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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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22 Abril 2017 04:00:00
Democracia en pañales
La siguiente es la crónica del escritor y periodista Édgar London del cara a cara del miércoles pasado entre los candidatos al Gobierno, publicada por el bisemanario Espacio 4.

“(…) queda demostrado que la democracia en México sigue en pañales y que se debe trabajar muy duro, especialmente en el seno de la clase política, para que podamos hablar de un sistema plural, inclusivo, tolerante y realmente democrático. El debate entre candidatos a la Gubernatura de Coahuila fue menos de lo poco que, de por sí, ya se esperaba. Las propuestas terminaron ahogadas por los insultos y las acusaciones (…).

“Los tres temas propuestos (…) apenas representaron una excusa, más que una guía, para lanzar ataques. Los escasos proyectos presentados se desvanecieron entre las ofensivas y contradicciones que se cruzaron los representantes de las dos facciones políticas más importantes de Coahuila, Guillermo Anaya (PAN) y Miguel Riquelme (PRI) o los exabruptos de la candidata del PRD, Mary Telma Guajardo, y de su homólogo del PT, José Ángel Pérez, cuando no bajo las leves ironías que esgrimió el defensor de Morena, Armando Guadiana.

“Inmersos en el tópico de justicia, todos los candidatos, excepto Riquelme, coincidieron en que la seguridad no se ha recuperado en el estado pues hoy ocupa el tercer lugar, a nivel nacional, en número de desaparecidos. Además, la ciudadanía no ve en los cuerpos de seguridad un aliado sino un peligro, especialmente en el caso de Fuerza Coahuila, el más temido de todos. Por lo tanto, coinciden en la necesidad de cambiar estas dependencias por otras con mayor nivel de profesionalización, sin máscaras y más cercanas al pueblo.

“El representante del PRI, en cambio, insistió en que votar contra su partido es sinónimo de hacer regresar la inseguridad al estado, algo sobre lo que alertó, posteriormente el candidato independiente, Javier Guerrero, cuando dijo que es el Gobierno el que utiliza el miedo y la amenaza como estrategia para consolidarse en el poder.

“Para el expriista, la corrupción en los cuerpos policiacos y los órganos de impartición de justicia representa la causa fundamental de la inseguridad. Los temas siguientes sufrieron mucha desatención porque, poco a poco, los candidatos optaron por seguir sus propias agendas, cargadas de acusaciones y agravios hacia sus contrincantes.

“No obstante, en la sala cundió un murmullo de desaprobación cuando Miguel Riquelme insinuó que el desabasto médico en la entidad se debe a que Coahuila se desarrolla más rápido que la federación y el IMSS no podía surtir las medicinas necesarias. A lo que Anaya respondió alegando que Rubén Moreira sí tenía dinero para pagar la deuda que su hermano le dejó al estado, también para pagar a empresas fantasma e incluso para promocionar su imagen, pero no para abastecer de fármacos a los hospitales. (…)

“Si acaso, el debate sirvió para definir las personalidades de los candidatos y las disímiles circunstancias con que cada uno llega a esta contienda. (…) la experiencia frente a las cámaras y el uso de los tiempos de Guillermo Anaya; la presión evidente que tiene sobre sus hombros Riquelme consciente de la posibilidad real de la alternancia—; la tranquilidad, casi desapego, de Luis Horacio Salinas; la llaneza y verticalidad de Armando Guadiana; así como contrasta la explosividad de José Ángel Pérez y Mary Telma Guajardo –quien levantó risas al reprocharles a sus contrincantes que ninguno había sido madre– con la serenidad de Javier Guerrero, acaso el más comedido de los allí presentes”.
21 Abril 2017 04:00:00
Juicio en el debate
El primer cara a cara entre los siete candidatos al Gobierno devino en un juicio contra el moreirato. La sentencia contra los hermanos Humberto y Rubén Moreira fue condenatoria por la corrupción, la deuda no aclarada por más de 40 mil millones de pesos, a la cual se sumó este mes un nuevo crédito por 2 mil 100 millones; la impunidad, las empresas fantasma, la crisis de los sistemas de salud, educativo y de justicia, y el “saqueo” de 400 millones de pesos de la Dirección de Pensiones. También, por la “entrega” del estado a los Zetas y por las masacres en Allende y en el penal de Piedras Negras y las desapariciones forzadas.

El periodo de los Moreira comprende los 12 años más oscuros de la historia de Coahuila, acusaron, cada quien a su manera, Guillermo Anaya (PAN), Armando Guadiana (Morena), Javier Guerrero y Luis Horacio Salinas (independientes) y José Ángel Pérez (PT). En otro momento, se acusó a Carlos Moreira de tener secuestrada la educación del estado. Miguel Riquelme (PRI) soportó la andanada, centró sus réplicas en el panista Anaya y ofreció, como lo ha hecho en su campaña, aplicar la ley “caiga quien caiga”. Mary Telma Guajardo (PRD) embistió contra el bipartidismo PRI-PAN e hizo señalamientos tibios contra los Moreira, a quienes no citó por su nombre.

Los aspirantes de oposición reprobaron el decenio de los Moreira en seguridad y justicia, educación y salud pública, temas del debate y propusieron obras planes –algunos coincidentes– para rescatar al estado de la postración. Anaya, Guadiana, Guerrero y Pérez se comprometieron a castigar con cárcel los delitos cometidos por los Moreira y su primer círculo.

El tema recurrente fue la corrupción. Anaya acusó a Riquelme de ser “tapadera” de los Moreira, de haberse enriquecido y de recibir de un contratista una costosa mansión. Asimismo, lo responsabilizó, como alcalde con licencia que es, de tener a Torreón entre las ciudades del país con el mayor número de desaparecidos.

Riquelme respondió con las mismas armas. Habló de que Anaya convirtió a Torreón en una de las ciudades más peligrosas del país, de su millonaria casa en una colonia donde el metro cuadrado se cotiza en 9 mil 500 pesos, de su rancho y de otras propiedades valuadas en 100 millones de pesos. El priista ofreció gobernar con pulso y sin depender de nadie. Sus críticas al gobierno de Rubén Moreira fueron sutiles, pero insistió que cambiará lo necesario.

El candidato de Morena desoyó las peticiones de Anaya de no caer en la trampa de los Moreira para confrontar a las oposiciones y dividir el voto. El independiente Luis Horacio Salinas embistió contra los partidos. Todos, dijo, han decepcionado. “En Coahuila”, advirtió, “no hay Comunicación Social, sino culto al gobernador Rubén Moreira”. Su plan consiste en reducir 70% el gasto anual de mil millones de pesos en ese concepto y destinarlo a mejorar los servicios de salud.

Javier Guerrero (expriista) se refirió a las 200 mil firmas que reunió para su registro como una muestra del deseo de cambio que priva entre los coahuilenses, hizo propuestas realistas con la experiencia de haber sido secretario de Finanzas y advirtió que el cáncer de Coahuila tiene nombre: corrupción. A diferencia de Anaya y de Riquelme, quienes intercambiaron los golpes más fuertes, Guerrero salió indemne.

José Ángel Pérez (expanista), quien padeció a Humberto Moreira como alcalde de Torreón, dijo que hablar de Coahuila, hoy, es decir “saqueo de los Moreira megadeuda, lavado de dinero corrupción, impunidad”. El estado “ya está hasta la madre de todo esto”. En Coahuila huele a alternancia.
19 Abril 2017 04:00:00
Moreira I: la desmesura
Siete años antes de Trump. Ensayo sobre la Imbecilidad, de Aaron James, el médico y político inglés David Owen publicó En el Poder y en la Enfermedad. La obra aborda los males que han afectado a jefes de Estado y de Gobierno en el último siglo y la repercusión de sus decisiones en la vida de millones de personas. También observa el síndrome de hybris y las alteraciones que provoca en los hombres del poder. El concepto, de origen griego, equivale a desmesura. “No hace referencia a un impulso irracional y desequilibrado, sino a un intento de transgresión de los límites impuestos por los dioses a los hombres mortales y terrenales” (Wikipedia).

“En la Antigua Grecia (la hybris) aludía a un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno unido a la falta de control sobre los propios impulsos, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, consideradas enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado, y más concretamente por Ate (la furia o el orgullo). Como reza el famoso proverbio antiguo, erróneamente atribuido a Eurípides: ‘Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco’” (ibíd.)

Los jefes de Estado y de Gobierno suelen ocultar sus enfermedades, pero el secretismo da pábulo a todo tipo de interpretaciones. Las redes sociales y algunos medios de comunicación, por ejemplo, han atribuido lo macilento del presidente Peña a un cáncer, versión desmentida por Los Pinos. Con respecto a la depresión y la enfermedad mental, Owen advierte “están extendidas y no pueden ser consideradas como una incapacidad automática para desempeñar un cargo público”.

Pero “cuando un dirigente político se comporta de un modo que el público no sólo desaprueba, sino que además interpreta instintivamente como la consecuencia de un cambio de su estado mental (se dice): el dirigente ha ‘perdido la chaveta’, está ‘desequilibrado’, ‘desquiciado’, ‘fuera de control’”.

El exgobernador Humberto Moreira causó esa impresión en la entrevista con Gelacio Reyes, para La Mejor FM 99.1 de Piedras Negras. Entre gestos, obscenidades y bufonadas, abrió la charla así: “Vengo a tirar chingazos y a revelar secretos de todos los hocicones”. (El video está disponible en
https://www.youtube.com/watch?v=3lYry-z53X8).

Owen previene: “Aun cuando quizá no sean manifiestos en su conducta suficientes síntomas para respaldar un diagnóstico profesional de enfermedad mental, el público está convencido de que el dirigente no está simplemente cometiendo errores, sino que da muestra de algún género de incapacidad mental para tomar decisiones racionales. Aquí, el lenguaje médico sirve de poco aún. Nos vemos obligados a hablar en términos más tradicionales (…). Uno de esos términos (…) cuyo uso por parte de las gentes es, a mi juicio, totalmente legítimo, es ‘megalomanía’”.

Para diagnosticar el síndrome de hybris, agudizado por la permanencia en el poder, el autor enlista 13 síntomas, pero sólo bastan tres o cuatro para presentar este tipo de desmesura psicológica. Por ejemplo: “una inclinación narcisista (…) (…); una (…) tendencia a la exaltación; una identificación de sí mismos con el Estado hasta el punto de vista de considerar idénticos los intereses y perspectivas de ambos; excesiva confianza en su propio juicio y desprecio del consejo y la crítica ajenos; inquietud, irreflexión e impulsividad; pérdida de contacto con la realidad”.

El lector tiene bases para diagnosticar a Humberto Moreira.

Nota. Hoy a las 19:00 horas será el primer debate de los candidatos al Gobierno del Estado, pero tal parece que el Instituto Electoral de Coahuila no quiere que nadie se entere.
18 Abril 2017 04:00:00
El show de la política
Aaron James (filósofo) advierte en Trump. Ensayo Sobre la Imbecilidad (Malpaso, 2016), el ascenso de los bufones al poder. Su país ignoró el aviso y eligió a Donald Trump, quien, una vez en el Despacho Oval, devino “payaso autoritario”, declaró al diario digital español “Vozpópuli”.

Publicado antes de las elecciones presidenciales, el egresado de Harvard repara en su libro: “Me preocupaba la profusión de imbéciles que se estaba dando en la sociedad y la posibilidad, nada gratificante, de que Estados Unidos se hubiera convertido ya o estuviera a punto de trocarse en un sistema ‘capitalista imbécil’ abocado de manera inherente a decaer. (…) Aunque el modelo que describo es aplicable a una sociedad más amplia, podemos reconocer sin miedo a equivocarnos que muchos de nuestros males proceden de forma directa de nuestra política”.

Once años antes, a escala local, Humberto Moreira (HM) se había hecho con el poder con relativa facilidad y algunos de los mismos trucos del magnate neoyorquino. Lo mismo que Estados Unidos con Trump, Coahuila tampoco escuchó las voces que anticipaban el desastre de gobernador que sería HM, algunas de las cuales se publicaron en Espacio 4. Para comprar voluntades, rendirse culto e imponer un proyecto transexenal, HM convirtió el presupuesto en caja chica, la política en burdel, el Congreso en tapete, el Tribunal de Justicia en corte de secuaces y la tribuna en pista de baile. Se autoproclamó Hijo del Pueblo. Se disfrazó del Santo y de Blue Demon, se contoneó en el estadio de los Saraperos, pero sus mejores representaciones son las de populista, demagogo y víctima.

El exgobernador minimiza los estragos de la deuda por más de 40 mil millones de pesos contraída en su gobierno, la mitad de la cual se gestionó con documentos falsos. Guillermo Anaya y Armando Guadiana, candidatos del PAN y Morena al Gobierno, denunciaron la estafa en 2011. Con el mismo desparpajo, HM culpa a otros de la violencia, la expansión del narcotráfico (en particular de los Zetas), las masacres y las desapariciones forzadas durante su sexenio. Donde hay miseria, mira progreso. Acosado por sus demonios, en el séptimo lugar de los “10 mexicanos más corruptos” de 2013 (Forbes) e investigado en España y Estados Unidos por lavado de dinero y otros delitos, HM está de nuevo en el “callejón de los trancazos”, su espacio natural: “tiran guamazo, tiro demanda”, amenaza a sus críticos.

En su libro, James advierte “A diferencia del estúpido (…) un imbécil de verdad, aquel para el que el ser imbécil es un rasgo estable de personalidad, no hallará motivo alguno que lo lleve a pedir perdón o a escuchar siquiera el reproche de los demás: vive afianzado en el convencimiento de que está en su derecho y de que, por lo tanto, puede hacer oídos sordos. (…) No se inmuta cuando lo miran con indignación o protestan”. Sobre la riqueza que propicia “un sistema capitalista imbécil politizado” (también presente en México), el profesor de la Universidad de California apunta: “El sistema se vuelve corrupto y genera más corrupción en un proceso que se alimenta a sí mismo (…)”.

James tendría en México material suficiente para una enciclopedia sobre la imbecilidad política. Lo mismo que él en su país, en el nuestro vemos cómo “el espectáculo cotidiano de la pugna política se vuelve repugnante”. En nuestro caso, mucho de ello se debe al exlíder del PRI, HM. “Sólo los más sobornables o presuntuosos pueden tener el estómago necesario para presentar su candidatura”, acota el autor.
17 Abril 2017 04:00:00
Debate entre cuatro
En México los políticos le tienen un miedo cerval a los debates por el riesgo de ser exhibidos en su ignorancia, en sus riquezas inexplicables, en sus vínculos con el narcotráfico. Un ejercicio natural e imprescindible en las democracias maduras e incluso en otras que se hallan en tal proceso, incluidas algunas de América Latina, en nuestro país aún se evade o se edulcora. El primero entre candidatos presidenciales (12 de mayo de 1994) permitió medir su impacto en el electorado –sin revertir como en Estados Unidos, en 1960, la tendencia favorable a Nixon, vencido finalmente por Kennedy–. El tribuno Diego Fernández (PAN) salió del cara a cara como el gran favorito. Ernesto Zedillo (PRI), candidato emergente tras el asesinato de Colosio, y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD) no pudieron con la fogosidad y elocuencia del panista.

in embargo, algo extraño sucedió. Fernández abandonó la escena política, o dio esa impresión, Zedillo repuntó y ganó las elecciones. Entonces se especuló sobre un arreglo entre Diego y el presidente Salinas. El panista siempre lo ha negado. Asegura que los medios de comunicación, por línea del Gobierno, le cerraron las puertas para frenarlo. Zedillo resultó ser buen presidente; sobre todo, honrado. Además de superar la crisis económica incubada en el sexenio de Salinas, la cual estalló en los primeros días de su gestión, su mayor legado fue la reforma electoral que posibilitó la primera alternancia en Los Pinos. Tuvo carácter para afrontar las presiones del PRI para evitarla; y antes, para encarcelar a Raúl Salinas por el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu y enriquecimiento ilícito.

Los debates son obligatorios, mas no por ello han dejado de ser rígidos. Les falta vitalidad y espontaneidad. Los formatos deben ser abiertos y atractivos para persuadir a los ciudadanos de acudir a las urnas y no para alejarlos de ellas. En Coahuila, el primero de los debates entre los candidatos al Gobierno del estado –de los dos organizados por el Instituto Electoral– será este miércoles a las 17:00 horas en el Museo del Desierto. (¿Por qué siempre no en el Tecnológico de Monterrey?) Los temas serán Seguridad y Justicia, Educación y Salud Pública.

El segundo será en Torreón sólo 15 días después (el 4 de mayo). ¿Por qué la premura del Instituto Electoral? ¿No hubiera sido mejor acercarlo al 4 de junio, día de las votaciones? En La Laguna, donde surgió la Alianza Anticorrupción Coahuila, se tratarán los asuntos más espinosos por su relación con la deuda, las empresas fantasma y otros escándalos: Desarrollo Económico, Finanzas Públicas, Transparencia, Rendición de Cuentas y Desarrollo Social.

El Artículo 56 del Código Electoral de Coahuila, fracción 2, advierte: “Los debates obligatorios de los candidatos al cargo de Gobernador serán transmitidos por las estaciones de radio y televisión de las concesionarias de uso público. El Instituto promoverá la transmisión de los debates por parte de otros concesionarios de radiodifusión con cobertura en el Estado y de telecomunicaciones”. Sin embargo, la difusión entre la ciudadanía ha sido nula o insuficiente.

El cara a cara será entre siete, pero la atención se centrará en Guillermo Anaya (PAN), Miguel Riquelme (PRI), Javier Guerrero (independiente) y Armando Guadiana (Morena). De los otros tres, José Ángel Pérez (PT), quien padeció y afrontó a Humberto Moreira como Gobernador, aportará más que Mary Telma Guajardo (PRD) y Luis Horacio Salinas (independiente). El debate se reflejará en la intención de voto e incluso puede modificarla.
15 Abril 2017 04:01:00
Cacería de periodistas
La siguiente es la segunda parte del reportaje de Gerardo Moyano, publicado en la edición 559 del catorcenario Espacio 4, sobre la situación del periodismo en México, el peor lugar del mundo para ejercer el oficio:

“Miroslava Breach fue la tercera periodista asesinada en el mes de marzo. Cecilio Pineda Birto, director del periódico La Voz de la Tierra Caliente, fue ejecutado en Altamirano, Guerrero, el 2 de marzo, mientras que Ricardo Monlui Cabrera, periodista de los diarios El Sol de Córdoba y Diario de Xalapa, fue asesinado en Veracruz, el 19 del mismo mes. Veinticuatro periodistas han sido ultimados en Veracruz durante los sexenios de los gobernadores priistas Fidel Herrera (2004-2010) y Javier Duarte (2010-2016).

“En marzo, otros tres periodistas salvaron su vida de milagro. El 24 de ese mes, Israel Hernández, reportero de ‘Imagen del Golfo’ y colaborador del portal Aristegui Noticias, fue herido de bala en un enfrentamiento entre obreros del Sindicato de la empresa Tubos de Acero de México (Tamsa), en Boca del Río, Veracruz.

“El 28 de marzo, Julio Omar Gómez, reportero de 911 Noticias, fue atacado a balazos en su domicilio de Cabo San Lucas, Baja California Sur. En el ataque, perdió la vida Alfredo de la Cruz, el escolta que la FEADLE le había asignado al comunicador, luego de que dos de sus vehículos fueran incendiados meses antes. ‘Me atacan porque he evidenciado actos de corrupción por parte también de dependencias federales’, dijo Gómez en entrevista con Ciro Gómez Leyva.

“Un día después, el 29 de marzo, Armando Arrieta Granados, jefe de Redacción del diario ‘La Opinión de Poza Rica’, en Veracruz, recibió dos balazos frente a su domicilio. Su estado de salud es grave, pero evoluciona favorablemente.

“El mismo día, Jorge Alejandro Saucedo Alvarado, comunicador del medio digital Red es Poder, denunció el allanamiento de su domicilio, en Torreón. El comunicador dice que tanto en la policía municipal como en la estatal se negaron a recibir su denuncia, pues ‘no hubo robo’. Esto, pese a que Saucedo ya ha denunciado amenazas (documentadas por Artículo 19) y ha pedido medidas cautelares a la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila. Entre otras investigaciones, el comunicador ha abordado el conflicto de intereses de diversos políticos, entre ellos, los diputados Shamir Fernández Hernández (presidente del PRI en Torreón), Armando Luna Canales y Georgina Cano Torralva, quienes a la par de su tarea legislativa siguen actuando como notarios públicos. ‘Temo por mi integridad y la de mi equipo de colaboradores’, señala.

“En los recientes ataques a periodistas, el móvil parece el mismo: el trabajo de las víctimas, en particular los que denuncian la colusión entre autoridades y el crimen organizado.

“En el caso de Miroslava Breach, la principal línea de investigación va en ese sentido. El año pasado, un reportaje de la periodista le costó la candidatura a la alcaldía de Bachíniva a la priista Silvia Mariscal Estrada, suegra de Carlos Arturo Quintana, el 80, uno de los líderes de La Línea, brazo armado del cártel de Juárez.

“Una cartulina dejada junto al vehículo en el que fue baleada Breach sentencia: ‘Por lengua larga. Siguen llegados al Gobernador y el gober. El 80’. Días más tarde, el 30 de marzo, otra manta supuestamente firmada por el 80, dice: ‘Corral si me sigues mandando a tus achichincles los voy a matar a todos, querías guerra, pues ya las tienes’. (…)

“Por ello, el llamado de Reportero Sin Fronteras: ‘Frente al estallido de la violencia observado durante el mes de marzo, RSF se une a la prensa mexicana e insta al gobierno mexicano a que tome medidas firmes para frenar esta mortífera espiral. (…) Este país (México) es, más que nunca, un territorio hostil para la prensa’”.
14 Abril 2017 04:00:00
Verdades históricas
En uno de los peores momentos del país, con los mayores índices de desaprobación ciudadana hacia su gobierno y grados de corrupción, impunidad e impudicia escandalosos, Enrique Peña muestra un optimismo incomprensible, cuyos cimientos están asentados sobre arenas movedizas. La sociedad no ve la hora en que termine el sexenio para iniciar un nuevo gobierno, con un partido distinto y un proyecto diferente que oxigene y adecente la política, ofrezca seguridad, justicia y paz social, y castigue a los pillos protegidos por el fuero.

En su discurso por los 88 años del PRI, el pasado 4 de marzo, Peña no apeló a un mejor país, sin escándalos ni motivo de escarnio por culpa de sus máximas autoridades. Libre de corrupción, de conflictos de interés, de tráfico de influencias, de riquezas instantáneas, de pobreza en expansión constante, de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, de amiguismo, de incompetencia y cinismo gubernamentales. No, esas son bagatelas, pecados veniales, exigencias sociales irrelevantes, visiones de iluminados, populistas o demagogos. Bajo esa retórica trata de impedirse la alternancia con López Obrador.

La preocupación del gobierno de Peña y su partido no consiste en resolver los problemas del país, muchos de los cuales ellos agravaron, sino en ganar elecciones, después de haber perdido el año pasado siete estados. Para los optimistas del poder, la falta de argumentos para legitimar victorias es irrelevante. Y si no, a las pruebas se remiten. El gabinete se ha volcado en el Estado de México para reafirmar la máxima hankista según la cual el poder está vedado a los políticos sin dinero en los bolsillos ni cuentas bancarias conectadas al presupuesto y al capitalismo de compadres.

Bajo la misma lógica de retener el poder para prolongar borracheras, cuya resaca pagan siempre los más pobres, los gobernadores de Veracruz (Javier Duarte) y Chihuahua (César Duarte) apostaron todo por sus candidatos. Hoy los dos priistas son buscados por la Interpol por el desvío de miles de millones de pesos del erario, parte de los cuales utilizaron para incrementar sus patrimonios familiares. ¿Y la PGR? Atenta a los movimientos de la oposición y de activistas sociales. La agenda de la Procuraduría, con un titular que antes de ocupar el cargo colaboró con Humberto Moreira en la presidencia del PRI, es política. Por eso los Duarte, Tomás Yarrington (detenido en Florencia, Italia) y otros de su ralea se vuelven invisibles para las autoridades mexicanas.

El asesinato de periodistas –entre el 2 y el 23 de marzo fueron abatidos otros tres– tampoco merece atención del Gobierno, más allá de retórica y compromisos incumplidos. Las fiscalías especiales terminan por no servir; ya sea por falta de presupuesto o por desprecio al oficio más incómodo para el poder. El discurso intolerante contra los críticos del sistema y la falta de castigo para los criminales alienta nuevos atentados contra la prensa y la libertad de expresión. Por esa causa, el periódico Norte de Ciudad Juárez prefirió cerrar.

En el Gobierno de Peña han sido asesinados 30 periodistas y 38 en el sexenio de Calderón, según Artículo 19. El estado con mayor incidencia es Veracruz, donde el anterior gobernador, Duarte de Ochoa, amenazaba al gremio: “Pórtense bien, todos sabemos quiénes andan en malos pasos”. En México se criminaliza a los periodistas aun antes de matarlos. Pero, para el Presidente, las crisis del país son imaginarias. Sólo las verdades oficiales son históricas e incuestionables.
12 Abril 2017 04:00:00
Memoria histórica
México tuvo su primavera democrática con Francisco I. Madero, pero fue interrumpida por las bayonetas. Andrés Manuel López Obrador promete regresar a ella, pero antes ganar Coahuila, tierra del mártir, con Armando Guadiana, candidato de Morena al Gobierno del Estado. En la presentación de su libro 2018: La Salida, el 29 de marzo en Saltillo, el aspirante presidencial con mayor intención de voto leyó cartas de Madero a varios caciques de la época para pedirles equidad y respeto al sufragio. Lo mismo se pide ahora –más de 100 años después– en Coahuila, Estado de México y Nayarit, donde el 4 de junio habrá elecciones para gobernador.

Guadiana debe su regreso a la política a los Moreira, después de un retiro de cuatro décadas, cuando fue diputado local. Sobre todo a Humberto, a quien acusa de la ruina del estado por la deuda de 36 mil millones de pesos que contrató sin informar a los coahuilenses sobre su destino. Para que los delitos por las masacres en Allende y en el penal de Piedras Negras no prescriban, acudió a la Corte Internacional de Justicia. Empresario del carbón, ganadero y promotor deportivo, Guadiana fue el principal destinatario de la ley antitaurina, impuesta por el actual Gobierno. Espiado por el poder, no se arredra ni deja de embestir.

La lucha contra la corrupción, la impunidad y el nepotismo figura entre sus banderas. El objetivo de las oposiciones reales y de amplios sectores sociales consiste en lograr la primera alternancia en Coahuila después de 88 años de gobiernos del PRI.

El candidato de Morena, cuyos signos son el bigote estilo Walrus y el sombrero Stetson, centra su atención en un tema cada vez más acuciante, reflejo de las crisis causadas por la deuda: el deterioro de los servicios de salud. Por tal razón, ofrece un Coahuila “en el que el sistema de salud brinde atención profesional y eficiente a todo el que necesite de atención médica, (...) en el que sus policías pierdan el miedo de enseñar el rostro y los ciudadanos pierdan el miedo a sus policías”.

También propone un estado “en el que se deje de tomar de rehén político a la universidad y en cambio se formen estudiantes competentes en el ámbito profesional y humano, (…) en el que dejemos atrás la vergüenza de ser referencia nacional de corrupción, (...) en el que las bandas criminales no se refugien en instituciones penitenciarias. Pero, sobre todo, un Coahuila de justicia y progreso, donde el castigo a los corruptos sea ejemplar, que quien robe un peso del erario público, vaya como cualquier vulgar ladrón, sin distinción, a la cárcel”.

Desde el monumento ecuestre de Francisco I. Madero, inspirado en la Marcha de la Lealtad que el Presidente encabezó el 9 de febrero de 1913, 10 días antes de su asesinato, Guadiana invocó el arma de la democracia más temida por los gobiernos: el sufragio libre, lema maderista cuyo candado era la no reelección. “No hay tirano que nos impida ejercer ese derecho”, advirtió el candidato de Morena. “Asumamos la responsabilidad de este momento histórico y acabemos con este sistema oligárquico que tanto daño le ha hecho a Coahuila. De mi parte, tienen el compromiso de que no habrá tregua para los corruptos”. Guadiana demanda elecciones limpias. Dice que los candidatos del PRI (Miguel Riquelme) y del PAN (Guillermo Anaya) representan los mismos intereses, y exige al Instituto Electoral de Coahuila respetar la voluntad de los coahuilenses.
11 Abril 2017 04:00:00
Discurso carcelario
Guillermo Anaya asumió el compromiso que miles, tal vez millones de coahuilenses agraviados por la deuda, la arrogancia, la corrupción y la impunidad querían escuchar, en especial los votantes indecisos: “Meteré a la cárcel a los Moreira”. La misma promesa hicieron el año pasado Miguel Ángel Yunes y Javier Corral (PAN) como candidatos a los gobiernos de Veracruz y Chihuahua. Sus triunfos convirtieron en prófugos a Javier y a César Duarte (PRI) por haberse enriquecido en sus mandatos y desviar miles de millones de pesos del erario. Ambos son buscados por la Interpol.

En México, autoridades locales y federales facilitaron su huida. El aspirante a Gobernador de la Alianza Ciudadana por Coahuila, formada por el PAN, la UDC, Primero Coahuila y Encuentro Social, utiliza la capitular del apellido Moreira como signo de continuismo y para definir a su rival del PRI, Miguel Riquelme: “(es) el candidato de las tres emes: miedo, maldad, mentiras”. Anaya, mencionado en columnas y círculos políticos como plan B del gobernador Rubén Moreira, había sido criticado por su discurso “suave” contra el moreirato, lejos del sentimiento mayoritario contra el clan. Ya como candidato, su discurso es de confrontación.

En sus primeros días de campaña, iniciada en Torreón con médicos y enfermeras ante los cuales denunció la crisis del sector salud y la corrupción en la compra de medicamentos, Anaya identificó a los responsables: “Los Moreira van a pagar, ni les debemos ni les tememos (…) van a responder por sus actos y sus ilícitos (…) van a devolver lo robado”. (…) Los voy a meter a la cárcel”. En Veracruz, el Gobernador de la primera alternancia, Miguel Ángel Yunes, asegura haber recuperado ya mil 250 millones de pesos “robados” por su antecesor priista Javier Duarte de Ochoa.

Anaya se ha comprometido también a investigar el caso de las empresas fantasma, cuya figura más visible es hasta ahora María Esther Monsiváis, quien encabeza la lista de sacrificables junto con David Aguillón. El monto de las operaciones, originalmente calculado en 180 millones de pesos, podría exceder los 500 o 600 millones. Antes del escándalo, el PRI perfilaba a la secretaria de Infraestructura y Transporte para diputada plurinominal. Monsiváis es todavía una mujer influyente. Después de su defenestración, colocó a María Antonieta Gil, ex subsecretaria de Obra Pública, como directora ejecutiva de Administración del Instituto Electoral de Coahuila (IEC), el cual podría tener su propia red de negocios familiares.

Los principales candidatos de oposición al gobierno desconfían del IEC. Su presidenta, Gabriela de León Farías, exfuncionaria estatal, nada en un mar infestado de tiburones. Alejandro González, quien fue director general y consejero del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, precedente del IEC, en el Gobierno de Humberto Moreira, actúa como satélite del PRI. Armando Guadiana (Morena) pide que la elección de Coahuila sea atraída por el Instituto Nacional Electoral.

Antes de iniciar su campaña, Anaya dijo ante el expresidente Felipe Calderón, su compadre: “Los días de abuso del PRI y de los Moreira están contados (…) porque el pueblo de Coahuila tiene sólo una idea en mente: el cambio. Sus días de impunidad están contados, porque Coahuila ya no quiere sentir vergüenza por tener los peores gobernantes de México”.
10 Abril 2017 03:00:00
Comisión de la verdad
Javier Guerrero, el aspirante a gobernador con más trayectoria y horas de vuelo en la política local y nacional; el secretario de Finanzas de la administración que liberó al estado de deudas; el hombre que renunció a 40 años de militancia priista para oponerse a la continuidad de “la camarilla de vividores” que asumió el poder hace 12 años y pretende enquistarse otro sexenio, promete investigar el origen y destino de la deuda por más de 36 mil millones de pesos contraída en el Gobierno de Humberto Moreira. Para castigar “a quienes han robado del erario público, llámense como se llamen (y) estén donde estén”, creará una comisión de la verdad y una fiscalía especial.

Guerrero, como los demás candidatos, inició campaña el 2 de abril; en su caso, como independiente. Su primer discurso lo dio en San Pedro, donde fue alcalde a los 29 años, en el gobierno de Eliseo Mendoza. La Laguna y el país vivían entonces tiempos convulsos, como ahora. Igual que en 1908, cuando Francisco I. Madero escribió en San Pedro La Sucesión Presidencial (contra la dictadura porfirista), el clamor nacional era de justicia, democracia y libertad.

En la campaña presidencial de 1988, Carlos Salinas fue apedreado en San Pedro durante un mitin campesino. En La Laguna, el recuerdo del general Cárdenas se había volcado en favor de su hijo Cuauhtémoc, candidato del Frente Democrático Nacional. La elección fraudulenta de Salinas marcó al país, pues su proyecto neoliberal desplazó por las malas el socialdemócrata de Cárdenas. Dos figuras recompusieron la relación Laguna-Salinas: Carlos Rojas, sucesor de Luis Donaldo Colosio en la Secretaría de Desarrollo Social, y previamente secretario general del PRI; y Javier Guerrero, quien después de ser alcalde ganó la diputación federal por su distrito.

Rojas y Guerrero se han vuelto a encontrar. El primero, ligamayorista de la política nacional, coordina la campaña del segundo. Poco antes de la renuncia de Guerrero al PRI, en diciembre pasado, Rojas participó en la presentación de su libro Mi Visión de Coahuila, en la Ciudad de México. Con la sucesión estatal encima, el cerebro de Solidaridad, programa estrella de Salinas, dijo en el Museo Casa del Risco: “Espero (…) que el PRI no se equivoque, porque si no, va a suceder lo que pasó en diversas entidades en 2015, por permitir que los mandatarios estatales tomaran las decisiones caprichosas, convenencieras, (que) volviéramos a tratar de dejar herederos nunca resulta lo más conveniente”. (El Norte, 6.12.16)

Pocos pensaban que Guerrero renunciaría al PRI, pero lo hizo. Igual dudaban que tuviera el valor y el coraje para denunciar a los Moreira, pero empezó a hacerlo incluso antes de ser candidato. “Vamos a sacar del Palacio de Gobierno a quienes han traicionado al pueblo de Coahuila”, declaró al iniciar campaña al lado de su esposa Nicté, cuyo padre (Rafael Ruiz Béjar) fue amigo y colaborador del general Lázaro Cárdenas. También le acompañaron Carlos Rojas, Federico Berrueto y Arturo de las Fuentes, hijo del exgobernador José de las Fuentes. Todos ellos del equipo de Colosio.

Guerrero, funcionario en el gobierno de Rubén Moreira antes de ocupar la subsecretaría de Desarrollo Social, sabe que uno de los elementos que más inhiben la participación política de los coahuilenses es el miedo. “El muro ya cayó”, asegura. Los 200 mil ciudadanos que firmaron para apoyarlo como candidato independiente lo confirman.
08 Abril 2017 04:00:00
Democracia bajo fuego
Donde la libertad de expresión está en peligro constante, la democracia no puede estar segura. Es lo que pasa en México desde hace varios años, mientras el Estado no hace otra cosa que mirarse el ombligo. El siguiente fragmento del reportaje de Gerardo Moyano, en la nueva edición del catorecenario Espacio 4, es prueba irrefutable:

“México sigue consolidándose como uno de los países más peligrosos del mundo, no sólo para periodistas, sino para activistas y cualquier crítico del Gobierno.

“Así lo confirman varios hechos recientes: 1) la ‘mortífera espiral’ de violencia contra periodistas (como la calificó Reporteros Sin Fronteras, RSF), registrada en el mes de marzo; 2) el cierre del periódico Norte de Ciudad Juárez, el 2 de abril, ‘por falta de garantías’ para informar; 3) las amenazas contra el periodista Jorge Saucedo, del medio Red es Poder, cuyo domicilio fue allanado el 29 de marzo, en Torreón; y 4) el espionaje cibernético de periodistas y activistas, por parte de autoridades, revelado en los últimos meses.

“Este ambiente de censura e impunidad confirma la calificación de México como país ‘No libre’ para la libertad de expresión (junto a Ecuador, Venezuela, Cuba y Honduras), en el informe ‘Libertad de la Prensa 2016’ de la organización internacional Freedom House.

“El año pasado, el país registró 11 asesinatos de periodistas y trabajadores de medios de comunicación (casi uno por mes), sólo por detrás de Irak (15) y Afganistán (13) y por encima de Yemen (8), Guatemala (6), Siria (6), India (5) y Pakistán (5), según cifras de la Federación Internacional de Periodistas (FIP). (…)

“Y en 2017 la tendencia va al alza: tres periodistas fueron asesinados tan solo en marzo (uno por mes en promedio), aunque la cifra podría haber sido mayor, pues al menos dos comunicadores sobrevivieron a ataques con armas de fuego.

“Si bien las recientes agresiones a la prensa se registraron en varios estados del país, destaca el caso de la ejecución de la periodista Miroslava Breach, en Chihuahua, el 23 de marzo, por el contenido de sus reportajes, así como por las mantas con amenazas contra la prensa y el gobernador del estado, Javier Corral Jurado, quien calificó el asesinato como ‘narcopolítico’.

“Entre otras investigaciones, el año pasado, Breach reveló la imposición de candidatos del PRI a diferentes alcaldías, relacionados con grupos criminales, así como la infiltración del narcotráfico en las estructuras de seguridad pública del estado.

“El asesinato de Breach obligó al periódico ‘Norte’ a cerrar sus puertas. (…) En las protestas realizadas en varias ciudades del país, los miembros del gremio periodístico acusan la incompetencia del gobierno, la cual se refleja en la falta de resultados de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE). De 2010 a 2016, esta dependencia de la Procuraduría General de la República (PGR) abrió más de 800 averiguaciones por delitos cometidos contra periodistas, de los cuales 99.7% permanecen impunes.

“En contraste con la falta de recursos con los que funciona la FEADLE, el gobierno mexicano destaca por ser uno de los mejores clientes de empresas internacionales que venden programas de ciberespionaje, los cuales han sido utilizados para intentar espiar al menos a un periodista, así como a activistas a favor del impuesto a las bebidas azucaradas, según revelaron organizaciones no gubernamentales”.
07 Abril 2017 04:01:00
En casa del ahorcado
Puede ser el primer gobernador lagunero del siglo 21 o el primero del PRI en perder las elecciones. En esa tesitura se halla Miguel Riquelme (MR), candidato del partido en el poder desde hace 88 años. Según la encuesta de Berumen y Asociados, aplicada entre el 10 y el 19 marzo, el 32.7% de los entrevistados votaría por MR, y el 24.1 por Guillermo Anaya, de la Alianza Ciudadana por Coahuila, encabezada por el PAN y de la cual forma parte la UDC. El priista subió 4.9 puntos con respecto a febrero, y el panista bajó 4.9. La ventaja del primero se amplió 8.6%. (Zócalo 29.03.17)

La encuesta de Reforma, levantada entre el 24 y el 27 de marzo –también patrocinada por Zócalo–, arroja otro resultado. La intención de voto por MR bajó de 40 a 38% con respecto al mes previo y la de Anaya se mantuvo en 36. En ambas mediciones, el candidato de Morena, Armando Guadiana, capta el 13% de las preferencias, y el independiente Javier Guerrero, el 5, en la de Reforma. El dato relevante es que el 95% de los encuestados “Considera que las cosas en Coahuila tienen que cambiar definitivamente”. ¿Alternancia, pues?

Riquelme debe estar consciente de esa situación, pues se lo presenta como el delfín del gobernador Rubén Moreira y continuación del moreirato. “No me apellido Moreira, en primer lugar, y, en segundo lugar, Miguel Riquelme no se inventó en los últimos dos sexenios, Miguel Riquelme trabaja en el Gobierno, inicia su carrera política desde el sexenio de Rogelio Montemayor (…) soy servidor público de carrera”, declaró a El Norte antes de registrarse como precandidato en el PRI, el 18 de enero. El alcalde con licencia de Torreón no puede romper con los Moreira, aunque quisiera. No todavía. Quizá después del 4 de junio. Hacerlo hoy lo colocaría en el pelotón contra el clan, cuyos fusileros son Anaya, Guadiana y Guerrero.

MR empezó a hablar de cambio –bandera del PAN– desde su tercer informe. Ya como candidato, en la presentación de su oferta política, declaró ante el líder del PRI, Enrique Ochoa (ya sin la presencia del gobernador Rubén Moreira, cuya fuerza empieza a declinar): “hay cosas que no funcionan” (en Coahuila). El abasto de medicinas (la crisis del sector salud destaca en la agenda de los candidatos opositores) “tenemos que cambiarlo”. (También) la organización de nuestras policías para combatir los delitos del fuero común”. (Fuerza Coahuila es una amenaza para la sociedad, sobre todo para los ciudadanos indefensos, según consta en la Comisión de los Derechos Humanos del Estado).

Poco antes de que el PRI expulsara a Humberto Moreira debido a su candidatura por el Partido “Joven”, y tres años después de que Rubén Moreira anunciara una comisión plural del Congreso –la cual jamás ha funcionado– para investigar la megadeuda por más de 36 mil millones de pesos contratada en el Gobierno de su hermano, en parte con documentos falsos, MR afinó la puntería, consultó su “reloj de calculadora” y disparó: “el combate a la corrupción y la rendición de cuentas tampoco funcionan”.

El discurso del 3 de abril no se equipara ni de lejos al de Colosio en el Monumento de la Revolución del 6 de marzo de 1994 –el de la ruptura frontal con el salinato–, pero tampoco estuvo exento de crítica. Mencionar la palabra “corrupción”, en estos tiempos de Coahuila, equivale a nombrar la soga en casa del ahorcado. Riquelme cerró el párrafo con una advertencia (¿a los corruptos?): “No me temblará la mano para cambiar lo que tiene que cambiar”.
05 Abril 2017 03:00:00
Agenda anticorrupción
La lucha contra la corrupción y la impunidad va en serio, al menos en La Laguna. En Torreón, la sociedad civil empieza a llenar el vacío dejado por las cámaras patronales y los partidos, la mayoría de los cuales es comparsa del poder. El 5 de febrero, unas 4 mil personas desfilaron para demandar acciones contra ambos flagelos y cárcel para los políticos rapaces. Incluso, en un fotomontaje premonitorio, exhibieron al exgobernador Humberto Moreira tras las rejas.

Por su posición crítica e irreductible, las 20 asociaciones que formaron parte de la marcha, lideradas por Participación Ciudadana 29, fueron marginadas de la mesa donde se inició la preparación del Sistema Local Anticorrupción (SLA), el 28 de febrero en Saltillo.

El temor es que, como otros organismos “autónomos” creados para cubrir las apariencias y atemperar la presión social, el SLA termine subordinado al Gobierno, en lugar de vigilarlo; y de que, en vez de castigar a funcionarios venales, los proteja.

En Veracruz y Chihuahua, los gobernadores Javier y César Duarte (PRI) apresuraron la designación de fiscales Anticorrupción, leales a ellos, luego de perder las elecciones, pero fracasaron. Hoy son investigados por la PGR. Javier Duarte es prófugo desde el pasado 20 de octubre por lavado de dinero y delincuencia organizada. César Duarte está en la misma situación desde el mes pasado.

En Coahuila, el procurador Homero Ramos Gloria podría ser propuesto para fiscal Anticorrupción. ¿Se imagina? El estado esperó casi hasta el límite para implementar el SLA, pues el plazo para reformar la Constitución y promulgar las leyes secundarias vence el 18 de julio, mes y medio después de las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados.

Coahuila era uno de los nueve estados que no habían iniciado el proceso legislativo correspondiente, según el Semáforo Anticorrupción, presentado el 28 de febrero por el Instituto Mexicano para la Competitividad, Transparencia Mexicana y la Coparmex.

El Consejo Cívico de las Instituciones de La Laguna (CCIL) criticó su exclusión, y la de otros organismos, de la asamblea celebrada en Saltillo. El único convocado fue el CCI de Coahuila, pero sólo representa a la capital y no al resto de las regiones. Para que el proceso “no comience de manera equivocada”, toda la sociedad civil debe ser tomada en cuenta, declaró Marco Zamarripa, director del CCIL. “Está latente un retroceso, y desgraciadamente siempre estamos a las carreras. Coahuila era uno de los estados más atrasados en la conformación de ese sistema”. (Milenio Laguna 09.03.17)

El 14 de marzo, 16 asociaciones cívicas de La Laguna dirigieron una carta al líder de la Junta de Gobierno del Congreso, Jesús María Fraustro, donde expresan su “interés en participar de manera activa” en la conformación del SLA. Demandan:

1. Transparencia y acceso total a la información sobre la reforma constitucional, la Ley del Sistema Local Anticorrupción y el proceso para elegir a los comités de selección y de Participación Ciudadana;

2. “Condiciones máximas de apertura” a la participación de todas las organizaciones ciudadanas del estado interesadas en el tema;

3. “Rendición de cuentas a través de la explicación pública y escrita de cada decisión que tomen los legisladores y sus instancias”; y

4. La difusión máxima del proceso mediante el uso de las tecnologías de la información.

La Laguna está en pie de lucha contra la corrupción y la impunidad, temas centrales de las elecciones del 4 de junio.
04 Abril 2017 03:00:00
Muera el mal gobierno
El desmantelamiento del Torreón, erigido en 1974, para construir en su lugar una terminal de autobuses, en uno de los accesos más transitados, representa un nuevo agravio para los laguneros. Las 18 piezas del monumento, de casi 20 toneladas de peso, fueron retiradas el 10 de marzo y depositadas en la Unidad Deportiva. Era uno de los pocos símbolos de identidad en pie, o acaso el único, de una ciudad despojada de su patrimonio histórico por la incuria y la codicia gubernamentales.

Bienes públicos como arbotantes, baldosas y bancas, sustituidos por equipamiento moderno o simplemente desaparecidos del paisaje urbano pertenecen ahora a funcionarios o exfuncionarios. Uno de los coleccionistas es Gerardo Berlanga Gotés, director de Obras Públicas, cuya integridad se cuestiona recurrentemente por su desmesurado éxito económico en el servicio público. En otra administración fue despedido por su propensión a los negocios al amparo del poder.

Las manifestaciones contra la arbitrariedad –in situ y en los medios de comunicación– fueron olímpicamente ignoradas. Igual ha pasado con otros proyectos ejecutados sin tomar en cuenta a la sociedad ni el interés y prioridades de la ciudad. Ningún organismo empresarial, partido o candidato a gobernador o alcalde protestó por el absurdo de desaparecer una plaza cívica y desarmar su elemento principal –el Torreón– para crear un problema donde no lo había y agravar uno ya existente: el congestionamiento vial.

El monumento del Torreón, en los límites de Coahuila y Durango, se construyó en uno de los momentos de mayor tensión entre Saltillo y la metrópoli lagunera. El objetivo era dotar a los torreonenses de un símbolo de unidad frente al “abandono” y los “embates” del estado. La “capital de adobe”, como se conocía entonces a la sede de los poderes locales, por el material de sus construcciones y su incipiente industria, rondaba entonces los 190 mil habitantes; Torreón rebasaba el cuarto de millón. José Solís Amaro había sido alcalde contra la voluntad del gobernador Eulalio Gutiérrez Treviño, cuyo favorito era Mariano López Mercado. Solís fue bloqueado sistemáticamente desde Saltillo.

Los papeles se empezaron a invertir en 1980. Mientras la capital desarrollaba una robusta industria automotriz –ahora en riesgo por las políticas fiscales y proteccionistas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump–, La Laguna empezaba a decaer. En 2010, Saltillo tenía ya 725 mil habitantes y Torreón 639 mil (INEGI). El Índice de Calidad de Vida 2016 de Gabinete Estratégico de Comunicación ubicó a la capital en el segundo lugar nacional, por segundo año consecutivo, y a la metrópoli lagunera en el 23.

Las decisiones políticas repercuten en el ánimo social. El retiro del Torreón volvió a enconar a la ciudadanía contra las autoridades, según las cuales la plaza y el monumento serán restituidos cuando termine la estación del Metrobús. Ver las 18 placas del monumento maltratadas y abatidas no era el reflejo de una ciudad vencedora, sino vencida por la soberbia de los gobiernos, el abandono de los políticos y la falta de participación de los laguneros en sus propios asuntos. Un clamor se escuchó durante el desmantelamiento del Torreón: “¡Muera el mal gobierno!”. El 4 de junio serán las elecciones. ¿Morirá? La alternancia no es automática, pero hoy –como nunca– existen condiciones para que ocurra. Miguel Riquelme trata de convencer de que, con mano firme, el cambio puede ser posible incluso dentro del mismo PRI.
03 Abril 2017 04:00:00
Los tres mosqueteros
Tres laguneros compiten por primera vez por la Gubernatura. Según la regla de la adición, uno de ellos ganará las elecciones del 4 de junio. Armando Guadiana, originario de Múzquiz, es la única opción capitalina. La cuestión es, como lo expuse en la columna del viernes pasado, ¿por cuál de los cuatro se decantará Saltillo, en particular los grupos económicos? Su favorito era Isidro López, pero la postulación del PAN recayó Guillermo Anaya. La mayor parte del voto duro del PRI será para Miguel Riquelme, delfín de Rubén Moreira, pero no basta. Menos en un contexto de alternancia y división en las filas tricolores.

El único aspirante lagunero al Gobierno con arraigo en Saltillo es Javier Guerrero. Renunció al PRI el pasado 14 de diciembre para plantarle cara al clan Moreira como candidato independiente. “Hace meses, si no es que años, el Gobernador decidió imponer candidato, poniendo al servicio de ese propósito recursos de carácter económico y político de toda índole, lo que configura en los hechos un fenómeno de simulación irreversible”, escribió al taxista líder del PRI Enrique Ochoa.

Guerrero nació en San Pedro, igual que los únicos gobernadores de Coahuila de origen lagunero (Pedro Rodríguez Triana, Braulio Fernández Aguirre y Eliseo Mendoza Berrueto). Radica en Saltillo desde diciembre de 1999, cuando Enrique Martínez lo nombró secretario de Finanzas, en sustitución de Eloy Dewey, quien no asumió el cargo. Desde esa posición, tendió puentes con la iniciativa privada capitalina y del resto del estado, así como con otros sectores. Esa situación y la deuda cero (en realidad se dejaron pasivos por 320 millones de pesos) juegan ahora a su favor.

La relación de Guillermo Anaya con Saltillo empezó en 2006, cuando era aspirante a senador. En 2011, el PAN lo postuló para gobernador por primera vez y amplió sus contactos. Como alcalde de Torreón, en el trienio 2003-2005, trabó amistad con el gobernador Enrique Martínez. En 2011, destapó la deuda oculta de Humberto Moreira, la cual rebasó al final los 36 mil millones de pesos. Uno de los asuntos que más agravia a los empresarios y a la sociedad en general es la falta de castigo para los responsables del desvío de recursos, investigado en Estados Unidos, pero no en México.

Miguel Riquelme, quien reside en esta ciudad desde febrero, es el candidato que menos trato ha tenido con el sector privado de Saltillo y otros grupos de poder. Su paso por las secretarías de Gobierno y de Desarrollo Social –con Rubén Moreira– no le permitió extender sus relaciones, pues regresó a Torreón como diputado federal y alcalde. Sin embargo, desde la Presidencia Municipal desplegó un plan para llenar ese vacío, el cual reforzó en los últimos meses con encuentros tête à tête y reuniones privadas en los cuales ha avanzado.

Armando Guadiana, el empresario que forzó el despido de Humberto Moreira de la presidencia del PRI por el escándalo de la megadeuda, tiene aceptación en algunos sectores de la capital del estado, pero otros lo miran con recelo. Guadiana ha afrontado a los Moreira y denunciado sus excesos. En 2012 renunció al PRI para sumarse a la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador. Hoy es candidato de Morena. La pregunta de por cuál de los cuatro pretendientes al Gobierno –tres de La Laguna y uno de Saltillo, por adopción– se inclinará el poder económico de la capital, sigue en el aire. Sus líderes escuchan, analizan, pero no enseñan sus cartas.
01 Abril 2017 03:00:00
EPN entra en barrena
La prioridad del Gobierno de Peña Nieto y del PRI es retener a cualquier costo el Estado de México. Coahuila y Nayarit no les importan. Sin embargo, la tarea es difícil de lograr por su desprestigio y sus frecuentes provocaciones a los mexicanos. A la corrupción y a la impunidad suman una frivolidad que ni en tiempos de López Portillo y de Fox resultó tan exagerada. En la nueva edición del bisemanario Espacio 4, el periodista Gerardo Moyano escribe sobre el tema:

“En la recta final de su Gobierno, Enrique Peña Nieto se perfila como uno de los peores presidentes de la historia de México. El respiro que le dio la ola de nacionalismo desatada por ‘el efecto Trump’ no alcanzó para levantar su nivel de aprobación. Según la última medición de Consulta Mitofsky, difundida el 1 de marzo, el 77% de los ciudadanos desaprueba su mandato (…)

“Peña se ubica como el Presidente mexicano peor evaluado en su quinto año de gestión, muy por debajo de sus cuatro antecesores: Felipe Calderón (46% de desaprobación), Vicente Fox (36%), Ernesto Zedillo (40%) y Carlos Salinas de Gortari (16%), en el trimestre 17 de sus mandatos.

“Al igual que su homólogo estadunidense, Peña culpa a la prensa por no difundir ‘las buenas noticias’ de su Gobierno, pero lo cierto es que no hay muchos logros que divulgar. El país atraviesa por una crisis económica y social sin precedente, atizada por la devaluación del peso, los aumentos de las gasolinas y las tarifas eléctricas, la corrupción rampante en los gobiernos federal y estatales, la inseguridad y el deterioro de los derechos humanos, con casos simbólicos como Ayotzinapa y Tlatlaya, que sin duda han marcado su sexenio.

“Pese a ello, el Presidente insiste en que las críticas a su Gobierno no tienen fundamento. El pasado 19 de marzo, en el marco del 79 aniversario de la expropiación petrolera, defendió la reforma energética y dijo que los que están en desacuerdo con ella es por ‘irresponsabilidad’, porque buscan ‘el aplauso fácil’ y por el ‘poco conocimiento’ que se tiene sobre el contexto petrolero a escala mundial. Ese mismo contexto es el que Peña utilizó como justificación para aumentar el precio de las gasolinas a principios de año, pese al ‘enojo y molestia de la población’ y sus promesas de que la reforma energética permitiría, justamente, evitar los llamados ‘gasolinazos’.

“Pero no es sólo la prensa la que critica las reformas del Presidente. Entre sus detractores más férreos se encuentra la Iglesia católica, que el pasado 19 de marzo fustigó el Nuevo Modelo Educativo, presentado días antes por el Gobierno federal. Lo calificó como ‘un atractivo botín político’.

“A través del Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México (Siame), la Iglesia dijo que la reforma educativa ha sido ‘una de las más sonadas en todos los sexenios, no sólo por la relevancia social, sino por su histórica carencia de resultados’.

“Semanas antes, el 26 de febrero, a través de un editorial publicado en su semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis señaló que el Gobierno de Enrique Peña Nieto está mostrando ‘cobardía’ y ‘sumisión’ ante el ‘terrorismo migratorio’ del ‘indigno’ presidente estadunidense Donald Trump. (…) la Arquidiócesis destaca que ‘la cobardía no es prudencia’ y que ‘no vemos firmeza en la defensa de nuestra soberanía; no vemos dignidad en el trato con nuestro vecino del norte; no vemos estrategias eficaces para ayudar a nuestros connacionales; no vemos altura ni inteligencia en los responsables de atender esta crisis humanitaria”.
31 Marzo 2017 03:00:00
El voto de Saltillo
Armando Guadiana, saltillense por adopción, es la única carta local para las elecciones de gobernador del 4 de junio. Sin embargo, la fuerza del polémico y carismático empresario, tercero en las encuestas, no está en la capital. El alcalde Isidro López era el preferido del poder económico. ¿Por cuál de los cuatro aspirantes (Miguel Riquelme, Guillermo Anaya, Javier Guerrero y Guadiana) se inclinará ahora?

Saltillo no necesitaba salir a las calles o gastar en desplegados para pedir un gobernador capitalino, como ocurría en La Laguna. No tenía necesidad. Como sede de los poderes públicos, imponía su jerarquía. De los 16 mandatarios electos en el periodo 1929-2011 (todos del PRI), 11 nacieron en esta ciudad o en sus alrededores; dos radicaban en la Ciudad de México; dos eran originarios de San Pedro y uno de Zaragoza. Aquí, el equilibrio lo ejercen los grupos económicos y en menor medida la Iglesia. El peso de algunos medios de comunicación aumentó ostensiblemente tras la renuncia de Óscar Flores Tapia (1981), la cual se atribuyeron después de haber sido sus aliados. La prensa perdió influencia a causa de sus abusos. Ahora son las redes sociales y algunas publicaciones las que cuestionan y exhiben a los intocables.

El poder económico decidía o vetaba candidatos (del PRI y del PAN). Uno de los casos paradigmáticos fue el de Flores Tapia, quien perdió la postulación para la Presidencia Municipal por presiones de la oligarquía. Una vez en la Gubernatura (1975-1981), atrajo a los notables e impuso a una calzada el nombre de Isidro López Zertuche, fundador del Grupo Industrial Saltillo (GIS). Pero cuando empezó su caída, volvieron a darle la espalda y se unieron a sus rivales de antaño. El capital también influyó en la renuncia del alcalde Eleazar Galindo. Su lugar lo asumió Mario Eulalio Gutiérrez Talamás, integrante de una de las dinastías políticas y económicas.

En sus mejores tiempos, el capital imponía condiciones a los gobernadores (incluso intervenía en asuntos de la UAdeC). La mayoría procuraba su aceptación, muchas veces más allá de lo aconsejable; otros, de plano, cedían poder. Si un mandatario oponía resistencia, le organizaban campañas de prensa para ablandarlo. La pertenencia de algunos de sus líderes al club de los empresarios más importantes del país les brindaba acceso al Presidente de la República y al Gabinete.

Para introducirse en esos círculos, donde por razones de cuna no tenía cabida –y ahora menos–, Humberto Moreira (HM) utilizó a Jorge Torres López, nieto del fundador del GIS, quien fue interino suyo como alcalde y gobernador. HM, por su origen, solía mofarse de los ricos. Dios lo castigó y ahora es uno de ellos, mas no de su clase. HM renegó después de Torres, prófugo de la justicia de Estados Unidos por lavado de dinero y fraude bancario. Según fuentes confiables, Moreira y Torres habrían intercambiado golpes en una discusión sobre la megadeuda de 36 mil millones de pesos.

Tampoco es casual que los tres únicos alcaldes de oposición de Saltillo, postulados por el PAN, pertenezcan a la misma familia (Rosendo Villarreal y Manuel e Isidro López). Otro de los ejemplos de la relación política-negocios lo representa Enrique Martínez, alcalde de la capital con Flores Tapia y gobernador en el periodo 1999-2005. Pero como en el caso de los medios de comunicación, el poder económico también tuvo su némesis. Sin embargo, pasada la tempestad, volvió a cobrar aliento. Hoy su voto es uno de los más codiciados.
29 Marzo 2017 03:00:00
Gobernador lagunero (II)
La probabilidad de que el próximo gobernador de Coahuila sea lagunero es de 3 a 1. La más alta después de la elección de Braulio Fernández Aguirre, en 1963. La Laguna tiene dos opciones partidistas (Guillermo Anaya, PAN, y Miguel Riquelme, PRI) y una apartidista (Javier Guerrero, independiente). ¿Qué explica, entonces, que los laguneros no se hayan volcado en las calles o empleen las redes sociales para destacar este hecho y manifestar su apoyo por alguno de los tres?

En los parachoques de autos y camiones no se observan calcas con leyendas así: “¡Justicia! Por fin tendremos un gobernador lagunero”. ¿Por qué, en lugar de expresiones de ese tipo, la gente toma las calles para manifestar enojo? El 5 de febrero, justo el día del centenario de la Constitución, el Frente Ciudadano de La Laguna celebró la megamarcha Unidos contra la Corrupción y la Impunidad. Afiliados y simpatizantes de 20 organizaciones cívicas desfilaron hasta la Plaza Mayor, sede del Ayuntamiento, en la más nutrida concentración de que se tenga registro en las últimas décadas, en una ciudad por mucho tiempo aletargada.

Varias razones pueden explicar el enfado de los laguneros:

1. Su desafecto por la política, los partidos y el sistema de justicia. Existe un divorcio tácito entre sociedad y Gobierno. Autoridades y partidos privilegian a sus clientelas por encima de la población. La maquinaria para comprar votos ya no sólo funciona el año de las elecciones, sino de manera permanente y a un costo cada vez más oneroso para los contribuyentes. La prioridad consiste en conservar el poder –vía presupuesto y deuda– a cualquier costo, no en gobernar.

2. En la civilización del espectáculo, un negocio particular, como el equipo Santos, es más creíble y mueve más personas que cualquier político, partido o causa ciudadana. Cuando el club gana un título, su entrenador es “postulado” para presidente. El equipo distrae a los laguneros de sus problemas, y en ese sentido actúa como aliado del poder. No en balde Humberto Moreira les regaló a sus socios más de 150 millones de pesos (dinero de los coahuilenses), sin consultar al Congreso, para el nuevo estadio.

3. Las candidaturas de Miguel Riquelme (PRI) y Guillermo Anaya (PAN) provocaron escepticismo en vez de entusiasmo. En el primer caso, por sus vínculos con los Moreira; en el segundo, por las dudas acerca de su probidad; y en ambos, por su supuesto enriquecimiento en el servicio público. Vertiginoso. El mensaje es palmario: gobernador lagunero, sí; pero no cualquiera.

Aquí aparece Javier Guerrero. Sin la misma exposición mediática que Riquelme y Anaya, su nivel de conocimiento entre la población era bajo antes de juntar 200 mil firmas para su registro. Originario de San Pedro y avecindado en Saltillo desde 1999, el independiente tiene bases de apoyo en La Laguna y las otras regiones del estado. Una vez que el domingo próximo inicien las campañas, es quien más puede crecer.

Las encuestas lo registran con mayores opiniones positivas y menos negativas que las del resto de los aspirantes. Por lo tanto, puede resultar una buena opción para los indecisos.

El diputado con licencia atraerá además el voto de los sectores del PRI –donde militó cerca de 40 años– y del PAN insatisfechos por las candidaturas de Riquelme y Anaya. Carlos Farías, esposo de la senadora y exaspirante al Gobierno, Hilda Flores, apoyó con su firma la candidatura independiente de Guerrero, cuyo mayor filón está en una sociedad civil indignada y dispuesta a dar el paso hacia la alternancia.
28 Marzo 2017 04:00:00
Gobernador lagunero
Los laguneros clamaron por décadas ser gobernados por uno de los suyos para terminar con un centralismo asfixiante. La preferencia por Saltillo y la concentración de inversiones públicas y privadas en la capital –argüían– eran las causas de su rezago crónico. El sentimiento se acentuó a partir de los 80 del siglo pasado, cuando la Comarca perdió la tutela de la Federación y el trato preferente por su centralidad en el reparto agrario del presidente Lázaro Cárdenas.

En sus años dorados, La Laguna no miraba a Saltillo ni al resto del estado; y si lo hacía, era por encima del hombro. Los laguneros negociaban directamente con el Gobierno federal, pues tenían derecho de picaporte en Los Pinos. En 1976, en medio de un conflicto por la muerte de ganado, el gobernador Flores Tapia telefoneó a Luis Echeverría para pedir su intervención. El Presidente viajó a Torreón ese mismo día y resolvió el problema… con subsidios. El Banco Ejidal (popularmente conocido como “Bandidal”) era el poder real. Su presupuesto superaba a los de Coahuila y Durango juntos. En cada campaña presidencial, la banca rural condonaba cientos o miles de millones de pesos en cartera vencida.

El modelo ejidal era improductivo, pero servía para legitimar la “dictadura perfecta” (Mario Vargas Llosa dixit) con papeletas electorales. La Laguna era una de las principales reservas del “voto verde” del PRI. Esa función la cumplen ahora las colonias populares y los cinturones de miseria, donde se reparten tinacos, despensas, focos ahorradores. En una gira por Yucatán, Óscar Brauer, secretario de Agricultura, enjuició: “El campo no está organizado para sembrar, sino para votar”. Echeverría lo despidió. Salinas de Gortari sepultó la reforma agraria y con ello terminó el último periodo de bonanza en La Laguna –ya para entonces en declive–, contaminado por la corrupción. Líderes, funcionarios y empresarios se enriquecieron a costa del erario y de los campesinos.

La exigencia de un gobernador lagunero se alterna con movimientos para fundar el estado de La Laguna, con municipios de Coahuila y Durango. En 1990 y 2007, los diputados Teodoro Altamirano Robles (PARM) y Carlos Bracho González (PAN) presentaron iniciativas con tal propósito. Pero mientras el Artículo 73 de la Constitución General de la República no se reglamente, el estado 33 será sólo un buen deseo. El último intento provino de la asociación civil ELLA (Estado de La Laguna), con un despliegue inusitado de recursos. La campaña incluyó recolección de firmas, anuncios espectaculares y entrevistas de su líder, Pedro Luis Martín –amigo o examigo del exgobernador Humberto Moreira, y crítico de su hermano Rubén– en medios de comunicación nacionales.

Sin embargo, el protagonismo y temperamento atrabiliario de Martín (perteneciente a una de las familias más acaudaladas de México –propietaria de Soriana–, Forbes 30.1.17.) y su súbito interés separatista, generaron sospecha entre los promotores originales del hipotético estado. También corrió la versión de que el empresario había sido inducido por Humberto Moreira, entonces radicado en Barcelona, con el ofrecimiento de convertirlo en el primer gobernador de La Laguna. El rumor inhibió la participación de sectores sociales más amplios en la iniciativa de ELLA; no por el objetivo, sino por la aparente intención política de sus patrocinadores.

La idea del Estado de La Laguna sigue latente, pero hoy se abren nuevos horizontes para una región huérfana de liderazgos y banderas: la posibilidad, al fin, de ver a uno de los suyos en el despacho principal del Palacio Rosa. El primero después de más de medio siglo.
27 Marzo 2017 03:00:00
El turno de Coahuila
El domingo 2 de abril iniciará el periodo de campañas para gobernador, alcaldes y diputados locales, en un contexto inédito por las condiciones del estado, caracterizadas por la competencia política y el enojo social por la corrupción, la inseguridad, el deterioro de la economía y el monopolio del poder. La administración de Rubén Moreira ha hecho juegos malabares para gobernar con una deuda por 36 mil millones de pesos –herencia de su hermano Humberto–, de la cual se han pagado alrededor de 15 mil millones por concepto de intereses, comisiones y otros compromisos. La resta de esos recursos, pagados a una banca vampira, ha significado menor inversión y servicios para los coahuilenses.

Coahuila y Sonora son los únicos estados fronterizos en manos del PRI desde su fundación, en 1929. Baja California, Chihuahua y Tamaulipas tienen gobiernos panistas. Nuevo León es el único de los seis con un gobernador independiente. El año pasado, el PAN ganó la mayoría de los estados en disputa –7 de 12–, entre ellos Veracruz, la tercera entidad con el mayor número de electores. Cuatro de los ocho estados donde hubo relevo de partido en el poder –del PRI al PAN y viceversa– no conocían la alternancia. Los tiempos, pues, son de cambio.

En Durango, Chihuahua y Veracruz, donde la alternancia tardó 87 años en llegar, el discurso de los candidatos del PAN fue de denuncia por el endeudamiento, la corrupción, la impunidad, la violencia y el enriquecimiento de los gobernadores y funcionarios de alto rango. El caso más obsceno es el del veracruzano Javier Duarte de Ochoa y de su esposa Karime Macías Tubilla, cuya extravagancia y apetito por el dinero del erario es equiparable al del matrimonio de Ferdinand e Imelda Marcos, los saqueadores de Filipinas. La PGR y la Interpol buscan a De Ochoa, sin muchas ganas de encontrarlo.

El otro Duarte (César), exgobernador de Chihuahua, también es investigado por enriquecimiento, desvío de recursos y otros delitos. En Durango y Quintana Roo, donde hubo alternancia por primera vez, los exmandatarios Jorge Herrera y Roberto Borge usaron el poder en beneficio propio y de sus allegados. También contra ellos existen denuncian en las procuradurías locales y en la PGR. En Veracruz, el Gobierno ha recuperado varios cientos de millones de pesos sustraídos de la hacienda local. Nada de eso hubiera sucedido sin alternancia.

En Coahuila, la acumulación de agravios es igualmente prolija. El destino de la deuda adquirida por el gobierno de Humberto Moreira –de la cual se supo después de haber abandonado el cargo para dirigir el PRI– no se ha dilucidado ni existe voluntad para investigarlo por sus implicaciones políticas. Sin embargo, en Estados Unidos, colaboradores y socios de Moreira –relacionados con los medios de comunicación y otros sectores– confesaron su participación en una trama para lavar dinero del Estado. Para recuperar su libertad, y aún en espera de sentencia, entregaron decenas de millones de dólares al Gobierno de aquel país.

Ahora el turno es de Coahuila. El 4 de junio, deberá decidir si continúa otros seis años bajo la férula del PRI, con Miguel Riquelme, o da el paso hacia la alternancia, como ya lo hicieron todos los estados colindantes, en distinta oportunidad. Por primera vez, existen tres posibilidades reales de cambio, representadas por el PAN (Guillermo Anaya), oposición histórica y segunda fuerza electoral del estado; Morena (Armando Guadiana), cuyo líder Andrés Manuel López Obrador se perfila como futuro presidente de México; y el independiente Javier Guerrero. El futuro está en las urnas.
25 Marzo 2017 04:00:00
El vecino distante
Ya se cumplieron 2 meses del Gobierno de Donald Trump, y con ese motivo el bisemanario Espacio 4 publica, en su nuevo número, un recuento de Gerardo Moyano sobre los primeros “trumpazos”:

“La era Donald Trump apenas comienza. A poco más de 2 meses de haber asumido la Presidencia de Estados Unidos, el magnate inmobiliario ha intentado cumplir con sus promesas de campaña a través de órdenes ejecutivas (decretos), algunas de las cuales se han estancado en tribunales.

“Entre ellas, destaca la que niega la entrada al país a ciudadanos de siete naciones islámicas hasta en tanto ‘se desarrollen políticas más seguras’. La primera versión del decreto (que entraba en vigor el 27 de enero) fue bloqueada por un juez del estado de Washington, mientras que la segunda (en vigor desde el 23 de marzo) está siendo analizada en cortes federales de Maryland, Washington y Hawái. Pese a que Trump y el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, han acusado a la prensa de hablar de ‘prohibición’ en lugar de ‘restricción’, ambas autoridades han utilizado el término ‘prohibición’, tanto en Twitter como en declaraciones públicas.

“En la misma línea, el pasado 18 de marzo, el Departamento de Seguridad Interior (DHS) inició el proceso de licitación para construir un muro en la frontera con México. En la primera fase se destinarían unos 2 mil 600 millones de dólares, de los 3 mil millones presupuestados para mejorar la seguridad fronteriza del país. El costo del proyecto, el cual enfrenta un sinfín de obstáculos logísticos (Espacio 4, 557), oscila entre 12 mil millones (según Trump) y 21 mil 600 millones de dólares (de acuerdo con informe interno del DHS).

“Además del endurecimiento de las políticas migratorias, las minorías de raza en Estados Unidos se verán afectadas por otro decreto que ordena ‘aliviar la carga’ del sistema de salud conocido como ‘Obamacare’ (la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, que amplía la cobertura sanitaria), lo cual podría dejar sin seguro médico a más de 18 millones de personas en 2018. En el mismo ámbito, el Mandatario firmó una orden ejecutiva para impedir el uso de fondos públicos para financiar a organizaciones extranjeras que ofrezcan servicios o asesoramiento sobre el aborto, lo que ha suscitado críticas de los sectores que defienden los derechos reproductivos de la mujer.

“Pero Trump no sólo cumple promesas a ‘decretazos’, sino a ‘billetazos’. Una primera propuesta de gastos para 2018, presentada al Congreso, establece aumentos en el área de defensa y recortes en medioambiente, vivienda y medios de comunicación públicos.

“Entre las dependencias afectadas destaca la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés, dirigida hoy por Scott Pruitt, un escéptico del cambio climático). El recorte presupuestario de 31% obligará al despido de unos 3 mil empleados, eliminará programas de investigación y reducirá los fondos del plan de energía limpia de Barack Obama para reducir las emisiones de efecto invernadero. (…)

“En contraste, se propone un incremento en los gastos de defensa de un 9.3% (54 mil millones de dólares), el más grande de la última década. ‘Desafortunadamente, no tenemos otra alternativa que reinvertir en nuestro cuerpo militar y convertirnos de nuevo en una potencia militar de primer orden’, dijo el asesor económico de la Casa Blanca, Gary Cohn, a la televisora Fox, la favorita del Presidente”.
24 Marzo 2017 04:00:00
Cadáveres políticos
Un hedor proveniente del norte invadió el miércoles buena parte del estado. No era por los muertos de Allende, del penal de Piedras Negras o de alguna fosa clandestina descubierta o por descubrir. No era olor a cuerpos incinerados, sino a cadáveres políticos. ¡Claro!, el titular de la súper poderosa e igualmente inútil Secretaría de Gobernación, Miguel Osorio Chong, visitaba la frontera junto con otro presidenciable desahuciado, Aurelio Nuño. Siquiera el arrogante y fracasado secretario de Educación Pública puede presumir un éxito: su recomendación de “ler” empieza a ser atendida por el presidente Peña Nieto. La declaración de que el populismo (de AMLO) es un riesgo para el liberalismo (de él, EPN) da pistas de sus lecturas. Nunca es tarde para aprender.

Aunque igual de anodino, Francisco Labastida tenía al menos personalidad, empaque. Lo aludo por el paralelismo. Labastida fue el último secretario de Gobernación postulado por el PRI para la Presidencia. Y el primero en perder, con Vicente Fox, quien, sin tener la misma agudeza de López Obrador, empezó por humillarlo y luego lo aplastó en las urnas. Osorio, como Labastida (Sinaloa) y Fox (Guanajuato) también fue gobernador (Hidalgo). Su desempeño lo descalificaba para despachar en Bucareli, pero, en la lógica “cuatista” del Presidente, reunía la condición de ser más incompetente que su jefe.

Osorio vino en plan de precandidato. ¿Tiene sentido gastar recursos del erario para unas elecciones perdidas de antemano? El hidalguense vivió el culmen de su carrera cuando subió a un templete con la camisa remangada para dialogar con estudiantes del IPN en paro. Después cayó en picado. Osorio, responsable de la seguridad interna, habló en Piedras Negras con total desparpajo. Como si “El Chapo” Guzmán no se le hubiera fugado. Como si hoy mismo Juan José Esparragoza, hijo del “Azul”, jefe del cártel de Sinaloa, permaneciera todavía en prisión y no en un lugar desconocido luego de poner en ridículo al Gobierno federal. Como si la violencia en el país no hubiera repuntado y como si el secuestro y los homicidios dolosos fueran a la baja, cuando la realidad desmiente a diario el triunfalismo oficial.

Ninguna referencia de Osorio a la masacre en Allende –a 60 kilómetros de la ciudad gobernada despóticamente por Fernando Purón–; a la fuga de 131 reos del Cereso de Piedras Negras, en septiembre de 2102, donde, según la PGR y la CNDH, fueron asesinadas 150 personas por órdenes de los Zetas y sus restos arrojados al río San Rodrigo; al asesinato de periodistas en el país; a las desapariciones forzadas; al acoso de activistas sociales y religiosos de derechos humanos, entre ellos el Obispo de Saltillo, Raúl Vera López (varias veces candidato al Nobel de la Paz), contra el cual el sistema dirige su inquina, ahora a través del alcalde títere de Arteaga, Jesús Durán Flores, incomodado por las denuncias del dominico contra los funcionarios y políticos corruptos.

¿A qué vino realmente Osorio a Coahuila? ¿A reunirse de nuevo en secreto con el exgobernador y exlíder del PRI, Humberto Moreira? ¿A pavonearse en la tierra de otro de los raquíticos presidenciables del gabinete, José Narro Robles, secretario de Salud y exlopezobradorista? ¿O a buscar una fosa para sepultar los restos del PRI después de las elecciones de 2017 y 2018? Un par de veces entrevisté a Jesús Reyes Heroles, el último ideólogo del PRI. El tuxpeño infundía admiración y respeto. Osorio causa pena.
22 Marzo 2017 03:00:00
Firmas guerreras
Javier Guerrero no busca derrocar a la mafia del poder, como Andrés Manuel López Obrador caracteriza a la plutocracia del PRI y el PAN implantada por el salinato, sino a “la camarilla” que hace 12 años secuestró al estado: el moreirato. El primer paso lo dio con casi 200 mil firmas para ser candidato independiente. La cifra representa el 10% de la lista nominal, compuesta por 2 millones de electores, es decir 6.5 veces por encima del requisito legal (1.5%), lo cual pone en aprietos al bipartidismo PRI-PAN.

El diputado federal con licencia renunció al PRI por falta de equidad para competir contra Miguel Riquelme, cuya candidatura decidió el gobernador Rubén Moreira tres años antes. Haber marginado a Guerrero y a otros cuadros valiosos (Hilda Flores y Jericó Abramo) significará una sangría de votos para el PRI. El impacto real se medirá en las elecciones del 4 de junio. Las condiciones son propicias para la primera alternancia en Coahuila.

En Nuevo León, el expriista Jaime Rodríguez, “El Bronco”, acreditó 334 mil firmas (el triple de lo exigido por la ley), equivalentes casi al 10% de una lista nominal de 3.5 millones de ciudadanos. Rodríguez, primer gobernador independiente del país, obtuvo un respaldo histórico en las urnas: más de un millón de votos. El PRI y el PAN, juntos, no los reunieron. Sin embargo, no ha cumplido con las expectativas.

La recolección de cédulas para las candidaturas independientes a gobernador, alcaldes y diputados empezó el 20 de enero. El 28 de febrero, Guerrero agradeció la firma del periodista Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, uno de los más firmes opositores al moreirato. “Es un voto de confianza que valoro. Me honra me acompañes en esta lucha! #somosguerreros”, publicó en su cuenta de Twitter.

Carlos Farías Martínez –esposo de la senadora Hilda Flores, quien también aspiró al Gobierno del Estado y desde el 2 de marzo preside el ONMPRI– escribió: “Creo en la democracia, y necesitamos que en Coahuila la gente ejerza su derecho a elegir a quien apoyar sin ser intimidad@ ni amenazad@! Ya firmé por Javier Guerrero García!”.

El lagunero ha sumado a su proyecto a cuadros del PRI y de otros partidos, a empresarios, líderes de opinión, universitarios, burócratas y funcionarios. “La lucha por estas firmas”, dijo en su discurso frente al Instituto Electoral de Coahuila, acompañado de su padre Baltazar Guerrero, “es un triunfo de la dignidad contra este gobierno, que actuó facciosamente contra (…) ciudadanos con la intención de debilitar su libertad, utilizando medidas (…) reprobables de amedrentamiento, de coacción y de amenazas, no sólo contra los empleados públicos a los que se somete y amenaza con la pérdida de su puesto laboral, sino contra los (…) derechohabientes de programas sociales (…) a los que se coaccionó para someter su voluntad política. (…) nada podrá hacer el poder y la corrupción para anular su determinación de cambio”, aseguró.

Guerrero exigió al IEC proteger la información de los firmantes para no exponerlos a presiones del Gobierno, y le recordó su obligación de “garantizar las condiciones del sufragio y el desempeño de las campañas en condiciones de equidad y apegadas a la legalidad. (…) ¡Lo que los ciudadanos de Coahuila exigen es un gobierno honrado y eficiente! (…) ¡Lo que a Coahuila corresponde es terminar con la pesadilla de 12 años!”, dijo en relación con el eslogan de Miguel Riquelme. Por último, llamó a acabar “de derrumbar el muro del miedo. ¡Vivamos nuestra primavera democrática en Coahuila!”.
21 Marzo 2017 04:00:00
La cofradía del poder
“Me quieren expulsar por señalar de corruptos a los corruptos y de ineficientes a los ineficientes, pero mi formación no me permite callar y ser su cómplice”, denunció Armando Guadiana Tijerina ante Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato del PRD a la Presidencia de la República, el 17 de enero de 2012 en Saltillo. Cincos años más tarde, en la antesala de Los Pinos, el líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) impulsa al coahuilense para encabezar la primera alternancia en Coahuila.

AMLO había presentado su plan económico ante inversionistas del país. Después pasó a un salón con los empresarios Alfonso Romo –quien coordina el nuevo Proyecto de Nación 2018-2024– y Alejandro Gurza –uno de los pocos mexicanos que tuvieron acceso al presidente Ronald Rea-gan–, donde escuchó decir a Guadiana: “En el PRI me han amagado con expulsarme por criticar los excesos de Humberto Moreira y de otros funcionarios públicos. La verdad, no hay razón más digna por la que me pueden expulsar”.

En ese momento, Humberto Moreira ya había sido despedido de la Presidencia del PRI por el escándalo de la megadeuda de 36 mil millones de pesos, oculta hasta el final de su sexenio; Rubén empezaba su Gobierno, y Coahuila se ajustaba a una nueva realidad: su atadura, por décadas, al pago de una hipoteca que, en lugar de disminuir, se ha acrecentado. El hombre del sombrero Stetson al que, en venganza, HMV involucró con el crimen organizado en el negocio del carbón, soltó de su ronco pecho:

“No seré cómplice otorgando el silencio. (…) lo que digo es la voz de muchos (…) y lo que hago lo harán otros porque aún tenemos la oportunidad de cambiar el rumbo de nuestro país, y la buscaremos siempre, como antes, por el bien de México, por la concordia y por la reivindicación de los valores de la vida pública. (…) Hoy renuncio al PRI, pues ha dado muestra, desde Coahuila, de su lógica en el ejercicio del poder, donde no existe el interés común, sino el de unos cuantos, reducidos a una familia; y en el mejor de los casos, a una cofradía del poder. No quiero seguir formando parte del partido político de hombres como Humberto y Rubén Moreira. No quiero formar parte de un partido político cuyo candidato presidencial (Enrique Peña Nieto) es sólo un producto de la mercadotecnia”.

López Obrador y Guadiana, al igual que millones de mexicanos, no se equivocaron: el país está al borde de una nueva crisis económica de alcances imprevisibles, por el sobreendeudamiento, el fracaso de las reformas energética, educativa y fiscal, el desfondamiento de Pemex, el encarecimiento de la vida, una nueva escalada de violencia y un presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que conoce las debilidades de su contraparte mexicana, Enrique Peña, y las explota para humillar al Gobierno de México y avanzar su proyecto aislacionista.

En su nuevo peregrinar por la entidad, AMLO y Guadiana han visto municipios devastados. “No hay medicinas en los hospitales, pues gran parte del presupuesto se utiliza en comprar votos y en pagar los intereses de la deuda”, denuncia hoy el candidato de Morena.

–La regeneración de México empezará en Coahuila, con un gobierno que no será del PRI ni del PAN, pues son la misma cosa. Representan los mismos intereses. No al bipartidismo. Es indigno que Coahuila, cuna de Madero y de Carranza, sea gobernado por los Moreira –declaró López Obrador en Saltillo, en su gira de febrero.
20 Marzo 2017 04:00:00
Acabar con el moreirato
Cuando Guillermo Anaya (PAN) era presidente de Torreón, Humberto Moreira (PRI) ostentaba en Saltillo el mismo cargo. Moreira fue alcalde (y gobernador) porque Enrique Martínez lo permitió; Anaya, por decisión ciudadana. La competencia entre los jóvenes alcaldes no sólo era política, también se disputaban el apoyo del Gobernador. Hoy el amigo de Martínez –para muchos, “el priista más panista”– es Anaya y no Moreira, quien además de acabar con la herencia financiera de su predecesor (cero deuda pública), también terminó con la paz social y la concordia entre los coahuilenses.

Anaya denunció las deficiencias del Gobierno municipal de Moreira. En Torreón, el manejo financiero era más o menos transparente. En Saltillo imperaba la opacidad –tolerada también por el Gobernador y por el Congreso–. Mientras Anaya saneaba las finanzas y dejaba deuda cero, Moreira endeudaba al Municipio, anticipo de lo que vendría después (pasivos por más de 36 mil millones de pesos, antes de intereses, que mantienen a Coahuila sometido a una banca usurera, y a la población a una pérdida constante en su calidad de vida).

Anaya fue declarado candidato del PAN al Gobierno del Estado –por segunda ocasión consecutiva; en 2011 contendió con Rubén Moreira– el 28 de febrero, después de una competencia simulada con Roberto López García. El PRI utilizó la misma fórmula para tratar de legitimar la postulación de Miguel Riquelme. Ambos tuvieron a los líderes nacionales de sus partidos (Ricardo Anaya y Enrique Ochoa) en el anuncio de sus respectivos triunfos. Sin embargo, los abanderados del PAN y el PRI afrontan oposición dentro y fuera de sus partidos.

La división en el PRI es mayor por la renuncia de Javier Guerrero, según consta en los medios de comunicación y en las redes sociales, después de reunir 200 mil firmas para participar en las elecciones del 4 de junio próximo. En un clima favorable para la alternancia y contrario a los partidos tradicionales, Guerrero se ha convertido en una opción real de cambio, como Armando Guadiana lo es por Morena. El PRI, el PAN y el Gobierno temen el crecimiento de ambos y podrían emprender acciones para descalificarlos, e incluso eliminarlos de la contienda. En esa tarea cuentan con un Instituto Electoral de Coahuila débil, infiltrado y en poder de ambos partidos.

El 26 de febrero, el exgobernador de Puebla y aspirante presidencial, Rafael Moreno Valle, estuvo en Torreón para apoyar a Anaya. El dato es revelador por los nexos de Moreno con la expresidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo, y de esta con el exgobernador de Coahuila y exlíder del PRI, Humberto Moreira, quien, según versiones, habría pagado su campaña para el Gobierno de Puebla, presuntamente con recursos públicos, por instrucciones de Gordillo.

Tales vínculos refuerzan la sospecha –temida por el PAN y otros sectores, pero que el Gobierno ha dejado correr– de que Anaya es el plan B de Rubén Moreira. Por otra parte, uno de los temas del PRI para debilitar al candidato panista es su presunta relación con la delincuencia organizada, por haber sido cuñado de un hermano del narcotraficante Sergio Villarreal, “El Grande”. Anaya niega ambas especies y advierte que el único plan es la alternancia y acabar con el moreirato. En su primer discurso como candidato, el lagunero prometió castigar a quienes robaron a Coahuila y aún siguen impunes. “Los que la hicieron, la van a pagar”. Ninguna mención explícita a los Moreira. Quizá lo haga en campaña. Quizá, quizá, quizá…
18 Marzo 2017 03:00:00
Entre narcos y dragones
La extradición del narcotraficante Juan Manuel Muñoz, “El Mono”, a Estados Unidos, podría ocurrir antes de las elecciones del 4 de junio. Tal situación tiene en ascuas al grupo en el poder desde hace dos sexenios. El periodista Gerardo Moyano trata en la nueva edición de Espacio 4 otro de los temas que han puesto a Coahuila en el ojo del huracán:

“Las confiscaciones del Gobierno de Estados Unidos relacionadas con el lavado de dinero supuestamente robado a las arcas de Coahuila suman cerca de 25 millones de dólares –sin contar las fianzas de los detenidos y todo lo incautado a Luis Castillo Cervantes, “El Rey de los Dragones”. Los recursos van a parar a un fondo de confiscación del Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en inglés), una dependencia del Departamento de Tesorería de Estados Unidos.

“En 2013, a propuesta del senador panista Fernando Salazar, la bancada del PAN en la Cámara alta pidió la intervención de la Procuraduría General de la República (PGR) para recuperar más de 25 millones de dólares ‘de la deuda de Coahuila’, en manos de la justicia estadunidense. A la par, contrató un despacho de abogados en Estados Unidos, por 175 mil dólares, para entablar un juicio de reclamación.

“En 2014, Salazar presentó un punto de acuerdo en el Senado para exhortar a la PGR a pedir la extradición del extesorero Javier Villarreal, quien se declaró culpable de lavado de dinero ‘robado’ a Coahuila y espera sentencia en mayo. Entre propiedades y cuentas bancarias, a Villarreal se le han confiscado más de 20 millones de dólares. El 15 de diciembre de 2016, al comparecer ante el Congreso del Estado, el titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), Homero Ramos Gloria, dio a conocer que fue solicitada la extradición de Villarreal. Sin dar más detalles, dijo que ‘evidentemente la temporalidad la dará el organismo federal correspondiente (la Secretaría de Relaciones Exteriores)’ y que ‘nosotros tenemos nuestros procedimientos abiertos, vamos a ver qué razón jurídica nos dan. El hoy candidato del PAN a la Gubernatura, Guillermo Anaya, acusó entonces que el pedido de extradición era una ‘acción electorera’, dado que se viene pidiendo desde hace por los menos 2 años. Recordó que la justicia de Estados Unidos está buscando también al exgobernador interino Jorge Torres López, quien ‘vive campante en Saltillo’. ‘¿Por qué no lo detiene? ¿Por qué esperar a que la justicia de Estados Unidos los detenga y los haga confesar?’.

“En la misma línea, el 24 de febrero, el coordinador de los diputados del PAN, Jesús de León Tello, dijo que demandarán al auditor superior del Estado, Armando Plata, por denunciar fuera de tiempo las irregularidades detectadas en las cuentas públicas durante el mandato de Humberto Moreira (2005-2011). Sin embargo, las baterías panistas deberían dirigirse hacia la PGJE, cuyo titular también fue funcionario en el Gobierno de Humberto Moreira. Según De León, ‘Una de las más graves irregularidades (…) fue haber denunciado hasta 6 años después un importante desvío de recursos que se hizo a través de Pideco, tiempo en el que incluso el principal involucrado había fallecido, quedando improcedente toda acción penal en la tardía denuncia’.

(...) “La ASE presentó ante la Procuraduría General de Justicia otras cuatro demandas por la contratación ilegal de créditos, por parte de la Tesorería del Estado, las cuales se encuentran en calidad de ‘reservadas’”.
17 Marzo 2017 03:00:00
Romper con el pasado
El presidente que liberó a Coahuila y al país del dedazo fue Zedillo. Ofreció una sana distancia entre la Presidencia y el PRI, y cumplió. Para impedir que los duros de su partido torcieran el resultado de las elecciones de 2000, como en 1988 lo hicieron para imponer a Salinas, se anticipó al Instituto Federal Electoral (hoy INE) y anunció el triunfo del candidato del PAN, Vicente Fox. El monopolio del PRI había acabado. Ese año, la banda presidencial cruzó otro pecho después de 71 años de ostentarla puros priistas.

Zedillo predicó con el ejemplo y los gobernadores, contra su voluntad, debieron hacer lo mismo, salvo excepciones. El amigo coahuilense del presidente era el lagunero Humberto Roque Villanueva a quien, en algún momento, se refirió como su brother. Por el despacho de Roque, en la Aseguradora Hidalgo, donde su “hermano” lo instaló después de haberlo convertido en líder del Congreso y del PRI, empezaron a desfilar políticos de todo el estado. Suponían que sería el sucesor de Rogelio Montemayor.

Sin embargo, el candidato del gobernador era el empresario Jesús María Ramón, exalcalde de Ciudad Acuña y exdiputado federal. Al final, ni uno ni otro. En 1999, como hoy, el horno sucesorio no estaba para bollos. Un año antes, en Zacatecas, Ricardo Monreal había renunciado al PRI por excluyente y antidemocrático (razones por las cuales Javier Guerrero hizo lo mismo ahora en Coahuila), y derrotado al favorito del gobernador, Marco Antonio Olvera, bajo las siglas del PRD. El Monreal de Coahuila, en aquel momento, era Enrique Martínez.

Frente al riesgo de perder otro cuadro importante –un sexenio atrás, el presidente Salinas había impuesto a Montemayor– y una Gubernatura más, el PRI –con Zedillo en Los Pinos– recurrió por primera vez al método de consulta abierta. Martínez ganó sin dificultades a Jesús María Ramón y Braulio Manuel Fernández Aguirre. Sin embargo, el PRI no se libró de conflictos: el exministro de la Corte, Atanasio González, se postuló por el PT, mas por su falta de arraigo obtuvo sólo una votación marginal.

Con los panistas Fox y Calderón en la Presidencia, los gobernadores se reimplantaron el dedo que Zedillo les había cortado e impusieron a sus sucesores. La situación explica la ruina financiera de los estados y los elevados niveles de corrupción, violencia e inseguridad en la República. Para darle un barniz democrático a sus decisiones continuistas, los mandatarios pervirtieron el método de consulta abierta. En Coahuila pasó con Humberto Moreira. Su hermano Rubén, quien le sucedió en el cargo, fue candidato único.

Ante la imposibilidad de un tercer Moreira en el Gobierno, hace tres años el clan se decantó por el lagunero Miguel Riquelme. El 26 de febrero, el alcalde con licencia de Torreón ganó un proceso interno marcado por la suspicacia, debido al torpe manejo de la información por parte de la presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Verónica Martínez. La diputada, quien pertenece al equipo de Riquelme, anunció la impresión 400 mil boletas, pero al final votaron más de medio millón de priistas. Las aclaraciones posteriores sólo ahondaron la sospecha. Según el cómputo, Riquelme obtuvo 454 mil 447 votos y Jesús Berino 37 mil 379.

El principal lastre de Riquelme no es él ni su gestión como alcalde –donde tuvo aciertos y errores–, sino su relación con los Moreira. Las oposiciones y las redes sociales lo presentan como Moreira III. Él dice que no lleva el apellido del clan en el poder desde hace dos sexenios, pero no basta. Deberá hacer más para demostrar, como dice AMLO –y antes lo escribió José Alfredo– con respecto al PRI y al PAN: “que no somos iguales”.
15 Marzo 2017 03:00:00
Peje, pero no lagarto
El pueblo es honrado, no corrupto como piensa Enrique Peña Nieto, porque carece de autoridad moral. Nuestro país posee una gran reserva ética. En México, desde la Constitución de 1857, el presidente no puede ser juzgado por corrupción, como ocurre en otros países. Necesitamos eliminar los privilegios y los fueros y poner por delante la honestidad. Esa es la revolución que se requiere, el verdadero acuerdo nacional, dijo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en una comida con empresarios de Saltillo, el 28 de febrero. Un día antes, se había reunido en Torreón con líderes del sector privado.

“Sí se puede eliminar la corrupción y la impunidad. La mafia del poder –representada por el PRI y por el PAN– dice que no porque no le conviene. Debemos cortarle el copete de los privilegios. Calderón renunció a una pensión mensual de 200 mil pesos –equivalente al sueldo de un secretario de Estado–, pero los 120 funcionarios a su servicio, entre los cuales hay generales, le cuestan al país 52 millones de pesos anuales. Las pensiones de los presidentes de México son las más altas del mundo. Obama recibe la mitad”, expresó el líder de Morena.

AMLO buscará la Presidencia en 2018 por tercera vez consecutiva. El fracaso de las alternancias entre el PAN y el PRI y la descomposición del país con Peña Nieto, aumentan sus posibilidades. –No estamos contra los empresarios, quienes invierten deben tener utilidades, sino contra la riqueza mal habida –declaró el autor del libro “2018: La salida, decadencia y renacimiento de México”, que presentará en Saltillo en fecha próxima. Una de las acciones de López Obrador para reactivar la economía consiste en reducir 50% el Impuesto Sobre la Renta, cuya tasa máxima actual es de 40%.

En respuesta a una de las preguntas del público, AMLO ofreció revisar todas las reformas de Peña Nieto. Mantendrá las positivas, y las ruinosas las someterá a consulta nacional. México llegó al límite, advirtió. Ya no pueden subirse los impuestos ni contratar más deuda, la cual ronda los 10 billones de pesos. La reforma energética fue mal negocio para el país, pues los socios extranjeros de Pemex obtendrán mayores beneficios por la exportación de crudo. Los diputados de Morena fueron los únicos que votaron contra el gasolinazo, pero de eso no se informa por el control del gobierno sobre la mayoría de los medios de comunicación. Las importaciones de gas exceden los 12 mil millones de dólares y la CFE compra electricidad, pero no subsidia a los consumidores, sino a los productores extranjeros, apuntó.

Sólo con eliminar la corrupción y aplicar un plan de austeridad estricto, México se puede ahorrar un billón de pesos anuales para desarrollo social e infraestructura, sostuvo. El país tiene 30 años estancado. Antes del neoliberalismo, el crecimiento anual era de 6%, pero a partir de 1983 el promedio bajó a 2%, el cual, descontado el aumento de la población, se reduce a cero.

“Mi regla”, advirtió, “consiste en no robar, no mentir y no traicionar. (…) El PRI y PAN son puro cuento. No somos iguales. Nosotros tenemos autoridad moral. Me pueden decir peje, pero no soy lagarto”, bromeó.

AMLO vuelve a marcar la agenda política nacional como lo hizo cuando fue jefe de Gobierno. En el 88 aniversario del PRI, el presidente Peña le dedicó su discurso para tratar de descalificarlo como opción. Miguel Ángel Yunes (PAN) lo había acusado antes de recibir dinero del gobierno de Javier Duarte (Veracruz), y salió trasquilado. El nepotismo no es exclusivo de Coahuila, advirtió el aspirante presidencial. En Veracruz, un hijo del gobernador (Yunes) es Alcalde de Boca del Río y otro quiere serlo del puerto.
14 Marzo 2017 04:00:00
Votos por lentejas
Horas antes de que el PRI eligiera candidato a gobernador, y frente a una multitud apiñada en la Plaza de Armas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) apuntó hacia el despacho de Rubén Moreira para denunciar: “(Ellos) compran votos en 500, en mil, en 2 mil pesos. Los Moreira son especialistas y los panistas lo mismo, son unos sinvergüenzas. Tanto los del PRI como los del PAN entregan dinero a cambio de votos. Compran la dignidad de la gente, compran la libertad de los ciudadanos, entregan despensas, frijol con gorgojos, láminas de zinc, láminas de cartón, tinacos”.

“(Entregan) pollos, patos, chivos, borregos, puercos, cochinos, cerdos, marranos… Eso es lo que son: corruptos, sinvergüenzas, que se valen de la necesidad de la gente. Siempre lo he dicho: (eso) no sólo es inmoral, es antirreligioso”, denunció en la firma del Pacto Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México, suscrito por líderes políticos y sociales, empresarios, artistas, asociaciones religiosas y periodistas, el 25 de febrero.

El líder de Morena y aspirante presidencial con mayor intención de voto para las elecciones del año próximo, explicó: “En este movimiento hay cabida para mujeres y hombres de buena voluntad de todas las clases sociales, de todas las religiones, también librepensadores”. Justo cuando las campanas de la Catedral de Santiago tañían para la misa de 6 y tres drones sobrevolaban la plaza a distinta altura, López Obrador recurrió a su vena mística. Advirtió cómo “un personaje (Jacob) se valió del hambre de su hermano (Esaú) para quedarse con su herencia por un plato de lentejas”. (Esaú vendió a Jacob su primogenitura. 25 Génesis 25:34.)

Sin dejar de apuntar al segundo piso del Palacio de Gobierno, donde hasta hace poco despachó Humberto Moreira (calificado por la revista Forbes como uno de “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013”), AMLO volvió a la carga. “Eso es lo que hacen estos corruptos: empobrecen a la gente y luego trafican con la misma pobreza de la gente. Ellos se roban el dinero de este pueblo, el dinero del presupuesto (…), eso mismo no sólo está en la Biblia, y lo saben perfectamente los cristianos evangélicos, también el papa Francisco lo ha dicho en muchas ocasiones, cómo se empobrece al pueblo y luego se valen de la necesidad del pueblo, del hambre del pueblo. Eso es indigno, es inmoral. Es una verdadera perversidad”.

Con dos campañas presidenciales y varios recorridos por los 32 estados y los 2 mil 435 municipios del país, López Obrador pidió a los asistentes –de distintos sectores sociales– decirle “a la gente: eso que (les) dan es pan para hoy y hambre para mañana. El pueblo ya no está para migajas. El pueblo lo que exige y necesita es justicia. Eso es lo que significa este movimiento: justicia”. A cada frase del exjefe de Gobierno de la Ciudad de México, a quien Vicente Fox quiso desaforar para eliminarlo de la carrera presidencial de 2006, el público coreaba con el corazón encendido y la mirada puesta en Los Pinos: “¡Pre-si-den-te… Pre-si-den-te… Pre-si-den-te!”. En la tribuna, una mujer agitaba la bandera nacional (no rasgada como la del Campo Marte) sujeta a un palo.

El ánimo en la plaza es contagioso. La esperanza, el deseo de cambio, impregna el ambiente. AMLO, animal político, lo huele. Hace un guiño a Armando Guadiana, el candidato de Morena al Gobierno del Estado, e incita al público: “También les voy a decir que vamos a ganar en Coahuila. Aquí empieza el cambio verdadero”.
13 Marzo 2017 04:00:00
Colosio y el PRI de hoy
El PRI celebró 88 años de fundado, el 4 de marzo. En vísperas de la efeméride, Fernando del Collado entrevistó a Luis Donaldo Colosio Riojas para el programa Tragaluz de Milenio Televisión. El joven, de 30 años, declaró que si su padre “volviera y viera al PRI de hoy (…) de vergüenza se volvería a morir”. Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato presidencial de ese partido, murió asesinado el 23 de marzo de 1994 en una ratonera de Lomas Taurinas, Tijuana, después de un mitin entre cuyos organizadores participó el coahuilense Jaime Martínez Veloz, entonces delegado de la Sedesol.

En aquel momento, Colosio lidiaba con el desafecto de Carlos Salinas y la presión del también perverso Raúl, quien utilizaba su influencia para tensar aún más la campaña del sonorense. En una entrevista con Carmen Aristegui, el presidente Miguel de la Madrid calificó a los hermanos de corruptos; y al mayor de ellos, Raúl, de haber tenido tratos con el narcotráfico con el consentimiento de Carlos. Dos figuras clave del salinismo, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, lo son ahora del presidente Peña Nieto. El primero se desempeñó como líder del PRI, hasta el año pasado, y el segundo dirige la bancada de ese partido en el Senado.

Colosio Riojas respondió crípticamente a Del Collado: “una de las pruebas más importantes, y su cadena de custodia (…), fue lo que sembró más dudas dentro de todo este asunto”. En marzo de 1994, Beltrones era gobernador de Sonora y Gamboa secretario de Comunicaciones y Transportes, de la cual dependía la Policía Federal de Caminos. La idea prevaleciente es que Colosio fue abandonado a su suerte por discrepancias con el clan de los Salinas, quienes manejaban la seguridad del candidato y el aparato de justicia.

Peña Nieto encabezó la ceremonia del PRI junto con Beltrones y Gamboa. En su discurso, dibujó el país de las maravillas donde habita y pidió a los mexicanos permanecer fieles a la férula de su partido seis años más, después de terminado su mandato en 2018, para no retroceder. Como si México viviera hoy sus mejores tiempos, cuando la realidad lo refuta cada día. Estamos al borde del abismo por la corrupción, la impunidad, el sobreendeudamiento, la carestía, la inseguridad, la violencia y la falta de liderazgo frente al insolente y paranoico gobierno de Donald Trump.

El discurso de Peña no fue inocente. Desde hoy culpa a las oposiciones de la crisis por venir, como Salinas de Gortari lo hizo con Zedillo tras del “error de diciembre” de 1994 que destruyó la economía. El poder no se entrega, es cierto, pero tampoco puede retenerse contra la voluntad popular. El poder se gana y se pierde con votos, y la tendencia para las elecciones de este año, en Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz, pero sobre todo para las presidenciales, anticipa derrotas para el PRI.

Peña borró la “sana distancia” entre Los Pinos y el PRI, establecida por Zedillo, para volver –él sí– al pasado y actuar como cacique de partido y jefe de Estado e imponer su voluntad. Su primo, Alfredo del Mazo, es candidato al Gobierno del Estado de México. La arenga presidencial pudo haber terminado en el auditorio Plutarco Elías Calles, pero, con tal de ganar, puede incitar a excesos en los estados con elecciones este año y en el país en 2018. El Presidente no sólo le ha dado al PRI y a sus gobiernos las armas del presupuesto y de las instituciones para operar como extensiones de su partido, sino también garantía de impunidad. ¿O no la tienen hoy mismo Humberto Moreira, Fidel Herrera, los Duarte, Borge? Sí, la vergüenza mataría a Colosio por segunda vez.
11 Marzo 2017 04:00:00
La ruta del dinero
El periodista Gerardo Moyano actualiza en la nueva edición del bisemanario Espacio 4 uno de los temas pendientes de resolver en México y en Coahuila: el lavado de dinero en Estados Unidos con recursos presuntamente sustraídos del erario estatal:

“El cerco se estrecha desde el norte. Pese a que el exgobernador Humberto Moreira insiste, a través de cartas y demandas a la prensa, en que no tiene relaciones con los ‘criminales’ que lo involucran en una red para lavar dinero ‘robado’ de Coahuila en Estados Unidos, el rastro del capital confiscado en aquel país sigue llevando hacia su persona.

“Los últimos dos cabos que ató la justicia estadunidense tienen que ver con la detención de Luis Carlos Castillo Cervantes, apodado ‘El Rey de los Dragones’ (por su negocio de máquinas de recarpetado a base de calor), quien el pasado 3 de enero se declaró culpable de conspirar para lavar dinero en Estados Unidos:

“1) La mansión de San Antonio, Texas, que la suegra de Humberto Moreira, Herminia Martínez de la Fuente, entregó a la justicia estadunidense el año pasado –en un acuerdo confidencial– y que fue subastada el 23 de febrero por más de medio millón de dólares, la pagó Rodmax, una compañía de Castillo Cervantes, en 2009. Según los fiscales, se trató de un soborno por contratos públicos que sus empresas recibieron en Coahuila durante la administración de Humberto Moreira (2005-2011).

“2) Los fiscales acusan a Castillo Cervantes de haber pagado ‘millones de dólares en sobornos’ a través de una cuenta bancaria que el exgobernador interino Jorge Torres López (2011) abrió en Texas, en 2008, con su ayuda. En uno de los cheques pagados a Torres, por 184 mil dólares, Castillo Cervantes escribió: ‘comision Coahuila’ (sic).

“Si bien el expediente del caso no se ha hecho público, la información se conoce por una grabación de la audiencia de Castillo, cuyo contenido fue divulgado por el periódico San Antonio Express-News (25-02-17).

“Con respecto a la primera acusación (la compra de la casa de la suegra de HMV), el contratista niega que la transacción haya sido un pago de un soborno ni haber sabido que el dinero fuera para comprar una casa para Moreira.

“Sobre la segunda (incluido el cheque a Torres), podría ser uno de los cargos de lavado de dinero que Castillo Cervantes aceptó, como parte de un esquema para transferir dinero a Estados Unidos, derivado de contratos ‘inflados’ entre sus empresas y los gobiernos de Coahuila (durante las administraciones de los priistas Moreira y Torres), Aguascalientes (con el panista Luis Armando Reynoso Femat, 2004-2010) y de Tamaulipas (con el priista Eugenio Hernández Flores, 2005-2010), según acusan los fiscales. Ese dinero se habría ‘devuelto’ a los gobernadores para financiar campañas políticas, de acuerdo con lo que dijo la fiscal adjunta Julie Hampton durante la audiencia en la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito Sur de Texas, según cita San Antonio Express-News (04-01-17).

“‘El Rey de los Dragones’ enfrenta una pena de 20 años de cárcel y su sentencia será dictada el 20 de marzo próximo.

“Por lo pronto, mientras Estados Unidos incauta cuentas bancarias y bienes financiados con dinero proveniente de Coahuila, en México, la justicia federal y estatal sigue sin reaccionar (apenas en diciembre pasado pidieron la extradición de Javier Villarreal). Sin embargo, la cosa podría cambiar de haber alternancia en el estado (este año) y/ o en Los Pinos (2018)”.
10 Marzo 2017 03:00:00
Los buenos políticos
La clase más odiada y vilipendiada es la política, principal responsable de la descomposición, empobrecimiento y ruina de México. Más que el muro de Trump y las deportaciones masivas –decisiones arbitrarias de un presidente fascista, ajenas a nosotros–, al país lo ha unido la corrupción y la impunidad. El enojo debe llevarlo a las urnas, este año y el próximo, para castigar a los rapaces. El endeudamiento del país y de los estados, el enriquecimiento y el cinismo de autoridades y funcionarios de todos los niveles, así como el exceso morboso de algunas “primeras damas” (el caso más visible ahora es el de Karime Macías, esposa del prófugo exgobernador de Veracruz, Javier Duarte) ha llegado a extremos inauditos.

Hablar bien de un político –vivo o muerto– resulta extravagante hoy en día, por la propensión a juzgar al conjunto por sus partes más representativas, aunque el argumento sea falaz. ¿Qué idea se puede tener de los políticos después del comportamiento y los daños causados por los Peña, los Fox, los Calderón, los Duarte, los Moreira, los Padrés, los Videgaray, los Herrera, los Borge, los Gamboa, los Beltrones, los Murat…? Sin embargo, la política también se ha ejercido con dignidad y decoro.

Entre junio de 2015 y el pasado 6 de marzo fallecieron cuatro figuras que, al margen de sus errores, nada comparables con las barbaridades de ahora, prestaron a México servicios de gran valía –algunos en momentos críticos, internos y externos– sin avergonzarlo, agraviarlo, enriquecerse ni permitir que otros lo hicieran en su nombre. Su conducta honró la política y le dio su justa dimensión, sin estridencias, por formación familiar, convicción personal y compromiso con su país. Hoy, en la mayoría de los casos, priman los intereses individuales y de facción.

Manuel Camacho Solís (1946-2015), Fernando Solana Morales (1931-2016), Gustavo Carvajal Moreno (1939-2017) y Jesús Silva Herzog Flores (1935-2017) fueron exaltados en textos periodísticos cuyos autores, de distinto signo, coinciden en su honestidad. Quizá los más polémicos hayan sido Camacho y Carvajal; el primero, por su papel en la sucesión de 1994, previa al asesinato de Luis Donaldo Colosio, ambos fueron víctimas de la perversidad de Carlos Salinas de Gortari; y el segundo, como presidente del PRI.

El exgobernador Eliseo Mendoza Berrueto pertenece a la generación de Solana, de quien fue subsecretario en Educación Pública, y de Silva Herzog, también amigo suyo. Un pequeño grupo de amigos cenamos con ellos hace varios años en Saltillo. A Silva lo entrevisté en Torreón cuando él era director del Infonavit y yo empezaba como reportero. Décadas después presencié en Guadalajara, donde se desarrollaba la Primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, uno de los mejores ejercicios de dialéctica, entre Silva Herzog, Porfirio Muñoz Ledo y Mendoza Berrueto. Los políticos de su estirpe, de los cuales necesita mucho el país, destacaron por su preparación, conocimiento de la historia, decencia, sencillez y buen humor. La actual generación en el poder, dominada por la codicia, es fatua, mendaz e hipócrita.

Silva Herzog contó en la cena que cierta noche un contratista del Infonavit lo visitó en su domicilio de la Ciudad de México para entregarle las llaves de un Vocho –hoy el más modesto de los funcionarios usa Suburban u otro vehículo de lujo–. Al regresar con su familia les contó lo sucedido y le pidió a su hija estrenar el auto. “¡Lo devuelves ahora mismo!”, le respondieron a coro. Nunca lo recibió. De haber sido Silva presidente, México hoy sería un mejor país y jamás habría habido casas blancas.
08 Marzo 2017 04:00:00
Cambiar la historia
Coahuila ha tenido gobernadores provisionales de Puebla, Aguascalientes, Zacatecas, Hidalgo, Durango y San Luis Potosí –entre 1913 y 1915, años de la Revolución–, pero ninguno de Torreón, en cualquiera de sus denominaciones. Incluso los saltillenses Nazario Ortiz Garza y Román Cepeda Flores fueron alcaldes de esa ciudad, antes de ocupar el Gobierno. Los únicos mandatarios laguneros –también bajo la férula del PRI– nacieron en San Pedro de las Colonias.

La metrópoli lagunera no sólo ha sido dirigida por capitalinos. En la década de 1970 el PRI postuló a Luis Horacio Salinas Aguilera (Ciudad de México) y a Carlos Ortiz Tejeda (Saltillo) para diputados por Torreón. Jamás regresaron. El único gobernador sustituto arraigado, pero nacido en San Antonio, Texas, fue Francisco José Madero. Eliseo Mendoza Berrueto, originario de San Pedro, no cayó en la tentación de ostentarse como candidato de La Laguna, pues vivió en Saltillo y su carrera política la desarrolló en la capital del país.

Javier Guerrero es el cuarto candidato sampetrino al Gobierno del Estado, después de Pedro Rodríguez Triana, Braulio Fernández Aguirre y Mendoza Berrueto; en su caso, como independiente. El pasado 14 de diciembre dimitió al PRI, entre otras razones porque:

“Hoy en Coahuila el partido se encuentra secuestrado y al servicio de un pequeño grupo. (...) el cacicazgo de unos pocos ha desnaturalizado al partido político en el que muchos coahuilenses confiaron”, dice en la carta de renuncia irrevocable dirigida al líder priista Enrique Ochoa.

Francisco I. Madero, el Apóstol de la Democracia, escribió en San Pedro el libro La Sucesión Presidencial en 1910, precedente del Plan de San Luis que derrocó la dictadura de Porfirio Díaz. Madero fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista y en 1911 ganó la Presidencia. Francisco L. Urquizo, uno de los escritores de la novela revolucionaria, nació en San Pedro. El autor de Tropa Vieja y La Ciudadela Quedó Atrás, se incorporó al ejército de Venustiano Carranza para combatir al Gobierno usurpador de Victoriano Huerta.

Guerrero dio el paso que otros no se atrevieron: renunciar a una militancia de casi cuatro décadas y exponerse al encono del grupo aferrado al poder con uñas y dientes. “El PRI en Coahuila hoy se ha alejado de los principios y valores que le dieron no sólo presencia, sino fortaleza entre los ciudadanos”, escribió a Ochoa.

El sampetrino perdió militancia, pero ganó el respeto de tirios y troyanos, sobre todo entre quienes pensaban que sus críticas al moreirato y sus amagos de postularse como candidato independiente eran para negociar un escaño en el Senado. “El rechazo ciudadano a la continuidad, la ausencia de rendición de cuentas y la falta de convicción democrática de quienes toman las decisiones en el estado y en el partido, mantienen asfixiada la vida interna del PRI y (han) cancelado cualquier proceso de movilidad y de reconocimiento de los liderazgos naturales, en todos los niveles (...), denunció. Liderazgos del PRI coinciden con Guerrero y apoyan su candidatura en forma abierta o soterrada.

El exsecretario de Finanzas afronta a la maquinaria del PRI-gobierno. Vencerla es una empresa harto difícil, máxime como candidato independiente, mas no imposible. Si logra multiplicar por 1.5 o por dos las 200 mil firmas que recolectó para su registro, Coahuila podría cambiar su historia.
07 Marzo 2017 03:00:00
Alternativa de cambio
Javier Guerrero García, el aspirante al Gobierno con mayor experiencia y conexiones en la Ciudad de México, debe estar haciendo bien las cosas o el PRI ya midió el alcance de su renuncia y su posible efecto en los comicios del 4 de junio, pues empieza a ser atacado en medios de comunicación y sectores adictos al poder. La sociedad civil y periódicos de cobertura estatal, en cambio, le abren las puertas. El 8 de febrero, Grupo Zócalo publicó en la portada de sus ediciones de Saltillo, Piedras Negras, Acuña y Monclova una fotografía y una declaración del expriista donde pide a los coahuilenses no dejarse humillar ni condicionar. Después advirtió: “el miedo es el peor enemigo de la libertad”.

En la misma primera plana –excepto en Saltillo–, Claudio X. González, presidente de Mexicanos Contra la Corrupción, incluye a Coahuila “entre los estados con mayor índice de corrupción por la megadeuda y las empresas fantasma”, y señala que “tanto el presidente (Peña Nieto) como algunos exgobernadores y gobernadores deberían formar parte del llamado ‘Salón de la Infamia’”.

Guerrero ha denunciado la corrupción y pedido cárcel para los responsables de la megadeuda por más de 36 mil millones de pesos impuesta por el Gobierno de Humberto Moreira. Una parte significativa de los créditos se adquirió con decretos, firmas y sellos apócrifos. Todavía hoy se ignora el destino de esos recursos. El exalcalde de San Pedro y cuatro veces diputado federal inició a finales de enero la recolección de 30 mil firmas exigidas por la ley para ser candidato independiente, cifra que rebasó casi en 170 mil. En una reunión con simpatizantes de Saltillo, reconoció la decisión y valentía de quienes buscan “una alternativa (…) para cambiar le realidad que nos lastima (y) la posibilidad de recuperar la dignidad y el ejercicio de la libertad”.

El lagunero contrastó la apertura de sus actividades con las reuniones secretas de funcionarios estatales, federales y municipales que movilizan apoyos para el candidato del PRI, Miguel Riquelme. “Que se escondan quienes amenazan a líderes de colonias o a funcionarios públicos. (…) Un gobierno fuerte es el que tiene la confianza de los ciudadanos y su credibilidad. (En Coahuila) hay irritación, enojo, hartazgo, pero ese sentimiento debe convertirse en acción organizada”, resaltó.

En la encuesta de Berumen de enero, para Grupo Zócalo, Guerrero registra un nivel de conocimiento total de 23.7%, casi cuatro veces mayor que el resto de los aspirantes al gobierno por la vía independiente. El dato llama la atención, pues a diferencia de los candidatos del PRI, el PAN y Morena, el exsecretario de Finanzas todavía no aparece en medios electrónicos ni en anuncios espectaculares. Esa es sólo una de las limitaciones impuestas a los precandidatos sin partido. Guerrero lidera también la opinión favorable efectiva con el 23.9 por ciento. En los rubros de honestidad, preparación y cercanía con la gente fue calificado con 6.9. 7.0 y 6.8, respectivamente, en una escala de 1 a 10.

Al 16 de enero, la intención de voto por Guerrero era de 4 por ciento. La encuesta de Berumen ubica en primer lugar al panista Guillermo Anaya (32.1%) y en segundo al priista Miguel Riquelme (30.7%). Sin embargo, una vez que el 2 de abril inicien las campañas, Guerrero es quien más puede crecer en la preferencia ciudadana. El primer empuje lo dieron las casi 200 mil firmas que reunió para su registro. El PRI y el gobierno lo saben. Por eso están nerviosos.
06 Marzo 2017 04:00:00
El taurino y el demagogo
“Honrao, honrao… no soy”. La máxima, acuñada por Santana Armando Guadiana Tijerina hace varias décadas, parecería hoy una declaración de ética frente a la corrupción rampante. Exdiputado local, minero, presidente de los Saraperos de Saltillo en la década de 1980, empresario taurino y criador de reses bravas, Guadiana regresó a la política para combatir al clan de los Moreira, que ha gobernado Coahuila en los últimos 12 años.

Guadiana ha sido espiado y, para mayor escarnio, algunas de sus charlas se publicaron en las redes sociales.

El pasado 30 de mayo, el ahora candidato de Morena al Gobierno del Estado presentó una denuncia por espionaje en la PGR. Dos años antes, en un desplegado dirigido al presidente Peña y al secretario de Gobernación, Miguel Osorio, el Alcalde de Saltillo, Isidro López (PAN), acusó: “En Saltillo se violan (…) los derechos humanos mediante el espionaje sistemático de conversaciones telefónicas (…). Las grabaciones son utilizadas en una campaña difamatoria a base de medias verdades y mentiras completas, en víspera del proceso electoral” (para diputados locales de 2014). Los hechos los denunció también ante la PGR.

La respuesta del Gobierno de Peña fue la misma en ambos casos: silencio y complicidad. El espionaje se ha intensificado y generalizado ante la proximidad de las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados del 4 de junio. La alternancia en el Poder Ejecutivo llama a la puerta, lo cual tiene inquieto al PRI. Las encuestas de Reforma y de Berumen –para Grupo Zócalo– marcan un empate técnico entre Miguel Riquelme, delfín del gobernador Rubén Moreira, y el panista Guillermo Anaya. Algo inédito.

Guadiana tiene el mérito de haber confrontado al tándem de Humberto y Rubén Moreira en su momento de mayor poder, mientras el PAN se contenía. Cuando el primero era líder del PRI nacional y el segundo gobernador electo, el empresario publicó desplegados a página entera en la Ciudad de México para denunciar la deuda y la corrupción en Coahuila. Impuesto por Peña para un periodo de cuatro años en la presidencia del PRI, el demagogo Moreira duró apenas 10 meses. El escándalo acabó con su carrera y Forbes lo incluyó entre “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013”.

Guadiana renunció al PRI, en 2012, en repudio a los Moreira. En el mismo acto, se sumó a la campaña presidencial de López Obrador. En su nuevo intento por ocupar la silla del águila, el líder de Morena encabeza las encuestas para las elecciones del año próximo. Le siguen los panistas Ricardo Anaya y Margarita Zavala. Al PRI, desde ahora, se le da ya por perdido. El desprestigio de Peña y la corrupción en las élites del poder (federal y estatal) son la causa.

Destinatario de la ley antitaurina –“antidemocrática”, la llamó el cronista Heriberto Murrieta en la corrida del 12 de febrero en la Plaza México–, Guadiana ocupa el tercer lugar en la intención de voto (13%) después de Miguel Riquelme (PRI, 40%) y Guillermo Anaya (PAN, 36%), según la encuesta de Reforma (01.03.17).

Javier Guerrero, quien renunció al PRI para oponerse al cacicazgo de los Moreira y a su proyecto continuista, registró el 5% como independiente, antes de reunir casi 200 mil firmas y sin tener presencia todavía en los medios electrónicos. Guerrero y Guadiana se han convertido en una pesadilla para el PRI.
04 Marzo 2017 04:00:00
Carbón y narcopolítica
La zona carbonífera atrae la atención del Gobierno y de la prensa nacional y extranjera sólo cuando ocurren desastres como el de Pasta de Conchos. El 18 de febrero de 2006, en el criadero de Nueva Rosita, una explosión mató a 65 mineros. Los restos de 63 de ellos siguen sepultados. Cuando la noticia pasó de moda, los medios y las autoridades voltearon hacia otro lado, sin atender el problema de fondo, causa de múltiples desgracias: la corrupción.

El carbón es botín de políticos y empresarios, quienes aprovechan su influencia para obtener carretadas de dinero y volverse millonarios sin exponerse. En esa región, donde la pobreza es crónica, el riesgo lo asumen los trabajadores. La situación empeoró en los años aciagos del Gobierno de Humberto Moreira, pues el narcotráfico también entró en el negocio. Heriberto Lazcano, “El Lazca”, originario de Pachuca, Hidalgo, y jefe de Los Zetas, se arraigó en la comarca. El 7 de octubre de 2012, la Marina lo abatió en Progreso. Su cadáver lo “rescató” un comando de una funeraria de Sabinas.

Cuatro días antes, José Eduardo Moreira, hijo del exgobernador y exlíder del PRI Humberto Moreira, había sido asesinado en Ciudad Acuña, supuestamente por órdenes de Miguel Ángel Treviño, “El Z-40”, en venganza por la muerte de un sobrino suyo en un operativo de la Policía Estatal en Piedras Negras. Con ese argumento, Moreira refuta a quienes lo acusan de tener nexos con Los Zetas. Sin embargo, la idea sigue viva en el imaginario colectivo, pues fue justamente en su Gobierno cuando la violencia relacionada con el tráfico de drogas y la disputa de territorios llegó a extremos inauditos.

El 5 de febrero, en Torreón, unas 4 mil personas participaron en la megamarcha Unidos contra la Corrupción y la Impunidad, convocada por el Frente Ciudadano de La Laguna. Una de las proclamas fue: “¡Ya basta! Humberto Moreira debe estar en la cárcel por haber entregado Coahuila a Los Zetas”. La detención de Juan Manuel Muñoz Luévano en España, el pasado 18 de marzo, y sus presuntos vínculos con el exgobernador removieron la sospecha. “El Mono”, como se conoce a Muñoz, operó para Los Zetas y financió campañas políticas.

Las industrias del carbón, el narcotráfico y la política, funcionan en Coahuila sin fronteras. Tras la ejecución de su hijo, Moreira azuzó a la PGR –donde todavía hoy tiene influencia y acceso a expedientes– para investigar a Armando Guadiana por supuestos negocios con el crimen organizado. Lo llamó “delincuente” por su detención en el penal de Topo Chico (48 horas, en 1993, debido a la suspensión de pagos de una de sus empresas) y lo acusó de tratar de “burlarse de la justicia”. ¿Por qué la inquina contra el empresario? En 2011, Guadiana –originario de Múzquiz, en la zona carbonífera– contribuyó al despido de Moreira de la presidencia del PRI por el escándalo de la megadeuda de 36 mil millones de pesos, la cual, hasta la fecha, sigue impune.

El académico Sergio Aguayo, a quien HMV demandó por daño moral, publicó en su columna Ruleta Judicial: “(…) el gobierno de Peña Nieto y un juez capitalino consienten y protegen a Humberto Moreira…”. (Reforma 15.02.17) Lo mismo le consta a Guadiana, candidato de Morena al Gobierno del Estado. En 2013, la PGR lo indagó y le congeló sus cuentas, pero no encontró delito. En cambio, contra Moreira no ha movido un dedo a pesar de la deuda y de sus presuntos negocios con Los Zetas.
03 Marzo 2017 04:00:00
Efecto en las urnas
Javier Guerrero entró de lleno a la competencia por el Gobierno del Estado. Las 187 mil 642 firmas depositadas este miércoles en el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) aumentan sus posibilidades para las elecciones del 4 de junio como candidato independiente. El PRI lo subestimó, como a otros aspirantes, pero en su caso el efecto en las urnas será mayor, pues le restará votos al partido donde militó por casi 40 años. Comparada con el proceso del PRI, donde 400 mil boletas se tradujeron en medio millón de votos, la recolección de cédulas impactó más por su organización, número y credibilidad. Las contradicciones y el pésimo manejo de la información convirtieron la histórica consulta priista en comedia.

El mismo día que Guerrero entregó en el IEC las cajas con las firmas, apiladas en diablitos, corrió la noticia sobre una presunta reunión del exgobernador Humberto Moreira con el candidato del PRI, Miguel Riquelme, el exalcalde de Torreón, Eduardo Olmos, representante del Gobierno de Coahuila en la Ciudad de México, y el secretario de HMV, Marco Flores, en el restaurante Sanborns de San Ángel, en la capital del país.

También se publicó la encuesta de febrero de Reforma, patrocinada por Grupo Zócalo, en la que Riquelme subió dos puntos en la intención de voto (de 38% a 40%) con respecto a enero, mientras el panista Guillermo Anaya conservó el 36 por ciento. Armando Guadiana, de Morena, aumentó un punto (de 12% a 13%) y Guerrero se mantuvo en 5 por ciento. El 76% de los consultados dijo no conocer al candidato independiente, situación que le brinda mayor margen de crecimiento. Las campañas empezarán el 2 de abril.

El discurso de Guerrero, en la entrega de firmas, evocó la Revolución de Terciopelo, impulsada por el político, escritor y dramaturgo Václav Havel. El movimiento marcó el fin de la hegemonía del Partido Comunista de Checoslovaquia en 1989. Entre 1993 y 2003, el autor de El Poder de los sin Poder (Encuentro Ediciones, 1990) fue el último presidente de Checoslovaquia y el primero de la República Checa. También recordó la Primavera Árabe que terminó, en gran parte gracias a la participación de los jóvenes, con las dictaduras en Túnez, Egipto y Libia.

Guerrero se inspiró en su amigo Luis Donaldo Colosio, de cuyo asesinato se cumplirán 23 años el próximo 23 de marzo. “Hoy Coahuila es un territorio con muchas ganas de cambio y de justicia”. Entonces citó una parte del discurso de Colosio del 6 de marzo de 1994: “‘(Veo) ciudadanos que se sienten agraviados por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades y por la arrogancia de las oficinas gubernamentales’. (…) Pero lo que no he visto en Coahuila es la cara de la derrota”.

También incorporó un tema que unifica a los mexicanos, el proyecto de Trump en la frontera, para incitar a los hombres, mujeres y jóvenes del estado a dar el paso hacia la alternancia sin partidos: “Hoy tengo la certeza de que el muro del miedo está cayendo en Coahuila. La dignidad florece y se va a multiplicar en esta primavera ciudadana que juntos hemos hecho posible”.

Advirtió que “para desmantelar este entramado de ilegalidad, que permitió endeudar al estado a límites intolerables; desmantelar la incompetencia, el amiguismo, el encumbramiento de la mediocridad y el manejo discrecional de los recursos para someter la voluntad de los ciudadanos (…) el cambio no puede esperar. (…) No más camarillas, no más castas familiares”.
01 Marzo 2017 03:00:00
Círculo presidencial
La senadora Hilda Flores asumirá mañana la presidencia del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI), en el auditorio Plutarco Elías Calles. El 24 de marzo de 1994, en el mismo escenario, el priismo gritó un condenatorio “¡Él fue… él fue… él fue!” al presidente Carlos Salinas durante el homenaje de cuerpo presente a Luis Donaldo Colosio, asesinado la víspera en la colonia Lomas Taurinas, de Tijuana. Ayer, como hoy, el país se hallaba en crisis por la mala política y un Gobierno insensible para ver y escuchar el clamor de una sociedad agraviada por la corrupción, el nepotismo, la impunidad y la violencia política.

Flores es una de las figuras de Coahuila damnificadas por el Gobierno, en su propósito de allanarle el camino a Miguel Riquelme para la sucesión. Finalmente le hicieron un favor, pues la senadora abrió camino en la política nacional. En su tiempo hicieron lo mismo Óscar Flores Tapia, José de las Fuentes y Eliseo Mendoza, todos ellos, a la postre, gobernadores; en fila, por cierto. Flores fue vicepresidenta de la Cámara alta y estuvo a punto de encabezar la actual mesa directiva, encargada a Pablo Escudero, del Partido Verde (por fuera, corrupto por dentro).

Si a Flores no se le asignó esa tarea quizá fue para no atarla a una responsabilidad que la habría marginado del proceso sucesorio de este año; sin embargo, la cerrazón prevaleció hasta el final. Y aunque pidió licencia, en espera de una señal positiva, al no verla prefirió volver al Senado para no legitimar una simulación. El domingo pasado votó en el proceso interno del PRI –más por disciplina que por convicción– y se hizo la foto con Riquelme y con otros aspirantes fallidos.

En realidad, los únicos con posibilidades eran ella y Jericó Abramo, después de la renuncia de Javier Guerrero, quien hoy entregará en el Instituto Electoral de Coahuila cinco o seis veces más el número de firmas requeridas para ser candidato. ¡Cuidado con el independiente!

Hilda Flores llega al ONMPRI por voluntad del presidente Peña Nieto, como en su tiempo Manuel Pérez Treviño, Humberto Roque y Humberto Moreira fueron líderes del PRI por decisión de Calles, Ernesto Zedillo y el propio EPN. También, por línea de Los Pinos, Flores Tapia y José de las Fuentes encabezaron la CNOP. Mientras el gobernador Rubén Moreira hace campaña para ser candidato a senador, Flores es la única coahuilense con boleto de entrada a la sucesión presidencial de 2018, por devaluados que estén los sectores del PRI (CTM, CNOP, CNC y el de las mujeres). La senadora asegura desde ahora un asiento en el próximo Congreso federal.

El OMNPRI le dará a Flores proyección nacional y un sitio relevante en la política nacional. Peña Nieto, en sus giras por Coahuila, y pese a los bloqueos del Gobierno local, ha tenido un trato deferente con la legisladora.

En el caso de la sucesión local, quizá no se la quiso exponer a una elección donde las tendencias son adversas al PRI, como sucedió en Nuevo León con Ivonne Álvarez, en 2016; o en Puebla y Aguascalientes con Blanca Alcalá y Lorena Martínez, respectivamente, el año pasado.

El nombramiento también la protege de los coletazos del fin del sexenio, pues, si como senadora estaba expuesta a los estados de ánimo del poder, su nueva posición la incorpora al círculo presidencial. Sin embargo, el momento no es propicio, pues el PRI se encamina a una derrota en las presidenciales de 2018 y a procesos altamente competitivos en Coahuila, Estado de México y Nayarit el próximo 4 de junio.
28 Febrero 2017 04:00:00
La danza de los votos
¿Cuántos militantes y simpatizantes del PRI votaron el domingo para elegir a Miguel Riquelme como candidato a gobernador? “Más de 500 mil”, según el comunicado 377 del Comité Directivo Estatal del PRI. “Casi 500 mil”, dice una declaración del líder nacional de ese partido, Enrique Ochoa, difundida por el CEN. Votos más, votos menos, nada altera el resultado de una elección resuelta de antemano. La cifra más consistente, de acuerdo con el número de boletas distribuidas en las mil 500 mesas receptoras (400 mil, dato aportado previamente por Verónica Martínez), es la calculada por la misma presidente del PRI local antes del cierre de la jornada: 375 mil, 50% por encima de la proyección inicial (250 mil) y más aún del medio millón de sufragios celebrado a bombo y platillo.

El PRI debe aclarar cuanto antes la situación, pues lo que era una elección de mero trámite, con un actor principal (Miguel Riquelme) y un figurante (Jesús Berino), puede revertir el efecto deseado: anticipar imaginariamente un triunfo en las elecciones del 4 de junio, y en su lugar aumentar las dudas sobre un resultado positivo para su candidato. Como están las cosas, la impresión es que ni el mismo PRI sabía cuántos votos podía conseguir, y que durante el proceso se ajustaron los números. Pero al final sobraron 100 mil votos o faltó el mismo número de boletas.

Según Verónica Martínez, Riquelme obtuvo el 92% de los votos. Enrique Ochoa, en el comunicado del CEN, le asigna 2 puntos menos. Sin embargo, el margen vuelve a ser irrelevante. El vacío de información mueve a la sospecha. Lo primero que debe establecerse –para saber en realidad cuántos votos entraron a las urnas– es si las boletas estaban numeradas. En el supuesto de que hayan sido exactamente 500 mil, la participación habría sido del 100%. ¿Dónde se emitieron, por casilla y por municipio? El 8 o 10% de votos por Berino ¿eran los previstos o superaron los cálculos? En tal caso, ¿cuál es el mensaje del priismo? ¿Cuántas papeletas se anularon y cuántas se cruzaron por aspirantes marginados del proceso?

Las boletas contabilizadas para Riquelme (digamos 450 mil en números redondos) son las mismas en las que se fija el voto duro del PRI. Sin embargo, el ejercicio puede resultar engañoso, pues no es lo mismo el proceso interno de un partido que una elección constitucional donde la competencia no será con hombres de paja (la única en ese papel será Mary Telma Guajardo, del PRD), sino con figuras competitivas como Guillermo Anaya (PAN), Armando Guadiana (Morena) y Javier Guerrero (independiente).

Las encuestas sobre la intención de voto anticipan una elección cerrada entre Riquelme y Anaya, pero una vez iniciadas las campañas (el 2 de abril) podrá medirse mejor el ánimo de los coahuilenses, insatisfechos con los partidos tradicionales. En la firma del “Pacto Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México”, el sábado pasado en Saltillo, Andrés Manuel López Obrador insistió que el PRI y el PAN son lo mismo. Esa es la percepción mayoritaria en el país. En las encuestas sobre confianza en las instituciones, los partidos son los peor calificados.

El aspirante presidencial mejor posicionado advierte que la alternancia real en Coahuila y Estado de México la ofrecen Morena y sus candidatos Armando Guadiana y Delfina Gómez. Para el líder tricolor, Enrique Ochoa, con apenas dos visitas a nuestra entidad (AMLO sumó más en menos de una semana), “los mejores PRI” del país son justamente los que dirigen Rubén Moreira y Eruviel Ávila. El 4 de junio se sabrá quién tiene la razón.
27 Febrero 2017 04:01:00
Alternancia, ¿hacia dónde?
Coahuila se prepara para las elecciones más competidas de su historia. Las condiciones son propicias para la primera alternancia en el estado. A escala municipal, el cambio de siglas partidistas empezó en 1979, en Monclova, donde el empresario Carlos Páez Falcón (PAN) derrotó al líder magisterial Miguel Vargas Ortiz (PRI). De entonces a la fecha, las principales cabeceras han sido gobernadas por partidos distintos al PRI, en la mayoría de los casos por el PAN, segunda fuerza política en la entidad; la tercera es Unión Democrática de Coahuila (UDC).

El PRI jamás había acumulado tanto desgaste para unas elecciones como las del 4 de junio próximo. El desfondamiento podría ser incluso peor que el de 1996, cuando perdió los principales municipios y la mitad del Congreso local, en el gobierno tecnocrático de Rogelio Montemayor, por su alejamiento de la sociedad y la imposición de malos candidatos. Los gobiernos de los hermanos Humberto y Rubén Moreira han contribuido en gran medida a preparar el ambiente para que el poder lo ocupe el PAN, según proyectan las encuestas.

Sin embargo, la participación de Armando Guadiana, de Morena, y de Javier Guerrero, candidato independiente, brinda a los coahuilenses la oportunidad no sólo de terminar con un ciclo de 88 años de hegemonía priista, sino de orientar la alternancia fuera del bipartidismo dominante en el estado. No es fácil, pues las estructuras del Gobierno estatal, del PRI y las delegaciones federales tienen la consigna de obtener la mayor cantidad de votos para su candidato Miguel Riquelme, el favorito de Rubén Moreira desde el principio de su gestión. Irónicamente, en esa fuerza radica también su principal debilidad, por el deterioro del Gobierno, los agravios acumulados y el malestar social creciente por la corrupción, la impunidad, los gasolinazos y la inseguridad.

Guadiana cobró relevancia por plantar cara a los hermanos Moreira. Primero por la megadeuda de 36 mil millones de pesos, herencia de Humberto, y después por la ley antitaurina, las matanzas en Allende y en el penal de Piedras Negras, las empresas fantasma y otros escándalos, los cuales denunció en la Corte Penal Internacional y en la PGR. En principio perfiló una candidatura independiente, pero las desventajas y los riesgos de participar bajo esa figura, por la animadversión del Gobierno, le hicieron cubrirse con las siglas del Movimiento de Regeneración Nacional. El liderazgo de Andrés Manuel López Obrador le ha dado a Morena una fuerza extraordinaria –ayudado por el desprestigio de los partidos tradicionales (PRI, PAN y PRD) y el descrédito del presidente Peña Nieto–, al grado de encabezar la intención de voto para las elecciones presidenciales del año próximo.

Javier Guerrero fue el único en tomarle la palabra al líder del PRI. En una gira por Torreón, el pasado mes de octubre, Enrique Ochoa exhibió falta de oficio e ignorancia de la realidad política del estado. Molesto por la ausencia de cuadros valiosos, llamó chantajistas a quienes, en su partido, demandaban equidad en la contienda para nombrar candidato al Gobierno local. Guerrero esperó el tiempo prudente, pero el PRI no rectificó. En diciembre renunció a su militancia y se puso de lado de la sociedad para buscar convertirse en el primer gobernador de Coahuila sin partido. Una decisión congruente, valerosas y apreciada por miles de ciudadanos. La elección está hoy menos resuelta que nunca. Alternancia, sí, ¿pero hacia dónde? Esa es la cuestión.
25 Febrero 2017 04:00:00
Gobierno empantanado
El Gobierno de Enrique Peña se empantanó. El Gabinete no funciona y los problemas del país se multiplican. La inseguridad y la violencia vuelven a escalar y el escepticismo domina al país. Por otro lado, las Fuerzas Armadas presionan para que los gobiernos locales cumplan su tarea y el Congreso la suya. Así lo plantea en el bisemanario Espacio 4 el periodista Gerardo Moyano:

“El pasado 19 de febrero, el general Salvador Cienfuegos no recibió el regalo que esperaba para festejar el Día del Ejército: una Ley de Seguridad Interior que regule las funciones de los militares en tareas policiacas. Mucho menos, una que establezca el regreso a los cuarteles.

“Al contrario, las iniciativas del PRI, PAN y PRD que se discuten en la Cámara de Diputados, abren la puerta a una presencia ilimitada de las Fuerzas Armadas en la vía pública. La de los diputados priistas César Camacho Quiroz y Martha Sofía Tamayo Morales permite incluso una estancia ‘permanente’, sin necesidad de declaratoria o decreto alguno, bajo un esquema de ‘acciones de orden interno’. Las otras dos, de los senadores Roberto Gil Zuarth (PAN) y Miguel Barbosa Huerta (PRD), fijan plazos semestrales o anuales –previa declaratoria de excepción–, pero con la posibilidad de prorrogarlos por tiempo indefinido.

“Además, a juicio del Instituto Belisario Domínguez, que elaboró el estudio ‘Seguridad Interior: elementos para el debate’, las tres iniciativas fallan en establecer desde lo más básico (definiciones de seguridad interior, nacional y pública, implicaciones constitucionales, orden ejecutiva, uso de la fuerza) hasta lo más crítico (mecanismos efectivos de control y rendición de cuentas).

“‘Las iniciativas de Ley de Seguridad Interior no necesariamente resuelven la carencia de un marco legal que regule y limite la participación de las fuerzas armadas, sino que parecen expandir sus facultades en temas de seguridad pública, estado de excepción, protección civil y salubridad general. (…) Los conceptos para describir afectaciones y amenazas a la seguridad interior son ambiguos, lo que podría dar lugar a un amplio margen de discrecionalidad. Finalmente, aunque las iniciativas sí incluyen algunos mecanismos de control y supervisión, no siempre apuntalan la cultura de rendición de cuentas propia de un orden democrático constitucional’”, señala el estudio.

“En este sentido, concluye: ‘Al igual que en 2006, México vuelve a atravesar por la disyuntiva de mejorar su sistema de justicia o incrementar las facultades de las autoridades militares en el país. (…) La segunda opción (...) significa dar sustento legal a acciones que, de facto, ya suceden todos los días (...). Esta es una medida considerablemente más sencilla de implementar, dado que (...) sólo requiere de la aprobación de una nueva ley (...). Pero esta opción mantendría los problemas que ahora nos aquejan: elevados niveles de violencia e impunidad; falta de capacidades por parte de policías y autoridades civiles; poca o nula información para la toma de decisiones; ocurrencia de violaciones graves a derechos humanos, etcétera.

“‘Mejorar el sistema de justicia de forma integral llevará tiempo, pero es la opción con el mayor potencial para aminorar la impunidad, disminuir los delitos más violentos, reducir la frecuencia y la gravedad de las violaciones a los derechos humanos, e incluso ayudar a resolver conflictos sociales agudos’”, indica. Mientras PAN y PRD denuncian debates ‘a modo’ para favorecer la iniciativa priista, el grupo parlamentario del PRI en la Cámara baja promete aprobar la ley antes del 30 de abril”.
24 Febrero 2017 03:00:00
Moreira en su laberinto
A Donald Trump no le interesa la política ni desea aprenderla para no “contaminarse”. Su discurso, antes de ocupar la Casa Blanca y ahora como Presidente, es una demostración palmaria. Un Gabinete de plutócratas refuerza esa abominación. Los vicios del narciso son otros. Para él, como para la mayoría de los estadunidenses, todos los políticos son corruptos. No yerra. Lo mismo se piensa en México, España, Brasil, Francia, Guatemala y todo el mundo. Trump vituperó a Hillary Clinton (primera dama, senadora y secretaria de Estado) por corrupta. Su inquina por Barack Obama, por socialista y por su color, es igualmente proverbial.

Una de las principales fuentes de poder del líder de la potencia es la información. Con ese arsenal presiona, disuade o persuade a jefes de Estado y de Gobierno, a sátrapas y a dictadorzuelos. Por deleznables que sean o parezcan, los políticos cargan sobre sus hombros responsabilidades monumentales, de las cuales depende el desarrollo de sus países. Deben poseer, además de preparación, cultura y estabilidad emocional, cualidades para tomar decisiones en un mar de intereses plagado de tiburones. Guste o no, son imprescindibles. En ambientes viciados y canallas como los actuales, es indispensable que la ciudadanía se involucre en la política para cambiarla y convertirla de nuevo en instrumento de servicio y no de aprovechamiento personal.

“La demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con palabras mayores”. La sentencia, de Abraham Lincoln, aplica igual a millonarios ignorantes como Trump, que a políticos pedestres convertidos hoy en nuevos ricos. El mayor demagogo de Coahuila ha sido Humberto Moreira, un mitómano incurable, a quien Enrique Martínez puso el poder en bandeja de plata. Esa circunstancia convierte al exgobernador de la deuda casi cero en corresponsable del desastre.

Además del muro y de sus políticas contra la emigración y el libre comercio, que el presidente de facto Luis Videgaray responde con bravatas en privado y sumisión en Estados Unidos, Trump tiene otra carta, una de sus preferidas, para presionar a Peña Nieto: la corrupción. Sabe que en México los políticos son corruptos hasta la médula y odia a los partidos, en particular al PRI. No de balde, la PGR atrajo las investigaciones contra el Gobierno de Humberto Moreira y funcionarios de primer nivel –la mayoría de los cuales lo son también en la Administración de su hermano Rubén– por los delitos de peculado, desvío de fondos públicos y enriquecimiento inexplicable, derivados de la megadeuda por más de 36 mil millones de pesos.

Como gobernador, legislador, magistrado y líder del PRI que aún supone ser, Moreira se absolvió a sí mismo de todos los cargos y de las acusaciones que lo vinculan con el cartel de Los Zetas. Incluso su estancia en la prisión española de Soto del Real, donde en enero de 2016 pasó una semana, la presume como una experiencia para confirmar su “liderazgo”. La justicia de Estados Unidos lo ve de otra manera. En San Antonio, Texas, ayer fue subastada en 515 mil dólares (más de 10 millones de pesos) la residencia incautada a Herminia Martínez de la Fuente, suegra de HMV, como parte de una investigación contra el exgobernador. Mientras tanto, el tictac electoral de Coahuila presiona al PRI y a sus candidatos. ¿Moreira tirará demanda contra el Gobierno de Trump?
22 Febrero 2017 03:00:00
El PRI está acabado
Una sola vez he estado en Toluca y juré jamás volver. Conocí poco la ciudad, pero me pareció fea, un rancho grande. Los héroes de allá no son Hidalgo, Juárez, Madero o Carranza; mucho menos Villa o Zapata. Las calzadas y bulevares tienen nombres de próceres locales: Carlos Hank González, Alfredo del Mazo, Emilio Chuayffet, Arturo Montiel. No vi ninguna llamada Enrique Peña, su héroe moderno, pero con toda seguridad debe haberla o pronto la inaugurará el oficioso gobernador Eruviel Ávila, como lo son también la mayoría de sus colegas. Máxime ahora que el Presidente, por lo visto, afronta una severa crisis emocional.

El matrimonio que nos recibió a mi esposa y a mí en la capital de Estado de México, recién había comprado a crédito una camioneta nueva para su negocio. A los pocos días le fue robada a plena luz del sol. Presentó denuncia ante el Ministerio Público, y lo primero que le exigieron fue una cuota para iniciar las investigaciones; cada vez que preguntaba le pedían más dinero, hasta que desistió. Para obtener copia de la denuncia y poder exigir el pago del seguro, un nuevo calvario. Allá se toman muy en serio la máxima hankista de que un político pobre es un pobre político. Por eso las casas blancas y las de Malinalco.

Cuando acompañé a mis anfitriones a una clínica del Seguro Social, paré mi auto en un cajón donde era permitido hacerlo hasta las ocho de la mañana. Salí a las 7:30 y lo primero que vi fue una boleta de infracción en el parabrisas. La agente se encogió de hombros y me dijo: “Es la costumbre aquí”. A los pocos meses, el presidente Peña declaró que la corrupción es un problema cultural. Lo único bueno de mi visita a Toluca, además del placer de compartir algunos días con personas queridas, fue un hotel, próximo a Valle de Bravo, apartado del mundanal ajetreo. Los cuartos son cabañas flotantes, de madera, rodeadas de bosque y envueltas en silencio.

Peña Nieto, originario de Atlacomulco, nació, creció y medio se desarrolló en Toluca. Pero sus modelos no fueron, con toda seguridad, gobernadores de la talla de Isidro Fabela (fundador del primer Grupo Atlacomulco, el bueno; carrancista, secretario de Relaciones Exteriores del Varón de Cuatro Ciénegas, no el remedo que es hoy Luis Videgaray, a quien dedicó el libro Carranza, su Obra y Ejemplo, y juez de la Corte Penal Internacional en La Haya) o Gustavo Baz Prada, revolucionario, secretario de Salud con Ávila Camacho y exrector de la UNAM. No, sus ejemplos –y lo vemos ahora en la Presidencia– son Hank y Arturo Montiel.

Para continuar la tradición nepotista y de negocios, Peña impuso como candidato del PRI a gobernador de Estado de México a su primo Alfredo del Mazo, cuyo padre, del mismo nombre, ocupó el cargo entre mediados y finales de los 80 del siglo pasado. En 1988 quiso ser candidato a la Presidencia, pero De la Madrid prefirió a Salinas de Gortari. Del Mazo es, justamente, quien criticó al Gobierno de su sobrino en una charla con el exvocero presidencial David López.

Es altamente probable que el PRI pierda, además de Coahuila, el estado natal del Presidente. La candidata más solvente es la panista Josefina Vázquez Mota, sin restarle méritos ni posibilidades a Delfina Gómez, exalcaldesa de Texcoco, de Morena. Nada más justo para un estado donde los feminicidios son una plaga, que una mujer lo gobierne en los próximos seis años. El PRI está acabado. Se lo acabaron Peña Nieto y gobernadores como Montiel, Moreira, Herrera y los Duarte. Todos merecían la abundancia, y la tomaron.
21 Febrero 2017 04:00:00
Juniorismo devaluado
Recorrió el estado. Se reunió con grupos políticos y económicos. Se acercó a los medios de comunicación (radio, prensa y televisión) para proclamar: “Quiero ser gobernador, no candidato”. Juró que su intención no era hallar trabajo u obtener alguna sinecura, pues, como empresario exitoso, no lo necesitaba. Para ganar credibilidad, criticó al gobernador Rubén Moreira por autoritario y excluyente, pero se cuidó de no tocar a su predecesor y hermano Humberto, acaso por ser su consejero (¿o titiritero?). Incluso amagó con renunciar a su militancia y postularse por otro partido si el PRI se mantenía en sus 13 y no garantizaba “piso parejo” para todos.

Román Alberto Cepeda, dijo cosas como esta: “Hoy por hoy, existe una especie de ceguera parcial en la que sólo algunos tienen el poder de decisión de seguir creciendo –en los últimos 6 años– y a otros nos quieren mandar al ostracismo político. Renuncié como delegado de Sagarpa para ser gobernador. No busco chamba, soy un hombre de proyectos”. También impugnó a Miguel Riquelme, sin mencionarlo por su nombre: “Lo importante no es haber salido primero y tener el aparato volcado en una sola figura, sino ser conocido, tener aceptación y que tus pasivos no sean mayores que tus activos. La candidatura aún no está resuelta y ahora tenemos un presidente del PRI en Los Pinos. Esa es la diferencia”. (El Cuarto Jinete, Capitolio, Zócalo Saltillo 6.06.16)

Después de tanta alharaca, Cepeda, quien no buscaba chamba menor a la de Rubén Moreira, fue conformado por el PRI con una candidatura a diputado por el X distrito de Torreón. Así, sin más ni más. Sin explicar, no a los medios de comunicación, ante los cuales sacó el pecho, sino a sus hipotéticos simpatizantes, tan drástico descenso en su autoestima y en sus aspiraciones políticas. El nieto del exgobernador Román Cepeda Flores, simplemente no dio la talla. Su medida es una curul.

Cepeda debutó electoralmente en 2005, también como aspirante a diputado local por el distrito VIII de Torreón. Perdió frente al panista Jesús Manuel Pérez Valenzuela. En el mismo proceso, los moreiristas Jesús Sotomayor, Demetrio Zúñiga y Miguel de los Santos fueron derrotados por Luis Gurza, José Maynes (ahora bajo la nómina del PRI) y Luis Alberto Mendoza (PAN) en los distritos IX, X y XI. El único candidato del PRI a diputado que ganó, por un margen de 600 votos, fue Miguel Riquelme; en su caso, al panista Jacinto Pacheco. Eduardo Olmos perdió la alcaldía con José Ángel Pérez. Este año, el escenario pinta igual o peor para el PRI.

Román Alberto accedió al primer Congreso de Humberto Moreira por la vía plurinominal, donde tuvo un desempeño anodino. En las elecciones del 4 de junio merece volver a perder, pero quizá el PRI lo proteja de nuevo con un asiento de representación proporcional. El problema de los políticos laguneros es que no se respetan. Esa es la razón por la cual ninguno ha vuelto a destacar en los planos local y nacional. La postulación del exsecretario de Desarrollo Rural aleja la posibilidad de que su hermano Carlos –exalcalde de Torreón– regrese a la arena política, al menos por el PRI. Ahora como candidato, quizá Román Alberto respete las señales de tráfico, no utilice retornos exclusivos para ambulancias y no ponga en riesgo la integridad de otras personas como lo hizo el pasado 3 de febrero frente al Hospital La Concepción.
20 Febrero 2017 03:00:00
Gabinete de crisis
Ahora que las circunstancias reclaman liderazgo político y visión de Estado, el país tiene el Gobierno más débil, vacilante y cuestionado dentro y fuera de sus fronteras. Acosado por su homólogo estadunidense, Donald Trump, cuyas armas de negociación son la amenaza, la mentira y la injuria, el presidente Peña pide unidad y la sociedad responde con marchas contra la corrupción, la impunidad, el gasolinazo y la inseguridad. Los mexicanos aman a su país y están juntos en lo fundamental, pero la falta de identificación con los poderes públicos crea barreras contra la retórica insuflada y patriotera.

El Presidente no entiende el nuevo momento mexicano. Si el de las reformas fue festivo y lo llevó prematuramente a las portadas de revistas y medios de comunicación internacionales, para después ser objeto de escarnio, el actual –el de Trump– lo encerró en Los Pinos y lo echó en manos de su alter ego Luis Videgaray. ¿No bastó el daño que causó al país en la Secretaría de Hacienda? Si Trump representaba una amenaza cuando no tenía información privilegiada, ahora que la posee puede ser letal y no dudará –como ya hemos visto– en utilizarla para acobardar y destruir a quien se lo permita.

México, por suerte, no ha caído en el patrioterismo, señal inequívoca de madurez cívica. Protesta contra el muro por ser un agravio contra la buena vecindad y un atropello a la libertad y a la dignidad. Pero sobre todo, por la forma como trata de imponerse: por la fuerza. Las críticas a Trump por racista, mitómano y barbaján no lo perturban; al contrario, son combustible, inflaman su ego. Si algo se le puede reconocer al magnate es su congruencia dentro de la incongruencia. Si como candidato era una pesadilla, en el Despacho Oval despertó el ogro. Mientras más pronto admitan su error y lo corrijan, los estadunidenses lo padecerán menos, y con ellos el mundo.

Pero mientras el nuevo tirano trata de imponer su agenda lanzando bumerán a diestro y siniestro, Peña recibe los golpes de las mismas armas por incumplir la suya. El problema de los mexicanos no es con Estados Unidos, sino con su Presidente; y el de Trump, en el fondo, no es con México, sino con su gobierno, por permitir la corrupción, el narcotráfico y descuidar la frontera por donde se cuelan a su país las peores lacras, según la visión distorsionada del troll de Twitter.

Peña clama unidad en el desierto. Su voz es escuchada, pero igualmente se le ignora, pues carece de autoridad moral. Trump tampoco la tiene, es cierto, sin embargo existe una salvedad: el Presidente de Estados Unidos puede ser odiado, pero tiene fuerza y poder. Peña, en cambio, es cada vez más débil y repudiado por la mayoría. La institución presidencial atraviesa también por una crisis profunda y urge repararla o de lo contrario vendrán males mayores. En México tenemos un Presidente para la foto, no un jefe de Estado a la altura de la circunstancia, como en su tiempo lo fueron Juárez, Carranza, paisano nuestro, y Cárdenas.

La situación de emergencia del país la agrava un gobierno pusilánime, desconectado de la realidad y corto de miras. El presidente Peña tiene la última oportunidad de trascender. Sólo podrá lograrlo si encarcela a una docena de corruptos. No necesita buscarlos. Puede empezar por los todavía intocables de la lista de Forbes de 2013, en la cual Humberto Moreira aparece en séptimo lugar. Otro paso debe ser reestructurar el gabinete y nombrar uno de crisis, donde primen la experiencia, el patriotismo, no los amigos ni los intereses.
18 Febrero 2017 04:00:00
Clase política, intocable
El principal problema de México no es Donald Trump, sino la corrupción, y de ahí se derivan todos los demás. Guatemala, El Salvador, Honduras y Perú han puesto tras las rejas a los expresidentes Otto Molina, Elías Antonio Saca, Rafael Callejas y Alberto Fujimori, respectivamente. Ahora mismo son investigados los brasileños Luis Inácio Lula y Dilma Rousseff, así como la argentina Cristina Kirchner. En nuestro país, no sólo los presidentes y expresidentes son intocables, también los gobernadores y la clase política en general. El tema lo aborda Gerardo Moyano en el número 555 del bisemanario Espacio 4:

“Mientras Enrique Peña Nieto intenta obtener réditos de la oleada de orgullo nacional que han desatado las agresivas políticas del presidente estadunidense Donald Trump, el país cae 28 lugares en el índice mundial de corrupción de Transparencia Internacional (TI) y alcanza los 64 millones de pobres. En este sentido, dos organizaciones que luchan contra la corrupción y la pobreza han advertido que las amenazas principales que enfrenta México no vienen desde Estados Unidos, sino desde el interior del país.

“‘Por razones muy legítimas y muy obvias, los mexicanos estamos muy preocupados por Donald Trump, pero debería ser nuestra prioridad número dos (...) La corrupción es el mayor problema que tenemos’, dijo Juan Pardinas, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), el 30 de enero, en el marco de la conformación del Comité de Participación Ciudadana que conformará el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

“Días antes, el 25 de enero, Transparencia Mexicana presentaba el Índice de Percepción de la Corrupción 2016, elaborado por TI, en el que México cayó al puesto 123 de 167 países y se ubicó como el país más corrupto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Por su parte, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP), un grupo de 60 organizaciones que busca instalar el combate a la pobreza en el centro de la agenda nacional, advirtió que la ‘unidad’ a la que apela el Gobierno federal no será suficiente para combatir las políticas de Trump, pues ‘el muro que más divide al país es la desigualdad’.

“En este sentido, destacó que en México existen 64 millones de habitantes pobres, mientras 12 millones concentran la mitad del ingreso y el resto vive al día. ‘La pobreza es hoy la misma que hace 25 años: 53% de la población (…) Nuestra economía hoy es mucho más potente, grande y dinámica que hace 25 años, pero los mexicanos trabajamos más y producimos más, pero la mayoría recibe menos’, señaló la organización al presentar la iniciativa Cohesión Social, el País que Queremos, la cual busca reorientar el llamado a la unidad nacional.

“Su objetivo es diseñar ‘cambios institucionales’ y buscar ‘nuevas soluciones’ para combatir la pobreza, sin repetir ‘las mismas recetas que ya demostraron nula efectividad’. Entre las propuestas, destacan: establecer un padrón único y transparente de beneficiarios de los más de 6 mil programas en la materia, crear una contraloría social sobre los servicios de salud, impulsar la recuperación gradual del salario mínimo y activar el mercado interno (sobre todo ante la renegociación del TLC).

“Esto, ‘para construir una sociedad donde las oportunidades de ingreso, empleo, educación y salud sean para todos y no haya privilegios para unos cuantos ni corrupción que desvíe sus propósitos’. Los ciudadanos están tomando cartas en el asunto. ¿Qué hará el Gobierno?”.
17 Febrero 2017 04:00:00
Universidad bajo asedio
Jaques Benigne Bossuet (1627-1704), obispo e intelectual francés, decía que “La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir”. El aforismo explica por qué la sucesión estatal inició 3 años antes y sin embargo aún no hay nada para nadie. Las fuerzas que impulsan la primera alternancia son mayoritarias, pues no sólo representan a partidos, sino también a agentes y sectores sociales y políticos cada vez más amplios; incluso los hay dentro del mismo Gobierno. La Universidad Autónoma de Coahuila forma parte del equilibrio, presente y futuro. Por ese motivo, la rebelión estudiantil en la Facultad de Jurisprudencia se sofocó de inmediato.

Luis Efrén Ríos, el director defenestrado, se despidió el miércoles del Consejo Directivo de la institución. Su posible reemplazo, mientras se celebran elecciones, es José Ángel Rodríguez. Su padre, del mismo nombre, fue directivo del grupo de televisión y de radio RCG, y desde hace varios años maneja empresas del mismo ramo. Su hermano Diego es secretario particular de David Aguillón, el polémico y omnímodo exlíder del PRI y actual presidente de la Fundación Colosio. El candidato oficial para la dirección de Jurisprudencia es Alfonso Yáñez Arreola, secretario particular del gobernador Rubén Moreira.

Para lograr su objetivo, Yáñez tiene que vencer dos obstáculos: 1. El estatuto universitario que establece como condición, para ocupar una posición de autoridad, no ocupar “desde un año antes, al día de la elección, un cargo de poderes de decisión o representación en: I Los gobiernos federal, estatal o municipal y sus organismos, empresas y dependencias. (…) (Artículo 25); y 2. A un alumnado inconforme por la manera como se ha manejado la facultad en los últimos años. El primero lo puede salvar, aun en contra de la norma, pero el segundo, no.

En columnas anteriores advertí que la salida de Luis Efrén Ríos había sido contra la voluntad del gobernador Rubén Moreira, sin cuyo apoyo no habría llegado a la dirección ni gozado de plena libertad, incluso por encima del rector Blas Flores. Ahora tengo dudas sobre esa apreciación. Resultaba obvio que en los últimos meses de su gestión, lo que menos le convenía a Moreira era un conflicto en la UAdeC de mayores proporciones, máxime a unos meses de las elecciones del 4 de junio.

La cuestión es hasta qué punto el gobernador estaba satisfecho con el desempeño de Ríos, quien no sólo puso énfasis en uno de los temas preferidos de Moreira –los derechos humanos–, otro de los motivos de la rebelión, y en las relaciones de Jurisprudencia con universidades de España, sino que también las extendió a Italia, en otro plano. El hecho de que dos figuras cercanas al poder –Rodríguez y Yáñez– se proyecten para tomar el control de la facultad refleja cálculo político. Otra hipótesis es que Ríos haya caído de la gracia del gobernador por haber reactivado relaciones con figuras de la oposición, lo cual, con la sucesión a flor de piel, es anatema. Hoy todo el mundo espía a todo el mundo.

Para concluir: algo grande se cocina en la UAdeC en el marco de unas elecciones inéditas. La Universidad representa poder, presupuesto, transexenalidad. Y la enseñanza, por cierto, ¿dónde queda? ¿No es hora, ya, de respetar su autonomía y rescatarla de facciones políticas para que vuelva a su origen?
15 Febrero 2017 04:00:00
Riquelme:  ruptura forzosa
La presidencia imperial, cuyo modelo se enquistó en los estados, poseía poderes extraordinarios, pero no los compartía. Las sucesiones se resolvían sólo en Los Pinos. Agotada la figura del “tapado”, Miguel de la Madrid recurrió a la pasarela. Otra farsa. Los aspirantes desfilaban para legitimar… el dedazo. En reciprocidad, el monarca esperaba lealtad de su delfín e influencia en su Gobierno. Sin embargo, tan pronto como el nuevo monarca ocupaba la silla del águila (símbolo de la dictadura perfecta), imponía sus propias reglas y rompía con su predecesor. Cuando López Portillo sucedió a Echeverría, unos reporteros interrogaron a Díaz Ordaz sobre la situación del país. “Veo dos presidentes”, replicó. Al poco tiempo, Echeverría volaba a las islas Fiji –al otro lado del mundo– como embajador.

El choque más fuerte ocurrió en 1995. Ernesto Zedillo tuvo el valor de tocar a la familia real y al soberano anterior. En los primeros meses de su mandato, encarceló a Raúl Salinas por delitos de corrupción y el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, su excuñado. Carlos Salinas respondió con una ridícula huelga de hambre –no duró ni un día– y finalmente se autoexilió en Cuba e Irlanda. Zedillo ha sido uno de los mejores presidentes de México; de los pocos que no avergüenzan. Tampoco usó el poder para enriquecerse.

Antes de la alternancia presidencial, las sucesiones estatales también se decidían en Los Pinos. Por lo general, en contra de la preferencia del Mandatario local por alguno de los aspirantes. El presidente mantenía así el control de los estados, evitaba cacicazgos y anulaba competencias. Por ese motivo, la relación entre gobernador y exgobernador de Coahuila fue siempre nula o tirante. Las cosas cambiaron en 2011. Humberto Moreira dejó como sucesor a su hermano Rubén –situación inédita en 82 años de dominio priista–, lo cual no impidió que entre ellos también surgieran discrepancias. ¿Reales o ficticias para entretener a las galerías?

La pregunta es: si Miguel Riquelme sucede a Rubén Moreira, ¿cómo lidiará con quien lo convirtió en candidato único y con su equipo? (El registro de Jesús Berino Granados es una parodia.) Las mayores críticas contra el lagunero son por su dependencia del clan –se le considera una extensión del moreirato–, más que por su desempeño como alcalde de Torreón. Sin embargo, por esa relación es ahora candidato al Gobierno del Estado.

Los principales logros de la administración de Riquelme son en seguridad, abasto de agua, recuperación de espacios urbanos y obras como la línea verde y el Parque Cultural y Deportivo Jabonera La Unión. En cambio, la modernización del alumbrado público y el teleférico son severamente cuestionados. El primero por su costo, eficiencia e impacto (deuda) en las finanzas municipales, y el segundo por su utilidad frente a demandas de servicios públicos y el deterioro del pavimento en toda la ciudad.

¿Qué tanto dependerá Riquelme de Rubén Moreira, en caso de ganar las elecciones? Si el tema se extrapola a su relación con Eduardo Olmos, a quien sucedió en la Alcaldía, puede anticiparse un distanciamiento con el moreirato después del 4 de junio. ¿O antes? La exigencia política y social consiste en suprimir las estructuras montadas hace 12 años. Si Riquelme triunfa en las elecciones más competidas de la historia, por los vientos de alternancia que soplan en el estado, él debe ser quien gobierne. El ciclo del tándem de Humberto y Rubén, ya concluyó. Coahuila no aguanta seis años más de lo mismo.
14 Febrero 2017 04:00:00
La moral y sus frutos
Tiene razón: no se apellida Moreira, pero en su nombre lleva la “M” del clan, como también de Martínez, Montemayor y Mendoza. En cambio, acierta cuando advierte, refiriéndose a sí mismo en tercera persona: “Miguel Riquelme no se inventó en los últimos dos sexenios, Miguel Riquelme trabaja en el Gobierno, inicia su carrera política desde el sexenio de Rogelio Montemayor, con distintos cargos, soy un servidor público de carrera”, declaró a la periodista María Elena Sánchez (El Norte 19.1.17.) antes de registrarse como precandidato del PRI al Gobierno de Coahuila. El otro aspirante, Jesús Berino Granados, actúa de comparsa, pues le permite realizar proselitismo antes de ser ungido el próximo domingo 26.

En los gobiernos de Montemayor y Enrique Martínez, Riquelme se desempeñó como jefe de Espectáculos y Alcoholes de la Recaudación de Rentas de Torreón, recaudador interino en Matamoros y director de Control Vehicular. Montemayor lo despidió por apoyar a Martínez y no a su candidato, Jesús María Ramón. Una vez resuelta la sucesión por Martínez, el PRI postuló Riquelme –entonces operador electoral de Raúl Sifuentes– para diputado local por Torreón. Perdió frente el panista Jesús Flores Morfín.

Tras la renuncia de Sifuentes al PRI, Riquelme y otros integrantes de ese grupo (Eduardo Olmos, Lauro Villarreal, Noé Garza, Jorge Luis Morán…) fueron atraídos por Humberto y Rubén Moreira. Es cierto, Riquelme no es una invención de los hermanos, pero de ellos recibió las mayores oportunidades: diputado local, subsecretario de Desarrollo Regional, diputado federal, secretario de Gobierno, secretario de Desarrollo Social, alcalde de Torreón y virtual candidato del PRI al Gobierno, el primero de origen y arraigo en La Laguna después de medio siglo. La mayoría de los anteriores surgió de Saltillo.

Hasta 2011, ningún gobernador había nombrado candidato. Primero, porque bajo la presidencia imperial la potestad correspondía sólo al jefe de Los Pinos. Segundo, porque, cuando pudo, Enrique Martínez perdió el control de la sucesión. Distraído en sus sueños presidenciales, Humberto Moreira le comió el mandado. No sólo eso: seis años después, su hermano Rubén fue declarado Moreira II. Frente a la imposibilidad de una nueva sucesión fraterna, Rubén perfiló desde el principio de su gobierno a Miguel Riquelme. Por lo pronto, ya es candidato, pero sin poder quitarse el título de Moreira III.

El proceso resultó desgastante. Primero debía despejarse el tablero y cerrarle el paso a los otros aspirantes. La rotación de secretarios respondió a esa lógica. Ninguno creció, y quien se rebeló contra el proyecto lagunero fue defenestrado (p. ej. Noé Garza Flores). El mismo criterio se aplicó a los diputados y senadores. En Torreón y otros municipios, las candidaturas recayeron en hombres y mujeres dóciles, sin representación ni liderazgo. Javier Guerrero, Jericó Abramo e Hilda Flores fueron alejados de Coahuila y marginados del proceso, con la aquiescencia del líder del PRI, Enrique Ochoa.

Guerrero renunció y se postuló como candidato independiente. Los otros se abstuvieron de participar para no legitimar una consulta resuelta de antemano. Abramo, exalcalde de Saltillo, fue el único que acompañó a Riquelme a su registro. El reto del lagunero consiste en demostrar que moral (escrita con “M” de Miguel) no es un árbol que da moras y a últimas fechas mordieras.
13 Febrero 2017 04:00:00
La otra rebelión (II)
La renuncia de Luis Efrén Ríos a la dirección de Jurisprudencia de la UAdeC fue contra la voluntad del gobernador Rubén Moreira, igual que la de María Esther Monsiváis a la Secretaría de Infraestructura. Ambos desempeñaban funciones más allá de las formales, razón por la cual perdieron sus puestos, pero no línea directa con el Palacio de Gobierno. Ríos fue nombrado director de la Academia Interamericana de Derechos Humanos y Monsiváis funge como secretaria sin cartera en el PRI.

Las defenestraciones de Ríos y Monsiváis respondieron a diferentes motivos, pero ocurrieron en el mismo contexto de una sucesión estatal ya de por sí complicada. La permanencia de ambos implicaba no sólo conflictos para el gobierno y la UAdeC, sino también riesgos para las elecciones del 4 de junio. Rubén Moreira debió asimilar el golpe. En el caso de Monsiváis, para no atraer más reflectores por las empresas fantasma, cuya investigación aún sigue pendiente; y en el de Ríos, para evitar contagios y no someter a la Universidad a mayores tensiones políticas.

No debería ser así, pero la UAdeC todavía forma parte del tablero político del estado. La reelección de Blas Flores y la designación del exrector y diputado José María Fraustro como coordinador de la campaña del virtual candidato del PRI al Gobierno, Miguel Riquelme, forman parte del acomodo sucesorio. Ríos, al parecer, no era un mal director. Sin embargo, su cercanía con el poder (Rubén Moreira) y su distanciamiento de la base estudiantil más politizada de la Universidad, crearon vacíos y al final provocaron su caída.

Otro error de Ríos fue reproducir en Jurisprudencia el modelo cerrado y excluyente del Gobierno del Estado, donde la concentración de privilegios descontenta a la mayoría, genera resentimiento (¿de dónde, por ejemplo, salieron las facturas de las empresas fantasma, sino de la Secretaría Finanzas?) y alienta la disidencia. Ríos acumulaba ingresos por más de 130 mil pesos mensuales. Ganaba más que el Gobernador, cuyo sueldo oficial ronda los 90 mil pesos en el mismo periodo.

Ríos se durmió sobre sus laureles. Supuso que el ostensible apoyo del Gobernador y la estructura universitaria bastarían para superar cualquier tempestad y nombrar sucesor. La disidencia, de la cual forma parte Óscar Nájera –catedrático de Jurisprudencia y magistrado del Tribunal Superior de Justicia– y descendientes de antiguos caciques de la Facultad, aprovechó la situación y dio un golpe de timón. En esa circunstancia, el Gobernador tenía dos caminos: 1. Imponer su influencia en la UAdeC para sostener a su aliado; y 2. Conformarse, aceptar la derrota y ver esta vez los toros desde la barrera para evitar que el conflicto se extendiera a otras áreas de la Universidad.

El Gobierno y el PRI deben aprender la lección. Si el ejemplo de Jurisprudencia se extrapola a las votaciones para Gobernador, el futuro puede ser catastrófico para ellos. El apoyo de Rubén Moreira a Miguel Riquelme tiene cargas positivas y negativas. En el estado –igual que en la Facultad– existen condiciones para el cambio: malestar contra el grupo en el poder y sus excesos, disidencia creciente en sectores en apariencia controlados –priistas, burócratas, profesores…– y oposición de figuras históricas –políticas y empresariales– al proyecto sucesorio. Si Riquelme se confía, como lo hizo Luis Efrén, el resultado en las urnas será el mismo: la alternancia.
11 Febrero 2017 04:00:00
Oleada de alternancia
El escritor e historiador lagunero Carlos Castañón Cuadros ofrece en la nueva edición del bisemanario Espacio 4 su visión sobre la megamarcha ciudadana Contra la Corrupción y la Impunidad, celebrada hace unos días en La Laguna. Comparto una parte:

“¡Fuera Peña, fuera Peña, fuera Peña! Así gritaron fuerte y claro los ciudadanos en las calles de Torreón. La marcha del domingo 5 de febrero fue una marcha de la dignidad. Un grito de ya basta contra la corrupción y la impunidad. Como hace años no veíamos, los laguneros tomaron las calles. Hartos, protestaron de manera pacífica y ordenada.

“Desde meses atrás el ambiente está crispado y hay notable malestar de los ciudadanos no sólo en la región, también en el país. Como nunca antes, el Estado mexicano se ha vuelto por y para la corrupción. Ese mismo Estado protege y alienta la impunidad del presidente de la República, gobernadores y autoridades locales, sin distingo de colores partidistas. La historia ya la conocemos, y casi no hay semana, en que no sepamos del saqueo que hacen políticos y funcionarios por todos lados en el país. Por supuesto, en absoluta impunidad, sin que nada pase.

“La corrupción es el telón de fondo, y el gasolinazo dio pretexto a las clases medias para participar e involucrarse en la política. Dicho de otra manera, las condiciones para la alternancia están dadas. Viene un voto de castigo y una alta participación de sectores que tradicionalmente son apáticos a la política y a las elecciones. Nada más complaciente al poder, que la indiferencia. Por lo mismo, fue notable la convocatoria que organizó un amplio y plural frente ciudadano de organizaciones civiles.

“Mientras caminábamos por la avenida Juárez, fue vibrante ver cómo los ciudadanos cantaban el Himno Nacional, a la vez que portaban banderas de México y pancartas contra la cleptocracia que gobierna. Pocas veces vemos convocatorias que reúnen a miles de ciudadanos en la protesta. Más de 4 mil, según reportaron algunos medios. De manera libre, voluntaria, la marcha reflejó el valor de la unidad.

“A diferencia de hace varios años, cuando la violencia y la inseguridad replegaron a los ciudadanos a piedra y lodo, hoy vencieron el miedo, y sobre todo, la indiferencia. De esa manera, cada grano de arena suma. Se pide a gritos un cambio que venga de abajo hacia arriba. Eran las 10 de la mañana y llegaron docenas de ciudadanos. Al principio parecían pocos. Luego se sumaron cientos, y finalmente, se reunieron varios miles. Fue impresionante para lo que tradicionalmente ocurre en esta parte del norte. Sin duda, Torreón contrasta al resto de Coahuila.

“Una mañana cálida. La marcha transcurre rumbo a la Plaza Mayor, mientras se escuchan con fuerza las voces de la multitud: ‘Moreira, bandido, el pueblo está ofendido’. En el camino, también se oye: ‘A ti que estás mirando, también te están robando’. Hace 20 años, hablar de transparencia era una rareza, una mención entre académicos. Pero justo hace dos décadas, en 1995, un grupo de valerosas mujeres (Mujeres por Torreón) salió a protestar, cacerola en mano, para exigir transparencia al Gobierno municipal.

“Al poco tiempo catalizaron la caída del alcalde de triste memoria, Mariano López Mercado. Lo que vino luego fue la alternancia histórica. Dos décadas después se vuelven a juntar peligrosamente crisis económica con crisis política. Súmele a eso ausencia de liderazgo y credibilidad. Esa mezcla provocará una segunda oleada de alternancia en el país, incluyendo las elecciones locales en Coahuila para el próximo mes de junio”.
10 Febrero 2017 03:00:00
La otra rebelión
Cuando alguien cercano al poder es defenestrado súbitamente, como acaba de sucederle a Luis Efrén Ríos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC, lo primero que se piensa es que cayó de la gracia del jefe; en su caso, del gobernador Rubén Moreira. En los tenebrosos caminos de la política, hasta la propia sombra puede ser espía o agente doble. Máxime ahora, cuando la sucesión estatal entró en el túnel de la incertidumbre y nadie sabe quién saldrá como ganador el 4 de junio.

Ríos es un abogado prestigioso. En el sexenio de Enrique Martínez colaboró de cerca con Raúl Sifuentes, quien desde la Secretaría de Gobierno compitió –en desventaja– contra Humberto Moreira por la candidatura al Gobierno del Estado. El propio Ríos diseñó la estrategia para abrir el candado estatutario del PRI que impedía a Sifuentes ser postulado, por no tener un cargo de elección previo. El caso llegó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y se pudo haber ganado, pero el voto sospechoso del magistrado presidente Eloy Fuentes cambió el curso de la historia política y económica de Coahuila, por la impúdica gestión de Moreira.

A los agravios del sexenio pasado se han acumulado otros, cuyos efectos son cada vez más profundos. El enfado social está a flor de piel. En la megamarcha ciudadana Contra la Corrupción y la Impunidad del domingo pasado en Torreón, a la que acudieron alrededor de 4 mil personas, circuló un cartel con la leyenda: “¡Ya basta! Humberto Moreira debe estar en la cárcel por haber entregado Coahuila a Los Zetas. Cárcel a Moreira!”. El otro gran tema es la deuda por más de 36 mil millones de pesos, la cual, para el exgobernador, es inexistente.

La mayor parte de los cuadros de Sifuentes fueron absorbidos por los hermanos Moreira, sin oponer escrúpulos ni resistencia; a cambio recibieron pingües recompensas (alcaldías, secretarías, diputaciones, sinecuras, presupuesto, ¡vaya!). Luis Efrén Ríos adquirió influencia en el gobierno Rubén, quien lo enfiló a la dirección de Jurisprudencia y después le encomendó el diseño de una nueva Constitución, a un alto costo para el estado, la cual al final no prosperó (tampoco el plan de convertirlo en rector). Uno de los principales impugnadores del proyecto es el magistrado Óscar Nájera. No sólo por considerarla innecesaria, sino también por su instrumentación.

Como orador en la ceremonia del 5 de febrero del año pasado, Nájera fustigó frente a la sede del Poder Ejecutivo: “Hoy circulan entre corrillos académicos de poca monta, textos que pretenden abrogar –no derogar– la Constitución de 1918, heredera directa de la Constitución mexicana (…). En ese texto de marras, suprimen, cancelan, extirpan derechos y garantías fundantes del estado de derecho democrático y constitucional. Apelan a que las categorías políticas estén por encima de la ley; es decir, que estén por encima de la voluntad del pueblo”.

También descalificó a sus autores: “De estirpe mediocre, plagian textos extranjeros (…). Esos académicos, entre comillas, ignoran que un texto constitucional es el acuerdo político fundamental y fundante de todo pueblo que aspira a vivir en un marco de libertad, democracia, igualdad y justicia. (…) en vez de ello, piensan que una Constitución es producto de falsos iluminados, quienes, desde un cómodo cubículo (…) redactan entelequias y absurdas posiciones demagógicas”. (El lunes seguiré con el tema.)
08 Febrero 2017 03:00:00
La sonrisa de Guadiana
Recién iniciadas las campañas para gobernador en Tamaulipas, el año pasado, el candidato del PAN, Francisco García, retó a su rival del PRI, Baltazar Hinojosa, a visitar Texas para saber quién era el que tenía asuntos pendientes con el Tío Sam. El panista fue y regresó. El priista prefirió no correr riesgos. Hinojosa, exalcalde de Matamoros, ha sido investigado en México y Estados Unidos por presuntos vínculos con el cártel del Golfo (CDG). En 2102, un exintegrante de Los Zetas incriminó al exgobernador Manuel Cavazos con el CDG. Siete años antes, Cavazos había sido delegado del PRI en Coahuila, donde se relacionó con el entonces candidato Humberto Moreira.

Una nota de Proceso, fechada el 26 de enero de 2016, advierte que “García estuvo preso en 1986 en McAllen, Texas, por robo de armas (expediente 03645237) y fue socio de los hermanos Manuel, Fernando y Jorge Bribiesca Sahagún, con quienes hizo millonarios negocios y cuya relación no ha ocultado. (…) Como alcalde de Reynosa, García no fue ajeno a los escándalos de narcotráfico: el 3 de enero de 2005, por ejemplo, el cadáver de su jefe de escoltas, René Izaguirre, apareció en la autopista que va a Monterrey. Había desaparecido el 31 de diciembre de 2004. (…) Su muerte fue atribuida al cártel del Golfo, asentado en Tamaulipas”.

Los predecesores de García, quien ganó las elecciones por un margen de 16 puntos, son Tomás Yarrington (TY, tesorero de Cavazos) y Eugenio Hernández, recaudador de fondos para la campaña de TY. La línea de las drogas y la corrupción, intacta. Contra ambos existen órdenes de arresto de una corte federal de Estados Unidos por lavado de dinero, recibir sobornos de cárteles de la droga y otros delitos. En el caso de Yarrington, el PRI lo suspendió como militante en 2012, y la PGR ofrece ahora por él una recompensa de 15 millones de pesos.

Con esos antecedentes, el precandidato de Morena al Gobierno del Estado, Armando Guadiana, invitó al exgobernador Humberto Moreira (HM) al Super Bowl del domingo pasado en Houston. La fotografía sobre la inasistencia de HM la circuló profusamente el empresario en redes sociales, y algunos medios de comunicación locales y nacionales la retomaron. Sonriente y con el dedo índice en dirección al asiento vacío, Guadiana se anotó un nuevo triunfo en su litigio con Moreira, quien se ha absuelto a sí mismo de todo delito.

Guadiana contribuyó al despido de HM de la Presidencia del PRI por el escándalo de la megadeuda. Si el exgobernador piensa que está libre de culpa, el representante de López Obrador en el estado volvió a ponerlo en entredicho. La presión sobre HM aumentará en las próximas semanas, cuando Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, sea entregado a las autoridades de Estados Unidos, justamente en una corte de Texas, después de haber pasado casi un año en la misma prisión de Soto del Real donde Moreira estuvo detenido.

Uno de los temas en los cuales el Gobierno de Donald Trump acuciará más al de Peña Nieto –protector de HM– es el narcotráfico, por sus conexiones con el terrorismo y el riesgo que representa para la seguridad de su país. Conocida la fobia del presidente de Estados Unidos a los políticos corruptos, la extradición de Muñoz Luévano tendrá repercusiones políticas, electorales y judiciales en Coahuila y en el país. Por eso la sonrisa de Guadiana en el Super Bowl, y el mutis de Moreira.
07 Febrero 2017 03:50:00
El plan es la alternancia
Guillermo, vuelvo a preguntarle: ¿es usted el plan B de Rubén Moreira, según se propala incluso en el mismo PRI? ¿Se ha visto con el Gobernador? ¿Han platicado del tema? –Ellos esparcen el rumor para confundir. El único plan es la alternancia. Vamos a ganar, el cambio ya nadie lo detiene. Son muchos años de abusos y corrupción –la deuda la denuncié antes que nadie–, el estado ya no aguanta más. El que la hizo, la va a pagar. Echaremos a los Moreira con votos, habrá justicia y Coahuila volverá a creer en sus autoridades –responde Guillermo Anaya en una charla previa a su postulación como precandidato a gobernador.

Anaya emergió políticamente en 1996, en medio de un movimiento cívico que provocó la renuncia del alcalde de Torreón Mariano López. El PAN ganó ese año nueve municipios, entre ellos los más industrializados (Saltillo, Torreón, Monclova, Ramos Ariz-pe y Frontera) y casi la mitad del Congreso. Anaya derrotó a Alfonso Martínez y obtuvo una curul. Fue la peor elección intermedia para el PRI bajo el gobierno de Rogelio Montemayor. En el mismo proceso, Torreón vivió su primera alternancia, con Jorge Zermeño, y Saltillo la segunda, con Manuel López Villarreal (su hermano, Isidro, actual alcalde capitalino, contendió por la candidatura al Gobierno).

Anaya y Javier Guerrero (expriista y candidato independiente) son los aspirantes a suceder a Rubén Moreira que más elecciones han ganado. Guerrero fue alcalde de San Pedro y cuatro veces diputado federal (actualmente es plurinominal). Anaya, además de diputado local, derrotó a Laura Reyes, Carlos Román Cepeda y Jesús María Ramón para convertirse en alcalde de Torreón, diputado federal y senador, respectivamente. En la anterior legislatura ocupó un escaño de representación proporcional.

Como sucedió en el PRI con Miguel Riquelme, la candidatura de Anaya tampoco satisfizo por entero; ni al PAN ni a la sociedad. Saltillo pugnó siempre por uno de los suyos: Isidro López, Jericó Abramo, Hilda Flores, Enrique Martínez hijo o José María Fraustro. Riquelme y Anaya tienen ese handicap.

El 18 de enero, la Comisión Permanente Nacional del PAN revalidó por unanimidad la postulación de Anaya. Los resultados de las valoraciones (entrevistas con líderes, grupos de enfoque, análisis de redes sociales y sondeo a la militancia) “muestran de manera contundente que, en estos momentos, Guillermo Anaya Llamas es el aspirante más competitivo para ganar la elección de gobernador de Coahuila, estado que tiene la oportunidad histórica de lograr un cambio después de los desastrosos gobiernos de los priistas Humberto y Rubén Moreira”.

Los senadores que el año pasado lograron la primera alternancia en Aguascalientes, Durango y Tamaulipas, animaron a Luis Fernando Salazar a participar en las elecciones del 4 de junio para ser gobernador y liquidar el moreirato. Por su parte, Anaya confirmó que tras un primer intento fallido, como el suyo en 2011, es posible ganar la próxima elección. Martín Orozco, José Rosas Aispuro y Javier Corral lo hicieron en Aguascalientes, Durango y Chihuahua, y Miguel Ángel Yunes en Veracruz.

Anaya, sin cargo público en la actualidad, tiene dos campañas estatales, una para senador (2006) y la segunda para gobernador (2011). Los seis últimos años los dedicó a recorrer el estado. El 24 de enero registró su precandidatura en el comité estatal del PAN. También lo hizo Roberto López García, sólo para cubrir las apariencias y permitir que Anaya realice actividades previas a su postulación. Igual que en el PRI.
06 Febrero 2017 03:50:00
Anaya: mitos y verdades
Se ha dicho que es el plan B de Rubén Moreira –incluso entre algunos liderazgos del PRI y el PAN persiste la sospecha– para cubrirle las espaldas a él y a su hermano Humberto, autor de la megadeuda por 60 mil millones de pesos después de intereses; que su candidatura la negoció su compadre Felipe Calderón, de quien está distanciado, con Ricardo Anaya; y que el Gobernador de Puebla y aspirante presidencial, Rafael Moreno, empujó su postulación de acuerdo con los Moreira (según esta especie, Humberto habría pagado la campaña de Moreno en 2010, con recursos de Coahuila, por instrucciones de Elba Esther Gordillo, presidenta del SNTE).

Otras cosas se hablan de Guillermo Anaya, sobre todo en tiempos electorales, al grado de utilizar, bajunamente, una tragedia familiar para denostarlo. En 2007, el gobernador Humberto Moreira lo acusó de tener vínculos con la delincuencia organizada, sólo porque su hermana, Elsa María, estuvo casada con Adolfo Villarreal. Sergio Villarreal, “El Grande”, hermano de Adolfo, fue policía federal y perteneció a los cárteles de Juárez, del Golfo, de los Zetas, de Sinaloa y de los Beltrán Leyva. La Marina lo detuvo en 2010; dos años después, el Gobierno de Calderón lo extraditó a Estados Unidos, donde se acogió al programa de testigos protegidos. Anaya demandó a un columnista de la revista Proceso por relacionarlo con actividades de su excuñado. Las imputaciones resultaron falsas. Ganó el juicio.

Otros señalamientos contra el ahora candidato al Gobierno del Estado, por la coalición PAN, UDC, Primero Coahuila y Encuentro Social, fueron sobre su presunta participación –y la del senador Luis Fernando Salazar– en la compra y venta de carbón, junto con Guillermo Padrés. Desde noviembre pasado, el exgobernador de Sonora está preso por delincuencia organizada y lavado de dinero.

Mucho se ha dicho de este político nacido en pleno mayo francés (1968), cuando estudiantes y obreros colmaron las calles de París y otras ciudades para protestar contra el orden establecido, la crisis económica, los partidos y la represión policial. El presidente De Gaulle adelantó las elecciones, pero dimitió al año siguiente. El movimiento se extendió a México, España, Estados Unidos y otros países. Medio siglo después, México vive una nueva insurgencia, provocada por el gasolinazo de Peña Nieto, la corrupción, la impunidad y la crisis económica.

En fin, Anaya ya es candidato al Gobierno por segunda ocasión. La consulta interna en el PAN, como en el PRI, es pura simulación. En 2011 compitió contra Rubén Moreira. El método de selección panista parecía marchar sobre ruedas, pero en el último tramo derrapó por la impugnación de Luis Fernando Salazar: “El presidente del PAN, Ricardo Anaya, traicionó mi confianza porque me invitó y acudí de buena fe a lo que sería un proceso innovador… (pero) resultó un fiasco”, denunció.

Anaya defendió el método: “Hubo entrevistas con liderazgos empresariales, sociales, un impacto de redes sociales, una encuesta ante la militancia y se le preguntó a la gente a quién prefería como candidato del PAN”. También hizo la puente de plata a Salazar: “Luis Fernando es parte de este proyecto (…), las desavenencias (…) quedarán atrás. (…) lo veo caminando conmigo para ‘sacar a los Moreira de Coahuila”, declaró a Mayolo López (Reforma 18.116.)

La división en el PAN amenazaba la alternancia. El riesgo lo conjuró el propio Salazar el 23 de enero, al sumarse a Anaya.
04 Febrero 2017 03:00:00
La tormenta que viene
La política aislacionista de Trump afectará a Coahuila en el sector automotriz, pero también políticamente. La inminente extradición de Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, de España a Estados Unidos, le dará a su iracundo Presidente nuevas armas para atacar al país en dos temas que hasta ahora se ha reservado: narcotráfico y corrupción. En el nuevo número del bisemanario Espacio 4, Gerardo Moyano advierte sobre el tema: “Cada vez más indicios ubican a Roberto Casimiro González Treviño, propietario de la televisora RCG, en el centro de una red de funcionarios y empresarios coahuilenses que lavaron dinero en Estados Unidos proveniente de negocios ilícitos (venta de drogas en ambos lados de la frontera y de gasolina robada en México, entre otros) y del saqueo de las arcas de Coahuila, en el sexenio de Humberto Moreira.

“Así lo señalan testigos interrogados por autoridades estadunidenses y mexicanas en el marco de investigaciones que han derivado en detenciones en ambos países. Entre ellas, la de su hermano Rolando González Treviño (RGT), dueño de medios de comunicación en Monclova, quien en 2015 se declaró culpable en Texas de haber lavado dinero ‘robado’ del Gobierno de Coahuila.

“La declaración de culpabilidad de RGT, libre bajo fianza en Estados Unidos, confirma datos aportados por Javier Villarreal Hernández, extesorero de Humberto Moreira, a quien también se declaró culpable de lavado de dinero en el vecino país, en 2014. El expediente arroja luz sobre los co-conspiradores de la red de blanqueo de dinero ‘robado del Gobierno de Coahuila’ que investigan las autoridades estadunidenses.

“‘Ya en enero o febrero de 2006, CC1 (a quien se identifica como gobernador del estado ese año y exalcalde de Saltillo, es decir, Humberto Moreira) comenzó a dirigir el pago de dinero de la Tesorería del Estado de Coahuila a CC3, el hermano del demandado (Rolando González) y otros. CC3 es un rico empresario y propietario de muchas entidades de medios en el estado de Coahuila, que incluyen emisoras de radio, canales de televisión, medios de comunicación por cable y firmas de anuncios al aire libre. CC3 fue instrumental para que CC1 ganara la Gubernatura de Coahuila’, señala el documento de la Corte de Texas, en manos de este catorcenario. La descripción de CC3 apunta hacia el dueño de RCG, la televisora conocida por los coahuilenses como ‘Moreira Channel’, por su abierto favoritismo a Humberto Moreira en las elecciones estatales de 2005 (confirmado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, TEPJF) y los jugosos contratos firmados con el Gobierno estatal en los dos últimos sexenios.

“Roberto Casimiro González también fue señalado por un testigo de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de haber ayudado a Juan Manuel Muñoz Luévano, ‘El Mono’ o ‘El Inge’, a lavar dinero de Los Zetas. ‘El Mono’ fue detenido en España, el 18 de marzo de 2016, acusado de venta de cocaína, lavado de dinero e intento de asesinato. El 14 de enero, el Gobierno español acordó extraditarlo a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por venta de estupefacientes y fraude fiscal, entre otros. (…)

“La investigación de la SEIDO involucra a Alfonso Argüelles Gámez, notario de RCG, quien en 2013 habría recibido una maleta con dinero como ‘pago parcial por servicios de reestructuración financiera y estrategia fiscal por medio del cual Roberto Casimiro González invertía el dinero de Juan Manuel Muñoz en distintos paraísos fiscales a través de varias compañías y un banco en San Antonio, Texas y Holanda’”. (Espacio 4, 549).
01 Febrero 2017 04:00:00
Grito de campaña
Luis Fernando Salazar, de 39 años, fue el único de los aspirantes al Gobierno que plantó cara a los Moreira y a su delfín Miguel Riquelme: denunció ante la PGR a “los saqueadores de Coahuila” por la megadeuda de 36 mil millones de pesos; en Texas, reclamó la devolución de decenas de millones de dólares del “moreirazo”, incautados al exgobernador Jorge Torres, al extesorero Javier Villarreal y al empresario mediático Rolando González Treviño; exhibió las fachadas de las empresas fantasma que recibieron del Gobierno alrededor de 200 millones de pesos, y demandó al SAT investigarlas. Todo para impedir la perpetuación del moreirato.

Sin embargo, la candidatura recayó en Guillermo Anaya. Salazar no renunció al PAN, pero en su cuenta de Facebook llamó traidor al líder de ese partido, Ricardo Anaya, por pensar que “el PAN es un lugar de apuestas, donde también juega la mafia del poder”. Ninguno de los priistas marginados llegó a tanto. Las críticas contra el presidente del PRI, Enrique Ochoa, un pusilánime, fueron de puertas adentro. Si en verdad Jericó Abramo le reclamó su falta de liderazgo e Hilda Flores su desinterés por Coahuila, sólo ellos lo saben.

En el informe legislativo que rindió en Torreón, el 24 de septiembre pasado, Salazar reunió a gobernadores, senadores, diputados, alcaldes, empresarios y sociedad civil. Fue el despegue de una campaña dinámica, fresca y audaz en redes sociales, basada en la denuncia y el choque frontal con los Moreira.

Salazar captó el sentimiento contra el grupo enquistado en el poder, y lo convirtió en un ultimátum de seis palabras, dirigido a Humberto y Rubén Moreira: “De que se van, se van”.

El político lagunero puso énfasis en la corrupción y en Miguel Riquelme, como continuación de los Moreira, para despertar al electorado de Coahuila. José Rosas Aispuro, Javier Corral, Miguel Ángel Yunes y Francisco García hicieron lo mismo en Durango, Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas para expulsar al PRI y lograr la primera alternancia. Salazar visitó las capitales de los cuatro estados, grabó mensajes con los gobernadores, los difundió en redes sociales y mejoró su posición en las encuestas.

De todos los precandidatos panistas, Salazar resultaba el más incómodo para el Gobierno, junto con el independiente Javier Guerrero. “Es el único que se atrevería a investigar la deuda, las empresas fantasma, a los funcionarios que se enriquecieron en los dos últimos sexenios y a encarcelar a los más pillos”, me dijo uno de sus asesores. Era, en consecuencia, el más temido. Sin embargo, en el éxito de una campaña audaz y persuasiva también pudo haber incubado el error.

Aispuro, Corral, Yunes y García enderezaron sus baterías contra los gobiernos de Jorge Herrera, César y Javier Duarte y Egidio Torres, cuando ya eran candidatos, no antes; y una vez en el poder, los pusieron contra las cuerdas. Por lo menos, dos de ellos irán a prisión. La derrota de Salazar y la división en el PAN fue celebrada en el poder como una victoria anticipada. No era para menos, Luis Fernando representaba el mal mayor. Después de vituperar al líder de su partido, Ricardo Anaya, y de llamarlo traidor, el senador se alineó a la candidatura de Guillermo Anaya, y juntos entonaron el grito de campaña: “De que se van, se van”.
31 Enero 2017 04:00:00
Bipartidismo en riesgo
La designación de candidatos al Gobierno dividió al PRI y al PAN, todavía hoy las principales fuerzas políticas del estado. El PRI se escindió desde un principio. La preferencia de Rubén Moreira por Miguel Riquelme provocó renuncias de militantes históricos como Javier Guerrero, quien competirá por la vía independiente en las elecciones del 4 de junio. La senadora Hilda Flores y el diputado Jericó Abramo declinaron por falta de equidad y para no legitimar el ungimiento de Riquelme. Enrique Ochoa, líder del PRI, ignoró las demandas de “piso parejo”, hizo mutis y ahondó la división.

El conflicto escaló a la administración. En agosto de 2015, Noé Garza Flores (NGF), expresidente estatal del PRI, fue despedido como secretario de Desarrollo Rural tras manifestar su deseo de ser gobernador. Poco después, el Grupo de Armas y Tácticas Especiales (GATE) detuvo a su hijo Noé Fernando Garza por supuestos delitos contra la salud. Pasó 8 meses en prisión. NGF denunció que el GATE le sembró droga a su hijo, renunció al PRI y perfiló una candidatura sin partido, la cual no concretó.

Mientras el Gobierno de Peña y el PRI se desfondan, el PAN apuesta todo a la alternancia. Luego de ganar siete gobiernos el año pasado –de 12 en juego– y de elevar sus posibilidades para competir por la Presidencia en 2018, Ricardo Anaya puso la mirada en Coahuila, Estado de México y Nayarit. Aquí abrió las puertas a todos los aspirantes (en total se anotaron seis), mientras el PRI las cerraba a quien fuera ajeno al proyecto del gobernador.

El siguiente paso que dio el PAN consistió en definir el método. Para tener un candidato competitivo y lograr la primera alternancia en Coahuila –como el año pasado sucedió en Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz–, se acordó aplicar encuestas para conocer: a) el posicionamiento de los aspirantes, b) la intención de voto, c) las ventajas y desventajas de cada uno de ellos, y d) la opinión de sectores no partidistas.

Guillermo Anaya (exsenador), Isidro López (alcalde de Saltillo), Luis Fernando Salazar (senador), Silvia Garza (senadora), Gerardo García (alcalde de Monclova) y Marcelo Torres (exdiputado federal) estuvieron de acuerdo. El compromiso era alzarle el brazo al ganador para enviar un mensaje de unidad. En procesos estatales, municipales y distritales previos la división se tradujo en fracasos para el PAN.

Si Anaya era el proyecto lagunero y López el capitalino, ¿por qué al final se anotaron seis? La respuesta se halla en las elecciones de 2016. Ganarle al PRI en bastiones históricos entusiasmó a otros cuatro; sobre todo a Salazar, quien todavía a mediados del año pasado era el tándem de Anaya.

Salazar buscó ser el candidato al ver que entre 2015 y 2016 media docena de compañeros suyos dejaron el Senado para convertirse en gobernadores (Francisco Domínguez, de Querétaro; Carlos Mendoza, de Baja California Sur; Martín Orozco, de Aguascalientes; José Rosas Aispuro, de Durango; Javier Corral, de Chihuahua; y Francisco García, de Tamaulipas). Una encuesta de El Financiero (13.1.17) entre panistas perfiló la decisión del CEN: Anaya obtuvo el 62% de las preferencias, Salazar el 12% e Isidro López el 10 por ciento.

Sin embargo, el PRI y el PAN ya no son los únicos jugadores. Las candidaturas de Javier Guerrero (independiente) y Armando Guadiana (Morena), respaldada por Andrés Manuel López Obrador, representan un riesgo para el bipartidismo en el estado.
30 Enero 2017 03:00:00
Trato inaceptable
Enrique Peña dirige el país como gobernó el Estado de México: para él y una camarilla, sin tomar en cuenta a la sociedad ni medir las consecuencias de sus actos. Si en la tarea anterior resultó indemne, como pasa con la mayoría de los gobernadores, por más ineptos y rapaces que sean, la Presidencia, además de exhibir sus limitaciones políticas intelectuales, lo tiene hoy en la picota. A ningún jefe de Estado el país se le había ido de las manos. Ninguno había provocado tanto encono entre los mexicanos ni desprestigiado tan abrumadoramente la institución presidencial. Por lo tanto, no es digno de portar la banda con los colores patrios.

Peña perdió desde un principio de legitimidad. Su campaña costó 4 mil 599 millones de pesos, según estimaciones de la comisión legislativa que investigó el Caso Monex, consistente en la triangulación de fondos –presuntamente para comprar votos–. No obstante que el gasto habría excedido 13 veces el tope legal, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación validó el proceso, cuya anulación demandó el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

A pesar del derroche, el favoritismo de las televisoras y el apoyo financiero de gobernadores del PRI (se presume que parte de la deuda de Coahuila y otros estados sirvió para pagar la campaña presidencial de 2012), Peña ganó sólo con 38% de los votos. Su gobierno pareció en un principio audaz, conciliador y moderno. El Pacto por México, suscrito por los principales partidos para impulsar reformas largamente pospuestas, auguraba un futuro promisorio después de dos gobiernos panistas sin pena ni gloria. El mecanismo afianzó la partitocracia y demeritó al Congreso. Las reformas se impusieron de manera voluntarista.

Los cambios a la Constitución, al final, resultaron funestos. Hoy se ven los resultados: la economía frenada por una reforma fiscal confiscatoria; Pemex (caja chica de los gobiernos del PRI y del PAN) quebrado por falta de inversión y exceso de corrupción de funcionarios y sindicato; un sistema educativo viciado y con un secretario de Educación —como Luis Videgaray ahora en Relaciones Exteriores— profano en la materia, soberbio y con ínfulas presidenciales.

En lugar de asumir su responsabilidad como jefe de Estado y de Gobierno, Peña parece director de la Profeco. Pretender que los precios y tarifas de los productos, bienes y servicios se mantengan invariables después del gasolinazo y los aumentos al gas y la electricidad, no sólo refleja ignorancia de las leyes del mercado, sino falta total de sentido común. Culpar a gobiernos anteriores de fracasos actuales, después de haber prometido a los mexicanos un paraíso fundado en las reformas, o atribuir a los expendedores de gasolina y al comercio la escasez de combustibles y la escalada de precios, hace más patente la incapacidad de la administración.

Una de las alternativas planteadas por el Presidente: subir el precio de las gasolinas o recortar programas sociales, es un sofisma para chantajear. El señuelo vuelven a ser los pobres, principales víctimas del poder. El gobierno está dispuesto a cualquier cosa antes que rectificar, reducir el gasto público, adelgazar elefantes blancos como el Congreso y procesar a los políticos corruptos. La debilidad extrema de Peña y el repudio de la población contra sus políticas, no le permitirán negociar nada favorable para nuestro país con el presidente de Estados Unidos, Donald Tremp, cuyo trato a México es inaceptable.
28 Enero 2017 03:00:00
Repudio global
Trump es el tema, así sea a regañadientes, y lo será mientras no sea expulsado de la Casa Blanca, lo cual sucederá tarde o temprano. La prensa se encargará de ello como antes lo hizo con Nixon; en su caso, por faltas menores frente a las barbaridades del odioso sucesor del estadista Barack Obama. El bisemanario Espacio 4 dedica la sección Luz y Sombras, del número que hoy empieza a circular, a las reacciones que en el mundo provocó la investidura del patán de las manos pequeñas. Algo digno de emular en México contra los políticos que sistemáticamente engañan al pueblo y además lo roban, con deuda o con empresa fantasma:

“Las mujeres en Estados Unidos y otras regiones del mundo dejaron en claro su rechazo a Donald Trump con una multitudinaria marcha que ya muchos califican como la más grande en la historia reciente del poderoso país. De acuerdo con un reporte de la cadena CNN, más de un millón de personas marchó el 21 de enero en Washington D.C. y otras ciudades norteamericanas para exigir al nuevo presidente que guarde respeto a los derechos de las mujeres, las minorías y los inmigrantes.

“La marea humana llegó a cubrir 1.6 kilómetros de largo y sirvió para desbordar el transporte público, saturar las conexiones de internet y darle a la nación un aire de actividad social y política con debates improvisados en el metro y jóvenes contándolo en Facebook Live. Los carteles que se veían por doquier defendían los derechos reproductivos, la igualdad y la protección de las minorías latina y musulmana, blancos predilectos de los ataques en los discursos pronunciados por Trump.

“No se trató de un hecho improvisado. Desde el día anterior –justo cuando Donald Trump juraba como presidente– aviones de todo el país llegaron a Washington con miles de féminas a bordo. Se calcula que mil 800 buses chárteres arribaron a la capital y los estacionamientos se ocuparon de madrugada. Para las 11 de la mañana ya habían tomado el metro 275 mil personas. Cifra que supera con creces las 193 mil que se contaron durante la investidura del magnate neoyorkino.

“A la megamarcha se sumaron más de 200 asociaciones, entre ellas Planned Parenthood –agencia de salud reproductiva financiada por el gobierno– así como varios grupos de defensa de los derechos de las minorías junto a un elevado número de personalidades del espectáculo, muchas de las cuales tomaron el micrófono para elevar sus voces en contra de la misoginia, el racismo y el sentido dictatorial que se percibe en el nuevo presidente.

“Entre estas figuras estuvieron las cantantes Cher, Katy Perry y Madonna. Esta última declaró ‘he pensado un montón acerca de volar por los aires la Casa Blanca (…) pero eso no cambiaría nada (…) El bien no ganó en estas elecciones, (pero) ganará al final’.

“El presidente, consecuente con su habitual sarcasmo, se refirió a la marcha en su cuenta personal del Twitter cuestionando si los participantes en la misma votaron en los últimos comicios. ‘He visto las protestas de ayer, pero tenía la impresión de que acabábamos de celebrar elecciones. ¿Por qué no ha votado esta gente?’. La pregunta no demoró en ser contestada, recordándole a Trump que ellos sí acudieron a las urnas y su contrincante, Hillary Clinton, a la postre había recibido más votos directos que el representante republicano.

“Otro elemento a destacar sobre esta manifestación es que no sólo sucedieron en Estados Unidos. Según CNN, la Marcha de las Mujeres se registró en más de 600 ciudades alrededor del mundo, sin excluir la Ciudad de México, y hasta en regiones inimaginables como la Antártida, donde un pequeño grupo de investigadoras se sumó a la iniciativa”.
27 Enero 2017 03:00:00
Plantar cara al tirano
Después del “momento mexicano”, el de las reformas fallidas cuyo punto álgido es el repudio nacional por el gasolinazo, el destino le ofrece al presidente Peña Nieto la oportunidad de reconciliarse con el país –sin salvarse de la hoguera–, así sea en la parte final del sexenio, la más ardua e ingrata de todas. El segundo momento mexicano lo brinda la irritación por los desplantes del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien cometió la grosería de firmar las órdenes ejecutivas para construir el muro fronterizo y deportar a legiones de indocumentados, en vísperas de su primera reunión con el líder mexicano en Washington, la cual, al final, fue cancelada.

Eso sucede por ceder soberanía a cambio de nada, por haber recibido al patán con alfombra roja y fanfarrias (cortesía de Luis Videgaray) cuando Hillary Clinton se encaminaba a una victoria apretada. El mayor impacto de la abyecta recepción a Trump, en Los Pinos, no fue en los grandes centros urbanos de Estados Unidos ni en las metrópolis del mundo que el 21 de enero dieron la bienvenida al protervo con manifestaciones multitudinarias de rechazo, sino en las poblaciones medias y pequeñas, las más influenciables, donde ganó las elecciones.

La primera condición para aprovechar el nuevo momento mexicano es que Peña asuma el liderazgo de la investidura que ostenta y no recurra al victimismo –personal y nacional; basta ya de lamentos y de culpar a los otros de los males del país–. La retórica de Peña, además de mala, es obsoleta. Corresponde al PRI y al México de los 60 del siglo pasado. No se cultivó ni se preparó para la competencia, el debate, los tropiezos, la crítica –consustancial a la democracia–. Educado en la universidad de Atlacomulco, alma mater de caciques insignes, Peña heredó el Gobierno del Estado de México de su tío Arturo Montiel, y la Presidencia de otros padrinos. Humberto Moreira, entre ellos.

Por la forma como ejerce el poder, Peña debió suponer que la Presidencia, además de imperial, era mágica, absoluta, infalible; que basta desear cosas para que sucedan. Sin embargo, chocó con otro muro: el de la realidad. ¿Lo habrá entendido ya? Un amigo de La Laguna me comparte una cita del libro El Arte de Negociar (1987), firmado por Trump, pero escrito por Tony Schwartz: “Me gusta provocar a mis adversarios para ver cómo reaccionan; si son débiles los aplasto y si son fuertes, negocio”.

Por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (2011) sabemos El Arte de Negociar que la lectura no figura entre las aficiones de Peña, pero cuando el magnate inmobiliario decidió lanzarse a la arena política, alguien de su equipo debió revisar El Arte de Negociar para saber cómo pensaba. Si Videgaray leyó el libro, lo hizo al revés, pues en lugar utilizar la fuerza del país para afrontarlo, recurrió a la rendición sin tantear primero.

Peña buscó trascender por las reformas. No lo logró; o en todo caso, fue para mal. La oportunidad que ahora se presenta no la buscó, fue circunstancial. ¿Qué hacer para no dejarla escapar? En primer lugar, rectificar su política interior y exterior; cambiar de gabinete y formar uno de coalición –a fin de cuentas, la elección presidencial de 2018 está perdida de antemano–; y en segundo lugar, encausar el ánimo nacional y el aprecio de otros países por México, incluido Estados Unidos, para plantar cara al nuevo tirano.
25 Enero 2017 03:00:00
Gasolina y cacerolas
Miles de coahuilenses han salido a las calles desde el 1 de enero y se han manifestado frente al Palacio de Gobierno, el Congreso local, la Presidencia de Torreón y otros edificios públicos (la Recaudación de Rentas de Torreón fue tomada el día 5). No celebran el fin del Impuesto sobre Tenencia y Uso de Vehículos, promesa de campaña de Rubén Moreira cumplida cinco años tarde, pero convenientemente cinco meses antes de las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados del 4 de junio. El motivo es otro: protestar contra el gasolinazo y elevar el tono de un clamor creciente en el estado: “¡Fuera los Moreira!”.

Si el malestar se traslada a las urnas, Coahuila estrenará alternancia por primera vez en 88 años. El voto duro del PRI tiene un techo cada vez más bajo. No hay estructura ni dinero capaz de reprimir el sufragio libre de una sociedad indignada por los excesos del poder, la corrupción, la partidocracia y la impunidad. El gasolinazo, los aumentos al gas y la electricidad, la ausencia de gobierno, la respuesta tardía e insustancial de Peña Nieto frente a la indignación social y el nombramiento de Luis Videgaray –responsable de la crisis como secretario de Hacienda– en Relaciones Exteriores, exacerbaron el ánimo social contra el Presidente y su partido.

Incluso en el PRI surgieron voces críticas por la insensibilidad del Gobierno y la pésima conducción política y económica del país. Claudia Pavlovich, gobernadora de Sonora y cercana al exlíder priista Manlio Fabio Beltrones; Aristóteles Sandoval, gobernador de Jalisco, y el senador Patricio Martínez, se pusieron del lado de la población y repudiaron los desmesurados incrementos en los precios y tarifas de Pemex y la CFE.

Rubén Moreira organizó cacerolazos, cuando fue líder del PRI, por los aumentos mensuales a los combustibles –leves, comparados con el gasolinazo de Peña Nieto–, con consignas como: “Calderón, bájale a los huevos y a la gasolina”. “Eso es destruir a un país, por eso estamos indignados”, azuzaba Moreira en la marcha del 13 de febrero de 2010 (El Universal). Su hermano Humberto ocupaba entonces la Gubernatura. Esta vez guardó silencio, pero anunció un paquete de estímulos y reducción de impuestos.

En las protestas de Saltillo, convocadas por organizaciones civiles a través de las redes sociales, se hicieron reproches al gobernador por esa falta de congruencia. “¡La cacerola, Rubén! ¿Dónde está la cacerola?”, “Así como dijo el gobernador que si había gasolinazo iba a hacer cacerolazo, queremos ver dónde está ahora el gobernador”, exclamaron manifestantes frente al Palacio de Gobierno, donde el próximo 1 de diciembre empezará a despachar otro gobernador. No priista, apuntan las encuestas. Podría ser del PAN. De los candidatos independientes, Javier Guerrero es la opción.

El PRI reaccionó por el gasolinazo a través del Congreso local, con un llamado a Pemex y al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, para “reconsiderar” el alza a los combustibles. El presidente Peña respondió por ellos: “la medida era necesaria”. Para el diputado Shamir Fernández, uno de los nuevos millonarios del PRI –en la legislatura antepasada, el lagunero legalizó la megadeuda, contraída por el gobierno de Humberto Moreira a espaldas del Congreso–, las protestas por el gasolinazo son “oportunistas”, y el boquete por la deuda, superior a los 36 mil millones, sólo se utiliza “con fines políticos”. ¿Así pretende el PRI ganar las elecciones?
24 Enero 2017 03:00:00
Corrupción e ira social
Los cacerolazos (o caceroladas) iniciaron en Argelia (África) en la década de 1960. Wassyla Tamzali los refiere en Mi Tierra Argelina: Una Mujer entre la Revolución y la Guerra Vivil (Saga editorial 2012). A partir de 1970 se popularizaron en Sudamérica; después aparecieron en Europa (España e Italia). Ese tipo de protestas colectivas, frente a decisiones políticas y gubernamentales contrarias a la población, suceden ahora en México. El desmedido aumento a la gasolina y el diésel lanzó a la gente a las calles. El gas y la electricidad también subieron. En febrero habrá una nueva escalada.

Para popularizar las reformas energética y fiscal, Peña Nieto prometió acabar con los gasolinazos y reducir el precio de los combustibles (gas incluido) y la energía eléctrica. Frente al engaño, miles de personas –amas de casa, jóvenes, profesionistas, obreros y transportistas– ocuparon calles, plazas y carreteras, sonaron utensilios, lanzaron consignas contra las autoridades y exigieron la renuncia del Presidente. Hubo cierre de caminos, saqueos a comercios y disturbios; algunos inducidos para inhibir y desacreditar la movilización social. El sector privado rechazó las medidas y la moneda se devaluó a más de 22 pesos por dólar.

Los mexicanos esperaban que en su mensaje de año nuevo el Presidente explicara las causas del gasolinazo e incluso lo revirtiera, pero no hubo mensaje como tal ni anulación. La mayor parte de los 18:38 minutos que habló en cadena nacional, Peña los dedicó a Videgaray, nuevo titular de Relaciones Exteriores, quien, como secretario de Hacienda, impuso políticas ruinosas que hoy tienen al país al borde de la insurgencia. Según el Mandatario, el aumento a los combustibles era inevitable, pues cualquier otra opción hubiera resultado peor de dolorosa. Peña volvió a aparecer por televisión el 5 de enero sólo para mantenerse en sus trece. Para el Gobierno de la República, el tema se reduce a un problema de comunicación. “¿Ustedes qué hubieran hecho?”.

Peña atribuye el gasolinazo al aumento en los precios internacionales y pide unidad, comprensión y sacrificio para “preservar la economía del país”. Sin embargo, las finanzas nacionales se deterioraron por el desplome de los precios del petróleo, el endeudamiento excesivo y el gasto público indiscriminado. El discurso presidencial no surtió efecto. Las protestas se intensificaron. Y siguen.

En América Latina, los cacerolazos son veneno para los gobiernos. Los hubo contra Salvador Allende en los primeros años de la década de 1970, y 10 años después contra la dictadura de Augusto Pinochet para reinstaurar la democracia en Chile. En diciembre de 2001, en medio de una profunda crisis financiera, política e institucional, los argentinos defenestraron al presidente Fernando de la Rúa, a cacerolazos. El mismo recurso utilizan hoy los venezolanos para terminar con el gobierno de Nicolás Maduro.

La destitución de la presidenta Dilma Rousseff también fue precedida por manifestaciones callejeras. El 9 de marzo de 2015, en un mensaje en cadena nacional, pidió “comprensión y paciencia” por la subida de impuestos (como Peña lo hace ahora por el gasolinazo). En respuesta, “miles de brasileños en doce de las principales ciudades del país agarraron sus cacerolas para protestar ‘en vivo’ contra las palabras de la mandataria del Partido de los Trabajadores” (La Nación). La corrupción gubernamental reavivó la ira social. El Congreso sometió a juicio político a Rousseff, y el Senado la destituyó el 31 de agosto de 2016.
23 Enero 2017 03:30:00
‘El pantano mexicano’
Cuando Carlos Salinas decidió que el candidato del PRI a la Presidencia fuera Luis Donaldo Colosio, Manuel Camacho renunció a la jefatura del DF. Había sido traicionado. Salinas lo nombró entonces canciller, pero sólo duró unos meses en el cargo. El alzamiento del EZLN, el 1 de enero de 1994, sacudió el tablero y el presidente recurrió a su antiguo operador para coordinar el Diálogo y la Paz en Chiapas. En ese papel, Camacho entró de nuevo a la carrera sucesoria. Ya no era miembro del Gabinete.

Cuando Salinas quiso recomponer el escenario, era tarde. Ni “el no se hagan bolas”, para confirmar a Colosio como su ungido, contuvo la degradación política. El candidato fue asesinado el 23 de marzo en Tijuana. Camacho rompió con el salinato y al año siguiente renunció al PRI. En 2000, el Partido de Centro Democrático lo postuló para la Presidencia. Salinas pagó su perversidad: su nombre es sinónimo de nepotismo, corrupción e impunidad; uno de sus hermanos (Raúl) fue encarcelado y otro (Enrique) apareció muerto en el maletero de un coche.

Camacho falleció el 5 de junio de 2015. Era senador del PRD. En el primer aniversario de su muerte, Enrique Krauze le dedicó la columna “Maquiavelo en el vapor”: “Al hablar con él sentí muchas veces que se contenía para no estallar, que absorbía los problemas estoicamente, sin quejarse, pero desde su fuero interno sufría por los golpes del azar, por las traiciones de que se sentía objeto, por las decisiones equivocadas, por los sueños malogrados”. (Reforma 17.7.16.)

Veintitrés años después de la sucesión del 94, Peña Nieto –una caricatura frente a Salinas, Camacho y otros políticos de esa generación– resucita a Luis Videgaray, despedido previamente de Hacienda –no por incapaz, sino por la invitación a Donald Trump–, lo reinserta en el gabinete como secretario de Relaciones Exteriores y lo encarta de nuevo en la baraja presidencial. Sin embargo, el PRI está condenado a perder las elecciones por la incompetencia de Peña y la corrupción rampante. El partido encargado a Enrique Ochoa no tiene con qué ni con quién ganar.

Con la reincorporación de Videgaray, la segunda figura política en activo más odiada del país, después de su jefe, Peña vuelve a darle la razón a The Economist: “el presidente no entiende que no entiende”. En su edición del 22 de enero de 2015, el semanario británico analizó la reacción del tándem frente a un conflicto de interés y corrupción (la compra de la Casa Blanca y la finca de Malinalco) en la columna “Bello”, titulada “El pantano mexicano”:

“Tanto el señor Peña como el señor Videgaray insisten en que no han hecho nada ilegal. No han entendido el punto. En las democracias modernas, a las que México aspira a incorporarse, la clase de arreglos de mutuo beneficio que parecen haber establecido con el Grupo Higa, son considerados un comportamiento inaceptable”.

Sobre otro tema espinoso, los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, The Economist observa: “La investigación del caso parece haberse estancado. La principal medida del señor Peña contra la masacre es una propuesta de enmienda constitucional para abolir las policías municipales. Pero el Congreso no la aprueba, entre otras cosas porque algunos (cuerpos policiacos en municipios) están menos podridas que las fuerzas federales que tomarían su lugar. (…) los críticos creen que Peña (está) evadiendo la tarea más importante: castigar a los corruptos líderes políticos que están coludidos con el crimen organizado. Y el Gobierno mismo está en el escándalo”.
21 Enero 2017 03:00:00
País a la deriva
Si el colmo de la mala suerte es que alguien ponga un circo y le crezcan los enanos, al presidente Peña Nieto, a quien todo le ha salido mal, le sucedió lo contrario: él y su Gabinete encogieron casi al punto de desaparecer, de volverse invisibles. México navega sin piloto y sin tripulación. Cada quien hace su juego. La prioridad no consiste en resolver problemas, sino en ganar la carrera presidencial de 2018. Mientras tanto, la economía se desploma con el mismo vértigo con que la ira social crece por la corrupción, la carestía, los malos gobiernos, la violencia, los secuestros.

El enfado nacional se expresa en dos palabras: “Fuera Peña”; y en tres en el ámbito local: “Fuera los Moreira”. Vencer el miedo es el primer paso hacia la libertad. Peña es un presidente asediado y repudiado. Su estilo de gobernar –medroso, frívolo, desapegado, indiferente, contradictorio– le hizo perder el respeto de la mayoría de los mexicanos. Jamás un jefe de Estado había sido tan escarnecido. No sólo en las redes sociales. En la plaza pública, en las charlas familiares, en el transporte, en el cotilleo diario, Peña es objeto de burla.

Del efímero prestigio internacional de Peña por las reformas, sobrevendidas dentro y fuera del país, hoy no quedan ni cenizas. Del “momento mexicano” pasamos al peor de los mundos posibles: sin petróleo –otrora orgullo y símbolo de identidad nacional–, con un Pemex privatizado en áreas estratégicas, sobreendeudados y con grados de corrupción que provocan náusea entre los mexicanos y vergüenza en el extranjero. Y por si no bastara, con un presidente de Estados Unidos (Donald Trump) tozudo, dispuesto a recuperar la grandeza de su país a costa de otros.

El candidato que no pudo citar tres lecturas en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El aspirante que prefirió esconderse en los baños de la Universidad Iberoamericana en lugar de confrontar a quienes lo increpaban. El presidente que pidió “superar” la desaparición de los 43 jóvenes de la Normal de Ayotzinapa y ocultar la verdad sin importar los costos, podría ser el primero en ser juzgado en una corte internacional por crímenes de lesa humanidad.

Peña fue dejado solo antes de tiempo. El primero en abandonarse fue él. Después lo hicieron los demás. ¿Sirve de algo mandar si nadie obedece o actúa en sentido contrario? En Gobernación despacha un pusilánime. Osorio Chong no afronta los problemas de una secretaría dotada de poderes extraordinarios (seguridad, política, inteligencia, prisiones…): los evade, traslada o agrava. El control sobre los gobernadores es nulo. “Los caciques locales pueden usar al Gobierno central y burlarse de él” (Jesús Silva-Herzog Márquez, Reforma, 2.1.17.)

El gerente del PRI es otro caso. Los gobernadores le tienen tomada la medida a Enrique Ochoa, y sin rubor le juegan el dedo en la boca. Su risible mención como precandidato presidencial, en una columna política, casi le provoca taquicardia. Ochoa es un párvulo comparado con Manlio Fabio Beltrones, otrora dirigente del PRI. Su primera prueba será el 4 de junio en Coahuila, Estado de México y Nayarit, donde se elegirán gobernadores. El pronóstico es de derrota, como también para las presidenciales de 2018. López Obrador se perfila como el futuro jefe de Los Pinos. Esta vez, ni Peña, ni Salinas ni el Grupo Atlacomulco podrán evitarlo.
20 Enero 2017 03:00:00
El voto de bolsillo
“La gente siempre vota por su bolsillo”, escribe Ronald Reagan, expresidente de Estados Unidos, en sus memorias Una Vida Americana. El avance económico de su primer mandato le permitió una victoria aplastante para un segundo periodo. En los ocho años de su gobierno, comprendidos entre 1981 y 1989, el PIB pasó de menos 0.3% a más del 4%, se crearon 20 millones de nuevos empleos y la inflación bajó de 13.5% a 4.1%. La gente premia o castiga al Gobierno según va la economía.

En nuestro país, el bolsillo de los mexicanos no le importa al presidente Peña Nieto, sino ganar elecciones. ¿Pero cómo? Con dinero de los contribuyentes, mediante deuda e impuestos aplicados a las gasolinas y el diésel. Haber dejado la economía en manos de Luis Videgaray, político soberbio e inescrupuloso, tiene a México al borde de la quiebra. Sostenerlo después del escándalo por la compra de una casa de 7.5 millones de pesos en Malinalco, Estado de México, al mismo contratista (Juan Manuel Hinojosa) que vendió la “casa blanca” a la pareja presidencial (The Wall Street Journal 11.12.14), fue un premio a la corrupción.

Peña ofreció un crecimiento anual del PIB del 6%, pero el mayor registrado hasta ahora ha sido de 2.5% en 2015 (INEGI). El año pasado cerró en 2.1% y para 2017 se prevé entre 1.5 y 1.7%, de acuerdo con especialistas. El gasolinazo y los aumentos al gas y a las tarifas eléctricas podrían elevar la inflación a 5%. El dólar se devaluó casi 60% en los dos últimos años, y la deuda bruta del sector público, con respecto al PIB, se disparó de 31.8% (2010) a casi 51.9% (2016) (FMI). Videgaray no fue despedido de Hacienda por su fracaso. La influencia del flamante secretario de Relaciones Exteriores sobre Peña es sospechosa.

Entre 2001 y 2005, Videgaray se desempeñó como director de Finanzas Públicas de la consultora Protego, cuyo propietario Pedro Aspe fue secretario de Hacienda de Carlos Salinas de Gortari. En ese sexenio se gestó la crisis financiera de 1995, conocida popularmente como “el error de diciembre”. Videgaray organizó la visita de Donald Trump a nuestro país, el 31 de agosto pasado, por lo cual se le considera traidor, junto con el Presidente. Peña recibió al entonces candidato republicano sólo para ser humillado frente a la prensa nacional y extranjera.

Antes de asumir hoy la Presidencia, Trump respondió la cortesía del tándem Videgaray-Peña: forzó a empresas estadunidenses a cancelar proyectos en nuestro país. Ford se resistió varios meses, pero el 3 de enero anunció la suspensión de una planta de mil 600 millones de dólares en San Luis Potosí. La empresa trasladará parte de esa inversión a sus instalaciones en Flat Rock, Michigan. México perdió 2 mil 800 nuevas fuentes de trabajo. General Motors y Fiat Chrysler –con fuerte presencia en Coahuila– también están en la mira del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Mientras Trump avanzaba su agenda contra México y el país bullía por el gasolinazo, Peña jugaba golf en Mazatlán y José Antonio Meade provocaba a la población. Decir que los aumentos no afectan el bolsillo de los mexicanos es absurdo y lo descalifica como secretario de Hacienda. La economía se maneja desde Los Pinos, como en tiempos de Echeverría. El país vuelve a entrar en crisis. Ofuscado, el presidente y el PRI piensan que ganarán las elecciones de este año y de 2018. Tampoco han leído a Reagan.
18 Enero 2017 03:00:00
Tiempos perversos
La siembra de vientos causará siempre tempestades. Si enconar a la sociedad desde el poder resulta irresponsable y temerario, dirigir la animadversión contra una persona la expone a la violencia de oficiosos e incluso de enemigos del Gobierno (la delincuencia organizada, por ejemplo) ansiosos de generar conflictos y desestabilizar al Estado. Armando Fuentes Aguirre, Catón, no es el único periodista estigmatizado.

Otros críticos también han sido objeto de campañas en redes sociales y de represalias contra familiares suyos. Se les acusa de drogadictos, acosadores… Algunos fueron despedidos o dejaron de escribir. En el mismo PRI y en sectores del Gobierno existe disentimiento con respecto al proyecto sucesorio… y miedo de expresarlo.

En los últimos años a Coahuila se le asocia con escándalos de corrupción; con una deuda oscura y monumental de 60 mil millones de pesos, sumados los intereses; con empresas fantasma sin investigar; con Juan Manuel Muñoz Luévano, operador de los Zetas y socio de funcionarios, legisladores y empresarios, preso en España por lavado de dinero, delincuencia organizada y otros delitos, cuya extradición a Estados Unidos es inminente; y con asesinatos y desapariciones en masa en el gobierno de Humberto Moreira.

En el auge de la dictadura perfecta, Armando Fuentes sentenció: “Un voto por el PRI es un voto contra México”. Frente a una clase política vacía de ética y un escenario de alternancia en el estado, Catón escribió en su columna Opción Ética” (Reforma 16.12.16.): “Independientemente del resultado de la loable misión que se ha fijado (postularse como candidato independiente), la decisión de Javier Guerrero lo presenta como un hombre íntegro, un político honesto y un coahuilense y mexicano digno. Si por las actuales circunstancias ese camino se le cierra otros se le abrirán muy pronto, más acordes con sus ideas y principios. Ahí podrá cumplir su vocación de servicio”.

Políticos como el presidente Peña Nieto, el líder del PRI, Enrique Ochoa, secretarios de Estado y el gobernador Rubén Moreira, celebran al Catón humorista y al autor de columnas más leído de México, cuya compañía procuran para elevar sus devaluados bonos. Sin embargo, recelan del crítico, del observador riguroso del poder, del periodista y escritor comprometido con su país y sus valores. Prestos para halagar al príncipe, algunos medios se sumaron a la campaña cobarde y soez contra Catón, sin percatarse de que mañana el objeto de la inquina pueden ser ellos, en lugar de defender, si no a un colega, sí la libertad de expresión, como Fuentes lo ha hecho siempre.

El clima se ha envenenado sin medir las consecuencias de un embate desproporcionado, artero y peligroso contra uno de los periodistas más apreciados y respetados, no sólo de México, sino también allende nuestras fronteras. En cualquier caso es inaceptable. Quien llamó a Peña Nieto “presidentito” por rendirse ante Donald Trump; quien desde su atalaya moral distingue lo que el incienso oculta al poder omnímodo –los vientos de cambio, de alternancia, que soplan en Coahuila– ha sido declarado enemigo por los intolerantes y enfermos de poder.

Ante el ominoso silencio del Congreso, Jesús de León, coordinador de la fracción parlamentaria del PAN, presentó el 20 de diciembre una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila contra el gobernador Rubén Moreira, por el acoso a Catón y a otros colegas.
17 Enero 2017 03:00:00
‘Catón’ y la sucesión
Por criticar a Rubén Moreira y advertir de su propósito de instaurar en Coahuila un maximato, Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, fue incluido en la lista negra del Gobierno. El poder olvida que, por reconocer también sus aciertos, aun en contra de la opinión general, el periodista ha sido increpado por sus lectores. Él dice que son cuatro. Pero para tener una idea de cuál es realmente su público y su impacto basta un dato: más de 150 periódicos del país publican diariamente sus columnas De Política y Cosas Peores y Mirador. También es autor de Plaza de Armas y Manganitas. Entre sus lectores figuran presidentes, amas de casa, gobernadores y artistas.

En su columna capital (De Política…) titulada Opción Ética (Reforma 16.12.16.), Fuentes denuncia: “Con actitud despótica el gobernador ha implantado un ambiente opresivo en el cual quienes disienten de su proyecto –tengo el honor de contarme entre ellos– son objeto de insultos, de ilegal espionaje, de acoso en las redes sociales, de bajunos ataques en los medios que ha comprado”.

En reuniones con priistas y en privado, el gobernador Moreira suele advertir: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición”. El aforismo pertenece a san Ignacio de Loyola, a quien, por “respeto” al Estado laico, no se le da crédito. La sentencia, por cierto, es una de las preferidas de la dictadura castrista –implantada hace 58 años– para seguir enquistada en el poder.

La disidencia de “Catón”, con respecto al proyecto sucesorio del gobernador, no es nueva ni producto del azar, sino de la observación y el análisis, de una convicción democrática y de una genuina preocupación por el futuro de Coahuila, la cual comparten amplios sectores del estado. El clima de odio, el temor sembrado entre la sociedad y el acoso a periodistas (“tengo el honor de contarme entre ellos”, escribe “Catón”) y agentes políticos (Armando Guadiana, Guillermo Anaya, Luis Fernando Salazar, Isidro López, Javier Guerrero, Jericó Abramo, Hilda Flores y Noé Garza) son efecto pernicioso de una sucesión dirigida y tolerada –por acción u omisión– desde la Presidencia de la República y el PRI nacional.

Sobre una de las fracturas hasta ahora más visibles en el partido gobernante, Fuentes escribe, en su texto del 16 de diciembre: “La renuncia de Javier Guerrero al PRI es un valeroso acto de dignidad y coherencia personal que será reconocido y apreciado por la gente de bien. El diputado de Coahuila no sale de aquel PRI en el que durante muchos años militó al lado de priistas como Luis Donaldo Colosio, que procuraban hacer de la tarea política un factor de beneficio para México y los mexicanos.

“(Javier) deja de pertenecer al PRI que ha tendido un manto de protección, fincado en la impunidad y las complicidades, sobre el régimen que los coahuilenses llaman ‘moreirato’, el cual pretende perpetuarse mediante la imposición por parte del gobernador, Rubén Moreira, de un sucesor que le sea incondicional. El haberle dejado manos libres para el logro de su fin hace de la dirigencia nacional del PRI cómplice de ese régimen que valiéndose de procedimientos indebidos impulsa al alcalde de Torreón, Miguel Riquelme, quien obtendrá la candidatura priista sólo por su total entrega a Moreira. Éste busca instaurar un maximato que le permita tener en el estado una fuente de poder y de recursos económicos para ulteriores planes propios y de personas allegadas a él”.

“Catón” sabe de lo que habla. Tiene el pulso del país. Y a la hora de tomar partido en el espinoso tema de la sucesión, lo hizo por Coahuila. Tan pronto dio ese paso, el aparato le aplicó el lema sobre la disidencia y la traición del patrono de los ejércitos espirituales.
16 Enero 2017 03:10:00
Lecciones en saco roto
La sucesión en Coahuila tomó la deriva del encono. En el peor momento del país, un presidente débil y su mozo en el PRI tratarán de retener a toda costa Coahuila, México y Nayarit. Las elecciones del 4 de junio serán la antesala de las presidenciales de 2018. Las encuestas anticipan la tercera alternancia en Los Pinos, con Andrés Manuel López Obrador (Morena) o Margarita Zavala (PAN). El PRI, cuyo aspirante más visible es el secretario de Gobernación, Miguel Osorio, responsable de las crisis de inseguridad y de derechos humanos, caerá al tercer lugar, según las proyecciones, como ocurrió en 2006. Ninguno de los independientes adquiere todavía relieve en la intención de voto.

El año pasado resultó catastrófico para el PRI y el gobierno de Peña Nieto. En Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, la ciudadanía castigó la rapacidad, soberbia y mentiras de sus autoridades. El PAN captó el voto de castigo, clave para la primera alternancia en los cuatro últimos estados. Acción Nacional conservó Puebla. El PRI recuperó Oaxaca y Sinaloa y retuvo Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas.

Para evitar nuevos tropiezos, el PRI-Gobierno ha echado mano de todos los recursos a su alcance (presupuestarios, políticos, cibernéticos, territoriales…) y entregado la operación electoral a los gobernadores, aunque ello signifique continuismo y sea causa de fracturas. En Coahuila, Javier Guerrero renunció a 34 años de militancia y participará como candidato independiente. Onésimo Flores, exlíder de las juventudes priistas y exconsejero nacional, también abandonó el partido. La situación patentiza la debilidad de Peña, la ignorancia de Enrique Ochoa y su dependencia de los mandatarios locales.

Manlio Fabio Beltrones, exlíder del PRI, trató de suprimir los cacicazgos y regresar el control de las decisiones políticas al Comité Ejecutivo Nacional. No pudo, debido a la intromisión de algunos miembros del gabinete con aspiraciones presidenciales. En otros casos, los gobernadores boicotearon a su propio partido y propiciaron la derrota de los candidatos de unidad. Incluso quienes lograron imponer a sus delfines –como Jorge Herrera lo hizo con Esteban Villegas– perdieron las elecciones por subestimar el enojo ciudadano contra los gobiernos corruptos, ineficientes y opacos. En Durango, la primera alternancia la preside el expriista José Rosas Aispuro, postulado por el PAN y el PRD.

En Quintana Roo, la crisis provocada por el Gobernador también devino en derrota. Para imponer a José Luis Toledo, su delfín desde el principio del sexenio, Roberto Borge bloqueó a Carlos Joaquín. Sin embargo, el PRI se decantó por Mauricio Góngora, alcalde de Solidaridad. Joaquín renunció al Partido Revolucionario y fue nominado por el PAN y el PRD. Hoy es gobernador. Borge enfrenta cargos por delitos de corrupción. En “castigo”, el PRI le suspendió sus derechos de militante. Impunidad, como en el caso de Humberto Moreira y otros de la lista de Forbes.

El 14 de diciembre, el Consejo Político Nacional del PRI anunció que los candidatos a los gobiernos de Coahuila, México y Nayarit se nombrarían por consulta abierta. El método favorece a los delfines de los gobernadores, quienes controlan el presupuesto, las estructuras del partido y el aparato burocrático. En periódicos de circulación nacional la noticia no fue esa, sino la renuncia del diputado Javier Guerrero al PRI y su decisión de participar como independiente en las elecciones del 4 de junio. ¿Entenderán Peña y Ochoa que “Quod natura non dat, Salamantica non præstat”?
14 Enero 2017 04:00:00
Iglesia revulsiva
Los jerarcas y sacerdotes de la Iglesia gratos al poder (político, económico y criminal, entre los cuales a veces no existen fronteras) son quienes no lo cuestionan, asisten a sus fiestas y callan frente a la injusticia y sus abusos. El Obispo de Saltillo, Raúl Vera, se encuentra en las antípodas de ese juego insano y perverso, cuyo plan es atemorizar y apagar la esperanza de una sociedad desamparada y traicionada por quienes, en teoría, deberían defenderla. Si las iglesias pierden fieles se debe, en entre otras cosas, a la incongruencia de quienes por un lado predican la palabra de Dios, y por el otro aplauden al César.

En su gira del año pasado a nuestro país, en medio de una crisis menos grave que la actual (las cosas siempre pueden empeorar, aunque lo malo no se cuente o se cuente a medias, parece ser el lema de la Presidencia de Peña Nieto), el papa Francisco dio la pauta a 165 los obispos del país sobre cómo deben armarse para luchar contra dos de los peores jinetes del apocalipsis mexicano: la violencia y la corrupción:

“Sólo comenzando por las familias; acercándonos y abrazando la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando a las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, las comunidades políticas, las estructuras de seguridad; sólo así se podrá liberar totalmente de las aguas en las cuales lamentablemente se ahogan tantas vidas. Sea la vida de quien muere como víctima, sea la de quien delante de Dios tendrá siempre las manos manchadas de sangre, aunque tenga los bolsillos llenos de dinero sórdido y la conciencia anestesiada”.

El obispo Vera incomoda al poder porque lo desenmascara y denuncia sus excesos y tropelías. Porque está del lado de los pobres, en la línea del papa Francisco, cuya visita a México fue revulsiva. Como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio puso también de cabeza al ambicioso e inescrupuloso matrimonio Kirchner. El obispo Vera, quien ha enterado al papa de la situación en Coahuila ha sido intimidado por el poder, pero mantiene firme su verdad y su apostolado. Por eso se le respeta y aprecia dentro y fuera del país. El dominico es un agente de cambio. Varias veces ha sido propuesto para Nobel de la Paz, por su defensa de las comunidades vulnerables.

En su mensaje navideño, Vera se refirió a la situación del país y del estado:

“Cuántas familias desoladas por la violencia, la persecución, la intimidación, los desaparecidos, los asaltos, las drogas y el alcohol, los bajos salarios, lo caro de la canasta básica, los altos precios del transporte y las carreteras, la falta de medicamentos y médicos, el poco acceso a la educación y la cultura, la irresponsabilidad, el egoísmo y la falta de amor y solidaridad. ¡Cuánta falta de justicia, y por ende, cuánta falta de paz!”.

Vera ha sido también uno de los críticos de la corrupción y la deuda de Coahuila, que entre capital e intereses rebasa los 60 mil millones de pesos. “No, hermanos, las inmoralidades llevan sus resultados. Nosotros no podemos permanecer callados, inmóviles. Creer que todo se fue en puentes y no sé qué, para que me entiendan. Él (Jesucristo) vino a enseñarnos la verdad, y la verdad nos hace libres”, dijo en la misa de Noche Buena en el templo de San Pablo Apóstol. La concurrencia respondió, puesta en pie, con una salva de aplausos.
13 Enero 2017 03:00:00
Crimen nefando
El secuestro y asesinato del sacerdote diocesano Joaquín Hernández Sifuentes, de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de La Aurora (Saltillo), coloca de nuevo al estado en las páginas de la prensa nacional y extranjera. Se trata de un hecho execrable, como otros por los cuales Coahuila es objeto de atención internacional. El Vaticano reaccionará, como antes lo hicieron el obispo Raúl Vera y el Episcopado Mexicano. Es necesario dimensionar el impacto de este crimen, al cual el bisemanario Espacio 4 dedica el editorial de su nuevo número:

“Mientras las autoridades locales se jactan de haber regresado la paz al estado, la realidad señala lo contrario. El hallazgo del cuerpo sin vida del sacerdote Joaquín Hernández, el pasado 12 de enero, refleja el grado de descomposición social que se vive en Coahuila. La noticia vuelve a poner los reflectores nacionales e internacionales sobre la entidad, no sólo por la gravedad del caso, sino por el manejo y las fallas de la investigación.

“Durante los ocho días que estuvo desaparecido el presbítero de 43 años (en la sección Iglesia de este número todavía se le presentaba en esa circunstancia), la Diócesis de Saltillo denunció la intimidación de los testigos que aportaban datos para su localización. Incluso al trascender la noticia del supuesto hallazgo del cadáver de Hernández, la Diócesis lo seguía dando como desaparecido, lo que expresa la desconfianza en torno a las instituciones de justicia.

“Si bien las causas del secuestro y asesinato no están esclarecidas, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), al referirse al caso, advirtió: ‘el crimen y la violencia destruyen lo más sagrado que tenemos: la vida’. En este sentido, el pasado 7 de enero, el periódico italiano Avvenire informó sobre la desaparición de Hernández en una nota titulada ‘México. Desaparecido otro sacerdote que lucha contra los traficantes de droga’.

El periódico europeo destaca la labor del párroco de La Aurora con los jóvenes, a quienes ayudaba “a romper con la violencia y las drogas”. Al menos 31 sacerdotes han sido asesinados en México, desde 2006. Tres de ellos, apenas el año pasado (dos en Veracruz y otro en Michoacán).

“En Coahuila, el número de personas cuyo paradero se ignora varía según la fuente. Las autoridades reconocen poco más de 200 desparecidos en los últimos años, pero las organizaciones de familiares de víctimas registran más de mil. De hecho, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fuundec) y el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, no sólo han ocupado el vacío generado por las autoridades en la materia, sino que han logrado llamar la atención sobre un fenómeno que el Gobierno minimiza, pero que lacera a los coahuilenses.

“El día que se dio a conocer la de-saparición de Hernández, el 7 de enero, se cumplieron siete años del asesinato del reportero de Zócalo Saltillo, Valentín Valdés Espinoza, otro caso relacionado con el crimen organizado que las autoridades no han podido resolver. Hoy fue el turno de otro luchador social. ¿Y mañana?

Coahuila está muy lejos de estar en paz, como las autoridades presumen. El estado está fracturado por las miles de personas que le faltan, por la impunidad y la corrupción de políticos y gobernantes. Tal parece que el hartazgo, por el clima político y social predominante, se expresará en las urnas el próximo 4 de junio. Ese puede ser el primer paso para salir de este círculo perverso”.
11 Enero 2017 03:00:00
Hilda: el factor sorpresa
Primero se dijo –en columnas políticas– que su informe legislativo en Torreón, el 26 de octubre pasado, era una rendición: alzarle el brazo a Miguel Riquelme, delfín del gobernador Rubén Moreira, en el auditorio Braulio Fernández Aguirre, nombre del último mandatario estatal surgido de La Laguna. Sin embargo, ocurrió lo contrario: “Sí, deseo gobernar Coahuila”, dijo la senadora Hilda Flores frente a la mayoría de los aspirantes, incluido el propio Riquelme. No sólo no hubo claudicación, la saltillense se deslindó del proyecto continuista:

“El PRI sigue siendo la mejor opción (…), pero los militantes coahuilenses debemos entrar en un proceso de reflexión al interior de nuestro partido, en el cual se encuentra la posibilidad de construir la alternancia democrática que nuestro estado demanda. (…) La simulación socava las instituciones, genera frustración social y contamina la política. Nada se puede construir sin la confianza ciudadana. Lo que se erige sin ella, tarde o temprano se derrumba”.

Antes había advertido:

“Los priistas tenemos que ser muy sensibles al malestar ciudadano. Hoy este reclamo está claramente dirigido a acabar con la corrupción y la impunidad que tienen indignada a nuestra gente. Coincido plenamente con el mensaje que impulsa nuestro dirigente nacional, Enrique Ochoa: el partido tiene que entrar en un proceso de renovación y combatir frontalmente la corrupción en todas sus formas”. (En el ambiente todavía flotaba el caso de las empresas fantasma, que provocó la renuncia de la secretaria de Infraestructura, María Esther Monsiváis.)

Para no legitimar una candidatura contraria a tales principios y demandas, la senadora subordinó su participación: “Si tales condiciones existen, ahí estaré: con humildad y con la frente en alto”.

¿Por qué eligió Flores Torreón como sede de su informe? Para tender puentes con La Laguna, región que por sí sola no decide una elección, pero puede hacer ganar o perder a un candidato. Sobre todo en un contexto de división en el PRI como el actual. También fue una manera de honrar a su excompañero Braulio Manuel Fernández Aguirre, fallecido el 12 de febrero pasado. Ninguno tuvo la simpatía del Gobierno. Incluso fueron presionados para abandonar sus escaños, por poner en riesgo el proyecto continuista. Lo mismo le sucedió a Jesús María Ramón cuando era senador.

Después de solicitar licencia el 4 de enero, en columnas políticas volvió a insinuarse un acuerdo suyo con Miguel Riquelme para legitimar su candidatura. ¿Qué se ofrece en estos casos? ¿Una diputación federal, para hacerla perder? ¿El liderazgo de un Congreso devaluado? ¿La Alcaldía de Saltillo sin la seguridad de ganar? ¿Qué compensaría el sacrificio de una carrera política, que para muchos significaría traición? En su cuenta de Facebook, Flores fue muy clara sobre su separación del Senado. “(Fue) para cumplir la ley electoral y estar en posibilidades de poder contender a la Gubernatura de mi estado, si las condiciones y los términos de la convocatoria de mi partido así lo permiten”.

Sin embargo, las condiciones no lo permitieron. La convocatoria fue un traje a la medida de Riquelme. ¿Y el piso parejo? ¿Qué podría modificar la crónica de una candidatura largamente anunciada, mas no aceptada? Una rectificación de Los Pinos o del PRI nacional, a estas alturas, es improbable. Pero si la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales inhabilitara a Riquelme por el presunto desvío recursos de la Sedeso en su favor, Hilda Flores sería la solución del PRI.
10 Enero 2017 03:00:00
Coahuila: sucesión inédita
El clima político jamás se había emponzoñado tanto como ahora, en el contexto de una sucesión. La renuncia de Javier Guerrero al PRI y su postulación como candidato independiente, apela a sanear la política y a restaurarla como instrumento de servicio, y no de enriquecimiento e impunidad. El requisito consiste en terminar con el monopolio del poder ejercido por la familia Moreira en los 12 últimos años y cancelar su pretensión de perpetuarse en él indefinidamente.

La mayoría de los aspirantes del PRI al Gobierno denunció desde un principio iniquidad en la competencia para nombrar candidato –Jericó Abramo, Hilda Flores y Enrique Martínez hijo–, pero Guerrero fue el único en dar el paso al frente. Con su licencia al Senado, Flores actúa en otro sentido, pero en la misma dirección. Rebelarse contra la imposición comporta riesgos. Guerrero era el priista con más trayectoria: alcalde de San Pedro, diputado federal en cuatro ocasiones, secretario de Finanzas del Gobierno que dejó deuda casi en ceros y subsecretario de Desarrollo Social. También formó parte de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) formada tras el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas.

Esta vez no se trata de una sucesión ordinaria, pues la lucha por el poder se libra a diario, y la electoral cada tres o seis años. El choque ahora es de dos corrientes impetuosas e irreconciliables: la que trata a toda costa de retener el poder, casi por la fuerza; y la que pugna no sólo por la primera alternancia (el PRI gobierna Coahuila desde 1929, hace 88 años), sino también por abrir los expedientes de la deuda, para investigarla y castigar a los responsables de la ruina del estado.

Entre 2012 y 2016, 23 mil millones de pesos del presupuesto estatal –dinero de los coahuilenses– se destinaron a pagar intereses de una deuda cuyo principal monto se mantiene en 36 mil millones, según el último informe del secretario de Finanzas, Ismael Ramos. ¿Cuánta infraestructura y servicios dejaron de prestarse con tal cantidad de recursos a una población de más de 2.7 millones de habitantes? ¿Qué obras, en el gobierno de Humberto Moreira (HM), justifican el endeudamiento por casi 60 mil millones de pesos con una banca usurera?

¿Qué llevó a Coahuila a la circunstancia actual? Dos momentos pueden explicarlo:

1. La aspiración presidencial del gobernador Enrique Martínez (EM) lo distrajo del proceso local de 2005 y HM –uno de sus consentidos– aprovechó la ocasión para hacerse con el poder. El entonces alcalde de Saltillo se promovió por todo el estado con recursos públicos, a ciencia y paciencia de EM, mientras los demás pretendientes (Alejandro Gutiérrez, Javier Guerrero y Raúl Sifuentes) tenían prohibido realizar cualquier actividad proselitista. ¿De dónde obtuvo HM dinero para su campaña?; y

2. La sucesión fraternal. Para los Moreira (Rubén, Humberto, Carlos y Álvaro) no existen límites. La sucesión entre hermanos de 2011, con la oposición de líderes históricos del PRI como Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, pero consentida por Enrique Peña Nieto –¿a cambio recursos de la deuda para su campaña?–, rompió todas las reglas. Todavía hoy es el único precedente, nefasto, en el país. Sin embargo, alterar el orden establecido ha tenido grandes costos. No sólo para Coahuila, sino también para la familia Moreira. Muchas facturas aún no se saldan.
09 Enero 2017 03:00:00
El canto del cisne
El estado emocional de Humberto Moreira es peor del que se suponía. Según él, la deuda por más de 36 mil millones de pesos –acumulada en su gobierno– es inexistente, declaró al periódico Zócalo, en Piedras Negras, donde asistió a una posada con trabajadores de una empresa de su suegro. Si a Santa Anna, al final de sus años, le arrimaban gente pagada para solicitar audiencia y tratarlo como si aún fuera presidente, a Moreira le organizan fiestas con públicos cautivos para que le aplaudan, lo halaguen y le hagan sentir como seguramente él se ve frente al espejo: respetado, querido, indispensable.

Encantador de serpientes, tendedor de cortinas de humo, demagogo vociferante y pendenciero, mitómano incurable, Moreira trata de distraer la atención de lo esencial para ocuparse de sí mismo. El tema de fondo debe ser el destino del dinero esfumado en el sexenio pasado, no el futuro del exgobernador y exlíder del PRI, séptimo en la lista de “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013” de Forbes. “Como gobernador de Coahuila”, dice la revista, “la deuda del estado aumentó en más de un centenar de veces, pasando de 200 a 35 mil millones de pesos, la peor crisis en la historia de aquel estado”.

Para demostrar, según sus fantasías, que la deuda es una tomadura de pelo, una campaña de enemigos embozados, periodistas embusteros y legiones de ingratos, pide a los coahuilenses presentar el “ticket” de los pagos efectuados a una banca igualmente voraz. Lo suyo no es ignorancia, es sarcasmo. Pero cuidado, la impunidad, algunas veces, también tiene fecha de caducidad, como le sucedió a otros intocables: Mario Villanueva, Andrés Granier, Guillermo Padrés, Tomás Yarrington y Javier Duarte, presos o prófugos por corruptos, lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico.

En cinco años, Coahuila ha pagado 23 mil millones de pesos de intereses de una deuda espuria, corrompida, interminable. ¿Quiere ver Moreira los documentos respectivos? Que los pida a la Secretaría de Finanzas. ¿Desea constatar los efectos de la hipoteca? Puede visitar las comunidades rurales, los cinturones de miseria, los hospitales sin camas, las farmacias sin medicamentos y los cruceros donde ya no sólo son ancianos y discapacitados quienes imploran ayuda, sino también jóvenes carentes de empleo y oportunidades, condenados a la marginalidad, a menos de que algunos de ellos se conviertan en políticos.

La “megainversión” con la deuda, de la cual se jacta Moreira para inflamar su ego exacerbado, no tuvo como destino Coahuila, sino Texas y paraísos fiscales donde a varios de sus más cercanos –Javier Villarreal, Jorge Torres López, Rolando González Treviño y Guillermo Flores Cordero– les incautaron decenas de millones de dólares en cuentas, negocios y propiedades, adquiridos con recursos del erario, según han confesado. La droga decomisada a uno de los hijos de Raúl González Treviño, representante del “gobierno de la gente” en San Antonio, ¿fue también sembrada, como la deuda? Y las investigaciones en Estados Unidos por sus presuntas relaciones con Juan Manuel Muñoz Luévano, operador financiero de los Zetas, preso en Madrid por lavado de dinero y delincuencia organizada, ¿es otro cuento chino?

Amenazar al PRI es un mensaje a Peña Nieto: “Sé demasiado, y si no me defienden, hablo”. Así de frágil y pequeño es el Presidente. También lo es Enrique Ochoa, el burócrata a cargo del PRI.
07 Enero 2017 04:00:00
Retórica hipócrita
La violencia contra las mujeres, en cualquiera de sus formas, es en México el pan de cada día. El temor y la desconfianza en un sistema penal viciado inhibe la denuncia y agrava el fenómeno. El poder –económico, político y como sinónimo de fuerza– subyuga a la mujer. La retórica y los entes burocráticos de protección sirven tanto como una cubeta desfondada para apagar incendios. Así lo plantea Édgar London en la nueva edición del bisemanario Espacio 4:

“La esencia de la ola de feminicidios que hoy asedia a México y se multiplica por doquier, es esa: a las mujeres las matan porque se permite hacerlo –y vale decirlo, sucede cada vez de manera más abierta. No se trata, únicamente, de enarbolar pusilánimes leyes o penas penitenciarias que, si acaso llegan a aplicarse, debieron representar para las víctimas el final de un tortuoso camino, plagado de burocracia, desinterés y contubernio machista porque, a fin de cuentas, ‘es una vieja menos’ y que, en múltiples ocasiones, el castigo no cubre el sentido de justicia que busca la víctima de una golpiza, una agresión sexual, trabajo en condiciones de esclavitud o, en el peor de los casos, que los padres exigen porque su hija ya está muerta.

“La raíz de esta permisividad es mucho más profunda. Referencia las bases de una sociedad machista, donde, desde tiempos inmemoriales, las féminas son sinónimo de posesión. Las niñas pertenecen a su padre, las jóvenes a su novio, las mujeres a sus esposos. Nótese, incluso, la diferencia entre los términos marido y mujer. El primero delimita un estatus marital, el segundo no distingue nunca la condición de cónyuge del género que representa. Decir ‘mi mujer’ incluye tanto a la consorte como al ser humano. Por eso es preferible utilizar ‘esposa’, que se ubica a la par de su homólogo ‘esposo’. (…)

“La cultura tampoco ayuda mucho por estos días. Temas de canciones populares incitan a la violencia de género de distintas maneras, las mujeres ya han rebasado su consabida imagen de objeto sexual para convertirse en verdaderos fetiches sin cerebro ni ropa. Estereotipos que, en la práctica, las ubican en desventaja cuando enfrentan un proceso judicial desde el rol de agraviadas, pues las autoridades suelen trasladar la responsabilidad del delito a la víctima y no al victimario, bajo el argumento atenuante de la forma en que se viste, la hora en que camina por las calles o la clase de hombres con los que se relacionaba.

“Desde el momento en que se toma a la mujer como pertenencia, los vínculos con ellas tienden más a ser los que mantenemos con un objeto cualquiera. Especialmente si dicha pertenencia se ve acrecentada por una subordinación económica –además de la social antes expuesta. A pesar de la lucha por la equidad de género, las desigualdades entre hombres y mujeres siguen marcando la agenda, sobre todo en obtención de empleos. Acorde al resumen ejecutivo ‘Las mujeres en el trabajo’, publicado por la Organización Internacional del Trabajo, en 2016, ‘a escala mundial, la probabilidad de que las mujeres participen en el mercado laboral sigue siendo casi 27 puntos porcentuales menor que la de los hombres. (…)

“Por si esto no resultara suficiente, un estudio del Colegio Jurista reveló que en México 1.4 millones de mujeres padecen acoso sexual en el trabajo, y lo peor es que rara vez se denuncia. Estas condicionantes, por tanto, crean el ambiente propicio para elaborar una cadeneta con consecuencias nefastas. El hombre sale a trabajar. El hombre gana dinero. Si el hombre paga, entonces manda. El problema es que, a veces, paga y pega. Y muchísimas ocasiones, cuando pega, mata”.

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