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Antonio Navalón
Antonio Navalón
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Periodista, voyerista de la vida y vendedor de libros. www.antonionavalon.com

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24 Abril 2012 03:00:37
Reconstruir la esperanza
Se percibe en los poros y estratos de la sociedad un consenso cada vez más extendido: el de la desesperanza. El peso de los problemas que se han acumulado en el país y su gravitación sobre la vida cotidiana hacen pensar en la ausencia de una solución nacional: en una suerte de decadencia irremediable que dejaría a cada familia e individuo a merced de la violencia, en los reductos de la sobrevivencia o en la expectativa de alguna modalidad del exilio.

Sin embargo, del diálogo con nuestros compatriotas surgen invariablemente interrogantes precisas e ideas sugerentes para modificar aspectos sustantivos de la realidad nacional. He recogido estas semanas en el extranjero y en el país, en encuentros públicos y en conversaciones privadas, una gama de críticas pertinentes y de propuestas concretas para atacar los problemas insondables que afronta la nación. Carecen obviamente de articulación y eluden casi siempre la profundidad de los cambios que habríamos de emprender para ponerlas en práctica.

Nos encontramos a tres meses de la renovación de los poderes federales y el estado espiritual de los mexicanos no parece reflejarse en los discursos y los acontecimientos electorales. Como si las preocupaciones verdaderas de los ciudadanos y los artilugios de la propaganda corrieran por pistas diferentes. Como si estuviésemos cumpliendo un ritual que, cualquiera que fuese el resultado, no rectificará a la postre la situación agónica en que el país se encuentra.

Consecuencia del vaciamiento de soberanía que hemos padecido es la impotencia ciudadana. La imposibilidad virtual de que la sociedad acceda al poder y de que el Estado recupere su autoridad sobre los procesos económicos y sociales. Asistimos a una devaluación del sufragio porque la partidocracia ha corrompido el sistema representativo y porque el poder acumulado por los actores fácticos puede volver irrelevante la titularidad de los poderes formales, como ha ocurrido durante el ciclo neoliberal.

Me parece indispensable por ello depurar el discurso político. Si el objetivo de las izquierdas es impulsar el cambio histórico que requerimos, fundar la Cuarta República como solemos decir, es menester plantear un nuevo paradigma, claramente distinto del anterior, sobre el cual se construya un consenso nacional capaz de rescatar la esperanza social. Definir de manera más categórica qué tipo de estructura política y económica es deseable y posible edificar en nuestro país. Hoy debe quedar claro que el movimiento progresista en el mundo tiene un propósito capital: cerrar el ciclo neoliberal y abrir otro, al que podríamos llamar justamente “estructural”. Con todos los cuidados tácticos que se quiera, pero con una definición irrevocable. Todos los programas deben al mismo tiempo orientarse y fundamentarse en torno al combate a la desigualdad, que está en el origen de la pobreza, la inseguridad y la degradación ciudadana.

Subrayo que mi amigo, François Hollande, hoy victorioso, abogó por la “soberanía de la República frente los mercados” e hizo responsable de la injusticia al sector financiero, “que ha tomado el control de la economía, de la sociedad y de nuestras vidas”. Un lenguaje cristalino y triunfador.
17 Abril 2012 03:00:17
Lo que mis ojos ven, lo que mi corazón siente
Una buena campaña no hace a un buen candidato, y mucho menos a un buen presidente.

La campaña de Enrique Peña Nieto es todo lo vacío y colorista que al parecer es 51% del país, según las encuestas, y sin que esto suene a insulto. Pero hay que reconocer que lo más peligroso que tiene Peña es que su campaña va demasiado bien. Sin que esto signifique estar de acuerdo con él, o que piense que será un buen presidente, ni siquiera un buen candidato, es tan descomunal la distancia de la técnica mercadotécnica entre su campaña y la de cualquier otro, que es sorprendente.

Salvo el caso de Quadri, la campaña priísta está resultando brillante precisamente por la ausencia total de contenidos y de compromisos concretos, en la que ni siquiera Peña debate consigo mismo.

Para sostener esto una pequeña muestra: las redes sociales. Lo que de verdad vayan a representar o no en esta elección es algo que no sabemos. Muchos pensamos que resulta increíble que el mismo sistema que puede acabar con dictaduras de 30 años pueda servir a un candidato que no se está comprometiendo a nada pese a su slogan, pero que ha sabido utilizar el medio.

Lo cierto es que en YouTube hay una sección creada por la esposa de Peña Nieto titulada Lo que mis ojos ven y lo que mi corazón siente. Millones de personas observan a “La Gaviota” en un planteamiento tan sencillo como una cámara que la sigue y que va haciendo una descripción emocional, sin ninguna elaboración, de aquellas cosas que le sugieren en el recorrido por toda la república de los mítines y los encuentros de su marido y sus seguidores —iba a decir o detractores, pero, si lo puede evitar, Peña nunca va a un sitio donde haya un detractor—.

¿Cuál es la diferencia? ¿Será “La Gaviota”? El gran diferenciador son los millones de personas que lo siguen, a diferencia de cualquier actividad de sus competidores políticos.

¿Significa esto que me he vuelto peñanietista? De ninguna manera. Pero así como sigo echando de menos saber qué quiere hacer con el país, más allá de decir que el pueblo sabe que se compromete y cumple, significa que desde el punto de vista de técnica electoral son con mucho los mejores. Sin embargo, un exceso le puede resultar mortal. Están creando un tornado tan superior que da la impresión que más que correr por la Presidencia de México lo hace para obtener la presidencia del Universo, y además sin ninguna competencia y, desde luego, sin ninguna autocrítica.

¿Será que somos un país en el que predomina lo que ven nuestros ojos y lo que nuestro corazón siente? ¿Será que hasta para elegir presidente prescindimos de cualquier reflexión? ¿El fondo no importa? ¿Basta con que no sea desagradable a nuestros ojos para que tenga el derecho a gobernarnos, maltratarnos, robarnos y engañarnos?

No considero que los pueblos tengan los gobiernos que merecen, pero es cierto, como descubrió el conferencista David Konzevik, que los pueblos tienen los gobiernos que se les parecen.
03 Abril 2012 03:00:50
El mundo nos mira
Un día después del inicio oficial de las campañas, justo a las siete de la mañana, Carlos Loret de Mola preguntó a Alejandro Poiré: “¿Va a usar el gobierno a la PGR en la campaña electoral?”. Poiré respondió: “El gobierno es exquisitamente respetuoso de la legalidad, y eso le lleva a que las investigaciones que tenga en curso la PGR deban continuar porque si no se estaría cometiendo un delito”.

O sea que el inicio del proceso electoral, las leyes del IFE o la confusión nacional no significan que se haya decretado una amnistía o que los malos puedan refugiarse en la marea de los votos para buscar impunidad.

Pero, por otro lado, ¿quién o cómo evitarán que si de golpe en estos días se vuelven tremendamente eficaces en la PGR no pensemos que es mucha casualidad que esto suceda en tiempos electorales?

El problema es que esta campaña nace muy desigual y esto se debe a que al final del día más allá de las palabras y los discursos no nos han dicho nada claro. Es cierto, al menos hay buenas construcciones técnicas que agradezco; por ejemplo, la campaña de Peña (mejor no preguntar sobre contenidos) es formalmente una buena campaña.

De los demás ya hablamos, pero lo que me preocupa es que mientras la gente sigue siendo asesinada en nuestras calles, mientras el miedo inunda muchas partes del país, mientras hay zonas calientes, es como si viviéramos en dos mundos, el de los electores y la felicidad democrática y el de la tristeza de sobrevivir a cada día.

¿Será que sigo equivocado y de lo que se trata no es de arreglar el secuestro, el asesinato o la absoluta indefensión del pueblo en sitios como el que por desgracia se empieza a llamar Matarrey después del fracasado desgobierno de Rodrigo Medina?

¿Será que estoy mal al pensar que la primera obligación de cualquier presidente es darle al país seguridad y certeza además de una perspectiva fiable de que no sólo dirá que hará algo, sino que de verdad lo hará?

De momento, mírenlos. Están felices, van y vienen, pero ofrecen poco. En medio de todo, ¿quién acompañará el dolor de quienes nadie protege, por ejemplo, entre Monterrey o las zonas cercanas a esta ciudad? ¿O será que los regios y las víctimas de Medina no son mexicanos?

Para el “New York Times”, la elección que empezó es, como para todos quienes la observamos, colores, nada concreto y una sociedad que se debate entre las cabezas cortadas y el crecimiento de la clase media.

Hay unanimidad en que la estrategia de la lucha contra el crimen era lo que se había que hacer. También hay unanimidad en que esa estrategia no funcionó.

Por eso me llama la atención que tanto Peña Nieto como Vázquez Mota, que son los dos candidatos que en sus plataformas iniciales quieren cambiar la imagen exterior de México, sólo nos hablen de sus deseos en vez de explicarlos cómo lo harán.
27 Marzo 2012 03:00:34
Candidatos: ¿y eso es todo?
Si en la campaña electoral mexicana existieran ideas, la imagen de la semana pasada en el Parque Bicentenario con 640 mil personas, más los cuatro candidatos, todos hermanados por el papa Benedicto XVI, sería un gran concilio ecuménico sobre qué hacer con el país de aquí en adelante.

El problema es encontrar ideas. Pero al menos una cosa quedó clara, el concepto de piedad de López Obrador es que perdona a Calderón, por ello la gran pregunta que queda es: ¿y todos los que se sintieron perjudicados en la oportunidad histórica que significó su anterior candidatura también lo perdonarán a él?

Fíjense ustedes que en la época de las redes sociales, de los Mubarak, hasta de los López Obrador, de los Lula, de los Kirchner y del hundimiento de la izquierda generalizada en Europa, en México lo más importante de nuestra campaña interruptus electoral sean los spots de la televisión.

¿Y qué se ve en ellos? Pues algo lamentable. Por ejemplo en el caso de Josefina, pasar del comandante Calderón a la comandanta Vázquez Mota. Eso hay que saberlo hacer y, créame, candidata, la seriedad no es la tristeza, tener razón no es gritar, y usted no suena más seria porque se presente ante nosotros en medio de la herencia de la violencia queriéndonos convencer que usted sería una buena comandante en jefe. Sus claroscuros devienen a gris.

Por otro lado, creo en el perdón de los pecados y que el mundo necesita saber perdonar. Pero también sé que vivimos una época en la que los perdones deben tener nombre y apellido, por eso, ese López Obrador que aparece como galán maduro, entre padre y abuelo, que se muestra con una linda corbata desde un despacho civilizado proclamando su perdón, ¿qué nos quiere decir?, ¿que perdonará a todos aquellos que no seamos pobres?, ¿que perdonará a todos aquellos que hayan engañado al pueblo? ¿A quién perdona y con qué derecho?

Asimismo, está el colorido maravilloso. Vive México. Qué gran país somos y qué cantidad de cultura y música tenemos, todo atrapado en el pelo inconmovible del candidato Peña Nieto. Es decir, sabemos que el candidato priísta ha estado en todo el país, por lo menos, para grabar spots y que puede estar en medio de cualquier tifón y circunstancia y no despeinarse. Ahora nos gustaría traspasar esa línea del pensamiento que parece tejida en torno a su pelo y saber qué piensa hacer con este país. Eso, créame, lo transmite sólo hasta cierto punto el colorido, la impecabilidad y la maravilla de México en contraste con un candidato que retrata bien en la tele... pero, ¿y además de eso?

Y luego, hasta el final, final, Quadri puede existir si le meten presupuesto o él, convencido de no tenerlo y de que lo dejarán morir a su suerte, arremete contra quien le nombró, y de verdad con su desamparo se convierte en la voz de la marginación y de las redes sociales. Mientras tanto, siga atento porque esto continuará y pido desesperadamente que el show electoral continúe y nos empiece a decir algo, porque su inicio televisivo no ha podido ser más decepcionante.


20 Marzo 2012 03:00:08
Tan distantes, tan vacíos
Y ya se inscribieron. Ya son oficialmente candidatos. Ya buscan ser nuestros presidentes con una legitimidad tan vacua y vacía como la del IFE.

Es sabido que en estos tiempos nadie gana una elección, más bien alguien la pierde. Pero qué me dicen de la extraña competencia que está ocurriendo en el país, en la cual el PRI tiene mucha testosterona, muchísima, y el PAN tiene una feromona bien recargada.

PRI y PAN encaran esta contienda como un verdadero duelo. Se ven cara a cara, se miden, tocan sus revólveres. El PRI dispara: “El país se merece un gobierno distinto que no sólo sea sangre y frustración”; el PAN jala el gatillo: “Hagamos seriamente el recorrido de cómo les va a las entidades federativas donde gobierna el PRI y cómo a las que gobierna el PAN”.

Él se empeña en que todos sepamos que quizá es capaz de pedir un vaso de agua sin leer, en que sepamos que sólo se siente cómodo leyendo las ideas de su guionista, de su amanuense. Ella no necesita enemigos fuera, basta con los queridos amigos de su cuarto de guerra, de su coordinación de logística. Y el tercer candidato, de momento, está transitando por terreno conocido, lo que significa que nada es excitante, pero al menos no se va destruyendo a sí mismo cada que sale el sol.

Todo esto no tendría ninguna importancia —porque el país que esté libre de políticos mediocres que levante la mano— si no fuera porque ni siquiera por casualidad, ni en sueños o pesadillas, ni por accidente son capaces de formular una idea que nos ilusione.

El candidato priísta está fotografiándose y haciendo spots por todo el país. Su equipo le apuesta a que el único objetivo, lo único importante es ganar la Presidencia.

Hace muchos años, tantos como cuando era joven, el presidente de un banco que me empleó me hizo ver con él una película: Waterloo. Por si algún candidato no sabe qué es Waterloo —perdón, ¿cómo podría ser que no lo supieran?— en fin, es la batalla que se dio en lo que ahora es Bélgica y en la que Napoleón lo perdió todo. Cuando terminó la película él me preguntó qué había visto, qué había entendido. Con los años, me dijo que me había contratado porque le respondí “Napoleón perdió Waterloo porque no podía perder”.

¿Qué quiero decir? Que en la campaña priísta es tanta la necesidad de ganar la Presidencia que lo entregaron todo: el Senado, el Congreso, los gobernadores, a Moreira y lo que se pusiera en el camino porque para el PRI lo importante es ganar en Waterloo.

Dudo mucho que Josefina sea tan noble como fue Wellington, que escribió aquella famosa noche entre sus soldados heridos: “Solamente hay una cosa peor que la amargura de la derrota y es la soledad de la victoria frente a un gran hombre”. En cuanto a López Obrador, los negativos pueden convertirse en positivos en la medida en la cual una vez que comience oficialmente el derecho a equivocarse —porque todavía estamos en equivocaciones suboficiales— los dos grandes se despedacen entre sí y AMLO aproveche.

Si esto no ocurre el único que quedaría sería Quadri, si es que consigue cuadrar a la “Maestra” en el sentido de que no haga también la caída de los dioses y ya puestos en esta aventura que sólo ella entiende, aunque sea de panzazo, le meta una mínima inversión, cariño y fe a su candidato.
13 Marzo 2012 03:00:31
Nosotras las víctimas
El día que ardieron los niños en la guardería ABC de Sonora también se quemaron con ellos mis hijos y los tuyos. El olor de la carne quemada de esas criaturas es el olor que incendió nuestro futuro.

El día que fue secuestrado el hijo de alguien por la banda de “Los Zodiacos”, también secuestraron a mi hijo. Cada vez que él se orina en la cama al recordar los ecos de la voz con acento extranjero de la secuestradora, mis hijos también se orinan de miedo.

Florence tiene suerte. Si es culpable o no ya nunca lo sabremos. Pues si la Corte vota contra el proyecto de sentencia del ministro Zaldívar, en muchos casos como el mío y otros como yo habrán alimentado la certeza jurídica de que alterar un proceso para reinventar, filmar o reproducir un acto criminal —para dar mayor gloria a unos políticos— en la TV destruye todo el sistema de garantías jurisdiccionales.

México está lleno de víctimas y hoy, como consecuencia de la decisión del ministro, todos somos víctimas enfrentadas al verdugo.

Aquí es importante empezar las matizaciones: el verdugo no es Zaldívar por pretender ser un juez que hace que las leyes y los procedimientos se cumplan. En consecuencia, los verdugos son quienes no supieron proteger nuestro sistema jurídico, con el mandato constitucional que les dimos, las herramientas que les proporcionamos y la buena vida que les pagamos. Los verdugos verdaderos, los malos, son los maleantes, los que deben de estar no solo 60 sino 600 años tras las rejas. Pero también lo son quienes por su falta de respeto a las leyes las vulneran para tener rentabilidad política.

Se equivocan todos los que dicen que por un tecnicismo no se puede soltar a un criminal. La base de la ordenación que nos da garantía jurídica es que la ley es fondo y forma y cuando la forma pone en duda el fondo, ésta destruye la capacidad de condenar al culpable.

Nadie podrá consolarme ni devolverme a los niños asesinados en Sonora. Nadie podrá devolvernos el sueño plácido a las víctimas, que somos todos, de la banda de Cassez.

Lo que nunca debe perdonarse a quienes hicieron el montaje que permite que hasta los que no somos abogados hagamos una interpretación lógica, es que hoy se pida la libertad de Florence y que nunca lleguemos a saber si es culpable como la reconocen los testigos.

Lamento que no exista otro caso famoso puesto en evidencia por Zaldívar para condenar a los asesinos de mis hijos en Sonora.

Deploro, lamento, lloro y me rebelo contra la posibilidad de que un criminal obtenga la libertad solo porque unos policías o un responsable de seguridad, y aquí no quiero seguir la corriente fácil de condenar sólo al responsable máximo de la Secretaría de Seguridad Pública hoy, director de la AFI ayer, Genaro García Luna, sino a todos los que tanto en el gobierno de Fox como en este no hicieron su trabajo.

Lamento vivir en un país en que cada vez que avanzamos en la conquista de nuestros derechos hay un precipitado que nos pone en peligro al vulnerar el marco legal y dejar salir a los delincuentes por expedientes mal integrados.

PD. En este momento en la sala están dos a dos. El ministro Cossío quiere hacer otra propuesta. Continuará...


06 Marzo 2012 04:00:01
Vencedores y vencidos
El momento de la verdad para un partido político es cuando debe que repartir el poder que tiene entre los suyos, el que puede llegar a obtener si derrota a sus contrincantes o el poder que va perdiendo según la encuesta del día.

Elaborar las listas a diputados y senadores del PRI, ha sido más traumático de lo que se podía imaginar, pero se ha sumado una circunstancia que si no fuera porque México es un país surrealista resultaría inexplicable.

El ex-senador priísta Manlio Fabio Beltrones fue el contrincante de Enrique Peña Nieto por la candidatura presidencial. Beltrones declinó dando un paso atrás para dar dos adelante. Si Peña Nieto llega a ser presidente, Beltrones será el hombre que tendrá el poder parlamentario en sus manos.

Ya quisiera uno la manera de perder de Manlio Fabio. Quizá Peña Nieto sea el próximo presidente pero lo seguro es que Beltrones será el diputado que tome decisiones de Estado en la siguiente Legislatura. Y él no va solo, va con sus fieles favorecidos con una curul, a diferencia de peñistas que dieron todo por Peña y no entraron en las listas. Gamboa es el caso más claro. Es de tal habilidad política que sin romper los nexos político-familiares con Beltrones consiguió, poquito a poco, convertirse en el fiel de la balanza, primero para resolver la declinación de Manlio Fabio y luego las listas de los peñistas. La historia analizará este momento y en poco tiempo se sabrá de verdad quien perdió y quién ganó.

La dupla Beltrones/Gamboa consiguió ocupar el poder parlamentario de PRI, y Gamboa consiguió además quedarse con la relación con los poderes fácticos. Solamente, la convicción profunda que tiene el cuartel general de la campaña del candidato Peña Nieto de que nada ni nadie impedirá su victoria justifica un suicidio político de esta magnitud.

Va a resultar muy difícil convencernos la nueva sensibilidad social del país está en la triada Peña Nieto/Beltrones/Gamboa. Y qué decir de los peñistas entusiastas de la primera, segunda y tercera hora que vieron cómo la competición entre los posibles candidatos terminaba en nada –si es que alguna vez se la creyeron–, sino que además vieron esfumarse sus curules en las cámaras simplemente porque es bien sabido que en México siempre es posible volver a empezar.

En cualquier otro país cuando hay unas batallas tan encarnizadas como las que vivimos en México, salvo que seas Hillary Clinton, tu marido se llame Bill y hayas sido la Primera Dama, el que pierde pierde y el que gana gana. Si Peña Nieto, Vázquez Mota y Obrador son presidentes lo primero que deberán hacer es llamar a los suyos y empezar a negociar para que les permitan sacar alguna reforma. Si no sucede así, ¿quién de verdad habrá ganado?
25 Febrero 2012 05:06:55
La relevancia del caso Cassez
Por: Ana Laura Magaloni

Pronto la primera sala de la Suprema Corte va a discutir el caso de Florence Cassez. El asunto les llega a los ministros después de una larga batalla judicial, un delicado desencuentro entre la administración de Calderón y el Gobierno de Francia y una opinión pública y sociedad civil divididas. Sin embargo, creo que la relevancia del caso Cassez, tratándose de la Suprema Corte, no radica centralmente en la justicia del caso concreto, sino en el impacto que la sentencia de la Corte puede tener a futuro, en el día a día de la justicia penal mexicana. Este asunto contiene un conjunto de irregularidades y abusos por parte de la policía, tan prototípicos de nuestro sistema de justicia, que valdría la pena que los ministros utilizaran la decisión del caso Cassez para evitar que ello siga sucediendo. Voy a destacar dos de estos abusos.

Primero: utilizar las cámaras de televisión para generar la percepción colectiva de que la policía ha atrapado a un “peligroso delincuente” y que, por tanto, el juicio penal es irrelevante. Como sucedió en el caso Cassez, todos estamos acostumbrados a ver imágenes en la televisión de un grupo de detenidos, algunos confesando sus culpas ante las cámaras, junto con policías o soldados con pasamontañas y bien armados. Todo ello acompañado de una narrativa, por parte de las autoridades, de que todas esas personas detenidas son prácticamente la encarnación del mal, se trata de seres perversos, inhumanos y crueles.

Después de esas imágenes y ese tipo de discurso, poco importa si el MP logra armar la acusación con pruebas y argumentos o si el juez es un árbitro imparcial o no. Su culpabilidad ya está definida desde su detención. Lo que cuenta no es que se les aplique la ley a través de un juicio justo, sino demostrar, ante los medios de comunicación, que el Estado mexicano está determinado a utilizar todo su poder coactivo en contra de esos seres “perversos e inhumanos”.

Florence Cassez es una detenida más cuya responsabilidad ante la colectividad se pretendió fincar a través de las cámaras de televisión. Luego nos enteramos, además, que ni siquiera eran imágenes en vivo, sino que había sido un montaje. Sin embargo, la pregunta relevante para la Corte es si esta práctica, bastante generalizada, de mostrar imágenes en televisión de detenidos y afirmar ante las cámaras su “indudable culpabilidad”, viola o no el derecho a la presunción de inocencia de los acusados. La Corte Interamericana ha dicho que al exhibir a los detenidos en la televisión sí se viola ese derecho, pues el juez, después de la exposición mediática, no puede formar su juicio imparcialmente y sólo a partir de la evidencia que le aportan las partes. El caso Cassez le da a la Suprema Corte una oportunidad inigualable para establecer que la exhibición mediática de los detenidos tiene como consecuencia que ya no se les pueda llevar a juicio. Una decisión en este sentido permitiría mover la discusión colectiva y jurídica sobre la culpabilidad o la inocencia de los acusados de la sede mediática a la jurisdiccional. Cuánto mejoraría la calidad de la justicia mexicana con el sólo hecho de que la discusión pública sobre la culpabilidad y la inocencia de los detenidos se basara en la evidencia aportada en juicio, y no en las opiniones subjetivas que nos merezcan los acusados.

El segundo aspecto paradigmático del caso Cassez tiene que ver con la incomunicación del detenido por parte de la policía. La Constitución establece que la policía, cuando detiene a una persona, la tiene que poner “sin demora” a disposición del MP. ¿Qué consecuencias debe tener en el juicio una detención prolongada por parte de la policía? En el caso de Florence, la policía tardó 24 horas en llevarla a la SIEDO; permaneció incomunicada por 20 horas, después fue llevada al rancho Las Chinitas en donde ocurrió el montaje mediático. Ese largo lapso de incomunicación, por sí solo, debería ser razón suficiente para que el juez de primera instancia se hubiese negado a iniciar el juicio contra Cassez. Sin embargo, hasta ahora, todos los jueces han pasado por alto el contenido mínimo del derecho constitucional a no ser retenida por la policía por más tiempo del razonable.

Según la Encuesta a Población en Reclusión del CIDE, en 2009, 47% de los detenidos sufrieron maltratos, amenazas, humillaciones o golpes por parte de la policía durante la fase de detención.

La eficacia de los derechos de debido proceso durante la fase de detención no es un mero formalismo legal. Tiene que ver con algo que nos interesa a todos: contar con policías profesionales, confiables y honestos. Ello no va a suceder si éstos pueden violar la Constitución y las leyes sin que el juez imponga consecuencias dentro del proceso. Una policía profesional y disciplinada tiene límites constitucionales y legales que definen los jueces. Esperemos que la Corte, a propósito del caso Cassez, ayude a que ello comience a ser así en México.

21 Febrero 2012 04:00:39
El frente del miedo
Si es que ya ha empezado la campaña alternativa, cuando pasen 45 días –exactamente 38 más de los que necesitó Dios para crear el mundo– puede suceder que nada esté donde estaba.

Imagínese que ahora de golpe, en esta carrera entre presuntos culpables, seguros culpables, falsos culpables, inocentes y demás, nos encontramos con que la justicia mexicana se esté volviendo muy eficaz y esté consiguiendo detener a muchos.

¿Qué podrían decir los partidos y sus precandidatos? ¿Acaso no sería interpretado como una defensa electoral o una plataforma política? ¿A quién se lo preguntamos?: ¿a los burócratas del IFE?, ¿a la PGR?, ¿a la Fepade?, ¿a las iglesias?

En qué consiste la vuelta atrás. ¿Cómo podría defenderse Peña Nieto de la detención de cuatro gobernadores priístas? ¿Cómo podría explicar sin que sea delito lo que sucede? ¿Dónde está el límite? ¿O hace que ya termine de saltar por los aires lo que queda del PRI y no los defiende? ¿A quién le hace caso: al PRI que fue mucho antes del IFE y de la Ley Electoral o al Instituto Electoral?

¿El gobierno federal tiene límites? ¿Se puede un gobierno equivocar cumpliendo la ley? Claro. ¿Tiene derecho? Opino que sí. Sin duda, el Gobierno Federal en el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales comete errores. El mundo está lleno de errores.

Lo que ahora sucede por las interpretaciones del IFE al reglamento, aunque inicialmente se tuvieran buenas intenciones, es una broma macabra y pesada para el pueblo de México.

Mientras, vaya esto como hipótesis, llamada de advertencia o lo que sea, porque confieso que yo mismo no sé qué pueda o no decir, pero me arriesgo a escribir que no es posible que las condiciones climatológico-políticas del país –de aquí al 1 de julio– sean el frente y el manejo del miedo, el que el Estado sepa y juegue con “la vida de los otros”.

Sé por experiencia, porque también me he comido mi miedo, que tiene dos partes: el que uno siente porque sabe lo que ha hecho y el que le provocan los demás cuando se acercan al conocimiento o evidencia de lo hecho.

Considero que más allá de la voluntad justiciera o del mandato constitucional, estamos asistiendo a un proceso electoral donde hace más daño el miedo de los que saben que han hecho –lo que han hecho– que la verdadera intención de los otros de castigarlos. Y así, sin querer queriendo, nos podemos encontrar que lo que “El Lazca” es para la novela de Tamaulipas, las finanzas sean el torpedo que le dé la línea de flotación al líder de las encuestas, disparándose desde Toluca.

¿Durante cuánto tiempo? ¿A cuántos escándalos se está del liderazgo? ¿Cómo combatirlos en estas condiciones?

Deberían recordar aquello que Bertolt Brecht escribió: “Primero se llevaron a los negros. Pero no me importó. Porque yo no era negro. Un día vinieron y se llevaron a mi vecino que era judío, pero no me importó porque yo no era judío (…) luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó; ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde”.
14 Febrero 2012 04:00:19
El próximo Presidente de México
El vals de Tamaulipas, este que ahora está sondando es una música tocada directamente en Texas.

Los tres mosqueteros, los tres ex gobernadores o lo que es lo mismo, los últimos 24 años del gobierno de Tamaulipas están bajo sospecha.

¿Cuánto tiempo calculan ustedes que debe pasar para que en Texas la DEA, el FBI y todas las agencias estadounidenses estudien Tamaulipas?

¿Qué sabía o no George Walker Bush la tarde en la que en la Casa Blanca al llegar Tomás Yarrington, uno de los tres gobernadores de Tamaulipas, dijo: está entrando el que posiblemente puede ser el próximo presidente de México?

¿Sabían las agencias que investigan al narcotráfico y sus vinculaciones bilaterales? Porque no hay que olvidar que es un negocio que se produce en México, y que es aquí donde se ponen los muertos-, pero allá en Estados Unidos está el consumo y por ende el negocio: el desarrollo del plan de trabajo está en inglés aunque las necrológicas y el dolor hablen español.

Todo eso es lo que está sucediendo con el vals de Tamaulipas. Y como es una parte fundamental de la historia reciente, yo recomiendo a Peña Nieto que no se desgaste pidiéndole al gobierno federal que no haga trucos sucios, no es el gobierno federal el motor del vals, son las autoridades estadounidenses.

También le recomiendo que pregunte lo mismo que nos preguntamos todos: ¿Por qué ahora? ¿Para qué? ¿Con qué fin?

Deseamos que se haga justicia cuanto antes pero es evidente que a Peña Nieto y a algunos nos causa sorpresa no la reacción de la PGR, que como dije actúa a petición de parte, sino por qué en este momento ese caso toma esa velocidad.

¿Por qué hasta ahora Estados Unidos, ese mismo país que no se molestó en avisar a su propio presidente que no debía decir aquello del sospechoso Yarrington, en este momento destapa –justo en el proceso electoral– los cañones que apuntan sobre las verdades conocidas y nunca probadas de las vinculaciones de los gobernantes de ese estado con el mundo de los narcos?

El Cartel del Golfo, los Zetas, todos ellos pasan por la hegemonía de Tamaulipas. Pero eso no es nuevo, ha habido tres elecciones de presidente por lo menos en la que era una verdad conocida y ha habido al menos tres presidentes distintos en la Casa Blanca, si no es que cuatro, que siempre lo supieron.

La gran pregunta es ¿por qué ahora? Que nadie se equivoque, nunca es tarde para hacer justicia, el problema es muy sencillo: saber por qué a ambos lados de la frontera esas verdades murmuradas y sospechadas toman cuerpo en una lógica en la que sólo quien las produce entiende.


07 Febrero 2012 04:00:24
Cuidarse la espalda
De frente. Todo de frente. Cordero llamó floja y claudicante a la única panista que crece en las encuestas, no solamente las internas donde el resultado en su favor las confirmó, y cuyas consecuencias prácticas se empiezan a vivir a partir de hoy.

De frente, también todos los corderistas y, ¿por qué no?, también los calderonistas, deben empezar a sacar la cuenta. Tras los resultados del domingo, Calderón es mucho más historia hoy que ayer.

La primera lectura dice que Calderón perdió en su casa; yo no estoy tan seguro. Lo cierto es que desde hoy su poder es menor.

Me explico: Calderón quiere ganar la elección, con quién o a través de quién, es un problema distinto. Seguramente para que él gane no es necesario que gane su partido.

Es hora de ver hacia atrás y hacer el recuento de éxitos y fracasos. El mismo equipo que le llevó a perder la minoría/mayoría de las elecciones de 2009, el que le aconsejó línea dura, le limó los dientes a Cordero pero le desarrolló la garra, es el mismo equipo que ha llevado al PAN de desastre en desastre.

La primera lección fue cuando tuvieron la tentación de identificar a narco=PRI. Resultado: perdieron la mayoría/minoría y la ganó el PRI. En otras elecciones de gobernadores, repitieron el modelo y volvieron a fracasar.

Ahora en la interna esa línea de choque fue representada por Ernesto Cordero. Creo que en el fondo también hay una condena del panismo al gobierno y un cierre de este ciclo histórico que se acerca a su fin el 1 de julio.

¿Cabe la reconciliación? Sí, en la medida en que la candidata la permita. Desde hoy, no es que se mirará a dos poderes, es que en el fondo toda la dinámica política ha cambiado.

Era conocido en las casas de campaña la similitud entre Josefina y Yoko Ono en el sentido de que ella sola era capaz de acabar con los Beatles —en este caso el cuarteto integrado por Felipe, Juan Camilo, Ernesto y el resto de los compañeros panistas—.

Ella ganó. Ahora debe mostrarnos qué capacidad de integrar equipos va a tener, no solamente panistas, para ser capaz de articular otro entendimiento —distinto del propio Calderón— sobre lo que se proponga hacer.

De momento ya se sabe, en nuestra civilización y cultura latina, ser el número 1 tiene una parte muy buena: casi todos acuden en tu ayuda, y además eres quien dirige todas las balas hacia ti. Espalda, siempre la espalda.

P.D. Josefina ha ganado contra sí misma, las dos últimas semanas han sido dignas de verse: más que trabajar para ella, pareciera que lo hacía para la candidatura de Ernesto. Estaba completamente arrinconada, se quitó alfiles, torres y caballos de encima, y le puso jaque mate a Los Pinos.


31 Enero 2012 04:00:49
Nada está escrito
Enero, el primer mes de este gloriosamente electoral 2012, ha sido uno de los meses más apasionantes de los últimos años.

¿Quién lo iba a decir? Los que no eran capaces de ponerse de acuerdo ni siquiera para aquello que más les convenía, ahora dan lecciones de unidad, y todo en las palabras de la boca de la verdad, de ese oráculo en que se han convertido las encuestas.

Porque las encuestas se han convertido en el gran motor de la política nacional, de momento para las izquierdas, porque antes para el centro y la derecha, siempre habían ocupado un lugar prominente.

Lo que pasa es que para eso somos la tierra donde Kafka se consideraría vulgar y costumbrista, la tierra del surrealismo. La tierra que acogió a Bretón, a Buñuel y a todo aquel que tenga y tuviera una manera singular de ver las cosas.

Mientras el mundo se transforma a través de Twitter y Facebook, nosotros inventamos o reinventamos que la verdad profunda está en las urnas y, en este caso, en las urnas de las encuestas.

En el PRI todo va más o menos como era de prever. Fríos por fuera –lo digo por la visita a Davos donde seguimos de manera intensa recibiendo clases sobre política internacional, unas veces porque vienen a darlas aquí desde Washington y otras porque vamos a tomarlas– y por dentro del PRI muy calientes, es decir, allí donde hay un interés hay un conflicto y porque al final del día lo que parecía increíble, una vez más en la tierra de Kafka, Bretón y Buñuel, pasó: el que ganó en realidad no ganó tanto y el que perdió esperaremos a un día de marzo para saber si de verdad perdió o qué sucedió.

En el PAN los tambores de guerra no son una encuesta más, son la última encuesta, la de la verdad. ¿Qué va a pasar el próximo domingo? Mucho me temo que si Ernesto Cordero logra llegar a la segunda vuelta estará en una de esas operaciones políticas que a veces pasan, en las que contra todo pronóstico, va alguien y se cuela.

Y esto no quiere decir necesariamente que haya en el PAN la posibilidad de una chapuza a Josefina Vázquez Mota, sino que al final del día, y no hay que olvidarlo, hay que saber quién está negociando más con los residuos de Santiago Creel y a quién le dará él su parte. En definitiva, y como le pasó a Madero y a Cecilia Romero, si hay una segunda vuelta Cordero puede terminar alzándose con la candidatura.

Por parte de las izquierdas, el amor y la armonía se mece encuesta en encuesta. ¿Cuál es la novedad? Pues que enero termina y en febrero no sólo estará Andrés Manuel López Obrador en la valoración de las izquierdas. Las encuestas valorarán, una vez atravesada esta nueva situación, el periférico de la oferta política en el doble piso de López Obrador, si eso funciona o no funciona.

Si no funciona López Obrador tiene dos caminos. Uno sería volver a ser el de siempre: al diablo con las instituciones y el otro, por qué no, convencerse de que él lo que realmente quiere ser es Gandhi y que Gandhi al final del día obtuvo la independencia de la India con la condición de no ser primer ministro, para eso tuvo su Ebrard, que en ese caso se llamó Nehru.

PD. El IFE fue lo mejor de nuestra transición. Ahora, en un año en el que hasta los políticos pueden resultar desbordados por las realidades sociales que no entienden, el IFE se va convirtiendo en uno de nuestros mayores problemas: todo es oscuridad, comités y confusión.


24 Enero 2012 04:00:49
Divorcio de Estado
La campaña inicial de Peña Nieto tenía dos elementos fundamentales: la unidad por encima de todo y el control absoluto del partido.

El nombramiento de Humberto Moreira como presidente del PRI correspondió a un esquema muy claro en el cual se repetía parcialmente la estrategia de la elección de 2006, basada en la fuerza innegable del SNTE y de Elba Esther Gordillo.

Se firmó el acuerdo, se crearon distintos anticuerpos y de manera casi imperceptible el esquema empezó a ser dinamitado desde dentro. Se jugaba mucho más que el simple cambio de la presidencia del PRI. El fondo era el ajuste de valores más trascendentes dentro del partido tricolor.

Como consecuencia del aumento de las tensiones tras los acuerdos para la primera firma mancomunada del documento del Panal –con el que siempre estuvieron de acuerdo Peña Nieto y su equipo más cercano–, ese huevo de la serpiente fue creciendo –especialmente en Chiapas– y fue la mano de César Augusto Santiago la que finalmente hizo ver entre los escombros dos certidumbres en una pinza perfecta entre el ayer y el mañana del partido: primera, no todo el PRI es el Edomex, ni funciona como un solo hombre ni a un solo grito. Segunda, pueden más todos los priístas que cualquier voluntad o ejercicio aislados de volver a conquistar la Presidencia.

Por alguna extraña razón, al equipo del candidato priísta le gusta pagar dos veces. Pagaron fuerte cuando firmaron el acuerdo y ahora vuelven a pagar cuando lo rompen.

En el cuartel de Peña algunos creen que es tan fuerte su candidatura que podría incluso prescindir del PRI. Como en las películas del Oeste les digo: “Yo no lo haría, forastero”.

Hay otro ganador que no sé si esté convenciendo a la gente, pero su discurso es evidente. Todo lo que ayer fue negro hoy es azul esperanza, todo lo que era odio es amor, todo lo que era desunión es unión, todo lo que era incapacidad de ponerse de acuerdo, ni siquiera para ganar en las izquierdas, ahora es buena voluntad en la república rumbo a la constitución amorosa de López Obrador.

A AMLO se le podrá acusar de muchas cosas, pero no de que no aprendió la lección. Y las tribus caminan ahora a formar una estructura de poder donde todo el mundo quepa.

Hay dos realidades descolgadas y, como siempre, cuando la realidad contradice lo que de verdad está sentado en la sociedad es peligroso. ¿A dónde irá esa fuerza, ese dominio territorial, esa capacidad de hacer política del SNTE y la maestra? ¿Con cuánta gente más se acompañará Peña Nieto en su camino?

Mientras los panistas juegan a un ejercicio democrático, Felipe Calderón, desde la sala de mandos, juega al control absoluto, no por lo que él hace sino por lo que los demás le están haciendo o permitiendo hacer.

Siga la jugada con atención, no es nada más que el comienzo. Porque una vez que se hagan públicas las listas de senadores y diputados ya podrá observar quién está con quién y al final del día quién gana.

Marzo parece que está muy cerca, sin embargo, seguramente está al menos a dos cabezas del liderazgo.

Al final del día, cuando acabe el plazo legal del IFE para inscribir las candidaturas, ¿quién estará a la cabeza?

@antonio_navalon
Periodista
17 Enero 2012 04:00:54
¿Poder ciudadano?
Mancera no es un hombre de partido, es un hombre de poder. Wallace es, literalmente, la madre empujada por el asesinato de su hijo a hacer todo lo humano e inhumano para que al menos el crimen no quedara impune.

Nos hemos pasado 30 años escupiendo sobre los partidos políticos. No nos gusta nuestra clase política. Pensamos que son flojos, corruptos, perversos, terribles.

De hecho, el Presidente de la República y el presidente –en algún momento del Senado– Manlio Fabio Beltrones, enviaron al Congreso, a una mayoría minoría encabezada por PAN y PRI, una propuesta para que fuera posible elegir como presidente del país a un representante ciudadano. Es decir, al poder ciudadano sin un partido detrás de él.

¿Qué pasó? Pues que pese a que los dos partidos pudieron haber sacado la propuesta por mayoría absoluta, ésta naufragó.

¿Dónde naufragó? Primero lo hizo en el océano del sentido común. Yo, por ejemplo, soy un ciudadano, si me interesara ser presidente y si la Constitución me lo permitiera por mi especial condición de naturalizado –cosa que no es así–, a partir de ese momento qué podría yo hacer: o tengo un tío rico, soy el candidato de una gran empresa, tengo una televisora o hago una revolución.

Porque como poder ser, todo puede ser. Por ejemplo, podemos ser un país donde hace seis años la gente te daba el pésame por vivir en la Ciudad de México y hoy, probablemente elegiremos a un Jefe de Gobierno en una confrontación electoral entre las víctimas y la aplicación de la justicia.

¿Qué está pasando en el país? Es sencillo. No sé si como sociedad ganamos pero sé que los políticos espabilan. No sé cuánto cambiarán los partidos, no sé si que Mancera sea el candidato del PRD en el DF nos hará más libres, ni tampoco que Wallace pueda conseguir que el PAN sea más abierto, pero puedo asegurar que ambas marcas, ambos controles del presupuesto tienen caballos nuevos con los que van a jugar el ajedrez electoral. Pese a todo, la democracia es el menos malo de los sistemas. Creo en ella y creo en la sociedad. La existencia de los partidos me parece fundamental siempre y cuando no estén controlados para servir a la corrupción.

No creo que desde la ingenuidad de que basta la representación social, vestirse de blanco o ir a una manifestación se cambian las cosas. No quiero decir que esto sea lo que pasa aquí siempre. Las marchas por la paz o contra la violencia son importantes, pero no inciden en la coraza de los partidos, salvo que estos necesiten votos.

Si Mancera llega a Jefe de Gobierno será el primero que los haga desde la Procuraduría: persiguiendo malos, dando tranquilidad a la sociedad con un lenguaje de que en él podemos confiar, que es el duro, el fuerte. De ganar Wallace, será desde nuestra condición de sociedad vulnerada, sacrificada, asesinada.

Tenemos un problema grave de clase política y de valores pero hay que reconocer que el gobierno saliente de Ebrard y su administración de la Ciudad ha sido buena y eficiente. Pero hasta cierto punto.

Más allá de la condición de ángel justiciero o víctima propiciatoria, cuál es el programa específico que la sociedad puede ofrecerse a sí misma: ¿Que son menos corruptos? ¿No son corruptos? ¿No caerán en los partidos? ¿Plantarán cara a los partidos?
03 Enero 2012 04:00:05
¡Feliz 1994!
A un político se le puede perdonar casi todo: que no sepa dónde vive, que no sienta la necesidad de sufrir lo que sufrimos, que no sepa exactamente por dónde ni a dónde vamos, y que, sin embargo, se sienta con derecho de pedirnos que le votemos y elijamos para que, con todo el poder de nuestros votos, pueda hacer lo que quiera. No saber el tiempo en que se vive es lo que no se perdona y se cobra en las urnas.

Debo confesar que en las últimas horas del año pasado y las primeras del que inicia, es decir, la noche entre el sábado 31 de diciembre y el domingo 1 de enero, me la pasé pendiente de los noticieros. En mi duermevela, temía que según la campaña de Enrique Peña Nieto el subcomandante Marcos volviera a ocupar Chiapas, y esta vez extendiera sus dominios a otro estado.

Es un insulto para el país que todo lo que tenga que ofrecer Peña Nieto –esperemos que nada más en la parte que es un sueño y no en el trágico final– sea el modelo de gobierno Colosio, en un momento en el cual 43% de quienes votarán tienen entre 18 y 29 años y cuando hay más de un millón y medio que votarán por primera vez, los cuales, cuando murió Luis Donaldo Colosio, estaban naciendo o tenían alrededor de cinco años.

Pero, ¿cuál es el modelo Colosio? Después de una cabalgada tremenda de la quintaesencia de la dictadura de la libertad del mercado y del TLC, Carlos Salinas, con un evidente cálculo político erróneo y una clara intuición de que el país necesitaba una corrección social, nombró a su candidato –que no el del PRI, ni el de la mayor parte del tricolor, como después se vio– Luis Donaldo Colosio.

A partir de ese momento en México pasaron muchas cosas. Ni siquiera la buena intención, el carisma o lo que hubiera podido representar Colosio –que al final del día nunca lo sabremos– justifica que en 2012, dieciocho años después, el candidato del PRI lo que puede ofrecer es un sueño incompleto basado en una realidad política tan absolutamente distinta como la que había en 1993 respecto a la que enfrentamos en este año.

Los directores de campaña de Peña Nieto deben saber que hay grandes diferencias entre 1993 y 2012: primero, el PRI hace casi 12 años perdió el control del poder; segundo, ya se produjo la alternancia; tercero, el país es distinto y ya no depende del TLC y, cuarto, el mundo en general es otro.

¿Qué ha pasado? Tal vez se congelaron en la foto de Lomas Taurinas. Quizá, y estoy de acuerdo, es tan fuerte la necesidad de mitos no corrompidos o destruidos por la fuerza del poder que sólo nos queda Colosio.

Pero hay que saber las diferencias entre el país que llevó a Salinas a nombrar a Luis Donaldo Colosio (y también a morir) y el México que se pretende gobernar ahora.

A Enrique Peña Nieto como a Andrés Manuel López Obrador y quien resulte candidato del PAN les son perdonables muchas cosas, pero lo que no podemos aceptar es que, más allá de que no sepan en qué país viven, no tengan nada que ofrecer.

Porque una cosa es tener a Kennedy como santo democrático de cabecera, por hablar de otra expectativa no terminada pero que empezó a apuntar más, y otra es ofrecernos en el siglo 21 –en la era del Twitter, del Facebook, de Internet, de la Primavera Árabe, del final de la estabilidad económica tal como la conocemos– un paseo por un sueño que se acabó recién empezado llamado Colosio.

Es muy malo empezar así. No sé quién les aconseja ni sé lo que buscan. Tampoco sé si lo que quieren es transmitir el mensaje de que ellos han vivido congelados. Lo que sí deben saber es que nosotros, quienes les votamos, respetamos la historia del país que representa Colosio, pero en ese respeto está el saber que nada de lo que pudo haber sucedido hace casi dos décadas es posible que ahora pase porque no se le puede hurtar al pueblo de México, ni a las instituciones, ni a la política, ni a los traumas, ni a los fracasos, ni a los aciertos, los años transcurridos desde Colosio, años, por cierto, que no han sido fáciles.


26 Diciembre 2011 05:08:20
Siglo 21: las guerras inútiles
Todo parecía anunciar que el siglo 21 sería el siglo de la cultura y el conocimiento, así como de la paz y el desarrollo universal.

El 9-11 fue el que nos despertó de nuestro sueño y nos colocó frente a una realidad incontestable: en la Tierra no existe país alguno que sea intocable, aunque sea la primera potencia. Fue ese día el final de todo lo que creíamos, por lo que vivíamos. Todo lo que imaginamos sencillamente se evaporó en muy poco tiempo aquella mañana inexorable.

A partir de ese momento la centuria del conocimiento –heredera del siglo de las luces pero también, del de las dos guerras mundiales– se transformó en el siglo de la violencia y de lo inesperado. Por eso, ahora que se acaba el año 2011 (otro con dos unos) resulta tan paradójico que asistamos a un año cuyo término significa –como le pasó, aunque en otro sentido al 9/11– el final de las certidumbres.

El día en el que empezó el ciclo maldito, es decir, aquel 11 de septiembre siguió con la invasión de Irak y termina con esa escena furtiva y tremenda en la noche, del último convoy, del último soldado estadounidense teniendo que salir con información falsa por temor a los atentados, que abandona la historieta y sobre todo el tremendo error que fue la prepotencia en forma de invasión de Irak.

Obama, que tiene que ser generoso con su antecesor –aunque no se entienda bien por qué– y que en el perdón que él dio a los demás lleva su penitencia, y seguramente su condena histórica, ha dicho que la guerra de Irak será juzgada por la historia.

No hace falta. La guerra de Irak ya está juzgada: fue un desastre de arriba abajo: fue la guerra de la mentira, se violentó todo lo que quedaba del orden internacional basándose en la reacción de un país atacado, humillado, temeroso y que necesitaba hacer actuaciones militares sin precedente como era el caso de Estados Unidos de América después del 9-11 y al mismo tiempo arreglar la balanza entre un padre y un hijo en el sentido de que Bush hijo terminaría lo que Bush padre no se atrevió.

Y el mundo, en su mayoría, cedió. Pero México no, gracias a Alonso Aguilar Zínser y a Fox, aun contra de políticos muy importantes que sí querían apoyar la invasión de Irak como el canciller Castañeda.

A las 5 de la mañana, las rejas que separan el desierto entre Irak y Kuwait fueron abiertas el pasado domingo. Esta ocasión no fue como cuando la primera vez después de la victoria de las tropas estadounidenses en la operación Tormenta del Desierto contra Saddam Hussein, sino fueron abiertas para recibir de noche, de manera furtiva y vergonzosa a un ejército que se retira sin ganar.

El año 2011 ha sido terriblemente duro para todos pero sobre todo para las potencias dominantes. Ni Estados Unidos ni Europa terminan bien, por el contrario, terminan muy mal: han caído desde muy alto y lo peor es que en su caída no se ve el fin, ni para el post-Irak ni para arreglar el problema del euro.

Esas imágenes de los soldados cruzando las verjas del desierto entre Irak y Kuwait son muy parecidas a las que ya vio el mundo –aunque por causas diferentes– al final de la invasión a Afganistán con la salida de un Ejército ruso cabizbajo y humillado.

Es muy difícil vivir con ejércitos. Resulta casi imposible vivir con ejércitos perdedores. Pero es terriblemente insoportable tener un ejército perdedor en un país donde los perdedores son mal vistos.

¿Ojalá 2012 nos permita de verdad sacar las cenizas de lo que iba a ser el siglo de la civilización y empezar a disfrutar con la vaporocidad de las revoluciones de la primavera, llegar a los otoños y a los inviernos universales con cierta paz y la consolidación de los avances que en el desarrollo humano se producen.
20 Diciembre 2011 04:00:31
Nunca es tarde
Los seres humanos tendemos a ver el conjunto, sin embargo, como todo conjunto es el resultado de la suma de las partes, hoy quiero empezar a hablarles de Tamaulipas.

Si hay una entidad federativa que subsuma todos los horrores, los costos personales y la terrible tragedia del problema de la violencia en México es Tamaulipas: ciudades enteras desaparecieron del mapa; además, extraños y tenebrosos récords se establecieron.

Si existe un sitio donde el Estado mexicano se puede considerar como fallido era Tamaulipas.

Por eso, resulta notable que, acción a acción, Tamaulipas empiece a volver de entre los muertos a la vida nacional.

Quién lo hubiera dicho: el hermano del gobernador casi electo, el ex secretario de Salud, el hombre que puso Eugenio Hernández y que nadie esperaba que supiera lo que hacía, el constructor Egidio Torres Cantú, fue nombrado por una triste y trágica carambola sucesor de su hermano, y con esa herencia y su apellido ganó las elecciones.

Ahora, después de su primer informe, Tamaulipas ha desaparecido de la nota roja, sustituyéndola por el duro laborar del día a día y la operación de la normalidad.

Tamaulipas demuestra que el milagro se puede producir si hay alguien dispuesto a no tomarse en serio las leyendas negras. El país necesita muchos Tamaulipas y no sé cuántos Torres Cantú. Tamaulipas pasó de ser el número uno en el horror a serlo en la recuperación nacional, lo cual se debe reconocer y sostener.

Esta sorprendente recuperación contrasta con fracasos tan estrepitosos y al parecer sin arreglo como el caso de Nuevo León y el muy joven, muy político y muy fracasado gobernador Medina.

Sin que signifique que todo está arreglado en Tamaulipas, sin duda, 2012 pinta que irá mejor.

En otro orden de cosas, el año termina con buenas noticias. Cualquiera pensaría que es trágico que el Poder Legislativo mexicano tenga que actuar a golpe de sentencia condenatoria judicial, pero así fue, y nunca es tarde si la dicha es buena.

San Lázaro por fin –con un mandato judicial de por medio– decidió enviar la terna para ese IFE tan devaluado, terriblemente cuestionado y perdido en el espacio que preside el mediocre Valdez, para intentar que así pueda cumplir con un mínimo de credibilidad su función en 2012.

Lorenzo Córdova, Sergio Ramírez y María Marván son pesos pesados. Ramírez, profesional del derecho, aportará la experiencia que enriquecerá mucho el sentido crítico del IFE. Córdova, hombre creado y recreado en la experiencia exitosa de las escuelas de la tradición constitucionalista europea, da la galanía de que el IFE debe y tiene que ser recuperado. Marván viene de trabajar de una de las pocas instituciones que se salvan de la crema de la credibilidad nacional, el IFAI; ojalá su paso permita transparentar más el IFE.

No se puede enfrentar el proceso electoral de 2012 sin un IFE al menos, medianamente constituido. Después del fracaso estrepitoso de las minorías mayorías del Congreso y de los partidos políticos, un ordenamiento judicial y la desesperación al borde del abismo, nos permitieron constituir un órgano que resulta fundamental o que al menos lo fue durante un tiempo.

No volverá el IFE de Woldenberg, como tampoco el México añorado que todo lo que deseaba era ser capaz de ser democrático sin traumas sangrientos: me refiero al tránsito político del año 2000. Sin embargo, no es posible enfrentar lo que nos espera sin una mínima confianza, credibilidad y fe en la institución encargada de asesorar y administrar el resultado electoral.

Por ello, esta incorporación resulta fundamental, pero debemos preguntarnos como contribuyentes: ¿por qué el Poder Legislativo –que pagamos todos– requiere rudeza necesaria (una actuación judicial) para ponerse de acuerdo?

Deseo terminar el año con optimismo y esos nombres me lo brindan, no obstante haber constatado una vez más que hay toda una clase política que no sabe, no quiere o no puede entender las necesidades del México moderno.

En cualquier caso, 2012 empieza mejor.

Felicidades y hasta el año nuevo.
13 Diciembre 2011 05:00:29
Peña y Calderón: boxeo de sombras
Muchas veces la mejor arma contra un enemigo político son sus propios errores. El equipo de Peña Nieto no debería menospreciar la importancia del Twitter. El pájaro azul se está convirtiendo en un cuervo negro.

Después de lo sucedido en Guadalajara vino la declaración al periódico español “El País” lo que puede terminar condicionando definitivamente el resultado de la elección. Todo esto en un momento en el que se ha producido una situación de cambio fundamental.

El último discurso de Felipe Calderón, las interpretaciones que buscó provocar y las que hay que hacer por cuenta propia, más las declaraciones posteriores, la del Campo Marte, la de Monterrey y la amplia explicación de su postura que realizó en Televisa, marcan el punto y seguido del final del sexenio del presidente mexicano.

La entrevista que dio a Televisa fue la que abrió la caja de los truenos. El primer ciudadano mexicano, quién conduce al pueblo de México –o al menos, debería- dijo: “a mí me toca decir y sostener que el narcotráfico intervino en la elección de Michoacán. Dos partidos, el PAN y el PRD, recibieron amenazas.

Debemos estar muy vigilantes para que en la siguiente elección el narcotráfico no imponga su voluntad”.

No hace falta ser un genio, ni saber sumar más allá de dos más dos, para entender que no hubiera sido posible afirmar lo anterior en caso de que la ganadora de las elecciones michoacanas hubiera sido Cocoa Calderón. Pero al no ser así, quedan preguntas en el aire: ¿El narcotráfico sólo tiene éxito cuando gana el PRI? ¿El PRD, con toda la historia del medio hermano de Leonel Godoy y con su larga tradición en el Gobierno de Michoacán, no ha tenido nada que ver con La Familia?

¿Por qué el Presidente lanza un mensaje que no puede tener más que una interpretación? Y cuál es dicha interpretación, pues que debemos tener mucho cuidado, pero de momento el que gana por exclusión es aquél a quien no le amenazaron, o sea, el PRI.

Peña Nieto salió a atajar al Mandatario, y esta vez no tuvo dificultad en encontrar los argumentos para defender lo indefendible. Asimismo, el nuevo presidente del PRI, Joaquín Coldwell, hizo una declaración que me parece fue la más interesante de la cascada de reacciones: sabremos cómo responder.

En definitiva, sepan que estamos en guerra y que ésta no parará hasta el último día, hasta la última hora y hasta el último voto. Ojalá para entonces no haya que repetir “voto por voto, casilla por casilla”.

¿Qué significan unas elecciones, por una parte, en medio de una violencia que claramente por primera vez –y hay que reconocerlo- nos lleva a admitir que presenta una disminución sustancial del número de víctimas y delitos?

¿¿Qué significa gobernar un país contra la mayoría política que lo gobierna? Pues significa la guerra, y como decía el militar prusiano Klausevich: la guerra es la diplomacia por otros medios, a lo mejor, en México le damos la vuelta y la guerra es la política por otros medios. Quién sabe…
09 Diciembre 2011 04:00:54
Los gobiernos de Vichy
No hay espectáculo más revelador sobre la esencia alemana que ver a los alemanes, consigo mismos, en el laberinto de su poder.

El mundo económico, de norte a sur y de este a oeste, intenta entender qué va a pasar. Los mercados, además, se preguntan: ¿habrá eurobonos?

¿Qué le pasa a Merkel? ¿Qué le pasa a su ministro de Economía, recluido por una bala terrorista en una silla de ruedas? ¿Qué le pasa a Sarkozy? Les pasa lo mismo aunque por razones muy diferentes.

Cuando los alemanes llegan al poder les entra la duda metódica que consiste en que su método debe ser el bueno porque de otra manera sería inexplicable su llegada al poder.

A partir de ese momento se pierde lo único que de verdad construye el desarrollo social: Alemania considera que puede gobernar una Europa que, lo sepa o no, está llena de mariscales Pétain y Pierre Lavals, aunque ellos no quieran serlo.

¿Se imaginan lo que piensa un griego dirigido por un tecnócrata, empleado del mismo banco que hizo toda la artillería de falsificación de las cuentas públicas de Grecia, que ahora va a administrar en los próximos nueve años todas las recetas contra el pueblo griego para que al final los que sobrevivan acaben viviendo como migrantes turcos en un suburbio de Hannover?

La Unión Europea fue el resultado de dos guerras mundiales, dos veces en las que Alemania tuvo el poder de la zona. Hoy Europa es cualquier cosa: una moneda, unas fronteras comunes, una comisión con la que nadie habla y a la que nadie le hace caso, es todo, excepto una voluntad política común.

La voluntad política está en Berlín y tiene que ver con lo que Alemania aguantará. ¿Cómo se puede gobernar Italia, Grecia, España, Irlanda o Portugal sobre la necesidad de la pureza administrativa alemana?

Inglaterra, donde surgió el concepto de Wealth Care State, no forma parte del euro, sin embargo las convulsiones de la moneda de la Unión Europea afectan gravemente el presente y futuro inglés. Además, se esté o no con el euro, la pensión y la asistencia médica que me garantizaba lo que empezó en Inglaterra ha muerto.

A los ingleses no les salen las cuentas, pero eso no es lo peor. Se ha perdido la capacidad de hacer algo para poder pagar lo que se debe y eso es exactamente la fórmula económica que está usando la Unión Europea: medidas restrictivas por todas partes que bloquean el crecimiento de cualquier negocio, todo el dinero se va a quien creó la crisis —los bancos— y no está generando más trabajo ni salidas.

Sarkozy quiso ganar la elección presidencial sobre la base de ir montado a la grupa de Merkel para así mirar al resto de los países y que nadie mirara a Francia. Eso ya no es posible. Alemania en su propio análisis, que es absolutamente autista, no mira nada ni a nadie.

En la anterior crisis China ayudó más que Alemania a salir del primer atorón del euro. En esta ocasión, si no se redefine una estructura política que le sirva a un griego, a un español, a un irlandés, a un portugués y a un italiano, no se preocupe usted, que tendremos los mejores resultados de los cementerios europeos.

Sin duda, la realidad económica actual mundial tiene muy difícil explicación y una fácil comprensión. Cuando uno relee Too big to Fail, uno entiende que la economía moderna se convirtió en un ejercicio insensato de prepotencia y estupidez colectiva de los dirigentes de los principales bancos: compraban todo a cualquier precio, se lo llevaban con un sentido global de la impunidad que todavía acompaña nuestros días.

Los causantes de la tragedia fueron los políticos y sobre todo gente como Allan Greenspan, pues en contra de lo que ellos pensaron, el mercado no supo autorregularse, es decir, calmarse y tener sentido de la supervivencia.

En definitiva Estados Unidos y Europa no quisieron cobrar la responsabilidad en la que habían incurrido los políticos y los banqueros. Años después la crisis es cada vez más grande, el dinero se va retirando, los banqueros siguen en su sitio y los políticos siguen sin pagar.

Mientras tanto, la solución ya se sabe que no es política —porque la política es lo que ha muerto—, sobre todo porque seguimos en medio de algo mucho más profundo que una crisis económica, ni siquiera sistémica, ni siquiera estructural, seguimos colectivamente en medio de un crimen sin castigo que nadie quiere cobrar.

Periodista

06 Diciembre 2011 04:00:48
Deudas mortales
Empezó la carnicería. El último discurso del presidente Calderón marca el final del sexenio. Aunque naturalmente pobre de aquel que se crea que se va.

El control del Estado siempre estuvo, está y estará en manos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Por eso se ha convertido hoy en el arma letal, en la antigua brigada política o en el CISEN.

La mitad de la tragedia y del cáncer de la economía moderna, tanto en Estados Unidos como en los países europeos, se debe al déficit acumulado por los estados nacionales en su conjunto y por los entes autonómicos sectorialmente en cada país.

La deuda ligada al fin del momento político, por ahora, de Humberto Moreira marca un punto y aparte no sólo porque habrá que seguir con todas las investigaciones y exigir se señalen las responsabilidades a ambos lados del campo, es decir, tanto en la administración estatal como federal.

Al final del día y ya iniciado el camino de haberse ofrecido y hecho el sapuca delante del altar de Peña Nieto, el primer interesado en deslindar completamente las responsabilidades, entiendo debe ser el ahora antiguo presidente del PRI.

Que todos sepan que esto no es el final, es sólo el comienzo. Godoy en uno de sus últimos actos de campaña antes de que el PRI –ese mismo de Moreira– ganara la elección en Michoacán, denunció el uso y abuso del agujero negro del control en directo del verdadero patrón que es la SHCP.

Creo que los rumores son sólo rumores y que no hay que hacer de ellos materia informativa. Sacando las cuentas y tratando de construir los escenarios de cuál es el manejo real del antiguo gobernador del Estado de México, sabido es que cuando uno llega al poder para saber cuántos muertos tiene en el armario es necesario controlar Finanzas y la Procuraduría. En eso es en lo que se está como otra parte más de la campaña electoral.

Dependiendo de cómo convenga, las deudas mortales podrían cobrar la vida no solamente de la primera víctima de este nuevo sistema de eliminación política –Humberto Moreira– sino de alguien más.

Mientras tanto la vida sigue y ya empezamos a ver entre los hermanos panistas no el primer gesto caníbal pero si uno que nos muestra de qué va esto. De golpe Cordero cogió su fusil y abrió fuego sobre Josefina Vázquez Mota. Una buena manera de descrestar los liderazgos es atacar al corazón y tratar de comérselo aunque se trate del compañero o compañera de partido.

En esta situación piensen ¿quién podría absolver de lo bueno y lo malo –incluso de los errores de la guerra no guerra contra el narco– al presidente Calderón?

P.D. Lo malo de ser el líder es que sólo puedes caer. No me parece necesario abundar en lo que no se puede hacer.

Cualquiera puede tener medio segundo malo, lo peligroso es no entender que todos estamos expuestos a que se nos critique, máxime si queremos ser presidentes.

Si la silla del águila es el destino, el vuelo del pájaro azul del Twitter se ha convertido en el mayor peligro. Por eso, las campañas, especialmente la de Peña Nieto, deben tener más cuidado con el corazón del pueblo.

No es tan grave lo de los libros como el caldo de cultivo de las imprudencias tuiteras posteriores.
29 Noviembre 2011 04:00:30
El PRI de Manlio
Se vivían las postrimerías del sexenio foxista, eran los últimos meses de 2005. La caballada se mostraba los dientes. Lejos de candidatos de unidad y cargadas más que cantadas como las de ahora, el Tucom (Todos Unidos Con México), que fue más popularmente conocido como Todos Unidos Contra Madrazo –¿le suena?–, había decidido, a través del ex gobernador mexiquense Arturo Montiel, poner un jaque mate para que hubiera juego limpio en el PRI.

Había dos aspirantes para el partido una vez que Madrazo se convirtiera en el candidato presidencial: Manlio Fabio Beltrones y José Ramón Martel. Ambos representaban la continuidad madracista. Manlio venía de una magnífica carrera en la diputación donde se enfrentó a Madrazo porque pensaba que no tenía nada que ganar el PRI apoyando el desafuero de López Obrador.

Roberto Madrazo se reunió con los dos candidatos. Íntimamente ya había decidido que no sería ninguno de ellos porque él, con su línea habitual de hacerse trampas al solitario, había pactado una tercera opción que sería la finalmente electa: Palacios Alcocer.

Beltrones salió feliz de la reunión. Martel se cruzó en su camino y al verlo radiante pensó que le acababan de hacer presidente del tricolor. Encaró a Manlio, quien le dijo: “No, claro que no, todo el campo es para ti, yo no quiero ser presidente del PRI. Es muy difícil, si no imposible, que gane, y donde quiero estar es en la presidencia del Senado, desde allí se podrá tener poder real”.

Son los últimos días del mes de noviembre del 2011. Ya hace más de una semana que el senador Beltrones salió de la carrera presidencial por decisión propia y no disparando flechas, sino dejando cargas de profundidad. Él no será aspirante a la presidencia, al menos de momento, no con estas prisas, reglas y condiciones.

¿Qué quiere Beltrones? Lo ha dicho: ser un hombre que sirva. Sabe que hay momentos en la vida en los que hay que cambiar la foto por el poder y él en este momento está cambiando el poder y, quien sabe –en un país como el nuestro–, tal vez también la foto.

¿Dónde se ve Beltrones? En la sala de mando del PRI. El sitio, el momento para proteger la candidatura de Peña Nieto –si todo sigue igual–, es la presidencia del PRI. Pero eso siempre y cuando se tenga tiempo para: uno, manipular o quizá destruir la alianza con el Panal y el Verde Ecologista; dos, hacer las listas del Senado y del Congreso; tres, mandar a su amigo y compadrito Gamboa a la misma silla todavía caliente del Senado que él deja. Y cuatro, si se aprecia y no hay más remedio, darle el caramelo de consolación al que ha sido de verdad el gran chivo expiatorio de toda la operación priísta: Humberto Moreira, antiguo gobernador de Coahuila.

¿Qué va a pasar a partir de aquí? Queda claro que la jugada está servida: de golpe todo se explica, todo tiene sentido y todo adquiere razón.

¿Ustedes se acuerdan de las buenas relaciones que tenía el secretario Carstens como hacedor de política con el Senado? ¿Ustedes se acuerdan de la buena relación con Cordero? ¿Ustedes recuerdan de quién ha sido socio, desde el momento en el que tuvo que entrar por la puerta de atrás a protestar, el presidente Calderón?

Pues ese mismo es quien en las buenas y en las malas, con un presidente priísta o no priísta como AMLO, ha entendido que así como antes el poder estaba en el Senado, ahora está en el partido. Por eso el salto nunca fue al vacío, siempre fue calculado, meditado e inteligente, fue hacia la presidencia del PRI.
22 Noviembre 2011 04:00:41
¿López Obrador como Gandhi?
Es mentira que haya sido una sorpresa el hecho de que Andrés Manuel López Obrador sea el candidato de la izquierda. El país de la simulación –el de El Gesticulador de Usigli–, es decir, México desde hace un rato juega a que no es el país que somos sino el que nos gustaría ver o el que nos conviene que sea.

Recorrer la República, no en avión privado, sino en camionetas que pagan naturalmente los que mantienen al gobierno legítimo con cargo a los impuestos del Distrito Federal, por ejemplo, es algo que da una visión como la que tiene López Obrador. Pero no hay que equivocarse, no es únicamente que AMLO haya cambiado –que si es cierto lo que parece, me alegro por él.

Lo que los mexicanos deben saber sobre todo, es que aunque los políticos se empeñen en no aceptarlo, el mundo ha cambiado. Esta carrera de Andrés Manuel no tiene nada que ver con la de 2006 pero no sólo por él, sino por todo lo demás: se cayó el Fondo Monetario, se cayó el Banco Mundial, se cayó la disciplina económica, se cayeron algunos de los principales coros que hablaban de que López Obrador era un peligro para México. Cómo no iba a ser así, hoy en día si hablamos de peligros reales, éstos son los que sufrimos por una ola de violencia sin límite, frente a una batalla que había que darla para ganar, pero que por lo pronto, lo único que ha traído al país es sangre, sudor y lágrimas.

Entonces, ¿qué es nuevo en AMLO? Pues espero que haya aprendido lo que es o fue su principal problema: es un hombre que le gusta ser un líder moral, tener razón, le gustaría ser Gandhi, pero los mexicanos ahora necesitamos un gobernante, ya sea de derecha, izquierda o de centro, pero que quiera gobernar y que no le aburra hacerlo.

Dentro de ese ajuste general, que los astros, las estrellas y las constelaciones han hecho, que nadie olvide que con un poco de poder en México ya nada es igual. Los muy ricos, los que gobiernan han podido medir –ganar o perder– pero entrar en el juego de subir y bajar por un poder que no se sabe muy bien cómo ha actuado, el de Calderón.

Por lo demás, el ajuste general, el de verdad, entre las distintas familias, conocidos, grupos de interés, de presión, monopolios y demás aspectos que adornan el país, deben saber que el juego de golpe se ha vuelto serio, pero no porque AMLO sea un peligro, un revolucionario o posiblemente una solución, sino porque en definitiva se acabó la época de gracia en la que hemos vivido y ahora los problemas del mundo son reales y los de México también.

Habrá entendido Andrés Manuel que así sea la verdad revelada de los dioses la que lo ilumina y le dicta qué hay que hacer, necesita además hacer un buen equipo.

AMLO debe saber la diferencia entre sus equipos de colaboradores, no es lo mismo Ebrard que Padierna, Cárdenas que Bejarano.

Mientras tanto AMLO predica amor para todos apegado a la sentencia de Gandhi de “si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo”.
15 Noviembre 2011 04:00:11
El último noviembre
Noviembre es un mal mes para el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y en especial para sus más leales amigos. Antes era únicamente una mala fecha en el terreno personal, ahora también lo es en el político tras lo sucedido en las elecciones de Michoacán.

Fue el noviembre de hace tres años cuando, casi al mismo tiempo que el mundo conoció la victoria de Barack Obama, el presidente Calderón sentía la pérdida de su amigo, su hermano, el arquitecto de su éxito –según confesión propia–, Juan Camilo Mouriño.

Siempre lo he dicho: amo mi pertenencia a este país porque en México nunca se sabe. Sin duda, todas las muertes son inconvenientes tanto para quienes la sufren como para quienes les rodean, sin embargo, ésta ha sido una de las de mayor significación política, sobre todo en el ocaso sexenal.

Francisco Blake Mora no fue en vida un político brillante. De hecho, fue el único secretario de Gobernación que, en los últimos 50 años, mostró una imagen de completa soledad. Por ejemplo, en el cumpleaños del Presidente estaba solo, absolutamente solo.

¿Quiere decir eso que no importaba? No, significa que cuando el Presidente de México eligió a Blake entre otros candidatos lo hizo pensando en su amigo fiel con la idea de que él haría lo que debía: sería el secretario de Gobernación visible del gobierno que quería hacer Felipe Calderón. Sólo eso, nada más.

Los helicópteros y los aviones se llevan muy mal con el gobierno panista. Recuérdese a Ramón Martín Huerta, recuérdese aquel helicóptero que también se cayó. ¿Mala suerte? Ya lo decía Napoleón: quiero que mis generales sean hasta apuestos, quiero que sean valientes, quiero que sepan lo que hacen, pero, sobre todas las cosas, quiero que tengan buena suerte.

En lo personal la muerte de Francisco Blake Mora es muy trágica y en lo institucional significa una decisión muy delicada para Calderón. Aunque en democracia todo está muy claro y todo es muy transparente, hay una parte que pertenece al lado oscuro –que no es ilegal o malo, es sólo oscuro–: la maniobra presidencial que el primer mandatario deberá hacer y que, sin duda, ya está barajando entre sus dedos.

En este momento, jugando tan fuerte como lo ha hecho –contra todo y todos–, tener un buen encargado de despacho en Gobernación es fundamental.

Juan Camilo Mouriño era más que un secretario, más que un amigo, más que un hermano: era un socio vital del Presidente. Fernando Gómez Mont es un gran abogado y una gran personalidad política, pero no era el encargado de despacho que quería y necesitaba Felipe Calderón para llevar a cabo su juego. Para eso necesitaba al discreto, silencioso y muchas veces incomprensible de Francisco Blake Mora.

Así como Lady Macbeth, en la tragedia de Shakespeare, le da el cuchillo para asesinar al sueño, ahora la consejera del presidente de México quiere colocar a Alejandro Poiré como secretario de Gobernación.

Elija a quien elija, y parece que la elección será de alguien muy cercano –tal vez la puerta de enfrente–, Calderón debe saber que ya nada será igual porque ponga a quien ponga, aunque le quiera servir, no lo hará hasta el extremo de ser un secretario de Gobernación solo, absolutamente solo, sirviendo únicamente a lo que el señor Presidente le diga.

P.D. En Michoacán hay claro ganador: contra todo, pese a todo, contra cualquier pronóstico, el PRI del muy desgastado y fogueado Humberto Moreira ganó.
08 Noviembre 2011 04:00:15
La hoguera de las vanidades
Vivimos la era de la indignación. Cuando empezó el siglo 21, todos pensamos que sería el del conocimiento, sin embargo, se ha convertido en el de la violencia y, poco a poco, en el de la indignación. Por eso, que a nadie le extrañe que ahora los patos le tiren a las escopetas o que las carretas vayan delante de los caballos.

A fin de cuenta las encuestas y la televisión son para los candidatos presidenciables lo que las medidas y el rostro para las miss Universo: la tarjeta de presentación. Lo que importa es lo que viene después.

Del panorama mexicano casi todo está dicho: tenemos el perfil, el pelo, las gafas, el bigote, ya sabemos quiénes son los ilustres contendientes a sentarse en la silla del águila. No obstante, en el país en el que vivimos una imagen vale más que mil palabras y ahora agregamos que una posibilidad de ser quien llegue a mandar vale más que mil principios. Por lo tanto, a nadie le importa saber para qué quiere colocarse la banda presidencial.

Ha sido muy interesante el ejercicio de la Fundación Colosio: se ha demostrado la capacidad de hacer unos debates en los que —con independencia de lo que se diga— lo más importante es observar y analizar cómo se ha dicho.

Ya veremos durante cuánto tiempo más, porque nos vamos acercando al momento final, los candidatos siguen corriendo parejos en un ejercicio sin precedentes de generosidad. Aunque pareciera increíble, a aquel que iba alto, muy alto, no le importó ponerse a correr en igualdad de condiciones con el que iba más bajo.

Me pregunto qué pasará una vez terminado este concurso de belleza. ¿Para qué quieren el poder? ¿Qué van a hacer con la seguridad? Aparte del miedo que como sociedad tenemos de que vayan a hablar con los malos —suponiendo que no estén ya hablando todos los días—, ¿qué quieren hacer con nosotros? ¿A dónde nos quieren llevar?

Esta semana inició con la presentación de los libros de dos candidatos: el de la única candidata por el momento —Josefina Vázquez Mota— y el del senador Manlio Fabio Beltrones.

Entonces, tenemos el problema de que en la medida en la cual dependemos tanto de cómo se despedaza el gigante del norte, si a ellos les sucede cualquier cosa a nosotros nos cruje. Eso se debe a que desde la época de Miguel de la Madrid el mercado interno parece casi un sacrilegio y, sin embargo, en el mundo moderno sólo existe hoy para salir adelante una posibilidad para seguir aguantando: dinamizar todo lo que nos sea posible el mercado interno.

Por todo lo dicho, yo quiero saber, por el medio que prefieran —aunque sólo sea en la televisión por cable, ni siquiera en la abierta—, qué me están proponiendo los aspirantes a la presidencia, a dónde me quieren llevar.

¿Por qué digo esto? Porque una vez terminado esta especie de concurso de belleza —esta feria de las vanidades— en lo que se ha convertido la selección de los presidenciables, me encantaría saber si además tienen algo en la cabeza, algún plan o proyecto que me pueda beneficiar a mí y a la gente.


01 Noviembre 2011 03:00:36
El IFE contra la democracia
La única manera de solucionar un problema es aceptar que se tiene. México, en su camino hacia la democracia ha cometido errores fundamentales. Sin duda, uno ha sido seguir anclado durante 10 años en una palabra que por sí misma lleva a la confusión y al error histórico: transición.

La palabra transición hace referencia a pasar de un sitio a otro. Por ello, entre el día 2 de julio del año 2000, cuando el pueblo votó por Vicente Fox y el 1 de diciembre, día en que tomó el poder –con independencia del posterior catastrófico resultado– culminó una transición que había iniciado Jesús Reyes Heroles en 1977.

A partir de entonces, sólo nos podemos llevar a la boca la creación IFE como el máximo éxito de aquella transición. Por primera vez fue posible tener control sobre nuestro voto y evitar que nos robaran abiertamente nuestra voluntad. Muchos mexicanos pensamos que el IFE sería una institución confiable.

Nuestros descendientes recordarán que hubo un momento estelar en la historia del país que es exactamente lo que yo denomino como la República Woldenberg. El recuerdo de ese Consejo del IFE presidido por Woldenberg es como el bondadoso fantasma Gasparín, que sirvió para revelar sobre los miedos eternos los mejores aspectos de nosotros mismos.

De hecho, toda una generación de políticos, escritores y periodistas ha pasado por las aguas del IFE y en el servicio a la democracia mexicana tuvieron su mejor momento.

Ahora el IFE no solamente es un organismo peligroso sino que, además de estar incompleto y ser la máxima representación del fracaso del diálogo político entre los partidos políticos, es una institución excesivamente cara e inservible.

Me explico: el IFE –sobre todo después de la reforma frustrada tras el colapso institucional del año 2006– ha producido una burocracia que solamente es comparable con la pérdida de identidad, de estabilidad y de respeto que se genera en la vida nacional.

Su presupuesto para el año 2012 –por 16 mil millones de pesos– es directamente proporcional al nivel de la problemática que padece. Sin ir más lejos , el día 19 de noviembre los partidos políticos tendrán que inscribir y decidir con quién se quieren aliar.

Este es sólo un ejemplo más de la ineficiencia política del IFE, como lo es también el fracaso de intentar controlar las campañas sucias o que hubiera más equidad y mejor comportamiento en la policía política.

El IFE no solamente es caro, no solamente ha perdido todo el caudal político acumulado –en parte por la gran prueba de fuego de 2006 y el porcentaje que permitió a Calderón ser presidente– sino que además nos aboca a la elección del próximo año sin una referencia, sin nadie en quién creer y con todos los problemas organizativos que se desprenden de una estructura que no sirve a la pureza democrática, sino a los códigos que él mismo establece para el triunfo de los burócratas.

No tener el valor de planteárselo, discutirlo y tratar de ganarlo delante del único órgano que queda capaz de restituir el equilibrio entre el reglamento, los burócratas y el sentido político, significa jugar a una ruleta rusa en la que si por lo que fuere la mañana siguiente del día de la elección presidencial nos encontráramos en una reedición de lo que nos pasó en 2006, los primeros que saldrían corriendo del país en función del desastre institucional serían los consejeros de este IFE devaluado, torturado, inflado y, sobre todo, cada día más desacreditado.

@antonio_navalon
25 Octubre 2011 03:00:28
Panamericanos: querer es saber y poder
Nos hemos gastado millones de dólares en asegurarle al mundo que México es seguro. El Presidente, incluso corriendo un riesgo físico, en una especie de Indiana Jones local, ha demostrado su amor por México arriesgándose para tranquilizar a los mercados turísticos. Sin embargo, nada ha tenido tanta fuerza como la imagen diaria y los buenos resultados de los sexagésimos Juegos Panamericanos que se están celebrando en Guadalajara.

Si todo acaba como va, habrá sido la mejor inversión que hemos hecho en los últimos tiempos, habrá sido la mejor campaña. Se habrá demostrado que pese a las barbaridades que ocurren en tantos estados —como es el caso de Jalisco—, pese a los riesgos, pese a los miles de muertos, somos un país al que se puede viajar y disfrutar sin poner en riesgo la vida.

Hay que resaltar las cosas bien hechas. No soy masoquista. No me gusta regocijarme en la derrota y que como mexicanos nos acostumbremos a fallar y que únicamente seamos capaces de amar y admirar las hazañas que hicieron nuestros antepasados a través de los libros de historia, sin creer que nosotros seamos capaces de hacerlo bien.

Que algo funcione en México es una buena noticia y por salud nacional es necesario remarcarlo. Los Juegos Panamericanos están dejando muy bien parado el nombre de nuestro país.

La ciudad tapatía ha tenido la generosidad de darle a México la segunda feria del libro más importante del mundo después de la de Frankfurt y, desde luego, la más relevante de habla hispana que existe: la FIL de Guadalajara.

La capital del estado de Jalisco —cuna de Juan Rulfo y José Clemente Orozco— ha dado muchas cosas buenas a México en una relación que muchas veces como consecuencia de la herencia colonial se desplaza o se aplasta por el centralismo. Ahora nos presenta estos Juegos Panamericanos como muestra de una excelente organización, una inauguración espectacular, una ciudad llena de colores donde las ganas de la gente se notan, se respiran, se sienten.

En cualquier caso, vaya por delante que por una vez los tapatíos y todo lo que representa lo bien hecho en una parte del territorio nacional debe ser traído y exhibido al corazón del país como lo que muchos sabemos y nos empeñamos en ignorar una y otra vez: podemos y debemos ser grandes.

México se merece muchos logros como los Juegos Panamericanos. Bajo la situación que vivimos, cuando ya empezó la brutal campaña electoral, cuando todas son malas noticias, tenemos la oportunidad de hacer un esfuerzo por ser ecuánimes —no para tener complacencias y creer que lo que está mal deja de estarlo—, sino para entender que si queremos seguir criticando con rigor, seriedad y muchas veces con el furor de la injusticia, hay que también tener la grandeza y el entusiasmo de reconocer y apoyar lo que funciona.

18 Octubre 2011 03:00:56
Esperando a Peña
Ya inició la madre de todas las elecciones. Entre las declaraciones al “New York Times” y lo dicho en el Castillo de Chapultepec comienza la ruta de la otra elección.

A los peñistas –Duarte y Moreira– se les busca y es únicamente el comienzo porque naturalmente lo que le pase a Enrique Peña tiene que pasar por el control del partido tricolor y por Veracruz.

Semana muy reveladora: ¿quién pensaría que el batir de la bandera de barras y estrellas detrás de Andrés Manuel sería el arranque de la verdadera campaña?

El juego es claro: ganar, ganar, ganar. ¿Para quién? ¿Por qué? ¿Cómo hay que interpretar lo que el IFE parece ni siquiera poder oler? ¿Quién supondría que en contra de la lógica generacional de la sangre nueva y del concepto de la modernidad lo novedoso no se presente y lo viejo suene moderno?

El último CEN del PRI fue el más importante en los últimos 25 años. Se eligieron muchas cosas, todas difíciles, algunas contradictorias, por ejemplo, que la elección del candidato presidencial es abierta pero la lista de diputados y senadores es cerrada. O todos abiertos o todos cerrados, vaya usted a saber qué lógica les llevó a eso. Así, Moreira está cumpliéndole al tricolor y a su amigo. ¿Qué sucede entonces?

Lo que para mí es la revelación de esta elección es el fantástico trabajo del director de la campaña electoral de Manlio Fabio Beltrones: el doctor Luis Videgaray. Todos pensábamos que trabajaba para Enrique Peña, pero al parecer no es así. Se ha revelado como un fenómeno de la estrategia electoral, ha conseguido, en sólo 10 días, dos líderes en un solo movimiento.

Videgaray odia la política: no le gustan los políticos. Él puede hacer de Peña Nieto lo que éste le deje, pero lo que no parece lógico es que Videgaray se empeñe en hacer de él el Miguel de la Madrid del siglo 21. Aunque lo que se requiere es un programa electoral de la nueva generación, todo lo que se le ocurre proponer es lo mismo con lo que el mundo ha sido quebrado en nombre de los tecnócratas como él.

En teoría, Peña Nieto es el político joven, la sangre nueva que propone algo nuevo. Lo que vimos en el primer foro de Chihuahua entre los ya dos precandidatos es que no es así, no importando lo que digan las encuestas.

El modelo de un mercado interior más fuerte, repartir más y mejor, centrarnos en los “ninis”, usted diría –como yo pensé–, es lo que propondría Peña; pues no, es lo que propuso el político Fabio Beltrones.

¿Qué está pasando? Reconozco que es injusto hablar de la campaña de Peña Nieto y de Beltrones porque así como hemos podido ver a Manlio no hemos podido ver a Enrique. Seguimos sin saber qué piensa, qué opina. Sí hemos visto la labor de Videgaray, el programa de Videgaray, la agenda de Videgaray y la frontera de Videgaray, sólo eso.

¿Cuándo aparecerá Peña Nieto en la escena? Es importante saberlo porque a estas alturas alguien debe explicarle a Peña Nieto que la peor posición en la política moderna es ir a una elección arrancando desde la cabeza. De allí, sólo puede perder.

No se olvide que ganar en encuestas es como ser el campeón de pesos pesados luchando sólo contra tu sombra. Hay que aprender a reaccionar frente a los golpes y en política es muy importante saber cuando suena el vendaval de la verdad o la mentira, la justicia o injusticia y de la rudeza necesaria en la política si uno es capaz de despeinarse y volverse a peinar sin trauma.


11 Octubre 2011 03:00:35
Obama y Calderón: las manos atadas
Estados Unidos y México comparten 3 mil 200 kilómetros de frontera, una historia común, intereses mutuos, intercambio de mercancías y personajes. Sin embargo, ha habido ocasiones en que la desconfianza ha sido lo único posible.

La guerra contra el crimen organizado, en la que México está metido de frontera a frontera, tiene como objetivo final evitar el negocio que es producido en parte por el consumo desaforado de drogas por parte de los estadounidenses, que aumenta en la medida de su frustración.

Por qué mientras Estados Unidos siempre se ha visto como tierra de libertades, México se concibe como el lugar para su libertinaje. Lo que allá está prohibido, en nuestra frontera es una fiesta.

Por ello, ya es necesario pasar de las palabras a los hechos. Y la verdad es que los presidentes de ambas naciones tienen poco margen para las acciones, sufren de imposibilidad, de impotencia.

Calderón le dice con razón a su homólogo estadounidense: este muerto es también de usted. Es necesario que en la guerra de México usted haga su parte y no permita que sea tan fácil pasar armas a nuestro país. No puede hacer de México un laboratorio para probar la calidad de las drogas que consumen de manera ilegal sus ciudadanos.

En medio de eso aparecen esas figuras dantescas de operaciones como en las que se decidió probar medicinas en mexicanos como si fuéramos ratas. Ahora son operaciones detectivescas de segunda en las que por seguirle el rastro a las armas, han provocado esta sangría de “armamento legal” mandado de Estados Unidos, como si no tuviéramos bastante ya con nuestra propia barbarie.

Apenan y dan tristeza las dificultades prácticas que conozco para cambiar de manera real la situación. Ni Calderón ni Obama pueden hacer más que mirar al cielo y expresar su frustración. Calderón se queja y dice que hay que pasar de las palabras a los hechos. Obama no tiene posibilidad, bajo la situación política interna que vive, de hacer realidad sus palabras.

Qué pena que la buena intención en política casi nunca venga acompañada con la capacidad de hacer algo benéfico. Mientras tanto, urge que asumamos nuestros niveles de eficiencia policiales para interrumpir, coptar y desarmar el ejército paralelo que nos trae en jaque, bajo una relación bilateral dañada de origen, la incesante penetración del narcotráfico y la desidia estadounidense.

Si a Obama le pasa eso con sus dólares del salario de la muerte de la venta de armas, a Calderón le pasa otro tanto con quejarse o lloriquear en sus discursos ante los medios. ¿Qué va a hacer Calderón? ¿Interrumpir la relación diplomática con los Estados Unidos?

Cuando pedimos que haga algo, ¿qué significa eso? Más que declarar le convendría quizá sentarse a reflexionar un poco y actuar en consecuencia.
27 Septiembre 2011 03:00:42
¿El Jefe Máximo?
Todos quienes guían a los suspirantes a la Presidencia de la República, los que comandan los cuartos de guerra, los estrategas de campaña, los intelectuales de “a cuánto la idea” y, sobre todo, quienes les dicen –como si fueran el espejito mágico– cómo van sus preferencias electorales y cuánto los ama su pueblo, todos ellos deberían de leer “El Jefe Máximo”.

La aspiración de ser el jefe máximo anida en el corazón de cualquiera, pero más en quienes anhelan ser presidente de México. La gente normal como usted o yo sabemos que para ser el mandatario de nuestra nación hay que hacer o tener algo especial, muy especial: no está claro si debe ser bueno, malo o regular, pero sí especial.

Las personas normales queremos tener nuestra vida, nuestra familia, “nuestra hacienda, y nuestro arreo” –como decía el poeta. Y muchos también queremos hacer lo que se pueda para que esta casa común de todos llamada México no esté más sucia al irnos que cuando llegamos a habitarla.

Sin embargo, quienes tienen vocación de jefe máximo y buscan conducir al país deben saber que más allá del efecto electrizante que puede producir sentir la banda presidencial con el vuelo del águila sobre su pecho, la primera silla del Poder Ejecutivo acarrea más cosas duras y amargas que dulces y buenas, tal como lo narra la novela de Ignacio Solares.

Encuentro muchas similitudes entre lo que ahora sucede y lo escrito en el libro. Por ejemplo, todo mexicano debe saber que, nos guste o no, venimos de “la bola”, de la violencia y la sangre, situación que le tocó administrar a Plutarco Elías Calles –“El Jefe Máximo”– después de la victoria electoral de Álvaro Obregón.

Si la luz no se hubiera apagado en el Parque de La Bombilla, con Obregón vivo la lista de bajas y muertos hubiera sido incesante. Calles pudo crear el Estado moderno, quizá imperfecto pero el único que hemos tenido, sobre dos principios básicos: uno, es mejor un mal arreglo que un buen pleito y, dos, todos los mexicanos bien o mal nacidos saben que de levantar su mano contra el presidente serán borrados de la faz de la Tierra por un rayo divino.

Es un hecho que hoy, al igual que en tiempos de Calles, los presidenciables, llámense Enrique, Manlio, Josefina, Ernesto, Andrés Manuel o Marcelo, deben abrevar de la gran lección de “El Jefe Máximo”, lección que hay que usar como si fueran máximas de Maquiavelo. Se resume en que cuando a Calles le tocó administrar la elección en la que según la voluntad del pueblo mexicano ganó Obregón la tendencia generalizada era: de la sangre vinimos y hacia la violencia vamos.

Con la muerte de Obregón comenzó un proceso, no solamente de cambio institucional y triunfo de la no reelección, sino que dio inicio el gran final de “vámonos a la bola”. El próximo jefe máximo, el que sustituya a Felipe Calderón, debe saber que su primer reto –y por eso le recomiendo fervientemente la lectura del libro– es resolver cómo vivir, convivir y cortar con ello la hemorragia de sangre en cuyo salobre manantial se celebrarán las elecciones.

Estoy convencido de que el siguiente presidente gobernará con un problema que si no se hubiera enfrentado, como lo hizo Calderón, naturalmente hoy sería –supongo– mucho más grave para la sociedad, aunque menos visible. Cortar la hemorragia, acabar con la sangre y cerrar la incorporación de los mexicanos a la “bola” es el desafío más grande.

Por eso, aunque sea envuelto en espiritismo y aunque sea un viaje al más allá y al más acá –como el que plantea la muy inteligente novela de Solares–, le recomiendo al próximo mandatario leer con cuidado esas páginas, pues como Calles se vio, él se verá.


20 Septiembre 2011 03:00:17
Ávila-Peña Nieto: miradas del poder
Como decía don Jesús Reyes Heroles: “En la política, la forma es fondo”. Nada más revelador y significativo que los ojos de un político al llegar o al irse del cargo.

El pasado 15 de septiembre, en Toluca, toda la clase política observó la mirada de dos hombres: Eruviel, quien llegaba, y Enrique, quien se iba. El primero fue poco a poco asentando la voz, pero sobre todo cambiando la mirada. El autocontrol llegó a sus ojos, tanto que sentenció: “asumo el pasado y pretendo mejorarlo…”. La mirada del segundo se agudizó.

Somos un estado progresista —dijo Eruviel en su toma de posesión. Soy el gobernador elegido con el mayor número de votos que se ha registrado en esta entidad. Por eso, gobernaré con los que me votaron, con quienes no lo hicieron y convenceré de participar a quienes se abstuvieron de votar, a los que en definitiva están, como tú o yo, hasta la madre de los políticos.

En los ojos de Peña se veía la ascensión al mismo cielo. Debe estar contento, el aplauso que recibió es de alguien que tiene mucho poder, y aunque ante el poder lo usual es ser obsequioso y complaciente, se veía y se sentía en el ambiente el efecto de que haber cumplido con los compromisos empeñados trae su recompensa. Tener tantos seguidores pareciera acercarlo a su futuro inmediato. Eruviel Ávila veía esa gloria ajena, esa despedida apoteósica. Por segundos ambos cruzaron la mirada.

Mientras el acto transcurría, Eruviel fue renovando su fe en sí mismo, transformándose en El Gobernador. Miraba más seguro y parecía convencerse, palabra a palabra, coma a coma, de que lo que está por venir será mejor. Poco a poco fue mirando menos a su antecesor.

Del que se iba he de reconocer, y así lo he dicho sin rubor, que así como en un momento me negué a hablar de él porque me parecía que no aportaría nada al debate nacional, hoy creo justo reconocer que los últimos 90 días del gobierno de Peña han sido modélicos.

En un país donde nadie cumple y nadie se siente obligado por su palabra, Peña se dedicó a rendir cuentas y a entregar lo prometido. Justo y necesario reconocerlo.

Por último, después de una campaña en la que claramente el candidato sucesor se convirtió en momentos en su mayor enemigo político —en el sentido de que las campañas sirven para prometer, corregir todo mientras que no tienes obra, pero una vez que tienes obra la mejor campaña es la obra hecha—, ninguno podíamos creernos que Peña fuera capaz de hacer una elección en la que en principio no pareciera que el Gobernador tenía su candidato; dos, estar callado; tres, no confundir, y cuatro, no pretender hacer copy cat de su propia carrera política.

En política uno es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla. Los últimos 90 días del silencio de Peña le hacen dueño de podernos sorprender. Ahora su campaña seguirá con las propuestas de futuro. Lo ya hecho le permitirá de aquí a enero visitar todo el país para demostrar que no sólo es un político que cumple lo que dice y que sabe callar cuando debe, sino que a la hora de competir en la gran carrera tiene ideas para mantenerse sin excluir o satanizar a nadie por lo que las encuestas dicen.

Como en la película argentina “El secreto de sus ojos”, las miradas hablaron.
13 Septiembre 2011 03:00:50
Cosecha roja
No me asusto con los enfrentamientos institucionales entre los poderes. De hecho, cuando no juegan a tirarse la pelota unos a otros, de esos encontronazos surge algo mejor para la vida de los ciudadanos. Lo que sí me parece imprescindible es pasar del “yo los capturo y tú los sueltas”, al “cómo arreglamos esto para que sí lleguen y se queden en la cárcel”.

La única revolución pendiente que le queda a México es la legal. Para eso necesitamos tener respeto a la legalidad. Es decir, lograr que las leyes no sean sólo indicaciones o espacios ideales a donde llegar, sino que administren, regulen y rijan la vida de todos.

También necesitamos producir una interpretación, un apoyo y una exigencia de responsabilidades al Poder Judicial. Eso significa que no basta con exigirles a los jueces que vayan haciendo justicia en función de lo que requiere el momento político que vive México, sino que cumplan con su deber más allá de cualquier corrupción, debilidad o cobardía y apliquen las leyes en su letra y en su espíritu.

No tendremos un sistema judicial fuerte si no invertimos en él. No habrá posibilidad de que la democracia sea un éxito en nuestro país sin jueces que no caigan en las tentaciones y sin gobiernos que encuentren un camino fácil atacando a los jueces.

Hay muchas cosas por hacer. Se ha tomado la decisión de que si no se pudo lograr que a través de los gobernadores priístas y su contacto con la corrupción y el narcotráfico paguen los corruptos, ahora será la espada flamígera de la verdad, de cara a la elección, la que haga rodar muchas cabezas de presuntos culpables. Por ello, al ser tan importante el papel de los jueces no podemos caer en el juego de la descalificación per se, ni tampoco incurrir en la defensa de que lo que hacemos es aplicar leyes aunque éstas sean malas.

Calderón ha iniciado la campaña final y así como dijo (y yo ya escribí que le tomo la palabra) que no intervendría en el año 2012, también quiero señalar que además dije que las intervenciones que podrán modificar la situación en que se desarrollará la elección ya se están dando.

Cordero ya es el candidato de Felipe, ahora deberá quitarle los votos al “priísmo perverso”. Y por si acaso a quien eligió el Presidente no coincide con las preferencias de los votantes mexicanos, Calderón ha introducido en su discurso: “el futuro presidente o presidenta”. En cualquier caso, la cruzada contra la corrupción también pasará por la Secretaría de Hacienda.

Por ello es bueno recordar que toda purga importante empieza por casa. Así que debes saber que si pretendes quitarle el brazo a tu enemigo debes estar dispuesto a perder tu dedo aunque éste ya no pertenezca a tu cuerpo.

Pero no hay que confundirse, nuestro sistema judicial y estatal conduce a que el problema se reproduzca en todos los órdenes de gobierno. Si no es así que levanten la mano la separación de Poderes en el estado de Chiapas o los Poderes estatales de nuestros gobernadores virreyes.

Mientras tanto, que sepan los corruptos, todos los corruptos, que ya sea por razones electorales o por las que se requieran y hagan falta, las campanas ya están doblando por ellos. La cosecha roja ya ha comenzado.
30 Agosto 2011 03:00:09
Descalzos y de rodillas
Una de las figuras plásticas que más impresionan para definir las grandes catástrofes contra la humanidad es la pirámide de zapatos que te recibe al entrar en el Museo del Holocausto, el Yad Vashem, en Jerusalén.

Son los zapatos que, alguna vez hace más de 65 años, pertenecieron a las víctimas de los campos de exterminio. Los pies que los calzaron caminaron por la senda del fracaso de la humanidad rumbo a las cámaras de gas.

Después de un accidente, de una tragedia, los zapatos rotos testifican el fracaso de la vida frente a la brutalidad, especialmente si la muerte se debe a razones ideológicas, terroristas, violentas y carentes de sentido.

En Monterrey, en el Casino Royal una colección de zapatos sin pies, situados en lo que queda de las escaleras, dan testimonio de dónde estamos y qué nos está pasando como país.

Por primera vez, estoy de acuerdo con el presidente Felipe Calderón. Yo que tantas veces discrepé respecto a su falsa guerra reconozco ahora que tras el caso de Monterrey tiene razón en un punto fundamental: se acabó el tiempo de irse echando la culpa unos a otros y decir “yo no fui”, “yo no tuve que ver” o “a mí no me tocaba”.

La administración del gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina representa el fracaso total de la administración estatal mexicana. Medina, no es inocente, puesto que fue Secretario General de Gobierno durante el mandato de José Natividad González Parás, cuando se iniciaron aquellos polvos que ahora han traído estos lodos.

Monterrey no sólo era el símbolo de progreso de México, sino de toda América Latina. Todos querían ser Monterrey. Lo que está pasando hoy en día en la capital regia me lleva a pensar, una y otra vez, que desafortunadamente en el lado del mal también hay estrategas que tienen pleno conocimiento de cómo y dónde golpear.

Lo más estremecedor de los 52 muertos no es la cantidad. Por desgracia, con casi 55 mil víctimas durante este sexenio no es un problema de número sino de calidad de víctimas. Hemos dado un paso cualitativo al dolor: se puede llegar frente a un edificio donde hay inocentes —de clase media alta, en esta ocasión—, derramar gasolina en las puertas y prenderles fuego para que las personas fallezcan víctimas de la desidia nacional. Este caso recuerda al de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora desde el punto de vista de saber si había o no salidas de emergencia, si eran falsas, si la reglamentación estaba en orden.

México padece una situación de alto riesgo, en la que el terrorismo —que evidentemente viene de la palabra terror— ha conquistado, contra todos nosotros, una nueva batalla.

Me asombra que el presidente Felipe Calderón lo definiera de manera tan clara: narcoterrorismo. Cualquier otro gobierno se hubiera resistido a clasificar lo sucedido así; se trata de un salto cualitativo que nos lleva a unas consideraciones que aunque no correspondan con la definición exacta de lo que es un grupo terrorista, su consecuencia o técnica de daño indiscriminado contra la población civil da una nueva escalada pero también sirve para incrementar el miedo aterrador que siente la sociedad al saber que puede tocar a cualquiera, bajo cualquier situación, en cualquier lugar. No estamos seguros.

Estamos descalzos y en el caso de Monterrey están de rodillas porque tienen un gobierno inexistente. Las grandes preguntas para todos son: ¿cómo nos calzamos las botas, no militares sino del estado de derecho? ¿Cómo nos ponemos de pie sin romper la unidad? ¿Cómo guardar todo el cuidado posible en no realizar y firmar pactos que nunca sirven de nada? ¿Cómo evitar los llamamientos a la unidad que a la tercera catástrofe que suceda como ésta dejarán de tener sentido?

Las víctimas, todos los muertos son iguales. Las causas pueden ser distintas. En medio quedamos todos, una sociedad que con nombre de guerra, de paz, de confrontación, de narco, de crimen, de malandros o de asesinos teme estar descalza y de rodillas y que por el momento ha perdido el primer asalto.

@antonio_navalon

23 Agosto 2011 03:00:11
Terror: DF, el asalto final
Lo malo, como lo bueno, casi siempre se anuncia. En los últimos tiempos, mi mayor temor confesado es —y ojalá me equivoque— que debido a la estrategia del terror a la que nuestro país está sometida corremos dos riesgos en particular: que el narcoterrorismo nos alcance (¿a qué le sonaron los disparos del sábado en el estadio de Torreón?) y que la única razón por la que no se puede decir que el Estado mexicano está en crisis total es porque la narcoviolencia aún no llega con toda su fuerza al Distrito Federal y al Estado de México.

Además, es necesario marcar la diferencia entre lo bien y lo mal hecho. Así, el debate respecto a la deuda de los estados se ha convertido en uno de los ejes de la nueva política económica.

Los gobernadores priístas deben ser conscientes de que, por mucho que su presidente se desgañite y hable de la nueva ley de coordinación fiscal y de una relación más respetuosa entre el poder federal y el de los estados, tienen diversos problemas. Gracias a la tierra de nadie en la que situó Fox a sus compañeros gobernadores, éstos se sirvieron del presupuesto con la cuchara grande; nadie les controló.

A cambio, el Gobierno federal obtuvo impunidad total para manejar el excedente petrolero y compró espacios políticos de comodidad para un régimen que, aunque no creó nada, sí destruyó mucho y no quiso tener —salvo el error histórico del desafuero de AMLO— ninguna otra encomienda de Estado.

Los gobernadores priístas ya pactan en lo oscurito con el secretario Cordero. Él seguirá siendo el candidato de Calderón pero no de su partido ni de sus compañeros, por ello prepara su salida que sólo tiene dos vertientes: o es candidato del PAN o se “sacrifica” por todos los mexicanos y renuncia a ser primer mandatario para seguir siendo un correcto administrador.

Por su parte, más vale que los priístas recuerden su propia historia. No se sabe si debe ser el binomio Peña-Moreira, pero sí se sabe que si empiezan a quebrarse y se dejan resquebrajar en una división permanente, entonces una vez más se quedarán frente a las puertas de Los Pinos y el presidente no será del PRI.

Hay que racionalizar el uso del dinero público y recomenzar la partida con un poco de juego limpio. Por eso resulta inaceptable que Molinar Horcasitas —con un historial que va desde la quema de los niños en Sonora (bien es verdad que de manera indirecta y como responsabilidad deducida de su cargo en aquel entonces) a su responsabilidad directa en que el país perdiera 50% de su capacidad de trasporte aéreo por el caso Mexicana, y tras una política que nos ha metido en la mayor guerra civil entre las compañías de telecomunicación y televisoras— sea quien explique con voz engolada lo moral y lo inmoral de la actuación del dinero de los estados.

Molinar debería recordar dónde estaba y qué hacía a la hora en la que la historia le llamaba; debería saber que no fueron los gobiernos priístas los que instalaron la barra libre del consumo de los estados, sino que eso es obra del panismo reinante desde el año 2000.

¿Alguien sabe qué pasará en los próximos días?
16 Agosto 2011 03:00:52
Cordero: jugar con fuego
Ni Felipe Calderón ni Ernesto Cordero han entendido que no hay nada más difícil en este momento, a nivel mundial, que llegar a la Presidencia desde el área económica.

En esta semana del mes de agosto se van a sustanciar algunos de los puntos de referencia más importantes del mundo que se empezaron a construir a partir de la conferencia de Bretton Woods después de la Segunda Guerra Mundial.

Para cualquiera en este momento llamarse Jean-Claude Trichet, Timothy Geithner o Ben Bernanke es una maldición; los políticos les miran y les piden que les den soluciones y ellos no las tienen porque sencillamente las recetas que sirvieron para administrar el mundo anterior ya no curan las enfermedades actuales.

¿Por qué no las curan? Hay muchas razones. La más importante es que no hay nadie en esta recesión que —como explica Joseph Stiglitz, no es tanto mundial sino del Atlántico Norte, afecta mayormente a las dos zonas más desarrolladas del planeta, Estados Unidos y Europa—, se salve del gravísimo problema conceptual: ningún ciudadano estadounidense o europeo está dispuesto a vivir ni un poquito peor de lo que viven.

Como eso no es posible, como los gobiernos no se atreven a decir que no existe sistema que lo tolere, estamos presenciando el fin de la hegemonía de los tecnócratas con la dificultad agregada de que no existen políticas alternativas claras. Por eso, en ese campo minado, en esa maldición que significa que si bien te va sólo podrás ser un mediocre administrador, el tan sólo hecho de lanzar a alguien que tiene la misión de llevar las cuentas del país a ser presidente de la República con la ruptura del modelo del que viene al que sirve sin la creación de una política social o políticas nuevas, parece un suicidio.

Sin embargo, como nosotros somos diferentes eso es lo que hemos estado haciendo y lo que ha pasado. Coincido con Santiago Creel y Enrique Peña Nieto, llegó el momento de decidir quién va a dar la receta para lo que son sin duda alguna los tristes números del muy importante pero muy complicado año 2012.

Todos los días comprobamos el fracaso de los gobiernos. Lo que importa es cómo y quién logra rediseñar una política económica que nos aleje del mundo de los problemas y nos acerque al mundo de las oportunidades. Es decir, cómo aprendemos a ser Brasil, China y dejamos de ser una mala copia de Estados Unidos o de Europa.

¿Quién sabrá aprovecharlo?
09 Agosto 2011 03:00:33
Confusión total
Salvo la revolución del sentimiento y del dolor, no triunfó en México —todavía— ninguna revolución por la que hayamos echado por la ventana de la historia a los diputados y senadores.

Resulta desproporcionado oír la frase “nos han traicionado” en boca de Javier Sicilia. Frente al exceso de un hombre constructor de eternidad a través de las palabras, resulta intolerable y vergonzosa la respuesta de los diputados y los senadores: “que no”, “que sí”, “que se puede modificar”, “incluso hasta rechazar”.

Estamos a punto de confundirlo todo. Como no queda claro quién debe legislar —si Sicilia y la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, el padre Solalinde o aquellos a quienes les pagamos camionetas, sueldos y viajes en primera—, estamos camino a anular cualquier posibilidad de que haya justicia en México. Entonces, cerremos San Lázaro y todos a la Rectoría de la UNAM o al Zócalo. ¿Qué está pasando en México?

Reconozco que morí un poco al mismo tiempo que expiraba —víctima de una locura asesina— el hijo de Javier Sicilia. Reconozco que entendí que él escribiera los versos más tristes esa noche. Reconozco que el dolor te puede hacer enloquecer. Reconozco la entereza moral que significa reconstruirse como un Ave Fénix desde la profunda introspección frente a una tragedia como la pérdida de un hijo para querer construir una alternativa de paz.

Si Sicilia desea exfoliar conciencias, bienvenido. Con él lloré y por él recorrí los caminos de las cosas que nunca debieron pasar. Sin embargo, si lo que quiere es hacer o reformar leyes entonces debe presentarse en unas elecciones, ganarlas y después proceder.

México tiene un rosario interminable de muerte, llanto y dolor a causa de que un Presidente nos metió en una guerra sin declararla, medirla y sin explicar —ni a víctimas ni a verdugos— a dónde nos llevaba.

Sin que tengamos las conclusiones mínimas para un proceso inicial de paz, así como empezamos una guerra que nos ha desbordado y que, entre otras cosas, ha roto el corazón de Sicilia y de tantos mexicanos, ahora queremos que el viento de la paz, tan anhelado, lo borre todo y criminalice a los demás.

Javier Sicilia quiere la paz. Yo también. Pero además exijo un Estado que funcione, que sea capaz de evitar que me maten o que asesinen a nuestros hijos y que, al mismo tiempo, salvaguarde y ayude a corregir el error brutal de diciembre de 2006 de lanzar sin paracaídas al Ejército mexicano hacia la ilegalidad.

Me alegro de tener una Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) capaz de hacer una ponencia como la del ministro Arturo Zaldívar respecto a ese crimen sangrante y sin castigo llamado “Caso ABC”.

Me alegro de tener una SCJN donde se recojan las banderas y las antorchas de mi generación, la cual pensó que no era posible ni la paz ni la dignidad al ver cómo los Allendes eran asesinados en sangrientos golpes de Estado o cómo los gritos de Tlatelolco se hacían callar simplemente tapándose los oídos.

Me alegro de pertenecer a una sociedad donde aún es posible que haya justicia. Pero para que todo eso exista hay que entender que si Sicilia y su Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad se reúne con los ministros en la SCJN, lo único que harán será darle, para siempre, impunidad legal a los asesinos por una sencilla razón: a diferencia de algunos políticos a quienes es imposible contaminarlos o ensuciarlos, pues es su condición natural, los magistrados sí se pueden contaminar por el conocimiento de determinadas cosas.

Si a lo que van es a discutir, deben saber que no sólo se harán una foto y seguramente se intercambiarán una túnica —ya que ya se han besado y se han dado escapularios—, sino, lo que es peor: habrán manchado las togas para que cumplan con su deber y den justicia para todos.

P.D. Como dice Ernesto Cordero: no hay economías a prueba de balas. Lo que está pasando es el final de la era que conocimos. No hay que confundir el tener la capacidad de aguantar en un modelo que ya no funciona (mirar España, Inglaterra y los demás países) o prepararnos —que es lo que debemos hacer— para lo que viene.
02 Agosto 2011 04:06:51
Poder y saber gobernar
Todo lo importante tiene una base sencilla que no quiere decir simple. La política es el arte de lo posible.

Alejados por la fuerza de la realidad de una etapa tan negra, desesperanzada y complicada como la que hemos vivido en los últimos años, ahora tenemos pendientes que resolver y tareas concretas que llevar a cabo.

Los partidos políticos con independencia de que ocupen el tercer, segundo o primer lugar, y del número de senadores y diputados que tengan, deben empezar a dirigir su trabajo político hacia la búsqueda de la gobernabilidad.

Durante el salinismo, el zedillismo y hasta la oportunidad perdida de la alternancia pacífica de Fox, tuvimos como espejo el modelo manoseado español. No había político mexicano que se preciara de serlo, que no hubiera dicho por lo menos tres veces: “pactos de La Moncloa”. Naturalmente, España tenía una problemática muy diferente a la nuestra, porque en los últimos 50 años México no sufrió una dictadura militar como el franquismo.

Los mexicanos nos hemos conformado con exigir que no nos roben el voto, somos un pueblo poco demandante de resultados de nuestro gobierno: mayor eficiencia, seguridad, empleo, mejor educación y seguridad social.

Se nos puede prometer lo que sea y no cumplirnos sin que pase nada. Ha desaparecido de la vida política mexicana un concepto fundamental: los resultados.

Peña Nieto inevitablemente estará cada vez más presente ahora con su ceremonia del adiós al Estado de México. Después estará ocupado, quizá, con la bienvenida al país en conjunto. Me parece importante que si de verdad cumplió los 600 compromisos que prometió, se tome de ejemplo para algo elemental como el decir: “yo le voto, pero usted me cumple y si no lo echo, protesto y ocupo la calle”.

En cualquier caso, la gran lección de 2006 fue que ya no es posible que no estemos alertas y aceptemos una presidencia irrebatible. Aunque necesitemos a un presidente, el país se gobierna desde la política, y ésta ha ido desapareciendo.

Así, la tarea de limpiar la mancha de la sangre de la guerra-no guerra se basa en construir el pacto de la gobernabilidad que incluye saber que aunque sea muy popular el próximo presidente también es posible que tenga una debilidad parlamentaria que provocará que aunque sean muy legítimas las ambiciones de siete, 70 o 700 aspirantes en el PRI, PAN o PRD se construya hacia adentro una estructura que permita que el próximo mandatario gobierne a su propio partido para poder después gobernar el país.

Ya no debemos tolerar que —como es legítimo que todos quieran ser presidentes, aunque nadie haya explicado para qué— los candidatos olviden que su obligación es garantizarnos la gobernabilidad en un país que hoy la ha perdido.

El problema que tienen el candidato (¿?) panista, Peña Nieto si finalmente es investido por el priísmo y López Obrador es demostrarnos que, además de llegar a Los Pinos, saben cómo, con qué y para qué van a gobernar.

¿Van a gobernar pasando por encima del Ejército como hizo Calderón? ¿Van a gobernar gracias al senador Beltrones, como se ha podido hacer a pesar de la debilidad extrema del aparato político y con independencia del número de diputados que asistan a San Lázaro?

No sólo nos deben dar lo que prometen, asimismo debemos pedirles que sepan ser políticos y eso significa que sean capaces de hacer alianzas y tengan la habilidad para darnos un país donde ellos hagan su tarea y nosotros podamos volver a confiar en ellos.

Hoy los políticos son un mal necesario. Solamente aquel que tiene un problema grave se quiere dedicar a eso. Sin embargo, los políticos deben recordar que hay que gobernar y que, como dice el slogan priísta de su actual presidente, “o sirven para servir o no sirven para nada”.

P.D. Y Marcelo cogió su presupuesto. El problema nunca fue Ebrard, el problema es López Obrador. Marcelo enseñó los dientes, aunque aseguró que no es contra nadie. Busca el 40% de “independientes” que en México han hecho posible el milagro democrático. Para llegar a una guerra tan desigual no tendrá más remedio que cortar el grifo del presupuesto (bis) de López Obrador.
26 Julio 2011 03:00:40
Marcelo y ‘El elegido’
En la vida, en la economía, pero sobre todo en la política, lo importante es el “mood”. “Mood” en el sentido inglés. Y de golpe en México cambió el “mood”. Confieso me sorprendió el tono, lo constructivo, lo sosegado, lo jefe de Estado y no de partido que se mostró Calderón en la entrevista del viernes que le hizo Óscar Mario Beteta.

Era como si tras dos campañas fracasadas en función del extremismo de “conmigo o contra mí” enterráramos la línea de la verdad absoluta y tendiéramos la mano a construir un país en el que todos cabemos. Ojalá no hayan sido sólo buenos deseos y el aire que empezó con esa comida entre dos presidentes —el de la república y el del CEN del PRI, más un testigo de piedra llamado Blake— se consolide en el espíritu de buscar acuerdos.

Da la impresión de que los políticos, sobre todo los del máximo nivel, han entendido que hay cambio de tercio y nos dirigimos al final de la corrida; por ello, es muy importante que el juego sea limpio.

Por eso, es fundamental recuperar el papel histórico de la izquierda. Cualquiera con mínima sensibilidad del presente y proyecto de futuro sabe que una nación con tantas desigualdades como México no terminará bien si no se articula la izquierda posible.

El Estado de México fue un desastre para la izquierda. No sé si hubiera podido ganar la coalición, pero sé, como dijo el líder del PRD mexiquense, Luis Sánchez, que “un año que hizo Andrés Manuel campaña tuvo como resultado sólo 90 mil votos más”. Así, después de tanta Morena, de tanto rollo y pese a que AMLO es la única figura que crece espectacularmente en encuestas, su impacto electoral fue minúsculo.

También sé que hay dos tipos de izquierda: la incluyente y la excluyente, y que el candidato que lidera es Obrador; olvídate, Marcelo, que habrá encuesta que pueda disuadirlo, pues al único a quien le pregunta si debe o no ser candidato es a Dios —porque Dios y AMLO conversan entre sí—.

Nadie bajará al presidente legítimo del podium de la izquierda. Los estrategas, los amigos, quienes cuidan a Marcelo deben calibrar si vale la pena quemarlo en una batalla imposible de ganar, sobre todo porque Ebrard tiene un gran problema: su reino es de este mundo, tiene reglas y competirá de acuerdo a una lógica política civilizada que no tiene su adversario. Obrador funciona sobre slogans y sentimientos muy claros: él es un creyente y así como cree que por el bien de todos “primero los pobres” (aunque no sepa cómo lograr que dejen de serlo), naturalmente cuando llegue el momento de luchar no dará ninguna clase de opción a la democracia y sí de extremismo.

¿Puede el país sobrevivir sin izquierda? En mi opinión no. ¿Hay algo que se pueda hacer antes de que se le vea todo el ancho al fenómeno AMLO? Tampoco. La elección de 2012 se disputará entre lo que quede de arreglos cupulares del PAN, del lánguido fin del calderonismo, del ¿ya ungido? candidato priísta y del evangelista tabasqueño. Después, ya veremos.

Lo único que no podrá ser es que después no nos quede más que acabar de mandar al diablo todas las instituciones —de quita y pon—, tal como lo siente López Obrador y que si vuelve a perder entonces por fin sea posible reconstruir una izquierda.

Mientras, el aire va cambiando. La manera de relacionarse también. Es hora de llamar las cosas por su nombre. La reforma política no puede prosperar, entre otras cosas, porque en el propio PRI no hay quien la venda; segundo, en la reforma de seguridad nacional todos están de acuerdo, pero, señores de uniforme, Ejército, no pidan responsabilidades a la izquierda ni al PRI, pídanselas a la parte del panismo que en comisión de Gobernación no hace posible que salga.

Finalmente, contra lo que parece, el único claro cabeza de cartel, contra todo y todos, es AMLO. Por tanto, para no deteriorar y consumir la hoguera, ya no de vanidades sino del fuego divino que quemó por igual a Calderón y Obrador, es que, como en el pókar, Marcelo pase esta mano y se prepare para la siguiente.
19 Julio 2011 03:00:17
Justicia más transparente
Menos mal que el PAN es el partido en el gobierno y que dice reconocer y apreciar la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con relación al fuero militar.

Como sucedió en el momento fundacional del nuevo México, cuando Vasconcelos inició su particular revolución de cambiar los libros por las balas, estábamos sentando un precedente basado en la educación sin ningún otro antecedente tan claro en el mundo como pasa hoy con las deliberaciones públicas de la Corte. Ser un país donde las discusiones de la Suprema Corte se televisan en directo nos hace ser muy singulares y gozar de la justicia más transparente.

Una primera lectura sería que se acabó la impunidad militar; otra, más profunda, que el Ejército que no quiso salir en diciembre de 2006 conoció a su nuevo comandante en jefe y estrenaba relación con el general secretario cuando de golpe le llegó la orden: ¡a la calle, que ya es hora!

El Ejército obedeció el mandato constitucional y se fueron a la guerra-no guerra de Calderón.

De nada sirve decir que hubiera sido mejor comunicarle a Calderón: “necesitamos más tiempo para preparar los servicios de inteligencia; no podemos salir a las calles si no es con la seguridad de la victoria absoluta”. Esas discusiones técnicas no tienen sentido porque no existe el “hubiera”.

Según el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia, se producen dos quejas diarias en contra de la actuación de los militares y surgen nuevos testimonios de posibles desapariciones a cargo de ellos.

Lo único que falta es que después de que el Ejército Mexicano es una de las principales víctimas directas e indirectas de la falsa guerra contra el narco, entremos en un proceso de criminalización colectiva y de impunidad por el fuero militar.

Los recientes chispazos entre instituciones, motivados por la acusación presidencial con respecto a la existencia de jueces corruptos —que seguramente los hay— fue respondida con contundencia institucional por el presidente de la SCJN al decir “denos las pruebas que tenga, señor Presidente”.

Lo cierto es que enfrentamos problemas muy graves: la PGR no tiene credibilidad ni instrumentos efectivos y errores como el “Michoacanazo”, el “Hankazo” o el propio caso Salinas la colocan en entredicho. Además, los jueces necesitan ser mejor formados, pagados y controlados. El triunfo de nuestra democracia significará vivir en un país regido por las leyes donde todos seamos iguales ante la Constitución y los jueces.

Con el IFE logramos que no fuera tan fácil robarnos el voto, a cambio dejamos de exigir a quien votamos que nos devuelva lo que nos promete. Ahora, al mismo tiempo que hay que alegrase, hay que pedir recursos, control y seriedad al cuerpo judicial porque no sirve tener una SCJN que afronta los retos si los demás niveles de la instancia implicada no tienen un mínimo de exigencia y credibilidad.

Y naturalmente en la encerrona del PAN con Calderón, en la que se reconoció la decisión sobre el fuero militar, todos los polvos que han significado el empecinamiento y la cruzada por la violencia de los mil años pasó factura.

El Cordero del PAN parece muy alejado de poder quitar los votos y los pecados de nadie, por ello la reunión panista no sólo sirvió para constatar que no se gana lejos del pueblo, sino que además el futuro no pasa necesariamente por donde desee Calderón.

En este momento los 300 votos que designarán a su sucesor están divididos; Calderón tendrá a lo mucho 100 y la certeza de que elegir a alguien para sucederle deberá ser contra sí mismo.

El Presidente debería ser el primero en celebrar que caiga la duda sistemática y el terror a que los militares sólo respondan ante él, y él ante Dios.

La política tiene para todos un tiempo y cuando éste se pasó, se pasó. En este sexenio no se pasó el problema de las drogas, pero sí el enfoque que el Presidente le dio.

Su partido lo sabe. La mayor parte de sus integrantes busca ya el futuro no tan alejados de los votantes, aunque eso signifique estar más distantes de la razón divina que inspiró este sexenio.


12 Julio 2011 03:00:50
Aprovechar la ocasión
Diez días fuera del país tanto en España como en Israel, hablando y oyendo de México, respondiendo preguntas sobre México y pensando en México, dan para mucho.

El domingo 3 de julio no sólo sucedieron las elecciones que todos nos empeñamos serían trascendentales y decisivas —que seguramente lo serán—, sino que, sin que nadie se lo propusiera, de súbito, comenzó a cambiar el discurso sobre México que en los últimos cuatro años y medio había estado siempre teñido de sangre y con la violencia como el gran asunto, para hablar de qué puede suceder en las elecciones de 2012.

Que la democracia sea noticia es bueno para México. Estoy de acuerdo con Calderón, que insistir sobre el monotema de la violencia perjudica a la nación, por ello es positivo simplemente abrir la espita de un cambio y comprobar que pese a todos los miles de muertos, de tiros, de sicarios, pese a todo lo que ha pasado somos un pueblo con esperanzas, posibilidades de arreglo y que además sale a votar. Esto genera inmediatamente un mejor ambiente en el que ya se habla de otra cosa que no es el parte habitual de esta guerra-no guerra.

Para todo presidente su último año es peligroso, en algún momento lo definí como el año de la testosterona. En el caso de Calderón debe resultar enormemente aleccionador por dos cosas: primero, porque el resultado de su guerra-no guerra él no lo verá al menos en el tiempo de su mandato y, segundo, porque si esto es así él debe tomar la decisión de no convertir el país en tierra quemada.

Pese a Monterrey, Chalco y Torreón, por hablar de la última crónica roja, el país es mucho más que eso. Ojalá que, ahora sí, la Policía Federal consiga detener a La Tuta en Michoacán. Se trata de que el costo de la sangre y la convicción de lo que hay que hacer tenga el límite de la ley y de la democracia y en consecuencia no se apueste todo en la fusión de la sangre y la misión histórica a tener la tentación de hacer tierra quemada.

Ahora, el mundo espera que nosotros también participemos en ese reajuste general que se está produciendo y en la reconfiguración de lo que antes conocíamos como los países del BRIC. Desde el exterior se considera que México puede jugar un gran papel en esa reorganización conjuntamente con Brasil; para eso es necesario que, como los brasileños, los mexicanos sepamos que aunque tenemos muchos problemas de violencia y de desigualdad social sí podemos ser líderes en la recuperación mundial con un presente esperanzador y un futuro que cambiará la estructura social del país si lo sabemos aprovechar.

No es ser optimista nada más porque sí, es que hay datos para serlo. Ya no podemos confundir el árbol de un sexenio con el bosque de la historia de nuestra democracia.

Mientras tanto, con un Carstens que ya se podrá dedicar a ser gobernador del Banco de México —al menos mientras no surge otra candidatura— y una economía que va a tener que sobrevivir al tercer secretario de Hacienda del sexenio, habrá que esperar la definición de los procesos políticos para saber cuál es el balance en todo orden, no solamente el sanguinario, sino el político y democrático que empezó hace tanto tiempo y que acabará en julio de 2012.


05 Julio 2011 03:00:08
Guerra sucia y suicida
Y el mañana llegó. A un año justo hasta la elección presidencial, todo lo bueno y lo malo de la democracia salió a la calle.

Quienes fueron a votar, y por seguir con la definición del sexenio “haiga sido como haiga sido”, establecieron un vencedor claro: el PRI encabezó las elecciones. Ganó contra todo pronóstico, a favor de las encuestas y en contra de un gobierno decidido a todo.

Al presidente Calderón nadie le puede negar su determinación en acertar o equivocarse hasta el final. Está tan seguro de su misión —la histórica, la humana y la sagrada— que jamás duda. Ya la historia lo juzgará, mientras tanto, parece haber olvidado que en 2009 en las elecciones intermedias se lanzó frontalmente también contra el PRI acusándoles de colaborar con el narco y haciendo el gambito de “conmigo o contra mí” con los criminales y perdió.

Ahora, después de algunas de las guerras más sucias y suicidas que se recuerdan en la historia política reciente, el PRI volvió a ganar. El pueblo nunca se equivoca —aunque se equivoque—, no lo hizo el día que eligió a Calderón por la mínima diferencia, ni se equivocó el domingo.

Naturalmente, con independencia de por quién haya votado usted o yo, los que votaron el otro día —si damos por bueno el IFE que nos ha dado este gobierno y le seguimos por simpatía o por malo y nos da el gobierno local de nuestro partido—, tenemos que reconocer que, por lo menos de momento, robarnos el voto a cara abierta es difícil.

Lo importante no es saber lo que es obvio: el PRI ganó y Peña Nieto ya parece el candidato indiscutible. En política sólo es verdad aquello que pasó hace 24 horas, porque al final no hay nada más humano que la política y todo el mundo que haya vivido más de dos minutos debe saber que hasta el último momento casi todo puede pasar.

Pero mientras se llega allí, es importante hacer el recuento de daños, de las víctimas directas e indirectas y de las colaterales. Hay un desprendimiento y deterioro de las instituciones que debe preocuparnos profundamente. Felipe Calderón no es el primer mandatario que se enfrenta a una Corte Suprema, ha habido otros que han tenido problemas con los jueces; pero lo que no se recuerda es un presidente que dé clases de criminología y que después de decir, nada más ni nada menos que en la inauguración del Consejo Nacional de Seguridad “con retorcido lenguaje, dan la libertad a delincuentes”, al día siguiente continúe con las lecciones en un laboratorio de criminología explicando que si existe la bala y la pistola, entonces lo lógico es que el dueño de la pistola sea el criminal.

Es demasiado. En política no sólo basta con la convicción, y en la justicia no debe bastar con la sospecha.

El Estado tiene límites y éstos son el equilibrio de los tres poderes —Ejecutivo, Legislativo y Judicial. No puede ser que el resultado de la frustración nacional sea siempre el de los demás, sobre todo cuando esos “demás” son pilares fundamentales de esta democracia enferma e insuficiente, que nos preocupa pero que sigue siendo el sistema menos malo de los conocidos para gobernarnos.

¿Y ahora qué? ¿Será que AMLO empezó el sexenio como perdedor —por la mínima, pero perdedor— diciendo “al diablo con las instituciones” y vamos a terminar lo que queda del mandato presidencial con la constatación de que uno lo declaró pero el que le ganó lo hace?

Es muy importante a partir de aquí saber que no puede ser que todo el mundo esté equivocado —en Michoacán, en Tijuana, en cualquier otro sitio—, sino que sencillamente una de dos: o los procesos se instruyen muy mal o sencillamente no había causa.

Esta reflexión de la guerra de las instituciones es lo que marcará este año. Me parece fundamental que todas las fuerzas políticas —PRI, PAN, PRD—, así como los líderes y el Presidente a la cabeza, hagan las cosas como se deben para no tener que volver a decir ante la devastación total: “haiga sido como haiga sido”.

28 Junio 2011 03:00:02
¿Y tú dónde estabas, Blake?
Por fin buenas noticias: México es campeón, y por una vez una fotografía no es sólo frustración e incapacidad. La foto de Sicilia y Calderón intercambiando collares, rosarios y dolor es algo que hemos tildado positivo.

Si usted paga impuestos, es tan Estado como yo, como el dolor del poeta Sicilia, como Calderón —empleado temporal en el primer puesto del país, hasta diciembre de 2012. Todos somos el Estado.

La imagen capturada en el Castillo de Chapultepec es mucho más que una imagen política y una terapia colectiva. Se han escrito ríos de tinta sobre el encuentro, sin embargo, en este amargo y despiadado siglo 21 quienes de verdad importan ya no son ni quiénes escribimos, ni los dueños de los medios; quienes más valen son ustedes y lo que piensan.

Javier Sicilia tiene razón: no podemos pedirle al “Chapo” que nos reciba investido de poderes presidenciales y de igual a igual. Porque el Estado, los buenos, a quienes pagamos nuestros impuestos son a éstos; los otros nos cobran con sangre, terror, y además les combatimos. Lo lógico es que, por poco eficientes que sean nuestros gobernantes, nos dirijamos a ellos por ser representantes legalmente establecidos.

Aprecio la cara de dolor de la primera dama como si se estuviera enterando “por primera vez” de cuánto dolor hay en su pueblo, o el abrazo de nuestro Presidente a las lágrimas de una madre cuyos hijos fueron desaparecidos a manos del Ejército —que él comanda. Pero ellos, los defensores de la legalidad, deben ser conscientes de que más allá de lo que sientan, como lo dijo Sicilia, no sólo basta con que tengan buenas intenciones o hasta la razón —la humana y la divina—, además les pagamos para que lo hagan bien, para que nuestros hijos no sigan muriendo o desapareciendo.

El Presidente siempre da una imagen de soledad. Él solo declara la guerra, abraza el dolor que la provoca, y da o no esperanza de que escucha. Esto me lleva a hacer la siguiente pregunta: ¿tendrá Calderón secretario de Gobernación?, ¿será que tiene el despacho en Bucareli, pero lo único que desgobierna es el estado de Baja California?

Pues la otra imagen —hasta el lejano 2 de julio de 2012— es la fotografía de Jorge Hank Rhon con 80 medios de comunicación practicando, como en Chapultepec, el diálogo y el perdón universal.

Ya que yo también perdoné a todo el mundo, como ciudadano exijo saber: ¿y tú dónde estabas, Blake? ¿Es cierto que la detención de Hank Rhon a espaldas del comandante en jefe y por lo tanto del secretario de la Defensa, como informó el doctor Poiré, se hizo sin conocimiento del Gobierno? ¿Esa parte del Gobierno incluye al secretario de Gobernación y a la autoridad militar local, o sólo fue una vendetta, dado que se pronosticaba una posible victoria de Hank con la sombra detrás de Blake? ¿Y tú, Blake, dónde estabas en ese momento? ¿Supiste o no?

Si uno ve los acontecimientos y cree en nuestras autoridades; si el comandante en jefe no sabía nada y el general secretario tampoco, ¿quién lo sabía?, ¿el general de la zona?, ¿Blake?, ¿algún senador priísta que en la guerra por controlar Baja California hizo y permitió la detención de Hank? ¿Fue un ajuste de poder interno? ¿Y después le pedimos a la DEA que lo arregle? ¿Y tú, dónde estabas, Blake?


21 Junio 2011 03:00:37
Criminalizar al PRI
En política todo es nuevo y viejo a la vez. Era 1992 en Perú, Alberto Fujimori, conocido como “El Chino”, hizo del gobierno aprista de Alan García su particular PRI y luchando contra ellos ganó las elecciones.

Fujimori se dedicó junto con su segundo hombre, Vladimiro Montesinos, a explicar que entre la corrupción de los partidos políticos, la debilidad corporativa de los jueces y la ineficacia de los fiscales, unida al terrorismo, Perú no tenía solución.

Por eso, Fujimori dio un “autogolpe” de Estado, licenció a todo el mundo y acabó haciendo juicios con jueces con capucha. Hoy cumple una condena por 25 años de cárcel. Su delito: abusó de todo, usó un golpe de Estado para crear un poder autocrático y acabó con Sendero Luminoso llevándose entre las patas el ordenamiento legal del Estado peruano.

México no es Perú, pero si uno escucha la melodía de los gobiernos autocráticos, de la corrupción endémica, de los jueces cobardes y de los fiscales inútiles y lo une al ataque de nuestros cárteles –que bien pueden ser un “Sendero menos luminoso”– hemos llegado a un punto donde la canción suena familiar.

La semana pasada fue trágica desde el punto de vista institucional. Primero, Calderón no puede permitirse el lujo de confesarse —bajo las nubes de California, con la bandera de las barras y las estrellas ondeando— sobre sus traumas de la niñez y decir: “(antes el PRI) controlaba todo: lo que se le permitía decir a los medios, lo que debían enseñar en las escuelas (…). Cuando los estudiantes, como ustedes, protestaban, eran masacrados. Muchos oponentes del régimen simplemente fueron desaparecidos”.

Definitivamente esa es una interpretación injusta que puede servir de pretexto a los de afuera para responder por qué los mexicanos no somos de fiar, y desde dentro, establece el peligroso parangón de la criminalización masiva de un partido político.

No nací aquí; en los años estelares del PRI viví la “dictadura perfecta” como la definió Vargas Llosa, desde fuera, pero eso no me impide ver que en el PRI hay criminales como Mario Villanueva, ex gobernador de Quintana Roo hoy deportado a Estados Unidos, pero también hubo gente como López Mateos, Lázaro Cárdenas y otros presidentes.

El PRI no era todo México, pero sí hizo el México moderno. Durante el priísmo también se hizo la parte que le correspondió a don Manuel Gómez Morín y el establecimiento del propio PAN.

Hay priístas criminales como los hay honrados. No es un buen sistema social el disparar contra una sigla, máxime si administra a más de 70 millones de mexicanos actualmente.

Felipe Calderón debe saber que en el camino que vamos se puede terminar —aunque estoy seguro que no lo quiere— con un pronunciamiento tan drástico como el que supuso el golpe de Alberto Fujimori u otras tragedias de la historia reciente mexicana, como la del Chacal Huerta.

En todo caso, el país hierve. Pierden las instituciones, perdemos ustedes y yo, perdemos todos.
14 Junio 2011 03:00:25
Rudeza necesaria
La semana pasada, en el calendario judío se celebró la única fiesta que no representa sangre ni tragedia: el Shavuot —momento en el que Dios a través de Moisés entregó las bases de organización social de su pueblo, el elegido, que nosotros los cristianos, sin pago de copyright llamamos los diez mandamientos.

“Cualquier cosa que se haga ya fue hecha, cualquier crimen que se comenta ya fue cometido, venimos de una dictadura del pensamiento y de las actitudes y lo que no hicimos en el año 2000 en el tránsito pacífico de la alternancia del poder, de Zedillo a Fox, me ha tocado hacerlo siguiendo el mandato divino que recibí de acabar con la era priísta”. Palabras más, palabras menos el presidente ha marcado, de aquí en adelante y sin límite, cómo van a ser las cosas. Primero, el IFE ya no es el IFE, ahora el IFE es la PGR. Segundo, así como María Félix —María Bonita— debía acordarse de Acapulco, Marisela Morales, la procuradora, debe recordar a Rafael Macedo de la Concha y debe saber el costo de politizar la justicia.

Hace seis años, por estos días y a estas horas, que la política y el derecho se daban la mano. En aquel momento era el desafuero de AMLO y ya se sabe, no hay nada menos flexible que un general metido a procurador. Fox cambió de opinión al reunirse con su equipo y su vocero, que no sólo explicó lo que el presidente quiso decir sino lo que quiso pensar. A partir de ahí el desafuero fue anulado.

Lo malo de judicializar la política es que todos somos enjuiciables. Lo malo de sustituir las promesas por los expedientes judiciales, más en un país como México, donde la gente va a la cárcel pero generalmente no se le condena, es que se hace verdad el mandato bíblico: quien a hierro mata, a hierro muere.

Somos un país sin memoria. Política y públicamente es como si hubiéramos nacido ayer, no obstante debemos recordar que nos acercamos a la madre de todas la batallas y que esta vez la rudeza necesaria generará consecuencias para todos y no serán sólo costos del crecimiento democrático.

Tlatelolco, que nunca se olvida ni se olvidará, llevó a la tumba a Gustavo Díaz Ordaz lleno de terror, pesadillas y culpa. Hoy, Tlatelolco, desde el punto de vista numérico, no es más que una tarde en Chihuahua.

Dicho todo esto, sin tener naturalmente más que pecados que se remontan a los llanos de Jalisco, los panistas deben saber que para ellos tampoco habrá piedad y así como el gobernador del Estado de México hará bien en ver y ocuparse de quiénes son los dependientes de la tienda Bijan, Calderón y el gobierno federal harán bien en mirar cada uno de los cadáveres del jardín, porque todos, sin excepción, familiares o no, amigos o enemigos, irán saliendo.

A México le faltaba algo para terminar su modélica alternancia en el poder, las armas han hablado en la guerra no guerra de Calderón, y ahora lo hace el miedo y el rencor entre las fracciones políticas.

Que nadie se equivoque, no pugno por la impunidad, me da asco; no pugno por el perdón, creo que es un valor que acompaña a los que tienen fe, cosa que no es mi caso; no pugno por el olvido, me parece imposible, sobre todo si yo tuviera una criatura asesinada en Sonora o un joven baleado simplemente porque pasó por donde no debía.

Siguiendo su propia consigna de hablar bien de México en el extranjero, resulta peligroso que Calderón haya hablado de la impunidad del Estado en Stanford porque alguien le podría haber recordado que ya una vez hubo una manifestación en esa misma universidad que costó muertos, era sobre Vietnam y también eran estudiantes.

Nuestro presidente no debe jamás olvidar que la labor de todo jefe es saber a dónde conduce a su pueblo, y la de todo comandante al iniciar una guerra es saber cómo la va a ganar.

En la tómbola de la campaña/masacre que está por venir, todos somos reos.


07 Junio 2011 03:00:42
¿Contra Peña Nieto?
Que Jorge Hank Rhon es un personaje complicado y excesivo, lo sabe todo el mundo. Que tenía muchas armas en casa y que éstas siempre estuvieron ahí, lo sabe cualquiera que haya pasado por su hogar. Lo que resulta curioso es que ahora la denuncia anónima conecte directamente con el proceso del Estado de México.

Lo único que deseo es que el proceso se pueda sustanciar, y que no acabe como el “Michoacanazo” con un “lo siento”. Sobre todo cuando ya empezamos a usar palabras mayores, como mandar unidades especiales del Ejército Mexicano a hacer este tipo de trabajos.

El César, como el Gobierno, necesita saber que no sólo debe ser honrado, sino además tiene que parecerlo y que en democracia todo lo que no se puede probar, no existe.

La guerra-no-guerra de Calderón nos recuerda que la única revolución posible y deseable en México es la de la legalidad. “El respeto a la ley”, decía Montesquieu, “determina el grado de libertad de un pueblo”.

La vida nacional de México necesita objetivos sociales: acabar con la brecha social, ser un país muy rico –que lo somos– pero sin tanta pobreza, es decir, con más medios ricos que con tan pocos ricos-ricos y tantos pobres-pobres, a pesar de lo que diga Cordero. Pero sobre todo, es necesario entender que terminar el camino a la democracia del país pasa por recuperar un concepto elemental: debemos legalizar la vida política. Tenemos que releer las leyes y darnos cuenta de que no es posible ninguna democracia sin un sistema judicial que más o menos funcione.

La ley ha sido sistemáticamente aplazada, cuando no vulnerada. Nadie, empezando por el Presidente de la República, manifiesta confianza en la institución si se descarta alguna de las actuaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ejemplo: Calderón presenta la modificación al derecho de amparo, ¿pero le niega el derecho de amparo a un rehén electoral?

La ley no forma parte de nuestros sueños, ni rige nuestro quehacer diario. Por eso no me escandaliza que se quiera usar la ley –que siempre es bidireccional– solamente para intentar castigar a alguien. Soy de quienes creen que las sociedades no tienen que sufrir ni ser débiles si cumplen sus leyes.

Más bien, todo lo contrario. Aquí, un día confundimos derecho con impunidad, y otro día pensamos que el poder es el referente último de la interpretación de las leyes, sin comprender, o tardando mucho en entender, que únicamente el imperio de la ley nos defiende frente a los excesos del poder.

Ahora, frente a la guerra-no-guerra, los daños colaterales, la lucha contra la corrupción, los sistemas de valoración y todo lo que hay inmerso en la duda genérica, hay que restablecer la ley, no para que sea una batalla más de titulares de periódicos o de noticieros prime time, sino para que realmente le sirva a México y a los mexicanos.

No se puede destruir la vida de nadie y pretender terminar la historia diciendo simplemente un “no lo pude probar” o “los jueces son corruptos”. Así como la Procuraduría debe hacer su trabajo correctamente e instruir los casos para que los jueces puedan condenar a nuestros delincuentes, también tiene la obligación constitucional de defender nuestros derechos.

México se convulsiona con falsos culpables. Seguimos queriendo negar la realidad de que uno de nuestros mayores problemas es que casi nadie piensa, ni actúa, ni invoca, ni construye, ni se rige por las leyes.

Podemos elegir a quienes las hacen, y ellos pueden cambiarlas, pero lo que no podemos hacer es seguir dentro de este lío inmenso que significa vivir sin ley, sin confianza en la justicia, y con un poder o unos poderes que, o se arreglan, o se abusan.
31 Mayo 2011 03:00:27
Michoacán: el laboratorio fallido
Tras la última reunión de gobernadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI), sabemos que el laboratorio Michoacán ha fracasado: el PRI tomó la decisión de llevar su propio candidato y su propia campaña a la elección en el estado de Michoacán, y con ello le devolvió a los michoacanos la oportunidad de ser ciudadanos.

No se entendía qué podía ganar el tricolor participando en una operación que únicamente podía ir en su contra, aunque sea el partido que más lejos está de poder triunfar en esos comicios. Esas maniobras orquestadas en la oscuridad –que es lo que significó el intento de tener un candidato único– eran muy peligrosas por muchas razones, pero sobre todo porque efectivamente Michoacán es una entidad que atraviesa por gravísimos problemas de inseguridad, falta de desarrollo económico, desempleo y desesperanza.

La situación michoacana no sólo se debe al estallido provocado por la guerra no guerra de Calderón, sino también es producto de que hay no miles, sino cientos de miles de personas que originalmente resolvían sus problemas brincando hacia el otro lado. Sin embargo, el empeoramiento de la seguridad interna de Estados Unidos, más la crisis económica, han hecho que los michoacanos no tengan alternativas que les garanticen sus necesidades mínimas –si exceptuamos, claro, formar parte de “La Familia”.

Michoacán es un estado de familias. Si la base detrás de todo lo que se estaba confabulando era no tener un altercado más de los Calderón, lo siento, porque con la decisión del PRI no creo que exista alguien que logre convencer a “Cocoa” de no presentarse como candidata. Esto además pone el foco sobre la otra parte que nunca dijo, porque no es serio, Jesús Zambrano, presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), acerca de las razones que llevaban a ese partido a estar de acuerdo en una operación tan peligrosa como lo es el no presentar candidatos.

Zambrano dijo que la razón no era la inseguridad. Yo quiero creerle, pero si ese no era el motivo, entonces inevitablemente tengo que pensar que las causas eran de orden político y, efectivamente, Leonel Godoy, antiguo presidente nacional del PRD, es un hombre que ha gobernado, en la medida que ha podido, su estado, con la mano de hierro y el guante de terciopelo que muchas veces le han dejado las circunstancias y ser el laboratorio de la guerra no guerra de Calderón.

De cualquier manera, lo único cierto es que no había un candidato claro del PRD; ahora, tras esa posición priísta, entiendo será muy difícil para los otros dos partidos no competir.

Que no estuviera de acuerdo con quitarle a los michoacanos el derecho de elegir entre varias opciones, no significa que no apoye el hecho de que los tres partidos políticos trabajen para ponerse de acuerdo en una agenda o en una campaña electoral, o en una situación que recoja las especiales circunstancias del estado. Es correcto que los líderes de los tres partidos dialoguen, pero no a costa de sacrificar la máxima expresión de la democracia que consiste en votar y ser votado. Si no hay de dónde elegir, la votación se convierte en una farsa y camino de eso íbamos.

Aprovecho para recordarles que de todo el mapa de la violencia mexicana, el único punto verdaderamente peligroso, donde puede acabar creándose un problema de narcoguerrilla, es en Michoacán, porque los malos de ahí, en primera tienen fe, tienen cultura y tienen ideales –aunque sean equivocados–, no son unos malandros que viven bajo el lema de “prefiero dos bien que 20 jodidos”, al menos eso creen sus miembros, que se hacen llamar “La Familia”.

“La Tuta” es más que el jefe de un cártel, es como el líder espiritual de una secta –equivocada, violenta, muchas veces terrible– pero una secta. Yo no le daría a gente así el pretexto de creerse y poder explicar a los suyos, y a los cercanos, que en Michoacán o cualquier otro lugar del país, ni siquiera es necesario cumplir la formalidad democrática de enfrentar legalmente a unos contra otros, pensando que ahora sí tendría sentido que hayan nacido las FARC mexicanas.








24 Mayo 2011 03:00:35
México: Estado de terror
En la guerra-no guerra de Calderón, la mezcla de conceptos y la confusión de origen empiezan a ser un peligro para todos.

Para Calderón es un orgullo decir en Las Vegas que los únicos “shots” que hay en México son de tequila, olvidándose de los 40 mil muertos que llevamos y de la inacabable procesión de sufrimiento que nos invade. No sólo para los narcos, que eligieron un camino que puede terminar en la muerte, sino también para los nuestros —los miembros del Ejército y la marina, los policías honestos y aquellos que han perdido un familiar.

Además de lo desafortunado de las expresiones presidenciales, lo que más llama la atención es cómo entiende Calderón su éxito en esta guerra-no guerra. El “michoacanazo” que pasó —como casi todo en México—, sin más trasfondo que afectar a algunas personas, a unas siglas y desaparecer sin delincuentes reales, debería habernos enseñado que la guerra y los conflictos deben solucionarse haciendo prevalecer las leyes.

El “michoacanazo” debe poner el foco sobre una situación que, a mi parecer, se va volviendo intolerable y que marca lo que denomino como el imperio del terror. De Robespierre a la fuerza del Estado de Calderón, primero el espectáculo y después el derecho.

Hay una serie de gobernadores señalados por actitudes presuntamente delictivas o casi traiciones al Estado. Por todo el país un día circula —en forma de rumor aterrorizante— algo que señala la inmediata detención de Eugenio Hernández —ex gobernador de Tamaulipas—, otro día algo sobre Ismael Hernández —ex mandatario de Durango—, otro los cheques de Fidel Herrera, otro González Parás. El sueño que hará posible no entregarle la presidencia al PRI es sacarlos esposados de la sede del tricolor.

En caso de que el Estado mexicano, a través de la PGR, tenga información que le permita saber, aunque aún no esté perfectamente instruido el caso, que esos gravísimos delitos se han producido, ¿qué espera? ¿Una mejor situación de coyuntura electoral para proceder?

Nuestra Constitución nos protege a todos, incluso al Ejército que está en las calles sin respaldo legal. También protege a los del “michoacanazo”, pero a quienes no protege es a las autoridades que ordenaron su detención sin poder probar que eran criminales.

Si son culpables que paguen y, si no, ¿quién protege sus derechos? ¿Quién le dirá a Calderón que lo mejor de Eliot Ness no fue que mató a Capone en un enfrentamiento sino que lo condenaran por evasión de impuestos?

Aquí es donde está el peligro troncal del hoy, mañana y del día después del sexenio: se olvidó la legalidad. Cuando las armas rugen es difícil ser legal, más cuando desde el principio no hubo ley de seguridad nacional que acompañara la actuación de las Fuerzas Armadas. ¿De qué se trata: de matarlos, de exhibirlos en los noticieros de televisión, de hacer montajes? Después de eso, ¿quién los investigará, condenará y demostrará que efectivamente los malos son malos y que no sólo mueren o son detenidos en el prime time televisivo de la telecracia mexicana, sino que un sistema judicial, solvente y serio, demostró que eran lo que se dice?

Sin duda esto desencadenará una reacción que afectará no sólo a las víctimas y a sus padres —caso Javier Sicilia—, sino a todos. Si de lo que se trata es del terror, de destruir nuestra vida poniéndonos unas esposas simplemente porque se tiene la certeza moral, pero no la seguridad jurídica, entonces, ¿qué impedirá que lo detengan a usted o a mí?

La realidad es que no sólo se está acabando con los jefes de los cárteles —lo cual aplaudimos— o se persigue a los peores elementos de la sociedad mexicana, sino se está reduciendo a cenizas el entramado legal de garantías constitucionales, y frente a eso habrá que saber qué espera el Estado para proteger a los ex gobernadores priístas y a sus familias por sospechas de actos ilícitos, porque aunque crean que son delincuentes, si no lo pueden probar, tampoco tienen derecho de matarlos todas las mañanas con la duda permanente del reino del terror.
19 Abril 2011 04:06:33
Un país de Twitter
Estoy contento. Estoy feliz. Vivo en un país donde somos el primer gobierno en el que todos tendrán Twitter.

El Gobierno de México, siguiendo el ejemplo del gobierno de la Junta Militar de Egipto, ha decidido que la mejor manera de comunicarse para defender la innovación, la comunicación y el intercambio entre los ciudadanos y el poder son los medios electrónicos.

Como dijo la vocera presidencial Alejandra Sota, hoy instalada como profeta de las nuevas tecnologías, México tiene 4 millones de twitteros y su crecimiento es exponencial.

En México somos 115 millones de seres desangelados; en Egipto son 82 millones de seres entristecidos, entre otras cosas, por ese mal hábito de comer tres veces al día. En el país de los faraones, su actual gobierno ha decidido ser muy transparente apostándole a la innovación y a la creación de nuevos espacios de comunicación con su pueblo. Por ello sólo se manifiesta a través del Facebook del Estado, lo cual quiere decir que únicamente 6.7% de la población egipcia podrá saber qué piensa, quiere y hace su gobierno.

Entiéndame bien, estoy —cómo no estarlo— a favor de la modernización y twiterización de México. Pero lo estoy desde el punto de vista de que modernización significa también contar con un gobierno que intervenga en esa lucha de colosos y gigantes en que se ha convertido el mercado de las telecomunicaciones, donde éste tiene la obligación de mediar ese choque de trenes logrando más equidad en los precios de los servicios.

No lo está haciendo y parece no quererlo hacer, aunque imponga multas que sabe se perderán en los laberintos de los juzgados. Y uno se pregunta: ¿quién manda en México, el voto en las urnas o el poder del dinero?

Ahora que las narcofosas y las desapariciones de inocentes no pueden ser ocultadas más, sería buena idea twitear las desapariciones y la angustia de quien nos espera.

¿Cómo aplicará el Gobierno la política de Twitter, que significa que todo lo que se tenga que decir, se dirá en 140 caracteres? Ya que esta plataforma ha sido —según la vocera presidencial— elegida como el sistema que incremente la comunicación del gobierno con nosotros los administrados, entonces, ¿vamos a pedirle a los administradores del sistema que nos amplíen por lo menos a mil caracteres porque con 140 poco es lo que podremos preguntar y mucho menos lo que ellos podrán responder?

Pero todo eso, ¿qué significaría efectivamente? ¿Expandir, colocar y situar la posibilidad de que ya que tenemos un gobierno twitero y pudiéramos tener un pueblo que pregunte? ¿O todo eso se queda para el siguiente ejercicio con la siguiente elección?

Mientras tanto, sea usted muy feliz, como le sucede a cualquier egipcio, que tiene un gobierno militar que, como el mexicano, ha decidido emplear las redes sociales para gobernar. Usted pertenece al primer país en el mundo que ha integrado a todo el gobierno en Twitter. Twitter para combatir la pobreza, Twitter para activar la economía, Twitter para ganar la ilegal guerra, Twitter para, en suma, olvidar el hambre y ser dichosos.

Como dijo la propia vocera: “la diversidad es el sello del México de hoy, y el Gobierno federal responde a los desafíos que esto implica sumando, innovando, haciendo más”, ahora sólo es necesario que además se note que el Gobierno sabe que le tocan la última palabra y la última autoridad en el ordenamiento del mercado de las telecomunicaciones y la información; que se note que el Gobierno existe, sea en Twitter, Facebook o simplemente en los antiguos comunicados o conferencias de prensa, pero que exista.
12 Abril 2011 04:06:33
La guerra sin piedad
La principal víctima colateral de la guerra de Calderón, tal como van las cosas, puede ser la entidad moral de la nación.

En la semana 226 de la guerra contra el narcotráfico, los cárteles, los sicarios, teniendo como contexto la corrupción que se ha creado a lo largo de los últimos 50 años en México, ha evidenciado, para mí, que llegamos ya a uno de los puntos más críticos de la historia mexicana moderna.

No existen palabras para acompañar la soledad y dolor de Javier Sicilia: él es todos nosotros, y todos los muertos de esta guerra son su hijo Juanelo.

Es tan grande su dolor que sólo saliendo a la calle y haciendo un plantón frente al palacio de gobierno de Cuernavaca, o caminando, buscándose a sí mismo y la razón del porqué sucedió esto, puede soportarse una tragedia así.

Es tan grande su dolor como el que sentimos al enfrentarnos a que en México se puede quemar nuestro futuro sin que pase nada. En la guardería ABC de Hermosillo, todos los responsables políticos y sociales, todos nosotros, quemamos parte de nuestro porvenir en la figura de esos niños indefensos que cometieron el error de creer que éramos serios: queríamos ser serios protegiéndolos porque al protegerlos nos protegíamos, pero fracasamos.

Nos estamos volviendo un país que pierde la sensibilidad y la piedad frente a la muerte como costo de una guerra lanzada sin saber cómo, cuándo, ni a qué precio se terminaría, y que trajo como resultado víctimas colaterales y todo lo que el viento de nuestra desidia y el polvo de nuestra cobardía entierra, semana tras semana, en la figura de todos los Juanelos, de esos hijos asesinados impunemente en Ciudad Juárez, de esas matazones de nuestros jóvenes en Torreón.

¿Qué quiere decir que fueron maniatados, torturados y luego les fueron explotados los pulmones para que su muerte fuera más dolorosa? ¿Qué quiere decir que exista la sospecha de que haya implicados relacionados con el orden oficial? ¿Qué quiere decir que tengamos como reacción un despliegue propagandístico en los noticieros y en la telecracia diciendo que vamos bien y que hasta una representante del imperio de al lado, no precisamente exitoso en la guerra contra las drogas, como lo es la directora de la DEA, haga la terrible declaración de que el elevado número de muertos significa que vamos por el buen camino? ¿Buen camino para qué, para quién? ¿Quién le explicará eso a Javier Sicilia, a las madres de Ciudad Juárez y a una ciudad que mira los números de muertos como si fueran de Marte sin darse cuenta que, aunque muchos sean sicarios y asesinos, son los muertos de México, mexicanos?

Sé muy bien dónde están los buenos y que pertenezco a ellos. También sé que lo único que de verdad da victorias en las guerras —sobre todo en las civiles— es ser capaces de tener un ideal superior y no solamente entrar en la espiral de la violencia por la violencia.

Una guerra sin piedad sin que se entienda la tragedia del sufrimiento que nos rodea es una guerra perdida.

La semana 226 es una mala semana para la historia mexicana. Es la semana en la que fue cumplida la maldición bíblica: sobrevivirás a tus hijos, hay que preguntarnos: ¿quién sobrevivirá —desde la entidad moral— a esta masacre, ya no sólo de las personas, sino también de los principios, los valores y el futuro del país?
05 Abril 2011 04:05:59
PGR: la batalla final
Toda acción en la vida y en la política conlleva una reacción. La solución para la candidatura a gobernador para el Estado de México ha puesto en marcha el proceso de lo que se puede denominar la batalla final antes de las elecciones presidenciales.

En esa batalla hay detalles que indican que un elemento, no menor, va a ser la política de la hasta ahora inexistente PGR.

Marisela Morales no era la candidata ideal de Calderón. Es más, él quería a alguien que, no como Arturo Chávez Chávez, basado en la letra y no en el espíritu de las leyes, se convirtiera en la división acorazada de la acción política, sobre todo de cara a la elección presidencial.

No pudo ser, al final Morales es la única que puede pasar por el Senado y eso después de que durante todos estos meses haya habido algunos personajes paseándose con importantes líderes políticos enseñando la lista, no la de Schindler, sino la que significaría ver política de verdad y hacer justicia en la falsa guerra contra el narco en la cabeza de algunos gobernadores, ex y presentes priístas.

Hay quien dice que esta elección es la culminación de la supremacía de la política sobre las leyes. Si es así, entonces tenemos razones para estar profundamente preocupados.

Estos lodos vienen de los polvos de 2006. Mouriño se llevó a la tumba el secreto de la verdadera llegada al corazón del Presidente por parte de Genaro García Luna, aunque hay otros que también lo saben. Eran los días entre la elección y la toma de protesta, ahí Genaro les hizo un gran favor a los jóvenes e inexpertos hombres del Presidente que cometieron un error que sirvió por una parte para tomarle confianza y deberle algo a García Luna y para que él, sobre esa confianza, desplazara todos los servicios: los militares, el Cisen y los de la PGR, para convertirse en el hombre que más sabe, oye, ve y, sobre todo, más transmite a Calderón sobre qué está pasando en el corazón del corazón de los protagonistas de la vida mexicana. De aquellos tiempos viene la pelea perdida por el ex procurador Eduardo Medina-Mora comprometido con la lucha, pero no a costa de la Constitución y teniendo en cuenta el ordenamiento jurídico.

Uno de los mayores problemas de México, donde 95% de los delitos no se investigan y los derechos humanos han aparecido de golpe como un tema sustancial, es el uso de la justicia.

No hay más que ver dos cosas: primero, el contencioso, todo el respeto para las decisiones judiciales, para el caso Florence Cassez con Francia, adquiriendo tintes dramáticos. Sarkozy, le puede no gustar a usted como a mí me sucede, puede él no ser un hombre serio como creo yo que no lo es, pero Francia sí es un país serio y lo que está pasando trasciende el ámbito de las personas para llegar a la crisis de las instituciones y los países.

En Estados Unidos, al anunciar que se aceptaba la renuncia del embajador actual, la secretaria de Estado Hillary Clinton sólo habló y agradeció la defensa de los derechos humanos; eso lleva a una situación en la que hay que pensar por qué derechos humanos se ha convertido en una canción tan familiar e importante para gente que es seria y representa a países serios.

Si la nueva PGR, todo lo que viene, todos esos anuncios que significan tener nuevamente una justicia, pero una fuerte, partidaria y politizada, se cumplen, entonces el país estará en una de sus peores crisis.

Hay que recordar que el año más importante de cualquier sexenio es el séptimo y que, aunque parezca imposible, el día después siempre llega. Para ese día habrá que estar preparados para que no todas las cañas se vuelvan lanzas y para que no todos los buenos deseos de la sacrosanta batalla contra el vicio, la corrupción y la degeneración política terminen siendo testigo de cargo contra los actuales dirigentes con el Presidente a la cabeza.

Marisela Morales es una mujer institucional, leal y bien formada en el campo de la justicia, por eso debe entender que su papel no es sólo seguir las instrucciones políticas del Presidente, sino cuidar y ser la garantía para todos, empezando por él mismo, del imperio de la ley.

29 Marzo 2011 03:00:33
Peña Nieto-Ávila
Nunca se sabe dónde puede estar la mano de Dios. Eran los momentos en los que Arturo Montiel, ¿quién se acuerda de Montiel?, tenía que elegir a su sucesor; en la mesa tenía dos candidatos: Eruviel Ávila y Enrique Peña Nieto. Sin embargo, como dicen los creyentes, no estaba de Dios. Una enfermedad terrible, una biopsia y un fallo médico se encargaron de hacer fácil la elección de Montiel, el candidato sería Enrique por la imposibilidad física de Eruviel.

Confieso que la resolución del final del proceso de la designación del candidato del PRI al Estado de México, por una parte, y la consulta ciudadana, por otra, me llena de optimismo.

Somos una sociedad que pese a todo se mueve. Estamos vivos. Pase lo que pase, no basta ya con tomar decisiones basadas en lealtades tecnocráticas absolutas; ejemplo de ello, Luis Videgaray. Los políticos saben que a partir de aquí no sé si será todo mejor, pero sí será mucho más complicado.

Eruviel Ávila, que recuperó la salud, era el más político y —en el escenario de la repetición de las alianzas— el candidato neto natural para ganar la elección en el Estado de México. No quiero decir que Ávila haya sido nombrado por Peña Nieto y confirmado por el PRI sólo porque se podía ir con los de enfrente; me parece que es una sensata y sabia decisión porque a final de cuentas el Alcalde de Ecatepec, el que le arrebató al PAN esa posición, es un político que conoce y domina la estructura política de su estado y no es un invento de un guión de una película o telenovela o simplemente la lealtad de ser amigo del jefe como le sucede a otros candidatos.

Alfredo del Mazo, alcalde de Huixquilucan, tiene más aspecto de ministro del gabinete británico que de político mexicano y se queda a las puertas, no por él, sino por su padre. El ex gobernador del Estado de México, el hombre que casi fue presidente, trae un conflicto histórico con otros ex gobernadores, lo que amenazaba la unidad interna priísta si era el elegido. Otra vez será.

Repito, el proceso ha sido bien formulado y ejecutado. Ahora veamos de qué se enteró, en esta segunda oportunidad, Eruviel Ávila sobre qué hacer, cómo y dónde, sin romper la lealtad y la vinculación con su amigo Peña Nieto, pero sí marcar una diferencia política con el que de ganar la elección en junio de este año, sin duda, tendrá una posición claramente definitiva para consolidar la presidencia en 2012.

¿Y la Alianza Ciudadana? Pues es una pena que todo ese ejercicio democrático y lección del buen hacer político, a cargo de Manuel Camacho, por ejemplo, en conseguir que el PAN aceptara como candidato de la alianza, en caso de darse, a Alejandro Encinas, tenga que ser reducido a cenizas porque López Obrador no aceptará ninguna encuesta, consulta o elección que no proclame que él es el verdadero, la razón democrática y que sólo él puede acabar con la mafia.

Como ya se precipitó a declarar en las horas inmediatas, da lo mismo el resultado de cualquier elección, Obrador no está dispuesto bajo ningún concepto a permitir que nadie, salvo él, sea el candidato a presidente y aunque la Alianza pudiera ganar —que según los datos podría y dependiendo del candidato— al PRI, eso no pasará porque la razón de Andrés Manuel puede más que la conveniencia política de alterar una historia que parece escrita.



08 Marzo 2011 04:00:01
PAN: maldición presidencial
Al PAN de Felipe Calderón le pasa lo que al PRD de Andrés Manuel López Obrador: en el partido unos son los que presiden y otros los que mandan. Gustavo Madero representa el partido; Cecilia Romero y Marco Antonio Adame son quienes mandan.

Los polvos del 4 de diciembre —mientras él presidía la cumbre de la ONU para el cambio climático celebrada en Cancún— traen estos lodos. Ese PAN no era el que él quería, pero no se lo dijo a nadie con claridad y ahora ese PAN es el que le puede decir a él, con claridad, que haga lo que haga no nombrará a su sucesor. Felipe Calderón le pudo ganar a Santiago Creel y a Vicente Fox, así como a todos lo que le apoyaban, porque se dio cuenta que la elección de Creel, el elegido de Fox, era fuera del PAN, pero para ser el candidato del PAN.

Por eso el ahora mandatario se aplicó a ir controlando uno a uno todos los elementos que le dieran el mecanismo electoral interno. Dedicó tiempo, asistía a reuniones, no dejó improvisar nada y no permitió que los ecos y voces que venían desde las televisiones y la calle del apoyado ex secretario de Gobernación, Santiago Creel, le apartara. Al final, quien debía elegir al candidato era el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, y si se controlaba el proceso y al Comité, se controlaba la elección.

Su idea de no permitir la vuelta del PRI pasa por poder elegir, o por lo menos intervenir, en quien corra en nombre de la Santa Alianza y, sin embargo, Calderón no tiene garantizado que él pueda designar a su sucesor.

¿Qué hace El Yunque? Primero, decir no al presidente Calderón: no a su propuesta de candidaturas ciudadanas; segundo, consolidar su poder. No hay político más importante en este momento desde la derecha de la derecha que el gobernador Marco Antonio Adame; él sí sabe lo que hace junto con su amiga Cecilia Romero, que ya ha dicho: “no dedicaremos la elección ni la alianza en el Estado de México para otro priísta frustrado”, y naturalmente ellos traen caballo propio, el cual saben que nunca podría cabalgar fuera de Tequila y Los Altos.

Dentro de los posibles candidatos, Santiago Creel le da urticaria a la Santa Alianza; a Ernesto Cordero lo conocen sólo su madre y su amigo Felipe Calderón; Alonso Lujambio, qué buen sitio, qué buena cabeza, pero qué ambiente tan hostil. Así sólo nos queda “llámame Jose”: Josefina Vázquez Mota como el mejor candidato para todos.

El gobernador de Jalisco, el candidato natural, será la maniobra de distracción. Parecerá que quiere correr, sin embargo, será sólo el precio de cuántos senadores y cuántos diputados, porque a fin de cuentas, en este negocio del poder, la Presidencia siempre está por ver, pero el poder de verdad son los senadores y diputados, y si no vean la toma de decisión de quién debía presidir el partido después de Madrazo, la inteligencia del senador Beltrones de pedir el número uno del Senado y lo que eso le ha significado en su carrera política.

Nada es lo que parece, ni en PRD, PAN o PRI —ya en manos de Moreira—, sin embargo, sí es importante saber que toda esa fuerza y dedicación desde Presidencia será un ejercicio sin sentido si Calderón no tiene la seguridad de nombrar a su sucesor y francamente —así como veo que harán cualquier cosa, dicen ellos, para evitar que el PRI vuelva— no veo a alguien como Calderón haciendo que le madruguen a su sucesor en el CEN.

Esas son las consecuencias de ese 4 de diciembre cuando se eligió la dirigencia del PAN y donde de 40 miembros Calderón puede contar apenas con una decena, siempre y cuando vaya todo bien.
15 Febrero 2011 04:00:00
El error Aristegui
La coordinadora de Comunicación Social de Calderón, su vocera, Alejandra Sota, está feliz, ella sí supo defender el honor presidencial.

La licenciada Sota debe saber, no importa si quiso o no ser vocera del gobierno, que la mejor recomendación que puede hacerle a su Presidente es recordarle que la sangre de un periodista no seca nunca.

“Haiga sido como haiga sido”, por seguir con la doctrina actual presidencial, la vergüenza Aristegui-alcoholemia del Presidente ha sido uno de los peores puntos de todo su sexenio.

A Felipe Calderón le gustan sus amigos cerca, pero es muy poco exigente en cuanto a lo que les pide; realmente con esos amigos no necesita enemigos.

Los mexicanos nos sentimos embarrados y avergonzados. Yo personalmente no hubiera usado la actuación de ese personaje de vodevil llamado Fernández Noroña con una manta eminentemente maliciosa en sede parlamentaria para construir una pregunta. Pero, desde luego, una vez hecha, todos los presidentes del mundo saben que lo mejor hubiera sido dejarlo correr.

Boris Yeltsin necesitó actuaciones tan vergonzosas como andar detrás de una señora o interpretar una canción de rock cayéndose en el escenario para convencer a todo el mundo de lo que era un secreto a voces, era un alcohólico.

Ha habido políticos importantes como Winston Churchill, a quien un rumor le afectó y mereció la intervención en el parlamento a cargo de Lady Astor; cuando la simpatizante pronazi de la época de entre guerras le recriminó su estado etílico, Churchill contestó que su embriaguez desaparecería con unas horas, pero su maldad y su fealdad no se pasarían nunca.

En México, todos los Twitters, todos los tuiteros, esa nueva epidemia y manera de configurar los mapas políticos —que se lo pregunten a Mubarak— han volcado rumores sobre el nivel de alcohol en la sangre de Calderón.

No importa la magnífica actuación de su secretario particular que demuestra que efectivamente el Presidente está en plena forma y que es absolutamente incompatible el uso de excesos alcohólicos con una agenda rayana en lo imposible por el numero de actividades.

Por otra parte, sucedió exactamente lo que la periodista quería: que Presidencia se personara con los rumores.

¿Por qué colocar a México, que ya tantos problemas tiene, en la sensación internacional de que después de Irak es el país en el que más barato cuesta matar periodistas y que además, unido a lo que definió la secretaria de Estado, Hillary Clinton, como fallos sistémicos, por ejemplo, la justicia, le metemos urbi- et orbe mundialmente el calentón de la libertad de opinión?

Si yo fuera Calderón, estaría descolgando el teléfono y pidiéndole a Joaquín Vargas la inmediata readmisión de Carmen Aristegui. Si yo fuera Alejandra Sota habría mandado mi carta de dimisión por coherencia, lealtad y amistad con el Presidente en las siguientes horas del escándalo. Nada de eso pasó y seguramente nada pasará, pero sí es importante que Calderón sepa que hay otros presidentes que después de casi 50 años de que dejaran de serlo los hechos o los nombres como los de Julio Scherer y Excélsior les persiguen de noche y de día.

Siento vergüenza como profesional y como mexicano. Los que quisieran creerlo y gastar bromas de mal gusto seguirán haciéndolo, todos los demás pagaremos la consecuencia no sólo de ser un país sumergido en un baño de sangre, cada día más difícil de explicar, con gravísimos problemas como los que significa que la instrucción judicial, no sea para los fiscales ni para los jueces, sino simplemente para los noticieros de la mañana, ahora además tengo que vivir con la vergüenza de que por decir una noticia que se fundamentaba en un rumor toda la absoluta legalidad y entramado que sostiene la libertad de opinión de mi país está puesta en condiciones de alta sospecha.

Alejandra Sota debe estar orgullosa, ha conseguido en un hecho lo que a otros les costó una vida. Cuando Calderón duerma y se le aparezca Aristegui por las noches de tormenta y de pesadilla, que no piense en los enemigos, sino en sus amigos, porque a ellos les debe lo que seguramente es una de las mayores catástrofes de su sexenio.

Periodista

08 Febrero 2011 05:08:29
El voto de la ira
En este momento, el lanzamiento es democrático

En el PRI —que es mucho más que un partido, unas siglas o una historia de 70 años, que ahora es la cantera desde la que se nutre el PRI y el ante PRI, el pasado y el futuro— hay preocupación.

En el grupo parlamentario, la armada invencible, para la que estaba clarísimo que era únicamente un problema de tiempo, una partida de ajedrez para ir acumulando victorias electorales gubernamentales, hasta conseguir la conquista de la Presidencia en la República, hay desasosiego, desconcierto, preocupación.

A pesar del momento que vivimos en el que impera el desgarramiento por la violencia, el crecimiento económico innegable pero que no repercute hacia abajo y por lo tanto no consigue terminar con desbalance social y la situación general de la sociedad, se está dando el fenómeno político de que cada vez se vota más y lo que es peor, se vota contra el sistema.

Se vota contra el sistema que representa y personifica al PRI, si hubiera algún candidato panista podríamos ver claramente cuál es el voto de castigo que hay contra el PAN, pero la verdad es que en esta pelea electoral moderna, entre padres e hijos, todo es PRI contra PRI.

¿Por qué el PRI histórico —el que tiene la marca, los diputados, el presupuesto, tantos gobernadores y también el que puede ser el que conquiste la Presidencia de la República—, está perdiendo elección tras elección esa posibilidad? En mi opinión, porque el PRI histórico no ha comprendido que no son sus compañeros aquellos que se van con un pozole de siglas —y yo soy de los que creen en las alianzas—, y quienes reciben el voto de la esperanza para ¿qué?... ¿para el buen gobierno? ¿O es que de golpe, simplemente porque Aguirre no aparece en la boleta bajo las siglas del PRI, es otro Aguirre?

No, la explicación tiene que ver con algo que está apareciendo cada vez más claro y que denomino el voto de la ira. En México, precisamente por todos los problemas que tenemos, la magnitud, el dramatismo y la dimensión, hay dos maneras de actuar: o te inhibes o te lanzas.

En este momento, el lanzamiento es democrático, es bueno, y sin duda alguna es una seria llamada de atención. Todas esas caras, todos esos votos, todos esos programas, sin tener en cuenta cuál es el rugido profundo de la desigualdad social o qué es lo que sostiene por igual a los sicarios de a dos mil pesos al mes, que a los carteles, no valen nada. Esta es una clara llamada para los gobernantes, para que se pongan a hacer la tarea de gobernar —en medida de lo posible, con eficiencia y limpieza—, pero sobre todo recogiendo una situación social que no se aguanta más.

Si quiere alguna prueba más observe el mapa electoral de Guerrero. Olvídese del río de dinero que tenían unos y la casi espartana campaña que hicieron los otros, no es naturalmente que sean cartujos contra corruptos, no es naturalmente que fuera una campaña ejemplar, siendo una llena de dinero pero sin ideas. Se trata simplemente de un recordatorio de que si el PRI quiere volver al gobierno, si no quiere destruir una vez más todo lo que tiene, debe empezar a considerar no sólo donde está el capricho, el interés, el bolsillo o esa programación política fantástica de cada uno de los candidatos sino que debe también entender que el pueblo, el de abajo, por primera vez escupe sobre la despensa y elige el voto, solo que está vez es el voto de la ira.

Egipto está muy lejos, también es una cultura y una civilización milenaria y tiene algo en común con cualquier país: a Mubarak no lo echó sólo el ansia de libertad de su pueblo, lo echó el fracaso consecutivo y la pérdida de 30 años de posibilidad de arreglar la fractura social, en este caso, las manifestaciones, el alarido no pudo ser el voto de la ira, pero en el fondo hay algo que comparten todas las situaciones: estamos asistiendo a la llamada final para ponerse a la tarea de arreglarlo… o lo arreglarán.

P.D. Al PAN por fin le toca algo dentro de este revuelto de nombres y partidos. La baja es azul con fondo amarillo.

01 Febrero 2011 05:06:42
El PRI vence al PRI
Guerrero tuvo que ser para que, como en la canción de Agustín Lara, nos acordáramos de Acapulco, pero no porque María Bonita, María del Alma, nos fuera a endulzar la vida, sino porque se marcó el punto y aparte del sistema democrático.

Aguirre gobernador: la elección de Guerrero —que se desarrolló en medio de fuertes dispositivos de seguridad, pero con un saldo blanco— ha dado grandes lecciones.

En primer lugar, el PRI debe saber que la desesperanza y la crisis general de la sociedad mexicana han provocado que las movilizaciones de la gente para votar hagan insuficiente su aparato electoral constante; segundo, las figuras del PRI, tantas y tan variadas, de tan distinto pelaje, intereses y color, deben saber que los comicios actuales ya no se ganan a golpe de talón, presupuesto, gobierno e interés, sino que está pasando algo más importante que es que la gente vive sometida a una doble presión: la de las armas y la desesperanza.

Como lección, el PAN debe estar muy preocupado, porque no es lo mismo impedir que vuelva el PRI a ir cediendo posiciones de poder, porque la verdad es que es mejor ni preguntar quiénes son sus candidatos, porque no sólo se declinan y tienen un peso más bien pequeño en la elección de unos y de otros, sino que de esa cantera no sale nadie que pueda ganar una gubernatura.

Por su parte, Marcelo Ebrard debe estar teóricamente contento, es uno de los ganadores del momento, pero ¿qué ganó? ¿Una entidad que es fundamental pero que debe ser complementada con otras como Michoacán o Nayarit?

La victoria, ¿para qué va a servir o qué va a dejar en relación con López Obrador?

Dos priístas, los dos adscritos a la misma familia, han servido como la gran prueba de fuego de que todo aquel que tiene un presupuesto para invertir en una elección, sea el gobierno de la Ciudad de México —o el partido y los gobernadores colindantes en el caso de Añorve—, se ha dedicado a invertir y a tratar de luchar por su candidato. Los dos priístas representarán con grandes avales del pasado lo que se puede hacer en el futuro.

Para ganar Guerrero, además del fracaso habitual de las estructuras políticas, del mapacheo, se ha hecho uso de jugosos contratos para la telecracia; se ha puesto en evidencia que hay otros jugadores y que la piel, la sangre, el hábito y el alma del país son diferentes.

Estas son elecciones de sangre y fuego. No importa quién se siente en el palacio de gobierno de Guerrero, los gobernantes, como los dueños y los jugadores, están más allá de los partidos, aunque estos no se den cuenta o no lo quieran saber.
25 Enero 2011 05:08:51
Agenda secreta
La cooperación entre los dos países atraviesa por una crisis severa

Las visitas de Estado son como las olas, debajo de la espuma que se ve está la corriente que la forma. La foto y el apoyo es la espuma; la corriente es ahora un nuevo y grave problema en la relación bilateral entre México y Estados Unidos.

La cooperación judicial entre los dos países atraviesa por una crisis severa. Por un lado, la política de extradiciones de México al país vecino y, por otro, el programa de testigos protegidos.

EU desconfía de la justicia de prime time que ha instaurado el gobierno mexicano. También, en corto, Hillary Clinton ha podido constatar que su embajador ya no goza de la simpatía presidencial. Carlos Pascual es hoy más un problema que un conducto para este gobierno.

Aunque parezca imposible, ya hay que ir pensando en el día después. El día en el que la falsa guerra de Calderón se haya terminado.

Al día después de este sexenio, la responsabilidad histórica de la desatención al tema de la justicia no se quedará sólo en el Presidente y en los que lo siguieron, sino también en los líderes de los partidos políticos, en los gobernadores y en los parlamentarios, que, llevados por la orgía de la conquista de Los Pinos —unos para quedarse y otros para volver—, han sacrificado todo, olvidando que todos forman parte de un sistema cuya perfección está en tres patas: la Ejecutiva, la Legislativa y la Judicial.

Ya, como queda dicho, la relación con Estados Unidos se está viendo afectada por la ausencia de un sistema judicial mexicano. La demencia de mandar a los noticieros de televisión a través de la vocera las declaraciones de testigos protegidos como “El Grande”, confundiendo lo que es el impacto de la opinión pública con el éxito de una lucha contra la delincuencia, lo que ha hecho que por la acción del gobierno y la omisión de los demás el concepto de justicia haya desaparecido en México.

La política de los testigos protegidos está prácticamente destruida porque no hay ningún país que pueda tenerla y usarla para aumentar el rating de los noticieros.

Las detenciones no determinan el éxito total de la guerra; lo serían si al final se obtuvieran condenas en firme, derivadas de que además del trabajo judicial o militar se realizara un pertinente trabajo con lo que se refiere a la configuración de los procedimientos judiciales que permitieran las condenas.

Aquí se detiene por y para los noticieros. Por eso es fundamental que sepan los que no quieren irse y los que van a llegar que entre los muchos problemas que deberán resolver está la cascada de violencia que cruza todo México, aunada al asesinato de activistas de derechos humanos como Marisela Escobedo, siguiendo con la carta de las seis mujeres premio Nobel, hasta tantos y tantos hechos que vendrán en forma de reclamación y actuación judicial nacional e internacional.

El problema con la actuación judicial nacional es grave; quiero suponer que el presidente Calderón sabe a qué dedica el tiempo libre el procurador general Chávez Chávez, porque, efectivamente, parece que tiene mucho que hacer, pero a partir del día en el que el Estado mexicano decidió que el secuestro sería un delito privado, cuando se llevaron a Diego Fernández de Cevallos, puso en peligro la legitimidad del conjunto de sus actuaciones.

El fin de esta sangrienta, terrible y horrorosa acción contra el crimen organizado es no solamente matarlos, sino condenarlos y convencer a todo un país de que es mejor ser bueno que malo.

Si las impunidades imperan, la postura no es hacer después como ya hizo Fox: fiscales especiales para que investiguen los crímenes del pasado es tener un sistema judicial que pueda convencernos a los demás de que no tenemos que defendernos pistola en mano o simplemente irnos por lo que significa la pérdida de control de un país.

Esto no solamente sirve a Calderón y sus secretarios, también afecta a los políticos de los otros partidos, muy preocupados en ver cómo repuntan o despuntan las encuestas, pero muy poco conscientes de que esta marea justa, junto con el juicio que se avecina también, los implicará a ellos.
18 Enero 2011 05:08:11
Perder el gobierno
El país que “salvó al mundo” de la influenza A/H1N1 tiene una nueva bacteria, afecta sólo a la clase política y puede confundir gravemente al pueblo mexicano; a esa bacteria, para la que existe tratamiento, se le llama “Peñatitis”.

En todas partes, a toda hora, la gente habla, ve, escucha y mira los símbolos del poder. Si algo sabe este pueblo, poseedor no de una cultura sino de una civilización, es que nada está escrito.

Por eso, he tomado la siguiente determinación: durante 90 días no escribir, ni mencionar, ni hablar de Enrique Peña Nieto.

No creo que él tenga la culpa, es más, podría ser el mejor gobernante que ha existido jamás, sin embargo, el peso de su campaña podría terminar aplastándolo.

Del Estado de México tampoco quiero hablar porque, imagínense ustedes, una entidad tan poblada con tanto liberal y presidida por un caballero del Vaticano como Luis Felipe Bravo Mena. Sin duda, sería otra revolución, porque no se trataría del resultado de una elección popular, sino de la evangelización del Estado de México.

Desde Fray Bartolomé de las Casas no se había visto nada igual. Los demás, el PRD, Encinas, el valor de una encuesta, respetar la voluntad popular, qué hará López Obrador, forma parte de lo que está por venir.

Mientras tanto, no me preocupa tanto qué vaya a pasar ahí como qué va a pasar en Michoacán y Guerrero. Me explico: es nuestra obligación aprender y saber que en México hemos instaurado algo que hace muchos años no veíamos: se puede ganar la elección y perder el gobierno, tal es el caso de Nuevo León, porque, ¿quién lo gobierna? No Rodrigo Medina, ¿qué cartel es el que manda?

En Michoacán hay tres familias: la del “Tata”, la de “La Tuta” —que creció con la del “Tata”— y la familia Calderón.

El futuro del país depende en no seguir incrementando nuestros fracasos sociales, sino solucionarlos, así que, más allá de la broma, que si va a ser el PRI, el PAN o el PRD, me preocupa en qué condiciones y quién va a gobernar. ¿Pasará lo mismo que en Nuevo León, habrá un candidato pero gobernará otro?

Me niego a seguir considerando que todo está predestinado. Quien sepa la diferencia entre Añorve y Aguirre que levante la mano. Porque donde sí hay una gran diferencia es entre las fuerzas políticas que los sostienen, en quién gobierna la tierra del fuego, en hasta dónde llega el contagio entre Michoacán, “La Tuta”, la otra familia y su control sobre la zona de Guerrero.

De nuevo, con independencia de los nombres —que son muy importantes, pero llevan atrás el manejo de situaciones—, hay aspectos que se nos olvidan como es el caso de Michoacán. En el juego de las tres familias, alguien tendrá que resolver qué hacemos con la gente que ya no puede brincar al otro lado, y responder cómo empleamos el trabajo para que no sea “La Familia” quien dé la quincena, la moral y la creencia. Nunca ganaremos la guerra contra la violencia si no ganamos la barrera social.

Guerrero. Guerrero es un estado muy importante y altamente significativo, pero en este escenario de confrontación social, la separación entre la montaña de Guerrero, Tierra Caliente, Acapulco y el espectáculo de que puedan aparecer 34 ejecutados en la vía principal y no pase nada nos lleva a la reflexión profunda de que Añorve o Aguirre, Aguirre o Añorve, da igual, lo que importa es saber quién va a gobernar Guerrero.

¿Podrán cárteles llegar a un equilibrio que haga posible un gobierno civil, o la pantomima del Gobierno civil terminará desencadenando un espectáculo tan dantesco como las calles de Monterrey y, ahora, Guadalajara?

En todos los países y en todas las circunstancias siempre hay dos realidades: la que verdaderamente sucede y la que viven los que ganan. En este momento, en México, seguir viendo las encuestas y pensar que lo que decimos los periodistas o lo que sale en los medios es de verdad es seguir jugando a la ruleta rusa de que haya elecciones formales y gobiernos del terror reales.
13 Diciembre 2010 05:04:56
Calderón, entre Cardoso y Obama
No hablo del caso brasileño por meter el dedo en la llaga

La semana que termina ha sido importante desde el punto de vista nacional e internacional para México, entre otras cosas, porque Obama cogió el teléfono para hablar con Calderón por WikiLeaks, y también por la siguiente reflexión sostenida el pasado miércoles 8 de diciembre en la ciudad de México con el hombre que hizo el gran cambio estructural brasileño, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

“Desde las elecciones democráticas en Brasil, lo que más nos preocupó fue crear líneas de actuación política que fueran más allá de la coyuntura. Sobre todo, buscamos actuaciones que fueran un proyecto nacional. Cuando llegó Lula, lo que hizo fue seguirlas (...) La gran aportación de Lula ha sido que no hay ningún programa, ninguno, que no tenga en sí mismo una política de comunicación que a su vez se integre en el gran objetivo nacional para comunicarle a cada brasileiro dónde estamos, a dónde queremos ir, qué es el presente del país y cuál es el futuro inmediato”.

Naturalmente, no hablo del caso brasileño por meter el dedo en la llaga, es sólo por señalar dos cosas: la primera, nunca, desde el final de la dictadura, Brasil dejó de tener un objetivo nacional, la línea democrática planteada a corto tiempo no destruyó lo que era el gran objetivo como país; la segunda, Lula tuvo la enorme inteligencia de aprovechar lo mejor de quienes lo siguieron, e incorporó dos conceptos que está por verse si sabrá hacerlos Dilma Rousseff: entender que los gobiernos no tienen un problema de comunicación, sino que hoy la comunicación lo es todo, y el problema es el resto y que hiciera lo que hiciera, de derechas o de izquierdas —azul, rojo o amarillo en nuestro caso—, nunca se debe destruir el objetivo nacional.

Continuando con lo que a comunicación se refiere, WikiLeaks servirá para muchas cosas, algunas buenas, otras malas y otras peores. En el caso de México, para lo único que no puede servir es para amparar una oleada de antiamericanismo basado en dos hechos: uno, las distintas relaciones entre las Fuerzas Armadas mexicanas y el vecino del Norte y dos, la penetración —que sigue siendo alta—, en algunos mandos militares de los intereses de los cárteles para, aprovechando este viaje de WikiLeaks, tratar de aislar todavía más el país.

Así como México ha puesto un precio muy barato a la cooperación, es indiscutible que no tenemos opción. Si hay alguna posibilidad de salir de donde estamos metidos es a través de la ayuda y el entendimiento en el máximo régimen de igualdad con EU.

Por eso, además de las explicaciones y el apapacho, lo importante es entender que ser ahora antiamericano es un nuevo elemento de antipatriotismo nacional mexicano, porque es cierto que ellos dan poco pero no es tanto por lo que nos dan, sino por lo que les pedimos, el problema es qué haremos metidos en esta guerra si no tenemos la capacidad de terminarla pronto y bien.

http://www.antonionavalon.com
06 Diciembre 2010 04:00:06
PRI: el nuevo peligro para México
Me preocupa que desde el poder se pueda iniciar una campaña tan general sin distinción

La historia dice que una mentira repetida se vuelve verdad… Los políticos aprenden que si las cosas salen bien es por ellos y que todo lo problemático o disfuncional es culpa de quienes estuvieron antes.

El discurso de Calderón ha sido profundamente discutido, es un discurso que no se puede no escuchar. Pero, ¿qué ha dicho el Presidente al PRI? El mensaje fue: “Señores, estamos en guerra”; pero no sólo hacía referencia a la guerra civil, a la falsa guerra contra el narco, no, él hablaba de una profunda guerra política donde en el imperio de la violencia nacional, por si algo faltaba, le pareció bien jugar a la violencia política al decir que el PRI es corrupto, traidor, que representa el pasado y, naturalmente, según interprete usted las palabras del primer mandatario, ilegal.

Desde que en 2006 se puso de moda ‘demonizar’ una opción política parece que se instaló la dialéctica de todo vale contra alguien. Calderón condenó a todos por igual en el PRI, no se tomó siquiera la molestia de matizar, porque sí, serán corruptos los priístas que lo sean, serán asesinos lo priístas que lo sean, estarán conectados con el narco los que lo estén, como pasa de igual manera con los militantes de cualquier otro partido político.

Sin embargo, yo, aunque reconozco que mi grado de candidez es tan grande, digo que tengo amigos priístas que ni son corruptos, ni asesinos, ni representan el pasado; como lo mismo que tengo amigos panistas que no representan la línea de este gobierno, que más que el de un sexenio parece el de la cruzada por la regeneración moral de México.

Me preocupa que desde el poder se pueda iniciar una campaña tan general sin distinción, pero me sorprende más la falta de respuesta y resoluciones del PRI. Todo el mundo sabe que el PRI de Paredes ya no existe, que el de Moreira está en camino y que el PRI —que en este momento parece todos los PRIS—, el de Peña Nieto no ha sido capaz de articular una respuesta frente a la ofensa recibida. Salvo declaraciones de los diputados Sebastián Lerdo de Tejada y César Augusto Santiago, la respuesta institucional es un mejor lo dejamos así, no sea que saquen a la luz… ¿qué?

El 2012 ya empezó y los priístas deben tomar nota porque ya una vez hubo un político llamado López Obrador que “fue un peligro para México” y no llegó… y el discurso del domingo, créanme, me recordó, ya no sólo “sobre mi cadáver”, sino a que ustedes, priístas, no sólo son corruptos y están conectados con el narcotráfico, sino además han sido sentenciados a repetir la maldición por haber sido calificados un peligro para México.

P.D. Mientras Paredes no sabe cómo contestar la dignidad de su partido, hace expedientes inquisitoriales para echar a gente como José Murat. Oaxaca se perdió y Veracruz, ¿quién lo ganó? Si inicia la caza de brujas debería seguir por Tlaxcala y otras pérdidas incomprensibles del priísmo.
29 Noviembre 2010 04:00:18
El PAN amargo de Diego
¿Le quieren servir a México o sólo a ustedes mismos?

En México sólo ha habido un partido con actuación y vocación de único. Hubo un testimonio, el de 1939, cuando Gómez Morín creó el Partido Acción Nacional, pero partido, lo que se dice partido, sólo el Partido Revolucionario Institucional.

Aquello que definió el premio Nobel, Mario Vargas Llosa, como “la dictadura perfecta del PRI”, hizo en gran parte a este Estado. De esa “Ley de Herodes” en la que se convirtió el régimen priísta pasamos a la espiral loca del estado fallido panista.

Los tres partidos políticos con mayor poder cambiarán su dirigencia en los próximos meses, por ello es importante traer a colación el papel que juegan y su utilidad en la actual realidad mexicana.

El PAN, que renovará a su presidente el próximo fin de semana, no sólo aprendió, como dicen historiadores reconocidos como Soledad Loaeza, los defectos de la carne o del poder. Cuando llegó el PAN a la presidencia supo que los partidos sólo están, no para nutrir, canalizar, crear o descubrir lo que la sociedad quiere, sino para ser un instrumento al servicio del poder máximo.

Ahora es fácil observar que lo único que de verdad cambió el 2 de julio del año 2000 fue que hicimos un sacrificio ritual al matar al padre y que el Presidente que es, a fin de cuentas, la figura troncal de nuestro ordenamiento político, fue pasado por las urnas a favor de una alternancia política que después se encargó de ejecutar la hilarante actuación política de Vicente Fox Quesada.

Por eso resulta fundamental que el partido que se dice la reserva espiritual del México no revolucionario, el no corrupto, ni contaminado, conteste: ¿para qué eligen a su nuevo presidente? ¿Es para que sirva como una alternativa democrática o para que permita que el partido acabe de una vez con todo en medio de esa ensoñación del desconcierto y la ignorancia que son siempre los dos últimos años de un sexenio? ¿Erradicarán la cultura de la línea, guardarán silencio cuando se los ordenen?

¿Qué aprendió el PAN en el poder? ¿Cómo es su relación con los suyos y con sus propios valores? ¿Qué puede aportar el PAN de Fox y de Calderón al siglo 21? Si son el partido en el Gobierno, ¿qué están dispuestos a hacer los próximos 100 años? ¿Le quieren servir a México o sólo a ustedes mismos?

Por eso, si todos los mexicanos matamos al “padre” PRI el 2 de julio de 2000, ahora el PAN debe ser capaz de vivir huérfano y eso exige recuperar la capacidad crítica hasta para su propio gobierno y un presidente en guerra. ¿Serán capaces de hacerlo?

P.D. El secuestro de Diego sigue siendo como desde el principio, un tema en el que el Estado se retira y desaparece toda la información que puede terminar convirtiéndolo en una mascarada trágica. A estas alturas hay que decirle a la familia y al Estado, aunque no quiera existir, que nos deben información exacta y puntual. Alguien está jugando con nosotros al gato y al ratón…
22 Noviembre 2010 05:06:27
Presupuesto fallido
En México, la pelea del campo es mucho más que eso

México ya no será igual después de 2010. Está por verse si será mejor o peor. Por eso, resulta conveniente escuchar la proclama de la presidenta electa de Brasil, Dilma Rouseff, al decir que “en el corto plazo, no contaremos con la pujanza de las economías desarrolladas para impulsar nuestro crecimiento. Por eso, se tornan cada vez más importantes nuestras propias políticas, nuestro propio mercado, nuestros propios ahorros y nuestras propias decisiones económicas. No quiero decir, con esto, que pretendamos aislar al país del mundo (…)”. Si bien, Brasil no es México, debemos reconocer que hoy por hoy les va mejor, sin embargo, los políticos mexicanos no entendieron e hicieron un presupuesto confiando en el pago del retorno de la deuda externa, en Wall Street, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, en lugar de un presupuesto que mirara hacia México.

Todos debemos ser conscientes de que el presupuesto de 2011 es el último hecho desde los estertores del viejo mundo que hoy no sabe quién es ni dónde está. Si antes necesitábamos a los poetas para saber que el Sur también existe, ahora las nuevas realidades económicas dan cada vez un papel más importante a las corrientes que provienen de esa parte de América. Por ello, cuando Lula presida el Unasur, veremos un corrimiento general de tendencias que nos afectarán.

En México, la pelea del campo es mucho más que eso. Además de los intereses de los dirigentes agrícolas, la realidad es que el campo lleva más de 15 años completamente abandonado y, sea cual sea la salida que el país vaya a tener, la tendrá en parte, por la enorme capacidad agrícola desaprovechada.

Por eso es una visión antigua, de telarañas, seguir pensando que el mundo se acabó con el TLC. En cualquier caso, debió haber empezado, y lo hizo, pero a la mexicana: llegamos tarde donde nunca pasa nada. Las batallas sirven para hacer una selección natural. En ese sentido, los grandes perdedores del presupuesto son quienes más tenían: el PRI. Hay una operación para hacerle pagar al diputado Francisco Rojas los excesos de los chicos de Peña Nieto, y además, tampoco hay que engañarse, todos sacarán la cuenta en función del incierto y peligroso 2012, pero viene una época de pasar a cuchillo antes de ser aprobado. Por eso, la coordinación priísta es el primer objetivo para que no pague quien de verdad administró el presupuesto: Videgaray.

En los grandes partidos lo llevan como pueden sus parlamentarios. Dos centrocampistas destacaron por su buen juego; por el PAN, Gil –el anotador de San Lázaro– jugó un papel fundamental en el presupuesto; por el PRI, qué bueno que existen jugadores como Penchyna, que aun pudiendo anotar, gracias a su experiencia, no desean competir con la estrella del momento, sin embargo, dan garantía de éxito al equipo.

Al final del día, lo del campo hay que leerlo bien: volvimos a desaprovechar la oportunidad de hacer un presupuesto que le diera futuro a México. Es simplemente un presupuesto para administrar la mediocridad imperante en el descenso.

PD. Tal como lo anunció Malova, sólo falta que asesinen a un gobernador; han empezado con un ex gobernador. La pregunta es: ¿dónde está el límite y quién de verdad mata?
15 Noviembre 2010 04:00:08
El gobierno de Peña Nieto
El mensaje es claro señoras y señores

El poder sólo es presupuesto, si haces el presupuesto tienes el poder. Empezó el gobierno de Enrique Peña Nieto. Más allá de cómo y cuándo se apruebe, el presupuesto para 2011 ya está dicho. Ha sido controlado, dirigido, creado, autorizado y digerido por Luis Videgaray, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados. Por eso, es el primer presupuesto del gobierno de Peña Nieto.

Si una imagen vale más que mil palabras, la de Luis Videgaray, el enviado especial a la mayoría del Congreso mexiquense de Peña Nieto recibiendo ora a Marcelo Ebrard, con retraso, pero recibiéndolo, ora a todos los gobernadores, flanqueado —afortunadamente— por ese poder que da equilibrio que es Francisco Rojas de la minoría-mayoría priísta, el mensaje es claro: señoras y señores, empezó el gobierno del presidente Peña Nieto.

No está quizá tan mal, es como si los mexicanos pudiéramos tener una probadita de cómo sería el gobierno del mexiquense. Porque recuerde, gracias a Vicente Fox y a su ignorancia política, hoy el presupuesto lo envía el Ejecutivo, pero no sólo lo aprueba el Congreso, también lo puede modificar. Los cambios de este presupuesto son obra de Peña Nieto.

El dinero que haya o no para cultura, educación y salud pública, no viene sólo de Toluca, ha sido producido por todas las entidades federativas pero usado mayoritariamente según designios y deseos de Peña Nieto.

Nadie sabe si Luis Videgaray llegará a ser candidato, pero lo evidente es que ya oficia como secretario de Hacienda-gobernador del Banco de México del sexenio de Peña Nieto. No sé si el gobernador quiere esto o no, lo cierto es que al terminar 2011 y justo antes de ser convocados para cumplir la formalidad de elegirlo en las urnas, los mexicanos ya sabremos cómo gobernó, y lo sabremos a través de este presupuesto.

La Historia se estudia en los libros y la cuentan los que no estuvieron ahí. Los que estamos aquí debemos tomar nota de que algo irreversible está pasando: las fotografías de Luis Videgaray recibiendo a todos los poderes de la nación habla del inicio de un sexenio sin votación previa.

El poder no es sólo ponerse la banda, es tener la oportunidad de decidir o hacer que te esperen; Videgaray tuvo en 5 minutos todo el poder: hizo esperar, lleno de dolor, al jefe de Gobierno y a Juan Ramón de la Fuente.

Pase lo que pase, Peña Nieto debe saber que gracias a la imagen y a las fotografías de su hombre en San Lázaro, Luis Videgaray, este presupuesto es suyo, ni siquiera de Felipe Calderón o de su mediocre gobierno, es sólo suyo. Por lo tanto, que Dios nos agarre confesados.

P.D. Después de tener el presupuesto ya sólo le falta al glorioso Peña designar como presidente del PRI a Moreira sin siquiera elección interna. ¿Hay quien dé más?

08 Noviembre 2010 05:06:00
Moreira, sangre nueva
La elección de presidentes de partido es más que un trámite

El gobernador de Coahuila, el profesor Humberto Moreira, se puede clasificar como político de “hasta donde tope”. Hijo de maestra, continuador de la tradición de su hermano y deseoso de ser líder del sindicato de su estado, ha sido un gobernador sorpresa. Tiene un estilo directo más socialmente comprometido, defensor a ultranza de la legitimidad del poder, probador de opciones en el plano personal y hombre con pocos compromisos más allá de la historia y el pueblo que lo elige.

i se le preguntara a Enrique Martínez –ex gobernador de Coahuila y persona clave en su designación– si lo volvería a hacer, veríamos lo que en 98% de quienes están en la misma tesitura: respuesta curiosa.

Es de notar que tras su experiencia, Martínez –quien fue y sigue siendo tan importante para el Estado de México que consiguió el oído tamizado de Peña Nieto– resulte clave para entender cómo Moreira puede ser el presidente del PRI si le da más garantías y tranquilidad a Peña Nieto.

Pero Moreira sabe que nada está escrito y que lo importante es estar en el sitio y tiempo adecuados. Su nombramiento como presidente del PRI significaría un corrimiento de tierras, no sólo en política, sino en elementos que la nutren de forma definitiva como la relación con la carrera magisterial.

La elección de presidentes de partido es más que un trámite para tener un jefe nominal. Ya sea del PRI, del PAN o quien consiga poner orden al PRD, tendrá un poder decisivo en el próximo candidato.

Está por verse quién gana qué en cuánto tiempo. El PRI de Moreira no es para “sólo pasarla”, es para mandar; él concibe que la historia ayuda a los audaces y que siempre puede conseguir algo más. Que no sea Gamboa el elegido significa que no están los viejos, que hay renovación. Si Moreira llega, la fiesta apenas iniciará, pues aunque es sangre nueva, como el ex gobernador de Alabama, Huey P. Long, es un hombre sin límites: una vez que llegue, cualquier cosa puede pasar.

¿Cómo sería la relación entre la Presidencia de la República y el PRI en año electoral? Sin duda, frontal e interesante.

La familia Moreira tiene elementos para operar sindicalmente, además de la bomba de tiempo que son los derechos humanos, así como una posición inequívoca en la lucha contra los cárteles para gobernar y dar estabilidad al país diferente a la de Calderón. Quien le suceda en Coahuila será problema de los coahuilenses. Por mucho que él quiera, si no votan por su hermano Rubén, él podrá intentarlo, pero sin los votos del pueblo, no saldrá.

¿Es bueno o es malo que dirija al PRI? Es complicado, significa cambio, como hacía tiempo no veíamos, sobre cómo usar, no la presidencia de las presidencias, sino la de un partido en un momento general de reestructuración y recomposición de los poderes en México.

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01 Noviembre 2010 03:06:34
Día de Muertos, ¿fiesta nacional?
‘No pararemos, todo esto demuestra que debemos seguir’

En la semana 207 de la cruzada de Calderón contra el narcotráfico, se consolidó una tendencia escalofriante: son tiempos terribles para los jóvenes porque o los mata el hambre o los matan las drogas o los matan los sicarios.

Ya asesinado, la primera reacción del Gobierno es encontrar pistas que te vinculen con el narco. La segunda y tercera reacción, queremos suponer, es que busquen a los culpables. Sin embargo, si bien siempre aciertan y te ligan diciendo que eras drogadicto o narcomenudista, la segunda reacción pertenece a esa estadística que nos llena de vergüenza y horror de ser un país donde 95% de los crímenes nunca se averiguan.

El clima de violencia en México se percibe en todas partes, desde la sala de un Foro de Madrid, España donde nada me conmovió más que las lágrimas de un joven becado, de 22 años, sobrino de un coronel de la policía asesinado en el estado de Sonora cuando decía: “no quiero ser como mis primos ni quiero formar parte de un país donde es posible secuestrar a alguien, pasearlo durante 8 horas por las calles sin que nadie haga nada; en consecuencia, quiero ser servidor público”, hasta ese interminable rosario de ataúdes blancos y azules con flores, con océanos de lágrimas de madres o el asesinato de albañiles que pasaban “erróneamente por ahí” como sucedió en Nayarit, o la señora que caminaba por una calle peatonal en Monterrey y le alcanzó una granada.

Frente a ese dolor están las declaraciones desde la zona cero del Estado mexicano, de quienes dicen: “no pararemos, todo esto demuestra que debemos seguir”, me pregunto: ¿hasta la destrucción final de quién?, ¿en qué dirección vamos? Como ciudadano de a pie, creo que es necesario que los policías sepan serlo y que si hay un patrón de asesinar a jóvenes de ciertas características, alguien, en algún lugar, descubra que quizá es mejor mandar a los policías antes de que los maten.

El número de muertos es tan alto que como pasa con el dolor y el amor si la muerte no tiene cara es un concepto abstracto que no termina de penetrar. Es necesario que los gobernantes sean capaces de sentir el dolor, la soledad y la frialdad que significa que te puedan matar sin que nunca pase nada.

Y cuando los verdaderos asesinos llegan a ser detenidos tienen el aspecto de tranquilidad de quienes saben que en México no recibirán una gran condena, porque ¿qué juez se atreverá?

Mientras tanto, usted o yo debemos rezar para no atravesarnos en medio de un cuerno de chivo, una granada o simplemente no estar junto a un muchacho que por querer dejar de ser drogadicto puede ser ametrallado.

Si no fuera porque hasta los conquistadores españoles pudieron comprobar que la relación con la muerte del pueblo mexicano llega mucho más allá de los dioses de importación, sería terrible porque nunca como hoy, fue tan significativo conmemorar un 1 de noviembre. Hoy recordamos a los infantes y a los jóvenes muertos, la cosecha más trágica y más abundante de este año, cuarto año del sexenio de Calderón.
25 Octubre 2010 04:06:46
García Luna, ¿presidente?
Mientras, todo es encuesta y especulación

La política sólo es certeza al día siguiente. Al día siguiente de votar, al día siguiente de dimitir, al día siguiente de cambiar de secretaría, al día siguiente de que te maten, al día siguiente…

Mientras, todo es encuesta y especulación. ¿De verdad fue un error que Calderón se convirtiera en el director de campaña de Andrés Manuel al decirle que era un peligro? O por el contrario, ¿era la consecuencia lógica de “todo menos el PRI”?

Si AMLO es el candidato, es decir, si el miedo vuelve a las calles, y no sólo en forma de cuerno de chivo, Ejército, policías y granadas lanzadas a los peatones, es posible —sólo posible— que entonces haya que recurrir al mal menor como ya pasó una vez. En ese caso, no habría sido una torpeza, sino un acto de coherencia la decisión de Calderón de convertirse en jefe de campaña del tabasqueño.

La política de la verdad coloca visiones iguales de gente diferente sobre un mismo problema, ejemplo de ello, el doctor Narro y el senador Beltrones. Resulta inusual ver a los diputados en un coro de compromiso y aceptación para aprobar la llamada “ley Beltrones” —un verdadero estímulo fiscal para el primer empleo—, que resuelve en parte el problema directamente relacionado con los ninis, sus familias, quitándole carne de cañón al narcotráfico y demostrando que algunos ya aprendieron que la política no está hecha de palabras sino de hechos. Ojalá Calderón ya sepa que, para bien o para mal, la política en México huele a pólvora.

Bajo esta situación, también tendrían razón quienes piensan que el acoso y el derribo de Rodrigo Medina sólo es una parte más en la operación general contra Peña Nieto.

A todos los partidos les gusta pensar que la política en México ya no es de hambre y pólvora sino que hay tiempo para que se puedan repetir los viejos equilibrios.

Pero ya no hay tiempo. Empezó el juego e irá in crescendo. En 2011 nos enteraremos, por las buenas o por las malas, de cuánto cambió el país.

Mientras tanto, pobre de aquel que se crea el elegido, como el AMLO de 2006 que llevaba 20 puntos de ventaja. Sólo fue necesario que él se hiciera cargo de su campaña para que perdiera 19 y medio.

Si García Luna le da la cabeza de los gobernadores priístas al presidente Calderón, y además cayera un pez gordo del narco, entonces el candidato ideal, el hombre que levantó al PAN de su estado, aunque él no sea panista, sería el secretario de la tan anhelada Seguridad Pública.

Quizás aquellos que apoyan la teoría de que el presidente favorito de Calderón es Díaz Ordaz, no están tan equivocados. Así, el sueño de ver convertido a su hombre de fuego y acero, García Luna, en su Echeverría, para poderle entregar la banda presidencial, tendría sentido; sin embargo, el costo sería bastante más que un tlatelolcazo, sería un país incendiado por los cuatro costados, esperando, eso sí, que las luchas internas entre los hombres de Estado, los jóvenes y “cualquier cosa menos el PRI” nos den un futuro promisorio.


18 Octubre 2010 04:06:15
Golpe en Monterrey
Fue una humillación nacional e internacional

Desde que Curzio Malaparte describió las técnicas perfectas para dar un golpe de Estado se sabe cómo hay que echar a alguien del poder.

Se aconseja sigilo, la noche como cómplice, abusar de la confianza, controlar centros vitales como la información, y convencer a todo el mundo de que mucho antes de que una bala, un tanque o un congreso local remueva al gobernante, éste ya no le servía a nadie.

Rodrigo Medina está a punto de instaurar un momento histórico en la política contemporánea del país. Es el primer Gobernador que en su primer Informe tiene que hacer evidentes intereses que siempre existieron, pero que por sobrevivencia del sistema no se hacían públicos.

Uno, las intrigas políticas desestabilizadoras que él atribuye a algunos medios de comunicación —al más importante diario de Nuevo León, por ejemplo—; a algún grupo de empresarios, y a los panistas perdedores. No ve que la mano que mece la cuna es, para su desgracia, tanto panista como priísta, y que los intereses están por encima de las ideologías.

Quien esté tratando de echarlo, y ya casi lo ha logrado, sabe lo que hace frente a su imagen de gobernador bien intencionado, pero absolutamente incompetente.

Justo cuando sus palabras retumbaban pidiendo un pacto de paz mediante spots televisivos en los que dice lo bien que puede ir todo, volvieron los narcobloqueos.

Fue una humillación nacional e internacional. Los gobernadores electos, que acudieron al primer Informe de Gobierno del compañero Medina vieron lo que les podría pasar si no le hacen caso al otro poder, ¿al verdadero?

Medina fue el secretario de Gobierno de Natividad González Parás y aquellos polvos traen estos lodos. El pactó la continuidad para llegar a la Gubernatura; la violencia en ascenso y la incapacidad gubernamental son parte de la herencia. Se hunde porque no sabe cómo evitarlo; le amarraron las manos, o le estorba a alguien.

Lo que le pasa o le suceda al gobernador Rodrigo Medina es mucho más importante que su destino individual. Primero porque Nuevo León es un estado emblemático y segundo porque Monterrey era un ideal de progreso para toda América.

Si el PRI y el PAN en Monterrey comparten despacho, interés y parque, ¿quién y por qué exactamente quiere echar al joven y hasta hoy, incompetente Medina?

¿Si él ya les repartió cargos y negocios para qué quieren más?

Por qué intereses a la sombra quieren partir a México en dos: en la frontera entre el pasado y el futuro, entre el desarrollo y el subdesarrollo que ha significado la historia de Monterrey.

Rodrigo Medina, por si él mismo no se había enterado, está en manos de muchas fuerzas hostiles que lo quieren echar. La verdad es que su parte de la tarea la hizo mal y sigue haciéndola mal cuando busca la intriga fuera de su propia casa.

En el México de hoy ya no eliges entre plomo o plata; aquí, o te enteras y obedeces o desapareces… como Rodrigo Medina.

11 Octubre 2010 04:06:43
Director de campaña de AMLO
En definitiva, la cosecha de 2006 fue mala

Las últimas semanas han sido muy reveladoras sobre quiénes somos los pobladores de este país, donde una mitad vive bajo las aguas y la otra bajo la sangre. En definitiva, la cosecha de 2006 fue mala. Vicente Fox casi logró hacer presidente de México a Andrés Manuel López Obrador. Ahora, Felipe Calderón ha tomado el relevo de ser el director de la campaña electoral del tabasqueño.

Fue necesaria toda la ignorancia, incompetencia e incapacidad política por parte de AMLO para que llegáramos al resultado de julio de 2006. Nunca sabremos si el 0.28 que le dio el triunfo a Calderón fue o no un robo y, en democracia, lo que no se puede probar no existe. Lo que sí sabemos es que si no hubiera sido por la falta de grandeza de Andrés Manuel, la diferencia no hubiera sido de 0.28, sino de cuatro o cinco puntos en su favor, haciendo imposible el robo de las elecciones.

Estamos viviendo días intensos. Yo me estremecí cuando oí a Calderón en sus propias palabras, jadeos y formulaciones, decir que AMLO fue y es un peligro para México. De inmediato pensé: “Ahora sí… ahora sí López Obrador puede ser presidente y dejar de trabajar para Peña Nieto. De nuevo, un mandatario panista se convierte en el director de su campaña.

¿Cuántos puntos subió? Tres o cuatro, pronto lo sabremos. Me dio la impresión de que al Presidente le parece bien más que lo eligieran a él que rechazaran a AMLO. Eso habla de su generosidad: no le importa que no lo quisieran, sino que, a pesar de ello, pudo concretar su vía de legitimarse a través de una falsa guerra contra el narcotráfico que nunca supo cómo ganar.

Cualquier estudiante de Ciencias Políticas sabe que una respuesta política, de Estado y pertinente, hubiera sido decir que cuatro años en la política moderna son como 400 y que, en cualquier caso, nosotros los de entonces ya no somos los mismos, como diría Neruda.

Hace cuatro años, México estaba en una situación de injusticia social, pero no de guerra abierta, y podíamos creer que las cosas irían mejor. Hace cuatro años no necesitábamos que todos los líderes sociales del país se volcaran a reconstruirlo. Pero sobre todo hace cuatro años no vivíamos inundados entre las aguas y la sangre. Si ha habido un momento para pedirles a todos los patriotas, de derechas, de izquierdas, creyentes o no, que se pongan a trabajar por México, es ahora.

Me asombra que se desperdicie la oportunidad histórica de no hacer algo definitivo para enterrar los mensajes de rencor, y que, por el contrario, se siga diciendo que el peligro no es la desigualdad, ni todas las cosas que no supimos hacer, que el peligro no es la realidad, sino una persona que puede hacer, aunque parezca imposible, que la situación sea peor que la que tenemos.

No importa a quién se quiera votar, lo que importa es entender la diferencia entre sumar o restar. Y ahora, Calderón, en medio de su guerra, se autonombró, a petición de nadie, director de campaña de Andrés Manuel López Obrador, que estaba electoralmente saliendo de entre los muertos.

04 Octubre 2010 04:04:13
Nadie paga nada… (excepto Diego)
¿Y las pruebas?, ¿la labor de los fiscales, procuradores y jueces?

El “michoacanazo” ha venido a ser la prueba definitiva de que lo estamos haciendo mal, que la impartición de justicia es electorera y que lo último que importa es la aplicación correcta de la ley.

Si los acusados son delincuentes y están liberados, ¿qué clase de justicia tenemos?, y sobre todo, ¿qué nivel tienen los que investigan que sólo son capaces —como en los buenos entierros estadounidenses— de maquillar al muerto, es decir, de presentar ante la televisión la redada? Pero, ¿y las pruebas?, ¿la labor de los fiscales, procuradores y jueces?

La guerra antinarco, ¿es una realidad o una entelequia? Si en la sociedad del espectáculo lo verdadero es un momento de lo falso, entonces, ¿los falsos montajes del secretario Luna son lo verdadero y todos los demás somos pura ficción? Si los acusados son inocentes, ¿qué clase de Estado tenemos, que por colocar una buena toma en el noticiero de la mañana se lleva entre las patas la vida de los ciudadanos? Si ha sido un error, ¿quién paga por su vida calumniada?

México entero es un rumor. Dicen que en esa relación tan especial entre el Presidente y su secretario de la “Inseguridad Pública”, éste le prometió a Calderón que antes de que suenen las campanas de la elección en el Valle de México algunos gobernadores priístas estarán en la cárcel… ¿Con el método Michoacán acaso?

Desde que Calderón inició su guerra han sido arrestadas más de 220 mil personas por vínculos con el narco, de las cuales las tres cuartas partes —más de 165 mil— han quedado en libertad. Pero no termina ahí: de los 55 mil detenidos, apenas 5% ha sido juzgado y sentenciado.

Entre diciembre del 2006 y febrero de 2010 sólo se dictaron 735 sentencias firmes por delincuencia organizada. Hoy se decomisa menos droga que en 2003 y sólo a mil 395 detenidos por delitos contra la salud se les acredita su pertenencia a algún cártel. Estos datos se contradicen con la información que el Gobierno federal dio a conocer a los legisladores en abril, cuando —por error e incompetencia— se dijo que durante la falsa guerra habían sido detenidas 121 mil 199 personas.

No sólo hay que saber ganar la guerra a sangre y fuego, sino, y sobre todo, no perder la batalla en la paz. Si en el “michoacanazo” compraron juez, mal; si lo asustaron, peor; si la PGR no hizo su trabajo, fatal.

Humberto, Roberto y Lázaro, los nombres de los tres nuevos dirigentes de los grandes partidos mexicanos, tienen un trabajo por delante: evitar casos como el “michoacanazo”. Así, Felipe Calderón va camino de envidiar la suerte de la ex presidencia de Luis Echeverría.

P.D. Se pagó la segunda entrega por el rescate del “jefe” Diego: parece que pronto habrá novedades.
27 Septiembre 2010 03:00:17
Escribir para morir
Ser periodista hoy en México es un peligro

Fouché, sin ir a Harvard como nuestro doctor Poiré, a la sazón secretario técnico del Consejo y del Gabinete de Seguridad, fue el político que inventó el ministerio de policía e ideó para uno de sus jefes en turno, Napoleón Bonaparte, el buró de la Propaganda.

Fouché creó una policía que sí llegaba a tiempo, que sí reforzó al Estado y sí administró la seguridad del imperio napoleónico. Sabía que 50% de la victoria de toda guerra es la percepción sobre ella. Las guerras se ganan o pierden según las sientan los pueblos.

Esta guerra es un fracaso. Ser periodista hoy en México es un peligro. Nadie se salva: da igual ser redactor de la más modesta pero digna publicación de un pueblo o anchor de las grandes cadenas. La situación es peligrosa porque este Estado no controla las secuelas de la guerra y porque los funcionarios abocados a explicarnos cómo va la guerra se formaron en Harvard. Políticos como Poiré demuestran gran insensibilidad hacia su pueblo; ni ellos saben, más allá de la grandilocuencia de sus llamados a la unidad del Estado, en qué consiste lo que afirman. Van a Harvard —que en sí no es malo—, pero no vienen a México.

En la guerra, las primeras víctimas son la verdad y la capacidad de razonar. Ser periodista en México es desafiar el mínimo respeto a la vida de una sociedad criminalizada por incompetencia del Estado.

Es injustificable que en esta cruzada por el bien nadie sepa dónde acaba el mal o qué significa el fin de la guerra. Matamos y morimos porque quien nos dirige parece no saber qué hacer. Esta guerra está hecha de personas: ni siquiera ser narcos les quita condición de humanos. El estremecedor artículo de Alejandro Páez, del miércoles, muestra cómo urge aceptar que la guerra fue un error y que además se ha contestado con tanques y metralla a lo que sólo eran fracasos sociales.

El Gobierno no puede ser tan insensible ante la muerte y el dolor. Calderón necesita saber que su falsa guerra debería tener un beneficiario último: los mexicanos, que no da igual cómo perezcamos, y que ni para los miembros de cárteles es propio morir en ácido o descuartizados.

Calderón debe entender que más allá de su lugar en la historia hoy administra un país colmado de sangre y lágrimas, donde la vida ha llegado a tener tan poco valor que me hace temblar.

Como periodista y mexicano, siento miedo, asco y terror. “El Diario de Juárez” nunca propuso pactar, sino recibir una instrucción clara frente al único poder verdadero. El problema no es que los periodistas le hayan preguntado a quienes los matan, sino que no había nadie más a quien preguntar. Es tal la debilidad del Estado que es incapaz de evitar que nos asesinen y de que en México se escriba para morir.
20 Septiembre 2010 03:00:22
Crear un Estado
Siempre fui de los que juzgaron bueno que el pueblo conociera, identificara y festejara su historia. Toda su historia.

Para pedir hay que saber dar. Por lo tanto, es justo y necesario reconocer que tras la indefinición de los últimos 5 años sobre las celebraciones y conmemoraciones que el gobierno federal tuvo en torno al Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, el resultado de lo que se vio en el Zócalo el 15 de septiembre y en la Ciudad de México fue mucho mejor de lo que podíamos suponer dado el desastre que esperábamos.

Otra cosa es discutir si se debía haber hecho eso o algo distinto, lo cierto es que al cuarto para las doce, con la mesa puesta, el secretario de Educación, Alonso Lujambio, se encontró con la posibilidad del mayor desastre de su historia y aunque, repito, se pueden admitir todas las discrepancias sobre lo que se hizo, lo que vimos salió bien.

Terminado el Bicentenario, comenzado el tercer centenario es momento de sacar el balance y de más allá del recuerdo, instaurar lo que es la primera enseñanza de este tiempo: si a México lo hizo su Estado, llevamos ya una serie de años —especialmente desde que empezó el siglo— sin modelo, por eso la tarea urgente es inventar un Estado, es recrear un país.

Para lograrlo, debemos empezar a resolver que la gente no tenga a la pistola, al narco y a la violencia como la única salida. Por tanto, el camino se empieza cuando el presupuesto para 2011 incorpore no sólo dinero para balas sino, sobre todo, para el pan. Porque sin pan seguro habrá balas.

En este primer momento del tercer centenario no cabe que la política la hagan los gustos, las debilidades y los secretos de unos pocos. A estas alturas, esto es ya un clamor nacional e internacional; nacional, por los fallos cometidos y por la policía que nunca llega; internacional, porque gracias a su amor por los montajes seguramente una serie de personas sospechosas de actuaciones criminales deberán ser puestas en libertad, como es el caso de Florence Cassez, y porque es inadmisible escuchar el relato del camarógrafo Alejandro Hernández de Televisa Torreón solicitando asilo político en Estados Unidos frente a un montaje del secretario de la Inseguridad Pública y que no pase nada.

El PRI aprobará o desaprobará el presupuesto. Del PRI es ahora la responsabilidad de arreglar el desastre Cordero: un presupuesto mediocre, no solidario y sin ambición, que el PRI podrá corregir e imponer en la discusión en la Cámara para que tenga sentido social, sirva para la guerra contra la violencia y sea acorde a las necesidades del país.
06 Septiembre 2010 04:04:37
Tiempo de muñecas
Es un punto de inflexión en la situación de violencia

La diferencia entre el Estado y el Gobierno es que el Estado es lo que -en teoría- es bueno para todos, y el Gobierno lo es para quienes fueron elegidos, para quien lo tiene.

La entrega-captura de “La Barbie” es buena para el Estado mexicano. No todo ha quedado resuelto, pero es un punto de inflexión en la situación de violencia. Desde entonces se han dado detenciones en Colombia y México y la interrupción, de momento, de la ocupación de las calles de Monterrey. Como dijo el presidente Calderón sobre sí mismo y su presidencia, “haiga sido como haiga sido”, que “La Barbie” esté tras las rejas es gran noticia para el Estado, es decir, para usted y para mí, aunque venga del imperio.

Los principales arsenales de armas, algunas redes de distribución de droga, la relación internacional con algunos de los más importantes suministradores colombianos, pero sobre todo el mapa de la nueva salvaje violencia del país ha sido, al menos parcialmente, afectado. Genaro García Luna, ¿el responsable de la seguridad de México?, le habrá dicho al Presidente lo que haya querido, lo cierto es que no es momento para hacer crónica de los viajes de “La Barbie”, sino para aprovechar esto para que el pueblo de México y el Estado, en su conjunto, vean una buena actuación de su gobierno y no ponerse a llamar mezquinos a los demás simplemente porque la realidad tiene más peso que el guión.

La segunda muñeca de la semana fue proporcionada en Palacio Nacional. Fue claro el retrato de por dónde va el acuerdo institucional de los poderes en México. Desde el 1 de septiembre de 2006 el Presidente no es bienvenido en la sede legislativa y entonces, en vez de arreglar eso, nos hemos dedicado a crear una realidad televisiva, otra ejecutiva y una ignorancia legislativa. Qué bueno que Calderón sepa ya que el 1 de septiembre, en este caso el 2, no es el día en que vuelve a protestar y tiene seis años por delante, sino sólo es cuando debe informar a la nación cómo lleva el Gobierno.

No hay ningún adelanto tecnológico en la implementación del avance digital para 2015; la mayoría de los países, incluido Costa Rica, entrarán en el sistema digital a partir de ese año. Sólo en el México del PAN, Fox decidió hacer el regalo de que entrara hasta 2021 y el presidente Calderón, para disminuir la sensación de beneficiar demasiado a una de la partes decidió hacer otro golpe de efecto como el pasado año montó el de los monopolios. Pero eso, el avance digital, es en otro sentido un muñeco.

No olvidemos celebrar el Bicentenario, los éxitos que tiene el pueblo de México, o sea, el Estado, y no acabemos con la ilusión para que el Gobierno, es decir, unos pocos, traten de aprovecharse de lo que es bueno para todos.
30 Agosto 2010 04:06:20
No es polvo, son cenizas
Como pecadores se les arrebataba la vida eterna

Hay pocos países en el mundo donde la muerte, los difuntos y nuestra relación con ellos sean tan importantes como en México.

En esta semana en la que de nuevo se han repetido declaraciones presidenciales, previas al 1 de septiembre, dos cosas me sorprendieron: cuando Calderón habla de muertos, nuestros muertos, es como si estuviera en otro país. Nos hemos convertido en un país bestial. Sí, son bestias quienes perpetraron la matanza de 72 indocumentados, pero lo son desde hace mucho tiempo y también los que asesinaron a tantos en Ciudad Juárez, Torreón, Tamaulipas.

El mundo entero y nosotros mismos nos asombramos ante tal brutalidad en contra de quien no la debía y también ante ese salvajismo con el que se rigen los propios delincuentes.

Así como respeto el grado de indignación por los muertos centroamericanos en Tamaulipas, pido ese mismo grado de indignación para las víctimas de Ciudad Juárez y para todo el exterminio que se ha producido en la lucha contra muchos, sin distinguir que aún siendo, delincuentes, narcotraficantes o sicarios, también son mexicanos.

Solamente entre los cruzados y talibanes existió ese odio hacia los muertos más allá de la muerte. No sólo se les negaba el derecho de vivir esta vida, sino que como pecadores se les arrebataba la vida eterna. Ese es el juego con nuestros muertos. Me siento horrorizado de ver tal grado de bestialidad entre nosotros, los teóricamente buenos.

Comprendo que el Presidente esté cansado de las cantaletas, nosotros también nos sentimos hartos de tener todos los días el recuento de los muertos como si estuviéramos hablando de piezas de plástico, no de seres humanos, como sucede en México. También nos sentimos hartos de que se hable de que la guerra continuará sin ponerle ni nombre, ni fecha ni sitio de lugar a la victoria. En la guerra como en la verdad no sólo hace falta tener razón, también hay que saberla hacer ganar.

Estados Unidos lleva perdidas las cinco últimas guerras en las que ha participado, en parte porque en el mundo moderno del Internet, la guerra o dura muy poco o la pierde quien la empezó. Hoy ya no son posibles guerras o cruzadas de 30 años. Por ello, no basta anunciar que, a falta de una policía confiable y fuerte, el Ejército seguirá en las calles hasta el último día de su mandato. Para ganar, tendríamos que señalar la victoria, cómo se alcanza y cuándo se considera que hemos triunfado.

No es novedad que salga polvo cuando se limpia la casa —esa misma frase ya fue usada antes, en un momento histórico terrible— pero es necesario que alguien le explique a Calderón, que ese polvo es en realidad la ceniza de todos los mexicanos muertos en esta falsa guerra que parece no tener fin, y lo que es peor, no se sabe cuál será la victoria para poder darla por terminada.
23 Agosto 2010 03:00:28
México no es Colombia
No lo es, porque no ha resuelto el problema de sus jueces

Cada vez que me preguntan, en algún sitio fuera de México, si nuestro país es la nueva Colombia, contesto que no es cierto.

Digo que México no es como Colombia porque, pese al problema del narcotráfico que castigó a este país sudamericano en los años 80, salió adelante gracias, en parte, a la subdivisión que la caracteriza: la Colombia urbana, un Estado moderno que puede figurar con cualquiera de los estados socialmente avanzados; la Colombia rural, que ampara el conflicto civil de los 60 años, que es feudal y tiene elementos que ni siquiera en la China más tradicional se dan; y por último, un Estado que pese a esta subdivisión nunca se fragmentó ni debilitó.

Como sostiene el Presidente, en México, el problema del narcotráfico no lo inventó él -debería añadir que seguramente tampoco fue ninguno de sus antecesores desde la época de Miguel Alemán.

Lo cierto es que el narcotráfico que existía antes de la llegada de Fox al poder era más débil que el Estado mexicano. Sin embargo, desde entonces ha habido un engrandecimiento del negocio criminal y un adelgazamiento del Estado mexicano.

El debilitamiento del Estado mexicano se deriva del encontronazo entre el concepto de seguridad, el fracaso de nuestro sistema social y la ausencia de temor en los que infringen la ley. Quien golpea Nuevo León sabe lo que hace. Sabe que si eso le puede pasar a Monterrey, a una de las fortunas emblemáticas, ¿qué riesgo corremos todos los demás?

México no es Colombia porque no ha resuelto el problema de sus jueces: de aquí en adelante, se multiplicarán el miedo y los atentados. Así, pues, o el Gobierno mexicano entrega a los narcotraficantes para que sean juzgados en Estados Unidos, o será un circuito sin fin, de entrada y salida con permanente humillación para el Estado mexicano.

México no es Colombia porque Colombia nunca tuvo la desgracia de compartir 3 mil 600 kilómetros de frontera común con el imperio, que a su vez es el país que consume la mayor cantidad de drogas por las que morimos y sufrimos todos.

México no es Colombia porque no tiene todavía cárceles llenas de políticos que colaboraron con el narcotráfico y que pagan frente a la sociedad.

Por eso, para ganar la guerra y para marcar las diferencias lo primero que hay que hacer es evitar que los mexicanos sólo tengan al narco como su salida natural para poder seguir comiendo.

Esto debería llevar al Gobierno a la reflexión de entender quién es de verdad el estratega, la cabeza pensante de la otra parte que sabe dónde producir un miedo que nos afecta a todos.

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16 Agosto 2010 03:00:13
País en llamas
Ninguno sabe lo que hizo ni lo que deben hacer

Mientras Fox y Calderón, compañeros de partido, se consagran y definen a sí mismos con las frases “¿y yo por qué?” y “haiga sido como haiga sido”, exhibiendo sin pudor que ninguno sabe lo que hizo ni lo que deben hacer, y menos ahora, con el falso debate dialéctico en torno a cuál de ellos hizo más por combatir al crimen…

Mientras con ese tipo de dichos entendemos por qué el país está como está… Mientras Fidel Castro reaparece para hablarnos del sainete en manos del ahora secuestrado Jefe Diego y del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, y desencadenado a través de Carlos Ahumada, en contra de López Obrador…

Mientras seguimos considerando que la institución presidencial no es la palabra de Dios sino Dios mismo, y que hay que defenderla, aunque muchas veces la mayor agresión contra ella provenga del Presidente… Mientras el PAN hace su martes de cuchillos largos y espinos cortos de donde serán expulsados Espino y Reynoso…

Mientras el PRI sigue basculando entre complejos, inseguridades y divisiones internas, y olvidando la enorme responsabilidad que conlleva ser mayoritario en el Congreso…

Mientras el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna —personalidad fundamental en el sexenio foxista gracias a la información que obtuvo en la administración anterior, y protagonista de diversos fracasos en policías creadas y destruidas por resultar cada una más corrupta e inútil que la anterior— es el hombre que hoy lo sabe todo, lo oye todo, lo filma todo, lo escribe todo, pero va por el enésimo intento fallido de convertirse en el Edgar Hoover mexicano… sería bueno que quien recibe la información de García Luna sepa que lo que éste le cuenta es sólo una parte: no es todo…

Mientras la lucha anticorrupción se pierde, por ahora, en las entrañas mismas de la Policía Federal…

Mientras Ciudad Juárez se convierte en Stalingrado, pero sin la victoria de las tropas del Gobierno… Mientras la falsa guerra evoluciona por torpes acuerdos y programas como el de testigo protegido.

Mientras los jóvenes líderes de los cárteles saben que ahora ya no son detenidos sino que caen en combate…

Mientras el país es un incendio y al presidente Calderón se le ocurre convocar a un congreso de bomberos, en forma de diálogo, para discutir cómo y con qué apagar el fuego…

Mientras sucede todo esto, los dos principales pirómanos se echan la culpa uno al otro y el fuego se expande, quemándonos cuerpos y almas a todos.

PD: Barbie, de origen estadounidense, es la muñeca de toda una generación. La Barbie es en nuestro país la máxima expresión de la violencia y también recibió entrenamiento en Estados Unidos. Ahora todo parece indicar que pronto volverá a donde fue creada.
09 Agosto 2010 04:07:50
Creo en México
Seguimos siendo un gran país, una gran nación, un gran pueblo

“México es un gran país”, dijo el secretario de Educación, Alonso Lujambio, cuando presentó el programa de actividades por los festejos del 15 de septiembre, con un mensaje que no era fácil de creer porque podría ser perfectamente una moralina sin sentido, una huida, ganas de ocultar la realidad apoyado en lo que alguna vez fuimos y en lo que podríamos ser, pero no en lo que somos hoy. Yo me lo creí. Me creo que México es un gran país. Es más, estoy tan convencido de ello que, pese a que no me tocó ser mexicano de nacimiento, yo elegí estar aquí y renací como mexicano.

Esa declaración de Lujambio hay que situarla directamente en el corazón del país, a pesar del momento que vive, porque, efectivamente, pese a la ineptitud de la dirigencia política, a la inequidad social, a que hay más mexicanos en pobreza extrema, a la lamentable imposibilidad de los medios de comunicación para cumplir con informar, pese al río de sangre y la cadena de desgracias que han logrado minar el sentimiento nacionalista, pese a la poca esperanza de nuestros jóvenes, y a nuestra incapacidad de pensar en grande sobre el futuro de México, seguimos siendo un gran país, una gran nación, un gran pueblo.

No basta con creérselo, es cierto, pero por algo hay que empezar. Por eso, estoy de acuerdo con que, con todo y todo, la fuerza creativa —que en este país abunda— en manos de una docena de artistas y con la ayuda del espíritu del pueblo mexicano en la carne y sangre de más de 7 mil voluntarios, sea la que tenga la tarea de conmemorar un momento único e irrepetible: los 200 años de independencia. Y también de recordar gestas heroicas como sacudirnos la invasión francesa y la saga libertaria que hizo de Benito Juárez el Benemérito de las Américas, o el sacrificio de la revolución maderista en la Decena Trágica y que después de millones de muertos nos trajo un país nuevo con una revolución hecha instituciones.

Y es que, como pasa en las familias, siempre hay algo que reclamarle a alguien, pero incluido lo que no nos gusta la familia de uno es lo que tenemos, lo que somos. No conmemorar un cumpleaños significa negar aquello a lo que uno pertenece y lo que uno es. Cómo celebrarlo, o qué hay que conmemorar o recordar, es otra historia. Pero tenemos una identidad hecha de una cultura milenaria. Y sobre ella hay que reconstruir el tejido social.

Yo creo en México y en todos aquellos que por creer en este país están dispuestos a ser mexicanos, por un largo rato y por encima de sus intereses personales. Como un ideal que deseo rumbo a la tercera centuria me creo que somos un gran país convencido desde el corazón —como sonó en el secretario— y que por eso podremos volver a tener un pasado brillante, un futuro seguramente prometedor, y un presente con el que podamos convivir, reconociendo los errores, cambiando lo que tengamos que cambiar y echando fuera a los que se tenga que echar.

http://www.antonionavalon.com
02 Agosto 2010 03:00:15
Los viejos y nuevos enemigos
Lo que le pasa al Estado nos pasa a todos

En un Estado en el que el secuestro se ha vuelto propiedad privada cabe todo menos la insensatez. Sería insensato no dedicar nuestra inteligencia a unir cabos para saber, más allá de la tragedia privada del ciudadano Diego Fernández de Cevallos, qué le pasa a este Estado, porque lo que le pasa al Estado nos pasa a todos.

Ya en la recta final del secuestro, y tras la publicación de la carta que Cevallos dirigió a su hijo y el boletín de quien lo tiene, no tengo más remedio que regresar 16 años atrás. Como Chomsky nos enseñó, se puede saber de la gente tanto por lo que dice como por lo que calla. Así, al minuto de ser secuestrado “El Jefe” Diego, propios y extraños, nacionales y extranjeros, creyeron que estaba en manos guerrilleras.

Hoy no hay duda del profesionalismo de “los misteriosos desaparecedores”, que eligieron a José Cárdenas, quien ha vivido todas las crisis de 1994 a la fecha, como medio de difusión de algo que sin duda tiene gran valor periodístico. Llegado a este punto, tres indicios reveladores: 1) Diego está en poder de un grupo guerrillero, pero quien se lo llevó fue uno, quien lo tiene es otro y quien lo soltará, y a cambio de qué, será otro; 2) las negociaciones siguen siendo religiosas, sólo que ahora es una ceremonia ecuménica vía esa catedral de la comunicación que es Twitter; 3) de Diego quieren lo que tiene en su cabeza y su corazón, o lo que con un humor negro han definido sus captores como “cuitas, negocios, así como amores y desamores, personales y políticos”. Es ahí donde está el valor del Jefe Diego, ya no en su dinero.

La situación recuerda enero de 1994, cuando el Estado enfrentó —en condiciones mejores que las actuales— un desafío que le quebró el espinazo. En 2010, sin un Estado fuerte, el plagio de Diego es tragedia personal que resulta irrelevante ante la información que él ya soltó.

La carta del captor muestra que no sólo es un guerrillero profesional y con sentido del humor, además está cimbrando a una sociedad cuyo gobierno decidió no inmiscuirse. ¿Quién lo tiene? Seguramente los mismos que iniciaron lo que en forma de revuelta indígena fue el inicio de un golpe de Estado. ¿Por qué ahora? Porque el principio de cualquier desestabilizador no es tanto contar con los aciertos propios como con los errores del contrario y ahora, más que nunca, el Estado es débil.

En mi especulación, admito que lo es, estamos en la segunda entrega del golpe de Estado. Diego no está en una selva, ni rodeado de la humedad y de los bichos que ahí habitan, pero vive en unas condiciones de aislamiento que reviven un escenario selvático.

En cualquier caso, recomiendo que no se pierdan el gran estreno en YouTube de las confesiones de Fernández de Cevallos.

P.D.: En la cena de despedida del ex secretario de Gobernación —hoy apacible en Alaska— se apareció el siempre esperado y experimentado Salinas de Gortari. Seguramente, ambos amigos, tuvieron un minuto de recogimiento dedicado a Diego Fernández de Cevallos.

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