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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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21 Julio 2018 04:08:00
El precio de la soberbia (II)
Los actos de corrupción y la violencia eran el pan nuestro de cada día” en el gobierno de los hermanos Humberto y Rubén Moreira, dice el reportaje Líderes Alertaron con Tiempo sobre Hundimiento del PRI; los Ignoran, de Édgar London (http://www.espacio4.com).

Advierte que “En ese periodo, el penal de Piedras Negras funcionaba como un centro al servicio del crimen organizado, donde se comercializaban drogas y se resguardaban personas que habían sido secuestradas fuera del centro penitenciario para negociar sus rescates. Se calcula que, desde finales de 2009 hasta septiembre de 2012, los Zetas asesinaron e incineraron al menos a 150 personas en los talleres de este Centro de Readaptación Social.

“Otra afrenta a los coahuilenses fue la contratación de la llamada megadeuda –por más de 36 mil millones de pesos–, utilizando documentos apócrifos, firmas falsas y con la venia del Congreso, entonces rendido a los pies de Humberto y de su seguidor, Jorge Torres López, gobernador interino en 2011 y actualmente uno de los más buscados por la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

“Guardar complicidad ante estos actos de corrupción no fue opción para algunos priistas, entre ellos Armando Guadiana, que renunció a su militancia en 2012, para apoyar a Andrés Manuel López Obrador, en ese entonces dentro de las filas del PRD y contrincante de Enrique Peña Nieto.

“‘En el PRI me han amagado con expulsarme por criticar los excesos de Humberto Moreira y de otros funcionarios públicos; la verdad, no hay razón más digna por la que me puedan acusar, me quieren expulsar por señalar por corruptos a los corruptos y de ineficientes a los ineficientes. Pero mi formación no me permite callar y ser su cómplice’, expresó Guadiana durante su renuncia.

“‘No seré cómplice otorgando el silencio, sé que lo que digo es la voz de muchos y sé que lo que hago lo harán otros, porque aún tenemos oportunidad de cambiar el rumbo de nuestro país y la buscaremos siempre como antes, por el bien de México, por la concordia y por la reivindicación de los valores de la vida pública’, agregó.

“El empresario –excandidato al gobierno y hoy senador electo por Morena– ya alertaba, desde esa fecha, sobre la concentración del poder alrededor de una familia y el destierro político de cualquiera que se opusiera a sus intereses. ‘Hoy renuncio al PRI, pues ha dado muestra desde Coahuila de su lógica en el ejercicio de poder, donde no existe el interés común, sino el de unos cuantos reducidos a una familia y, en el mejor de los casos, a una cofradía de poder. No quiero seguir formando parte del partido político de hombres como Humberto y Rubén Moreira, no quiero formar parte de un partido político cuyo candidato presidencial es sólo un producto de mercadotecnia’, dijo ante AMLO.

“Si la presencia de Humberto Moreira en el máximo puesto político del estado conllevó a atropellos y escándalos por el mal manejo de las finanzas públicas, con el relevo entre hermanos, la situación no mejoró. Rubén tuvo la oportunidad histórica de separarse de las malas costumbres de Humberto e instaurar su propia agenda política, pero no lo hizo. No sólo ignoró los ilícitos que desencadenaron la megadeuda, sino que exoneró a su hermano en un proceso exprés, a espaldas de la ciudadanía que exigía justicia. Por si no bastara, la Auditoría Superior del Estado (ASE) informó sobre el desvío de 410 millones de pesos provenientes de su Gobierno a empresas fantasma en 2016”.
20 Julio 2018 04:08:00
El sepulturero del PRI
La designación de Rubén Moreira como secretario general del PRI tiene la relevancia del vuelo de una mosca después de asistir a una degustación en el estercolero de moda, es decir, ninguna. Los nuevos líderes de ese partido representan a dos de las corrientes más protervas y nefastas: los Salinas (Claudia Ruiz Massieu es sobrina del expresidente Salinas) y los Moreira. El mensaje es congruente con la soberbia patológica y la desconexión de la realidad, características del gobierno de Enrique Peña Nieto. Los nombramientos son reflejo de la in-sania del poder.

Políticos de pueblo con delirios de grandeza, los Moreira se echaron en brazos de Carlos Salinas de Gortari y de Enrique Peña Nieto. Ambos asistieron a la segunda boda de Humberto, en Piedras Negras, frontera tan dolorosa para el clan, pero más para los coahuilenses por las masacres en Allende y en el Centro de Rehabilitación Social, y otros miembros distinguidos de la “mafia del poder” como Manlio Fabio Beltrones, don Corleone (AMLO, dixit), cuyas ínfulas de “genio electoral” estallaron cual pompas de jabón –igual le pasó a Rubén Moreira– el 1 de julio. En Sonora y Coahuila el PRI fue pulverizado por Morena.

Para ganarse la voluntad del villano favorito de los mexicanos y ser admitidos en su organización, los Moreira le ofrecieron, primero, una comida en La Laguna con empresarios afines y una visita al ejido Batopilas, donde los hermanos Carlos y Raúl Salinas, junto con Hugo Andrés Araujo, ensayaron proyectos políticos y sociales que a la postre traicionaron para abrazar el neoliberalismo. (En política, ciertas especies se juntan nada más para rascarse, decía el exgobernador Óscar Flores Tapia).

Quizá la vía de los Moreira para acceder a Peña Nieto fue Salinas. Ya con un pie en Atlacomulco, el clan doblegó con facilidad a Beltrones y a otros miembros distinguidos de la mafia, como Emilio Gamboa Patrón, muñidor de Salinas desde hace 40 años, a base de cañonazos. Mientras el destino de la megadueda siga rodeado de tinieblas, la sociedad tiene derecho a pensar que sirvió para fabricar nuevos ricos y financiar campañas, incluida la de Peña Nieto. La presidencia del PRI para Moreira I y la secretaría general para Moreira II formarían parte de la recompensa.

Entre el salinato y el moreirato existen paralelismos: nepotismo, violencia y persecución política (a escala federal, los asesinatos del cardenal Posadas Ocampo, Luis Donaldo Colosio, José Francisco Ruiz Massieu, padre de la nueva presidenta del PRI; y en el ámbito local, el asesinato de Jorge Torres McGregor, sobrino del goberndor interno del mismo nombre, acoso contra el obispo Raúl Vera, periodistas, activistas, liderazgos del PRI y la muerte de figuras clave de los Moreira), altos grados de corrupción, negocios a la sombra del poder y crisis derivadas del manejo discrecional de la economía nacional y de la deuda estatal por 40 mil millones de pesos.

Hay otras similitudes: un Salinas (Raúl) pasó 10 años en un reclusorio de máxima seguridad por el asesinato de Ruiz Massieu y lavado de dinero; un Moreira (Humberto) estuvo entre rejas, en Madrid, también por blanqueo de capitales y malversación de fondos. Ambos figuran en la lista de “Los 10 mexicanos más corruptos” de 2013 de la revista Forbes. Un Salinas (Enrique) murió asesinado; y también un Moreira (José Eduardo, hijo de Humberto). La secretaría general no premia a Rubén, lo castiga: recibe los despojos de un partido moribundo. Ironías: un coahuilense fue el partero del PRI (Manuel Pérez Treviño) y otro será su sepulturero (Rubén Moreira).
18 Julio 2018 04:08:00
Pesadilla incipiente
Dos semanas antes de las elecciones presidenciales, Grupo Reforma publicó una investigación sobre la residencia del líder petrolero Carlos Romero Deschamps en la antigua casa Teifaros, en el fraccionamiento Las Brisas, en la bahía de Acapulco. Guerrero es uno de los estados más atrasados y violentos del país. De acuerdo con el último reporte de Medición de Pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 2.3 millones de guerrerenses viven en pobreza y 868 mil en situación extrema, equivalentes al 65.2% de la población.

La propiedad del dirigente obrero está valuada en 6.4 millones de dólares (121 millones de pesos al tipo de cambio actual). En la víspera del reportaje, el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, encabezó un mitin con Romero, en Comalcalco, Tabasco, a quien agradeció haber logrado “que en la peor crisis que hemos atravesado, ni un solo empleo se perdiera en Pemex”.

Romero Deschamps, quien negó en una carta a Reforma la propiedad del lujoso inmueble, ascendió a la jefatura del sindicato de Pemex en 1996, y este año podría reelegirse para un quinto periodo. Es el líder más longevo del gremio, después de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, a quien el presidente Carlos Salinas defenestró y puso entre rejas en 1989 por “posesión ilegal de armas de fuego”. En realidad, se trató de una represalia por haber apoyado la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas. Ese mismo año, Salinas impuso a Elba Esther Gordillo en la secretaría general del SNTE, en sustitución de Carlos Jongitud Barrios. Gordillo fue encarcelada a principios del gobierno de Peña por los supuestos delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada. Sin embargo, la idea general es que, como en el caso de “La Quina”, se trató de una venganza política.

El sistema premia o castiga según la conveniencia y la circunstancia. La lealtad y los servicios de Romero, amigo de Salinas de Gortari y de Carlos Slim, uno de los hombres más acaudalados del planeta, los ha pagado con creces. El líder sindical, promotor de la reforma energética, ha sido diputado federal tres veces y senador en dos ocasiones, en todos los casos por la vía plurinominal. Romero estuvo involucrado en el escándalo Pemexgate, trama para desviar fondos sindicales por mil 500 millones de pesos a la campaña presidencial de Francisco Labastida. El proceso por el delito de peculado electoral terminó sin castigo por falta de pruebas.

Romero cobra 171 mil pesos mensuales en el Senado, pero su salario como “trabajador” de Pemex es un secreto guardado bajo siete llaves. El comité ejecutivo del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, compuesto por 73 personas, recibe 7.8 millones de pesos al mes por concepto de apoyos, según el reportaje de Reforma (17-06-18). Si esa suma se dividiera en partes iguales, cada directivo recibiría alrededor de 107 mil pesos, con lo cual el ingreso de Romero se elevaría a 281 mil pesos, a toda luz insuficiente para comprar una mansión de 6.4 millones de dólares en Las Brisas, paraíso al que Ringo Starr, exbaterista de los Beatles, dedicó una canción en 1975.

La derrota del PRI el 1 de julio la explican gobiernos arrogantes e insensibles y casos como el de los Moreira, los Duarte y los Romero Deschamps. El enfado nacional hizo erupción, convirtió al PRI en cenizas e hizo pagar a Meade por culpas políticas ajenas. Peña y sus acólitos no pueden estar tranquilos. La pesadilla está por empezar.
17 Julio 2018 04:08:00
Suicidio electoral
La corrupción y la impunidad influyeron en el ánimo ciudadano para echar al PRI de Los Pinos por segunda ocasión, quizá esta vez definitivamente. Los escándalos hicieron añicos muy temprano la credibilidad del presidente Peña Nieto y de su esposa Angélica Rivera. Todo empezó con la Casa Blanca, adquirida a Grupo Higa, una de las constructoras preferidas del Gobierno peñista. Luego vinieron Odebrecht, La Estafa Maestra, el socavón... y para mayor inri, la residencia de 6.4 millones de dólares de Carlos Romero Deschamps, secretario general del Sindicato de Pemex, en Acapulco, descubierta poco antes de las elecciones. La clase política ignoró la realidad y la ciudadanía se cobró en las urnas.

México retrocedió 29 lugares (del 106 al 135) y cinco puntos (de 34 a 29) en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, entre el primero y el quinto año de la actual administración. El candidato del PRI, José Antonio Meade, prefirió mirar para otro lado. Su declaración, en el segundo debate presidencial, de que por primera vez el PRI había escogido “a un ciudadano honesto, preparado y con experiencia”, no convenció a nadie. ¿Cómo, si entre sus operadores estelares figuraba el exgobernador Rubén Moreira (nuevo secretario general del PRI) quien encubrió la deuda por más de 36 mil millones de pesos adquirida irregularmente en el gobierno de su hermano Humberto y en los últimos años de su mandato se desviaron más de 410 millones de pesos a empresas fantasma, según documentó la Auditoría Superior del Estado?

Las credenciales de Meade no evitaron el desfondamiento del PRI. Su candidatura, impuesta por Peña como escudo frente a eventuales investigaciones, dividió al priismo y fortaleció a Andrés Manuel López Obrador y a su Movimiento Regeneración Nacional (Morena). La derrota era ineluctable. El presidente Peña manejó la sucesión cual principiante: su arrogancia, impopularidad y descrédito internacional arrastraron a Meade, al PRI y al Grupo Atlacomulco, con quien ha gobernado estos seis años.

El fracaso de Luis Videgaray en Hacienda –agravado por la invitación a Donald Trump a nuestro país, en agosto de 2016, cuando aún era candidato– y su pésimo desempeño en Relaciones Exteriores, sobre todo frente a la crisis de los niños emigrantes; y la incapacidad de Miguel Osorio para afrontar a la delincuencia organizada y contener la violencia, como secretario de Gobernación, dejaron al Presidente sin candidatos. El suicidio electoral se produjo por tres vías: a) la corrupción gubernamental rampante; b) el nombramiento de un burócrata (Enrique Ochoa) como líder del PRI, y c) la postulación de un tecnócrata ajeno a ese partido (Meade). La designación del también tecnócrata Aurelio Nuño –frustrado aspirante presidencial–, como coordinador de la campaña de Meade, contribuyó a la derrota. El abanderado de la coalición Todos por México (PRI, PVEM, Panal) negó ser corrupto, y acaso no lo es, pero no tuvo empacho en exhibirse con algunos de los personajes más aviesos del sistema, entre ellos Manlio Fabio Beltrones y Carlos Romero Deschamps. Meade estuvo alejado de la sociedad civil; prefirió echarse en brazos del PRI y de sus caciques. En Coahuila elogió a los Moreira, responsables de la ruina del estado y de su derrota. Si la corrupción y los fraudes electorales, en vez de castigarse, se premiaron, el único camino para cobrar agravios era el de las urnas.
16 Julio 2018 04:08:00
Administrar el éxito
El voto se revaloró el 1 de julio y los mexicanos comprobaron –y se demostraron a sí mismos– que no existe dinero suficiente para comprar conciencias y sufragios, campañas negras o temores –reales o infundados– capaces de alterar su voluntad de cambio a través de las urnas. El triunfo de Andrés Manuel López Obrador lo decidieron legiones de hombres y mujeres de todas las edades y estratos sociales que depositaron su confianza en él. Al mismo tiempo, le ahorraron presiones y conflictos al Instituto Nacional Electoral y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pues si la diferencia entre el candidato de Morena y los del PRI y el PAN hubiera sido estrecha, hoy la historia sería otra.

Si “la tierra es de quien la trabaja con sus manos”, según la proclama zapatista del Plan de Ayala, el voto, para ser efectivo, dar sentido al sistema democrático y legitimar uno de los principales derechos ciudadanos, debe ejercerse libremente. Así lo entendió la mayoría de los más de 56.6 millones de mexicanos en la intimidad de las casillas. El voto masivo por AMLO (superior a los 30 millones) lo explica no solo el fracaso del Gobierno de Peña Nieto, sino también el repudio ciudadano al bipartidismo PRI-PAN. Fuerzas antagónicas hasta los años 80 del siglo pasado, sus cúpulas se fundieron en los mismos intereses a partir del salinato. El PRD también se envileció y juntos franquearon el paso para la primera alternancia hacia la izquierda.

El voto en cascada por Morena solo puede explicarlo un profundo resentimiento contra el régimen y unas élites políticas y económicas predadoras e insensibles, así como una fe ciega, y potencialmente riesgosa, en un líder iluminado. AMLO, como el hijo pródigo, recibió todo de los electores. Además de la presidencia, el Congreso general, cinco gobiernos locales (Ciudad de México, Tabasco y Morelos, en manos del PRD; Veracruz y Chiapas, donde sus huestes derrotaron al PAN y al Verde; Puebla se decidirá en los tribunales), mayoría en 19 legislaturas estatales y triunfos en todas las entidades, excepto en Guanajuato.

¿Qué hará AMLO con todo ese poder? Si administra el éxito y domina el síndrome de hibris, enfermedad de los poderosos y germen de dictaduras, puede ser un buen presidente –México lo necesita después de una sucesión de malos gobernantes– e iniciar la cuarta transformación nacional. Mas si cae en desmesuras y se siente imprescindible, como en su tiempo pasó con Benito Juárez, uno de sus ídolos, dilapidará su enorme capital político, tirará por la borda la oportunidad de hacer historia, dañará al país y no solo desilusionará a millones de mexicanos fieles a él, sino que los arrojará de nuevo en manos de quienes pretende rescatarlos, o en intereses aun peores.

Si en México las elecciones se consideran democráticas a partir de 2000, con la alternancia, AMLO será el presidente más legitimado. Obtuvo el 53.1% de la votación válida emitida contra el 42.5 de Fox, el 35.9 Calderón y el 38.2 de Peña. En proporción aún mayor deberá ser exigido, pues no sólo gobernará para quienes lo apoyaron en las urnas (un tercio de la lista nominal), sino para casi 130 millones de mexicanos. El reto, como el riesgo, es monumental, pero igual lo son las oportunidades. Nuestro país merece un mejor destino. Lograrlo no puede depender de un solo hombre, sino de la participación y esfuerzo colectivos.
14 Julio 2018 04:09:00
El precio de la soberbia
El colapso del PRI en Coahuila se debe en mucho a la arrogancia de los últimos gobernadores, sobre todo de Humberto y Rubén Moreira. El secuestro de ese partido fue denunciado, entre otros, por Armando Guadiana y Javier Guerrero, quienes renunciaron para sumarse, en distinto momento, a Morena. El tema lo aborda Édgar London en la edición 592 del bisemanario Espacio 4. Este es un adelanto.

“Si después del 1 de julio, el PRI nacional se lame las heridas, en Coahuila apenas le resta hacer uso del derecho al pataleo de los ahorcados. La situación del tricolor en el estado representa un reflejo hiperbólico del golpe que recibió en el resto del país. Coahuila, aclamado históricamente como “bastión priista” por su fidelidad al partido fundado por Plutarco Elías Calles, y hasta hace poco tiempo escenario político donde, de forma recurrente, se presumía el llamado “carro completo”, ha sido testigo de cómo sus municipios cambian de color, hasta dejar al PRI con la menor cantidad jamás obtenida tras unas elecciones.

Los 18 ayuntamientos que permanecieron fieles al tricolor ni siquiera alcanzan para conformar esa mayoría acostumbrada que le permitía a los gobernadores de turno contar con la complicidad de los alcaldes y, por si no bastara, sucedía lo mismo en el Congreso, donde el dominio del PRI permitía que los legisladores dieran luz verde a cuanto capricho del Ejecutivo estatal se presentara y, de camino, sirviera de tapadera para actos de corrupción.

Sin embargo, esta debacle no se puede catalogar de sorpresiva. Un repaso a los movimientos internos del PRI estatal –minado por renuncias de integrantes icónicos en las filas del partido–, junto a las alternancias en municipios claves como sucedió en Saltillo, la pasada administración –bajo el comando de Isidro López– y en Torreón –con Jorge Zermeño en 2017 y ahora reelecto hasta 2021–, ambos arropados por el PAN, dejaron entrever señales claras que sólo la soberbia de los líderes priistas a escala estatal y federal, así como la inoperancia de su expresidente nacional, Enrique Ochoa, no podían ver o se negaban a aceptar.

Múltiples han sido las renuncias de miembros del PRI en la historia reciente de Coahuila, pero las causas de este éxodo se pueden contar con los dedos de una mano. Hartazgo por una cúpula que hace y deshace a su antojo, sin tener en cuenta que los principios de la democracia tienen que ser evidentes y empezar a practicarse en el seno de cada partido. Intolerancia ante las críticas de sus propios partidarios. Desestimar o bloquear candidaturas internas para darles entrada a quienes resultan de la conveniencia del gobernador saliente.

En 1999, Atanasio González renunció al PRI para contender por la Gubernatura contra Enrique Martínez. González fue postulado por Unidad Democrática de Coahuila y el Partido del Trabajo. La mancuerna no resultó suficiente para desbancar la maquinaria priista que, en esa fecha, aún se encontraba bien aceitada. En 2005, el diputado Jesús María Ramón amagó con renunciar al PRI por la imposición de Humberto Moreira como candidato al Gobierno.

Quizás, el PRI estatal aún podría presumir de buena salud si a la salida de Enrique Martínez no hubiera dado inicio uno de los períodos más nefastos en la historia política de Coahuila: el moreirato. Humberto Moreira se hizo con el gobierno el 1 de diciembre de 2005 y a partir de esa fecha las cosas en el estado fueron de mal en peor. En su gobierno se desarrolló como nunca el culto a la figura del Mandatario y su Administración adquirió tintes megalómanos que rayaban en la demencia”. (La versión completa estará disponible en
http://www.espacio4.com)
13 Julio 2018 04:08:00
Levantarse de la lona
Pocos políticos se han levantado de la lona para ganar la Presidencia en un segundo o tercer intento. Richard Nixon lo consiguió en Estados Unidos; en México, hasta antes de AMLO, ninguno. Ocho años después de perder con John F. Kennedy unas elecciones cuyo final de fotografía estuvo al parecer trucado, Nixon se impuso a Hubert Humphrey (vicepresidente de Johnson) por un margen de 0.7 por ciento. Pero cuando en 1972 se presentó para un segundo periodo, obtuvo un triunfo aplastante: 47 millones de sufragios contra 29 millones del senador George McGovern. En votos electorales, la relación fue de 520 a 17. Nixon renunció en 1974 por el escándalo de Watergate.

En México, el fracaso en unas elecciones presidenciales equivalía a muerte política. No para Andrés Manuel López Obrador, quien tras perder con Felipe Calderón y Peña Nieto en procesos inicuos, por la presunción de fraude, en el primer caso; y por el gasto excesivo del candidato del PRI, el apoyo de las televisoras y una alianza de facto con el PAN, en el segundo, regresó para ganar abrumadoramente a los partidos que se alternaron el poder en los 18 últimos años. El resultado lo predijo la mayoría de las encuestas.

Calderón venció a AMLO por un margen de 0.6%, el más estrecho en la historia de las elecciones presidenciales en nuestro país. Fue lo más cerca que un candidato de oposición estuvo de hacerse con el poder. Pero en vez de desmoralizarse y renunciar, AMLO perseveró y, como Nixon, en su tercera contienda, arrolló en las urnas. El abanderado de Morena, PT y Encuentro Social aventajó a José Antonio Meade (PRI, el Verde y Nueva Alianza) por 36.7 puntos y a Ricardo Anaya (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano) por 30.

El destino de Meade y Anaya es incierto. Diego Fernández y Francisco Labastida reaparecieron en el Senado 4 años después de haber perdido frente a Zedillo y Fox. Cuauhtémoc Cárdenas, tres veces candidato presidencial como AMLO, ganó la jefatura de Gobierno de Ciudad de México en 1997. Porfirio Muñoz Ledo y Patricia Mercado, postulados por Morena y Movimiento Ciudadano para diputado federal y senadora plurinominales, respectivamente, figuran entre los aspirantes a la silla del águila aún activos. Para Roberto Madrazo, la derrota en 2006 representó el fin de su carrera.

Desgastados por el ejercicio del poder, sin credibilidad ni identidad propia, el PRI y el PAN llegaron vencidos a las urnas el 1 de julio. La fusión de las candidaturas de Anaya y Meade, instigada por las cúpulas del sector privado, tampoco hubiera bastado para contener la ola AMLO-Morena. Anaya no pudo atraer a la corriente de Felipe Calderón y Margarita Zavala, ni reunificar al PAN; incluso el senador Ernesto Cordero se decantó por Meade, quien jamás logró que el PRI lo hiciera suyo.

Frente a los embates de Anaya y de Meade, la guerra sucia, las provocaciones de plumas mercenarias y los exhortos de Peña Nieto para votar con la razón y con el estómago, AMLO permaneció imperturbable. El líder de Morena tomó los debates presidenciales como un mero trámite, pues su triunfo ya estaba cantado. Los analistas José Antonio Crespo y Eduardo Huchim declararon, antes del 1 de julio, que el PRI y el PAN no ganarían ni con fraude. AMLO se levantó dos veces de la lona para encabezar la primera alternancia hacia la izquierda.
11 Julio 2018 04:09:00
‘Catón’: 80 y contando
Conocí a Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, en 1984, cuando el periodista y escritor aspiraba a la rectoría de la Universidad Autónoma de Coahuila, de la cual ya había sido secretario general, además de haber desempeñado exitosamente otras responsabilidades. Corrían años difíciles para Coahuila y la casa de estudios, atrapada por el porrismo y las ambiciones políticas; en lo primero cambió en el rectorado del maestro Remigio Valdés Gámez, en lo segundo empeoró –como todo– durante el moreirato. Nuestra primera charla ocurrió en la dirección de Noticias de El Sol de La Laguna. Armando representaba, por mucho, la mejor opción para la universidad, igual que Mario Vargas Llosa, uno de nuestros escritores preferidos, y además taurófilo, lo era para el Perú en las elecciones de 1990.

Hombre culto, cálido y de extraordinaria calidad humana, “Catón” ya era entonces un personaje. Ambos ignorábamos que la vida (Dios) tenía entre sus planes hacer de nosotros buenos amigos y extender los afectos a nuestras respectivas esposas e hijos. Armando y yo nos reencontramos en Saltillo, 5 años más tarde, gracias a la oportunidad que don Eliseo Mendoza Berrueto me brindó –sin antecedente de amistad ni compromiso político– de ser parte de su equipo de gobierno. Nuestros desayunos devinieron en mesa liberal, divertida y generosa formada por el profesor Jesús Alfonso Arreola (ya fallecido), Pepe Fuentes, Toño Harp, Ramiro Flores, Gabriel Pereyra, Eliseo Mendoza y Enrique Salinas, quienes por distintas causas se han ausentado. Ojalá se reincorporen pronto.

Armando y Lulú, su esposa, inspiración y velamen, cumplen con fidelidad e inculcan a sus hijos y nietos la sentencia de Jesús, en el contexto de las Bienaventuranzas, con respecto al prójimo: que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda (...) “y tu padre, que ve en lo secreto, te recompensará (Mt. 6 1-4)”. La obra social y cultural de los Fuentes de la Peña es vasta y alcanza a muchos. Lo mismo en la sierra que en la ciudad; en el corazón, que en el alma.

“Catón” acaba de cumplir sus primeros 80 años, con admirable vigor, amor por el oficio, lucidez y humor contagioso. De Política y Cosas Peores alegra las mañanas de legiones de lectores, por más plagado que el cielo esté de nubarrones. Su amistad me honra y su ejemplo sirve de faro. Armando es profeta en su tierra. Lleva a Saltillo en el alma y su alma la abre en sus columnas y en cada ciudad de México y el extranjero donde perora –como él dice–, excepto de Estados Unidos mientras dure la presidencia de Donald Trump, la cual terminará en enero de 2021. Al paleto lo echarán a votos, como al PRI el 1 de julio. Por favor, anótelo.

El “Catón” más leído está en los periódicos, donde escribe cuatro columnas y un epigrama, por su frecuencia diaria. Por su oposición estilística y temática, De Política… y Mirador suelen atribuirse a diferentes autores (un diablo en el primer caso, y un ángel en el segundo), aunque sus libros también han sido primeros lugares en ventas. Armando tiene el valor de publicar lo que siente y lo que piensa –con igual convicción defiende sus posturas–, sin reparar en consecuencias. La razón es que no escribe para la galería, sino para un público variopinto, crítico y cada vez informado, pero sobre todo libre, en un mundo donde las redes sociales se han convertido en la nueva torre de Babel. Desde aquí, abrazo a “Catón” y deseo que Dios le conceda más años y lo bendiga siempre.
10 Julio 2018 04:07:00
Reconstruir la relación
Uno de los peores desatinos de la Administración del presidente Peña Nieto fue invitar a Donald Trump a México (2016), cuando Hillary Clinton se perfilaba para ganar la Presidencia de Estados Unidos. ¿Intuición? ¿Olfato político? No, miedo a que un magnate zafio y sin escrúpulos se convirtiera en huésped de la Casa Blanca. Quizá Peña y su alter ego Luis Videgaray, profanos también en política internacional, supusieron que apostar contra la favorita les brindaría protección y mayores rendimientos, pues resultaría fácil contentar a la candidata demócrata, en caso de ganar las elecciones.

Embustero empedernido, racista rabioso y misógino impenitente, a Trump nada lo detiene para proferir amenazas y diatribas. En varias ocasiones acusó de corrupta a la esposa del expresidente Bill Clinton, quien lanzó a México un salvavidas en la crisis económica de 1994. El magnate instalado en el Despacho Oval no le ha encajado a su colega mexicano el mismo epíteto todavía, pero podría hacerlo en cualquier momento. Trump ha respetado a Peña Nieto hasta cierto punto, pero no a México. Y el Gobierno no ha tenido los arrestos para afrontar al energúmeno.

La separación de niños migrantes de sus padres es un acto cruel e inhumano, viola tratados internacionales y recuerda etapas aciagas de la historia que, en teoría, jamás deberían repetirse. El Estados Unidos de los Bush amigo de México, así haya sido de dientes afuera, la potencia dirigida con sensibilidad y cordura por Obama, mas no por ello transigente en la defensa de sus fronteras e intereses, cayó de pronto en las manos de un líder vociferante, basilisco capaz de matar con la mirada, sembrador de odios y enemigo de las libertades, la democracia y la buena vecindad.

La invitación a Trump constituyó una de las mayores afrentas infligidas a los mexicanos por Gobierno alguno, justo en vísperas de las fiestas patrias. Lo que desde hace mucho tiempo se celebra en realidad, con patriotismo hipócrita, es nuestra dependencia de los Estados Unidos. La rendición pasará a los anales como una ignominia. ¿Extraña la raquítica popularidad del Presidente, la debilidad para negociar el Tratado de Libre Comercio y la tibieza para plantar cara en otros temas con el tráfico de armas a nuestro país y de drogas al norte del Bravo?

La cortesía se ha pagado desde entonces con desprecio, agresiones y cualquier tipo de insolencias. Las reacciones de la Administración peñista, cuando han existido, han sido tímidas, extemporáneas e indolentes. Los altos funcionarios federales que viajan a Washington para rendir cuentas y endulzarle el oído a la fiera son tratados con desdén, como a muñidores de tercera. Si el Gobierno no se respeta, menos lo harán los rudos de la Casa Blanca y del Capitolio, quienes les han tomado la medida. Mientras tanto, en la frontera sur de nuestro país, los migrantes centroamericanos son objeto de abusos mayores.

Una de las prioridades del próximo Gobierno deberá ser la reconstrucción de la relación con Estados Unidos, en un marco de colaboración y respeto muto. México tiene aliados en aquel país, que sienten afecto por el nuestro y han afrontado a su presidente y a sus funcionarios con dignidad y energía, como ninguna de las autoridades nacionales lo ha hecho. Empresarios defienden el TLC, corporaciones desafían con nuevas inversiones al mitómano, dueños de restaurantes les niegan servicio y artistas como Robert de Niro le dicen en público lo que millones piensan de él.
09 Julio 2018 04:08:00
Maximato frustrado
La conseja dice que el pleito entre los hermanos Humberto y Rubén Moreira (RM) es real. En sus 12 años de gobierno (2005-2017), Coahuila vivió la peor etapa de su historia: acumuló una deuda por 40 mil millones de pesos, registró los mayores índices de inseguridad y violencia, y los escándalos de corrupción, las masacres en Allende y en la cárcel de Piedras Negras y las desaparciones forzadas atrajeron a la prensa internacional. El punto de ruptura pudo haber sido el asesinato de José Eduardo Moreira (hijo de Humberto), el 3 de octubre de 2012.

El homicidio se atribuyó a una supuesta venganza del cartel de los Zetas, por el asesinato del sobrino de uno de sus líderes, pero la viuda, Lucero Davis, responsabilizó al entonces gobernador. “Esto es tu culpa maldito!!! Renuncia”, dijo a través de su cuenta de Twitter @lucerodavis y que incluye una mención directa a la cuenta del mandatario estatal: @rubenmoreiravdz (Chicago Tribune, 05.10.12). Humberto, quien renunció a la presidencia nacional del PRI por el escándalo de la megadeuda, se ha referido despectivamente a su hermano por distintos medios. Sin embargo, él lo impuso como sucesor en 2011.

RM, cuya influencia política en el estado ha sido determinante en los tres últimos lustros, no ha renuciado al maximato. Según Humberto Moreira (HM), Rubén eligió casi a la totalidad de los secretarios de su Administración. Mucho debe haber de cierto, pues el gabinete de RM lo formaron mayormente excolaboradores de su hermano. La hibris provocó la caída de HM. Cederle el poder a Rubén provocó su ruina política. El PRI lo expulsó a él, y a su hermano lo convirtió en estrella, cuya luz se apagó con la derrota de José Antonio Meade. RM será diputado plurinominal, sin embargo, para efectos prácticos, su carrera también está liquidada. Incluso podría ser investigado.

HM intentó, sin éxito, salir de la lista de Los 10 Mexicanos Más Corruptos” de 2013 de la revista Forbes. El bufete de abogados Levine Sullivan Koch & Schulz, representante de Dolia Estévez, la periodista mexicana autora de la nota, replicó a las exigencias de Christian F. Zinser Cieslik, abogado del exgobernador de Coahuila: “es evidente que (los individuos) son personas que tienen la reputación de estar entre los personajes públicos mexicanos más corruptos en el 2013”.

En otra parte del documento, Steve Zansberg, abogado de Estévez, advierte que existen “pruebas abundantes” en el sentido de que Moreira fue el centro de múltiples informes de prensa, “lo que indica que tiene la amplia reputación de ser, al menos parcialmente, responsable del mal manejo de las finanzas y corrupción dentro del Gobierno durante su gestión como gobernador del estado de Coahuila”». Con respecto a la supuesta no culpabilidad del exmandatario, Zansberg observa: no fue posible “verificar independiemente” su afirmación de que dos investigaciones del Gobierno de México habían exonerado a Moreira de “toda responsabilidad o implicación en la contratación de deuda de Coahuila”.

(Pero) aún suponiendo que fuera cierto que dos agencias oficiales en efecto han llegado a esa conclusión, dichas “conclusiones” han hecho poco, en el mejor de los casos, para despejar la nube de sospecha que se cierne sobre Moreira, dentro y más allá de México, como lo demuestran las notas de Reforma que se publicaron subsecuentemente a esas presuntas conclusiones gubernamentales.

La detención de HM en Madrid, el 15 de abril de 2016, lo hundió más en el fango, mientras su hermano Rubén se lavaba las manos y daba rienda suelta a todas sus fantasías. Los Moreira vivieron con Peña sus mejores años, pero el fracaso del PRI y de Mead, los ha puesto en la picota. Adiós maximato.
07 Julio 2018 04:09:00
Castigo a los venales
La celebración por el triunfo de Andrés Manuel Lopez Obrador no ha terminado y a ella se han sumado, a su manera, quienes hasta hace poco lo combatían: las grandes corporaciones. Gerardo Moyano presenta un balance de la jornada del 1 de julio en la nueva edición del bisemanario Espacio 4.

“La indignación pudo más que el miedo. Pese a que nueve de cada 10 mexicanos desconfían de los partidos y un 50% no cree en la democracia, alrededor de 55 millones de ciudadanos (63% del padrón electoral) acudieron a las urnas el pasado 1 de julio. De ese total, más de la mitad (un 53% según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral) apostó por un nuevo cambio y votó por el candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien superó por dos a uno a sus rivales más cercanos. Ricardo Anaya, candidato de Por México al Frente (PAN-PRD-MC) obtuvo el 22%, seguido de José Antonio Meade, de Todos por México (PRI-PVEM-Panal), con cerca del 16% de los votos. El independiente Jaime ‘El Bronco’ Rodríguez habría conseguido apenas un 5%.

“Fue así como los electores le cobraron al PAN y al PRI el fracaso de tres sexenios marcados por la violencia, la corrupción y la impunidad, las cuales se exacerbaron durante el mandato del priista Enrique Peña Nieto, el presidente más impopular en la historia del país. Esto lo sabe López Obrador, quien en su primer mensaje como presidente virtual dijo que ‘erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno’. Si bien llamó a la reconciliación, en este tema AMLO advirtió: ‘Sobre aviso, no hay engaño. Sea quien sea será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, a funcionarios, a los amigos y a los familiares. Un buen juez por la casa empieza’.

“El tabasqueño también intentó aplacar miedos: ‘No apostamos a construir una dictadura, abierta ni encubierta. Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido. Habrá libertad empresarial, libertad de expresión (…) No actuaremos de manera arbitraria, ni habrá confiscación o expropiación de bienes’.

“Se trató de un proceso histórico por el alto número de cargos renovados (más de 18, mil), nueve gubernaturas, la reelección de alcaldes y legisladores, la participación de candidatos independientes y la violencia en las campañas (132 personas vinculadas a partidos, incluyendo 48 candidatos, fueron asesinadas según la firma Etellekt Consultores). Pero también por la reconfiguración del mapa político el país, en el que Morena, partido fundado en 2014, se convierte en la principal fuerza política a escala nacional, mientras el PRI cae a un lejano tercer lugar.

“La coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES) se alzaría además con una amplia mayoría en el Congreso de la Unión y en cinco o seis de las nueve gubernaturas en juego.

“Después de dos polémicas elecciones presidenciales, una marcada por el fantasma del fraude (2006) y otra por el cúmulo de irregularidades (2012), López Obrador se alzó con un triunfo contundente: 30 puntos por encima de su rival más cercano, el panista Ricardo Anaya.

“Pese a ser el candidato de más edad (64 años), el voto de los jóvenes fue crucial para la victoria del tabasqueño, pues alrededor de la mitad del electorado (44.5 millones) tiene menos de 39 años y uno de cada cinco (12 millones) tuvo la oportunidad de votar por primera vez. De ahí que en su discurso de victoria, AMLO agradeciera a las ‘benditas redes sociales’, las cuales fueron la principal fuente de información de los llamados millennials (jóvenes de entre 18 y 29 años) y sirvieron para contrarrestar la guerra sucia que trataba de identificar al candidato de Morena como ‘un peligro para México’”. (Versión completa en
http://www.espacio4.com)
06 Julio 2018 04:08:00
Las listas de Forbes
La corrupción se halla tan extendida, sus raíces son de tal profundidad y los intereses que comprende tan diversificados, que atacarla resulta una tarea titánica. La coraza de la impunidad es impenetrable y cubre a alcaldes, gobernadores, presidentes de la República, legisladores federales y locales y funcionarios de todo rango y signo partidista. Sólo la alternancia en algunos estados y la presión internacional han podido perforar la armadura.

Dos exmandatarios locales, a los que Enrique Peña Nieto presumió como el rostro del “nuevo PRI”, están en prisión por peculado, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero; uno más se encuentra prófugo. Se trata de Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo) y César Duarte (Chihuahua).

Los casos Odebrecht y “La Estafa Maestra”, que involucran a funcionarios del primer círculo de Peña Nieto en sobornos y en el desvío de 7 mil 760 millones de pesos a empresas fantasma, podrían ser los primeros en ser investigados por la próxima Administración tras la derrota del PRI el 1 de julio. Después de un sexenio de impunidad, México no espera menos. La corrupción fue el principal motor del voto de castigo.

La voluntad del Presidente para combatir el flagelo la puso a prueba la revista Forbes, recién iniciado el segundo año de su mandato, con la publicación de Los Diez Mexicanos más Corruptos de 2013. En la lista figuran dos caciques sindicales (Elba Esther Gordillo, del SNTE, y Carlos Romero Deschamps, del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana), el hermano de un expresidente (Raúl Salinas de Gortari), cinco exgobernadores priistas (Andrés Granier, de Tabasco; Tomás Yarrington, de Tamaulipas; Humberto Moreira, de Coahuila; Fidel Herrera, de Veracruz; y Arturo Montiel, tío de Peña Nieto, del Estado de México); y dos colaboradores del expresidente panista Felipe Calderón (Genaro García Luna y Alejandra Sota, quien documentó, ante la Secretaría de la Función Pública, no haberse enriquecido ilícitamente).

De la nómima de Forbes, sólo Gordillo y Granier se encuentran presos desde 2013 (la primera bajo arresto domiciliario después pasar 5 años en el Reclusorio Femenil de Tepepan). La exlíder del SNTE apoyó a López Obrador en la elección de este año, como antes lo hizo con Felipe Calderón. La captura de Yarrington se produjo en Florencia, el 9 de abril de 2017. México lo reclamó, pero el Gobierno de Italia, acaso por precaución, prefirió extraditarlo a Estados Unidos. El exaspirante presidencial ingresó a una cárcel de Texas el 20 de abril pasado. Podría ser condenado a cadena perpetua.

Forbes, especializada en negocios y finanzas, no ha actualizado el catálogo de los más venales, como lo hace cada año con los más ricos del mundo, donde el magnate mexicano Carlos Slim tiene un lugar asegurado. El narcotraficante Joaquín Guzmán, “El Chapo”, apareció tres años consecutivos en el club de los billonarios; la última vez en 2011, cuando la revista calculó su fortuna en mil millones de dólares. Muy lejos de Slim. Pero si la frecuencia de la lista de los más corruptos es sexenal, la próxima podría publicarse a finales de 2018 e incluir al ya para entonces expresidente Peña Nieto, a funcionarios federales y a otros gobernadores, no sólo del PRI.

En tiempos no tan remotos, Forbes incluyó a Carlos Hank González entre los multimillonarios del mundo. Predecesor de Peña Nieto en la jefatura del Grupo Atlacomulco, el exgobernador del Estado de México hizo honor a su propio credo: “un político pobre es un pobre político”.
04 Julio 2018 04:08:00
Paradojas
A las fórmulas senatoriales encabezadas por Guillermo Anaya y Verónica Martínez les faltó lo que Armando Guadiana tenía de sobra: no bigotes, sino un candidato presidencial creíble y con liderazgo, y el apoyo de una ciudadanía indispuesta con el PRI y con el PAN. Tal circunstancia determinó la actitud de los candidatos. La elección, que desde hace 18 años había sido entre dos, el 1 de julio se dividió en tres. Es probable que, en su fuero interno, el abanderado de Morena aspirara al escaño de primera minoría, después de haber obtenido el año pasado 151 mil votos como aspirante a gobernador.

Sin embargo, AMLO –el rey Midas de la política– le aportó a Guadiana un cuarto de millón de sufragios extras para ganarle al PAN y PRI. Su tándem, Eva Galaz, debe ser la más sorprendida. Jamás había soñado ser senadora, como nunca no lo será Rubén Moreira ni nadie de su círculo cercano. Verónica Martínez, quien obtuvo la curul de primera minoría, es hechura del exgobernador y todavía secretario de Organización del PRI, pero para efectos prácticos es un cadáver político. Nadie olvida que, como diputada local, legalizó la megadeuda de Humberto Moreira encubierta por su hermano Rubén. Así premia el PRI a sus más abyectos e incondicionales, y Martínez es uno de ellos. Su paso por el Senado será tan destacado como la de Jaime Rodríguez, “El Bronco”, en Nuevo León. Una nulidad.

La mejor campaña la realizó Jericó Abramo, compañero de fórmula de Martínez. Fue por él que ella ganó. El exalcalde de Saltillo sabía del riesgo, pero lo asumió consciente de su capacidad de trabajo, de sus credenciales políticas y del mérito de haber afrontado a Rubén Moreira, quien, incluso, llegó a amenazarlo cuando pretendía ser candidato al gobierno de Coahuila. Su no ingreso a la Cámara alta resulta conveniente para quienes prematuramente aspiran a la silla de Miguel Riquelme. Ninguno llegará. Abramo no había perdido una sola elección, y la del domingo pasado lo es a medias. Es joven, creyente, y debe recordar la máxima del español Manuel Fraga Iribarne: “En política, todas las victorias son efímeras, y todas las derrotas son provisionales”.

El fracaso del PAN es mayúsculo, pues en las tres elecciones previas había ganado las senadurías de mayoría; en la de 2006 justamente con Guillermo Anaya, quien ahora perdió. El resultado priva a Coahuila de una política preparada, inteligente y moralmente sólida: Esther Quintana. Es ella quien debió ser senadora, no la priista Verónica Martínez, quien es una especie de mil usos. Además del contexto adverso para el PRIAN, dos causas explican la derrota de Anaya. Una es recurrente: el exceso de confianza. Los 452 mil votos obtenidos en las elecciones para gobernador le daban pase automático al Senado; sin embargo, perdió más de 130 mil y quedó eliminado. Frente al activismo de Abramo y la campechanía de Guadiana, la campaña del panista resultó invisible acaso –segunda explicación– por su estado anímico después de haber estado a un paso de la gubernatura que, para muchos, le fue robada en Coahuila y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con la complicidad del Instituto Electoral del Estado, cuyo consejo general inexplicablemente no ha sido investigado. Anaya entró a la competencia derrotado.

El triunfo de Armando Guadiana es meritorio, por haber tenido la hombría de enfrentarse a los Moreira en su momento de mayor poder, cuando la mayoría de los empresarios, los medios de comunicación y las oposiciones se sentaban a su mesa y les aplaudían alegre y “oroníricamente”, por haber renunciado al PRI hace seis años y por su apoyo a AMLO. Ciudadano hasta hace poco retirado de la política, será pronto senador.
03 Julio 2018 04:08:00
Despertar sin dinosaurio
El “México bronco” de Reyes Heroles, el “México profundo” de Guillermo Bonfil y el “tigre suelto” de Porfirio Díaz despertó en las urnas el 1 de julio, no para mostrar sus garras afiladas, sino para dar ejemplo al mundo de civilidad y echar al PRI de Los Pinos, esta vez definitivamente. Fox y Calderón lo cebaron 12 años para regresarlo al poder más soberbio, corrupto y arrogante. En medio de la mayor oleada de violencia y en el ocaso del sexenio más sangriento, los mexicanos acudieron masivamente a las urnas y luego volvieron al ocio dominical sin hacer caso a las campañas sobre supuestas amenazas y disturbios. El mensaje es claro e irrefutable: paz y democracia, sí; guerra y autoritarismo, no.

El mérito del triunfo de Andrés Manuel López Obrador corresponde, primero, a millones de mexicanos de todos los estratos –no sólo de la “prole”, como Paulina Peña se refirió en un retuit a quienes criticaban a su padre antes de ocupar la Presidencia– que vencieron inercias, prejuicios, temores y dieron un paso trascendental por un cambio real en la conducción política e institucional del país. También para regresarle al Estado los espacios de decisión cedidos a los poderes fácticos, particularmente a los barones del dinero, vencidos también en las urnas.

AMLO fue cobijado por legiones que vieron en él a un líder austero, creíble y digno de representarlas después de tres presidentes infames –la terna la completa Peña Nieto–. El castigo al PRI, al PAN, al PRD y a sus respectivos gobiernos es proporcional al encono social, al deseo de cambio y al clamor nacional para combatir la corrupción y encarcelar a los funcionarios y políticos venales. La misma energía y determinación usadas para elegir a AMLO deberán aplicarse para respaldar su administración o apretarle las clavijas cuando intente apartarse del sistema republicano y el canto de las sirenas lo seduzca. Más aún si empieza a darles la razón a quienes ven todavía en él a un potencial dictador, o si se conforma con que de él se diga “no es corrupto”, pero sí sus colaboradores.

El régimen propuesto por AMLO es uno en el que a los millones de compatriotas a quienes históricamente les ha ido mal, por los abusos del poder, las distorsiones de la democracia y las complicidades de políticos, empresarios y banqueros, les empiece a ir bien; y en el que los pocos beneficiarios por las primeras alternancias (gobernantes, partidos y poderes fácticos) pierdan los privilegios y compitan con sus pares en igualdad de circunstancias.

El mejor José Antonio Meade fue el de la comparecencia para anunciar su derrota, gesto digno de un profano en política cuya candidatura, envenenada, nació muerta. No haberse deslindado del gobierno de Peña Nieto, en el cual desempeñó cargos relevantes, jamás se reconoció como un acto de gratitud y lealtad, sino de disimulo. El PRI entró el 1 de julio en franca agonía, y el PAN –derrotado e igualmente repudiado en las urnas– en una lucha crucial por la supervivencia. La llamada de Ricardo Anaya a AMLO insinúa una alianza en el Congreso para terminar de sepultar al partido fundado en 1929 por Plutarco Elías Calles y sepultado 89 años después por Peña Nieto y sus adláteres; señaladamente Luis Videgaray, Enrique Ochoa y Aurelio Nuño.

La rotundidad de la victoria de AMLO hubiera hecho innecesaria la segunda vuelta, en caso de existir. Vistas las experiencias con Fox, Calderón y Peña, quienes encabezaron gobiernos divididos, los electores le entregaron al candidato electo la mayoría en el Congreso general. El mensaje es inequívoco: castigo al “PRIAN” y premio a Morena, convertido ya en la primera fuerza política nacional. Por primera vez, nuestro país despertó y el dinosaurio ya no estaba allí. Y en una de esas, AMLO resulta ser un buen presidente. México lo necesita.
02 Julio 2018 04:09:00
Cambio por eliminación
Estas líneas las escribo dos días antes de las elecciones. El ambiente nacional está impregnado de esperanza, zozobra y hartazgo contra el Gobierno. En ese contexto, el cambio en la Presidencia habrá sido por eliminación. Si no lo hubo con el PAN en los gobiernos de Fox y Calderón, y con el PRI de Peña regresamos a la presidencia imperial, las únicas opciones eran Morena y Andrés Manuel López Obrador. Un viraje hacia Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente, era improbable por su desventaja de más de 20 puntos en las encuestas.

El remonte dependía del voto útil, de la capacidad de persuasión para atraer a los indecisos, del activismo ciudadano para despertar de su letargo a los abstencionistas y de la efectividad de la campaña en redes sociales para presentar a AMLO como un auténtico peligro y disuadir a un sector de sus votantes potenciales. Las marcas “PRI” y “Peña Nieto” en el pecho y en la espalda de José Antonio Meade, fueron perdices en temporada de caza.

La competencia anticipaba una alta participación en las urnas, mayor incluso al 70%. En la primera alternancia votó casi 64% de la lista nominal; en la elección de Calderón bajó al 58% y en la de Peña subió a 63%. La votación más copiosa se registró en 1994. El levantamiento zapatista (enero) y el asesinato de Luis Donaldo Colosio (marzo), en lugar de inhibir la concurrencia a las urnas, la elevó al 77%. Un mensaje inequívoco de la ciudadanía contra cualquier tipo de violencia. Con una preferencia tan marcada por AMLO y la percepción generalizada sobre su victoria, dentro y fuera del país, la tentación del fraude era suicida, mas no descartable.

México despertará hoy después de una larga noche y, lo más seguro, con un candidato presidencial ganador. No el preferido de todos, pero sí el elegido por la mayoría. Así funciona la democracia. Si es AMLO, como todo lo apuntaba con suficiente antelación, el festejo se habrá extendido hasta el amanecer y durará varios días. En tal caso, será el triunfo de legiones –de todos los estratos– convencidas de que el cambio es asequible y de la capacidad de su líder para llevarlas a cabo.

También de millones que prefirieron correr el riesgo de una elección equivocada, en vez de volver a tropezar con la misma piedra y reprocharse toda la vida su falta de valor y convicción de “hacer historia”.

El país necesita un cambio efectivo, no accesorio, de mera cosmética o lampedusiano como resultó el de Fox, Calderón y Peña. “Hace falta que algo cambie para que todo siga igual”, escribió Giuseppe Tomasi di Lampedusa. “¿Y ahora qué sucederá?”, inquiría. “¡Bah! Tentativas pespunteadas con tiroteos inocuos y, después, todo seguirá igual pese a que todo habrá cambiado (...) una de estas batallas que se libran para que todo siga como está” (El gatopardo).

AMLO puede ser el presidente más votado en nuestra aún incipiente democracia, pero también al que más deba exigirse. Los resultados necesitan corresponderse con el tamaño de la expectativa. La corrupción no se puede combatir, y mucho menos extirpar, si antes no se castiga a los políticos, de todos los partidos, que utilizaron el poder para enriquecerse impunemente.

El resultado de las elecciones debe ser aceptado, a condición de no ser fraudulento, e iniciar enseguida la reconciliación nacional. AMLO tuvo poderosos aliados para ganar. En primer lugar, el gobierno de Peña Nieto; y después el PRI –incapaz de cambiar– y el PAN por haber traicionado sus principios y la confianza ciudadana.
30 Junio 2018 04:09:00
El ogro doblegado
Los niños son lo más tierno, querido y preciado de la naturaleza humana, a pesar de lo cual muchos son explotados todavía alrededor del mundo. Pero no obstante su fragilidad e indefensión, son capaces de mover montañas y de doblegar incluso al peor de los ogros. Es el caso de los migrantes separados de sus padres en Estados Unidos, del cual se ocupará Gerardo Moyano en la próxima edición de Espacio 4.

“La realidad le dio una bofetada al presidente estadunidense Donald Trump. La presión de la opinión pública por la separación de familias y el trato a niños inmigrantes en la frontera sur de Estados Unidos obligó al mandatario a revocar su política de ‘tolerancia cero’, la cual provocó una crisis humanitaria en el vecino país. Cerca 2 mil 300 niños inmigrantes han sido separados de sus padres desde abril, cuando el fiscal general Jeff Sessions anunció que todos los adultos que intenten ingresar al país serían procesados penalmente.

“La ola de críticas se desató por una grabación publicada por ProPublica, un medio de periodismo de investigación, en la que se escucha cómo un agente de la patrulla fronteriza se burla de unos niños que lloran y piden ver a sus padres en un centro de detención migratorio. La respuesta inicial del Gobierno fue criticar a los medios. “Las narrativas que no vemos son las narrativas del crimen, los opioides, los traficantes, las personas que son asesinadas por miembros de pandillas, niños estadunidenses que son reclutados. La frontera está siendo invadida”, dijo la secretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen.

“Luego, Trump arremetió contra México por su falta de control migratorio y acusó a los legisladores demócratas de ‘atarle las manos’. Sin embargo, la presión de medios, figuras políticas y civiles fue tan grande que el mandatario terminó por firmar una orden ejecutiva para evitar que los niños sean separados de sus padres.

“Se trata de mantener a las familias juntas mientras nos aseguramos de tener una frontera fuerte (…) No me gustaba la imagen de ver a familias siendo separadas”, señaló Trump, quien dijo que cambió de opinión porque su esposa Melania y su hija Ivanka se lo pidieron. Entre las críticas contra el mandatario, destacan las de exprimeras damas como Michelle Obama y Hillary Clinton. Incluso Laura Bush, esposa del expresidente George Bush (republicano como Trump), escribió en The Washington Post: ‘Aprecio la necesidad de proteger nuestras fronteras internacionales, pero esta política de ‘tolerancia cero’ es cruel’.

“Por su parte, la actual primera dama, Melania Trump, ya había dicho que ‘debemos ser un país que sigue todas las leyes, pero también un país que gobierna con corazón’. Algo en lo que no concuerda su esposo: ‘Si eres muy, muy débil, a un nivel patético, el país será invadido por millones de personas. Y si eres fuerte, entonces no tienes corazón. Es un difícil dilema. Quizá prefiero ser fuerte’, dijo Trump al firmar la mencionada orden ejecutiva. Las críticas también salpicaron al Gobierno mexicano, tanto por su tibia respuesta ante la crisis que afecta a connacionales en EE.UU. como por su trato a los inmigrantes que ingresan ilegalmente al país, que en muchos casos también son separados de sus hijos”. (La versión completa estará disponible a partir del martes en
http://www.espacio4.com)
29 Junio 2018 04:08:00
El derecho a decidir
La mayoría de los mexicanos parece bien dispuesta a ejercer su derecho a equivocarse, sin reparar en consecuencias. Vicente Fox apagó muy pronto la esperanza en la alternancia. Felipe Calderón aumentó la frustración y Peña Nieto terminó de hundir al país en el infierno. Casi un cuarto de millón de muertos y más de 35 mil desaparecidos en 12 años de guerra inútil contra el narcotráfico, corrupción e impunidad institucionalizadas; pobreza exacerbada, vacío de autoridad y arrogancia gubernamental explican el ¡basta ya! de legiones indignadas, lanzado mucho antes de las elecciones presidenciales de este domingo.

Durante 71 años, el PRI decidió por los mexicanos –se equivocó por ellos– y les impuso 12 presidentes; algunos resultaron aceptables y otros regulares, pero la mayoría abusó del poder y agotó la resistencia ciudadana. La tecnocracia, educada en el extranjero, provocó las peores crisis económicas y políticas. Peña Nieto, rescoldo del PRI de los años 50 y 90 del siglo pasado –el de Miguel Alemán, Carlos Salinas y Carlos Hank– tiene hoy al país crispado y a su partido con un pie en la tumba.

El escenario es propicio para Andrés Manuel López Obrador, de la coalición Juntos Haremos Historia, quien compite por la Presidencia por tercera ocasión consecutiva (en Brasil, Luiz Inacio Lula ganó en su cuarta tentativa). El único capaz de darle alcance es Ricardo Anaya, de Por México al Frente, catalizador del voto útil. La candidatura de Meade nació muerta. En vísperas de las elecciones, según El País, las preferencias se dividían así: AMLO 48.6%, Anaya 26.7% y Meade 21.2%, con lo cual sus probabilidades de ganar son del 97%, 2% y menos del 1%, respectivamente. Sobre la metodología, el diario advierte: “Las predicciones las producen un modelo estadístico basado en sondeos y en su precisión histórica. El modelo es similar al que usamos en Francia, Reino Unido o Cataluña. Funciona en tres pasos: 1) agregar y promediar las encuestas en México, 2) incorporar la incertidumbre esperada, y 3) simular 20 mil elecciones presidenciales para calcular probabilidades” (27.06.18).

En un análisis previo, Kiko Llaneras utilizó una metáfora futbolera –a tono con el Mundial de Rusia– para explicar lo atípico de un vuelco que pudiera restarle al candidato puntero 20 puntos de ventaja (con respecto a Anaya): “una derrota de López Obrador sería más rara que ver fallar un penalti a Cristiano Ronaldo”. (El crack lusitano ha cobrado hasta ahora dos penales; anotó el primero y erró el segundo). Por otro lado, “la victoria de López Obrador tampoco es una certeza: los sondeos aún podrían moverse y hasta el último día habrá espacio para una sorpresa”.

Las encuestas no variaron. ¿Podría dar Anaya la sorpresa? Sólo si logra atraer el voto útil y el de los indecisos y si en estos días de reflexión un sector de los simpatizantes de AMLO rectifica su intención y en la intimidad de las urnas cruza la boleta por el panista. A ese empeño se han sumado distintas corrientes. “Digan lo que digan decenas de encuestas manoseadas que el gobierno ha inflado para disfrazar la realidad, Meade está suficientemente lejos del segundo lugar del candidato del Frente. (...) el PRI se ganó a pulso el desprecio de los electores (...). Meade ha sido, cuando menos, un dispuesto cómplice”, escribe Jorge Suárez-Vélez, uno de los expertos del colectivo plural de México, ¿cómo Vamos?, (Reforma, 28.06.18).

Una parte significativa del país, también en uso de sus derechos, no quiere a AMLO en la Presidencia y busca evitar su triunfo de la única manera posible: con votos razonados. Si lo logra, será una hazaña, mayor incluso a la de las legiones que tienen la facultad para equivocarse. En cualquier caso, el resultado, para ser creíble, tendrá que ser limpio, claro e inobjetable.
27 Junio 2018 04:08:00
El ejemplo de Zedillo
Enrique Peña Nieto ya no puede salvar su presidencia. Su aprobación ronda el 20%, la más baja para cualquier mandatario desde que se tenga registro. Tampoco está en condiciones de cambiar el curso de la historia. El triunfo de Andrés Manuel López Obrador lo dan por sentado Montescos y Capuletos, así sea a regañadientes. Lo que sí puede, a cinco meses de concluir el sexenio, es asumir su papel de jefe de Estado, dejar de interferir en las elecciones y acatar el juicio de las urnas. Ernesto Zedillo reconoció el triunfo de Fox y libró al país de una crisis política.

Un nuevo “fraude patriótico” condenaría al país a mayores males. La victoria de AMLO adquirió carta de naturalidad mucho antes de los comicios. Su ventaja en las encuestas es tan amplia, tanto el enojo ciudadano y tan arraigado el deseo de cambio, que no existe margen para un final inesperado; si acaso, Ricardo Anaya podría acortar la brecha. Peña Nieto y su partido tiraron por la borda la oportunidad de romper con el pasado y diferenciarse del PAN y de López Obrador.

El PRI que regresó al poder, después de 12 años en la oposición, es uno de los más nefastos. Encubrió a gobernadores pillos y a funcionarios venales, ejerció el poder de espaldas a la sociedad y la estrategia contra la delincuencia organizada devino baño de sangre: más de 120 mil muertos y decenas de miles de desaparecidos. Las masacres en Tlatlaya, Apatzingán y Ecuandureo, entre otras, la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa, el asesinato de 50 periodistas (Eje Central, 29-05-18) y de 48 candidatos y precandidatos en el proceso electoral (El Financiero/ Etellekt, 26.06.18) ponen de relieve la debilidad del Estado y la crisis de derechos humanos.

No es casual, entonces, que el 79% de la población rechace la idea de que el PRI permanezca en la presidencia otros seis años. Para el 61%, AMLO representa la mejor opción de cambio; y para el 26%, Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente (Reforma, 30-05-18). En una encuesta previa, el 47% manifestó que nunca votaría por el PRI, el 12% por Morena y el 7% por el PAN (15-02-18).

El PRI olvidó su raíz popular cuando la tecnocracia se hizo con el poder, en el sexenio de Miguel de la Madrid. El PAN, tan pronto obtuvo la Presidencia, arrió las banderas contra la corrupción. Con la experiencia de tres campañas presidenciales y un discurso social y antisistema, AMLO se convirtió en el catalizador del enfado y la indignación nacionales. La clave de su éxito consistió en denunciar la corrupción y la impunidad, y en su promesa de atacarlas de raíz. ¿Cumplirá?

Para el exprocurador General de la República, Diego Valadés, la tarea no es tan simple: “La gran corrupción se presenta en todos los niveles y órganos de gobierno y corresponde a procesos de alta complejidad en que los intereses privados, lo mismo legítimos que ilegítimos, se confunden con los públicos para obtener ventajas indebidas”.

El exministro de la Corte advierte que “para disminuir la corrupción son necesarias templanza personal, la ejemplaridad de los dirigentes y un elenco de castigos severos, pero esto no es suficiente. El costo de omitir las demás decisiones que exige la gravedad del problema llevaría a un fracaso más, con efectos negativos en la eficacia del Estado y en la confianza social” (Reforma, 04-06-18).

El desgaste de la figura presidencial se aceleraba en el sexto año. Con Peña empezó en el segundo. Ignorar los conflictos de interés y los escándalos de corrupción terminó por sepultarlo. En 2000, Zedillo fue el primero en reconocer el triunfo de Fox. ¿Hará lo mismo Peña si gana AMLO?
26 Junio 2018 04:07:00
Culto a la personalidad
El clima electoral mezcla el enojo ciudadano contra una clase gobernante rapaz, obcecada e incompetente, y el entusiasmo frente a la posibilidad de un cambio real. La mayoría ya no soporta al PRI ni al PAN, cuya simbiosis restó poder a los ciudadanos para acrecentar el de los políticos y los empresarios afines. Legiones de compatriotas, sensibles a la injusticia e indignados por los excesos del poder, parecen resueltos a poner un hasta aquí por la vía de las urnas y no de las armas. A éstas apelaba el líder de la CTM, Fidel Velázquez, uno de los pilares del PRI, para “defender” la silla del águila: “A balazos llegamos y los votos no nos sacarán”.

En sus Memorias. Una vida azarosa, novelesca y tormentosa (Grijalbo, 1984), el cacique potosino Gonzalo N. Santos revive con morbo escenas de la elección presidencial de 1940, la cual se ganó literalmente a tiros. El saldo, tan sólo en Ciudad de México, fue de 30 muertos y 158 heridos (Aguilar Casas y Serrano Álvarez, Posrevolución y estabilidad. Cronología (1917-1967)). El sistema civilizó sus métodos, pero no renunció por completo a la violencia; ahora compra votos, conciencias y plumas para retener el poder. Todos los partidos lo hacen, según el presupuesto. Y cuando el erario no alcanza, recurren al dinero sucio.

El gran capital se siente cómodo con el bipartidismo neoliberal del PRI y del PAN, aunque tampoco le fue mal con el nacionalismo revolucionario de Salinas. Pero esta vez la campaña de miedo contra Andrés Manuel López Obrador, orquestada junto con los gobiernos de Fox, Calderón y Peña, naufragó. Los beneficiarios del statu quo han sido los multimillonarios de Forbes y sus socios políticos. Varios de ellos fueron enlistados por la revista entre los 10 mexicanos más corruptos de 2013 por su riqueza y nexos con el crimen organizado.

El fracaso de la guerra sucia contra AMLO se refleja en las encuestas. A diferencia de 2006 y 2012, hoy se le perdona cualquier dislate y salida de tono. En cambio, al presidente Peña, a la partitocracia (PRI-PAN-PRD) y a la clase gobernante en general, se les atribuyen todas las calamidades: corrupción, violencia, impunidad, injusticia. Empero, adjudicarle al caudillo facultades y cualidades inexistentes, tiene nombre: culto a la personalidad. Algunos de sus rasgos son:

“Exagerada devoción de todas las personas con el líder. Exagerada adulación y adoración unipersonal al caudillo mimetizado con la figura del Estado que rige. Hasta cuando el caudillo se enferma, se pretende que enferma el país. Presencia de un enemigo ‘común’ que justifica el rol histórico del líder, como una potencia enemiga extranjera, un grupo económico o religioso, o un sistema político contrario al que se profesa…”.

El Diccionario Soviético de Filosofía describe así el fenómeno: “ciega inclinación ante la autoridad de algún personaje, ponderación excesiva de sus méritos reales, conversión del nombre de una personalidad histórica en un fetiche. La base teórica del culto a la personalidad radica en la concepción idealista de la historia, según la cual el curso de esta última no es determinado por la acción de las masas del pueblo, sino por los deseos y la voluntad de los grandes hombres (caudillos militares, héroes, ideólogos destacados, etc.)”. (Wikipedia.)

AMLO seduce y asusta al mismo tiempo. ¿Cómo interactuar con un líder así en la Presidencia? El candidato de Morena habla y piensa en pasado; el del PAN, Ricardo Anaya, en futuro; y el del PRI, José Antonio Meade, en nombre de la desmemoria y del sistema, responsable de la actual encrucijada electoral.
25 Junio 2018 04:00:00
Escenarios electorales
Las campañas presidenciales le restaron ahora mayor visibilidad a las de senadores y diputados federales, e incluso a las de nueve gobernadores y mil 596 ayuntamientos. Los estados que renovarán Poder Ejecutivo son Guanajuato, Puebla y Veracruz, en poder del PAN; Morelos, Tabasco y Ciudad de México (PRD), Jalisco y Yucatán (PRI) y Chiapas (PVEM). Además de la Presidencia, Morena tiene seguros Morelos, Tabasco, Chiapas y la capital de la República. En Jalisco la ventaja de Movimiento Ciudadano es insuperable, y Yucatán podría volverse a pintar de azul.

Coahuila regresará a las urnas por segundo año consecutivo para nombrar 38 ayuntamientos, pues el periodo de los actuales será sólo de un año. Veintinueve alcaldes buscan la reelección. En los comicios del 4 de junio pasado, el PRI ganó 27 municipios, el PAN seis, Unidad Democrática de Coahuila (UDC) tres, el PVEM uno y Movimiento Ciudadano uno. Por primera vez, el partido gobernante perdió la mayoría en el Congreso local, compuesto por 10 diputados del PRI, nueve del PAN, tres de UDC, dos de Morena y uno del PRD.

La tendencia es que los partidos conserven las mismas alcaldías, excepto en los municipios donde las circunstancias políticas cambiaron y Morena postuló candidatos competitivos. Es el caso de Claudio Bres Garza, en Piedras Negras, quien renunció al PRI luego de una larga militancia y de haber sido alcalde y diputado federal por ese partido. El empresario fue uno de los operadores del candidato independiente al Gobierno del Estado, Javier Guerrero, cuya incorporación a Morena le dará cuerpo al partido de AMLO en Coahuila. El PRI propuso a Sonia Villarreal, alcaldesa en funciones y excolaboradora de Rubén Moreira. Perder la mayor ciudad fronteriza, como todo apunta que sucederá, supondría para el PRI su peor derrota en el 1 de julio. En ese municipio jamás ha habido alternancia y es el segundo más relevante gobernado por el PRI después de la capital.

En Saltillo y Torreón lo más probable es que vuelvan a ganar Manolo Jiménez (PRI) y Jorge Zermeño (PAN), pues además de haber obtenido las más altas votaciones el año pasado, en apenas cinco meses de gestión no han acumulado demasiados negativos. Los mayores problemas son herencia de los gobiernos anteriores. En la metrópoli lagunera, el PRI postuló a José Antonio Gutiérrez Jardón, secretario de Fomento Económico en el gobierno de Rubén Moreira. Los candidatos de Morena en Saltillo y Torreón, Óscar Mohamar e Ignacio Corona, registran buenos números en las encuestas. Ambos han sido inflados desde el poder para restarle votos al PAN, como parte del pleito nacional entre el presidente Peña y Ricardo Anaya.

El PAN ha derrotado al PRI en las tres últimas elecciones senatoriales, pero esta vez Morena podría modificar el escenario. Guillermo Anaya, quien estuvo a un paso de la Gubernatura el año pasado, y Esther Quintana llevan ventaja. El segundo lugar lo disputan Verónica Martínez y Jericó Abramo (PRI) y Armando Guadiana (excandidato del Gobierno del Estado) y Eva Galaz (Morena). Los escaños de mayoría relativa serán para la fórmula ganadora; y el de primera minoría, para quien la siga en votos.

En el caso de las diputaciones federales, el PRI podría ganar tres distritos (el II de San Pedro, el VI de Torreón y el VII de Saltillo) y otros tantos el PAN (el I de Piedras Negras, el IV de Saltillo y el V de Torreón). El desempate dependerá del resultado en Monclova, cabecera del Distrito III. Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya son los favoritos en la elección presidencial.


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23 Junio 2018 04:09:00
La suerte está echada
“‘Soy la comandante Nestora Salgado, y sólo le llamo para decirle que a cambio de la libertad de su hija me tiene que entregar la cantidad de 5 mil pesos. Así es que ya sabe, cuando tenga esa cantidad, me la entrega y entonces yo le entrego a su hija”. Nestora Salgado va a ser senadora plurinominal por Morena. Una secuestradora que está libre por una falla de la policía. Esto, Andrés Manuel, queda en tu conciencia’”.

El candidato del PRI, José Antonio Meade, leyó esa nota –”salida de un expediente”– en el segundo debate presidencial, cuyos temas eran comercio exterior e inversión, seguridad fronteriza y combate al crimen transnacional y derechos de los migrantes. Meade presentó el caso como “una historia de armas y de impunidad” para reforzar la campaña de miedo contra López Obrador, quien ya lo rebasa por más de 30 puntos en la intención de voto (De las Heras Demotecnia, 19.06.18).

La postulación de Salgado, según Meade, es un anticipo de la amnistía de AMLO para los criminales. El abanderado priista afrontó con humildad franciscana la andanada por su diatriba contra la excomandante de la Policía Comunitaria de Olinalá, Guerrero, en su cuenta de Twitter: “Ni me retracto ni ofezco disculpas. ¡Faltaba más! Por si fuera poco, le obsequian a la señora una senaduría plurinominal. (...) Yo estoy del lado de las víctimas y de la legalidad. Es tiempo de definiciones”.

Y las hubo: el Tribunal de Justicia de Guerrero, donde gobierna el PRI, reabrió cinco causas contra Salgado por secuestro, homicidio y robo. Sin embargo, el INE avaló la legalidad de su candidatura “hasta que no se demuestre lo contrario”. También ordenó retirar la transmisión del anuncio del PRI titulado Delincuentes, por contener “elementos aparentemente calumniosos”.

Salgado emigró a Estados Unidos en 1991 para escapar de la violencia familiar. Obtuvo la ciudadanía en Renton, Washington, frontera con Canadá. De regreso a Olinalá, se unió a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias/ Policías Comunitarias, las cuales operan de acuerdo con los usos y costumbres indígenas reconocidos por la Constitución (Artículo 102). En 2013 fue detenida bajo cargos de secuestro y delincuencia organizada. Durante su estancia en prisión, de casi 3 años, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó al Gobierno medidas cautelares para proteger la vida e integridad de la activista. El Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de Naciones Unidas la consideró presa política. En marzo de 2016, un juez la absolvió por falta de pruebas (Wikipedia).

Premio Nacional en Derechos Humanos Sergio Méndez Arceo 2014, Salgado presentó una demanda contra Meade por daño moral, el 26 de mayo, ante un juzgado de distrito en materia civil, la cual fue desestimada por ser competencia del fuero común. Si en México existiera seguridad y estado de derecho, no habría policías comunitarias, Nestoras ni autodefensas, como la de José Manuel Mireles, a las cuales el Gobierno primero armó y luego traicionó. La Administración del presidente Peña Nieto está rebasada por la corrupción, la impunidad y la violencia. La persecución contra Salgado y otros agentes políticos y sociales es un ardid para tratar de evitar lo que a estas alturas parece inevitable: la derrota del PRI el 1 de julio y su posterior extinción.
22 Junio 2018 04:08:00
Última llamada
Para millones de mexicanos, el triunfo de Andrés Manuel López Obrador es inminente y celebran por adelantado el advenimiento de una nueva era para país; muchos lo consideran irremediable e incluso apocalíptico, pero también existen legiones empeñadas en evitarlo.

El líder de las encuestas les infunde temor, desconfianza y en algunos casos repulsión por prejuicios de clase. Quienes rechazan el cambio propuesto por AMLO tratan de inducir el voto útil y el de los indecisos por Ricardo Anaya, candidato de Por México al Frente (PAN, PRD, MC). El esfuerzo, a estas alturas, parece estéril.

Ni las elecciones de 2000 generaron tal activismo ciudadano. Los opositores de AMLO han tomado la ventaja de 20-25 puntos sobre Anaya como un acicate, pero el tiempo juega en contra de su empeño. Jorge Castañeda, coordinador de Estrategia de la campaña de Anaya, había sugerido una alianza entre el PRI y el PAN para cerrarle el paso a López Obrador, como ocurrió en 2006 y 2012.

La propuesta –respaldada por la élite empresarial– tenía sustento. Las principales fuerzas políticas suscribieron en 2013 el Pacto por México para impulsar las reformas del presidente Peña Nieto. Ante el persistente avance de AMLO en la intención de voto, el PRI, el PAN y el PRD pudieron haber renovado la alianza. Juntos tampoco habrían alcanzado a López Obrador, pero sí acortado las distancias. El golpe mediático, en vísperas de las elecciones, quizá hubiese modificado la tendencia en favor de Anaya, cuyos bonos subieron tras el debate en Mérida.

Sin embargo, el enfrentamiento de Anaya con el presidente Peña Nieto anuló cualquier posibilidad de acuerdo.

El candidato de Por México al Frente, segundo en las encuestas, podría tener una última oportunidad, de acuerdo con un análisis de El País: “La derrota de López Obrador, en caso de producirse, vendría seguramente por dos vías. Una posibilidad es que se produzca un cambio brusco en las encuestas durante el final de la campaña (lo cual no ocurrió, según la última medición de De las Heras Demotecnia). En ese caso lo veríamos en los últimos sondeos.

“La otra opción es que la sorpresa llegue el día de la elección y que el recuento demuestre que las encuestas estaban muy erradas. Eso no es imposible –ocurrió, por ejemplo, con el plebiscito colombiano en 2016, cuando las encuestas fallaron por 15 puntos–, pero no es algo frecuente. Por eso nuestro modelo mantiene a López Obrador favorito al 92%” (El País, 03.06.18).

A pesar de la embestida del gobierno de Peña Nieto y de no haber remontado en la parte final de las campañas, Anaya está convencido de ser el único capaz de derrotar a AMLO. Para Kiko Llaneras, analista de El País, la baza del más joven de los aspirantes presidenciales “pasa por coordinar el voto contra López Obrador.

Hasta el momento ha conseguido el apoyo de la élite empresarial, que ha desistido de apoyar a su favorito, Meade, para decantarse por Anaya”. Sin embargo, advierte, “hay un sector del PRI que se siente más cómodo con la victoria de López Obrador que con un triunfo del expresidente del PAN, el tradicional partido opositor en México”.

Las elecciones aún no están resueltas, pero cada vez pintan más a Morena. Sólo si la corriente azul, amarilla y naranja, impulsada por el antilopezobradorismo, la clase media y los grandes capitales se convierte en tsunami en el último momento, el final podría ser otro. Mientras tanto, AMLO es visto –y él mismo se asume ya– como presidente.
20 Junio 2018 04:08:00
Generación antisistema
Pocos gobiernos han tenido un final tan desastrado como el del presidente Peña Nieto. La situación actual es peor que la de hace 24 años, cuando Ernesto Zedillo llevaba las riendas del país. El tecnócrata comprendió su circunstancia, y al salvarla a ella se salvó a sí mismo. Además de superar la crisis económica que heredó de Salinas de Gortari y de equilibrar las finanzas, promulgó leyes que hicieron posible la alternancia. Las reformas del político calaron negativamente entre los mexicanos y en la mayoría de los casos no cumplieron las expectativas de empleo, bienestar y riqueza prometidas. El triunfalismo del sexenio feneciente terminó en derrota y la esperanza, de nuevo, en frustración.

Entre los últimos años de la Administración de Zedillo y el presente nació una generación de que no conoció al PRI de sus padres ni el de sus abuelos, sino el de Peña Nieto y una banda de gobernadores que empobrecieron a sus estados y se enriquecieron, ellos, sus familias y sus cómplices. Son justamente los nuevos votantes y los decepcionados por las alternancias de 2006 y 2012, quienes más apoyan a Andrés Manuel López Obrador, y a Ricardo Anaya en segundo lugar.

Los jóvenes, como los adultos, abominan de la partidocracia, de la corrupción y de la injusticia, de las cuales son víctimas junto con sus padres, hermanos y amigos. Se identifican con AMLO por ser el candidato antisistema y quien mejor les entiende, a pesar de ser populista o precisamente por ello, en la definición del término hecha por uno de los mejores presidentes de Estados Unidos: Barack Obama, quien, frente a Peña Nieto y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se asumió como uno de ellos. La tecnocracia se ensimismó y canceló puentes con las clases populares. López Obrador promete regresarle a la política el sentido humano. Sin embargo, no es Obama.

El Presidente y su partido carecen de argumentos para apelar al apoyo ciudadano. La violencia se recrudeció en los últimos años. La corrupción agravia y la impunidad insulta. Frente al descrédito y la presión internacional para investigar y castigar casos como el de Odebrecht, el Gobierno opta por mirarse el ombligo. Fuera de los estados donde hubo alternancia (Chihuahua, Nayarit, Quintana Roo y Veracruz), los gobernadores acusados de venales y de haber pactado con la delincuencia organizada, reciben protección desde Los Pinos; otros forman parte del equipo del candidato del PRI a la Presidencia, José Antonio Meade, y han sido premiados por adelantado con un escaño en el futuro Congreso (Rubén Moreira). No es harakiri, pues éste se realiza por razones de honor, sino suicidio por soberbia.

De ganar AMLO las elecciones, deberá acotarse el poder del presidente y de los gobernadores. Ellos son los principales responsables de la corrupción, la violencia y el caos en el país. El candidato de Morena se ha comprometido a suprimir los cacicazgos regionales y a exigir respeto al sufragio popular, hoy más que nunca objeto de coacción y compraventa. Peña Nieto pide no votar con el estómago, pero es su partido el primero en lucrar con el hambre de millones de mexicanos, como también lo hacen las otras fuerzas políticas con recursos del erario. El sistema electoral igual debe reformarse para dejar de ser satélite del poder y de los partidos, y convertirse en garante de la democracia.
19 Junio 2018 04:07:00
La Copa y las campañas
Si el Mundial de Rusia borró desde el principio las campañas en todo el país, el triunfo de la Selección nacional frente a Alemania las sepultó por siempre. El segundo partido será el 23 contra Corea del Sur y el tercero contra Suecia, el 27. Ese día concluirán las campañas y será el último en que se podrán publicar encuestas. La fase de octavos empezará el 1 de julio, cuando alrededor de 86 millones de mexicanos podrán votar para Presidente, Congreso general, nueve gobernadores, más de mil 500 ayuntamientos y diputados locales.

El Mundial representa una válvula de escape para todo el mundo. A los candidatos los guarda del escrutinio y los encierra en sus cavilaciones. Sin embargo, lo que no hicieron en dos meses y medio de campaña, en tres debates presidenciales y hasta antes del partido Rusia-Arabia Saudita, difícilmente lo lograrán en los días siguientes. La ventaja de AMLO parece insuperable. Su triunfo lo dan por descontado tirios y troyanos. El caudillo tiene la mirada puesta en el 1 de diciembre, cuando –si gana– rendirá protesta. Ricardo Anaya y José Antonio Meade pretenden repetir la gesta de la oncena dirigida por el colombiano Juan Carlos Osorio. Solo que mientras Alemania, después del primer partido, descendió del segundo al octavo lugar como favorito para ganar el Mundial, las preferencias de AMLO aumentaron luego de perder los tres debates. En la carrera presidencial, la competencia es por el segundo lugar.

Mientras el balón ruede en Moscú, Samara, Kaliningrado, Kazán, Nizhni Novgorad, Rostov, San Petersburgo, Saransk, Sochi, Volgogrado y Ekaterimburgo, en México, los gobernantes descansarán también de las presiones y el asedio ciudadano. Incluso Carlos Romero Deschamps, el jeque del sindicato de Pemex, a quien le ha sido descubierta una mansión en Las Brisas de Acapulco que ni la pareja presidencial se ha construido... todavía. (Reforma, 16-06-18.)

La Copa de la multinacional llamada FIFA le brinda al público motivos de distracción. La diferencia entre religión y futbol es que en México todos somos guadalupanos, mas no a todos seduce el balompié. El Presidente, los candidatos rezagados en la carrera por Los Pinos y la clase política en general se envuelven en la playera tricolor para lucrar con triunfos que no les corresponden. AMLO no ha entrado a ese juego por liderar las encuestas. Además, no es aficionado al futbol, sino al Rey de los Deportes.

Legiones de mexicanos viven ajenos al futbol, impuesto por las televisoras como dogma o droga recreativa. El espectáculo de masas ha adormecido y suplantado a la movilización social. Las tribunas ocupan cada ocho días el lugar de las calles y las plazas donde antes se protestaba contra el gobierno y se iniciaban movimientos de cambio. A diferencia del acarreo político, las multitudes colman voluntariamente las gradas, en cuyas pantallas se anuncian partidos y aspirantes para atraer el voto de la fanaticada, la cual, lo que menos quiere, es saber de política. Si las masas no van a los candidatos, ellos van a los estadios.

El triunfo de la Selección es meritorio e histórico solo desde el punto de vista deportivo y de negocios. Por lo demás, no cambiará nada. Pero tan urgidos estamos de victorias, que el 1-0 recibió rango de epopeya. No olvidemos que en el futbol también existen mafias. Después del juego contra Alemania, las probabilidades del equipo nacional de ganar el Mundial aumentaron de 1 a 3%, según las predicciones del diario español El País, actualizadas después de cada partido.
18 Junio 2018 04:08:00
Violencia electoral
El asesinato de Fernando Purón, candidato del PRI a diputado federal por el Distrito 1 de Coahuila, con cabecera en Piedras Negras, el 8 de junio, ocurrió en un contexto nacional de violencia y encono político. Horas después del atentado contra el exalcalde, Rosely Danilú, aspirante a regidora del Ayuntamiento de Isla Mujeres, Quintana Roo, fue baleada en una reunión con priistas. El 14 de junio, un comando abatió a Alejandro Chávez (PAN, PRD, MC), quien buscaba la reelección como alcalde de Taretan, Michoacán. Los casos elevaron a 114 el número de políticos asesinados en el actual proceso electoral, de los cuales 44 aspiraban a distintos cargos.

Entre el atentado contra el exdelegado de la Procuraduría de Justicia del Estado, Carlos Centeno, en Torreón, y el asesinato de Purón, en el otro extremo del territorio, mediaron 10 horas. Centeno, director de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), resultó herido de gravedad, pero su escolta falleció. La concatenación de sucesos encendió las alertas en La Laguna, la frontera y otras regiones del estado por el riesgo de nuevas agresiones. Los candidatos del PRI suspendieron campaña por varios días.

El homicidio de Purón es el segundo de alto impacto en la frontera. José Eduardo Moreira, hijo del exgobernador y exlíder del PRI Humberto Moreira, fue asesinado el 3 de octubre de 2012 en Ciudad Acuña, por una supuesta venganza del cártel de los Zetas. El aspirante a diputado se jactaba de haber erradicado del municipio a esa organización, durante su ejercicio como alcalde (2014-2017). “Nosotros le arrebatamos la ciudad a los Zetas y se la devolvimos pacificada a los ciudadanos”, manifestó en el debate de candidatos celebrado en el auditorio de la UAdeC, previo al asesinato.

Junto con Torreón, Piedras Negras ha sido una de las regiones más castigadas por la delincuencia organizada. El terror lo prueban estudios como el denominado Control Sobre Todo el Estado de Coahuila: Un análisis de Testimonios en Juicios Contra Miembros Zetas en San Antonio, Austin y Del Río, de la Universidad de Texas, en Austin, presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara baja del Congreso de Estados Unidos. El documento contiene denuncias sobre el pago de sobornos a altos funcionarios del estado.

En El Yugo Zeta. Norte de Coahuila, 2010-2011 (El Colegio de México), de los investigadores Sergio Aguayo y Jacobo Dayán, se lee: “La cárcel (de Piedras Negras) era un cuartel que jugaba un papel clave en el esquema de negocios y terror Zeta. Aun cuando conocían lo que sucedía, el Gobierno estatal y federal subsidiaban el centro penitenciario. En 2011 el presupuesto gubernamental dedicado a las cárceles de Coahuila fue de 135 millones de pesos. Entre el 18 y el 22 de marzo de 2011, los Zetas desencadenaron una venganza en toda la región. Desde Allende y Piedras Negras se hicieron en esos cinco días mil 451 llamadas al teléfono de emergencia 089. (…) El (caso) no está esclarecido o cerrado”.

En el asesinato de Purón, émulo y hechura de Rubén Moreira, concurrieron dos factores: la osadía –en ciertos temas se impone la prudencia– y una grave falla de seguridad. ¿Exceso de confianza? ¿Abandono? Coahuila era uno de los seis estados donde no se registraban agresiones contra candidatos. Si Purón era uno de los objetivos del crimen organizado, ¿qué determinó la fecha y el lugar para abatirlo? ¿Cuál es el mensaje y a quién está dirigido?
16 Junio 2018 04:00:00
Purga por Estafa Maestra
“El poder no cambia a las personas.
Sólo revela lo que verdaderamente son”.

José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay

La mediatización ha sido la estrategia del presidente Peña para suprimir riesgos que lo expongan a él, a su partido y a su gobierno. Cuando el fiscal de delitos electorales, Santiago Nieto, se negó a absolver al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, por el caso Odebrecht, empezó a ser presionado hasta que renunció. Lo mismo sucede ahora en el órgano fiscalizador de la Cámara de Diputados, según advierte Gerardo Moyano en el bisemanario Espacio 4.

“A menos de cinco meses para que finalice el sexenio y a semanas de las elecciones del 1 de julio, el Gobierno de Enrique Peña Nieto está recibiendo reveses que lo empujan hacia el abismo. Entre los dos últimos, destacan la reposición de la investigación del caso Iguala (que derrumba la “verdad histórica” sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayot-zinapa) y la crisis en la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por una serie de despidos relacionados con el escándalo de corrupción conocido como ‘La Estafa Maestra’”.

“A ellos, se suma un artículo reciente del periódico The New York Times (TNYT), que tras revisar los documentos del caso Odebrecht, concluyó que “la falta de progreso” se debe a que “las presiones políticas son demasiado grandes para que el caso avance” (11-06-18). El diario estadunidense señala que aun cuando en el expediente del caso se “identifica a un asesor cercano a Peña Nieto como sospechoso (Emilio Lozoya) (…) el caso apenas si ha avanzado y solicitudes básicas de información han languidecido durante
meses”.

“TNYT recuerda que “los escándalos de corrupción han plagado al Gobierno de Enrique Peña Nieto prácticamente desde que llegó al poder. La primera dama adquirió un hogar de lujo de un contratista del gobierno en condiciones muy favorables (Casa Blanca), revelación que marcó el inicio de una caída en la popularidad del Presidente. Y surgieron más escándalos, entre ellos, la desaparición aún irresuelta de 43 estudiantes normalistas; el uso de un sofisticado programa espía comprado por el gobierno para monitorear a periodistas y defensores de los derechos humanos (Pegasus), y acusaciones contra altos funcionarios por el desvío de fondos públicos para financiar campañas del partido gobernante”.

“Lo cierto es que el cáncer de la corrupción ha hecho metástasis hasta alcanzar la ASF, que hasta hoy era una de las instituciones con mayor credibilidad. Al despido de Muna Dora Buchahin, directora general de Auditoría Forense del organismo, quien tuvo a su cargo las investigaciones sobre los multimillonarios desvíos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), le siguieron los de Salim Arturo Orci, titular de la Unidad de Gasto Federalizado, y Javier Pérez Saavedra, auditor de Cumplimiento Financiero (quien se desempeñó como auditor interino).

“Buchahin dijo que le solicitaron la renuncia porque “soy incómoda y, entonces, como hay decisiones que pueden tener en su mano (los altos mandos de la ASF), las ejecutan”. Un grupo de organizaciones civiles exigió aclarar los relevos, pues “preocupa que no se cuenten con elementos del conocimiento de la opinión pública y de los legisladores que permitan fundar y motivar las remociones que se han realizado al interior de la ASF”. (...) Juan Manuel Portal, extitular de la ASF (2010-2017) acusó a su sucesor, David Colmenares, de estar “desmantelando” el organismo». (La nota completa estará disponible en
http://www.espacio4.com)


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15 Junio 2018 04:08:00
El esprint de Anaya
Ricardo Anaya abrió un resquicio para cerrar la brecha con Andrés Manuel López Obrador. El desempeño del candidato de la coalición Por México al Frente en el debate martes arraigó la idea de que, no obstante que la diferencia entre el primero y el segundo lugar parece irremontable, en el esprint puede ganar. Es difícil, mas no imposible. Anaya lució muy superior a AMLO, mientras José Antonio Meade se apegó al libreto y sus dardos resultaron inocuos.

Anaya entusiasmó a sus seguidores y a quienes no lo son. Su objetivo es justamente ese: atraer el voto útil, el de los indecisos y el de los abstencionistas. Los aspirantes repitieron el esquema de las contoversias previos. Cada uno habló a sus respectivas audiencias e intentó captar la simpatía de quienes siguen a los otros. Anaya ganó los tres debates, pero el mérito del último fue mayor, pues lo hizo en medio de una nueva andanada del gobierno y del PRI para colocar a Meade en segunda posición de una carrera cuya meta está a la vista. La traición de Ernesto Cordero forma parte de la estrategia para anular al candidato del PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano.

AMLO no acudió a los careos a debatir, sino a incitar, con frases cortas y reiterativas, el voto de castigo contra el régimen. Su eslogan su campaña –invitación a hacer historia– ha resultado igualmente persuasivo, según lo reflejan las encuestas. Ni PRI (Meade) ni PAN (Anaya) es el mensaje. La corrupción, la impunidad, el abuso de poder, el enriquecimiento ilícito y la injusticia social no solo se identifican con el prianato, la presidencia de Peña Nieto y los gobiernos estatales, sino con la esencia del sistema político del cual la mayoría de los mexicanos abomina.

El líder de Morena acudió al Museo del Mundo Maya a flotar sobre aguas mansas y a entrenar como Presidente. En esa virtualidad anunció el nombramiento de María Elena Álvarez-Buylla Roces, especializada en ecología evolutiva del desarrollo y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2017, como directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), ante la perplejidad del candidato de Todos por México.

Las cualidades de Meade y su trayectoria en la administración pública no le brindan la fuerza necesaria para soportar el descrédito de un Gobierno donde ocupó puestos clave (Relaciones Exteriores, Hacienda y Sedesol). Afirmar que los recortes presupuestarios no incluyeron al sector salud, sino que, al contrario, los servicios mejoraron, agravia a millones de mexicanos sin acceso a ellos e incluso a los afiliados. El sistema está colapsado, como lo advirtieron AMLO y Anaya. El deterioro de la infraestructura y la falta de medicamentos ponen en riesgo la vida de millones de personas. La crisis será mayor si el próximo Gobierno evade el tema.

El candidato de Morena aprovechó su experiencia de Gobierno y su contacto con la realidad para exhibir al presidente y refutar al candidato del PRI. Según AMLO, un hospital de 150 camas, construido durante su gestión en Ciudad de México, costó 350 millones de pesos. Una instalación de la misma capacidad, edificada en Zumpango, Estado de México, en la Administración de Peña Nieto, rebasó los 7 mil millones de pesos (20 veces más). La obra se asignó al grupo Higa. Sin embargo, la iniciativa contra la corrupción es ahora de Anaya. La promesa de crear una fiscalía especial para investigar a EPN, a Meade y a los involucrados en los escándalos de la casa blanca, Odebrecht y La Estafa Maestra, subieron sus bonos en un momento crucial.
13 Junio 2018 04:08:00
De las armas al poder
Dilma Rousseff fue guerrillera antes de ocupar la presidencia de Brasil, (2011-2016) a los 64 años. Militó en la Organización Revolucionaria Marxista Política Obrera y en el Comando de Liberación Nacional (Colina), de extrema izquierda. Desde esa trinchera combatió la dictadura militar instaurada tras el golpe de estado de 1964, con el apoyo de Estados Unidos, para sustituirla por un régimen comunista similar al de Cuba. Colina utilizó la violencia como forma de propaganda y para financiar sus operaciones. Tras ser detenida y torturada por un tribunal militar en 1970, Rousseff pasó tres años en prisión.

Una vez reincorporada a la vida civil, la exguerrillera obtuvo el título de economista en 1977, todavía bajo la dictadura. En 2001 se afilió al Partido de los Trabajadores, y en el gobierno de Lula da Silva fungió como secretaria de Minas y Energía y Jefa de Gabinete. En 2009, se convirtió en la primera presidenta de Brasil y cinco años después resultó electa para un segundo periodo.

Sin embargo, el Senado la destituyó el 31 de agosto de 2016 al declararla culpable por los delitos de “maquillaje de las cuentas fiscales” y la firma de decretos económicos sin la aprobación del Congreso. Rousseff había enfrentado los escándalos de corrupción en su gobierno. Destituyó a ministros y funcionarios de alto rango, pero ni así se salvó.

José Mujica, el popular expresidente de Uruguay (2010-2015), perteneció al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T). Entre detenciones y fugas, acumuló tres lustros en prisión durante la dictadura cívico-militar; la reclusión más larga duró 13 años. Reinstaurada la democracia, en 1985, una amnistía de delitos políticos, comunes y militares lo puso en la libertad. Junto con otros exlíderes del MLN-T, fundó el Movimiento de Participación Popular y se unió a la coalición Frente Amplio. Fue diputado, senador y ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca. En 2010 ganó la presidencia.

Entrevistado por Elías Camhaji para la revista Foreing Affairs Latinoamérica sobre la entonces reciente desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, el líder uruguayo retrató a México: “se trata de una especie de estado fallido, (...) los poderes públicos están perdidos, totalmente fuera de control, están carcomidos. (...) Esto es posible por una gigantesca corrupción. La corrupción se ha establecido como una tácita costumbre social. Seguramente, el corrupto no está mal visto, es un triunfador, es un señor espléndido” (14-11-14). La Secretaría de Relaciones Exteriores negó los señalamientos y Mujica se retractó, pero eso no borró la realidad.

Sin embargo, no todos quienes han empuñado las armas para cambiar de régimen se convirtieron en demócratas. En Nicaragua, Daniel Ortega sigue los pasos de los Castro en Cuba. El líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional, coalición político militar que en 1979 derrocó la dictadura de Anastasio Somoza y ahora es partido, se eternizó en el poder. Después de su primer mandato —iniciado en 1985— ha sido reelecto tres veces en forma consecutiva; la última, en 2016. Su esposa, Rosario Murillo, es vicepresidencia. Somoza fue presidente 10 años, si Ortega termina el actual periodo, completará 20.

El sátrapa nicaragüense ha recurrido a la violencia para mantenerse en el poder. La represión contra las protestas por la reforma al sistema pensionario, promulgada el 18 de abril pasado, ha provocado 146 muertes y casi un millar de heridos.
12 Junio 2018 04:07:00
Careos presidenciales
Entre el primer debate presidencial televisado en Estados Unidos y el primero en México transcurrieron 34 años. Richard Nixon y el senador John F. Kennedy protagonizaron una de las elecciones más cerradas, incluso llegaron a las urnas en virtual empate. Ambos obtuvieron 34 millones de votos, pero en las fracciones el candidato demócrata ganó por un margen de 112 mil, equivalente al 0.17%. Los líderes republicanos denunciaron fraude en Illinois y Texas, donde Kennedy aventajó a Nixon por menos de 9 mil y 46 mil votos, respectivamente.

Debido a lo ajustado de las preferencias, los careos entre Nixon y Kennedy pudieron inclinar la balanza hacia el senador por Massachusetts, aun cuando sólo ganó el primero; Nixon los dos siguientes y el último terminó tablas, según los analistas de la época. Incluso quienes siguieron el primer debate a través de la radio dieron por vencedor al vicepresidente. Sin embargo, en las pantallas de televisión, cuyas imágenes eran entonces en blanco y negro, Nixon lució demacrado, débil y daba la impresión de no haberse afeitado. Una operación de rodilla le obligó a suspender su campaña dos semanas antes de confrontarse con Kennedy (con datos de Wikipedia).

Otra elección polémica por la presidencia de Estados Unidos ocurrió en 2000 entre el Gobernador de Texas, George W. Bush, y el vicepresidente, Al Gore, quien rebasó a su oponente por más de medio millón de papeletas. Sin embargo, el candidato republicano lo superó en el Colegio Electoral por apenas cinco votos (271 contra 266) bajo sospechas de fraude en Florida, donde el Gobernador era su hermano Jeb Bush.

Los comicios de 2008 y 2012 fueron claros. Barack Obama ganó por una diferencia de 10 millones de votos a John McCain y por 5 millones a Mitt Romney. Sin embargo, el avance democrático logrado con la elección del primer Presidente afroamericano devino retroceso ocho años más tarde por la irrupción de Donald Trump en la escena política. Hillary Clinton recibió 2.8 millones de votos populares más, pero el republicano la aventajó por 77 en el Colegio Electoral. El empresario atribuyó su derrota en las urnas a un fraude del Partido Demócrata.

En México, el debate presidencial del 20 de mayo hizo recordar el de Bush-Gore, en Texas, cuando este se aproximó a aquel con la intención de amedrentarlo, pero Bush lo atajó con un “hola” sin perder el hilo de su discurso. En Tijuana fue Ricardo Anaya, candidato de Por México al Frente, quien abandonó su lugar para encarar a Andrés Manuel López Obrador, de Juntos Haremos Historia, cuya reacción, en uno de los momentos más hilarantes, consistió en proteger la billetera. “Voy a cuidar mi cartera porque (Ricardo) se me está acercando mucho”.

Antes del debate se cuestionó la elegibilidad de AMLO, no por razones legales (como en 2006 por supuesto de-sacato a una orden judicial), sino por su estado físico… y por liderar la intención de voto. “Yo soy el de más edad (65 años), de todos los candidatos, y también el de más experiencia y estoy muy bien de salud”, replicó.

En Estados Unidos, con 73 años a cuestas y en busca de un segundo periodo en la Casa Blanca, Ronald Reagan tuvo una respuesta elegante: “No voy a convertir mi edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, por razones políticas, la juventud y la inexperiencia de mi opositor”. En las elecciones de 1984, Reagan venció abrumadoramente a su contrincante demócrata Walter Mondale —17 años menor— por 513 votos electorales contra 13, y una ventaja de casi 17 millones de sufragios populares. ¿Será así de aplastante el triunfo de AMLO sobre Ricardo Anaya y José Antonio Meade? En 18 días lo sabremos.
11 Junio 2018 04:08:00
El último debate
Difícilmente el debate presidencial de este martes modificará las tendencias electorales. Menos cuando a las razones las suplanta el absurdo, a la realidad, el voluntarismo y a la compostura, el efectismo. Tampoco cuando el primer lugar aventaja al segundo por 26 puntos y al tercero por 33. Con el 52% de la preferencia efectiva, Andrés Manuel López Obrador (Juntos Haremos Historia) se siente y actúa como presidente, a pesar de su pésimo desempeño en los careos de abril y mayo. La intención de voto por Ricardo Anaya (Por México al Frente) es del 26% y la de José Antonio Meade (Todos por México) del 19%, según la última encuesta de Reforma (30-05-18).

La guerra sucia y algunas ideas novedosas contra la corrupción tampoco han incidido en el ánimo los electores. La declaración “siete de siete”, propuesta por Meade para detectar inconsistencias entre el patrimonio y el ingreso de políticos y funcionarios, fue pulverizada por Anaya con algunos de los escándalos más relevantes del sexenio: Odebrecht, el socavón del Paso Exprés en la autopista del Sol, la Estafa Maestra y los casos de los exgobernadores César Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo) y Javier Duarte (Chihuahua), los dos primeros en prisión y el tercero todavía prófugo. Faltó citar la “casa blanca”.

Como parte del bombardeo mediático contra AMLO, antes del encuentro en Tijuana se puso en duda su salud; y durante el cara a cara, Nestora Salgado, candidata de Morena a senadora plurinominal por Guerrero, recibió un golpe bajo. Meade la presentó como secuestradora y un peligro para el país.

El candidato de Juntos Haremos Historia refutó el cuestionamiento sobre su estado físico en silencio: permaneció en pie las casi dos horas del debate e incluso bromeó. Salgado replicó en su cuenta de Twitter: “La difamación es un delito. @JoseAMeadeK y te reto públicamente a que pruebes tus afirmaciones. Ya basta de que tú y el PRI criminalicen a los luchadores sociales”.

La incultura para polemizar la explica en parte el monopolio político ejercido durante 70 años. Ernesto Zedillo (PRI), Diego Fernández de Cevallos (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD) protagonizaron el primer debate, en mayo de 1994, año convulso por el asesinato de Luis Donaldo Colosio y la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Los careos entonces eran opcionales. La ley electoral (Cofipe) establecía: “El Instituto (Federal Electoral) a petición de los partidos políticos y los candidatos presidenciales que así lo decidan, organizará debates públicos y apoyará su difusión” (Artículo 190, inciso 6).

El Seminario del Castillo de Chapultepec, clave para la reforma político-electoral de 1996, planteó celebrar “debates públicos obligatorios entre candidatos”, prohibir el uso de los colores y símbolos patrios por los partidos, despartidizar la obra pública y vedar la afiliación colectiva a los partidos. No todas las propuestas avanzaron e incluso algunas tardaron años en aplicarse.

La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Lgipe), promulgada en 2014, establece: “El Consejo General (del INE, antes IFE) organizará dos debates obligatorios entre todos los candidatos a la Presidencia de la República y promoverá, a través de los consejos locales distritales, la celebración de debates entre candidatos a senadores y diputados federales” (artículo 218).

Sin embargo, ese tipo de ejercicios, hasta ahora, ha resultado inútil, como seguramente lo será también el de mañana.
09 Junio 2018 04:07:00
Sistema colapsado
El sistema nacional de salud se encuentra colapsado y la medicina privada es inaccesible para la mayoría. En este contexto, epidemias como la del sida se han desatendido, con el consecuente riesgo para los sectores vulnerables. El tema lo aborda Édgar London en el semanario Espacio 4 (http://www.espacio4.com).

“Contrario a la idea común, el sida no es un mito de los años 80. La enfermedad no deja de causar estragos en la actualidad. Justamente, la falta de información impide sostener una lucha más exitosa contra el virus. México no escapa de la mortalidad del síndrome. Coahuila, menos. En 2016, 42.9 millones de personas vivían con el VIH, de acuerdo con estadísticas de ONUSIDA, programa conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA. Ese año murieron 1.2 millones por enfermedades relacionadas con el virus, de las cuales 4 mil 630 eran mexicanas”, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

“Entre 1983 y el primer trimestre de este año, el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el sida (Censida) registró 196 mil 227 notificaciones, de las cuales 161 mil 45 (82.1%) pertenecen a hombres y 35 mil 182 (17.9%) a mujeres. En Coahuila, durante el mismo lapso, se contabilizaron 2 mil 41 casos.

Sin embargo, para Carlos Llamas Gómez, de la asociación civil Jóvenes Prevenidos, y Florián Pérez Santizo, del colectivo Hermandad Positiva, con sede en Saltillo, las estadísticas no se corresponden con la realidad. A partir de su experiencia y el trabajo desarrollado, esos números, al menos en Coahuila, son muy superiores.

“Las personas que están contabilizadas por Secretaría de Salud son solamente aquellas que acceden a un tratamiento y que están siendo atendidas por los centros de salud, pero hay una gran cantidad de gente que ni siquiera sabe su estado serológico, que no conoce si son portadores del VIH, y no falta otro sinnúmero que, sabiendo que tiene el virus, no quieren acceder a los sistemas de salud”, dice Llamas. (…)

“Desde 2003, Jóvenes Prevenidos llevan a cabo labores de concienciación y prevención orientada, sobre todo con adolescentes y posadolescentes, el sector más vulnerable. Empezaron con el reparto de condones y entrega de información; en 2011 accedieron a un proyecto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para realizar análisis de VIH. “Por medio de estas pruebas tenemos el acceso a calles, cantinas, tugurios, antros, empresas, instituciones educativas, donde detectamos posibles seropositivos”, explica Llamas.

“El problema toral en Coahuila es que no se ha logrado establecer una colaboración fructífera entre las asociaciones civiles y las instituciones de Gobierno –específicamente, la Secretaría de Salud– para atacar la problemática del sida. La falta de recursos, por un lado, y la incuria de las autoridades sanitarias, por el otro, dan al traste con la cooperación”.

“Ese ha sido un problema muy fuerte”, asegura Llamas, “porque al momento de negociar, de llegar a puntos de acuerdo, ellos no quieren. En cambio, sí quieren el pastel completo, sin dividirlo entre la sociedad civil, que somos quienes trabajamos los proyectos y quienes estamos con la gente. Al final de cuentas, nunca he visto al doctor Gerardo del Valle, que es el encargado de VIH en el estado de Coahuila, estar en una brigada con la población clave. Nunca ha tenido ese acercamiento porque él no lo ha generado. Se le ha propuesto, pero no ha querido”.
08 Junio 2018 04:09:00
Democracia en crisis
México vive una de las elecciones más acaloradas por la probabilidad de que Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y Encuentro Social), se convierta en el próximo presidente. El triunfo del líder de izquierda supondría el fin de 18 años de alternancias entre el PRI y el PAN, los partidos de mayor data. En un país agraviado por los excesos de poder, la injusticia y una escalada de violencia interminable, AMLO parece el aspirante más persuasivo, después de la desastrosa Administración de Enrique Peña Nieto.

El PRIAN colmó la paciencia de los mexicanos. Los partidos fundados por Plutarco Elías Calles y Manuel Gómez Morín llegan a esta etapa de su historia agotados, sin respuestas y en crisis por la corrupción, la impunidad y la incompetencia. El éxito de figuras abominables del tipo de Donald Trump y el ascenso de fuerzas políticas como Podemos y Ciudadanos, en España, o En Marcha (Asociación para la Renovación de la Vida Política es su nombre oficial), en Francia, responde al malestar, extendido por el mundo, hacia una partidocracia insensible y venal. El riesgo de que el remedio empeore la enfermedad o revive viejos males, como sucede en Estados Unidos, se asume como un riesgo de la democracia.

Sin embargo, la democracia no vive hoy sus mejores días y en su crisis encuentran tierra fértil los populismos y los hombres fuertes. El Índice de la Democracia 2018 del semanario británico The Economist arroja resultados preocupantes: sólo 19 países, de 167 evaluados, tienen democracias plenas. Estados Unidos no figura entre ellos, pero sí Canadá. Uruguay es el único de América Latina; y España, el segundo de habla hispana en ese grupo. El ranking lo encabezan Noruega (monarquía constitucional), Islandia (república parlamentaria) y Suecia (monarquía
parlamentaria).

La calificación se basa en 60 indicadores, divididos en cinco rangos: a) proceso electoral y pluralismo, b) libertades civiles, c) funcionamiento del gobierno, d) participación política, y e) cultura política. En la categoría de democracias imperfectas aparecen 57 países; entre ellos Corea del Sur y Estados Unidos, en los lugares 20 y 21 de la lista. En la región de América Latina y las Antillas, México ocupa el lugar 66, lejos Costa Rica (23), Chile (26), Jamaica (38) y Panamá (45), entre otros.

Nuestro país tiene 6.41 puntos, como resultado de las siguientes calificaciones: proceso electoral y pluralismo, 7.83; funcionamiento del gobierno, 6.43; participación política, 7.22; cultura política, 4.38 y derechos civiles, 6.18. El déficit en el cuarto tema explica el retraso de nuestra democracia. En México existen instituciones y competencia electoral, pero escasa cultura política. Ese requisito es indispensable para tener partidos acotados, gobiernos funcionales, un sistema de justicia independiente, equilibrio de poderes, rendición de cuentas y respeto a los derechos civiles. Pero también ciudadanos comprometidos con la democracia y respetuosos de las leyes.

El repudio ciudadano hacia los partidos no es gratuito, pues han pervertido la democracia. Los abusos del PRI, del PAN y el adosamiento del PRD al gobierno en turno, su incomprensión de la realidad y el fracaso de Peña Nieto le permitieron a López Obrador construir una base social sólida y amplia que hoy lo tiene a un paso de Los Pinos. El líder de Morena entendió el momento. Ojalá aproveche la oportunidad, si gana, y no sea otro Fox, Calderón, Peña o algo peor.
06 Junio 2018 04:08:00
AMLO y Lula: analogía
Alan Redding recibió en 2003 la condecoración del Águila Azteca de manos del presidente Fox. Quince años después de la alternancia fallida, contrasta las circunstancias de Brasil y México en momentos políticos análogos. “El discurso de Lula era bastante radical como candidato. En un momento parecido a este, en 2002, había pánico, cayeron los mercados, los bonos, porque la opción radical iba a llegar. En México, hay un grado de pánico entre la clase política tradicional y la empresarial. La única duda es si López Obrador sabrá negociar para evitar confrontaciones”.

El Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, advierte que AMLO podría empujar a México “hacia un desastre” si gana la Presidencia. Redding coincide, pero matiza: “Una confrontación política fuerte va a derrumbar la economía mexicana. Su desafío será gobernar, avanzar con su programa sin una confrontación que afecte a la economía. Eso parece mágico, ¿no?”.

Uno de los ejes de las campañas presidenciales, y acaso el principal, es la corrupción. Sin embargo, para Redding el flagelo tiene hoy otro rostro. “La corrupción no se puede separar ahora del narcotráfico, un fenómeno que no era importante cuando escribí el libro (Vecinos Distantes). Antes era esencialmente mariguana y una pequeña parte de amapola. El tránsito de la cocaína cambió todo el sistema.

El ‘plata o plomo’ de Colombia con los policías y los jueces también ha llegado a México. Mucha gente prefiere plata, aunque haya mucho plomo. Uno se pregunta, como fue el caso de Colombia, hasta qué punto el narcotráfico está metido en las campañas, sobre todo en las locales. Hay que ver si los narcos tienen candidatos”.

AMLO encabeza las encuestas presidenciales, y su partido (Morena), podría convertirse en la nueva fuerza política nacional. El PRI corre el riesgo de caer al tercer lugar como sucedió en 2006 cuando apenas captó el 22% de los votos.

En su entrevista con Javier Lafuente, Redding sentencia desde París: “El desencanto con el PRI es total, parece que va a perder en todos lados. Hay que ver por qué, si porque es corrupto en los estados, porque no ha podido atajar la violencia... (...) La democracia no es un tema esencial para definir el voto, como la seguridad, el trabajo, comer o poder vivir. (...) Uno se pregunta si la victoria de López Obrador y de Morena, un partido creado por y para una sola persona, logrará tener impacto en todo el país. No es impensable que, a mediano plazo Morena, si consigue un gobierno eficaz, se vuelva un nuevo PRI y absorba las estructuras. Me recuerda a Lula y al Partido de los Trabajadores, que era un grupo pequeño y fue con el tiempo absorbiendo y absorbiendo... Tal vez México necesita eso para funcionar” (El País, 05-05-18).

Peña Nieto, quien ganó la Presidencia con el 38% de los votos y cuya aprobación es ahora del 20, tampoco escapa al juicio del periodista: “prometió un nuevo PRI, pero el PRI demostró ser como el alacrán, que sólo sabe actuar de una misma forma. Es impresionante. Pese a las muchas crisis que ha habido, nunca se ha visto un presidente tan poco popular como él. También se le pone en evidencia porque hay una libertad de prensa. Claro que hay presiones y sobres, como siempre... Una de las cosas que tendrá que enfrentar López Obrador, si vence, es a una prensa crítica. Va a ser un elemento para medir su autoritarismo”.

Tras la victoria de Fox, Redding publicó en 2000 ¿Cambiará México ahora?, última parte de Vecinos Distantes. La respuesta la dieron Fox y Calderón. El país siguió igual, y empeoró con Peña. El eventual triunfo de AMLO puede darle materia para un nuevo libro.
05 Junio 2018 04:08:00
Cambio, palabra eterna
El escritor Mario Vargas Llosa afirmó en 1990 que “la dictadura perfecta” de México sirvió de modelo a los regímenes autoritarios de América Latina. Sin embargo, para el periodista británico Alan Riding, quienes finalmente lo adaptaron con éxito fueron los chinos: “un partido único, autoritario, retórica revolucionaria”.

La visión del autor de Vecinos distantes: un relato de los mexicanos, la recogió El País (05-05-18) en una entrevista con motivo de las elecciones presidenciales. “Alan Riding vive físicamente en París, pero no despega su cabeza de México, donde trabajó como corresponsal entre 1971 y 1984 para The Financial Times, The Economist y The New York Times”, escribe Javier Lafuente. Vecinos distantes exhibió los vicios de la dictadura perfecta en su apogeo y anticipó su decadencia, así como el abismo entre México y Estados Unidos. Las ventas dan una idea de su impacto editorial: de una tirada inicial de 6 mil ejemplares, rebasó el cuarto de millón.

El Premio Maria Moors Cabot (1981), ubica en la crisis de la deuda externa y en los sismos de 1985 “la ruptura de una especie de contrato entre el PRI y las clases medias (…) por el que las clases medias no se metían en la política y el gobierno garantizaba un aumento regular y permanente del nivel de vida”. Ahora se pregunta: “¿hasta qué punto se va a mantener un sistema que no funciona bien, que no satisface a la población?”. Casi medio siglo después, Riding se dice apenado de “seguir viendo tanta pobreza. Pero ¿hay capacidad de cambiar? Es la eterna palabra: cambiar, cambiar, cambiar…”.

Nacido en Brasil, en 1943, Riding ha regresado a México para cubrir noticias cruciales: las elecciones de 1988 que impusieron a Carlos Salinas en Los Pinos por la vía del fraude, el levantamiento zapatista de 1994 y los comicios de 2000, cuando el PRI perdió por primera vez la presidencia. El olfato periodístico le incita a volver para las elecciones de julio. Amigo de Jorge Castañeda, uno de los estrategas de Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano), Riding equipara el momento actual con lo sucedido en Brasil en 2003. Luiz Inacio Lula da Silva ganó ese año la presidencia en su cuarto intento.

El periodista destaca la habilidad negociadora en Lula, como líder sindical que fue, para “lograr un equilibrio entre las políticas sociales y progresistas y el cuidado de los intereses de la economía y la empresa privada”. Sin embargo, con respecto a AMLO, aspirante presidencial por tercera ocasión, expresa dudas. “No sé si López Obrador tenga esa capacidad de negociar y llegar a acuerdos, porque ha sido un político toda la vida”. Riding capta en 14 palabras el ánimo del país después de dos alternancias fallidas entre el PRI y el PAN: “Siento que el momento de un cambio drástico que sacuda al sistema ha llegado”.

Como la mayoría, ignora las consecuencias de la sacudida. Sin embargo, aclara a Lafuente, “hay una lógica: después de tantos años de promesas de cambios sociales que no han llevado a nada, en los que la pobreza y la violencia siguen, se trata de probar otro modelo. No sé si lo tiene en detalle, pero la idea ofrece una alternativa. Si gana el PRI o el PAN uno puede anticipar más de lo mismo. Su momento (de AMLO) ha llegado. Habrá que ver si es una opción o México está condenado a lo mismo de siempre”.
04 Junio 2018 04:10:00
El Nobel y el caudillo
La animadversión de Mario Vargas Llosa por el populismo explica su recelo hacia López Obrador. El Nobel de Literatura apoyó la revolución cubana en sus inicios, pero al devenir dictadura la combatió sin concesiones, mientras otros escritores del boom latinoamericano la consentían. “A Fidel Castro no lo absolverá la historia”, declaró tras la muerte del líder comunista, en noviembre de 2016. En su columna Piedra de Toque critica con igual rigor al presidente estadunidense Donald Trump que al boliviano Evo Morales y al nicaragüense Daniel Ortega, como antes lo hizo con Rafael Correa, de Ecuador, y Hugo Chávez, de Venezuela, y ahora con su sucesor Nicolás Maduro.

Vargas Llosa (82 años) es uno de los escritores más lúcidos y comprometidos con la libertad y los derechos humanos. De su novela Conversación en La Catedral, la pregunta de Santiago Zavala “¿en qué momento se jodió el Perú?”, hoy se aplica a México, sumido en la corrupción, la violencia y el desgobierno. En 2009, en plena euforia chavista, se metió en la boca de lobo junto con el historiador Enrique Krauze y Jorge Castañeda –coordinador estratégico del candidato presidencial de Ricardo Anaya–, con motivo de un foro sobre libertad y democracia en Caracas, en el cual participaron autores de América Latina.

Chávez retó a los intelectuales “de la derecha” a debatir por televisión con los “progresistas”, pero al final se retractó. El argumento fue que Vargas Llosa no estaba a su nivel. “(Chávez) jamás ha aceptado debatir con nadie. (…) Si el Presidente sólo puede debatir con presidentes, ¿para qué nos invita a debatir o a discutir?”, replicó el peruano-español (El País, 29-05-09).

Vargas Llosa no es indulgente con ninguna dictadura, y menos con la cubana: “Eligiendo el modelo soviético, Fidel Castro se aseguró en el poder absoluto por más de medio siglo; pero deja en ruinas y un fracaso social, económico y cultural que parece haber vacunado de las utopías sociales a una mayoría de latinoamericanos que, por fin, luego de sangrientas revoluciones y feroces represiones, parece estar entendiendo que el único progreso es el que hace avanzar la libertad, al mismo tiempo que la justicia, pues sin aquella esta no es más que un fugitivo fuego fatuo”, publicó en Piedra de toque (10-12-16) tras el deceso del tirano.

En 2011, elautor de El Llamado de la Tribu, su obra más reciente, contribuyó a la derrota de Keiko Fujimori –hija del expresidente Alberto Fujimori–, por significar “el retorno de la dictadura que gobernó el país en la década de los 90”. El ya para entonces Nobel de Literatura promovió el voto por Ollanta Humala, a quien antes había combatido por sus posiciones radicales.
Posteriormente, apoyó a Pedro Pablo Kuczynski, cuya contrincante fue también Keiko Fujimori. Ambos lo decepcionaron. Humala y su esposa, Nadine Heredia, estuvieron entre rejas por el caso Odebrecht, y Kuczynski renunció a la Presidencia por haber recibido dádivas de la constructora brasileña. (En México, los funcionarios sobornados por la firma permanecen impunes.)

Vargas Llosa ha vuelto a clavar los ojos en nuestro país, ahora con motivo de la elección del 1 de julio. La presidencia de López Obrador “podría empujar a México a un desastre, no a una catástrofe como Venezuela, pero con consecuencias muy negativas para América Latina”, declaró a la agencia EFE. AMLO se formó políticamente en el PRI –dijo–, “es decir en la demagogia, el populismo, la irresponsabilidad, en confundir los deseos con la realidad” (Proceso, 04-05-18).

Por lo tanto, pidió al país mirar “lo que pasa en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia y vean adónde puede conducir la irresponsabilidad electoral”.
AMLOha respondido con cautela. “(Vargas Llosa) es buen escritor, pero un mal político, (esa) es su forma de pensar”.

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02 Junio 2018 04:07:00
‘Hasta los dientes’
El éxito de Andrés Manuel López Obrador con los jóvenes lo explica, en parte, la atención que el candidato de Juntos Haremos Historia ha prestado a un sector históricamente olvidado por el Gobierno y los partidos, sobre todo en los últimos sexenios. Ellos son las principales víctimas del modelo económico, la delincuencia organizada y la violencia de Estado. Criminalizarlos es una canallada. El siguiente texto, de Gerardo Moyano, abre una entrevista (disponible en wwwespacio4.com) sobre uno de los casos emblemáticos.

» “En el enfrentamiento, cayeron abatidos dos sicarios armados hasta los dientes”. Así fue como el Ejército describió lo ocurrido la madrugada del 19 de marzo de 2010, en las afueras del Instituto Tecnológico de Monterrey, donde perdieron la vida los jóvenes Jorge Antonio Mercado Alonso (Saltillo) y Javier Francisco Arredondo Verdugo (Baja California).

» Tuvieron que pasar semanas para que, en medio de los aplausos a las Fuerzas Armadas y la cerrazón de autoridades gubernamentales y educativas, la verdad comenzara a emerger: los sicarios eran, en realidad, estudiantes de excelencia, que resultaron heridos en una balacera entre soldados y criminales. En lugar de auxiliarlos, los militares los golpearon, los remataron y les sembraron armas.

» Así lo confirmó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en la recomendación 45/2010, emitida el 12 de agosto de ese año, en la que reconstruye los hechos. Más de ocho años después del doble asesinato, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) no ha reconocido su culpabilidad, y aún no hay sentencias contra los responsables.

» En torno a esa recomendación, que recoge testimonios y material de cámaras de seguridad, gira el documental Hasta los Dientes, que se presenta en varias ciudades del país. Fue dirigido por Alberto Arnaut Estrada, quien dedicó los últimos ocho años a realizar una película que busca limpiar los nombres de Jorge y Javier. A éste último lo había conocido en Todos Santos, Baja California, de donde era oriundo.

» En entrevista con Espacio 4, Arnaut reconoce que la fecha del estreno del filme, financiado con recursos del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) y de la beca canadiense Fundación Alter-Ciné, no fue casual, pues busca incidir en la agenda pública, en un momento de efervescencia electoral y cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) analiza la constitucionalidad de la polémica Ley de Seguridad Interior (LSI).

» “Lo que mostramos en el documental es justamente (…) la falta de preparación del Ejército para hacer labores de seguridad pública. Es precisamente esa incapacidad la que nos pone a todos en riesgo”, señala.

» Para salvar la imagen de los estudiantes asesinados, Alberto considera que no sólo se debe dictar sentencia a los detenidos (tres de seis inculpados, el resto ‘desapareció’), sino promover un marco legal que ofrezca garantías de no repetición.

» El responsable de los operativos en la zona en ese momento, el general Cuauhtémoc Antúnez –quien defendió la versión de los sicarios armados y no se descarta que haya dado la orden de sembrar las armas–, no sólo salió libre de toda culpa, sino que resultó ‘premiado’ con el puesto de secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, en el gobierno de Jaime “El Bronco” Rodríguez (también fue asesor de seguridad de Coahuila durante el gobierno de Rubén Moreira). En su mandato, hubo al menos dos casos más de muertes de civiles a manos de militares y en los dos se intentó criminalizar a las víctimas.

» “No me sorprende que (…) haya sido premiado con otro cargo público. Pero (…) es importante que lo señalemos como un botón de muestra de los niveles de corrupción que hay en el país”, dice el cineasta».
01 Junio 2018 04:08:00
Elección ya definida
Existen carreras que se ganan por una nariz y otras por menos. El hijo desobediente y El mesías tropical protagonizaron uno de esos finales de fotografía en 2006. Sin embargo, en el derbi presidencial de este año, Andrés Manuel López Obrador aventaja a Ricardo Anaya por media pista, mientras José Antonio Meade se pierde en la lejanía. La intención de voto por AMLO (52%, Reforma/ 54%, De las Heras Demotecnia) da una idea del tamaño del enfado ciudadano, de la voluntad de cambio y del rechazo al PRI, al PAN y al Gobierno de Peña Nieto. Cuando la percepción se gana antes de las elecciones y la distancia entre los competidores es tan grande, el triunfo puede darse por seguro.

Si gobiernos exitosos como los de Bill Clinton y Barack Obama, cuyos niveles de aprobación eran de 66 y 64%, respectivamente, al final de sus mandatos, no pudieron asegurarle al Partido Demócrata un tercer periodo, aun cuando Al Gore y Hillary Clinton recibieron más votos populares, el PRI de Peña Nieto menos podrá retener el poder el 1 de julio. Clinton libró a medias el escándalo Lewinsky. Para evitar un juicio por perjurio, reconoció haber tenido una “relación inapropiada” con la becaria. Sin embargo, el desliz pudo haberle costado a Gore la Presidencia.

Peña afrontó su primer escándalo, mal y a destiempo. La “casa blanca” derrumbó temprano la credibilidad presidencial y jamás pudo recuperarla. Odebrecht, La Estafa Maestra y el Socavón terminaron por hundirlo en el “pantano mexicano”, prefigurado por The Economist a principios de 2015, mientras la clase política chapoteaba como en un día de campo. En su columna Bello, el semanario advirtió hace tres años: “Peña está esquivando la tarea más importante: castigar a los mandos políticos corruptos que son cómplices del crimen organizado. Y el propio Gobierno está marcado por el escándalo. (…) Si se toman en serio la lucha contra la corrupción, los líderes políticos de México pueden mirar a Brasil”.

En 2016, el Senado brasileño destituyó a la presidenta Dilma Rousseff, investigada inicialmente por el escándalo Petrobras-Odebrecht, por falsear las cuentas públicas. En julio de 2017, el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva fue condenado a nueve años de cárcel por recibir favores de una constructora que le remodeló una vivienda. Las obras costaron 1.1 millones de euros (1.28 millones de dólares; en México, la “casa blanca” costó 8 millones de dólares) a cambio de contratos del Gobierno. La sentencia se amplió a 12 años en enero pasado por corrupción pasiva y lavado de dinero.

La Operación Autolavado (Lava Jato), iniciada en 2013, ha sacudido a la corrupta clase política y empresarial de Brasil y otros países. Las investigaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso Odebrecht transitan por otra ruta, pero varias veces se han cruzado con las del juez brasileño Sérgio Moro, nombrado en 2016 como uno de los 50 líderes más influyentes del mundo por la revista Fortune. En febrero de 2014, el presidente Peña Nieto apareció en la portada de la revista Time con el título “Salvador de México”. Hoy es el líder peor calificado. El 77% desaprueba su gestión, en tanto que para el 62% la elección presidencial ya está definida, por AMLO, según la encuesta de Reforma (30-05-18). “El poder desgasta, sobre todo cuando no se tiene”, sentenciaba Giulio Andreotti. Peña y sus cofrades deben tomar nota.
30 Mayo 2018 04:09:00
El túnel del tiempo
Las luces de alternancia en México –orientada esta vez hacia la izquierda– atraen la atención de la prensa internacional y de escritores como el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien ha advertido en diversos foros sobre el riesgo de elegir a AMLO. En agosto de 1990, cuatro meses después de perder la Presidencia del Perú frente al populista Alberto Fujimori, y en plena borrachera salinista, Vargas Llosa acuñó una frase revulsiva que, en la circunstancia actual, quizá resulte premonitoria (entrar en el túnel del tiempo y regresar al pasado): “México es la dictadura perfecta”.

Durante su participación en el encuentro El Siglo XX: la Experiencia de la Libertad, el autor de La Fiesta del Chivo precisó que “La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México”. Aunque camuflada, “tiene de hecho, si uno escarba, todas las características de la dictadura: la permanencia, no de un hombre, pero sí de un partido. Un partido que es inamovible”. Por cortesía o acaso para matizar su “inelegancia”, celebró la “democratización actual” de México.

¿Ironía? Dos años antes, la elección fraudulenta de Carlos Salinas dejó en el camino decenas de muertos, entre simpatizantes y colaboradores de Cuauhtémoc Cárdenas, principal candidato opositor. Apenas en 1989, el PRI había reconocido su primera derrota estatal (en Baja California) después del “fraude patriótico” en Chihuahua. Vargas Llosa incomodó a sus anfitriones, entre ellos Octavio Paz, pero no bajó la guardia: “Yo no creo que haya en América Latina ningún caso de sistema de dictadura que haya reclutado tan eficientemente al medio intelectual, sobornándolo de una manera muy sutil”.

Con La Verdad de las Mentiras recién salido de la imprenta, Vargas Llosa no se fue por las ramas: “Tan es dictadura la mexicana que todas las dictaduras latinoamericanas, desde que yo tengo uso de razón, han tratado de crear algo equivalente al PRI”. Alberto Fujimori, quien lo derrotó en segunda vuelta, le dio la razón: con argucias, reformas a la Constitución y un autogolpe de Estado, devino en dictador. Su gobierno resultó ser uno de los más corruptos y represivos de América Latina.

Fujimori se apropió de 600 millones de dólares durante la década que ostentó el poder, según Transparencia Internacional, de los cuales, hasta 2009, el Estado sólo había recuperado 160 millones. El Presidente aprovechó una cumbre del Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) para exiliarse en Japón, cuya nacionalidad también poseía. Extraditado en 2007, dos años más tarde fue condenado a 25 años de prisión por las masacres de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), cometidas por el escuadrón militar La Colina, así como por el secuestro del empresario Samuel Dyer y del periodista Gustavo Gorriti. En 2009 se le agregaron siete años y medio de pena por los delitos de peculado doloso, apropiación de fondos públicos y falsedad ideológica en agravio del estado (Wikipedia).

El presidente Pedro Pablo Kuc-zynski indultó a Fujimori el 27 de diciembre pasado por razones “humanitarias”, pero en realidad lo hizo para cubrirse las espaldas. Sin embargo, la sombra de Odebrecht lo alcanzó. La constructora brasileña pagó casi 800 mil dólares a una de sus empresas cuando desempeñaba la cartera de Economía y presidía el Consejo de Ministros en el gobierno de Ollanta Humala. Kuczynski renunció el 21 de marzo pasado tras la difusión de videos que lo relacionaban con un intento de soborno en el Congreso para evitar el segundo pedido de vacancia presidencial y continuar en el cargo. ¿México entrará al túnel del tiempo?
29 Mayo 2018 04:07:00
Oligarquía-AMLO: pulso final
La posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) suceda a Enrique Peña Nieto es tan real como el rechazo e incertidumbre que aún genera en sectores de las clases media y alta, así como en algunos círculos intelectuales, pero sobre todo en la cúpula empresarial. Sin embargo, las corporaciones siempre terminan por entenderse con el presidente de turno, aún sin ser su preferido. Esta vez no será la excepción, a pesar de sus discrepancias con el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia y de su apoyo a Ricardo Anaya, de la alianza Por México al Frente.

Alan Riding –autor de Vecinos Distantes: un Relato de los Mexicanos– califica el virtual ascenso de AMLO al poder como una sacudida. Para tratar de evitarla, la élite patronal tiene una estrategia: “aumentar en mayo la sensación de miedo ante la posible victoria de López Obrador (…) cerrar filas con el conservador Ricardo Anaya, garante de la continuidad (…) llegar a junio con posibilidades de revertir los sondeos y acaparar el voto útil de quien no quiere la victoria del líder de Morena, según se desprende de conversaciones con la decena de directivos consultados, bajo condición de anonimato”. (El País, 07-05-18).

La nota de Javier Lafuente e Ignacio Fariza advierte que “un punto de inflexión para calibrar la oportunidad de victoria de Anaya” serán los debates presidenciales del 20 de mayo y el 12 de junio. “En caso de que no se reduzca la distancia con López Obrador, la mayoría de los consultados da por hecho que se produciría un acercamiento con el líder de Morena para tratar de limar las tensiones ante un eventual triunfo”.

La animadversión de la élite económica hacia AMLO no la comparte un sector importante de los pequeños y medianos empresarios, los cuales generan casi el 80% de los empleos. Por otra parte, el segundo cara a cara pasó también sin pena ni gloria. El candidato de la izquierda volvió a decepcionar, pero fue el único que mejoró su posición en las encuestas.

AMLO niega que pretenda implantar un modelo como el de Venezuela. Sin embargo, aclaran Lafuente y Fariza, “sí se ha comprometido a reducir el poder que hasta ahora han tenido los grandes empresarios en México, un país atravesado por la pobreza. Más de 50 millones de personas, casi el 44% de la población, viven en situación de carestía. Según un informe de Oxfam de 2015, cuatro multimillonarios mexicanos tienen casi el 10% del PIB; el 10% controla más de las dos terceras partes de la riqueza nacional y el 1% acumula un tercio del total. “Ya no van a tener el privilegio de mandar. Va a haber garantías para que no sean perseguidos, van a poder actuar con absoluta libertad, pero ya no podrán hacer negocios al amparo del poder y mediante la corrupción; eso ya se terminó”, asegura el líder de Morena.

El fracaso de la campaña de José Antonio Meade, candidato de Todos por México (PRI, Verde, Nueva Alianza), quien se aleja cada vez más de AMLO, forzó la sustitución de Enrique Ochoa por René Juárez en la presidencia del PRI. “El cambio –dice El País– ha aumentado la incertidumbre y desconfianza entre la élite empresarial. La intención del sector más duro del PRI de impulsar la candidatura de Meade, más con vistas a salvar al tricolor de una debacle a nivel local que con la esperanza de lograr la victoria presidencial, no ha terminado de sentar bien a los empresarios. Temen que, si la disputa entre Meade y Anaya por el segundo lugar se prolonga, la distancia con López Obrador se volverá inalcanzable”.
28 Mayo 2018 04:08:00
2018: el hundimiento
La caída del PRI en las elecciones del 1 de julio próximo puede resultar peor de lo que los más pesimistas de ese partido suponen. Andrés Manuel López Obrador (Juntos Haremos Historia) consolida su ventaja, Ricardo Anaya (Por México al Frente) avanza lentamente, y la intención de voto por José Antonio Meade (Todos por México), estancada a menos de mes y medio de la jornada comicial, tiende más hacia la baja. La elección presidencial parece ya resuelta, mas aún no lo está. Falta su confirmación en las urnas. El ambiente lo impregna la victoria del fundador de Morena y así lo refleja la prensa nacional y extranjera.

Doce años en campaña le permitieron a López Obrador recorrer varias veces los estados y municipios del país, entablar diálogo directo con los más necesitados y sumar a su proyecto a escépticos y opositores, sin convencerlos a todos, pues quienes aún lo son forman legiones. Sólo no hubiera podido escalar a la posición actual. Las administraciones del presidente Peña Nieto y de los gobernadores de su partido, que hoy no hallan cómo detener al candidato de Morena, el PT y Encuentro Social, contribuyeron a crear el fenómeno y el mito de AMLO, por soberbias e indolentes. México está hoy peor que hace seis años. Hay vacío de autoridad. El país está al garete.

El PAN y el PRD también hicieron su parte, por no atacar la corrupción, lucrar con el poder y gobernar de espaldas a la sociedad. Por no haber formado liderazgos creíbles, honrados. La campaña contra Ricardo Anaya, orquestada desde el poder para descarrilar su campaña, surtió efecto a medias. Sin embargo, fracasó en el propósito de implantar a Meade en el segundo lugar en las encuestas. La idea era preparar el terreno para una elección como la de Salinas de Gortari y Felipe Calderón, sin medir los riesgos. Poner en duda la probidad de un aspirante presidencial o presentarlo como protector de gobiernos corruptos, equivale a atarle una rueda de molino al cuello y arrojarlo en alta mar.

AMLO dista mucho de ser el político impoluto y el estadista que el país necesita, pero frente a los excesos del poder y los abusos de la partitocracia rampante, como si Morena perteneciera a otra galaxia, parece un santo; él mismo cree serlo. Todo se le excusa, todo se le perdona, lo cual equivale a extenderle un cheque al portador. Por falta de rigor y de responsabilidad, a la hora de emitir el voto, el país ha sufrido grandes decepciones y quebrantos. El peligro puede no serlo tanto el tres veces aspirante a la Presidencia como la intolerancia y ofuscamiento que convierten sus errores y limitaciones en virtudes.

Las encuestas marcan una tendencia irreversible en favor de AMLO. La de El Financiero (14-05-18) confirma el desplome del PRI y de su candidato en las cuatro regiones del país. En la norte, donde se localiza Coahuila –“el estado más priista de México”–, la intención de voto por Peña Nieto era la más alta hace seis años: 51%. La preferencia por Meade es ahora de 19%; la del PAN descendió dos puntos porcentuales (de 30 a 28), y la de Morena subió a 39. En la zona centro occidente existe un virtual empate entre AMLO (36%) y Anaya (35%), pero en el centro y en el sur el posicionamiento de AMLO es mayor y el hundimiento del PRI más profundo. Nada está escrito todavía, pero el resultado, cualquiera que sea, debe respetarse. Pues de lo contrario se someterá al país a situaciones indeseables. La ciudadanía no aceptará un nuevo fraude, por más patriótico que lo disfracen.
26 Mayo 2018 04:07:00
La historia negra (II)
José Antonio Meade, candidato presidencial de Todos por México, no sólo no reprueba a los Moreira, al contrario, toma como modelo a Rubén –su operador electoral desde la Secretaría de Organización del PRI– y copia frases suyas: “de la seguridad me encargo yo”. Paria en el PRI y, según él, traicionado por su propio hermano, Humberto quiso exorcizar fantasmas. En su réplica al reportero de Proceso José Gil Olmos, por medio de su oficina de prensa, el exgobernador no afrontó los cargos, los refutó por carecer de fuente y alejarse “totalmente (...) de la realidad”. Por Rubén no responde. La nota advierte: “hasta el momento el señor Moreira ha sido exonerado de todas y cada una de las investigaciones y acciones judiciales de las que ha sido objeto”. El mentís no aclara nada, pero pondera los éxitos del primer sexenio moreirista: “se mejoraron sustancialmente los servicios de salud”. La contrarréplica de Gil en la edición digital de Proceso, el mismo 25 de abril, es demoledora. Con “datos públicos de la historia del exgobernador y exdirigente nacional del PRI”, el periodista documenta lo que “en Coahuila se le conoce popularmente como la historia negra”:

• Deuda pública por 33 mil millones de pesos (Moreira recibió la Administración sin pasivos bancarios).

• Javier Villarreal Hernández, secretario de Finanzas y posteriormente titular del Servicio de Administración Tributaria, “fue señalado como operador de la contratación de un crédito por más de 3 mil millones de pesos con documentos falsos. (...) la Procuraduría General de la República documentó que invirtió alrededor de 4 mil millones de pesos a su nombre (...) en bancos estadunidenses y europeos, lo que le permitió obtener intereses hasta por 20 millones de pesos y luego regresar el monto invertido a las arcas estatales”, (El Universal, 22 de abril de 2012).

• Sesenta millones de dólares escondidos en paraísos fiscales de las Islas Caimán y Mónaco, con datos de la red de delitos financieros del Departamento del Tesoro (Fincen, por sus siglas en inglés). “La agencia (...) afirma que esta fortuna puede ser directamente triangulada a cuentas bancarias de Vanessa Guerrero Martínez, esposa de Humberto Moreira (…)”, (El País, 16 de mayo 2017).

• Sucesión de la Gubernatura entre hermanos y nepotismo.

• Mil 811 homicidios dolosos de 2005 a 2011, y 141 averiguaciones previas por secuestro o privación ilegal de la libertad (Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública).

• Al menos 118 desapariciones (de 2007 a 2011), de las cuales 91 estarían relacionadas con el crimen organizado, documentadas por el Centro de Derechos Humanos Fray Juan de Larios y Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas de Coahuila.

• Más de 150 personas asesinadas entre 2008 y 2011 en el penal de Piedras Negras.

• El asesinato de al menos 17 personas en la quinta Italia de Torreón, el 18 de julio de 2010.

• La masacre en Allende, el 18 de marzo de 2011, cuando “una treintena de camionetas con hombres armados (...) arrasó con el pueblo (...); se contabilizan 300 muertes”.

• El último año de gobierno de Humberto Moreira “cerró con 616 ejecuciones”.

• “En 2012 el crimen organizado ejecutó a su hijo (José Eduardo)”.

Meade puede ser un hombre honrado y acaso el más capaz para ocupar Los Pinos, pero el lastre PRI, la presidencia de Peña Nieto, los fantasmas y las historias negras lo convierten en la peor opción para el país, después de López Obrador (De las Heras Demotecnia). Visitar Coahuila y guardar silencio sobre los Moreira fue un error.
25 Mayo 2018 04:08:00
La historia negra (I)
El país entró en crisis cuando el Presidente perdió el control sobre los gobernadores por efecto de la alternancia. El sistema de pesos y contrapesos no lo ejercía el Congreso ni la Corte, sino el jefe de Los Pinos. La espada de Damocles servía para mantener a raya a los caciques locales. Quien excedía ciertos límites era defenestrado.

Sin embargo, cuando el Presidente les soltó las riendas y, peor aún, se convirtió en cómplice de sus desmanes, la corrupción y la violencia tomaron carta de naturalidad. Por eso México está hoy en llamas.

En sus visitas a Saltillo y Torreón, el candidato del PRI a la Presidencia, José Antonio Meade, tiró por la borda la oportunidad de acreditar su discurso contra la corrupción y la impunidad y sumar votos, siquiera para evitar una caída más profunda. Si con la misma hombría con que defiende al país de Nestora Salgado, candidata de Morena a senadora plurinominal, hubiera tomado la causa de los coahuilenses frente a los abusos del moreirato, su campaña tendría algo de rescatable.

En la primera gira de Meade, el 23 y 24 de abril, José Gil Olmos, reportero de Proceso, prestó atención a un fantasma cuyo rastro de deudas, muertos, desaparecidos, empresas fachada y agravios cubre al estado de ignominia.

En la campaña presidencial de 1982, Miguel de la Madrid dedicó un par de líneas a Óscar Flores Tapia, quien renunció al Gobierno por supuesto enriquecimiento ilícito, para reforzar su propuesta de “renovación moral”. La referencia era innecesaria (la PGR exoneró a OFT), pues MMH ganó con el 70% de los votos. Sin embargo, el tema flotaba en el ambiente y la mención era insoslayable.

Hoy, cuando las condiciones en Coahuila son verdaderamente críticas por el endeudamiento, el deterioro institucional, el colapso del sistema de salud y las masacres en Allende y en el penal de Piedras Negras son objeto de estudio y denuncia por parte de organismos internacionales, medios de comunicación y universidades del país y del extranjero; después de que Humberto Moreira, exlíder del PRI, estuvo detenido en España como parte de una investigación “por los delitos de blanqueo de capitales, malversación durante su etapa como gobernador, además de cohecho y organización criminal” (El Español, 15.01.16), y el exgobernador Jorge Torres López es prófugo de Estados Unidos, acusado por la DEA de lavado de dinero; y cuando las demandas de justicia en Coahuila no han cesado, el candidato del PRI, el Verde y Nueva Alianza prefirió mirar hacia otro lado.

Gil Olmos captó esa realidad incómoda en la reunión de Meade con mujeres de Saltillo –a la cual “no invitaron a las integrantes de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (Fundem)”– y la reflejó en 42 palabras: “se hizo presente la sombra del apellido que forma parte de la historia negra del PRI: el de los Moreira, Rubén y Humberto, quienes han gobernado la entidad en los últimos años dejando una estela de muertos, desaparecidos, corrupción y desvío de recursos” (Apro, 24.04.18). Meade basa su campaña en su honradez, pero los fantasmas se le agolpan lo mismo en Coahuila que en Veracruz, en Chihuahua, Tamaulipas y Quintana Roo.

–“¿No habrá casos como el de Moreira?, se le inquirió casi al final de la conferencia de prensa. Meade, titubeante, respondió: ‘En mi gestión, habrá ministerios públicos autónomos, transparencia; no habrá escándalos, no habrá moches, no habrá ligas’”, dice el texto del autor de Los Brujos del Poder.
23 Mayo 2018 04:08:00
De futbol y debates
Festejos como el de este lunes en la Comarca Lagunera, por el sexto título del Santos, reflejan la urgencia de triunfos y la necesidad de creer en alguien de una sociedad castigada por mucho tiempo. El vacío de liderazgo y de autoridad lo llenan jugadores de un deporte espectáculo. La celebración, tanto en el trayecto como en la Plaza Mayor, se desarrolló en orden. Estampa contrastante: del terror por la balacera del 21 de agosto de 2011 frente al estadio, al júbilo en una ciudad, Torreón, que empieza a dar signos de recuperación después del docenio negro del moreirato.

Santos es el sexto equipo con más campeonatos desde su debut en primera división, en 1988, después del ayuno de una década causado por la desaparición de los Diablos Blancos y la Ola Verde, cuyos principales promotores, Juan Abusaíd Ríos y Pedro Valdés Fernández, dotaron a La Laguna de un símbolo de unidad. El futbol no está exento de escándalos de corrupción a escala nacional e internacional. Si para algunos políticos ser dueños de un equipo les brinda notoriedad y los conecta con las masas, a la delincuencia organizada le permite lavar dinero.

El estadio del Santos es uno de los mejores del país y el ambiente, insuperable. El 11 de noviembre de 2009, asistí al partido inaugural. El jueves pasado regresé para el juego con Toluca, animado por mi hija y mis nietas; mi esposa evita las multitudes. Un espectáculo, una fiesta bañada en cerveza y otras bebidas. Dentro todo es orden; fuera, no tanto. Hay problemas de estacionamiento, pero la afición no se queja. Asiste a divertirse, a desahogarse. Mira a sus ídolos con admiración y respeto. Algunos políticos –aficionados de ocasión– aprovechan para darse baños de pueblo, buscar votos y subir sus bonos cuando el equipo navega a velamen desplegado, no cuando las cosas marchan mal y las tribunas piden la cabeza del director técnico.

El futbol, como religión moderna, concita pasiones, pero también hermana y viste las ciudades de colores, las cubre de luces y de cantos. La Laguna no tiene un himno, pero el Santos, sí. Su camiseta la visten hombres y mujeres de todas las edades. Es un símbolo de identidad. Imposible ser lagunero y no santista. Mercadotecnia y fetichismo marchan de la mano. Hay artículos para todos los gustos. Al final, sin embargo, todo es vacuidad. Después del campeonato y de la fiesta, vendrá la resaca. El 20 de julio iniciará el torneo de apertura, y a sufrir y a gozar de nuevo.

Levantar la copa de campeón eleva también el espíritu, reconcilia fugazmente con un mundo injusto, egoísta, violento, insolidario, pero tampoco resuelve nada. Si con igual devoción se acataran las leyes y con el ardor de las tribunas se defendieran los derechos políticos, civiles y humanos; si la reacción en cada despeje del portero visitante fuera la misma para con los políticos corruptos y los enemigos de la paz y la convivencia social; si con exacto rigor se juzgara al director técnico y a las autoridades incompetentes, que endeudan al estado y envilecen la política, Torreón y la Comarca Lagunera volverían a ser ejemplo nacional. Si el sexto título se pudo, también es asequible tener un equipo ganador y ser una sociedad exitosa.

El problema es que mientras el futbol emociona e inspira a las masas, la política provoca náusea. El segundo debate presidencial, según el INE, lo vieron 12.6 millones de personas; la audiencia de la final del torneo de apertura 2017 fue de 22 millones. La Copa Mundial de Rusia empezará el 14 de junio, y el primer juego de México será el 17 contra Alemania. Las campañas presidenciales pasarán entonces a segundo o tercer plano. Culpa de los candidatos, no del árbitro.
22 Mayo 2018 04:08:00
Atole con el dedo
En el segundo debate presidencial hubo más ruido que nueces, como en el primero. José Antonio Meade (PRI, Verde, Panal) parece más preocupado en impedir el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (Morena, PT, Encuentro Social) que en ganar su propia batalla. Empeño inútil, primero porque delata el interés de Los Pinos, y segundo porque está sobradamente probado que mientras más se ataca a AMLO, más crece la intención de voto a su favor.

Ricardo Anaya (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano), por su parte, está ocupado en atraer el sufragio de los priistas, los zavalistas y los indecisos. El desempeño del exsecretario de Hacienda resultó mejor, mas no pudo cambiar la idea, casi general, de que la competencia será entre dos, y él no es uno de ellos.

El careo lo ganó de nuevo el candidato de Por México al Frente, pero es insuficiente. Hillary Clinton venció a Donald Trump en tres confrontaciones y sin embargo perdió, a pesar de obtener 3 millones de votos más. Si el 1 de julio el panista rebasa a AMLO en papeletas, la presidencia será suya, pues la elección en México es directa (en Estados Unidos se decide en el Colegio Electoral) y no existe la segunda vuelta –Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, República Dominicana, Uruguay e incluso en Cuba sí la tienen– que obligue a captar el 50% de los votos más uno para declarar a un vencedor.

AMLO salió indemne del auditorio de la Universidad Autónoma de Baja California, en Tijuana. No acudió para ganar –lo suyo no es la oratoria, la discusión de ideas ni la exposición estructurada–, sino para cumplir una obligación (Legipe, artículo 128), vista por él como un trámite engorroso. Máxime cuando, en su caso, tiene una ventaja del 25% con respecto al candidato del PRI. La caricatura de Paco Calderón (Reforma 21-05-18) retrata fielmente su campaña: sentado en un tocadiscos sobre un vinilo titulado Mafia del Poder, con la mano izquierda sostiene un jarro y del índice derecho le escurre atole.

Desde esa perspectiva, AMLO no engaña a nadie. Se presenta tal cual es: limitado y sin argumentos, pero persuasivo –el problema no es tu edad, sino lo anticuado de tus ideas le espetó Anaya–, desgarbado, natural, sin afectación. Empero, frente al academicismo y la falta de pasión de Meade, el culto a la imagen del presidente Peña Nieto y la pedantería de políticos como Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones, maestros del fingimiento y doctorados en el tráfico de influencias, la mayoría de los votantes prefiere a AMLO, según las encuestas.

Meade dice no ser militante, pero representa al partido en el poder, y aun cuando sea químicamente puro, como presume, carga con los vicios del PRI y de un gobierno corrupto. Lo mismo le pasó a Hillary Clinton, primera secretaria de Estado de Barack Obama. Era la mejor calificada para ocupar el Despacho Oval, pero en la balanza pesaron más sus errores, los equívocos de su campaña y una lectura equivocada de la realidad –el rechazo a los políticos tradicionales– que su experiencia en la administración.

Trump la llamó corrupta, como AMLO tilda a Anaya y a Meade. El candidato de Juntos Haremos Historia basa su estrategia en la simplificación y en la repetición. Frases cortas, pero letales, y promesas fáciles, en vez de razones magistrales.

La misma fórmula utilizada por Trump para ganar. Ninguno se inventó a sí mismo, son consecuencia de los sistemas de gobierno a uno y otro lado de la frontera.
21 Mayo 2018 04:07:00
El talón de Aquiles
“Tu hijo debería dejar de ser tan crítico con el Gobierno. La sociedad civil no debe pasar tanto tiempo hablando de corrupción”, reconvino el presidente Peña Nieto a Claudio X. González Laporte, en una reunión con magnates, según una nota de The New York Times (NYT) publicada el 30 de agosto pasado. El diario citó como fuente a cinco de los asistentes. González –uno de los empresarios más influyentes en el sexenio de Carlos Salinas y opositor de Andrés Manuel López Obrador– replicó: “Estoy orgulloso de mi hijo y del trabajo que está haciendo”.

La advertencia de Peña era para Claudio X. González Guajardo, fundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, “una organización de periodismo de investigación que ha revelado contratos corruptos de aliados del gobierno, (González) estaba haciendo demasiado ruido para gusto del Presidente”, dice el rotativo.

El Gobierno federal negó la información, pero el activista ha sido espiado y acosado con auditorías fiscales. “México no está condenado a ser corrupto”, dijo González a NYT en una declaración escrita en la cual se dijo asediado, mas no dispuesto a la rendición: “seguiremos denunciando la corrupción y la impunidad cuando la encontremos, sea pública o privada” (sinembargo.com, 30-08-17). Y cumplió…

En lugar de guardar silencio y complacer al poder, Animal Político y MCCI respondieron con La Estafa Maestra, una investigación sobre el desvío de más de 7 mil millones de pesos a universidades y empresas fantasma, descubierto en 2015 por la Auditoría Superior de la Federación. El trabajo obtuvo el Premio de Periodismo Ortega y Gasset 2018 del diario El País.

La corrupción –talón de Aquiles del Gobierno del presidente Peña Nieto, junto con la inseguridad– fue el tema dominante en el primer debate de los candidatos presidenciales Andrés Manuel López Obrador (Juntos Haremos Historia), Ricardo Anaya (Por México al Frente), José Antonio Meade (Todos por México), Margarita Zavala (ya retirada de la competencia) y Jaime Rodríguez (independientes), citados según su posición en las encuestas. Meade atacó a AMLO por tres departamentos omitidos en su declaración 3de3, y a Anaya por lavado de dinero en la compraventa de una nave industrial. Juego de niños comparados con La Estafa Maestra y el caso Odebrecht.

Jorge Ramos, uno de los periodistas más críticos y respetados de América, publicó sobre la polémica en su cuenta de Twitter: “Increíble. Terminó un largo e intenso segmento sobre la corrupción y no hubo ni una sola mención al caso más grave de corrupción durante el Gobierno de @epn, el de la ‘casa blanca’. Ninguno siquiera sugirió una investigación. Expresidentes y exgobernadores seguirán sin dar cuentas”.

Dos días después del debate, cuya audiencia fue de 18 millones de personas, según el INE, el candidato del PRI visitó Coahuila. Enrique Abasolo, columnista de Vanguardia, le dio la bienvenida en Twitter: “Y hoy que #PepeMeade está en Saltillo… algún colega periodista de los que se pueden acercar a él, piensa preguntar de los Moreira o nomás se van a sacar la selfie y a dorarle la perinola???”.

Con consonancia con su jefe, el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, recomendó a estudiantes de la Universidad del Valle de México Campus Cumbres, no tomar en cuenta la corrupción a la hora de votar (El Norte, 12-05-18). Vaya descaro. El tema es tóxico para el Gobierno, el PRI y su candidato. Y lo será más en las urnas. Culpa de ellos. Meade puede no ser corrupto, pero representa a legiones que sí lo son.
19 Mayo 2018 04:08:00
Guerrero con AMLO (II)
Los gobiernos de Humberto y Rubén Moreira hundieron a Coahuila en una profunda crisis financiera, por la deuda, y en el descrédito nacional e internacional, debido a los escándalos de corrupción, la violencia, el abuso de poder, las desapariciones forzadas y las masacres en Allende y Piedras Negras, por las cuales fueron denunciados ante Corte Penal Internacional el 5 de julio de 2017. Los hermanos también dividieron al estado y poco les faltó para hacer perder a Miguel Riquelme. Suponer que los coahuilenses ya olvidaron los agravios es un grave error. Defender al presidente Peña Nieto y a Moreira II, como lo hizo del candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, tendrá un costo en las urnas.

La incorporación a Morena del excandidato independiente a la gubernatura, Javier Guerrero, complica el escenario para el PRI. En su discurso ante Yeidckol Polevnsky, una de las principales operadoras de Andrés Manuel López Obrador, el sampetrino dijo que su adhesión a Morena es congruente con la lucha iniciada hace dos años contra “un sistema que nos falló (y) trajo corrupción e impunidad. (…) me sumo a AMLO, porque (…) el PRI no tiene remedio y el PAN no representa un cambio verdadero. (…) El sistema tradicional de partidos está podrido. En Coahuila hemos sufrido esa podredumbre en carne propia: empresas fantasma, casas en el extranjero, medios capturados, oposición perseguida (…) estoy harto y digo basta. No quiero que mis hijos crezcan en un estado sometido por un puñado de bandidos”.

El moreirato, al que José Antonio Meade no solo protege, sino pondera después de haber impuesto a Coahuila por 30 años los grilletes de una banca usurera, cómplice y beneficiaria de la deuda por 40 mil millones de pesos, Guerrero no lo podía pasar por alto: “Dicen que México seguirá los pasos de Venezuela si gana AMLO. Yo digo que, al menos en Coahuila, los aprendices de Chávez y Maduro ya nos gobiernan. Acusan a AMLO de ser populista y autoritario. Para populista Humberto Moreira y para autoritario Rubén Moreira. En sus gobiernos destrozaron nuestras finanzas, se sometió a nuestros medios (de comunicación), se borró o se cooptó a la sociedad civil, y se eternizó la mafia en el poder”.

En ese contexto, el amigo de Luis Donaldo Colosio y de Meade, el excolaborador de los tres últimos presidentes surgidos del PRI, incluido Peña Nieto, y flamante morenista, explicó su preferencia por López Obrador. Primero por coincidencia: “Las prioridades deben ser combatir la desigualdad y eliminar la corrupción (…). me rehúso a pensar que Coahuila es el último bastión de los corruptos. Quiero apoyar a AMLO en la construcción de un movimiento de regeneración aquí (…). Vienen tiempos de cambio para el país y para nuestro estado. Como millones de mexicanos, quiero estar del lado correcto de la historia, como un simple soldado más”.

López Obrador tendrá en Guerrero un aliado cuya sensibilidad, trabajo político y reconocimiento en los sectores social y económico será valioso en la recta final de las campañas. Los votos no son propiedad de ningún partido o candidato, pero hoy que las estructuras no aseguran por sí solas victorias holgadas y el sufragio al mejor postor tampoco es garantía, la calidad de las personas ayuda más a ganar una elección.
18 Mayo 2018 04:07:00
Guerrero con AMLO (I)
Los principales liderazgos del PRD surgieron del PRI, empujados por el presidencialismo autoritario y la falta de democracia en la organización fundada por Calles. Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo abrieron brecha en 1988. Treinta años después, Andrés Manuel López Obrador, quien siguió la misma ruta, está en la antesala de Los Pinos, ahora bajo las siglas de Morena. Si el arrogante exlíder del PRI, Enrique Ochoa, cerró las puertas a los cuadros y militantes inconformes por el secuestro de su partido, AMLO las abrió de par en par para recibir a antiguos correligionarios y a exlíderes de otras fuerzas como Manuel Espino y Germán Martínez, quienes contribuyeron al polémico triunfo de Felipe Calderón en 2006, sobre AMLO, por una diferencia de apenas seis décimas de punto. Amor y paz es la nueva doctrina de quien encabeza las encuestas.

AMLO sumó este miércoles a Javier Guerrero, excandidato independiente al Gobierno y uno de los perfiles políticos más sólidos y con mayor experiencia en el estado. El exalcalde de San Pedro fue uno de los primeros en tomarle la palabra a Enrique Ochoa y el 14 de diciembre de 2016 renunció a 37 años de militancia priista. “Hoy el partido se encuentra secuestrado y al servicio de los intereses de un pequeño grupo. Quienes hemos militado (...) vemos con desazón que el cacicazgo de unos cuantos ha desnaturalizado al partido político en el que muchos coahuilenses confiaron”, dice la carta dirigida al entonces líder del PRI.

La presentación de Guerrero como nuevo militante de Morena la hizo su presidenta Yeidckol Polevnsky, en conferencia de prensa, acompañada de Armando Guadiana, excandidato a la Gubernatura y ahora aspirante a senador. El secretario de Finanzas de Enrique Martínez aportará mucho al movimiento de AMLO. Para empezar, el trabajo de una campaña en la que obtuvo 105 mil votos, equivalentes al 21% de los captados por la coalición formada por el PRI y otros seis partidos. Guerrero ha sido cuatro veces diputado federal. Rubén Moreira lo incorporó a su gabinete como secretario de Fomento Económico para aparentar apertura a corrientes políticas contrarias y tenerlo bajo control. La ruptura vino en diciembre de 2012, cuando renunció para ocupar la subsecretaría de Desarrollo Social en el Gobierno de Peña Nieto.

Guerrero y Guadiana sumaron poco más de un cuarto de millón de votos en los comicios del año pasado, casi los mismos que el PRI perdió con respecto a 2011. Es justamente en los estados del norte donde AMLO ha crecido más y el PRI registra su mayor desplome. Morena entró de lleno en la competencia por las senadurías y podría desplazar al PRI al tercer lugar, a pesar de la intensa campaña del priista Jericó Abramo, el único que ha dado la cara por José Antonio Meade. El partido acaudillado por AMLO también está en condiciones de ganar varias presidencias municipales el 1 de julio. El expriista Claudio Bres Garza –aliado de Guerrero en la elección de gobernador– le asegura el triunfo en Piedras Negras, principal puerto fronterizo de Coahuila. La soberbia de Fernando Purón, postulado por el PRI para diputado federal por el Distrito I, le sumará votos a López Obrador, a Guadiana y a su contrincante Evaristo Lenin Pérez, candidato de la coalición PAN, PT, Movimiento Ciudadano. Guerrero llega a Morena en buen momento. AMLO necesita interlocutores congruentes, serios y confiables.
16 Mayo 2018 04:07:00
El brazo de la justicia
“Esta extradición manda un mensaje global a todos aquellos acusados por aprovecharse de su situación política para realizar narcotráfico y otras actividades criminales: serán llevados ante la justicia”. La advertencia no es del Gobierno federal, de alguno de los presidenciables ni del procurador virtual. Tampoco de un funcionario norteamericano de alto rango, sino de Will R. Glaspy, agente especial de la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés), en relación con Tomás Yarrington Ruvalcaba.

El exgobernador de Tamaulipas (1994-2005) fue arrestado el 9 de abril de 2017 en Florencia, Italia, y extraditado el mes pasado a Estados Unidos, donde se le acusa de extorsión, tráfico de drogas, lavado de dinero y fraude bancario, de acuerdo con un comunicado de la DEA. Yarrington –diputado federal (1991-1992) y alcalde de Matamoros (1993-1995) por el PRI– recibió dinero de los cárteles del Golfo y los Zetas durante su campaña, y como Gobernador lavó dinero para ambas organizaciones, según un testigo protegido de la DEA.

En 2012, la entonces Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) cifró en 8.5 millones de dólares el monto de los sobornos e incluyó al cártel de Juárez en las operaciones. Yarrington también es acusado de participar en la conjura para asesinar al candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, el 28 de junio de 2010. Eugenio Hernández, coordinador del comité de financiamiento y sucesor de Yarrington, se halla detenido en México desde el 7 de octubre pasado. El Gobierno autorizó su extradición a Estados Unidos donde enfrenta cargos por lavado de dinero y por recibir sobornos de un cártel.

La entrega de Yarrington al Gobierno de Estados Unidos, en Brownsville, Texas, ocurrió en vísperas del primer debate entre los candidatos a la presidencia. Los temas fueron Combate a la corrupción e impunidad; Seguridad pública y violencia; y Democracia, pluralismo y derechos humanos. Ninguno de los aspirantes de oposición se refirió al caso, pese a su relevancia e impacto político. El candidato de la coalición Todos por México (PRI, Verde y Nueva Alianza), José Antonio Meade, tampoco ha fijado una posición con respecto a Yarrington (expulsado del PRI en 2016 por “falta de probidad” y “violaciones al código de ética”) y otros exgobernadores presos por delitos de corrupción, como Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo), y el prófugo César Duarte (Chihuahua).

En el debate, Meade atribuyó las detenciones de Duarte, Borge y del panista Guillermo Padrés (Sonora), a investigaciones de la Secretaría de Hacienda cuando él era su titular. Sin embargo, para Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano), el encarcelamiento de exgobernadores es resultado de la alternancia, no de la voluntad política para combatir la corrupción ni de un auténtico Estado de derecho.

Otra de las extradiciones pendientes es la de Juan Manuel Muñoz Luévano, empresario de Matamoros, Coahuila, presunto operador de los Zetas. Muñoz fue detenido el 18 de marzo de 2016 en su domicilio de Madrid. Está acusado de organización criminal, tráfico de drogas, conspiración para los delitos de asesinato, extorsión y lavado de dinero en Europa. Su extradición a Estados Unidos, ya autorizada por España, tiene en ascuas a políticos coahuilenses, sobre todo a quienes Muñoz habría financiado parte de sus campañas a cambio de protección y otras concesiones.
15 Mayo 2018 04:07:00
La norma del sexenio
El Presidente Peña Nieto marcó desde el principio del sexenio la pauta que él, su gabinete y los gobernadores del PRI seguirían frente a la crítica y los señalamientos de corrupción y abuso de poder. Junto con el espaldarazo a la entonces secretaria de Desarrollo Social (“No te preocupes, Rosario”), acusada de operar una red de compra de votos con el Gobernador de Veracruz, Javier Duarte, el Mandatario extendió a sus incondicionales una patente de corso.

El 19 de abril de 2013, frente al expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula Da Silva, cuyo programa Hambre Cero redujo el trabajo infantil, disminuyó la deserción escolar y elevó el ingreso familiar, un Peña orondo se proyectó a sí mismo: “Rosario, no te preocupes, hay que aguantar, porque han empezado las críticas, las descalificaciones de aquellos a quienes les ocupa y preocupa la política y las elecciones, pero nosotros, este Gobierno, tiene un objetivo claro que es acabar con el hambre”.

La cruzada de Peña contra el hambre, a cuyo inicio fue invitado Lula, acaso para compensar por unas horas el déficit de liderazgo en nuestro país, resultó un fracaso como la mayoría de las acciones del que será el último gobierno del PRI en mucho tiempo.

Lula, quien llegó a la Presidencia en su cuarto intento, lanzó un dardo en su discurso: “el hambre no existe por falta de dinero (...), de producción agrícola (...) o de tecnología (...), existe por falta de vergüenza de gobernantes en el mundo que no se preocupan por los pobres”.

Peña gobernó para su grupo y para los poderosos. Hoy existe más pobreza alimentaria: el ingreso del 41% del país, unos 50.8 millones de mexicanos, no alcanza para adquirir la canasta básica como consecuencia de la inflación del 6.77% registrada el año pasado (Coneval, Índice de Tendencia Laboral de la Pobreza del cuarto trimestre de 2017).

El incremento de un punto porcentual sumó a 1.8 millones de mexicanos al ejército de pobres, mientras la clase política se enriquece impúdicamente.

La absolución a Robles, en Chiapas, se repetiría a lo largo del sexenio: “No te preocupes, Humberto (Moreira)”, “No te preocupes, Gerardo (Ruiz Esparza), “No te preocupes, Luis (Videgaray)”, “No te preocupes, César (Duarte)”, “No te preocupes (José Antonio (Meade)”, “No te preocupes, Moreira (Rubén)”, “No te preocupes tampoco ahora (Rosario)”, “No te preocupes, Aurelio (Nuño)”. Y para sí mismo: “No te preocupes Enrique, ni AMLO ni Ricardo Anaya ganarán las elecciones, qué para eso está el sistema y el aparato de justicia”.

Lula despertaba temor por su posición de izquierda, pero resultó ser uno de los mayores reformadores de América Latina. Ganador de los premios Mundial de la Alimentación, de Derechos Humanos Letelier-Moffitt —concedido a Belén Casa del Migrante de Saltillo en 2011— y el Four Freedoms Medalla de Libertad, Da Silva fue condenado a principios de marzo a 12 años de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero como parte de la operación Lava Jato.

Se le acusa de recibir 8 millones de dólares en dinero y en especie; una bagatela para los negocios del poder en nuestro país. Brasil, como Guatemala y Perú, tienen sistemas de justicia independientes. En México, los poderes legislativo y judicial están sometidos al Presidente, mas eso no le garantiza inmunidad después de su sexenio.
14 Mayo 2018 04:07:00
Salvar las apariencias
Tres departamentos y una nave industrial no bastan para ocultar las montañas de corrupción, impunidad y tráfico de influencia del sexenio; al contrario, las magnifican. El combate al fenómeno permanece atascado en la retórica política, tanto a escala federal como local, sin importar las siglas del partido gobernante. Los sistemas anticorrupción absorben recursos ingentes, en detrimento de la inversión en salud seguridad y otros sectores prioritarios, pero sólo sirven de fachada.

En el gobierno de Peña Nieto, México descendió 30 lugares (del 105 al 135 de entre 180 países) y perdió cinco puntos (de 34 a 29) en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional, los niveles históricos más bajos. Cinco días después de iniciada la Administración, se publicó el IPC correspondiente a 2012. En ese momento, Huguette Labelle, presidenta de la organización, recomendó: “Los gobiernos deben incorporar acciones contra la corrupción en todas las decisiones públicas. Entre las prioridades están normas más efectivas sobre lobby y financiamiento político, una mayor transparencia de la contratación y el gasto público, y mayor rendición de cuentas de organismos públicos a la
población”.

¿Qué hizo el Gobierno al respecto en seis años? muy poco o nada, a juzgar por los resultados del estudio México: Anatomía de la Corrupción, auspiciado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), según el cual ese flagelo es el segundo tema que más preocupa al país (51%), sólo por debajo de la inseguridad y la delincuencia (66%). Los otros son: desempleo (41%), pobreza (36%), mal desempeño del Gobierno (35%), mala atención en centros de salud (26%), baja calidad de la educación (14%) y mala aplicación de la ley (13%).

María Amparo Casar, investigadora del Departamento de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y autora del trabajo, advierte en el prólogo de la segunda edición: “A pesar de que la lucha contra la corrupción y la impunidad forma parte de todos los discursos y ofertas políticas de los partidos y gobernantes, ninguno ha mostrado un compromiso real con la disminución de esta práctica. Sigue prevaleciendo entre ellos la costumbre de abusar del poder político en beneficio personal y, después de abusar, la práctica de sustraerse de la justicia”.

Nadie está inmunizado contra el flagelo. “En las empresas y en la sociedad en general tampoco se pueden reportar avances. La mexicana sigue siendo una sociedad dispuesta a practicar la corrupción si piensa que de ella obtendrá beneficio personal (…) y que se encuentra alejada de la cultura de la legalidad, indispensable para que la democracia adquiera significado”, señala Casar, ganadora del King’s College Prize (1979).

Entre los muchos pozos sin fondo creados bajo distintas figuras para salvar las apariencias, el de la lucha contra la corrupción es uno de los más profundos: en 2004, (cuarto año del gobierno de Vicente Fox) cuando México ocupaba el lugar 64 en el IPC, el gasto fue de 3 mil millones de pesos; en 2017 (penúltimo año de la presidencia de Peña Nieto) la cifra se disparó a 7 mil millones. Sin embargo, en lugar de ascender en la clasificación de TI, nuestro país retrocedió 71 lugares. Los políticos y la burocracia han convertido el combate a la corrupción en trampolín y en un nuevo negocio. Un ejemplo: Ximena Puente, hasta hace poco comisionada del Instituto Nacional de Transparencia (INAI), es candidata del PRI a diputada plurinominal.
12 Mayo 2018 04:08:00
Traición al oficio
El Gobierno mexicano alerta sobre los excesos de la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, para azuzar la campaña de miedo contra López Obrador, pero omite los de Daniel Ortega en Nicaragua. Antes combatía a Pinochet, pero apoyaba a Castro. Ortega se ha eternizado en el poder y en las últimas semanas ha reprimido las protestas contra su Gobierno, sin importar el costo en vidas. Frente al silencio de los políticos, el periodista y escritor Sergio Ramírez, alzó la voz en Madrid, escribe Gerardo Moyano en el bisemanario Espacio 4.

“La corrupción y la violencia que asolan a Latinoamérica se han colado en dos de los premios más importantes que se otorgan en España a la prensa y a la literatura. El pasado 23 de abril, el escritor Sergio Ramírez dedicó el Premio Cervantes de Literatura que otorga el Ministerio de Cultura español ‘a la memoria de los nicaragüenses que en los últimos días han sido asesinados en las calles por reclamar justicia y democracia, y a los miles de jóvenes que siguen luchando sin más armas que sus ideales por que Nicaragua vuelva a ser república’.

“Ramírez, quien fue vicepresidente en el mandato de Daniel Ortega entre 1985 y 1990, criticó a los ‘caudillos disfrazados de libertadores’ y al poder que ‘no lleva en su naturaleza ni la compasión ni la justicia y se impone por tanto con desmesura, cinismo y crueldad’, por la represión a las protestas en Nicaragua contra la ahora derogada reforma al sistema de seguro social –que reducía beneficios y aumentaba impuestos–, las cuales han dejado al menos 25 muertos. Entre ellos, el periodista Ángel Gaona, quien fue asesinado un día antes de la premiación, en plena cobertura de los disturbios.

“‘Como novelista, no puedo ignorar la anormalidad constante de las ocurrencias de la realidad en que vivo (…) Cerrar los ojos, apagar la luz, bajar la cortina, es traicionar el oficio’, dijo el primer autor centroamericano que recibe el galardón.

“El revolucionario sandinista de 75 años, que tuvo un papel activo en el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza, en 1979, denunció además ‘el exilio de cientos de miles de centroamericanos que van hacia la frontera de Estados Unidos (en) el tren de la muerte que atraviesa México con su eterno silbido de bestia herida’, así como ‘las fosas clandestinas que se siguen abriendo, los basureros convertidos en cementerios’.

“El reconocimiento fue entregado por los reyes Felipe VI y Letizia, quienes destacaron que ‘en estas horas difíciles, toda España lleva a Nicaragua en su corazón’. Ramírez es autor de más de 20 novelas, entre las que destacan Margarita, Está Linda la Mar (1988), Castigo Divino (1990) y Adiós, Muchachos (1999).

“El 7 de mayo, otro importante galardón que reconoce a la prensa hispana, el Premio Ortega y Gasset de Periodismo, fue entregado en Madrid a los periodistas Nayeli Roldán, Manuel Ureste y Miriam Castillo por su investigación ‘La Estafa Maestra’, realizada en conjunto por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción (Espacio 4, 586). La investigación devela un esquema de triangulación de recursos que utilizó el Gobierno federal mexicano para desviar miles de millones de pesos a través de universidades y empresas fantasma. En esa ocasión, el jurado del premio que otorga el periódico El País destacó ‘el valor y la profundidad de la investigación realizada a lo largo de nueve meses en seis estados diferentes, y que detalla los sofisticados mecanismos de corrupción del país’”.
11 Mayo 2018 04:07:00
Triunfalismo de AMLO
El debate presidencial del 22 de abril modificó la intención de voto en un 16%, mas no la tendencia favorable a Andrés Manuel López Obrador. Ninguno de los aspirantes atrajo a ese segmento, declaró Rodrigo Galván de las Heras a Carmen Aristegui, 2 días después de la controversia. Sin embargo, el triunfalismo de AMLO por su posición en las encuestas y la idea, cada vez más extendida, de que será el próximo presidente, podrían poner en riesgo su victoria.

Para el director de De las Heras Demotecnia, lo más relevante “no es quién ganó el debate, sino a quién le fue mejor”. Y quien mejor lo aprovechó fue Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano). Según la encuesta de la consultora, el 30% de las respuestas sobre “¿quién ganó más con el debate?” correspondió al panista; AMLO recibió el 23, Jaime Rodríguez, el siete, José Antonio Meade, el dos, y Margarita Zavala, el uno.

“El peor en el debate” fue AMLO, de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y Encuentro Social), con el 25% de las menciones, seguido por Meade, de Todos por México (PRI, Verde, Nueva Alianza), con el 20. Los candidatos independientes, Rodríguez y Zavala, captaron el 16 y el 13% de las respuestas, y Anaya, el seis.

El candidato de Por México al Frente –según las 500 entrevistas del muestreo aleatorio simple sobre el listado telefónico del país– obtuvo la calificación más alta como “el mejor en el debate” (32%). AMLO el 23%, Rodríguez, el siete, Meade, el cinco y Zavala, el tres.

Sobre cuál de los aspirantes “sería el mejor presidente de México”, el 34% respondió que AMLO; el 20 optó por Anaya, el 12 por Meade, el cinco por Zavala y el cuatro por Rodríguez. Sin embargo, para el 28%, “el peor” sería el candidato de Morena, después Meade (21), Jaime Rodríguez (13), Anaya (11) y Zavala (5). Mientras López Obrador polariza, Anaya se consolida como su principal competidor y en esa tesitura apela al voto útil y al de los indecisos.

Jaime Rodríguez, el Bronco, gobernador de Nuevo León con licencia, logró el objetivo de darse a conocer a escala nacional, y quien más perdió fue Margarita Zavala. De acuerdo con Galván, los opositores de AMLO equivocaron la estrategia, pues en vez de afianzarse o subir al segundo lugar, se dedicaron a atacarlo.

Otro de los puntos destacables es que el 86% de los entrevistados sabía del debate, cuya audiencia de 18 millones de personas, por televisión y redes sociales, es la mayor hasta ahora registrada. En estas elecciones “la gente va a estar muy metida, muy pendiente y muy involucrada”, dijo Galván. El 59% de la muestra expresó mucho interés en los comicios del 1 de julio; el 11 se mostró interesada, pero no tanto, y el 18 “sólo un poco”.

La proporción de ciudadanos pendientes de la elección presidencial es elevada, pues en procesos anteriores era del 30 o 40%, según Galván. En 2012, la participación fue de 63%; este año puede subir al 70. Peña Nieto ganó a López Obrador por 6.5 puntos porcentuales, y el PAN cayó al tercer lugar. Hoy, con el 48% de la preferencia, el candidato de Morena supera a Anaya por 18 puntos y a Meade por 31 (Reforma, 02-05-18). Mala noticia para el PRI cuando ya faltan 52 días para las votaciones. Difícilmente los debates del 20 de mayo en Tijuana y del 12 de junio en Mérida moverán la tendencia. La historia parece escrita. Sólo un error monumental de AMLO o una genialidad de Anaya podrían cambiar el curso de los acontecimientos.
09 Mayo 2018 04:08:00
Corriente anti-PRIAN
José Antonio Meade y la coalición Todos por México tienen 50 días para convencer al 47% de los ciudadanos que “nunca votarían por el PRI para elegir Presidente de la República”, por considerarlo “el peor partido político” (El Universal/Berumen), de que el dinosaurio tecnocrático no es como lo pintan.

También –otro imposible– para cambiar la percepción de que la competencia por Los Pinos será entre Andrés Manuel López Obrador, de Juntos Haremos Historia, y Ricardo Anaya, de Por México al Frente, sino entre AMLO y su candidato, como pretende hacer creer Aurelio Nuño, todavía coordinador de la campaña de Meade, cuya única mancha –dicho por él– es el vitiligo (enfermedad cutánea caracterizada por manchas blanquecinas, causadas por deficiencia de pigmentación).

Nadie había hecho referencia al padecimiento del candidato del PRI y los partidos Verde y Nueva Alianza, y menos a la palabra “mancha” como sinónimo de corrupción. En México tienen vitiligo entre 1.25 y 2.5 millones de personas, equivalentes al 1 o el 2% de la población, según la Fundación Mexicana para la Dermatología (Quadratín). El desacierto, equiparable al de Francisco Labastida cuando se quejó de Vicente Fox por llamarlo “la vestida”, se cometió en uno de los spots del abanderado tricolor.

Si los genios del PRI pretendían marcar en 30 segundos una diferencia entre su candidato y el presidente Peña Nieto, no lograron su objetivo, pues, para la mayoría, representan los mismos intereses. El mensaje subliminal es que Meade no rehúye el diálogo con estudiantes. Peña, en su campaña, se escondió en los sanitarios de la Universidad Iberoamericana cuando los alumnos lo increpaban con caricaturas del expresidente Carlos Salinas, a cuya cena de cumpleaños 70 asistió el 7 de abril pasado.

Si Peña, además de no haber podido citar tres de sus lecturas preferidas, y de confundir a Enrique Krauze con Carlos Fuentes en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (2011), pronuncia un inglés ininteligible, Meade presume de hablarlo “bastante bien” y de haber leído muchos libros. “Me encanta la lectura”, dijo a uno de los universitarios (dos hombres y dos mujeres, para cuidar la paridad de género). Empero, el tema de fondo no es la literatura ni los idiomas, sino la corrupción. Cuando Meade pregunta por quién van a votar, uno de sus interlocutores interrumpe: “¡Pero todos (los candidatos) son una bola de corruptos!”.

El momento de lanzar dardos contra AMLO y Anaya había llegado: “No todos somos iguales. Se puede hacer política sin lavar dinero”, (¿cómo el candidato del PAN, imputado por la PGR de triangular recursos en operaciones inmobiliarias?) “sin tener un solo peso al margen de la ley” (¿cómo AMLO, a quien ha llamado “fantasma fiscal”?). “Yo lo he hecho los últimos años”, replicó Meade.

Su consejo a los votantes jóvenes, donde tiene menos adeptos, es revisar y comparar: “no nos vayamos a equivocar en esta elección”. De nuevo, el miedo como trasfondo para disuadir el voto por AMLO.

El recurso funcionó a medias en la elección de 2006, pues el candidato de izquierda estuvo a medio punto de ganar la presidencia, pero ahora queda agotado. ¿Cómo remontar los 20 puntos porcentuales que separan a Meade de López Obrador (Reforma)? ¿Alcanzará la guerra sucia para revertir la tendencia? ¿O al final será Anaya el beneficiario? La corriente antiPRIAN impulsa al candidato de Morena.
08 Mayo 2018 04:05:00
Con las manos atadas
Como candidato de cualquier partido en el poder, José Antonio Meade, de la coalición Todos por México (PRI, PVEM, Panal), está maniatado para señalar los excesos y fracasos del Gobierno, así sea el “único capaz de limpiar la casa”, según el líder petrolero Carlos Romero Deschamps. La bandera contra la corrupción la tomó Andrés Manuel López Obrador, de Juntos Haremos Historia (Morena, PT, PES). Originalmente era del PAN, pero en las presidencias de Vicente Fox y Felipe Calderón, y de nuevo como oposición, en lugar de combatirla, la abrazó.

AMLO puede ser un político honrado y el aspirante con mayores probabilidades de ganar las elecciones, pero su alianza con líderes acusados de enriquecimiento ilícito contradice su discurso. Para el candidato de izquierda, así como para la mayoría, el Gobierno es la principal fuente de corrupción, y para erradicarla encontró la panacea universal: predicar con el ejemplo. Además de votos para asegurar la victoria en su tercer intento y evitar un nuevo fraude, AMLO busca quien vigile las 156 mil casillas donde se emitirán el 1 de julio.

Ricardo Anaya, de la colación Por México al Frente (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano), refutó a AMLO en la reunión con la Cámara de Comercio Americana de México (AmCham, por sus siglas en inglés), celebrada el 9 de abril: “No basta con que llegue alguien honesto para que, un poco por ósmosis, su honestidad se le contagie a los gobernadores y a los presidentes municipales. (…)

“Vamos a suponer que fue un jefe de gobierno (de la Ciudad de México) muy honesto, pues esa transmisión por ósmosis no llegó ni siquiera a su círculo más cercano. Acuérdense ustedes de las imágenes de René Bejarano recibiendo fajos de billetes en efectivo, y de su más cercano colaborador (Gustavo Ponce), que era secretario de Finanzas: acabó en la cárcel y no porque él haya querido, sino porque se revelaron unos videos y a él no le quedó de otra”, dijo en la 101 asamblea general de socios “2018: Compromisos urgentes para el México que queremos”.

El encuentro con la AmCham –fundada en 1917 durante la presidencia de Venustiano Carranza– no fue un día de campo para Meade. “¿Por qué aceptar ser representante de un partido corrupto?”, preguntó el moderador Carlos Mota en el nombre de los socios. Además, quiso saber su estrategia como candidato: “por lo que todos sabemos, la marca del PRI es, probablemente, pues una marca que ha sufrido”. El exsecretario de Relaciones Exteriores replicó: “no hay partidos corruptos, hay políticos corruptos (…) vale la pena distinguirlo porque México necesita muchos servidores públicos, (…) que se haga buena política (…) y que los malos políticos, del partido que fuera, estén enfrentando sus consecuencias y estén en la cárcel”.

Los exgobernadores entre rejas son apenas un puñado, como el panista Guillermo Padrés (Sonora). Además, la mayoría fueron detenidos en el extranjero: Tomás Yarrington (Tamaulipas) en Italia, Javier Duarte (Veracruz) en Guatemala, y Roberto Borge (Quintana Roo) en Panamá. César Duarte, de Chihuahua, se halla prófugo, protegido por el presidente Peña Nieto, según Javier Corral.

En los cinco estados hubo alternancia. Sin embargo, en los casos Odebrecht, que ha provocado la renuncia y encarcelamiento de empresarios y expresidentes de varios países de América Latina, y La Estafa Maestra, que involucran a altos funcionarios del Gobierno mexicano, la justicia no ha movido un dedo.
07 Mayo 2018 04:07:00
Elección entre dos
La polémica entre Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez pudo no haber cambiado sustancialmente la intención de voto para las elecciones presidenciales del 1 de julio, pero sí la percepción. El candidato de la alianza Juntos Haremos Historia llegó con la aureola de invencible: él y sus legiones de seguidores, convencidos de que esta vez la victoria no les será escamoteada como sucedió en 2006 y 2012, y otra parte importante de la población, resignada al irremediable triunfo del caudillo.

La idea de que las votaciones serán un mero trámite, por la desventaja del segundo lugar y el estancamiento del tercero, se modificó durante y después del debate. Contra el dictado de las encuestas AMLO no es invencible, como tampoco lo fue en los dos últimos procesos. La percepción ahora es que Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente, tiene capacidad y atributos para remontar y ganar con el voto útil, el de los indecisos y el que, en las próximas semanas, abandone a AMLO.

José Antonio Meade, de la coalición Todos por México, ya ha sido descartado. La maniobra de excluir a los aspirantes con militancia en el PRI, en particular al exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, y cambiar los estatutos de ese partido para presentar un candidato externo o ciudadano, sin mácula aparente, no funcionó. Para la mayoría de los mexicanos Meade representa lo peor del sistema político. En consecuencia, se le atribuyen los fracasos del sexenio frente a la corrupción, la impunidad, la violencia, las violaciones sistemáticas a los derechos humanos y los miles de muertos en la guerra sin cuartel y sin sentido contra la delincuencia organizada.

A estas alturas, pocos dudan ya de la derrota del exsecretario de Hacienda. Mientras el gobierno de Peña Nieto se involucre para intentar salvarlo más lo hundirá. El Presidente no es la solución, sino el problema. No sólo del PRI, sino de un país sin gobierno, pues las autoridades están en campaña y no al frente de sus responsabilidades. La violencia no amaina, se recrudece, y la sevicia –como en el caso de los normalistas de Ayotzinapa, repetido con los estudiantes de cine de Guadalajara– aterrorizan al país y causan escándalo fuera de México.

Los muertos y los desaparecidos no son de Peña (PRI) ni de Felipe Calderón (PAN), pero sus gobiernos llevaron al caos actual, al asesinato de un cuarto de millón de personas, muchas de ellas ajenas a esta guerra descabellada. La amnistía de AMLO puede parecer igualmente absurda, pero al menos es una propuesta distinta a las fórmulas fallidas aplicadas en los dos últimos sexenios. El candidato de izquierda tiene un buen diagnóstico de los problemas del país, pero es en su exposición donde crea dudas y temores, los cuales, como en cualquier campaña, sus adversarios aprovechan para tratar de avanzar, sin éxito en el caso de Meade.

El escenario de un arreglo entre el PRI (en clara desventaja) y el PAN (segundo en la preferencia electoral) no es extraño. Ocurrió en 1994 para favorecer a Zedillo; en 2006 y 2012 para imponer a Calderón y a Peña, con las armas del miedo y del dinero, e impedir el triunfo de AMLO. El tres veces aspirante a la silla del águila desestima una eventual nueva alianza entre los partidos que han gobernado en los últimos 24 años, pues, aún de concretarse –dice– ganaría. El país necesita un cambio, y quien menos lo ofrece es el PRI. AMLO y Anaya, pues, son las opciones. Meade será, en este proceso, la víctima del sistema.
05 Mayo 2018 04:08:00
Libertad vulnerada
El 3 de mayo se celebra en México el Día de la Santa Cruz y a escala mundial el de la Libertad de Prensa. En su poema El Credo, Ricardo López Méndez dice que el país escribe su nombre “con la equis, que algo tiene de cruz y de calvario”. Periodismo se escribe sin “x”, pero igual tiene su propio viacrucis. Así lo expone el colega Édgar London en el bisemanario Espacio 4 (587):

“México se halla hundido en el lugar 147 (de 180 países) de la clasificación de libertad de prensa 2018 de Reporteros Sin Fronteras (RSF), publicado en vísperas del Día Mundial de la Libertad de Prensa, celebrado el 3 de mayo. Venezuela, que atraviesa una profunda crisis política, económica y social, cayó seis escaños, pero aun así está cuatro sitios por encima de México. Para la organización no gubernamental, la censura y las amenazas que penden sobre los periodistas mexicanos son mayores a las que sufren sus colegas venezolanos.

“Doce periodistas fueron asesinados en México el año pasado –el mayor número a escala global–, por delante de países en guerra como Siria e Irak, y ya van tres en 2018. De seguir esa tendencia, el sexenio de Enrique Peña Nieto, que actualmente suma 42 ejecuciones, podría rebasar las 48 contabilizadas en la Administración de Felipe Calderón, en el marco de la guerra contra el narcotráfico.

“‘Si los periodistas cubren temas relacionados con la corrupción de las autoridades, sobre todo a nivel local, o que tienen que ver con el crimen organizado padecen intimidaciones, agresiones o pueden incluso ser asesinados a sangre fría’, dijo el director de Reporteros Sin Fronteras para América Latina, Emmanuel Colombié, con respecto a México.

“RSF advierte que ‘la hostilidad frente a los medios de comunicación, alentada por ciertos dirigentes políticos, y el deseo de los regímenes autoritarios de exportar su visión del periodismo, amenazan las democracias’.

“En la clasificación de este año, Costa Rica, con un ‘sólido marco legal en materia de libertad de información’, volvió a quedar como el mejor país de América Latina para ejercer el periodismo, a pesar de que bajó del lugar seis al diez. Cuba, donde el ‘régimen castrista monopoliza casi por completo la información’, es el país peor calificado.

“Habría que ver si, con la presencia de su nuevo presidente, Miguel Díaz-Canel, se amplían las libertades de la prensa, aunque la esperanza de un cambio en este sentido es mínima. A escala global, Noruega marcha al frente de las naciones en su relación con la prensa. Corea del Norte, bajo la dictadura de Kim Jong-un, se mantiene en el último lugar de los países representados por este barómetro.

“La organización Artículo 19 reportaba, a finales de abril, 16 periodistas ejecutados en América Latina y el Caribe, apenas en lo que va de este año. De esos, tres le corresponden a México. La situación es insostenible y lo peor es que se ha vuelto tendencia. Silenciar las opiniones incómodas y las denuncias de irregularidades ya no son sólo prácticas de la delincuencia, como antaño sucedía o se pretendía dar a entender. Hoy, también recurren a esta argucia diferentes instancias del gobierno.

“Al respecto, se pronuncia Artículo 19: ‘La violencia contra periodistas y miembros de medios de comunicación constituye una de las formas de censura más extrema. Queremos recordar que los estándares del Sistema Interamericano expresan claramente que es responsabilidad de los estados garantizar el libre ejercicio del periodismo y resguardar el derecho a la libertad de expresión’”.
04 Mayo 2018 04:08:00
Crónica de una derrota
Enrique Ochoa, el peor líder del PRI, fue impuesto por Los Pinos para manejar la campaña presidencial más complicada en sus 89 años de historia. Otro reflejo de la soberbia gubernamental y de su incomprensión de la realidad de un país encaminado hacia la tercera alternancia.

La defenestración tardía de este político anodino y burócrata mediocre anticipa la derrota del candidato de la coalición José Antonio Meade, a quien Andrés Manuel López Obrador, de la alianza Juntos Haremos Historia, aventaja ya por 31 puntos porcentuales, según la más reciente encuesta de Reforma (02-05-18).

Ricardo Anaya, de Por México al Frente, recuperó 4 puntos porcentuales con respecto a abril, para ubicarse en 30% contra 48 de AMLO, y se confirma como el único competidor capaz de plantar cara al fundador de Morena. Meade retrocedió un punto en la intención de voto (de 18 a 17%).

El candidato del PRI, cuyo mayor activo en el servicio público consiste en no guardar cadáveres en el clóset (de corrupción o de otra índole), es arrastrado irremediablemente por el desprestigio del Gobierno y su partido. Pues a pesar de la guerra sucia contra AMLO y Anaya, la peor imagen es la de Meade (43%), de acuerdo con la muestra.

Ochoa deja un PRI dividido y en agonía. Además de despreciar a la militancia de base y a liderazgos tradicionales, los tecnócratas los humillaron: adulteraron los estatutos para nombrar un candidato externo, sin trayectoria y con ribetes de panista.

Ochoa, quien obtuvo 18 concesiones de taxis en Monterrey con un domicilio de San Nicolás (Reforma, 27-03-18), cobró una indemnización como director de la CFE que no le correspondía y fue denunciado por no pagar a trabajadores que construyeron su “casa blanca” en el club de golf Altozano de Morelia, pudo sortear revueltas causadas por su arrogancia y falta de oficio. La gota que colmó el vaso fue la malograda campaña de Meade, la cual, a estas alturas, es irreparable.

La designación de René Juárez como sustituto de Ochoa es también un reconocimiento al fracaso de la tecnocracia para dirigir un partido entre cuyos líderes figuran generales, ideólogos, políticos de primera línea y presidentes de la república, y una campaña presidencial perdida de antemano.

Juárez representa el regreso de la política al partido fundado por Calles en 1929: ha sido alcalde de Acapulco, diputado federal, gobernador de Guerrero, senador y subsecretario de Gobernación en la gestión de Miguel Osorio Chong, el priista con mayor apoyo para ser presidenciable, lo cual representa otro mensaje. Igualmente, tardío ante la debacle por venir.

Mala noticia también para el exgobernador Rubén Moreira, secretario de Organización del PRI, quien, fiel a su estilo, antes del relevo de Ochoa cabildeó en los estados para ser su reemplazo. Otro Moreira en la presidencia del CEN hubiera sido suicidio en lugar de muerte natural. Ambos –Moreira y Ochoa– serán diputados plurinominales en la próxima Legislatura, en la cual su partido será minoría. La encuesta de Reforma refleja el ánimo del país: 79% piensa que “debe cambiar el partido en el Gobierno”.

El dato es consistente con el 78% que votará contra el PRI (48 por AMLO y 30 por Anaya). Sólo el 15% opina que el PRI debería permanecer en Los Pinos. La preferencia por Meade es de 17%. El despido de Ochoa es continuación de la crónica de una derrota anunciada.
02 Mayo 2018 04:08:00
Vasos comunicantes
La intención de voto por José Antonio Meade es casi equivalente a la aprobación de Peña Nieto. La preferencia por el candidato de Todos Somos México, después del debate, es de 22% (SPDNoticias, 30-04-18) y el apoyo al Presidente, al mes de febrero pasado, del 21% (Mitofsky). La jugada de postular un candidato externo para desvincularlo del PRI y evitar el voto de castigo, o al menos atemperarlo, naufragó por obvia. Los negativos del Gobierno peñista se han transferido a Meade, pues aun quienes, fuera de los círculos del poder, simpatizan con él, reprueban al Presidente y su partido.

La corrupción es uno de los temas dominantes de la agenda electoral. Andrés Manuel López Obrador (Juntos Haremos Historia) y Ricardo Anaya (Por México al Frente) han acusado a Meade de encubrimiento en el supuesto desvío por 250 millones de pesos del gobierno de Chihuahua al PRI, para financiar campañas políticas, cuando fue secretario de Hacienda, así como de irregularidades durante su gestión en la Secretaría de Desarrollo Social. Movimiento Ciudadano lo ha vinculado incluso con La Estafa Maestra, artificio para esfumar 3 mil 443 millones de pesos. El portal Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad ganaron el Premio Ortega y Gasset de Periodismo 2018 por investigar el caso.

La identificación del candidato del PRI con el Gobierno de Peña lo expone demasiado frente a los electores. AMLO se jactaba, como jefe de Gobierno de la Ciudad de México (2000-2006), de que las críticas no lograban arrancarle a su gallo ni una pluma. Cierto o no, es el único aspirante presidencial que hasta ahora no enfrenta acusaciones de corrupción; incluso intelectuales y escritores antagónicos a sus ideas y propuestas populistas reconocen la honestidad del abanderado de Morena, PT y PES como una de sus principales virtudes.

Ricardo Anaya (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano) es investigado por la presunta triangulación de recursos a empresas fachada, y los candidatos independientes Jaime Rodríguez, “El Bronco”, y Margarita Zavala, fueron denunciados por comprar firmas para obtener su registro. El periódico El Norte documentó más irregularidades del gobernador de Nuevo León con licencia, como la utilización de personal, recursos públicos y programas sociales. El INE encontró suficientes elementos para negarle el registro e incluso lo denunció ante la Fepade por delitos electorales, pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en otro fallo absurdo, lo regresó a la competencia, en detrimento de la democracia y el Estado de derecho.

Meade navega a contracorriente. Lejos del líder en las encuestas (AMLO), nueve puntos por debajo del segundo lugar (Anaya) y asociado al partido por el cual el 47% “nunca votaría para elegir Presidente de la República” (El Universal/ Berúmen), podría aspirar a ser el plan B de los mexicanos, pero aún esa posibilidad luce remota. A la pregunta: “Independientemente de por quién votaría, ¿qué candidato cree que ganará las próximas elecciones (…)?”, Meade aventaja por seis décimas de punto a Anaya (21.1 contra 20.5%), según la misma muestra. Sin embargo, la ventaja de 2 a 1 de AMLO es insuperable.

La campaña del exsecretario de Hacienda no sube porque Los Pinos y el PRI le transfieren sus pasivos. Más ahora, con la exacerbación de la violencia y el encono social contra el Gobierno.
01 Mayo 2018 04:07:00
Meade: los escollos
El primer mes de las campañas presidenciales transcurrió sin sobresaltos ni cambios relevantes en la intención de voto. La preferencia efectiva por Andrés Manuel López Obrador (Morena, PT, PES) se amplió a 11 puntos porcentuales con respecto a Ricardo Anaya (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano) y a 20 en relación con José Antonio Meade (PRI, PVEM, Nueva Alianza), según la encuesta de El Universal/Berúmen y Asociados, aplicada en los primeros días de la competencia (del 3 y el 5 de abril).

Meade puede ser el candidato más preparado y honesto, como lo asegura el presidente Peña Nieto; el preferido del poder económico y el tecnócrata no contaminado por la política, pero representa al partido más identificado con la corrupción, sobre todo en el actual sexenio. No de balde el 47% “nunca votaría por el PRI para elegir Presidente de la Pepública” y el 49.3% lo considera “el peor partido político”. En consecuencia, el 40.2% jamás votaría por él, de acuerdo con la indagación.

El candidato de la coalición Todos por México soporta el descrédito de la Administración peñista y del PRI, así como el de sus aliados, el Partido Verde, cuyos líderes Jorge Emilio González y Arturo Escobar han sido acusados de delitos electorales y de corrupción (el primero de ellos tiene asegurada ya una diputación plurinominal en la próxima legislatura); y Nueva Alianza (Panal), cuyo logotipo habría plagiado del Partido de la Alianza Canadiense, fue denunciado en 2013 de triangular 250 mi-llones de pesos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Elba Esther Gordillo, expresidenta del sindicato magisterial y fundadora del Panal, purga prisión domiciliaria desde el 16 de diciembre pasado, luego de permane-cer más de cuatro años en un reclusorio femenil de Ciudad de México por cargos de lavado de dinero y delincuencia organizada. Enlistada por la revista Forbes entre “los 10 mexicanos más corruptos” de 2013, junto con el líder petrolero Carlos Romero Deschamps y cinco exgobernadores del PRI, entre ellos el coahuilense Humberto Moreira, Gordillo y su grupo apoyan ahora a López Obrador.

Meade no milita en el PRI, pero será castigado en las urnas por el creciente enfado social contra el Gobierno, pese a sus prendas y experiencia en el servicio público, ponderadas para contrastarlo con los candidatos de las coaliciones Juntos Haremos Historia y Por México al Frente. Así lo anticipan las encuestas y los 20 puntos porcentuales que lo separan de AMLO, cuyo leitmotiv es la lucha contra la corrupción, no obstante que entre los candidatos de Morena al Senado figura Napoleón Gómez Urrutia, quien se exilió a Canadá para evitar ser detenido por el desvío de 55 millones de dólares de un fideicomiso del sindicato minero.

El candidato de Todos por México no mejora significativamente en la intención de voto, al contrario, mientras más tiempo transcurre, más se aleja del primer lugar. En la encuesta de enero de El Universal, AMLO tenía el 32% de las preferencias, Anaya el 26% y Meade el 16%. Casi tres meses después, el candidato de Juntos Haremos Historia subió al 42%, el del PAN al 31.1% y el del PRI a 21.9%.

La campaña contra Anaya, por supuesto lavado de dinero en operaciones inmobiliarias, atribuida al PRI y a la PGR, pudo desacelerar su crecimiento en la intención de voto, pero no lo desplomó, pues conserva la misma ventaja con res-pecto a Meade, según la encuesta de El Universal/Berúmen. La balanza se inclina aún más a favor de AMLO, quien subió 10 puntos porcentuales entre las muestras de enero y abril, el doble de lo avanzado por los otros candidatos.
30 Abril 2018 04:08:00
El camino son las urnas
El proceso electoral ha entrado en terreno pantanoso. La retórica política empieza a derivar en violencia. El clima está más crispado que en 1994, cuando Luis Donaldo Colosio fue asesinado casi al inicio de su campaña. Para que los candidatos presidenciales y la ciudadanía puedan dedicar su tiempo y energía a promover y reflexionar el voto, la lucha por el poder debe abandonar la ruta del encono. El enfado social se ha acumulado por razones de sobra conocidas, pero la mejor manera de expresarlo es en las urnas, donde los sufragios se cuentan, no se pesan.

La presidencia aún no está resuelta, a pesar de que Andrés Manuel López Obrador lidere las encuestas y se despegue cada vez más del candidato del partido gobernante José Antonio Meade, mientras el de la coalición Por Máxico al Frente, Ricardo Anaya, ocupa el segundo lugar en las preferencias. Jaime Rodríguez es ilegítimo, debido al fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para imponerlo en la boleta electoral, como comparsa de Los Pinos, después de haber infringido la ley en la recolección de firmas. “El Bronco” participa en la contienda sin careta: como delincuente electoral, auspiciado por el máximo órgano comicial.

La tecnocracia le tomó gusto al poder y pretende detentarlo a toda costa. El presidente Peña no es técnico, sino político, pero la incuria y la cortedad de miras le hizo caer en la manos de los tecnócratas, cuya gestión ha sido ruinosos para el país, entre otras razones por su insensibilidad social y desconexión de la realidad. La tecnocracia abomina de la clase política tradicional, en la cual existía decoro y compromiso, pero la imita en sus derivas más deleznables; a cambio espera aplauso, no repudio ni castigo. Así de grande es su soberbia.

En los seis últimos años, México ha retrocedido cuatro décadas o más, cuando las instituciones estaban diseñadas para perpetuar al PRI en la presidencia. Si un Instituto Federal Electoral (precedente del INE) ciudadano contribuyó a la alternancia en 2000, había que inocularle el virus de la política, socavar su credibildiad, volverlo al redil y convertirlo de nuevo apéndice del poder para, en el futuro, no correr riesgos. Para evitar sorpresas desagradables, por si el INE abrazaba el compromiso con la democracia y no con los privilegios, también se domeñó al TEPJF hasta eliminar todo vestigio de ética y autoridad moral.

La situación del país la han empeorado el Gobierno y las instituciones –y en esta etapa también los candidatos–, cuyos responsables, en lugar de apegarse a la Constitución y a las leyes, interfieren en las campañas, toman partido, fomentan la discordia y polarizan a la sociedad. La apuesta al caos, por parte del Gobierno, dota a los pirómanos de bidones y cerillas sin tener bomberos para detenerlos. El INE y el TEPJF, en lugar de prevenir siniestros, los provocan.

El fantasma del fraude electoral vuelve a cernirse sobre el país con métodos tradicionales y otros sofisticados como el cibernético. Sin embargo esta vez, a diferencia de 1988 y 2006, no habría poder humano ni instituciones capaces de contener a una ciudadanía engañada. El único camino pacífico y civilizado para cambiar las cosas o mantener el statu quo es el de las urnas. La competencia por Los Pinos está centrada en tres aspirantes, pero a ninguno le conviene recibir a México en llamas. Quien lo entienda así primero y sepa transmitirlo, le hará un gran servicio al país, incluso si no gana.
28 Abril 2018 04:07:00
Periodismo e impunidad
México no sólo es reconocido en el mundo por el cine de Cuarón, Iñárritu, Del Toro y Lubezki, sino también por el periodismo de investigación, capaz de reducir un sexenio a 2 años efectivos de Gobierno y de aportar más a la democracia que los propios partidos. Lo que falta es justicia. En la nueva edición del bisemanario Espacio 4, Gerardo Moyano escribe sobre el tema.

“Algo tiene que andar muy mal en el país como para que investigaciones periodísticas que destapan grandes casos de corrupción sean premiadas en el extranjero, sin que los señalados pisen la cárcel. El 7 de mayo, 4 días después de que se celebre el Día Mundial de la Libertad de Prensa, los periodistas Nayeli Roldán, Manuel Ureste y Miriam Castillo recibirán en Madrid uno de los mayores galardones que reconocen a la prensa hispana: los premios Ortega y Gasset de Periodismo, que entrega el diario El País desde 1984.

“Roldán, Ureste y Castillo fueron galardonados en la categoría Mejor Historia o Investigación Periodística por La Estafa Maestra, una investigación realizada en conjunto por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción, en la que se devela un esquema de triangulación de recursos que utilizó el Gobierno federal para desviar miles de millones de pesos a través de universidades y empresas fantasma (Espacio 4, 584).

“El jurado de la XXXV edición del premio, presidido por el juez Baltasar Garzón; la directora general de Google España, Fuencisla Clemares; el periodista Jon Sistinaga; y Juan Luis Cebrián, director de El País, entre otros, destacó ‘el valor y la profundidad de la investigación realizada a lo largo de 9 meses en seis estados diferentes, y que detalla los sofisticados mecanismos de corrupción del país’.

“Pero mientras en España la investigación sobre ‘los sofisticados mecanismos de corrupción’ es premiada, aquí nadie ha pisado la cárcel por el desvío realizado entre 2013 y 2015, a través de 11 dependencias federales, entre las que destaca la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), entonces al mando de Rosario Robles, quien fue sucedida por José Antonio Meade, candidato presidencial del PRI. Mientras Robles dice que está ‘limpia’, colaboradores de Meade amenazaron con demandar a Animal Político (Espacio 4, 580).

“No es la primera vez que una investigación que involucra al Gobierno de Enrique Peña Nieto es reconocida y premiada en el extranjero. Además de ganar el Premio Nacional de Periodismo 2014, la investigación La Casa Blanca de Peña Nieto, de Carmen Aristegui, fue reconocida en Colombia (Premio Gabriel García Márquez), Estados Unidos (Premio Knight del International Center for Journalists) y España (Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica de la Casa América de Catalunya), sin que ningún funcionario involucrado haya sido procesado.

“Y a la par de las investigaciones periodísticas, la sociedad civil también ha enarbolado la bandera del combate en contra de la corrupción. El 11 de abril, días después de que el candidato presidencial del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, dijera que le tiene ‘mucha desconfianza a todo lo que llaman sociedad civil o iniciativas independientes’, un grupo de organizaciones no gubernamentales (ONG) publicó un desplegado a página completa en medios nacionales en el que destacan 10 propuestas y exigencias que partieron de asociaciones ciudadanas y terminaron en la creación de iniciativas e instituciones fundamentales para el fortalecimiento de la democracia”.
27 Abril 2018 04:07:00
Alarma en la frontera
Coahulia es uno de los estados donde el candidato de la coalición Todos por México (PRI, Verde, Nueva Alianza), José Antonio Meade, podría adelantar por una nariz a AMLO, de Juntos Haremos Historia (Morena, PRD, Encuentro Social), y a Ricardo Anaya, de Por México al Frente (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano). La tendencia no es perceptible a escala regional, pues la segunda circunscripción, formada por Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas, es la única de las cinco donde Anaya encabeza la intención de voto, sólo por un punto porcentual. En las otras cuatro AMLO lleva la delantera por suficiente margen, excepto en la quinta, donde supera al panista sólo por dos puntos (Reforma, 18.04.18).

El PRI perdió Coahuila en 2012 con el PAN, pero el Verde y Nueva Alianza le sacaron las castañas del fuego y Peña pudo remontar. Hoy las cosas son distintas por el efecto AMLO, pero aun así, espera entregar buenas cuentas a Meade, cuya visita a Saltillo, Ramos Arizpe, Arteaga y Monclova la dedicó a contar lo bueno, como pide el presidente Peña Nieto, y lo malo de AMLO. El candidato contrastó la violencia en los estados gobernados por otros partidos con la tranquilidad donde el PRI lleva las riendas, como Coahuila, con Miguel Riquelme.

Sin embargo este jueves, antes de la presentación del Plan Estatal de Desarrollo 2017-2023, un mensaje de WhatsApp en el sentido de que “las condiciones del Estado son seguras, al momento no se han reportado situaciones o percances que alteren el orden en el municipio de Piedras Negras, ni en ninguna de las 5 regiones”, volvió a poner a muchos los pelos de punta, debido a la falta de información sobre las causas del aviso.

El exhorto del secretario de Seguridad Pública, José Luis Pliego Corona, a la comunidad, para “comunicarse al número de emergencia 911, si existe alguna alerta”, aumentó la zozobra. Máxime cuando recomendó “evitar caer en falsas alarmas” y, acaso para tranquilizar a la ciudadanía acerca de un peligro conocido sólo por el Gobierno, “Comentó que el trabajo coordinado entre las corporaciones de los tres órdenes de gobierno pemiten (sic) la detección de situaciones de riesgo y actuar con oportunidad. Pliego Corona aseveró que se tomarán todas las medidas correspondientes para mantener a Coahuila seguro”, dice el texto.

¿Por qué la urgencia? ¿Había ordenado Trump invadir México? ¿O “El Bronco” amenazaba con empezar en Coahuila a cortarle las manos los políticos venales? Nada de eso. La alerta la provocó la captura, el viernes pasado, en Acuña, del supuesto narcotraficante colombiano Víctor Cantera, cuyo nombre no ha sido confirmado. El FBI le pisaba los talones desde hace 5 años. La PGR tiene indicios para suponer que la banda se estableció en Coahuila para comerciar droga en la frontera de México y Estados Unidos, según una nota de Zócalo Saltillo. El sudamericano fue capturado en flagrante, pues portaba un kilo de cocaína y otro de heroína. En el operativo participaron agentes federales, estatales y municipales, “en coordinación con el Departamento de Inteligencia del FBI”.

Zócalo informa, asimismo, que un traficante de piezas arqueológicas –también colombiano–, detenido en el aeropuerto de Torreón en una fecha no especificada, fue condenado a 2 años de prisión y al pago de una multa de 2 mil unidades de media (UMA), equivalentes a 161 mil 200 pesos. Fuera de eso, en Coahuila no hay motivo de preocupación, excepto para el PRI y su candidato presidencial.
26 Abril 2018 04:08:00
Más esperanza que miedo
Contra la retórica oficial, no es el miedo lo que podría decidir las elecciones presidenciales del 1 de julio, opción que recibió el 25% de las respuestas de la encuesta de Reforma, publicada cuatro días antes del debate, sino la esperanza (40) y en segundo lugar el enojo (32). De acuerdo con ese estado de ánimo, lo más importante para el 59% es “sacar al PRI del Gobierno”, no tanto “evitar que AMLO llegue a la Presidencia” (22). La intención de voto por Meade y la aprobación del presidente Peña Nieto son casi equivalentes (22 y 21%, respectivamente).

AMLO no sólo está en posición de ganar la Presidencia, sino también la mayoría en el Congreso (en 2015 la obtuvo en la asamblea legislativa de Ciudad de México en el debut de su partido). La preferencia para la elección de diputados federales se divide así: Morena 37%, PAN 21 y PRI 17. Por rangos de edad, el 43% de los jóvenes de 18 a 29 años, los cuales representan 26.4 millones de potenciales electores, casi el 30% de la lista nominal, apoya a AMLO, el 24 a Anaya y el 12 a Meade.

De ese mismo grupo, el 50% de quienes cursan estudios universitarios votaría por el candidato de Morena, el 12 por el de Acción Nacional y el 11 por el del PRI. El resultado contrasta con un sondeo previo de Reforma en 15 instituciones de educación superior de Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, según el cual el 45% sufragaría por Anaya, el 21 por AMLO, el 16 por Meade y el 10 por Zavala.

López Obrador parece inalcanzable. Además, tiene la ventaja de haber sido inmunizado por el Gobierno, el PAN y los poderes fácticos contra las guerras sucias. No es casual entonces que la principal motivación sea expulsar al PRI de Los Pinos. Fox lo consiguió en 2000, pero él y Felipe Calderón lo reinstalaron 12 años después. La situación política de hoy es consecuencia de tres sexenios de violencia, corrupción, impunidad y arrogancia política pocas veces vistas.

Con una ventaja de 30 puntos porcentuales con respecto al candidato del presidente Peña Nieto, según la encuesta de Reforma, y a pesar la complicidad del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con el Gobierno, sería suicida intentar un nuevo fraude para impedir la tercera alternancia, esta vez hacia la izquierda. AMLO dista mucho de ser Mandela, Walesa, Václav Havel o José Mujica –los dos primeros ganadores del Nobel de la Paz y el tercero candidato al mismo premio–, cuyas contribuciones a la democracia y a la política fueron enormes, pero es quien ha catalizado el enfado social contra un sistema sin sustento popular y con mínimos históricos de credibilidad.

Casi cada uno de cuatro entrevistados piensa todavía que AMLO representa un peligro para México, pero con Meade la relación sube a casi uno por cada tres. Si pueblo y AMLO se identifican mutuamente, es porque habitan la misma realidad de un país donde la justicia se subasta a diario y los poderosos siempre ganan. Aun en desventaja, el escenario es propicio para Ricardo Anaya, a pesar de los fracasos del PAN como gobierno –uno de los mayores, o el más reprochable, es haber faltado a su promesa de atacar la corrupción–. Si en los dos meses restantes de campaña atrae el voto útil del PRI y, en un gesto de altura, Margarita Zavala se le une –pues como independiente sus posibilidades de ganar son nulas y una eventual alianza con Meade y el PRI tampoco los salvaría de la debacle– el milagro podría ser.
25 Abril 2018 04:07:00
Más esperanza que miedo
Contra la retórica oficial, no es el miedo lo que podría decidir las elecciones presidenciales del 1 de julio, opción que recibió el 25% de las respuestas de la encuesta de Reforma publicada cuatro días antes del debate, sino la esperanza (40) y en segundo lugar el enojo (32). De acuerdo con ese estado de ánimo, lo más importante para el 59% es "sacar al PRI del gobierno", no tanto "evitar que AMLO llegue a la presidencia" (22). La intención de voto por Meade y la aprobación del presidente Peña Nieto son casi equivalentes (22 y 21%, respectivamente).

AMLO no solo está en posición de ganar la presidencia, sino también la mayoría en el Congreso (en 2015 la obtuvo en la asamblea legislativa de Ciudad de México en el debut de su partido). La preferencia para la elección de diputados federales se divide así: Morena 37%, PAN 21 y PRI 17. Por rangos de edad, el 43% de los jóvenes de 18 a 29 años, los cuales representan 26.4 millones de potenciales electores, casi el 30% de la lista nominal, apoya a AMLO, el 24 a Anaya y el 12 a Meade.

De ese mismo grupo, el 50% de quienes cursan estudios universitarios votaría por el candidato de Morena, el 12 por el de Acción Nacional y el 11 por el del PRI. El resultado contrasta con un sondeo previo de Reforma en 15 instituciones de educación superior de Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, según el cual el 45% sufragaría por Anaya, el 21 por AMLO, el 16 por Meade y el 10 por Zavala.

López Obrador parece inalcanzable. Además, tiene la ventaja de haber sido inmunizado por el gobierno, el PAN y los poderes fácticos contra las guerras sucias. No es casual entonces que la principal motivación sea expulsar al PRI de Los Pinos. Fox lo consiguió en 2000, pero él y Felipe Calderón lo reinstalaron doce años después. La situación política de hoy es consecuencia de tres sexenios de violencia, corrupción, impunidad y arrogancia política pocas veces vistas.

Con una ventaja de 30 puntos porcentuales con respecto al candidato del presidente Peña Nieto, según la encuesta de Reforma, y a pesar la complicidad del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con el gobierno, sería suicida intentar un nuevo fraude para impedir la tercera alternancia, esta vez hacia la izquierda. AMLO dista mucho de ser Mandela, Walesa, Václav Havel o José Mujica —los dos primeros ganadores del Nobel de la Paz y el tercero candidato al mismo premio—, cuyas contribuciones a la democracia y a la política fueron enormes, pero es quien ha catalizado el enfado social contra un sistema sin sustento popular y con mínimos históricos de credibilidad.

Casi cada uno de cuatro entrevistados piensa todavía que AMLO representa un peligro para México, pero con Meade la relación sube a casi uno por cada tres. Si pueblo y AMLO se identifican mutuamente, es porque habitan la misma realidad de un país donde la justicia se subasta a diario y los poderosos siempre ganan. Aun en desventaja, el escenario es propicio para Ricardo Anaya, a pesar de los fracasos del PAN como gobierno —uno de los mayores, o el más reprochable, es haber faltado a su promesa de atacar la corrupción—. Si en los dos meses restantes de campaña atrae el voto útil del PRI y, en un gesto de altura, Margarita Zavala se le une —pues como independiente sus posibilidades de ganar son nulas y una eventual alianza con Meade y el PRI tampoco los salvaría de la debacle— el milagro podría ser.
24 Abril 2018 04:07:00
El debate y las urnas
El primer debate entre presidenciables, celebrado el 12 de mayo de 1994, lo ganó Diego Fernández de Cevallos; sin embargo, el candidato del PAN perdió en las urnas; no sólo eso: la victoria de Ernesto Zedillo fue redonda. El priista, de quien se ponderaba su experiencia en el servicio público (“él sí sabe cómo hacerlo”, decía la propaganda), como ahora se destaca la de José Antonio Meade, obtuvo el 48.6% de los votos contra el 25.9 de Fernández y el 16.9 de Cuauhtémoc Cárdenas (PRD).

Lo mismo puede sucederle a Ricardo Anaya: haber triunfado en la controversia del domingo, pero perder las elecciones; en este caso, con el abanderado del PRI, sino con el de Morena, Andrés Manuel López Obrador, quien lidera la intención de voto. Las candidaturas de Zedillo y de Meade, ambos tecnócratas, fueron coyunturales. La primera la forzó el asesinato de Luis Donaldo Colosio; y la segunda, la crisis del Gobierno y su partido, la cual los obligó a postular un candidato externo.

Empero, las circunstancias son distintas. El presidente Peña no tiene el control del país y su popularidad está por el suelo; en cambio, las calificaciones de Salinas de Gortari eran altas, a pesar del magnicidio del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en mayo de 1993, el levantamiento zapatista y los asesinatos de Colosio y José Francisco Ruiz Massieu en 1994. Zedillo coordinaba la campaña de Colosio, como Aurelio Nuño tiene a su cargo hoy la de Meade. Ambos fueron secretarios de Educación, pero, a diferencia de Nuño, las aspiraciones presidenciales de Zedillo, si acaso las tenía, no eran tan obvias.

Previo al asesinato en Lomas Taurinas, y ante el bajo impacto de su campaña, boicoteada desde Los Pinos, Colosio pensaba relevar a Zedillo –dicen las crónicas–. ¿Ha cruzado por la mente de Meade la misma idea con respecto a Nuño? Irónicamente, la campaña del candidato de Todos por México (PRI, Verde, Panal) vuelve a ser saboteada desde el núcleo del poder, sin ser ese su propósito. La de Colosio fue obstaculizada por un líder fuerte (Salinas); la de Meade es lastrada por un presidente débil y desaprobado por la mayoría (Peña).

Zedillo combatió la corrupción sin aspavientos, como ninguno de quienes hasta ahora han ocupado la silla del águila, muchas veces sin llenarla. El encarcelamiento de Raúl Salinas de Gortari y el proceso contra el exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, detenido cuando Fox ya era presidente, demuestra dos cosas: a) cuando existe ética y voluntad política es posible castigar a quienes abusan del poder, sin importar su influencia, parentesco o posición; y b) no todo huele a podrido en Dinamarca ni en la política. Zedillo, a diferencia de los últimos presidentes –del PRI y del PAN– fue un demócrata. Sin ese carácter, la alternancia se habría pospuesto. El resultado no fue el esperado, mas, de no haber ocurrido, las cosas serían peor ahora.

La elección presidencial no está resuelta todavía, pero el primer debate confirma las proyecciones y la percepción, casi generalizada, de que los finalistas serán AMLO y Ricardo Anaya. La campaña de Meade da tumbos y el ánimo del priismo, que no termina de hacerlo suyo, está abatido. No hay resquicio para crecer. Meade puede tener cualidades para ser buen presidente, pero fue lanzado a la guerra sin fusil. Su calidad de no político (sinónimo de corrupción) tampoco se refleja en la intención de voto. El problema es la falta de credibilidad por los intereses que representa. Equipo y estrategia requieren un cambio mayor, pues el tiempo juega en su contra cada día.
23 Abril 2018 04:07:00
Carrera presidencial
El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, es un imán. Los puntos que pierden Ricardo Anaya (Por México al Frente) y José Antonio Meade (Todos por México) los atrae para ampliar su ventaja en la carrera presidencial. Entre febrero y abril, la intención de voto por el fundador de Morena creció seis puntos porcentuales (de 42 a 48), los mismos que retrocedió el panista, quien ahora tiene el 26%. La preferencia por el abanderado del PRI se mantuvo en el 18%, de acuerdo con la encuesta de Reforma en copatrocinio con Grupo Radio Centro y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, ganador, junto con Animal Político, del Premio de Periodismo Ortega y Gasset por el reportaje La Estafa Maestra.

Anaya puede compensar su caída con una noticia buena y otra regular. La primera consiste en que la pesquisa de Reforma (18.04.18), publicada cuatro días antes del primer debate entre los presidenciables, prefigura una competencia sólo entre él y AMLO; la otra es que los simpatizantes de Meade y la candidata independiente Margarita Zavala lo prefieren como segunda opción. En el mismo escenario, los adeptos de Anaya votarían por AMLO, no por el candidato oficial ni por la exprimera dama, cuya intención de voto se mantiene en un 5% y la de Jaime Rodríguez, “El Bronco”, en 3.

En los ejercicios cara a cara de la indagación nacional en vivienda, aplicada a mil 200 electores, del 12 al 15 de abril, AMLO aventaja a Meade por 35 puntos porcentuales (57-22) y a Anaya por 20 (51-31). El candidato de Por México al Frente supera por 20 puntos al de Todos México. En sentido contrario a la campaña para desa-creditar al líder en las encuestas, la imagen positiva de AMLO creció del 43 al 53% y la negativa disminuyó 3%, con respecto a la muestra de febrero. Las menciones favorables a Anaya subieron tres puntos porcentuales y las negativas cuatro. Meade avanzó seis puntos en opiniones positivas (19-25%) y redujo en uno las desfavorables.

La atracción por AMLO lo presenta también como el candidato con mejores atributos (más cercano a la gente, más confiable, más capaz para gobernar, quien defendería mejor los intereses de México en el mundo y afrontaría con mayor éxito a Donald Trump, reduciría la corrupción y combatiría mejor al narcotráfico), según la encuesta. En suma, un estadista. ¿Lo es? El segundo mejor cualificado es Ricardo Anaya, cuya baja en la intención de voto pudo deberse a las acusaciones de lavado de dinero en negocios inmobiliarios. A Meade se le percibe como el más alejado de los mexicanos y el que menos combatiría la corrupción.

Los estrategas del candidato del PRI –entre ellos el exgobernador Rubén Moreira, experto en guerra sucia, responsable de la operación electoral y premiado por adelantado con una diputación federal– recibieron otro mentís: “el peligro (mayor) para México” no es López Obrador, sino Meade, dice la encuesta. El primero recibió el 24% de las menciones y el segundo el 31. Para el 37% de la muestra, el candidato de Juntos Haremos Historia “robaría menos”; el 8% opinó que Meade. Con diferencias de sólo un punto porcentual, ambos representarían un retroceso para el país (28-27) y podrían desestabilizarlo (27-28). Por último, Meade “beneficiaría sólo a los influyentes” (38%).
21 Abril 2018 04:07:00
Lucha por el Senado
Una de las dudas sobre las elecciones del 1 de julio es cómo votarán los coahuilenses luego de haber estado a punto de terminar con 88 años de gobiernos priistas. Conviene empezar por las campañas para presidente y Congreso general, que pronto cumplirán un mes. Después vendrán las de ayuntamientos, las cuales, primera vez, coincidirán con las federales. Existen indicios sobre lo que puede ocurrir, sin embargo, en materia comicial, nada está escrito.

El PRI no gana elecciones para senadores desde 1994. En 2000, 2006 y 2012, sus candidatos Alejandro Gutiérrez (preso en Chihuahua por un presunto peculado de 250 millones de pesos, mientras los Moreira, que arruinaron a Coahuila y le encajaron una deuda por más de 40 mil millones de pesos, gozan de libertad, influencia y otros privilegios), Jesús Villarreal, Jesús María Ramón, Salomón Juan Marcos Issa, Braulio Manuel Fernández e Hilda Flores fueron derrotados por las fórmulas panistas de Jorge Zermeño, Luis Rico, Guillermo Anaya, Ernesto Saro, Luis Fernando Salazar y Silvia Garza, respectivamente.

En los mismos procesos perdieron los candidatos del PRI a la presidencia, Francisco Labastida, Roberto Madrazo y Enrique Peña, cara a cara con los del PAN, Vicente Fox, Felipe Calderón y Josefina Vázquez.

En 2012 el PRI obtuvo una ventaja marginal por su alianza con el Partido Verde. Como resultado del efecto dominó, también ha sido en elecciones generales cuando el PRI ha perdido el mayor número de diputados federales: cuatro en 2000, cinco en 2006 (Javier Guerrero y Jericó Abramo fueron los únicos que ganaron) y tres en 2012.

Sin embargo, por primera vez la elección de senadores podría no decidirse entre el PAN y el PRI, cuyos candidatos son Guillermo Anaya y Esther Quintana, y Verónica Martínez y Jericó Abramo, respectivamente.

La fórmula de Morena, compuesta por Armando Guadiana y Eva Galaz, puede modificar el escenario por el impulso de Andrés Manuel López Obrador, el presidenciable con mayor intención de voto.

En sentido contrario, José Antonio Meade y el moreirato representan un lastre para Martínez y Abramo. Anaya y Quintana podrían atraer el voto de los inconformes por el resultado de los comicios para gobernador.

La competencia por el segundo lugar será igual de cerrada. Si el PAN gana de nuevo los escaños de mayoría relativa, como ha sucedido en los tres últimos procesos, el asiento de primera minoría lo ocuparía Martínez o Guadiana, según la posición de sus partidos en el cómputo final; si el PRI logra remontar, la curul correspondería a Anaya o a Guadiana. Pero en caso de que Morena obtenga el triunfo y el PAN ocupe el segundo sitio, Anaya regresaría a la Cámara alta y el PRI, por vez primera, no tendría un solo senador. Son los escenarios.

Las fórmulas de cada partido responden a cuestiones de equidad de género y edad. Armando Guadiana, quien afrontó al moreirato en sus años de mayor poder y denunció la corrupción y el nepotismo en el gobierno de Humberto y Rubén Moreira, hizo méritos con AMLO para encabezar la fórmula de Morena.

Su suplente es Eva Galaz, cuyo padre, Gustavo Galaz, fallecido en 2009, fue uno de los hombres fuertes de AHMSA. En el caso del PRI, el peso de la elección recae en Jericó Abramo, quien ya ha recorrido los 38 municipios. Si la fórmula tricolor pierde, Martínez podría ser de cualquier manera senadora; pero si gana, el mérito será de Jericó, quien, por cierto, es amigo de Meade.


20 Abril 2018 04:07:00
Tercera alternancia
En las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 no sólo fue la guerra sucia contra López Obrador la que permitió el triunfo de Felipe Calderón y Peña Nieto. La manipulación del Instituto Federal Electoral (hoy INE) y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el rebase en los topes de gastos de campaña y la influencia de las televisoras comerciales frustraron la alternancia hacia un Gobierno de izquierda. Las presidencias del PAN y del PRI demostraron que el peligro para México lo representaban Calderón y Peña, por el número de muertos y desaparecidos en la lucha contra el narcotráfico –más de un cuarto de millón en ambos sexenios–, el raquítico crecimiento económico y el aumento de la corrupción y la pobreza.

Esta vez el enojo ciudadano tendrá más peso que el miedo en las urnas. Así lo reflejan las encuestas de intención de voto. Los mexicanos probaron con el PAN y de nuevo con el PRI. La segunda alternancia resultó peor que la primera y la decepción fue mayor.

El grupo gobernante excedió todos los parámetros de corrupción, impunidad e ineficacia, agravados por la soberbia. Las reformas, lejos de salvar al país, pueden hundirlo aún más, como pasó con la fiscal, e igual puede suceder con la energética. El PRD tuvo su mejor momento con AMLO para llegar al poder, pero ahora ese partido se fusionó con Acción Nacional para tratar de cerrarle el paso a su antiguo dirigente.

En Estados Unidos, la competencia entre Hillary Clinton y Donald Trump fue más cerrada, incluso la candidata demócrata obtuvo 3 millones de votos populares más, pero perdió por 10 en el Colegio Electoral. Los estadunidenses corrieron el riesgo: de entre una política de carrera, pero no con la mejor reputación –¿quién la tiene en ese medio?– y un mitómano insolente, optaron por el segundo y ahora pagan las consecuencias. La base de apoyo de Trump se ha desplomado, pero aun así concluyó su primer año de mandato con una aprobación de 39% (Gallup). La de Peña Nieto es de 20% (Reforma).

Ronald Reagan, uno de los presidentes más exitosos y mejor evaluados de Estados Unidos, dice en sus memorias Una Vida Americana que la gente vota por el bolsillo. Si la economía familiar funciona bien, es más probable que los electores mantengan al mismo partido en el poder. Empero, la democracia es veleidosa. Los gobiernos de Clinton, quien en su primer año de ejercicio registró la segunda aprobación más baja (49%) después de Trump, y Barack Obama dejaron una economía sólida y sin embargo perdieron las elecciones.

En nuestro país, el deterioro económico, la corrupción rampante, el cinismo desenfrenado de la casta gobernante y el fracaso de la Administración de Peña Nieto constituyen los mayores incentivos para la tercera alternancia, esta vez hacia la izquierda. La percepción es que López Obrador será el futuro presidente por los desatinos y la falta de compromiso del PRIAN, así como por la conexión del candidato de Morena con la mayoría de un México agraviado por quienes detentan el poder político y económico.

Los ciudadanos parecen dispuestos a correr el riesgo con un Gobierno distinto en vez de premiar a los responsables de los muchos males que agobian al país. Más elementos de apoyo para prefigurar un cambio en la conducción política nacional se pueden encontrar en el Barómetro de Confianza Edelman 2017 y en la encuesta del Centro de Investigaciones Pew. Un dato revelador: para los venezolanos es más confiable su Gobierno que para los mexicanos el suyo.
18 Abril 2018 04:08:00
El tándem de Morena
Andrés Manuel López Obrador, fundador de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es el aspirante presidencial con mayor presencia en Coahuila. En los comicios para gobernador del año pasado, Morena captó 151 mil 657 sufragios (11.9% de la votación válida emitida) para situarse como el tercer partido más votado después del PRI y del PAN. El PRD, con apenas 21 mil 111 votos (1.6%), cayó al quinto sitio, por debajo del candidato independiente Javier Guerrero, quien obtuvo 105 mil (8.3%).

Gran parte del avance conseguido por el candidato de Morena, Armando Guadiana, se debió a AMLO. Juntos recorrieron la entidad varias veces. A diferencia de Estado de México, donde estuvo a menos de 3 puntos de hacerse con el poder, las posibilidades de Morena en Coahuila siempre fueron mínimas, pero aun así logró dos diputaciones plurinominales. Además, la campaña de Guadiana, quien ahora compite por una senaduría, le permitió al tabasqueño tomar ventaja para los comicios del 1 de julio, pues las candidaturas de José Antonio Meade (PRI) y Ricardo Anaya (PAN) aún no estaban decididas.

Coahuila es un estado bipartidista, pero las cosas podrían cambiar. En elecciones presidenciales, el PRI superó al PAN con amplitud hasta 1994, cuando Ernesto Zedillo consiguió el 48.3% de los votos contra el 30.5% de Diego Fernández. Seis años después, Vicente Fox, candidato de la alianza PAN-Partido Verde, recibió el 48%, y el priista Francisco Labastida el 38%. Cuauhtémoc Cárdenas, de la Alianza por México, encabezada por el PRD, el PT y Convergencia por la Democracia, ocupó el tercer lugar (9%).

La brecha se abrió en 2006: Felipe Calderón ganó en Coahuila con el 43% de la votación. Roberto Madrazo, postulado por el PRI y el Verde, bajó al 26% y López Obrador, de la coalición PRD, PT, Convergencia, alcanzó el 24%. En 2012, Josefina Vázquez Mota (PAN) obtuvo el 36% y Enrique Peña el 32%, pero la alianza del PRI con el Verde le permitió subir al 39%. AMLO retrocedió al 19 por ciento.

López Obrador participará por tercera ocasión en unas elecciones presidenciales, esta vez bajo las siglas de Morena y los partidos del Trabajo y Encuentro Social. Es el precandidato con mayor intención de voto, después de Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, antes Convergencia) y José Antonio Meade, de Todos por México (PRI, Verde y Nueva Alianza). La percepción es que la Presidencia se decidirá entre AMLO y Anaya.

Meade, un candidato sin discurso y sin carisma, está lastrado por el gobierno de Peña Nieto, el Presidente más impopular de las últimas décadas. La corrupción y la impunidad se dispararon en el actual sexenio. Los secuestros, las masacres, las desapariciones forzadas y las violaciones a los derechos humanos son piedras de escándalo. El PRI, en una de las elecciones de mayor riesgo, tiene como líder a un burócrata sin oficio político ni experiencia electoral. Enrique Ochoa ha agraviado y dividido al priismo nacional como ninguno de sus predecesores.

El PRI podría caer al tercer lugar en los comicios del 1 de julio próximo, como ocurrió en 2006 cuando postuló a Roberto Madrazo. El hartazgo social y el deseo de cambio impregnan el ambiente, así lo transiten las redes sociales y lo reflejan las encuestas. Sin embargo, la ceguera del Gobierno y su partido es tal que, donde la mayoría –incluidos liderazgos del PRI– ve derrota, Peña, Meade y Ochoa cantan victoria.
17 Abril 2018 04:06:00
El rostro del miedo
En 1981, ciudadanos de Piedras Negras, inconformes por una elección viciada, incendiaron la presidencia municipal y bloquearon el puente internacional de Eagle Pass. Era cuando el Presidente de la República tenía el control del país, vigilaba a los gobernadores y de vez en cuando defenestraba a alguno para enfriar las demandas ciudadanas de comicios libres, limpios y democráticos.

Ese equilibrio terminó con la alternancia y en el último sexenio devino en retroceso: la crítica se reprime y el sistema judicial legaliza el fraude electoral y prepara nuevos atracos sin reparar en consecuencias. Una de ellas es la violencia política, la cual muestra cada vez más su rostro sanguinario con el asesinato de candidatos.

Después del episodio de 1981, Piedras Negras dejó de representar un dolor de cabeza para el PRI y los gobiernos de turno, salvo por la separación de algún alcalde por causa de fuerza mayor o desa-rreglos domésticos.

En esa aparente uniformidad incubó una de las mayores atrocidades, documentada por medios de comunicación e instituciones extranjeros y después por investigadores mexicanos: el asesinato masivo de personas –con sevicia– en el penal de Piedras Negras, en los años infames del moreirato, denunciados ante la Corte Penal Internacional como crímenes de lesa humanidad.

De los municipios más poblados de Coahuila, Piedras Negras es el único donde no se conoce la alternancia. Ya la hubo en Saltillo, Torreón, Monclova, Ramos Arizpe, Frontera y Acuña e incluso en municipios pequeños como Allende, escenario de otra masacre impune en el docenio negro. Con esa seguridad, la Alcaldía la empezaron a ocupar no los mejores, ética y socialmente, sino los más dóciles con el gobernador. Ejercido con soberbia y apoyado en el miedo, el Gobierno empezó a aplastar a los liderazgos locales para monopilizar el poder e imponer sus intereses. La consigna era “te aguantas o te atienes a las consecuencias”.

Si a Claudio Bres la policía municipal no detienen a sus hijos por el delito grave de andar en bicicleta frente a la residencia del candidato del PRI a diputado federal Fernando Purón, uno de los inventos del moreirato, quizá hoy todavía sería un priista, inconforme pero disciplinado y dedicado a sus negocios. Sin embargo, la Administración municipal cruzó la frontera que separa a la política de la familia, forzó la renuncia de Bres y puso en riesgo la Presidencia de Piedras Negras.

Alcalde en dos ocasiones y diputado federal, además de colaborador cercano del gobernador Rogelio Montemayor, Bres se montó en la ola del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), impulsada por Andrés Manuel López Obrador, para disputarle el poder a Sonia Villarreal.

La candidatura del director de “La Rancherita del Aire” dividirá el voto del PRI, atraerá el de los indignados, que forman legión, y eventualmente puede ganar las elecciones del 1 de julio. También le restará sufragios a José Antonio Meade, a Verónica Martínez y al propio Purón, candidatos del PRI a la Presidencia, el Senado y el Congreso.

Los huevos arrojados a Bres este domingo, previo su registro, tenían forma de bumerán. En las urnas golpearán a los autores del agravio. Villarreal y sus seguidores acudieron al abyecto Instituto Electoral de Coahuila en son de paz, vestidos de blanco.

Lo hicieron así para deslindarse de la agresión, atribuida a simpatizantes de Morena, pero todavía con rastros de yemas en las manos.
16 Abril 2018 04:09:00
México y el populismo
El apoyo creciente a la democracia directa la propician los partidos y los gobiernos que ejercen el poder de espaldas a la sociedad y sólo benefician a sus burocracias y a las elites. La frustración y el enojo ciudadano por la corrupción y la falta de resultados también abren cauce a otras formas de gobierno. Según el Barómetro de Confianza Edelman, México es “un territorio fértil para el populismo”, pues el 67% (14 puntos porcentuales por encima de la media global) cree “que el actual sistema es injusto y no proporciona mucha esperanza para el futuro”. Por otra parte, “la globalización y el cambio tecnológico han debilitado aún más la confianza de la gente en las
instituciones”.

La encuesta del Centro de Investigaciones Pew (PRCPP, por sus siglas en inglés) dice que “en los últimos años se ha extendido una ansiedad cada vez mayor sobre el futuro de las democracias en todo el mundo. Los autócratas enardecidos y los populistas en ascenso han sacudido las suposiciones sobre la trayectoria futura sobre la democracia liberal, tanto en naciones donde todavía no ha florecido como en países donde parecía fuertemente arraigada”.

Un texto firmado por Richard Wike, director del PRCPP, y otros autores, señala: “Los académicos han documentado una ‘recesión democrática’ global, y algunos ahora advierten que incluso las democracias ‘consolidadas’ de larga data podrían perder su compromiso con la libertad y deslizarse hacia políticas más autoritarias”.

El PRCPP encontró que “hay razones para la calma y la preocupación cuando se trata del futuro de la democracia. Más de la mitad en cada una de las naciones encuestadas considera que la democracia representativa es una forma muy buena o buena de gobernar su país. Sin embargo, en todos los países, las actitudes a favor de la democracia coexisten, en diversos grados, con la apertura a las formas de gobierno no democráticas, incluido el gobierno de expertos, un líder fuerte o el Ejército”.

La democracia participativa tiene mayor respaldo en los países más ricos y con sistemas más plenamente democráticos, explica el estudio. “Al mismo tiempo, las mayorías en casi todas las naciones también adoptan otra forma de democracia que pone menos énfasis en los representantes electos. Una mediana mundial del 66% dice que la democracia directa, en la que los ciudadanos, en lugar de los funcionarios elegidos, votan sobre asuntos importantes, sería una buena forma de gobernar. Esta idea es especialmente popular entre los populistas de Europa occidental”.

El PRCPP advierte que “en muchos países el escepticismo de la democracia representativa está ligado a opiniones negativas sobre las condiciones económicas. En 19 países, las personas que dicen que sus economías nacionales están en mala forma son menos propensas a creer que la democracia representativa es buena para el país”. En México, el 91% de la población no cree que la democracia representativa sea muy buena.

“(...) el pesimismo sobre la próxima generación se relaciona con puntos de vista negativos sobre la democracia participativa. En casi la mitad de las naciones encuestadas, quienes piensan que los niños de hoy estarán peor económicamente que sus padres, son menos propensos que otros a decir que la democracia participativa es una buena forma de gobierno. Entre los mexicanos que creen que la próxima generación estará en peores condiciones, sólo el 52% dice que la democracia participativa es buena para el país. El respaldo al Gobierno por parte de los representantes electos está en el 72% entre aquellos que dicen que los niños estarán mejor que sus padres”.
14 Abril 2018 04:08:00
Del INAI al Congreso
El abuso de poder y la incompetencia de las autoridades para combatir la violencia atizan el enojo social y estimulan el voto de castigo. Tres ejemplos, publicados en la nueva edición del bisemanario Espacio 4:

I

Si usted no tiene quién le cuide a su hijo, quizás en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) puedan ayudarle. Al menos así piensa la excomisionada del instituto, Ximena Puente, quien ya fue denunciada por peculado, abuso de confianza y tráfico de influencias, después de utilizar a funcionarios de la dependencia para cuidar a su hija menor de edad. Fue el excónyuge de Puente –para más inri, actual candidata plurinominal del PRI a la Cámara de Diputados– el responsable de la denuncia, misma que presentó en diciembre de 2017 en las oficinas de la PGR y el Órgano Interno de Control del INAI. (…) el peculado llega a la cifra de un millón 72 mil pesos y menciona a los servidores públicos Nayeli Santacruz Palomino, José Rodolfo Araujo Hernández y Priscila Leticia Zermeño González como los encargados de hacer de “nanas” de la menor. “He podido constatar que diversas personas supuestamente contratadas por ella para el cuidado de nuestra hija en realidad son servidores públicos a quienes Ximena Puente de la Mora ha comisionado ilegalmente a realizar funciones que no corresponden con las tareas de su puesto ni con las atribuciones inherentes a su trabajo”, señala la denuncia.

II

La situación de los penales en México sigue sin control. Un motín en el centro penitenciario estatal de La Toma, en el municipio de Amatlán de Los Reyes, Veracruz, culminó con saldo de siete policías muertos y al menos 10 heridos. Los hechos tuvieron lugar el 31 de marzo, a las 10 de la noche, cuando los rehenes se armaron con herramientas de carpintería y quemaron colchones para exigir la destitución del director y del jefe de custodios del reclusorio. Agentes del grupo antimotines de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz ingresaron para restablecer el orden, pero fueron atacados por los internos. El operativo tenía doble propósito: aplacar el conflicto y reubicar a internos de alta peligrosidad. Sin embargo, no fue hasta las 6 de la mañana del siguiente día que los elementos de seguridad lograron sofocar la revuelta.

Mientras duró el enfrentamiento, miembros de la Policía Federal, la Marina-Armada de México, la Policía Estatal y la Policía Militar acordonaron las inmediaciones del penal para evitar que familiares de los internos ingresaran al mismo.

III

Otra vez el asesinato de una joven sacude a la sociedad, ahora con la agravante de que la víctima tenía 8 meses de embarazo. A Jessica Gabriela Hernández García, de 20 años, la contactaron por Facebook con la excusa de regalarle ropa para su futuro bebé. Ella fue a la cita acordada con los supuestos donantes y desde el 27 de marzo, fecha en que se reportó su desaparición, ya no se supo más de Jessica hasta que su cuerpo fue encontrado, 4 días después, en la colonia Nuevo Progreso, al norte de Veracruz. Acorde con las declaraciones de las autoridades, los plagiarios presuntamente trataron de extraerle el bebé que llevaba en su vientre. Dos personas se encuentran detenidas por parte de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tamaulipas. En un país donde los feminicidios son el pan nuestro de cada día, sucesos como este detonan con fuerza en el sentir de la sociedad, harta de la pasividad del Gobierno que ha sido rebasado por la violencia asociada con la misoginia.
13 Abril 2018 04:07:00
¿Tendencia irreversible?
Movimiento Regeneración Nacional (Morena), fundado en 2014, carga menos lastre que los principales partidos nacionales (PRI, PAN y PRD), pero tampoco es el mejor. El clima dominante para las elecciones presidenciales y de Congreso general es de enfado social contra una clase política predadora, cínica y en algunos casos vulgar, y una tecnocracia soberbia e incompetente que busca por todos los medios a su alcance hacerse con el poder otro sexenio, a pesar de su fracaso en la conducción de la economía. La deuda externa ronda los 194 mil millones de dólares, 37.5% más que en el Gobierno de Felipe Calderón.

La atención del país está centrada en Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y Encuentro Social). El PRI y el PAN tratan de cerrarle el paso como en las dos elecciones anteriores, pero esta vez parece que ni la guerra sucia ni los errores del exjefe de Gobierno de Ciudad de México cambiarán una tendencia, en apariencia, irreversible. Gran parte del liderazgo de AMLO se debe al PRIAN. Las presidencias de Vicente Fox, Calderón y Peña Nieto no impulsaron al país. El crecimiento económico ha sido mínimo, la pobreza se elevó en los últimos años y la corrupción alcanzó niveles nunca vistos. México ocupa el lugar 135 (de 180 países) del ranking de Transparencia Internacional.

AMLO tomó la iniciativa antes de que empezaran las campañas, y marca la agenda como si ya fuera Presidente. Un caso es el del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). El candidato de izquierda puso en el tapete la necesidad de revisar los contratos de la obra, cuyo costo se ha encarecido sustancialmente (del presupuesto original de 169 mil millones de pesos subió a más de 212 mil millones y aún podría incrementarse), ante la sospecha de actos de corrupción e incluso propone cancelar el proyecto.

El Gobierno de Peña Nieto y los candidatos Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y Movimiento Ciudadano), José Antonio Meade, de Todos por México (PRI, Verde y Nueva Alianza) y Margarita Zavala (independiente) reaccionaron contra las declaraciones de AMLO. Incluso el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, aceptó discutir el tema. AMLO se mueve y actúa como si ya fuera Presidente y así lo ven muchos. La intención de voto lo separa cada vez más de Anaya y de Meade. En la anterior campaña, dijo ser “políticamente indestructible”. El tiempo parece darle la razón.

AMLO, cuyo compromiso de combatir la corrupción parece más creíble que el de Meade, Anaya y Zavala, dio un giro en su discurso. En una reunión con empresarios en Saltillo, el 27 de febrero, insistió que “México necesita reconciliación y no venganza”. La actitud se interpretó como un gesto de buena voluntad hacia la Presidencia de la República y el PRI, para no investigar a Peña Nieto. El candidato de Juntos Haremos Historia habría suavizado su discurso contra la “mafia del poder” para generar confianza y evitar un nuevo boicot. Sin embargo, el servil fallo del TEPJF para imponer a Jaime Rodríguez en la boleta de presidenciables y combatir al fundador de Morena, echa por tierra cualquier acuerdo. AMLO, quien dice que sus modelos son Juárez, Madero y Cárdenas, no Chávez ni Maduro, está en la antesala de Los Pinos. El PAN y el PRI le abrieron las puertas desde dentro; y desde fuera, una ciudadanía agraviada por gobiernos anodinos, arrogantes y venales.
11 Abril 2018 04:07:00
Crisis de confianza
En México las alternancias han provocado desencanto por la democracia y mayor desconfianza en el Gobierno. El malestar por la corrupción política, la mala marcha de la economía, la ineficacia de las autoridades y la falta de cambio en el sistema político se refleja en la intención de voto para las elecciones presidenciales del 1 de julio, que por primera vez favorece con claridad a un partido de izquierda (Morena). El PAN tiró por la borda 12 años de gobierno y el PRI que regresó a Los Pinos es uno de los peores en sus 89 años de historia.

México ocupa el último lugar de los países menos conformes con la democracia, según una encuesta del Centro de Investigaciones Pew (PRCPP, por sus siglas en inglés), laboratorio de ideas con sede en Washington, presentada el 16 de octubre de 2017. A la pregunta de “¿cuán satisfecho está con la forma en que la democracia funciona?”, el 93% de los mexicanos se declaró descontento y sólo el 6% respondió positivamente. De los 36 países consultados, Suecia, India y Tanzania son los más satisfechos (79%).

El PRCPP advierte que “pocos en el mundo tienen mucha confianza en su gobierno”, y que “las actitudes sobre el funcionamiento de la democracia están estrechamente ligadas a la confianza del público en su gobierno nacional”. En México, sólo el 17% cree en el suyo. De los siete países encuestados en América Latina, el Gobierno de Nicolás Maduro (Venezuela) resultó ser el más fiable con el 29% –12 puntos porcentuales por encima del de Peña Nieto–. Tanzania (89%), India (85%) e Indonesia (83%) encabezan la lista.

“Además de la política, el estado de la economía está fuertemente relacionado con la confianza de las personas en su gobierno. Los públicos que han experimentado un mayor nivel de crecimiento económico en los últimos cinco años tienden a tener más confianza en su gobierno nacional para hacer lo correcto para su país. Por ejemplo, en India, donde la economía ha crecido en promedio 6.9% desde 2012, el 85% confía en su gobierno nacional”, indica la muestra.

En el sexenio de Peña Nieto, el crecimiento anual promedio del PIB será del 2.5%, lo cual explica porque sólo el 2% de los encuestados confía en que el Gobierno hace lo correcto para el país. La inflación, al contrario, tuvo un disparo. El año pasado fue de 6.77% (INEG), una de las más altas en los tres últimos gobiernos.

La encuesta, aplicada a 41 mil 953 personas entre el 16 de febrero y el 8 de mayo de 2017, advierte sobre el tema: “Las opiniones sobre la economía están fuertemente relacionadas con la satisfacción con la democracia. En casi todos los países, las personas que dicen que la economía nacional está funcionando bien en la actualidad son más propensas que aquellas que dicen que no lo está haciendo para estar satisfechas con el sistema político”. En México, el 9% respondió que la situación de la economía es buena, el nivel más bajo de los países encuestados.

Para el PRCPP, “la satisfacción con la forma en que la democracia funciona también está ligada a cómo la gente ve el pasado y el futuro. En 35 naciones, la satisfacción es menor entre aquellos que piensan que la vida para personas como ellos es peor hoy que hace 50 años. En 34 países, la satisfacción es menor entre aquellos que creen que los niños que crecen hoy en día estarán peor económicamente que sus padres. Además, es más probable que las personas que apoyan al partido en el poder digan que están satisfechas con la forma en que la democracia funciona en su país (…)”.
10 Abril 2018 04:06:00
Sistema fallido e injusto
El PRI que ha gobernado al país en los seis últimos años, el de Peña Nieto, los Moreira, los Duarte, los Videgaray, los Nuño, los Ruiz Esparza; el de la casa blanca, los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, las masacres en Tlatlaya, Apatzingán y Ecuandureo; el de las decenas de miles de muertos y desaparecidos en la guerra contra el narcotráfico, iniciada por Felipe Calderón; el que aumentó la pobreza y la deuda pública; el amigo secreto de Donald Trump y el que usa la justicia para perseguir a los opositores, pretende retener la Presidencia de la República el próximo 1 de julio.

El PAN y el PRD tampoco llegan en su mejor momento, pues además de reproducir los vicios del PRI, y en algunos casos incluso superarlos, perdieron liderazgo y ya no se distinguen como partidos de oposición. La partitocracia afronta una crisis profunda. Los partidos son las instituciones menos confiables del país, según la encuesta nacional de Consulta Mitofsky. Con 4.4 puntos de calificación, están por debajo de los senadores, la Presidencia, la policía, los diputados y los sindicatos.

El país de América Latina donde la población cree menos en los funcionarios es México: sólo el 28%, de acuerdo con el Barómetro de Confianza Edelman 2017. En la misma zona, la corrupción genera mayor temor que la globalización, el desgaste de los valores sociales, la inmigración y el ritmo de innovación. A escala global, la confianza en las empresas, el Gobierno, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y los medios de comunicación se encuentra en su nivel más bajo, señala el informe presentado en vísperas del Foro Económico Mundial, celebrado el 23 y 24 de enero.

El 53% de los encuestados en 28 países considera que “el sistema general les ha fallado, es injusto y ofrece pocas esperanzas para el futuro”. En México, la decepción aumenta el 67%. Richard Edelman, presidente y director ejecutivo de la compañía estadunidense de relaciones públicas que lleva su apellido, dice que “las implicaciones de la crisis de confianza son profundas y de amplio alcance”, pues incluyen al sector financiero y al poder judicial. “La consecuencia es un virulento populismo y el nacionalismo en tanto que la población de masas ha tomado el control de las élites”. La corrupción es otro de los factores que impulsan los movimientos populistas. La confianza de 28% en el Gobierno de México está 15 puntos porcentuales por debajo de la media (43%). Las instituciones mejor calificadas son las empresas (70%) y las ONG (71%).

La confianza en los medios de comunicación retrocedió en todo el mundo. En México es de 48%, un punto porcentual más con respecto al año previo; sin embargo, en 2012 era de 58%. El fenómeno podría explicarlo el hecho de que “la gente ve a los medios de comunicación como parte de la élite”, dice Edelman, cuya recomendación a la prensa, la radio y la televisión es “adoptar un enfoque más local y social”. Daniel Moreno, director del portal Animal Político e invitado por Edelman a presentar el Barómetro de Confianza en nuestro país, atribuye la desconfianza en los medios de comunicación a su cercanía con el poder y su alejamiento de la ciudadanía. México es el país donde más preo-cupa el manejo de noticias falsas como arma mediática. “El 76% aceptó que carece de elementos para distinguir entre la información real y la falsa”.

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