que Trump necesitaba para cumplir sus promesas a los electores; alguien que entienda lo que el presidente electo se imagina, y que sepa qué y por qué es importante sellar la frontera y ver la región como un teatro de operaciones donde la estrategia de Estados Unidos contenga a los terroristas. El general tendrá la responsabilidad de blindar la frontera con México y levantar el muro,.

En este campo, Kelly es el alter ego de Trump. En una entrevista que concedió a Defense One, un portal especializado en temas militares y de seguridad propiedad de la empresa editorial Atlantic Media –que entre sus propiedades se cuentan la respetada revista The Atlantic, y el bimensual de análisis conservador The National Interest– en junio de 2014, el general afirmó: “En comparación con otras amenazas globales, el casi colapso de las sociedades en la región con el narcotráfico y el flujo de inmigrantes indocumentados asociados, frecuentemente son vistos con poca importancia. Muchos argumentan que esas amenazas no existen y no representan un reto a nuestra seguridad nacional. Discrepo.

“Pese a los esfuerzos heroicos de nuestros colegas en la policía, las organizaciones criminales están adaptando constantemente sus métodos para traficar a través de nuestras fronteras. Aunque aún no hay indicios que las redes criminales de tráfico humano y de drogas están interesadas en apoyar los esfuerzos de los grupos terroristas.

“Toda esta corrupción y violencia (que se vive como consecuencia de los fenómenos), se debe directa o indirectamente a la insaciable demanda de drogas en Estados Unidos, particularmente la cocaína, la heroína y las metanfetaminas que son producidas en América Latina y contrabandeadas a Estados Unidos, junto con una red increíblemente eficiente –cientos de toneladas de droga, gente, terroristas, armas o niños– que puede viajar en tanto ellos puedan pagar la tarifa”.

¿A quién mejor podría haber encontrado Trump para que interpretara sus palabras y deseos? A nadie como Kelly, quien representa la solución a las ansiedades del presidente electo. China, por ejemplo, de quien dice el general que se está expandiendo estratégicamente a América Latina mientras Estados Unidos se descuida viendo el Pacífico.

El muro no lo vislumbraba Kelly, pero sí el apoyo a la Estrategia de Seguridad en la Frontera Sur con México, en el corrimiento de la contención de la inmigración, del Río Bravo al Suchiate. En este sentido se podría decir que Trump es la paloma, porque como halcón, Kelly lo rebasó hace mucho tiempo.
15 Diciembre 2016 04:08:00
El colapso de la estrategia
En materia de seguridad pública, las cosas están mal y se van a poner peor. La estrategia del Gobierno federal para enfrentar a los criminales se está colapsando, sin idea clara de cómo se puede replantear. Hace unos días el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, respondió que pese a la reducción presupuestal para seguridad pública harían más con menos. Una frase rápida con vida efímera en los medios, pero sin sustento. La realidad es mucho más grave de lo que reconoce. Si a las cifras oficiales nos atenemos, de mantenerse la tendencia, la ruta por la cual va el combate a los criminales producirá al final del sexenio más muertes que las registradas en el gobierno de Felipe Calderón, contra el cual Osorio Chong le gusta compararse. Si con más se hizo menos, parafraseando al secretario, ¿con menos recursos cuánto más seguirá hundiéndose el país en la violencia?

De acuerdo con la información pública del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en los primeros 47 meses del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el número de denuncias de homicidios dolosos, que son aquellos en donde se priva de la vida con conocimiento de los elementos de tipo penal, llegó a 69 mil 808. En el mismo periodo del gobierno de Calderón, hubo 58 mil dos denuncias. Es decir, en el Gobierno peñista se han registrado 11 mil 806 más denuncias de homicidios dolosos, que significa un aumento de 20.4 por ciento.

El comportamiento de los homicidios dolosos durante el Gobierno de Peña Nieto no es estable. La cifra más alta de homicidios se dio entre mayo y octubre de 2011, donde de acuerdo con la estrategia del gobierno de Calderón –el tener una mayor capacidad para abatir delincuentes o detenerlos, frente a la velocidad con la cual las organizaciones criminales podrían reclutar nuevos cuadros–, vendría un punto de inflexión y los homicidios dolosos irían a la baja hasta estabilizarse en niveles de finales de los 90 para el año 2018.

Al arrancar el Gobierno peñista se dio una baja significativa en homicidios dolosos, casi a los niveles de la primavera de 2009, derivada, sin embargo, a que en el arranque de la nueva administración, las órdenes de la Secretaría de Gobernación a los cuerpos de seguridad federales fue no confrontar a criminales. La lógica era que si no se les combatía, no habría muertos. En efecto, se disminuyó la cifra de asesinatos porque se entró en una pax narca donde los cárteles tuvieron vacaciones, que aprovecharon bien. Renació La Familia Michoacana en Los Caballeros Templarios; Los Zetas, casi aniquilados, terminaron de mudarse de delitos y restablecieron sus vínculos criminales en el exterior; y el Cártel Jalisco Nueva Generación se convirtió en la organización más rica y peligrosa.

Para mayo de 2015, todo cambió. Desde entonces la cifra de homicidios dolosos, en función de las denuncias, comenzó su repunte. En septiembre de ese año regresó al punto en que estaba en febrero de 2013, y aunque las denuncias se mantuvieron prácticamente estáticas hasta enero, en febrero de este año comenzó la escalada galopante. La proyección para el cierre de 2016 es que habrá 20 mil 476 homicidios dolosos, cifra similar a la de 2010 (20 mil 680), pero la mayor en lo que va del sexenio y con una tendencia anual al alza. Después de tres años en descenso (2012-2014), en 2015 hubo un incremento de 8.8% de homicidios dolosos en comparación con el año previo, y para este año, el aumento estimado es de 20% en relación al anterior.

El estado donde más se han incrementado las denuncias por homicidio es Guerrero, que registró mil 514 en 2014 y 2 mil 16 el año pasado, de acuerdo con los datos del Secretariado, que significan una variación de 33.2%, pese a los distintos programas federales para disminuir la inseguridad en ese estado. No hay datos concluyentes para 2016 en Guerrero, pero las condiciones de violencia parecen haberse incrementado en los últimos meses, con desaparición o anulación de las autoridades locales en varias regiones de la entidad. El Gobierno federal atendió con rapidez las necesidades en el estado, pero su velocidad no ha ido aparejada a la eficiencia.

Otras entidades muestran la lentitud de reflejos de Gobernación. Tabasco es un ejemplo, donde la variación de denuncias entre 2014 y 2015 subió en 38.7% –una de las más altas del país–, sin que interviniera la Federación hasta esta semana, que envió la Gendarmería. De enero a octubre de este año, se incrementaron las denuncias de homicidios dolosos en 25 estados, en comparación con 2015, sobresaliendo por su alta incidencia criminal Veracruz, donde la variación en números absolutos fue de 502, Michoacán con 442, y Colima con 365. Sin embargo, donde más homicidios dolosos se han cometido en los últimos 15 años son, en orden de volumen, el Estado de México, Guerrero y Chihuahua.

Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública son fríos y reveladores. Muestran las debilidades estratégicas del gobierno de Peña Nieto y exhiben la debilidad de su diagnóstico y solución. Pero este ha sido su peor año. La tasa de homicidios de enero a octubre fue de 14 por cada 100 mil habitantes, la cifra más alta del sexenio, y creciendo. Con menor presupuesto, sin estrategia ni ideas frescas, definitivamente no hay razones para la tranquilidad.
14 Diciembre 2016 04:09:00
Discusión hipócrita
La discusión en el Congreso sobre la nueva Ley de Seguridad Interna animada desde el Gobierno y respaldada por el PRI, es engañosa. Se detonó por el mensaje del secretario de la Defensa, general Salvador Cienfuegos, de urgir al Legislativo a dar marco jurídico a las Fuerzas Armadas para hacer tareas de seguridad pública en las calles mexicanas, en una llamada de atención que no ha sido todavía del todo analizada. El general criticó al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sin mencionarlo, al expresar que el papel de ser policía pertenece a policías y no a militares, que no han hecho su trabajo porque la encomienda a su colega de Gabinete de fortalecerlas, ha sido incumplida. Pero también fue maniqueo al no hacer una autocrítica por su silencio ante las decisiones del Ejecutivo de frenar la profesionalización de las policías, que trajo como consecuencia el desgaste y el descrédito de las Fuerzas Armadas, por lo cual reclamó airadamente la semana pasada.

Que el Senado y la Cámara de Diputados no se equivoquen una vez más. Quieren dictaminar al vapor la Ley de Seguridad Interna que exigió el general secretario la semana pasada, arrollados por la coyuntura del ciclo mediático al que se sumó la clase política encabezada por el presidente Enrique Peña Nieto, quien afirmó que es esencial legislar en la materia. Antes de que avance la militarización del país, hay que entender y explicar por qué se ha llegado a este punto de crisis de Gobierno que el Legislativo quiere resolver. Si existe una debilidad institucional y las policías estatales y municipales son el eslabón más vulnerable de la seguridad pública, es porque quienes ahora buscan apresurar la Ley de Seguridad Interna son quienes, en función de sus necesidades políticas de corto plazo, sacrificaron la profesionalización de las policías. Se puede argumentar que intentan cubrir sus errores y deficiencias con otro error aún mayor y sin punto de retorno. Si se han dado cuenta o no de esta contradicción, es tema para otra discusión.

La profesionalización de las policías fue desechada como estrategia de largo plazo por el Gobierno del presidente Peña Nieto, lo que las hubiera dotado de mayores recursos y posibilidades para enfrentar a la delincuencia. No se puede saber cuáles hubieran podido ser los resultados alcanzados en este momento, pero sí está claro qué no habría podido hacer el Gobierno en el momento en que comenzó a aplazar el desarrollo y mejoramiento de las policías: desarrollar la estrategia de aniquilación del cártel de Los Caballeros Templarios en Michoacán en 2013, mediante el uso de paramilitares –algunos de ellos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación-, disfrazados grupos de autodefensas. Esto le dio herramientas retóricas al Gobierno para presumir que su lucha contra criminales, a diferencia del gobierno de Felipe Calderón, sí funcionaba.

Todo aquello fueron juegos pirotécnicos. Durante la Administración actual, el Gobierno y el PRI frenaron sistemáticamente la evaluación y el control de confianza de los policías, violando las disposiciones de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que entró en vigor el 2 de enero de 2009. El artículo 183 especificaba sanciones al servidor público que inscribiera en una institución a una persona sin contar con el certificado de evaluación y control de confianza. El Artículo 139 establecía sanciones a quien nombrara a un policía, Ministerio Público o perito que hubiera sido certificado y registrado en términos de esa ley, con un Tercero Transitorio que marcaba un plazo de cuatro años a partir de la entrada en vigor del decreto, para practicar las evaluaciones.

La ruptura del camino para profesionalizar a la Policía comenzó antes de que Peña Nieto cumpliera un mes en la Presidencia, cuando el senador Omar Fayad –hoy gobernador de Hidalgo–, presentó una iniciativa de reforma al Tercero Transitorio, aprobada el 28 de diciembre de 2012, seis días antes de vencer el plazo para evaluar al personal de seguridad, para ampliarlo 10 meses más. El 15 de octubre de ese año, Fayad presentó una segunda reforma, apoyada por senadores del PAN y el PRD, para aumentar otra vez el periodo.

Este se venció el 31 de octubre de 2014, cuando todos los integrantes de los cuerpos de policías que no tuvieran la certificación de los centros de evaluación y control de confianza tendrían que haber sido separados de sus cargos. Tampoco se sancionó a quienes nombraran a policías, ministerios públicos o peritos sin pasar por ese proceso. Los hubieras no existen, pero cabe la pregunta retórica: de haberse cumplido en tiempo y forma lo que marca la ley, ¿la suerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos por policías de tres municipios de Guerrero coludidos con criminales, habría sido la misma?

La discusión encabezada por el Gobierno y el PRI para que se dictamine la Ley de Seguridad Interna también es hipócrita. Frenar la profesionalización de las policías alargó el tiempo de los militares en las calles. A esa negligencia que permitió actividades criminales, ahora quieren sumar la atrocidad de militarizar el país. Una vez más hay que insistir. La solución al problema no es la Ley de Seguridad Interna, sino un nuevo modelo policial en el país que profesionalice esos cuerpos. Ya han sido suficientemente irresponsables –por las consecuencias humanas, sociales y políticos causados– para que vuelvan a caer en el mismo error. La simulación sólo ahonda los problemas, y eleva costos y tiempos para su solución.
13 Diciembre 2016 04:06:00
Sedición (política) militar
La sedición, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española, es un alzamiento colectivo y violento contra la autoridad, el orden público o la disciplina militar, sin llegar a la gravedad. Otra acepción es la que se refiere a la sublevación de pasiones. En el marco de la política, se podría argumentar que el mensaje que el secretario de la Defensa, general Salvador Cienfuegos, dio a la nación el jueves pasado a través de los medios de comunicación fue una sedición. El secretario no habló por él solo, sino por los generales –en activo y retirados– que lo han presionado por más de 2 años porque sienten que el Gobierno los ha expuesto, utilizado y sacrificado en la lucha contra la delincuencia organizada.

Su mensaje de confrontación para protestar por la falta de un marco jurídico que regule el papel de las Fuerzas Armadas en las calles mexicanas no fue tanto un reclamo al Legislativo como el Ejecutivo, que los generales sienten que los ha abandonado. El grito del secretario de la Defensa, de que ya era tiempo de regresar a los cuarteles, tuvo como respuesta inmediata la orden del presidente Enrique Peña Nieto: los soldados se quedan en las calles. El choque claro entre el comandante supremo de las Fuerzas Armadas y su representante.

La disciplina militar, si bien institucional en términos constitucionales, fue de ruptura con el Gobierno. Las palabras del secretario no podrían haber sido pronunciadas, de acuerdo con militares retirados, de no haberse roto el diálogo al interior del Gobierno. La respuesta política fue apresurar la discusión de un dictamen sobre una nueva Ley de Seguridad Interna y aprobarla por la vía rápida. Nada más eso faltaba.

Después de dos sexenios de reclamos del jefe de las Fuerzas Armadas por la ausencia de legislación que los blinde para hacer funciones de Policía que no les mandata la Constitución, una ley sacada al vapor ante la molestia pública del general es un error. Este martes se espera que trabajen la ruta legislativa para aprobar sus dictámenes a más tardar en enero y, con seguridad, en un Congreso que responde a presiones públicas y mediáticas y no a lo que su responsabilidad para con sus representados debería ser, darán luz verde a esa nueva ley. El capítulo que piensan cerrar en realidad abre un libro que no queremos leer.

No es la Ley de Seguridad Interna lo que deben discutir y aprobar, sino las leyes que permitirán la creación de un modelo de Policía mixto en el país. Resolver el blindaje militar en tareas de seguridad pública es el equivalente a militarizar constitucionalmente esas actividades y abrir a la permanencia indefinida su presencia en las calles. El general Cienfuegos no es lo que quiere, pero es como su enérgico reclamo fue entendido. El secretario se queja de que los soldados no fueron entrenados, ni capacitados, ni está en su doctrina y esencia el ser policías. Los soldados defienden la seguridad nacional y la paz interna en momentos de quiebres institucionales, entrenados para matar al enemigo; los policías, en México y el mundo, hacen tareas de contención y prevención. Quizás los legisladores no lo comprendan, pero son temas totalmente diferentes.

Legislar en la materia militar tampoco resuelve el problema de fondo y sí, en cambio, lo eterniza. Si la debilidad institucional está en las policías, ¿qué provocaría una legislación que permita a los soldados funcionar como policías? Exactamente lo mismo que los jefes de las Fuerzas Armadas han señalado de manera reiterada, que la exposición de los soldados en las calles ha debilitado a la institución y creado las condiciones para que se corrompan. Por ejemplo, un soldado gana entre 5 mil y 10 mil pesos mensuales, una barrera salarial que cualquier organización criminal puede saltar para cooptar y reclutar a quien desee, de tropa a general. La nueva Ley de Seguridad Interna, de aprobarse, ensancha esas puertas para la corrupción y allana el aniquilamiento de las Fuerzas Armadas en la forma como fueron concebidas. Si ese es el camino deseado por el Ejecutivo y el Legislativo, ¿por qué no apuestan por el modelo japonés y alemán de un país sin Ejército?

Naturalmente tampoco es lo que quiere el secretario de la Defensa ni nadie en las Fuerzas Armadas. Si los legisladores actúan con responsabilidad, se escapan de los ciclos mediáticos y piensan para adelante, no deben legislar sobre seguridad interna, sino sobre el modelo mixto de Policía. Si no avanzan por ese camino, la vía fácil será mantener a soldados y marinos en las calles, quienes tendrán el blindaje legal para sus operaciones civiles y salvoconducto constitucional para lo que deseen.

Una vez afuera, no regresarán a los cuarteles. Si legislan con la misma urgencia de ratones asustados para aplacar la indignación de las Fuerzas Armadas, el modelo mixto de policía es lo que deben hacer, y ayudarle al secretario entendiendo mejor lo que grita.

Fortalecer las policías estatales y municipales puede ir acompañado del regreso gradual de los soldados y marinos a sus cuarteles. Los legisladores podrían acordar, en paralelo, un cronograma con el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas para que en la medida que se fortalezcan las policías y entren en funcionamiento los nuevos cuerpos, los militares se vayan retirando de las calles. Si el Congreso actúa con altura de miras, el secretario de la Defensa y las Fuerzas Armadas se lo agradecerán. Los mexicanos civiles, también.
12 Diciembre 2016 04:08:00
El candidato Meade
La dirigencia del PRI está tanteando las aguas para la sucesión presidencial de 2018, y de manera sutil busca una modificación en sus estatutos que abra la puerta para que dentro de un año pueda ser candidato a la Presidencia quien no sea militante. Así, la dirigencia quiere colocar la primera piedra para que, eventualmente, José Antonio Meade, secretario de Hacienda, pueda ser ungido candidato del PRI, sin haber sido nunca miembro del partido y pese a haber trabajado en dos administraciones panistas. El escenario para esta intentona, será el miércoles en el auditorio “Plutarco Elías Calles”, nombrado en honor del arquitecto de las instituciones mexicanas y que gobernó transexenalmente a través de un maximato.

La dirigencia del PRI convocó al Consejo Político Nacional para que discutan, entre los temas de la agenda, las convocatorias para candidaturas para las gubernaturas en Coahuila, México y Nayarit, que estarán en juego el próximo año. Este Consejo es un apéndice del que se realizó de manera kosher hace dos domingos, para que el presidente Enrique Peña Nieto no escuchara discusiones que pudieran ser agrias, y tener una audiencia cautiva para que junto con el líder del partido, Enrique Ochoa, transmitieran dos mensajes: no adelanten la sucesión presidencial, y la Asamblea Nacional será hasta otoño. Con esto, ni prematuros ni calenturas sucesorias, ni acotamientos a Peña Nieto, como decenas de priistas querían forzar al imponer el candado al candidato presidencial de haber logrado en un cargo por mayoría electoral.

En la agenda del día está la propuesta de añadir un punto en los estatutos, que se refiere a la postulación de candidatos a cargos de elección popular, para abrir la puerta a “ciudadanos simpatizantes” que puedan ser aspirantes del PRI para diputaciones locales y ayuntamientos en 2016 y 2017. Aunque el contexto es estatal, el abrir esta puerta ahora es allanar el camino para otoño próximo, en los prolegómenos de la candidatura presidencial.

Lo que quiere plantear Ochoa –aunque no lo reconozca– es un traje a la medida para Meade, quien acudió como invitado especial a la primera parte del Consejo Político vestido con una camisa blanca con el escudo claro del PRI, para contrarrestar dudas y amainar las críticas de que tiene un corazón azul, y no tricolor como quisieran al candidato presidencial. No hay ningún otro nombre en la parrilla de aspirantes a la candidatura presidencial al cual le beneficiaría esta modificación del estatuto en el escenario actual, y se convirtió en precandidato natural del presidente después de que al nombrarlo secretario de Hacienda, por el grupo que representa –el gran amigo y aún colaborador externo de Peña Nieto, Luis Videgaray, antecesor de Meade–, comenzó a elevar su reconocimiento a nivel nacional.

El conocimiento de su candidato no es algo que le preocupe a Peña Nieto, quien hace tiempo declaró que no importa si a un candidato lo conoce el 1% del electorado, una campaña detona el reconocimiento. Es cierto lo que dijo el Presidente, y cuando se analizan las encuestas de reconocimiento de nombre, se puede observar que quien está en lo alto de las encuestas como priista, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ha venido sufriendo un rendimiento decreciente. Peor aún, cuando se compara intención de voto por partido con el potencial candidato, Osorio Chong tiene casi una tercera parte del voto del PRI, lo que recuerda la elección de 2006, cuando el PRI alcanzó casi el 29% de la votación, pero su candidato presidencial, Roberto Madrazo, se cayó al 22%. Bajo esas lógicas electorales, si Meade no está todavía al 50% del reconocimiento de Osorio Chong, sus negativos no son tan grandes y el espacio para crecer es amplio, mientras que el del secretario de Gobernación parece haber llegado a un límite.

Pero esta forma de ver a los candidatos del presidente no es la manera como se aprecia en términos generales en el PRI, o como se puede analizar desde afuera. Para que Meade pueda ser impuesto, se necesita llenar el requisito que marcan los estatutos. Los priistas han ido modificando la postura radical que tuvieron frente al presidente Ernesto Zedillo, cuando en la 17 Asamblea Nacional en septiembre de 1996 se colocaron dos candados rigurosos: haber ocupado un puesto de elección popular a través del partido, y contar con una militancia de 10 años. Años después los priistas eliminaron el primer requisito que, recientemente, buscaron restaurar infructuosamente decenas de militantes.

Incorporar la posibilidad de postular a un “ciudadano simpatizante”, que permite ratificarlo para cargos de diputados federales, senadores, gobernadores o presidente en futuras reuniones de Consejo Político –bajo el control de Peña Nieto–, no resuelve la eventual candidatura de Meade. En términos de estatutos, aún permanece el requisito de ser “cuadro”. Importante, pero salvable, si Peña Nieto quiere que sea él su delfín, como el juego de ajedrez de Ochoa está señalando. Los requisitos y los estatutos, como lo experimentó Peña Nieto cuando el entonces presidente del PRI, Humberto Moreira, manipuló la convocatoria para eliminar al senador Manlio Fabio Beltrones de la contienda y quedara sólo él para inscribirse, pueden ser movidos por quien controla la burocracia.

Lo que no es tan sencillo es injertar a un candidato que no es visto bien en amplios sectores del PRI, como es Meade. Peña Nieto sí podrá imponerlo, si lo desea, pero se puede plantear que tendrá un costo: la fractura del partido y la derrota, casi por definición, en la elección presidencial.
09 Diciembre 2016 04:07:00
Otro durito de Trump para México
El presidente electo Donald Trump sigue enviando señales ominosas al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Ahora, con la próxima designación del general retirado del Cuerpo de Infantes de Marina, John Kelly, como su secretario de Seguridad Territorial, responsable de la vigilancia de las fronteras de Estados Unidos. No es por su calidad de quien estará a cargo de construir el muro entre los dos países por lo que Kelly es relevante y una mala noticia para el Gobierno, sino por su pasado, un militar de línea dura, que piensa que la migración es un riesgo para la seguridad nacional de ese país, y que ha criticado al Ejército Mexicano por su involucramiento, directo o indirecto, en la matanza de Tlatlaya y la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

El general Kelly fue hasta febrero de este año comandante general del Comando del Norte, que provee seguridad militar a Canadá, México, Puerto Rico, Bahamas y las Islas Vírgenes. Como comandante del Northcom, el acrónimo por el cual se le conoce, el general Kelly autorizó en mayo de 2015 la desclasificación de un informe del Grupo de Trabajo de Derechos Humanos del Comando de octubre de 2014, en colaboración con el Comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano, conocido por su acrónimo Norad. Aunque sumamente expurgado –con información que aún se considera secreta y demasiado sensitiva para ser divulgada, porque revelaría fuentes y métodos de recolección de inteligencia–, sus dos párrafos limpios dicen:

“1) Tlatlaya (involucramiento militar en el estado de Guerrero): ODC –las siglas para la Oficina de Cooperación de la Defensa– reporta cuatro individuos en custodia civil (tres soldados por acusaciones de asesinatos/1Teniente Coronel acusado de encubrimiento) y soldados adicionales en custodia militar (violaciones al Código de Justicia Militar). Nuevas evidencias indican que ese personal estuvo involucrado en el asesinato extrajudicial de ocho miembros de un cártel, después de dos enfrentamientos con múltiples víctimas civiles. Sedena está investigando el comandante (un general brigadier) de la zona militar que supervisa al Batallón 102 de Infantería. Si resultan implicados en una violación de derechos humanos, toda la zona militar y 10 mil elementos serán inelegibles para la cooperación de asistencia de seguridad de Estados Unidos… ”.

“2) Iguala (México/involucramiento de la policía): ODC reporta que continúan desaparecidos 43 estudiantes después de ser secuestrados por miembros de un cártel en complicidad con la Policía Municipal. Ha habido aproximadamente 50 capturas de policías y funcionarios de Gobierno, pero el paradero de los estudiantes sigue siendo desconocido. Nueve fosas clandestinas han sido halladas en las afueras de Iguala, por un total de 10 (no todos los cuerpos se han contado aún). Ninguno de los 28 cuerpos identificados hasta ahora, pertenecen a los estudiantes, con lo que se elevan preguntas alarmantes sobre la naturaleza extendida de la violencia en la región y el nivel de complicidad gubernamental”.

Esos informes forman parte de una serie de documentos en el Pentágono y el Departamento de Estado durante el Gobierno del presidente Barack Obama, que ayudaron a formar conclusiones reflejadas en los reportes anuales que da la cancillería estadounidense al Congreso, donde el volumen de páginas de violaciones a los derechos humanos en México se elevó hasta en 600 por ciento.

Otro de los documentos desclasificados fue el reporte semanal del OCD, que era el militar estadunidense que sirve de enlace con el Ejército para el tema de la asistencia, de la primera semana de octubre de 2014, donde señala sobre Tlatlaya que siguen recibiendo muchas preguntas sobre la presunta violación de los derechos humanos por parte de soldados, y se congratula que, como le informaron en la Secretaría de la Defensa Nacional, casos como ese “se estaban llevando fuera del sistema de justicia militar y transferido a las autoridades civiles”. Estas son “buenas noticias”, calificó el ODC.

El paquete de documentos secretos que autorizó el general Kelly que fueran desclasificados, también refleja las contradicciones del presidente Peña Nieto en el manejo de actos de violencia y violaciones a derechos humanos en donde se encuentran involucrados militares. Un memorando de información sobre Tlatlaya, estableció que “el presidente Peña Nieto recibió muchas críticas de la comunidad militar por darle la espalda a los soldados acusados ‘que sólo hicieron su trabajo’, y de la comunidad de derechos humanos por no actuar con la velocidad apropiada para investigar el incidente”.

La documentación desclasificada sobre violaciones a derechos humanos por parte del Ejército Mexicano forma parte del carácter del general Kelly. En un testimonio ante el Comité de Servicios Armados del Senado en marzo de 2015, el todavía entonces jefe del Northcom resaltó que cada entrevista con un presidente, un ministro o un jefe de Fuerzas Armadas en México y América Latina, siempre “empieza y termina con una discusión directa sobre derechos humanos”. De manera clara lo sintió el Ejército Mexicano, pero no se limitaba sólo a la Defensa. Aquél testimonio en el Capitolio, que habla de muchas más debilidades y fallas del Gobierno de Peña Nieto, fue lo que lo llevó a ser nombrado por Trump secretario de Seguridad Territorial.
08 Diciembre 2016 04:08:00
Insatisfacción peligrosa
La insatisfacción de los gobernados con sus gobernantes es clara. Mateo Renzi, el primer ministro italiano, fue empujado a renunciar tras el rechazo de seis de cada 10 italianos a sus reformas constitucionales para hacer de Italia una nación más competitiva. El presidente de Francia, François Hollande, reprobado por los franceses, dijo que no buscará la reelección. Los dos viven la embestida de la extrema derecha y del populismo que repudia la política y a los políticos, avivada por el voto inglés para la salida de la Unión Europea y revigorizada por la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Las semillas del descontento están sembradas, la discordia rompió la concordia, y la división evaporó la unión. Verdades de perogrullo que llevaron al presidente Enrique Peña Nieto, sumido en el rechazo popular, a pedir, por segunda ocasión en menos de una semana, la unidad de los mexicanos.

Ningún obstáculo en la historia, dijo el Presidente el martes, ha dejado de ser superado cuando los mexicanos se unen. Peña Nieto refleja su preocupación, expresada por el advenimiento del populismo en México para 2018 en la figura de Andrés Manuel López Obrador, a quien nunca se refiere por nombre en público, pero siempre le ronda la cabeza.

El Presidente se sabe rechazado –ha dicho que no hablen bien de él si no se quiere, pero que sí hablen bien de México–, y nuevas evidencias sobre el repudio se pueden observar en el tracking del sentir de los ciudadanos elaborado por Ipsos y Mori, publicadas en la última edición del semanario británico The Economist, en 25 países entre el 23 de septiembre y el 7 de octubre, donde preguntaron si pensaban que su país se encontraba en la ruta correcta o en el camino equivocado.

Sólo 11 de las 25 naciones medidas dijeron ir por el camino correcto, aunque de ese total, China y Arabia Saudita, las dos primeras de la lista, son regímenes políticos autoritarios donde no existe la libertad de expresión, y en Turquía, que está en octavo lugar, las libertades han sido minadas por el régimen en el último año. El resto son sistemas políticos abiertos donde hay elecciones periódicas y alternancias. Ipsos Mori estableció los promedios mundiales de satisfacción en 40%, y de insatisfacción en 60 por ciento. A mitad de la tabla se encuentran países como el Reino Unido, cuyos niveles de satisfacción están en 40%, o Alemania, con 35%, donde a la canciller Angela Merkel le llueven críticas por permitir la inmigración de un millón de refugiados.

Los niveles de alarma comienzan en el grupo final, donde se ronda en los 20 por cientos, la frontera donde se encuentran Corea del Sur y Bélgica. La presidenta coreana Park Geun-hye, que tiene una aprobación de 4%, enfrentará este viernes el voto donde se decidirá si empieza el proceso de desafuero en medio del escándalo porque uno de su confidentes extorsionó a empresas por casi 70 millones de dólares utilizando sus influencias, por lo que ella es investigada por abuso de poder.

El tracking establece que las principales preocupaciones de los ciudadanos y los súbditos están en la economía, el desempleo y la inseguridad, aunque la corrupción política también figura alto en la generación de la insatisfacción.

En España, que apenas si rebasa el 20%, la crisis política ha sido tan grave durante este año, que durante seis meses operó ese país sin gobierno,  apoyándose en la monarquía y el Parlamento. En África del Sur, el problema al presidente Jacob Zuma incluso su propio partido quiere destituir por presuntos actos de corrupción en compras de armas, así como conflictos de interés al haber beneficiado con contratos a una de las familias más ricas de esa
nación.

En Italia los movimientos populistas y de extrema derecha, el Movimiento 5 Estrellas y el Frente Nacional, que acabaron con Renzi en el referéndum del domingo, van ganando espacio político y electoral, como sucede en Hungría, donde su primer ministro, Viktor Orbán, a quien admira Trump, se ha embarcado en una lucha contra la libertad de prensa y expresión. El antepenúltimo lugar lo ocupa Brasil, con 72% de insatisfechos ante la peor crisis económica en 30 años, que impulsó la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, aunque no regresó la estabilidad a esa nación, que vive una nueva crisis política con el presidente interino Michel Temer, involucrado en casos de corrupción.

El último lugar le pertenece a Francia, donde se redujo la confianza en Hollande. El crecimiento de la ultraconservadora Marine Le Pen, quien considera que la victoria de Trump marcó el inicio de “un nuevo mundo”, está convirtiéndose en una candidata presidencial a quien cada vez más consideran imposible de derrotar. Hollande, de acuerdo con casi el 85% de los franceses, lleva a Francia por el camino equivocado, una cifra casi idéntica con la que los mexicanos valoran el trabajo del presidente Peña Nieto.

Lo más sorprendente del tracking no es que Peña Nieto se encuentre junto a Hollande en el sótano de la insatisfacción, sino que, a diferencia del francés y de los líderes que se encuentran en la decena peor calificada, no se tambalee en el poder. Pero esta excepcionalidad mexicana de la que tanto nos vanagloriamos, es ficticia. La insatisfacción con Peña Nieto galopa, y las tensiones que tanto teme, se potencian con el paso de los meses, igual que en el mundo, para quienes creen que lo que pasa afuera, no sucede aquí.

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