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Rubén Moreira Valdez
Rubén Moreira Valdez
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Rubén Moreira Valdez es diputado federal del PRI por el Distrito 04 con cabecera en Saltillo, Coahuila. Es presidente de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados y presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila. | [email protected]

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04 Enero 2011 05:10:48
Vasconcelos
“Por mi raza hablará el espíritu”

José Vasconcelos vio la luz casi al final del siglo XlX y su inteligencia sigue alumbrando el México fantástico que tanto recorrió. Miembro del Ateneo de la Juventud Mexicana y poseedor de una personalidad encantadoramente controvertida, hoy es reconocido como el Maestro de América y recordado como un intelectual que hizo política militante; uno de los pocos estadistas mexicanos con un proyecto de nación y las ganas de ponerlo en práctica.

Mi primer recuerdo de Piedras Negras data de los días en los cuales mi actividad profesional me llevó a dar clases en aquella ciudad; esto sucedía los sábados y era un placer permanecer allá hasta el domingo, pues me permitía disfrutar la compañía de algunos amigos mientras devorábamos el más delicioso de los desayunos, manjar que puede ser elaborado sólo por las buenas mujeres del norte y con los ingredientes prohibidos e irresistibles que Dios puso sobre la tierra.

Vasconcelos fue el primer secretario de Educación. Sin desdoro de Jaime Torres Bodet o Agustín Yáñez, su gestión en el ministerio es impresionante. Organizó la nueva dependencia con una rapidez sorprendente y le dio visión nacional. El oaxaqueño convocó a su cruzada a las mentes más brillantes de la época, sin importarle que entre ellos hubiera uno que otro “satánico comunista”, como el genial Diego Rivera.

Muchos caminos recorrió el paisano de don Benito. Desde niño, su vida fue la del romero. Sus pasos lo llevaron lo mismo a conocer a Justo Sierra y Alfonso Reyes, que a colaborar con Madero, Eulalio Gutiérrez o Álvaro Obregón. Impetuoso y genial, fue además un prolífico escritor. Igual puso sus letras en la filosofía que en la Historia, contada a su manera, y en sus fascinantes memorias. Como ministro de Educación, regaló los clásicos en ediciones populares. Qué mejor obsequio para que un pueblo aprendiera a leer en La Odisea o Las Sagradas Escrituras, más si se toma en cuenta que arriba del 90 por ciento de sus habitantes era analfabeta.

Gracias al Fondo de Cultura Económica llegó a mis manos -en dos entregas separadas por una semana- Ulises Criollo, la primera parte de las memorias de Vasconcelos, que abarca desde su infancia hasta los años iniciales de la revolución. No hay desperdicio en la obra. En sus páginas, el lector encuentra una narración de los acontecimientos que cimbraron a nuestro país en el convulso principio del siglo XX, pero también tropieza con los párrafos eróticos más exquisitos de la literatura mexicana. Los dedica a la hermosísima mujer que oculta con el nombre de “Adriana”, tan bella como inteligente y capaz de trastornar a los servidores de una “batería” al grado que le permitieron dispararla en pleno centro de la Ciudad de México, sin importar que el obús destruyera la torre de un concurrido templo. No pienso revelar la identidad de la bella compañera temporal del Maestro de América, pero en cualquier librería hoy se vende su biografía.

Piedras Negras es una gran ciudad, con gente culta y trabajadora. Sus calles están llenas de historia. Por ellas caminaron Madero, Carranza, López Mateos y, de niño, mi admirado Vasconcelos, quien escribió profusamente sobre su estancia en ese rincón donde inicia la Patria.

De mis años de profesor vienen a mi mente aquellos desayunos faraónicos; el calor extremo de verano y el frío purificador de invierno; la plática docta y generosa de Daniel Hernández Isáis; la amistad de José Maldonado; el auxilio que siempre me prestaron Manuel Ramos y Manuel Meléndez Garza, y la envidia que me causaban aquellos editorialistas que tenían la suerte de aparecer en Zócalo, el gran periódico que leía, sin falta, antes de mis aquelarres gastronómicos en los que me acompañaban Víctor Zamora y Leonardo Rodríguez.

El tiempo me ha dado muchas satisfacciones, entre ellas las de conocer Piedras Negras y a su gente; escuchar a Elías Sergio Treviño Earnshaw, sin duda uno de los más grandes oradores de Coahuila; caminar por donde lo hizo Vasconcelos; conocer la identidad de ese “cuerazo” que era “Adriana”, y escribir en Zócalo.

Posdata: A mis dos lectores les aviso que hago una pausa y reinicio el 6 de julio.


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29 Diciembre 2010 05:10:29
‘Acuérdense del Álamo’
“Ese azul que cae, como cascada, en esa tierra tan llena de soledad”


En el centro de la ciudad de San Antonio, Texas, el viajero puede encontrar un gran “mall”, conjunto de edificios comerciales que caracteriza la moderna arquitectura norteamericana; la cual, por cierto, ejerce una rara atracción sobre el ser humano, estimulándolo a consumir todo, incluso lo necesario.

Al lado del espantoso centro comercial están los restos de la Misión de El Álamo, templo del orgullo –por no decir “nacionalismo”-- texano. En este sitio, hace más de 170 años el Ejército mexicano le dio una tremenda felpa a un grupo de independentistas, entre los que se encontraba el famoso David Crockett. Las cosas terminaron mal, primero para los defensores y luego para los atacantes, que tiempo después fueron derrotados en forma vergonzosa.

El Álamo no es la única misión en la ciudad sede de los Spurs. Los españoles construyeron varias a las márgenes del río, incluso algunas de mayor valor e interés arquitectónico. Pero la de El Álamo pasó a la historia por la carnicería que ordenó el pendenciero Santa Anna y la pésima película que, sobre este episodio, protagonizó John Wayne.

Vito Alessio Robles, un saltillense que hizo la guerra con las armas, los editoriales y la historia, narra las primeras fundaciones en La Laguna, las vicisitudes de los primeros colonizadores, una buena parte de ellos tlaxcaltecas, en su epopeya por poblar esas nuevas tierras. En su libro “Coahuila y Texas en la Época Colonial” podemos encontrar las referencias a Santa Ana de los Hornos y al paraje conocido como San José y Santiago del Álamo, cuya profusión de manantiales invitaba a la explotación de la tierra. Pronto se originaron prósperos asentamientos, que fueron la cimiente de la hoy Comarca Lagunera y del espíritu de trabajo y fuerza que distingue a sus habitantes.

El controvertido Jesús Reyes Ferreira, al preguntarle qué le gustaba del arte, contestaba “lo bueno”; y al inquirirle qué era “lo bueno”, respondía “lo que me gusta”. Con esa frase de “Don Chucho” he caminado por la vida para apreciar lo que me viene en gana. Hace unos años, en compañía de los historiadores Arturo Berrueto, Lucas Martínez y el inolvidable Jesús Alfonso Arreola, fui a dar a la Hacienda de Hornos. Lo que apreciamos nos llenó de tristeza: El panorama era desolador y presagiaba la desaparición del sitio que vio pasar a los insurgentes.

El turista que escucha a las hijas de Texas narrar cómo Coahuila fue despojado de más de la mitad de su territorio gracias a un gobierno central inútil y a un presidente espurio, puede percatarse de una interesante referencia: la misión, convertida en fortaleza, recibió su nombre por el hecho de que un grupo de soldados procedentes del distante Santiago del Álamo, hoy Viesca, Coahuila, fueron asignados al lugar.

Me  va a disculpar don José Armando García Triana. Su modestia lo hace pasar inadvertido y atribuir siempre a otros que los proyectos que emprende lleguen a buen puerto. La magnífica restauración del templo de Santa Ana de Hornos sólo se pudo lograr gracias al esfuerzo de “Pepe” y a los demás integrantes de la asociación Adopte una Obra de Arte.
Me felicito en conocer a los García Camil; son ellos una gran familia, amante de la cultura y orgullosa de su origen lagunero. Ese amor a la tierra lo trasforman en trabajo desinteresado para rescatar y conservar el acervo histórico que nos explica la identidad del pueblo que venció al desierto.

En los próximos días iré de nuevo a ese pueblo mágico que es Viesca, a escuchar las historias que con gusto y sabor cuenta Tomás Santoyo y la interpretación de la realidad que con maestría hace el culto Salvador Hernández Vélez. Voy a esa cápsula del tiempo donde se come un dulce que, dicen, era de la predilección de la universal sor Juana Inés de la Cruz, quien, para escándalo de su tiempo, irrumpía con su inteligencia en el mundo de los hombres.

El proyecto de reconstrucción va a continuar en el  2011 gracias a la bendita “terquedad” de García Triana, de sus cuates y a los recursos que gestionó Miguel Riquelme desde la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. Buen Legislador tiene Viesca, que prosigue con lo que en su momento hizo eficazmente el docto Javier Guerrero García por la reconstrucción.

En mi mano tengo un ejemplar de “Nomádica”. La portada presenta una excelente fotografía de la iglesia restaurada. Mi mujer me asegura que es bellísima, mientras yo recuerdo a Chucho Reyes Ferreira, aquel genio de la pintura que desde niño admiro con devoción.



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Rubén Moreira Valdez es presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila.
22 Diciembre 2010 05:10:17
El Divino Maestro
En el centro de la parroquia, un hombre saltaba, gesticulaba y provocaba para cumplir con su encomienda: Difundir el Evangelio. Soy católico desde niño, gracias a las catequistas que en el colegio María Álvarez, bajo la sombra de las torres de la iglesia de la Trinidad, en plena calle de Centenario me enseñaron la vida del Nazareno. Pero soy creyente desde el día que escuche por vez primera a don Antonio Usabiaga.

A Mateo lo llamaban también Levi y se dice que Jesús lo hizo uno de sus apóstoles, retirándolo de la mala práctica de cobrar impuestos. Belén está encerrada por muros de cemento armado de más de ocho metros; de ser hoy los días en los que María y José regresaban a la tierra de sus mayores para ser censados con mucha dificultad podrían entrar a la ciudad. Una aduana escrupulosa y un piquete de soldados los harían ver las de Caín.

Usabiaga organizaba viajes a Tierra Santa; conocía tan bien los lugares que con su relato podía trasladar al escucha a la tierra que pisó el Divino Maestro. No tuve la suerte de pegarme en uno de sus tours, pero el día que conocí el lugar donde dio a luz la Madre de Dios, recordé la profecía “….tú, Belén Efrata, aunque eres la más pequeña entre todos los pueblos de Judá, tú me darás a aquel que debe gobernar Israel” y la voz de don Antonio que repetía “el Mesías nació entre los pobres y representa la esperanza” y remataba “Jesús esta vivo”.

México padece los peores momentos en los últimos ochenta años, la violencia cabalga como un jinete apocalíptico y la autoridad es ineficaz porque no entiende que se trata de un síntoma de un problema mayor. En esta Navidad estemos conscientes que lo peor que nos puede suceder es perder la esperanza, si esta se muere habremos perdido la verdadera guerra y el futuro de nuestros hijos

La prédica de aquel hombre de pequeña estatura, avasallaba, la erudición enmudecía a la audiencia. El licenciado, como gustaba ser llamado, tenía la mala costumbre de lanzar preguntas a los asistentes. A la falta de respuesta venía la reprimenda y la exigencia de estudiar las escrituras. No de leerlas, se exigía el estudio. El canónigo predicaba con el ejemplo y en el anexo de la parroquia de Fátima dirigía con éxito el centro Fray Juan Larios institución empeñada en la enseñanza de la teología y la historia de la Iglesia.

El mensaje de aquel cura entrañable, era luminoso. El Salvador, el Hijo del Hombre representa la esperanza de un hombre nuevo, de una vida mejor, de un cambio significativo. En mi mente está el recuerdo de su pregunta “si Jesús caminara por las calles de esta ciudad, como distinguiría a los cristianos” y agregaba, en los primeros días de la Iglesia era fácil señalar a los seguidores del Pescador, pues contradecían en todo la decadente conducta del imperio.

Mateo termina su Evangelio con la esperanza del Jesús vivo que dice “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”.

Feliz Navidad…


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Rubén Moreira Valdez es presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila.
15 Diciembre 2010 05:10:34
Profeta en su Tierra
“El fin está en los medios, como el árbol en la semilla”. Gandhi

Visitar la casa de la abuela era para mí una delicia. Había obligaciones que cumplir sin chistar; y de eso se encargaba sin dar tregua la madre de mi padre; una coahuilense que siguió al médico --su esposo-- por buena parte del país hasta estacionarse en la popular colonia Independencia en Monterrey. En esa casa, donde mi abuelo tenía su consultorio, educó a sus seis hijos.

De no fallarme la mente, creo que era un jueves, aunque sí estoy seguro que iniciaba la jornada vespertina. Frente a nosotros apareció un torbellino que exudaba carisma y nos bombardeaba con su cultura impresionante. Se trataba del maestro de Teoría del Estado. Para mí, lo de menos fue el magnífico texto del prestigiado jurisconsulto Héctor González Uribe. Es más, no recuerdo haber tomado nota alguna, pues mi único y mayor interés era escuchar al maestro sin ninguna distracción, ni siquiera la de escribir una pequeña referencia.

En una pequeña caja, Gregorio Pérez Mata guardaba celosamente su colección de los mejores artículos de quien era nuestro profesor de Teoría del Estado. Casi todos los había yo leído, pero en lugar de guardar esas joyas se me ocurrió coleccionar estampillas. Era un rito el sacar la famosa cajita, pues el ahora magistrado coahuilense no sólo presumía su propiedad, sino que además me mataba de envidia con sus experiencias escolares bajo la sombra de Catón. Gregorio estudió bachillerato en el glorioso Ateneo Fuente, en donde tuvo el privilegio de convivir con él y disfrutar del ambiente cultural que inundó las aulas de esa centenaria institución. En cambio, yo opté por la inmejorable educación de Don Bosco, que en Saltillo es ofrecida gracias a la bonhomía de quien fuera el artífice de la industrialización de nuestra ciudad, don Isidro López Zertuche. No hay felicidad completa, ni siempre se puede tener todo. Me decidí por mi querido Colegio México, y retrasé varios años mi encuentro con “AFA”.

Después de un espartano desayuno, la abuela, con perfecta dicción y mejor entonación, iniciaba la lectura de “El Porvenir”. Notas y editoriales eran comentados, y ella –coleccionista de estampillas-- también recortaba lo que le parecía importante. La parte estelar de esa sobremesa era el mejor de los editorialistas: AFA, Catón, Armando Fuentes Aguirre, mi futuro maestro de Teoría del Estado… el Profeta en su Tierra.

Con Catón aprendimos Teoría del Estado, pero también Historia Universal y Patria. Nos inició en el aprecio a la cultura y durante varios meses cimbró las conciencias universitarias con su ejemplo de lucha democrática. Lo vi de pie sobre un automóvil hablando a los estudiantes de una escuela que le impidió el acceso. Me recordó al oaxaqueño que pisó las calles de Piedras Negras, al Maestro de América, al que nos dijo que por nuestra raza habla el espíritu; al inmortal José Vasconcelos que en su peregrinar ganó la historia y, al igual que AFA, la escribió con profusión y valentía.

Hay maestros que nunca serán superados por sus alumnos y menos por quienes son aprendices eternos. Tal vez con humildad el alumno de ese maestro puede aspirar a ser una sombra que lo siga y que orgullosamente pueda presumir que lo vio entrar como un torbellino al salón de clase. Esto último lo he hecho muchas veces, con muchas personas y en muchas ciudades del país. La última vez a un distinguido “catonólogo”, don Humberto Benítez, quien percibí que murió de envidia –como a mí me sucedió con Gregorio-- cuando le conté que lo conocía.

Desde hace treinta años resuena en mi cabeza “el fin está en los medios, como el árbol en la semilla”. La escuché de mi maestro un jueves por la tarde en la Escuela de Jurisprudencia, hasta donde lo llevó su esposa en una vagoneta Rambler American. Con esa frase de Gandhi derrumbó el pensamiento del terrible florentino y marcó mi vida.



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08 Diciembre 2010 05:10:58
30-30
Como parte de los eventos conmemorativos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, el PRI Coahuila optó por romper esquemas tradicionales y apostar a la cultura. Durante el mes de noviembre, miles de personas se reunieron para leer y escuchar diversos textos.

En Saltillo se dio lectura durante varios días al Quijote y se representó El Tenorio. En Torreón se puso en marcha el ciclo de lecturas continuas 30-30. El objetivo fue que grupos del PRI leyeran durante 30 días consecutivos 30 obras enfocadas a la Revolución Mexicana.

Vale la pena comentar esta conmemoración por su oportunidad y creatividad. A ciertas personas les incomoda la Revolución, le regatean méritos al movimiento o incluso lo niegan. Cómo no, si son ellos quienes heredaron en sus creencias e intereses los de aquellos que fueron derrotados. Cómo celebrar a Madero, a Villa o a Carranza, si su comunión ideológica se daba con Díaz, Limantour, Cassasús y Huerta.

Olvidan, al cuestionar los méritos de la Revolución, que antes en este país no había salarios mínimos, ni sindicatos, ni utilidades, ni vacaciones. Prefieren ignorar que millones de peones vivían en las haciendas de unas pocas familias, endeudados de por vida con las tiendas de raya. Quieren que olvidemos que fueron los gobiernos de la Revolución los que crearon el Seguro Social, el ISSSTE y el Infonavit.

Durante 30 días, el Comité Municipal del PRI en Torreón fue la sede en la que miles de torreonenses acudieron a conmemorar –leyendo-- el Centenario de la Revolución. Se escuchó en voz de priístas a Reed, Rulfo, Katz, Villarreal Lozano, López Velarde, Mares, Valadez, García Medrano, Urquizo, Campobello, Vázquez Zoraida, Terán Lira, Vilchis Roque, Abreu, Mancisidor, Orozco, Paco I. Taibo II, Garciadiego, Soto Campos, Roberto Martínez, José Fernández, Villalpando, Orduña y Ponce, Rafael Muñoz, Savater, Florescano, Cato y Crockeroft.

De forma inesperada, el 30-30 originalmente concebido fue rebasado por el propio impulso de la militancia priísta. A los pocos días de comenzar el ciclo de lectura, muchos comités seccionales retomaron el esfuerzo en varias partes de Torreón. Resultado: El 20 de noviembre más de 120 comités seccionales realizaron lecturas simultáneas de obras completas.

El PRI Coahuila reconoce en Salvador Hernández y Alfio Vega a impulsores del trabajo partidista y de la cultura. Reunir a miles de personas para leer y escuchar dichas lecturas es un gran mérito en un país como el nuestro, donde leer es un hábito tan útil como escaso. Este ejercicio fue una muestra de gran capacidad de organización y movilización; un reflejo de que un partido político que puede activar a miles de personas para que lean, también puede --sin duda alguna-- contar con el apoyo de cientos de miles en las elecciones.

Indudablemente la lectura es, al igual que el PRI en Coahuila, acción y fuente de creación permanente.


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01 Diciembre 2010 05:10:24
Que mañana no sea el ayer
En los últimos años, la industria automotriz ha cambiado tanto que hoy los autos se fabrican más ligeros, dañan menos al medio ambiente y satisfacen más, por supuesto, a quienes los compran.

Es un sector que mantiene ventajas competitivas gracias a su ubicación geográfica, los tratados comerciales, mano de obra calificada y altos estándares de calidad. El impacto de este giro en el crecimiento económico del país es determinante: genera el 17.3 por ciento del PIB manufacturero y un millón de empleos en toda su cadena productiva. En el ranking de la producción mundial de automotores, México ocupa el noveno lugar.

En Coahuila, mi estado, se localizan dos armadoras de vehículos ligeros y una de tractocamiones. Más de 300 empresas, que representan unos 70,000 empleos directos, están vinculadas al sector. Es el cluster automotriz más importante de México. Produce 400 mil unidades anuales. Cuatro de cada 10 vehículos ligeros en el país se ensamblan en la zona Saltillo-Ramos Arizpe.

Por eso, nos preocupa a los coahuilenses el poco o nulo interés que las autoridades federales han puesto para atender este sector estratégico que sufre el peor trance económico en los últimos 50 años. Otros países supieron enfrentar el desplome de las ventas originado por la crisis en 2009. Diferentes gobiernos implementaron medidas para incentivar este sector y reducir los efectos.
Alemania es el mejor ejemplo de apoyo oportuno y eficiente: Exentando el pago del impuesto anual de circulación a vehículos nuevos y con un subsidio condicionado de 2,500 euros, sus ventas del ramo alcanzaron cifras récord el año pasado. En el mismo periodo, Estados Unidos aplicó el programa “Cash for Clunkers”, que se tradujo en la venta de unas 690,000 unidades. China y Corea no se quedaron atrás y con estrategias similares lograron en el aciago 2009 incrementos de 29 y 21 por ciento en sus respectivos mercados.

Experto en gastar tiempo y energías para hablar de los problemas en vez de afrontarlos -parafraseando al innovador Henry Ford-, el Gobierno de la República implementó con lastimosos resultados un programa de renovación vehicular, pues sólo 12,848 unidades fueron reemplazadas por nuevas.

Ese número desaparece rápidamente cuando el Gobierno Federal abre las puertas a la acelerada importación de autos “chatarras”. El costo de esta medida es enorme, pues además de contaminar el ambiente golpea de manera brutal al sector, al competir con vehículos “chatarra” que no pagan impuestos ni se ajustan a las leyes mexicanas. Su importación ilegal afecta a entidades con vocación eminentemente automotriz, como Coahuila. Cada auto “chocolate” que ingresa a México pone en riesgo al empleo y al sector.

Coahuila, la “Detroit de México”, no se cruzó de brazos. Hizo su propio esfuerzo mediante un programa de reactivación automotriz, consistente en ofrecer 85 por ciento de descuento en el Impuesto Sobre Automóviles Nuevos y tenencias con costo de un peso. Las ventas locales se dispararon más del 20 por ciento.

Urge, pues, implementar al corto plazo un programa de incentivos fiscales para reactivar la industria y fortalecer nuestro mercado interno. En Brasil se aplicó con gran éxito. En el año 2004 vendían un millón y medio de unidades, al tiempo que en México era alrededor de un millón cien mil vehículos. Seis años después, Brasil vende tres millones de automotores anuales y en México caímos a sólo 850 mil por año.

El sector automotriz necesita ser más competitivo, demanda en la que las políticas públicas juegan un papel determinante. Aprovechemos, entonces, la tendencia mundial de la industria armadora de vehículos en donde la logística se ha vuelto factor clave, y en eso la ubicación de México es única. Impulsemos un programa más agresivo de atracción de empresas de autopartes, fortaleciendo a las mexicanas -especialmente a las pequeñas y medianas- con capacitación, financiamiento y sistemas de calidad para que nuestros empresarios tengan acceso al competido sistema de proveedores. Invirtamos en centros de investigación para evitar una dependencia excesiva del exterior en este ramo. Adecuemos las instituciones educativas. Apoyemos la investigación.

Tareas inaplazables todas, si queremos pasar de país ensamblador a país desarrollador que agregue valor a nuestros productos para que la industria automotriz local y nacional avance sobre ruedas.

No perdamos más tiempo porque, como lo sentenció el creador del Fordismo, “cuando pensamos que el día de mañana nunca llegará, ya se ha convertido en el ayer”.


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24 Noviembre 2010 05:10:40
Rosalía de Castro
“Miña terra, miña terra, terra donde m’eu criei, hortiña que quero tanto figueiriñas que prantei...”

Las escrituras claman que Dios creó los cielos, la tierra y todo lo que hay en ellos en seis días. En el mismo Génesis se consigna que el Todopoderoso dedicó el siguiente al descanso. El Libro de libros lo consigna en sus primeros párrafos: “Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”.

Lo que no cuenta la Biblia es en qué lugar el Señor descansó de su arduo trabajo. Qué sitio de los cielos o la tierra fue el que tuvo el privilegio de ser escogido para tomar su asueto el que todo lo puede.

Rosalía de Castro nació en el Año del Señor de 1837, en la ciudad que custodia los restos del santo peregrino. La niña fue bautizada a las pocas horas de ver la luz; no la presentaron sus padres, sino una mujer que trabajaba para su madre. A los pocos días, la menor salió de Santiago de Compostela para vivir con la familia paterna en un pueblo cercano. El tiempo la reencontró con su madre, a quien admiró y de quien seguro heredó su personalidad fuerte e independiente.

Galicia es tierra de contrastes y, por lo tanto, de migrantes. El pueblo gallego está disperso en el mundo. Los primeros llegaron a las Américas en los días de Colón, y en diversos momentos de la historia nuevas oleadas nutrieron a muchas otras culturas. Galicia es un paraíso que invita a reposar; su paisaje es espléndido y lo caracterizan cinco rías de aguas oscuras.

La guerra y el hambre son la espada que empuja a mujeres y hombres para abandonar su hogar. Los padres salen a buscar el sustento de la familia; los jóvenes, un futuro mejor. La historia de los clandestinos que salen de sus tierras es siempre la misma: Sufrimiento, sufrimiento y más sufrimiento.

No importa si se es mexicano, magrebí, gallego, peruano o irlandés; tampoco hay diferencia si hablamos del siglo XVl o del XXl. El migrante sufre por el pecado de querer sobrevivir; vende su fuerza de trabajo, que es lo único que tiene y arriesga todo. De vez en vez, la apuesta se pierde y el padre no regresa. Deja la zalea en una alambrada, en una crujía, en un rancho de Tamaulipas, o en una patera entre Ceuta y Gibraltar.

La poetisa se distinguió por su rebeldía, por sus versos melodiosos; por su feminismo inteligente y su amor a Galicia. La mató un cáncer incurable y su fama la convirtió en un ícono de la cultura de su patria, porque ser gallego no es ser español, pues para el primero su patria es la que vio nacer al heroico Lister.

Rosalía escribió a favor de su tierra y su gente. En su poema “Castellanos de Castilla” con rabia denunció:

“Cuando fue, iba sonriendo; cuando vino, venía muriendo; el que ilumina mis ojos, el amante de mi pecho”. Y más adelante, con dureza y amargura agrega a este poema que reclama el maltrato a los migrantes: “¡Castellanos de Castilla,
tenéis corazón de acero, alma dura como las peñas, y sin entrañas el pecho!”
La tradición dice que el Señor, una vez terminada la Creación, se fue a Galicia a descansar. Apoyó su mano en la arena húmeda; hundió sus dedos y al retirarlos el mar ocupó la impresión dejada por ellos, configurando las cinco rías que caracterizan a la costa gallega. Al sacudir la mano, el lodo que cayó al mar formó unas pequeñas islas.

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17 Noviembre 2010 05:10:29
El pueblo de las nubes
Lejos, muy lejos de México, en el desierto del Sahara, toda una generación de huérfanos de la guerra no conoce su país. Viven a diario, desde hace 35 años, una interminable agonía. Son extranjeros en su propia tierra, discriminados por el régimen marroquí que los expulsó civil y militarmente.

Es la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), ubicada al noroeste de África y con cerca de un millón de habitantes. Sin embargo, en medio de las adversidades y con el inclemente desierto a sus pies, la orgullosa nación saca ímpetu de la gran fuerza colectiva, uniendo sus manos cada mañana para recibir el sol del desierto.

La trágica condición de la comunidad saharaui inició en 1975, cuando Marruecos invadió el Sahara Occidental. Tras soportar un siglo de injusticias por parte de los colonizadores españoles, la RASD registró durante los años 40 y 50 altos grados de represión y hambre. En 1963, el Rey Hassan II de Marruecos solicitó a Franco la anexión del Sahara, tierra rica en minerales y fosfatos. En 1967, la ONU planteó a España la independencia de esta nación, pero los desacuerdos entre Mauritania, Marruecos y Argelia por el territorio frenaron la iniciativa.

Fue hasta 1975 cuando el gobierno español firmó los “Acuerdos de Madrid”. El día que salieron los españoles, por el otro lado entraron Mauritania y Marruecos. La RADS es una espina en medio del África francófona y un ejemplo de una democracia moderna junto a naciones con prácticas medioevales.

El conflicto no se ha solucionado en décadas. A la RASD le asisten el derecho y la razón. Por unanimidad, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya emitió un dictamen el 16 de octubre de 1975 que demuestra la existencia de derechos, incluidos sobre la tierra, y rechaza los argumentos de Marruecos.

La República Árabe Saharaui Democrática vive desde entonces una larga lucha por su libertad. El alto al fuego vigilado por la Misión de las Naciones Unidas para el referendo en el Sahara Occidental, que el 29 de abril de 1991 estableció el Consejo de Seguridad de la ONU, abrigó una esperanza para resolver el conflicto. Ésta se desvaneció, pues la disputa se encuentra en un larguísimo “impasse” por la contundente negativa de Marruecos a aceptar el referéndum libre que apoyaba la mayoría de las naciones miembros. El proceso de paz se encuentra estancado, pero los saharauis no abandonan la búsqueda de su independencia total.

Las presiones marroquíes, incluida la construcción de un muro de más de dos mil kilómetros de largo que divide de norte a sur el Sahara Occidental, permanentemente vigilado por más de 150,000 soldados del ejército marroquí con radares y minas antipersonales, han impedido la autodeterminación de la RASD, como lo ha descrito Amnistía Internacional.

La gran mayoría de los saharianos viven en precarios campos de refugiados en territorio argelino, organizados por el Frente Polisario (Movimiento de Liberación del Sahara Occidental) para reclamar su legítimo derecho a la autodeterminación y el territorio que les pertenece. Aunque distante, poco conocido y a pesar de la brutalidad del colonialismo, es un pueblo con gran dignidad y constituye uno de los más grandes ejemplos de solidaridad y fortaleza social; un pueblo sin hambre y en donde las mujeres son el principal motor de su comunidad.

Pero lo peor acaba de suceder. Hace unos días, Marruecos asestó un golpe sangriento al atacar y desalojar un campamento saharaui. El saldo fue brutal: 18 muertos, 723 heridos y 159 desaparecidos. La comunidad internacional ha guardado silencio. La ONU tampoco se ha pronunciado al respecto. Disimulo, a veces convertido en complicidad, que condena a ese pueblo a seguir viviendo un exilio obligado.

Miles de saharianos habitan en tierras ajenas; tierras prestadas, áridas y agrestes del desierto de Argelia. Reciben ayuda internacional para poder sobrevivir, pero les falta lo más importante: Su libertad. Padecen un drama humanitario que necesita nuestra atención. La situación empeora. El proceso de paz está bloqueado y los orgullosos saharauis se encuentran bajo asedio y siguen abandonados a su suerte en el desierto del Sahara. Es urgente devolverle la libertad a un pueblo que la idealiza como la oportunidad maravillosa de convertir el desierto en un oasis de democracia y fraternidad.

Don Miguel de Cervantes Saavedra escribió en El Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”. Mis amigos saharauis siempre recuerdan que no habría desierto sin una suma de granos de arena.

Los saharaui caminan por el desierto en busca de la muy escasa lluvia. Por eso lo llaman con el hermoso nombre de “El pueblo de las nubes”.


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10 Noviembre 2010 05:10:33
‘Der Untergang’
En 2005 apareció la producción alemana Der Untergang, que en México tuvo el título de La Caída y en otros países El Hundimiento. Del director Oliver Hirschbiegel, la cinta narra los últimos 12 días del Tercer Reich y por ende, de la vida de uno de los orates más reconocidos que ha tenido la humanidad: Adolfo Hitler. La historia se armó gracias a las memorias de Albert Speer, quien fuera el arquitecto del régimen nazi y con los recuerdos de Traudl Junge, una bella alemana, secretaria de este loco, que gustaba de aparecer con uniformes militares.

Hace unos días, Transparencia Internacional publicó su más reciente Índice de Percepción de Corrupción (IPC). México descendió hasta el sitio 98 (el peor lugar en los últimos 10 años) de 178 países clasificados, cayendo 40 peldaños en una década. También apareció el ranking de Prosperidad realizado entre 110 naciones por el Instituto Legatum del Reino Unido. Perdimos 10 escaños; ahora ocupamos el número 53.

Semanas antes, en Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial informó que en los dos lustros que lleva gobernando el PAN nuestro país, se desplazó al lugar 66 del Índice de Competitividad Global, perdiendo un total de 24 puestos, 14 durante el actual gobierno; el Fondo Monetario Internacional reveló que luego de ser en 2001 la novena economía mundial, ahora somos la décima cuarta.

No obstante la contundencia de esos indicadores, Calderón pretende justificarse al decir que “mucha gente está ensimismada en cierto desaliento y hay desánimo en algunos sectores; para algunos mexicanos la crisis sigue, incluso para otros estamos en lo peor de las crisis y para otros más no hay salida”, y asegurar que incluso la economía nacional está en ¡franca recuperación! No hay duda: Una condición peor que la ceguera es esforzarse en ver lo imaginario. La caída de México en todos estos indicadores son la causa; los efectos, la pobreza y la inseguridad cada vez más graves. Hoy más de 50 millones de connacionales son pobres. Del 2006 al 2008 aumentaron 5.8 millones; a éstos se suman 4.8 millones por la crisis económica de 2009. El resultado, 10.6 millones de nuevos pobres con el presidente Calderón. Sin duda, la sordera es el sello de la casa en el Gobierno federal. La semana pasada fue la más violenta en la historia moderna del país. Ante las masacres de jóvenes en Juárez, Tijuana y Tepic, el ex presidente Vicente Fox pidió un cambio de rumbo. La respuesta no tardó en llegar. Calderón atribuyó a “las muchas equivocaciones” de su correligionario panista el hecho de que el crimen organizado alcanzara los niveles actuales.

“Tengo un gran respeto por el ex presidente Fox, pero creo que cometió muchas equivocaciones en este asunto. Quizá la más importante fue no actuar a tiempo en relación con el mismo. Creo que si México hubiera comenzado a luchar contra este problema hace 10 años, estaríamos hablando ahora de un asunto completamente diferente”. Tal afirmación resulta muy extraña, ya que el mismo Calderón aceptó implícitamente en su Cuarto Informe de Gobierno que su antecesor obtuvo mejores resultados en esta materia. Al menos así lo revelan las cifras del documento: En los primeros cuatro años de Fox se erradicaron 127 mil hectáreas de mariguana, contra 68 mil 600 hectáreas en lo que va de la presente administración federal.

Fox incautó 7 mil 928 toneladas de esta misma droga, y Calderón 7 mil 27. El gobierno anterior destruyó 74 mil 200 hectáreas de amapola en cuatro años y éste 49 mil 400; el de Fox totalizó 90.6 toneladas en decomisos de cocaína y Calderón apenas lo rebasó con 96.2 toneladas; a pesar del costoso despliegue militar y policiaco en el país. En cambio, las muertes originadas por la guerra contra el narco han sido muy superiores. En los seis años de Fox hubo 8 mil 780 ejecuciones y Calderón acumula 30 mil en menos de cinco. Sucede igual con los secuestros denunciados; en media década aumentaron casi 300 por ciento, de 517 en 2005, a más de 1,521 en el 2009.

Éste es el legado de Felipe Calderón... hasta ahora.

En su encierro en el búnker, el Führer se exalta, grita, reprende. Hitler llevó a la ruina a su país. Su principal defecto fue aferrarse a su proyecto belicista, con el cual pretendía legitimar un gobierno espurio. Sus seguidores, más que colaborar con él, le temían. No escuchaba a nadie, mucho menos a la opinión pública. Su suerte y la de la Alemania nazi la conocemos todos: Caos, muerte, destrucción, colapso.Después de todo, la muerte del dictador alemán no fue en vano. Confirmó que la magnitud de un problema radica no tanto en equivocarse, sino en resistirse a escuchar y en rodearse de “paleros” prontos a decir lo que se quiere oír.


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03 Noviembre 2010 04:10:23
Don Juan Tenorio, un personaje necesario
“Se puede ver y revalorar a la persona para detener la guerra. Si veo a mi vecino con otros ojos puedo también detener la guerra de alguna manera”.
Saturnino Herrán Gudiño


José Zorrilla nació el año de 1817 en Valladolid, la ciudad que varios siglos antes vio nacer a don Antonio de Mendoza, primer virrey de la Nueva España, y hoy sede de un equipo de futbol de medio pelo. Ese don José era todo un caso. Bueno para las damas, sabía enamorarlas y huir de ellas. Conocía el hambre y las buenas letras, y para sus lances nunca fue impedimento su calvicie.

Hace unos días, en la explanada del PRI municipal de Saltillo se montó la lectura de “Don Juan Tenorio”, la inmortal obra del dramaturgo vallisoletano. Un novel crítico de un diario local me preguntó por el desempeño de los actores; le preocupaban supuestos desatinos. (A alguien más, según supe, le extrañó que un partido político montara una experiencia teatral). La respuesta es sencilla: No hay actores; por lo tanto, no hay desatinos. Quienes participaron son casi todos ajenos al teatro, como somos la mayoría de quienes la presenciamos y de los mexicanos. El montaje fue una modesto experimento; un ejercicio de conspiración cultural; una demostración de lo que puede hacer un grupo de ciudadanos; una provocación.

Los pasos de Zorrilla lo trajeron a México. Huía de la pobreza y de una esposa que lo atormentaba. Acá se encontró al emperador Maximiliano. El austriaco lo invitó a su gabinete y, de vez en cuando, compartía con él los alimentos. El dramaturgo recogió en sus memorias impresiones relacionadas con nuestro país, entre ellas las de su última cena con el Habsburgo, sombría comilitona que se desarrolló en el Castillo de Chapultepec. El texto también consigna sus impresiones por la muerte en el Cerro de las Campanas de quien fuera su benefactor.

El más importante periódico de izquierda de la capital le concede a nuestro montaje media plana y relata el éxito de la obra. La nota se ilustra con una fotografía en donde aparecen doña Inés (Hilda Flores), don Juan (Álvaro Moreira) y Brígida, interpretada de manera magistral por Lorena Bermea. En la nota se da cuenta de parte de nuestro “elenco de estrellas”: Noé Garza Flores, José Luis Flores Méndez y Alfio Vega, dueño, este último, de un porte castellano que arrancó aplausos cuando apareció en escena.

En la plaza se colocaron más de 600 sillas. Fueron insuficientes para un público que además llenó los portales del edificio. La Escuela de Cuadros del Icadep trasmitió vía internet toda la obra, dirigida por la entusiasta maestra Odila Fuentes, quien, junto con Mario Domínguez, lideran los proyectos culturales del PRI Coahuila.

El personaje de El Tenorio se hunde en la literatura desde “El Burlador de Sevilla”, de Tirso de Molina. Hace poco tuve en mis manos una lista de más de 70 obras relacionadas con el tema, entre poemas, óperas, novelas y hasta películas.

El burlador de las leyes divinas y humanas es el encantador Don Juan, prisionero de una personalidad para el del diván y un análisis de la relación con su madre. Personaje necesario para que esta comedia humana que vivimos sea interesante. Qué delicia entretenerse en la complejidad de quien se aprovechó de doña Ana de Pantoja y se redimió por el amor de la cautiva Inés.

Un desaparecido amigo, amante de los libros y la buena música, un pícaro genial que se marchó a buscar en el infinito la sabiduría, me dijo, al errar en varios proyectos: “Si siempre hacemos lo mismo, ¿por qué esperamos un resultado distinto?” México vive hoy momentos difíciles y pareciere que no hay salida para este clima de dificultad… y menos la tendremos si seguimos haciendo lo mismo.

¿No será tiempo de que empecemos a invertir más en cultura, educación y deporte? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que este Gobierno federal ve en cada niño mexicano a un posible delincuente y por eso gasta cada vez más en armas y menos en fomentar la lectura?


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27 Octubre 2010 04:10:45
La defensa de ‘El espíritu de las leyes’
La teoría de la división de poderes es atribuible al filósofo francés Montesquieu, quien en De L’Esprit des Lois (1748) identificó la existencia de tres funciones estatales distintas e inconfundibles: Ejecutivas, legislativas y judiciales, conceptualizando la existencia de tres poderes armónicos e independientes entre sí, cada cual responsable del ejercicio de sus funciones.

La concepción moderna de la teoría de la división de poderes fue construida a lo largo de la historia como reflejo de las diversas modificaciones económicas, políticas y sociales por las que ha atravesado la humanidad. El modelo tripartita ganó fuerza a partir de la necesidad de garantizar las libertades individuales frente a un Estado que arrollaba y terminó siendo validado en la Constitución de los Estados Unidos (1787), en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) y posteriormente, por casi todas las constituciones del mundo.

Con las elecciones presidenciales en segunda vuelta de este fin de semana en Brasil entre Dilma Rousseff, del Partido del Trabajo y José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña, se han hecho públicos estudios comparativos entre México y ese país. Se habla de su crecimiento económico; de sus reformas en materia energética, tributaria y de seguridad social, así como de los avances de la exitosa Petrobras, a la que hace tan sólo 10 años la entonces orgullosa Pemex prestaba asistencia técnica.

Sin embargo, poco se sabe de las diferencias entre los dos sistemas políticos y de la base como operan los acuerdos para hacer de una política pública una acción gubernamental. Es ahí en donde encontramos divergencias pronunciadas entre ambas naciones. Veamos por qué.

En Brasil, los legisladores aprobaron el 66 por ciento de las iniciativas de ley del presidente Lula da Silva, quien logró consensuar acuerdos en un congreso integrado por ¡15 partidos políticos con expresión parlamentaria!, de los cuales el suyo agrupa al 15 por ciento de los diputados y un 18 por ciento el de mayor presencia partidista. La fórmula, negociación y reformas que proponían avances reales.

En México se aprobaron el 17 por ciento; a pesar de que en el Congreso sólo están representadas siete organizaciones políticas, tres de las cuales significan el 90 por ciento de los votos. ¿Acaso no la tiene más fácil Calderón?
Pero decidido a endosar sus yerros a otros, busca afanosamente culpables entre sus opositores y en cualquiera que piense diferente. Ante la imposibilidad de alcanzar acuerdos, ha convertido el Congreso en salida fácil para sus desaciertos. Conceptúa al Legislativo como una simple oficina de trámite para imponer su voluntad sobre reformas que nada tienen de patrióticas, no abonan a la competitividad del país, ni velan por el interés nacional.

Es decir, apruébense tal cual y si las cosas no salen bien, tiene a la mano una respuesta irracional y simplona: La culpa es del Congreso.

Entre 1997 y 2000, el presidente Zedillo tampoco tuvo mayoría parlamentaria, pero la economía mexicana creció al siete por ciento anual, ocupando la posición 42 del Índice Mundial de Competitividad. Nuestra realidad es muy distinta ahora: En los últimos tres años Brasil recuperó 14 posiciones, pasando del lugar 72 al 58, y México cayó 14, hasta el sitio 66. Desde el 2000 hemos perdido 24 lugares, coincidentemente durante los mismos años que el PAN tiene gobernando.

Es innegable que las reformas son imprescindibles, pero no son el único camino para el desarrollo. Existen acciones que el Gobierno por sí mismo puede emprender. Brasil promovió una amplia política fiscal sin pasar por reforma alguna, consistente en devoluciones efectivas del IVA y exenciones fiscales para detonar la economía.

Esta medida reactivó con gran éxito sectores estratégicos brasileños, como el automotriz. En 2004 vendían un millón y medio de unidades y en 2009 la demanda de su mercado interno aumentó a tres millones. En México sucedió exactamente lo contrario: En 2004 se vendieron un millón cien mil vehículos y sólo 850 mil en 2009.

Brasil incluso se dio el lujo el año pasado, en plena crisis económica, de tener un superávit primario fiscal cercano al 1.5 por ciento de su PIB.

Una de las grandes diferencias del por qué Brasil avanza y los mexicanos retrocedemos la encontramos en las figuras presidenciales. Lula fue el principal promotor de sus iniciativas, privilegiando la negociación basada en el diálogo directo, franco y respetuoso para consensuar acuerdos.

¿Por qué Ernesto Zedillo sin tener la mayoría en el Congreso de la Unión alcanzó acuerdos favorables para México y Felipe Calderón no puede lograrlo? Pues porque Zedillo negociaba y Calderón insulta, somete, impone.

Invoquemos entonces a Montesquieu para que explique al Presidente la necesidad e importancia de la armonía entre poderes, ya que de no entenderlo tendrá que seguir buscando culpables.


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20 Octubre 2010 04:10:46
Atraco a la paternidad
Lo que nos faltaba, Resulta que en el vecino estado de San Luis Potosí se está promoviendo que esa entidad sea declarada “Cuna de la Revolución”. Nada tendría de malo si no es porque los coahuilenses, reclamamos desde siempre y por derecho propio lo mismo.

La Revolución Mexicana está por cumplir 100 años de su inicio. Al actual Gobierno federal no se le acomoda mucho el festejo y tal vez por eso no ha insistido en una reflexión profunda, sobre este acontecimiento que estremeció al país y dejó más de un millón de muertos.

Un viejo proverbio chino dice: “Basta una chispa para incendiar la pradera”. En 1910, un coahuilense se enfrentó al dictador Porfirio Díaz con una petición muy sencilla: Elecciones limpias. A ese reclamo sobrevino el torbellino armado, la vorágine de la guerra y la lluvia de ideas para cambiar a México.

Detrás del justo reclamo de Madero se alineó una lista de agravios por cobrar. El porfiriato había agotado en tres décadas su ciclo y se mostraba incapaz de gestionar una transformación del país. La clase política dominante --conocida en ese entonces como “los científicos”-- y sus cabilderos, eran incapaces de entender el lenguaje de la mayoría de los mexicanos. Para ellos subir impuestos era sano; la acumulación de la tierra, deseable, y el control de nuestras riquezas por extranjeros, lo mejor que podía pasar. En aquellos días de Díaz la justicia se sintetizaba con un “mátalos en caliente” y la desigualdad tenía dos nombres que todavía resuenan: Río Blanco y Cananea.

¿Han cambiado las cosas? Veamos. Ya no suben los impuestos. La tierra es de todos. El Presidente llegó al cargo con el apoyo popular. Nadie tiene que ir al extranjero para ganarse la vida. Tenemos “científicos” sensibles y atentos a las inquietudes populares. Y el gobierno dice que hace para que todos vivamos mejor... claro, siempre y cuando no lo maten a uno en los enfrentamientos que son PAN de cada día.

¿Hay cambios? Usted concluya, apreciable lector.

El fin de semana, un cáncer se llevó a Friedrich Katz, investigador incansable de la historia nacional, en particular de la Revolución y de Pancho Villa. Los textos sobre el Centauro del Norte, son fundamentales para comprender nuestra historia y la naturaleza del movimiento armado.

De una nota sobre su deceso tomé el siguiente párrafo donde se refiere a Zapata y especialmente a Villa: “...eran totalmente distintos a otros grandes revolucionarios del siglo XX. Lenin, Mao Tse-Tung y Ho Chi Minh tenían una formación intelectual y dirigían organizaciones políticas. Villa, en contraste, era un analfabeta; nunca estuvo en una escuela primaria. Sin embargo, logró encabezar un ejército de 60 mil a 80 mil hombres, transformar un movimiento de guerrilla en un ejército regular, administrar un estado de avanzada como Chihuahua, ganarse un tremendo apoyo popular e incluso, por un tiempo, el respeto de los Estados Unidos”.

Katz llegó con sus padres a nuestra tierra a los 13 años, eludiendo la feroz persecución de Adolfo Hitler contra los judíos. Lázaro Cárdenas lo recibió junto a miles de refugiados -para bien de México-- que huían de las dictaduras europeas.

En nuestro escudo, hay un sol naciente que representa la Revolución emergiendo sobre el suelo de Coahuila. Así que... “no joder”, somos la Cuna de la Revolución.

Ya es mucho tener que aguantar el IVA al 16 por ciento, como para tolerar un atraco a la paternidad de la Revolución Mexicana.



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13 Octubre 2010 04:10:35
‘Esperando a Godoy’
“Que en la nueva legislación no se admitirá la tortura”. José María Morelos y Pavón


El 26 de mayo y el 29 de junio de 2009 ocurrieron hechos inéditos en nuestro país. En un impresionante operativo, la entonces Policía Federal Preventiva y el Ejército Mexicano detuvieron a 31 servidores públicos del estado de Michoacán.
Se cumplimentaban diversas órdenes de localización emitidas por el Ministerio Público adscrito a la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra la Salud de la SIEDO. Entre las fechas referidas, otros dos servidores públicos michoacanos se presentarían en forma voluntaria; luego, dos más serían detenidos por las fuerzas federales. El hecho, que conmocionó a la sociedad michoacana y a los mexicanos en general, es conocido coloquialmente como el michoacanazo.

La detención y posterior consignación de esas personas se justificó aduciendo que tenían supuestos vínculos con la delincuencia organizada. Para las autoridades federales fue suficiente el dicho de testigos protegidos para detener, arraigar y confinar a 35 servidores públicos, entre ellos 13 alcaldes. Este supuesto y multipublicitado golpe a la delincuencia organizada se llevó a cabo en vísperas del proceso electoral federal de 2009. Los detenidos recibieron trato como delincuentes de alta peligrosidad. Vestidos con uniformes amarillos y esposados, los expusieron a los medios y con ello, al escarnio público.

Un botón basta de muestra: Manuel Mario Romero Tinoco, ex presidente municipal de La Huacana, profesor de profesión y padre de familia ejemplar, pasó de su cubículo, en donde desempeñaba su labor docente, a la alcaldía. Durante su administración fue reconocido por instrumentar y poner en práctica una serie de programas en beneficio de la ciudadanía. Concluida su gestión, volvió a las aulas. Más tarde lo detuvieron y enjuiciaron. Al profesor Romero, como al resto de sus compañeros, lo acusaron de tener vínculos con La Familia Michoacana. Vivió un calvario, al igual que el resto de los inculpados y sus respectivos familiares y amigos.

El michoacanazo es indudablemente una muestra de la fuerza del aparato gubernamental en contra del sistema de justicia. Los detenidos fueron arraigados durante 80 días. Los incomunicaron. Los torturaron. Les negaron el acceso a sus abogados. Una vez concluido el arraigo, fueron trasladados a reclusorios nayaritas y consignados sus expedientes en juzgados de Jalisco, Sinaloa, Zacatecas y Nayarit.

Estas acciones resultaron en graves violaciones a los derechos humanos y a las garantías constitucionales de legalidad, defensa adecuada, debido proceso, presunción de inocencia y seguridad jurídica; violaciones que fueron acreditadas en la Recomendación No. 72/2009 emitida el 30 de octubre de 2009 por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

En medio de la guerra contra la delincuencia organizada, que no es otra cosa que una estrategia política del PAN contra la cuestionada legitimidad del Ejecutivo, Felipe Calderón lanza la consigna: El que no esté conmigo, está del lado de la delincuencia organizada. Tal parece que cualquier mexicano que disienta de las políticas de seguridad del Gobierno federal está en riesgo de correr la suerte de los servidores públicos michoacanos... pues todo indica que ¡los mexicanos somos culpables hasta en tanto se demuestre lo contrario!

En 1952, Samuel Beckett publicó una tragicomedia en dos actos titulada “Esperando a Godot”. Muchas interpretaciones se han dado al título de la obra. Hay quienes dicen que el autor se refería a Dios, pues en inglés se escribe God; pero alguien me comentó que Beckett siempre afirmó que se refería al vocablo Godillot, que en la jerga francesa significa bota: “Esperando a la bota”.

Hoy, 34 de los 35 presos del michoacanazo están libres. No hubo pruebas que acreditaran los ilícitos arbitrariamente imputados. Sin embargo, pesa en el ambiente una nueva amenaza: La queja de la PGR ante el Consejo de la Judicatura Federal en contra de la resolución que decretó la libertad de 20 de los detenidos. Igualmente, indica la PGR que podría actuar nuevamente en contra de los liberados. A estas declaraciones se suma Calderón, quien ha manifestado que la Procuraduría actuó por “convicción”. En un país como el nuestro, donde las instituciones son sometidas en forma recurrente al escrutinio público, es sumamente grave que el Presidente de la República cuestione la actuación del Poder Judicial, transgreda la autonomía del Ministerio Público Federal y desoiga sistemáticamente las recomendaciones de la CNDH.

La liberación de los detenidos en el michoacanazo es producto de la labor persistente de las esposas, esposos, padres e hijos; mujeres y hombres valientes que encontraron apoyo incondicional en el Colectivo de Organismos Defensores de los Derechos Humanos de Michoacán, cuyos esfuerzos son coordinados por la diligente luchadora social Cristina Cortés. Es también el resultado de la actuación sólida, congruente y comprometida de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Michoacán y por supuesto, de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es un logro de la sociedad michoacana, que cuenta con la referencia de una de las universidades con mayor historia en nuestro país, de la cual fue rector el Padre de la Patria y estudiante el Siervo de la Nación; una sociedad culta y capaz de organizarse para luchar incansablemente por las causas que considera justas. El michoacanazo nos enseñó a los mexicanos que cultura y organización son el mejor antídoto contra el despotismo y el autoritarismo.

“En América Latina, donde los delincuentes pobres son el nuevo enemigo interno de la seguridad nacional… los muertos por la guerra contra las drogas son mucho más numerosos que los muertos por sobredosis de drogas”. ¡Ah qué don Eduardo Galeano! Por decir cosas como ésas lo botaron por un tiempo de su país.


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06 Octubre 2010 04:08:19
Por mi raza hablará el espíritu
Reunido en Oviedo, España, el Jurado del Premio Príncipe de Asturias concedió el honor de recibir este galardón, el más importante en Iberoamérica, a la Universidad Nacional Autónoma de México. Los jueces explicaron que a lo largo de sus cien años, la UNAM ha sido el modelo académico y de formación para muchas generaciones, nutriendo el ámbito iberoamericano de valiosísimos intelectuales y científicos. La Universidad Nacional, que durante el exilio español y gracias a la generosidad de otro grande como fue el general Lázaro Cárdenas, acogió a ilustres personalidades, ha impulsado en estos primeros cien años una poderosa corriente de pensamiento humanístico, liberal y democrático en toda América y ha extendido su decisivo flujo creando una extraordinaria variedad de instituciones que amplían el mundo académico y lo entroncan en la sociedad a la que sirven. Se reconocía así a la más grande de las instituciones educativas de nuestro país: La UNAM.

La semana pasada se cumplieron cien años de su fundación. Su inauguración sucedió tan sólo dos meses antes de que estallara el movimiento que refundó la República: La Revolución Mexicana. Fue el maestro de América, don Justo Sierra, entonces ministro de la Instrucción Pública y las Bellas Artes, quién encabezó un 22 de septiembre de 1910 la ceremonia inaugural y en su discurso, el maestro Sierra insistía en que la universidad debería encabezar con un perfil vanguardista, un proyecto educativo progresivo y universal. Justo Sierra dijo: “Sois un grupo en perpetua selección dentro de la sustancia popular, y tenéis encomendada la realización de un ideal político y social que se resume así: Democracia y libertad”.

El ideal se ha cumplido. En el 2010, la UNAM está convertida en el más importante centro del conocimiento en México, es y ha sido uno de los pilares de nuestro desarrollo. El Ranking de Universidades del Mundo la sitúa como la número 44, la única iberoamericana entre las primeras cincuenta clasificadas. Se trata de un ranking que integran 15 mil universidades.

En 1910 cuando la Universidad Nacional fue creada, contaba con tres institutos de investigación científica y con dos museos: El de Historia Natural y el de Arqueología, Historia y Etnología. Cien años después tiene la red de investigadores más importante del país con 28 institutos y 17 centros de investigación en donde se desempeñan un total de 2,360 investigadores, cuyos resultados publican anualmente cerca de 3,500 artículos en revistas especializadas y más de 600 libros, la UNAM participa activamente en la conservación, difusión y promoción del arte a través de museos como el del Antiguo Colegio de San Ildefonso y el del Chopo; con su orquesta filarmónica, lo mismo sucede con otras artes como el cine, la pintura y el teatro. La UNAM es también la casa editora más grande de América Latina y cuenta con un sistema de televisión y radio en donde se llegaron a escuchar las voces de Rosario Castellanos, José Emilio Pacheco, Gabriel García Márquez, Emmanuel Carballo y Carlos Monsiváis.

A los mexicanos nos sobran motivos para sentirnos orgullosos de nuestra universidad nacional. Desde ahí surgieron los principales movimientos sociales y las ideas y propuestas que transformaron nuestro país. Creadora de una corriente de pensamiento humanista, de la UNAM egresaron grandes hombres y mujeres que dieron prestigio a la nación. Los tres premios Nobel mexicanos pasaron por la universidad. Alfonso García Robles, Mario Molina y Octavio Paz quien fue reconocido como Doctor Honoris Causa, galardón que comparte con Justo Sierra, Jaime Torres Bodet, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Elena Poniatowska, Fernando Savater, Vicente Lombardo Toledano, José Vasconcelos y Alfonso Reyes. Todos los mexicanos premiados con el Príncipe de Asturias estudiaron ahí y lo mismo sucede con quienes han obtenido el Premio Cervantes.
29 Septiembre 2010 04:10:14
Fervor patrio y nostalgia
Se pasó a los “yunaites” a los 12 años. Tomó del brazo a su hermanito de ocho y cruzó el Bravo a la altura de Laredo. Del otro lado la esperaba su madre. Juntos viajaron hasta Illinois, en donde formó una familia y sigue trabajando con sus más de 70 años encima. Se lamenta por las noticias que llegan de México. Pero a diferencia de muchos otros paisanos, dice que no tiene miedo de viajar a la tierra de su abuela, quien vivió 105 años y tuvo un descendiente que es diputado federal.

En la Unión Americana se estima que viven cuando menos 35 millones de hispanos, 12 de ellos nacidos en nuestro país. No sé cuántos radican en Chicago, pero caminar por la “La Villita” es una experiencia apasionante. En sus calles se mezcla nuestra magnífica diversidad. En los nombres y especialidades de los negocios se reconoce la procedencia de los migrantes y el orgullo de la patria que les negó la oportunidad de ser felices. En “una block” (calle) se pueden probar la cecina de Guerrero, las corundas de Michoacán y el machacado de Monterrey. Ubicada en el centro de ese barrio, la escuela “Benito Juárez” -con un jardín lleno de estatuas de nuestros héroes- se levanta como la esperanza de un mejor futuro para nuestros jóvenes.

En un antiguo salón de baile, que me dicen frecuentaba el mafioso Al Capone y hoy alberga al Centro Cultural Zacatecano, se encuentran reunidos los líderes mexicanos y representantes de la comunidad guatemalteca. Los discursos se repiten: La preocupación por lo que pasa en México; el reclamo a las autoridades consulares por su lejanía con la población a la que, se supone, deben servir; la exigencia de un efectivo derecho al voto y la indignación por la masacre de San Fernando, Tamaulipas.

Para el inicio de las fiestas patrias se convoca en el Museo de Arte Mexicano a los representantes de todos los estados. Los hay de Hidalgo, Durango, Guerrero, Michoacán, Guanajuato y otras entidades. Bailables, cantantes y pocos discursos constituyen el programa inicial de la conmemoración. Se trata de convivir, platicar y recordar viejos tiempos. Hay momentos para presentar a los hijos y para que los estados presuman la belleza de sus jovencitas. El cónsul de México no asiste, pero su representante trata de compensar la ausencia con un amigable discurso.

Esta comunidad vive intensamente su mexicanidad. Se mantiene cotidianamente enterada de lo que sucede en su patria y le interesa sobremanera la suerte de la familia que dejó atrás. Metódicamente le envía remesas para su sostenimiento, tantas que después de las que genera el petróleo son la segunda entrada de divisas a México.
Como cualquier ciudadano, nuestros paisanos desean ejercer sus derechos políticos para votar y ser votados, como lo hacen los nacionales de otros países. La legislación se los permite, pero las reglas son tantas y tan complicadas que es casi imposible lograrlo. En las últimas elecciones presidenciales estadounidenses sufragaron apenas un poco más de treinta mil de ellos; para hacerlo, tuvieron que pagar 10 dólares y sufrir un verdadero vía crucis.

De pronto, se acerca un charro bien plantado; es don Armando Méndez Luna. Presume el gusto que hay en estas tierras por el deporte nacional. Habla orgullosamente sobre las 17 asociaciones del ramo, las seis escaramuzas y los 400 charros que hay en Illinois. Para él y los demás presentes “como México no hay dos”. Es seguro que tal es el motivo por el que se vive acá tan intensamente lo nuestro. De ello también dan testimonio el “Centro de Formación Tuzos Chicago”, que coordina el hidalguense José Gonzalo Pérez, y las tiendas llenas de uniformes de clubes deportivos mexicanos.

Son muchas las quejas de la comunidad mexicana. Destaca una, por lo singular: El fisco americano, la “Lolita gabacha”, reclama el pago de impuestos sin importar status migratorio. Al que no tiene papeles, le proporciona un número y así asegura que le caigan “los verdes”. El único requisito es una identificación; puede ser la consular. Pero ahí es “donde el cliente se congela”, pues si a las autoridades aztecas no les parece, la retardan o la niegan.

En los “yunaites” el crimen imperdonable es no pagar impuestos y eso lo saben todos, hasta los cientos de “güeritos” que muy quitados de la pena se pasean por las calles echándose un buen “churro”, confeccionado con la “verde” que no detuvo la guerra fallida del señor Calderón.

¡Ah qué señor presidente!: El tío Sam se preocupa por cobrar impuestos a los sin papeles y en California andan organizando un referéndum para legalizar “la mota”, mientras usted organizó una guerra en México que a los vecinos les sirve para regular el mercado de los estupefacientes y vendernos un montón de armas y balas.

Dicen que al terminar de firmar el decreto con el cual se ponía fin a la Ley Seca, el presidente Roosevelt sacó del refrigerador unas “cheves” para festejar. ¡Qué tal cinismo, eh!


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22 Septiembre 2010 04:10:26
‘El Mascarita’
Lo que le faltaba al gobierno de Calderón: Hillary Clinton, secretaria de Estado del país vecino, afirmó que México se está colombianizando y para colmo, el mismo día un importante periódico nacional presentó documentos que pusieron en duda el proceso de captura del famoso y enigmático “Barbie”.

Ante la andanada de críticas, los funcionarios federales pronto salieron a desvirtuar a la cónyuge del “ganoso” ex presidente Bill Clinton. Para ellos y en eso tienen razón, el fenómeno de la violencia en Colombia es de naturaleza distinta al nuestro. Sin embargo, los daños a la sociedad son cada vez más parecidos. En medio de esas aclaraciones, se dio a conocer la noticia del homicidio de un alcalde potosino: Lo acribillaron dentro de su propia oficina en la alcaldía.

Hace algunos años viajé a Cartagena. Los hoteles recomendaban a los huéspedes no salir. Pregunté por un viaje a Barranquilla por carretera. Me contestaron que estaba loco. “Seguro lo van a secuestrar”, me advirtió de inmediato un taxista. En los periódicos, las notas de secuestros, atentados y homicidios ya ni siquiera llamaban la atención. En el cielo sobrevolaban muchos helicópteros con militares asomando su artillería. Por las noches, las calles desiertas reflejaban el miedo de la población a las balas. Sin embargo, para los funcionarios mexicanos ofendidos por la famosa gringuita, aquel escenario no se presenta en ninguna parte del país.

Seguro apoyan su dicho en la tranquilidad de Polanco, colonia cuyo sosiego sólo altera el trajín de los bares y restaurantes en donde “hacen política” los brillantes jóvenes, por lo visto siempre cultos y sensibles a los problemas del país, de la actual “nomenklatura” del “azul” estado mexicano.

“¡Es El Mascarita!”, exclamé. El aludido se dio la vuelta y replicó: “¡No me gusta que me digan Mascarita!”, para enseguida soltar una carcajada. Ambos recreamos brevemente un diálogo de “Matando cabos”… Era Joaquín Cosío, el actorazo que protagonizó esa película mexicana y ahora personifica al Cochiloco en “El Infierno”, la última y aclamada cinta de Luis Estrada, el mismo que dirigió “La ley de Herodes”, comedia satírica que destrozó al antiguo régimen.
“El Infierno” no es una película, es un documental. Con humor negro nos llena de desesperanza y nos muestra una realidad que todos conocemos, pero que sistemáticamente niega la propaganda calderonista. La oscuridad de la sala lo invita a uno a tomar conciencia, pues no es lo mismo ver la realidad en los noticiarios nocturnos que en la ilusión del cine.

Por la cinta desfilan “pozoleros”, traficantes de armas, “ninis”, sacerdotes y políticos corruptos, víctimas colaterales, retenes, así como la realidad de un país al que regresa Beni García (Damián Alcázar). Repatriado y a falta de “Oportunidades” para poder “Vivir Mejor”, Beni decide sumarse a una célula criminal.

En efecto, México no es Colombia. Las FARC eran una de las mayores fuentes de violencia de aquella nación. Al menguar su fuerza, disminuyó también su secuela delictiva; pero la droga, aseguró “La Barbie”, la estrella de moda, “toda viene de allá”.

“La Ley de Herodes” fue el presagio de la salida del PRI. Antes de que termine el periodo de Calderón no deje de ver “El Infierno”, el mismo infierno que usted conoce si vive en esas partes de México que no son Colombia, pero que se le parecen mucho.

En mi Nokia conservo una foto con “El Mascarita”. Nos la tomamos cuando este país era otro. Ése es mi héroe, capaz de derrotar a marcianas y hombres-lobo.


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15 Septiembre 2010 04:10:20
Festejos fallidos
Don Elías Amador Garay nació en 1848, muy cerca de villa de Cos, en el estado de Zacatecas. Sus estudios formales fueron pocos. Los avatares de la época le impidieron una formación escolar que culminara con algún título profesional. Pero la vida compensa; el futuro historiador tuvo la fortuna de nacer en una familia liberal, cuyas ideas lo marcaron e impulsaron a formarse en el periodismo y la historia.

Porfirio Díaz, coetáneo de don Elías, y que ha sido uno de los dictadores más exitosos de la Humanidad, puso extremo cuidado en los preparativos del Centenario de la Independencia. Quería mostrar al mundo un México con orden, paz y progreso. El vencedor de los franceses inauguró o echó a andar más de 20 obras e instituciones de gran magnitud. Organizó pomposas fiestas y presenció desfiles en los cuales, al igual que ahora, participaron representantes de ejércitos de otras partes del mundo que vinieron a mostrar su gallardía.

En la ciudad de México muchas obras recuerdan el momento cúspide de la dictadura; en el resto del país sucede lo mismo: Un montón de escuelas llamadas “Centenario”. La obra más emblemática de la Ciudad de los Palacios, la Columna de la Independencia, fue mandada erigir por Díaz para tan significativa fecha. Por cierto, hubo quienes se aventuraron a decir que el rostro del famoso “Ángel” fue en un principio el de Antonieta, hija del famoso arquitecto Antonio Rivas Mercado. Ella, con el tiempo, se convertiría en una culta mujer, mecenas de artistas y compañera sentimental del “terrible” Vasconcelos. Esto último seguro la llevó a la depresión y a quitarse la vida en Notre Dame.

Don Elías publicó en 1910 un trabajo que tituló “Noticias Biográficas de Insurgentes Apodados”, una colección de relatos sobre la vida de mujeres y hombres que lucharon por la Independencia, ordenados alfabéticamente por sus respectivos apodos. De muchos sólo quedó su mote y el recuerdo de sus temerarias acciones, perdiéndose sus nombres para siempre.

En el texto igual desfila “El Zorro”, como era conocido don Miguel Hidalgo, que “La Capitana” o “La Generala”, dos mujeres que se sumaron a la lucha en contra de la corona española. También el lector se topará con la biografía de “El Castrador”, insurgente que, como lo define su apodo, tenía la costumbre de mutilar a sus enemigos para evitar -según él-- que la raza española se multiplicara. Este tipo, que puede ser considerado como un amante de la limpieza étnica, tenía el pequeño defecto de cambiar de bando y hacer lo propio con sus ex compañeros, por lo que en todo caso se trató de un apasionado de los métodos de planificación familiar.

En medio de una severa crisis de seguridad y con graves problemas económicos, México se apresta a festejar el Bicentenario de su Independencia. En varios municipios no habrá desfiles ni “Grito”, pues el miedo a los atentados obligó a suspenderlos. Como don Porfirio hace 100 años, el presidente Calderón tiene preparada una cena de “aquéllas”, la cual se servirá en una vajilla que costó cerca de dos millones de pesos. Antes, los invitados podrán admirarse con los fuegos pirotécnicos que prepararon expertos artesanos chinos --¡Viva México!--.
Y claro, en el día de la mexicanidad el evento del Zócalo estará a cargo de una empresa extranjera de origen australiano, contratada ex profeso... ¡¡¡Viva México!!!

Preocupado por la impresión que podrían llevarse los extranjeros, Porfirio Díaz tuvo la peregrina ocurrencia de impedir que los indígenas se acercaran a los festejos. Cien años después, en una actitud muy “chic”, el señor Lujambio recomienda no asistir al evento del “Grito”, negando así al país la oportunidad de reflexionar sobre su pasado, encontrarse con su historia, reafirmar sus valores y explicar su presente ayudado por el ayer.

Por lo pronto les recomiendo el libro de Don Elías, ese zacatecano que se dedicó al servicio público y al estudio. Un hombre que disfrutó de una vida larga, activa y muy provechosa, y del que se sabe fue padre de ¡25 hijos!
¡Era un león ese don Elías!


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08 Septiembre 2010 04:08:47
Por sus frutos los conoceréis
El Evangelio según San Mateo fue atribuido al apóstol; pero, no existe unanimidad entre los críticos actuales acerca de su autor, ni tampoco sobre su fecha y lugar de composición. La opinión mayoritaria es que trata de una obra escrita por un autor anónimo, perteneciente a la segunda generación cristiana y, compuesta alrededor del año 80 d.C., en la región de Siria, quizá Antioquia. No obstante, algunos estudiosos se inclinan por una datación más temprana.

Mateo cita con frecuencia textos del Antiguo Testamento y se apoya en ellos para mostrar que el designio de Dios, anunciado por los profetas, alcanza su pleno cumplimiento en la persona y la obra de Jesús. Uno de los más bellos pasajes del Evangelio dice: Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?

Al cuarto año del gobierno de Calderón sus resultados saltan a la vista. Podríamos usar un comparativo para medirlo con los logros de gobiernos priístas, pero decidimos compararlo con un gobierno panista: Fox y Calderón, ambos al cuarto año de gobierno. Lo hicimos con parámetros de cuatro aspectos fundamentales: Guerra contra el narcotráfico, combate a la pobreza, generación de empleos y manejo de las finanzas públicas.

Con información publicada en el anexo estadístico del Cuarto Informe de Gobierno de Calderón, podemos asegurar que los resultados de Fox fueron muy superiores a los de Calderón en materia de combate a las drogas. Por ejemplo, durante los primeros cuatro años de Fox se erradicaron 127 mil hectáreas de mariguana, principal droga de consumo, y apenas 68 mil 600 en el mismo periodo de Felipe Calderón. En lo que respecta a decomisos de este estupefaciente, Fox incautó 7 mil 928 toneladas, mientras que Calderón sólo 7 mil 27.

Con la amapola pasa lo mismo. El gobierno de Fox destruyó 74 mil 200 hectáreas de plantíos en cuatro años, y el de Calderón apenas 49 mil 400. En materia de decomisos de cocaína, Fox totalizó 90.6 toneladas, y Calderón 96.2 toneladas, a pesar del despliegue de las fuerza federales en el país.

Al ritmo actual, Calderón no podrá igualar jamás los resultados del gobierno de Fox en materia de combate al narcotráfico.

En lo que sí reconocemos que ha sido muy superior la actual administración es en el número de muertes originado por la guerra contra el narco, pues en todo el sexenio de Fox se cometieron 8 mil 780 ejecuciones, cifra que contrasta notablemente con la de Calderón: ¡más de 28 mil y contando!

En el combate a la pobreza, Fox recibió el gobierno con 52.7 millones de mexicanos pobres, pero redujo este número a 44.7 millones. Esta última cifra se elevó a 50.6 millones en 2008, a los que habrá que agregar los 4.8 millones más que entraron a condiciones de pobreza tan sólo en 2009.

En resumen, cuando se actualice esta información tendremos 56.4 millones de mexicanos pobres, de esos 12 millones serán aportación de los primeros cuatro años de este gobierno: ¡tres millones de mexicanos más por cada año de Felipe Calderón!

En el sexenio de Vicente Fox se crearon un millón 159 mil 135 empleos, a razón de 16 mil 99 por mes y, quien se autonombraba el “Presidente del empleo” lleva apenas 543 mil, a una tasa promedio de 12 mil 357 mensuales. La tasa de desocupación al cuarto año de gobierno de Vicente Fox era de 3.6% y con Felipe Calderón se disparó a 5.3%: casi 3 millones de mexicanos desempleados. Además, el empleo informal con Fox fue de 11.5 millones y con Calderón es de 12.9 millones. En estos 4 años, un millón 455 mil mexicanos han pasado a la economía informal.

En el manejo de las finanzas públicas, la deuda (interna y externa) del sector público federal aumentó con Fox 600 mil millones de pesos en cuatro años; en cambio, Calderón necesitó sólo cuatro años para endeudar al país con un billón 827 mil 960 millones de pesos. En el renglón de gasto corriente, Fox lo subió de 1.43 billones de pesos a 1.65 billones en el mismo periodo, es decir, 220 mil millones de pesos de incremento, mientras que Calderón ya lo incrementó de 1.76 billones de pesos a 2.44 billones: ¡más de 700 mil millones de pesos!, más de tres tantos que Fox.

A cuatro años de distancia, el gobierno de Felipe Calderón, como todos los gobiernos del mundo, debería medirse por sus resultados. Pero, como dice el Evangelio de Mateo: “…todo árbol sano da buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos… Todo árbol que no lleva buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”.



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01 Septiembre 2010 04:08:50
Monterrey, El Libro Rojo y Manuel Payno
Un auténtico best-seller del siglo XIX fue El Libro Rojo, que contiene textos de Manuel Payno y Vicente Riva Palacio, el famoso general de cuya autoría es el menos famoso poema “Adiós, mamá Carlota”. El libro es un compendio de relatos que consignan crímenes y muertes famosas. Los sucesos se remontan a la Conquista y terminan en el mismo siglo de la Independencia.

En la actualidad, documentos como este famoso libro tendrían apenas unos cuantos lectores y envejecerían en los estantes. La dinámica del país, con homicidios y matanzas, supera el asombro y borra muy rápido de la memoria colectiva los más terribles acontecimientos. Las noticias apenas duran unos días en las páginas de los diarios y el crimen es ya una costumbre, no una eventualidad.

Payno fue un hombre con una curiosidad afortunada. La vida le permitió ser testigo y protagonista de su siglo. Murió a los 84 años de edad en la ciudad que lo vio nacer cuando todavía era la Capital del virreinato. Su mente lúcida lo mantuvo en el Senado hasta el día en que se fue a comprobar si es cierto que existe el otro mundo. Es autor de una obra profusa que comprende artículos, informes, narraciones, libros de texto y relatos. Sus textos más conocidos son “El fistol del Diablo” y “Los bandidos de Río Frío”, que acapararon la atención de los lectores de aquel tiempo.

En algún momento de 1844, Payno llegó a Monterrey. De su visita escribió un excelente relato, que en la actualidad se puede encontrar en las publicaciones de la UNAM. Don Manuel narra sobre el puente de La Purísima, el Bosque de Santo Domingo y el Ojo de Agua; se asombra de los inmensos camarones que se dan en ese lugar, los mejores -dice-- que ha comido. Él llegó a una población ordenada, que parecía un enorme jardín a los pies de las montañas y revela que si “estuviera completamente libre de la terrible plaga de los indios bárbaros, que en tiempo de invierno suelen cometer sus depredaciones en las cercanías, sin duda que progresaría mucho, y sería uno de los más deliciosos países para pasar una vida quieta y tranquila”. Más allá de sus prejuicios sobre la población indígena, el autor percibe la futura grandeza de la regia ciudad.

Monterrey hoy vive sus peores momentos. Muchas de sus calles siguen destrozadas por la fuerza de la naturaleza y a ello se suma una violencia antes desconocida en la pujante ciudad. La tierra que vio nacer al regiomontano universal Alfonso Reyes, a fray Servando, a Gonzalitos y a Celso Piña; al Tec, a la Uni y a la Cervecería, hoy es un campo de batalla, con barricadas, que son los bloqueos, explosiones y ejecuciones.

Hace unos días, el gobierno americano lanzó la alerta sobre la capital industrial de México. Recomendó a los diplomáticos que sacaran a sus hijos de ella, pero no se le ocurrió al Tío Sam ordenarle a “sus sobrinos” que no se la “truenen” o dejar de simular que en su territorio la droga está prohibida, -cuando el mundo sabe que son unos campeones en eso de “quemarle las patas a Judas”- y que es una sociedad tan grubi que atizarse es tan común y normal que ya ni siquiera es usado como un demérito en las campañas electorales.

Hace unos pocos años, al “sol naciente” se le ocurrió la puntada de querer legitimarse con una política pública que hoy es un fracaso. Ahora, llegado al ocaso, vuelve a la búsqueda de ideas en un discurso que no las admite. Se sorprende de los caminos que tomó el fenómeno delincuencial y anuncia que las cosas se van empeorar.

Un buen amigo me dijo de los Diálogos por la Seguridad: “…es como si poco antes de llegar a su destino el piloto de un enorme jumbo pidiera a los pasajeros ideas para aterrizar”. Este amigo ya no vive en México. La suya es una de las miles de familias de clase media que se fueron al extranjero; la de él lo hace en lo que fue un pequeño pueblo texano cuyo fuerte recibió el nombre que le dieron unos soldados salidos de lo que hoy es Viesca, Coahuila.



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Rubén Moreira Valdez es diputado federal del PRI por el Distrito 04 con cabecera en Saltillo, Coah. Es presidente de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados y presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila.
25 Agosto 2010 04:06:28
Santiago
Santiago Nuevo León, como muchas poblaciones, lleva el nombre del apóstol “Matamoros”. El santo peregrino, cuyo cuerpo fue descubierto en un campo de Galicia, es patrono de Saltillo, Querétaro, Viesca y Santiago de los Caballeros, entre muchos otros lugares.

Este municipio se encuentra al pie de la rugosa y verde sierra Madre Oriental. Quien conoce las rias baixas puede fácilmente imaginar que se encuentra en el balcón del Atlántico; la famosa presa “de la Boca” crea esa ilusión.

La cabecera municipal tiene casas altas y amplias, propias del noreste, con patios espléndidos y muros matacán. La población es dominada por una bella iglesia dedicada al apóstol, patrón de la milicia española, su aliado contra los moros y también en la conquista del nuevo mundo. Ataviado de caballero castellano, el piadoso misionero se aparecía en las batallas armado de un tremendo espadón con el que aterrorizaba al enemigo.

La Catedral, que alberga lo que se supone son los huesos de este pío varón, es todavía uno de los mayores centros de peregrinaje del mundo católico; lugar de inspiración de caminantes que recorren cientos de kilómetros desde el norte de Francia para hundir su mano en la columna de mármol que los recibe en el templo; golpear con la cabeza al maestro Mateo; abrazar por la espalda un Santiago y finalmente postrarse ante el recipiente que se dice contiene sus restos.

Sus habitantes son muy parecidos a los de Arteaga Coahuila, allá abundan los apellidos Cavazos, Valdés, Alanís, Leal y Tamez. Pasando Los Lirios inicia un camino majestuoso que une los dos municipios y sale por Cola de Caballo, desde donde se admira el paraíso que es la tierra de mis mayores.

En las décadas de los sesenta y setenta caminé por sus empedradas calles. Un carretón, con un viejo caballo que lo tiraba, servía para distribuir la leche bronca al pueblo. Los “ricos” de Monterrey construían ahí sus fincas de descanso. En las casas, siempre abiertas, se vivía el festín de la mejor comida norteña: Machacado, cabrito, calabaza en tacha, tortillas de harina, chorizo con huevo y un montón de cerveza. Limones, mandarinas, papayas y naranjas inundaban el patio de aquel lechero que era mi abuelo… Gran pagano se hizo hermano de una Santa Cofradía; el Jueves Santo salía llevando un cirio en la mano -¡aquel trueno!- vestido de nazareno.

Santiago Nuevo León hoy tiene miedo; mataron a su joven alcalde. Las calles antes pacíficas hoy viven terror. La población exige a la autoridad justicia, no tiene por qué saber de competencias legales. Tampoco tiene claro qué incendió su edén. No se trata de un gran mercado para la droga, tampoco hay grandes centros nocturnos. Es, sin embargo, una población estratégica. Sus caminos la unen con Cadereyta y por ende con la vía hacia Reynosa, también con Ciudad Victoria en Tamaulipas y con Arteaga en Coahuila. La verdura de los montes y las amplias propiedades son un buen escondite.

Los alcaldes, los gerentes de la ciudad, son el eslabón más débil en la famosa guerra contra el narco. A ellos no los protegen grandes cuerpos de seguridad, mucho menos el Estado Mayor. Todos saben dónde viven y quiénes son sus familias. Para ellos no hay el anonimato de las grandes ciudades. Ellos fueron arrastrados sin aviso a una guerra sin rumbo, a una guerra que se va perdiendo y que el Ejecutivo y su Partido usan con fines electorales, a una guerra con estrategias y tácticas equivocadas.

En Santiago también sucede lo que en otras partes, la presión que se hace a las bandas delictivas las empuja a salir de los grandes centros urbanos y buscar refugio en pequeñas poblaciones. El resultado es catastrófico para quienes viven en esos lugares.

Me llama la atención que cuando Calderón planteó su estrategia no previera lo que iba a suceder con las autoridades locales. Me parece indolente que con tanta ligereza el Ejecutivo Federal trate de involucrar a los alcaldes en tareas que legalmente no les corresponden.

En la famosa guerra reina el caos y todo parece indicar que quien la anunció no sabe qué hacer con ella.

Somos una federación y por eso los estados no tenemos fronteras, ni aduanas ni ejército ni embajadas ni sistemas de inteligencia que estén en otras entidades. Somos una federación y por eso las entidades no tienen competencia en materia bancaria, de tráfico aéreo o de puertos donde hay mar. Somos una federación y cedimos esa facultad a un poder central para que en esos aspectos velara por toda la unión.

Los delitos que hoy aquejan a los estados, para ser combatidos, requieren de las facultades que cedimos, las que por cierto, acompañamos con los recursos que entregamos a la Federación, muchos más de los que nos regresan.

Un dolor profundo embarga a quienes conocimos el edén, a quienes siempre seremos santiaguenses. Edelmiro Cavazos era un buen hombre, güero, grandote, de risa fácil.

Hay quien dice que los restos que están en Compostela no son de Santiago, sino del obispo hereje Prisciliano y que la Iglesia, para evitar su veneración, los proclamó como los de aquél que tuvo la fortuna de acompañar al Galileo. Hay quien dice que la famosa guerra inició como una estrategia de posicionamiento.
18 Agosto 2010 04:08:14
Centro Fox
Vicente Fox nos recibió de mezclilla y en camiseta, con el logotipo del Centro que lleva su nombre. No se trata de una biblioteca de las que los americanos dedican a sus ex presidentes; es una mezcla de eso y una institución educativa.
Platicar con un ex Presidente, es toda una experiencia académica y política. Sus opiniones pasan por el filtro de sus vivencias, adosadas por la reflexión que permite el conocer más que el resto y la singularidad que da el haber tenido en las manos la conducción de un país.

El Centro Fox ofrece una gama de servicios educativos, desde postgrados hasta conferencias. En su biblioteca, los niños del vecindario se pasean y conviven con el hombre que nos ganó en el 2000. Los visitantes sonríen al toparse en los pasillos con un hombre de un metro noventa centímetros, que de inmediato los interroga sobre su lugar de origen. Hace referencias sobre tal o cual costumbre o tradición de ese sitio y les recomienda pasar al restaurante donde se sirve una deliciosa comida corrida.

Fox es generoso con el tiempo. No hay límite en su plática. No hay temas prohibidos. No rehuye las preguntas. Acepta errores, pero también defiende, a capa y espada, ideas y posturas. Me atrevo a decir que no guarda rencores. Se sabe poseedor de un carisma poco común y no ignora que los interlocutores no compartimos muchas de sus ideas; pero aún así, no apura ni la riña ni la descalificación.

Se equivocan quienes piensan que es irreflexivo; por el contrario, en sus comentarios abundan los ejemplos y las comparaciones. Su plática salta de los grandes proyectos a la anécdota personal, y al recuerdo de sus raíces.

Hoy que está de moda dialogar, qué bueno sería ver en la mesa del Campo Marte a Echeverría, Salinas, Zedillo y Fox; o ver a Calderón preguntarle sobre seguridad a Macedo, Carpizo, Valadés, Morales Lechuga y a Lozano Gracia. Qué tal si en la mesa de diálogo se sientan Gertz Manero o Raúl Plasencia, o llaman al ex rector del Tecnológico de Monterrey, a los liberados del “Michoacanazo”, al tal Castañeda o a Rubén Aguilar y; por qué no, a los diputados más incómodos.

Platicar con Fox fue tan fascinante y provechoso, como lo fue con Salinas. En el diálogo hay que tocar todas las puertas. Al sexenio de Calderón le queda muy poco tiempo y sería lamentable que pronto descubriéramos que las cosas no mejoran.
11 Agosto 2010 04:08:21
Empleos, mentiras y estadísticas
Proclamarse durante su campaña como el “Presidente del Empleo”, le resultó muy fructífero a Felipe Calderón. En abril de 2006, presentó en el World Trade Center su propuesta para generar empleos. Lo hizo mediante una política sustentada en cinco condicionantes que, dijo, se deben cumplir para que haya puestos de trabajo para toda la población: Estabilidad económica, Estado de derecho, entorno competitivo, desarrollo regional e inversión social. Envalentonado, prometió: “En esencia, la idea es que mi gobierno buscará por todos los medios generar los empleos que van a demandar un millón de jóvenes cada año al ingresar al mercado laboral”. Después -y un poco matizado- en el Plan Nacional de Desarrollo ofreció 800 mil empleos permanentes cada año.

La realidad ha sido muy diferente. Obsesionado en reformar su política de comunicación, el régimen calderonista informa, desinforma, juega con números y estadísticas pretendiendo ocultar lo inobjetable. Presume hasta el cansancio la creación de 559 mil 070 empleos en el período de enero a julio de 2010, considerando este año como el de mejor crecimiento y omite mencionar que en tres años y ocho meses de gobierno sólo ha creado 543 mil 713 empleos, meta que, en todo caso, debió alcanzar en seis meses para ser congruente con su oferta de campaña.

Además, está el agravante de que Calderón ya lleva 44 meses en el cargo, y la cifra acumulada a la fecha de sus “logros” en este rubro aún se encuentra a años luz de las 3.5 millones de nuevas fuentes de trabajo que prometió entonces.

Ya adeuda más de tres millones de empleos a los mexicanos… Por lo pronto.

En comparación, durante el último gobierno priísta, el del doctor Ernesto Zedillo, se generaron en su sexenio dos millones 666 mil empleos, a razón de 444 mil 333 por año en promedio. En cambio, Calderón difícilmente promedia 148 mil 312 al año. La cifra se vuelve aún más escandalosa cuando se suman los “logros” de los 10 años de gobierno de Vicente Fox y Felipe Calderón: Un millón 702 mil 848 empleos en total. Es decir, un millón menos que en los seis años del Presidente Zedillo.

Pero la realidad de la “milagrosa recuperación del empleo” no termina ahí. Expertos del tema sugieren que el incremento de 559 mil 070 puestos de trabajo en los primeros siete meses de 2010, no significa necesariamente que haya aumentado en esa proporción. Obedece a distintas causas. Una de ellas, en efecto, corresponde a empleos recuperados de la crisis de 2009; otra, a oficios informales que ya existían y se volvieron formales porque así lo decidió el patrón o porque la intensa fiscalización del IMSS propició que se dieran de alta. Una más, son los programas de empleo temporal que distintas instancias de gobierno han realizado y registrado ante el IMSS. Y la última, empleos cuyo origen se debe fundamental y únicamente al esfuerzo de los gobiernos estatales, como los al menos 800 que traerá aparejados la inversión de 500 millones de dólares de la empresa “General Motors” en su complejo de Ramos Arizpe, Coahuila.

Se puede concluir, por lo tanto, que todos y cada uno de los programas que el actual régimen federal publicitó como la panacea para propiciar más empleos han naufragado. Empecinado en encontrar un problema en cada solución, Calderón desamparó este programa en plena crisis de 2009 al obligar a un imposible a las empresas que deseaban inscribirse en él: No tener adeudos fiscales. Y si a ello se sumaba la difícil situación económica del país, entonces el interés de los empleadores era casi nulo.

Resultó evidente el rotundo fracaso del programa. Su mal diseño no se enfocó a incentivar nuevas oportunidades de trabajo para los mexicanos, sino a darle la oportunidad al IMSS de captar deudores.

Es el triste destino del programa estrella del autoproclamado “Presidente del Empleo”.

Quizá la milagrosa recuperación que tanto pregona Felipe Calderón se pudiera enmarcar en lo que alguna vez aseveró Mark Twain, escritor estadounidense y autor de novelas como “Las aventuras de Tom Sawyer”. Comprometido crítico social, Twain un día sentenció: “Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas”.

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04 Agosto 2010 04:00:16
Lecciones electorales
A un mes de los comicios, siguen los ríos de tinta para analizar los resultados del 4 de julio. Es conmovedor leer o escuchar analistas a los que les gana su fobia priísta y abandonan el análisis objetivo para interpretar el desenlace.

Es natural que los contendientes construyan o reconstruyan sus discursos a partir de los resultados. Quienes promovieron las alianzas iniciaron una amplia campaña para redimensionarlos. A su juicio, la estrategia los pone en la pelea del 2012 y con posibilidades de torpedear proyectos presidenciales. Por lo pronto, el discurso le dio oxígeno a unos, además de chamba y reflectores a otros.

En el caso el PRI se impone la reflexión. Quedan para el análisis varias preguntas: ¿En Oaxaca, Sinaloa y Puebla ganó la “estrategia de alianzas” o en la población existía el ánimo del cambio? ¿Las alianzas utilizaron a candidatos ganadores o candidatos sin partido utilizaron a las alianzas? ¿Nuestro proceso de selección de candidatos fue el mejor? ¿Hasta qué punto la campaña mediática de Calderón y su gabinete influyó en el resultado de los comicios? ¿Se puede asumir que cuadros del PRI apoyaron a los adversarios? En adelante ¿cuál será la filiación partidista de los nuevos gobernadores?

Las preguntas anteriores no se pueden evitar si queremos contar con un correcto análisis de la jornada del 4 de julio.

Saber qué pasó implica un trabajo de campo que estudie las campañas, los candidatos, su oferta política y el desempeño del Partido. Es importante revisar a profundidad cada una de las entidades y, en todo caso, descubrir patrones y similitudes para formar una conclusión.

De inicio se impone un tema: El Partido tiene que procesar de forma adecuada la designación de sus abanderados. La afirmación de que las candidaturas de unidad son la fórmula exitosa, quedó por los suelos en los pasados comicios. La unidad fructifica si es real; pero, si es artificial produce desprendimientos o inconformidades profundas.

Hay un estatuto del PRI que nos da la respuesta: La elección abierta a militantes y simpatizantes es la mejor opción. Si hay inconformidad, el Partido tendrá siempre como argumento la decisión de las mayorías. Incluso, si la victoria no favorece al Partido, no quedará duda que se jugó con el candidato que, de inicio, tenía más simpatías.

Puede haber muchos argumentos para seleccionar a un aspirante; pero el único objetivo y legitimador, se da en las urnas.

Se impone la reflexión sobre los resultados; una reflexión objetiva y profunda. El 2012 está a la vuelta de la esquina.

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28 Julio 2010 04:08:11
La guerra fallida
El gobierno federal se empeña en justificar su política de seguridad pública. Miles de spots tratan de convencer a los mexicanos sobre las bondades de una guerra. En las pantallas un actor nos dice que siempre hubo delincuencia, pero que hasta ahora se le combate. Una voz en off agrega el sentimiento de culpa: “La razón eres tú”. El publicista, tal vez extranjero, sabe de la fuerte carga de esa frase, que se traduce en “no eres digno de criticarme; lo que hago es por ti, que estás en peligro”.

En la propaganda nada se dice sobre los más de 25 mil muertos de la política de guerra de Calderón. Tampoco se aclara que el consumo de droga no ha disminuido en México ni en Estados Unidos. Se oculta a la gente que nunca se dedicó tanto presupuesto a la seguridad como ahora; mucho menos se difunde que el próximo año 1,500 personas van a morir por consumo de cocaína en el país del norte y en nuestra nación, al ritmo que vamos, unas 20 mil por tratar de detener el narcotráfico.

En la prensa belicista se habla poco de la violación a los derechos humanos. Se omite decir que en el mundo hay una fuerte corriente de opinión en contra de lo que hoy se hace en México. Poco se dice de la posibilidad próxima de que el estado de California legalice la producción de mariguana --por lo pronto, en Oakland ya se autorizó su aprovechamiento a escala industrial--.

Al elector se le oculta que un kilo de cocaína se vende en Colombia en unos 1,500 dólares y a 92 mil en Nueva York. Que un rifle de asalto en un supermercado de Texas se puede comprar por 13 mil pesos. Menos se le informa que el precio de la coca está a la baja porque en Sudamérica aumentó el número de hectáreas de este cultivo. En los discursos oficiales nada se comenta sobre un hecho irrefutable: El negocio de las armas es más jugoso que el de las drogas.

La guerra contra el narco se va perdiendo, no hay una prueba objetiva que nos haga presumir lo contrario. La tendencia no es privativa de México, el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso señaló: “La guerra contra las drogas ha fallado. En vez de aferrarnos a políticas fracasadas con consecuencias desastrosas, debemos dirigir nuestros esfuerzos hacia la reducción del consumo y a la reducción del daño causado por las drogas en las personas y en la sociedad”.

Cardoso agregó: “En América Latina el único resultado de la prohibición ha sido el cambio de las áreas de cultivo y cárteles de un país al otro, sin reducir la violencia ni la corrupción que genera el narcotráfico”.

Ante la crítica, los corifeos de la guerra reclaman alternativas y alzan la voz para señalar que no hay una propuesta distinta. Más aún, alientan un clima de linchamiento en contra de los opositores e incluso impulsan desde el poder una estrategia fascista: El que critica es acusado de colaborar con el narco. Hace unos días, el ex secretario de Gobernación llamó a los defensores de derechos humanos “tontos útiles”, por señalar excesos de las fuerzas de Estado.

Las cosas van mal y los signos del recrudecimiento no son percibidos por el Gobierno. En las semanas pasadas se asesinó a un candidato a gobernador, estalló un cochebomba y Torreón se ensangrentó por una masacre. El Presidente y su partido siguen empeñados en el mismo discurso bélico. César Nava, con sus “llamados enérgicos”, busca confundir a la población haciendo pensar que los gobiernos locales tienen responsabilidad en el fracaso de la política de su “Jefe”. El Centro pide una colaboración que más parece sumisión.

Los promotores de la guerra omiten reconocer que emprendieron la cruzada sin preparación. Esconden que, según las leyes mexicanas, la atención del narcotráfico y las armas de fuego son competencia federal. Son omisos en reconocer que el combate a este tipo de fenómenos delictivos corresponde, por su naturaleza, a una autoridad nacional. En el mundo así es.

El sexenio de Felipe Calderón será recordado por su violencia y los miles de muertos que ha dejado; por una delincuencia que creció exponencialmente, delincuencia que incrementó su poder de fuego por el ingreso al país de armas sofisticadas. Será recordado por la violación sistemática de los derechos humanos. Felipe Calderón pasará a la historia por usar con fines políticos la lucha contra el narco. Su sexenio quedará en la memoria de los miles de huérfanos. Lo vamos a recordar por su necedad de no rectificar en su política de seguridad pública.

Las drogas “ilícitas” son un problema de salud pública, igual que el consumo del tabaco y el alcohol. Por lo cual, la inseguridad se debe enfrentar como un problema social y no como una batalla. Mientras tanto, en la táctica policial debe prevalecer el uso de la inteligencia y no la violencia irracional.
23 Julio 2010 04:07:46
La guerra fallida
El gobierno federal se empeña en justificar su política de seguridad pública. Miles de spots tratan de convencer a los mexicanos sobre las bondades de una guerra. En las pantallas, un actor nos dice que siempre hubo delincuencia, pero que hasta ahora se le combate. Una voz en off agrega el sentimiento de culpa: “La razón eres tú”. El publicista, tal vez extranjero, sabe de la fuerte carga de esa frase, que se traduce en “no eres digno de criticarme; lo que hago es por ti, que estás en peligro”.

En la propaganda nada se dice sobre los más de 25 mil muertos de la política de guerra de Calderón. Tampoco se aclara que el consumo de droga no ha disminuido en México ni en Estados Unidos. Se oculta a la gente que nunca se dedicó tanto presupuesto a la seguridad como ahora; mucho menos se difunde que el próximo año 1500 personas van a morir por consumo de cocaína en el país del norte y en nuestra nación, al ritmo que vamos, unas 20 mil por tratar de detener el narcotráfico.

En la prensa belicista se habla poco de la violación a los derechos humanos. Se omite decir que en el mundo hay una fuerte corriente de opinión en contra de lo que hoy se hace en México. Poco se dice de la posibilidad próxima de que el estado de California legalice la producción de mariguana —por lo pronto, en Oakland ya se autorizó su aprovechamiento a escala industrial.

Al elector se le oculta que un kilo de cocaína se vende en Colombia en unos 1500 dólares y a 92 mil en Nueva York. Que un rifle de asalto en un supermercado de Texas se puede comprar por 13 mil pesos. Menos se le informa que el precio de la coca está a la baja porque en Sudamérica aumentó el número de hectáreas de este cultivo. En los discursos oficiales nada se comenta sobre un hecho irrefutable: el negocio de las armas es más jugoso que el de las drogas.

La guerra contra el narco se va perdiendo, no hay una prueba objetiva que nos haga presumir lo contrario. La tendencia no es privativa de México; el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso señaló: “La guerra contra las drogas ha fallado. En vez de aferrarnos a políticas fracasadas con consecuencias desastrosas, debemos dirigir nuestros esfuerzos hacia la reducción del consumo y a la reducción del daño causado por las drogas en las personas y en la sociedad”.

Cardoso agregó: “En América Latina el único resultado de la prohibición ha sido el cambio de las áreas de cultivo y cárteles de un país al otro, sin reducir la violencia ni la corrupción que genera el narcotráfico”.

Ante la crítica, los corifeos de la guerra reclaman alternativas y alzan la voz para señalar que no hay una propuesta distinta. Más aún, alientan un clima de linchamiento en contra de los opositores e incluso impulsan desde el poder una estrategia fascista: el que critica es acusado de colaborar con el narco. Hace unos días, el ex secretario de Gobernación llamó a los defensores de derechos humanos “tontos útiles”, por señalar excesos de las fuerzas de Estado.

Las cosas van mal y los signos del recrudecimiento no son percibidos por el Gobierno. En las semanas pasadas se asesinó a un candidato a gobernador, estalló un coche bomba y Torreón se ensangrentó por una masacre. El Presidente y su partido siguen empeñados en el mismo discurso bélico. César Nava, con sus “llamados enérgicos”, busca confundir a la población haciendo pensar que los gobiernos locales tienen responsabilidad en el fracaso de la política de su jefe. El Centro pide una colaboración que más parece sumisión.

Los promotores de la guerra omiten reconocer que emprendieron la cruzada sin preparación. Esconden que, según las leyes mexicanas, la atención del narcotráfico y las armas de fuego son competencia federal. Son omisos en reconocer que el combate a este tipo de fenómenos delictivos corresponde, por su naturaleza, a una autoridad nacional. En el mundo así es.

El sexenio de Felipe Calderón será recordado por su violencia y los miles de muertos que ha dejado; por una delincuencia que creció exponencialmente, delincuencia que incrementó su poder de fuego por el ingreso al país de armas sofisticadas. Será recordado por la violación sistemática de los derechos humanos. Felipe Calderón pasará a la historia por usar con fines políticos la lucha contra el narco. Su sexenio quedará en la memoria de los miles de huérfanos. Lo vamos a recordar por su necedad de no rectificar en su política de seguridad pública.

Las drogas “ilícitas” son un problema de salud pública, igual que el consumo del tabaco y el alcohol. Por lo cual, la inseguridad se debe enfrentar como un problema social y no como una batalla. Mientras tanto, en la táctica policial debe prevalecer el uso de la inteligencia y no la violencia irracional.

Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados

21 Julio 2010 04:08:44
De tenencias y elecciones
En plena campaña electoral, un 6 de abril de 2006, Felipe Calderón, entonces candidato del PAN, aseguraba: “Yo como Presidente voy a proponer que la tenencia se derogue porque no estoy de acuerdo con su pago… Hemos inventado todo lo posible para cobrarle más impuestos a la gente, lo que debemos hacer es al revés, hacer que la gente pague menos impuestos… El gran fantasma que tenemos en materia de recaudación es que un día llegue el momento en que ya nadie pague impuestos de tan elevados y tan caros que sean y ese día nos quedamos sin recursos”, señaló. Ya como Presidente, Calderón contradijo su oferta política y aumentó el IVA, ISR, IDE y los combustibles. Se necesitaron más de tres años y otra campaña electoral para que el Presidente recordara una de sus promesas y mediante un mensaje a la nación, a pocos días de la elección en 15 estados, anunciara la eliminación de la tenencia a los vehículos nuevos, con un costo de hasta 250 mil pesos.

Ese repentino interés llegó tarde. El sector automotriz, estratégico en nuestra economía, tiene en México plantas de ensamble en 12 estados, empresas de autopartes en 22 entidades, genera un millón de empleos formales y representa 17.3% del PIB manufacturero y un 21.5% de las exportaciones de este mismo sector. A pesar de ello, desde el 2006, en los años previos a la crisis económica, el mercado interno de vehículos en México no sólo no creció, sino que se contrajo 12% de 2006 a 2008, superando apenas el millón de vehículos vendidos en 2008, niveles inferiores a los observados en 2004. Tan sólo en 2009 la caída del mercado nacional fue de 26.4%. Por su parte, Brasil, en medio de la crisis, logró crecer más de 12% el año pasado.

Todas estas cifras negativas no fueron suficientes para que Calderón presentara un programa viable; ya que, por ejemplo, el de chatarrización demostró su fracaso al lograr ventas por la fabulosa cantidad de 12,848 vehículos.

Además el programa de Calderón no es una eliminación del impuesto porque no desaparece, sino que obliga a los distribuidores de vehículos a pagar la tenencia para después intentar compensarla cuando presenten su declaración de ISR, sin tomar en cuenta que a consecuencia de la caída en las ventas —de 30% en los primeros cinco meses de 2010 con respecto a las ventas de 2008— no se están generando utilidades para los distribuidores y por tanto no tienen ISR que reportar.

Como siempre, los incentivos son a medias. Calderón, además de complicar el ya ineficiente sistema fiscal, mantiene vigente el Impuesto sobre Automóviles Nuevos. Un impuesto que encarece el precio de los vehículos, que al estar incluido en el precio final del vehículo, genera IVA y termina siendo un impuesto que genera otro impuesto, una verdadera incongruencia fiscal.

Para fortalecer el sector automotriz, de empresas armadoras, de autopartes y distribuidoras, se requieren políticas públicas integrales y responsables. Por ejemplo, la regulación de la entrada de automóviles ilegales. De 2005 a la fecha se ha permitido la entrada de 4.5 millones de vehículos, lo que impidió que el mercado interno creciera en casi 800 mil vehículos en este periodo. Necesitamos estructurar programas de apoyo dirigidos a eliminar cargas fiscales y permitir la deducción fiscal (como se hizo en Brasil) y promover las ventas a través de un programa de renovación vehicular, lo cual también contribuirá a mejorar las condiciones del medio ambiente al contar las nuevas unidades con mejor tecnología.

Se demanda además un programa de producción de vehículos de bajo costo y libres de impuestos para los que tienen menos oportunidades económicas. El remedio de dejar entrar vehículos extranjeros ilegales le está quitando empleos a los mexicanos y es una solución irresponsable. Vehículos populares sin carga impositiva generarían empleo para los mexicanos y evitaría que se socave la producción nacional.

La caída en las ventas, el despido en 2009 de miles de trabajadores de empresas de autopartes y de ensamble, la entrada al país de vehículos ilegales y el consecuente debilitamiento del mercado interno poco importaron a Calderón desde su llegada al Gobierno federal. No estábamos en época electoral. La verdadera preocupación por los carros (pero los completos) surgió cuando las encuestas preveían triunfos generalizados del PRI.

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30 Junio 2010 03:09:50
“Tontos útiles”
El sábado tres de abril, trece personas que viajaban en una camioneta fueron agredidas por el Ejército con disparos de arma de fuego a la altura del kiló- metro 117 en la carretera de Nuevo Laredo a Reynosa, Tamaulipas. Este hecho costó la vida a los niños Martín y Brayan Almanza de nueve y cinco anos de edad, además de cau- sar múltiples heridas a los demás pasajeros.

La madre de los menores denunció la salvaje agresión; mientras, el gobierno de Felipe Calderón asegu- ró, como en otras ocasiones, que los falle- cimientos se dieron en medio de un fuego cruzado. Para las autoridades no tuvo valor el testimonio de esta mujer, ni los reclamos de los otros pasajeros del vehículo atacado. En México se da valor probatorio al dicho de un testigo protegido que fue un delincuente consumado, pero no al de una madre de fami- lia que perdió a sus hijos y sin antecedentes penales.

El Pasado viernes dos de junio, durante un evento cuyo tema era la prevención de la tortura, el secreta- rio de Gobernación, Fernando Gómez Mont, en una más de sus incontinencias verbales, llamó a las instancias protectoras de los derechos humanos “tontos útiles”. Si este país tiene suerte, el “segundo hombre del Gobierno federal” dirá que no quiso decir lo que dijo; pero, lo más seguro es que no le importe y en los próximos días con dedo fla- mígero lance sobre alguna otra institución o “mortal”, otra sentencia “divina” cargada de la fuerza “moral” que le da pertenecer a esa casta celestial que hoy nos hace el favor de gobernar a tiros y discursos baratos.

¿Es un “tonto útil” quien le cree a una madre?, ¿es un “tonto útil” quien concluye que la muerte del supuesto delincuente que aparece en la televisión fue una ejecución sumaria?, ¿quién será para el Gobierno de la derecha un “listo útil”? La res- puesta puede incluir desde un espía telefóni- co, hasta un testigo protegido que por unos cuantos pesos señala a un inocente.

Una violación a los dere- chos humanos se convierte en una sombra que siempre va perseguir a quien los transgrede. En el futuro el actual gobierno no tendrá manera de escapar de la condena internacional y local por sus graves violaciones a la ley.

El discurso de Gómez mont envalentona a quien menosprecia los derechos humanos, confunde a la sociedad, escala la violencia en la sociedad, demerita la función de gobierno y, significa una agresión a la CNDH que está por pronun- ciarse respecto a los jóvenes muertos en el Tecnológico de Monterrey.
25 Junio 2010 04:08:54
El Ejército y la CNDH
La tarde del sábado 3 de abril, 13 personas que viajaban en una camioneta fueron agredidas con disparos de arma de fuego a la altura del kilómetro 117 de la carretera que va de Nuevo Laredo a Reynosa, Tamaulipas. Este hecho costó la vida a los niños Martín y Bryan Almanza, de nueve y cinco años de edad.

La madre de los menores denunció la salvaje agresión, mientras que el gobierno de Felipe Calderón aseguró, como en otras ocasiones, que los fallecimientos se dieron en medio de un fuego cruzado. Para las autoridades no tuvo valor el testimonio de esta mujer ni los reclamos de los otros pasajeros del vehículo atacado; muchos de los cuales, por cierto, salieron lesionados.

En México se da valor probatorio al dicho de un testigo protegido que fue un delincuente consumado, pero no al de una madre de familia que perdió a sus hijos y sin antecedentes penales.

Tras dos meses de investigación y muchas vicisitudes, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió su recomendación, la número 36/2010. En ella no sólo se concluye que hubo graves violaciones a los derechos humanos, también se señala que las autoridades investigadas no colaboraron e incluso modificaron la escena del delito.

En el texto se narra el desinterés de la autoridad por el trabajo del ombudsman y la búsqueda de la verdad. En descargo, la Sedena afirmó sobre su personal militar “...actuó repeliendo una agresión real, inminente y violenta, actuando en legítima defensa, resguardando su integridad personal, adecuando su conducta al marco de la legalidad establecido en nuestra legislación interna y protegiendo los intereses de la sociedad al enfrentar a los miembros de la delincuencia organizada”.

Tras una gran cantidad de diligencias y actuaciones se demostró que: la camioneta fue tiroteada por los militares; fue un fuego discrecional e irracional hacia sus ocupantes; quienes iban en la camioneta no representaban ningún peligro; se alteró el lugar de los hechos; y que fueron las fuerzas del gobierno —las encargadas de proteger a la población— quienes le arrebataron la vida a dos niños.

Este acontecimiento, que por desgracia no es aislado, debe ser motivo de una profunda reflexión. Mal hace el gobierno federal en tratar de ocultarlo con afirmaciones cargadas de adjetivos y descalificaciones. En la actual administración hay evidentes muestras de la incomodidad que causa el respeto a los derechos humanos, pruebas hay muchas en la lectura entre líneas del discurso oficial.

Al presidente Calderón nadie le ha dicho que abandone la pretensión legítima de cualquier gobierno de librar a sus jóvenes de la droga o de terminar con la delincuencia. Lo que sí abundan son las voces que le recomiendan reflexione sobre su estrategia; quienes le exigen un respeto a los derechos humanos y ponen sobre la mesa argumentos contundentes para demostrar cómo está perdiendo “su guerra”.

Es momento de que Calderón presente un plan de retiro de las tropas de la calle y su sustitución por policías. El Ejército es una de las grandes instituciones del siglo XX; además de garante de la soberanía, le dio al país un periodo de estabilidad del cual no gozó ninguna otra nación de Latinoamérica. Su naturaleza popular lo convirtió en un aliado de las masas; por esa razón, se le denominó durante muchos años “Ejército de paz”. En desastres y contingencias las Fuerzas Armadas se ganaron un prestigio que hoy está en peligro.

La formación del Ejército no es la de la fuerza policiaca; mantenerlo en el combate a la delincuencia es exponerlo a la comisión de violaciones a los derechos humanos. Es evidente, por el nivel de violencia que hoy tenemos, que es producto de una estrategia errónea. Ahora estamos en la paradoja de no poder retirar a las Fuerzas Armadas de inmediato, por eso se impone un plan de retiro paulatino y nuevas rutas para controlar el fenómeno delictivo.

Esta semana, una autoridad norteamericana señaló que la guerra en México ha sido una bendición para su país porque disminuyó el tráfico de cocaína. Nada dijo respecto a que en aquella nación ahora se consume más mariguana y heroína; mucho menos señaló que su bendición tiene enrolados en México a 80 mil jóvenes que Felipe Calderón llama “enemigos”.

Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados

16 Junio 2010 04:09:05
Fronteras
Los humanos hemos llevado al límite nuestra capacidad de construir acuerdos, siempre y cuando se trate de temas de carácter comercial. Esto no es nuevo, el comercio impulsó la aventura de los mares o las grandes travesías por tierras ignotas. El “dios mercado” empujó la vuelta al mundo de Magallanes–El Cano, como antes las políticas de Enrique El Navegante, los viajes de Marco Polo en la antigüedad el esplendor fenicio. Afrentas de todo tipo son perdonadas por el gran “dios del comercio”.

Hoy las mercancías cruzan fronteras, ansiosos políticos firman tratados de eliminación de aranceles en forma frenética. No importa destruir mercados locales, arruinar círculos virtuosos de producción y consumo a pequeña escala. Se equivocan quienes piensan que el Galileo fue llevado a las alturas de la cruz por desafiar el poder del emperador. Tiberio lo último que tenía en mente era ese pedazo de tierra ardiente a orillas del Mediterráneo, calcinado por el sol; en donde se pudría un cónsul romano llamado Pilatos, al que por cierto la mercadotecnia oficial de la naciente Iglesia trató de liberar de la responsabilidad de asesinar al Hijo del Hombre, al que caminó sobre la mar, al “Príncipe de Paz”. A Jesús lo llevó al Gólgota la osadía de sacar del templo a los mercaderes.

Hoy las mercancías pasan las fronteras, pero no las mujeres y los hombres que las producen. Detrás de los diamantes hay pueblos esclavizados que se hunden en la pobreza; detrás de los balones de futbol hay aldeas completas amarradas a la costura de los mismos; detrás de los cosméticos hay hombres que se consumen cuando queman la candelilla. El sur va al norte por trabajo, como el norte fue al sur por la riqueza. Hoy no hay tratados de migración, tampoco para compensar los saqueos del pasado, mucho menos para resarcir el daño que produce la corrupción de un sistema que reclama drogas al por mayor a costa de incendiar naciones que las producen, porque no hay más que hacer. Quién no sabe que detrás de la droga que se consume en los elegantes barrios de Manhattan, pagada por los dólares de la sociedad “perfecta”, se desata la miseria y el infierno en el tercer y cuarto mundo.

En el Norte, una gobernadora y un senador que quieren ganar elecciones promovieron una ley antiinmigrantes. Una “brillante ley” que criminaliza la apariencia física, al promover la detención por parecer mexicano. Lo peor no es, por desgracia, sólo la ley; detrás de la legislación se dejó venir el ánimo racista y xenofóbico.
Un “apuesto” y “leal” defensor de la soberanía americana que seguro vio en peligro la integridad de su territorio por la acción de un niño, lo asesinó con su arma de fuego. Al bárbaro no se le ocurrió nada más cuerdo que pegarle un tiro. Días antes, otros agentes del orden, encargados de la frontera con Tijuana, molieron a palos a un trabajador mexicano. Los gritos del hombre fueron horribles. Pedía clemencia, solicitaba ayuda, clamaba piedad. Los valientes oficiales lo asesinaron. Estúpidos racistas, que no tienen la culpa de eso, de su estupidez. De ella es culpable una sociedad que estimula la intolerancia contra el migrante. Que alienta una supuesta superioridad, es la sociedad que afirma en sus billetes “In God we trust”.
Hoy tenemos en el de Calderón, un gobierno débil en su política exterior. Alejados de Latinoamérica y el Caribe, queremos ser amigos de quienes sólo tienen socios: Los norteamericanos. Para congraciarnos les hacemos el trabajo sucio y en repuesta, recibimos un montón de negativas y desaires.

Javier Villarreal Lozano, historiador y periodista coahuilense, publicó hace unos años Los ojos ajenos, un interesante libro que, producto de una notable investigación, contiene la visión de viajeros que en los siglos XVII, XVIII, XlX y principios del XX visitaron Saltillo. Uno de ellos fue Thomas Yates Lundie, quien a sus 17 años llegó como soldado en 1848 a la ciudad que es hoy la capital de Coahuila. Venía con el ejército invasor y cargado de prejuicios, recorrió el campo de batalla de la Angostura. De él es el párrafo inicial de este artículo. Han pasado más de 160 años de aquella guerra injusta y en los agentes de la “migra” se renueva el racismo de aquellos soldados americanos que nos invadieron.

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Rubén Moreira Valdez es diputado federal del PRI por el distrito 04 con cabecera en Saltillo, Coahuila. Es presidente de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados y presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila.
09 Junio 2010 04:09:19
Nada que celebrar
El Pensador Mexicano, periódico que dirigía José Joaquín Fernández de Lizardi, sufrió de los embates de la censura, fue proscrito por un monarca baquetón conocido como Fernando Vll. En nuestra Constitución del 57, el espíritu liberal con que fue concebida consagró la libertad de expresión, la que se ejerció sin mucho contratiempo hasta la llegada al poder de Porfirio Díaz que, de un plumazo, la canceló. En la Constitución de 1917, los artículos seis y siete protegen la libertad de expresarse, claro que por sí mismos no le garantizan a nadie salir con vida si se tratan algunos temas, para eso se requieren políticas públicas.

Un 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos que dedica su Artículo 19 a la libertad de opinión y expresión; recién terminaba la Segunda Guerra Mundial “pródiga en restringir todo tipo de libertades”, cuando los países firmantes la incluyeron en la lista de aquellas que en todos los países se deben garantizar.

Fue durante el gobierno priísta del presidente Miguel Alemán que se instituyó en México el día siete de junio para celebrar la Libertad de Expresión; y así se hizo durante décadas, hasta el arribo de los gobiernos panistas. Ahora, al igual que en el de Fox, en el de Felipe Calderón nada o muy poco que celebrar. Resulta que de 2000 a 2010, de acuerdo con información de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos se han cometido 61 homicidios y ocho desapariciones de comunicadores.

Organismos internacionales de defensa de los derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han denunciado el clima de violencia que pone en peligro a quienes se dedican a la profesión de informar y que además afecta a los medios de comunicación, en especial a aquellos que cubren la fuente policiaca.

Los gobiernos panistas, siempre proclives a colocar a México en los últimos lugares de todo tipo de índices, hoy tienen a nuestro país en el sitio número 138 de un total de 175 naciones en el “Índice Mundial de Libertad de Expresión”. En el reporte elaborado por la organización Reporteros Sin Fronteras, se reseña que tras grandes esfuerzos, hemos superado a Colombia y hoy somos más inseguros para el oficio de informar que Serbia, Kosovo, Venezuela y Gambia; a este último país también le dimos su merecido en un remojado e intrascendente juego de futbol. En el 2002, el primer año en que se presentó este reporte, México ocupaba la posición número 76; ocho años después descendimos 62 lugares. Incluso las organizaciones criminales mexicanas, tienen un lugar de honor en la lista global de los “40 Depredadores de la Libertad de Prensa”.

De nada ha servido la fiscalía creada por la PGR para proteger los derechos de los periodistas; los resultados son francamente pobres: Impunidad y escasas consignaciones, aunadas a un tortuoso procedimiento, digno de ocupar los primeros lugares entre los trámites más inútiles de México, si es que algún iluso comunicador decide denunciar ante la PGR agresiones o crímenes cometidos en su contra. Mientras tanto, los comunicadores bajo continuo asedio, ejercen su profesión, que es hoy tan peligrosa como el oficio de pescar cangrejos en Alaska o domar tiburones blancos en Sudáfrica.

Si aspiramos a tener una sociedad democrática, la libertad de expresión, en todas sus formas y manifestaciones, debe ser un derecho fundamental. La Corte Interamericana de los Derechos Humanos, la considera indispensable para la formación de la opinión pública y premisa para un estado democrático.

Por lo que corresponde a la creación de un marco legal que favorezca el ejercicio libre y pleno de la libertad de expresión, en el año 2006 el Congreso de la Unión aprobó la reforma legal para garantizar el derecho de los comunicadores a no revelar sus fuentes de información y, un año después, el Senado de la República aprobó la despenalización de los delitos de calumnia, difamación e injuria, para erradicar la perniciosa práctica de llevar a periodistas a juicios penales.

Este siete de junio hubo poco que festejar, el país está hundido en la violencia y los medios no pueden dar la nota, sin el miedo fundado de ser agredidos… ¿Quién puede demostrar que se va ganando la guerra?
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02 Junio 2010 04:09:36
Con motivo del michoacanazo
El pasado 26 de mayo se cumplió el primer aniversario de la detención de 35 servidores públicos estatales y municipales en el estado de Michoacán. Faltando seis semanas para los comicios intermedios de 2009, que servirían de referéndum para la controvertida administración de Felipe Calderón, se montó un espectacular operativo con tintes mediáticos y electorales.

El ahora olvidado y antipático Germán Martínez había empatado un belicoso discurso electoral con la imprudente estrategia de legitimación del gobierno de Calderón que se fincó en la “guerra contra el narco”. En los medios de comunicación los mensajes del Gobierno y del partido oficial eran tan similares que nadie dudó de una estrategia dictada desde el poder.

En medio de la refriega electoral, empezó a trascender la posibilidad de una detención que reforzara la campaña mediática con un acto concreto e inobjetable que materializara el discurso del miedo a una intromisión del narco en la política. El escenario escogido fue Michoacán, estado gobernado por el PRD, emblemático para ese partido por ser la tierra de Lázaro Cárdenas y por ende, de su hijo, gran constructor de ese partido. En la entidad que se distingue por su cultura, tradición histórica, lucha social y carácter de su gente, también nació Felipe Calderón cuya familia tiene un control férreo de las estructuras del PAN.

La mañana del día 26 de mayo del 2009, elementos de la fuerza armada permanente y de las corporaciones federales irrumpieron en oficinas estatales y municipales, destrozaron casas y con lujo de fuerza innecesaria aprehendieron a funcionarios públicos. Los subieron a helicópteros y camiones militares para después llevarlos en aviones de guerra al Distrito Federal. Iniciaron el periplo que hoy viven otros mexicanos que, sin el “usted disculpe”, terminan con una libertad bajo amenazas.

De los 35 detenidos han sido liberados 19, la mayoría por jueces y magistrados. La semana pasada en el primer aniversario de los acontecimientos, en Morelia tuvieron lugar dos eventos. El primero, de índole académica, organizado por la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, en esa reunión se analizó la política de seguridad del Gobierno federal y su impacto en los derechos humanos. Se estudió la figura del arraigo, hoy señalada por organismos internacionales como una práctica que atenta contra los derechos de las personas, que propicia la tortura y la consignación de inocentes.

Los presentes escuchamos cifras increíbles que demuestran el fracaso en materia de seguridad y refrendan la exigencia de un cambio de estrategia. “Para muestra, un botón”: En prisión existen alrededor de 230 mil internos, con un sobre cupo aproximado de un 30 por ciento; es decir, no hay lugar disponible, sin embargo quedan pendientes de ejecutar 250 mil órdenes de aprehensión. La paradoja es clara, se piden flexibilizar los requisitos para detener a una persona, mientras hay miles de probables responsables sueltos. También se recordó que nuestro país tiene un porcentaje mayor de policías que el recomendado por la ONU y que en los últimos años el presupuesto en materia de seguridad ha tenido incrementos superiores al 30 por ciento.

El segundo evento fue estrujante. Organizado por las esposas de los detenidos, verdaderas heroínas del famoso “michoacanazo”, fue el relato de un calvario que involucró a 35 familias. Los detenidos fueron sometidos a vejaciones, se les hizo peregrinar por el país para dificultar su defensa, se usaron contra ellos testigos protegidos y se infundió miedo en la población de tal forma que muchos amigos les dieron la espalda.

En el evento quedó clara la importancia de la organización ciudadana para evitar los abusos; en el caso sobresale el trabajo de Cristina Cortés Carrillo, defensora de los derechos humanos que con un valor increíble y una gran modestia alzó la voz para denunciar el atropello. La defensa exitosa de los inculpados no se puede entender sin la participación decidida del senador Carlos Sotelo, su compromiso representó la esperanza de un juicio justo y sirvió de contrapeso a la acción de un Estado empeñado en buscar ejemplos de eficacia de una “guerra” que hoy tiene al país sumido en la violencia. Junto a ellos, la actuación de legisladores federales y locales y, de manera sobresaliente, de la Comisión Nacional y la Estatal de Derechos Humanos. La primera de ellas con una recomendación que condena el abuso cometido.

Del “michoacanazo” quedan muchas cosas por aprender y una pregunta: Cuando el sexenio acabe, ¿qué va pasar con los verdugos de hoy?

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28 Mayo 2010 04:11:33
Cambio de rumbo
Douglas MacArthur, no sólo es famoso por haber popularizado un modelo de lentes para el sol que en México se convirtieron en herramienta de trabajo de los añorados policías de caminos. MacArthur también es el militar de EU más condecorado de la historia. En la Segunda Guerra Mundial, dirigió las operaciones militares en el Pacífico Sur. En 1945, recibió la rendición de Japón. Este hecho, junto a la entrada del Ejército Rojo a Berlín y la muerte de Hitler, dieron por terminado el conflicto armado. Claro, después de soltar dos bombas atómicas que mataron a cientos de miles de japoneses indefensos e inocentes

Al inicio de la guerra, las operaciones militares de los aliados en el Pacífico Sur fueron un desastre; Filipinas cayó en manos de Japón y Australia quedó bajo asedio. La estrategia era incorrecta y MacArthur optó por retirarse. Criticado por su decisión, respondió: No nos retiramos, sólo avanzamos en otra dirección. En la guerra contra las drogas, Obama hizo lo mismo: cambió el rumbo. Eligió reconocer el problema como de salud pública y su estrategia 2010 está ligada a la prevención y reducción del consumo. Planea, en cinco años, reducir su demanda en cerca de 15%, lo que implicaría que ocho de los 55 millones de consumidores de Estados Unidos dejaran las drogas.

En México, el Plan Nacional de Desarrollo diagnostica la necesidad de desarrollar un Sistema Integral para el Tratamiento de las Adicciones. De sus avances no sabemos nada. Además Calderón está enfocado en aspectos de carácter policiaco y en sus llamados de colaboración a legisladores y gobernadores está ausente el tema de reducir las adicciones. El gobierno parece ignorar que un legal bote de pegamento o un tanque de gasolina son dos agentes, entre muchos, que pueden servir para drogarse.

Doy por descontado declaraciones aisladas de Calderón, que no marcan un cambio de rumbo, como las que dio a CNN hace unas semanas, en donde cambió el objetivo de su “cruzada” y mencionó que el problema del narco no se podía erradicar totalmente. Su claridad extrañó, tal vez se debió a que el público al cual destinó el mensaje no es al que necesita engañar para sostener su legitimidad.

Obama decidió crear más centros comunitarios en contra de las adicciones. Reconoce que es un problema de demanda, no de oferta y actúa en consecuencia. No planteó llevar la guerra a las calles, la violencia se dejó de lado. Nadie quiere muertos de una guerra a la que el ex presidente Clinton calificó de “casi imposible de ganar”.

En ese sentido, el ex presidente de Colombia César Gaviria declaró: “México necesita aprender mucho más del tema del narcotráfico, porque sabe muy poquito acerca de este fenómeno”. Las estrategias han fallado porque “no están focalizándose suficientemente”, sentenció. Menciona que en la experiencia colombiana esto se ataca con un grupo de élite pequeño y que la responsabilidad de su combate debe de ser del gobierno federal. Gaviria señala que ha quedado comprobado que el Ejército no es el adecuado para atender un fenómeno policiaco. Para finalizar, Gaviria fue contundente: a Calderón ya le llevó demasiado tiempo el “aprendizaje”.

En este sangriento aprendizaje, cuando Calderón intentaba tener todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas. Por eso, nos cuestionamos si 23 mil muertos no son suficientes para cambiar la estrategia, redefinir objetivos y tratar el tema como un asunto de salud pública. Eso no quiere decir impunidad, pero hoy no sólo se moviliza a las fuerzas del orden, la delincuencia está enrolando cientos de miles de mexicanos al crimen. En el hipotético caso de que se aprehendan o eliminen a los grandes capos, quedarán en el país millones de armas para cometer otros delitos, armas que entran a México para enfrentar la guerra de Calderón. Eso sin considerar que si la violencia termina, el tráfico continuaría pues la paz llegaría por la ilusión del triunfo de un cártel sobre otro. Cien años de historia demuestran que si lo que se pretende es aniquilar el narco, podemos darnos por derrotados y más con la estrategia actual. Lo que ha tenido éxito es limitar el consumo, tratar las adicciones y enfrentar al crimen organizado con medidas de inteligencia.

MacArthur aseveraba que es fatal entrar en cualquier guerra sin la voluntad de ganarla. Ernesto Samper, otro ex presidente colombiano, refiriéndose a México, aseguró que hay dos noticias: la mala, que la guerra se está perdiendo; la buena, que la guerra no está perdida. Para terminar de empeorar las cosas, en la última visita de Calderón a EU quedó claro que a nuestros vecinos, salvo en discurso, nuestro futuro poco les importa y que para ellos es lo de menos si acá nos damos de tiros para evitar que la droga llegue a sus hijos o a sus abuelitos adictos.

Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados.
26 Mayo 2010 04:09:04
Derechos humanos, asignatura pendiente
Somos un país muy afecto a firmar pactos, convenciones y acuerdos internacionales; pero poco afecto a cumplirlos. Con menos éxito que otras noticias, se ha difundido el resultado del último examen de la ONU sobre los informes presentados por los Estados que firmaron el Pacto Internacional de Derecho Civiles y Políticos. Con admirable tenacidad, organizaciones e instituciones interesadas en este tema organizan una red de eventos en los cuales se discute el dictamen que sobre México ha hecho este organismo internacional.

“Qué en la nueva legislación no se admitirá la tortura” es el mandato de José María Morelos en los Sentimientos de la Nación. A casi doscientos años de que el cura michoacano lo redactara como una aspiración del pueblo de México, la ONU señala en su Informe: “Persisten la tortura y los malos tratos por parte de las autoridades policiales, el escaso número de condenas de los responsables y las sanciones leves impuestas a los autores”.

El Informe expresa la preocupación por el uso del “arraigo”, figura que puede llevar a una persona a estar detenida para investigación por ochenta días, en los cuales fácilmente es sometido a tortura sicológica, malos tratos y presiones en la búsqueda de una confesión. Quienes han sido sometidos a esta práctica medieval, relatan injusticias y condiciones propias de las mazmorras. Ellos no dudan en manifestar que es preferible la internación en un penal a ocupar una celda o espacio en un centro de detención.

En México la mayor parte de las detenciones, alrededor de un 70 por ciento, se concretan cuando el delito se está cometiendo o en las horas inmediatas posteriores. La captura es producto de la reacción y, muchas veces, de la casualidad. Es muy raro conocer que la inteligencia del Estado permitió detener a quien pensaba cometer un ilícito, y son minoritarios los casos en donde se investiga para encontrar al culpable y se tiene éxito. El país tiene desmantelados los servicios de inteligencia y nuestras policías carecen de la preparación y tiempo para llevar indagatorias profundas; ante la presión es fácil que recurran a la tortura como una práctica habitual, la cual se ve favorecida por la impunidad que también condena la ONU. Al detenido se le trata de “sacar jugo”; que confiese otros delitos, que delate a alguien, esa es la consigna y esa es la investigación.

Nunca antes en nuestro país se había dedicado tanto dinero público y privado a la seguridad. Hoy, más que nunca, tenemos recursos humanos empeñados en esta tarea, muchos más que los que recomienda la ONU. Tampoco, nunca antes las fuerzas del orden han tenido tantas herramientas jurídicas para resolver el fenómeno delictivo. Junto a los presupuestos crecen las cifras de inseguridad y la violación de los derechos humanos. Lo que no tiene el Estado mexicano es una estrategia inteligente y sensata. Con un énfasis en la prevención, en la eliminación de la circunstancias sociales y económicas que favorecen el delito, con una apuesta clara a la protección de los derechos humanos de todos. En esta “guerra” no sólo quedan muertos, también quedan huérfanos, resentimientos, armas en la calle e impunidad.

Para la ONU, nuestro país se ha vuelto una preocupación. En su informe aborda no únicamente la tortura y el arraigo; también incluye los feminicidios, la violencia contra la mujer, el fuero de guerra, los homicidios de periodistas, la criminalización de la decisión de la mujer sobre su cuerpo, entre otras lindezas; tal vez lo más grave es que el Estado mexicano no da luces de querer enmendar los errores.
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12 Mayo 2010 04:08:16
Ejército nacional
El Ejército Mexicano es un Ejército popular y representa una de las principales herencias del movimiento armado que inició en 1910. Con los Tratados de Teoloyucan, la Revolución termina con el viejo ejército porfirista que estuvo al servicio de la burguesía y se distinguió por ser un aparato reprimía a las clases populares. El nuevo Ejército se formó con miembros de la clase media; obreros y campesinos que arriesgaron la vida en el conflicto, animados, una parte de ellos, por el deseo de regresar el país a la legalidad y, otros, por afanes de reivindicación social.

Como ejército popular, el mexicano se convirtió en garante del Gobierno de la Revolución, su lealtad al régimen se tradujo en paz y estabilidad, el país no padeció de los golpes de Estado que campearon por toda América Latina; más aún, las Fuerzas Armadas se prestigiaron por su cercanía con el pueblo. En desastres naturales, en las campañas de distribución de los libros de texto y en todo aquello que se le reclamaba, el Ejército se puso al lado de la gente.

No es un secreto que el Ejército también apoyó acciones civiles en materia de seguridad pública, pero nunca sustituyó a las policías y, hasta antes del 2006, jamás encabezó la lucha contra el narcotráfico, cuya dirección siempre estuvo en manos de autoridades civiles. La actuación de la milicia quedó clara cuando la Corte se pronunció en ese sentido y terminó con la duda sobre la legalidad de su presencia en las calles en tareas de seguridad.

Las cosas cambiaron cuando el presidente Calderón trató de ganar la legitimidad de su Gobierno a partir de instrumentar una política pública de seguridad, la cual bautizó como “guerra contra el narcotráfico” y a la que le dio un contenido con fuerte carga mediática y moral: “Para que la droga no llegue a tus hijos” fue la consigna. Lo que se debió atender como un problema social se enfrentó como una “cruzada” medieval, llena de fanatismo e intolerancia a la crítica. El Presidente y su partido politizaron el tema y provocaron un natural proceso de crítica sobre los actores que participan en ella. La política de Calderón se encaminó a sacar provecho a los resultados, sin pensar en la posibilidad del fracaso, y en el traslado de su desprestigio a quienes siguen por lealtad sus órdenes.

La lucha contra el narco en los términos que se plantea está condenada al fracaso o cuando menos a prolongarse tanto que por sus costos el triunfo sea pírrico; Calderón, además, fue muy poco claro al fijar metas o definir en qué consiste el éxito, de tal manera que la captura de narcos no significa ningún avance, más aún cuando vemos que la violencia, las adicciones y el trasiego aumentan.

La declaración de “guerra” trajo una consecuencia que al parecer no se previó: La violación de los derechos humanos. Poco a poco la población se ha dado cuenta que detrás de la avalancha de spots se esconden miles de historias de “daños colaterales”, término pésimo para referirse a la pérdida de vidas, detenciones de dudosa legalidad, allanamientos de domicilios sin orden judicial, desapariciones y daños patrimoniales. Como responsables de estas conductas se ha señalado esencialmente a las autoridades que dan la cara en los operativos; hasta hoy se ha mantenido al margen de los señalamientos a quien ideó la estrategia y por omisión no previó los resultados, aun cuando su Gobierno los minimiza.

El Ejército fue puesto en una situación de riesgo. Se aprovechó su lealtad para enfrentarlo a una tarea para la cual no fue hecho. Quien trazó la estrategia se olvidó de la naturaleza de las fuerzas armadas. Tal vez desconocía la historia, tradición y papel que ha jugado el Ejército en la construcción del México moderno. Hoy se discute una Ley de Seguridad, que por si misma no representa la solución, ni en la disminución de violaciones a los derechos humanos, ni en la disminución de la inseguridad, una ley que buscando dar cobertura a la actuación de las Fuerzas Armadas, las expondrá aún más.

El problema y la solución no está en las leyes, a Calderón se le han concedido todas las que ha pedido y, en el caso concreto, la Corte había aclarado las dudas legales. El problema es más sencillo; si el Ejercito se va a hacer cargo de la seguridad pública y la lucha contra el narcotráfico, tendrá que asimilar prácticas policiales, aprender protocolos de esa índole, deberá adquirir y usar equipo para la tarea encomendada y no de guerra, deberá eliminar de su léxico la palabra enemigo y sustituirla por delincuente, su nueva función tendrá una crítica con alto contenido político, mas aún cuando el Gobierno y su partido lo usan en el discurso para ganar votos. En su actuación tendrá que rendir cuentas como lo deberían hacer las policías. Las leyes no alejarán al Ejército de los riesgos, mientras un problema delincuencial se enfrente como una guerra necesariamente va conducir a excesos y violaciones en los derechos humanos.

Si en verdad el Gobierno federal quiere tener éxito en el tema, tiene que reconocer que la estrategia ha fracasado y que, sin cambiar el objetivo final, se demanda un nuevo rumbo. Claro, esto se dificulta cuando no hay ánimo de escuchar y talante para aceptar los errores.
El autor es Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados.
05 Mayo 2010 04:08:50
Ejército nacional
El Ejército Mexicano es un Ejército popular y representa una de las principales herencias del movimiento armado que inició en 1910. Con los Tratados de Teoloyucan, la Revolución termina con el viejo Ejército porfirista que estuvo al servicio de la burguesía y se distinguió por ser un aparato que reprimía a las clases populares. El nuevo Ejército se formó con miembros de la clase media; obreros y campesinos que arriesgaron la vida en el conflicto, animados, una parte de ellos, por el deseo de regresar el país a la legalidad y otros por afanes de reivindicación social.

Como ejército popular, el mexicano se convirtió en garante del Gobierno de la Revolución, su lealtad al régimen se tradujo en paz y estabilidad, el país no padeció de los golpes de Estado que campearon por toda América Latina; más aún, las fuerzas armadas se prestigiaron por su cercanía con el pueblo. En desastres naturales, en las campañas de distribución de los libros de texto y en todo aquello que se le reclamaba, el Ejército se puso al lado de la gente.

No es un secreto que el Ejército también apoyó acciones civiles en materia de seguridad pública, pero nunca sustituyó a las policías y hasta antes del 2006 jamás encabezó la lucha contra el narcotráfico, cuya dirección siempre estuvo en manos de autoridades civiles. La actuación de la milicia quedó clara cuando la Corte se pronunció en ese sentido y terminó con la duda sobre la legalidad de su presencia en las calles en tareas de seguridad.

Las cosas cambiaron cuando el presidente Calderón trató de ganar la legitimidad de su gobierno a partir de instrumentar una política pública de seguridad, la cual bautizó como “guerra contra el narcotráfico” y a la que le dio un contenido con fuerte carga mediática y moral: “Para que la droga no llegue a tus hijos” fue la consigna. Lo que se debió atender como un problema social se enfrentó como una “cruzada” medieval, llena de fanatismo e intolerancia a la crítica. El Presidente y su partido politizaron el tema y provocaron un natural proceso de crítica sobre los actores que participan en ella. La política de Calderón se encaminó a sacar provecho a los resultados, sin pensar en la posibilidad del fracaso y en el traslado de su desprestigio a quienes siguen por lealtad sus órdenes.

La lucha contra el narco en los términos que se plantea está condenada al fracaso o cuando menos a prolongarse tanto que por sus costos el triunfo sea pírrico; Calderón además fue muy poco claro al fijar metas o definir en qué consiste el éxito, de tal manera que la captura de narcos no significa ningún avance, más aun cuando vemos que la violencia, las adicciones y el trasiego aumentan.

La declaración de “guerra” trajo una consecuencia que al parecer no se previó: La violación de los derechos humanos. Poco a poco la población se ha dado cuenta que detrás de la avalancha de spots se esconden miles de historias de “daños colaterales”, término pésimo para referirse a la pérdida de vidas, detenciones de dudosa legalidad, allanamientos de domicilios sin orden judicial, desapariciones y daños patrimoniales. Como responsables de estas conductas se ha señalado esencialmente a las autoridades que dan la cara en los operativos; hasta hoy se ha mantenido al margen de los señalamientos a quien ideó la estrategia y por omisión no previó los resultados, aun cuando su gobierno los minimiza.

El Ejército fue puesto en una situación de riesgo. Se aprovechó su lealtad para enfrentarlo a una tarea para la cual no fue hecho. Quien trazó la estrategia se olvidó de la naturaleza de las fuerzas armadas. Tal vez desconocía la historia, tradición y papel que ha jugado el Ejército en la construcción del México moderno. Hoy se discute una Ley de Seguridad que por sí misma no representa la solución, ni en la disminución de violaciones a los derechos humanos, ni en la disminución de la inseguridad, una ley que buscando dar cobertura a la actuación de las fuerzas armadas, las expondrá aún más.

El problema y la solución no está en las leyes, a Calderón se le han concedido todas las que ha pedido y en el caso concreto, la Corte había aclarado las dudas legales. El problema es más sencillo: Si el Ejército se va a hacer cargo de la seguridad pública y la lucha contra el narcotráfico, tendrá que asimilar prácticas policiales, aprender protocolos de esa índole, deberá adquirir y usar equipo para la tarea encomendada y no de guerra, deberá eliminar de su léxico la palabra enemigo y sustituirla por delincuente, su nueva función tendrá una crítica con alto contenido político, más aún cuando el Gobierno y su partido lo usan en el discurso para ganar votos. En su actuación tendrá que rendir cuentas como lo deberían hacer las policías. Las leyes no alejarán al Ejército de los riesgos, mientras un problema delincuencial se enfrente como una guerra necesariamente va a conducir a excesos y violaciones en los derechos humanos.

Si en verdad el Gobierno federal quiere tener éxito en el tema, tiene que reconocer que la estrategia ha fracasado y que, sin cambiar el objetivo final, se demanda un nuevo rumbo. Claro, esto se dificulta cuando no hay ánimo de escuchar y talante para aceptar los errores.


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28 Abril 2010 04:04:26
De la Vorágine
A los primeros cristianos las cosas no les iban fáciles en el mundo terrenal. Las narraciones de aquellos días detallan acechanzas y martirios, varios emperadores romanos se distinguieron por su destreza en la persecución a los seguidores del Nazareno. Entre los más aptos en el arte de destazar humanos, meterlos a luchar con leones o asarlos en parrillas, podemos encontrar a estadistas como Nerón, Domiciano y Trajano.
Estos gobernantes encontraron en el incipiente cristianismo el enemigo perfecto para conjurar todas las amenazas a su poder. Qué mejor para llamar a la unidad que encontrar un villano que pone en jaque la supuesta estabilidad o valores incuestionables como el futuro de nuestros hijos. Siglos después, los villanos serían los judíos y sobre ellos se lanzaron instituciones piadosas como la no muy santa inquisición.

El dominico Santiago de la Vorágine, quien vivió de 1228 a 1298, llegó a obispo y ahora está en los altares como santo; escribió para deleite de sus contemporáneos La leyenda dorada, colección de vidas de santos, imprescindible en cualquier biblioteca medieval, sólo superado en lectores por la biblia. Con afanes pedagógicos, de la Vorágine narra la vida, pasión y muerte de santos y mártires cristianos. Su obra, todavía deja sentir su influencia y mucha de la información que hoy tenemos sobre aquellas mujeres y hombres de fe se la debemos a este librito.

Por La leyenda dorada conocemos la increíble vida de San Ignacio de Antioquía, cuyo nombre quiere decir “abrasado por las llamas del amor divino”, lo que en el caso concreto se aplica de manera exacta, pues uno de los varios tormentos que este santo varón recibió por órdenes del emperador Trajano fue el caminar sobre brasas ardientes, esto además de “recetarle” una buena dosis de latigazos y de abrirle la piel con garfios para después llenar las heridas con sal. El santo, quien por cierto también fue obispo, terminó sus días ahogado bajo las garras de los leones que, según cuenta la historia, no comieron de su carne, lo que provocó la ira del emperador.

Sin embargo, ese monstruo, que para los cristianos representó Trajano, dictó algunas reglas que sorprenden por la sensatez de su contenido. Por ejemplo:

“Que no se debe acosar a los cristianos por el simple hecho de serlos.

Que las denuncias anónimas no deben ser tenidas en cuenta.

Que si alguien es acusado, debe ser oído en juicio”.

El pasado sábado salió de prisión otro de los servidores públicos, que hace un año fueron detenidos en el estado de Michoacán, acusados de tener vínculos con el narcotráfico; con este último suman ya trece los liberados, quienes hace casi un año fueron llevados a un moderno circo romano, cuando vestidos de amarillo los presentaron a los medios de comunicación.

El temible Trajano no se hubiera ocupado en juzgarlos y menos en llevarlos a prisión. En la legislación mexicana los anónimos sirven para iniciar una investigación y con el testimonio de un criminal se puede ir a parar a prisión.

Rubén Moreira Valdez es diputado federal del PRI por el distrito 04 con cabecera en Saltillo, Coah. Es presidente de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados y presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila.
21 Abril 2010 04:06:18
Derechos humanos
Las últimas declaraciones de Felipe Calderón desestimando las muertes de inocentes dentro de su “guerra contra el narcotráfico”, confirman que México vive momentos lamentables en cuestión del respeto a los derechos humanos.

No es sólo la gran cantidad de sucesos en donde la fuerza pública daña a particulares. Lo más peligroso es que se alientan estrategias en materia de seguridad que desembocan en abusos, daños, detenciones arbitrarias e incluso homicidios culposos. El presidente, con sus declaraciones, construye un discurso que desprecia la vida y genera odios.

La autoridad federal ha ponderado la legalidad en la cascada mediática que emprendió para acompañar su desastrosa política de seguridad, pero en términos concretos las cosas van por otro camino. En 2009, por ejemplo, de 78 recomendaciones emitidas sólo se cumplieron siete en forma total y 20 no fueron aceptadas por parte de 25 autoridades. Organismos internacionales han señalado la gravedad de lo que ocurre en el país, entre ellos Amnistía Internacional y recientemente el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

En medio de este panorama desolador, el Senado de la República abrió una puerta que puede iniciar la reconstrucción de la legalidad en el país; sobre un dictamen que recibió de la Cámara de Diputados, construyó una formidable reforma en materia de derechos humanos que no tiene precedente y que representa una esperanza de defensa ante un Ejecutivo que empuja el autoritarismo y la impunidad.

La reforma reconoce a los derechos humanos como garantías de las personas, tanto los de la propia Constitución como los contenidos en los tratados internacionales signados por nuestro país. Además incluye los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad de los derechos humanos e incorpora límites contundentes a la posibilidad de suspender garantías y derechos humanos.

La CNDH tendrá nuevas facultades que la redimensionan, podrá iniciar investigaciones en esta materia y presentar las denuncias que considere pertinentes. Para lo anterior, adquiere la calidad de autoridad investigadora, lo que obliga a otras autoridades a entregar la información que requiera para desarrollar su trabajo. Con la reforma también tendrá la posibilidad de conocer asuntos de carácter laboral hasta ahora inexplicablemente vedados para ella.

Entre las modificaciones resalta una que tiene efectos inmediatos: La autoridad que rechace una recomendación podrá ser citada ante el Senado o la Comisión Permanente del Congreso para explicar la razón de su proceder, sin duda esto significará un fuerte contrapeso que impulsará a la autoridad recomendada para que se allane a lo dispuesto por la CNDH.

La esencia del régimen constitucional es reconocer derechos fundamentales y establecer límites al ejercicio del poder público. Los pesos y contrapesos deben regir sobre poderes y actos de autoridad, pero hacía tiempo que el fiel de la balanza se inclinaba hacia la autoridad; justificado en un estado de emergencia llegamos a vivir en un estado con reglas de excepción.

No podemos sino ver con gusto que con reformas de este tipo las reglas se inclinen de nuevo en favor de los derechos humanos y de las garantías, es una muestra clara de que en estos momentos turbulentos, cuando presagian una década de violencia, existan contrapesos a la actuación de la autoridad; se trata de un camino de regreso al estado de normalidad.

Rubén Moreira Valdez es diputado federal del PRI por el distrito 04 con cabecera en Saltillo, Coah. Es presidente de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados y presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila.
14 Abril 2010 04:08:45
El Tigre de Álica
En un periódico del occidente del país apareció esta descripción: “En cuatro años, más de mil habitantes de los cien mil a que asciende la población… han sido asesinados; más de dos mil familias saqueadas, la mayor parte de las haciendas y ranchos de ganado robados diariamente… las poblaciones importantes han caído en poder de los ladrones… inclusive (los pobladores de la ciudad más importante de la región) han vivido en constante alarma”.

Ésta, que puede ser una nota de tantas, apareció en un diario que circuló a mediados del siglo XIX y reseña la violencia que se vivía en aquellos años, en lo que hoy es Nayarit. La cita se encuentra en la novela Manuel Lozada, El Tigre de Álica del escritor, general y siempre rebelde Ireneo Paz.

Manuel Lozada está en la ruta de las novelas de Altamirano y Payno que relatan la dificultad que el Estado mexicano tenía para lograr el monopolio de la violencia, que describen zonas del país en manos de bandoleros y la imposibilidad de imponer en esos territorios la ley. En suma, un Estado fallido que en buena parte de su territorio no logra consolidarse.

Altamirano, en su novela El Zarco, tiene afanes pedagógicos y enseña que el bien triunfa siempre; que si alguien se aleja de la virtud, tarde o temprano sufre por ello, y claro que el esfuerzo es el mejor camino para la felicidad. Don Ireneo, con la independencia y la agudeza que heredara a su nieto, explora con destreza otros rumbos y describe la naturaleza y el actuar de un bandolero exitoso, los inicios de un transgresor de la ley, la ferocidad, la violencia de su conducta y, sobre todo, la capacidad sobresaliente para adecuarse a las exigencias del momento. Para el novelista no es ajena la relación que se establece entre el delincuente y los poderes político y económico.

A Lozada se le trata de combatir con la fuerza del Ejército y rápidamente incorpora a su banda conocedores de la táctica militar. Se envían en su contra tropas con el armamento más moderno de la época y en poco tiempo los enfrenta con uno similar que incluye piezas de artillería. Lozada se escabulle, aprende de sus adversarios, muta, conoce el terreno y, en muchas ocasiones, sacia su ira descuartizando a quienes derrota. Lozada substituye al Estado e imparte justicia, se une a los conservadores, apoya a Maximiliano y en su momento lo abandona. Lozada después de más de tres lustros de guerrear cae preso y es muerto, no sin antes tratar de sobornar a sus captores.

La paz no llegó con la muerte del bandolero conservador, don Ireneo relata: “Entonces sucedió algo muy diferente de lo que se esperaba. Al difundirse por la Sierra la noticia del fusilamiento de Lozada, lejos de que se transmitiera también el terror, se levantaron una infinidad de gavillas… No pretendían éstas vengar a la sangre de su caudillo, sino sustituirlo en el poder. Habían visto… que se había levantado de la nada hasta ser general, hasta llegar a disponer de riquezas… y mandar a miles”.

La historia mexicana del siglo XIX descubre lo que de vez en cuando sucede a las sociedades: la violencia llega a un punto que no tiene retroceso… cuando menos por un buen tiempo, sobre todo si se insiste en estrategias equivocadas para combatirla.

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07 Abril 2010 04:08:12
Las declaraciones oficiales
En días pasados, el presidente Calderón hizo dos declaraciones muy singulares. En la primera, después de hacer una referencia sobre Brasil pidió a los mexicanos no hablar mal del país; la segunda fue en una entrevista concedida a Fareed Zakaria de CNN, a quien dijo: “Si Estados Unidos no las legaliza (las drogas), o ni siquiera debate al respecto, es inútil que nosotros lo hagamos… Mi objetivo principal no es acabar con las drogas ni eliminar su consumo. Eso es imposible. Mi objetivo es fortalecer la ley mexicana. Quiero hacer de México un país donde se respete la ley, porque es el primer paso para el desarrollo”.

De la primera, aquella de hablar bien de México, periodistas y analistas han comentado con profusión la solicitud de Calderón. No me ha tocado saber de alguien informado que defienda ese mensaje, por el contrario hay unanimidad en calificarlo, en el mejor de los casos, como desafortunado.

En términos de violencia, el resultado de “la cruzada” es desastroso; una empresa televisiva señaló que el mes de marzo dejó 1,130 muertos por la lucha contra el narcotráfico. Eso sin abundar en que tenemos una delincuencia que no teme a la fuerza del Estado y que, por el contrario, se enfrenta a ésta con tácticas y armas de guerra.

Al recurrir al Ejército para enfrentar al narco se mandó a la sociedad una serie de mensajes: 1) el problema es tan grave que tenemos que echar mano de la última instancia que tiene el Estado, 2) el resto de las fuerzas del orden no son confiables para esa tarea, y 3) es una “guerra” y en ella todo se vale para acabar al enemigo.

Al tiempo las cosas cambian y a la sociedad le gusta ver resultados favorables, le molesta que los conflictos se alarguen y se escalen; a la par, el miedo a la crítica se desvanece, la información empieza a ganar espacio al fundamentalismo inicial; los mal llamados daños colaterales empiezan a causar estragos entre inocentes y cunde el desánimo entre los que antes apoyaban la causa. Hoy son muchos los que afirman que la estrategia del presidente respondía a la necesidad de legitimar su gobierno tras un controvertido proceso electoral.

En las declaraciones del presidente a CNN hay un intento de evasión al discurso inicial, evasión que se trata de soportar al plantear un nuevo objetivo general y superior: “El desarrollo”. Para Calderón sólo se puede acceder a este desarrollo si primero se respeta la ley, aunque no dice cuál y de seguro no se refiere a la que contiene las garantías individuales.

Sin embargo, el Gobierno está lejos de reconocer con todas sus letras que el consumo para nosotros es un problema de salud pública y el tráfico está determinado por la demanda norteamericana. Una ciudad será inicialmente importante para las bandas delincuenciales si es punto de embarque, ruta de paso o puesto fronterizo para su introducción al mercado del vecino país.

En términos generales si persiste un consumidor que pague lo que sea para adquirir la mercancía, siempre habrá un proveedor. Si aumenta en forma irreflexiva e ineficiente la oposición al tráfico se tendrá como reacción un esfuerzo en sentido opuesto. Tal parece que en esta guerra irregular –tinte que hoy parece tener la que vivimos– sucede lo que en otras de este tipo, el uso exclusivo de la fuerza y el aumento de efectivos no trae aparejado el éxito.

Hoy el presidente tiene en serios problemas al país y no obstante, las reveladoras declaraciones, no se resuelve a cambiar de estrategia y no lo va a hacer porque significa reconocer la derrota y olvidarse de la legitimidad pretendida.

Por lo pronto si usted quiere ayudar al presidente hable bien de las cosas lindas que hace…
03 Abril 2010 04:17:57
Las otras víctimas…
En pocos días México se enfrentó a la terrible realidad: “la guerra contra el narco” está matando inocentes. Se sabía, pero el consciente colectivo no se había alarmado y tampoco lo cuestionaba abiertamente. Antes de los acontecimientos recientes de Juárez y Monterrey donde perdieron la vida varios jóvenes, en gran parte de los medios y entre la sociedad se sostenía el discurso de las bondades de la política del gobierno federal en materia de seguridad.

Apenas 11 días después de su toma de protesta, el presidente Calderón anunció su decisión de atender como prioridad el fenómeno delictivo del narcotráfico. El nuevo gobierno asumía ante el país el compromiso de evitar que la droga llegara a nuestros hijos. No se trataba de una simple declaración, por el contrario, alrededor de ella se instrumentó una política pública que, por cierto, se acompañó de una agresiva campaña de comunicación.

Al avanzar el cuarto año del sexenio son cada vez más las voces de analistas que señalan que, cuando se instrumentó la famosa “guerra”, el gobierno buscaba un elemento legitimador. Hay que recordar que por aquellos días, en las calles aún prevalecía la inconformidad postelectoral y una gran parte de la población aseguraba que el resultado no le había favorecido al nuevo inquilino de Los Pinos.

Las críticas a la política del Presidente eran acalladas por una avalancha mediática, no se dejaba ni siquiera espacio para sugerir variantes a la estrategia. El gobierno llamó a liderar la “cruzada” a la institución con más prestigio en el país: el Ejército.

El discurso se radicalizó y tomó tintes fundamentalistas. La población se acostumbró a ver en los noticieros nocturnos el “parte de guerra” que invariablemente daba cuenta de éxitos, más decomisos y aprehensiones. El “spoteo” fijó en la sociedad conceptos básicos: “tus hijos están en peligro”, “el gobierno te defiende”, “el que no apoya al gobierno está con la delincuencia”. La pinza se cerró cuando ante la proximidad de los comicios intermedios, el partido gobernante instrumentó su campaña electoral con el mismo tema y con una violencia mediática sobresaliente. Las detenciones de servidores públicos de Michoacán mostraron una sinergia entre las posiciones del gobierno y su partido.

El gobierno nunca ha dicho que, como producto de su estrategia, mueren más mexicanos por la violencia que por las adicciones. Tampoco aclaró que hay otros problemas de salud pública más graves. Tampoco se instrumentó una estrategia integral para prevenir y atender las adicciones. Tampoco ha hecho mención de los efectos que el desempleo y la pobreza tienen sobre la inseguridad. Del mismo modo, la recuperación de la economía no llega más allá del discurso.

El homicidio de jóvenes en una fiesta en Ciudad Juárez y el reciente incidente a las puertas del Tec de Monterrey, que culminó con la muerte de dos estudiantes de excelencia, constituyen el parteaguas en la percepción de la “guerra” y el inicio de una crítica generalizada al gobierno y su política. No se cuestiona el fin, pero sí los medios y la estrategia.

Sobre la mesa se ponen cifras de muertos, narraciones de abusos, denuncias de violaciones a los derechos humanos, se duda del éxito final del gobierno, se cuestiona a instituciones que hasta hace poco eran intocables y hay un grito ciudadano de que las cosas no van bien y es necesario replantear la estrategia.

La muerte de jóvenes, ajenos al hecho delictivo, nos recordó que en las guerras mueren inocentes. La estrategia de seguridad está produciendo víctimas entre aquellos que se supone deberían ser los beneficiarios de ella. No sólo se trata de daños patrimoniales que incluyen autos y casas destruidas por error, tampoco se trata solamente de graves violaciones a los derechos humanos que se materializan en cateos y detenciones sin orden judicial, sino que ahora mueren inocentes a quienes después, absurdamente, se trata de llenar de infamia… Ellos son las otras víctimas.

Como un bumerán, la andanada que lanzaron los publicistas del gobierno se volvió contra él. Quienes diseñaron la campaña de comunicación que centraba en el Presidente de la República la iniciativa de combatir el narcotráfico, no previeron que el fracaso también le sería adjudicado.

Para las otras víctimas no hay resarcimiento, ni disculpas y mucho menos justicia.



31 Marzo 2010 04:08:12
Todos eran mis hijos
Durante los años cincuentas el fundamentalismo norteamericano desató la persecución contra todos aquellos intelectuales que pudieran tener “detestables ideas comunistas”. Un dechado de virtudes de nombre Joseph McCarthy recibió la encomienda de dirigir un comité de “salud pública” encargado de revisar la conducta de los norteamericanos. Con ese espíritu de tolerancia que luego distingue a algunos legisladores, el señor McCarthy, que cobraba como senador, arremetió contra todo lo que se movía. Por su escritorio pasaron los nombres de académicos, intelectuales y artistas acusados de tener la “decadente” idea de cambiar la sociedad.

Arthur Miller escribió Las brujas de Salem, obra que denuncia la persecución encarnizada y el peligro de los miedos colectivos, producto de una sociedad que practica la intolerancia y las supersticiones. Miller, que vivió solo noventa años, nació en Nueva York, era hijo de inmigrantes austriacos de religión judía, se dedicó a la dramaturgia y ganó un montón de premios que le dieron la oportunidad de pasar a la historia y “pescar” a Norma Jeane Mortenson mejor conocida como Marilyn Monroe. El condenado se casó con ella y de seguro pasó momentos muy felices, hasta que la botó al carajo, después de “despacharse” a Yves Montand; la que se lo despachó fue ella y no Miller, y uso el verbo despachar con todo respeto a la memoria del autor.

El fanatismo y las guerras son excelentes oportunidades para hacer dinero o mantener el poder. El negocio de las armas nunca pierde, por su parte el miedo y cómo administrarlo también ha hecho ricos a no pocos consultores internacionales que inventan guerras, comités de salud pública, peligros imaginarios, fantasmas del pasado, enfermedades infernales, amenazas a la familia o armas nucleares que luego no se encuentran.

En la industria de las armas la voracidad no tiene límites. Tan sólo por balas de la AK 47, mejor conocida como cuerno de chivo, según expertos se ha privado de la vida a más personas que las muertas por la adicción a la drogas, el virus del SIDA, la malaria, la peste bubónica y un montón de males “menores”. Por cierto, en nuestro país hay mas defunciones por las balas de la guerra del señor Calderón que por el consumo de drogas.

Todos eran mis hijos es el título de una obra de Miller, en ella presenta la guerra tal como es: con la muerte de inocentes, la ambición de lucro, los falsos discursos heroicos que son retórica barata cuando se descubre que los muertos tienen nombre, muertos que son sobre todo jóvenes. La Segunda Guerra Mundial, a la que se refiere la obra en cuestión fue para muchos el más grande negocio del siglo XX, como lo debe ser la venta de armas a narcotraficantes y a quienes los persiguen. ¿Será por eso que mientras nosotros intentamos detener el flujo de droga hacia el norte, al contrario, en el asunto de las armas no hay reciprocidad?

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24 Marzo 2010 04:08:10
Un poco tarde
“Duérmete sobre mí. Yo soy la cama donde descansa tu vigilia fuerte, la mitad de tu cuerpo que más te ama…”
G.A


Griselda Álvarez Ponce de León falleció hace un año, contaba con 96 de edad, amaba las letras y alguna vez fue gobernadora de Colima, la primera y una de las muy pocas que ha tenido este país. “Educar para progresar” era el lema de su mandato.

Griselda se quedó en la orfandad muy joven. Decidió estudiar en la Escuela Normal y luego en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Vivió intensamente su condición humana, de eso dan cuenta sus exquisitos poemas, de los mejores y más reveladores que han caído por fortuna en mis manos. Valientes poemas, de amor muchos, con desliz erótico bastantes, que dibujan la sabiduría de la mujer.

No fue la primera gobernadora en su familia, el bisabuelo y su padre le antecedieron en el cargo, uno en el siglo XlX y el otro al inicio del que recién terminó. Para comer tenía que trabajar y no lo dejó de hacer nunca, para vivir requería escribir y hasta que la muerte se acordó de ella dejó de hacerlo.

Tuvo muchos y muy diversos cargos públicos, entre ellos ese de gobernadora. A su sensibilidad política sumó la visión de mujer que dio riqueza a su quehacer. Como mujer padeció este mundo de hombres, en donde se nos olvida que nos desprendimos de una mujer al nacer y la recordamos de vez en vez, pero pocas cuando hay que dar oportunidades de trabajo, estudio, respeto y dignidad a nuestras compañeras en la aventura de la vida.

Griselda escribió prosa, poesía y ensayo. Dictó conferencias y recibió un “montón” de preseas. En las fotografías que conozco, su figura femenina aparece desafiante en los “mundos” de los hombres, en el mundo de las letras y en el mundo de la política.
Según una de tantas encuestas, de inicio por la mente del mexicano no cruza la idea de discriminar a la mujer, pero en las primeras respuestas salta la verdad: para ellas la vida es más difícil, tienen que luchar contra el prejuicio que se acumuló por generaciones, que se incuba en la ignorancia y es reflejo de la inseguridad.

Uno de cada cinco mexicanos considera natural que a las mujeres se les prohíban más cosas que a los hombres, uno de cada cuatro le pediría un examen de embarazo a la mujer que le solicite empleo, uno de cada tres opina que considera normal que las mujeres ganen menos salario que los hombres y uno de cada cinco está seguro que ellas tienen menos capacidad para ejercer cargos importantes. El colmo… uno de cada cuatro mexicanos al saber de una violación culpa a la mujer que la padeció.

El próximo 5 de abril es cumpleaños de Griselda. Ello nos recuerda que nunca es tarde para hablar de los problemas que enfrenta la mujer, porque la historia de cualquiera de ellas es una espléndida oportunidad para celebrar un día internacional de la mujer.
17 Marzo 2010 04:00:42
Cambio de vía..
Es inobjetable, la cosas en México no marchan bien. Tenemos un país con serios problemas, las estrategias, si las hay, no dan resultados y lo que es evidente: están agudizando los problemas.

Más allá de las cifras, la población se da cuenta de los problemas, algunos nunca antes vistos por las actuales generaciones. Las malas noticias, no se pueden ocultar por el bombardeo de cifras halagüeñas que lanza a diario el Gobierno federal. La credibilidad del “gobierno del empleo” está por los suelos y a punto de pasar a los sótanos.
Para tender cortinas de humo, igual sirve decir que el mundo está en picada y los problemas nos llegaron de otras latitudes, que mandar al pendenciero César Nava a la Cámara de Diputados a generar con mentiras el escándalo y ocultar la cruda realidad.

Hace unos días terminó en Chile el mandato de Michelle Bachelet con altos niveles de popularidad, no hicieron mella en su prestigio ni los sismos que enlutaron su nación ni el hecho de entregar el mando a un antiguo rival, un diario de aquel país marca en 84% su aceptación. ¡Qué lejos está nuestro Felipe con su modesto 41%!

Cuando el gobierno y sus aliados salen a los medios para hablar de la solución a los problemas del país, sólo atinan a señalar el “qué”, el qué nos falta, pero nunca el “cómo”. En el segundo está la decisión de seguir por la misma ruta o intentar otra. El “cómo” se soporta en la experiencia de los actores políticos y administrativos, en su destreza, en su ideología, en la posibilidad de construir acuerdos y en la forma que asuma la responsabilidad de ser gobierno.

Con el gobierno federal, al país le cayó encima una plaga de políticos bisoños, de medio tiempo, bastante frívolos, formados fuera del nacionalismo, llenos de resabios personales, enemigos de la cultura y la tolerancia, expertos en romper la concordia y culpar a los demás de su ineficiencia.

Es paradójico, el principal problema que hoy tiene para salir de la crisis el Gobierno Federal es su prejuicio sobre el pasado y el ejercicio de 70 años de administraciones priístas. Su animadversión le impide a los panistas probar acciones que en otro tiempo dieron resultados.

Los muchachos que hoy conducen el país, al momento de descalificar a los gobiernos tricolores se cierran las puertas a instrumentar políticas públicas que fueron exitosas. Estos sabelotodo, en su maniqueísmo, no pueden reconocer el éxito que en su momento tuvo la conducción de la economía nacional. Los padres de quienes hoy son los responsable del país, vivieron un México que por varias décadas creció al 6% anual, sin inflación y con niveles de seguridad que hoy parecen un sueño desde nuestra terrible realidad.

Por lo pronto, el país se levanta después de un fin de semana largo, para comprobar que la pesadilla es la realidad, setenta muertos en la guerra sin fin.

La historia se vuelve a repetir millones de años después, a los dinosaurios siguieron los mamíferos…

Rubén Moreira Valdez es diputado federal del PRI por el distrito 04 con cabecera en Saltillo, Coah. Es presidente de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados y presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila.
10 Marzo 2010 05:00:56
Michoacán
“La victoria es el principal objetivo de la guerra. Si ésta tarda demasiado, las armas se embotan y la moral decae…”
Sun Tzu


Eduardo Galeano tiene el oficio de escritor, nació en Montevideo donde actualmente vive. Gracias a sus escritos y a la ayuda de la dictadura se pasó unos años en el exilio. Cultiva la ironía, la duda y la desconfianza a los estadounidenses. Entre sus libros está el ahora clásico de los inconformes y “Biblia” de los jóvenes del ayer: Las venas abiertas de América Latina, texto del que seguramente prescindió la generación de políticos panistas que hoy nos mal gobierna.

Meses antes del inicio de la contienda electoral que sirvió para renovar la Cámara de Diputados, el Partido Acción Nacional inició una campaña mediática cuyo centro era el narcotráfico. La estrategia complementaba la propaganda que el Gobierno federal instrumentó en torno de la supuesta “guerra” contra la delincuencia organizada.

La premisa era muy sencilla: Quien no estaba con el presidente de la República, estaba con los delincuentes. En la mejor tradición de la ultra derecha o se apoya al Duce o se queda proscrito. La población no cayó en el garlito y el PAN sufrió una derrota de proporciones mayúsculas. Por cierto, las cosas en materia de seguridad no se componen y en los últimos días el presidente exige la colaboración de quienes antes fustigó.

En medio de la contienda electoral se dio en el estado de Michoacán un espectacular operativo para detener a funcionarios estatales y municipales que se aseguró tenían nexos con el crimen. La cobertura mediática fue impresionante y sólo posible con el auxilio del gobierno. A los detenidos se les condujo portando un “sugerente” uniforme amarillo y se les internó en centros destinados a reos de muy alta peligrosidad.

Los familiares de los detenidos recurrieron a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. La intervención concluyó en una recomendación que señala una gran cantidad de trasgresiones a los derechos de las personas que fueron involucradas en el procedimiento. En pocas palabras: para este organismo ninguno de los inculpados debería estar detenido. Más aún, según el ombudsman nacional se debe proceder penalmente contra algunas de las autoridades que participaron en los hechos.

Hoy doce de los involucrados están en libertad, tres de ellos que se desempeñaban como alcaldes se reintegraron a sus cargos. En prisión, después de diez meses, el resto espera que inicie su proceso, un proceso marcado por la duda y la injusticia.

Eduardo Galeano en Patas Arriba, La Escuela del Mundo al Revés, escribe: “La guerra contra las drogas sigue siendo el tema infaltable en todos los discursos presidenciales, desde cualquier presidente de club de barrio que habla en la inauguración de una piscina, hasta el presidente de los Estados Unidos, que no pierde ocasión para reconfirmar su derecho a otorgar o negar certificados de buena conducta a los demás países”.

En la llamada guerra contra el narcotráfico hay una secuela de violaciones a los derechos humanos, muchos de ellos a personas totalmente ajenas a los acontecimientos. El Estado no resarce los daños y tampoco castiga a quienes cometen esos excesos, la sociedad está en medio de un doble agravio. La autoridad esgrime el tonto argumento: el fin justifica los medios.

“En América Latina, donde los delincuentes pobres son el nuevo enemigo interno de la seguridad nacional… los muertos por la guerra contra las drogas son mucho más numerosos que los muertos por sobredosis de drogas.” ¡Ah qué don Eduardo! Por decir cosas como esas lo botaron por un tiempo de su país.

Rubén Moreira Valdez es diputado federal del PRI por el distrito 04 con cabecera en Saltillo, Coah. Es presidente de la Comisión de Derechos Humanos en la Cámara de Diputados y presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en Coahuila.
05 Marzo 2010 04:59:07
Fracaso de la política migratoria mexicana
“Solo voy con mi pena… Me dicen el clandestino por no llevar papel.
Pa’ una ciudad del norte yo me fui a trabajar”: Manu Chao


El fenómeno migratorio mexicano, complejo y paradójico, ha cobrado una relevancia sin precedente. Basta mencionar que medio millón de connacionales emigran cada año a los Estados Unidos. La migración tiene además componentes terribles para el futuro del país, por ejemplo: el 40% de los que migraron cuentan con estudios de bachillerato y hay un grupo importante de profesionistas.

Al flujo que sale del país, se suman otras características de este fenómeno migratorio: la deportación cada vez mayor de connacionales y la violación de sus derechos humanos, los movimientos de población en el mismo territorio, el arribo a México de migrantes que van de paso y de otros que tienen pensado fincar aquí su residencia.

El gobierno mexicano presta escasa atención al tema. La estrategia se concentra esencialmente en la cooperación bilateral orientada a alcanzar soluciones en beneficio de las partes. A la fecha no se han podido concretar las reformas a la Ley Migratoria en EU y sólo se han suscrito acuerdos con Canadá para la estancia temporal de trabajadores.

Las perspectivas no son alentadoras. La prioridad del gobierno de EU es reactivar su economía. El tema migratorio se considera un asunto interno vinculado a la seguridad nacional, por lo que su política en la materia es poco tolerante a la indocumentación. De hecho existen iniciativas orientadas a obstaculizar y criminalizar la migración indocumentada, además del surgimiento de grupos radicales que realizan acciones para desalentar su entrada.

México tiene un gran problema, que también es cíclico: lo mejor de lo nuestro se va por falta de oportunidades. Su salida nos resta competitividad, pero su trabajo genera las divisas que requerimos.

El primer paso para atender el problema migratorio es reconocer lo obvio, se trata de un problema social cuya raíz es la pobreza, la falta de crecimiento económico y la consecuente pérdida de oportunidades. Además los expulsados padecen una serie de contrariedades producto de un Estado que no garantiza los mínimos de seguridad y que en el extranjero no tiene un prestigio que le permita influir en la agenda de otras naciones.

Atender el problema con éxito significa actuar en dos planos: el primero combatir sus causas, el segundo evitar a corto plazo los perjuicios que se ocasionan al migrante y a sus familias. La solución deseable va más allá de los acuerdos migratorios, por más necesarios que estos sean en lo inmediato.

En el primer plano: se requiere activar la economía de las zonas expulsoras, considerar no sólo la estabilidad macroeconómica, sino la reactivación de nuestra economía, una mejor distribución del ingreso nacional y la reducción de las brechas económicas y sociales de individuos y regiones.

En lo inmediato impulsar entre otras cosas: la inclusión del tema migratorio en la agenda de EU, revisar la actuación de las fuerzas policiacas que tienen contacto con los migrantes, combatir las bandas que lucran de cualquier forma con ellos, atender las necesidades de las familias de los migrantes, instrumentar programas para la insertar en la vida productiva a quienes son deportados, mejorar la protección consular, dedicar más presupuesto para fortalecer el sistema de protección de los derechos humanos de estos mexicanos y construir políticas para terminar con la inmigración de menores.


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