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Roberto Orozco Melo
Roberto Orozco Melo
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Originario de Parras de la Fuente, arribó a Saltillo en 1949 para estudiar el bachillerato en el Ateneo Fuente y laborar a la vez como corrector de pruebas primero y después como reportero del desaparecido rotativo Heraldo del Norte, que llegó a dirigir en 1956. Es periodista, escritor, profesional del derecho, funcionario público, político, fundador de asociaciones y redacciones, coleccionista de valores y amante de la sociedad.

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01 Diciembre 2011 05:00:12
¡Qué cosa! decía la abuela…
Los días corren, vuelan y pasan ¡Qué cosa!, digo con la expresión predilecta de mi abuela al admirarse de algo inusual o insólito; algo sobre lo que no tenemos control, aunque lo aceptara con espíritu resignado. Mamá Tola cargaba en sus hombros casi 80 julios, igual que yo ahora…

Pero miro hacia atrás y pienso que gracias a los años vividos pude ser testigo del acceso y salida del poder a 12 gobernadores del Estado Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza. ¡Que cosa! diré como mi abuela y evoco a don Román Cepeda Flores quien juró el cargo de gobernador de Coahuila el primero de diciembre de 1941. Seis años después, en la misma fecha rendiría igual promesa el general de división, don Raúl Madero González, que gobernó hasta el 30 de noviembre de 1957.

EL primero de diciembre de 1963 iniciaba don Braulio Fernández Aguirre su periodo de gobierno, el cual concluiría el 30 de noviembre de 1969. Seis años después, el ingeniero Eulalio Gutiérrez Treviño protestaba cumplir con el compromiso adquirido en una data idéntica, el uno de diciembre de 1969. Y después Óscar Flores Tapia habría de jurar el cumplimiento del cargo como responsable del Poder Ejecutivo del Gobierno del Estado primer día de diciembre de 1975.

Presionado por el presidente José López Portillo, Flores Tapia decidió dimitir al gobierno de Coahuila el 10 de agosto de 1981. Así lo hizo y fue sustituido por Francisco José Madero, quien cumplió la tarea encargada para los siguientes noventa días. Luego José de las Fuentes Rodríguez, ya gobernador electo, lo sustituyó en la responsabilidad estatal desde el primero de diciembre de 1987 hasta el primer día de noviembre de 1993. En esa fecha, De las Fuentes cedió los trastos al economista Eliseo Mendoza Berrueto, quien hizo buena faena; en seguida presenciamos los coahuilenses la protesta del poder estatal por el también economista Rogelio Montemayor Seguy quién, a su vez, entregaría la dicha responsabilidad al licenciado Enrique Martínez y Martínez en el primer día del mes de diciembre del año 2005. Así se cumplió un sexenio más.

El deber conferido a Enrique Martínez y Martínez duró todo el sexenio y después pasó la dicha responsabilidad al profesor Humberto Moreira Valdés. Éste a su vez, cumplió hasta el cuarto día de abril de 2011. Luego, cosas de la política, Moreira solicitó licencia al Congreso del Estado para separarse del cargo de gobernador; entonces los diputados designaron a Jorge Juan Torres López como gobernador interino que ya cumplió su tarea y hoy entrega el poder al licenciado Rubén Moreira Valdez, previamente elegido por los coahuilenses.

Así ha avanzado el Estado de Coahuila desde 1941. Los forasteros que ayer conocieron las vías terrestres de comunicación de nuestra entidad, así como en sus poblaciones, habrán de reconocer antes y después de estos y otros servicios públicos. Que hay deuda pública, la hay y la habrá. Nuestra buena memoria ya no dice ahora: ¡qué cosa! Y quienes sepan comparar lo harán, como hicieron los electores antes de sufragar el pasado tres de julio. Además, estamos a un paso de conocer realmente la opinión de nuestra sociedad.
03 Noviembre 2011 04:00:44
2005 y que Dios nos guarde…
El cuestionamiento de un mi amigo quedó en el aire, a la espera de una respuesta que el mismo no podía articular. Sobre el mantel de la mesa un triste café negro, derramado de mi taza. Yo me ocupaba inútilmente de borrarlas con servilletas blancas. Imposible: Aquello era una evidencia, visible y tangible, de mi exacerbado nerviosismo ante la pregunta para la cual no había contestación.

En efecto, no sabía cómo zanjar la interpelación referida. Se trataba de absolver aquella duda con una réplica veraz, consecuente y creíble; pero ¿cuál había sido la duda? Siempre me ha dado miedo de que el terrible mal de Alzheimer se apodere de mis neuronas y me llegue el malquisto día en que no sepa siquiera a responder qué día es hoy.

Por fortuna, no se me olvidan los nombres esenciales para las cosas de la vida; aunque es frecuente que desmemorie al escuchar los patrióticos mensajes del señor presidente de la República: Los oigo con sumisa atención, pero me quedo con la impresión de haberlos escuchado anteriormente, y al término de sus palabras queda en mi boca un regusto óxido de lo viejo, lo usado y lo seco.

Algo parecido nos sucede con todos los políticos en ejercicio y sus glosadores radiofónicos: Saben igual de feo sus largas y redundantes expresiones sobre cualquier tema: “¿Qué nos irá a pasar cuando llegue el cercano 2012 ?”. Seguramente nos vamos a aburrir igual que los osos que se aletargan después de ingerir lo que suele ser su dieta, que no es, obviamente, el sanísimo pan nuestro de cada día, sino su propio régimen carnívoro y herbívoro.

¿Ha escuchado usted, paciente lector, los debates que protagonizan los políticos, cualesquiera que sean los asuntos a discutir? Si el evento se realiza en una de los recintos de ambas Cámaras (diputados o senadores) será muy posible que el tono de sus alegatos provoque un desorden escandaloso entre los legisladores, lo cual sucede fatalmente si los presidentes de las colegisladoras no se ponen listos para imponer el orden. En este caso la plebe que ocupa la galería iniciará una barahunda de padre y señor mío, que mandará al archivo las ponencias de la oposición, y la sesión misma, pues no habrá quién controle a los extremistas, diputados o no, que darán dándole gusto a sus inclinaciones selváticas.

Lo hemos visto y escuchado en varias ocasiones, en los congresos constituidos bajo la falaz democracia que nos preside, gracias al diabólico inventos de las senadurías y diputaciones de contentillo, valdría decir de impura gracia. Todas sancionadas por el Instituto Federal Electoral y sus compinches magistrados de los tribunales electorales nacionales y estatales, que están dirigidos por unos tales que ganan millonadas de pesos como salarios, y a la hora de contar y recontar jamás dan con las sumas veraces y confiables.

Cosas curiosas, después de haber votado en tres últimas elecciones “democráticas” las diferencias aritméticas se ventilan entre los mismos protagonistas: PRI, PAN, PRD, PT y los otros partidos que hacen la diferencia, deben contar y recontar las anunciadas votaciones registradas. 2012 nos aguarda; que Dios nos guarde.
20 Octubre 2011 04:00:33
‘Esperando a los bárbaros’
El país está que trina, lo cual es decir que truena. Hoy en día el grito del pueblo no se limita a calificar el concepto con el que la mayoría de las personas se identifican como pueblo, y pueblo es lo que dice el diccionario de la Real Academia Española: Pueblo es una población de menor categoría que la ciudad; también es el conjunto de personas de un lugar, región o país; son las personas que tienen un origen étnico común y finalmente es la gente humilde y (otra vez) común de una población.

El pueblo grita, exige, demanda, reclama, etc., etc., pero el gobierno de este país, estado o municipio no lo escuchan, no le hacen caso o aprecio, lo que en nuestra República es un asunto de todos los días. Quienes tienen el poder político son los que mandan, exigen y gozan de un amplio fuero. El pueblo no, pues la gente humilde y común debe someterse al dictado de las cúpulas políticas. ¿Y no hay quién lo defienda?

Efectivamente, parece no haberlo. Se dice y se supone o se cuenta que los diputados y los senadores son los defensores del pueblo. Pero desde hace once años tal dicho o supuesto no se cumple. ¿Qué hacen entonces los señores y señoras legisladoras? Nada, respecto a las quejas populares. ¡Pero algo han de hacer! se le ocurre preguntar al pueblo. Y una voz responde: ¡Hacen política! ¿Qué no se sabe?

Sí se sabe, pero se presume que hacer política es, entre otras cosas, defender al pueblo de las agresiones de quienes usufructúan un poder que es público, lo cual implica que es el pueblo. A ver. Un ejemplo… Bueno, por ejemplo lo que sucede con la gasolina que es un producto del petróleo, que desde 1938 se asegura es del pueblo. ¿Y si es del pueblo por qué lo cobran tan caro? Bueno, pues como así es, no se puede vender y usar en crudo, tal y cual sale de las capas profundas del subsuelo. Después de extraerlo se mezcla con otras sustancias para producir la gasolina, los aceites y otros productos afines al mismo origen, o que son requeridos para convertirlo en un combustible útil para la tracción motriz y mecánica de los vehículos.

¡Ah! Entonces es aplicable el mensaje que envía el poeta Constantino Kavafi en “Esperando a los bárbaros” (fragmentos):

(…) -¿Por qué en el Senado tal inactividad? / ¿Por qué los senadores están sin legislar? / Porque los bárbaros llegarán hoy día./ ¿Qué leyes van a hacer ya los senadores?/ Los bárbaros cuando lleguen legislarán./ –¿Por qué nuestro emperador se levantó tan de mañana, y está sentado en la puerta mayor de la ciudad sobre el trono, solemne, portando la corona?/ Porque los bárbaros llegarán hoy día. (…) -¿Por qué comenzó de improviso esta inquietud y confusión? (Los rostros qué serios que se han puesto.) / ¿Por qué rápidamente se vacían las calles y las plazas y todos regresan a sus casas pensativos?/ Porque anocheció y los bárbaros no llegaron. / Y unos vinieron desde las fronteras y dijeron que bárbaros ya no existen. / Y ahora qué será de nosotros sin bárbaros. / Los hombres ésos eran una cierta solución.

Poeta griego. Alejandría 1863-1933
13 Octubre 2011 04:00:36
¡Ay los cambios!  O lo que llegó y se fue…
Este tunde máquinas vive en Saltillo que, al final de 1940 era una población pequeña. Sus límites geográficos apenas rebasaban las cotas marcadas durante los años príncipes del siglo XX: Al norte y al sur, al este y al oeste. Viviendas modestas y pequeños comercios atrevían su despegue en ambos los lados de la carretera 40, conocida como “interoceánica”, que ha comunicado y comunica a Matamoros, Tamaulipas con Mazatlán, Sinaloa.

El tramo carretero entre Nuevo León y Coahuila soportaba el pesado, lento tráfico de Monterrey a Saltillo y viceversa, también surcado por camiones de carga pesada y grandes autobuses, automóviles de vario pinta clase y estilo, etc, etc. La densidad vial se agravaba y aumentaba los accidentes al paso del tiempo; sobre todo las colisiones, las volcaduras y demás… la mayor parte eran de mala conducción y tenían lugar, mayormente, entre Monterrey, Ramos Arizpe y Saltillo, población ésta que ya poseía una incipiente industria. En Saltillo se había iniciado un complejo de fábricas impulsado por el recién nacido grupo GIS, con áreas de producción que variaban, desde la industria metal mecánica, la fabricación de productos para la construcción así como de ollas, bacinicas, vajillas y otros artículos para el hogar; en tales días los saltillenses nos estremecimos de gusto ante la instalación de “Moto ISLO” factoría dedicada a fabricar las entonces famosas motos ISLO. Saltillo, la capital de Coahuila, gozaba ya de su fama cultural, y tanta fue que se le empezó a identificar como la “Atenas de México” apelativo originado por la buena fama del Ateneo Fuente.
Ahora iría por la tecnología fabril…
En aquel Saltillo los lectores de periódicos se informaban por los diarios existentes sobre los sucesos locales: sólo habían dos periódicos dignos de atención: “El Diario” y “Heraldo del Norte” que competían con “decencia y gallardía”, según afirmaban sus columnistas, tanto por conocer detalles de las escandalosas notas rojas, como para estar al tanto de las nimias ofertas anunciadas por el comercio de Saltillo, cuyos agentes de publicidad solían contratar dos que tres recuadros en los periódicos citados, a costa de agujerar las suelas de sus zapatos más la fatiga de las largas y fatigosas caminatas. La radio apenas empezaba a constituirse en competencia para los diarios.

Los jóvenes deseosos de practicar el arte de Terpsícore debían asociarse al Casino de Saltillo, con alguna de las sociedades mutualistas organizadoras de tertulias vespertinas o adquirir boleto de entrada para el Parque Azteca, institución educativa bilingüe construida por la profesora Cuquita Galindo para diversión de las alumnas yanquis y de sus tutores en la lengua de Cervantes. Las primeras venían a la dicha “Universidad” para aprender hablando el idioma español y en busca de efímeros noviazgos juveniles, so pretexto de adiestrarse en habla de Shakespeare y que al fin de los cursos llegaran a sus casas con diploma en brazos.

La política giraba entonces, como ahora, en torno al Partido Revolucionario Institucional. A la juventud tejana le intrigaba “the mexican way to win electing” (el método mexicano de ganar elecciones) y los jóvenes tutores coahuilenses sonreían maliciosamente. ¿Tampoco sabrían cómo?...
“Este Saltillo” no es más aquel Saltillo que les platico. Ahora abunda en todo lo que antes tenía en merma. Los cines, por ejemplo. Habían el cinema Palacio, el cine Royal, el cine Obrero que después fue el cine Saltillo, el Cine Olimpia, hoy dedicado a exhibir producciones pornográficas, el cine Florida, famoso por albergar a más de dos mil cinéfilos en butacas instaladas con todas las reglas de la isóptica y por esto muy cerca de la modernidad, luego el Cinema Estudio 42, (o cuarenta y algo). Todos, uno tras otro, fueron cerrando puertas y los “fans” de la cinematografía debimos sufrir la ausencia del espectáculo que más nos distraía y brindaba emociones. Poco a poco aquel
Saltillo se había perdido para el séptimo arte.

Después, ya con el Siglo XXI, o un poco antes si usted quiere, las cadenas de exhibición inundaron con salas a nuestras poblaciones. Entonces se dio otro fenómeno: Los cinemas de las tres importantes cadenas establecidas dieron en exhibir la misma película, ofrecían iguales comodidades y cobraban los mismos altos precios.

MÁs, por otra parte, las buenas películas desaparecieron de las carteleras y se empecinaban en crear los churros de aventuras propios para niños y adolescentes.
Las salas de los cines se convirtieron en restaurantes, los imberbes tenían tomados sus puntos de venta y la magnífica sonoridad instalada en las salas se tornaba enemiga de la grata escucha de la música, los diálogos y los efectos de sonido. Además la ruidosa audiencia juvenil e infantil se convertía en tormento para los oídos adultos y de la tercera edad. Así ha sido el avance de las buenas cosas que nos trajo la modernidad de aquel Saltillo, aunque después haya tornado para aburrirnos más. Abur, como despedía su columna don Antonio Estrada Salazar…
06 Octubre 2011 04:00:30
Los tesoreros de los presidentes
En medio de un violento caos, los mexicanos corremos, acezantes, en busca de un inexistente paraíso terrenal; mas no todos corremos, pues una minoría ya habrá alcanzado el pedacito, o pedazote, que les haya tocado del edén correspondiente y lo disfrutan, sin importarles lo que suceda en su entorno.

Mientras más pienso en esto me azora un profundo misterio: ¿Por qué razón, causa o culpa, me dio por compadecer a los mandatarios que, en la nación, han sido ejemplos para la masa burocrática, en la tarea de vivir mejor y ser más felices que el resto de los mexicanos?...

Muchas cualidades debieron poseer nuestros mandatarios sexenales, para recibir, al igual que su equipo cercano, los altísimos salarios y prestaciones que, supongo, reciben y merecen. ¿Será que si, o será que quién sabe? El sentido común indica que el Jefe del Poder Ejecutivo de la República carga a lomos varias toneladas de responsabilidades oficiales, y por ende habrán cobrado sus servicios a un alto precio. Igual harán, presumo, los ministros de su gabinete, y los subsecretarios, oficiales mayores, directores generales y de áreas, subdirectores, etc, etc.

Sin embargo, un burócrata federal recién despedido, que conoce las pesadillas que asaltan a la sociedad en sus duermevelas, me informa que lo que es caro--caro sólo lo cobran los miembros del gabinete presidencial, pues debajo de las subsecretarías y otras dependencias menores deben atenerse al cartabón burocrático en salarios, viáticos y otras prestaciones e ingresos. No obstante, me dicen: Queda viva la costumbre del sobrecito, un recurso que facilita la evasión del impuesto sobre la renta y, por lo tanto, es un puente entre lo legal y lo ilegal.

Es preocupante, además, que el propio ex secretario de Hacienda pudiera ser ahora, potencialmente, el próximo presidente de la República. Luego pienso en cuántos Ministros de Hacienda, fueron han sido después Jefes del Poder Ejecutivo Federal, otro modo oficial de nombrar al “Presidente de la República”

Siempre creímos que don Antonio Ortiz Mena (QPD) podría ser un excelente candidato a Presidente de la República; pero, cosas del sistema político autoritario, era el mandatario que se iba quien dispusiera el apoyo del PRI en su varia nomenclatura para elegir al próximo. Esto suscitaba una colosal animosidad y envidia entre sus compañeros de gabinete y en la misma ciudadanía, que reflejaban una cierta y adversa pasión contra ellos, pues ni siquiera el casi eterno ministro de Hacienda de don Porfirio, de nombre José Yves Limantour, había logrado la anhelada candidatura presidencial. Yves se conformaba con permanecer illo témpore como Secretario de Hacienda y Crédito Público para luego ser, en horas extras, el eterno líder del Partido Científico, cuyo ícono era su señor don Porfirio.

En los tiempos modernos, vale decir de la Revolución mexicana hasta los días presentes, hubo personajes que ocuparon la secretaría de Hacienda por dos años seguidos, como don Adolfo de la Huerta y el general Abelardo Rodríguez, y algunos otros con un nombre tan común y corriente que ni los historiadores podrían recordar. Otros fueron señalados como presidentes antes o después de administrar el dinero público en la Secretaría de Hacienda, como don Plutarco Elías Calles que también administró la res publica pues gracias a su coterráneo Álvaro Obregón se destacó como el operador político por excelencia, ubicado en la jefatura del ejército mexicano. Además, desde Miguel Alemán hasta la fecha, a ningún virtual ex presidente se le habría ocurrido señalar como sucesor a un general de división con mando directo en las fuerzas armadas, lo que fue común antes de don Miguel Alemán Valdés.

El presidente y general de División Lázaro Cárdenas fue el último militar de alta graduación que eligió como sucesor a otro general, el también divisionario Manuel Ávila Camacho. Y éste escogería a un civil para sucederlo, fue el abogado Miguel Alemán Valdés. Don Miguel fue el primer político, no militar, que ocupó la Presidencia de la República y escogió como secretario de Hacienda y Crédito Público a un civil, el señor Eduardo Suárez. Después de seis años Alemán ungió candidato a otro civil, éste sin profesión pero con amplia experiencia en el manejo de los dineros, adquirida como tesorero de las fuerzas revolucionarias carrancistas.

En 1914 don Venustiano se entendió en Hacienda con cuatro secretarios, a saber: Felícitos Villarreal, Carlos Equerro, José J. Reynoso y Luís Cabrera; en 1915 Rafael Nieto y en 1916 don Luís Cabrera. Citar a los siguientes presidentes con los nombres de sus secretarios, me parece que sería cansado aparte de un refinado masoquismo…
22 Septiembre 2011 04:00:02
Sopa electoral, ¿Quién revuelve, quién elige?
Para cuando Ernesto Zedillo Ponce de León encaró la sucesión presidencial de 1994, ya se había negado a ejercer los poderes no escritos que sus predecesores usaron. Zedillo renunció, por ejemplo, a elegir al candidato presidencial del PRI, aunque en el periodo 1994-2000 él hubiera sido candidato presidencial gracias al acuerdo del entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari.

Otros poderes políticos no publicitados fueron la designación de candidatos a gobernadores de los estados y la postulación de fulano, mengano y perengano para senadurías y diputaciones federales. En su turno, el presidente Zedillo se negaría a recomendar a equis, Y griega y zeta para ocupar determinados puestos en los gobiernos estatales. De hecho, no sabía que se hubieran celebrado este tipo de acuerdos en Los Pinos, no sólo con el PRI, pero ni siquiera con los otros partidos.

Guardar una elemental discreción respecto a este tipo de reuniones pareció ser una “manda” autoimpuesta por don Ernesto. Y qué bueno, ya que esto contribuyó a dar credibilidad al PRI que ni siquiera dijo “¡Ay! ¡Ay!”... al tiempo en que el PAN se frotaba las manitas al intuir que la actitud presidencial beneficiaría al partido de la derecha, como sucedió aquel 2 de julio en que Vicente Fox festinó en la columna de la Independencia su triunfo electoral.

Muchos males sobrevinieron a la nación con el arribo a Los Pinos del señor Fox, pues él y su cónyuge desatinaron a más no poder durante su estancia en la casona construida por don Lázaro Cárdenas, al grado de que sus acuerdos oficiales y privados constituyeron absurdos notorios de diversas designaciones: Disparates, dislates, desaciertos, errores, incoherencias, insensateces, extravagancias, equivocaciones, fallas, tonterías, necedades, desbarros, despropósitos, pifias, yerros, ricuras y barbaridades.

Qué diferencia con el actual presidente de la nación. El licenciado Felipe Calderón Hinojosa se escucha coherente, razonable o más o menos lógico, relacionado, análogo, enlazado y de algún modo correlativo; aunque sean pocos los mexicanos que acepten sus conceptos retóricos respecto a la guerra establecida por su gobierno contra el narcotráfico.

Y no es que nadie apueste al triunfo del Mandatario en su desempeño, sino que el mismo don Felipe se presenta, en ocasiones, un tanto apocado por su desempeño del principal cargo nacional. Cualquier experto o experta en imagen pública le haría notar un holgado vestir, insuficiente discurso y encadenamiento verbal a los compromisos de su partido, todo lo cual deforma su imagen y la hace aparecer cohibida.

Sin embargo un amigo, buen observador de la cosa pública, insiste en acotar estos juicios, oponiéndoles una hipótesis forjada en su propia imaginación: Calderón ha logrado operar hábilmente las relaciones con los partidos políticos. Véase el tiro de tres bandas que le apuntaron buenos márgenes en la presunta lucha preelectoral de Manlio Fabio Beltrones, Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, sin nombrar al aún indefinido candidato del Partido Acción Nacional. ¿Pretende, acaso, ayudar a que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, triunfe sobre dichas candidaturas de oposición, dado que la pugna entre la izquierda unida y el PRI repetiría el esquema electoral del año 2006, incluidos los lloriqueos del Peje?

Dentro del tricolor, además de Peña Nieto, no aparece algún aspirante que sobrepase la habilidad política de Manlio Fabio, ni su déficit personal en popularidad. Ebrard y López Obrador son candidaturas de peso que podrían darse hasta con la cacerola, mas no superarían al candidato del PRI. Y quien logre obtener la candidatura del PAN tendrá que hacer el mayor esfuerzo hasta rebasar a los otros postulantes. Y si la sopa está revuelta, ¿a quién le va a tocar elegir de entre la sopa...?
15 Septiembre 2011 04:00:36
Alcaldes de Saltillo
¿Qué tan importante es Saltillo como ciudad? La generalidad de personas que aquí viven y los que casualmente nos visitan, destacan “lo que Saltillo ha crecido” en habitantes, en su desarrollo industrial, en el movimiento de tránsito automotriz y en el equipamiento urbano. Y si, es cierto, este Saltillo ya parece otro Saltillo.

No hace mucho empezó a circular mi reseña “Gobierno municipal. Los alcaldes de Saltillo. 1910-2005” en la cual revisé someramente la actividad de los ayuntamientos y alcaldes de nuestra capital. En el texto citado es posible advertir que el progreso es una preocupación siempre presente, tanto en las autoridades municipales, los gobiernos del Estado y en los organismos ciudadanos económicos y sociales.

¿Qué asuntos municipales preocuparon a don Francisco Rodríguez González, alcalde de la ciudad desde el primer día de 1900? No fueron, desde luego, los mismos problemas que cien años después pondrían a pensar al profesor Humberto Moreira Valdés, quien gobernó a la ciudad en los últimos tres años del siglo XX. No fue gratuito el transcurso de cien años entre una y otra administración municipal, que antaño fueron de un año y luego de dos, de tres y de cuatro años.

Resultó circunstancial, así mismo, que el primer año de la administración del señor Rodríguez coincidiera con el inicio de la centuria veinte, cargada de aniversarios históricos memorables, que quizás el todo poderoso Porfirio Díaz mandó celebrar con toda pompa. Ésta pudo ser la causa de que don Pancho Rodríguez le diese muy duro al arreglo de la Alameda Zaragoza, a los jardines de toda la población, a la feria de Saltillo, a la construcción de escuelas, a la creación de un cuerpo de policía escolar, a la erección de un asilo guadalupano y al arreglo del mercado Benito Juárez para inaugurarlo a mitad del primer enero del siglo XX.

También en los primeros años del nuevo siglo se concluyó la línea ferroviaria “Coahuila-Pacífico” que después, fue llamada por la ironía saltillense como “Coahuila y Paciencia” por obvias razones. Igualmente se puso en servicio la concesión telefónica “Saltillo-Ciudad Porfirio Díaz” * y en seguida el señor Hilario Delgado notificó a los saltillenses que la concesión telefónica “Saltillo-Porfirio Díaz” * se ponía a la orden de la alta sociedad de esta capital coahuilense.

Luego, el 8 de agosto el mismo alcalde pidió al gobernador que los diputados locales aprobaran un incremento a la cuota de cobro de los automóviles de sitio para dejarla en cuatro pesos para la primera clase y cinco para los de segunda categoría.¿Justicia social?

Luego sobrevino un positivo afán de electrificación en los jardines públicos con focos de arco voltaico, los cuales costarían 128 pesos, sólo para iluminar la plaza de los Hombres Ilustres, hoy plaza Manuel Acuña. La limpieza urbana fue otra preocupación para don Jesús Rodríguez González, seguida por otras de parecido jaéz: El vecindario debería limpiar los frentes de las casas, las aceras, los patios y los jardines delanteros. El municipio compró dos carros con tiro de mulas y regaderas para barrer, regar y mantener sin basura la parte frontal de las residencias. Dichos carros también podrían emplearse en casos de incendios y otras emergencias, igual cuidarían del aseo de banquetas y como dichos carros carecían de motor se sacudió el presupuesto para adquirir dos mulas kentoqueñas que los estiraran.

Estos eventos fueron los últimos que acordó el primer alcalde del siglo XX en Saltillo ya que el 25 de abril de 1901 la parca marcó el punto final del funcionario. Al día siguiente protestó como sustituto el señor doctor don Juan Cabello y Siller, quien volvió a desempeñar el cargo, habiéndolo sido antes en seis ocasiones desde 1895.
08 Septiembre 2011 04:00:25
Cosas que nos preocupan…
En la fragosa realidad contemporánea que nos tocó vivir, es prudente reconocer que los meses del calendario cristiano cuentan casi como semanas, si bien las hay que apenas parecen días. El dios Cronos juega rápido con nuestro tiempo, el cual podemos imaginar como una retahíla de instantes fugaces en que la ansiosa sociedad no alcanza a detenerse, ni logra asimilar el fenómeno cronológico.

Lo que este tunde máquinas busca dilucidar es que mientras crecemos como sociedad, la vida en común se torna más veloz, compleja y conflictiva. Hoy por una causa, mañana por otra, todo podría ser mejor si los políticos normaran sus impresiones y comentarios críticos, previa consulta con cualquier diccionario de la lengua castellana, incluso la divertida obra de don Roque Barcia sobre vocablos como discutir, debatir y controvertir, antes de repetir la manida sentencia popular: “…estábamos mejor cuando estábamos peor”.

Sin embargo las realidades de la vida compiten tiempo contra tiempo. Vistos los avances científicos, podríamos definir entre los estrechos límites de certeza y error, cómo el tiempo se nos va sin darnos cuenta por esos precisos instantes, que si los analizamos podríamos reflexionar y concretar cómo nos podría ir, sin darnos cuenta, el día de mañana, pues lo que sabemos y asumimos con certidumbre, es cómo se nos va, ahora en este preciso momento, toda la vida, toda nuestra experiencia humana, nuestros sueños y nuestras búsquedas, que nunca hemos dejado de buscarlas en las horas presentes y en las de adelante, para terminar no en el tiempo futuro, sino en el tiempo pretérito, sólo mirando hacia atrás.

Así es, ha sido y será siempre nuestra congénita inconformidad mexicana: si caminamos hacia adelante, nos gusta buscar y encontrar lo que sucedió, o no sucedió, en el pretérito lejano. El hecho es que este juego fue puesto de moda entre nuestros líderes políticos, de cualquier signo, así como entre los comentaristas del fenómeno físico, histórico y social en lo general, para que el resignado apotegma de haber estado mejor cuando estuvimos peor es una forma de elusión para la realidad presente, que a nadie gusta y responsabilizar por ella al tiempo ido para siempre, al ineludible pasado.

Pronto estaremos con la vista puesta en el ineludible futuro, que sólo será más de lo mismo. Más de lo que ya tuvimos. Y no sabemos si menos o más de lo que pronto tendremos.
12 Agosto 2011 04:00:12
En busca del preciso
Yo me pregunto ahora, en 2011, a punto de alcanzar el 2012, cuántas crisis económicas ha sufrido México, no solamente a lo largo de su existencia física, sino a través de su larga vida institucional. Y también cuestiono: ¿Cómo ha sido posible que después de tantos escollos surja el país a la normalidad, y sabernos luego a punto de reincidir en los errores que nos condujeron al desequilibrio económico, a la inestabilidad social y a la incertidumbre propiciatoria de las tribulaciones monetarias?
Para responder habría que redundar en lo ya sabido: México es un país sin memoria que suele transitar por rutas en las que antaño cayó de bruces. Revisar nuestras crisis económicas y sus consecuencias, es recordar las piedras con las que ayer, antes de ayer y en el remoto pasado nos rompimos el alma y el rostro, no sólo en una ocasión, sino en varias; y no debido a una causa distinta, sino por la misma en que caímos desde el principio. Lo malo es que siempre repetimos los errores, sufrimos los costos y no aprendemos de la madre experiencia.

A lo largo de nuestras vidas hemos sufrido por causa de “nuestro petróleo”. Ya fuera por irresponsables accidentes que costaron mucho dinero a “nuestra empresa” petrolera; o por causas ajenas a Pemex, como los frecuentes desplomes de precios; lo mismo debido a las crisis financieras de otros países, que se decían amigos nuestros. Sí que no exageremos, pues peores agobios hemos tenido en razón de algunas deplorables administraciones de Petróleos Mexicanos.

Desde 1976 y años sucesivos hemos enfrentado en varias ocasiones los efectos de las pésimas gestiones administrativas en “nuestro” (¿mejor?) negocio. Todo porque el Gobierno se pensaba depositario (sin comisario) de nuestros más caros intereses económicos y patrióticos. Pero ahora el escándalo por deuda proviene de los Estados Unidos, vecinos nuestros (no hay otros) que nos preocupan. Y es el manejo externo e interno de su deuda y de sus deudores, con quienes nada tuvimos que ver, lo que no solamente pone a punto de explosión el desquiciamiento de su economía, sino las economías de los países que son sus socios comerciales, financieros, protegidos simplemente “amigos”. Nosotros, entre muchos otros.

No podemos desconocer los anteriores aprietos: estos fueron erróneos manejos de “nuestras” finanzas que nos pusieron en el punto de quiebra institucional.
Aquellos políticos que manipularon nuestro dinero en turno de señores presidentes omniscientes y omnipotentes del país.

Desde Francisco I. Madero (1911-1913) hasta Ernesto Zedillo (1994-2000) Vicente Fox Quesada (2000- 2006) y Felipe Calderón (2006-2012) hemos visto y sufrido varias crisis en nuestra economía; aunque quizás cometa una injusticia al incluir en esta lista a Zedillo, quien ha sido, con mucho, el más ponderado y cuidadoso de los mandatarios de antes y después.

El extenso e intenso poder paraconstitucional que solían usar los mandatarios hizo que se sintieran administradores únicos del patrimonio nacional, y para colmo de todo lo que existiera en la República. El pueblo aceptaba que su destino estuviera en manos a un tiempo responsables e irresponsables, no solamente de las empresas del Estado, como Pemex, y mucho menos que actuaran como dueños del destino de todos y cada uno de los mexicanos.

Un mago y no un hábil financiero le urge al país en estas circunstancias. Y ya no podemos decir lo que antes expresaban los líderes del PRI en ocasiones similares: “México ha tenido siempre el hombre preciso para cada circunstancia”.
Sólo que ahora lo difícil es dar con él…
04 Agosto 2011 04:00:37
La izquierda, tras los beneficios…
Fueron varias semanas que nos tuvieron en tensión a usted, a mi y al mundo entero; no sólo nos preocupaban los mandatarios de las naciones, tampoco la situación en Irak, ni la sorda, constante, guerra entre los países del medio oriente azuzados por Mubarak y compañía.

Menos aún el conflicto en el país de la bota (no apto para menores) que calentaba a punto de hervor el temperamento canicular del presidente italiano y sus muy críticos legisladores; o el “susidio” de ricos y pobres gringos ante el inminente desquiciamiento financiero de Estados Unidos y de los demás países que flotamos en la órbita del dólar.

Tampoco sería causa del desasosiego mundial el público diferendo entre el mandatario demócrata Derek Obama, y los senadores y diputados republicanos, quienes sostuvieron constante rencilla alrededor de la escandalosa inestabilidad financiera de Estados Unidos; y mucho menos el idilio recién anunciado, en vía de matrimonio, por el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, con la guapísima diplomática hondureña, Rosalinda Bueso.

Y ya que paseamos sobre estos indulgentes barrios, igual decimos que la señora Luisa María Calderón e Hinojosa, hermana nada menos que de nuestro presidente de la República, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, tendría éxito en la recién iniciada campaña por la gubernatura de Michoacán. ¿Gracias a qué? ¿Sería que la omnipotencia del jefe del Poder Ejecutivo Federal movió sus unidades políticas para convencer a algunos miembros reticentes de su partido político de que doña Luisa María poseía lo necesario para ganar la futura pelea como candidata a gobernar en Michoacán?. Ahora faltaría saber si va a ganar las elecciones constitucionales, que no es cosa de dudarlo siendo hermana de quien es.

Por otra parte “Equidad y progreso” será es el nombre de la fundación recién establecida en el PRD, y así bautizada por los asesores de Marcelo Ebrard con el propósito de difundir la propuesta de un plan de gobierno para dicho partido, que entre otras metas anhela definir el perfil del liderazgo político que encabezará el enamoradizo Marcelo Ebrard, rumbo a lo que no va a ser precisamente un dulce de leche; vaya, un jamoncillo.

Desde sus ensayos como Regente de la capital mexicana, don Marcelo empezó a delinear el proyecto para una sólida conquista de la presidencia del país. Paso inicial y necesario fue saber qué empresarios, académicos, políticos del PRD y altos funcionarios del gobierno de la ciudad podrían encabezar la lista de promotores del proyecto político Ebrard, ya conocido como “proyecto Progresista”.

Quien va a encabezarlo será el antaño encargado de las finanzas partidistas llamado Luis Rosendo Gutiérrez quien siempre atraído por la posibilidad de iniciar el exitoso despegue de su propio vuelo, habría divulgado, por su cuenta, la búsqueda inmediata de un acuerdo político rumbo al toral año 2012, el cual incluye un acuerdo con el partido “Movimiento Ciudadano” cuyo líder, otra vez el citado Luís Rosendo Gutiérrez, propuso designar, a varios delegados o coordinadores, como Javier Calzada para Tamaulipas y a Gerardo Cortés, ex coordinador de comunicación social de la policía capitalina en los años 1994 a 1997.

Marcelo Ebrard no duerme, ni dormirá en sus intenciones por alcanzar la presidencia de la República; eso si, lo más alejado posible de Andrés Manuel López Obrador y de sus seguidores, quienes ya rumian planes para repartir cargos importantes en pos de los beneficios partidistas y del jugosísima presupuesto gubernamental del Distrito Federal. Finalmente todo esfuerzo busca un premio y un destino en la acción política. Ya sabemos cuales son estos.
28 Julio 2011 04:00:26
Los números hablaron…
Quienes creen que las transiciones en los gobiernos de Coahuila han sido como luna de miel entre los que llegan y los que se van, quizás no conozcan bien la historia electoral. Esto es como los matrimonios: A la solemnidad ceremonial civil y eclesiástica puede seguir, en vez de un banquete nupcial, una cena de negros.

Tal cosa aconteció en 1941 cuando el gobernador Pedro V. Rodríguez Triana se negó a reconocer el triunfo del general Benecio López Padilla como nuevo mandatario. El Congreso local se dividió y hubo necesidad de largas conversaciones antes de que el Gobierno federal reconociera al general López Padilla y negociara con ambos rijosos la constitución de un nuevo Congreso estatal, que finalmente fue integrado por personas designadas por las facciones en pugna: un tercio de las curules para cada grupo descontento.

Pero no acabó allí el problema, ya que una vez en el cargo de gobernador, don Benecio desconoció a los 38 alcaldes impuestos por el trianismo y los sustituyó con elementos afines a su gobierno. Al término de la administración de López Padilla, don Ignacio Cepeda Dávila lo sustituyó triunfando en elecciones libres.

Sin embargo el gobierno de Cepeda Dávila, quien ya iniciaba el desarrollo de un plan de trabajo muy positivo, fue víctima de constantes presiones del gobierno federal encabezado por Miguel Alemán, lo que finalmente lo condujo a la determinación de quitarse la vida. Esto abrió la puerta del gobierno coahuilense al licenciado Raúl López Sánchez, quien ocupó el cargo y realizó una obra positiva, sin hostilizar a los amigos y familiares de don Ignacio.

Su primo Román Cepeda Flores resultó luego candidato del PRI a gobernador y lo fue desde el uno de diciembre de 1951 hasta el 30 de noviembre de 1957. Luego siguió en la candidatura el general Raúl Madero González, quien se deslizó felizmente ante la historia y la simpatía del pueblo; no de los viejos políticos coahuilenses, que finalmente doblaron las manos ante el apoyo que don Raúl recibía de los coahuilenses.

En elecciones constitucionales lo sustituyó don Braulio Fernández Aguirre, quien condujo el timón del Estado en paz y con progreso. Luego el PRI apoyó para el siguiente sexenio al ingeniero Eulalio Gutiérrez Treviño. Las elecciones de estos dos hábiles políticos devinieron tersas, no así la siguiente de Óscar Flores Tapia, ya que algunos colaboradores de don Eulalio hicieron lo posible por evitar el acceso de Flores Tapia a la gubernatura, pero la fortaleza política de OFT resistió esos embates y aún los ignoró, saliendo bien librado de la posterior intriga del presidente López Portillo; aunque le costó el cargo, generoso como Óscar siempre fue, perdonó a los que se le habían opuesto en el camino y aún les abrió nuevas oportunidades.

A OFT lo sucedió el licenciado José de las Fuentes Rodríguez, y a éste le siguió el entonces diputado federal Eliseo Mendoza Berrueto, quien se portó fríamente correcto ante su predecesor; no fue igual con quien lo seguiría en el cargo, el doctor Rogelio Montemayor Seguy, pero tampoco hubo, entre ellos, alguna abierta desavenencia en su trato.

A Montemayor le siguió Enrique Martínez y Martínez. Ambos mantuvieron una prudente civilidad en sus relaciones políticas, mas nada hubo que trascendiera a la opinión pública.

Finalmente llegó la era del moreirismo: los hermanos Humberto y Rubén Moreira sorprendieron a la ciudadanía desde su incorporación a la actividad política en Coahuila: ambos participaron de modo toral en la campaña de Enrique Martínez, luego se presentó ante Humberto la conclusión del período de Óscar Pimentel en la Presidencia Municipal de Saltillo, y allí Humberto realizó una magnífica obra que le valió la candidatura al Gobierno del Estado, al cual accedió con el voto y la simpatía popular después de realizar un importante cambio urbanístico en la capital de Coahuila.

Ya cerca del último año de su gobierno en Coahuila, el profesor Moreira recibió el apoyo de importantes corrientes políticas del país para acceder a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, cargo que actualmente desempeña bajo augurios positivos. Como todos sabemos, Humberto solicitó hace más de un año una licencia al Congreso estatal para separarse de la gubernatura, petición que le fue concedida por los diputados, designando como gobernador sustituto a Jorge Torres López.

Ahora la agenda del profesor Moreira señala que habrá de darse un tiempo para asistir el primer día de diciembre del presente año, con su actual investidura, al indefectible rendimiento de protesta que deberá otorgar su hermano Rubén Moreira Valdez como gobernador electo del estado de Coahuila de Zaragoza.

Contra las torcidas opiniones de los políticos de oposición sobre la candidatura de Rubén Moreira a sustituir a su hermano en el Gobierno de Coahuila, es evidente que esto no ha sido un óbice importante para los ciudadanos. Los números hablaron por ellos en su oportunidad.
14 Julio 2011 04:00:08
Dos de los Moreira
Ayer tuve la oportunidad de conversar con el gobernador electo de nuestro estado, a quien acompañaban algunos de sus colaboradores. Indagué cómo se sentía y me repuso: “De salud muy bien y de política también”.

Lo vi fuerte, enérgico y con buen ánimo. No acusaba huellas de angustia, ni de los sufrimientos concomitantes a la delicada cirugía a que fue sometido en días previos a su campaña política; no advertí en su rostro notas de agobio o signos de fatiga achacables a las noventa intensas jornadas de su campaña electoral a lo ancho y largo del estado de Coahuila. Ningún esfuerzo había dejado huella visible en el organismo del candidato electo del Partido Revolucionario Institucional. Sonriente, de buen apetito y con humor optimista, Rubén portaba una imagen de buena salud.

Y se lo dije, pero Rubén Moreira Valdés no acusó recibo de mi observación: Ya habíamos conversado sobre las susodichas experiencias recién enfrentadas por él. Esto sucedía durante un almuerzo que fue interrumpido por el entusiasmo de algunos habituales clientes del restaurante, quienes entraban, saludaban al gobernador electo y salían; otros, al advertir la presencia de Rubén Moreira Valdez no vacilaron en acercarse a su mesa para encomiarle los resultados electorales.

Pienso que en adelante “comenté en voz alta para ser escuchado-- estos signos de simpatía y popularidad se van a repetir día tras día. Rubén Moreira sonrió y me dijo: “¡Ojalá, pues esto es precisamente lo que vigoriza nuestro ánimo de trabajar por Coahuila! Y como ya estamos en ello, confiamos en que el pueblo del Estado nos va a apoyar en todas las formas posibles para conseguir que nuestra entidad desarrolle todas sus capacidades humanas y naturales posibles”.

Transcurrirá el tiempo: Los días, las semanas y los meses cortarán fechas en todos los calendarios y va a llegar velozmente el primero de diciembre del 2011, día en que Rubén Moreira Valdez empezará a concretar sus palabras, ofrecimientos y proyectos de gobierno. Así ha sucedido sexenio tras sexenio, en que otras personas realizaron su deseo de gobernar a nuestra entidad federativa, aunque no todos materializaron las esperanzas de los coahuilenses por disfrutar de una mejor existencia en Coahuila.

Hagamos votos por que el pueblo de Coahuila vea concretadas sus expectativas de progreso bajo el gobierno de Rubén, el segundo Moreira que gobernará a Coahuila. Humberto, el primero en gobernarnos, está a la busca de colaborar, como ya lo ha hecho por más de un año, a que el PRI recupere la dirección política de la República Mexicana.
07 Julio 2011 04:00:56
Y ahora, realismo ante el futuro
Hasta el sábado 2 de julio, víspera de los recientes comicios estatales, subsistía cierta duda en los sectores sociales proclives al partido político de la derecha, sobre cuáles podrían ser los resultados de la votación del domingo 3 de julio.

Hubo titubeos entre algunos ciudadanos ante el tono agresivo que asumió el partido Acción Nacional al inicio de la campaña política; sin embargo nadie se atrevió a predecir públicamente la derrota del PRI, pues éste lucía con la misma fuerza del primer año de su aparición en 1929 bajo la designación de Partido Nacional Revolucionario. O en 1928, como Partido de la Revolución Mexicana y finalmente el último de los cambios en 1946 -por obra de Miguel Alemán- al denominarlo Partido Revolucionario Institucional,

Que este partido haya vencido al PAN, al PRD y a los partidos de la gárrula oposición antipriísta, no fue una novedad para el electorado. El candidato del PRI, Rubén Moreira Valdez, hizo campaña constante, sólida y entera por toda la superficie del Estado de Coahuila: No palomeó punto alguno de nuestra geografía física y humana sin ver y menos sin hablar con sus habitantes, pues a todos y cada uno de los municipios coahuilenses llevó su ideario político, su proyecto social y su compromiso público; en tanto que su principal oponente, financiado desde Los Pinos, dejaba grandes huecos en la geografía coahuilense y en la memoria de sus ciudadanos.

¡Otra vez el PRI! Dijeron el día 5 de julio los desilusionados seguidores del PAN, y del PRD. Entre tanto los candidatos de los frustrados partidos blanquiazul, fuliginoso amarillo y los gárrulos y tornasolados órganos políticos minoritarios anotaban otra rotunda derrota en sus records, apenas lenificada por la esperanza de continuar jugando a las elecciones en 2012 para succionar, una vez más, los generosos senos del presupuesto público.

Coahuila, entidad cuna de la Revolución Mexicana, sigue honrando a sus raíces históricas y los coahuilenses perseveran con fidelidad en la tradición secular de sus mayores; si bien, elección tras elección, renace en el ánimo del electorado la expectativa de una posible victoria a costa del PRI, lo cual sería ciertamente difícil mientras las tribus adversarias sólo se apoltronen, como hasta ahora, a la espera de un milagro en las urnas.

El sueño blanco y azul de pintar con sus colores la norteña franja fronteriza tendrá que ser, si acaso se diera otra oportunidad, obra de tesón y convicción colectiva. En el interín podrían ensayar la siguiente receta: Mézclense varias toneladas de liderazgo terco, inteligente y decidido; una robusta militancia convencida y apasionada por un proyecto ideológico factible, sin sueños opiáceos. Quizás así la organización civil podría labrar las conciencias ciudadanas en trabajo de años con mucho, pero muchos trabajo de latente pertinacia y persistencia.

Sin embargo hay que reconocer que la vencida oposición política frente al PRI, no ha caído en las manidas recurrencias al fraude electoral. Por su parte las reacciones en la cúpula del PRI han tenido la virtud de ofrecer la colaboración de su futuro gobierno a toda la sociedad, incluidos los partidos opuestos, en beneficio del Estado y de los coahuilenses. Con ello y las reacciones generales ante el triunfo de Rubén Moreira se hará honor a la habitual ponderación política del nuevo gobernador y a la seriedad de sus intenciones. Que sea para bien.
30 Junio 2011 04:00:07
Elecciones, reacciones y predicciones…
Una vez más nos encontramos al umbral de un día clave en toda vida institucional: la elección de gobernador de la entidad y la integración de su Poder Legislativo estatal. El ambiente aparece entusiasta y positivo, aunque también prevalezca la impresión de vivir una adolescencia democrática en la Suiza de América Latina, o sea en el paraíso de la democracia.

Después de un corto período de propaganda electoral, ayer culminó el plazo fijado por la autoridad para legalmente hacer las propagandas políticas. Los días siguientes serán dedicados, tanto por los candidatos como por los partidos políticos, a organizar estrategias electorales para comparecer en el tribunal de la verdad, donde nos esperan unas cajas llamadas urnas con su hendidura superior entreabierta, para que allí depositen los calificados ciudadanos su voluntad final convertida en sufragio.

Los candidatos a gobernar Coahuila y quienes buscan ser representantes populares, no son entes improvisados en el manejo de la política. Todo candidato sabe que requiere poseer un mínimo de cultura y experiencia política para poder comunicar con claridad su mensaje ante el pueblo. Deben saber cómo proponer y cómo convencer a los electores de que ellos son la mejor opción política en esta nueva oportunidad de elegir. Y más seguro será si el proceso electoral se presenta aseado de trucos indebidos.

No los veremos, aunque preexista ese artificial ambiente electoral que no resulta un buen indicador para el desarrollo tranquilo de los comicios. Tenemos varios años de vivir bajo la constante amenaza de la inseguridad pública, lo cual desdice el diario alarde verborreico del presidente Felipe Calderón, quien insiste en ponderar los avances de su gobierno contra el crimen organizado. Tampoco es un acierto la conducción política del Partido Acción Nacional, al cual pertenece Calderón, cuando a éste le hemos visto parcial, indeciso, errático y no obstante pugnaz; actitudes opuestas a las que espera la sociedad del conductor político nacional en los presentes días.

En México el partido oficial es Acción Nacional, sin embargo éste elude su responsabilidad de constituirse en un paradigma de buena política frente a las otras organizaciones políticas nacionales. El concepto de la oportunidad política y de la unidad, que representan los comicios estatales y nacionales, no aparece claro ante nadie, incluidos sus mejores afiliados.

Existe, sin embargo, algo que no podemos soslayar: La suspicacia corre de partido en partido. Ninguno cree que los comicios del día 3 de julio vayan a ser limpios. Los dirigentes de cada organización política apuestan al fraude sin excepciones: El PAN, sobre todo, acusa al PRI de poseer una larga cola de amañadas elecciones, pero no se aplica, en debate abierto, a analizar las circunstancias políticas en que pudieron desarrollarse dichos eventos electorales.

El PRI no tiene por qué comer ansias para enterarse del desarrollo y resultados electorales del próximo 3 de julio del 2011. Ese día seremos testigos de un buen comportamiento ciudadano en las urnas; después leeremos las crónicas sobre las mismas en la prensa escrita diaria, y las escucharemos en la radio y en la televisión. Sin embargo, hay un reconocimiento general que el Revolucionario Institucional mantiene considerable ventaja sobre los demás competidores. Y eso califica para el triunfo.

*“Nicolás Zúñiga y Miranda vivió entre los años 1860 y 1927. Candidato a la presidencia durante varias reelecciones de Porfirio Díaz, se creía legalmente electo (y) despojado mediante el fraude; esta circunstancia y sus excentricidades, como un aparato para predecir sismos, lo convirtieron en personaje pintoresco de fines del siglo XIX y principios del XX. (….) En 1896 fue encarcelado, pues se temía que encabezara una revuelta. En 1909 ofreció sus servicios a los reyistas, quienes no lo tomaron en cuenta. Después de la caída de Díaz siguió su costumbre de participar en las elecciones presidenciales, y aún llegó a obtener unos votos en las de 1917. A fines del siglo XIX fundó el periódico semanal ‘El Incensario’”.

Fuente: Diccionario Enciclopédico de México.
09 Junio 2011 04:00:56
Ni pongo ni quito rey
Jorge Hank Rhon no es un hombre cuya simpatía y antipatías sean gratas, plausibles o punibles. Su padre, el profesor Carlos Hank González, tuvo la habilidad de hacer riqueza y multiplicarla. Tras su fallecimiento, los herederos recibieron un gran patrimonio que los convirtió en hacendados, en capitanes de industria o simplemente en ricos y ricas.

De no haber sido millonario el señor Hank Rhon, bien podría ser tildado de flojo o de tonto; pero aún con tales deméritos, la ley manda y mientras exista causa jurídica suficiente para ser enjuiciado, solamente podría recibir lo que los códigos otorgan a todos los ciudadanos. Mas a Hank Rhon le tocó la buena o mala suerte de nacer rico, hijo de rico y heredero también muy rico por la vía del legado testamentario de su difunto progenitor; Jorge Hank Rhon pudo disponer de bastantes recursos monetarios para llevar una buena vida, que también disfrutará su esposa, hijos y nietos que ya hace tiempo gozan la calidad de vida que sus predecesores soñaron para ellos. Las relaciones políticas, económicas y sociales de su padre acarrearon a Jorge Hank Rhon buenos socios, buenos negocios y excelentes relaciones dentro del poder público, lo cual, no obstante, no pudo aprovechar para construirse sólido protagonismo político.

Quizás Hank entendió que Ése no era su camino y dedicó su poder económico y su esfuerzo personal a erigir otro tipo de empresas, de las que también chorrearían las utilidades a que él estaba acostumbrado. Por ejemplo los hipódromos, los casinos de juegos de azar y toda la relativa parafernalia que aderezan estas inversiones.

Por lo pronto Hank se irá a apoyará en la disonancia de pareceres en torno a su aparente malhadada aprehensión. Los más leídos comentaristas de las cosas públicas disienten al comentar en sus espacios periodísticos sobre si la invasión de su domicilio y su aprehensión tuvieron un origen político y aún atreven pronósticos sobre el futuro judicial del caso. Todo está en estudio ante el juzgado de primera instancia federal y su criterio marcará caminos a los siguientes pasos legales.

Qué si el presidente Calderón usó el caso como maniobra política a favor del PAN, qué por lo contrario fue el PRI quien lo aprovechó para acarrear agua del electorado hacia su molino. Ya veremos, y diremos más; por lo pronto se intuye que no va a ser fácil para el Ministerio Público Federal sacar con bien al hijo de don Carlos Hank González. Como decían nuestros ancestros, cuando tenían una opinión y no querían comprometerla: ¿Yo? Ni quito ni pongo rey pues, en estos tales tiempos, todo podría ser posible.
02 Junio 2011 04:00:27
Entre el puerto y la cañada
Como antes ha sucedido año tras año, en la Sierra de Arteaga el bosque ha estado en llamas; sólo que a diferencia de otros años, no fue posible lograr un rápido control del fuego. Fue un siniestro conocido, pero generalizado impidió la eficacia de los grupos apaga fuegos, por más decididos que estuvieran. Sin embargo fue posible apagarlo parcialmente, después de varios días de inquietud y dudas. El viento y las altas corrientes de temperatura desbocada llevaban la contra a las autoridades y a los voluntarios. Y así no resultaba fácil levantar la bandera de “fuego controlado” a pesar de las docenas de esforzados brigadistas que extremaban sus ahíncos en la tarea de extinguir el fuego que amenazaba a toda la Sierra de Arteaga.

La fuerza humana haría lo posible y lo imposible por sofocar el incendio y a veces parecía neutralizar la acción de los grupos de brigadistas, que lo cercaban con zanjas profundas en su afán de evitar la invasión ardiente hacia áreas no encendidas; pero al registrar un adelanto, la espesura nemorosa empujaba con el nuevo impulso de los ventarrones que acicateaban los enrojecidos tallos, los resistentes troncos y las ramas crujientes, que igual obrarían como vasos comunicantes, pues al contrario de disminuir acrecían las áreas de potenciales igniciones.

Existe un tácito acuerdo de solidaridad entre las comunidades serranas, en cuanto al auxilio mutuo en casos de incendios peligrosos entre las huertas y dominios  vecinos e inmediatos. Igualmente en los primeros días de aparecido el fuego decidió el gobierno estatal el arrendamiento de unos tres helicópteros y avionetas equipadas para remolcar continentes de agua para dejarlos caer sobre las áreas forestales incendiadas en proceso de incendio. Cada vez, progresivamente, éste y otros meritorios esfuerzos devinieron caros, pesados y poco útiles. Los tres niveles de gobierno permanecieron en lucha contra la propagación del fuego en el bosque, el cual habría quemado ya cientos de miles de hectáreas boscosas.

Luego de varias semanas de contemplación desde lejos, el presidente de la República decidió aproximarse a la zona de la quemazón. A un tiempo, lo igual hicieron las brigadas humanas que estaban al cuidado de los bosques.

Al cumplirse seis semanas, algunas avionetas aterrizarían sobre el desierto; asimismo hubo un par de helicópteros, que volaban en plan de observación. ‘Viene preocupado este buen hombre’ dijeron los  campiranos, agudos observadores, refiriéndose al jefe del Poder Ejecutivo Federal.

Otros rancheros responderían: ‘pues que se acerque más para nos ayude más en concreto’.

Preocupados por la inminencia de una incineración extensiva, llegó a Saltillo el responsables de la Comisión Nacional Forestal que encabeza Juan Manuel Torres Rojo. Con él viajó el doctor Juan Rafael Elvira, ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales: (SEMARNAT) para adentrarse de la grave situación en la serranía arteaguense.

El doctor Elvira evidenció involuntariamente la causa de que persistan las condiciones de riesgo en esta región de Coahuila: Hacen faltan las decisiones ejecutivas en dichas dependencias para un trabajo efectivo en casos como los incendios forestales; es mucha y lenta la tramitología que los  funcionarios intentan aplican en las contingencias.

Pero los coahuilenses bien sabemos que esta lenidad abre la puerta a otra fatalidad pues pone en las manos del futuro las decisiones importantes que deberían tomarse ahora. Ya fueron incineradas varios cientos de miles de hectáreas más millones de árboles la mala suerte nos ha colocado en el filo de una tragedia ecológica, ahora sólo faltaría que la burocracia federal nos diera un empujón final hacia el abismo.

Persiste, sin embargo, el recuerdo de las epopéyicas palabras pronunciadas el doctor Elvira: ‘No permitiré el incendio de la Sierra de Arteaga’. Mayor inocencia política no se había escuchado en Coahuila.
19 Mayo 2011 04:00:33
Política Responsable
El lunes 16 del presente mayo se iniciaron las campañas políticas por la gubernatura de Coahuila. En eventos distintos y distantes fueron proporcionalmente concurridas y escuchadas las palabras del candidato del PRI, Rubén Moreira Valdez. Un  poco menos se atendieron las del panista postulado y desde luego,  casi inadvertidas, las pronunciadas  por el abanderado del Partido de la Revolución Democrática. Inexistentes para las audiencias fue la verborrea optimista de los que juegan por  la chiquillada: no hacen bulto aunque después exigirán una amplia reciprocidad en posiciones plurinominales.

Desde la promulgación de la esforzada Carta política expedida en 1824  se estableció el derecho de los mexicanos a un voto libre y secreto para elegir funcionarios y organizar comicios democráticos, la realidad reconocida era qué, en aquella época, los mexicanos apenas teníamos epidérmicas nociones sobre los sistemas electorales que pudieran aplicarse en un país que recién estrenaba su carta de independencia  otorgada por la monarquía ibérica.

Cuando en México las elecciones empezaron a tener cierta formalidad democrática, se concentró la filiación ciudadana en el partido Nacional Revolucionario constituido en 1928, el cual desde entonces y por muchos sexenios y trienios, triunfó en todas las elecciones federales y estatales. Pasados los dichos años tricolores, ya en 1939, algunos grupos sinarquistas y de acción católica fundarían el Partido Acción Nacional, amparados en los virginales colores azul y blanco para bregar contra el PNR, que seguía eslabonando victorias electorales.

Sin embargo persistía la inquietud política en algunos sectores ideológicamente contrarios a la filosofía política y social del llamado “partido oficial”. Antes de los años 50s. había surgido la idea de dar nueva vigencia al sinarquísmo, por una parte, o entre las mismas filas revolucionarias se debatía la idea de integrar otro partido, el Nacional Enriquista que patrocinaba el general Miguel Enríquez Guzmán, un militar decidido a disputar la presidencia de la República al entonces secretario de Gobernación del presidente Miguel Alemán Valdés.

El PRI, sin embargo, mantuvo una gran fuerza política. El sexenio alemanista había desarrollado mucho a la sociedad mexicana tanto en aspectos económicos como sociales, culturales  y políticos. Crecía mucho la República y no obstante, entre los ciudadanos, se sentía la falta de acciones democráticas que incorporaran nuevos liderazgos. Las elecciones del 2 de julio de 1952 fueron dinámicas y controvertidas, pues el candidato del partido ya entonces conocido como PRI controlaba los aspectos políticos con su fortaleza reconocida, pese a algunas fuerzas opositoras.

Las elecciones de 1952 no fueron totalmente blancas ni pacíficas. El día después de los alborotados comicios los partidos de izquierda, de derecha y de algunos grupos militares organizaron una gran manifestación en repudio del llamado “candidato oficial”. Ese mismo día el Presidente Alemán solicitó la intervención del Ejército y convocó a sus antecesores en la Presidencia para que influyeran a favor de la paz nacional, lo cual reforzó el hecho de que el alemanismo contaba con el apoyo del pueblo. El mundo y los países líderes de la economía y de las fuerzas militares preparaban, a su vez, la trama económica sobre la que el mundo, hasta entonces irritable y económicamente quebrado, giraría para lograr prevalecer como hasta ahora prevalece.

En el México actual las inquietudes sociales y políticas tienen el control de las instituciones democráticas que organizan las elecciones. Ni en Coahuila, ni en las otras entidades estatales de nuestra República, se avizoran intentos de una dolorosa rijosidad. Las diferencias políticas permanecen montadas en una realidad humana y conciente; ¡que no la turbe la irresponsabilidad de una política equivocada!
12 Mayo 2011 04:00:53
Qué bonitas mañanitas
¡Qué bonitas mañanitas le trajeron, comadrita!... ¡Ay qué flores más hermosas, qué riquísimo bouquet, conservan bien el aroma y no se ajan, ¡viera usted! Y esa caja tan hermosa ¿qué cosas no contendrá? De seguro un regalote que sus hijos mandarán.  ¿Y su viejo qué le trajo? ¿Quién fue que en la mera puerta entonó las mañanitas que el rey David ya cantó? …

A ver comadre la caja: ¿Es acaso un guarda joyas y tendrá dentro un reloj?

¿Un collar de finas piedras? ¿O un colgante lucidor? Cuente, cuente, comadrita, no haga del pecho un cajón, ni se lo guarde en la mente, menos en el corazón. Hable, diga, ya sabemos que el compadre le cantó todas las canciones lindas que en su juventud oyó: Aquellas que Pedro Infante con “La Chorreada” entonó…¡Ay compadre! qué optimista de veras que amaneció. Mejor platíqueme el gallo que le trajo su señor y díganos las canciones que, en fecha tan señalada, el comercio dedicó por dar un gusto a las madres; dizque en vía compensatoria por tan larga trayectoria de trabajos con que Dios las “bendició”.

Y fue así que todo se repitió: Madrugar, bañar los críos, encender de amor la flama, hervir temprano el café y calentar el comal; que a todos nos gusta asá, las tortillas que no esperen y el almuerzo sazonado. A su esposo, (mi compadre) bien haría en despertar con gritos y malos tratos (no hay otra forma eficaz) “ya son las siete, ca’rajo, ¿no te vas a levantar?” Date prisa huevonazo que ya es hora de chambear”.

Y  ella se fue a cocinar un guiso en la cacerola y murmuró “ya cuando sola yo esté iré a ducharme porque al menos por este día ya sudé lo que sudé”.

Luego habrá de decidir cuál atuendo se pondrá para ir al centro escolar, a hablar con la directora, y a recibir el reporte de riñas que en mala hora su güerco lo conquistó. (Un reporte de conducta, no malo pero sí peor.) Castigarlo y perdonarlo, ¿qué más podríamos hacer? Luego volver a la casa, y organizar el trabajo y salir hecho el carajo por hijos propios y ajenos: Los habremos de atender. Y a cumplir las comisiones que nos endilga la escuela y así las congregaciones de nuestra querida Iglesia. De esta manera discurre el quehacer con que ya honramos a nuestras madres queridas desde muy temprano el día: Con los niños, con la escuela y el partido a luchar, porque a nuestro candidato al triunfo hemos de llevar. Y para eso ¿queda tiempo? Yo digo que no hay lugar, pero después me conformo: Las madres hacen de todo menos ir a descansar.

Ya no miran las novelas. Todo se les va en “chatear” con la mamás, con la suegra, con las amigas y el mar de contactos nuevos que aparecen en e-mail, en el gogle, en el twitle y el chismoso wuikiliqui que goza ajeno acaecer y todos perdemos tiempo, mas de pronto ¡ah qué caray! es la hora en que los cuates suelen llegar a cenar y a ver el futbol caliente y taquear, taquear, taquear. En la tele y en los campos todo es uno cuando empieza. “Me canso nomás de ver, lo mucho que debo hacer” dice la santa comadre; mi marido hasta la madre de tequila y de mezcal, y él se levanta, y sorprende lo que escucha muy clarito en sus orejas la dama: “Tómate una pastillita de ésas para no encargar”. Estáte ya condenado, contesta la ama de casa,  van a venir los compadres y algo habrás de preparar. Ya no duermas, desgraciado... No durmamos dijo la otra; para poder disfrutar hoy que es el Día de la Madre las hemos de festejar.
05 Mayo 2011 04:00:41
Cosas de ver, de oír y de leer…
Ya no es posible decir, como aquí se decía antes, “en este pueblo nunca pasa nada” Aquí si vemos que pasan cosas, y aunque no todas sucedan en el estrecho ámbito de nuestra localidad, son motivo para estimular los rumores pueblerinos. Consecuencia de la modernidad, nuestras patrias chicas semejan grandes universos; y todo es a causa de la televisión que nos acerca espectacularmente a lo importante en cualquier país, así sea el más alejado de la tierra.

El lunes pasado vimos desde nuestras casas varios sucesos notorios y publicables, dignos de difusión y comentarios; acaecidos como la realización de la vindicta pública que los mandatarios vecinos del Norte habían jurado y propalado contra Osama Bin Laden, el jefe de la mafia terrorista Al Qadea que fueron autores intelectuales y de facto de los ataques aéreos del 11 de septiembre del año 2001.

Recordemos que ese día varios fanáticos asiáticos preparados y programados atacaron traicioneramente a los Estados Unidos con una triple embestida aérea y suicida, que la TV mundial filmó y transmitió puntualmente: El ataque había destruido las Torres Gemelas de Nueva York, iconos del capitalismo norteamericano. Luego vimos por la misma TV la tercera agresión aérea de ese día, que afectó instalaciones administrativas del Pentágono.

A cuatro meses de cumplir el décimo aniversario de dichos ataques terroristas, el mismo presentador de noticias del mexicano canal 2 de televisión ordenó exhibir el rollo fílmico de los mortíferos hechos. Y diez años después igual informó López Doriga ante sus veedores y oidores las incidencias de la jurada acción punitiva de Estados Unidos, cuyos mandatarios no pudieron ocultar su satisfacción; igual fue el resultado de la observación hecha por el presidente de USA Barak Obama y sus principales colaboradores en materia de seguridad.

En fin, como una noticia así no llega sola, y menos cuando coincide con el ceremonial católico que elevó al difunto Papa Juan Pablo II a la eminente categoría de “beato” esto significó para la televisión otra oportunidad de mejorar su rating y para la jerarquía eclesiástica devino un nuevo vivir, morir y revivir en la antesala de la santidad.

En el mismo día los consabidos medios electrónicos mostraban el espectáculo de los esponsales del príncipe inglés Guillermo de Gales, de la dinastía Wìndsor, que fue nacido en el matrimonio del príncipe Carlos y de su esposa la afamada Diana Frances Spencer, princesa de Gales. Más jóvenes y atractivos, Guillermo y Kate Middleton fueron bien recibidos por la comunidad inglesa, aunque nadie supo, o ha sabido, si tuvieron, y una feliz luna de miel y en dónde.

La dinastía Wíndsor constituye el “top”, la cima cúspide de la clase social europea, y sin embargo sabe compartir con su pueblo las preocupaciones y alegrías del sistema de monarquía constitucional. Jorge VI presidía en 1924 el primer gobierno laborista, aunque el apellido Wíndsor fue escogido por el secretario privado del Rey. Los parientes llevaban los apellidos alemanes Sajonia, Coburgo y Gotha; sin embargo dicho secretario aconsejó renunciar a tales apelativos para evidenciar sus sentimientos contra Alemania durante la primera guerra mundial.

EN 1936 el Rey Eduardo VIII renunció al trono para casarse con la estadounidense Wallis Simpson, bella y buena persona pero mal comprendida por las peores lenguas inglesas, quienes la malquerían por ser “plebeya, divorciada y descocada” Jorge VI, no obstante ser nervioso, tartamudo y aficionado al guisqi Jorge aceptó la corona, gobernó tres años y renunció para cederla a Isabel II, dama fría y calculadora que ganó prerrogativas incalculables para la monarquía, si bien no las ejerció durante su reinado.

Como verán los lectores, aquí no falta tema para el “güirigúiri”.

La televisión y la nobleza inglesa nos nutrieron con comentarios que los simples ciudadanos ya habíamos escuchado en los mejores molinos de nixtamal. Nos despedimos hasta la próxima Hora Cero en que glosaremos otras cosas de ver, oír y leer en nuestro discreto medio político y social.
28 Abril 2011 04:00:14
El tiempo la memoria y la elección del 3 de julio…
Corren los días y apenas nos damos cuenta de su acelerado tránsito. ¿Qué tanto tiempo hizo que celebramos la navidad y el año nuevo? Fuera poco o mucho, nos daría lo mismo. Fluyeron horas, días, semanas, meses y años. Y nuestra propia existencia avanzó veloz; tanto que, de ella, sólo registramos lo más importante, sin fijarnos en los detalles que nos trascienden.

Al no recordar con precisión lo que hicimos en cada uno de tales días, nos alarma nuestra desmemoria; y más nos preocupa cuando, en paralelo, soslayamos las decenas de años que, ahora, nos abruman. Ya arrancamos del almanaque cada una de las trescientas sesenta y cinco datas que contiene y que nos atañen. Tantas han sido que fingimos sonreír ante la acumulación de sumandos en cada uno de nuestros aniversarios. Por ello, celebrémoslos o no, quienes los tienen bien presentes quizás son nuestros acreedores, o las personas que antes nos han querido y ahora nos malquieren. Así es la vida.

¿Qué son ahora de Éstas y otras palabras de honor? Aire y saliva cuando mucho: Las personas firman documentos crediticios y ofrecen pagarlos en un plazo inmediato; pero incumplen, no lo hacen. Prometen mantener cerrada la boca ante una personalísima imprudencia, confesada por otro de sus amigos y a pesar de la promesa de sigilo, no se realiza el favor solicitado. En la mayor parte de los compromisos toda acción directa o solidaria quedará en la nada, lo hablado se olvidará, las promesas serán incumplidas, lo atestiguado será divulgado y obviamente jamás se respetan estos compromisos. Por esto conviene volver a practicar los buenos hábitos en las relaciones humanas: Cumplir lo que se prometa, o no prometer lo que no sea posible cumplir.

Véase como actúan algunos partidos políticos, ahora que están a punto las elecciones estatales. A pesar de que participan ocho o diez o no sé cuantos más organizaciones políticas, no sabemos de un mensaje positivo, aprovechable, en la campaña de Acción Nacional, pues la precaria miga que guarda su ideología quedó pulverizada en casi doce años de quiméricas promesas, además incumplidas. Los dicentes -ideólogos- han usado contra el PRI la misma socarrona dicacidad con la cual combatieron al Partido Nacional Revolucionario en 1928 y 29, al Partido de la Revolución Mexicana en 1938 y 1945 y finalmente ahora reproducen la fraseología dirigida contra el actual PRI desde su fundación en el año 1946.

Hoy el PAN recurre a los tiraderos de basura y garabatea en recortes de papel un -mensaje político- dirigido a combatir la candidatura de Rubén Moreira Valdez a gobernador de Coahuila. Cuando esta postulación se gestaba en el PRI la gente se extrañaba: ¿Un hermano sucede en el cargo a otro hermano? ¡Es esto posible! Leí entonces las varias constituciones coahuilenses ya periclitadas: Desde la de 1827 dirigida a estructurar y regir al entonces Estado Libre y Soberano de Coahuila y Tejas: No contenía ninguna prohibición que impidiera a un hermano, ni siquiera a un pariente lejano, la sucesión en el Poder Ejecutivo del Estado. Tampoco lo establecía la Constitución de 1918, aprobada y vigente en 1917. En el año 1943 se revisó la Carta Magna coahuilense, y se incorporaron algunas reformas constitucionales que establecían nuevos términos temporales en el ejercicio de los gobiernos estatales, hasta por seis años y en tres años para los ayuntamientos. De lo otro que platicamos, nada.

Si Rubén Moreira Valdés gana la elección del 3 de julio, lo que es posible de acuerdo a las encuestas realizadas en Coahuila por las más serias empresas consultoras de opinión pública, nada habrá en el campo de la legalidad que evite el triunfo del licenciado Moreira. Y mire usted, asombrado lector, yo tengo un pálpito: El también profesor Moreira podría llegar a ser uno de los mejores gobernadores de Coahuila en los 200 años que separarán a 1827 del 2017. Sería todo un récord transecular, a pesar de que hayan existido, como existieron, muchos otros mandatarios de prestigio.
14 Abril 2011 04:00:48
Si nos hemos de morir
Comparezco ante ustedes como deudor por la segunda parte del pensamiento del doctor brasileño Drauzio Varella, premio Nobel en ciencias, algo más del orden ético que del etílico o gastronómico. Él decía en el primer episodio de su código respecto a la ingesta del alcohol y comidas grasas, pues ambas nos gustan y podremos disfrutarlas, ya que “…después de los 50 años de edad el alcohol mejora la calidad de vida” y más aún cuando bebemos en compañía de las personas que apreciamos, pues el efecto feliz se duplica, y por lo tanto reduce el riesgo de malestar. Ora que si abusamos de las gordas de harina, de las carnitas, de los chorizos o del mismo trago, el efecto será contrario y más rápido, pues pronto nos podríamos ver entre cuatro velas.

Todas las pautas son útiles, pero sin exagerar ni dogmatizar. Nada hay más chocante que esmerarse en preparar una alegre convivencia para tus amigos, y que éstos lleguen al evento cargando un pequeño paquete de piernas de pollo, un filete de pescado o algunas pechugas de gallina y muchas disculpas: “Es que el asado al carbón es muy grasoso, y el doctor sólo me autoriza un par de tragos” De esto comenta el premio Nobel: “Nada reemplaza la alegría y el placer de departir con quienes te quieren, ni hay grasa o trago que no se pueda metabolizar en un buen rato de esparcimiento. Los mecanismos de compensación de nuestro cuerpo todavía son poco conocidos, pero la experiencia dice que si lo disfrutamos verdaderamente, aquel pecado mortal se transforma en venial.

Lo bebido y lo comido nadie nos lo quita, siempre que no abusemos de ello. Esto es absolutamente cierto. Pero igual son los abusos: “Las malas noches, las parrilladas, la bebida, la fumada y los excesos de todo tipo van a cobrar réditos caros, tarde o temprano, y podrán hacer de nuestra vejez una vida muy dolorosa, vergonzante e infeliz, no sólo para uno sino para toda tu familia”. Otras pérdidas resultan verdaderamente dolorosas: La principal es la soledad. Parece ser común que las parejas no lleguen juntas a la vejez; alguien tiene que irse primero y con esto se desequilibra el statu quo de la existencia: Comenzamos a ser una carga para la familia.

La recomendación del doctor Varella es que quienes estén en el caso no pierdan el control de su entorno, en tanto subsista una elemental lucidez. Esto significa, por ejemplo; “yo decido a dónde y con quién salgo, que como, cómo me visto, a quién llamo, a qué hora me acuesto, qué leo, en qué me distraigo, qué compro, en dónde vivo, etc, pues cuando no podamos o dejemos de hacer esto nos transformaremos en plomos, un lastre en la vida de los demás”.

En síntesis: “si nos hemos de morir, vamos enfermándonos”.
07 Abril 2011 04:06:08
Lo que conviene a nuestra salud
¡Quién de joven llegaría a pensar en la muerte, en su propia muerte, o en la muerte de los ascendientes consanguíneos? Nadie, pues desde niños sabemos que morir es un suceso fatal e ineludible, aunque siendo jóvenes lo imagináramos lejano y en el paroxismo optimista, propio de esa edad,sólo creíamos que nos faltaba mucho para palmar o llegar a ser viejos, esto con todas las limitaciones y malestares que acompañan a la ancianidad.
¿Cuándo empieza uno a decaer física y/o mentalmente?...El oncólogo brasileño Drauzio Varela ofrece las siguientes opiniones: La tercera edad se inicia a los 60 años, aunque el márqueting comercial de algunas empresas lo adelanten a los 55 años. Se supone luego que la tercera edad concluye a los 80 años, así que cuando empieza la vejez alcanzamos la cuarta edad. A los 90 años seremos longevos y la clasificación sólo concluirá cuando muramos, o cuando alcancemos, si se vale soñar, con ser unos bultos centenarios.

La ciencia avanza y ahora nos toca ver, o saber, sobre la supervivencia de muchas personas casi centenarias quienes admiramos y respetamos. Progresivamente, al mismo tiempo, muchos caminaremos a lo infinito con el paso lento a que avanza  nuestra edad hacia la longevidad y la defunción…cuando Dios quiera. Sin embargo aún es posible disfrutar de una vejez saludable, según el doctor Drauzio Varella, pues nadie está totalmente sano después del medio siglo de vida. La  plena salud es un atributo de la juventud. Los adultos mayores que sufrimos uno o muchos achaques propios de cada edad, bien lo sabemos.

Y advierte el doctor Varella con sabiduría: “Así las cosas, se trata de envejecer saludablemente, conviviendo con achaques controlados y sin complicaciones” Ahora qué, si lo que deseamos saber es cuánto viviremos y cómo llegaremos a esa edad, debemos recordar o ver a nuestros viejos. La carga genética es fundamental para arriesgar un pronóstico de vida futura; según nos alimentemos, de acuerdo a los naturistas.

No les falta razón, opina el doctor Varella, y ejemplifica: “Si además de tener carga genética te empujas 3 ó 4 cucharaditas de azúcar en cada café que tomas; saboreas todos los pellejitos del pollo a la brasas y te relames con los chicharrones de los sábados, estás convirtiendo a las arterias de tu aparato circulatorio en el equivalente de una cañería de gaseosa chupada; entonces no existe una buena circulación y, obvio, tampoco habrá oxigenación. Otro si digo: Envejecimiento pulmonar acelerado o prematuro”.

Un buen desayuno, una buena comida y una pésima (mínima) cena son claves para equilibrar tu medio interno. Así que deja de zamparte un lomo salteado doble en cada reunión. (¡Y que viva el trago!) Aparejada a la dieta está la bebida. Consejo: “Abandona todas las gaseosas; esas las pueden tomar los jóvenes, nosotros no. Todas las gaseosas tienen carbonato de sodio, azúcar y cafeína. A nuestra edad estas sustancias hacen zapatear al páncreas y al hígado hasta desgastarlos. Tomar limonada, jugos, y aún cerveza; es preferible ya que estas bebidas se hacen con agua hervida, tienen componentes naturales  (mensaje para los hipertensos) y carecen de sodio”.

Por otro lado está la evidencia clínica que demuestra que un consumo moderado de alcohol, después de los 50 años, mejora la calidad de vida debido a tres efectos definidos: Es un vasodilatador coronario, disminuye el colesterol y es un moderado sedante. En consecuencia, a la hora que te acomode, y siempre que no vayas a manejar después, échate una copa: El doctor recomienda el güisqui, un vino rojo y un aguardiente que no sea de uva; así evitarás la nitroglicerina para cuidar tus arterias, las estatinas para bajar el colesterol o el valium para estar tranquilito (a) pues todo esto se consigue con un buen trago, y si lo tomas en  familia el efecto se duplica. (Consumo moderado quiere decir uno o dos vasos, o copas, nunca más pues el alcohol tendrá el efecto contrario)

Estas recomendaciones llegaron a mi computadora por medio de la internet; las envió mi hijo Jorge y no creo caer en plagio al repetirlas para beneficio de mis lectores. Son “recomendaciones para los (hombres y mujeres) que están en la madurez de la vida” tal y como las ha expresado al doctor Óscar Frese Escutia al médico brasileño Druzio Varella. Sin ofensa digo que casi todos los internistas que conozco comparten estas ideas. El próximo jueves, si no hay reclamación alguna, expondré las últimas partes del texto.
17 Marzo 2011 04:06:44
La vida que se juega
Habló con este columnista un pequeño un grupo de sus amigos. El tema bordó sobre algunas cuestiones difíciles de dilucidar: En lo moral, en lo social y en lo personal. Ellos  forman parte de un equipo numeroso de personas preocupadas por la conducta colectiva,  individual y familiar e integran una asociación civil que persigue el mejoramiento ético y moral de la sociedad moderna, mediante pláticas a pequeños, medianos y grandes grupos en los que un enterado conferencista aborda las difíciles recetas del comportamiento humano que ahora mismo deberían regir, en estos tiempos tan difíciles.

La misión es “promover la superación integral de la persona, basada en la convicción de que sólo quienes desarrollan continuamente todo su potencial humano pueden ser constructores, en su familia y en su comunidad, de un mundo mejor y nuevo”. Para ello este activo grupo se vale de las palabras que describen, ilustran y comunican ideas que a todos sirven, especialmente cuando se trata de conformar, reformar  o crear condiciones ideales para una convivencia armónica de la sociedad en que se vive.

¿Y cómo hacerlo? Un cuaderno informativo para las personas interesadas lo explica con amplitud. “Se trata de fortalecer las conciencias de los seres humanos mediante la asunción de los conocimientos necesarios para alcanzar, por medio de la dignidad y apertura individual, valores que los lleven a trascender frente a los demás; y para ello cada interesado deberá cultivar su determinación de formarse integralmente; para promover una mayor participación inteligente, equilibrada y responsable en el progreso de la familia, de la sociedad y, por consiguiente, de la patria.

Hay tres niveles de programas y talleres: Para la mujer, para los jóvenes y para los varones adultos, los cuales  se desarrollan en charlas, conferencias y sesiones colectivas de trabajo. El objetivo principal es elaborar un proyecto de vida concreto, personal y significativo, que incluya los ocho valores ANSPAC: Físico, económico, intelectual, afectivo, social, estético, moral y espiritual. Cada uno de estos aspectos deberá responder a las siguientes preguntas personales: ¿Qué quiero ser? ¿Qué quiero lograr? ¿Cómo voy a lograrlo? ¿Cómo voy a conseguirlo? Y ¿Para qué quiero lograr estas metas y objetivos?

Estos objetivos tienen una vía para lograrlo, y por ello se organizan las conferencias, charlas y talleres. ANSPAC cuenta en la actualidad con sesenta y tres sedes en la República Mexicana, con 126, 415 socios que laboran en cerca de cinco mil unidades de estudio. Hay una proyección internacional de estas tareas mediante dichas que cubren a Estados Unidos, México, República Dominicana, El Salvador, Costa Rica, Venezuela, Chile, Perú, Argentina y Brasil.

En México existen 67 comunidades trabajando en esta causa no política, si social, cuya misión es, como se ha explicado aquí es “promover la superación integral de la persona, basada en la convicción de que sólo quien desarrolla continuamente su potencial humano, puede ser constructor en su familia y en su comunidad de un mundo nuevo y mejor para todos”.

Parafraseo las palabras del escritor inglés Paul Johnson: “Una vida de trabajo como periodista e historiador me ha convencido de que los seres humanos somos amos de nuestro destino. Nada tenemos ganado ni perdido de antemano. Cada cual debe jugar la partida. Pero como sabiamente observó Albert Einstein, Dios no juega a los dados. El juego de la vida se juega con las fichas del amor, la tolerancia, la fidelidad, la compasión, la paciencia, la aceptación del sufrimiento y la imaginación, además del coraje, son las fuerzas reales y poderosas de nuestras vidas, pero no se pueden cuantificar ni identificar con instrumentos de laboratorio”.
17 Febrero 2011 05:00:07
La Cancillería mexicana tiene la palabra…
Me preguntaron dos o tres personas en plena calle cómo veo el problema franco mexicano, referido claro a la tosudez del presidente Nicolás Sarkozy, quien trae entre ceja y ceja la intención de liberar a la joven secuestradora, Florence Cassez, anunciando que no parará en mientes para lograrla; pero digo yo: ¿En qué loca cabeza cabe crear un falso conflicto diplomático con México para que la guapa Florence sea declarada inocente.

de viajar a nuestro país con el propósito de ayudar a un su novio en la comisión de varios delitos gravemente penados, como el secuestro? A la postre el mandatario francés se encaprichó en que la citada mujer debiera salir absuelta e indemne si el Gobierno mexicano le ayuda cancelando su sentencia penal de 60 años de prisión, bien determinados por los tribunales mexicanos.
Fue éste un acto ingenuo y torpe que Sarkozy, entonces recién electo presidente de la Francia, se hubiera subido al avión del Gobierno francés, con su guapa esposa para litigar ante el Poder Ejecutivo Federal la pretensión de hacer cómplice a nuestro mandatario nacional, liberando a la delincuente entonces recién sentenciada, para devolverla a Francia en su jet oficial y ondearla como bandera de los derechos humanos al retornar al aeropuerto de Orly, en París.

Pero Sarkozy vagaba por los cerros de Úbeda al plantear su petición ante al presidente Calderón Hinojosa. Pensaría quizás en que Felipe Calderón sería un ingenuo.  O quizás ignoraba la tradición jurídica de nuestro país, heredada del liberalismo francés en el siglo de las luces.

Tampoco recordaría los triunfos del Ejército mexicano, primero en 1862 y cinco años después en 1867, cuando el Ejército juarista venció a las tropas de Napoleón III y soportó el fusilamiento de Maximiliano en el Cerro de las Campanas junto a dos oficiales mexicanos. De muy alta graduación, pero de muy bajas ideas conservadoras por su poco sentido patriótico: Peleaban contra México por Francia.

Sarkozy insulta ahora a nuestros tribunales, los llama irresponsables, sin que pasen por su sesera las recientes airadísimas protestas de sus propias Cortes judiciales ante el ridículo internacional en que las ha colocado

irresponsablemente. ¿En qué cabeza cabe hacer de un problema criminal la bandera de un conflicto internacional, que él mismo Sarkozy agravó por capricho e ignorancia del derecho de gentes? Además cancelar los 360

eventos previstos en el programa mexicano,  que ya constituían el cancelado -Año de México- para santificar a una mujer criminal, juzgada y sentenciada por varios delitos graves, significa agravar la dimensión de esos delitos y espesar su culpabilidad. Veremos ahora si nuestra cancillería logra defender bien el punto a favor de la causa mexicana.
20 Enero 2011 05:00:15
¿Quién inventó al tapado?...
Arduo, largo e interminable es el camino del sistema político nacional, siempre ansioso de alcanzar el ejercicio de una democracia plena. Las distintas constituciones políticas de la nación mexicana, desde aquella de 1824 hasta la muy transformada de 1917, plantearon y aprobaron normas generales que dieron aliento y esperanza al establecimiento de un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; modo consecuente al ideal republicano que los legisladores pudieron imaginar y plasmar dentro de sus circunstancias.

Para gestar, engendrar y dar a luz a la criatura primogénita que era nuestro país, el mismo que ahora vivimos, fue necesario mantener como empeño colectivo un proyecto que lo dotara con normas de conducta generales y particulares, que al ser acatadas y ejercidas en lo consuetudinario, hicieran viable el desarrollo económico, social y político de la República.

Sin embargo fueron las constantes convulsiones bélicas en los ya transcurridos doscientos años de vida independiente, las que estorbaron el ejercicio de una vida institucional mexicana, que podría haber resuelto nuestras diferencias para la unidad del pueblo y de sus instituciones políticas y sociales.

Nuestra historia es rica en paradigmas de armonía y también en ejemplos de lo contrario, lo cual, si se analiza, podría ilustrarse con nuestras formas de conducta social y política, en aras de soluciones positivas, siempre y a condición de liberarnos de aquellos traumas históricos negativos que todavía cargamos a cuestas. Este inmediato ayer y aquel otro remoto anteayer, se engarrotaron en nuestra historia y ahí deben permanecer, aunque los políticos insistan en resucitarlos al servicio de nuevas e irreconciliables pendencias.

Mucho se acusa al PRI por culpas del tiempo, el “tapado”, por ejemplo. Y en efecto, el tapado existía como un sistema monopólico para seleccionar presidentes de la República, gobernadores de los estados, senadores y diputados federales, alcaldes y diputados locales. Nadie mejor para describir este proceso de selección política que don Daniel Cosío Villegas, gran cronista de nuestra historia política. Este sistema electoral se basaba en un presidente de la República todopoderoso y en un partido político con idéntica fuerza, que además era muy unido y disciplinado.

¿Pero cómo funcionaba el tapadismo? Quienes consideraban estar en posición de ser destapados se obligaban a guardar discretamente tales intenciones. No las compartían ni con su madre y menos con sus hijos. Los “tapados” tenían amigos y enemigos, y de allí la exigencia del sigilo en el juego. Quizás algún presidente de la República empezaría por observar la conducta de quienes podían sucederlo en el cargo, pero el jefe de las instituciones políticas también guardaba silencio. Veía y callaba. Solitario, en la intimidad de sus habitaciones, pudo atrever algún apunte secreto, una especie de diálogo consigo mismo. O un monólogo. Y no era, hasta en los cimeros momentos de ese cuidadoso proceso de escogitación, que el presidente sólo se atrevería a destapar al “tapado” por medio de un disciplinado dirigente corporativo, como don Fidel Velázquez, el habilísimo líder de la Confederación de Trabajadores de México, quien pareció tener la “exclusiva” de aquella noticia.

El sistema funcionó en bien del elector y del elegido. En el caso del candidato presidencial, el destape del aspirante a presidente tenía lugar en los penúltimos días de septiembre, recién pasados los días patrios; alguno pudo haber acaecido en el mes de octubre, mas no recuerdo que hayan diferido el “suspense” del destape hasta el mes de diciembre, aunque a muchos aspirantes les hubiera caído bien el día dos del onceavo mes, o sea el mero día de los santos difuntos. Más muertos que los que no resultaron elegidos no habían.

Uno que jugó al “tapado” y no resultó elegido me comentó que para él, aquella situación había sido como saber que tenía un cáncer terminal. Los primeros síntomas lo asustaron en mayor grado que el diagnóstico final, pero como él decía: ¡Valió madre! ni siquiera me desmayé para morirme.

No fueron vicios los del PRI de los años 40, 50, 60 y 65, piensa el columnista, sino folclóricas tradiciones que habrían empezado con un presidente fuerte y muy celoso de su autoridad, como era don Lázaro Cárdenas. Plutarco Elías Calles lo había destapado (a Cárdenas) en los días difíciles del presidencialismo, pero el general michoacano superaría el poder de destapar para inventar el de volver a tapar, empezando con  el mismo general sonorense como cobayo.
13 Enero 2011 05:00:27
Sin tiempo para pensar
Nos pareció un juego, un engaño o una especie de sueño amenazador.

Hablaban del “cambio climático” y nosotros nos reíamos. Irresponsables, seguíamos haciendo, comprando y usando todo aquello que, nos decían, sería la causa de lo que sucedería muy pronto en el universo. ¡Pamplinas!, pensamos. Y cuando volvieron la primavera y el verano nos pareció un juego, un engaño o una especie de sueño amenazador. Hablaban del “cambio climático” y nosotros reíamos. Irresponsables, seguíamos haciendo, comprando y usando todo aquello que nos decían, iba a ser la causa de lo que sucediera muy pronto en el universo.
¡Pamplinas!, pensamos. Y cuando volvieron la primavera y el verano con su romántica tranquilidad y placidez, la premonición sólo dejaría algunas lluvias bienhechoras, que pensar nos ilusionó en que si durante años y siglos nuestro mundo había estado bien, normal, perfecto, nada podría haber en el inmediato o largo futuro que trastornara nuestras vidas, haciéndonos seres enfermos e infelices: Eso del cambio climático “sólo era un pesimismo fatalista”, insistimos: “Pero los científicos tuvieron razones fundadas para gritar el SOS que tanto fastidia. Y no, están locos, argüimos, pero seguimos gastando en gasolina, consumiendo energía eléctrica y tirando la basura a los arroyos y acequias, luego se iba con los aguaceros que la empujaban a los arroyos urbanos y después a las zonas rurales, contaminando todo en su discurrir. No aprendimos, porque creímos que así son los ciclos de la vida, pero que, sin embargo, la vida es buena, sea como sea. Los avisos han sido sorpresiva, inevitable e irremediablemente benignos: “Van a pasar los años y todo volverá a su cauce”, se nos ocurrió, pero al pasar los días, las semanas, los meses y lo que supimos en la infancia sobre todo lo que la naturaleza ha construido para el mundo, era bello y tranquilizante, aunque alguna vez nos hayamos sentido amenazados por episodios tormentosos, aquí mismo o en otras regiones del país.

El profesor Ildefonso recordaba continuamente y “a propo” al filósofo Séneca y sus veraces y hermosas metáforas marinas en su natal Córdoba: “No sufran, rescátense para si mismos”. “Arrebañen las horas con entre ambas manos. Así dependerán cada vez menos del día de mañana, ya que tienen bien asido el día de hoy”. También usaba una de las animosas expresiones de Séneca de cuando el filosofo “había sido náufrago antes que navegante”.

Ahora soy viejo y reflexiono en lo que dice Séneca por conducto del maestro Villarello: “No nos hacen sufrir las cosas, sino la idea que tenemos de las cosas”. “Tienen que leer, muchachos, pero no en forma apresurada porque es ineficaz”. “¿Han visto el paciente rumiar del ganado en la pradera? Fíjense en lo lento de su masticar y asimilar el alimento. Lean así los libros, muérdanlos con la imaginación, rumien los argumentos, manténganlos en sus mentes y vuelvan a ellos cada que lo necesiten; así serán más aptos para la felicidad y obviamente serán felices.

El mundo nuevo de los jóvenes carece de espacio y tiempo tanto para la lectura, como para reflexionar en lo que han leído. En estos años de cambios tecnológicos los muchachos parecen naufragar en las aparentes aguas mansas de la abrumadora información que reciben por medio de la electrónica. Tan veloz ha resultado que no disponen de tiempo para pensar en lo que escuchan o ven en la televisión, en los correos de la internet, en las redes sociales y por medio de los teléfonos, que ya no sólo son eso, sino todo lo que a usted se le ocurra. Véalos lector, embebidos en la pequeña pantalla mensajera del teléfono y en su diminuto teclado; ni siquiera tienen tiempo para pensar….+
02 Diciembre 2010 05:00:10
Una apuesta por el federalismo
El día de ayer, miércoles primero de diciembre de 2010, se cumplieron cinco años de la protesta del profesor Humberto Moreira Valdés como gobernador del Estado Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza.

En otras circunstancias la data pasaría como una fecha más del calendario, tal como sucedió en los casos de los gobernadores precedentes: Cuando alcanzaban las cinco años de su ejercicio gubernamental el quinto año parecía solamente un aviso preventivo, la hora de cerrar libros, cuentas,propósitos, programas y acciones de trabajo; el tiempo de pagar deudas vencidas y preguntar lo que se haría en espera de que hayan discurrido los siguientes meses para preparar y hacer la entrega formal del Gobierno a quien haya triunfado en los comicios al término de un ejercicio legal.

Pero se da el caso de que el gobernador Moreira no es un ejecutivo como los anteriores, ni el sistema político del partido en el poder es precisamente el mismo de antes; los tiempos son distintos, existen nuevas, diferentes y frescas posiciones de lucha. Moreira, el único protagonista enlistado en el PRI que ha manifestado su interés por postularse para ganar la presidencia del comité ejecutivo nacional, tiene ideas propias y propósitos claros para volver a hacer del Partido Revolucionario Institucional una máquina de ganar elecciones y recuperar la Presidencia de la República, ganando así una trinchera para rescatar las luchas sociales y políticas que interrumpió la alternancia del PAN; vale decir ponerse a la tarea de sacar avante en forma democrática al siguiente presidente de la República; y después de ello retornar a los objetivos sociales de la política hacia el pueblo, y rescatar de nueva cuenta el poder de hacer realidad los desviados propósitos centenarios que animaron a la democracia maderista y a la justicia social carrancista.

¿Quién irá a ser este presidente? En tiempos pretéritos nadie se preocupaba por despejar esta incógnita: ¿Ya diría el señor Presidente de la nación a qué personalidad se le iba a pasar la estafeta? Y todos contentos. Los viejos priístas, acostumbrados a lo relativamente fácil, habrían de exhumar las facilidades del tiempo viejo, o quizás pudieran poner en tela de duda la nueva manera de hacer las cosas, pero hasta ahí. La juventud, por su parte, siempre ha estado a la espera de una propuesta democrática; así que los jóvenes lucharán entre trabajos serios y jolgorios animados por estas mismas causas, en tanto el segmento maduro de la organización política va a observar con cautela y a decidir en consecuencia.

La propuesta del gobernador Moreira es maciza, tiene fundamentos sólidos y una percepción decidida de lo que puede encontrar en el camino nada fácil de su realización Será un trabajo de mucha constante. Está decidido a presidir a un nuevo PRI exento de miedos y de precauciones; y lo va a lograr como ya logró la presidencia municipal de Saltillo y la gubernatura del Estado de Coahuila. El camino está despejado.

Sin embargo, es en esta parte de su ruta donde el candidato a líder del PRI debe poner cuidado, pues mientras queden viejos cuadros ramonenando en las entrañas del PRI nacional es signo de que están a la espera de los acontecimientos. O de las señales de los altos mandos. No es buen augurio que la presidenta nacional del partido haya titubeado para firmar la convocatoria  a elecciones de dirigente nacional.

El reconocido centralismo del gobierno dizque federal ha malogrado todas las esperanzas puestas en la recuperación de un auténtico federalismo. Y sólo podremos tener éste cuando un político del cercano o lejano interior de México logre asumir electoralmente la Presidencia de la República. El empeño es largo y quizás agobiante: Iniciémoslo por todo lo que podrán ganar nuestras olvidadas entidades federativas.
11 Noviembre 2010 05:00:46
Lo histórico y lo cíclico
Desde que hubo sexenios políticos en México, todo mexicano joven se interesó en la política y mantiene el legítimo anhelo de llegar a ser una de las 17 personas que en cada siglo podrían gobernar al país.

El primer paso hacia esta evolución democrática se dio con la instauración del Partido Nacional Revolucionario, el cual encauzó en paz los impulsos bélicos de los grupos caudillistas empeñados en la lucha sangrienta por el poder que iniciara el magnicidio de don Venustiano Carranza por el general Álvaro Obregón, quien luego caería bajo el cumplimiento de una ley guerrera: “El que a hierro mata a hierro muere”. Esto sucedió poco antes de las complejas transiciones gubernamentales de 1930 a 1932 en que Pascual Ortiz Rubio entregó el poder al general Abelardo L. Rodríguez; éste gobernó de 1932 a 1934 y cedió los trastos a favor del general Lázaro Cárdenas, quien gobernó completo el primer exitoso sexenio de 1934 a 1940. Tanto don Lázaro Cárdenas como don Abelardo Rodríguez habían coincidido en que aquellos cuatro años de ejercicio legal presidencial eran insuficientes para realizar un programa progresista de gobierno. Seis u ocho años quizás serían justos, pero calcularon que el pueblo iba a recibir bien a un buen gobierno de seis años.

Al licenciado Miguel Alemán Valdés le tocaría estrenar los programas sexenales de gobierno y ser el primer mandatario civil, no militar, de la República desde Francisco I. Madero y Venustiano Carranza. Alemán auspició como presidente una ristra de seis abogados consecutivos en el palacio nacional: Miguel Alemán, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo y Miguel de la Madrid. Este cedió los trastos al economista Carlos Salinas de Gortari y éste a su colega y alumno Ernesto Zedillo Ponce de León, con quienes la reacción panista entró a vivir a Los Pinos. Quizás el más inteligente de los ex mandatarios fue don Adolfo Ruiz Cortines, quien era solo un modesto contador privado.

Los presidentes originados en el sector conservador, Vicente Fox y Felpe Calderón, no trascendieron hasta ahora sino por los problemas que han
creado.

En este año 2010 el país conmemora el bicentenario de la República y el centenario de la Revolución. Si damos por buena la especie de que cada centuria produce un cambio trascendente en y para la Nación, las dos conmemoraciones parecen augurar buenas noticias en materia política. ¿Y cuáles podrán ser estas? Que finalmente veamos y sintamos el poder del “sufragio efectivo” sin abrir las puertas a la reelección inmediata de los funcionarios de elección popular; que los partidos políticos dejen de ser y hacer buenos negocios y luchen por una buena selección de candidatos a la presidencia del país bajo la premisa de no resolver la elección con los criterios centralistas y personalistas que han animado, hasta ahora, el concurso de las candidaturas nacionales.

Ya se habla de que el PRI tendrá un buen candidato presidencial en el joven gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto: así mismo se dice que ello sucederá  previo relevo en la presidencia nacional del Partido Revolucionario Institucional con la nominación, para presidir el Comité Ejecutivo Nacional del gobernador de Coahuila, de nuestro actual y diligente gobernador, Humberto Moreira Valdés.

Buenas selecciones son estas y están bien planeados los tiempos y movimientos de la política nacional hasta donde se puede ver. Cíclica o no, esta posibilidad abrirá nuevos caminos a dos representantes de esta juventud que irán a cristalizar sus aspiraciones de servir a México y a su deseado federalismo.
04 Noviembre 2010 04:00:03
Informe y proyectos del Ejecutivo
Desde antes del año 2004 había coahuilenses que daban por hecho el ascenso del profesor Humberto Moreira Valdés al cargo de gobernador de Coahuila; otros ciudadanos consideraban a Humberto Moreira como el mejor entre los posibles candidatos a la vista. Si acaso hubo quienes lo descartaran, jamás se supo. Era cierto que Humberto Moreira sabía cuajar los proyectos por realizar en la política del Estado: trabajar duro en las cuestiones electorales del Partido Revolucionario Institucional; ser designado titular de la Secretaría de Educación Pública en Coahuila; presentarse a la elección interna de su propio partido para la candidatura de alcalde en la ciudad capital y después de ganar esta postulación desempeñar exitosamente las responsabilidades de todo presidente municipal. Una vez cumplida esta misión participar con renovados ánimos en los comicios internos para ser electo gobernador de Coahuila.

Con esta fundamental experiencia política Moreira Valdés se inició en tareas de la mayor importancia: Desde su tribuna de gobernador dio su primer mensaje al pueblo, el que había advertido en su gobierno algo distinto y original: No sería una calca del viejo estilo de gobernar que tenían sus antecesores. Una eficiente labor  como funcionario estatal, actuar con sus propias ideas sobre las formas y los fines del quehacer público; planear su bien organizada precampaña hacia la gubernatura y esmerarse en la ágil, novedosa y entrelazada movilidad de ideas y acciones que son las mismas que ahora acreditan su aspiración al cargo de presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Todas dieron y todas darán precisamente en la diana de la confianza popular.

“¿No estará muy verde para ser gobernador?” cuestionaban algunos coahuilenses otoñales y escépticos en el recinto donde comprometía sus esfuerzos. El tema de la joven edad aparecía en la opinión pública coahuilense: Alguien respondería: “Lo mismo dijeron del general Lázaro Cárdenas en 1933 y después lo vimos convertido en un ícono nacional” A cinco años de estas inquietudes es posible decir que Moreira evidenció en la prueba un claro liderazgo político, y un alto grado de eficiencia y responsabilidad al frente del mando estatal.

Pero ya han transcurrido cinco años desde entonces y ahora Moreira está puesto ante el amplio portón de una nueva oportunidad con mejores destinos. En justicia y con propios méritos él aspira a ser el líder del Partido Revolucionario Institucional, precisamente el organismo que en 1929 fue actor y promotor de una nueva democracia mexicana, recién desvirtuada por quienes otrora decían ser sus impulsores, quizás para convertirse en sus beneficiarios.

El PRI ha cumplido, contra viento y marea, con los propósitos reformadores que lo crearon en 1929 como órgano político de la revolución mexicana. Siempre atento a las nuevas realidades del país las adopta y adapta en su plataforma de principios, aún contra  políticos que las niegas y combaten. Grande desde su génesis escribe cada seis años nuevas páginas de su obra democrática basada en la justicia social.

Hoy mismo, cuatro de noviembre, el gobernador Humberto Moreira Valdés presentará en la ciudad de Torreón su Quinto Informe de Gobierno. El sexto y último capítulo de su ejercicio gubernamental lo rendirá en  estas mismas fechas del próximo año alguno de los cinco funcionarios de su gobierno que los medios publicitan como seguros relevos del gobernador, lo cual será discernido por los diputados al Congreso local. A saber podrían ser interinos el contador público Jorge Torres López, el ingeniero Ismael Ramos Flores, el licenciado Armando Luna Canales, el licenciado Gregorio Pérez Mata y el diputado Fernando de las Fuentes Hernández.

Y puede ser posible que, muy cerca de ésta misma fecha, el profesor Humberto Moreira Valdés, ya vaya a ser ex gobernador de Coahuila y rinda protesta y ocupe la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional, tarea a la cual dedicará su capacidad política para ganar las elecciones presidenciales del 2012, con dos últimos objetivos: Rescatar la presidencia de la República para su partido y volver a su carril a los órganos legislativos del Congreso de la Unión.
28 Octubre 2010 04:00:13
Las cunas de la Revolución
En los últimos días de septiembre se percibió una especie de remolino histórico generado en San Luis Potosí; un ciudadano potosino tuvo la ocurrencia de reclamar para su estado el título de “Cuna de la Revolución mexicana” que bien lo sabemos, corresponde a Coahuila.

Dicha puntada no trascendió, pero condujo a este columnista a recordar la cerrada conversación sobre el tema que habíamos sostenido allá por los años sesenta unos dignísimos paisanos y yo al influjo del brandy Evaristo I que por aquellos años fue muy popular.

Mis coterráneos, acérrimos defensores de la heráldica cívica de Parras, ahora reivindican el reconocimiento oficial de Parras como cuna de la Revolución Mexicana” cual si fuese un derecho genésico de nuestra tierra natal. Allí nació Francisco Ignacio Madero (el próximo sábado se cumplirán 137 años de eso) habiendo sido engendrado en el matrimonio de don Francisco Madero Hernández y doña Mercedes González Treviño. Parras fue cuna del inspirador del movimiento antirreeleccionista y por lo tanto de la Revolución. A Madero también se le apodaría “Apóstol de la Democracia” y de modo post mortem “Mártir de la Democracia”.

Pero los habitantes de San Pedro de las Colonias también litigan su derecho al apelativo honorífico “Cuna de la Revolución mexicana” ya que sin duda fue en dicha municipalidad donde germinaron las ideas democráticas del señor Madero, que dieron sustento filosófico e histórico a la Revolución democrática a través de un libro escrito, impreso y distribuido por el mismo Madero en y desde ese lugar: “La sucesión presidencial de 1910”.

Varios lustros antes Francisco Ignacio y Gustavo Madero González habían ido a Francia a realizar estudios de administración de empresas en acreditadas instituciones de educación superior. Ambos retornaron a su pueblo natal, no sin antes aprender la materia de administración de negocios agropecuarios en Estados Unidos, lo que bien les sirvió para introducirse en los negocios del abuelo Evaristo y de su padre Francisco. Los dos jóvenes Madero también fueron informados de qué, una vez visto su desempeño en el estudio y su aplicación al conocimiento de las empresas Madero, se había decidido encargar a Francisco la administración de los negocios familiares ubicados en el cuadro de San Pedro.

Aquel Panchito, adulto, serio y responsable, admirado y querido por todos, así en Parras como en Monterrey y en el Norte de Coahuila, tuvo que trabajar sin descanso para rendir buenas cuentas al abuelo Evaristo y a su padre Francisco, quienes no tenían punto de reposo para sacar adelante la recién adquirida fábrica textil “La Estrella” A Panchito lo estarían monitoreando desde Parras, la capital del emporio Madero, donde moraba el patriarca Evaristo, movía los hilos de todos sus negocios y tomaba decisiones para la exitosa marcha de sus empresas: algunas compartidas por más de dieciséis familias asociadas y emparentadas, ya por lazos de sangre o por lazos de afinidad, vale decir matrimonios.

Francisco y Gustavo, entre si queridos hermanos y leales amigos, solían compartir los avatares del trabajo, como habían compartido los del estudio; sin embargo, cada uno se movería en negocios y ambientes distintos. El carácter de uno lo diferenciaba del otro. Panchito era paciente y bondadoso, cualidad innata en la familia Madero; pero al tomar contacto con la cruda realidad social, económica y política de los mexicanos, Francisco sintió que sus ansiedades ya tenían un rumbo nuevo, influidas tanto por las ideas democráticas vigentes en Francia y en Estados Unidos, como por las lecturas y conferencias espiritistas de Allan Kardec y por la difícil situación política del país. En cambio Gustavo no soñaba, su estilo era pragmático y por lo tanto tomaba decisiones rápidas.

Sin descuidar sus labores, Francisco Ignacio se dio tiempo para practicar y difundir el espiritismo; para escribir lo que sería un libro fundamental en el cambio político y para organizar clubes y otros grupos ciudadanos al fin de competir en las próximas elecciones contra la costumbre reeleccionista arraigada desde 1876 en todo el país.

Mientras, don Evaristo sufría agobios y tribulaciones por la abierta oposición del mayor de sus nietos frente al gobierno prolongado y ya transecular de Porfirio Díaz. El viejo patriarca del clan Madero no se tranquilizaba. Todo lo contrario más perturbaría su ánimo recibir el libro de su consanguíneo Francisco Ignacio: “La Sucesión Presidencial de 1910” escrito y enviado por el alebrestado nieto, que adjuntó al volumen una emotiva carta en la que solicita la autorización de su abuelo para emprender la lucha política, y le pide, además, su bendición. No obstante el nieto puntualizó: “Por lo demás, será imposible dejar de publicarlo en absoluto”.

El libro se imprimió, se publicó y la tierra tembló bajo la estatua imponente del general tuxtepecano. Aunque el tiraje de “La sucesión presidencial de 1910” fue reducido, el libro circuló enormemente, ya de mano en mano, ya en copias parciales y como lectura en voz alta en las reuniones sociales y políticas. Las elecciones de 1904 se celebraron y Francisco Ignacio Madero promovió que el Club Democrático Benito Juárez participara con Francisco Rivas como candidato a presidente municipal en San Pedro de las Colonias, Coahuila.

Allá donde ahora esté don Francisco I Madero ha de disfrutar las rencillas inocuas de sus paisanos coahuilenses, celosos unos y otros, por que su tierra tenga el honor de ser “cuna de la Revolución mexicana” Lástima me tengo: Ser de Parras y no tener dotes de médium para reportear la opinión de Don Francisco.
21 Octubre 2010 04:00:18
El gobernador y sus aspiraciones
Por más bien relacionada que haya estado la clase política coahuilense durante el Siglo XX, ninguno de sus integrantes tuvo los arrestos suficientes para aspirar pese a algo más que una diputación federal, una senaduría o una subsecretaría de Estado. Ser presidente de la República fue sólo un sueño compartido por todos los políticos, sabiéndolo un sueño guajiro, vale decir imposible.

Nadie hizo antes, que yo recuerde, lo que Humberto Moreira Valdés recién hizo: Aspirar con vigor a participar en la vida pública de su Estado; ser designado secretario de Educación de Coahuila; pelear la presidencia municipal de Saltillo; realizar un nunca visto programa de obras materiales y sociales; participar y ganar la elección interna y externa para gobernador del Estado; proponer extraordinarias obras en los diversos campos de acción; construirlas y al final de su encargo declararse dispuesto a luchar por obtener la presidencia del comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, expresándolo en forma decidida, oportuna, abierta y sin rodeos ni condiciones.
Ayer, quien mantenía una aspiración de orden político ya fuera Presidente de la Nación, secretario de Estado, gobernador de una entidad federativa, administrador de empresas paraestatales, etc, etc. ocultaba sus aspiraciones en lo más recóndito de su ser. Eran asuntos que no podían ventilarse en la plaza pública, ya que nadie se atrevía a tocar tales temas con absoluta franqueza; ni era permisible que terceras personas se atrevieran a exponer sus anhelos sobre las mesas de los cafés o de las fábricas, en los corrillos de las colonias y calles o en los foros de los medios de comunicación social. ¡Ay de quien, a cualquier título, atreviese comentar las ambiciones de servicio público de zutano o fulano, sin mediar la autorización del interesado! Quien tal hiciera se arriesgaba a quedar satanizado por el personaje más cercano al techo en los sueños de la política.

Don Fidel Velázquez, eterno líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) construyó aquella sabia frase popular “quien sale en la foto no sale en el cargo” Así que entonces, durante dos años previos a un cambio de gobierno nacional, todos los movimientos políticos eran de naturaleza especulativa y expectante. Los cronistas de la cosa pública construían escenarios futuristas; los políticos profesionales no soltaban prenda y corrían la cinta de posibles triunfos entre “los más mentados”.

Desde la presidencia de la República hacia abajo, todo podía ser posible en el marco del dedazo, y nadie era excluido hasta que se oía la voz de mando de quien se iba, no sin seleccionar al “bueno” y excluir a los malos.

Todos recordamos que los precandidatos a la silla presidencial, siempre fueron hombres del anterior presidente de la República. Partes de su equipo político y colaboradores reconocidos por su obsecuencia y disciplina; pero invariablemente “gentes del altiplano” ya que nunca se presentaban personajes políticos nacidos en las distintas y distantes provincias del Norte.

Entre los políticos coahuilenses del medio siglo XX, sólo dos fueron considerados como posibles candidatos a la presidencia de la República: El licenciado Raúl López Sánchez y don Nazario Ortiz Garza. Ambos pertenecieron al gabinete presidencial del licenciado Miguel Alemán Valdés: Uno como secretario de Agricultura; el otro, López Sánchez, como brevísimo secretario de Marina en la última parte del sexenio de Miguel Alemán, quien falleció víctima de un infarto cardiaco antes de que se seleccionara al candidato del PRI a la Presidencia, Adolfo Ruíz Cortines.

De ahí en adelante, las sucesiones se resolvieron en el pequeño círculo de los amigos del presidente en turno, hasta la conocida como “elección de la alternancia” en la cual perdió el PRI la presidencia de la República a manos de Vicente Fox, primero, y seis años después ganó Felipe Calderón Hinojosa por medio de otro dedazo, sólo que éste fue dado por la mano derecha de un presidente de derecha.

Humberto Moreira Valdés, gobernador de Coahuila, declaró hace algunas semanas sus intenciones de figurar como candidato a la presidencia del CEN del Partido Revolucionario Institucional. ¿Qué avala a ésta candidatura? Varias circunstancias y condiciones personales que intentaremos ponderar.

Vivimos un tiempo de jóvenes en todas las actividades de la vida social, económica y política; esta circunstancia exige voluntades frescas, nuevas propuestas económicas, políticas y sociales y un acción dinámica en todos los campos de la actividad pública, como hemos visto en Coahuila bajo el gobierno de Humberto Moreira Valdés.

¿Por qué sabemos que el actual gobernador de Coahuila puede lograr en el PRI lo que proponga? Simplemente porque lo hemos visto trabajar en toda su corta carrera política. Un candidato con tales antecedentes no necesita sino presentar su currículum de logros; digan lo que digan sus opuestos y los otros partidos políticos…
07 Octubre 2010 04:08:02
…y contéxteme de su mano, que yo todas las letras entiendo
Los mexicanos más o menos ilustrados sabrán seguramente quién fue don Francisco Ignacio Madero, el iniciador de la Revolución Mexicana de 1910; un grupo más reducido conocerá que su padre fue don Francisco Madero Hernández, primogénito de don Evaristo Madero Elizondo, el audaz empresario que desarrolló uno de los grupos económicos más poderosos del Noreste del país en el siglo XIX; y muy pocos o casi nadie conocerán la existencia de don José Francisco Madero García, el primer mexicano de éste apellido que llegó a tierras coahuilenses en el segundo decenio de la antepasada centuria.

Madero Gaxiola era ingeniero topógrafo agrimensor, graduado en la Escuela de Minería de la Real y Pontifica Universidad de México, según refiere José Vasconcelos en su biografía de Evaristo Madero Elizondo, y en nuestra entidad empezó a trabajar como segundo habilitado de tierras con don Nicolás Elizondo, quien había recibido la comisión de medir y deslindar el dilatado territorio de Coahuila y Tejas para su correcta colonización.

Don Nicolás Elizondo vivía a la sazón en el poblado Río Grande, hoy Guerrero, población ribereña del ahora conocido como Río Bravo. Allí se alojaba por temporadas su segundo, José Francisco Madero Gaxiola, cuando regresaba después de sus excursiones de trabajo a pasar al papel los datos de campo de su bitácora y a trazar los correspondientes mapas y planos de las áreas estudiadas. En esas estancias conoció a Victoriana, hija de don Nicolás y de su esposa María de Jesús García, nacida apenas el 5 de marzo de 1809, por lo cual tenía sólo 13 años cuando recibió una carta de amor que le dirigió José Francisco desde Monclova, el día 29 de diciembre de 1922. Para tal fecha José Francisco contaba 47 años cumplidos, pues había nacido el 17 de mayo de 1775, y era viudo de doña Rosa Molinar, dama chihuahuense que murió al parir a su unigénita María de Jesús Madero Molinar, la cual dejó Francisco al cuidado de sus tíos José Isidro Madero Arrieta y esposa en la Villa del Parral, Chihuahua para buscar fortuna en Coahuila y Tejas.

La curiosa epístola aparece en el libro genealógico sobre la integra familia Madero, cuyo autor fue don Carlos Benjamín Madero González, hermano menor del Mártir de la Democracia, don Franciso I. Madero, publicado en 1973 para consumo exclusivo de ladescendencia de nuestro personaje. Dice don Carlos: “Aurelio T. Hernández, mi primo, tenía una colección muy grande de los documentos familiares, y de muchas otras cosas. El probablemente tenía el original de ésta carta la cual copió a máquina con la misma ortografía que tenía el original y una copia carbón de lo anterior la dio a su sobrina Anita Hernández González, quién me la facilitó a mi para que sacara la presente copia en octubre de 1971”
Finalmente, he aquí la dichosa carta:

Monclova, Dicbre. 29 de 1822

Mi amable Victoriana:

Mi corazón que ha estado varios años desocupado, en el día lo está sólo en Ud. y esto me ha estimulado a unirme a Ud. si su modo de pensar está en constancia con el mío.

He meditado bien este paso para darlo, porque así me gusta obrar: Asegurando a Ud. q’no es obrar del capricho y sí del amor y combencimiento.

Yo podía aber ablado á Nicolás abiertamente, empero lo he omitido, porque quiero que de ser, sea por elección que el corazón de Ud. haga en mi y no por persuaciones de nadie y asi espero que por el mismo conducto que llegue esta á sus manos me contexte con sinceridad si o no, su amor está adicto a mi como el mío lo está a Ud, satisfecha que si no combiene Ud. por afición a unirse a mi, a pesar de que la estimo sobre cuanto hay, presindiría de todo sin darme por ofendido, pues ya le he dicho que lo que quiero es que Ud. me dé su corazón por la voluntad que yo le doy el mío sin que nadie la persuada de aserlo.

Quando he elejido a Ud. para mi esposa es señal que la creo adorado de las virtudes Cívicas y Morales que hacen apreciable a una Señora, en cuya atención no he tenido embaraza en encargarle que a nadie rebele este Sucxeso, ni aún después que lo sepa Nicolás.

Ya le he dicho y aora repito que mi corazón es todo de Ud. bajo este concepto disponga con satisfacción de quien es todo suyo.


José Francisco Madero.

Contexteme Ud. de su letra sin valerse de nadie, que yo todas las leras entiendo. A Dios..

Evidentemente Victoriana se “combencio” de la sinceridad de José Francisco y se casaron en enero de 1825, cuando tenían 16 y 50 años de edad. Tuvieron cuatro descendientes, de los cuales sólo uno fue varón: Don Evaristo Madero Elizondo.
Las mujeres fueron Micaela, Francisca y María de Jesús, en quien repitieron el nombre de la primogénita del primer matrimonio de don José Francisco con Rosa Molinar. Tiempos aquellos…
03 Octubre 2010 04:00:41
Arreola, la vida y la muerte
A Roxana y a su hermosa familia:
A la memoria de su padre, nuestro amigo.


Cuando conocí a Jesús Alfonso Arreola Pérez ambos éramos muchachos: Él cinco años más joven, alto, erguido y con cierta prisa por vivir, como suele suceder a toda la juventud. Estudiaba en la Benemérita Escuela Normal de Coahuila, lo que vale decir que ejercía el rígido sentido de responsabilidad de esa institución.

Vestía conforme a los cánones de la escuela, pero igual usaba ropa sport, lo natural en los  jóvenes que practicaban, como Chuy,  todos los deportes. Su señora madre, doña María L. Pérez de Arreola, pertenecía al recién integrado “Círculo Literario María Enriqueta” era inspirada poeta, escribía muy buena prosa y enseñaba lengua y literatura en la secundaria y en la escuela Normal del Estado, lo cual probaba un vejo dicho: “De sangre le viene al galgo”.

Posteriormente se fundó la Revista mensual Provincia, dirigida y editada por el grupo cultural élite de los profesores Federico Berrueto Ramón, Ildefonso Villarello, Óscar Flores Tapia y otros más que solíamos reunirnos cada sábado en la casa saltillense o en la huerta de don Federico en el cañón de Los Lirios. Con ellos  íbamos Chuy Arreola, Arturo Berrueto y este columnista, los tres aprendices apenas en el arte de las malicias y del gay decir.

Cuando Flores Tapia llegó a gobernador y por inspiración de don Federico se fundó el Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas. Chuy formó parte del grupo fundador de historiadores; había probado merecer la venera institucional, tanto que a la muerte del profesor Berrueto resultó elegido presidente del Colegio. De los merecimientos de Arreola y de su excelente conducción hablan los más de cien números de la Revista de Historia y la constante participación del organismo en las conmemoraciones capitulares de nuestro pasado.

Siempre admiré la dinámica personal de Jesús Arreola Pérez en pro de la cultura, la historia y la política. No recuerdo en qué fecha empezó su peregrinar por los municipios coahuilenses, pero estoy seguro de que Chuy jamás faltó a  su cita con las damas que formaban su audiencia. Tronara o lloviera, Jesús Alfonso asistía al compromiso con las damas. Igual ignoro cuántos talleres más logró establecer y atender nuestro inolvidable amigo, pero apuesto a que el Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas habrá de continuar esta obra.

Previo acuerdo con el profesor Arreola, hace tres semanas nos reunimos con un medio centenar de personas interesadas en la historia. El sitio fue la antigua capital de Coahuila y Texas, hoy industriosa Monclova, y el motivo asistir a un coloquio sobre el movimiento de independencia de México, a propósito de su segundo centenario. A Chuy lo acompañó su amada esposa Roxana, como acostumbraba hacer en los extensos periplos de enseñanza y divulgación de la historia.

ConSciente de lo fatigoso de estos recorridos por carretera, impropiamente comenté a Roxana y a Chuy que él parecía cansado. Un aserto que Roxana pareció aprobar en silencio, pero el cual Chuy, genio y figura, rechazó, como cada vez que le expresaba mi preocupación. Ciertamente él era un hombre incansable. Parecía poseer un organismo de alta resistencia. Para cerrar este tema, Jesús cambió la dirección de nuestra charla. Él y Roxana venían del septentrión coahuilense: Piedras Negras y Ciudad Acuña, dónde habían cumplido compromisos con sus talleres de historia. Roxana se retiró un momento antes de nuestra mesa, lo que aproveché para remachar a Jesús Alfonso mi argumento. “¡Carajo! le dije: No eres agente viajero”. Sonrió pues en cierto modo lo era, sólo que él no vendía, sino obsequiaba generosamente sus amplios conocimientos sobre la historia de Coahuila, la de Saltillo, la de México y todo lo referente a nuestra compleja actualidad nacional Evangelista de su vocación cívica y patriótica, Jesús transitó desde muy joven la geografía de Coahuila y de México en este mismo peregrinar: Durante el gobierno del ingeniero Eulalio Gutiérrez recibió el encargo de organizar y fundar las instituciones de educación media agrícolas y técnicas en nuestra entidad; su trabajo motivó que después fuera invitado. por el licenciado Jesús Reyes Heroles, entonces titular de la Secretaría de Educación Pública, para asumir la secretaría técnica del consejo.

Nacional de Educación Normal, que lo obligó a que Arreola viajara por todo el territorio nacional examinando y resolviendo los conflictos estudiantiles o magisteriales por aquellos años tan en uso y abuso.. El trato cotidiano con el maestro Reyes Heroles le sirvió para afinar su juicio crítico sobre el quehacer educativo, y en este desempeño colaboró a resolver innumerables y álgidos diferendos, como el establecimiento de la obligatoriedad del bachillerato como requisito previo al ingreso a la carrera de pedagogía; a regular el número de instituciones normalistas y a determinar la capacidad de matrícula en cada una. Así recorrió toda la República, conoció profundamente cada entidad federativa y cada grupo pugnaz, por lo que fue reconocido y admirado a la vez  por los principales pedagogos del país.

Jesús Alfonso fue en dos ocasiones secretario de Educación Pública en Coahuila: La primera con el gobernador Óscar Flores Tapia y la segunda con Eliseo Mendoza Berrueto. En ambas ocasiones, pese a su juventud, Arreola fue reconocido por su hábil dirección de las tareas educativas y las magníficas relaciones laborales que condujo con el SNTE, que nunca ha sido una perita en dulce.

La muerte de Jesús Alfonso Arreola Pérez nos conduce a reflexionar sobre esa interrupción definitiva de la vida que es la muerte. La muerte nos afecta a todos y por ello la reconocemos como una fatalidad cierta e inevitable. Nacer y morir son dos primarias certidumbres en el ser humano, la última reconocida como un hecho inevitable e ineludible. Es muy cierta la reflexión de Sócrates:
“Mientras que uno esté aquí, la muerte aún no llega y cuando ella sobreviene uno ya no está aquí”. Por lo tanto los humanos nada podemos pensar en concreto sobre la muerte: Lo único que nos queda es vivir plenamente, actuar al máximo sobre la vida y el trabajo personal, lo que hizo nuestro amigo Jesús Alfonso: No hay más que una historia problemática, y respecto a la muerte un nada inconcebible.
23 Septiembre 2010 04:00:28
Y eran los tiempos de la necesidad
Desde antes de que fuéramos niños las escuelas celebraban el Grito de la Independencia nacional los días 15 y 16 de septiembre de todos los años; y el 20 de noviembre las dos revoluciones políticas y sociales del temprano siglo XX: La democrática —maderista ahí por los días 20 de noviembre de cada año e igualmente la carrancista— democrática en el día 26 de marzo.

Festejos cívicos escolares: Un desfile, presidido por el alcalde, y un corto acto cívico en el monumento de don Francisco I. Madero o de Venustiano Carranza, según la efeméride a recordar. En días anteriores recibíamos la explicación de nuestros profesores sobre el porqué, el cómo y el cuándo habían tenido lugar aquellos importantes sucesos que, a pesar de celebrarlos como triunfos de la violencia, también conmemoraban la victoria de las ideas de superación y busca de mejores condiciones de vida para todos los habitantes de la República Mexicana.

Un día antes de aquellas fechas históricas hablábamos de ellas en el salón de clases. Nos decía el señor Gámez que “si hubieran nacido en los meses y años en que vino al mundo el señor Francisco Ignacio Madero, o el mismo día, habrían tenido la oportunidad de compartir las aulas con él en esta escuela primaria, pues aquí nació don Pancho; y no sé, pero a la mejor podrían haber sido sus amigos, haber jugado con él y sus hermanos en la casa de sus padres, don Francisco y doña Mercedes, en la cercana Hacienda del Rosario: ¿Qué les parece?... Y ¿por qué no? Después se habrían convencido de su ideario político y de sus anhelos de justicia social para el pueblo; y dado el caso haber sido obreros textiles en “La Estrella” o laborarían en una de las empresas de la familia Madero aquí mismo, en Parras, o en otros municipios en los que don Evaristo Madero, su abuelo, tenía importantes negocios.

Después del recreo seguía la charla de historia del profesor Lorenzo Gámez, director de nuestra escuela; en días subsiguientes recorría otros salones explicando los motivos de don Venustiano Carranza para retomar la lucha armada y los que lo impulsaron a emprenderla: “Era un deber de justicia (nos decía) ante el proditorio asesinato del señor Madero, quien en 1910 había declarado la revolución al eterno caudillo de México, el general Porfirio Díaz, quien había sido varias veces presidente, desde 1876 hasta el 11 de noviembre de 1911. A ver ¿cuántos años fueron? Si a 1876 le restan 1911 ¿cuántos años fueron?... Durante su gobierno México progresó mucho, pero sólo en beneficio de una pequeña parte de los mexicanos, los ricos. Los pobres apenas tenían que comer, mientras que los adinerados eran dueños de las grandes haciendas. Los pobres apenas poseían un pedacito de tierra y no la trabajaban, ya no tenían dinero para financiar la siembra, el cultivo, los cuidados y los gastos de la cosecha.

El patrón ofrecía comprar la cosecha, pero pagaba muy poco y los peones tenían que pagarle la simiente al patrón, les vendía el agua para el riego de media hectárea, les ofrecía la comida a cambio de laborar horas extras.
No tenían horarios, pues los obligaba a trabajar largas horas y como no acabalaban con la raya para pagarle los préstamos, el administrador del hacendado les hacía las cuentas largas, les cobraba intereses, los explotaba, en una palabra.

Salíamos tristes de la escuela. “¿A dónde vas?” Nos preguntábamos unos a otros. “A cenar” era una triste respuesta, como otras que decían: “A ver qué alcanzo... a ver qué hay, a ver… a ver… Y eran los tiempos de la necesidad: Hacía mucho tiempo desde Madero y Carranza, ya se peleaba la segunda guerra mundial…
02 Septiembre 2010 04:00:11
Aventura con los centenarios
Instalados en el glorioso mes de la patria y dispuestos a disfrutar de un septiembre gritón, lucido, tricolor y pirotécnico, como son todos estos aniversarios cívicos nos aletargó la repetida frecuencia de festejar lo mismo, un año tras otro, así se nos subiera a la cabeza el entusiasmo por las fechas trascendentales y esenciales del noveno mes del 2010, que conmemoraríamos a los 200  años de vivir en un país independiente, libre y soberano; pero sólo más o menos.

Indecisos, apáticos, aldeanos, iniciaron los festejos en el país por el centenario de la revolución mexicana y el bicentenario de la independencia nacional. Era tangible la democracia que profesábamos en dichos días, los organizadores se sentían capaces de aniquilar las intenciones presidenciales más autocráticas, a pesar del virtual casus belli que ya dramatizaba la nación. En las fechas aledañas al pasado 5 de febrero contemplamos al presidente Calderón meditabundo, indispuesto y desganado.

Acaso dimensionaba el efecto ideológico las celebraciones por venir y sus efectos políticos. El jefe de las instituciones nacionales no parecía muy dispuesto a conmemorar los triunfos de la independencia, del liberalismo y de la revolución mexicana, quizás porque en ellas pudiera flotar una inconveniente mezcla partidaria.

Algunos sensatos académicos destacaron, no obstante, el compromiso de la República frente al pasado, al presente y al futuro de nuestro país; y bien que fueron escuchados, pues habían muchas y valiosas enseñanzas para las  nuevas generaciones, tanto en los nudos medulares de la circunstancia histórica en independencia y la revolución, como  en el protagonismo valeroso de quienes los deshicieron. También estuvo presente el compromiso de las nuevas generaciones para buscar solución a los inevitables conflictos que planteaba el devenir histórico y la modernidad tecnológica.

Entusiasmó tanto el principio de las celebraciones que los medios de comunicación social se mostraron interesados en destacar, por medio de la telenovela histórica, las lecciones trascendentes de aquel ayer, sobrepuestas en los problemas actuales de la sociedad, de la política y de la economía.  La cinematografía, los medios electrónicos, la prensa escrita y los más lúcidos intelectuales de la república darían sus propios conclusiones ante sus propios veedores oidores y lectores con un análisis tejidos sobre el tapete de la historia.

Los partidos políticos, de suyo alebrestados, se vieron dispuestos a llevar agua a sus propios molinos. Algo inevitable, pues estamos en las vísperas de una nueva campaña presidencial; sin embargo fue una hipótesis probada que no todos los medios de comunicación saben aprovechar cada oportunidad que se presenta, y pese a que  la televisión hizo esfuerzos para exponer los intríngulis de la insurgencia independentista de 1810 y subsiguientes, las versiones televisadas no tienen, hasta lo visto, una idea clara de cómo manejar sus capacidades tecnológicas y dramáticas, quizás por lo apresurado de sus presentaciones. En la telenovela histórica, debemos decirlo, valieron mucho las puestas en cámara de Ernesto Alonso; pero este nuevo intento de Televisa no pasa de ser eso, un nuevo intento que seguramente va a ganar dinero, pero nada más.
26 Agosto 2010 04:00:00
Tras los telones de la historia
¿Qué vamos a celebrar en esta épica centenaria y bicentenaria? Obviamente lo que no debemos olvidar jamás: Nuestros orígenes, nuestro desarrollo, nuestras contradicciones, nuestras luchas para ser y por crecer, el devenir de causas y efectos que aún no acabamos de entender, así como las imperfectas y dolorosas condiciones políticas, económicas y sociales de nuestra actualidad.
No será el caso rescatar lo sucedido y revisar la historia sólo para la celebración, la curiosidad y el olvido: ¿Acaso fueron necesarios tantos sufrimientos, tantas cóleras internas, tantas muertes y tantas
desilusiones?  ¿Fue imprescindible, inevitable y oportuno que nos lanzáramos a la lucha independentista, después de haber sufrido con cansina paciencia los primeros 300 años de dominación ibérica, cuando ya habíamos experimentado, a un gran costo en vidas aborígenes y extranjeras, aquella conquista impuesta por “hombres blancos y barbados” que asesinaban poblaciones enteras, destruían su organización social, derrumbaron su culto religioso y sus altares teológicos, imponían su propia religión monoteísta, diezmaron poblaciones completas, expoliaron a los indígenas y se lanzaron, (objetivo matriz de la conquista) a repetir estas crueles “hazañas” a lo largo y ancho de todo nuestro territorio para explotarlo durante tres centurias y la vida entera en busca de las míticas poblaciones ricas en oro, plata y piedras preciosas?

Tres largos siglos discurrieron lentos para los expoliados y muy de prisa para los forasteros beneficiados, quienes lejos de su país, descubrieron finalmente a un pueblo fácil de ser sometido, aguantador cual más, al que hicieron su víctima más que tricentenaria. Después de todo el borbónico rey opresor dormía lejos de América, pues acá tenía  virreyes crueles y obsequiosos, como él mismo, y miles de esbirros que le enviaban barcos cargados con los manjares y riquezas gastronómicas que acá se producían, sin faltar los esclavos indígenas, la mano de obra que realizó el rudo trabajo de sus vanidosas construcciones monárquicas y religiosas. Indios ingenuos y pacíficos que extraían el oro y la plata de entre las minas y los campos para satisfacer sus delicados gustos y ornar los palacios y otros sitios del culto católico.

La base de la dominación ibérica fue la brutal fuerza humana, el uso de la desconocida caballería y la magia destructiva de los mosquetones del ejército invasor, que sin parar eran apuntados contra ellos por los soldados de la llamada “madre patria”. El sistema monárquico contaba además con la ayuda simbólica de un segundo ejército: Las corporaciones misioneras de dominicos, franciscanos y jesuitas que soportaban en silencio la violencia ejercida contra los indios adormecidos por las promesas de una vida mejor. Era el reclutamiento que ponía a los naturales de esta región al servicio de la Iglesia católica, de los ricos hacendados y otros adinerados protectores, que obligaban a “la indiada” a dejar la piel y el lomo en un trabajo impago en las grandes y numerosas haciendas.

Quizá resulte odioso y ocioso este prolegómeno para el ciclo de revisión histórica que se propone conmemorar y analizar nuestro pasado histórico, que siempre será motivo de divergencias y discusiones sobre usos, costumbres y cambios, dolorosos y difíciles de superar;  hechos trascendidos en luchas sangrientas, cuyos resultados dividieron a nuestro país.

No atrevemos a pensar que lo que se diga en estas jornadas culturales sólo sirva de insana memoria ante  algunos acontecimientos que la actual sociedad mexicana quisiera olvidar, apoltronada en modernas comodidades.

Y sin embargo cargamos una deuda ante nuestros pasados: concretar los ideales que criollos, mestizos, aborígenes y soñadores insurgentes registraron en la agenda de los pendientes históricos. Todos sin cumplir.

¿De que sirvieron las inteligentes propuestas de don Miguel Ramos Arizpe, inquebrantable chantre del Valle de las Labores y diputado a las Cortes de Cádiz, si sus conceptos sobre el federalismo han reposado, durante 200 años, sobre aquel su viejo escritorio, en el fondo de su tintero, a pesar de fueron y son valorados como soportes esenciales y fundamentos obligatorios constitucionales  para los países latinoamericanos.

En nuestro México, tales principios rectores quedaron establecidos en  las cartas magnas de 1857 y 1917, pero varios inconsecuentes y sucesivos gobiernos los transformaron en pretexto para ejercer acciones centralistas y autoritarias.
Escuchemos pues lo que podrán aportar la historia y su hermenéutica en los coloquios que organicen el Gobierno del Estado, los municipios de Coahuila, y las instituciones de estudios históricos de nuestra entidad  durante los próximos meses.

De aquí a diciembre del 2010, estaremos atentos, como ya lo hemos hecho en el primer semestre del año, a los puntos de vista de los estudiosos del pasado, para lo que ha sido y será una prometedora revisión de las luchas épicas de la patria mexicana, pues tales temas no sólo deben servir para inútiles celebraciones, y si para reflexionar sobre el ayer, el hoy y el mañana de la Patria.
19 Agosto 2010 04:00:57
Y ahora, flor que llora
Estados Unidos, Inglaterra y Francia, fueron por naturaleza los tres más ricos de la tierra; Rusia era un país grande y adinerado, lo que lo hizo poderoso; y Francia, a pesar de su extensión territorial, no encontró petróleo en sus dominios, lo cual le ha significado una debilidad frustrante ante otras potencias sajonas.

En su enfoque sobre las naciones más  preponderantes del orbe en el primer tercio del siglo XX, don Antonio Caso afirma que la antigua Albión se constituyó en un imperio, solemne y majestuoso, excepto por un síndrome decadente que explica de esta manera: “Plena de recursos, de tenacidad, de inteligencia, dueña y señora de los mares del mundo, Inglaterra es desde hace muchos años, la primera potencia política mundial. El gobierno inglés ha sido un apasionado de la libertad, que se evidencia en las brillantes páginas de su historia, aunque sea notable, frente a los reyes, la alianza del pueblo inglés con la aristocracia. Por ser una potencia aristocrática Inglaterra pudo constituirse como nación defensora de las libertades humanas, lo cual no sucedió en Francia, pues las desposeídas clases menesterosas estuvieron junto al rey, pero en contra de la nobleza. Así Inglaterra optaría por la libertad, en tanto que Francia se declaraba a favor de la igualdad.

“La libertad es aristocrática, y la igualdad es democrática” Cuando Inglaterra constituyó una república de aristócratas, Francia se solazaba con la libre democracia, pero ofrecía el sacrificio de la fraternidad.

“Aquí se pregunta el maestro Caso: ¿quién ha logrado nunca realizarla?” Y advierte: “Quizás Estados Unidos sea acaso un pueblo fraternal, que ama igualmente la libertad y la igualdad, pero igual toma asiento con los recios elementos capitalistas de la historia humana” Su aciago problema es que busca salvar la libertad, frente al capitalismo inhumano y el comunismo invasor. Una cuestión latente y urgente: ¿Se salvará la nave heroica entre Escila y Caribdis?
Inglaterra suma su patrimonio de hierro, carbón, petróleo y libertad. Y cómo posee los mismos elementos que sus competidores, más la soñada libertad, busca un justo equilibrio. Urge pues a las potencias viables, Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Rusia a que preserven, al unísono, el bienestar económico y el bienestar moral, sin contradecir los propios valores, algo que ya parecía irrealizable en el siglo veinte, entre la competencia económica y la escabrosa incorporación de los valores morales. El problema fue mantener unidos, en la organización social del pueblo, a los supremos materiales económicos y a la libertad, para la  organización política del pueblo.

Estas sabias inquietudes que fueron planteadas para el siglo XX, nos asusta trasladadas ahora a la incierta centuria XXI. Ya asentaba el doctor Caso: “Las grandes potencias fascistas se ahogan dentro de sí, porque los recursos ideológicos y materiales no bastan para sostener su diversificado ímpetu técnico. Por ello Italia fue contra Abisinia: Por lo mismo Japón se lanzó contra China, en la más espantosa guerra de la historia, para enfrentar después la guerra europea entre naciones. ‘Asia para los asiáticos’ se escucharía después, y así surgió Alemania que ahora es la nación más poderosa por sus avances técnicos e industriales; pero no obstante sigue requiriendo petróleo y carbón.

Pero ningún estado totalitario ha sido capaz de asumir la teoría y la práctica del gran bien moral. La libertad humana es ante dichos regímenes, el enemigo vitando.

Nosotros, pueblos pobres de América Latina, fingimos a cristalizar el destino moral que esté a nuestro alcance, con el impulso de los sectores liberales y conservadores. En otros países industrializados la máquina que es “autora y rectora de la civilización contemporánea” es de hierro, pero se mueve con carbón y con petróleo.

Parece imposible ahora que celebramos el bicentenario de nuestras conquistas políticas y morales debamos contemplar el triste espectáculo de un Estado civil cuyo gobierno pierde autoridad y se debilita, no sólo frente a la amenaza del crimen organizado, sino bajo los continuos anatemas que entrecruza la descalificada, anacrónica jerarquía católica con algunos “patricios” del gobierno civil. Ambos litigan su propio retroceso bicentenario entre fútiles declaraciones periodísticas y desbocadas acusaciones judiciales, más el aberrante “show” de los matrimonios del mismo sexo que ya hemos visto y seguiremos viendo.

Al filo del patriótico mes de mayo del 2001 cayó en mis manos, obsequio de un amigo inteligente, una décima que entonces compartí a mis lectores. Vale repetirla ahora, por la verdad que entraña: “Flor que llora”.

“Todo es en la naturaleza, simbolismo. / Hay de Puebla, en la sierra encantadora / Una que el indio llama “flor que llora”/ flor que llora colgada en el abismo / Perfecta analogía encuentro en ella con la patria mía/ y el hado adverso me parece el mismo / México es una flor encantadora, / pero ¡ay! es flor que llora /flor que llora colgada al filo del abismo”.
12 Agosto 2010 04:00:24
Tras el paso de Antonio Caso
1929 a 1939 a 1945. Duros años en los qué, por las noches, solíamos escuchar en el radio las noticias de la segunda guerra mundial, en nuestras propias casas y en cualquier lugar del país. Éramos, los de nuestra generación, unos adolescentes verdes e inmaduros, que no pensábamos en quienes combatían, si eran humanos iguales a nosotros o que vivían y morirían en cualesquier trinchera de la campiña europea. Nosotros respirábamos seguros, en la olvidada provincia de la República mexicana, muy lejos de los campos de batalla.

En largas sobremesas cenitales, nuestros padres, abuelas y tías narraban el horror que experimentaron durante la revolución mexicana y en los subsecuentes tiempos; que fueron los “de la gran necesidad” en que escaseaban los alimentos, pues el gobierno vaciaba los mercados y guardaba la carne, los granos, los cereales y otras subsistencias en las bodegas establecidas en la capital de Coahuila, para ser reenviadas a los puertos marítimos del Golfo o del Pacífico y finalmente a España y otros países europeos. “Coman poco, lento y sin desperdiciar, para que nos rinda” recomendaban los maestros y nuestros padres; pero siempre concluían con una frase ominosa: “Ahora hay algo qué comer, mañana no sabemos”
Entre tanto, en una aula de la inolvidable secundaria Madero de Parras, el profesor Sabas Rodríguez forzaba su caletre para explicar los por qué de aquella conflagración mundial mediante las ideas extractadas de un libro del mayor filósofo de México: Don Antonio Caso, intitulado “El peligro del hombre”. Don Sabas repetía palabra tras palabra un discurso que el señor Antonio de los Ríos y Rosas, gran retórico español, recién había pronunciado en defensa de la monarquía constitucional de aquel país. Así lo explicaba: “Todos los gobiernos, de cualquier naturaleza que sean, cualesquiera que sean sus fundamentos, descansan en una ficción legal; no en una impostura, no: pero si en una ficción legal, que no es realidad, sino hipótesis, aunque fuese una hipótesis necesaria”

“No quiero reborujarles su cabeza, muchachitos, “se verá, se verá”, (ese ritornelo era algo así como un tic verbal de don Sabás) quien agregaba: “Pero toda forma política constitucional es una ficción necesaria y legal, porque implica una hipótesis, la más plausible, la mejor. Se mira claramente que no se trata de una cosa real, sino de algo que substituye a la realidad, de donde se parte para definir (se verá, se verá) la base del orden público; pues si recorremos la serie de hipótesis, de ficciones, toda la civilización europea se encuentra con que siempre es ficticia la teoría política que se admite, y que siempre hay una ley constitucional que la formula y sostiene, la que prescribe un ideal hipotético, en vez de consagrar la realidad tangible”

Se verá, se verá tartamudeaba el maestro pero seguía con la exposición: “Como dijo De los Ríos y Rosas en su discurso “La monarquía absoluta descansa en la ficción de que una familia, la familia real, la dinastía, produce en cada generación un hombre bueno y sabio y apto para gobernar. Igual las aristocracias descansan en la ficción de que la aristocracia creada produce en cada generación un número dado de primogénitos aptos, capaces y sabios para el gobierno. Los demócratas, más radicales, crean una ficción real más grande en la que descansan; descansan en la ficción de que la mayoría de los ciudadanos quieren el bien y el derecho, los desean, aspiran a realizarlos, y saben y pueden realizarlos”

Ahora, ya adultos, pensamos: cambiarán los tiempos, pero los conflictos bélicos siempre están a la vuelta de la esquina, y de estos nos enteramos por la alarma que crece en el campo y en las ciudades; también por los periódicos, por la televisión y por el radio. Entonces supimos que don Antonio Caso apuntaba a su objetivo: “Cayó Europa en espantosa crisis económica. El oro la materia más móvil de todas, la más “sensible” principió a desalojarse de plaza en plaza.
Buscaba su seguridad (porque el oro es desconfiado, inteligente y temeroso). Más el oro es apenas un índice (¿como los indicadores bursátiles?) Pero lo que vale oro es lo fundamental. Y lo que vale oro, en nuestro siglo de las máquinas, es hierro, petróleo, carbón,…¿Tenéis hierro petróleo y carbón?...¡Tendréis oro!...

Y más dijo nuestro filósofo: “los pueblos fascistas; Alemania, Italia y Japón, son relativamente pobres” Esto escribía en 1942: “Las democracias Estados Unidos, Inglaterra y Francia son países ricos. Rusia también lo es, pero Francia no tiene petróleo. No ha logrado hallarlo en la inmensa extensión de su imperio colonial. Esto constituye su debilidad, frente a las potencias sajonas”.

Aviso, queridos lectores, que nos llevará por lo menos otra entrega la tarea de seguir el paso a don Antonio Caso, rumbo al fin de su especulación. Los espero, si ustedes gustan, el siguiente jueves.
05 Agosto 2010 04:00:20
No te acabes, México
Ningún presidente de esta nación ha sido totalmente bueno, tampoco hubo alguno absolutamente malo; quizás nuestros mandatarios tipifiquen a la generalidad de hombres que al pensar, sólo sueñan a nuestro país o a cualquier otro; pues en verdad no hay personas enteramente malas, o integralmente buenas. Los seres humanos somos mezcla de dos valores éticos. Pero al calificarnos debemos reconocer que somos criaturas ordinarias, regulares, tibias, medianas, mediocres, pasaderas, ni chicha ni limonada; aunque existan excepciones en algunos hombres públicos que a pesar de contener ambas características, pasan a la historia en razón de una o por culpa de la otra. Vayamos a un ejemplo:
Don Porfirio Díaz, un personaje loado y defendido por el segmento conservador de la sociedad, fue en su juventud y madurez un personaje violento, duro, cruel e inflexible; como también lo fueron, al inicio de los enconos liberales contra los conservadores, Benito Juárez García, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz Mori, según apunta Georgette José Valenzuela en su análisis histórico sobre el período 1877 y 1888.

La historiadora pone distancia entre Juárez, Lerdo y Díaz, basada en los antes y después que registran algunas películas, fotografías de época y varios murales posteriores. Don Porfirio aparece en los primeros testimonios gráficos “vestido con su uniforme militar de gala, cubierto el pecho de medallas y condecoraciones, y la banda presidencial bien ceñida alrededor de su cuerpo”.

Luego consigna la señora Georgette otra visión ulterior, muy difundida, en que aparece el general Díaz con “la imagen de un anciano con ochenta años a cuestas, senil, cansado, agotado, igual que estaba el periodo al que dio su nombre”.

Y sin embargo, Georgette se pregunta: “Cómo logró Porfirio Díaz, en tan sólo once años -de 1877 a 1888- cambiar tanto su imagen personal como la del país.

¿Cómo consiguió que los extranjeros volvieran a tener confianza para invertir sus capitales en México? ¿Cómo pudo dejar atrás la imagen de militar golpista, jefe de guerrillas y/o faccioso, ambicioso, arribista, falto de modales, producto de la ‘chinaca popular’ hasta convertirse en el hombre necesario, imprescindible para el mantenimiento de la paz, tanto tiempo anhelada para el crecimiento económico, el restablecimiento de la armonía social y la concordia entre los mexicanos?

Como sucedió a muchas otras personalidades, los cambios resultaron de las circunstancias históricas. Genes buenos, positivos, tolerantes e indulgentes, todos los tenemos, pero también portamos los contrarios: Excesivas intolerancias, severidades, intransigencias, crueldades e inhumanidad. Tanto las virtudes como sus antónimos laten en la sangre, en el corazón, en la inteligencia y en las vísceras humanas pero actúan sobre nuestros actos. Don Francisco Ignacio Madero (para no salirnos del espacio histórico propio de su contraparte don Porfirio Díaz) era un hombre esencialmente bueno, comprensivo y bienhechor, a quien las características vitales y éticas de su tiempo histórico empujaron a iniciar un movimiento de violenta rebeldía contra el dictador tuxtepecano que, a lo largo de su vigencia, generó más de un millón de muertos en el país, algo ciertamente indeseado y no previsto por el mártir de la democracia. Fueron la azarosa política y las concomitantes pasiones humanas las que condujeron el errático destino de la Revolución y de sus principales actores.

Muchos análisis críticos se hacen ahora sobre el centenario de la Revolución Mexicana y el Bicentenario de la Independencia. El espacio cronológico entre ambas efemérides estuvo pleno de acontecimientos importantes y logros trascendentes. Obras humanas, al fin, compartieron las fallas y los aciertos de sus protagonistas e impulsores. Era el empeño de integrar a un país que recién había nacido a la vida institucional. Los héroes de la insurgencia libertaria -don Miguel Hidalgo y compartes criollos, ibéricos, mestizos y naturales- murieron en el esfuerzo de intentar resolver el destino del país así como las vías útiles para lograrlo.

Luego vinieron los tiempos de construir adecuadamente a México bajo una carta política que normara las acciones de los hombres, los grupos y las instituciones políticas. Desde la óptica histórica estuvieron claras, mas no unificadas, las propuestas de las ambiciones, ideologías y opiniones, mismas que, por cierto, prevalecen aún bajo otras siglas, diversos fines, convicciones políticas y antepuestos enconos ideológicos. Hoy como ayer, estas diferencias hacen imposibles la soñada democracia y la unidad nacional.

No atinamos a encontrar un líder político capaz que acaudille nuestros sueños democráticos. El Congreso de la Unión y sus cámaras son un zoco público donde se ventila la codicia política de los que encabezan a los partidos en la anticipada lucha preelectoral. Hay cero resultados en decretos reguladores y mandamientos que estimulen y acrezcan la economía y el trabajo. Presidentes buenos y malos, hemos tenido de todos hasta la fecha. Sueños, muchos. Realidades, pocas. En esas estamos y en ellas estaremos, pero lo vamos a celebrar: ¡México, no te acabes!...
29 Julio 2010 04:00:49
El problema número uno
Todos los presidentes de la República mexicana han enfrentado un cúmulo de diversos problemas externos, cuya médula genética fue la desaforada ambición de otros países sobre las riquezas naturales de nuestra patria.

Al interior del país existieron, también, e igual subsisten otra clase de problemas: Algunos de los cuales fueron y son de carácter endémico. Hoy han venido a constituir, en el escaparate de una vieja realidad esencialmente injusta, una amenaza para la tranquilidad del país.

ésta es una realidad que no ignora la academia, tampoco los medios de comunicación social y mucho menos quienes son parte de las clases sociales y económicas muy acomodadas y de la alta y media burocracia del Gobierno de la República. Los ciudadanos sabemos que los históricos problemas de injusticia e inconformidad social y económica se agudizan al paso del tiempo, luego crecen y se multiplican en los sitios habitados por las clases igualmente marginadas, que no ocultan sus inconformidades ante las injusticias sociales y políticas; por otra parte también aparecen en las regiones más abandonadas del país, donde luchan por subsistir las diversas razas aborígenes de México.

Cada vez que el gobierno realiza un censo de población, lo cual aquí sucede cada 10 años, resultan estremecedores sus patéticos resultados que destacan en rojo vivo nuestra cruda realidad, así como la invalidez económica de los millones de familias desamparadas. Desde las que carecen de un salario periódico, seguro  y estable, hasta las que logran sobrevivir con ínfimos ingresos, obviamente preocupantes.

Simple, como es la naturaleza del problema, deberían ser sus soluciones; pero en México las propuestas son finalmente complejas, enredadas, gravísimas y onerosas. El hambre y la necesidad no serían difíciles de satisfacer si no se juzgaran con irresponsabilidad al primer golpe de vista; pero ya cuando el poder político las “estudia” se han agravado todas sus consecuencias y entonces abortan los proyectos de solución, aunque ya el desarrollo demográfico y sus demandas hayan superado por mucho al lento desarrollo económico del país. La problemática social se torna mayúscula, al grado que cualquier nueva propuesta del Gobierno federal para resolverla acaba por ser inabordable y se convierte en demagogia.

Los perfiles más agudos y sensibles de la extrema necesidad económica son la desigualdad social, la depauperante inactividad laboral y la desesperante miseria; todas tienen un rápido impacto en el decremento en los indicadores económicos. También resulta duro constatar que para cuando surgen algunos índices positivos, éstos resultan ser mucho menores que el crecimiento de la miseria extrema. Por ello ha sido que los últimos jefes del Estado mexicano apenas se han atrevido a propuestas leves, planteadas con la retórica de pinza corta, roma e inocua.

Que nosotros sepamos, las llamadas de alerta de las organizaciones sociales, las varias encuestas sobre la economía del país y los ácidos comentarios de la iniciativa privada, más la ácida visión de los intelectos que lideran a la opinión pública, sólo han merecido de los últimos mandatarios nacionales algunos comentarios aleves, de aparente preocupación: Ninguno ha osado plantear un serio proyecto de redención popular --salvo el siempre peripuesto recurso retórico- para rescatar del hambre, de la ignorancia y de la enfermedad a tantos pobres y miserables mexicanos que hoy sobreviven por su propio esfuerzo frente al desempleo, el imperceptible salario mínimo, la agresión de la inflación económica y la continua exacción fiscal generada por las diversas vías que concibe la tecnocracia de la Secretaría de Hacienda, y tantos otros recursos que sólo vienen a ser discursos.

Los observadores sociales afirman que los programas nacionales de lucha contra la pobreza se han visto reducidos por el costo de la alta y mediana burocracia que distribuye la caridad pública. Dichos dineros bajan de lo más alto, pero son pocos los que llegan a lo más bajo. Así estuvimos antes, así estamos ahora y así estaremos por los siglos de los siglos...
15 Julio 2010 09:09:09
Males tangibles, remedios invisibles
El anuncio de la empresa bancaria “Santander” publicado antes de ayer en los medios impresos de comunicación social, no mejora nuestro ánimo al leer su titular “¿Coahuila, cuándo ha sido fácil?”

La institución que suscribe el aviso auto responde: “Está claro que vivir aquí nunca ha sido fácil. Esta tierra es dura y a pesar de eso, o gracias a eso, la gente del norte ha descubierto el valor del trabajo, por eso han hecho lo que han hecho y por eso, en estos momentos, merecen apoyo”. No sabemos si el anuncio bancario ofrece, aparte de bellas palabras, un respaldo eficaz, concreto y sonante; por ejemplo la opción de acudir a tramitar un inmediato plan crediticio con bajos intereses. Queda claro que existe esa opción, y no viene al caso ponerla en tela de duda. Lo destacable es que además de que la dicha publicidad toque nuestras fibras coahuilenses, también intenta exponer nuestra cruda realidad en unas cuantas líneas.

Sí, es muy cierto, para Coahuila nada ha sido fácil. Es Coahuila una entidad federativa de la República que mantiene y sobre lleva diversas y difíciles condiciones meteorológicas ya que pose un clima y un sistema pluvial errático que tan pronto hacen caer una lluvia fuerte, constante y mojadora, como lanza tormentas acuíferas sobrecogedoras hasta para los espíritus más temerarios y resueltos.

De lo demás ya antes se han encargaron los hombres que equivocaron el camino al construir edificaciones y conjuntos habitacionales de interés social sobre tierras blandas, bajas y huecas en las que, además, han levantado muros y cegado arroyos, azolvando acequias y cambiando el rumbo natural de las corrientes pluviales por otro tipo de conducciones y canales, no siempre convenientes.

El sistema climático irregular de Coahuila, como hemos visto últimamente, y la calidad de nuestros suelos concurren a dificultar nuestras vidas. La capa superficial de nuestra tierra es pedregosa a veces, caliza en otras, dura y casi impenetrable en el campo llano, si bien resulta buena para el desarrollo de una vegetación xerófila, así sea de guayule, candelilla y otras tantas plantas que por su naturaleza requieren de medios secos, escurridos y oreados a lo máximo.

En cambio las tierras suburbanas suelen ser atractivas y tanto que se convierten en objetos de la codicia humana si acaso colindan con las áreas más o menos habitadas y en proceso de doma. Aún abandonadas y áridas las susodichas superficies devienen apetitosas ante hombres y mujeres de negocios, quienes no se quiebran ni se doblan frente a las desventajas o ventajas que ofrecen los buenos terrenos y su adquisición a un cómodo precio.

Quizás después vaya a resultar compleja y costosa la urbanización, y no sean fáciles de conseguir los permisos de la autoridad municipal, que como cualquier proyecto urbanístico, debe pasar ante varios comités de opinión ciudadana previamente, sin iniciar la aventura de erigir modestas o medianas viviendas no autorizadas, que casi siempre se erigen con febles materiales.

Otros son quienes vivos, muy vivos, demasiado vivos, sientan sus reales en las orillas de los arroyos sin contar con alguna permiso federal, municipal o particular, para luego expandirse sobre las tierras adjuntas de valor, que son generalmente ajenas. Y hay pobres, muy pobres, demasiado pobres, que se arriman a las irregulares construcciones con la esperanza de tener una casa nueva con sólo entregar un enganche comprometedor y firmar varias, muchas, letras de cambio. Ocupan así el inmueble, lo amueblan también a plazos, lo habitan y lo equipan hasta que un mal día ven cómo las lluvias lo azotan y lo inundan, hasta acabar con sus hogares y destruir sus sueños..

En estas latitudes no se lucha únicamente por la subsistencia económica, también se batalla para mantener una elemental supervivencia sin desalentar los sueños preconcebidos; mas por desgracia siempre son las clases sociales menos favorecidas las que transitan el abrupto camino de la vida moderna, pleno de ofertas paradisiacas, que luego se convierten en puras adversidades como cualquiera de sus múltiples presentaciones, si vale esta liberalidad en la expresión. Mas no son solamente unos cuantos individuos quienes hoy sufren pérdidas y experimentan hambres y angustias; todas y cada una de las regiones que integran el rompecabezas geográfico del noreste mexicano podrían narrar sus propias atribuladas experiencias ante las repetidas catástrofes que han sufrido.

Hoy se dice que para resolver los daños causados por el ciclón Alex y su consecutivo similar se necesitan miles de millones de dólares en dinero contante y sonante. La reconstrucción será otra cosa; pero ¿dónde están los magos que ejecutarán las obras, y dónde encontraremos el tiempo disponible para que esta ejecución resulte completa, eficaz y eficiente?

El país tiene en su cochino cochinito más de cien mil millones de dólares que, guardados, aseguran la estabilidad de la moneda para que ésta proteja los ahorros, las inversiones a plazo fijo y la tranquilidad de quienes,hoy por hoy, son los dueños del dinero que guarda el Banco de México y cuida celosamente el Gobierno de la República.

Este dinero podría financiar la rehabilitación de los daños, comento en voz alta. “Y aunque así fuera ¿yo qué, en qué me “remedeo” rezongó mi amigo el filósofo de San Francisco. Y usted, lector, en qué se va a remediar y en qué también podrían hacerlo más de cien millones de pobres y famélicos ciudadanos en crisis. ¿cómo se podrán remediar?
17 Junio 2010 04:00:12
La Iniciativa México
Hace quince días apareció de modo formal la “Iniciativa México” Un organismo pensado y proyectado para impulsar un cambio, suponemos positivo, en la sociedad mexicana. Un planteamiento laborioso y objetivo para construir un puente de unidad formal, eficaz y bienhechor en la comunidad.  Observamos, escuchamos y admiramos su espectacular presentación, aunque sabíamos que así suele ser todo evento que se difunde por la televisión: En el marco de bonitos escenarios, fondos musicales y pantallas a todo color. Sólo faltaba la tercera dimensión.

Debemos reconocer, sin embargo, que también se hizo un esfuerzo de pundonor, quizás diseñado por comunicadores profesionales para disuadir cualquier tentación de apreciarlo como uno más de tantos actos políticos.

De varios oradores escuchamos, en pocas palabras, la exposición de sus diferentes ideas sobre el quehacer impuesto: Consistentes y concordantes, pero siempre coronadas con amargas citas sobre lo que vive la nación; fue imposible hacer coincidir la propuesta, salvo en las datas, y las bicentenarias luchas que evocaremos durante todo este año: Prevalecía, de algún modo, la disputa por la nación en la guerra de independencia de 1810, y las revueltas postrevolucionarias surgidas después de la muerte de don Francisco Ignacio Madero.

Por esto no era de esperar que alguien subrayara una tangible coincidencia entre los sucedidos patrióticos ya acontecidos y el sangriento acaecer de a actualidad; eran incomparables los motivos patrióticos de 1810 con los que hoy angustian a la sociedad mexicana, sin abundar en sus verdaderas razones y causalidades. Surgidas estas violencias, igual cuestionamos la falacia contemporánea de recurrir al incremento de soluciones homicidas para acabar con la delincuencia organizada.

Lanzadas al público las diversas convocatorias de la “Iniciativa México” pareció renacer la esperanza colectiva de que el país se levante presto, indignado y valiente a castigar a los que cometen agravios sin fin contra personas, corporaciones de seguridad y familias inocentes. Escépticos, por encontrarnos entre el bien y el mal, evocamos la tonada aquella:
“Esperanza inútil, flor de desconsuelo”.

Late desde ahora, a pesar de todo, la remota expectativa de que el entusiasmo que provocó la ‘Iniciativa México’ vaya a impulsar al país y, sobre todo,  al sistema político, hacia a la concertación entre las ideas fundamentales y los proyectos viables. Milita en esta iniciativa gente de la cultura, honorables ideólogos y sensibles humanistas, más otros hombres y mujeres de buena fe. Quizás encontremos en la misma dirección algotros que sólo buscarán subirse al volantín del protagonismo, y dado el caso, nada podrán hacer, si es que los bien intencionados se unen en torno de las propuestas factibles.

Riesgos latentes ramonean de inmediato en las pastas del Gobierno. Sigue siendo peligroso el añejo centralismo político, que tantos daños causa al país. Continúan, unidas y omnipresentes, la demagogia política y la democracia corrupta. Quedan al acecho de la oportunidad las instituciones clericales, siempre empeñadas en  cancelar los poderes laicos del Estado Constitucional, al amparo de su vieja alianza con la plutocracia, con los medios electrónicos de comunicación social y con el PAN, heredero de las huestes conservadoras del siglo XIX.
Buena iniciativa podría ser la denominada México, pero después de todo, habría que pensarla bien y a fondo, no sea que nos ganen el entusiasmo y las prisas, las improvisaciones y las rijosidades políticas por el control del poder público, que ahora relamen.
03 Junio 2010 04:00:25
Cadáveres históricos
Es un hecho científico e histórico que los héroes de la guerra de independencia, ahora osificados por haber permanecido largas horas, días, meses, años, lustros, decenios, cincuentenas y finalmente dos centurias bajo la tierra o en ataúdes de lujo. En mazmorras desde que fueron aprehendidos bajo sospecha o con evidencia de su infidelidad a la monarquía española (1808, 1810 y 1811) o simples muertos en caóticas batallas de insurgentes contra realistas; o presos para ser juzgados y ‘ajusticiados’ a posteriori, por algún Tribunal de la fe, como la ‘santa inquisición’ ya que por entonces sobraban cortes, rotas, sanedrines y curias para hacer confesar tanto a culpables como a inocentes.

Fue imposible, por lo tanto, que los bicentenarios y célebres difuntos inquietaran su espíritu ante la reciente exhumación de sus restos y el consiguiente ajetreo que les propinó, y se propinó, el presidente de la república al recorrer el Paseo de la Reforma, para depositar el calcio patriótico en una docena de urnas elaboradas en finos cristales y maderas preciosas, que fueron a parar al Castillo de Chapultepec, la residencia presidencial mexicana habitada por el general Porfirio Díaz y cambiada de destino por el general Lázaro Cárdenas del Río, quien la convirtió en Museo Histórico. Ahí estos restos humanos serán mostrados ante la curiosidad del pueblo.

Los mexicanos integramos una sociedad respetuosa y hasta idólatra de nuestro pasado y de sus cadáveres; aunque temerosos de la otra vida, pero esto último parece haber sido vencido por las ciencias exactas. Lo que vive en la tierra tiene al polvo por destino final. Por ello creo que la exposición de tales restos humanos va a constituir un desfile de curioso e ignorantes, con el morbo de saber cómo quedaron los famosos actores de las luchas patrióticas y cómo eran, en lo real y en lo imaginado, por los artistas populares cómo eran los principales protagonistas de la lucha por la independencia de México. Pocos veedores podrán, sin embargo, conocer los verdaderos rasgos físicos de la gente de aquel 1810. Verán solamente una docena de cráneos deformes: Huesos que algunos sabihondos dirán que pertenecieron a las piernas de Allende; las costillas dirán otros eran, por lo menos una, del Corregidor Domínguez y algotros asentarán, sin acertar, que las extremidades superiores en exhibición han de ser de don Juan Aldama..

Habrán, sin duda, ilustradas e ilustrados guías que podrán explicar de quienes fueron, realmente, aquellas partes óseas; podrán repetirán las conocidas biografías de los personajes y aún relatarán cada una de sus hazañas, la peculiaridad de sus comportamientos y las notas más destacadas de sus carreras militares o políticas; pero no creo, sinceramente, que esta muestra de caliche idealice los objetivos más altos y paradigmáticos de los héroes de 1810, tan distintos a los intereses de nuestras clases políticas.

No olvidemos que la historia de México se ha convertido, a través de los tiempos, en un escenario de cómicos que entre veras y burlas destacan lo acertado y ocultan los errores de los protagonistas de la cosa pública. Los nuevos historiadores recurren al describir los escándalos que puede vender libros, como si fueran panfletos chistosos; más que las ideas y los hechos que acrecen la dimensión moral e intelectual de nuestros hombres ilustres y de sus antípodas, ante los actuales actores de la farsa política.
Los partidos están hambrientos de un migajón jugoso y electorero plurinominales más otra cosa; sin buscar propuestas de valor, y con ese objetivo pretenden exprimir el jugo de la historia nacional, aunque en el fondo la quintaesencia, ésta rechace maridarse con las empobrecidas pretensiones de los paupérrimos morales de la política..

Vimos al señor presidente de la República, don Felipe Calderón Hinojosa, con adusta seriedad en el rostro y las actitudes, dedicado a honrar la memoria de los héroes bicentenarios de nuestro sufrido México honrando los huesos de Miguel Hidalgo y Costilla, de Ignacio Allende, de Juan Aldama, de José María Morelos y Pavón, de Mariano Matamoros, de Mariano Jiménez, de Francisco Javier Mina, Vicente Guerrero, Leona Vicario, Andrés Quintana Roo, Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria; y al verlo y escucharlos pensamos en que los hombres sólo alcanzan la medida histórica por la capacidad que tengan para intuir la oportunidad que les ofrece la vida, la dimensión de sus retos y el coraje que cada quien tenga para afrontar sus riesgos, con la audacia que cada quien capaz de empeñar en la lucha por resolverlos, vale decir el talento para aprovecharlos en el bien de la Patria, sin titubeos de ninguna clase. El desfile mortuorio organizado en la capital de la República para honrar la memoria de los padres de la nación, dijo alguien, puede ser la metáfora perfecta de nuestra vida política: El ‘hueso’ es oportunidad de servicio público, así en la política como en las instituciones del Estado; pero aún éste habría que aprovecharlo con decisión y coraje para resolver los conflictos del desempleo, de la hambruna, de la inseguridad, de la educación y de la democracia.
27 Mayo 2010 04:00:03
Políticos desaparecidos
Los días anteriores a la aparición de esta columna han sido presididos por la noticia del posible secuestro, desaparición y temores de asesinato en perjuicio del polémico abogado panista Diego Fernández de Cevallos. Si bien el hecho no fue espectacular, al discurrir de las siguientes 48 horas fueron públicas muchas especulaciones de todo orden y desorden; después se hicieron presentes los ácidos gástricos de quienes eran malquerientes de don Diego y algunas ‘barbeadas’ de quienes bien lo quieren. Y obvio: han sido las autoridades policiacas y judiciales del estado de Querétaro, dónde fue visto por última vez, las que se han dedicado infructuosamente a palomear los procedimientos de investigación, sin obtener resultados positivos y creíbles.

Para los medios electrónicos nacionales de comunicación y sus muy conocidos presentadores de noticias, lo sucedido fue como tener servido en sus mesas un rico chocolate de tres hervores y un platón de molletes con nata; pero sólo durante los dos primeros dos días. Al tercero se produjo un silencio informativo casi total: De hecho los locuaces tartamudearon y enmudecieron. Se sentía que la orden de bajarle al ruido a la evanescente desaparición del abogado Fernández hasta que se pudiera escuchar el silencio, había descendido de lo alto, desde mero arriba.

Una vez informado en Europa el presidente Calderón hizo un aparte en un discurso oficial, creo que en Alemania, para enviar un justificado mensaje de confort espiritual a la familia Fernández de Cevallos: ¿Qué otra cosa podía hacer desde tan lejos, sino informar a los hijos de quien había sido abogado general de la Presidencia de la República, que había instruido al responsable de la PGR para aplicar la facultad de atracción del sentido caso hacia el ámbito de la justicia federal?... pero sin saber siquiera que los familiares querían el drama en silencio; así que ni siquiera eso podía hacer, pues para peor no existía alguna pista o dato que los autorizara a poner en obra dicho recurso. En realidad no había nada que reclamar, pues aparte de la desaparición del exitoso manipulador de códigos legales y excelente alegador de oreja en las altas magistraturas de justicia, los más ignorantes de sus colegas sabían de cierto que la serie de fatalidades que los medios de comunicación suponían no acreditaban la dicha atracción: no había cuerpo del delito, ni pistas de violencia, ni, obviamente, una arma homicida: Sólo aparecieron unas tijeras de bolsillo y algunas gotas de sangre que “parecían” tener el ADN de su evaporado dueño, más una maltratada fotografía de un rostro parecido que mostraba un gesto de sometida resignación; dicha foto había sido publicitada en una de las redes sociales del internet -Facebook, Twitter o cosas así-, de modo que nadie se arriesgó a identificarla como auténtica.

¡Pero qué les cuento a ustedes, bien informados lectores que todo lo leen, lo saben o lo intuyen! Sólo puedo decirles que denunciar desapariciones de prominentes miembros de Acción Nacional ha sido un truco de mala política contra el Revolucionario Institucional. Recuerdo ahora cómo, a la mitad del periodo gubernamental de Óscar Flores Tapia en Coahuila, se desarrollaba uno de los procesos electorales en aquel mandato y los blanquiazules inventaron “el secuestro” de un connotado activista de ese partido, acusando al gobernador de Coahuila de tal hecho; previamente y por más de una semana los panistas machacaron en los medios de comunicación de la capital de la República y en algunos de provincia, sobre aquel activista, ausente de su residencia en la ciudad de Monclova.

Ipso facto el comité nacional del PAN integró una comisión de ilustres militantes, encabezados por el ingeniero Pablo Emilio Madero, su presidente nacional, para que viajaran a Coahuila a exigir la presentación y entrega del desaparecido en el mismo Palacio de Gobierno de la ciudad capital: Saltillo.

Contra todo lo planeado y asegurado por los publicistas del PAN, quienes apostaban a que Flores Tapia evadiría la entrevista, la nutrida comisión fue recibida en las oficinas del gobernador, al que acompañaba su secretario de Gobierno, el procurador de justicia y el director de Policía y Tránsito del estado. Se dijeron discursos, algunos irritantes y otros divertidos, se bebió café y refrescos, se habló de la “frustrada” democracia y de pronto uno de los miembros distinguidos de la comisión fue solicitado en la secretaría particular del gobernante para atender una llamada procedente del comité estatal de Nuevo León en Monterrey.
20 Mayo 2010 04:00:07
Horacio Flores de la Peña
El licenciado don Horacio Flores de la Peña, falleció ayer en la capitalm de la República” --leímos ayer en la austera participación del deceso pubicada y suscrita por la familia Flores Justic. Don Horacio descendía demuna estirpe saltillense. Había nacido en la capital de Coahuila el 24 de julio de 1923. Aquí estudió su educación primaria, en las escuelas Centenario y Coahuila, bajo la dirección de profesores egresados de laBenemérita Escuela Normal de Coahuila.

Como sucedía a todos quienes concluían su preparación elemental, sus padres, don José Flores Dávila y doña Concepción de la Peña Meléndez, matricularon a su muchacho en la escuela preparatoria Ateneo Fuente, de dignísima tradición liberal y acreditada fama académica. Ello le valió para que su certificado de bachiller le abriera las puertas de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudió en la Escuela de Nacional de Economía, de la cual llegó a ser egresado, profesor y director.

Don Horacio era una persona inteligente e inquieto. Quienes lo conocieron de cerca daban fe de las notas principales de su carácter: Claridad de pensamiento e intransigencia ante las personalidades banales que se le acercaban con mezquinos intereses. El diccionario biográfico Berrueto reporta que don Horacio hizo estudios de especialización en Estados Unidos durante el decenio 1955─1966; trabajó para la Organización de las Naciones Unidas con profundos estudios en materia económica; fue más tarde director de planeación universitaria, entre 1966 y 1970, el mismo año en que fue designado Secretario del Patrimonio Nacional por el Presidente Luís Echeverría Álvarez. Posteriormente devino Embajador de México ante el gobierno de Francia en 1977, en 1982 se le acreditó ante la Unión Soviética y Mongolia, en 1988, se fue cambiado a la representación diplomática en Italia.

Entre 1970 y 1980 fue coautor de dos obras: “La planeación de la educación superior” y “El Perfil de México” De su pluma y talento nacieron luego “Los obstáculos al desarrollo económico” y “Teoría y práctica del desarrollo” más otros ensayos y libros colectivos. Fue miembro distinguido del Colegio Nacional de Economistas y de la Asociación Internacional respectiva, y un destacado promotor ante la ONU a favor de la “Carta de los derechos y deberes económicos de los Estados”.

De 1998 en adelante radicó en la Ciudad de México en compañía de su esposa la señora Alena Justic Rabí. En mi registro anecdótico existen evidencias
de su sentido del humor, practicado con sensatez e independencia de criterio. Fue don Horacio un coahuilense destacado entre los pocos que por su cargo, estaban cerca del Presidente Luis Echeverría Álvarez; y como era natural y común devino receptor de halagos, pan de pulque y dulces regionales por parte de sus paisanos saltillenses. Se presentó entonces, en Saltillo, la preocupación de los fieles católicos por el mal estado de la Santa Iglesia Catedral ya que por no tener mantenimiento amenazaba destrucción. Para conjurar un daño mayor al que ya intuía fue integrado un comité de protección -como era usual-para recolectar fondos y aplicarlos a la salvaguarda del inmueble.

Alguien recordó entonces que la SEPANAL, encabezada por el economista saltillense Flores de la Peña, era la entidad responsable del registro y conservación del patrimonio eclesiástico de la nación, y no en días recientes, sino desde aquellos tiempos del presidente Benito Juárez, cuyas disposiciones legislativas definieron como propiedad de la nación en comodato a las Iglesias de todos los cultos, empezando por las católica que constituían mayoría, tanto en número como en importancia intrínseca, así arquitectónica como artística.

Tanto el Obispo como las damas integrantes del comité pusieron manos a la obra, consiguieron una cita con el ministro responsable, previas las obligadas intermediaciones familiares, y le expusieron sus inquietudes y la solicitud de su padrinazgo ante el Jefe del Poder Ejecutivo de la República para obtener los fondos necesarios a la reparación. No hubo problema, Echeverría autorizó el gasto y don Horacio quedó muy bien parado ante sus paisanos, al grado de que la misma persona que había develado las atribuciones públicas del secretario Flores de la Peña le quiso endulzar la oreja, y como se veía cercana la elección de un nuevo gobernador en Coahuila quiso proponerlo como candidato. Don Horacio, que no caía en tales garlitos, se apresuró a tomar el tren y no volvió a Coahuila.

“Figúrense, explicaría a sus allegados, salí de Coahuila en los años 30.
¿Quién me iría reconocer como para votar a mi favor?

Fue don Horacio un dinámico promotor de obras en beneficio de Coahuila y
se constituyó en facilitador de becas y otros apoyos para estudiantes.
Amigo personal del ingeniero Eulalio Gutiérrez Treviño, entonces alcalde saltillense, colaboró oficialmente en la compra e instalación de una planta holandesa procesadora de minerales metálicos con el fin de obtener zinc. Fue una de las primeras inversiones para la creación de empleos, cuando había muy pocos en Saltillo.

Descanse en paz, don Horacio Flores de la Peña, un servidor público ejemplar.
06 Mayo 2010 04:00:53
Conmemoraciones en el chapopote
Recuerdo, así al vuelo, que asistí no en una o en dos, sino en más de treinta ocasiones, a celebrar el aniversario del  espléndido hecho bélico del cinco de mayo de 1862, cuando las armas nacionales mexicanas, comandadas por el general liberal Ignacio Zaragoza, se cubrieron de gloria para vencer en Puebla al Ejército francés de Napoleón III el flagrante invasor del suelo mexicano.

Quien nos diría, entonces, que al paso de los años, la celebración de éste hecho iba a perder el halo incandescente del fervor patrio que la distinguía; lo mismo que ha sucedido con casi todas las conmemoraciones históricas de nuestra calendario patriótico, hoy, luego de diez años de gobierno conservador, están convertidas en puentes; no de los útiles pasos  elevados o deprimidos puestos al servicio de la capital de Coahuila y de sus principales ciudades por el Gobierno de la Gente. No confundir, por favor, con los puentes cronológicos de Fox, que son simples días consecutivos de un dulce hacer nada y sólo sirven para volatizar la esencia cívica de nuestras efemérides históricas.

Obra diabólica del ex presidente Fox, esta conversión  fue promovida con el perverso fin de borrar en la cronología esencial de nuestra historia patria las fechas ideológicamente comprometidas con nuestro pasado, pues cada una provocó en la sociedad un renacimiento apasionado de las viejas luchas entre las facciones conservadoras y liberales.

Hubimos siempre fechas para el recuerdo cívico, éstas  confluían, con un sentido pundonor de los deberes ciudadanos, a concitar y exaltar el orgullo nacional por nuestros hombres históricos y nuestros logros ideológicos. Al calibrar la trascendencia de aquel calendario patriótico la nación evocaba y conmemoraba con el mayor tono de solemnidad las efemérides centrales: Independencia, Constitución, Reforma y Revolución, que fueron las cuatro columnas de afirmación y sostenimiento de la vida civil de México, por las que tanto se esforzaron los prohombres fundadores de la República.

Al mercadotécnico y cocacolero señor Vicente Fox, metido en la política nacional, le provoca erisipela y rasquiña la sola mención de los nombres de don Miguel Hidalgo y Costilla y otros capitanes de la insurgencia de 1810; de don Benito Juárez y otros pensadores liberales que estructuraron el Estado mexicano con la Constitución Política de 1857 y las previas Leyes de Reforma, bases fundamentales del México moderno; de don Francisco Ignacio Madero que se atrevió a levantar en armas al pueblo de México para liberarlo, con el sacrificio de su vida, de más de treinta años de dictadura porfiriana; de don Venustiano Carranza, quien ya asesinado Madero, tuvo el valor de enfrentar al sórdido magnicida Victoriano Huerta y proponer y promulgar una nueva carta magna en el país con amplio sentido político y social el día 5 de febrero de 1917.

Estos oxidados y viejos odios de los conservadores mexicanos hicieron promover en Vicente Fox la transformación de los hechos esenciales del México moderno hacia sendos períodos dedicados a la holganza; así, nuestro pueblo que es, por naturaleza, dado al placer del no hacer, sale en las vísperas de cada obligado puente hacia las playas y ciudades turísticas circundantes, y no precisamente con el fin de recordar, sino para olvidar lo que nunca debe ser olvidado.

Si usted, lector, observa y analiza los titubeantes discursos del presidente Calderón, o los de sus peones de estribo, percibirá el modo oblicuo de sus textos, en este año de centenarios patrióticos. Con buena gana hubieran visto las rememoraciones al soslayo y habrían reducido su celebración a los mínimos festejos escolares de himnos y recitaciones; pero hoy, modernos al fin, estos personajes se sirven de la televisión, siempre a la escucha de las órdenes del Gobierno, para “discutir” a México en las horas menos propicias de la programación televisiva; para destacar errores de conducta personal o algunas contradicciones humanas en las luchas de la Independencia, de la Reforma y de la Revolución. Y nada más.

No se habla de las traiciones conservadoras, de sus alianzas con la iglesia de Roma, de su ambición de ver constituido a México en una monarquía, de sus expoliaciones a la gente pobre y de tantas cosas más que recordará la burguesía en el próximo puente foxista sobre las enchapopotadas playas de “la isla”.
29 Abril 2010 04:00:26
El derecho a gobernar
El azar o las circunstancias entre naciones son providenciales, si es que las causas o los objetivos valen la pena y se aprovechan. Las relaciones entre México y los Estados Unidos nunca  han sido enteramente cordiales, pues los gobiernos del país del Norte desean cortar la mejor tajada en la solución de los conflictos internacionales. Ante esto los presidentes de nuestro México han debido tragar saliva y masticar el tabaco de la inferioridad, que no se ha tornado en trauma debido al machismo de que somos capaces los mexicanos.

Hubo, sin embargo, presidentes que dejaron a salvo la dignidad de nuestro país en la disputa por las diferencias de criterio. La guerra fría entre Estados Unidos y Rusia, suscitada a posteriori de la Segunda Guerra Mundial y las conferencias de Postdam, sirvió para que los presidentes mexicanos mostraran una posición digna y seria ante los pedimentos de apoyo de la Casa Blanca, que fueron respondidos con una interlocución afortunada, inteligente y habilidosa ante aquella contraparte. Para esto los presidentes mexicanos de la etapa posrevolucionaria procuraban informarse de cuanto era la tajada que los norteamericanos obtendrían de sus conversaciones con los países europeos y cual podría ser, por otra parte, la utilidad factible para México al otorgar ‘un sí’, ‘un no’ o un ‘ya veremos’ a sus peticiones, siguiendo el “quid pro quo” de la dialéctica filosófica.

Estos duelos en la alta diplomacia internacional, como bien los expresó el gran coahuilense don Adrián Lajous, coincidían al reconocer un proverbio original del pragmático presidente Lyndon Johnson, quienaseveraba que cada presidente debía establecer con hechos su “derecho a gobernar” ante los sectores de su país al iniciar su gestión; y no sólo esto, deberían refrendarlo y sostenerlo durante todo su mandato gubernamental.

Don Lázaro Cárdenas así lo hizo al sacudirse la tutela del presidente Calles, hecho que redundó en simpatía y apoyo político del pueblo; luego advirtió la necesidad de consolidar su derecho a gobernar ejerciendo una postura política contraria a la que había sustentado, en sus últimos tiempos, el propio Plutarco Elías Calles; sin embargo resultó claro que el propio militar michoacano estaba, en sus posteridad, picando entre si a los mexicanos, entonces decidió conciliar a los burgueses con los desheredados mediante actos de justicia social.

A ello contribuyó la selección del sucesor, general Manuel Ávila Camacho, quien con una sola declaración calmó el atufo de unos y otros: “Soy creyente” diría ante quienes pensaban que continuaría la confrontación religiosa entre los mexicanos. Luego surgió la candidatura de don Miguel Alemán Valdés quien mostró hechuras de líder al respetar a su antecesor y apaciguar al sindicato petrolero que intentaba alebrestar al país a pretexto del nacionalizado petróleo. Finalmente Alemán exhibió su capacidad al construir la infraestructura necesaria para el progreso nacional, y con ello crear los empleos y las condiciones económicas necesarias para su desarrollo económico. Ruiz Cortines, por su parte, evidenciaría un año después sus cualidades y defectos al censurara su ex jefe en el mismo evento de toma de posesión acusándolo de atentar contra las clases desprotegidas, y mostrarse indiferente a la corrupción de sus funcionarios más destacados.

Los presidentes Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz representaron ante la sociedad un cambio de generación en el gobierno. Uno y otro, pese a su amistad, brincaron la regla de no satanizar a sus predecesores. Y a pesar de ser ambos inteligentes y cultivados, finalmente perdieron la vertical y las simpatías que habían obtenido en sus respectivos gobiernos. Otra pareja de amigos entrañables acabó odiándose: don Luís Echeverría no alcanzó a probar su derecho a gobernar, según observó don Adrián Lajous, porque pronto se vio envuelto en excesos demagógicos y populistas, bajo severas críticas de los ciudadanos, José López Portillo sólo pronunció un bien construido mensaje de toma de posesión, pero no tardó en ser transformado por la trivialidad, la ambición y el nepotismo. Nacionalizó la banca privada que dejó quebrado al país, luego hizo una mala selección de sucesor y con ello dio pábulo a la inestabilidad económica y al desorden financiero estatal que aún
padecemos.

En el año 2000 se dio la alternancia electoral cuando el partido ganó un año antes la Presidencia de la República. Acción Nacional repetiría en el año 2006 con lo cual la dichosa alternancia no cumplió su objetivo. El licenciado Felipe Calderón Hinojosa protestó el cargo ante protestas de los partidos de izquierda que integraban el Congreso de la Unión, lo que le impidió evidenciar su derecho a gobernar.

El PRI se reestrenó como partido de oposición y el nuevo presidente panista quiso dejar sentado su derecho a gobernar encabezando una lucha frontal contra la inseguridad pública propiciada por las organizaciones delictivas del país. Entonces el Ejército aceptó encabezar la  persecución de los narcotraficantes, encabezando a los policías federales, estatales y municipales del país. Sin embargo, estos hechos no parecen configurar su derecho al gobierno: Muchas son las muertes en ambos lados de esta guerra civil y su desarrollo no baja de ritmo ni  propicia la tan anhelada tranquilidad nacional.

Y para colmo de males, la gobernadora del estado norteamericano de Arizona inició una guerra injustificada con los latinos, y especialmente los mexicanos, al autorizar un decreto estatal que sataniza a los inmigrantes latinoamericanos y faculta a su policía y a la corporación federal migratoria, a usar la capacidad de fuerza, incluso con violencia, contra quienes no demuestren una  autorización legal para pisar suelo yanqui.


Las movilizaciones de paisanos en todo Estado Unidos se suceden a diario, el gobierno estadounidense ha expresado inconformidad con el decreto de Arizona y no pocos periodistas y comunicadores sociales critican con no disimulada cólera  esta medida con características de atentado a los derechos humanos, y viola el derecho de gentes que norma las relaciones internacionales. El Presidente Calderón, por su parte, ya expresó el disgusto de México y de su gobierno y con ello ésta acción, más que la de guerrear contra el narcotráfico, se presenta oportuna para probar su derecho a gobernar nuestro país. Esperamos que sus exigencias de justicia tengan éxito. Tanto el presidente Obama como el Presidente Calderón podrían probar su voluntad política al hacer justicia en este caso.
22 Abril 2010 04:00:42
La ingenuidad que gobierna
La pregunta hoy en boga es: ¿Y tú ya registraste tu teléfono móvil?
Cuando me interrogaron sobre esto yo respondí: No, claro que no; no le veo el caso ni encuentro la razón de esa obligación.
Los números de nuestro teléfono celular, como medio de comunicación privada, deben ser tratados con respeto por el Gobierno y sus múltiples derivaciones burocráticas. ¿A qué tanta curiosidad si la Comisión Federal de Telecomunicaciones está tan hecha bolas que en vez de dar respuestas lógicas a los diputados federales en sus dudas sobre el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Renaut) se escurre por la tangente y luego discurre tras los cerros de Ubeda en un asunto cuya vigilancia debería ser, obviamente, de su directa responsabilidad?

El señor director Héctor Osuna Jaime no negó la existencia de deficiencias en la conformación del Renaut y más allá de esta indirecta excusa separó a “Cofetel” de cualquier responsabilidad en el presente y futuro resguardo de la kilométrica información sobre la telefonía celular que está en las oficinas de la Secretaría de Gobernación y de su Registro Nacional de Población, dependencia ésta que debió haber verificado la confiabilidad de los datos que la ciudadanía ha manifestado.

En el cúlmen de la inocencia manifestó no saber, siquiera, dónde está el sistema de computación que guardará al Renaut pues “no fuimos requeridos para eso, sino (para) que hiciéramos una supervisión” Y agregó en tono de inocencia: “A mí me tocó, (es decir) a la Cofetel, salir a dar la cara en el tema”. Después se enredó en consideraciones como “se trata de una nueva herramienta que está en proceso de construcción y que si con ella se salva una vida por un delito de secuestro o extorsión, entonces estará justificado el esfuerzo” y más tarde, buscando el tercio, opinó que “lo importante no es buscar de dónde provienen las deficiencias, sino acordar cómo se van a solucionar” pero es un hecho que algo sabe sobre el asunto pues agregó: “Si hay cuestiones administrativas que no se cumplieron, a lo mejor no hubo un cabal cumplimiento, se tuvo que dialogar con varias empresas y se hicieron esfuerzos (sin decir cuáles) por lograr la aplicación de la ley y hay acuses (¿acusados? ¿acusaciones?) al respecto”. Y para no meterse en muchas honduras declaró: “Hay omisiones en todo el mundo” dijo a los legisladores, quienes debieron haberse preguntado ¿y que tiene que ver todo el mundo con estas torpezas?

En suma el susodicHO director Osuna Jaime confesó que “si a la fecha no está listo el reglamento del Renaut es porque las diversas instancias del Gobierno federal (sin definir cuáles) no lo han tenido listo. Igual depuso ante la Cámara de Diputados que la Cofetel no cumplió con su obligación de expedir disposiciones administrativas sobre la operación e integración del registro. “Situación que, remarcó y subrayó, no se dio. No se cumplió con esta disposición jurídica”.

La comparecencia culminó cuando el diputado García Portillo preguntó cómo se van a depurar los datos falsos del registro de telefonía móvil: “¿Quién es el dueño de un teléfono celular? es la preocupación principal, ¿Qué vamos a hacer para resolver la problemática actual? Es un hecho que una gran cantidad de personas dio datos falsos; ¿entonces cómo vamos a hacer para depurar (esos) datos falsos? y comentó: Es la duda”.

Ese mismo día de la comparecencia de Osuna se supo que en Tepito y otros mercados populares ya están a la venta varios volúmenes librescos que contienen la información total de miles de teléfonos celulares, a disposición de los interesados.

Finalmente Osuna informó a la audiencia que hasta el 18 de abril se habían registrado 65 millones 413 mil 304 líneas, más del 78 por ciento del total. ¡Y eso qué? se preguntarían los señores diputados.¿En que nos remediamos con saberlo? Lo único que se puso en claro es la completa incapacidad de Cofetel para resolver un problema que es de su única competencia. Y la incompetencia de su director para aclarar las dudas y declarar cómo va a hacer para componer el desgarriate causado por el Gobierno federal, que por cierto ha servido para evidenciar la ingenuidad de quienes nos gobiernan, como dijo Joaquín Sabina.

15 Abril 2010 04:00:39
Angustias y esperanzas
¿A dónde nos conducirá la escalada de precios desatada por los incrementos en el costo de la energía eléctrica, de las gasolinas y el diesel, del gas de uso industrial y doméstico más otros productos y subproductos de empresas que dizque son propiedad de todos los mexicanos?

¿Cómo es posible armonizar los índices inflacionarios que anuncia el Banco de México con la diaria realidad que confrontan las amas de casa en el costo creciente de los artículos de primera necesidad?...y en todo caso ¿cómo hacerles frente si los salarios congelados y el desempleo también galopan ante los incrementos sorpresivos, y sorprendentes, en los transportes de personas y cosas?...

¿Y qué han dicho los señores empresarios sobre el alza también sorpresiva y sorprendente de los impuestos federales? ¿Y qué podrían decir quienes son sujetos pasivos de nuevas cargas fiscales, cada año más onerosas y difíciles de cumplir?  ¿Y qué sucede con el peso mexicano y su juguetona tasa de cambio ante el dólar, la libra esterlina y el euro, las monedas más cotizadas en las economías mundiales? El peso igual sube y baja de precio por obra y gracia de un señor ‘Mercado’ al que nada se le puede reclamar, ya que nadie posee la mínima capacidad  jurídica para protestar ante la fragilidad de la moneda y el muy estrecho poder adquisitivo del ingreso popular.

“Es lo de ahora” dirán los jóvenes estudiados y los políticos comprometidos, pero aun siendo cierta esta aseveración, resulta inservible como excusa pues no justifica la agresión que se hace a los hogares incapaces de resistir los embates del susodicho señor “Mercado”, sobre todo cuando los salarios de sus cónyuges no solventan la dura repercusión de los costos en los insumos industriales, comerciales y familiares.

Así, cualquier programa de asistencia social, subsidio a los hogares económicamente débiles o intentos por redimir de la miseria a los pobres de solemnidad, fracasarán, pues cualquier explicación oficial va a recular ante la crueldad de los incrementos en los precios, desgraciadamente promovidos y autorizados en lo alto, o desde “el top” como también se dice actualmente. Así qué redundemos: “¿Y ahora quién podrá defendernos?...

Un si a favor de que los libros se lean.

Los libros son caros, pero afortunadamente no son escasos los baratos; hay mercado para ellos y la prueba fue el éxito obtenido en la pasada Feria del libro celebrada en Saltillo, posible gracias al acuerdo entusiasta, dinámico, del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, de su secretario de Educación Pública en Coahuila y del director de Bibliotecas Públicas de la misma dependencia estatal, las Universidades Autónoma de Coahuila, Autónoma Antonio Narro y otras instituciones de alta cultura, siempre concientes del bajo porcentaje de lectores que padecen la Nación y el Estado. De acuerdo a un análisis de la UNESCO sólo el 2 por ciento de los habitantes de México están acostumbrados a comprar y leer libros. Lástima, pues quienes carecen de esta costumbre resultan incapaces de comprender y analizar la realidad social, política y cultural del país en que viven.
Para lograr abatir las desconsoladoras cifras porcentuales de la lectura es que se crearon, desde hace tiempo, las ferias o exposiciones anuales del libro como incentivos para promover el crecimiento de lecturas y lectores y la emergencia de pensadores para entender y resolver los problemas de su entorno.

El Congreso del Estado tiene sobre los escritorios de los señores diputados la preciosa oportunidad de mejorar, en lo que corresponde a Coahuila, el penoso índice que señala la UNESCO, si decide aprobar el proyecto de “Ley para el fomento al libro y a la  lectura para el Estado de Coahuila de Zaragoza” De esta manera nuestra entidad federativa se uniría al esfuerzo federal cuyo Congreso de la Unión aprobó, decretó y publicó su propia ley desde el 24 de julio del año 2008; y a los estados de Michoacán, San Luis Potosí, Durango, el Distrito Federal y Colima que han aprobado leyes similares.

Los malpensados no dejar de cavilar en que esta iniciativa, presentada por el grupo parlamentario del Partido Acción Nacional podría tropezar en la Legislatura local con la oposición de los diputados del PRI. Sin embargo, es de considerar que si bien el primer paso -la iniciativa-fue  de la bancada blanquiazul, lo que podría dar observancia de ley al proyecto será, precisamente, el voto de la mayoría tricolor; de lo cual nos felicitaremos los que nos interesamos por la lectura y los libros. Que así sea, para que Coahuila ponga un ejemplo a los morosos legisladores federales aprobando la Ley en cuestión, sin considerar rijosidades partidistas.  .
08 Abril 2010 04:00:41
Lo que dijo Jesús Urueta
Semanas de patria en marzo, de Dios en abril, otra vez de patria en mayo y en junio las fiestas de fin de cursos; vacaciones en julio y agosto; luego septiembre mes de la patria y el desfiguro protocolario del informe presidencial impuesto al presidente Calderón por la beocia izquierda mexicana, en uno de tantos remiendos sobre los artículos de la Constitución de 1917, ante la paciencia de una derecha conservadora a ultranza y la impaciencia de un moderado PRI que desespera por la morosa marcha de los días, semanas y meses que faltan para alcanzar las fechas claves del año 2012.

Pero en tanto lleguen tales jornadas seguimos expuestos a las sórdidas ocurrencias de los líderes de los partidos políticos, a su capacidad inagotable de inventar distractores sociales para manifestarse en las calles e interrumpir el diario laborío de las ciudades y los ciudadanos; todos hartos de incoherencias, gruñidos y otras expresiones de nuestra zoología política.

¿Qué podremos hacer entre tanto? Nada, que no sea sentarnos a leer libros de historia patria, a reflexionar en lo poco que tenemos y en lo pobre que es nuestra patria, en lo metida que está en problemas, tanto que ya se hacen grumos en la superficie; y en lo difícil que resulta, para las instancias del Gobierno mexicano, resolver pacíficamente todos los conflictos que se le vienen encima.

La historia es, sin duda, la gran maestra de los pueblos, que condensa en sus anales los hechos trascendentes y los nombres de los hombres históricos de la nación; e igual suele destacar, positiva o negativamente, a sus principales protagonistas, entre otros a los que fueron a la defensa de las sagradas causas de la patria; y a los que prefirieron convertirse en traidores obrando a favor de su propia conveniencia y en contra de los deberes morales y éticos que les obligaban en conciencia.

Todo fue registrado por la historia, nada escaparía a la perspicacia de quienes dieron cuenta y testimonio de lo que sucedió y trascendió de los mismos hechos, ya por quienes los protagonizaron, por los que solamente los vieron y hasta por aquellos que, lejos ya en el tiempo, los han estudiado con profunda cultura para recuperarlos y juzgarlos más allá de lo objetivo inmediato, a través de un rígido análisis hermenéutico.

Este año celebramos el bicentenario de la Independencia nacional y el centenario de la Revolución maderista de 1910, no obstante las absurdas divergencias ideológicas que desde el “top” de la política contraponen a los mexicanos. Pecado grande cometen, especialmente, su Primer Mandatario y sus copartidarios (a quienes les preocupa el pecado, pero se despreocupan de él para poner en duda a la historia) y soslayan, a veces con pueriles rostros de bribona inocencia, la importancia toral de los hechos en que aquellos hombres nos dejaron un legado glorioso en leyes e instituciones públicas y otro más valioso aún en la defensa de la integridad moral y territorial de la patria.

Pero como todo hombre es proclive al examen de su conciencia y cada cual escoge lo que estima un deber ideológico o religioso, pues también los hay así que encomian a la memoria histórica con tímidos y balbucientes ritos verbales, evocando a quienes deberían exaltar con total sinceridad y entusiasmo no fingido, ¡hoy! ¡ahora! en el épico marco de estas efemérides centenarias que celebramos a todo lo largo y ancho del país, sin importar este oscuro tramo de la vida que hoy sufrimos y nos agota en la densidad de su nebulosa, entre rachas de crímenes y castigos, la certidumbre de que tal como tuvieron un principio, también tendrán un final, aunque no conozcamos cuál será ni cuándo podrá sobrevenir.

Alguna vez escribió el gran tribuno mexicano, Jesús Urueta, (Chihuahua 1867-Buenos Aires 1920) en circunstancias parecidas: “Nuestros muertos siguen siendo creadores de energía, infatigables, pues todo lo remueven y todo lo vivifican. Son la médula de nuestra historia, la vida de nuestras vidas y nos acompañarán, Legión sagrada a la gran conquista, a la conquista de la ley y por ello es preciso, es urgente, que todos los mexicanos comprendan que la Constitución acatada, sólo la Constitución, puede (podrá) salvar a la patria; pero mientras las instituciones no funcionen normalmente, no se puede hablar de paz, ni de progreso, ni de libertad. A mejores ciudadanos corresponden mejores gobiernos. Dentro de un buen gobierno, respetuoso de la ley, los ciudadanos elevan su nivel intelectual y moral y el pueblo crece en fortaleza y en virtudes cívicas”. Así pensaba, así hablaba y escribía, así predicaba Jesús Urueta, ilustre ciudadano de México.
01 Abril 2010 03:30:28
Pregunta sin respuesta
¿Cuándo resolverán nuestros políticos los problemas de todos los que aquí vivimos, y no sólo los de una clase económica o una clase social? pregunta un lector y yo quedo en silencio, sin saber qué responder.

Han cambiado tanto las cosas en este país, que el cuestionamiento no tiene una sola hebra de la cual tirar para sacar madeja. A veces somos y a veces parecemos serlo. Vivos, digo, pues tontos de tomo y lomo somos por naturaleza. ¿Por dónde le gustaría entrar al baile, le pregunto a usted,lector, que me interroga.

Espero a que me diga si por el lado de los partidos políticos, si por la esclerótica banca mexicana, si por los dizque educadores tan controvertidos o acaso por esa clase política centralista que nos agobia con cargas económicas y con su modo torpe, grosero, de pervertir esa actividad que debería merecer, por ganárselo, el respeto de todos los mexicanos.

Yo recuerdo el cuarto informe del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, que si bien en sus primeros años había enfrentado problemas graves en materia económica, al filo de su cuarta presentación de resultados parecía entrenado para hacer la carrera del indio al entrar a su quinta oportunidad, cinco de seis, y justificar su presencia en Palacio Nacional.

Parecía y fue imposible. En aquellos años se habían resentido los efectos de muchas dificultades bursátiles en países remotos: Rusia, Japón, y sus vecinos geográficos. Para colmo se agregó la disminución del precio del petróleo, que nos afectó severamente. En el fondo de los problemas estaba, ciertamente, la globalización de las economías nacionales que, para nosotros fue como entrar a un túnel oscuro e interminable, pero el nuevo estatus mundial era inevitable, y lo fue ciertamente. En aquellos años una sola pregunta rondaba en el país, entre mesas de café, barras de cantina y centros diversos de reunión: ¿Estábamos en condiciones y capacidad para arriesgar el bienestar general de los mexicanos por ingresar a un sistema claramente apto para naciones que fueran desarrolladas y autosuficientes?

Por qué, nosotros, país escuincle, buscábamos codearnos con las naciones adultas, desarrolladas y autosuficientes en lugar de jugar solos pero contentos?

La comunicación social electrónica parecía y aparecía ufana, como si hubieran descubierto la clave de la felicidad humana, de su felicidad.
Claro, era verdad y fue inevitable: Lo que sucedía estaba planeado desde los últimos días de régimen de José López Portillo y los primeros años de Miguel de Lamadrid. Éste, sin pudor alguno, siendo secretario de programación, paseó por el mall de Washington haciendo como que la Virgen,perdón, el presidente de Estados Unidos lo llamaba, con un cuaderno de notas virgen bajo el brazo. Era obvio, andaban nuestros políticos en pos del dinero extranjero, aunque no de uno que buscara establecerse, echar raíces, pagar impuestos y producir en beneficio del país hospitalario que lo recibía.

Era otro dinero el que llegaría para liquidar la deuda de los veinte mil millones de dólares que nos había prestado el gobierno de Clinton destinado a mantenernos flotando en el  naufragio causado por aquella conjunción de circunstancias que se dieron entre 1993, 1994 y 1995. Dicho dinero fue pagado al prestamista de la buena vecindad, pero un sexenio antes habíamos quedado sujetos al tratado de Libre Comercio propalado entre Bush padre y el hombre de Agualeguas. Y por ese medio comprometimos muchas cosas más.

Entonces creímos, inocentes, que el conflicto chiapaneco, liderado por el sedicente sub comandante Marcos, enrarecía el clima de confianza internacional; pero no, lo que espesó el ambiente fue el discurso de Luis Donaldo Colosio en la aceptación de su candidatura por el PRI, bajo la cúpula del monumento a la Revolución. Días después el magnicidio de Colosio pareció limpiar de incertidumbre a la región más transparente del aire, desde hace 300 y más años, sede del centralismo político, que durante todo ese tiempo ha enlutado, exaccionado y sometido al verdadero pueblo mexicano.

No, amable lector, no puedo responder su pregunta. La respuesta la darán los nuevos tiempos, si es que surge una sociedad que la reclame con hechos, no sólo de palabra.
18 Marzo 2010 04:00:28
Vacaciones y seguridad urbana
Hoy es el día que los mexicanos dedicamos a celebrar la expropiación petrolera realizada por el presidente Lázaro Cárdenas en el año 1938.

Celebrar es algo que a los mexicanos nos gusta hacer: Primero, porque toda celebración acarrea una suspensión de labores que, hoy por hoy y al acuerdo del ex presidente Vicente Fox, transmutó en varios días de holganza, una variación del “dulce hacer nada” que dicen los italianos.

Si la fecha a conmemorar cae en lunes o cae en viernes, las autoridades federales la convierten en “puentes vacacionales” pues al principio o al final se creó por decreto presidencial esta especie de pasarela cronológica que el ingenio popular bautizó como una “semana santa chiquita”, en que el chiste es holgar; así los beneficiarios de estos
cuatro o cinco días de ocio pueden irse placenteramente a la playa, a la frontera con USA o a donde mejor se les antoje.

En este aniversario de la expropiación petrolera no se aplicó el decreto de los puentes, pues cayó a mitad de semana; pero ya habíamos tenido en este año dos ‘semanas santas chiquitas’ que las burocracias disfrutaron a plenitud y todavía hubo algún bromista que propuso una ceremonia a san Vicente Fox por haber instituido esta imitación alargada de la “fiaca” italiana que llegó para quedarse.

Punto y aparte:

Cuando ayer circulaba en carro por el bulevar Venustiano Carranza, cerca de las instalaciones de almacenaje de combustibles producidos por Pemex que luego distribuirá en las gasolineras, vino a la memoria una fecha luctuosa para los mexicanos y para la propia empresa paraestatal: Hace 26 años, en el mes de noviembre de 1984,  cerca de San Juan Ixhuatepec hubo una explosión provocada, según se dijo, por un incendio en las bodegas de una empresa privada que había sido construida, al igual que la susodicha área de almacenes, en estrecha colindancia con San Juan Ixhuatepec, zona densamente poblada en la conurbación con el Distrito Federal. La lista de muertos, de lesionados por graves quemaduras y de daños materiales a causa de este desgraciado accidente fue muy grande. Pemex, entonces dirigida por Mario Ramón Beteta, eludió ipso facto la directa responsabilidad de estos hechos.

Soluciones preventivas pueden haber muchas, mas no pretender que los colonos que allí fincaron sus casas, las dejen y se vayan (¿a dónde?).

Quizás sea prudente que las autoridades en materia de prevención de accidentes ordenen una inspección formal del almacén de Pemex, desde los trámites iniciales, las autorizaciones de construcción y las recomendaciones precautorias tanto para el fraccionamiento habitacional como para el almacén de combustibles: Observar prolijamente sus condiciones de seguridad y tratar de corregir cualquier falla a favor de la seguridad.

En casi todas nuestras ciudades existen almacenes de Pemex y muchos hay, como el de Saltillo, que están circundados por zonas residenciales. ¿Por qué no prevenir, mediante una inspección constante, una desgracia como la que comentamos?

Simplemente, una llamada de atención para prevenir que, como sucedió en Ixhuatepec, un descuido, una irresponsabilidad o un accidente puedan provocar, no sólo en el caso de Saltillo, sino en cualquier otra población coahuilense, males mayores.
11 Febrero 2010 05:00:41
Nuestra tabla de salvación
¿Cuándo se empiezan a perder los valores morales?... ¿Cómo se extravían los valores morales? Con éste cuestionamiento atajó el filósofo español, Fernando Savater, el conocido lugar común en que se han convertido las expresiones sustantivas “valor, valores” y las adjetivas “moral y morales”para endosar la responsabilidad del desorden social y público a las naciones, a los gobiernos, a las iglesias, a la educación, a la seguridad pública, a la irresponsabilidad familiar, a la ineptitud de la ley hecha fuerza, más el largo etcétera que a usted, lector, le pluguiera agregar y pudiese servir para expresar las mismas cuestiones dirigidas al conglomerado genérico que conocemos como “ciudadanos”.

“La crisis de los valores morales. ¿Se acuerda usted de cuando los valores morales estaban en auge y todo mundo hablaba de lo que era la moral? Savater responde con otra pregunta a su primer cuestionador. Y le dice: oriénteme usted sobre cuándo empezamos a perder esos valores morales. Esta pregunta nadie la sabe contestar”, Savater ironizaba, según informaron ayer los diarios.

Este columnista creyó entender que el cuestionamiento del conferencista a su audiencia sólo fue un ancla para enganchar la preocupación general sobre el tema y encauzar a su audiencia rumbo a una pertinente conclusión. He aquí, sin embargo, lo que el filósofo dijo en seguida: “No hay ningún tipo de crisis, salvo que entendamos que la moralidad, (sea) lo que piensan las supersticiones (y) se deba entender que las señoras deberían llevar la falda a tal altura o a ésta otra, que los jueves hay que comer no sé qué, los viernes no sé cuánto; todas esas cosas que son caprichos normalmente folclóricos, pues la moral no tiene, por fortuna, nada que ver con esta concepción”, dijo. “En cambio -añadió Savater- lo que está en crisis no son los valores morales, lo que está en crisis es el civismo, los valores cívicos; eso sí que está en crisis, la consolidación de unos valores cívicos imprescindibles para el funcionamiento de la democracia; que las personas sepan hacer un uso crítico y responsable, a la vez, de las instituciones democráticas, ¡eso sí está en crisis!.”

Savater comentó finalmente que la educación no la dan los medios de comunicación y que “cuando se habla de educar, siempre hay la tendencia a decir: Pobres, hay gente sin educación. Mentira: Nadie se queda sin ser educado, el problema es quien lo educó o lo va a educar a uno: Al que no eduque una familia responsable, unos maestros acreditados y un sistema educativo como es debido, le educará la calle, le educarán los gángsters,le educarán los peores ejemplos de violencia, de corrupción, de vanidad. Eso último nos viene por la televisión”.

Las conclusiones del eminente pensador ibérico, aquí reproducidas, no dan a luz nuevas conceptos; es parte de lo mucho que el autor ha escrito, tanto en sus lúcidos artículos periodísticos como en sus libros y por lo tanto son las mismas a las que otros muchos hemos llegado cuando alguien, en el clima dizque intelectual de las cafeterías, pone sobre la mesa el descuido de la sociedad y de sus gobiernos ante las múltiples realidades factuales; sobre el asesinato consuetudinario de malas y buenas personas, mediante el soslayo de las autoridades en cada uno de los 2,590 municipios de la República frente al creciente alcoholismo de las comunidades; ante la carencia de un mínimo respeto a la vida humana e igualmente el soslayado incremento de la cosecha de vegetales alcaloides y su mezcla y producción con algunas síntesis químicas estimulantes, más la ausencia de horarios de funcionamiento en los llamados “antros” cínicamente planteados por los productores de bebidas etílicas para lograr, pagando publicidad en los medios electrónicos, el fácil secuestro de los jóvenes y en casi todos los casos, con la omisión de una vigilancia eficaz por las autoridades.

Repetir esta ingrata realidad de nuestros tiempos no colabora a extirparla, ni a bajar su tono dramático; ella es, en sí misma, la peste de los tiempos actuales; tampoco es dable que la complejidad de su curación sea una razón para dejar de aplicar la medicina que nos cure de ella. Igual de largo y pesado es el tratamiento contra sus mórbidos orígenes.
Resultaría valioso intentar una reeducación para jóvenes en edades maleables; vale decir susceptibles a la influencia de maestros capacitados y convincentes. No busquemos descubrir el hilo negro, pero sí apliquémonos a la urgencia de comprobar su eficacia terapéutica. Ni las balas, ni las cárceles, ni los ajusticiamientos han dado buenos resultados; sólo han servido para exacerbar pasiones pírricas sin victorias.

¿Por qué no gastar, con un grado de éxito posible, parte de los cuantiosos fondos económicos que ahora se dilapidan en una guerra sin ningún triunfo y pocos sobrevivientes a la vista? ¿Por qué no, desde ahora, reabrir la clase de civismo que el clero y el panismo vía Fox censuraron en las escuelas primarias y secundarias del sistema educativo nacional? Escuchemos a Fernando Savater y a los otros pensadores que han opinado igual; ellos podrían constituir nuestra tabla de salvación para volver a ser una sociedad positiva y laica.
28 Enero 2010 05:00:54
Antonio Usabiaga
El lunes 25 de enero murió el padre Antonio Usabiaga, quien por muchos años tuvo a su cargo el culto católico en la Iglesia de  la virgen de Fátima, en pleno corazón de la colonia República de Saltillo. Usabiaga era originario de Celaya, Guanajuato, donde nació en 1930. Su educación básica tuvo lugar en Querétaro, con los hermanos maristas. Luego siguió la carrera de derecho en la Universidad de aquel Estado. Su indoctrinación claretiana para el sacerdocio tuvo lugar, poco después, en la Universidad de Comillas, en España, donde obtuvo la licenciatura en filosofía y teología. Su especialización en ciencias sociales, políticas y económicas fue hecha  en la Universidad Pontificia de Roma, Italia.

En 1959 regresó a México y fue enviado a Saltillo donde cinco años después, en 1964, se le confió la rectoría del recién abierto templo de Nuestra Señora de Fátima. El Saltillo urbano que recibió al cura Usabiaga, aún estaba en ciernes: Lo que hoy es el bulevar Venustiano Carranza era, en ese tiempo, bulevar Constitución que se iniciaba como tal frente a un bloque urbano de terrenos baldíos, ante los  cuales pasaba el tramo Monterrey-Saltillo de la carretera interoceánica numero 40 Matamoros - Mazatlán; era una amplia vialidad a la que daban frente,  a uno y otro lado, muchos terrenos con buen futuro de cumplirse las esperanzas de urbanización.

El padre Usabiaga sintió entonces la urgencia de acrecer la iglesiaconfiada a su rectoría, y como otros sacerdotes que enfrentaron la necesidad de brindar a la feligresía un mayor espacio de oración: Construyó entonces un nuevo templo para un cupo mayor de asistentes.

Usabiaga conseguiría de la familia Zertuche  la donación de una superficie en la misma manzana donde antes se había erigido la capilla a la virgen de Fátima, lo que abrió de inmediato un  nuevo imperativo: reunir donativos en dinero o en especie para esos fines, los cuales requirieron varios años de trabajo.

Los feligreses que ocurrían a las misas dominicales y a otros ritos en el templo citado se sorprendieron, sin duda, ante la insólita manera de expresar homilías que tenía Usabiaga. Usaba una retórica sencilla, pero contundente, que igual fustigaba a quienes en la ciudad explotaban el trabajo ajeno con salarios y turnos inhumanos, como a los “catolicones” fanáticos e  incongruentes con el cristianismo. Todo ello le redituaría antipatía y enemistades entre los miembros de una sociedad cerrada, como era entonces la saltillense.
Por otra parte el P. Usabiaga no escondía su intolerancia ante la lúdica actividad de los niños durante las misas, y en varias ocasiones sorprendió a los asiduos asistentes con pruebas verbales sobre su conocimiento del mensaje medular de la doctrina cristiana, quizás quería destacar la falta de concentración de la audiencia ante las lecturas de los evangelios, glosados explícitamente en los sermones dominicales por el propio Usabiaga.

Una de sus primeras iniciativas, a su regreso de Roma, fue la creación en Saltillo del Instituto Seglar de Estudios Religiosos. Se trataba de que la gente creyera en Dios y en la Iglesia  no sólo como dogma de la religión católica. Este dogma, como todos sabemos, es un compromiso insoslayable de fe en la existencia de Dios, en sus poderes y en su doctrina, revelados por medio de la fe católica que se imbuye por el bautismo. El padre Usabiaga también buscaba, incansable, que el pueblo creyera en las verdades esenciales de la religión, y no se expresara en lo extrínseco, anecdótico  y artificial como son algunas fiestas populares profanas religiosas, con las que él no simpatizaba. Antonio Usabiaga fue, sin duda, un moderno mosquetero de Cristo: pasional, enérgico, de maciza cultura y firmes convicciones cristianas y católicas. Mentiría si dijera que fuimos amigos, pero verazmente puedo afirmar que no fuimos enemigos. Escuchando sus homilías uno podía divertirse, o simplemente alertarse con algunas de sus insólitas reflexiones. Bostezar era precisamente lo único que la gente no podíahacer al escuchar su retórica.

Alguna vez fue interrogado el ahora Obispo Emérito de Saltillo, don Francisco Villalobos, sobre la casi eterna permanencia de tres rectores en sendas parroquias urbanas de Saltillo: los padres González, Usabiaga y Nieto. ¿Pensó alguna vez en removerlos o cambiarlos de ubicación? El señor obispo respondió: “Hubiera causado una revolución pues han sido buenos y queridos rectores de sus parroquias, además. ¿por qué tendría que hacer eso?...

 Los tres mosqueteros católicos de la diócesis de Saltillo, en Coahuila, se significaron por la inmediata cercanía con sus feligreses. De ésta forma Luis Fernando Nieto,  Humberto González  y Antonio Usabiaga cubrieron varias épocas de la historia del catolicismo saltillense, incluso durante la etapa aún no concluida del Obispo Raúl Vera.

Fue de improviso y causó asombro que hace años, creo que por estas fechas del año 2008,  que Antonio Usabiaga fuese retirado por el obispo de la rectoría de la Iglesia de  Fátima; extra record fue conocido que se le había prohibido oficiar misa e imponer sagrados sacramentos. Sólo atendería como capellán la dirección del Instituto Seglar de Educación Religiosa. (ISER).   Hace también poco tiempo que el padre Humberto González fue sorpresivamente relevado de su función parroquial en la Iglesia Catedral de Saltillo por el Obispo Raúl Vera para enviarlo a la modesta iglesia del Padre Nuestro, situada en la calle de Abasolo Norte. Y hasta ayer, solamente el P. Luis Fernando Nieto continuaba su misión pastoral al frente de la parroquia de San Pablo.  Ahora mucha gente se preguntará: ¿Quién va a seguir después?...

Es motivo de tristeza para muchos saltillenses el deceso
Del P. Usabiaga. Llenó toda una época en Saltillo y develó muchas verdades
de la religión ante sus alumnos. Uno de estos lo confesaría con gratitud.
Descanse en paz el padre Usabiaga
21 Enero 2010 05:00:48
Discutamos a México
En la pragmática, convenenciera y costosísima vida electoral de México todo puede suceder. Cuando se busca obsequiar todos los gustos y agradar todos los pareceres se camina por la vía del contentillo electoral; así la democracia tiene lugar en un ambiente de paz y felicidad, aunque todo nos lleve a una caja de soluciones llena de agujeros: No hay verdadera democracia, el ánimo motor no corresponde a la realidad nacional y los procesos a que se convoca devienen ineficientes y antieconómicos. Todo es una apariencia resuelta de modo impertinente.

Lo hemos visto a través de los años: Los cambios democráticos ya experimentados dejan más descontento que satisfacción en la masa de votantes registrada en nuestro sistema electoral. Todos lo sabemos; y lo saben los medios de comunicación y las clases gobernantes, pero nos hacemos guajes: “A ver si en la otra” reflexionamos. Y después nos pasa lo mismo, aceptamos los resultados y a ver “qué jáis”. lo bueno es que nuestra esperanza es inagotable.

Antes del 2006 nadie había llegado a la Presidencia de la República con una ventaja tan corta en sufragios, como lo hizo Felipe Calderón Hinojosa, candidato de Acción  Nacional. En la fase final del proceso saltó como broma impulsada por un resorte lo que iba a constituir un torpe manejo del Instituto Federal Electoral, que a pesar de cuentos, cuentas y recuentos, nunca fue aclarado satisfactoriamente y menos aún aceptado por el candidato perdedor: Las cifras dadas a conocer desde un principio eran las mismas para los candidatos del PAN y del PRD, aunque este último partido perseveró en las acciones de rechazo.

La intensidad de las protestas del derrotado por pocos votos , Andrés Manuel López Obrador, crecería y  amenazaría con no cesar hasta lograr la cancelación del proceso celebrado el seis de julio del 2006. A gritos y sombrerazos el joven político michoacano asumió la presidencia de la República, dejando a la capital del país metida en una larga parálisis viala base de bloqueos y manifestaciones públicas. La actividad comercial soportaría, con mal fingido estoicismo, la peor crisis económica para el ramo hotelero y gastronómico.

Tres años antes, en las elecciones intermedias del 2003, los electores habían enviado un claro mensaje al IFE y al gobierno de Vicente Fox, incluido el PAN y los demás partidos: “Ya pónganse a trabajar”. “Ya no gasten tanto dinero”. “Bajen los salarios a los consejeros electorales y a los diputados y a los ediles municipales y borren de la ley a los representantes plurinominales” Además ¡ya no queremos tantos partidos!...

Pero tanto el Gobierno como el IFE se habían ensordecido y ensoberbecido. Los consejeros del Instituto Federal Electoral no escuchaban las demandas de la sociedad civil, y siguieron derrochando ad líbitum los recursos públicos; quizás pensarían que su sola presencia garantizaría un buen ejercicio de la democracia, mas no fue así, evidentemente. La plena democracia es todavía un formato incompleto, pendiente de rellenar y muy costoso, aunque  perfectible.  La protesta ciudadana de 2003 no ha prescrito y tendrá valor hasta que una ulterior reforma política, -¡otra más!- incorpore las susodichas demandas de la nación sobre el tema, iniciando por la eliminación de los inútiles y dispendiosos diputados plurinominales.

El presidente Calderón convoca ahora a la sociedad a “discutir” al país como parte de las celebraciones bicentenarias de 2010. ¡Vaya berenjenal en que nos quiere meter don Felipe para conmemorar, precisamente, dichos doscientos años de vivir en un constante desacuerdo! Discutir sería aceptable; mas no para un país que bastantes discusiones ha protagonizado a través de estos dos siglos de historia. Discutir a México sí, por parcelas y con una clara idea de lo que esperamos los mexicanos que finalmente sea éste país, la verdad por delante: discutan quienes deban y puedan éste complejo y no resuelto rompecabezas que ha sido, y aún es, nuestra sufrida patria y sus instituciones, empezando por las eminentes cuestiones nacionales que demandan análisis.

Por ejemplo: ¿Qué piensan hacer con la educación mexicana los presidentes emanados del Partido Acción Nacional? El Estado y por lo tanto la educación pública son instituciones que deben ser laicas por disposición constitucional y ajenas, por lo tanto a cualquier religión y a sus ministros; sin embargo, cada vez se observa menos el acatamiento a este imperativo de los Estados modernos.

Algún día sabremos cómo sobrevino la contrarreforma constitucional concertada en 1988 entre el entonces candidato presidencial Carlos Salinas de Gortari y los Obispos de la Iglesia Católica mexicana. “¿Cuál fue el “quid pro quo” que planteó CSG al episcopado mexicano a cambio de aceptar su debatido triunfo en las elecciones de dicho año? Si recordamos las reformas constitucionales del año 1991 quizás daremos con ello.
14 Enero 2010 05:00:18
No, gracias: Estamos bien
Nada hay nuevo bajo el sol, dice el proverbio latino que tanto hemos escuchado, sin asimilar su trascendencia. En la vida nada hay que sea original, único e irrepetible; por el contrario la existencia misma nos enseña que lo que sucede ahora ya había pasado anteriormente, que desdeñamos las lecciones que recibimos y qué, mientras no corrijamos nuestros errores, la vida nos los va a restregar en el rostro con el pedagógico afán de que aprendamos de sus enseñanzas y arreglemos lo necesario para nuestro beneficio.
Entre los años 1995 y 1998 la economía y las finanzas nacionales aparecían críticas y potencialmente ruinosas para los mexicanos. El país resentía los efectos del drama político y financiero de 1993, 94 y 95 que usted, lector, recuerda perfectamente: Esos años fueron inaugurados con la aparición de la llamada revolución chiapaneca que encabezaba el embozado “subcomandante Marcos”, cuyo preámbulo había sido el destape presidencial de noviembre de 1993 en la persona de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Recordemos, de hecho, que los enmascarados del denominado Ejército Zapatista aguaron la celebración del año nuevo en el seno de la familia del licenciado Carlos Salinas de Gortari, la cual tendría lugar en una lujosa casa de Acapulco, Guerrero, donde estaban reunidos el presidente en funciones y el potencial presidente para el periodo 1993-1999. Apenas habrían saboreado el primer wisky escocés cuando un elemento del Estado Mayor Presidencial comunicó desde su cuartel la mala noticia al Jefe del Poder Ejecutivo federal.

Un largo silencio pudo haber recorrido el festivo ambiente posnavideño de aquella reunión. Quizás fue el cerebro del presidente Salinas, inteligente de suyo, el que empezó a procesar las repercusiones de aquel acontecimiento con la de mayor trascendencia: El desmoronamiento de la candidatura de su amigo, Luis Donaldo, quien ya no iba a ser el más indicado para el cargo. El propio Colosio, asustado, recorría en la mente la infinidad de posibilidades adversas que le provocaba aquel movimiento aparentemente revolucionario. En su magín estuvo presente Manuel Camacho Solís, su más serio competidor en la carrera por la presidencia, quien había hecho pública su inconformidad ante el anuncio a favor de Colosio como candidato del PRI; y no sólo eso: Había renunciado, con amargura, al alto cargo ministerial en el gabinete de Salinas de Gortari, a quien además le participó que saldría a Chiapas a repensar su reacción y su conducta política para el inmediato futuro, ya muy complicado. En realidad deseaba concertar la paz con los levantados para ganarse la candidatura del PRI que tambaleaba.

La noticia había cimbrado las estructuras políticas de la República. Tanto Salinas como Colosio retornaron de inmediato a la capital del país, cada quién por su lado; cada uno con sus pensamientos y sus hipótesis; cada cual a la búsqueda del apoyo de sus propios colaboradores, consejeros y amigos. Estaba, por el lado del Gobierno federal, la urgencia de resolver si prevalecía la candidatura de Luis Donaldo Colosio o se daba un giro hacia otra persona.

Muchas sugerencias de renunciar la postulación recibió entonces Colosio, directas desde la presidencia e indirectas desde algunos autorizados u oficiosos personeros de la corriente neoliberal encabezada por Salinas de Gortari. Colosio se presionaba, pero lo jalaba el deber de corresponder con valentía y sin prejuicios, al cargo presidencial que había buscado y obtenido. El seis de marzo de 1993, aniversario del PRI, se había fijado como fecha para la protesta formal como candidato y se presentó a rendirla consciente del peso político específico de su decisión.

El discurso de aceptación de la postulación presidencial ya estaba redactado; sin embargo él trabajó solo, en su casa, en algunos cambios esenciales. Quienes antes leyeron el primer proyecto quedaron asombrados al oír los conceptos vertidos por Colosio bajo la gran cúpula del Monumento a la Revolución Mexicana. Lo escuchamos cientos de miles de personas, ya en el sitio del evento, ya por la televisión nacional. El más sorprendido fue Carlos Salinas de Gortari.

Cuando el presidente de México escuchó las vibrantes palabras de Colosio con su concepción de un México distinto al que conocía y buscaba fortalecer el neoliberalismo, Salinas se preocupó. Ésa no había sido su línea, que alentaba el establecimiento en el país de una corriente global conservadora sujeta a la inspiración del Gobierno estadounidense y de las tacones más ricas del mundo. Hablaba Colosio de los miserables, de la vida de necesidades y carencias que protagonizaban los millones de pobres que subsistían en México.
Era otra nación diferente: Había niños éticos, familias hambrientas, hombres ignorantes y desempleados. Colosio buscaba la democracia sólo posible en un país con justicia social, educación, salud pública, empleo, productivo, generador de bienes y justo en toda la extensión del concepto. Salinas pensaría en que no era lo planeado, Colosio había descarrilado el tren del partido, sujeto siempre a presidentes obsecuentes con Estados Unidos y otros socios comerciales. Habría otro candidato.

Lo demás, es ahora lo de menos. Ernesto Zedillo llegaría a la candidatura que perdió Colosio, sólo que por una vía equívoca. Enfrentó con frialdad, sin embargo, los problemas de una quiebra financiera atenuada por el apoyo del nuevo presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, que se expuso al decidir el apoyo de su país mediante un crédito de 20 mil millones de dólares para salvar a la economía nacional. Más comprometidos que nunca con el Gobierno de Washington, México volvió a caer años después en un pozo financiero, si bien con una reserva de dólares que lo ha blindado de daños mayores.

La gente, usted lector, y todos nosotros los demás mexicanos seguimos en la estacada. Y ahora el mismo líder del Senado de México, Manlio Fabio Beltrones, quien promueve un nuevo consenso ¡otro más! hacia la democracia. Si es para derrochar el dinero en diputados y senadores plurinominales, no, gracias. Así estamos bien, por el momento.
07 Enero 2010 05:00:28
Como tres años antes, en Saltillo
El día 2 de enero de 1964 desperté temprano y, cosa rara, no sentí esa brumosa sensación de flojera que suelen provocar las desveladas y las madrugadas.  El 31 de diciembre de 1963 había sido agitado y compulsivo, ya que dicho día, a las 19 horas, me presenté a rendir mi protesta como presidente municipal de Saltillo. Obviamente aquel día se prolongó hasta las primeras horas del siguiente, primero de enero de 1964 que parecía repleto de actividades. Una de ellas, la primera: A partir de las ocho horas el nuevo alcalde asistiría al típico desayuno en homenaje a los policías municipales.

El hecho fue que la noche anterior dormí pocas horas ya que mi reloj biológico me alertó desde las seis de la mañana. Pronto me incorporé a la realidad y después de un breve duchazo atendí el llamado telefónico del comandante de la Policía Municipal, Guillermo Reynaga, que me leyó un parte de novedades sin novedades, lego recibí los diarios locales del día, leí los desplegados congratulatorios de los comerciantes y de otro tipo de organismos, me tomé una taza de café que mi esposa María Elena había preparado, me vestí y salí a la calle para dirigirme al rastro municipal, acompañado de los ediles con el fin de desayunar con los policías, a costa de los matanceros y los tablajeros que tradicionalmente ofrecen esa atención a la gendarmería.

El clima era muy frío y las calles estaban cubiertas de nieve. Aquel Saltillo todavía era demográficamente pequeño pero lleno de problemas urbanos estructurales. Los reportes no tardaron en llegar: La helada nocturna había desbielado un par de vehículos municipales, las tuberías conductoras del agua potable estaban reventadas en muchos tramos, una bomba de agua potable habían tronado, las quejas por falta de autobuses urbanos se acumulaban en la comandancia de Policía y Tránsito y los empresarios se quejaban por el ausentismo de sus trabajadores.

Cuando llegamos al rastro nos detuvieron varias comisiones de vecinos para presentar diversas quejas sobre las ya dichas y razones otras diferentes. Los jefes de departamento demandaban gasolina para mover a su personal en la atención a las demandas ciudadanas. Los policías, que ese día iba a estrenar ocho vehículos urbanos modelo “jeep” llegaron en automóviles de alquiler. Todo tomaba cauce hacia el alcalde recién estrenado y éste empezó a mover a sus colaboradores entre tacos de barbacoa y cucharadas de menudo.

Sin estar seguros de que habría almuerzo para todas las gentes que llegaban a quejarse de los daños de la helada nos atrevimos a invitarlos al convite y milagrosamente vimos como se repitió el milagro de la multiplicación de los panes. Alguien me dijo con orgullo: Éramos dos mil asistentes y nadie se quedó con hambre. ¿Y los clientes de las carnicerías alcanzarán a comprar el recaudo para sus familias?, pregunté.
Don Pilar Valdés, líder de los tablajeros, me ilustró: “De aquí nadie se va a ir con hambre: Ya andamos acarreando más reses para matarlas y destazarlas; ¡pero usted no se preocupe, señor alcalde!... Eso también va por cuenta de nosotros.

Aquello parecía ciertamente un prodigio. Nos despedimos de los gendarmes y de la demás asistencia, pues en la Presidencia Municipal esperaba el alcalde anterior, doctor Eduardo Dávila Garza, para entregarnos las instalaciones. Las recorrimos, conversamos un rato y luego nos despedimos en la puerta principal del ex alcalde y de los funcionarios de la anterior administración. Finalmente logramos sentarnos en torno a la mesa de juntas. Otros muchos servidores públicos estaban de pie sorbiendo tazas de café: Las secretarias improvisaban un servicio para combatir el frío climático.

Poco después instalamos al nuevo Ayuntamiento, a cuyos integrantes solicité cooperación, responsabilidad y honestidad. Lo mismo que a los funcionarios. Todos protestaron cumplir con puntualidad ese deber.
Cerramos la asamblea y a guisa de reflexión les dije: “Créanme que estoy conmovido y admirado. Tenemos que responder con trabajo. Lo que vimos en el rastro fue verdaderamente milagroso” Iba a levantarme cuando pidió la palabra don Manuel Jiménez, un antiguo y respetado servidor municipal: “Eso y más verá, don Roberto, aquí todos los días se ven más milagros que en las iglesias. ¡Ya lo va a ver!...

Y en efecto durante los tres años de nuestro ejercicio tuvimos muchos otros problemas, pero todos pudieron resolverse. Obró en mucho el apoyo del gobernador Braulio Fernández Aguirre, pero siempre contamos con el respaldo de la ciudadanía. Tres años después, al salir de la ceremonia de transmisión del gobierno municipal a un nuevo alcalde, don Jesús R. González, el mismo señor Jiménez me dio una palmada en la espalda cuando pasé a su lado: ¿No sé lo dije don Roberto? me preguntó.

Al siguiente día, el primero de enero de 1967, volvió a nevar en Saltillo, como tres años antes.
24 Diciembre 2009 05:00:09
III.- Aquellos 33 mil millones de dólares
Siendo esta columna el colofón de tres sobre las memorias del ilustre coahuilense  don Adrián Lajous estoy obligado a tratar el tema hasta el final, para deducir la lección que se desprende de éstas palabras: “La responsabilidad es el  ingrediente básico para controlar a la autoridad que ostente el poder político” La espesa verdad no fue entendida por los ex presidentes de la República Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo a quienes el destino aparejó como pioneros del malhadado autoritarismo de gastar, y a veces malgastar, el dinero de la nación mexicana.

A los dos, cada cual en su tiempo, les cayeron encima los muros de contención de la tasa monetaria nacional frente al entonces poderoso dólar. El efecto resultó, como suele suceder, desastroso: Los mexicanos acaudalados sacaron sus capitales por todas las vías posibles para convertirlos en la moneda extranjera que les ofreciera mayor seguridad, mientras que los ahorradores de las clases media y baja de la sociedad contemplaban, desconsolados, cómo desaparecían sus frugales “guardaditos” ante la voracidad de la inflación galopante que las progresivas devaluaciones habían desatado en el país.

Pero López Portillo calificaba la primera de sus devaluaciones como “un problema de caja”. Quería disminuir la importancia del incremento de la deuda pública del país que era del orden de los 25 mil millones de dólares, aunque luego se elevaron a 33 mil millones.

Anota don Adrián Lajous su comentario en torno a este tema: “No le tengo confianza a la seudo ciencia de la economía; sin embargo hay veces que es necesario recurrir a los economistas, ¡qué remedio! (...)  Uno de los economistas consultados fue el doctor Guillermo Ortiz, licenciado por la UNAM y doctorado en Stanford quién concluyó en un estudio solicitado por el multicitado don Adrián: “El endeudamiento incurrido durante el sexenio de JLP fue del orden de 57 mil millones de dólares”.

De dicha cantidad ¿cuánto fue necesario o siquiera realmente conveniente?
Si se acepta que en épocas anteriores a lo que la gente ha llamado “el docenato trágico” el crecimiento de la economía (promedio de 7 % anual) era satisfactorio ya que resultaba bastante más alto que el de la mayoría de los países del mundo, se puede tomar como razonable la relación que entonces existía entre el crecimiento anual bruto y el incremento de la deuda externa.

Los regímenes sensatos de esa época pretendían siempre crecer más aprisa de lo que se podía sin provocar inflación y sin crear desajustes sociales y económicos. Según Ortiz la relación que existía en las épocas de crecimiento equilibrado indicaría que en el sexenio de López Portillo se debería haber incrementado la deuda en menos de 25 mil millones de dólares (.....) Partiendo de esa base el endeudamiento excedente e innecesario fue del orden del 33 mil millones de dólares, que equivalen al 58 por ciento del endeudamiento total de ese periodo. Se dice fácil, pero 33 mil millones de dólares es una cantidad gigantesca, sobre todo para despilfarrarse”.

Expresa el doctor Ortiz, el recién relevado de la gubernatura del Banco de México donde hizo el milagro de mantener estable la cotización del peso frente al dólar por más de un sexenio de respeto del poder Ejecutivo federal a su hábil dirección de las finanzas nacionales: “Cualquier desperdicio de recursos en un país con tantas carencias como el nuestro da lugar a censuras justificadas. Sin embargo, cuando el derroche alcanza las magnitudes que todos presenciamos antes de las crisis. la única actitud posible es la indignación. No sólo porque se haya incurrido en gastos de nulo beneficio colectivo, en lugar de atender las prioridades sociales”.

Como sucede con las señoras parturientas hoy sufre México los dolores de gustos pasados. Uno de los estribillos del presidente José López Portillo para defender su inexistente programa económico y de finanzas públicas fue, a la sazón de aquellos años, la inconmensurable riqueza petrolífera.

Tendríamos que aprender, aconsejaba JLP a los mexicanos, a manejar la riqueza, aunque él mismo no supiera cómo hacerlo. Dos sexenios después del suyo la riqueza vía Pemex ha desaparecido entre las fauces de los gobiernos tecnócratas y los gobernantes voraces.

Ahora mismo el país sufre las consecuencias de tantos errores y desvaríos, con el agravante de enfrentar a una sociedad dividida por la política, a un gobierno empeñado hasta la muerte en una costosísima guerra interna imposible de concluir, con problemas de grave desempleo y mortal incertidumbre económica. Volamos rumbo al 2010, año del bicentenario de nuestra independencia y  centenario de la Revolución Mexicana. Sin dinero para celebrar aquellas gestas, sin proyectos para transformarlas en logros actuales y sin siquiera fuerzas para sobrevivir a la crisis económica.

Hoy, sin embargo, es la celebración entrañable de la Navidad. Paz y bienestar para todos.
17 Diciembre 2009 05:00:50
II.- Lajous y la devaluación de 1982
En la columna del jueves pasado rescatamos, del artículo “Historia de una devaluación” en el libro “Mi cuarto a espadas” de don Adrián Lajous, algunas notas introductivas al drama monetario del 17 de febrero de 1982 que condujo a la inútil estatización del sistema bancario mexicano por un decreto “ab oevo” que el presidente José López Portillo firmó el día primero de septiembre de ese año.

Hoy trataremos de sintetizar otros prolegómenos de dicha tragedia y lo sucedido en el desayuno tempranero de ese mismo día cuando JLP informó al Gabinete su decisión de estatizar, que provocó un fuerte “entripado” no sólo para los señores legisladores, gobernadores, secretarios de Estado propietarios de la banca, otros empresarios y la mayoría de los mexicanos.
A mediados del mes de enero de 1982 acaeció la reunión reseñada por don Adrián Lajous; y nos quedamos en la seca respuesta de JLP a la ya conocida intervención del señor Lajous, a la que siguieron sendos discursos de los dos importantes colaboradores presidenciales en materia económica y financiera: Romero Kolbeck y David Ibarra. Leamos textualmente a don Adrián:
Abusando de la confianza que tenía con Romero Kolbeck, director del Banco de México y David Ibarra, secretario de Hacienda, les reclamé duramente sus actitudes: “Son un par de maricones. Se merecen que las finanzas se manejen desde Los Pinos y que el presidente se ensucie en ustedes todos los días”.

Ibarra respondió: “Se lo he dicho muchas veces en privado, pero ya van tres veces que me rompe el hocico por plantear este tema en el Gabinete económico. No tiene caso repetírselo en público a quien ya no quiere oír ni en privado”. Entonces, le pregunté, “¿qué demonios haces en la Secretaría de Hacienda?”. “Estoy dando una batalla de retaguardia para defender la hacienda pública de las fuerzas del mal. Estoy tratando de conservar un mínimo de disciplina fiscal y preparándome para rescatar lo que se pueda de las finanzas públicas mexicanas cuando se venga la debacle”

Romero Kolbeck me reviró: Como David fingió demencia en su última intervención, tuve que entrar al quite para atajarte, aun cuando para ello me vi obligado a comer estiércol. Claro que tienes razón, ¿qué crees que soy penitente? Aún si lo crees hazme el honor de reconocer que aunque fuera sólo por mi puesto sé mejor que tú cuál es la situación del peso.¡ Créeme también que tengo al corriente al presidente y constantemente le toco el tema. El que no entiende eres tú. No entiendes que no se puede arrinconar al presidente de la República en público y menos aún en un asunto tan delicado.

“No sé ni quiénes son la mitad de los jóvenes que estuvieron en esta junta. Si López Portillo hubiera admitido discutir la paridad del peso, quién sabe cuántos hubieran salido de aquí directamente a comprar dólares, y lo que es peor, a correr la voz. Se podría haber creado un pánico en el cual se produjera una devaluación incontrolable. No seas irresponsable. Ya que te sientes tan maldito ve a picarle la cresta a López Portillo; pero en privado, no en público”.

Un par de semanas después -prosigue el autor- tuvo lugar la llamada Reunión de la República, en Guadalajara, el 5 de febrero. Durante su curso, con frecuencia, los funcionarios y edecanes llevaban notas desde el asiento de Romero Kolbeck al del presidente. Algunas semanas después supe que le estaban informando de la baja de reservas de la divisa, pues en estos días había una gran demanda de dólares. El último de los recados reiteraba la sugerencia de Romero Kolbeck en el sentido de que el presidente no tocara el tema, que podría resultar contraproducente, como en efecto resultó. Haciendo caso omiso, al terminar los discursos previamente programados de los gobernadores y secretarios de Estado, el presidente tomó el toro por los cuernos: Apeló al pueblo para que tuviera fe en el peso. Por segunda vez ofreció defenderlo como un perro.

(López Portillo) había iniciado su arenga quejándose amargamente de que cuando se acercaba el fin del régimen se empezaba a cuestionar al presidente, incluso por algunos colaboradores. Aparente consideraba que ni siquiera el ya evidente desastre financiero que se venía justificaba que sus colaboradores tuvieran opiniones diferentes de las de él. Supuse que encabezaban su lista el secretario de Hacienda y el director del Banco de México. Estaba en lo justo: Los destituyó a raíz de la devaluación un par de semanas después. ¡Qué ironía!: Los que se habían estado resistiendo a su política manirrota fueron implícitamente culpados cuando se presentó el principio del desastre que ellos habían previsto. El próximo jueves 25 seguiremos con la narración de don Adrián Lajous, señor de todos nuestros respetos en todos los sentidos. Mientras tanto, a ustedes, queridos lectores espero que tendrán ese día la feliz Navidad que merecemos los mexicanos por pacientes, aguantadores y buena gente: Y ¡muy feliz Año Nuevo!...
10 Diciembre 2009 05:00:45
¿Igual escenario para idéntico drama?
El señor presidente, Felipe Calderón ha decidido dar el esperado golpe de timón que anhelaban quienes no estaban satisfechos del todo con su manera de gobernar y reivindicó su poder sobre el Banco de México al desplazar a su actual presidente, Guillermo Ortiz Martínez en la gobernanza de esa institución y colocar al ahora ex secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens Carstens, cuya silla estará en adelante ocupada por que era secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, el cual cede el paso a un señor llamado Heriberto Félix Guerra, a quien ya apuntan los reflectores. Bástenos decir lo obvio: También es panista. Ante este escenario resulta imposible no rescatar los días del desacertado populismo lópezportillista en que la economía y las finanzas del país “se manejaban desde Los Pinos”. No en la secretaría de Hacienda y mucho menos en el Banco de México. Para ‘recordar lo recordado’ recurriremos a la puntual narración de hechos que hizo don Adrián Lajous en “Mi cuarto a espadas” sobre la  conjunción de sucedidos entre 1976 y 1982, años terribles para nuestra estabilidad económica y monetaria. Leamos a don Adrián:

“A principios del régimen (se refiere al de López Portillo) el gabinete de comercio exterior estaba compuesto aproximadamente por ocho personas, pero poco a poco fue creciendo. Ya en la reunión a la que me referiré hubo cerca de 50 funcionarios. El objeto de la junta era analizar el alarmante descenso de la exportación de productos no petroleros, especialmente de los manufacturados. Uno de los puntos de la orden del día se titulaba “discusión libre” Sin embargo, no resultó tan libre puesto que previamente se habían seleccionado los oradores y les habían asignado el tema que cada uno iba a desarrollar.

“Uno por uno, los oradores que figuraban en un guión confidencial, que yo no conocía, señalaron problemas individuales y prescribieron parches porosos, cataplasmas, chiquiadores y otros remedios similares para curar la enfermedad. Cuando me di cuenta ya se había cerrado la ‘discusión’ y López Portillo empezaba a tomar decisiones. Lo interrumpí para pedir la palabra. De memoria haré un resumen de lo que dije: “Se ha hablado con algún detalle del descenso de las exportaciones no petroleras pero no se ha tocado la causa; la sobrevaluación del peso. Nunca me han entrado las matemáticas, por lo cual no me es posible aplicar las complicadas fórmulas algebraicas que algunos sabios alegan les permiten determinar la paridad real del peso con el dólar. Recurro entonces a un método rústico que creo es más eficaz: observo la competitividad coyuntural del algodón.

“Si hay algo en que somos eficientes es precisamente la producción de algodón. En promedio cosechamos más kilos por hectárea que Estados Unidos y la mayoría de los países productores. Normalmente lo podemos exportar en tiempos buenos y tiempos malos. Aún en aquellos años de sobreproducción mundial en que los precios internacionales llegaron a caer a niveles muy bajos, lográbamos vender todo nuestro sobrante y la mayor parte de los productores recuperaban sus costos y todavía les quedaba alguna ganancia. Sólo los agricultores menos eficientes eran los que sufrían pérdidas en las épocas de precios bajos.

“Ahora, en 1982, aún los productores más eficientes, que producen cuatro, cinco, o más pacas por hectárea, tienen dificultad para recuperar sus costos al precio que predomina en el mundo, precio al cual otros países sí pueden ganar. Ésta es la señal inequívoca de que el peso mexicano está sobrevaluado. Ha sido precisamente en las épocas anteriores en que el peso se mantuvo a un valor artificialmente alto cuando hemos tenido dificultades para vender algodón. La incompetitividad de nuestra fibra prende un foco rojo que avisa que debemos ajustar la paridad del peso. Esta mañana se ha tomado la decisión de gastar diez millones de pesos adicionales para continuar un estudio sobre la ventaja comparativa de los diversos productos mexicanos. En este momento de crisis me parece incongruente preocuparnos por un tema académico y no de la sobrevaluación, siendo que ésta es la verdadera causa de que caigan nuestras exportaciones.

“El presidente me contestó secamente que esos problemas se estaban estudiando en el gabinete económico y no en el de comercio exterior. Luego dio la palabra a David Ibarra, secretario de Haciendo (..) y a Gustavo Romero Kolbeck, director del Banco de México. Ibarra ignoró mi proposición y habló de otras cosas. Romero, en cambio, me refutó cantinfleando.

Quizás éstas no sean, precisamente, las mismas circunstancias que presionaron entonces la decisión presidencial sobre el gobernalle de la economía nacional y sea, en cambio, otra la actual situación de un peso controlado en las ventanillas de los bancos, evasivas ante quienes quieren comprar dólares y condescendiente ante quienes quieren venderlos. Pero el ambiente es sospechoso y el comentado enroque de funcionarios financieros y hacendarios lo es todavía más. Lástima que el espacio de esta columna nos obligue a poner aquí unos puntos suspensivos. El jueves próximo concluiremos la lectura de las memorias de don Adrián Lajous.
03 Diciembre 2009 05:00:52
De la ironía a la estupidez
Uno cree estar “trólis” o loco, pero es el cambio climático que en estos días parece dirigir nuestros pasos hacia el desconocido destino que acecha a las personas, a la sociedad y al país. Caen las hojas de los árboles, fatalmente desprendidas de sus tallos y vuelan a brazos del viento glacial que envuelve a la región sureste de Coahuila y también, suponemos, a otros sitios de nuestra sufrida “res pública”.

¿Dije res pública?... Quise decir “República”, pero torcí el sentido de este último vocablo, aludir a quienes intentan animar el decaído humor de los mexicanos y muestran estar más cerca del vocablo “reses” que del latinajo “res” que significa “cosa” y luego agrega la palabra “pública” como denominación del colectivo político: los políticos, legisladores, estadistas, partidarios de bandas políticas, magistrados y jueces; en fin todos quienes viven del presupuesto público federal. Eso semejan ser: “reses” en plural y así califican para el vocativo genérico de “ganado”, pues obedecen a una sola voz, comparten obsecuencia y adhesiones y enseñan peregrinas adicciones crematísticas con un sentido estúpido de trasnochado humor.

A este propósito y sólo como ampliación repito aquí las palabras de don Carlo M. Cipolla, historiador italiano del siglo XX, quien define al humorismo como “la capacidad inteligente y sutil de poner en relieve y destacar el aspecto cómico de la realidad”, sobre lo cual amplía y ejemplifica: “Hacer humorismo sobre la precariedad de la vida humana cuando uno está junto a la cabecera de un moribundo, no es humorismo. En cambio, cuando aquel gentil hombre subía las escaleras que lo conducen a la guillotina, tropezó con uno de los escalones y luego dirigió a los guardias estas palabras: “¡Caray!, dicen que tropezar trae mala suerte”. Este hombre merecería que se le perdonara la cabeza.

Volvamos a lo nuestro, que nos atosiga, mortifica y violenta la política real que se puede observar en el Congreso, en los partidos, en los tribunales, en los medios de comunicación, en las instituciones ciudadanas nacionales donde se intenta practicar un beocio sentido del humor a falta de una dialéctica parlamentaria que logre convencer a los opositores. Son estos partidarios de la tambaleante izquierda mexicana quienes se valen de su cháchara irracional y de los viejos esquemas en las viejas carpas con la dislocada intención de hacer valer el poder de mando del fracasado candidato presidencial, hoy sedicente salvador del partido de la Revolución Democrática, Andrés Manuel López Obrador.

El sketch hace ganar la candidatura de un tal Rafael Acosta, conocido como Juanito y AMLO lo obliga a jurar que renunciará a su triunfo en la elección de delegado en Iztapalapa del gobierno en el Distrito Federal, para que una dama, de nombre Clara Brugada, asuma el mando delegacional; ésta, comprometida por el mismo AMLO a ocupar el cargo que fue abdicado y luego reclamado por el tal Juanito, quien además fue, hasta recientes días, fecha en que se presentó a desempeñarlo, dando oportunidad a que la señora Brugada lo ocupara temporalmente, capitalizando algún defecto del estatuto legal del gobierno defeño para allí quedarse, lo que tuvo lugar después de que el engreído Juanito paseara su efigie escultórica por toda la delegación, hiciera de patiño del propio López Obrador y aún implicara al mismísimo arzobispo primado de México en la enredada trama política del ex gobernador del Distrito Federal. Y todo ante la complacencia de asambleístas, diputados federales, funcionarios del gobierno capitalino, senadores, tribunales jurisdiccionales y electorales, etc, y las risas sarcásticas de los presentadores de noticias de radio y televisión.

Entre los nombrados andan también los perredistas y petistas, empecinados en saber cuánto les va a tocar en la moruza tetra billonaria de esa piñata de posada navideña que es la delegación de Iztapalapa. Allí se comete, sin duda, el delito de prevaricación con agravantes, pero nada se hará, salvo matar el tiempo para que muy pronto sucedan las vísperas del año 2011 en que habrán de decidirse las candidaturas presidenciales de todos los partidos políticos.

Ya luego vendrán los gloriosos días del reeleccionismo municipal y legislativo. Más bazofia para el ganado.
26 Noviembre 2009 05:00:25
Se fue un acuarelista
Ahora es el otoño, casi el invierno, Saltillo entristece. Un gris claro fondea el paisaje rústico y urbano, el ánimo decae y no tenemos ganas de salir a la calle. El 21 de noviembre los saltillenses despertamos con algo de frío en la ciudad. Ocho grados Celsius registraba el termómetro en una radiodifusora que da la hora, anuncia la temperatura y participa los fallecimientos de los saltillenses, igual que los diarios. Ese día fuimos estremecidos por el anuncio de la defunción, a los 86 años de edad, del reconocido acuarelista y arquitecto, don Alfonso Gómez Lara, quien nació en 1923 en la ciudad de México, Distrito Federal.

Gran artista del pincel, Gómez Lara solía subrayar su valía intelectual, su pericia estética y su congénito humanismo con la sencillez de un respetuoso trato y una insita modestia. Alfonso Gómez Lara tenía sesenta y un años de vivir en Saltillo, a donde había llegado en 1948 con el equipo de amigos y asesores del senador y licenciado Raúl López Sánchez, quien poco después sustituyó en el gobierno del Estado a don Ignacio Cepeda Dávila, trágicamente muerto el 22 de julio del año anterior.

Saltillo no era, ni con mucho, la ciudad que ahora es. Diez años antes de la mitad del siglo XX semejaba una población de reminiscencias decimonónicas, tanto en la traza como en la arquitectura urbana.

Colocarla al nivel de otras localidades más modernas, como Torreón, requería grandes dosis de tiempo, influencia política, dinero, cultura, trabajo y mucha imaginación. López Sánchez poseía casi todo, menos tiempo: Sólo contaba con unos cuantos meses de 1948, los años 1949 y 1950 más once meses de 1951: Eso sumaba poco más que un trienio.
Fatalmente el mandato de López Sánchez culminaría el 30 de noviembre de 1951; el dinero fiscal se agotaría al paralelo de un gobierno político; la cultura local era basta en literatura, crónica histórica e imaginario popular, pero la verdad era que en Saltillo se movía muy poco numerario, pues siempre fue una localidad pequeña y pobre, si bien soñadora y empeñosa.

Cuando era Villa de Santiago, Saltillo se sustentaba con el trabajo personal de sus habitantes a partir de actividades primarias, como la agricultura, la ganadería y años después con la policroma artesanía textil de los tlaxcaltecas, radicados en el vecino pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Luego Ambas villas se convirtieron en importante
cruce de caminos y fue un tiempo después cuando se afamó su Feria con la presencia anual de mercaderes y marchantes o parroquianos.

Al lento paso de los años se enriqueció el poblado con edificios importantes, como la trabajosa catedral de Santiago del Saltillo, la parroquia de San Esteban, la iglesia de Landín, dos que tres viejos molinos, algunos acueductos a los que el tiempo les agotaría el agua:

Viejas casonas, siempre mejoradas, sirvieron de sedes de los gobiernos municipal en la calle real y estatal frente a la plaza Independencia; el Ayuntamiento ocupó la vieja residencia de la poderosa familia Sánchez Navarro y los diputados liberales del Congreso del Estado sesionaron en la ex capilla del Colegio Jesuítico de San Juan.

Luego empezaron a surgir algunas residencias de gente adinerada sobre las calles: La de Victoria hoy remozada, Hidalgo que antes fue la calle
real, Santiago, que hoy debe ser Victoriano Cepeda o Nicolás Bravo.

Otras se erigieron frente al rectángulo de la alameda Zaragoza, y desde luego muchas escuelas, como la Miguel López, Coahuila, Centenario, Constituyentes, Venustiano Carranza, la Escuela Normal del Estado, tan bella y grandiosa que disponía de aulas para todos los niveles de la educación normalista, desde la preescolar, la básica, la secundaria y
la profesional, sumum de la suprema enseñanza de cómo enseñar.

Desde 1933 el majestuoso Ateneo Fuente ha lucido su grandiosa arquitectura sobre el bulevar Constitución, ahora Venustiano Carranza; frente al Ateneo se empezó a levantar la que podría ser la  Universidad de Coahuila según el trazo de su pórtico, copiado del colegio de Santo Domingo, aunque destino humanista cambió para preparar técnicos
industriales. Y asimismo habían otras dignas edificaciones, como el histórico Hotel Coahuila, derribado por su propietario, un banquero poblano, para erigir un ladrillo de ladrillos salteado de cantera que todavía sirve como banco.

Cuando a Gómez Lara se le inquiría por sus frutos profesionales, solía responder que había obra suya por doquier en Saltillo y ejemplificaba al argüir que le parecía haber construido todas las casas que ahora ocupan la tercera parte del terreno de la colonia República. Hizo más: el actual Hospital Universitario fue una construcción modernista dirigida por el propio Alfonso Gómez Lara sobre un proyecto del arquitecto Pani, amigo de López Sánchez. Y todavía algo más: Preparó un par de carpetas de hermosas acuarelas con tem tica cien por ciento saltillense que han dado la vuelta al mundo.

Concluido el gobierno de Raúl López Sánchez, Alfonso Gómez Lara hizo honor a la tradición de todo fuereño que se asienta temporalmente en Saltillo: Aquí arraigó para siempre. Él vivió y trabajó entre nosotros durante 61 años, se aquerenció con la ciudad y se casó con dos damas saltillenses: María Saucedo y Socorrito Gallart; profesionalmente realizó una notable obra pictórica en Saltillo y para Saltillo; sus cuatro hijos, habidos en dos matrimonios, son saltillenses de pura cepa; el mayor de todos, Marco Gómez Saucedo, devino también extraordinario pintor que al igual que su padre cuenta con una meritoria obra de acuarelas y de grabados al aguafuerte. Ambos exhibieron sus obras en las mejores salas del mundo y han recibido los honores consecuentes.

Nuestro pésame a su familia. Descanse en paz nuestro querido amigo, el amigo de todos: Alfonso Gómez Lara*.se fue el artista de la acuarela*
19 Noviembre 2009 05:00:27
Las reflexiones de Bustamante
“Las autoridades militares han hostilizado a los pueblos con pretexto de la guerra, y ahora las autoridades civiles los hostilizan también con el mismo motivo. Los pueblos no tienen ya voluntad propia y mucho menos una sola voluntad; porque a fuerza de azotes se están volviendo positivistas, que es una cosa nueva para los mayores de cuarenta y siete años de edad, ya que no la pueden aprender.

Este mal, con la experiencia adquirida, ha cundido a los estados internos del norte, y es la causa porque piensan tanto en sus conveniencias locales: Porque después de muchos años de sacrificas sus intereses particulares por el bien común, no han recibido otra recompensa que la indiferencia y el abandono del gobierno general; así se decía con fecha de 8 de abril en el “Boletín de México”.

“Los estados de Chihuahua, Durango, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas, Nuevo México* Sonora y California hoy tienen intereses distintos a los que prevalecen en los estados de Jalisco, Morelia, Querétaro, Guanajuato, San Luis y México; y lo mismo sucede respecto a estos con los de Huelva, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Tabasco y Yucatán: Los primeros tienen tendencias opuestas a los segundos, y los últimos propenden a separar su poder, su industria agrícola, su riqueza marítima, su perseguido comercio, sus estériles sacrificios, su despreciado valor y generosidad, del egoísmo, ambición, robo, y revoluciones de los segundos, constituidos, sin derecho alguno, en árbitros de la suerte de todos, en foco de todos los males y en centro de todas las revoluciones.

Si no supiéramos que los textos reproducidos son parte del libro “El Nuevo Bernal. Memorias de la guerra México-Estados Unidos” cuyo autor fue don Carlos María de Bustamante, diríamos que corresponden a una autoría contemporánea y a un problema social latente. Y es que el señor cronista traza, colorea y decolora la realidad nacional de nuestro tiempo como si aún viviera entre nosotros; mas no perdamos el espacio de esta columna y el tiempo de los lectores y sigamos con la redacción original de don Carlos María:

“Seguir la marcha del siglo no será cosa difícil para la juventud, que es la que entre nosotros ha de resolver el problema de su porvenir: Volver atrás a la positiva abyección, aunque con halagüeñas teorías, no pueden ni quieren los hijos de la libertad, y no les faltará valor para resistirlo. Los males de nuestra sociedad tienen remedio; pero no ciertamente retrocediendo de sus bellas esperanzas. La inmoralidad  no ha emanado de nuestros pueblos, sino de nuestros gobernantes: Un gobierno justo puede moralizar pronto a sus subordinados.

“La paz y la abundancia traen en pos de si orden, felicidad e ilustración; y al contrario, a todo Estado violento le siguen desórdenes y desgracias; y la privación de lo necesario origina corrupción en inmoralidad. Ninguno a quien le falta lo preciso para cubrir las necesidades de la vida puede ser feliz ni pacífico. Y ¿cómo podremos persuadirnos de que un pueblo desunido, y por consiguiente débil, puede producir los resultados de la unión que constituyen la fuerza? ¿Cómo esperar que intereses contrarios y largo tiempo combatidos entre si hoy se amalgamen con nuevos sacrificios para producir al fin el mismo mal de que se quejan?

“Si los pueblos que ya tienen el desengaño de no esperar bien alguno que no sea debido a sus propios esfuerzos no dan señales de querer combatir los trabajos, fatigas, peligros y privaciones de la campaña con aquellos que sólo han sabido perder, ¿quién podrá figurarse que en el caso de aceptar la situación a que han sido reducidos, y decidirse a pelear, no lo harían por sí solos y por su bien particular no más? ¿En qué razón se fundaría la idea de forzarlos a combatir contra su voluntad?.. ¿Querrán los pueblos, en este caso, contribuir a la creación de otro ejército que los oprima, los empobrezca y tenga a la nación en revoluciones continuas y en una guerra extranjera no sepa ganar una sola victoria y huya, desamparando a los pueblos y gritándoles: Defiéndanse ustedes mientras yo descanso y denme más gente para rehacer al que todo lo trastorna y todo lo consume?..

Quizás tú, aguzado lector, hayas caído en cuenta ahora de que este texto fue la reacción de un auténtico patriota, don Carlos María de Bustamente, ante las cobardes espantadas del sedicente caudillo de los mexicanos, Antonio López de Santa Anna, en las guerras de conquista iniciadas por los ejércitos de Francia, primero, y de Estados Unidos después hasta caer en la vergonzosa concertación que autorizó la entrega de la mitad del territorio mexicano a los vecinos del norte. San Jacinto y el Álamo, la Angostura en Coahuila, Veracruz, México y Cerro Gordo son evidencias tangibles de lo tristes y contraproducentes que son las guerras cuando las anima la ambición de quienes dicen defender a la Patria y azuzan la violencia.
05 Noviembre 2009 05:00:30
La resaca después del presupuesto
Ser presidente de la República no es cosa fácil, pienso que ha de pensar don Felipe Calderón Hinojosa, jefe del Poder Ejecutivo de la nación, después de cuatro años de batalla contra el crimen organizado, contra los senadores y diputados federales, contra algunos gobernadores de oposición, contra los críticos profesionales de la política, contra los partidos que no están en el poder y en general, contra la opinión pública, cada vez más criticona y larga de lengua.

No es don Felipe, por otra parte, un funcionario inocuo y tímido, poco atrevido. A veces se engalla, bien a bien, con o sin mucha razón y echa mano del espacio televisivo que le facilita el cargo presidencial para rezongar frente a las críticas ajenas. Por ejemplo, las encendidas respuestas dadas a las opiniones de algunos voceros y funcionarios de la iniciativa privada que bordaron grueso en la urdimbre de sus reacciones ante la crítica como Primer Mandatario de la República. En especial sobre los aumentos al presupuesto de ingresos en los capítulos del Impuesto al Valor Agregado y el Impuesto Sobre la Renta: del 15 al 16 por ciento y del 30 por ciento, respectivamente.

El instinto opositor de hablar a la opinión pública en tono de contra réplica hacia ciertos sectores de la ciudadanía es un recurso frecuente en el político michoacano, aprendido de su militancia en la oposición panista. Calderón miró al toro de frente, con las banderillas en las manos y clavó los palitroques en el testuz del empresariado refunfuñador; mas no fue muy lejos por las respuestas: llovieron críticas y censuras a la incapacidad de sus intermediarios para conciliar un arreglo con la fracturada Cámara de Diputados, ya que ningún influyente partido político de los ahí representados quiso asumir la responsabilidad de sacar avante la iniciativa presidencial del presupuesto para 2010.

El presunto deber de aprobar con sensatez no fue asumido cabalmente, ni siquiera por su propio partido, ya que hubo diputados blanquiazules que no quisieron quedar mal con los empresarios que los tienen mas no los mantienen, para cabildear en el Congreso a favor de sus intereses, no para que les endilguen nuevas exacciones fiscales.

El Partido Revolucionario Institucional, por su parte, llegó a un acuerdo con el PAN, no por favorecer su declarada posición de cero aumentos fiscales, sino para sacar a tiempo la aprobación del presupuesto, pues. ¿quien querría quedarse a trabajar en prolongadísimas sesiones legislativas durante todo el mes de diciembre y sacrificar los sagrados días de Lupe a Reyes?
El parche mal zurcido a la iniciativa presidencial sirvió de paso para suavizar el golpe del IVA y del ISR ante los electores del PRI y para que el PAN evidenciara no sólo su incapacidad electoral, la cual había salido a luz en las recientes elecciones federales y en las locales de Coahuila y Tabasco, sino también su notoria ineptitud en el manejo legislativo.

El Partido de la Revolución Democrática no estuvo en condiciones de imponer o negociar alguna solución importante, a pesar de que los diputados que lo representan ya hicieron colmillos viejos en la tramitología del Poder Legislativo. Votaron en contra y lo que les dieron, les dieron.

Pero mientras se aprobaba en el recinto legislativo el presupuesto del próximo año, en los medios radiofónicos, televisivos e impresos se inició una campaña de opinión pública con dos objetivos muy sensibles para el Congreso de la Unión: Por un lado la eliminación de la representación proporcional en ambas cámaras y de refilón en los congresos locales y en los ayuntamientos del país; y por el otro, para que este descarte impulse la calidad del debate legislativo al que mucho estorba la actual masificación ignorante.

Decidir sobre esto no será como hacer enchiladas. Sería más fácil sacar la aprobación de un IVA al 15 por ciento como obligación generalizada que dar el cuele a 200 diputados plurinominales que ya se acostumbrarán a recibir los cheques quincenales, anuales y especiales de muchas cifras. Hoy, por lo pronto y como sea, el golpe contundente en el estómago del pueblo. Pronto veremos lo demás.
22 Octubre 2009 04:00:34
Elecciones y esperanzas…
El domingo 18 de octubre los ciudadanos electores de Coahuila votaron y ordenaron; y así a partir del 1 de enero del 2010 tendremos nuevas autoridades municipales en todo Coahuila: 31 alcaldes y ayuntamientos fueron ganados por el Partido Revolucionario Institucional; y siete restantes serán regidos por gente de otros partidos, con idéntico compromiso y obligaciones hacia la sociedad que, suponemos, va a ser gobernada por los mejores ciudadanos de nuestro estado.

Si el PRI ganó 31 presidencias municipales con el voto de 201 mil sufragantes, hubo otros partidos que se repartieron el resto de las decisiones electorales. PRD, PT, PVEM, PUDC, PNA, PSD, más esa organización anónima del “nulifique su voto” que acumuló, por cierto, más sufragios que los emitidos a favor del Partido del Trabajo.
Saltillo se ganó para el PRI, pues los votos a favor de Jericó Abramo Masso alcanzaron el 73 por ciento de las boletas emitidas. El PRI recuperó a Torreón, pero Torreón no sabe si podrá recuperarse del pésimo cuatrienio recién ejercido por el PAN, mientras que el municipio de Ramos Arizpe, donde también estaba enseñoreado el blanquiazul, tornó a ser del PRI que igual triunfó en Arteaga, donde contendían dos de sus ex presidentes municipales: El candidato del PRI, Ernesto Valdés Cepeda, de grato recuerdo en San Isidro de las Palomas, quien dominó a Santos Carmona del PAN.

Hasta ayer en Parras de la Fuente perdía el comerciante postulado por el PRI, Cirilo Rodríguez Lozano, quien cayó ante el empuje del repetidor y bien recordado Evaristo Madero Marcos, que ahora juega con el color del Partido Verde Ecologista de México. San Pedro de las Colonias fue recuperado por el PRI con Jorge Abdalá Serna, a costa del Partido de la Revolución Democrática, que actualmente allí gobierna y del Partido Acción Nacional que participó en los comicios con la candidatura de Álvaro Sánchez Vargas.
La triple alianza UDC, PRD y PT impulsaba a Cipriano Portales Bermúdez en Múzquiz y lo hizo triunfar; el PAN, por su parte, resultó triunfador en San Buenaventura, Lamadrid, Castaños y Allende, al tiempo que el PRD fue ganador en el municipio de Juárez.

El arrastre del PRI fue notorio en el resto de las poblaciones coahuilenses encabezadas por Piedras Negras, Ciudad Acuña. Sabinas y Monclova. Fue evidente la buena organización del Instituto Electoral de Participación Ciudadana de Coahuila, pues los comicios se desarrollaron con tranquilidad y sin queja; pero ahora corresponde a los triunfadores aprovechar bien el tiempo que les queda antes de tomar posesión de los cargos conquistados; y en vez de dormirse en sus laureles, bien podrían armar un programa de trabajo que responda a las esperanzas de los ciudadanos que les han dado la oportunidad de trabajar por los 38 municipios coahuilenses desde los ayuntamientos.

En verdad se les desea que aprovechen los cuatro años de su ejercicio al frente de las municipalidades para convertirse en factores de unidad de sus respectivas sociedades; que sueñen, pero que no deliren, que defiendan los intereses de sus comunidades y que cuiden el dinero público para invertirlo en obras útiles y necesarias a la colectividad.

Ahora que, si en verdad desean trascender para aspirar a nuevos cargos públicos de elección popular, además de impulsar las obras materiales deberían acometer una campaña sin tregua contra los vicios morales de estímulo etílico que diezman a nuestra sociedad: Ustedes y sus ediles deben imponer horarios severos y rígidos a las cantinas, antros y prostíbulos en que hoy se pierde moralmente nuestra juventud. Y no sólo eso, también urge detener la autorización y crecimiento de toda clase de expendios de bebidas espirituosas, los cuales muchos funcionan sin autorización municipal. Castiguen a los infractores, obliguen a esos negocios a observar horarios tempraneros, si es que no son capaces de detener el crecimiento de los miles de cubiles que funcionan en todo Coahuila. Es un deber de los alcaldes exigir que los bares que ya funcionan, con o sin licencia, cierren a la hora que ustedes, autoridades, les marquen y que ello sea en horas prudentes, siempre antes de la media noche.

Todos sabemos qué clase de intereses se mueven en torno a los negocios del vicio, pero señores presidentes municipales electos: Ustedes tienen facultades legales de aprobación y de negación. Úsenlas para el bien de la juventud, vigilen que nadie conduzca vehículos en estado de ebriedad y sancionen, castiguen con energía a los empresarios del vicio que insistan en vender alcohol a nuestra juventud.

Este tipo de decisiones y ordenanzas serán más que agradecidas por la sociedad que cualquier otra obra material. Todos los ciudadanos tenemos el deseo y la obligación de apoyarlos y júrenlo que lo haremos, pues las familias saltillenses ya no quieren ver cómo sus hijos e hijas sufren accidentes viales por manejar en estado de ebriedad a altas horas de la noche.
08 Octubre 2009 04:00:54
Los Madero y la saga liberal
Ayer por la tarde se presentó el libro “Los Madero y la saga liberal” del historiador coahuilense Manuel Guerra de Luna en el marco de la XII Feria del Libro de Saltillo y fui invitado a presentarlo por el autor, junto a Lucas Martínez, el activo director del Archivo del Estado; sí, aquel repositorio documental que los señores directivos del ICAI pusieron en riesgo de pérdida a principios de este siglo.

Fueron razones entrañables por las que acepté la invitación de Manuel Guerra de Luna para acompañarlo en su presentación de su trabajo histórico “Los Madero, la saga liberal”. La primera es que en mi familia mantenemos una antigua amistad con los Guerra de Luna desde hace muchos años: No han corrido en balde aquellos tiempos en que, ya cerca, ya lejos, nos reconocemos queridos y correspondidos.

Otro motivo es que, por haber nacido en Parras de la Fuente viví mi infancia y juventud en ese paraíso terrenal y en los años 40 tuve la oportunidad de ser amigo y condiscípulo de varios coterráneos y coterráneas descendientes de don Evaristo Madero, medular personaje en la gesta histórica que Manuel Guerra de Luna ha investigado, estudiado y escribió con prolija y meritoria profundidad.

La propiedad rural en Coahuila estaba concentrada, en las postrimeras fechas del siglo XIX, en dieciséis familias, de las cuales sólo catorce mantenían lazos de sangre o parentesco por afinidad. El líder del grupo familiar dominante en la economía del noreste era un hombre corpulento, de estatura superior al metro 85 centímetros, ojos azules y gesto adusto.

Usaba barba y bigote, abundantes y entrecanos. No era un personaje locuaz, pues sólo hablaba lo necesario: De su austero continente resonaban palabras autoritarias, espesas e indiscutibles. Tal era don Evaristo Madero. De este señor; de su ascendiente directo, José Francisco Madero Gaxiola; de su más destacado descendiente Francisco Ignacio Madero y de su tiempo histórico, negocios, y preocupaciones políticas se ocupa este libro: “Los Madero, la saga liberal”.

Rico en bienes por su inteligencia, esfuerzo y experiencia, Evaristo Madero también lo fue en prole familiar: De dos matrimonios tuvo dieciocho hijos, de los que sobrevivieron catorce, que después se reprodujeron en diversas, pero así mismo prolíficas familias: Fueron brotes de un árbol fecundo y generoso que comprometía moralmente sus conductas. Estas familias se ubicaron en el norte y el noreste de México, así como en otras regiones del país a donde les llevaba la riesgosa obligación de administrar, en forma cuidadosa y honesta alguno de los muchos negocios del patriarca.

La familia de don Evaristo y doña Rafaela Hernández Lombraña se asentó primero en Monterrey, pero en 1870 se trasladaron a Parras de la Fuente, donde eran propietarios de la famosa Fábrica La Estrella, pero mantenían la casa morada en Río Grande e igual poseían una prolongación edénica y fructuosa en el rancho “Palmira” que el padre de don Evaristo, don José Francisco Madero Gaxiola, había recibido del Congreso de Coahuila en pago a sus trabajos de agrimensura y organización urbanística en el haz de municipios norteños de Coahuila que se conocen como “los cinco manantiales”. Una difícil investigación muestra la existencia en el país de más de cuatro mil consanguíneos de Madero, según la estimación que había proyectado en 1963 doña Ana María Madero de Betanzos, una apasionada estudiosa de su genealogía familiar.

Don Evaristo Madero Elizondo murió en Monterrey el 6 de abril de 1911. Tuvo una muerte feliz, pienso yo, pues no se marchó de este mundo hasta conocer el triunfo obtenido por su nieto Francisco Ignacio Madero González en las conferencias políticas de Ciudad Juárez, cuyo resultado comprometió al dictador Porfirio Díaz a presentar su renuncia al cargo presidencial de la República, que tal hubiera sido en ese momento por sexta y trunca ocasión. Pero el viejo tuxtepecano optó por la oportuna retirada y viajó con su familia y seguramente su patrimonio rumbo a París, Francia, a bordo de la goleta Ipiranga.

La familia Madero, reunida en torno a su lecho de enfermo, quiso informar a don Evaristo de estos acontecimientos para animar a “Papá Evaristo y así fue, en efecto, su reacción, pues el roble de Parras abrió sus aún vivaces ojos azules, se incorporó en la cama y aplaudió varias veces dando de gritos: ¡Bravo, viva, bravo! ¡éste es un triunfo para Panchito! Luego descansó, acezante por el esfuerzo y muere el 11 de marzo. Manuel Guerra de Luna escribe con plena autoridad sobre don Evaristo y de su dilatada familia, de la cual, por cierto, el autor del libro, también es parte, como lo fue su padre Gustavo Guerra Castaños; como lo fueron los Aguirre Benavides, los Navarro, los Hernández y muchas otras ramas más.

Manuel Guerra de Luna tiene ya una historia propia: Editor de los libros “Madero, biografía de un Patricio” de José Vasconcelos (1997) y “Cien años de hilar historia y porvenir” (Compañía Industrial de Parras 1999), de la que también es coautor. Compiló la edición de los cuadernos de Francisco I. Madero (Clío, 2000), realizó un ensayo biográfico sobre el apóstol de la democracia (Planeta-De Agostini. 2000), además de dirigir la creación del acervo documental de la familia Madero y elaborar y producir “1910. La revolución espírita” filme documental galardonado internacionalmente en que se aborda esa faceta de don Francisco Ignacio. “Los Madero, la saga liberal) obtuvo el doceavo y prestigiado premio Banamex de historia regional mexicana Atanasio G. Saravia en 2008. Estos antecedentes lo avalan con suficiencia.
10 Septiembre 2009 04:00:07
Asidos a la esperanza
Los tiempos cambian y con ellos se transforman usos, costumbres y servidumbres de la política mexicana. El poder es el poder, aseguró uno de quienes lo detentaron, apoltronados en la silla emblemática del Presidente de la República.

Desde los años treintas del siglo pasado sólo el Partido Revolucionario Institucional tuvo acceso a la Presidencia de la República a lo largo del siglo XX. La lista, meramente enunciativa, inicia con Pascual Ortiz Rubioy termina con Ernesto Zedillo Ponce de León, íconos que son alfa y omega de la sucesión presidencia.
La hegemonía del PRI no se inició, como a veces se afirma, con la presidencia del señor Plutarco Elías Calles, que la disfrutó desde el primer día del mes de diciembre de 1924 hasta el 30 de noviembre de 1928.

Luego granearon 10 presidentes más, a saber: Abelardo L. Rodríguez, que sustituyó al ingeniero Pascual Ortiz Rubio en noviembre de 1929; en seguida fue electo el general Lázaro Cárdenas del Río, que inició la etapa del presidencialismo autoritario y gobernó al lado del pueblo del 1º de diciembre de 1934 al 30 de noviembre de 1940; lo sucedió el también general Manuel Ávila Camacho quien impuso la paz en la República con una simple frase “soy creyente” después del levantamiento cristero: Gobernó del primer día de diciembre de 1940 al último día de noviembre de 1946 y fue el segundo presidente que gobernó todo un sexenio.

Luego inició la era del civilismo con el licenciado Miguel Alemán Valdés y se aceleró la reconstrucción económica del país. En el sexenio que corrió del 30 de noviembre de 1946 al uno de diciembre nacieron grandes empresas, se construyó la ciudad universitaria en la capital mexicana y se modernizó el Gobierno. Cerca de 10 gobernadores de los Estados fueron renunciados para incorporar a políticos afines al presidente. Después de Alemán siguió, en el más importante cargo político del país, don Adolfo Ruiz Cortines entre 1952 y 1958. Hechura de éste avezado político fue el licenciado Adolfo López Mateos, que había sido su secretario de Trabajo y Previsión Social. Y después de éste siguió el licenciado Gustavo Díaz Ordaz, dueño de una fuerte personalidad, cuyo proyecto nacional quedaría ensombrecido por la tragedia del 2 de octubre de 1968.

Sobrevino la candidatura del licenciado Luis Echeverría Álvarez que hizo cosas buenas y cosas malas a lo largo de los seis años entre 1970 y 1976. Para seguir con la costumbre, Echeverría proyectó como candidato presidencial a otro abogado, José López Portillo, un sujeto que oscilaba entre la grandeza y la trivialidad y se quedó a la mitad de las definiciones. Su mayor error fue designar a un anodino tecnócrata para ocupar la Presidencia: Miguel De la Madrid Hurtado. Éste vivió seis años en Los Pinos, renunció a liderar a los habitantes del Distrito Federal en los aciagos días del temblor de 1985 y tampoco acertó a encabezar los esfuerzos del país para sobrevivir las sucesivas crisis económicas de 1976 y 1982. Luego eligió a Carlos Salinas de Gortari como sucesor y éste a su amigo Luis Donaldo Colosio, que fue asesinado.

Para reemplazarlo como candidato el PRI Salinas nombró a Ernesto Zedillo quien cayó en la pandemia tecnocrática de 1993 y 1994.
Entonces vinieron profetas del partido Acción Nacional, “quesque” iban a transformar la economía del país de un sexenio a otro. Y miren ahora: Fox juega a ser presidente yanqui, critica a Felipe Calderón, sabotea a su partido y vive sin trabajar, en un edén de cartón con flores y frutas artificiales. Los hombres del PAN, entre tanto, se destrozan unos a otros y hacen garras a su partido.

Es cierto, los tiempos cambian y con ellos cambian la vida y las instituciones. Los que no cambiamos somos nosotros, los ciudadanos: Vivimos asidos a una esperanza que se aparece cada seis años, y no sabemos qué es lo que anuncia.
27 Agosto 2009 04:00:20
El día preciso
Aceptada y aprobada la documentación electoral de los 500 diputados federales electos, unos por mayoría directa de votos y otros por el sistema de representación proporcional, solamente hace falta que los tres grandes partidos y los de la chiquillada que alcanzaron curules de regalo inicien su primer periodo de sesiones el muy cercano primero de septiembre. Ya fueron designados dos jefes y una jefa para las bancadas partidistas principales; también ya, de hecho, los ciudadanos empiezan a reconocer a los diputados que van a brillar en el escenario legislativo donde si algo ha cambiado, no es lo importante, que viene a ser la voluntad de los legisladores.

Por pocas que sean las nuevas caras que destacan, podemos reconocer a muchos personajes ya muy vistos: Ora como padres conscriptos, ora como padres senectos. Aunque no faltan quienes, entre los de oposición, son identificados desde ahora como sujetos lenguas sueltas y actitudes tozudas, atrabiliarias, divergentes y refractarias. Vemos, peripuestos y puntuales, a los porros de la diestra y a los de la siniestra. Al centro las fuerzas redivivas del PRI para hacer valer su condición mayoritaria de bancada colmilluda y omniscia; esperamos que esto sea por el bien del país.

Pero sólo que las palabras de los flamantes líderes de bancadas se tornaran en actos reflexivos y bienhechores para la nación, podríamos celebrar un cambio de actitud en los representantes populares, disposición muy distinta al conformismo demagógico que les conocemos. Y es que laRepublica merece un cambio en la actitud legislativa y más que ameritarlo lo necesita y lo exige. El bien de todos los mexicanos vale cualquier sacrificio doctrinario del partido Acción Nacional; igual de valedera podría ser la modernización en las ideas y prácticas del partido de la Revolución Democrática y aún para el mismo PRI sería muy prudente y encomiable tirar el lastre de cualquier arena pragmática o ideológica que intentara desviar su vuelo de ave fénix.

Una vez más, y no podemos asegurar que sea la última, se ofrece a nuestro país la oportunidad de ser testigo y actor de cambios universales trascendentes; como aquellos que fueron generados por el movimiento de Ilustración en la Alemania del siglo XVII y los que se prohijaron en el curso de la Asamblea Constituyente francesa en 1791 que finalmente constituyeron la Declaración Universal de los derechos humanos proclamada por la ONU en 1947 y 1948. Además los avances en derechos civiles que en el reciente siglo XX mexicano dieron crédito y autoridad a los mismos ciudadanos para organizar, dirigir, supervisar y aún juzgar en propia jurisdicción los procesos electorales celebrados en la República. .

La Republica Mexicana tiene ahora la suficiente madurez para operar un cambio sustancial en todos los aspectos de nuestra vida institucional: La política, la economía, los fenómenos sociales y la cultura. Ya no somos una isla en este mundo oceánico y cósmico, antes ancho y ajeno, pues hoy vivimos interrelacionados con casi todos los países del orbe y es frente a este compromiso universal que deberíamos organizar y desarrollar por dictado legislativo nuestras capacidades de acción y reacción frente a los intereses trasnacionales opuestos o amistosos. Finalmente la misma vida no es un combate, sino una competencia laboral y comercial.

No resulta fácil seguir el camino que conduce desde el oxidado y egocéntrico individualismo a las complejas instancias modernas en que solamente triunfan los países que cuentan con instrumentos jurídicos idóneos para negociar, concertar y competir ante otras naciones desarrolladas o en vías de desarrollo; pero ya es tiempo de hacer la ruta y ganar la meta, sin detenernos en consideraciones fútiles.

Fuera de cualquier consideración, el Congreso de la Unión tendrá que dar un gigantesco paso que le permita ver al porvenir de frente. Ese momento está a la vuelta de una hoja de calendario: Es el día primero de septiembre de este 2009. No antes, pero tampoco después: Es este preciso día cuando debe empezar el cabildeo legislativo para hacer las reformas que exigen las circunstancias nacionales, es el momento histórico de la responsabilidad de los diputados y senadores, pero también lo es para la Presidencia de la República. Quizás la unión haga la fuerza y la fuerza el triunfo, como decía el viejo eslogan.
23 Julio 2009 04:00:23
Del “deja vu” al vaticinio
Las elecciones federales del pasado 5 de julio desmorecieron a los miembros del Partido Acción Nacional, que ahora se exhibe ante la República con piel escoriada, casi tumefacta. Desde el Presidente de la República hasta el último militante de provincia, todos experimentaron susto, sorpresa y lágrimas ante la contundente derrota electoral. Entonces vieron al PRI triunfador en sus buenos tiempos que desplegaba una vez más sus alas como primera fuerza política nacional. Inocentes, los dirigentes del PAN habrían pensado que el campo político de Los Pinos seguiría siendo, para ellos, puro orégano como en los tiempos de Fox. Lástima, pues aquella especulación mental sólo había sido un “deja vu”.

El presidente Felipe Calderón Hinojosa y su gurú en el tema económico, comentaron anteayer, sin pudor ni culpa, que la economía nacional está en “su peor recesión después de una década; que habría caído al menos 9% la tasa anual de crecimiento económico, según los resultados del primer semestre del año 2009; que seis millones de personas, por lo menos, han caído en pobreza de patrimonio y alimentaria, de acuerdo a cifras oficiales y que la clase media podrá verse seriamente afectada. Ahora más del 30 por ciento de los mexicanos carece de seguridad social, o sólo están cubiertos por algún programa social del Gobierno y calculó que hasta el pasado año 2008 en los primeros años presidenciales de Calderón la (ya citada) pobreza alimentaria y de patrimonio aumentó en más de 5 puntos porcentuales, pues casi 51 millones de personas carecen de ingresos para satisfacer necesidades tan básicas como la salud, alimentación, vivienda, vestido, transporte y educación”.

En este sobrecogedor marco económico, puesto encima del ya conocido marco político, seis destacados miembros del PAN se desligaron abruptamente hace dos días de la campaña del licenciado César Nava, virtual sustituto de Germán Martínez en la dirección política de su partido, considerando que el presidente Calderón tiene metidas las manos en el proceso interno. No participarán ellos en esta elección interna, dijeron el ex presidente del PAN, Manuel Espino; los senadores Santiago Creel Miranda -también ex presidente-, Ricardo García Cervantes, Humberto Aguilar Coronado, Javier Corral y el diputado Gerardo Priego: Tal fue la protesta de este bloque político contra el dedazo presidencial a favor de César Nava, hasta hace poco secretario particular del presidente Calderón.

¿Qué va a ser de Acción Nacional entre estas reacciones pasionales, que dividen más que unificar? Nadie está para impartir consejos, pero quizás sirvan estas reflexiones a quienes influyen en este partido para observar la actitud resignada de su compañero de militancia, el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, quien calla, otorga y finge que la Virgen le habla desde el cielo, cuando los ciudadanos y la circunstancia altisonante lo están gritando.

El PRI triunfó en las elecciones intermedias del 2009, lo que supone un efecto inmediato: Ahora es la primera fuerza política de la República. Puede, por sí mismo, ganar muchas votaciones en la Cámara de Diputados y con la ayuda de los votos del Partido Verde Ecologista podrá triunfar en las más complejas. Ítem más, los votos de Acción Nacional, y eventualmente los pocos del Partido de la Revolución Democrática, podrían ayudar a aprobar una reforma constitucional. En otras palabras lejos de derrumbarse el tricolor, como vaticinaban los blanquiazules y los amarillos, resurgió de una hipotética cenizas como “el papá de los pollitos” para todos los fines; esto a partir del próximo uno de septiembre en que se integrará la siguiente legislatura del Congreso de la Unión.

¿Qué sucederá después? Lo previsible es que el PRI ganase las elecciones federales del año 2011, hecho que podría auspiciar una renovación de la política nacional y obviamente del mismo PRI. Según se advierte en la mecánica social podrá surgir un nuevo tipo de ciudadanos y ciudadanas que integren una clase de políticos cuyos perfiles afines podrían ser, por ejemplo, la ciudadanía mexicana, la equivalencia de géneros y la tolerancia sobre las preferencias sexuales ajenas. Podrán ser liberales, quizás conservadores, posiblemente escépticos, seguramente clericales, difícilmente agnósticos y necesariamente cuerdos, reflexivos, cívicamente cultos, honestos y patriotas. Por lo demás no es necesario esperar mucho para caer en cuenta que los mexicanos podríamos estar mejor ahora que antes y ayer que antes de ayer. El mundo cambia, las sociedades se transforman y nada permanece inerte en la vida.
09 Julio 2009 04:00:49
Las elecciones del domingo 5
Lo que sucedió el domingo 5 de julio, día de votar en elecciones intermedias, fue precisamente lo que decían los profetas: Los números electorales del domingo 5 de julio del año 2009 eran una ciencia cierta y sabida. Parodiando a Jorge Luis Borges decimos: Ganar es una costumbre que suele tener el PRI‚ y por lo visto tiene todavía, cuando los priístas trabajan como lo han hecho en los últimos años, El Partido Revolucionario Institucional es legítimo heredero de los principios políticos, económicos y sociales del Partido Nacional Revolucionario (PNR) y del Partido de la Revolución Mexicana (PRM) En los ochenta años que cuenta su existencia el PRI ha cambiado mucho: Algunas veces por el capricho de los presidentes de la República en turno, pero también como auto generador de varias transformaciones importantes en los documentos fundadores que integran el activo ideológico, electoral, político y social del país.

No es desconocido que hubo tiempo, no muy lejano, en que los presidentes de la República concentraban el bagaje de facultades constitucionales del Poder Ejecutivo, más el de los poderes Legislativo y Judicial, en sus propias manos; y aún fueron creados otros atributos para constitucionales en provecho de su poderío político. Algunos fueron inteligentes y aprovecharon la experiencia de los líderes nacionales y estatales del PRI en cuanto a conocimiento y cercana relación con las masas populares. Los mandatarios les solicitaban consejo y orientación sobre asuntos públicos coyunturales, así como ante las reacciones populares si se trataba de tomar decisiones trascendentes.

En el año 2000 sobrevino el triunfo del Partido Acción Nacional en las elecciones presidenciales. El presidente Ernesto Zedillo, acaso comprometido con el Gobierno estadounidense, se mantuvo alejado del PRI en el año previo al proceso electivo, debilitó sus finanzas y sus cuadros políticos al tiempo que reforzaba la organización ciudadana del Instituto Federal Electoral. Jamás expresó opinión alguna sobre el procedimiento interno del PRI. Y más aún, fue diligente para reconocer el triunfo de Vicente Fox Quesada con el carácter de su inmediato sucesor. Así fue que los mexicanos quedamos obligados a cargar en el sexenio sobre nuestras espaldas y nuestros impuestos al señor Vicente Fox Quesada, a su compañera de vida, a su fallida administración nacional, a las múltiples y multiplicadas familias de ambos, a sus turbios negocios y a la pretensión washingtoniana de don Vicente, apenas comparable a su enajenada petulancia: De mantener a su partido en el poder nacional por muchos sexenios.

Esta ensoñación blanquiazul sirvió, sin embargo, para que el PRI adquiriera una valiosa experiencia que le faltaba: Saber conducir una= oposición política digna e inteligente ante el cambio de partido en el poder público. Para lograr lo anterior resultaron bastantes dos sexenios panistas en el Poder Ejecutivo Federal. Las elecciones intermedias del subsiguiente 2003 y las presidenciales del 2006 adiestraron a la ciudadanía de la República para apoyar a su partido, el PRI, en su nueva condición de fuerza política secundaria en el Congreso. Y otra lección mejor: Tendría que ganar los próximos comicios limpiamente para poder compartir la toma de importantes decisiones con el nuevo gobierno del PAN.

Sin llorar ni hacer violencia ante el triunfo ajeno, como malamente actuó en el 2006 el inefable y tozudo Andrés Manuel López Obrador.
Consecuencia legítima e inatacable de los recientes comicios legislativos federales, ahora el PRI se dispone a cogobernar al país, como antes lo hizo, desde la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores, sólo que hoy tiene la condición de primera fuerza política en el país. Y lo hará bien si dirige sus esfuerzos a conciliar divergencias sobre asuntos torales con los otros partidos ahí representados, si hace un buen uso del tiempo y de sus atribuciones legales para legislar a favor del mayor interés del país y conseguir el desarrollo económico, político y social de las entidades federativas con una fórmula que piense en el bienestar general del pueblo.

En cuanto a Coahuila, el PRI del Estado dio el campanazo y triunfó en todo lo alto con sus candidatos a diputados federales. No hubo concesiones, como en el cercano ayer, a quienes no justificaran su triunfo con votos. Habrá, seguramente, el regalo de los mentados plurinominales, que deberían desaparecer del espectro electoral. Se ahorrarían recursos fiscales para dedicarlos a hacer obras públicas y con ellas generar el empleo que tanto hace falta en estos tiempos de crisis.

El panismo busca culpables entre sus propias filas por la derrota del PAN. No los van a encontrar. El responsable es el gobernador de Coahuila quien, congruente con sus principios políticos y su responsabilidad, no descansa en trabajar por el bien de la gente. ¿Quieren otro? El dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional que no aceptó esa comisión para perder el tiempo. Pronto, en el próximo mes de octubre, los coahuilenses elegiremos nuevos alcaldes y ayuntamientos. Ahí nos veremos y no para salir derrotados.
25 Junio 2009 04:00:54
Lo que no se entiende
El pueblo de México, o la sociedad mexicana, como se usa decir en estos tiempos azules y blancos que vivimos, ya están cansado de que las instituciones bancarias y los responsables del sector hacendario del país jueguen con los magros ahorros qué, a querer y sin ganas, depositan los patrones por su cuenta y por la de sus dependientes en el INFONAVIT o en el Instituto Mexicano del Seguro Social para que sean acreditados al fondo de ahorro para el retiro de los trabajadores.

Estos asalariados, que no fueron a Harvard en USA o Cambridge en Inglaterra, o a cualquiera otra institución de altos estudios en el exterior no aprobaron medianamente la educación básica; otros con más suerte quizás hayan transitado las aulas de la educación media; algotros podrían haber cursado la instrucción media superior y más allá seguro que existen garbanzos de a libra que pueden presumir un título de ingeniería, licenciatura, maestría o doctorado.
De mi sé decir que no fui hecho para lidiar con la aritmética, tampoco con el álgebra y menos con el cálculo infinitesimal y la trigonometría. Pero aún peleado a muerte con las ciencias exactas puedo asegurar que a nadie se puede medir con la tabla rasa que usa el actual centralismo político para apreciar el conocimiento de los derechos individuales de los miembros de la clase laboral mexicana.

Pero, reconozcámoslo: La clases trabajadoras han encontrado apoyo en las instituciones oficiales para mejorar su aprendizaje en técnicas y tecnologías de última factura, tanto en los centros de capacitación del sector empresarial han podido captar las luces culturales que los convirtieron en técnicos de excelencia o en obreros calificados de primera clase.

Devinieron personas puntuales, responsables e imaginativas, y por ello sus patrones sienten en carne propia el agravio de los tantos y tan repetidos abusos de confianza que se cometen contra sus patrimonios por medio de las cuotas de Infonavit o de los ahorros para el retiro.

Nada menos ayer La Jornada publicó que “cuatro de cada diez pesos que aportaron durante el mes de mayo los trabajadores al sistema privado de pensiones se perdieron en medio de un ajuste en los mercados financieros locales y la disminución en el universo de personas que cotizan a la seguridad social”.

La jornada publicó ayer en el DF que trabajadores del sector privado que cotizan en las unidades Administradoras de Fondos para el Retiro aportaron en el anterior mes de mayo la cantidad de 10 mil 700 millones de pesos a dicho sistema, pero que al final del mes el monto total que manejaron las entidades del ahorro por los afores solo reportan un aumento de 7 mil millones de pesos, según información oficial de la CONSAR, citada en un reporte de Acciones y Valores, la casa de bolsa de Banamex.

Vale decir que según el reporte, el saldo neto existente antes de la aportación susodicha sólo creció en 7 mil millones de pesos lo cual significó una pérdida del 37.4 por ciento en los fondos aportados en el periodo.

Prácticamente cuatro de cada diez pesos se esfumaron. Estos fondos suelen “administrarse” aclara la nota, invirtiéndolos en instrumentos de renta variable, en bonos emitidos por empresas y en valores de deuda gubernamental. Las “minusvalías” son pérdidas por un poco más de 4 mil millones de pesos en el saldo del ahorro para el retiro que obedeció sobre todo a una baja en el rendimiento en los bonos de empresas y no a las variaciones en el mercado accionario”.

No le entendí nada, salvo que perdimos dinero y nadie va a saber dónde quedó. Y para que no me demanden mejor copio la nota informativa de Roberto González Amador también aparecida en la sección “economía” La jornada de ayer: “El grupo (Banamex) mencionó que el comportamiento de los mercados financieros durante mayo favoreció el valor de los instrumentos de renta variable, que tuvieron una alza promedio en el mes de un 9 por ciento, en que están invertidos los bonos de pensión. Sin embargo (¡aguas con los sin embargos!) éstas plusvalías no tuvieron suficiente peso en el rendimiento total de los recursos, debido a que las Afore se invirtieron en renta variable; acciones de empresas que suben y bajan; en un 11.5 por ciento del total de activos” Iba a escribir “total y cuenta” pero la nota es muy larga y el espacio de esta columna es tan corto como mi caletre. Así que reproduzco la parte final del penúltimo párrafo: “Esto (lo anterior) implica que en términos de su poder de compra se registraron duchas pérdidas”

Otros números y tecnicismos financieros adornan la nota. Al declarante por Banamex sólo le faltó decir “ Pobrecitos, pero bendito sea Dios” Esta resignación por la pérdida de lo que no es propio contrasta con lo que un trabajador agrícola me platicó hace quince días en la central de autobuses: Él y otros compañeros fueron a reclamar su ahorro del Afore. “Mi patrón, dijo, ha cumplido con sus cuotas y con las mías también, puntualmente, desde hace muchos años.

Lo que me explico es por qué a un compañero, con la misma antigüedad mía, le tocaron 40 mil pesos y a mi sólo me dieron 3 mil pesos. Reclamé en Saltillo pero nadie acata a decirme a que se debió esa injusticia. ¿Qué debo hacer para cobrar mis ahorros?

No lo sé, le dije, habría que verlo donde se pagan las aportaciones; pero ahora pienso: Si tal trato le dan a un humilde trabajador, que reclama información sobre una cantidad mínima que representan 40 años de su vida laboral ¿cómo podrán satisfacer la curiosidad de los miles de ahorradores en Afores que habrán perdido miles y miles de pesos escondidos en una cifra porcentual que nadie entiende ni traduce aunque mucho diga y signifique?
07 Mayo 2009 04:00:58
Calladitos son más creíbles
El vocablo “normalidad” indica “cualidad o condición de normal”. “Normal” se dice de una cosa, de un ser racional y hasta de un animal. Constituye un estado mental, personal o colectivo, que por su naturaleza, forma o magnitud se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. No lo digo yo, ni lo invento: Lo consulté en el Diccionario esencial de la lengua española del 2006, editado por Espasa Calpe.

Existen múltiples ejemplos para el uso del término “normal” y de sus derivados. Uno de ellos significa que después de una alteración todo ha vuelto a la normalidad; pero en cualquier caso se usa otro término de la misma raíz: La normalización. Nadie dijo, que yo recuerde: “Estamos normalizando la pandemia de salud pública que provocó la aparición del virus AH1N1 en México”.
Pero lo cierto es que la pandemia tuvo como involuntaria consecuencia la normalización de otro estado mental del colectivo mexicano. Para entender cabalmente la idea, debo decir que las paranoias son “perturbaciones fijas de la mente sobre una idea o un orden de ideas”. Esto lo supe en una mesa de amigos. Y es que la paranoia mexicana tiende siempre a ver moros en la costa, donde ni siquiera hay litorales. La paranoia es como nuestros políticos, más imaginativa que realista.

Hace menos de un mes fuimos alertados por las autoridades sanitarias sobre la existencia de un virus de cepa desconocida cuya clave científica resulta ya muy conocida; se le comparaba con la gripa española que diezmó a la población mexicana en 1918. Ipso facto, los comentaristas de la historia o lo contemporáneo nos clavamos en los libros. Inútil: Ya habían acaecido epidemias, endemias y pandemias sobre la humanidad, pero los antiguos relatores solían describir las terribles consecuencias, no sus verdaderos orígenes y mucho menos sus remedios, Todo se achacaba al Altísimo, quien no tenía ninguna culpa; pero los curas responsabilizaban a los propios enfermos y hasta los fallecidos tenían sus culpas: Los pecados, sabe usted.

Hubo, no obstante, una pista común digna de crédito: Los máximos efectos de las pandemias siempre azotaban a los seres más débiles entre las más febles clases de la sociedad; obviamente las menos culturizadas, ya que carecían de conocimientos sobre la salud pública, eran analfabetas y poco entendían de satisfactores económicos. Padecían hambre de siglos y de generaciones; sus débiles organismos desconocían la higiene y vivían, si eso era vivir, abandonados por los gobiernos de aquellas épocas.

Ligar esta última de las pandemias y las antiguas pestes no cuesta trabajo: Aunque éstas nada son comparables con la recién acaecida en abril de 2009 y por ello pocos ciudadanos le otorgan crédito o importancia. Graves y mortales fueron las históricas infecciones colectivas del cólera mórbus y los contagios subsiguientes que, gracias al avance de la ciencia, terminaron siendo simples gripes, algunas peligrosas por el descuido. Hubo tantas viruelas negras y locas que por esa causa murieron centenares de miles de seres humanos. Más atrás habían sucedido las siete plagas bíblicas y en seguida la humanidad sufrió largos periodos de hambruna llamadas “los tiempos de las vacas flacas” por la Biblia. En la Revolución Mexicana el pueblo sufrió los “tiempos de la necesidad”, y junto con la Constitución de Coahuila advino la gripe española, terrible y mortífera. Comparado con aquello, algo sabría ya de pandemias y otras recurrencias y otras zangarrianas la ciencia mexicana del siglo XXI.

Pero, señoras y señores, sobreviven a todo morbo los políticos y partidos que no tienen remedio: “La influenza”, sentencia el inefable AMLO, no existe y en caso de ser cierta sería menos grave que “la influencia política”. La pandemia reciente es un invento del gobierno de Calderón Hinojosa y del Partido Acción Nacional.
-Pero señor mío!... ¿Quién se lo cree a usted?... ¿Por qué no cambia de disco rayado? O como dijo Juan Carlos de Borbón al presidente de Venezuela: ¿Por qué no te callas?...
30 Abril 2009 04:00:05
Gustavo en su paz
El jueves de la semana anterior falleció en su entrañable Arteaga don Gustavo Espinosa Mireles Rodríguez, último sobreviviente del grupo forjador de la memorable revista literaria de los años 40: “Papel de Poesía”.

Era “Papel de poesía” un sencillo cuaderno de cuatro, seis y hasta ocho páginas bien impresas en una hoja cuya medida sería un poco más grande que un tamaño carta; el papel era fino y de buen peso, el diseño discreto lucía atractivo, y la tipografía justamente destacada entre viñetas alusivas a los textos poéticos, narrativos o críticos, Muchos de estos dibujos lineales eran apuntes a vuela lápiz de Gustavo Espinosa Mireles.

El animador esencial de estas hojas literarias había sido el poeta Héctor González Morales y con él estuvieron, grupo fundador, el poeta Jesús Flores Aguirre, el literato y bibliófilo Óscar Dávila, el también poeta Rafael del Río y una cauda brillante de colaboradores de primer orden, cuyas aportaciones literarias eran siempre destacadas.

El primer diseñador de “Papel de Poesía” fue el poeta Miguel N. Lira, quien además de una extraordinaria generosidad personal, tenía un pequeño taller de artes gráficas para editar a los modestos autores que soslayaban las grandes compañías editoriales.

“Papel de Poesía” hizo una merecida fama, no sólo local sino nacional. Don Práxedes Reyna Hermosillo, también poeta, comentó durante una charla en su oficina, que cuando sus amigos intelectuales sabían que iba a viajar a Saltillo le hacían tres encargos: Pan de pulque, cajeta de membrillo y las últimas ediciones de “Papel de poesía”...

Poco después conocí a Gustavo Espinoza Mireles, alto, delgado y silente, como un modelo del Greco: Siempre en constante reflexión. Sucedió en la cafetería de Sanborns de la calle Madero: “Tome asiento, querido amigo -declamó después de la fórmula de introducción protocolaria- y permítame invitarle a beber el mejor café de todo México”.

Después lo seguía de lejos. Me placía tomar café en aquel sitio de sabor porfiriano. Compraba un periódico en la tienda, me acomodaba en la barra y miraba a don Gustavo ensarzar apretadas disquisiciones filosóficas con dos o tres personas más, desconocidas para mí. No me atreví a acercarme al grupo pues tenía miedo de evidenciar mi ignorancia.

Mi vida siempre era otra, y mi ágora estaba en una mesa del Kikos en la esquina de Juárez y Bucareli, con Severo Mirón, Carlos Estrada Lang. José Natividad Rosales, los hermanos Barbieri, Toño Gómez Yunta y otros periodistas de espectáculos.

A don Gustavo lo volví a encontrar, muchos años después, en pleno echeverrísmo, en la casa de Óscar Flores Tapia en Coyoacán. Para entonces ya sabía quienes habían sido Unamuno, Hegel, Spinoza y otros filósofos más, incluido don Antonio Caso, pero, claro, también me callaba bajo el mandato inexorable de la timidez y sí, también de la ignorancia.
Sin embargo algo habría madurado mi intelecto pues de pronto me escuché conversando de literatura mexicana con Espinoza Mireles. Era él un amigo muy cercano de José Luis Martínez; bromeaba con Marco Antonio Millán, evocaba a Agustín Yáñez, admiraba a Mauricio Magdaleno y relataba anécdotas de Salvador Azuela, todos pertenecientes a la crema y nata del Seminario de Cultura Mexicana.

Hace siete días murió Gustavo y hace cinco fue sepultado en el viejo panteón de San Isidro de las Palomas de Arteaga, a dónde se había retirado hace casi treinta “por su bellísimo paisaje, por sus tardes serenas y sus amaneceres plenos de aseada y limpia luz”. Lo evoco en su casa, una residencia plena de su personalidad: Él y sus libros, él y sus hijas, él y su hijo, su nuera, sus nietos, él y “La casa de las Lilas” sus pinturas coloniales, los objetos de arte, las imponentes armaduras de bruñido latón: Todo un entorno con el carácter privilegiado de este hombre que solía hablar con sinceridad en misteriosas frases, siempre solemnes. Descansa en paz, querido amigo, porque luchaste en paz con el mundo y con Dios.
23 Abril 2009 04:00:18
Gracias, don Jacobo, por aquel bello gesto…
Si esta memoria mía no resulta fallida, término de moda en la actual clase política mexicana, fue el día 31 de julio de 1976 la fecha en que murió mi amigo y maestro, José Natividad Rosales. Por ventura hacía tres meses que nos habíamos encontrado en la plaza de armas de Parras, también conocida como Miguel Hidalgo. Ausente en su propia tierra, pero siempre presente, José resentía el odio fanático de algunos lugareños que daban un sesgo equívoco a los reportajes y opiniones periodísticas de José en la revista Siempre!... Lo vi de lejos: Era, igual que los demás, un fisgón entre las decenas de personas que curioseaban la filmación de “La pandilla salvaje” allí filmada por el cineasta Samuel Peckinpah...

Mi esposa, nuestros cinco hijos y yo, igualmente andábamos a la husma. Allí estaban presentes William Holden, Robert Ryan, Ernest Borgnine, Emilio “El Indio” Fernández y otros artistas del celuloide, mexicanos y estadounidenses. Nuestro pueblo, hoy mágico por decreto turístico, ya lo era desde su más que tricentenaria fundación con méritos propios. Y en aquellos momentos más lo parecía, pues veíamos a una ciudad tocada por la magia de cartón de Hollywood. Acostumbrados a pasar y pasear por aquella plaza pública, visitando sus iglesias barrocas, caminando sus calles y admirando sus edificios de corte colonial, la contemplamos convertida en otra y tan disminuida como los pueblos del viejo oeste estadounidense, con cantina y bebedores.

En el viejo hotel Walter, de la calle Rayón, se ensayaba una balacera entre los sheriffs a caballo y los malos de la película a pie. Éstos y aquéllos fingían dispararse mutuamente y caían heridos, con gala de acrobacia, desde un segundo piso, ensayado y actuado por un par de “stunts” profesionales. Entre reflectores, cámaras y asistentes se movía el director de la película, Sam Peckinpah, que repetía una y otra vez las tomas, evidentemente insatisfecho ante las mal fingidas muertes violentas. A su vera estaba una concurrida hielera para cervezas y refrescos, todo a disposición del equipo técnico y artístico y en el centro de la barahúnda de extras, donde había muchos rostros de Parras, femeninos y masculinos, pero todos conocidos, vislumbré una figura familiar, de cuyo cuello colgaba una cámara fotográfica Reflex, quien ocultaba un evidente estrabismo tras unos anteojos oscuros y se desplazaba ágilmente entre las personas y los vehículos: Era José Natividad Rosales.

De pronto lo perdí de vista y en el momento en que preguntaba a mi esposa si no veía a mi amigo, sentí un doble piquete de dedos índices en mis costillas: ¡Quíubo chinchorro! escuché una inconfundible voz. Me di la vuelta y nos abrazamos. José saludó caballerosamente a María Elena e hiperbólico, como solía ser, derramó una ristra de adjetivos cariñosos sobre nuestros hijos e hijas. “Tenemos mucho que hablar” -me dijo en un lugar aparte- mas no será ahora. Me espera Enrique López -el viejo taxista del pueblo- para llevarme a Torreón, pues debo tomar un avión hacia México, ahí transbordó a París y luego a Roma. Vine a ver a mis viejos, en quienes se ceba la mucha ignorancia fanática de nuestros paisanos. Pienso volver en 15 días para llevármelos a Obrero Mundial, tú ya conoces mi departamento. ¿Si te llamo antes irías por mí a Monterrey?... ¡Claro! le dije, espero con ansiedad tus noticias.

No volví a verlo. Luego supe, por jóvenes paisanos que lo frecuentaban, que José padecía del hígado, quizás a causa de los corajes hechos ante la ignorancia de algunos católicos intolerantes de nuestro pueblo. O debido a los alcoholes en que solía ahogar en vino sus tristezas. Lo cierto es, me dijeron, que Paprika sabía que estaba condenado a la tradicional muerte parreña. Poco tiempo después recibí la fatal noticia: ¡José Natividad Rosales había muerto y sus cenizas serían traídas a Parras! Esto sucedió el 11 de agosto de 1985. En ese día leí mis experiencias y andanzas con José ante un grupo de paisanos en el aula de sexto grado de la que había sido mi escuela primaria, la Benito Juárez. Antes de ahora lo hice y después de ahora seguiré recordando a quien fue no solamente un maestro de dibujo imitación en la escuela secundaria, no sólo un guía en nuestras excursiones campestres, sino un conductor de lecturas, un lector de poemas, un cantor de corridos rurales y un propugnador de polémicas ideológicas y también, cómo no, el impulsor amable de todas nuestras inquietudes.

Y ahora, apenas hace cinco días, llega mi amigo, colega y paisano, el ingeniero Alfredo Reyes, a obsequiarme una copia fotostática de una página de la revista Siempre! conteniendo un bello artículo de don Jacobo Zabludovsky sobre sus vitales experiencias con Natividad Rosales, alias Paprika. ¡Qué bien lo retrata! ¡Cuánto amigable cariño se desliza entre los renglones! Un día iré a México a agradecerle cumplidamente sus emotivos conceptos sobre nuestro mutuo amigo, José Natividad Rosales. Mientras tanto le dejo aquí, en los periódicos en que escribo, mi reconocimiento de amigo. Dios quiera que el popular periodista y presentador de noticias lea estas mal pergeñadas y sinceras líneas de gratitud ante su bello gesto.
16 Abril 2009 04:00:10
Vueltas y revueltas de la misma historia
El presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, no deja pasar ocasión de hablar en público sobre los logros de su gobierno. Entre estos destaca la guerra contra el crimen organizado y el blindaje económico frente a la quiebra financiera de Estados Unidos, que ha hecho tambalear a las economías de los países más ricos, y se supone que más solventes, de nuestro mundo.

Pero hemos mejorado: A Calderón se le entiende lo que dice, mientras que el ex presidente Vicente Fox no sabía lo que mal decía; así, el hoy mandatario nacional gana unos puntos, aunque más podría ganar si espaciara sus apariciones públicas.

En esto del bien y el mal hablar hemos tenido peores mandatarios, ciertamente, y también tuvimos mejores; algunos lograron unir oportunidad, ecuanimidad y certeza en sus mensajes y la sociedad los escuchó con interés. Nunca más de un tema, pero el escogido daba para armar una pieza oratoria objetiva, interesante y con el suficiente peso político para vigorizar su condición de líder nacional.

La XEW solía anunciar que el presidente Lázaro Cárdenas daría un mensaje al país en cadena nacional de radio en tal fecha y a tal hora. En casi todas las de Parras, mi pueblo, dicho anuncio solía tener más efecto de convocatoria que el sonido de la campana mayor de la parroquia para la misa dominical: Si el mensaje de Cárdenas se producía en horas diurnas, mi padre encendía el radio que tenía en “El Obrero” para escuchar al primer mandatario. Los clientes de la tienda olvidaban a lo qué habían ido y se hacían bola ante el mostrador donde estaba el aparato receptor. Cuando el general Cárdenas empezaba a dar su mensaje todos aplaudíamos. Después era el silencio y cuando concluía no faltaba algún obrero textil que gritase emocionado: ¡Que viva Cárdenas! y todo se volvía un desordenado contrapunto de vítores y aplausos.

Ni Manuel Ávila Camacho, ni Miguel Alemán Valdés poseían el efecto que Cárdenas generaba en las masas. Don Adolfo Ruiz Cortines era muy austero y poco dado a la comunicación verbal, sin embargo al pueblo tenía buena impresión del decreto que dio a las mujeres el derecho político al sufragio. La gente sabía, además, de su honradez personal y modesta conducta, mas no creía en la de doña María, su esposa, pues en aquellos años se propaló la versión de que ella aprovechaba su sitial de primera dama para hacer o apoyar negocios poco recomendables.

Después aparecieron en la escena nacional las generaciones jóvenes de la Revolución mexicana, representadas en dos miembros del gabinete de Ruiz Cortines: El licenciado Adolfo López Mateos, quien conquistó a la ciudadanía con su presencia de buen humor, oratoria bien construida y encendidas metáforas patrióticas, que había sido Secretario de trabajo y previsión social antes de ascender a la candidatura presidencial. Y luego surgió la poco atractiva figura del licenciado Gustavo Díaz Ordaz, quien no obstante su poco agraciado rostro, sabía conquistar al pueblo con voz sonora, valiente argüir y buen sentido del humor. Sabía reírse de si mismo, y esto operaba a su favor. Por desgracia cayó en la paranoia anticomunista alimentada por los vecinos del Norte, lo cual canceló su derecho a la trascendencia histórica ante las masas.

Toda crisis de gobierno que no es bien manejada se vuelve descrédito y ésta acabó por generar una sucesión de errores políticos que trascendieron. Lo que había sido en el Partido Revolucionario una dinámica dirigida de exitoso tracto sucesivo, se rompió en la sucesión presidencial de Díaz Ordaz, quien se equivocó al escoger a su heredero y éste al subsiguiente y el subsiguiente al otro. Luis Echeverría Álvarez. De ahí en adelante todo fue errar. Cada presidente creó su propia crisis económica, pero el pueblo sufrió las de todos. Sus errores abrieron paso a la nueva onda de tecnócratas generados en Harvard y en otras universidades estadounidenses. Se trataba de aprovechar la fuerza popular del PRI para luego deformar sus principios económicos, sociales y políticos y entronizar el nuevo orden económico mundial que ahora padecemos con otra crisis.

Hoy llega a México el presidente Barack Obama de los Estados Unidos. Seguramente en una visita de cortesía y ocasión oficial de exponer su agenda de intereses respecto a México. Ignoro si conozca nuestra historia moderna, pero entiendo que va a escuchará atento la agenda de Felipe Calderón respecto a todos los problemas que ya conocemos, aunque tememos que poco podrá ser resuelto de inmediato y en concreto. Los hemos visto otras veces, con los anteriores presidentes mexicanos y estadounidenses. Nos ilusionamos y les creímos... ¿y luego? Todo fueron palabras, ceremonias, mutuas caravanas, banquetes, proyectos, esperas, humo y nada más. ¿Se repetirá la historia?

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