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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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22 Marzo 2017 03:00:00
Firmas guerreras
Javier Guerrero no busca derrocar a la mafia del poder, como Andrés Manuel López Obrador caracteriza a la plutocracia del PRI y el PAN implantada por el salinato, sino a “la camarilla” que hace 12 años secuestró al estado: el moreirato. El primer paso lo dio con casi 200 mil firmas para ser candidato independiente. La cifra representa el 10% de la lista nominal, compuesta por 2 millones de electores, es decir 6.5 veces por encima del requisito legal (1.5%), lo cual pone en aprietos al bipartidismo PRI-PAN.

El diputado federal con licencia renunció al PRI por falta de equidad para competir contra Miguel Riquelme, cuya candidatura decidió el gobernador Rubén Moreira tres años antes. Haber marginado a Guerrero y a otros cuadros valiosos (Hilda Flores y Jericó Abramo) significará una sangría de votos para el PRI. El impacto real se medirá en las elecciones del 4 de junio. Las condiciones son propicias para la primera alternancia en Coahuila.

En Nuevo León, el expriista Jaime Rodríguez, “El Bronco”, acreditó 334 mil firmas (el triple de lo exigido por la ley), equivalentes casi al 10% de una lista nominal de 3.5 millones de ciudadanos. Rodríguez, primer gobernador independiente del país, obtuvo un respaldo histórico en las urnas: más de un millón de votos. El PRI y el PAN, juntos, no los reunieron. Sin embargo, no ha cumplido con las expectativas.

La recolección de cédulas para las candidaturas independientes a gobernador, alcaldes y diputados empezó el 20 de enero. El 28 de febrero, Guerrero agradeció la firma del periodista Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, uno de los más firmes opositores al moreirato. “Es un voto de confianza que valoro. Me honra me acompañes en esta lucha! #somosguerreros”, publicó en su cuenta de Twitter.

Carlos Farías Martínez –esposo de la senadora Hilda Flores, quien también aspiró al Gobierno del Estado y desde el 2 de marzo preside el ONMPRI– escribió: “Creo en la democracia, y necesitamos que en Coahuila la gente ejerza su derecho a elegir a quien apoyar sin ser intimidad@ ni amenazad@! Ya firmé por Javier Guerrero García!”.

El lagunero ha sumado a su proyecto a cuadros del PRI y de otros partidos, a empresarios, líderes de opinión, universitarios, burócratas y funcionarios. “La lucha por estas firmas”, dijo en su discurso frente al Instituto Electoral de Coahuila, acompañado de su padre Baltazar Guerrero, “es un triunfo de la dignidad contra este gobierno, que actuó facciosamente contra (…) ciudadanos con la intención de debilitar su libertad, utilizando medidas (…) reprobables de amedrentamiento, de coacción y de amenazas, no sólo contra los empleados públicos a los que se somete y amenaza con la pérdida de su puesto laboral, sino contra los (…) derechohabientes de programas sociales (…) a los que se coaccionó para someter su voluntad política. (…) nada podrá hacer el poder y la corrupción para anular su determinación de cambio”, aseguró.

Guerrero exigió al IEC proteger la información de los firmantes para no exponerlos a presiones del Gobierno, y le recordó su obligación de “garantizar las condiciones del sufragio y el desempeño de las campañas en condiciones de equidad y apegadas a la legalidad. (…) ¡Lo que los ciudadanos de Coahuila exigen es un gobierno honrado y eficiente! (…) ¡Lo que a Coahuila corresponde es terminar con la pesadilla de 12 años!”, dijo en relación con el eslogan de Miguel Riquelme. Por último, llamó a acabar “de derrumbar el muro del miedo. ¡Vivamos nuestra primavera democrática en Coahuila!”.
21 Marzo 2017 04:00:00
La cofradía del poder
“Me quieren expulsar por señalar de corruptos a los corruptos y de ineficientes a los ineficientes, pero mi formación no me permite callar y ser su cómplice”, denunció Armando Guadiana Tijerina ante Andrés Manuel López Obrador (AMLO), candidato del PRD a la Presidencia de la República, el 17 de enero de 2012 en Saltillo. Cincos años más tarde, en la antesala de Los Pinos, el líder del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) impulsa al coahuilense para encabezar la primera alternancia en Coahuila.

AMLO había presentado su plan económico ante inversionistas del país. Después pasó a un salón con los empresarios Alfonso Romo –quien coordina el nuevo Proyecto de Nación 2018-2024– y Alejandro Gurza –uno de los pocos mexicanos que tuvieron acceso al presidente Ronald Rea-gan–, donde escuchó decir a Guadiana: “En el PRI me han amagado con expulsarme por criticar los excesos de Humberto Moreira y de otros funcionarios públicos. La verdad, no hay razón más digna por la que me pueden expulsar”.

En ese momento, Humberto Moreira ya había sido despedido de la Presidencia del PRI por el escándalo de la megadeuda de 36 mil millones de pesos, oculta hasta el final de su sexenio; Rubén empezaba su Gobierno, y Coahuila se ajustaba a una nueva realidad: su atadura, por décadas, al pago de una hipoteca que, en lugar de disminuir, se ha acrecentado. El hombre del sombrero Stetson al que, en venganza, HMV involucró con el crimen organizado en el negocio del carbón, soltó de su ronco pecho:

“No seré cómplice otorgando el silencio. (…) lo que digo es la voz de muchos (…) y lo que hago lo harán otros porque aún tenemos la oportunidad de cambiar el rumbo de nuestro país, y la buscaremos siempre, como antes, por el bien de México, por la concordia y por la reivindicación de los valores de la vida pública. (…) Hoy renuncio al PRI, pues ha dado muestra, desde Coahuila, de su lógica en el ejercicio del poder, donde no existe el interés común, sino el de unos cuantos, reducidos a una familia; y en el mejor de los casos, a una cofradía del poder. No quiero seguir formando parte del partido político de hombres como Humberto y Rubén Moreira. No quiero formar parte de un partido político cuyo candidato presidencial (Enrique Peña Nieto) es sólo un producto de la mercadotecnia”.

López Obrador y Guadiana, al igual que millones de mexicanos, no se equivocaron: el país está al borde de una nueva crisis económica de alcances imprevisibles, por el sobreendeudamiento, el fracaso de las reformas energética, educativa y fiscal, el desfondamiento de Pemex, el encarecimiento de la vida, una nueva escalada de violencia y un presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que conoce las debilidades de su contraparte mexicana, Enrique Peña, y las explota para humillar al Gobierno de México y avanzar su proyecto aislacionista.

En su nuevo peregrinar por la entidad, AMLO y Guadiana han visto municipios devastados. “No hay medicinas en los hospitales, pues gran parte del presupuesto se utiliza en comprar votos y en pagar los intereses de la deuda”, denuncia hoy el candidato de Morena.

–La regeneración de México empezará en Coahuila, con un gobierno que no será del PRI ni del PAN, pues son la misma cosa. Representan los mismos intereses. No al bipartidismo. Es indigno que Coahuila, cuna de Madero y de Carranza, sea gobernado por los Moreira –declaró López Obrador en Saltillo, en su gira de febrero.
20 Marzo 2017 04:00:00
Acabar con el moreirato
Cuando Guillermo Anaya (PAN) era presidente de Torreón, Humberto Moreira (PRI) ostentaba en Saltillo el mismo cargo. Moreira fue alcalde (y gobernador) porque Enrique Martínez lo permitió; Anaya, por decisión ciudadana. La competencia entre los jóvenes alcaldes no sólo era política, también se disputaban el apoyo del Gobernador. Hoy el amigo de Martínez –para muchos, “el priista más panista”– es Anaya y no Moreira, quien además de acabar con la herencia financiera de su predecesor (cero deuda pública), también terminó con la paz social y la concordia entre los coahuilenses.

Anaya denunció las deficiencias del Gobierno municipal de Moreira. En Torreón, el manejo financiero era más o menos transparente. En Saltillo imperaba la opacidad –tolerada también por el Gobernador y por el Congreso–. Mientras Anaya saneaba las finanzas y dejaba deuda cero, Moreira endeudaba al Municipio, anticipo de lo que vendría después (pasivos por más de 36 mil millones de pesos, antes de intereses, que mantienen a Coahuila sometido a una banca usurera, y a la población a una pérdida constante en su calidad de vida).

Anaya fue declarado candidato del PAN al Gobierno del Estado –por segunda ocasión consecutiva; en 2011 contendió con Rubén Moreira– el 28 de febrero, después de una competencia simulada con Roberto López García. El PRI utilizó la misma fórmula para tratar de legitimar la postulación de Miguel Riquelme. Ambos tuvieron a los líderes nacionales de sus partidos (Ricardo Anaya y Enrique Ochoa) en el anuncio de sus respectivos triunfos. Sin embargo, los abanderados del PAN y el PRI afrontan oposición dentro y fuera de sus partidos.

La división en el PRI es mayor por la renuncia de Javier Guerrero, según consta en los medios de comunicación y en las redes sociales, después de reunir 200 mil firmas para participar en las elecciones del 4 de junio próximo. En un clima favorable para la alternancia y contrario a los partidos tradicionales, Guerrero se ha convertido en una opción real de cambio, como Armando Guadiana lo es por Morena. El PRI, el PAN y el Gobierno temen el crecimiento de ambos y podrían emprender acciones para descalificarlos, e incluso eliminarlos de la contienda. En esa tarea cuentan con un Instituto Electoral de Coahuila débil, infiltrado y en poder de ambos partidos.

El 26 de febrero, el exgobernador de Puebla y aspirante presidencial, Rafael Moreno Valle, estuvo en Torreón para apoyar a Anaya. El dato es revelador por los nexos de Moreno con la expresidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo, y de esta con el exgobernador de Coahuila y exlíder del PRI, Humberto Moreira, quien, según versiones, habría pagado su campaña para el Gobierno de Puebla, presuntamente con recursos públicos, por instrucciones de Gordillo.

Tales vínculos refuerzan la sospecha –temida por el PAN y otros sectores, pero que el Gobierno ha dejado correr– de que Anaya es el plan B de Rubén Moreira. Por otra parte, uno de los temas del PRI para debilitar al candidato panista es su presunta relación con la delincuencia organizada, por haber sido cuñado de un hermano del narcotraficante Sergio Villarreal, “El Grande”. Anaya niega ambas especies y advierte que el único plan es la alternancia y acabar con el moreirato. En su primer discurso como candidato, el lagunero prometió castigar a quienes robaron a Coahuila y aún siguen impunes. “Los que la hicieron, la van a pagar”. Ninguna mención explícita a los Moreira. Quizá lo haga en campaña. Quizá, quizá, quizá…
18 Marzo 2017 03:00:00
Entre narcos y dragones
La extradición del narcotraficante Juan Manuel Muñoz, “El Mono”, a Estados Unidos, podría ocurrir antes de las elecciones del 4 de junio. Tal situación tiene en ascuas al grupo en el poder desde hace dos sexenios. El periodista Gerardo Moyano trata en la nueva edición de Espacio 4 otro de los temas que han puesto a Coahuila en el ojo del huracán:

“Las confiscaciones del Gobierno de Estados Unidos relacionadas con el lavado de dinero supuestamente robado a las arcas de Coahuila suman cerca de 25 millones de dólares –sin contar las fianzas de los detenidos y todo lo incautado a Luis Castillo Cervantes, “El Rey de los Dragones”. Los recursos van a parar a un fondo de confiscación del Servicio de Rentas Internas (IRS, por sus siglas en inglés), una dependencia del Departamento de Tesorería de Estados Unidos.

“En 2013, a propuesta del senador panista Fernando Salazar, la bancada del PAN en la Cámara alta pidió la intervención de la Procuraduría General de la República (PGR) para recuperar más de 25 millones de dólares ‘de la deuda de Coahuila’, en manos de la justicia estadunidense. A la par, contrató un despacho de abogados en Estados Unidos, por 175 mil dólares, para entablar un juicio de reclamación.

“En 2014, Salazar presentó un punto de acuerdo en el Senado para exhortar a la PGR a pedir la extradición del extesorero Javier Villarreal, quien se declaró culpable de lavado de dinero ‘robado’ a Coahuila y espera sentencia en mayo. Entre propiedades y cuentas bancarias, a Villarreal se le han confiscado más de 20 millones de dólares. El 15 de diciembre de 2016, al comparecer ante el Congreso del Estado, el titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), Homero Ramos Gloria, dio a conocer que fue solicitada la extradición de Villarreal. Sin dar más detalles, dijo que ‘evidentemente la temporalidad la dará el organismo federal correspondiente (la Secretaría de Relaciones Exteriores)’ y que ‘nosotros tenemos nuestros procedimientos abiertos, vamos a ver qué razón jurídica nos dan. El hoy candidato del PAN a la Gubernatura, Guillermo Anaya, acusó entonces que el pedido de extradición era una ‘acción electorera’, dado que se viene pidiendo desde hace por los menos 2 años. Recordó que la justicia de Estados Unidos está buscando también al exgobernador interino Jorge Torres López, quien ‘vive campante en Saltillo’. ‘¿Por qué no lo detiene? ¿Por qué esperar a que la justicia de Estados Unidos los detenga y los haga confesar?’.

“En la misma línea, el 24 de febrero, el coordinador de los diputados del PAN, Jesús de León Tello, dijo que demandarán al auditor superior del Estado, Armando Plata, por denunciar fuera de tiempo las irregularidades detectadas en las cuentas públicas durante el mandato de Humberto Moreira (2005-2011). Sin embargo, las baterías panistas deberían dirigirse hacia la PGJE, cuyo titular también fue funcionario en el Gobierno de Humberto Moreira. Según De León, ‘Una de las más graves irregularidades (…) fue haber denunciado hasta 6 años después un importante desvío de recursos que se hizo a través de Pideco, tiempo en el que incluso el principal involucrado había fallecido, quedando improcedente toda acción penal en la tardía denuncia’.

(...) “La ASE presentó ante la Procuraduría General de Justicia otras cuatro demandas por la contratación ilegal de créditos, por parte de la Tesorería del Estado, las cuales se encuentran en calidad de ‘reservadas’”.
17 Marzo 2017 03:00:00
Romper con el pasado
El presidente que liberó a Coahuila y al país del dedazo fue Zedillo. Ofreció una sana distancia entre la Presidencia y el PRI, y cumplió. Para impedir que los duros de su partido torcieran el resultado de las elecciones de 2000, como en 1988 lo hicieron para imponer a Salinas, se anticipó al Instituto Federal Electoral (hoy INE) y anunció el triunfo del candidato del PAN, Vicente Fox. El monopolio del PRI había acabado. Ese año, la banda presidencial cruzó otro pecho después de 71 años de ostentarla puros priistas.

Zedillo predicó con el ejemplo y los gobernadores, contra su voluntad, debieron hacer lo mismo, salvo excepciones. El amigo coahuilense del presidente era el lagunero Humberto Roque Villanueva a quien, en algún momento, se refirió como su brother. Por el despacho de Roque, en la Aseguradora Hidalgo, donde su “hermano” lo instaló después de haberlo convertido en líder del Congreso y del PRI, empezaron a desfilar políticos de todo el estado. Suponían que sería el sucesor de Rogelio Montemayor.

Sin embargo, el candidato del gobernador era el empresario Jesús María Ramón, exalcalde de Ciudad Acuña y exdiputado federal. Al final, ni uno ni otro. En 1999, como hoy, el horno sucesorio no estaba para bollos. Un año antes, en Zacatecas, Ricardo Monreal había renunciado al PRI por excluyente y antidemocrático (razones por las cuales Javier Guerrero hizo lo mismo ahora en Coahuila), y derrotado al favorito del gobernador, Marco Antonio Olvera, bajo las siglas del PRD. El Monreal de Coahuila, en aquel momento, era Enrique Martínez.

Frente al riesgo de perder otro cuadro importante –un sexenio atrás, el presidente Salinas había impuesto a Montemayor– y una Gubernatura más, el PRI –con Zedillo en Los Pinos– recurrió por primera vez al método de consulta abierta. Martínez ganó sin dificultades a Jesús María Ramón y Braulio Manuel Fernández Aguirre. Sin embargo, el PRI no se libró de conflictos: el exministro de la Corte, Atanasio González, se postuló por el PT, mas por su falta de arraigo obtuvo sólo una votación marginal.

Con los panistas Fox y Calderón en la Presidencia, los gobernadores se reimplantaron el dedo que Zedillo les había cortado e impusieron a sus sucesores. La situación explica la ruina financiera de los estados y los elevados niveles de corrupción, violencia e inseguridad en la República. Para darle un barniz democrático a sus decisiones continuistas, los mandatarios pervirtieron el método de consulta abierta. En Coahuila pasó con Humberto Moreira. Su hermano Rubén, quien le sucedió en el cargo, fue candidato único.

Ante la imposibilidad de un tercer Moreira en el Gobierno, hace tres años el clan se decantó por el lagunero Miguel Riquelme. El 26 de febrero, el alcalde con licencia de Torreón ganó un proceso interno marcado por la suspicacia, debido al torpe manejo de la información por parte de la presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Verónica Martínez. La diputada, quien pertenece al equipo de Riquelme, anunció la impresión 400 mil boletas, pero al final votaron más de medio millón de priistas. Las aclaraciones posteriores sólo ahondaron la sospecha. Según el cómputo, Riquelme obtuvo 454 mil 447 votos y Jesús Berino 37 mil 379.

El principal lastre de Riquelme no es él ni su gestión como alcalde –donde tuvo aciertos y errores–, sino su relación con los Moreira. Las oposiciones y las redes sociales lo presentan como Moreira III. Él dice que no lleva el apellido del clan en el poder desde hace dos sexenios, pero no basta. Deberá hacer más para demostrar, como dice AMLO –y antes lo escribió José Alfredo– con respecto al PRI y al PAN: “que no somos iguales”.
15 Marzo 2017 03:00:00
Peje, pero no lagarto
El pueblo es honrado, no corrupto como piensa Enrique Peña Nieto, porque carece de autoridad moral. Nuestro país posee una gran reserva ética. En México, desde la Constitución de 1857, el presidente no puede ser juzgado por corrupción, como ocurre en otros países. Necesitamos eliminar los privilegios y los fueros y poner por delante la honestidad. Esa es la revolución que se requiere, el verdadero acuerdo nacional, dijo Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en una comida con empresarios de Saltillo, el 28 de febrero. Un día antes, se había reunido en Torreón con líderes del sector privado.

“Sí se puede eliminar la corrupción y la impunidad. La mafia del poder –representada por el PRI y por el PAN– dice que no porque no le conviene. Debemos cortarle el copete de los privilegios. Calderón renunció a una pensión mensual de 200 mil pesos –equivalente al sueldo de un secretario de Estado–, pero los 120 funcionarios a su servicio, entre los cuales hay generales, le cuestan al país 52 millones de pesos anuales. Las pensiones de los presidentes de México son las más altas del mundo. Obama recibe la mitad”, expresó el líder de Morena.

AMLO buscará la Presidencia en 2018 por tercera vez consecutiva. El fracaso de las alternancias entre el PAN y el PRI y la descomposición del país con Peña Nieto, aumentan sus posibilidades. –No estamos contra los empresarios, quienes invierten deben tener utilidades, sino contra la riqueza mal habida –declaró el autor del libro “2018: La salida, decadencia y renacimiento de México”, que presentará en Saltillo en fecha próxima. Una de las acciones de López Obrador para reactivar la economía consiste en reducir 50% el Impuesto Sobre la Renta, cuya tasa máxima actual es de 40%.

En respuesta a una de las preguntas del público, AMLO ofreció revisar todas las reformas de Peña Nieto. Mantendrá las positivas, y las ruinosas las someterá a consulta nacional. México llegó al límite, advirtió. Ya no pueden subirse los impuestos ni contratar más deuda, la cual ronda los 10 billones de pesos. La reforma energética fue mal negocio para el país, pues los socios extranjeros de Pemex obtendrán mayores beneficios por la exportación de crudo. Los diputados de Morena fueron los únicos que votaron contra el gasolinazo, pero de eso no se informa por el control del gobierno sobre la mayoría de los medios de comunicación. Las importaciones de gas exceden los 12 mil millones de dólares y la CFE compra electricidad, pero no subsidia a los consumidores, sino a los productores extranjeros, apuntó.

Sólo con eliminar la corrupción y aplicar un plan de austeridad estricto, México se puede ahorrar un billón de pesos anuales para desarrollo social e infraestructura, sostuvo. El país tiene 30 años estancado. Antes del neoliberalismo, el crecimiento anual era de 6%, pero a partir de 1983 el promedio bajó a 2%, el cual, descontado el aumento de la población, se reduce a cero.

“Mi regla”, advirtió, “consiste en no robar, no mentir y no traicionar. (…) El PRI y PAN son puro cuento. No somos iguales. Nosotros tenemos autoridad moral. Me pueden decir peje, pero no soy lagarto”, bromeó.

AMLO vuelve a marcar la agenda política nacional como lo hizo cuando fue jefe de Gobierno. En el 88 aniversario del PRI, el presidente Peña le dedicó su discurso para tratar de descalificarlo como opción. Miguel Ángel Yunes (PAN) lo había acusado antes de recibir dinero del gobierno de Javier Duarte (Veracruz), y salió trasquilado. El nepotismo no es exclusivo de Coahuila, advirtió el aspirante presidencial. En Veracruz, un hijo del gobernador (Yunes) es Alcalde de Boca del Río y otro quiere serlo del puerto.
14 Marzo 2017 04:00:00
Votos por lentejas
Horas antes de que el PRI eligiera candidato a gobernador, y frente a una multitud apiñada en la Plaza de Armas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) apuntó hacia el despacho de Rubén Moreira para denunciar: “(Ellos) compran votos en 500, en mil, en 2 mil pesos. Los Moreira son especialistas y los panistas lo mismo, son unos sinvergüenzas. Tanto los del PRI como los del PAN entregan dinero a cambio de votos. Compran la dignidad de la gente, compran la libertad de los ciudadanos, entregan despensas, frijol con gorgojos, láminas de zinc, láminas de cartón, tinacos”.

“(Entregan) pollos, patos, chivos, borregos, puercos, cochinos, cerdos, marranos… Eso es lo que son: corruptos, sinvergüenzas, que se valen de la necesidad de la gente. Siempre lo he dicho: (eso) no sólo es inmoral, es antirreligioso”, denunció en la firma del Pacto Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México, suscrito por líderes políticos y sociales, empresarios, artistas, asociaciones religiosas y periodistas, el 25 de febrero.

El líder de Morena y aspirante presidencial con mayor intención de voto para las elecciones del año próximo, explicó: “En este movimiento hay cabida para mujeres y hombres de buena voluntad de todas las clases sociales, de todas las religiones, también librepensadores”. Justo cuando las campanas de la Catedral de Santiago tañían para la misa de 6 y tres drones sobrevolaban la plaza a distinta altura, López Obrador recurrió a su vena mística. Advirtió cómo “un personaje (Jacob) se valió del hambre de su hermano (Esaú) para quedarse con su herencia por un plato de lentejas”. (Esaú vendió a Jacob su primogenitura. 25 Génesis 25:34.)

Sin dejar de apuntar al segundo piso del Palacio de Gobierno, donde hasta hace poco despachó Humberto Moreira (calificado por la revista Forbes como uno de “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013”), AMLO volvió a la carga. “Eso es lo que hacen estos corruptos: empobrecen a la gente y luego trafican con la misma pobreza de la gente. Ellos se roban el dinero de este pueblo, el dinero del presupuesto (…), eso mismo no sólo está en la Biblia, y lo saben perfectamente los cristianos evangélicos, también el papa Francisco lo ha dicho en muchas ocasiones, cómo se empobrece al pueblo y luego se valen de la necesidad del pueblo, del hambre del pueblo. Eso es indigno, es inmoral. Es una verdadera perversidad”.

Con dos campañas presidenciales y varios recorridos por los 32 estados y los 2 mil 435 municipios del país, López Obrador pidió a los asistentes –de distintos sectores sociales– decirle “a la gente: eso que (les) dan es pan para hoy y hambre para mañana. El pueblo ya no está para migajas. El pueblo lo que exige y necesita es justicia. Eso es lo que significa este movimiento: justicia”. A cada frase del exjefe de Gobierno de la Ciudad de México, a quien Vicente Fox quiso desaforar para eliminarlo de la carrera presidencial de 2006, el público coreaba con el corazón encendido y la mirada puesta en Los Pinos: “¡Pre-si-den-te… Pre-si-den-te… Pre-si-den-te!”. En la tribuna, una mujer agitaba la bandera nacional (no rasgada como la del Campo Marte) sujeta a un palo.

El ánimo en la plaza es contagioso. La esperanza, el deseo de cambio, impregna el ambiente. AMLO, animal político, lo huele. Hace un guiño a Armando Guadiana, el candidato de Morena al Gobierno del Estado, e incita al público: “También les voy a decir que vamos a ganar en Coahuila. Aquí empieza el cambio verdadero”.
13 Marzo 2017 04:00:00
Colosio y el PRI de hoy
El PRI celebró 88 años de fundado, el 4 de marzo. En vísperas de la efeméride, Fernando del Collado entrevistó a Luis Donaldo Colosio Riojas para el programa Tragaluz de Milenio Televisión. El joven, de 30 años, declaró que si su padre “volviera y viera al PRI de hoy (…) de vergüenza se volvería a morir”. Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato presidencial de ese partido, murió asesinado el 23 de marzo de 1994 en una ratonera de Lomas Taurinas, Tijuana, después de un mitin entre cuyos organizadores participó el coahuilense Jaime Martínez Veloz, entonces delegado de la Sedesol.

En aquel momento, Colosio lidiaba con el desafecto de Carlos Salinas y la presión del también perverso Raúl, quien utilizaba su influencia para tensar aún más la campaña del sonorense. En una entrevista con Carmen Aristegui, el presidente Miguel de la Madrid calificó a los hermanos de corruptos; y al mayor de ellos, Raúl, de haber tenido tratos con el narcotráfico con el consentimiento de Carlos. Dos figuras clave del salinismo, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, lo son ahora del presidente Peña Nieto. El primero se desempeñó como líder del PRI, hasta el año pasado, y el segundo dirige la bancada de ese partido en el Senado.

Colosio Riojas respondió crípticamente a Del Collado: “una de las pruebas más importantes, y su cadena de custodia (…), fue lo que sembró más dudas dentro de todo este asunto”. En marzo de 1994, Beltrones era gobernador de Sonora y Gamboa secretario de Comunicaciones y Transportes, de la cual dependía la Policía Federal de Caminos. La idea prevaleciente es que Colosio fue abandonado a su suerte por discrepancias con el clan de los Salinas, quienes manejaban la seguridad del candidato y el aparato de justicia.

Peña Nieto encabezó la ceremonia del PRI junto con Beltrones y Gamboa. En su discurso, dibujó el país de las maravillas donde habita y pidió a los mexicanos permanecer fieles a la férula de su partido seis años más, después de terminado su mandato en 2018, para no retroceder. Como si México viviera hoy sus mejores tiempos, cuando la realidad lo refuta cada día. Estamos al borde del abismo por la corrupción, la impunidad, el sobreendeudamiento, la carestía, la inseguridad, la violencia y la falta de liderazgo frente al insolente y paranoico gobierno de Donald Trump.

El discurso de Peña no fue inocente. Desde hoy culpa a las oposiciones de la crisis por venir, como Salinas de Gortari lo hizo con Zedillo tras del “error de diciembre” de 1994 que destruyó la economía. El poder no se entrega, es cierto, pero tampoco puede retenerse contra la voluntad popular. El poder se gana y se pierde con votos, y la tendencia para las elecciones de este año, en Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz, pero sobre todo para las presidenciales, anticipa derrotas para el PRI.

Peña borró la “sana distancia” entre Los Pinos y el PRI, establecida por Zedillo, para volver –él sí– al pasado y actuar como cacique de partido y jefe de Estado e imponer su voluntad. Su primo, Alfredo del Mazo, es candidato al Gobierno del Estado de México. La arenga presidencial pudo haber terminado en el auditorio Plutarco Elías Calles, pero, con tal de ganar, puede incitar a excesos en los estados con elecciones este año y en el país en 2018. El Presidente no sólo le ha dado al PRI y a sus gobiernos las armas del presupuesto y de las instituciones para operar como extensiones de su partido, sino también garantía de impunidad. ¿O no la tienen hoy mismo Humberto Moreira, Fidel Herrera, los Duarte, Borge? Sí, la vergüenza mataría a Colosio por segunda vez.
11 Marzo 2017 04:00:00
La ruta del dinero
El periodista Gerardo Moyano actualiza en la nueva edición del bisemanario Espacio 4 uno de los temas pendientes de resolver en México y en Coahuila: el lavado de dinero en Estados Unidos con recursos presuntamente sustraídos del erario estatal:

“El cerco se estrecha desde el norte. Pese a que el exgobernador Humberto Moreira insiste, a través de cartas y demandas a la prensa, en que no tiene relaciones con los ‘criminales’ que lo involucran en una red para lavar dinero ‘robado’ de Coahuila en Estados Unidos, el rastro del capital confiscado en aquel país sigue llevando hacia su persona.

“Los últimos dos cabos que ató la justicia estadunidense tienen que ver con la detención de Luis Carlos Castillo Cervantes, apodado ‘El Rey de los Dragones’ (por su negocio de máquinas de recarpetado a base de calor), quien el pasado 3 de enero se declaró culpable de conspirar para lavar dinero en Estados Unidos:

“1) La mansión de San Antonio, Texas, que la suegra de Humberto Moreira, Herminia Martínez de la Fuente, entregó a la justicia estadunidense el año pasado –en un acuerdo confidencial– y que fue subastada el 23 de febrero por más de medio millón de dólares, la pagó Rodmax, una compañía de Castillo Cervantes, en 2009. Según los fiscales, se trató de un soborno por contratos públicos que sus empresas recibieron en Coahuila durante la administración de Humberto Moreira (2005-2011).

“2) Los fiscales acusan a Castillo Cervantes de haber pagado ‘millones de dólares en sobornos’ a través de una cuenta bancaria que el exgobernador interino Jorge Torres López (2011) abrió en Texas, en 2008, con su ayuda. En uno de los cheques pagados a Torres, por 184 mil dólares, Castillo Cervantes escribió: ‘comision Coahuila’ (sic).

“Si bien el expediente del caso no se ha hecho público, la información se conoce por una grabación de la audiencia de Castillo, cuyo contenido fue divulgado por el periódico San Antonio Express-News (25-02-17).

“Con respecto a la primera acusación (la compra de la casa de la suegra de HMV), el contratista niega que la transacción haya sido un pago de un soborno ni haber sabido que el dinero fuera para comprar una casa para Moreira.

“Sobre la segunda (incluido el cheque a Torres), podría ser uno de los cargos de lavado de dinero que Castillo Cervantes aceptó, como parte de un esquema para transferir dinero a Estados Unidos, derivado de contratos ‘inflados’ entre sus empresas y los gobiernos de Coahuila (durante las administraciones de los priistas Moreira y Torres), Aguascalientes (con el panista Luis Armando Reynoso Femat, 2004-2010) y de Tamaulipas (con el priista Eugenio Hernández Flores, 2005-2010), según acusan los fiscales. Ese dinero se habría ‘devuelto’ a los gobernadores para financiar campañas políticas, de acuerdo con lo que dijo la fiscal adjunta Julie Hampton durante la audiencia en la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito Sur de Texas, según cita San Antonio Express-News (04-01-17).

“‘El Rey de los Dragones’ enfrenta una pena de 20 años de cárcel y su sentencia será dictada el 20 de marzo próximo.

“Por lo pronto, mientras Estados Unidos incauta cuentas bancarias y bienes financiados con dinero proveniente de Coahuila, en México, la justicia federal y estatal sigue sin reaccionar (apenas en diciembre pasado pidieron la extradición de Javier Villarreal). Sin embargo, la cosa podría cambiar de haber alternancia en el estado (este año) y/ o en Los Pinos (2018)”.
10 Marzo 2017 03:00:00
Los buenos políticos
La clase más odiada y vilipendiada es la política, principal responsable de la descomposición, empobrecimiento y ruina de México. Más que el muro de Trump y las deportaciones masivas –decisiones arbitrarias de un presidente fascista, ajenas a nosotros–, al país lo ha unido la corrupción y la impunidad. El enojo debe llevarlo a las urnas, este año y el próximo, para castigar a los rapaces. El endeudamiento del país y de los estados, el enriquecimiento y el cinismo de autoridades y funcionarios de todos los niveles, así como el exceso morboso de algunas “primeras damas” (el caso más visible ahora es el de Karime Macías, esposa del prófugo exgobernador de Veracruz, Javier Duarte) ha llegado a extremos inauditos.

Hablar bien de un político –vivo o muerto– resulta extravagante hoy en día, por la propensión a juzgar al conjunto por sus partes más representativas, aunque el argumento sea falaz. ¿Qué idea se puede tener de los políticos después del comportamiento y los daños causados por los Peña, los Fox, los Calderón, los Duarte, los Moreira, los Padrés, los Videgaray, los Herrera, los Borge, los Gamboa, los Beltrones, los Murat…? Sin embargo, la política también se ha ejercido con dignidad y decoro.

Entre junio de 2015 y el pasado 6 de marzo fallecieron cuatro figuras que, al margen de sus errores, nada comparables con las barbaridades de ahora, prestaron a México servicios de gran valía –algunos en momentos críticos, internos y externos– sin avergonzarlo, agraviarlo, enriquecerse ni permitir que otros lo hicieran en su nombre. Su conducta honró la política y le dio su justa dimensión, sin estridencias, por formación familiar, convicción personal y compromiso con su país. Hoy, en la mayoría de los casos, priman los intereses individuales y de facción.

Manuel Camacho Solís (1946-2015), Fernando Solana Morales (1931-2016), Gustavo Carvajal Moreno (1939-2017) y Jesús Silva Herzog Flores (1935-2017) fueron exaltados en textos periodísticos cuyos autores, de distinto signo, coinciden en su honestidad. Quizá los más polémicos hayan sido Camacho y Carvajal; el primero, por su papel en la sucesión de 1994, previa al asesinato de Luis Donaldo Colosio, ambos fueron víctimas de la perversidad de Carlos Salinas de Gortari; y el segundo, como presidente del PRI.

El exgobernador Eliseo Mendoza Berrueto pertenece a la generación de Solana, de quien fue subsecretario en Educación Pública, y de Silva Herzog, también amigo suyo. Un pequeño grupo de amigos cenamos con ellos hace varios años en Saltillo. A Silva lo entrevisté en Torreón cuando él era director del Infonavit y yo empezaba como reportero. Décadas después presencié en Guadalajara, donde se desarrollaba la Primera Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, uno de los mejores ejercicios de dialéctica, entre Silva Herzog, Porfirio Muñoz Ledo y Mendoza Berrueto. Los políticos de su estirpe, de los cuales necesita mucho el país, destacaron por su preparación, conocimiento de la historia, decencia, sencillez y buen humor. La actual generación en el poder, dominada por la codicia, es fatua, mendaz e hipócrita.

Silva Herzog contó en la cena que cierta noche un contratista del Infonavit lo visitó en su domicilio de la Ciudad de México para entregarle las llaves de un Vocho –hoy el más modesto de los funcionarios usa Suburban u otro vehículo de lujo–. Al regresar con su familia les contó lo sucedido y le pidió a su hija estrenar el auto. “¡Lo devuelves ahora mismo!”, le respondieron a coro. Nunca lo recibió. De haber sido Silva presidente, México hoy sería un mejor país y jamás habría habido casas blancas.
08 Marzo 2017 04:00:00
Cambiar la historia
Coahuila ha tenido gobernadores provisionales de Puebla, Aguascalientes, Zacatecas, Hidalgo, Durango y San Luis Potosí –entre 1913 y 1915, años de la Revolución–, pero ninguno de Torreón, en cualquiera de sus denominaciones. Incluso los saltillenses Nazario Ortiz Garza y Román Cepeda Flores fueron alcaldes de esa ciudad, antes de ocupar el Gobierno. Los únicos mandatarios laguneros –también bajo la férula del PRI– nacieron en San Pedro de las Colonias.

La metrópoli lagunera no sólo ha sido dirigida por capitalinos. En la década de 1970 el PRI postuló a Luis Horacio Salinas Aguilera (Ciudad de México) y a Carlos Ortiz Tejeda (Saltillo) para diputados por Torreón. Jamás regresaron. El único gobernador sustituto arraigado, pero nacido en San Antonio, Texas, fue Francisco José Madero. Eliseo Mendoza Berrueto, originario de San Pedro, no cayó en la tentación de ostentarse como candidato de La Laguna, pues vivió en Saltillo y su carrera política la desarrolló en la capital del país.

Javier Guerrero es el cuarto candidato sampetrino al Gobierno del Estado, después de Pedro Rodríguez Triana, Braulio Fernández Aguirre y Mendoza Berrueto; en su caso, como independiente. El pasado 14 de diciembre dimitió al PRI, entre otras razones porque:

“Hoy en Coahuila el partido se encuentra secuestrado y al servicio de un pequeño grupo. (...) el cacicazgo de unos pocos ha desnaturalizado al partido político en el que muchos coahuilenses confiaron”, dice en la carta de renuncia irrevocable dirigida al líder priista Enrique Ochoa.

Francisco I. Madero, el Apóstol de la Democracia, escribió en San Pedro el libro La Sucesión Presidencial en 1910, precedente del Plan de San Luis que derrocó la dictadura de Porfirio Díaz. Madero fundó el Partido Nacional Antirreeleccionista y en 1911 ganó la Presidencia. Francisco L. Urquizo, uno de los escritores de la novela revolucionaria, nació en San Pedro. El autor de Tropa Vieja y La Ciudadela Quedó Atrás, se incorporó al ejército de Venustiano Carranza para combatir al Gobierno usurpador de Victoriano Huerta.

Guerrero dio el paso que otros no se atrevieron: renunciar a una militancia de casi cuatro décadas y exponerse al encono del grupo aferrado al poder con uñas y dientes. “El PRI en Coahuila hoy se ha alejado de los principios y valores que le dieron no sólo presencia, sino fortaleza entre los ciudadanos”, escribió a Ochoa.

El sampetrino perdió militancia, pero ganó el respeto de tirios y troyanos, sobre todo entre quienes pensaban que sus críticas al moreirato y sus amagos de postularse como candidato independiente eran para negociar un escaño en el Senado. “El rechazo ciudadano a la continuidad, la ausencia de rendición de cuentas y la falta de convicción democrática de quienes toman las decisiones en el estado y en el partido, mantienen asfixiada la vida interna del PRI y (han) cancelado cualquier proceso de movilidad y de reconocimiento de los liderazgos naturales, en todos los niveles (...), denunció. Liderazgos del PRI coinciden con Guerrero y apoyan su candidatura en forma abierta o soterrada.

El exsecretario de Finanzas afronta a la maquinaria del PRI-gobierno. Vencerla es una empresa harto difícil, máxime como candidato independiente, mas no imposible. Si logra multiplicar por 1.5 o por dos las 200 mil firmas que recolectó para su registro, Coahuila podría cambiar su historia.
07 Marzo 2017 03:00:00
Alternativa de cambio
Javier Guerrero García, el aspirante al Gobierno con mayor experiencia y conexiones en la Ciudad de México, debe estar haciendo bien las cosas o el PRI ya midió el alcance de su renuncia y su posible efecto en los comicios del 4 de junio, pues empieza a ser atacado en medios de comunicación y sectores adictos al poder. La sociedad civil y periódicos de cobertura estatal, en cambio, le abren las puertas. El 8 de febrero, Grupo Zócalo publicó en la portada de sus ediciones de Saltillo, Piedras Negras, Acuña y Monclova una fotografía y una declaración del expriista donde pide a los coahuilenses no dejarse humillar ni condicionar. Después advirtió: “el miedo es el peor enemigo de la libertad”.

En la misma primera plana –excepto en Saltillo–, Claudio X. González, presidente de Mexicanos Contra la Corrupción, incluye a Coahuila “entre los estados con mayor índice de corrupción por la megadeuda y las empresas fantasma”, y señala que “tanto el presidente (Peña Nieto) como algunos exgobernadores y gobernadores deberían formar parte del llamado ‘Salón de la Infamia’”.

Guerrero ha denunciado la corrupción y pedido cárcel para los responsables de la megadeuda por más de 36 mil millones de pesos impuesta por el Gobierno de Humberto Moreira. Una parte significativa de los créditos se adquirió con decretos, firmas y sellos apócrifos. Todavía hoy se ignora el destino de esos recursos. El exalcalde de San Pedro y cuatro veces diputado federal inició a finales de enero la recolección de 30 mil firmas exigidas por la ley para ser candidato independiente, cifra que rebasó casi en 170 mil. En una reunión con simpatizantes de Saltillo, reconoció la decisión y valentía de quienes buscan “una alternativa (…) para cambiar le realidad que nos lastima (y) la posibilidad de recuperar la dignidad y el ejercicio de la libertad”.

El lagunero contrastó la apertura de sus actividades con las reuniones secretas de funcionarios estatales, federales y municipales que movilizan apoyos para el candidato del PRI, Miguel Riquelme. “Que se escondan quienes amenazan a líderes de colonias o a funcionarios públicos. (…) Un gobierno fuerte es el que tiene la confianza de los ciudadanos y su credibilidad. (En Coahuila) hay irritación, enojo, hartazgo, pero ese sentimiento debe convertirse en acción organizada”, resaltó.

En la encuesta de Berumen de enero, para Grupo Zócalo, Guerrero registra un nivel de conocimiento total de 23.7%, casi cuatro veces mayor que el resto de los aspirantes al gobierno por la vía independiente. El dato llama la atención, pues a diferencia de los candidatos del PRI, el PAN y Morena, el exsecretario de Finanzas todavía no aparece en medios electrónicos ni en anuncios espectaculares. Esa es sólo una de las limitaciones impuestas a los precandidatos sin partido. Guerrero lidera también la opinión favorable efectiva con el 23.9 por ciento. En los rubros de honestidad, preparación y cercanía con la gente fue calificado con 6.9. 7.0 y 6.8, respectivamente, en una escala de 1 a 10.

Al 16 de enero, la intención de voto por Guerrero era de 4 por ciento. La encuesta de Berumen ubica en primer lugar al panista Guillermo Anaya (32.1%) y en segundo al priista Miguel Riquelme (30.7%). Sin embargo, una vez que el 2 de abril inicien las campañas, Guerrero es quien más puede crecer en la preferencia ciudadana. El primer empuje lo dieron las casi 200 mil firmas que reunió para su registro. El PRI y el gobierno lo saben. Por eso están nerviosos.
06 Marzo 2017 04:00:00
El taurino y el demagogo
“Honrao, honrao… no soy”. La máxima, acuñada por Santana Armando Guadiana Tijerina hace varias décadas, parecería hoy una declaración de ética frente a la corrupción rampante. Exdiputado local, minero, presidente de los Saraperos de Saltillo en la década de 1980, empresario taurino y criador de reses bravas, Guadiana regresó a la política para combatir al clan de los Moreira, que ha gobernado Coahuila en los últimos 12 años.

Guadiana ha sido espiado y, para mayor escarnio, algunas de sus charlas se publicaron en las redes sociales.

El pasado 30 de mayo, el ahora candidato de Morena al Gobierno del Estado presentó una denuncia por espionaje en la PGR. Dos años antes, en un desplegado dirigido al presidente Peña y al secretario de Gobernación, Miguel Osorio, el Alcalde de Saltillo, Isidro López (PAN), acusó: “En Saltillo se violan (…) los derechos humanos mediante el espionaje sistemático de conversaciones telefónicas (…). Las grabaciones son utilizadas en una campaña difamatoria a base de medias verdades y mentiras completas, en víspera del proceso electoral” (para diputados locales de 2014). Los hechos los denunció también ante la PGR.

La respuesta del Gobierno de Peña fue la misma en ambos casos: silencio y complicidad. El espionaje se ha intensificado y generalizado ante la proximidad de las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados del 4 de junio. La alternancia en el Poder Ejecutivo llama a la puerta, lo cual tiene inquieto al PRI. Las encuestas de Reforma y de Berumen –para Grupo Zócalo– marcan un empate técnico entre Miguel Riquelme, delfín del gobernador Rubén Moreira, y el panista Guillermo Anaya. Algo inédito.

Guadiana tiene el mérito de haber confrontado al tándem de Humberto y Rubén Moreira en su momento de mayor poder, mientras el PAN se contenía. Cuando el primero era líder del PRI nacional y el segundo gobernador electo, el empresario publicó desplegados a página entera en la Ciudad de México para denunciar la deuda y la corrupción en Coahuila. Impuesto por Peña para un periodo de cuatro años en la presidencia del PRI, el demagogo Moreira duró apenas 10 meses. El escándalo acabó con su carrera y Forbes lo incluyó entre “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013”.

Guadiana renunció al PRI, en 2012, en repudio a los Moreira. En el mismo acto, se sumó a la campaña presidencial de López Obrador. En su nuevo intento por ocupar la silla del águila, el líder de Morena encabeza las encuestas para las elecciones del año próximo. Le siguen los panistas Ricardo Anaya y Margarita Zavala. Al PRI, desde ahora, se le da ya por perdido. El desprestigio de Peña y la corrupción en las élites del poder (federal y estatal) son la causa.

Destinatario de la ley antitaurina –“antidemocrática”, la llamó el cronista Heriberto Murrieta en la corrida del 12 de febrero en la Plaza México–, Guadiana ocupa el tercer lugar en la intención de voto (13%) después de Miguel Riquelme (PRI, 40%) y Guillermo Anaya (PAN, 36%), según la encuesta de Reforma (01.03.17).

Javier Guerrero, quien renunció al PRI para oponerse al cacicazgo de los Moreira y a su proyecto continuista, registró el 5% como independiente, antes de reunir casi 200 mil firmas y sin tener presencia todavía en los medios electrónicos. Guerrero y Guadiana se han convertido en una pesadilla para el PRI.
04 Marzo 2017 04:00:00
Carbón y narcopolítica
La zona carbonífera atrae la atención del Gobierno y de la prensa nacional y extranjera sólo cuando ocurren desastres como el de Pasta de Conchos. El 18 de febrero de 2006, en el criadero de Nueva Rosita, una explosión mató a 65 mineros. Los restos de 63 de ellos siguen sepultados. Cuando la noticia pasó de moda, los medios y las autoridades voltearon hacia otro lado, sin atender el problema de fondo, causa de múltiples desgracias: la corrupción.

El carbón es botín de políticos y empresarios, quienes aprovechan su influencia para obtener carretadas de dinero y volverse millonarios sin exponerse. En esa región, donde la pobreza es crónica, el riesgo lo asumen los trabajadores. La situación empeoró en los años aciagos del Gobierno de Humberto Moreira, pues el narcotráfico también entró en el negocio. Heriberto Lazcano, “El Lazca”, originario de Pachuca, Hidalgo, y jefe de Los Zetas, se arraigó en la comarca. El 7 de octubre de 2012, la Marina lo abatió en Progreso. Su cadáver lo “rescató” un comando de una funeraria de Sabinas.

Cuatro días antes, José Eduardo Moreira, hijo del exgobernador y exlíder del PRI Humberto Moreira, había sido asesinado en Ciudad Acuña, supuestamente por órdenes de Miguel Ángel Treviño, “El Z-40”, en venganza por la muerte de un sobrino suyo en un operativo de la Policía Estatal en Piedras Negras. Con ese argumento, Moreira refuta a quienes lo acusan de tener nexos con Los Zetas. Sin embargo, la idea sigue viva en el imaginario colectivo, pues fue justamente en su Gobierno cuando la violencia relacionada con el tráfico de drogas y la disputa de territorios llegó a extremos inauditos.

El 5 de febrero, en Torreón, unas 4 mil personas participaron en la megamarcha Unidos contra la Corrupción y la Impunidad, convocada por el Frente Ciudadano de La Laguna. Una de las proclamas fue: “¡Ya basta! Humberto Moreira debe estar en la cárcel por haber entregado Coahuila a Los Zetas”. La detención de Juan Manuel Muñoz Luévano en España, el pasado 18 de marzo, y sus presuntos vínculos con el exgobernador removieron la sospecha. “El Mono”, como se conoce a Muñoz, operó para Los Zetas y financió campañas políticas.

Las industrias del carbón, el narcotráfico y la política, funcionan en Coahuila sin fronteras. Tras la ejecución de su hijo, Moreira azuzó a la PGR –donde todavía hoy tiene influencia y acceso a expedientes– para investigar a Armando Guadiana por supuestos negocios con el crimen organizado. Lo llamó “delincuente” por su detención en el penal de Topo Chico (48 horas, en 1993, debido a la suspensión de pagos de una de sus empresas) y lo acusó de tratar de “burlarse de la justicia”. ¿Por qué la inquina contra el empresario? En 2011, Guadiana –originario de Múzquiz, en la zona carbonífera– contribuyó al despido de Moreira de la presidencia del PRI por el escándalo de la megadeuda de 36 mil millones de pesos, la cual, hasta la fecha, sigue impune.

El académico Sergio Aguayo, a quien HMV demandó por daño moral, publicó en su columna Ruleta Judicial: “(…) el gobierno de Peña Nieto y un juez capitalino consienten y protegen a Humberto Moreira…”. (Reforma 15.02.17) Lo mismo le consta a Guadiana, candidato de Morena al Gobierno del Estado. En 2013, la PGR lo indagó y le congeló sus cuentas, pero no encontró delito. En cambio, contra Moreira no ha movido un dedo a pesar de la deuda y de sus presuntos negocios con Los Zetas.
03 Marzo 2017 04:00:00
Efecto en las urnas
Javier Guerrero entró de lleno a la competencia por el Gobierno del Estado. Las 187 mil 642 firmas depositadas este miércoles en el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) aumentan sus posibilidades para las elecciones del 4 de junio como candidato independiente. El PRI lo subestimó, como a otros aspirantes, pero en su caso el efecto en las urnas será mayor, pues le restará votos al partido donde militó por casi 40 años. Comparada con el proceso del PRI, donde 400 mil boletas se tradujeron en medio millón de votos, la recolección de cédulas impactó más por su organización, número y credibilidad. Las contradicciones y el pésimo manejo de la información convirtieron la histórica consulta priista en comedia.

El mismo día que Guerrero entregó en el IEC las cajas con las firmas, apiladas en diablitos, corrió la noticia sobre una presunta reunión del exgobernador Humberto Moreira con el candidato del PRI, Miguel Riquelme, el exalcalde de Torreón, Eduardo Olmos, representante del Gobierno de Coahuila en la Ciudad de México, y el secretario de HMV, Marco Flores, en el restaurante Sanborns de San Ángel, en la capital del país.

También se publicó la encuesta de febrero de Reforma, patrocinada por Grupo Zócalo, en la que Riquelme subió dos puntos en la intención de voto (de 38% a 40%) con respecto a enero, mientras el panista Guillermo Anaya conservó el 36 por ciento. Armando Guadiana, de Morena, aumentó un punto (de 12% a 13%) y Guerrero se mantuvo en 5 por ciento. El 76% de los consultados dijo no conocer al candidato independiente, situación que le brinda mayor margen de crecimiento. Las campañas empezarán el 2 de abril.

El discurso de Guerrero, en la entrega de firmas, evocó la Revolución de Terciopelo, impulsada por el político, escritor y dramaturgo Václav Havel. El movimiento marcó el fin de la hegemonía del Partido Comunista de Checoslovaquia en 1989. Entre 1993 y 2003, el autor de El Poder de los sin Poder (Encuentro Ediciones, 1990) fue el último presidente de Checoslovaquia y el primero de la República Checa. También recordó la Primavera Árabe que terminó, en gran parte gracias a la participación de los jóvenes, con las dictaduras en Túnez, Egipto y Libia.

Guerrero se inspiró en su amigo Luis Donaldo Colosio, de cuyo asesinato se cumplirán 23 años el próximo 23 de marzo. “Hoy Coahuila es un territorio con muchas ganas de cambio y de justicia”. Entonces citó una parte del discurso de Colosio del 6 de marzo de 1994: “‘(Veo) ciudadanos que se sienten agraviados por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades y por la arrogancia de las oficinas gubernamentales’. (…) Pero lo que no he visto en Coahuila es la cara de la derrota”.

También incorporó un tema que unifica a los mexicanos, el proyecto de Trump en la frontera, para incitar a los hombres, mujeres y jóvenes del estado a dar el paso hacia la alternancia sin partidos: “Hoy tengo la certeza de que el muro del miedo está cayendo en Coahuila. La dignidad florece y se va a multiplicar en esta primavera ciudadana que juntos hemos hecho posible”.

Advirtió que “para desmantelar este entramado de ilegalidad, que permitió endeudar al estado a límites intolerables; desmantelar la incompetencia, el amiguismo, el encumbramiento de la mediocridad y el manejo discrecional de los recursos para someter la voluntad de los ciudadanos (…) el cambio no puede esperar. (…) No más camarillas, no más castas familiares”.
01 Marzo 2017 03:00:00
Círculo presidencial
La senadora Hilda Flores asumirá mañana la presidencia del Organismo Nacional de Mujeres Priistas (ONMPRI), en el auditorio Plutarco Elías Calles. El 24 de marzo de 1994, en el mismo escenario, el priismo gritó un condenatorio “¡Él fue… él fue… él fue!” al presidente Carlos Salinas durante el homenaje de cuerpo presente a Luis Donaldo Colosio, asesinado la víspera en la colonia Lomas Taurinas, de Tijuana. Ayer, como hoy, el país se hallaba en crisis por la mala política y un Gobierno insensible para ver y escuchar el clamor de una sociedad agraviada por la corrupción, el nepotismo, la impunidad y la violencia política.

Flores es una de las figuras de Coahuila damnificadas por el Gobierno, en su propósito de allanarle el camino a Miguel Riquelme para la sucesión. Finalmente le hicieron un favor, pues la senadora abrió camino en la política nacional. En su tiempo hicieron lo mismo Óscar Flores Tapia, José de las Fuentes y Eliseo Mendoza, todos ellos, a la postre, gobernadores; en fila, por cierto. Flores fue vicepresidenta de la Cámara alta y estuvo a punto de encabezar la actual mesa directiva, encargada a Pablo Escudero, del Partido Verde (por fuera, corrupto por dentro).

Si a Flores no se le asignó esa tarea quizá fue para no atarla a una responsabilidad que la habría marginado del proceso sucesorio de este año; sin embargo, la cerrazón prevaleció hasta el final. Y aunque pidió licencia, en espera de una señal positiva, al no verla prefirió volver al Senado para no legitimar una simulación. El domingo pasado votó en el proceso interno del PRI –más por disciplina que por convicción– y se hizo la foto con Riquelme y con otros aspirantes fallidos.

En realidad, los únicos con posibilidades eran ella y Jericó Abramo, después de la renuncia de Javier Guerrero, quien hoy entregará en el Instituto Electoral de Coahuila cinco o seis veces más el número de firmas requeridas para ser candidato. ¡Cuidado con el independiente!

Hilda Flores llega al ONMPRI por voluntad del presidente Peña Nieto, como en su tiempo Manuel Pérez Treviño, Humberto Roque y Humberto Moreira fueron líderes del PRI por decisión de Calles, Ernesto Zedillo y el propio EPN. También, por línea de Los Pinos, Flores Tapia y José de las Fuentes encabezaron la CNOP. Mientras el gobernador Rubén Moreira hace campaña para ser candidato a senador, Flores es la única coahuilense con boleto de entrada a la sucesión presidencial de 2018, por devaluados que estén los sectores del PRI (CTM, CNOP, CNC y el de las mujeres). La senadora asegura desde ahora un asiento en el próximo Congreso federal.

El OMNPRI le dará a Flores proyección nacional y un sitio relevante en la política nacional. Peña Nieto, en sus giras por Coahuila, y pese a los bloqueos del Gobierno local, ha tenido un trato deferente con la legisladora.

En el caso de la sucesión local, quizá no se la quiso exponer a una elección donde las tendencias son adversas al PRI, como sucedió en Nuevo León con Ivonne Álvarez, en 2016; o en Puebla y Aguascalientes con Blanca Alcalá y Lorena Martínez, respectivamente, el año pasado.

El nombramiento también la protege de los coletazos del fin del sexenio, pues, si como senadora estaba expuesta a los estados de ánimo del poder, su nueva posición la incorpora al círculo presidencial. Sin embargo, el momento no es propicio, pues el PRI se encamina a una derrota en las presidenciales de 2018 y a procesos altamente competitivos en Coahuila, Estado de México y Nayarit el próximo 4 de junio.
28 Febrero 2017 04:00:00
La danza de los votos
¿Cuántos militantes y simpatizantes del PRI votaron el domingo para elegir a Miguel Riquelme como candidato a gobernador? “Más de 500 mil”, según el comunicado 377 del Comité Directivo Estatal del PRI. “Casi 500 mil”, dice una declaración del líder nacional de ese partido, Enrique Ochoa, difundida por el CEN. Votos más, votos menos, nada altera el resultado de una elección resuelta de antemano. La cifra más consistente, de acuerdo con el número de boletas distribuidas en las mil 500 mesas receptoras (400 mil, dato aportado previamente por Verónica Martínez), es la calculada por la misma presidente del PRI local antes del cierre de la jornada: 375 mil, 50% por encima de la proyección inicial (250 mil) y más aún del medio millón de sufragios celebrado a bombo y platillo.

El PRI debe aclarar cuanto antes la situación, pues lo que era una elección de mero trámite, con un actor principal (Miguel Riquelme) y un figurante (Jesús Berino), puede revertir el efecto deseado: anticipar imaginariamente un triunfo en las elecciones del 4 de junio, y en su lugar aumentar las dudas sobre un resultado positivo para su candidato. Como están las cosas, la impresión es que ni el mismo PRI sabía cuántos votos podía conseguir, y que durante el proceso se ajustaron los números. Pero al final sobraron 100 mil votos o faltó el mismo número de boletas.

Según Verónica Martínez, Riquelme obtuvo el 92% de los votos. Enrique Ochoa, en el comunicado del CEN, le asigna 2 puntos menos. Sin embargo, el margen vuelve a ser irrelevante. El vacío de información mueve a la sospecha. Lo primero que debe establecerse –para saber en realidad cuántos votos entraron a las urnas– es si las boletas estaban numeradas. En el supuesto de que hayan sido exactamente 500 mil, la participación habría sido del 100%. ¿Dónde se emitieron, por casilla y por municipio? El 8 o 10% de votos por Berino ¿eran los previstos o superaron los cálculos? En tal caso, ¿cuál es el mensaje del priismo? ¿Cuántas papeletas se anularon y cuántas se cruzaron por aspirantes marginados del proceso?

Las boletas contabilizadas para Riquelme (digamos 450 mil en números redondos) son las mismas en las que se fija el voto duro del PRI. Sin embargo, el ejercicio puede resultar engañoso, pues no es lo mismo el proceso interno de un partido que una elección constitucional donde la competencia no será con hombres de paja (la única en ese papel será Mary Telma Guajardo, del PRD), sino con figuras competitivas como Guillermo Anaya (PAN), Armando Guadiana (Morena) y Javier Guerrero (independiente).

Las encuestas sobre la intención de voto anticipan una elección cerrada entre Riquelme y Anaya, pero una vez iniciadas las campañas (el 2 de abril) podrá medirse mejor el ánimo de los coahuilenses, insatisfechos con los partidos tradicionales. En la firma del “Pacto Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México”, el sábado pasado en Saltillo, Andrés Manuel López Obrador insistió que el PRI y el PAN son lo mismo. Esa es la percepción mayoritaria en el país. En las encuestas sobre confianza en las instituciones, los partidos son los peor calificados.

El aspirante presidencial mejor posicionado advierte que la alternancia real en Coahuila y Estado de México la ofrecen Morena y sus candidatos Armando Guadiana y Delfina Gómez. Para el líder tricolor, Enrique Ochoa, con apenas dos visitas a nuestra entidad (AMLO sumó más en menos de una semana), “los mejores PRI” del país son justamente los que dirigen Rubén Moreira y Eruviel Ávila. El 4 de junio se sabrá quién tiene la razón.
27 Febrero 2017 04:01:00
Alternancia, ¿hacia dónde?
Coahuila se prepara para las elecciones más competidas de su historia. Las condiciones son propicias para la primera alternancia en el estado. A escala municipal, el cambio de siglas partidistas empezó en 1979, en Monclova, donde el empresario Carlos Páez Falcón (PAN) derrotó al líder magisterial Miguel Vargas Ortiz (PRI). De entonces a la fecha, las principales cabeceras han sido gobernadas por partidos distintos al PRI, en la mayoría de los casos por el PAN, segunda fuerza política en la entidad; la tercera es Unión Democrática de Coahuila (UDC).

El PRI jamás había acumulado tanto desgaste para unas elecciones como las del 4 de junio próximo. El desfondamiento podría ser incluso peor que el de 1996, cuando perdió los principales municipios y la mitad del Congreso local, en el gobierno tecnocrático de Rogelio Montemayor, por su alejamiento de la sociedad y la imposición de malos candidatos. Los gobiernos de los hermanos Humberto y Rubén Moreira han contribuido en gran medida a preparar el ambiente para que el poder lo ocupe el PAN, según proyectan las encuestas.

Sin embargo, la participación de Armando Guadiana, de Morena, y de Javier Guerrero, candidato independiente, brinda a los coahuilenses la oportunidad no sólo de terminar con un ciclo de 88 años de hegemonía priista, sino de orientar la alternancia fuera del bipartidismo dominante en el estado. No es fácil, pues las estructuras del Gobierno estatal, del PRI y las delegaciones federales tienen la consigna de obtener la mayor cantidad de votos para su candidato Miguel Riquelme, el favorito de Rubén Moreira desde el principio de su gestión. Irónicamente, en esa fuerza radica también su principal debilidad, por el deterioro del Gobierno, los agravios acumulados y el malestar social creciente por la corrupción, la impunidad, los gasolinazos y la inseguridad.

Guadiana cobró relevancia por plantar cara a los hermanos Moreira. Primero por la megadeuda de 36 mil millones de pesos, herencia de Humberto, y después por la ley antitaurina, las matanzas en Allende y en el penal de Piedras Negras, las empresas fantasma y otros escándalos, los cuales denunció en la Corte Penal Internacional y en la PGR. En principio perfiló una candidatura independiente, pero las desventajas y los riesgos de participar bajo esa figura, por la animadversión del Gobierno, le hicieron cubrirse con las siglas del Movimiento de Regeneración Nacional. El liderazgo de Andrés Manuel López Obrador le ha dado a Morena una fuerza extraordinaria –ayudado por el desprestigio de los partidos tradicionales (PRI, PAN y PRD) y el descrédito del presidente Peña Nieto–, al grado de encabezar la intención de voto para las elecciones presidenciales del año próximo.

Javier Guerrero fue el único en tomarle la palabra al líder del PRI. En una gira por Torreón, el pasado mes de octubre, Enrique Ochoa exhibió falta de oficio e ignorancia de la realidad política del estado. Molesto por la ausencia de cuadros valiosos, llamó chantajistas a quienes, en su partido, demandaban equidad en la contienda para nombrar candidato al Gobierno local. Guerrero esperó el tiempo prudente, pero el PRI no rectificó. En diciembre renunció a su militancia y se puso de lado de la sociedad para buscar convertirse en el primer gobernador de Coahuila sin partido. Una decisión congruente, valerosas y apreciada por miles de ciudadanos. La elección está hoy menos resuelta que nunca. Alternancia, sí, ¿pero hacia dónde? Esa es la cuestión.
25 Febrero 2017 04:00:00
Gobierno empantanado
El Gobierno de Enrique Peña se empantanó. El Gabinete no funciona y los problemas del país se multiplican. La inseguridad y la violencia vuelven a escalar y el escepticismo domina al país. Por otro lado, las Fuerzas Armadas presionan para que los gobiernos locales cumplan su tarea y el Congreso la suya. Así lo plantea en el bisemanario Espacio 4 el periodista Gerardo Moyano:

“El pasado 19 de febrero, el general Salvador Cienfuegos no recibió el regalo que esperaba para festejar el Día del Ejército: una Ley de Seguridad Interior que regule las funciones de los militares en tareas policiacas. Mucho menos, una que establezca el regreso a los cuarteles.

“Al contrario, las iniciativas del PRI, PAN y PRD que se discuten en la Cámara de Diputados, abren la puerta a una presencia ilimitada de las Fuerzas Armadas en la vía pública. La de los diputados priistas César Camacho Quiroz y Martha Sofía Tamayo Morales permite incluso una estancia ‘permanente’, sin necesidad de declaratoria o decreto alguno, bajo un esquema de ‘acciones de orden interno’. Las otras dos, de los senadores Roberto Gil Zuarth (PAN) y Miguel Barbosa Huerta (PRD), fijan plazos semestrales o anuales –previa declaratoria de excepción–, pero con la posibilidad de prorrogarlos por tiempo indefinido.

“Además, a juicio del Instituto Belisario Domínguez, que elaboró el estudio ‘Seguridad Interior: elementos para el debate’, las tres iniciativas fallan en establecer desde lo más básico (definiciones de seguridad interior, nacional y pública, implicaciones constitucionales, orden ejecutiva, uso de la fuerza) hasta lo más crítico (mecanismos efectivos de control y rendición de cuentas).

“‘Las iniciativas de Ley de Seguridad Interior no necesariamente resuelven la carencia de un marco legal que regule y limite la participación de las fuerzas armadas, sino que parecen expandir sus facultades en temas de seguridad pública, estado de excepción, protección civil y salubridad general. (…) Los conceptos para describir afectaciones y amenazas a la seguridad interior son ambiguos, lo que podría dar lugar a un amplio margen de discrecionalidad. Finalmente, aunque las iniciativas sí incluyen algunos mecanismos de control y supervisión, no siempre apuntalan la cultura de rendición de cuentas propia de un orden democrático constitucional’”, señala el estudio.

“En este sentido, concluye: ‘Al igual que en 2006, México vuelve a atravesar por la disyuntiva de mejorar su sistema de justicia o incrementar las facultades de las autoridades militares en el país. (…) La segunda opción (...) significa dar sustento legal a acciones que, de facto, ya suceden todos los días (...). Esta es una medida considerablemente más sencilla de implementar, dado que (...) sólo requiere de la aprobación de una nueva ley (...). Pero esta opción mantendría los problemas que ahora nos aquejan: elevados niveles de violencia e impunidad; falta de capacidades por parte de policías y autoridades civiles; poca o nula información para la toma de decisiones; ocurrencia de violaciones graves a derechos humanos, etcétera.

“‘Mejorar el sistema de justicia de forma integral llevará tiempo, pero es la opción con el mayor potencial para aminorar la impunidad, disminuir los delitos más violentos, reducir la frecuencia y la gravedad de las violaciones a los derechos humanos, e incluso ayudar a resolver conflictos sociales agudos’”, indica. Mientras PAN y PRD denuncian debates ‘a modo’ para favorecer la iniciativa priista, el grupo parlamentario del PRI en la Cámara baja promete aprobar la ley antes del 30 de abril”.
24 Febrero 2017 03:00:00
Moreira en su laberinto
A Donald Trump no le interesa la política ni desea aprenderla para no “contaminarse”. Su discurso, antes de ocupar la Casa Blanca y ahora como Presidente, es una demostración palmaria. Un Gabinete de plutócratas refuerza esa abominación. Los vicios del narciso son otros. Para él, como para la mayoría de los estadunidenses, todos los políticos son corruptos. No yerra. Lo mismo se piensa en México, España, Brasil, Francia, Guatemala y todo el mundo. Trump vituperó a Hillary Clinton (primera dama, senadora y secretaria de Estado) por corrupta. Su inquina por Barack Obama, por socialista y por su color, es igualmente proverbial.

Una de las principales fuentes de poder del líder de la potencia es la información. Con ese arsenal presiona, disuade o persuade a jefes de Estado y de Gobierno, a sátrapas y a dictadorzuelos. Por deleznables que sean o parezcan, los políticos cargan sobre sus hombros responsabilidades monumentales, de las cuales depende el desarrollo de sus países. Deben poseer, además de preparación, cultura y estabilidad emocional, cualidades para tomar decisiones en un mar de intereses plagado de tiburones. Guste o no, son imprescindibles. En ambientes viciados y canallas como los actuales, es indispensable que la ciudadanía se involucre en la política para cambiarla y convertirla de nuevo en instrumento de servicio y no de aprovechamiento personal.

“La demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con palabras mayores”. La sentencia, de Abraham Lincoln, aplica igual a millonarios ignorantes como Trump, que a políticos pedestres convertidos hoy en nuevos ricos. El mayor demagogo de Coahuila ha sido Humberto Moreira, un mitómano incurable, a quien Enrique Martínez puso el poder en bandeja de plata. Esa circunstancia convierte al exgobernador de la deuda casi cero en corresponsable del desastre.

Además del muro y de sus políticas contra la emigración y el libre comercio, que el presidente de facto Luis Videgaray responde con bravatas en privado y sumisión en Estados Unidos, Trump tiene otra carta, una de sus preferidas, para presionar a Peña Nieto: la corrupción. Sabe que en México los políticos son corruptos hasta la médula y odia a los partidos, en particular al PRI. No de balde, la PGR atrajo las investigaciones contra el Gobierno de Humberto Moreira y funcionarios de primer nivel –la mayoría de los cuales lo son también en la Administración de su hermano Rubén– por los delitos de peculado, desvío de fondos públicos y enriquecimiento inexplicable, derivados de la megadeuda por más de 36 mil millones de pesos.

Como gobernador, legislador, magistrado y líder del PRI que aún supone ser, Moreira se absolvió a sí mismo de todos los cargos y de las acusaciones que lo vinculan con el cartel de Los Zetas. Incluso su estancia en la prisión española de Soto del Real, donde en enero de 2016 pasó una semana, la presume como una experiencia para confirmar su “liderazgo”. La justicia de Estados Unidos lo ve de otra manera. En San Antonio, Texas, ayer fue subastada en 515 mil dólares (más de 10 millones de pesos) la residencia incautada a Herminia Martínez de la Fuente, suegra de HMV, como parte de una investigación contra el exgobernador. Mientras tanto, el tictac electoral de Coahuila presiona al PRI y a sus candidatos. ¿Moreira tirará demanda contra el Gobierno de Trump?
22 Febrero 2017 03:00:00
El PRI está acabado
Una sola vez he estado en Toluca y juré jamás volver. Conocí poco la ciudad, pero me pareció fea, un rancho grande. Los héroes de allá no son Hidalgo, Juárez, Madero o Carranza; mucho menos Villa o Zapata. Las calzadas y bulevares tienen nombres de próceres locales: Carlos Hank González, Alfredo del Mazo, Emilio Chuayffet, Arturo Montiel. No vi ninguna llamada Enrique Peña, su héroe moderno, pero con toda seguridad debe haberla o pronto la inaugurará el oficioso gobernador Eruviel Ávila, como lo son también la mayoría de sus colegas. Máxime ahora que el Presidente, por lo visto, afronta una severa crisis emocional.

El matrimonio que nos recibió a mi esposa y a mí en la capital de Estado de México, recién había comprado a crédito una camioneta nueva para su negocio. A los pocos días le fue robada a plena luz del sol. Presentó denuncia ante el Ministerio Público, y lo primero que le exigieron fue una cuota para iniciar las investigaciones; cada vez que preguntaba le pedían más dinero, hasta que desistió. Para obtener copia de la denuncia y poder exigir el pago del seguro, un nuevo calvario. Allá se toman muy en serio la máxima hankista de que un político pobre es un pobre político. Por eso las casas blancas y las de Malinalco.

Cuando acompañé a mis anfitriones a una clínica del Seguro Social, paré mi auto en un cajón donde era permitido hacerlo hasta las ocho de la mañana. Salí a las 7:30 y lo primero que vi fue una boleta de infracción en el parabrisas. La agente se encogió de hombros y me dijo: “Es la costumbre aquí”. A los pocos meses, el presidente Peña declaró que la corrupción es un problema cultural. Lo único bueno de mi visita a Toluca, además del placer de compartir algunos días con personas queridas, fue un hotel, próximo a Valle de Bravo, apartado del mundanal ajetreo. Los cuartos son cabañas flotantes, de madera, rodeadas de bosque y envueltas en silencio.

Peña Nieto, originario de Atlacomulco, nació, creció y medio se desarrolló en Toluca. Pero sus modelos no fueron, con toda seguridad, gobernadores de la talla de Isidro Fabela (fundador del primer Grupo Atlacomulco, el bueno; carrancista, secretario de Relaciones Exteriores del Varón de Cuatro Ciénegas, no el remedo que es hoy Luis Videgaray, a quien dedicó el libro Carranza, su Obra y Ejemplo, y juez de la Corte Penal Internacional en La Haya) o Gustavo Baz Prada, revolucionario, secretario de Salud con Ávila Camacho y exrector de la UNAM. No, sus ejemplos –y lo vemos ahora en la Presidencia– son Hank y Arturo Montiel.

Para continuar la tradición nepotista y de negocios, Peña impuso como candidato del PRI a gobernador de Estado de México a su primo Alfredo del Mazo, cuyo padre, del mismo nombre, ocupó el cargo entre mediados y finales de los 80 del siglo pasado. En 1988 quiso ser candidato a la Presidencia, pero De la Madrid prefirió a Salinas de Gortari. Del Mazo es, justamente, quien criticó al Gobierno de su sobrino en una charla con el exvocero presidencial David López.

Es altamente probable que el PRI pierda, además de Coahuila, el estado natal del Presidente. La candidata más solvente es la panista Josefina Vázquez Mota, sin restarle méritos ni posibilidades a Delfina Gómez, exalcaldesa de Texcoco, de Morena. Nada más justo para un estado donde los feminicidios son una plaga, que una mujer lo gobierne en los próximos seis años. El PRI está acabado. Se lo acabaron Peña Nieto y gobernadores como Montiel, Moreira, Herrera y los Duarte. Todos merecían la abundancia, y la tomaron.
21 Febrero 2017 04:00:00
Juniorismo devaluado
Recorrió el estado. Se reunió con grupos políticos y económicos. Se acercó a los medios de comunicación (radio, prensa y televisión) para proclamar: “Quiero ser gobernador, no candidato”. Juró que su intención no era hallar trabajo u obtener alguna sinecura, pues, como empresario exitoso, no lo necesitaba. Para ganar credibilidad, criticó al gobernador Rubén Moreira por autoritario y excluyente, pero se cuidó de no tocar a su predecesor y hermano Humberto, acaso por ser su consejero (¿o titiritero?). Incluso amagó con renunciar a su militancia y postularse por otro partido si el PRI se mantenía en sus 13 y no garantizaba “piso parejo” para todos.

Román Alberto Cepeda, dijo cosas como esta: “Hoy por hoy, existe una especie de ceguera parcial en la que sólo algunos tienen el poder de decisión de seguir creciendo –en los últimos 6 años– y a otros nos quieren mandar al ostracismo político. Renuncié como delegado de Sagarpa para ser gobernador. No busco chamba, soy un hombre de proyectos”. También impugnó a Miguel Riquelme, sin mencionarlo por su nombre: “Lo importante no es haber salido primero y tener el aparato volcado en una sola figura, sino ser conocido, tener aceptación y que tus pasivos no sean mayores que tus activos. La candidatura aún no está resuelta y ahora tenemos un presidente del PRI en Los Pinos. Esa es la diferencia”. (El Cuarto Jinete, Capitolio, Zócalo Saltillo 6.06.16)

Después de tanta alharaca, Cepeda, quien no buscaba chamba menor a la de Rubén Moreira, fue conformado por el PRI con una candidatura a diputado por el X distrito de Torreón. Así, sin más ni más. Sin explicar, no a los medios de comunicación, ante los cuales sacó el pecho, sino a sus hipotéticos simpatizantes, tan drástico descenso en su autoestima y en sus aspiraciones políticas. El nieto del exgobernador Román Cepeda Flores, simplemente no dio la talla. Su medida es una curul.

Cepeda debutó electoralmente en 2005, también como aspirante a diputado local por el distrito VIII de Torreón. Perdió frente al panista Jesús Manuel Pérez Valenzuela. En el mismo proceso, los moreiristas Jesús Sotomayor, Demetrio Zúñiga y Miguel de los Santos fueron derrotados por Luis Gurza, José Maynes (ahora bajo la nómina del PRI) y Luis Alberto Mendoza (PAN) en los distritos IX, X y XI. El único candidato del PRI a diputado que ganó, por un margen de 600 votos, fue Miguel Riquelme; en su caso, al panista Jacinto Pacheco. Eduardo Olmos perdió la alcaldía con José Ángel Pérez. Este año, el escenario pinta igual o peor para el PRI.

Román Alberto accedió al primer Congreso de Humberto Moreira por la vía plurinominal, donde tuvo un desempeño anodino. En las elecciones del 4 de junio merece volver a perder, pero quizá el PRI lo proteja de nuevo con un asiento de representación proporcional. El problema de los políticos laguneros es que no se respetan. Esa es la razón por la cual ninguno ha vuelto a destacar en los planos local y nacional. La postulación del exsecretario de Desarrollo Rural aleja la posibilidad de que su hermano Carlos –exalcalde de Torreón– regrese a la arena política, al menos por el PRI. Ahora como candidato, quizá Román Alberto respete las señales de tráfico, no utilice retornos exclusivos para ambulancias y no ponga en riesgo la integridad de otras personas como lo hizo el pasado 3 de febrero frente al Hospital La Concepción.
20 Febrero 2017 03:00:00
Gabinete de crisis
Ahora que las circunstancias reclaman liderazgo político y visión de Estado, el país tiene el Gobierno más débil, vacilante y cuestionado dentro y fuera de sus fronteras. Acosado por su homólogo estadunidense, Donald Trump, cuyas armas de negociación son la amenaza, la mentira y la injuria, el presidente Peña pide unidad y la sociedad responde con marchas contra la corrupción, la impunidad, el gasolinazo y la inseguridad. Los mexicanos aman a su país y están juntos en lo fundamental, pero la falta de identificación con los poderes públicos crea barreras contra la retórica insuflada y patriotera.

El Presidente no entiende el nuevo momento mexicano. Si el de las reformas fue festivo y lo llevó prematuramente a las portadas de revistas y medios de comunicación internacionales, para después ser objeto de escarnio, el actual –el de Trump– lo encerró en Los Pinos y lo echó en manos de su alter ego Luis Videgaray. ¿No bastó el daño que causó al país en la Secretaría de Hacienda? Si Trump representaba una amenaza cuando no tenía información privilegiada, ahora que la posee puede ser letal y no dudará –como ya hemos visto– en utilizarla para acobardar y destruir a quien se lo permita.

México, por suerte, no ha caído en el patrioterismo, señal inequívoca de madurez cívica. Protesta contra el muro por ser un agravio contra la buena vecindad y un atropello a la libertad y a la dignidad. Pero sobre todo, por la forma como trata de imponerse: por la fuerza. Las críticas a Trump por racista, mitómano y barbaján no lo perturban; al contrario, son combustible, inflaman su ego. Si algo se le puede reconocer al magnate es su congruencia dentro de la incongruencia. Si como candidato era una pesadilla, en el Despacho Oval despertó el ogro. Mientras más pronto admitan su error y lo corrijan, los estadunidenses lo padecerán menos, y con ellos el mundo.

Pero mientras el nuevo tirano trata de imponer su agenda lanzando bumerán a diestro y siniestro, Peña recibe los golpes de las mismas armas por incumplir la suya. El problema de los mexicanos no es con Estados Unidos, sino con su Presidente; y el de Trump, en el fondo, no es con México, sino con su gobierno, por permitir la corrupción, el narcotráfico y descuidar la frontera por donde se cuelan a su país las peores lacras, según la visión distorsionada del troll de Twitter.

Peña clama unidad en el desierto. Su voz es escuchada, pero igualmente se le ignora, pues carece de autoridad moral. Trump tampoco la tiene, es cierto, sin embargo existe una salvedad: el Presidente de Estados Unidos puede ser odiado, pero tiene fuerza y poder. Peña, en cambio, es cada vez más débil y repudiado por la mayoría. La institución presidencial atraviesa también por una crisis profunda y urge repararla o de lo contrario vendrán males mayores. En México tenemos un Presidente para la foto, no un jefe de Estado a la altura de la circunstancia, como en su tiempo lo fueron Juárez, Carranza, paisano nuestro, y Cárdenas.

La situación de emergencia del país la agrava un gobierno pusilánime, desconectado de la realidad y corto de miras. El presidente Peña tiene la última oportunidad de trascender. Sólo podrá lograrlo si encarcela a una docena de corruptos. No necesita buscarlos. Puede empezar por los todavía intocables de la lista de Forbes de 2013, en la cual Humberto Moreira aparece en séptimo lugar. Otro paso debe ser reestructurar el gabinete y nombrar uno de crisis, donde primen la experiencia, el patriotismo, no los amigos ni los intereses.
18 Febrero 2017 04:00:00
Clase política, intocable
El principal problema de México no es Donald Trump, sino la corrupción, y de ahí se derivan todos los demás. Guatemala, El Salvador, Honduras y Perú han puesto tras las rejas a los expresidentes Otto Molina, Elías Antonio Saca, Rafael Callejas y Alberto Fujimori, respectivamente. Ahora mismo son investigados los brasileños Luis Inácio Lula y Dilma Rousseff, así como la argentina Cristina Kirchner. En nuestro país, no sólo los presidentes y expresidentes son intocables, también los gobernadores y la clase política en general. El tema lo aborda Gerardo Moyano en el número 555 del bisemanario Espacio 4:

“Mientras Enrique Peña Nieto intenta obtener réditos de la oleada de orgullo nacional que han desatado las agresivas políticas del presidente estadunidense Donald Trump, el país cae 28 lugares en el índice mundial de corrupción de Transparencia Internacional (TI) y alcanza los 64 millones de pobres. En este sentido, dos organizaciones que luchan contra la corrupción y la pobreza han advertido que las amenazas principales que enfrenta México no vienen desde Estados Unidos, sino desde el interior del país.

“‘Por razones muy legítimas y muy obvias, los mexicanos estamos muy preocupados por Donald Trump, pero debería ser nuestra prioridad número dos (...) La corrupción es el mayor problema que tenemos’, dijo Juan Pardinas, director general del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), el 30 de enero, en el marco de la conformación del Comité de Participación Ciudadana que conformará el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

“Días antes, el 25 de enero, Transparencia Mexicana presentaba el Índice de Percepción de la Corrupción 2016, elaborado por TI, en el que México cayó al puesto 123 de 167 países y se ubicó como el país más corrupto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

“Por su parte, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP), un grupo de 60 organizaciones que busca instalar el combate a la pobreza en el centro de la agenda nacional, advirtió que la ‘unidad’ a la que apela el Gobierno federal no será suficiente para combatir las políticas de Trump, pues ‘el muro que más divide al país es la desigualdad’.

“En este sentido, destacó que en México existen 64 millones de habitantes pobres, mientras 12 millones concentran la mitad del ingreso y el resto vive al día. ‘La pobreza es hoy la misma que hace 25 años: 53% de la población (…) Nuestra economía hoy es mucho más potente, grande y dinámica que hace 25 años, pero los mexicanos trabajamos más y producimos más, pero la mayoría recibe menos’, señaló la organización al presentar la iniciativa Cohesión Social, el País que Queremos, la cual busca reorientar el llamado a la unidad nacional.

“Su objetivo es diseñar ‘cambios institucionales’ y buscar ‘nuevas soluciones’ para combatir la pobreza, sin repetir ‘las mismas recetas que ya demostraron nula efectividad’. Entre las propuestas, destacan: establecer un padrón único y transparente de beneficiarios de los más de 6 mil programas en la materia, crear una contraloría social sobre los servicios de salud, impulsar la recuperación gradual del salario mínimo y activar el mercado interno (sobre todo ante la renegociación del TLC).

“Esto, ‘para construir una sociedad donde las oportunidades de ingreso, empleo, educación y salud sean para todos y no haya privilegios para unos cuantos ni corrupción que desvíe sus propósitos’. Los ciudadanos están tomando cartas en el asunto. ¿Qué hará el Gobierno?”.
17 Febrero 2017 04:00:00
Universidad bajo asedio
Jaques Benigne Bossuet (1627-1704), obispo e intelectual francés, decía que “La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir”. El aforismo explica por qué la sucesión estatal inició 3 años antes y sin embargo aún no hay nada para nadie. Las fuerzas que impulsan la primera alternancia son mayoritarias, pues no sólo representan a partidos, sino también a agentes y sectores sociales y políticos cada vez más amplios; incluso los hay dentro del mismo Gobierno. La Universidad Autónoma de Coahuila forma parte del equilibrio, presente y futuro. Por ese motivo, la rebelión estudiantil en la Facultad de Jurisprudencia se sofocó de inmediato.

Luis Efrén Ríos, el director defenestrado, se despidió el miércoles del Consejo Directivo de la institución. Su posible reemplazo, mientras se celebran elecciones, es José Ángel Rodríguez. Su padre, del mismo nombre, fue directivo del grupo de televisión y de radio RCG, y desde hace varios años maneja empresas del mismo ramo. Su hermano Diego es secretario particular de David Aguillón, el polémico y omnímodo exlíder del PRI y actual presidente de la Fundación Colosio. El candidato oficial para la dirección de Jurisprudencia es Alfonso Yáñez Arreola, secretario particular del gobernador Rubén Moreira.

Para lograr su objetivo, Yáñez tiene que vencer dos obstáculos: 1. El estatuto universitario que establece como condición, para ocupar una posición de autoridad, no ocupar “desde un año antes, al día de la elección, un cargo de poderes de decisión o representación en: I Los gobiernos federal, estatal o municipal y sus organismos, empresas y dependencias. (…) (Artículo 25); y 2. A un alumnado inconforme por la manera como se ha manejado la facultad en los últimos años. El primero lo puede salvar, aun en contra de la norma, pero el segundo, no.

En columnas anteriores advertí que la salida de Luis Efrén Ríos había sido contra la voluntad del gobernador Rubén Moreira, sin cuyo apoyo no habría llegado a la dirección ni gozado de plena libertad, incluso por encima del rector Blas Flores. Ahora tengo dudas sobre esa apreciación. Resultaba obvio que en los últimos meses de su gestión, lo que menos le convenía a Moreira era un conflicto en la UAdeC de mayores proporciones, máxime a unos meses de las elecciones del 4 de junio.

La cuestión es hasta qué punto el gobernador estaba satisfecho con el desempeño de Ríos, quien no sólo puso énfasis en uno de los temas preferidos de Moreira –los derechos humanos–, otro de los motivos de la rebelión, y en las relaciones de Jurisprudencia con universidades de España, sino que también las extendió a Italia, en otro plano. El hecho de que dos figuras cercanas al poder –Rodríguez y Yáñez– se proyecten para tomar el control de la facultad refleja cálculo político. Otra hipótesis es que Ríos haya caído de la gracia del gobernador por haber reactivado relaciones con figuras de la oposición, lo cual, con la sucesión a flor de piel, es anatema. Hoy todo el mundo espía a todo el mundo.

Para concluir: algo grande se cocina en la UAdeC en el marco de unas elecciones inéditas. La Universidad representa poder, presupuesto, transexenalidad. Y la enseñanza, por cierto, ¿dónde queda? ¿No es hora, ya, de respetar su autonomía y rescatarla de facciones políticas para que vuelva a su origen?
15 Febrero 2017 04:00:00
Riquelme:  ruptura forzosa
La presidencia imperial, cuyo modelo se enquistó en los estados, poseía poderes extraordinarios, pero no los compartía. Las sucesiones se resolvían sólo en Los Pinos. Agotada la figura del “tapado”, Miguel de la Madrid recurrió a la pasarela. Otra farsa. Los aspirantes desfilaban para legitimar… el dedazo. En reciprocidad, el monarca esperaba lealtad de su delfín e influencia en su Gobierno. Sin embargo, tan pronto como el nuevo monarca ocupaba la silla del águila (símbolo de la dictadura perfecta), imponía sus propias reglas y rompía con su predecesor. Cuando López Portillo sucedió a Echeverría, unos reporteros interrogaron a Díaz Ordaz sobre la situación del país. “Veo dos presidentes”, replicó. Al poco tiempo, Echeverría volaba a las islas Fiji –al otro lado del mundo– como embajador.

El choque más fuerte ocurrió en 1995. Ernesto Zedillo tuvo el valor de tocar a la familia real y al soberano anterior. En los primeros meses de su mandato, encarceló a Raúl Salinas por delitos de corrupción y el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, su excuñado. Carlos Salinas respondió con una ridícula huelga de hambre –no duró ni un día– y finalmente se autoexilió en Cuba e Irlanda. Zedillo ha sido uno de los mejores presidentes de México; de los pocos que no avergüenzan. Tampoco usó el poder para enriquecerse.

Antes de la alternancia presidencial, las sucesiones estatales también se decidían en Los Pinos. Por lo general, en contra de la preferencia del Mandatario local por alguno de los aspirantes. El presidente mantenía así el control de los estados, evitaba cacicazgos y anulaba competencias. Por ese motivo, la relación entre gobernador y exgobernador de Coahuila fue siempre nula o tirante. Las cosas cambiaron en 2011. Humberto Moreira dejó como sucesor a su hermano Rubén –situación inédita en 82 años de dominio priista–, lo cual no impidió que entre ellos también surgieran discrepancias. ¿Reales o ficticias para entretener a las galerías?

La pregunta es: si Miguel Riquelme sucede a Rubén Moreira, ¿cómo lidiará con quien lo convirtió en candidato único y con su equipo? (El registro de Jesús Berino Granados es una parodia.) Las mayores críticas contra el lagunero son por su dependencia del clan –se le considera una extensión del moreirato–, más que por su desempeño como alcalde de Torreón. Sin embargo, por esa relación es ahora candidato al Gobierno del Estado.

Los principales logros de la administración de Riquelme son en seguridad, abasto de agua, recuperación de espacios urbanos y obras como la línea verde y el Parque Cultural y Deportivo Jabonera La Unión. En cambio, la modernización del alumbrado público y el teleférico son severamente cuestionados. El primero por su costo, eficiencia e impacto (deuda) en las finanzas municipales, y el segundo por su utilidad frente a demandas de servicios públicos y el deterioro del pavimento en toda la ciudad.

¿Qué tanto dependerá Riquelme de Rubén Moreira, en caso de ganar las elecciones? Si el tema se extrapola a su relación con Eduardo Olmos, a quien sucedió en la Alcaldía, puede anticiparse un distanciamiento con el moreirato después del 4 de junio. ¿O antes? La exigencia política y social consiste en suprimir las estructuras montadas hace 12 años. Si Riquelme triunfa en las elecciones más competidas de la historia, por los vientos de alternancia que soplan en el estado, él debe ser quien gobierne. El ciclo del tándem de Humberto y Rubén, ya concluyó. Coahuila no aguanta seis años más de lo mismo.
14 Febrero 2017 04:00:00
La moral y sus frutos
Tiene razón: no se apellida Moreira, pero en su nombre lleva la “M” del clan, como también de Martínez, Montemayor y Mendoza. En cambio, acierta cuando advierte, refiriéndose a sí mismo en tercera persona: “Miguel Riquelme no se inventó en los últimos dos sexenios, Miguel Riquelme trabaja en el Gobierno, inicia su carrera política desde el sexenio de Rogelio Montemayor, con distintos cargos, soy un servidor público de carrera”, declaró a la periodista María Elena Sánchez (El Norte 19.1.17.) antes de registrarse como precandidato del PRI al Gobierno de Coahuila. El otro aspirante, Jesús Berino Granados, actúa de comparsa, pues le permite realizar proselitismo antes de ser ungido el próximo domingo 26.

En los gobiernos de Montemayor y Enrique Martínez, Riquelme se desempeñó como jefe de Espectáculos y Alcoholes de la Recaudación de Rentas de Torreón, recaudador interino en Matamoros y director de Control Vehicular. Montemayor lo despidió por apoyar a Martínez y no a su candidato, Jesús María Ramón. Una vez resuelta la sucesión por Martínez, el PRI postuló Riquelme –entonces operador electoral de Raúl Sifuentes– para diputado local por Torreón. Perdió frente el panista Jesús Flores Morfín.

Tras la renuncia de Sifuentes al PRI, Riquelme y otros integrantes de ese grupo (Eduardo Olmos, Lauro Villarreal, Noé Garza, Jorge Luis Morán…) fueron atraídos por Humberto y Rubén Moreira. Es cierto, Riquelme no es una invención de los hermanos, pero de ellos recibió las mayores oportunidades: diputado local, subsecretario de Desarrollo Regional, diputado federal, secretario de Gobierno, secretario de Desarrollo Social, alcalde de Torreón y virtual candidato del PRI al Gobierno, el primero de origen y arraigo en La Laguna después de medio siglo. La mayoría de los anteriores surgió de Saltillo.

Hasta 2011, ningún gobernador había nombrado candidato. Primero, porque bajo la presidencia imperial la potestad correspondía sólo al jefe de Los Pinos. Segundo, porque, cuando pudo, Enrique Martínez perdió el control de la sucesión. Distraído en sus sueños presidenciales, Humberto Moreira le comió el mandado. No sólo eso: seis años después, su hermano Rubén fue declarado Moreira II. Frente a la imposibilidad de una nueva sucesión fraterna, Rubén perfiló desde el principio de su gobierno a Miguel Riquelme. Por lo pronto, ya es candidato, pero sin poder quitarse el título de Moreira III.

El proceso resultó desgastante. Primero debía despejarse el tablero y cerrarle el paso a los otros aspirantes. La rotación de secretarios respondió a esa lógica. Ninguno creció, y quien se rebeló contra el proyecto lagunero fue defenestrado (p. ej. Noé Garza Flores). El mismo criterio se aplicó a los diputados y senadores. En Torreón y otros municipios, las candidaturas recayeron en hombres y mujeres dóciles, sin representación ni liderazgo. Javier Guerrero, Jericó Abramo e Hilda Flores fueron alejados de Coahuila y marginados del proceso, con la aquiescencia del líder del PRI, Enrique Ochoa.

Guerrero renunció y se postuló como candidato independiente. Los otros se abstuvieron de participar para no legitimar una consulta resuelta de antemano. Abramo, exalcalde de Saltillo, fue el único que acompañó a Riquelme a su registro. El reto del lagunero consiste en demostrar que moral (escrita con “M” de Miguel) no es un árbol que da moras y a últimas fechas mordieras.
13 Febrero 2017 04:00:00
La otra rebelión (II)
La renuncia de Luis Efrén Ríos a la dirección de Jurisprudencia de la UAdeC fue contra la voluntad del gobernador Rubén Moreira, igual que la de María Esther Monsiváis a la Secretaría de Infraestructura. Ambos desempeñaban funciones más allá de las formales, razón por la cual perdieron sus puestos, pero no línea directa con el Palacio de Gobierno. Ríos fue nombrado director de la Academia Interamericana de Derechos Humanos y Monsiváis funge como secretaria sin cartera en el PRI.

Las defenestraciones de Ríos y Monsiváis respondieron a diferentes motivos, pero ocurrieron en el mismo contexto de una sucesión estatal ya de por sí complicada. La permanencia de ambos implicaba no sólo conflictos para el gobierno y la UAdeC, sino también riesgos para las elecciones del 4 de junio. Rubén Moreira debió asimilar el golpe. En el caso de Monsiváis, para no atraer más reflectores por las empresas fantasma, cuya investigación aún sigue pendiente; y en el de Ríos, para evitar contagios y no someter a la Universidad a mayores tensiones políticas.

No debería ser así, pero la UAdeC todavía forma parte del tablero político del estado. La reelección de Blas Flores y la designación del exrector y diputado José María Fraustro como coordinador de la campaña del virtual candidato del PRI al Gobierno, Miguel Riquelme, forman parte del acomodo sucesorio. Ríos, al parecer, no era un mal director. Sin embargo, su cercanía con el poder (Rubén Moreira) y su distanciamiento de la base estudiantil más politizada de la Universidad, crearon vacíos y al final provocaron su caída.

Otro error de Ríos fue reproducir en Jurisprudencia el modelo cerrado y excluyente del Gobierno del Estado, donde la concentración de privilegios descontenta a la mayoría, genera resentimiento (¿de dónde, por ejemplo, salieron las facturas de las empresas fantasma, sino de la Secretaría Finanzas?) y alienta la disidencia. Ríos acumulaba ingresos por más de 130 mil pesos mensuales. Ganaba más que el Gobernador, cuyo sueldo oficial ronda los 90 mil pesos en el mismo periodo.

Ríos se durmió sobre sus laureles. Supuso que el ostensible apoyo del Gobernador y la estructura universitaria bastarían para superar cualquier tempestad y nombrar sucesor. La disidencia, de la cual forma parte Óscar Nájera –catedrático de Jurisprudencia y magistrado del Tribunal Superior de Justicia– y descendientes de antiguos caciques de la Facultad, aprovechó la situación y dio un golpe de timón. En esa circunstancia, el Gobernador tenía dos caminos: 1. Imponer su influencia en la UAdeC para sostener a su aliado; y 2. Conformarse, aceptar la derrota y ver esta vez los toros desde la barrera para evitar que el conflicto se extendiera a otras áreas de la Universidad.

El Gobierno y el PRI deben aprender la lección. Si el ejemplo de Jurisprudencia se extrapola a las votaciones para Gobernador, el futuro puede ser catastrófico para ellos. El apoyo de Rubén Moreira a Miguel Riquelme tiene cargas positivas y negativas. En el estado –igual que en la Facultad– existen condiciones para el cambio: malestar contra el grupo en el poder y sus excesos, disidencia creciente en sectores en apariencia controlados –priistas, burócratas, profesores…– y oposición de figuras históricas –políticas y empresariales– al proyecto sucesorio. Si Riquelme se confía, como lo hizo Luis Efrén, el resultado en las urnas será el mismo: la alternancia.
11 Febrero 2017 04:00:00
Oleada de alternancia
El escritor e historiador lagunero Carlos Castañón Cuadros ofrece en la nueva edición del bisemanario Espacio 4 su visión sobre la megamarcha ciudadana Contra la Corrupción y la Impunidad, celebrada hace unos días en La Laguna. Comparto una parte:

“¡Fuera Peña, fuera Peña, fuera Peña! Así gritaron fuerte y claro los ciudadanos en las calles de Torreón. La marcha del domingo 5 de febrero fue una marcha de la dignidad. Un grito de ya basta contra la corrupción y la impunidad. Como hace años no veíamos, los laguneros tomaron las calles. Hartos, protestaron de manera pacífica y ordenada.

“Desde meses atrás el ambiente está crispado y hay notable malestar de los ciudadanos no sólo en la región, también en el país. Como nunca antes, el Estado mexicano se ha vuelto por y para la corrupción. Ese mismo Estado protege y alienta la impunidad del presidente de la República, gobernadores y autoridades locales, sin distingo de colores partidistas. La historia ya la conocemos, y casi no hay semana, en que no sepamos del saqueo que hacen políticos y funcionarios por todos lados en el país. Por supuesto, en absoluta impunidad, sin que nada pase.

“La corrupción es el telón de fondo, y el gasolinazo dio pretexto a las clases medias para participar e involucrarse en la política. Dicho de otra manera, las condiciones para la alternancia están dadas. Viene un voto de castigo y una alta participación de sectores que tradicionalmente son apáticos a la política y a las elecciones. Nada más complaciente al poder, que la indiferencia. Por lo mismo, fue notable la convocatoria que organizó un amplio y plural frente ciudadano de organizaciones civiles.

“Mientras caminábamos por la avenida Juárez, fue vibrante ver cómo los ciudadanos cantaban el Himno Nacional, a la vez que portaban banderas de México y pancartas contra la cleptocracia que gobierna. Pocas veces vemos convocatorias que reúnen a miles de ciudadanos en la protesta. Más de 4 mil, según reportaron algunos medios. De manera libre, voluntaria, la marcha reflejó el valor de la unidad.

“A diferencia de hace varios años, cuando la violencia y la inseguridad replegaron a los ciudadanos a piedra y lodo, hoy vencieron el miedo, y sobre todo, la indiferencia. De esa manera, cada grano de arena suma. Se pide a gritos un cambio que venga de abajo hacia arriba. Eran las 10 de la mañana y llegaron docenas de ciudadanos. Al principio parecían pocos. Luego se sumaron cientos, y finalmente, se reunieron varios miles. Fue impresionante para lo que tradicionalmente ocurre en esta parte del norte. Sin duda, Torreón contrasta al resto de Coahuila.

“Una mañana cálida. La marcha transcurre rumbo a la Plaza Mayor, mientras se escuchan con fuerza las voces de la multitud: ‘Moreira, bandido, el pueblo está ofendido’. En el camino, también se oye: ‘A ti que estás mirando, también te están robando’. Hace 20 años, hablar de transparencia era una rareza, una mención entre académicos. Pero justo hace dos décadas, en 1995, un grupo de valerosas mujeres (Mujeres por Torreón) salió a protestar, cacerola en mano, para exigir transparencia al Gobierno municipal.

“Al poco tiempo catalizaron la caída del alcalde de triste memoria, Mariano López Mercado. Lo que vino luego fue la alternancia histórica. Dos décadas después se vuelven a juntar peligrosamente crisis económica con crisis política. Súmele a eso ausencia de liderazgo y credibilidad. Esa mezcla provocará una segunda oleada de alternancia en el país, incluyendo las elecciones locales en Coahuila para el próximo mes de junio”.
10 Febrero 2017 03:00:00
La otra rebelión
Cuando alguien cercano al poder es defenestrado súbitamente, como acaba de sucederle a Luis Efrén Ríos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC, lo primero que se piensa es que cayó de la gracia del jefe; en su caso, del gobernador Rubén Moreira. En los tenebrosos caminos de la política, hasta la propia sombra puede ser espía o agente doble. Máxime ahora, cuando la sucesión estatal entró en el túnel de la incertidumbre y nadie sabe quién saldrá como ganador el 4 de junio.

Ríos es un abogado prestigioso. En el sexenio de Enrique Martínez colaboró de cerca con Raúl Sifuentes, quien desde la Secretaría de Gobierno compitió –en desventaja– contra Humberto Moreira por la candidatura al Gobierno del Estado. El propio Ríos diseñó la estrategia para abrir el candado estatutario del PRI que impedía a Sifuentes ser postulado, por no tener un cargo de elección previo. El caso llegó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y se pudo haber ganado, pero el voto sospechoso del magistrado presidente Eloy Fuentes cambió el curso de la historia política y económica de Coahuila, por la impúdica gestión de Moreira.

A los agravios del sexenio pasado se han acumulado otros, cuyos efectos son cada vez más profundos. El enfado social está a flor de piel. En la megamarcha ciudadana Contra la Corrupción y la Impunidad del domingo pasado en Torreón, a la que acudieron alrededor de 4 mil personas, circuló un cartel con la leyenda: “¡Ya basta! Humberto Moreira debe estar en la cárcel por haber entregado Coahuila a Los Zetas. Cárcel a Moreira!”. El otro gran tema es la deuda por más de 36 mil millones de pesos, la cual, para el exgobernador, es inexistente.

La mayor parte de los cuadros de Sifuentes fueron absorbidos por los hermanos Moreira, sin oponer escrúpulos ni resistencia; a cambio recibieron pingües recompensas (alcaldías, secretarías, diputaciones, sinecuras, presupuesto, ¡vaya!). Luis Efrén Ríos adquirió influencia en el gobierno Rubén, quien lo enfiló a la dirección de Jurisprudencia y después le encomendó el diseño de una nueva Constitución, a un alto costo para el estado, la cual al final no prosperó (tampoco el plan de convertirlo en rector). Uno de los principales impugnadores del proyecto es el magistrado Óscar Nájera. No sólo por considerarla innecesaria, sino también por su instrumentación.

Como orador en la ceremonia del 5 de febrero del año pasado, Nájera fustigó frente a la sede del Poder Ejecutivo: “Hoy circulan entre corrillos académicos de poca monta, textos que pretenden abrogar –no derogar– la Constitución de 1918, heredera directa de la Constitución mexicana (…). En ese texto de marras, suprimen, cancelan, extirpan derechos y garantías fundantes del estado de derecho democrático y constitucional. Apelan a que las categorías políticas estén por encima de la ley; es decir, que estén por encima de la voluntad del pueblo”.

También descalificó a sus autores: “De estirpe mediocre, plagian textos extranjeros (…). Esos académicos, entre comillas, ignoran que un texto constitucional es el acuerdo político fundamental y fundante de todo pueblo que aspira a vivir en un marco de libertad, democracia, igualdad y justicia. (…) en vez de ello, piensan que una Constitución es producto de falsos iluminados, quienes, desde un cómodo cubículo (…) redactan entelequias y absurdas posiciones demagógicas”. (El lunes seguiré con el tema.)
08 Febrero 2017 03:00:00
La sonrisa de Guadiana
Recién iniciadas las campañas para gobernador en Tamaulipas, el año pasado, el candidato del PAN, Francisco García, retó a su rival del PRI, Baltazar Hinojosa, a visitar Texas para saber quién era el que tenía asuntos pendientes con el Tío Sam. El panista fue y regresó. El priista prefirió no correr riesgos. Hinojosa, exalcalde de Matamoros, ha sido investigado en México y Estados Unidos por presuntos vínculos con el cártel del Golfo (CDG). En 2102, un exintegrante de Los Zetas incriminó al exgobernador Manuel Cavazos con el CDG. Siete años antes, Cavazos había sido delegado del PRI en Coahuila, donde se relacionó con el entonces candidato Humberto Moreira.

Una nota de Proceso, fechada el 26 de enero de 2016, advierte que “García estuvo preso en 1986 en McAllen, Texas, por robo de armas (expediente 03645237) y fue socio de los hermanos Manuel, Fernando y Jorge Bribiesca Sahagún, con quienes hizo millonarios negocios y cuya relación no ha ocultado. (…) Como alcalde de Reynosa, García no fue ajeno a los escándalos de narcotráfico: el 3 de enero de 2005, por ejemplo, el cadáver de su jefe de escoltas, René Izaguirre, apareció en la autopista que va a Monterrey. Había desaparecido el 31 de diciembre de 2004. (…) Su muerte fue atribuida al cártel del Golfo, asentado en Tamaulipas”.

Los predecesores de García, quien ganó las elecciones por un margen de 16 puntos, son Tomás Yarrington (TY, tesorero de Cavazos) y Eugenio Hernández, recaudador de fondos para la campaña de TY. La línea de las drogas y la corrupción, intacta. Contra ambos existen órdenes de arresto de una corte federal de Estados Unidos por lavado de dinero, recibir sobornos de cárteles de la droga y otros delitos. En el caso de Yarrington, el PRI lo suspendió como militante en 2012, y la PGR ofrece ahora por él una recompensa de 15 millones de pesos.

Con esos antecedentes, el precandidato de Morena al Gobierno del Estado, Armando Guadiana, invitó al exgobernador Humberto Moreira (HM) al Super Bowl del domingo pasado en Houston. La fotografía sobre la inasistencia de HM la circuló profusamente el empresario en redes sociales, y algunos medios de comunicación locales y nacionales la retomaron. Sonriente y con el dedo índice en dirección al asiento vacío, Guadiana se anotó un nuevo triunfo en su litigio con Moreira, quien se ha absuelto a sí mismo de todo delito.

Guadiana contribuyó al despido de HM de la Presidencia del PRI por el escándalo de la megadeuda. Si el exgobernador piensa que está libre de culpa, el representante de López Obrador en el estado volvió a ponerlo en entredicho. La presión sobre HM aumentará en las próximas semanas, cuando Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, sea entregado a las autoridades de Estados Unidos, justamente en una corte de Texas, después de haber pasado casi un año en la misma prisión de Soto del Real donde Moreira estuvo detenido.

Uno de los temas en los cuales el Gobierno de Donald Trump acuciará más al de Peña Nieto –protector de HM– es el narcotráfico, por sus conexiones con el terrorismo y el riesgo que representa para la seguridad de su país. Conocida la fobia del presidente de Estados Unidos a los políticos corruptos, la extradición de Muñoz Luévano tendrá repercusiones políticas, electorales y judiciales en Coahuila y en el país. Por eso la sonrisa de Guadiana en el Super Bowl, y el mutis de Moreira.
07 Febrero 2017 03:50:00
El plan es la alternancia
Guillermo, vuelvo a preguntarle: ¿es usted el plan B de Rubén Moreira, según se propala incluso en el mismo PRI? ¿Se ha visto con el Gobernador? ¿Han platicado del tema? –Ellos esparcen el rumor para confundir. El único plan es la alternancia. Vamos a ganar, el cambio ya nadie lo detiene. Son muchos años de abusos y corrupción –la deuda la denuncié antes que nadie–, el estado ya no aguanta más. El que la hizo, la va a pagar. Echaremos a los Moreira con votos, habrá justicia y Coahuila volverá a creer en sus autoridades –responde Guillermo Anaya en una charla previa a su postulación como precandidato a gobernador.

Anaya emergió políticamente en 1996, en medio de un movimiento cívico que provocó la renuncia del alcalde de Torreón Mariano López. El PAN ganó ese año nueve municipios, entre ellos los más industrializados (Saltillo, Torreón, Monclova, Ramos Ariz-pe y Frontera) y casi la mitad del Congreso. Anaya derrotó a Alfonso Martínez y obtuvo una curul. Fue la peor elección intermedia para el PRI bajo el gobierno de Rogelio Montemayor. En el mismo proceso, Torreón vivió su primera alternancia, con Jorge Zermeño, y Saltillo la segunda, con Manuel López Villarreal (su hermano, Isidro, actual alcalde capitalino, contendió por la candidatura al Gobierno).

Anaya y Javier Guerrero (expriista y candidato independiente) son los aspirantes a suceder a Rubén Moreira que más elecciones han ganado. Guerrero fue alcalde de San Pedro y cuatro veces diputado federal (actualmente es plurinominal). Anaya, además de diputado local, derrotó a Laura Reyes, Carlos Román Cepeda y Jesús María Ramón para convertirse en alcalde de Torreón, diputado federal y senador, respectivamente. En la anterior legislatura ocupó un escaño de representación proporcional.

Como sucedió en el PRI con Miguel Riquelme, la candidatura de Anaya tampoco satisfizo por entero; ni al PAN ni a la sociedad. Saltillo pugnó siempre por uno de los suyos: Isidro López, Jericó Abramo, Hilda Flores, Enrique Martínez hijo o José María Fraustro. Riquelme y Anaya tienen ese handicap.

El 18 de enero, la Comisión Permanente Nacional del PAN revalidó por unanimidad la postulación de Anaya. Los resultados de las valoraciones (entrevistas con líderes, grupos de enfoque, análisis de redes sociales y sondeo a la militancia) “muestran de manera contundente que, en estos momentos, Guillermo Anaya Llamas es el aspirante más competitivo para ganar la elección de gobernador de Coahuila, estado que tiene la oportunidad histórica de lograr un cambio después de los desastrosos gobiernos de los priistas Humberto y Rubén Moreira”.

Los senadores que el año pasado lograron la primera alternancia en Aguascalientes, Durango y Tamaulipas, animaron a Luis Fernando Salazar a participar en las elecciones del 4 de junio para ser gobernador y liquidar el moreirato. Por su parte, Anaya confirmó que tras un primer intento fallido, como el suyo en 2011, es posible ganar la próxima elección. Martín Orozco, José Rosas Aispuro y Javier Corral lo hicieron en Aguascalientes, Durango y Chihuahua, y Miguel Ángel Yunes en Veracruz.

Anaya, sin cargo público en la actualidad, tiene dos campañas estatales, una para senador (2006) y la segunda para gobernador (2011). Los seis últimos años los dedicó a recorrer el estado. El 24 de enero registró su precandidatura en el comité estatal del PAN. También lo hizo Roberto López García, sólo para cubrir las apariencias y permitir que Anaya realice actividades previas a su postulación. Igual que en el PRI.
06 Febrero 2017 03:50:00
Anaya: mitos y verdades
Se ha dicho que es el plan B de Rubén Moreira –incluso entre algunos liderazgos del PRI y el PAN persiste la sospecha– para cubrirle las espaldas a él y a su hermano Humberto, autor de la megadeuda por 60 mil millones de pesos después de intereses; que su candidatura la negoció su compadre Felipe Calderón, de quien está distanciado, con Ricardo Anaya; y que el Gobernador de Puebla y aspirante presidencial, Rafael Moreno, empujó su postulación de acuerdo con los Moreira (según esta especie, Humberto habría pagado la campaña de Moreno en 2010, con recursos de Coahuila, por instrucciones de Elba Esther Gordillo, presidenta del SNTE).

Otras cosas se hablan de Guillermo Anaya, sobre todo en tiempos electorales, al grado de utilizar, bajunamente, una tragedia familiar para denostarlo. En 2007, el gobernador Humberto Moreira lo acusó de tener vínculos con la delincuencia organizada, sólo porque su hermana, Elsa María, estuvo casada con Adolfo Villarreal. Sergio Villarreal, “El Grande”, hermano de Adolfo, fue policía federal y perteneció a los cárteles de Juárez, del Golfo, de los Zetas, de Sinaloa y de los Beltrán Leyva. La Marina lo detuvo en 2010; dos años después, el Gobierno de Calderón lo extraditó a Estados Unidos, donde se acogió al programa de testigos protegidos. Anaya demandó a un columnista de la revista Proceso por relacionarlo con actividades de su excuñado. Las imputaciones resultaron falsas. Ganó el juicio.

Otros señalamientos contra el ahora candidato al Gobierno del Estado, por la coalición PAN, UDC, Primero Coahuila y Encuentro Social, fueron sobre su presunta participación –y la del senador Luis Fernando Salazar– en la compra y venta de carbón, junto con Guillermo Padrés. Desde noviembre pasado, el exgobernador de Sonora está preso por delincuencia organizada y lavado de dinero.

Mucho se ha dicho de este político nacido en pleno mayo francés (1968), cuando estudiantes y obreros colmaron las calles de París y otras ciudades para protestar contra el orden establecido, la crisis económica, los partidos y la represión policial. El presidente De Gaulle adelantó las elecciones, pero dimitió al año siguiente. El movimiento se extendió a México, España, Estados Unidos y otros países. Medio siglo después, México vive una nueva insurgencia, provocada por el gasolinazo de Peña Nieto, la corrupción, la impunidad y la crisis económica.

En fin, Anaya ya es candidato al Gobierno por segunda ocasión. La consulta interna en el PAN, como en el PRI, es pura simulación. En 2011 compitió contra Rubén Moreira. El método de selección panista parecía marchar sobre ruedas, pero en el último tramo derrapó por la impugnación de Luis Fernando Salazar: “El presidente del PAN, Ricardo Anaya, traicionó mi confianza porque me invitó y acudí de buena fe a lo que sería un proceso innovador… (pero) resultó un fiasco”, denunció.

Anaya defendió el método: “Hubo entrevistas con liderazgos empresariales, sociales, un impacto de redes sociales, una encuesta ante la militancia y se le preguntó a la gente a quién prefería como candidato del PAN”. También hizo la puente de plata a Salazar: “Luis Fernando es parte de este proyecto (…), las desavenencias (…) quedarán atrás. (…) lo veo caminando conmigo para ‘sacar a los Moreira de Coahuila”, declaró a Mayolo López (Reforma 18.116.)

La división en el PAN amenazaba la alternancia. El riesgo lo conjuró el propio Salazar el 23 de enero, al sumarse a Anaya.
04 Febrero 2017 03:00:00
La tormenta que viene
La política aislacionista de Trump afectará a Coahuila en el sector automotriz, pero también políticamente. La inminente extradición de Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, de España a Estados Unidos, le dará a su iracundo Presidente nuevas armas para atacar al país en dos temas que hasta ahora se ha reservado: narcotráfico y corrupción. En el nuevo número del bisemanario Espacio 4, Gerardo Moyano advierte sobre el tema: “Cada vez más indicios ubican a Roberto Casimiro González Treviño, propietario de la televisora RCG, en el centro de una red de funcionarios y empresarios coahuilenses que lavaron dinero en Estados Unidos proveniente de negocios ilícitos (venta de drogas en ambos lados de la frontera y de gasolina robada en México, entre otros) y del saqueo de las arcas de Coahuila, en el sexenio de Humberto Moreira.

“Así lo señalan testigos interrogados por autoridades estadunidenses y mexicanas en el marco de investigaciones que han derivado en detenciones en ambos países. Entre ellas, la de su hermano Rolando González Treviño (RGT), dueño de medios de comunicación en Monclova, quien en 2015 se declaró culpable en Texas de haber lavado dinero ‘robado’ del Gobierno de Coahuila.

“La declaración de culpabilidad de RGT, libre bajo fianza en Estados Unidos, confirma datos aportados por Javier Villarreal Hernández, extesorero de Humberto Moreira, a quien también se declaró culpable de lavado de dinero en el vecino país, en 2014. El expediente arroja luz sobre los co-conspiradores de la red de blanqueo de dinero ‘robado del Gobierno de Coahuila’ que investigan las autoridades estadunidenses.

“‘Ya en enero o febrero de 2006, CC1 (a quien se identifica como gobernador del estado ese año y exalcalde de Saltillo, es decir, Humberto Moreira) comenzó a dirigir el pago de dinero de la Tesorería del Estado de Coahuila a CC3, el hermano del demandado (Rolando González) y otros. CC3 es un rico empresario y propietario de muchas entidades de medios en el estado de Coahuila, que incluyen emisoras de radio, canales de televisión, medios de comunicación por cable y firmas de anuncios al aire libre. CC3 fue instrumental para que CC1 ganara la Gubernatura de Coahuila’, señala el documento de la Corte de Texas, en manos de este catorcenario. La descripción de CC3 apunta hacia el dueño de RCG, la televisora conocida por los coahuilenses como ‘Moreira Channel’, por su abierto favoritismo a Humberto Moreira en las elecciones estatales de 2005 (confirmado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, TEPJF) y los jugosos contratos firmados con el Gobierno estatal en los dos últimos sexenios.

“Roberto Casimiro González también fue señalado por un testigo de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de haber ayudado a Juan Manuel Muñoz Luévano, ‘El Mono’ o ‘El Inge’, a lavar dinero de Los Zetas. ‘El Mono’ fue detenido en España, el 18 de marzo de 2016, acusado de venta de cocaína, lavado de dinero e intento de asesinato. El 14 de enero, el Gobierno español acordó extraditarlo a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por venta de estupefacientes y fraude fiscal, entre otros. (…)

“La investigación de la SEIDO involucra a Alfonso Argüelles Gámez, notario de RCG, quien en 2013 habría recibido una maleta con dinero como ‘pago parcial por servicios de reestructuración financiera y estrategia fiscal por medio del cual Roberto Casimiro González invertía el dinero de Juan Manuel Muñoz en distintos paraísos fiscales a través de varias compañías y un banco en San Antonio, Texas y Holanda’”. (Espacio 4, 549).
01 Febrero 2017 04:00:00
Grito de campaña
Luis Fernando Salazar, de 39 años, fue el único de los aspirantes al Gobierno que plantó cara a los Moreira y a su delfín Miguel Riquelme: denunció ante la PGR a “los saqueadores de Coahuila” por la megadeuda de 36 mil millones de pesos; en Texas, reclamó la devolución de decenas de millones de dólares del “moreirazo”, incautados al exgobernador Jorge Torres, al extesorero Javier Villarreal y al empresario mediático Rolando González Treviño; exhibió las fachadas de las empresas fantasma que recibieron del Gobierno alrededor de 200 millones de pesos, y demandó al SAT investigarlas. Todo para impedir la perpetuación del moreirato.

Sin embargo, la candidatura recayó en Guillermo Anaya. Salazar no renunció al PAN, pero en su cuenta de Facebook llamó traidor al líder de ese partido, Ricardo Anaya, por pensar que “el PAN es un lugar de apuestas, donde también juega la mafia del poder”. Ninguno de los priistas marginados llegó a tanto. Las críticas contra el presidente del PRI, Enrique Ochoa, un pusilánime, fueron de puertas adentro. Si en verdad Jericó Abramo le reclamó su falta de liderazgo e Hilda Flores su desinterés por Coahuila, sólo ellos lo saben.

En el informe legislativo que rindió en Torreón, el 24 de septiembre pasado, Salazar reunió a gobernadores, senadores, diputados, alcaldes, empresarios y sociedad civil. Fue el despegue de una campaña dinámica, fresca y audaz en redes sociales, basada en la denuncia y el choque frontal con los Moreira.

Salazar captó el sentimiento contra el grupo enquistado en el poder, y lo convirtió en un ultimátum de seis palabras, dirigido a Humberto y Rubén Moreira: “De que se van, se van”.

El político lagunero puso énfasis en la corrupción y en Miguel Riquelme, como continuación de los Moreira, para despertar al electorado de Coahuila. José Rosas Aispuro, Javier Corral, Miguel Ángel Yunes y Francisco García hicieron lo mismo en Durango, Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas para expulsar al PRI y lograr la primera alternancia. Salazar visitó las capitales de los cuatro estados, grabó mensajes con los gobernadores, los difundió en redes sociales y mejoró su posición en las encuestas.

De todos los precandidatos panistas, Salazar resultaba el más incómodo para el Gobierno, junto con el independiente Javier Guerrero. “Es el único que se atrevería a investigar la deuda, las empresas fantasma, a los funcionarios que se enriquecieron en los dos últimos sexenios y a encarcelar a los más pillos”, me dijo uno de sus asesores. Era, en consecuencia, el más temido. Sin embargo, en el éxito de una campaña audaz y persuasiva también pudo haber incubado el error.

Aispuro, Corral, Yunes y García enderezaron sus baterías contra los gobiernos de Jorge Herrera, César y Javier Duarte y Egidio Torres, cuando ya eran candidatos, no antes; y una vez en el poder, los pusieron contra las cuerdas. Por lo menos, dos de ellos irán a prisión. La derrota de Salazar y la división en el PAN fue celebrada en el poder como una victoria anticipada. No era para menos, Luis Fernando representaba el mal mayor. Después de vituperar al líder de su partido, Ricardo Anaya, y de llamarlo traidor, el senador se alineó a la candidatura de Guillermo Anaya, y juntos entonaron el grito de campaña: “De que se van, se van”.
31 Enero 2017 04:00:00
Bipartidismo en riesgo
La designación de candidatos al Gobierno dividió al PRI y al PAN, todavía hoy las principales fuerzas políticas del estado. El PRI se escindió desde un principio. La preferencia de Rubén Moreira por Miguel Riquelme provocó renuncias de militantes históricos como Javier Guerrero, quien competirá por la vía independiente en las elecciones del 4 de junio. La senadora Hilda Flores y el diputado Jericó Abramo declinaron por falta de equidad y para no legitimar el ungimiento de Riquelme. Enrique Ochoa, líder del PRI, ignoró las demandas de “piso parejo”, hizo mutis y ahondó la división.

El conflicto escaló a la administración. En agosto de 2015, Noé Garza Flores (NGF), expresidente estatal del PRI, fue despedido como secretario de Desarrollo Rural tras manifestar su deseo de ser gobernador. Poco después, el Grupo de Armas y Tácticas Especiales (GATE) detuvo a su hijo Noé Fernando Garza por supuestos delitos contra la salud. Pasó 8 meses en prisión. NGF denunció que el GATE le sembró droga a su hijo, renunció al PRI y perfiló una candidatura sin partido, la cual no concretó.

Mientras el Gobierno de Peña y el PRI se desfondan, el PAN apuesta todo a la alternancia. Luego de ganar siete gobiernos el año pasado –de 12 en juego– y de elevar sus posibilidades para competir por la Presidencia en 2018, Ricardo Anaya puso la mirada en Coahuila, Estado de México y Nayarit. Aquí abrió las puertas a todos los aspirantes (en total se anotaron seis), mientras el PRI las cerraba a quien fuera ajeno al proyecto del gobernador.

El siguiente paso que dio el PAN consistió en definir el método. Para tener un candidato competitivo y lograr la primera alternancia en Coahuila –como el año pasado sucedió en Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz–, se acordó aplicar encuestas para conocer: a) el posicionamiento de los aspirantes, b) la intención de voto, c) las ventajas y desventajas de cada uno de ellos, y d) la opinión de sectores no partidistas.

Guillermo Anaya (exsenador), Isidro López (alcalde de Saltillo), Luis Fernando Salazar (senador), Silvia Garza (senadora), Gerardo García (alcalde de Monclova) y Marcelo Torres (exdiputado federal) estuvieron de acuerdo. El compromiso era alzarle el brazo al ganador para enviar un mensaje de unidad. En procesos estatales, municipales y distritales previos la división se tradujo en fracasos para el PAN.

Si Anaya era el proyecto lagunero y López el capitalino, ¿por qué al final se anotaron seis? La respuesta se halla en las elecciones de 2016. Ganarle al PRI en bastiones históricos entusiasmó a otros cuatro; sobre todo a Salazar, quien todavía a mediados del año pasado era el tándem de Anaya.

Salazar buscó ser el candidato al ver que entre 2015 y 2016 media docena de compañeros suyos dejaron el Senado para convertirse en gobernadores (Francisco Domínguez, de Querétaro; Carlos Mendoza, de Baja California Sur; Martín Orozco, de Aguascalientes; José Rosas Aispuro, de Durango; Javier Corral, de Chihuahua; y Francisco García, de Tamaulipas). Una encuesta de El Financiero (13.1.17) entre panistas perfiló la decisión del CEN: Anaya obtuvo el 62% de las preferencias, Salazar el 12% e Isidro López el 10 por ciento.

Sin embargo, el PRI y el PAN ya no son los únicos jugadores. Las candidaturas de Javier Guerrero (independiente) y Armando Guadiana (Morena), respaldada por Andrés Manuel López Obrador, representan un riesgo para el bipartidismo en el estado.
30 Enero 2017 03:00:00
Trato inaceptable
Enrique Peña dirige el país como gobernó el Estado de México: para él y una camarilla, sin tomar en cuenta a la sociedad ni medir las consecuencias de sus actos. Si en la tarea anterior resultó indemne, como pasa con la mayoría de los gobernadores, por más ineptos y rapaces que sean, la Presidencia, además de exhibir sus limitaciones políticas intelectuales, lo tiene hoy en la picota. A ningún jefe de Estado el país se le había ido de las manos. Ninguno había provocado tanto encono entre los mexicanos ni desprestigiado tan abrumadoramente la institución presidencial. Por lo tanto, no es digno de portar la banda con los colores patrios.

Peña perdió desde un principio de legitimidad. Su campaña costó 4 mil 599 millones de pesos, según estimaciones de la comisión legislativa que investigó el Caso Monex, consistente en la triangulación de fondos –presuntamente para comprar votos–. No obstante que el gasto habría excedido 13 veces el tope legal, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación validó el proceso, cuya anulación demandó el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

A pesar del derroche, el favoritismo de las televisoras y el apoyo financiero de gobernadores del PRI (se presume que parte de la deuda de Coahuila y otros estados sirvió para pagar la campaña presidencial de 2012), Peña ganó sólo con 38% de los votos. Su gobierno pareció en un principio audaz, conciliador y moderno. El Pacto por México, suscrito por los principales partidos para impulsar reformas largamente pospuestas, auguraba un futuro promisorio después de dos gobiernos panistas sin pena ni gloria. El mecanismo afianzó la partitocracia y demeritó al Congreso. Las reformas se impusieron de manera voluntarista.

Los cambios a la Constitución, al final, resultaron funestos. Hoy se ven los resultados: la economía frenada por una reforma fiscal confiscatoria; Pemex (caja chica de los gobiernos del PRI y del PAN) quebrado por falta de inversión y exceso de corrupción de funcionarios y sindicato; un sistema educativo viciado y con un secretario de Educación —como Luis Videgaray ahora en Relaciones Exteriores— profano en la materia, soberbio y con ínfulas presidenciales.

En lugar de asumir su responsabilidad como jefe de Estado y de Gobierno, Peña parece director de la Profeco. Pretender que los precios y tarifas de los productos, bienes y servicios se mantengan invariables después del gasolinazo y los aumentos al gas y la electricidad, no sólo refleja ignorancia de las leyes del mercado, sino falta total de sentido común. Culpar a gobiernos anteriores de fracasos actuales, después de haber prometido a los mexicanos un paraíso fundado en las reformas, o atribuir a los expendedores de gasolina y al comercio la escasez de combustibles y la escalada de precios, hace más patente la incapacidad de la administración.

Una de las alternativas planteadas por el Presidente: subir el precio de las gasolinas o recortar programas sociales, es un sofisma para chantajear. El señuelo vuelven a ser los pobres, principales víctimas del poder. El gobierno está dispuesto a cualquier cosa antes que rectificar, reducir el gasto público, adelgazar elefantes blancos como el Congreso y procesar a los políticos corruptos. La debilidad extrema de Peña y el repudio de la población contra sus políticas, no le permitirán negociar nada favorable para nuestro país con el presidente de Estados Unidos, Donald Tremp, cuyo trato a México es inaceptable.
28 Enero 2017 03:00:00
Repudio global
Trump es el tema, así sea a regañadientes, y lo será mientras no sea expulsado de la Casa Blanca, lo cual sucederá tarde o temprano. La prensa se encargará de ello como antes lo hizo con Nixon; en su caso, por faltas menores frente a las barbaridades del odioso sucesor del estadista Barack Obama. El bisemanario Espacio 4 dedica la sección Luz y Sombras, del número que hoy empieza a circular, a las reacciones que en el mundo provocó la investidura del patán de las manos pequeñas. Algo digno de emular en México contra los políticos que sistemáticamente engañan al pueblo y además lo roban, con deuda o con empresa fantasma:

“Las mujeres en Estados Unidos y otras regiones del mundo dejaron en claro su rechazo a Donald Trump con una multitudinaria marcha que ya muchos califican como la más grande en la historia reciente del poderoso país. De acuerdo con un reporte de la cadena CNN, más de un millón de personas marchó el 21 de enero en Washington D.C. y otras ciudades norteamericanas para exigir al nuevo presidente que guarde respeto a los derechos de las mujeres, las minorías y los inmigrantes.

“La marea humana llegó a cubrir 1.6 kilómetros de largo y sirvió para desbordar el transporte público, saturar las conexiones de internet y darle a la nación un aire de actividad social y política con debates improvisados en el metro y jóvenes contándolo en Facebook Live. Los carteles que se veían por doquier defendían los derechos reproductivos, la igualdad y la protección de las minorías latina y musulmana, blancos predilectos de los ataques en los discursos pronunciados por Trump.

“No se trató de un hecho improvisado. Desde el día anterior –justo cuando Donald Trump juraba como presidente– aviones de todo el país llegaron a Washington con miles de féminas a bordo. Se calcula que mil 800 buses chárteres arribaron a la capital y los estacionamientos se ocuparon de madrugada. Para las 11 de la mañana ya habían tomado el metro 275 mil personas. Cifra que supera con creces las 193 mil que se contaron durante la investidura del magnate neoyorkino.

“A la megamarcha se sumaron más de 200 asociaciones, entre ellas Planned Parenthood –agencia de salud reproductiva financiada por el gobierno– así como varios grupos de defensa de los derechos de las minorías junto a un elevado número de personalidades del espectáculo, muchas de las cuales tomaron el micrófono para elevar sus voces en contra de la misoginia, el racismo y el sentido dictatorial que se percibe en el nuevo presidente.

“Entre estas figuras estuvieron las cantantes Cher, Katy Perry y Madonna. Esta última declaró ‘he pensado un montón acerca de volar por los aires la Casa Blanca (…) pero eso no cambiaría nada (…) El bien no ganó en estas elecciones, (pero) ganará al final’.

“El presidente, consecuente con su habitual sarcasmo, se refirió a la marcha en su cuenta personal del Twitter cuestionando si los participantes en la misma votaron en los últimos comicios. ‘He visto las protestas de ayer, pero tenía la impresión de que acabábamos de celebrar elecciones. ¿Por qué no ha votado esta gente?’. La pregunta no demoró en ser contestada, recordándole a Trump que ellos sí acudieron a las urnas y su contrincante, Hillary Clinton, a la postre había recibido más votos directos que el representante republicano.

“Otro elemento a destacar sobre esta manifestación es que no sólo sucedieron en Estados Unidos. Según CNN, la Marcha de las Mujeres se registró en más de 600 ciudades alrededor del mundo, sin excluir la Ciudad de México, y hasta en regiones inimaginables como la Antártida, donde un pequeño grupo de investigadoras se sumó a la iniciativa”.
27 Enero 2017 03:00:00
Plantar cara al tirano
Después del “momento mexicano”, el de las reformas fallidas cuyo punto álgido es el repudio nacional por el gasolinazo, el destino le ofrece al presidente Peña Nieto la oportunidad de reconciliarse con el país –sin salvarse de la hoguera–, así sea en la parte final del sexenio, la más ardua e ingrata de todas. El segundo momento mexicano lo brinda la irritación por los desplantes del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien cometió la grosería de firmar las órdenes ejecutivas para construir el muro fronterizo y deportar a legiones de indocumentados, en vísperas de su primera reunión con el líder mexicano en Washington, la cual, al final, fue cancelada.

Eso sucede por ceder soberanía a cambio de nada, por haber recibido al patán con alfombra roja y fanfarrias (cortesía de Luis Videgaray) cuando Hillary Clinton se encaminaba a una victoria apretada. El mayor impacto de la abyecta recepción a Trump, en Los Pinos, no fue en los grandes centros urbanos de Estados Unidos ni en las metrópolis del mundo que el 21 de enero dieron la bienvenida al protervo con manifestaciones multitudinarias de rechazo, sino en las poblaciones medias y pequeñas, las más influenciables, donde ganó las elecciones.

La primera condición para aprovechar el nuevo momento mexicano es que Peña asuma el liderazgo de la investidura que ostenta y no recurra al victimismo –personal y nacional; basta ya de lamentos y de culpar a los otros de los males del país–. La retórica de Peña, además de mala, es obsoleta. Corresponde al PRI y al México de los 60 del siglo pasado. No se cultivó ni se preparó para la competencia, el debate, los tropiezos, la crítica –consustancial a la democracia–. Educado en la universidad de Atlacomulco, alma mater de caciques insignes, Peña heredó el Gobierno del Estado de México de su tío Arturo Montiel, y la Presidencia de otros padrinos. Humberto Moreira, entre ellos.

Por la forma como ejerce el poder, Peña debió suponer que la Presidencia, además de imperial, era mágica, absoluta, infalible; que basta desear cosas para que sucedan. Sin embargo, chocó con otro muro: el de la realidad. ¿Lo habrá entendido ya? Un amigo de La Laguna me comparte una cita del libro El Arte de Negociar (1987), firmado por Trump, pero escrito por Tony Schwartz: “Me gusta provocar a mis adversarios para ver cómo reaccionan; si son débiles los aplasto y si son fuertes, negocio”.

Por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (2011) sabemos El Arte de Negociar que la lectura no figura entre las aficiones de Peña, pero cuando el magnate inmobiliario decidió lanzarse a la arena política, alguien de su equipo debió revisar El Arte de Negociar para saber cómo pensaba. Si Videgaray leyó el libro, lo hizo al revés, pues en lugar utilizar la fuerza del país para afrontarlo, recurrió a la rendición sin tantear primero.

Peña buscó trascender por las reformas. No lo logró; o en todo caso, fue para mal. La oportunidad que ahora se presenta no la buscó, fue circunstancial. ¿Qué hacer para no dejarla escapar? En primer lugar, rectificar su política interior y exterior; cambiar de gabinete y formar uno de coalición –a fin de cuentas, la elección presidencial de 2018 está perdida de antemano–; y en segundo lugar, encausar el ánimo nacional y el aprecio de otros países por México, incluido Estados Unidos, para plantar cara al nuevo tirano.
25 Enero 2017 03:00:00
Gasolina y cacerolas
Miles de coahuilenses han salido a las calles desde el 1 de enero y se han manifestado frente al Palacio de Gobierno, el Congreso local, la Presidencia de Torreón y otros edificios públicos (la Recaudación de Rentas de Torreón fue tomada el día 5). No celebran el fin del Impuesto sobre Tenencia y Uso de Vehículos, promesa de campaña de Rubén Moreira cumplida cinco años tarde, pero convenientemente cinco meses antes de las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados del 4 de junio. El motivo es otro: protestar contra el gasolinazo y elevar el tono de un clamor creciente en el estado: “¡Fuera los Moreira!”.

Si el malestar se traslada a las urnas, Coahuila estrenará alternancia por primera vez en 88 años. El voto duro del PRI tiene un techo cada vez más bajo. No hay estructura ni dinero capaz de reprimir el sufragio libre de una sociedad indignada por los excesos del poder, la corrupción, la partidocracia y la impunidad. El gasolinazo, los aumentos al gas y la electricidad, la ausencia de gobierno, la respuesta tardía e insustancial de Peña Nieto frente a la indignación social y el nombramiento de Luis Videgaray –responsable de la crisis como secretario de Hacienda– en Relaciones Exteriores, exacerbaron el ánimo social contra el Presidente y su partido.

Incluso en el PRI surgieron voces críticas por la insensibilidad del Gobierno y la pésima conducción política y económica del país. Claudia Pavlovich, gobernadora de Sonora y cercana al exlíder priista Manlio Fabio Beltrones; Aristóteles Sandoval, gobernador de Jalisco, y el senador Patricio Martínez, se pusieron del lado de la población y repudiaron los desmesurados incrementos en los precios y tarifas de Pemex y la CFE.

Rubén Moreira organizó cacerolazos, cuando fue líder del PRI, por los aumentos mensuales a los combustibles –leves, comparados con el gasolinazo de Peña Nieto–, con consignas como: “Calderón, bájale a los huevos y a la gasolina”. “Eso es destruir a un país, por eso estamos indignados”, azuzaba Moreira en la marcha del 13 de febrero de 2010 (El Universal). Su hermano Humberto ocupaba entonces la Gubernatura. Esta vez guardó silencio, pero anunció un paquete de estímulos y reducción de impuestos.

En las protestas de Saltillo, convocadas por organizaciones civiles a través de las redes sociales, se hicieron reproches al gobernador por esa falta de congruencia. “¡La cacerola, Rubén! ¿Dónde está la cacerola?”, “Así como dijo el gobernador que si había gasolinazo iba a hacer cacerolazo, queremos ver dónde está ahora el gobernador”, exclamaron manifestantes frente al Palacio de Gobierno, donde el próximo 1 de diciembre empezará a despachar otro gobernador. No priista, apuntan las encuestas. Podría ser del PAN. De los candidatos independientes, Javier Guerrero es la opción.

El PRI reaccionó por el gasolinazo a través del Congreso local, con un llamado a Pemex y al secretario de Hacienda, José Antonio Meade, para “reconsiderar” el alza a los combustibles. El presidente Peña respondió por ellos: “la medida era necesaria”. Para el diputado Shamir Fernández, uno de los nuevos millonarios del PRI –en la legislatura antepasada, el lagunero legalizó la megadeuda, contraída por el gobierno de Humberto Moreira a espaldas del Congreso–, las protestas por el gasolinazo son “oportunistas”, y el boquete por la deuda, superior a los 36 mil millones, sólo se utiliza “con fines políticos”. ¿Así pretende el PRI ganar las elecciones?
24 Enero 2017 03:00:00
Corrupción e ira social
Los cacerolazos (o caceroladas) iniciaron en Argelia (África) en la década de 1960. Wassyla Tamzali los refiere en Mi Tierra Argelina: Una Mujer entre la Revolución y la Guerra Vivil (Saga editorial 2012). A partir de 1970 se popularizaron en Sudamérica; después aparecieron en Europa (España e Italia). Ese tipo de protestas colectivas, frente a decisiones políticas y gubernamentales contrarias a la población, suceden ahora en México. El desmedido aumento a la gasolina y el diésel lanzó a la gente a las calles. El gas y la electricidad también subieron. En febrero habrá una nueva escalada.

Para popularizar las reformas energética y fiscal, Peña Nieto prometió acabar con los gasolinazos y reducir el precio de los combustibles (gas incluido) y la energía eléctrica. Frente al engaño, miles de personas –amas de casa, jóvenes, profesionistas, obreros y transportistas– ocuparon calles, plazas y carreteras, sonaron utensilios, lanzaron consignas contra las autoridades y exigieron la renuncia del Presidente. Hubo cierre de caminos, saqueos a comercios y disturbios; algunos inducidos para inhibir y desacreditar la movilización social. El sector privado rechazó las medidas y la moneda se devaluó a más de 22 pesos por dólar.

Los mexicanos esperaban que en su mensaje de año nuevo el Presidente explicara las causas del gasolinazo e incluso lo revirtiera, pero no hubo mensaje como tal ni anulación. La mayor parte de los 18:38 minutos que habló en cadena nacional, Peña los dedicó a Videgaray, nuevo titular de Relaciones Exteriores, quien, como secretario de Hacienda, impuso políticas ruinosas que hoy tienen al país al borde de la insurgencia. Según el Mandatario, el aumento a los combustibles era inevitable, pues cualquier otra opción hubiera resultado peor de dolorosa. Peña volvió a aparecer por televisión el 5 de enero sólo para mantenerse en sus trece. Para el Gobierno de la República, el tema se reduce a un problema de comunicación. “¿Ustedes qué hubieran hecho?”.

Peña atribuye el gasolinazo al aumento en los precios internacionales y pide unidad, comprensión y sacrificio para “preservar la economía del país”. Sin embargo, las finanzas nacionales se deterioraron por el desplome de los precios del petróleo, el endeudamiento excesivo y el gasto público indiscriminado. El discurso presidencial no surtió efecto. Las protestas se intensificaron. Y siguen.

En América Latina, los cacerolazos son veneno para los gobiernos. Los hubo contra Salvador Allende en los primeros años de la década de 1970, y 10 años después contra la dictadura de Augusto Pinochet para reinstaurar la democracia en Chile. En diciembre de 2001, en medio de una profunda crisis financiera, política e institucional, los argentinos defenestraron al presidente Fernando de la Rúa, a cacerolazos. El mismo recurso utilizan hoy los venezolanos para terminar con el gobierno de Nicolás Maduro.

La destitución de la presidenta Dilma Rousseff también fue precedida por manifestaciones callejeras. El 9 de marzo de 2015, en un mensaje en cadena nacional, pidió “comprensión y paciencia” por la subida de impuestos (como Peña lo hace ahora por el gasolinazo). En respuesta, “miles de brasileños en doce de las principales ciudades del país agarraron sus cacerolas para protestar ‘en vivo’ contra las palabras de la mandataria del Partido de los Trabajadores” (La Nación). La corrupción gubernamental reavivó la ira social. El Congreso sometió a juicio político a Rousseff, y el Senado la destituyó el 31 de agosto de 2016.
23 Enero 2017 03:30:00
‘El pantano mexicano’
Cuando Carlos Salinas decidió que el candidato del PRI a la Presidencia fuera Luis Donaldo Colosio, Manuel Camacho renunció a la jefatura del DF. Había sido traicionado. Salinas lo nombró entonces canciller, pero sólo duró unos meses en el cargo. El alzamiento del EZLN, el 1 de enero de 1994, sacudió el tablero y el presidente recurrió a su antiguo operador para coordinar el Diálogo y la Paz en Chiapas. En ese papel, Camacho entró de nuevo a la carrera sucesoria. Ya no era miembro del Gabinete.

Cuando Salinas quiso recomponer el escenario, era tarde. Ni “el no se hagan bolas”, para confirmar a Colosio como su ungido, contuvo la degradación política. El candidato fue asesinado el 23 de marzo en Tijuana. Camacho rompió con el salinato y al año siguiente renunció al PRI. En 2000, el Partido de Centro Democrático lo postuló para la Presidencia. Salinas pagó su perversidad: su nombre es sinónimo de nepotismo, corrupción e impunidad; uno de sus hermanos (Raúl) fue encarcelado y otro (Enrique) apareció muerto en el maletero de un coche.

Camacho falleció el 5 de junio de 2015. Era senador del PRD. En el primer aniversario de su muerte, Enrique Krauze le dedicó la columna “Maquiavelo en el vapor”: “Al hablar con él sentí muchas veces que se contenía para no estallar, que absorbía los problemas estoicamente, sin quejarse, pero desde su fuero interno sufría por los golpes del azar, por las traiciones de que se sentía objeto, por las decisiones equivocadas, por los sueños malogrados”. (Reforma 17.7.16.)

Veintitrés años después de la sucesión del 94, Peña Nieto –una caricatura frente a Salinas, Camacho y otros políticos de esa generación– resucita a Luis Videgaray, despedido previamente de Hacienda –no por incapaz, sino por la invitación a Donald Trump–, lo reinserta en el gabinete como secretario de Relaciones Exteriores y lo encarta de nuevo en la baraja presidencial. Sin embargo, el PRI está condenado a perder las elecciones por la incompetencia de Peña y la corrupción rampante. El partido encargado a Enrique Ochoa no tiene con qué ni con quién ganar.

Con la reincorporación de Videgaray, la segunda figura política en activo más odiada del país, después de su jefe, Peña vuelve a darle la razón a The Economist: “el presidente no entiende que no entiende”. En su edición del 22 de enero de 2015, el semanario británico analizó la reacción del tándem frente a un conflicto de interés y corrupción (la compra de la Casa Blanca y la finca de Malinalco) en la columna “Bello”, titulada “El pantano mexicano”:

“Tanto el señor Peña como el señor Videgaray insisten en que no han hecho nada ilegal. No han entendido el punto. En las democracias modernas, a las que México aspira a incorporarse, la clase de arreglos de mutuo beneficio que parecen haber establecido con el Grupo Higa, son considerados un comportamiento inaceptable”.

Sobre otro tema espinoso, los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, The Economist observa: “La investigación del caso parece haberse estancado. La principal medida del señor Peña contra la masacre es una propuesta de enmienda constitucional para abolir las policías municipales. Pero el Congreso no la aprueba, entre otras cosas porque algunos (cuerpos policiacos en municipios) están menos podridas que las fuerzas federales que tomarían su lugar. (…) los críticos creen que Peña (está) evadiendo la tarea más importante: castigar a los corruptos líderes políticos que están coludidos con el crimen organizado. Y el Gobierno mismo está en el escándalo”.
21 Enero 2017 03:00:00
País a la deriva
Si el colmo de la mala suerte es que alguien ponga un circo y le crezcan los enanos, al presidente Peña Nieto, a quien todo le ha salido mal, le sucedió lo contrario: él y su Gabinete encogieron casi al punto de desaparecer, de volverse invisibles. México navega sin piloto y sin tripulación. Cada quien hace su juego. La prioridad no consiste en resolver problemas, sino en ganar la carrera presidencial de 2018. Mientras tanto, la economía se desploma con el mismo vértigo con que la ira social crece por la corrupción, la carestía, los malos gobiernos, la violencia, los secuestros.

El enfado nacional se expresa en dos palabras: “Fuera Peña”; y en tres en el ámbito local: “Fuera los Moreira”. Vencer el miedo es el primer paso hacia la libertad. Peña es un presidente asediado y repudiado. Su estilo de gobernar –medroso, frívolo, desapegado, indiferente, contradictorio– le hizo perder el respeto de la mayoría de los mexicanos. Jamás un jefe de Estado había sido tan escarnecido. No sólo en las redes sociales. En la plaza pública, en las charlas familiares, en el transporte, en el cotilleo diario, Peña es objeto de burla.

Del efímero prestigio internacional de Peña por las reformas, sobrevendidas dentro y fuera del país, hoy no quedan ni cenizas. Del “momento mexicano” pasamos al peor de los mundos posibles: sin petróleo –otrora orgullo y símbolo de identidad nacional–, con un Pemex privatizado en áreas estratégicas, sobreendeudados y con grados de corrupción que provocan náusea entre los mexicanos y vergüenza en el extranjero. Y por si no bastara, con un presidente de Estados Unidos (Donald Trump) tozudo, dispuesto a recuperar la grandeza de su país a costa de otros.

El candidato que no pudo citar tres lecturas en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. El aspirante que prefirió esconderse en los baños de la Universidad Iberoamericana en lugar de confrontar a quienes lo increpaban. El presidente que pidió “superar” la desaparición de los 43 jóvenes de la Normal de Ayotzinapa y ocultar la verdad sin importar los costos, podría ser el primero en ser juzgado en una corte internacional por crímenes de lesa humanidad.

Peña fue dejado solo antes de tiempo. El primero en abandonarse fue él. Después lo hicieron los demás. ¿Sirve de algo mandar si nadie obedece o actúa en sentido contrario? En Gobernación despacha un pusilánime. Osorio Chong no afronta los problemas de una secretaría dotada de poderes extraordinarios (seguridad, política, inteligencia, prisiones…): los evade, traslada o agrava. El control sobre los gobernadores es nulo. “Los caciques locales pueden usar al Gobierno central y burlarse de él” (Jesús Silva-Herzog Márquez, Reforma, 2.1.17.)

El gerente del PRI es otro caso. Los gobernadores le tienen tomada la medida a Enrique Ochoa, y sin rubor le juegan el dedo en la boca. Su risible mención como precandidato presidencial, en una columna política, casi le provoca taquicardia. Ochoa es un párvulo comparado con Manlio Fabio Beltrones, otrora dirigente del PRI. Su primera prueba será el 4 de junio en Coahuila, Estado de México y Nayarit, donde se elegirán gobernadores. El pronóstico es de derrota, como también para las presidenciales de 2018. López Obrador se perfila como el futuro jefe de Los Pinos. Esta vez, ni Peña, ni Salinas ni el Grupo Atlacomulco podrán evitarlo.
20 Enero 2017 03:00:00
El voto de bolsillo
“La gente siempre vota por su bolsillo”, escribe Ronald Reagan, expresidente de Estados Unidos, en sus memorias Una Vida Americana. El avance económico de su primer mandato le permitió una victoria aplastante para un segundo periodo. En los ocho años de su gobierno, comprendidos entre 1981 y 1989, el PIB pasó de menos 0.3% a más del 4%, se crearon 20 millones de nuevos empleos y la inflación bajó de 13.5% a 4.1%. La gente premia o castiga al Gobierno según va la economía.

En nuestro país, el bolsillo de los mexicanos no le importa al presidente Peña Nieto, sino ganar elecciones. ¿Pero cómo? Con dinero de los contribuyentes, mediante deuda e impuestos aplicados a las gasolinas y el diésel. Haber dejado la economía en manos de Luis Videgaray, político soberbio e inescrupuloso, tiene a México al borde de la quiebra. Sostenerlo después del escándalo por la compra de una casa de 7.5 millones de pesos en Malinalco, Estado de México, al mismo contratista (Juan Manuel Hinojosa) que vendió la “casa blanca” a la pareja presidencial (The Wall Street Journal 11.12.14), fue un premio a la corrupción.

Peña ofreció un crecimiento anual del PIB del 6%, pero el mayor registrado hasta ahora ha sido de 2.5% en 2015 (INEGI). El año pasado cerró en 2.1% y para 2017 se prevé entre 1.5 y 1.7%, de acuerdo con especialistas. El gasolinazo y los aumentos al gas y a las tarifas eléctricas podrían elevar la inflación a 5%. El dólar se devaluó casi 60% en los dos últimos años, y la deuda bruta del sector público, con respecto al PIB, se disparó de 31.8% (2010) a casi 51.9% (2016) (FMI). Videgaray no fue despedido de Hacienda por su fracaso. La influencia del flamante secretario de Relaciones Exteriores sobre Peña es sospechosa.

Entre 2001 y 2005, Videgaray se desempeñó como director de Finanzas Públicas de la consultora Protego, cuyo propietario Pedro Aspe fue secretario de Hacienda de Carlos Salinas de Gortari. En ese sexenio se gestó la crisis financiera de 1995, conocida popularmente como “el error de diciembre”. Videgaray organizó la visita de Donald Trump a nuestro país, el 31 de agosto pasado, por lo cual se le considera traidor, junto con el Presidente. Peña recibió al entonces candidato republicano sólo para ser humillado frente a la prensa nacional y extranjera.

Antes de asumir hoy la Presidencia, Trump respondió la cortesía del tándem Videgaray-Peña: forzó a empresas estadunidenses a cancelar proyectos en nuestro país. Ford se resistió varios meses, pero el 3 de enero anunció la suspensión de una planta de mil 600 millones de dólares en San Luis Potosí. La empresa trasladará parte de esa inversión a sus instalaciones en Flat Rock, Michigan. México perdió 2 mil 800 nuevas fuentes de trabajo. General Motors y Fiat Chrysler –con fuerte presencia en Coahuila– también están en la mira del nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Mientras Trump avanzaba su agenda contra México y el país bullía por el gasolinazo, Peña jugaba golf en Mazatlán y José Antonio Meade provocaba a la población. Decir que los aumentos no afectan el bolsillo de los mexicanos es absurdo y lo descalifica como secretario de Hacienda. La economía se maneja desde Los Pinos, como en tiempos de Echeverría. El país vuelve a entrar en crisis. Ofuscado, el presidente y el PRI piensan que ganarán las elecciones de este año y de 2018. Tampoco han leído a Reagan.
18 Enero 2017 03:00:00
Tiempos perversos
La siembra de vientos causará siempre tempestades. Si enconar a la sociedad desde el poder resulta irresponsable y temerario, dirigir la animadversión contra una persona la expone a la violencia de oficiosos e incluso de enemigos del Gobierno (la delincuencia organizada, por ejemplo) ansiosos de generar conflictos y desestabilizar al Estado. Armando Fuentes Aguirre, Catón, no es el único periodista estigmatizado.

Otros críticos también han sido objeto de campañas en redes sociales y de represalias contra familiares suyos. Se les acusa de drogadictos, acosadores… Algunos fueron despedidos o dejaron de escribir. En el mismo PRI y en sectores del Gobierno existe disentimiento con respecto al proyecto sucesorio… y miedo de expresarlo.

En los últimos años a Coahuila se le asocia con escándalos de corrupción; con una deuda oscura y monumental de 60 mil millones de pesos, sumados los intereses; con empresas fantasma sin investigar; con Juan Manuel Muñoz Luévano, operador de los Zetas y socio de funcionarios, legisladores y empresarios, preso en España por lavado de dinero, delincuencia organizada y otros delitos, cuya extradición a Estados Unidos es inminente; y con asesinatos y desapariciones en masa en el gobierno de Humberto Moreira.

En el auge de la dictadura perfecta, Armando Fuentes sentenció: “Un voto por el PRI es un voto contra México”. Frente a una clase política vacía de ética y un escenario de alternancia en el estado, Catón escribió en su columna Opción Ética” (Reforma 16.12.16.): “Independientemente del resultado de la loable misión que se ha fijado (postularse como candidato independiente), la decisión de Javier Guerrero lo presenta como un hombre íntegro, un político honesto y un coahuilense y mexicano digno. Si por las actuales circunstancias ese camino se le cierra otros se le abrirán muy pronto, más acordes con sus ideas y principios. Ahí podrá cumplir su vocación de servicio”.

Políticos como el presidente Peña Nieto, el líder del PRI, Enrique Ochoa, secretarios de Estado y el gobernador Rubén Moreira, celebran al Catón humorista y al autor de columnas más leído de México, cuya compañía procuran para elevar sus devaluados bonos. Sin embargo, recelan del crítico, del observador riguroso del poder, del periodista y escritor comprometido con su país y sus valores. Prestos para halagar al príncipe, algunos medios se sumaron a la campaña cobarde y soez contra Catón, sin percatarse de que mañana el objeto de la inquina pueden ser ellos, en lugar de defender, si no a un colega, sí la libertad de expresión, como Fuentes lo ha hecho siempre.

El clima se ha envenenado sin medir las consecuencias de un embate desproporcionado, artero y peligroso contra uno de los periodistas más apreciados y respetados, no sólo de México, sino también allende nuestras fronteras. En cualquier caso es inaceptable. Quien llamó a Peña Nieto “presidentito” por rendirse ante Donald Trump; quien desde su atalaya moral distingue lo que el incienso oculta al poder omnímodo –los vientos de cambio, de alternancia, que soplan en Coahuila– ha sido declarado enemigo por los intolerantes y enfermos de poder.

Ante el ominoso silencio del Congreso, Jesús de León, coordinador de la fracción parlamentaria del PAN, presentó el 20 de diciembre una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila contra el gobernador Rubén Moreira, por el acoso a Catón y a otros colegas.
17 Enero 2017 03:00:00
‘Catón’ y la sucesión
Por criticar a Rubén Moreira y advertir de su propósito de instaurar en Coahuila un maximato, Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, fue incluido en la lista negra del Gobierno. El poder olvida que, por reconocer también sus aciertos, aun en contra de la opinión general, el periodista ha sido increpado por sus lectores. Él dice que son cuatro. Pero para tener una idea de cuál es realmente su público y su impacto basta un dato: más de 150 periódicos del país publican diariamente sus columnas De Política y Cosas Peores y Mirador. También es autor de Plaza de Armas y Manganitas. Entre sus lectores figuran presidentes, amas de casa, gobernadores y artistas.

En su columna capital (De Política…) titulada Opción Ética (Reforma 16.12.16.), Fuentes denuncia: “Con actitud despótica el gobernador ha implantado un ambiente opresivo en el cual quienes disienten de su proyecto –tengo el honor de contarme entre ellos– son objeto de insultos, de ilegal espionaje, de acoso en las redes sociales, de bajunos ataques en los medios que ha comprado”.

En reuniones con priistas y en privado, el gobernador Moreira suele advertir: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición”. El aforismo pertenece a san Ignacio de Loyola, a quien, por “respeto” al Estado laico, no se le da crédito. La sentencia, por cierto, es una de las preferidas de la dictadura castrista –implantada hace 58 años– para seguir enquistada en el poder.

La disidencia de “Catón”, con respecto al proyecto sucesorio del gobernador, no es nueva ni producto del azar, sino de la observación y el análisis, de una convicción democrática y de una genuina preocupación por el futuro de Coahuila, la cual comparten amplios sectores del estado. El clima de odio, el temor sembrado entre la sociedad y el acoso a periodistas (“tengo el honor de contarme entre ellos”, escribe “Catón”) y agentes políticos (Armando Guadiana, Guillermo Anaya, Luis Fernando Salazar, Isidro López, Javier Guerrero, Jericó Abramo, Hilda Flores y Noé Garza) son efecto pernicioso de una sucesión dirigida y tolerada –por acción u omisión– desde la Presidencia de la República y el PRI nacional.

Sobre una de las fracturas hasta ahora más visibles en el partido gobernante, Fuentes escribe, en su texto del 16 de diciembre: “La renuncia de Javier Guerrero al PRI es un valeroso acto de dignidad y coherencia personal que será reconocido y apreciado por la gente de bien. El diputado de Coahuila no sale de aquel PRI en el que durante muchos años militó al lado de priistas como Luis Donaldo Colosio, que procuraban hacer de la tarea política un factor de beneficio para México y los mexicanos.

“(Javier) deja de pertenecer al PRI que ha tendido un manto de protección, fincado en la impunidad y las complicidades, sobre el régimen que los coahuilenses llaman ‘moreirato’, el cual pretende perpetuarse mediante la imposición por parte del gobernador, Rubén Moreira, de un sucesor que le sea incondicional. El haberle dejado manos libres para el logro de su fin hace de la dirigencia nacional del PRI cómplice de ese régimen que valiéndose de procedimientos indebidos impulsa al alcalde de Torreón, Miguel Riquelme, quien obtendrá la candidatura priista sólo por su total entrega a Moreira. Éste busca instaurar un maximato que le permita tener en el estado una fuente de poder y de recursos económicos para ulteriores planes propios y de personas allegadas a él”.

“Catón” sabe de lo que habla. Tiene el pulso del país. Y a la hora de tomar partido en el espinoso tema de la sucesión, lo hizo por Coahuila. Tan pronto dio ese paso, el aparato le aplicó el lema sobre la disidencia y la traición del patrono de los ejércitos espirituales.
16 Enero 2017 03:10:00
Lecciones en saco roto
La sucesión en Coahuila tomó la deriva del encono. En el peor momento del país, un presidente débil y su mozo en el PRI tratarán de retener a toda costa Coahuila, México y Nayarit. Las elecciones del 4 de junio serán la antesala de las presidenciales de 2018. Las encuestas anticipan la tercera alternancia en Los Pinos, con Andrés Manuel López Obrador (Morena) o Margarita Zavala (PAN). El PRI, cuyo aspirante más visible es el secretario de Gobernación, Miguel Osorio, responsable de las crisis de inseguridad y de derechos humanos, caerá al tercer lugar, según las proyecciones, como ocurrió en 2006. Ninguno de los independientes adquiere todavía relieve en la intención de voto.

El año pasado resultó catastrófico para el PRI y el gobierno de Peña Nieto. En Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz, la ciudadanía castigó la rapacidad, soberbia y mentiras de sus autoridades. El PAN captó el voto de castigo, clave para la primera alternancia en los cuatro últimos estados. Acción Nacional conservó Puebla. El PRI recuperó Oaxaca y Sinaloa y retuvo Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas.

Para evitar nuevos tropiezos, el PRI-Gobierno ha echado mano de todos los recursos a su alcance (presupuestarios, políticos, cibernéticos, territoriales…) y entregado la operación electoral a los gobernadores, aunque ello signifique continuismo y sea causa de fracturas. En Coahuila, Javier Guerrero renunció a 34 años de militancia y participará como candidato independiente. Onésimo Flores, exlíder de las juventudes priistas y exconsejero nacional, también abandonó el partido. La situación patentiza la debilidad de Peña, la ignorancia de Enrique Ochoa y su dependencia de los mandatarios locales.

Manlio Fabio Beltrones, exlíder del PRI, trató de suprimir los cacicazgos y regresar el control de las decisiones políticas al Comité Ejecutivo Nacional. No pudo, debido a la intromisión de algunos miembros del gabinete con aspiraciones presidenciales. En otros casos, los gobernadores boicotearon a su propio partido y propiciaron la derrota de los candidatos de unidad. Incluso quienes lograron imponer a sus delfines –como Jorge Herrera lo hizo con Esteban Villegas– perdieron las elecciones por subestimar el enojo ciudadano contra los gobiernos corruptos, ineficientes y opacos. En Durango, la primera alternancia la preside el expriista José Rosas Aispuro, postulado por el PAN y el PRD.

En Quintana Roo, la crisis provocada por el Gobernador también devino en derrota. Para imponer a José Luis Toledo, su delfín desde el principio del sexenio, Roberto Borge bloqueó a Carlos Joaquín. Sin embargo, el PRI se decantó por Mauricio Góngora, alcalde de Solidaridad. Joaquín renunció al Partido Revolucionario y fue nominado por el PAN y el PRD. Hoy es gobernador. Borge enfrenta cargos por delitos de corrupción. En “castigo”, el PRI le suspendió sus derechos de militante. Impunidad, como en el caso de Humberto Moreira y otros de la lista de Forbes.

El 14 de diciembre, el Consejo Político Nacional del PRI anunció que los candidatos a los gobiernos de Coahuila, México y Nayarit se nombrarían por consulta abierta. El método favorece a los delfines de los gobernadores, quienes controlan el presupuesto, las estructuras del partido y el aparato burocrático. En periódicos de circulación nacional la noticia no fue esa, sino la renuncia del diputado Javier Guerrero al PRI y su decisión de participar como independiente en las elecciones del 4 de junio. ¿Entenderán Peña y Ochoa que “Quod natura non dat, Salamantica non præstat”?
14 Enero 2017 04:00:00
Iglesia revulsiva
Los jerarcas y sacerdotes de la Iglesia gratos al poder (político, económico y criminal, entre los cuales a veces no existen fronteras) son quienes no lo cuestionan, asisten a sus fiestas y callan frente a la injusticia y sus abusos. El Obispo de Saltillo, Raúl Vera, se encuentra en las antípodas de ese juego insano y perverso, cuyo plan es atemorizar y apagar la esperanza de una sociedad desamparada y traicionada por quienes, en teoría, deberían defenderla. Si las iglesias pierden fieles se debe, en entre otras cosas, a la incongruencia de quienes por un lado predican la palabra de Dios, y por el otro aplauden al César.

En su gira del año pasado a nuestro país, en medio de una crisis menos grave que la actual (las cosas siempre pueden empeorar, aunque lo malo no se cuente o se cuente a medias, parece ser el lema de la Presidencia de Peña Nieto), el papa Francisco dio la pauta a 165 los obispos del país sobre cómo deben armarse para luchar contra dos de los peores jinetes del apocalipsis mexicano: la violencia y la corrupción:

“Sólo comenzando por las familias; acercándonos y abrazando la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando a las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, las comunidades políticas, las estructuras de seguridad; sólo así se podrá liberar totalmente de las aguas en las cuales lamentablemente se ahogan tantas vidas. Sea la vida de quien muere como víctima, sea la de quien delante de Dios tendrá siempre las manos manchadas de sangre, aunque tenga los bolsillos llenos de dinero sórdido y la conciencia anestesiada”.

El obispo Vera incomoda al poder porque lo desenmascara y denuncia sus excesos y tropelías. Porque está del lado de los pobres, en la línea del papa Francisco, cuya visita a México fue revulsiva. Como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio puso también de cabeza al ambicioso e inescrupuloso matrimonio Kirchner. El obispo Vera, quien ha enterado al papa de la situación en Coahuila ha sido intimidado por el poder, pero mantiene firme su verdad y su apostolado. Por eso se le respeta y aprecia dentro y fuera del país. El dominico es un agente de cambio. Varias veces ha sido propuesto para Nobel de la Paz, por su defensa de las comunidades vulnerables.

En su mensaje navideño, Vera se refirió a la situación del país y del estado:

“Cuántas familias desoladas por la violencia, la persecución, la intimidación, los desaparecidos, los asaltos, las drogas y el alcohol, los bajos salarios, lo caro de la canasta básica, los altos precios del transporte y las carreteras, la falta de medicamentos y médicos, el poco acceso a la educación y la cultura, la irresponsabilidad, el egoísmo y la falta de amor y solidaridad. ¡Cuánta falta de justicia, y por ende, cuánta falta de paz!”.

Vera ha sido también uno de los críticos de la corrupción y la deuda de Coahuila, que entre capital e intereses rebasa los 60 mil millones de pesos. “No, hermanos, las inmoralidades llevan sus resultados. Nosotros no podemos permanecer callados, inmóviles. Creer que todo se fue en puentes y no sé qué, para que me entiendan. Él (Jesucristo) vino a enseñarnos la verdad, y la verdad nos hace libres”, dijo en la misa de Noche Buena en el templo de San Pablo Apóstol. La concurrencia respondió, puesta en pie, con una salva de aplausos.
13 Enero 2017 03:00:00
Crimen nefando
El secuestro y asesinato del sacerdote diocesano Joaquín Hernández Sifuentes, de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de La Aurora (Saltillo), coloca de nuevo al estado en las páginas de la prensa nacional y extranjera. Se trata de un hecho execrable, como otros por los cuales Coahuila es objeto de atención internacional. El Vaticano reaccionará, como antes lo hicieron el obispo Raúl Vera y el Episcopado Mexicano. Es necesario dimensionar el impacto de este crimen, al cual el bisemanario Espacio 4 dedica el editorial de su nuevo número:

“Mientras las autoridades locales se jactan de haber regresado la paz al estado, la realidad señala lo contrario. El hallazgo del cuerpo sin vida del sacerdote Joaquín Hernández, el pasado 12 de enero, refleja el grado de descomposición social que se vive en Coahuila. La noticia vuelve a poner los reflectores nacionales e internacionales sobre la entidad, no sólo por la gravedad del caso, sino por el manejo y las fallas de la investigación.

“Durante los ocho días que estuvo desaparecido el presbítero de 43 años (en la sección Iglesia de este número todavía se le presentaba en esa circunstancia), la Diócesis de Saltillo denunció la intimidación de los testigos que aportaban datos para su localización. Incluso al trascender la noticia del supuesto hallazgo del cadáver de Hernández, la Diócesis lo seguía dando como desaparecido, lo que expresa la desconfianza en torno a las instituciones de justicia.

“Si bien las causas del secuestro y asesinato no están esclarecidas, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), al referirse al caso, advirtió: ‘el crimen y la violencia destruyen lo más sagrado que tenemos: la vida’. En este sentido, el pasado 7 de enero, el periódico italiano Avvenire informó sobre la desaparición de Hernández en una nota titulada ‘México. Desaparecido otro sacerdote que lucha contra los traficantes de droga’.

El periódico europeo destaca la labor del párroco de La Aurora con los jóvenes, a quienes ayudaba “a romper con la violencia y las drogas”. Al menos 31 sacerdotes han sido asesinados en México, desde 2006. Tres de ellos, apenas el año pasado (dos en Veracruz y otro en Michoacán).

“En Coahuila, el número de personas cuyo paradero se ignora varía según la fuente. Las autoridades reconocen poco más de 200 desparecidos en los últimos años, pero las organizaciones de familiares de víctimas registran más de mil. De hecho, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fuundec) y el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, no sólo han ocupado el vacío generado por las autoridades en la materia, sino que han logrado llamar la atención sobre un fenómeno que el Gobierno minimiza, pero que lacera a los coahuilenses.

“El día que se dio a conocer la de-saparición de Hernández, el 7 de enero, se cumplieron siete años del asesinato del reportero de Zócalo Saltillo, Valentín Valdés Espinoza, otro caso relacionado con el crimen organizado que las autoridades no han podido resolver. Hoy fue el turno de otro luchador social. ¿Y mañana?

Coahuila está muy lejos de estar en paz, como las autoridades presumen. El estado está fracturado por las miles de personas que le faltan, por la impunidad y la corrupción de políticos y gobernantes. Tal parece que el hartazgo, por el clima político y social predominante, se expresará en las urnas el próximo 4 de junio. Ese puede ser el primer paso para salir de este círculo perverso”.
11 Enero 2017 03:00:00
Hilda: el factor sorpresa
Primero se dijo –en columnas políticas– que su informe legislativo en Torreón, el 26 de octubre pasado, era una rendición: alzarle el brazo a Miguel Riquelme, delfín del gobernador Rubén Moreira, en el auditorio Braulio Fernández Aguirre, nombre del último mandatario estatal surgido de La Laguna. Sin embargo, ocurrió lo contrario: “Sí, deseo gobernar Coahuila”, dijo la senadora Hilda Flores frente a la mayoría de los aspirantes, incluido el propio Riquelme. No sólo no hubo claudicación, la saltillense se deslindó del proyecto continuista:

“El PRI sigue siendo la mejor opción (…), pero los militantes coahuilenses debemos entrar en un proceso de reflexión al interior de nuestro partido, en el cual se encuentra la posibilidad de construir la alternancia democrática que nuestro estado demanda. (…) La simulación socava las instituciones, genera frustración social y contamina la política. Nada se puede construir sin la confianza ciudadana. Lo que se erige sin ella, tarde o temprano se derrumba”.

Antes había advertido:

“Los priistas tenemos que ser muy sensibles al malestar ciudadano. Hoy este reclamo está claramente dirigido a acabar con la corrupción y la impunidad que tienen indignada a nuestra gente. Coincido plenamente con el mensaje que impulsa nuestro dirigente nacional, Enrique Ochoa: el partido tiene que entrar en un proceso de renovación y combatir frontalmente la corrupción en todas sus formas”. (En el ambiente todavía flotaba el caso de las empresas fantasma, que provocó la renuncia de la secretaria de Infraestructura, María Esther Monsiváis.)

Para no legitimar una candidatura contraria a tales principios y demandas, la senadora subordinó su participación: “Si tales condiciones existen, ahí estaré: con humildad y con la frente en alto”.

¿Por qué eligió Flores Torreón como sede de su informe? Para tender puentes con La Laguna, región que por sí sola no decide una elección, pero puede hacer ganar o perder a un candidato. Sobre todo en un contexto de división en el PRI como el actual. También fue una manera de honrar a su excompañero Braulio Manuel Fernández Aguirre, fallecido el 12 de febrero pasado. Ninguno tuvo la simpatía del Gobierno. Incluso fueron presionados para abandonar sus escaños, por poner en riesgo el proyecto continuista. Lo mismo le sucedió a Jesús María Ramón cuando era senador.

Después de solicitar licencia el 4 de enero, en columnas políticas volvió a insinuarse un acuerdo suyo con Miguel Riquelme para legitimar su candidatura. ¿Qué se ofrece en estos casos? ¿Una diputación federal, para hacerla perder? ¿El liderazgo de un Congreso devaluado? ¿La Alcaldía de Saltillo sin la seguridad de ganar? ¿Qué compensaría el sacrificio de una carrera política, que para muchos significaría traición? En su cuenta de Facebook, Flores fue muy clara sobre su separación del Senado. “(Fue) para cumplir la ley electoral y estar en posibilidades de poder contender a la Gubernatura de mi estado, si las condiciones y los términos de la convocatoria de mi partido así lo permiten”.

Sin embargo, las condiciones no lo permitieron. La convocatoria fue un traje a la medida de Riquelme. ¿Y el piso parejo? ¿Qué podría modificar la crónica de una candidatura largamente anunciada, mas no aceptada? Una rectificación de Los Pinos o del PRI nacional, a estas alturas, es improbable. Pero si la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales inhabilitara a Riquelme por el presunto desvío recursos de la Sedeso en su favor, Hilda Flores sería la solución del PRI.
10 Enero 2017 03:00:00
Coahuila: sucesión inédita
El clima político jamás se había emponzoñado tanto como ahora, en el contexto de una sucesión. La renuncia de Javier Guerrero al PRI y su postulación como candidato independiente, apela a sanear la política y a restaurarla como instrumento de servicio, y no de enriquecimiento e impunidad. El requisito consiste en terminar con el monopolio del poder ejercido por la familia Moreira en los 12 últimos años y cancelar su pretensión de perpetuarse en él indefinidamente.

La mayoría de los aspirantes del PRI al Gobierno denunció desde un principio iniquidad en la competencia para nombrar candidato –Jericó Abramo, Hilda Flores y Enrique Martínez hijo–, pero Guerrero fue el único en dar el paso al frente. Con su licencia al Senado, Flores actúa en otro sentido, pero en la misma dirección. Rebelarse contra la imposición comporta riesgos. Guerrero era el priista con más trayectoria: alcalde de San Pedro, diputado federal en cuatro ocasiones, secretario de Finanzas del Gobierno que dejó deuda casi en ceros y subsecretario de Desarrollo Social. También formó parte de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) formada tras el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas.

Esta vez no se trata de una sucesión ordinaria, pues la lucha por el poder se libra a diario, y la electoral cada tres o seis años. El choque ahora es de dos corrientes impetuosas e irreconciliables: la que trata a toda costa de retener el poder, casi por la fuerza; y la que pugna no sólo por la primera alternancia (el PRI gobierna Coahuila desde 1929, hace 88 años), sino también por abrir los expedientes de la deuda, para investigarla y castigar a los responsables de la ruina del estado.

Entre 2012 y 2016, 23 mil millones de pesos del presupuesto estatal –dinero de los coahuilenses– se destinaron a pagar intereses de una deuda cuyo principal monto se mantiene en 36 mil millones, según el último informe del secretario de Finanzas, Ismael Ramos. ¿Cuánta infraestructura y servicios dejaron de prestarse con tal cantidad de recursos a una población de más de 2.7 millones de habitantes? ¿Qué obras, en el gobierno de Humberto Moreira (HM), justifican el endeudamiento por casi 60 mil millones de pesos con una banca usurera?

¿Qué llevó a Coahuila a la circunstancia actual? Dos momentos pueden explicarlo:

1. La aspiración presidencial del gobernador Enrique Martínez (EM) lo distrajo del proceso local de 2005 y HM –uno de sus consentidos– aprovechó la ocasión para hacerse con el poder. El entonces alcalde de Saltillo se promovió por todo el estado con recursos públicos, a ciencia y paciencia de EM, mientras los demás pretendientes (Alejandro Gutiérrez, Javier Guerrero y Raúl Sifuentes) tenían prohibido realizar cualquier actividad proselitista. ¿De dónde obtuvo HM dinero para su campaña?; y

2. La sucesión fraternal. Para los Moreira (Rubén, Humberto, Carlos y Álvaro) no existen límites. La sucesión entre hermanos de 2011, con la oposición de líderes históricos del PRI como Manlio Fabio Beltrones y Beatriz Paredes, pero consentida por Enrique Peña Nieto –¿a cambio recursos de la deuda para su campaña?–, rompió todas las reglas. Todavía hoy es el único precedente, nefasto, en el país. Sin embargo, alterar el orden establecido ha tenido grandes costos. No sólo para Coahuila, sino también para la familia Moreira. Muchas facturas aún no se saldan.
09 Enero 2017 03:00:00
El canto del cisne
El estado emocional de Humberto Moreira es peor del que se suponía. Según él, la deuda por más de 36 mil millones de pesos –acumulada en su gobierno– es inexistente, declaró al periódico Zócalo, en Piedras Negras, donde asistió a una posada con trabajadores de una empresa de su suegro. Si a Santa Anna, al final de sus años, le arrimaban gente pagada para solicitar audiencia y tratarlo como si aún fuera presidente, a Moreira le organizan fiestas con públicos cautivos para que le aplaudan, lo halaguen y le hagan sentir como seguramente él se ve frente al espejo: respetado, querido, indispensable.

Encantador de serpientes, tendedor de cortinas de humo, demagogo vociferante y pendenciero, mitómano incurable, Moreira trata de distraer la atención de lo esencial para ocuparse de sí mismo. El tema de fondo debe ser el destino del dinero esfumado en el sexenio pasado, no el futuro del exgobernador y exlíder del PRI, séptimo en la lista de “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013” de Forbes. “Como gobernador de Coahuila”, dice la revista, “la deuda del estado aumentó en más de un centenar de veces, pasando de 200 a 35 mil millones de pesos, la peor crisis en la historia de aquel estado”.

Para demostrar, según sus fantasías, que la deuda es una tomadura de pelo, una campaña de enemigos embozados, periodistas embusteros y legiones de ingratos, pide a los coahuilenses presentar el “ticket” de los pagos efectuados a una banca igualmente voraz. Lo suyo no es ignorancia, es sarcasmo. Pero cuidado, la impunidad, algunas veces, también tiene fecha de caducidad, como le sucedió a otros intocables: Mario Villanueva, Andrés Granier, Guillermo Padrés, Tomás Yarrington y Javier Duarte, presos o prófugos por corruptos, lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico.

En cinco años, Coahuila ha pagado 23 mil millones de pesos de intereses de una deuda espuria, corrompida, interminable. ¿Quiere ver Moreira los documentos respectivos? Que los pida a la Secretaría de Finanzas. ¿Desea constatar los efectos de la hipoteca? Puede visitar las comunidades rurales, los cinturones de miseria, los hospitales sin camas, las farmacias sin medicamentos y los cruceros donde ya no sólo son ancianos y discapacitados quienes imploran ayuda, sino también jóvenes carentes de empleo y oportunidades, condenados a la marginalidad, a menos de que algunos de ellos se conviertan en políticos.

La “megainversión” con la deuda, de la cual se jacta Moreira para inflamar su ego exacerbado, no tuvo como destino Coahuila, sino Texas y paraísos fiscales donde a varios de sus más cercanos –Javier Villarreal, Jorge Torres López, Rolando González Treviño y Guillermo Flores Cordero– les incautaron decenas de millones de dólares en cuentas, negocios y propiedades, adquiridos con recursos del erario, según han confesado. La droga decomisada a uno de los hijos de Raúl González Treviño, representante del “gobierno de la gente” en San Antonio, ¿fue también sembrada, como la deuda? Y las investigaciones en Estados Unidos por sus presuntas relaciones con Juan Manuel Muñoz Luévano, operador financiero de los Zetas, preso en Madrid por lavado de dinero y delincuencia organizada, ¿es otro cuento chino?

Amenazar al PRI es un mensaje a Peña Nieto: “Sé demasiado, y si no me defienden, hablo”. Así de frágil y pequeño es el Presidente. También lo es Enrique Ochoa, el burócrata a cargo del PRI.
07 Enero 2017 04:00:00
Retórica hipócrita
La violencia contra las mujeres, en cualquiera de sus formas, es en México el pan de cada día. El temor y la desconfianza en un sistema penal viciado inhibe la denuncia y agrava el fenómeno. El poder –económico, político y como sinónimo de fuerza– subyuga a la mujer. La retórica y los entes burocráticos de protección sirven tanto como una cubeta desfondada para apagar incendios. Así lo plantea Édgar London en la nueva edición del bisemanario Espacio 4:

“La esencia de la ola de feminicidios que hoy asedia a México y se multiplica por doquier, es esa: a las mujeres las matan porque se permite hacerlo –y vale decirlo, sucede cada vez de manera más abierta. No se trata, únicamente, de enarbolar pusilánimes leyes o penas penitenciarias que, si acaso llegan a aplicarse, debieron representar para las víctimas el final de un tortuoso camino, plagado de burocracia, desinterés y contubernio machista porque, a fin de cuentas, ‘es una vieja menos’ y que, en múltiples ocasiones, el castigo no cubre el sentido de justicia que busca la víctima de una golpiza, una agresión sexual, trabajo en condiciones de esclavitud o, en el peor de los casos, que los padres exigen porque su hija ya está muerta.

“La raíz de esta permisividad es mucho más profunda. Referencia las bases de una sociedad machista, donde, desde tiempos inmemoriales, las féminas son sinónimo de posesión. Las niñas pertenecen a su padre, las jóvenes a su novio, las mujeres a sus esposos. Nótese, incluso, la diferencia entre los términos marido y mujer. El primero delimita un estatus marital, el segundo no distingue nunca la condición de cónyuge del género que representa. Decir ‘mi mujer’ incluye tanto a la consorte como al ser humano. Por eso es preferible utilizar ‘esposa’, que se ubica a la par de su homólogo ‘esposo’. (…)

“La cultura tampoco ayuda mucho por estos días. Temas de canciones populares incitan a la violencia de género de distintas maneras, las mujeres ya han rebasado su consabida imagen de objeto sexual para convertirse en verdaderos fetiches sin cerebro ni ropa. Estereotipos que, en la práctica, las ubican en desventaja cuando enfrentan un proceso judicial desde el rol de agraviadas, pues las autoridades suelen trasladar la responsabilidad del delito a la víctima y no al victimario, bajo el argumento atenuante de la forma en que se viste, la hora en que camina por las calles o la clase de hombres con los que se relacionaba.

“Desde el momento en que se toma a la mujer como pertenencia, los vínculos con ellas tienden más a ser los que mantenemos con un objeto cualquiera. Especialmente si dicha pertenencia se ve acrecentada por una subordinación económica –además de la social antes expuesta. A pesar de la lucha por la equidad de género, las desigualdades entre hombres y mujeres siguen marcando la agenda, sobre todo en obtención de empleos. Acorde al resumen ejecutivo ‘Las mujeres en el trabajo’, publicado por la Organización Internacional del Trabajo, en 2016, ‘a escala mundial, la probabilidad de que las mujeres participen en el mercado laboral sigue siendo casi 27 puntos porcentuales menor que la de los hombres. (…)

“Por si esto no resultara suficiente, un estudio del Colegio Jurista reveló que en México 1.4 millones de mujeres padecen acoso sexual en el trabajo, y lo peor es que rara vez se denuncia. Estas condicionantes, por tanto, crean el ambiente propicio para elaborar una cadeneta con consecuencias nefastas. El hombre sale a trabajar. El hombre gana dinero. Si el hombre paga, entonces manda. El problema es que, a veces, paga y pega. Y muchísimas ocasiones, cuando pega, mata”.
06 Enero 2017 03:00:00
Cambio de escenarios
La renuncia de Javier Guerrero al PRI y su registro como candidato independiente al Gobierno de Coahuila abrió una interrogante: ¿Quién será el beneficiario y quién el afectado? La decisión del legislador federal con licencia acrecentó su figura y lo proyecta como una opción de cambio real, sobre todo en las nuevas circunstancias. De entre los priistas, aspirantes o no a la Gubernatura, fue el más crítico del moreirato. En 2005 compitió contra Humberto Moreira por la candidatura, y aunque colaboró un año en el gobierno de Rubén, jamás perteneció al círculo del poder.

Después de bajar su perfil en los medios de comunicación y en presentaciones públicas, el diputado Jericó Abramo y la senadora Hilda Flores, también contrarios a la línea para imponer a Miguel Riquelme como candidato al Gobierno, reaccionaron ante la renuncia de Guerrero. El tono fue de respeto y de reproche hacia su partido. “El PRI pierde un gran cuadro. (…) siempre ha tenido una carrera intachable, con gran responsabilidad pública, administrativa y política (…) le deseo siempre el mejor de los parabienes. Me hubiera gustado que se le hubiera insistido más para que no se fuera”, declaró el exalcalde de Saltillo.

Flores publicó en su cuenta de Facebook: “Lamentable para nuestro partido la renuncia de Javier Guerrero García, cuadro priista valioso y honesto. Muy respetable tu decisión, querido amigo”.

En entrevista con Joaquín López Dóriga para Radio Fórmula, seis días después de la dimisión de Guerrero, el presidente del PRI, Enrique Ochoa, derramó lágrimas de cocodrilo: “Siempre que un destacado militante deja las filas del partido es un espacio para la reflexión interna. Ciertamente, el diputado Javier Guerrero, que había sido diputado plurinominal en varias ocasiones por el PRI, (…) ha dejado el partido y, en consecuencia, ha anunciado que participará de manera independiente”.

La imposición de Ochoa como líder del PRI, por el presidente Peña, fue impugnada dentro y fuera de su partido. Cuando pretendió ser consejero del IFE (hoy Instituto Nacional Electoral), negó ser militante. Por eso ignora la carrera del “destacado (ex)militante” o la falseó para intentar demeritarla. De las cuatro veces que Guerrero ha sido diputado federal, sólo una, la actual, es por el principio de representación proporcional (plurinominal).

Ochoa recibió información de los aspirantes al Gobierno sobre la impostura para nombrar candidato a través de una consulta abierta, pero no hizo nada para descargar los dados. Como si las condiciones del país fueran propicias para su partido y la imagen del presidente Peña atrajera a los votantes, el burócrata encargado del PRI asegura que este año ganará las elecciones para gobernador en Coahuila, Estado de México y Nayarit. El mismo pronóstico hizo su predecesor Manlio Fabio Beltrones en 2016 y el PRI perdió siete gubernaturas.

Guerrero modificó el escenario electoral de Coahuila. El ambiente nacional y local, así como la creciente presión sobre el PRI, ejercida desde distintos frentes y por múltiples razones, al final podría favorecer a Hilda Flores. Su licencia al Senado sorprendió a montescos y capuletos. El movimiento tiene más fondo del que aparenta. Flores no polariza. Esa fue una de las razones por las cuales el PRI postuló a Quirino Ordaz en Sinaloa. La decisión de Jericó Abramo, de no participar en el proceso para nombrar candidato, encierra otro mensaje. Todas la baterías apuntan al moreirato.
04 Enero 2017 03:00:00
Coahuila preocupa
En las altas esferas políticas del país (Presidencia, Gobernación, PGR, PRI) hay desasosiego por lo que sucede en Coahuila (empresas fantasma, denuncias por el uso de recursos públicos para apuntalar la candidatura del candidato oficial a la Gubernatura, Miguel Riquelme, acoso desde el poder al periodista Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, el presunto pleito entre los hermanos Humberto y Rubén Moreira, división y renuncias en el PRI), así como por sus consecuencias el 4 de junio. Incluso podría haberlas antes de las elecciones, según el curso de las investigaciones de la SEIDO sobre una red de lavado de dinero y tráfico de influencias, las cuales involucran a figuras relevantes.

La defenestración de María Esther Monsiváis y Rodrigo Fuentes, como secretarios de Infraestructura y Desarrollo Social, fue la respuesta de Rubén Moreira para bajar la presión y proteger a su delfín. Las próximas horas serán decisivas, pues se sabrá si el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso local, José María Fraustro, es el plan B o si desempeñará un papel secundario en el juego sucesorio. Aun cuando las destituciones de Monsiváis y Fuentes fueran sólo nominales, su margen de operación electoral se estrechará sustancialmente. Máxime si de las averiguaciones se desprenden acciones penales.

Fuentes incurrió en un delito, el supuesto uso recursos públicos y de estructuras de la Sedesol a favor de Riquelme. Sin embargo, resulta más grave aún que el consejero del Instituto Electoral de Coahuila (IEC), Alejandro González Estrada (sospechosa herencia del IEPEC de Leopoldo Lara Escalante), esté al servicio del PRI, según se infiere del intercambio de mensajes vía Telegram con el presidente de la Fundación Colosio, David Aguillón. Si se contrasta el contenido de la grabación de Fuentes con las promotoras sociales y los textos de González a Aguillón, la autoridad electoral fue más oficiosa.

La sola duda sobre la imparcialidad de González es motivo suficiente para destituirlo e investigarlo, como a cualquier consejero comprometido con algún partido. El caso debe denunciarse ante el Instituto Nacional Electoral (INE), responsable de la constitución del consejo general del IEC. En teoría, la Constitución y la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales se reformaron, entre otras razones, para que los institutos locales dejaran de ser controlados por los gobernadores. Si la reforma de 2014 fue un acto más de gatopardismo, las elecciones de Coahuila, además de competidas, serán también altamente conflictivas. Como si el estado y el país no tuvieran ya suficientes problemas.

La presidenta del IEC, Gabriela María de León, es profana en materia electoral. Antes de ser seleccionada por el INE, ocupó una jefatura en el Instituto Coahuilense de Información Pública de Coahuila (ICAI). En cambio, González Estrada se integró al Instituto Electoral y de Participación de Coahuila en 2002, bajo la presidencia de Homero Ramos Gloria, quien renunció al cargo para ocupar la Secretaría de Gobierno, invitado por Humberto Moreira. Ramos es actualmente procurador general del Estado.

González recorrió casi toda la estructura del IEPEC, antecedente del IEC, hasta que en 2009 –también durante el Gobierno de Humberto Moreira– fue nombrado consejero. Significa que el nuevo órgano electoral puede estar en manos de Lutero. En tal caso, el INE debe atraer la elección de Coahuila, como el año pasado lo hizo en Durango.
03 Enero 2017 03:00:00
Gobierno embustero
La versión de que el gobierno de Peña Nieto aplicó el mayor aumento a las gasolinas y el diésel en enero para que el público rumiara el coraje y asimilara el golpe en tres o cuatro meses, de suerte que en las elecciones del 4 de junio en Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz ya fuera cosa juzgada, es totalmente verosímil. La escasez previa al “gasolinazo” también pudo haber sido provocada por los estrategas de Los Pinos bajo el argumento de que “el producto más caro es aquel que no se consigue”. Una vez más, Peña y sus adláteres se equivocaron en redondo.

Si el Presidente apareció el 4 de enero de 2014 en cadena nacional para anunciar a bombo y platillo el fin a los gasolinazos, “gracias a la reforma hacendaria”, la cual ha servido a los políticos y no a los mexicanos, estaba obligado a dar la cara para aceptar que mintió o simplemente que su gobierno es incapaz de proyectar a corto plazo. Las vacaciones de Peña, en medio de la tormenta, no son el problema, incluso quizá pudieron ahorrarle al país nuevas decisiones equivocadas. Lo grave es la baja estima en que el clan de Atlacomulco tiene a los mexicanos y el menosprecio que siente por su capacidad de indignación. Los idiotas creen que todos son de su condición.

En su columna de ayer en Reforma (Ira), Roberto Zamarripa cita a Ryszard Kapuscinski en El Emperador (Anagrama): “¡Cuán asombrosa fue la causa que provocó la súbita conmoción que sacudió la calle! Bastó que el Ministro de Comercio subiera el precio de la gasolina. En respuesta, los taxistas inician inmediatamente una huelga. Al día siguiente, los profesores se suman a ella. Al mismo tiempo salen a la calle alumnos de bachillerato, que asaltan e incendian los autobuses urbanos”. (En México, el gasolinazo se debe a Luis Videgaray, el alter ego de Peña, graduado con honores en la escuela de Carlos Salinas y Pedro Aspe).

El monarca etíope Haile Selassie I, cuyo nombre verdadero era Tafari Makonnen, anuló el aumento, pero la indignación popular ya había prendido y era imposible sofocarla (¿pasará lo mismo en México?). El dictador fue derrocado el 12 de septiembre de 1974. Un año después murió asesinado. Kapuscinski describe en su libro las extravagancias, excesos, corrupción entre los altos funcionarios y festines del gobierno de Selassie, mientras el pueblo literalmente moría de hambre. El “Rey de Reyes” quiso congraciarse con los jóvenes. Trató de aplacarlos con viajes al extranjero, pero sólo consiguió abrirles los ojos. Ellos precipitaron su caída. El motor de la Primavera Árabe también fueron los jóvenes.

Si la idea de anunciar el megagasolinazo en vacaciones era que la sociedad lo pasara por alto, como ha sucedido con otras mentiras y agravios del Gobierno, el efecto fue el contrario: la gente salió a las calles e inundó las redes sociales de improperios contra Peña y su Gabinete económico. También reactivó la exigencia de legiones para que renuncie el Presidente. Saltillo y Torreón se unieron a las manifestaciones. El dato es relevante de cara a las elecciones de gobernador, por la participación de mujeres y jóvenes en las protestas. El propósito de asestar el golpe en enero para evitar en junio el voto de castigo, también quedó anulado. La sociedad ya no cree en embustes y hace mucho dejó de comulgar con ruedas de molino.
02 Enero 2017 03:00:00
No al militarismo
Las Fuerzas Armadas son la tercera institución más confiable de país, después de las universidades y la Iglesia, según la Encuesta Nacional en Viviendas (ENV) 2016 de Consulta Mitofsky. Ninguna tiene relación directa con la política, pero las tres perdieron dos décimas de punto con respecto al año pasado. En la categoría “alta”, hoy sólo se encuentran los centros de educación superior con 7.1 puntos en una escala del 1 al 10. La Iglesia y el Ejército bajaron al rango “medio” con 6.9 y 6.8 puntos respectivamente.

En 2007, segundo año del gobierno de Felipe Calderón y de la guerra contra el narcotráfico, las Fuerzas Armadas obtuvieron 8 puntos, el nivel más alto de los 13 últimos años. En el sexenio pasado promediaron 7.7. La calificación actual –registrada por Mitofsky– pudo haber sido incluso menor a los 6.8 puntos luego de una década de desgaste en las calles. Donde, según el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, realizan tareas para las cuales los soldados y marinos no fueron preparados. Si la pérdida de confianza en ellos no fue mayor se debe a su historia de honor, sacrificio y compromiso con la patria, reconocidos por la mayoría.

¿Entonces por qué, en lugar de aumentar, su calificación disminuyó? Una parte de la respuesta la brinda la propia ENV. De las 17 instituciones encuestadas, la Presidencia registró la peor caída: de 5.7 a 5.1 puntos (antes del alza a las gasolinas, ojo). El dato es consistente con el desplome de la popularidad de Peña Nieto, comandante supremo de las Fuerzas Armadas. La Policía fue calificada con 5 y los partidos con 4.8. La política, entonces, ya contaminó también al Ejército y a la Marina, lo cual es grave.

La falta de una ley para regular la actividad de las Fuerzas Armadas en materia de seguridad, las tiene ahora entre la espada y la pared. Por una parte se les ordena suplir a las policías federales y locales –corruptas, ineficientes e infiltradas por la delincuencia organizada– y por otra se les abandona cuando grupos sociales y organismos internacionales denuncian violaciones a los derechos humanos. El titubeo y el errático manejo político por la masacre en Tlatlaya y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, en Iguala, afectaron la percepción sobre el Ejército.

El exhorto de Cienfuegos para que las “fuerzas de la Policía” cumplan su tarea en un plazo perentorio, es una crítica a las autoridades civiles (presidente, gobernadores y alcaldes) y a los legisladores. El año pasado, el secretario de la Defensa pidió atacar las causas que debilitan al país y minan la confianza en las instituciones. “Atrevámonos a romper los sitios actuales que impiden el desarrollo de México, atrevámonos a romper los cercos que como negativos paradigmas obstaculizan el progreso. Rompamos con el sitio de la desunión, de la intolerancia, la corrupción, la impunidad, la ilegalidad, la irresponsabilidad”.

Calderón lanzó al Ejército a las calles sin un plan de salida, urgido de legitimidad, forzado por las circunstancias políticas y de inseguridad nacional y orillado por la mayoría de los gobernadores. Gran parte de ellos tomó partido por algún cartel, como parte de un plan perverso para hacerse con la Presidencia. Las policías se habían convertido en extensión de la delincuencia organizada o viceversa. La estrategia se endureció con Peña Nieto y ahora están todos en un callejón sin salida. El Presidente, los gobernadores y los alcaldes deben cumplir las tareas de seguridad inherentes a sus cargos, y no transferirlas a las Fuerzas Armadas. El militarismo es el peor remedio.
31 Diciembre 2016 03:00:00
Año de alternancias
La alternancia no es la panacea universal, incluso puede causar males mayores, pero al menos permite echar del poder a cleptocracias de cualquier signo o color partidista —sobre todo a las más longevas—, alienta la participación cívica y fuerza a los gobiernos a cuidarse y ser eficientes. Las cosas pueden ser distintas, mas no lo serán por causas del azar, sino cuando los ciudadanos, al decidir su voto, opten por los mejores perfiles, no por el embaucador o el demagogo. El cambio de partido en el poder en 8 de los 12 estados que tuvieron elecciones en junio pasado, representó, para la redacción del bisemanario Espacio 4, la luz de este año:

“La joven democracia en México dio importantes señales de vigor luego de haberse cumplido, en junio, otro ciclo de elecciones en el que se decidieron 12 gubernaturas —Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Oaxaca, Hidalgo, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Zacatecas, Veracruz y Puebla—, 965 alcaldías, de la mano con 428 diputaciones locales. En pocas ocasiones la nación ha dejado tan en claro la necesidad e importancia de la alternancia como en este año que está a punto de extinguirse.

“El PAN resultó el gran ganador, apuntándose victorias en siete estados, tres de ellos en alianza con el PRD, mientras el PRI vio cómo le arrebataban seis entidades que había ganado en 2010 —Chihuahua, Durango, Aguascalientes, Tamaulipas, Veracruz y Quintana Roo—, aunque, en cambio, recuperó Oaxaca y Sinaloa.

“Sin embargo, tan o más importante que el equilibrio de colores partidistas en el mapa nacional, es constatar que cuatro estados se estrenaron en la práctica de la alternancia —Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo y Durango—. Asimismo, nuevas fuerzas políticas como Morena, con Andrés Manuel López Obrador a la cabeza, lograron posicionarse con solidez en el entramado de opciones partidistas nacionales, donde cada día más el enraizamiento de una única fuerza política parece cosa del pasado.

“La alternancia no implica solamente pluralidad de variantes de gobierno. Es, también, el mejor reflejo del hartazgo de la sociedad por las administraciones que le han tocado experimentar y su apuesta por la posibilidad de que la siguiente responda mejor a sus expectativas. Es nota que debe tomar el Estado de México, Nayarit y Coahuila, de cara a las elecciones de 2017, donde estarán en juego sus respectivas gubernaturas.

“A pesar de esta refrescante tendencia, queda mucho por hacer. En México, los candidatos a ocupar un cargo público, sin importar el nivel, siguen empecinados en obtener su victoria a partir de la descalificación de sus contrincantes, en lugar de presentar propuestas que llamen la atención del electorado. Por eso son comunes las calumnias entre los contendientes; la invención de hechos delictivos e incluso la publicación de situaciones personales bochornosas entre ellos. Nada que ver con la base del sano ejercicio democrático que representa acudir a las urnas para elegir a nuestros futuros representantes.

“En aras de solventar esta cáustica tendencia, el INE ha de activar mecanismos que nutran de manera favorable el debate público y los diagnósticos en relación a la problemática que enfrenta México en diferentes campos del orden social, político y económico. Así, la luz que significa para nuestro país y su salud democrática el establecimiento de la alternancia, podrá lucir libre de otras manchas”.
30 Diciembre 2016 03:00:00
Vulgar provocación
La pura idea de ver a Humberto Moreira en la próxima legislatura eriza la piel y causa náusea. La adicción al poder del exgobernador y exlíder del PRI es patológica. En casos así, las clínicas de “desintoxicación” deberían ser las prisiones, pero en México sólo son para los pobres y alguno que otro enemigo del partido gobernante. Elba Esther Gordillo en el PRI de Peña y Joaquín Hernández, “La Quina”, en el de Salinas de Gortari. Moreira debe ser un hombre acaudalado y será intocable mientras Peña esté en Los Pinos. Sin embargo, a estas alturas del sexenio, el Presidente parece haber llegado al punto de procurar su salvación y dejar que los demás se rasquen con sus propias uñas. Largas las tienen, según demostraron en sus gobiernos. No de balde las recompensas, hasta ahora, por dos de ellos (Yarrington y Duarte).

¿Por qué piensa Moreira en el Congreso? Porque a las legislaturas llega cualquiera, así sea un bellaco. Shamir Fernández, Verónica Martínez y Francisco Tobías legalizaron la deuda por más de 36 mil millones de pesos y hoy son de nuevo diputados. ¿Pasaría lo mismo en un país con el mínimo estado de derecho? HMV, como político, está liquidado. Él mismo lo sabe. Para empezar, ¿qué partido postularía a uno de “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013” de la revista Forbes? El PRI, cuya bandera contra la corrupción no trasciende los discursos, ya le dijo “no”. El único dispuesto a presentarlo en las boletas es el Partido Joven –invención suya–, “fuerza electoral” que en los comicios de 2013 captó la apabullante cifra de 2 mil 335 votos.

El anuncio de HMV es uno más de sus faroles. Su reciente exposición en los medios de comunicación sirvió para demostrar la animadversión que concita entre la mayoría de los coahuilenses y para causarle más problemas a su hermano Rubén. (Los otros, Carlos y Álvaro tienen sus propios cotos de poder). El dinero no lo compra todo. Moreira es el recuerdo vivo de un sexenio ruin y desastroso. No sólo por la megadeuda, tema de campaña y de investigaciones en Estados Unidos y España. Sólo la PGR –ahora bajo el mando de Raúl Cervantes, quien, por cierto, no tiene la mejor impresión del moreirato– persiste en su empeño de protegerlo y de tapar el agujero negro en las finanzas de Coahuila con el logotipo del PRI.

La aspiración de Moreira es un insulto, una provocación vulgar, inaceptable, incluso en su propio partido, en cuyo último consejo político reapareció María Esther Monsiváis, defenestrada como secretaria de Infraestructura por el escándalo de las empresas fantasma (aún faltan otros por desvelar). Lo hizo no con humildad ni como una militante más, sino con fanfarria, honor y mando, para estupefacción de tirios y troyanos. HMV, en su caso, forma parte del consejo nacional del PRI, lo cual no significa nada, ni siquiera impunidad total. Es una simple concesión, como igual se la concedió a Roberto Madrazo.

En el PRI existe malestar creciente, sofocado por el miedo, pues desde 2005 las candidaturas –para alcaldes y diputados locales y federales– se reparten entre los mismos o se asignan a figuras irrelevantes por no significar un riesgo para el clan. Humberto Moreira no puede evadir su papel de villano. Salinas de Gortari –testigo en su boda faraónica– lo intentó sin éxito. La política está demasiado podrida como para volver a abrirle las puertas a un agente tóxico y repudiado. HMV demostró el daño que puede inferirse desde el poder a millones de personas en un estado donde el Congreso y el Tribunal de Justicia sólo son figurantes.
28 Diciembre 2016 03:00:00
Trump: la peor noticia
Una de las peores noticias del año fue la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, después de una campaña de odio. México fue uno de los objetivos de la vesania del candidato republicano, cuyo periodo empezará el 20 de enero en medio de la expectación mundial. El presidente Peña tuvo el desatino –de entre muchos, este resultó ser uno de los peores– de oxigenar la campaña de Trump cuando ya todo el mundo lo daba por desahuciado. Para la redacción del bisemanario Espacio 4, esta es la sombra del año:

“Donald Trump es un nombre que no ha dejado de mencionarse desde que se llevara a cabo el inicio de la convención nacional republicana, en Cleveland, el 18 de julio de 2016, para determinar los nombres de quienes optarían por representar al partido paquidérmico en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Solo que, en aquella fecha, la inmensa mayoría lo llamaba bufón y nadie lo consideraba capaz de convertirse en el máximo líder de la nación más poderosa del mundo. Ya sabemos cómo terminó esa historia.

“Su nombre dejó de ser sinónimo de millonario iluso para convertirse en presidente electo. Y las consecuencias nefastas se han sucedido una tras otra, sin que tome aún posesión del cargo, especialmente para los latinos, musulmanes y otras minorías que no se verán bien representadas en la próxima administración estadounidense. Aun antes de que se conociera el resultado de las elecciones, Trump ya había llamado ladrones y violadores a los mexicanos que llegaban en busca de oportunidades a Estados Unidos y dio por hecho que sacaría de territorio nacional a todos los indocumentados y levantaría un muro en la frontera, mismo que, por si no bastara, iba a pagar México.

“Sin embargo, eso no fue lo peor, con tal carta de presentación los mexicanos tuvimos que soportar la invitación que Enrique Peña Nieto le hiciera al magnate neoyorkino para recibirlo en Los Pinos. Tras el diálogo, al presidente lo llamaron traidor, pero la afrenta fue para todos. Los musulmanes tampoco la llevan bien con Trump. Actualmente siguen bajo la amenaza de no permitírsele la entrada a Estados Unidos mientras el terrorismo aceche a Occidente. Y en términos de Derechos Humanos, ¿qué esperar de alguien que dejó en claro estar a favor de las torturas para obtener información confidencial?

“En el escenario económico las cosas no marchan mejor. El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica pende de un hilo porque no es del agrado del presidente electo y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte se mantiene a la expectativa de revisión y próximas condicionantes –referente al establecimiento de nuevas tarifas arancelarias– que pudieran determinar la permanencia o no de su más importante socio económico.

“El peso mexicano es otra víctima directa. Cede cada día y los expertos aseguran que después de enero, cuando Trump instale sus valijas en la Casa Blanca, el dólar llegará a cotizarse a 23 pesos, si no más. Ante tales expectativas, Fitch Ratings acaba de poner en perspectiva negativa la calificación crediticia de México, aunque sostenga su actual BBB. Además, prevé que para 2017 el ritmo de crecimiento económico quede por debajo del dos por ciento.

“No en vano, Agustín Carstens, quizás por aquello de curarse en salud, prefirió renunciar a su cargo de gobernador del Banco de México para ocupar la dirección del Banco de Pagos Internacionales. Sombra entonces para Donald Trump, cuya futura presencia en el Despacho Oval ya tiene en vilo a muchos estadounidenses junto con toda la comunidad internacional que teme verlo un día desencadenar una hecatombe nuclear”.
27 Diciembre 2016 03:00:00
La bandera del cambio
Miguel Riquelme recurrió al maniqueísmo y abrazó el cambio como bandera para suceder a Rubén Moreira, de quien es su favorito. La apuesta es arriesgada, pues el concepto corresponde originalmente a la oposición –específicamente al PAN– y remite a la alternancia. Máxime en Coahuila, donde el PRI ostenta el poder desde hace 87 años. El término lo utiliza Acción Nacional para romper ese ciclo. El alcalde con licencia es una extensión del moreirato, pregonan Guillermo Anaya, Isidro López, Luis Fernando Salazar y Marcelo Torres en las redes sociales.

Para Riquelme hay un cambio bueno: el del PRI, pues permitió “haber pasado de un estado violento” a uno seguro; y uno malo: el del PAN, con el cual, desde su perspectiva, la delincuencia se instaló en México y Coahuila. Sin embargo, es el exgobernador Humberto Moreira y colaboradores suyos, entre ellos el diputado Armando Luna, quienes son señalados por testigos protegidos de Estados Unidos e investigaciones periodísticas de haber permitido la expansión del narcotráfico en el estado, en particular de Los Zetas, a cambio de dinero. Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, uno de los operadores de ese cártel, presuntamente vinculado con Moreira, fue detenido el 18 de marzo pasado en Madrid e ingresado a la prisión de Soto del Real, donde el exlíder del PRI estuvo previamente recluido.

La premisa de Riquelme en su tercer informe, de estar “listos para el cambio”, parece abonar la campaña del PAN por la alternancia, aun cuando la intención será la contraria. La segunda premisa –preparados “para el buen cambio”– trata de apuntar al PRI como la opción, pero tampoco se sostiene. El eslogan del informe “La diferencia es hacerlo juntos” lleva implícita una crítica a las administraciones del PAN (el mal cambio), por su falta de coordinación con los gobiernos del PRI.

Para el aspirante a la Gubernatura, el buen cambio empezó con Rubén Moreira: “es la atracción permanente de inversiones como las que hoy tenemos en la entidad; el reconocimiento y engrandecimiento de los derechos humanos; garantizar y ampliar la educación para nuestros jóvenes; valorar a nuestras mujeres, reconocer que todos somos iguales, abrir nuevas brechas (sic) y oportunidades para todos; comprometerse a no retroceder. A no bajar la guardia y a consolidar lo que hemos logrado”. El cambio bueno es el PRI, no el PAN, según su punto de vista.

Entre el minuto 11:22 y 11:39 del informe, en el tema Acciones Integrales para la Paz, algo distrajo al alcalde. Hizo una pausa, gesticuló, miró al teleprompter, apretó los labios, lo cual, en el lenguaje corporal, equivale a retener un mensaje o guardarse algo. El público lo advirtió y empezó a aplaudir. Riquelme retomó enseguida el hilo del discurso. ¿Qué pasó por su mente en esos instantes eternos?

Después de una alcaldía débil y ausente como la de Eduardo Olmos, Riquelme llenó vacíos y sustituyó la mano izquierda por la mano dura. El gesto suave, por el rostro duro. Su gestión divide opiniones. El mantra de hoy es la seguridad: “Los resultados están a la vista”, dijo el alcalde, “los índices delictivos siguen a la baja. Hicimos realidad lo que parecía imposible. (…) La mala noticia es que hay ciudades en otros estados que se decían libres de ese mal, pero hoy, desgraciadamente, han regresado a ser víctimas de la violencia”.

No hace falta decir que esos municipios y entidades votaron por el mal cambio. Riquelme quiere ser gobernador y propone el cambio bueno para “no retroceder”.
26 Diciembre 2016 04:00:00
El discurso de Riquelme
“Aguas con quienes pregonan el cambio. Este suele ser el disfraz de la delincuencia”, sentenció el alcalde de Torreón, Miguel Riquelme, en su tercer informe. El PRI llevará a ese terreno el debate para tratar de evitar la alternancia y mantenerse en el poder otros 6 años. “El proceso electoral que se avecina (…) puede ser una oportunidad para el regreso del crimen organizado. Puede aparecer como bandera de partido político o de candidatos que representen sus intereses oscuros”. Ergo: “(el) reto (…) es conservar la paz y que nunca regresen los criminales a querer imponer su ley”, advirtió.

La licencia indefinida de Riquelme para conseguir la candidatura del PRI al Gobierno de Coahuila fue la crónica de un proyecto largamente anunciado. Todo el mundo sabe que es el delfín de Rubén Moreira, ausente y no en la ceremonia del 6 de diciembre en el Teatro Nazas. El gobernador, como en los tiempos de la Presidencia imperial, es omnipresente. No estuvo él, pero sí su Gabinete. Los 28 alcaldes priistas. Carlos Moreira, hermano del gobernador, en el nombre del SNTE. José María Fraustro y Miriam Cárdenas, presidentes del Congreso y del Tribunal Superior de Justicia. David Aguillón, líder de la Fundación Colosio. Samuel Rodríguez, operador electoral de Humberto Moreira.

El mensaje era obvio: la estructura del PRI y el Gobierno están con Riquelme, con nadie más. Jericó Abramo, Hilda Flores y Javier Guerrero (aún no renunciaba), como si no existieran. El gobernador envió en calidad de representante al secretario de Educación Pública, Jesús Ochoa Galindo, exrector de la UAdeC.

Otra clave: también la Universidad está a bordo. Por eso la presencia de su actual rector, José Blas Flores, y del jefe del clan: Fraustro, cuyo sueño de ser el plan B continúa vivo. “Puede conciliar a todas las corrientes”, dicen sus seguidores y algún que otro compadre.

El cambio, dijo el alcalde, “no hubiera sido posible sin el apoyo decidido de alguien que supo valorar a Torreón, que le dio su lugar, que le devolvió (…) los recursos que nos correspondían y que trabajó a la altura de las circunstancias de nuestra ciudad. Me refiero a nuestro amigo el gobernador Rubén Moreira Valdez”. También agradeció el apoyo de su amiga Carolina Viggiano, esposa del mandatario y aspirante al Gobierno de Hidalgo.

Eduardo Olmos se hallaba entre los exalcaldes presentes en el informe. Con él no hubo cortesías. “Cuando iniciamos nuestra gestión, Torreón vivía un periodo de caos. La violencia y la inseguridad habían desestabilizado las instituciones locales”. Riquelme dedicó también algunas líneas a Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, sin mencionar su nombre. “No quiero ver a mi tierra doblegada ante los embates del norte. Quiero un Coahuila fuerte, echado para adelante y con la frente en alto, ante los retos que se aproximan con el nuevo curso que toma el país vecino. Los coahuilenses estamos listos para enfrentar este nuevo dilema que, para bien o para mal, nos dicta la democracia de estos tiempos”. Coahuila y Texas comparten 512 kilómetros de frontera.

La carta de presentación de Riquelme para ser gobernador es la seguridad. Para él, el cambio, la alternancia, puede ser regresivo. “Recordemos el Torreón de hace unos años. Una ciudad desolada. Secuestros, extorsiones. Una policía infiltrada por el crimen organizado. (…) Hace tres años, Torreón estaba en el quinto lugar del ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo, (…) hoy la ciudad ya no aparece en (…) la estadística”.

Desde esa plataforma, subió la mira: “Lo que hicimos en Torreón, lo puedo, lo podemos hacer por Coahuila”.
24 Diciembre 2016 04:06:00
Contra las tiranías
En estos tiempos confusos y canallas, de azotes autoritarios, de traiciones y embaucamientos que el poder y quienes lo detentan aprovechan para rendirse culto y ofrecer soluciones fáciles y sin sacrificio para los males que ellos mismos provocan, conviene recordar la experiencia y enseñanza del pastor luterano Martin Niemöller.

El exoficial naval apoyó primero a Hitler y luego lo combatió por su “política totalitaria de homogeneización que pretendía imponer sobre las iglesias protestantes el párrafo ‘ario’ (…), que excluiría a todos los creyentes con antepasados judíos”. (Wikipedia)

El nazismo lo declaró enemigo y Niemöller fue juzgado “por actividades contra el Estado”. Pero como su detención excedió los 7 meses de cárcel que recibió de condena, obtuvo su liberación.

La Gestapo lo arrestó de nuevo y lo envió a los campos de concentración de Sachsenhausen y de Dachau donde pasó de 1938 hasta 1945, año en que terminó la guerra y Hitler se suicidó.

En 1942, Leo Stein, uno de sus excompañeros de celda, publicó en un artículo la respuesta del pastor sobre el cuestionamiento de por qué apoyo inicialmente al Partido Nazi:

“Yo también me he hecho esa pregunta. Me lo he preguntado tantas veces como lo he lamentado. Además, es cierto que Hitler me traicionó.

“Tuve una audiencia con él, como representante de la Iglesia protestante, justo antes de que fuera canciller, en 1932. Hitler me prometió, por su palabra de honor, proteger a la Iglesia y no promulgar leyes antieclesiásticas.

También accedió a no permitir linchamientos contra los judíos, asegurándome lo siguiente:

‘Habrá restricciones para los judíos, pero no habrá guetos, ni linchamientos, en Alemania. (…) Ahora estoy pagando por ese error; y no sólo yo, también otros miles de personas como yo’.

Uno de los sermones cuaresmales de Niemöller, pronunciado en 1946, ¿Qué Hubiera Hecho Jesucristo?, cobró notoriedad como poema bajo el nombre Cuando los Nazis Vinieron por los Comunistas, referido a las consecuencias de que las sociedades no se opongan a las tiranías en sus expresiones tempranas.

“La advertencia es siempre actual, pero igual se olvida. Su letra puede adaptarse a distintos tiempos, personas y circunstancias:

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio porque yo no era socialdemócrata, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté porque yo no era sindicalista, Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme no había nadie más que pudiera protestar”.

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23 Diciembre 2016 03:00:00
El valor de Catón
El 9 de diciembre participé en la presentación del libro Mi Visión de Coahuila: Origen y Pasión, del diputado Javier Guerrero, junto con Higinio González, Alejandro Dávila y Onésimo Flores. Cinco días después, Guerrero renunció al PRI “(porque) hoy en Coahuila el partido se encuentra secuestrado y al servicio de los intereses de un pequeño grupo. Quienes hemos militado en él, vemos con desazón que el cacicazgo de unos pocos han desnaturalizado al partido político en el que muchos coahuilenses confiaron”.

El siguiente es un resumen –corregido– de mi participación en el auditorio de la UANE, lleno hasta la bandera, donde Armando Fuentes Aguirre, Catón, recibió del público puesto en pie una ovación cerrada por las razones que líneas adelante se entenderán:

“A Javier Gurrero lo conocí primero de nombre. Un personaje de la política regional (…) visitó la dirección de Noticias de El Sol de la Laguna para pedirme, casi para exigirme –mi afecto por él le permitía esa libertad–, que ‘presionara’ al candidato a gobernador, Eliseo Mendoza, para que el alcalde de San Pedro fuera otra persona, y no Javier.

“Le expliqué a la visita algo que con el tiempo he confirmado: un periódico, y menos una columna, no quita ni pone candidatos. Tampoco eleva o destituye a un gobierno. De lo contrario, cuántos no hubieran caído ya. Esto puede ocurrir en países con democracias sólidas y una ciudadanía crítica y participativa. En Estados Unidos, Nixon cayó por un asunto en apariencia menor. Pasados los años, aquel fiero opositor de Javier reconoció su trabajo como alcalde.

“Lo que sí deben hacer los medios, los periodistas y los autores de columnas es advertir a la sociedad, e incluso a los agentes políticos y sociales, de los riesgos de decisiones equivocadas; por supuesto, antes de que sean tomadas. Pero como todavía impera el personalísimo, sólo queda repetir, cuando los efectos del error son evidentes e irreparables, la frase trillada: ‘Se los dije’.

“En estos momentos cruciales, cuando los partidos están a semanas o días de definir a sus candidatos para unas elecciones que, sin hipérboles, serán históricas por la probabilidad de que, por primera vez en 87 años, haya alternancia en el Gobierno de Coahuila, destaco el valor con que nuestro amigo Armando Fuentes Aguirre, Catón, ha tratado el tema de la sucesión en los más de 100 periódicos que lo publican.

“Javier pide en su libro ‘tomar partido’. Catón, sin ambages, lo hace por Coahuila, lo cual comporta riesgos, malquerencias, campañas bajunas a través del ciberespacio, amenazas. Desde aquí, querido Armando, te digo: Cuenta conmigo y, debo suponer, con quienes, como tú, tomamos partido por la libertad, la democracia, la justicia, la verdad, el decoro, la moral y los valores. No se puede ser amigo del Gobierno cuando, en medio de la tempestad, se reconoce un acierto, y enemigo cuando se señala una falta. La crítica inmuniza contra la ceguera del poder y la hibris exaltada. (…)

“‘Los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar fortunas (...) sino vivir en la honrada medianía’. La doctrina juarista debe rescatarse. Hoy es motivo de escarnio: quien no se enriquece es un tonto, por decir lo menos. El pensamiento de Juárez fue adulterado, suplantado por una ley cínica, antipatriótica, criminal incluso, imperante en nuestros días: ‘Un político pobre es un pobre político’. Javier la refiere en su libro para abominar de ella”.
21 Diciembre 2016 03:00:00
Isidro: el cambio soy yo
Isidro López comparte la visión de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher con respecto al ejercicio del poder. “El dinero”, dice el alcalde de Saltillo, “no es federal, estatal o municipal”. La Dama de Hierro lo planteaba así a su pueblo: “Si el Estado quiere gastar más, sólo lo puede hacer pidiendo prestado de tus ahorros o cobrándote más impuestos. No es bueno pensar que algún día vendrá otro a pagar. Ese otro eres tú. No existe tal cosa como el dinero público. Sólo existe el dinero de los contribuyentes”.

El lema del tercer informe –“De la oscuridad a la luz. Es el cambio”– también plantea pasar de una deuda opaca por más de 36 mil millones de pesos, acumulada en el Gobierno de Humberto Moreira, “a un Coahuila honesto, libre de corrupción (…); transparente como sus ciudadanos; (…) conocido como una tierra de trabajo y no como el estado con la deuda per cápita más grande de México”.

Como aspirante al Gobierno del Estado, López enjuició al docenio de Humberto y Rubén Moreira por la violencia en Allende, Piedras Negras y Patrocinio, y la impunidad rampante. “Vamos por un Coahuila más seguro”, arguyó, “sin masacres, sin desaparecidos (…), por un Coahuila más próspero, con mejores opciones de trabajo para sus habitantes”. Y frente al desprestigio causado por la corrupción, las empresas fantasma y otros entuertos, prometió: “Vamos a recuperar el orgullo de Coahuila, vamos a liberarnos de los gobiernos corruptos. Nosotros somos el cambio. Vamos todos juntos. Claro que podemos lograr el cambio”.

Como en los dos informes anteriores, el gobernador Rubén Moreira envió representante. El turno correspondió al procurador Homero Ramos. Esta vez no hubo rechiflas. El malestar lo verbalizó el alcalde con arengas contra la corrupción y en favor del cambio. El alcalde entró a Las Maravillas como Isidro, y salió convertido en Chilo López, la personificación del cambio. Después del monopolio priista del poder, el cambio se asocia al PAN. El partido fundado por Calles ocupó 70 años la Presidencia y ya cumplió 87 en el gobierno de Coahuila: de Nazario Ortiz Garza a Rubén Moreira.

El cambio lo devaluaron los gobiernos de Fox y Calderón. Gobernadores, alcaldes y legisladores del PAN se corrompieron. Sin embargo, el retorno del PRI resultó peor: la corrupción y la impunidad se exacerbaron, la violencia se extendió y hay más secuestros. Las masacres en Tlatlaya, Iguala (Ayotzinapa), Apatzingán, Chilapa, Tanhuato…, las desapariciones forzadas, la represión política y social y el asesinato de periodistas, provocaron una crisis de derechos humanos denunciada por organismos internacionales. La deuda aumentó a 50% con respecto al PIB y el peso ha perdido casi 40% de su valor en 4 años de gobierno de Peña Nieto.

En los primeros meses de su gestión, el alcalde de Saltillo dirigió una queja al Presidente y al secretario de Gobernación, Miguel Osorio, contra lo que todavía es hoy una práctica común en el estado: el espionaje telefónico. Armando Guadiana –otro aspirante a la Gubernatura– denunció ante la PGR el mismo delito. Ninguno obtuvo respuesta. El camino de la alternancia no está sembrado de rosas. López habló en su informe de “ataques infundados”, de agentes que “apostaban al fracaso de la ciudad” y de “intereses económicos, políticos y partidistas” enderezados contra la administración municipal. Fracasaron –dijo–, “hoy los saltillenses somos más fuertes”.
20 Diciembre 2016 04:00:00
Saltillo y el poder
El ambiente en el Parque Las Maravillas, donde Isidro López rindió su informe, era de fiesta a pesar del frío.

El tercer Alcalde no priista de la capital podría ser el futuro gobernador. El PAN anunciará el 10 de enero a su candidato para las elecciones. Seis aspirantes participan en el proceso de evaluación y consulta. Guillermo Anaya, Luis Fernando Salazar e Isidro encabezan las preferencias.

Antes de la ceremonia del 5 de diciembre, López, de 60 años, visitó Espacio 4, donde entregó una copia de su tercer informe. Le pregunto si su decisión de entrar a la política, donde las cornadas son más frecuentes que en los toros, fue acertada; si está preparado para ser gobernador, y en qué se ha equivocado como Alcalde.

“Sí, siento que hice lo correcto. Sí, estoy preparado, gracias a mi formación en las empresas familiares, en Estados Unidos y en la maestría en Administración de Empresas. Pude haber tomado decisiones más rápido. (…) pero lo importante es aceptar los errores y corregirlos”.

López preside la Conferencia Nacional de Municipios de México, la cual agrupa a los 2 mil 446 alcaldes del país, la mayoría del PRI, el PAN y el PRD.

Hasta hace cuatro años, el nombre de Isidro López remitía al bulevar llamado así por voluntad del gobernador Óscar Flores Tapia, en honor del fundador del Grupo Industrial Saltillo. Este año, su nieto ocupa el quinto lugar en el Índice de Satisfacción del Desempeño de Alcaldes, elaborado por Gabinete de Comunicación Estratégica.

También es el primer Alcalde panista de la capital con posibilidades de ser gobernador. Ese paso lo dieron antes, por el PRI, Humberto Moreira (de infausta memoria), Enrique Martínez y Eulalio Gutiérrez. Un empresario, vecino de asiento en el Parque Las Maravillas, me dice sin ambages: “Votaremos por el candidato de Saltillo, sea del PRI o del PAN”.

La baraja tricolor es amplia: Jericó Abramo, Hilda Flores, Enrique Martínez hijo y José María Fraustro. La panista se reduce a uno solo: Isidro López. Saltillo, lo he escrito otras veces, no cederá fácilmente la Gubernatura.

El informe fue plural. Además de los otros aspirantes panistas al Gobierno (Anaya, Salazar, Silvia Garza, Marcelo Torres y Gerardo García) acudieron el ahora expriista Javier Guerrero, a quien López agradeció su gestión en el Congreso para atraer recursos a Saltillo, lo cual no hizo Armando Luna, coordinador de los diputados de ese partido en la Cámara baja; Armando Guadiana, quien podría ser postulado por Morena; y Evaristo Lenin Pérez, alcalde de Ciudad Acuña y líder de Unidad Democrática de Coahuila (UDC), tercera fuerza electoral en el estado, cuyo voto sería decisivo.

La UDC ha formado alianza con el PAN en los últimos procesos. López reunió a los opositores (políticos y civiles) del moreirato.

Los exalcaldes de Saltillo y exlíderes del PRI estatal, Arturo Berrueto y Luis Horacio Salinas –su hijo, del mismo nombre, aspira al Gobierno del Estado por la vía independiente–, el líder del Congreso, José María Fraustro, y el presidente municipal de Monterrey, Adrián de la Garza, demostraron con su asistencia que la diversidad amplía los horizontes de la política y posibilita los acuerdos. Las visiones únicas, por lo general, son causa de los peores males.
19 Diciembre 2016 03:00:00
Los independientes
Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE) prefiguró la renuncia de Javier Guerrero al PRI en la encuesta “Coahuila, Gubernatura 2017. Posicionamiento de posibles aspirantes”, publicada el 26 de octubre. A la pregunta “En su opinión ¿qué tantas posibilidades cree usted que tendría de competir un candidato independiente para la Gubernatura de Coahuila?”, 54.8% respondió “muchas” o “algunas” y el 42.0% “pocas o ninguna”. “Y (…) si para la elección de gobernador hubiera un candidato independiente, ¿usted lo apoyaría con su voto?”, 63.1% respondió “sí” y 15.8% “no”. Hasta el levantamiento de la encuesta, 89.5% no sabía ni había escuchado de ningún candidato independiente para gobernador.

Antes de pasar al tema de los independientes, se evaluó a los aspirantes. Sobre “el mejor personaje para representar al PRI en las elecciones de 2017”, el 24% mencionó a Javier Guerrero, 20% a Jericó Abramo Masso y 20.2% a Miguel Riquelme. Y como peor, a Riquelme (25%), Guerrero (20.8%) y a Abramo (20%).

Entre los aspirantes del PAN, Guillermo Anaya figura como el “mejor” con 42.6%, seguido de Isidro López y Silvia Garza, empatados con 11.2%; Luis Fernando Salazar con 9.4% y Marcelo Torres con 4.5%. Los “peores”, según la encuesta, son López (17.8%), Anaya (16.3%), Torres (14.9%) Garza (10.9%) y Salazar (6.5%).

En las últimas semanas, Salazar, uno de los más severos críticos del moreirismo, ha subido en otras encuestas. También ha sumado apoyos importantes como el de Jorge Zermeño. Miguel Ángel Yunes (expriista), quien encabeza la primera alternancia en Veracruz, bajo las siglas del PAN, dice en un video, acompañado por Salazar, que si en su estado se lograron recuperar cientos de millones de pesos robados del erario en Coahuila se puede hacer lo mismo.

El 69.1% de la muestra prefiere que gobierne otro partido, y sólo 23% desea que el PRI continúe en el poder. Coahuila es uno de los cuatro estados del país donde no ha habido alternancia. Los otros son Hidalgo, México y Colima; el segundo también elegirá gobernador el año próximo. Sobre “¿Cuál partido diferente al PRI le gustaría que gobernara Coahuila?”, 40.5% señaló al PAN, 10.5% a Morena. El PRD aparece con 4.5% y la UDC, tercera fuerza política en el estado, con el 0.8 por ciento.

Si los candidatos sólo fueran cinco, el careo arrojó que el 32.6% votaría por Guillermo Anaya (PAN), 16.4% por Miguel Riquelme (PRI), 13.1% por Javier Guerrero (como independiente), el 9.2% por Armando Guadiana (Morena) y 8.2% por Luis Horacio Salinas (independiente).

Respecto a si “los coahuilenses verían bien o verían más que Javier Guerrero vaya como candidato independiente y no como candidato del PRI?”, 42.1% respondió “bien” y el 41.0% “mal”. Como independiente, el diputado federal tendría el voto de 46.3% y por el PRI el 28.5%. El 15.4% no lo haría en ningún caso.

Con su renuncia, a 34 años de militancia en el PRI, Javier Guerrero confirma otro dato de la investigación de GCE: el 62% de los encuestados piensa que al gobernador Rubén Moreira “las cosas se están saliendo de su control”.

El diputado lagunero modificó el escenario electoral del año próximo. La alternancia partidista ya no es la única opción. Coahuila podría tener el año próximo un gobernador independiente.
17 Diciembre 2016 03:00:00
La dignidad de la política
En el número 551 del bisemanario Espacio 4, Carlos Castañón –joven escritor e historiador lagunero– ofrece su visión sobre la renuncia de Javier Guerrero al PRI y su aspiración como candidato independiente al Gobierno. El texto (La Dignidad de la Política), que presento resumido, es de lectura imprescindible:

“Por lo general, la imagen de la política y los políticos es negativa. Sin embargo, no todo es así. En un país como México, donde este ejercicio suele ser sinónimo de corrupción, o peor todavía, sinónimo de impunidad, también hay excepciones. Algunos afirman que siempre fue así, que siempre ha estado mal. Pero en contadas ocasiones, hay hombres públicos que dan sentido a la política por valores constructivos, como consenso, responsabilidad, eficacia, y también, hay que decirlo con todas su letras, honestidad.

“Durante la última década en el país, pasamos de la narrativa sobre la violencia y el combate al narcotráfico, a la narrativa de la corrupción. Enrique Peña Nieto se encargó como nadie, de encabezar esa ‘cruzada’. Con asombrosa similitud, ambas narrativas se cruzaron en Coahuila. Los años aciagos de la violencia, donde se fundieron y confundieron, el crimen organizado y el gobierno. A la par, se fraguó el desfalco más grande que se recuerde en el gobierno de este estado, y por consecuencia, un atraco sin fin para los ciudadanos. En medio de todo, Moreira I y II. Por lo mismo, a escasos meses de las elecciones en Coahuila, comienza a circular un río de ciudadanos indignados con esa hermandad en el gobierno. Para el 2017 los coahuilenses tendremos que elegir entre cambiar las chapas de las puertas y quitarles las llaves a los ladrones o refrendar a una cleptocracia rampante.

“Para nadie es secreto que entre los priistas también hay malestar y división. Poco a poco, se empiezan a manifestar algunos actores que ven un pernicioso continuismo del moreirato en la candidatura del alcalde con licencia de Torreón, ¿Miguel Riquelme o Miguel Moreira? No hay diferencia.

“Una de esas voces, acaso la más clara dentro del PRI, ha sido la de Javier Guerrero, quien el pasado miércoles 14 de diciembre anunció su renuncia irrevocable al partido, y al mismo tiempo, avisó que participará en la contienda como candidato independiente. (…)

“La elecciones del año que entra en Coahuila, abren por primera vez la factibilidad de alternancia. Se trata de un momento único e irrepetible. En una palabra: histórico. Es ahora o nunca. Por lo mismo, será un elección apasionante y todavía más reñida, no sólo porque el futuro del estado queda en juego. Votar por la tóxica continuidad de una camarilla de hampones o romper de una vez con esa inercia. En ese sentido, apoyar la alternancia representa un valor mayor que trasciende una candidatura individual. Que Javier Guerrero, un respetable político del PRI rompa con cuarenta años de militancia, significa una aportación a los vientos de cambio que corren por Coahuila.

“Es cierto, como candidato independiente, Guerrero arranca con pocas posibilidades de triunfo, no obstante, su decisión, no sólo es valiente, sino generosa. Valiente, porque a pesar de las presiones y las amenazas debajo de la mesa, es una voz de dignidad política en medio de un estado perdido por la corrupción. ¡Coahuila no aguanta más! Mientras la camarilla apoya con todo –léase recursos públicos– al delfín y asume la política de ‘darle vuelta a la página’, Javier representa a una minoría que no acepta la inercia.

“La decisión de Guerrero es generosa, porque su participación por la libre, minará los votos del moreirato. Pocos o muchos, son votos que no irán al grupo priista que quiere mantener impune la corrupción: la megadeuda, las empresas fantasma, las fortunas malhabidas, las inversiones incautadas en Texas, las graves acusaciones en España. Está muy claro, el moreirato busca otra tapadera, pero el agua ya derramó del vaso. A tiempo, Javier Guerrero contribuye a la alternancia en Coahuila. No se quedó callado, ni fue cómplice con su silencio. Su apuesta es por la democracia en Coahuila. Bienvenida su propuesta”.
16 Diciembre 2016 03:00:00
Un golpe de timón
La renuncia irrevocable de Javier Guerrero al PRI y su decisión de postularse como candidato independiente a la Gubernatura, modifica el escenario político del estado, pues abre la posibilidad de tener el primer gobierno ajeno a los partidos, como ocurrió el año pasado en Nuevo León con Jaime Rodríguez Calderón.

Con 33 años de militancia –uno menos que Guerrero–, el “Bronco” dimitió al PRI por razones parecidas: la creencia de quienes actualmente gobiernan, de “ser dueños de los partidos y de sus miembros”. Como independiente, Rodríguez se unió “a millones de mexicanos que han llegado al límite de la paciencia, y que hoy, encabronados –muy molestos– exigen cambiar los viejos moldes políticos de los partidos (…) y del propio sistema”.

En su renuncia, fechada el 14 de septiembre de 2014, Rodríguez advierte: “Hoy la angustia y el dolor de la gente, me demuestra que Nuevo León está en busca de un liderazgo que piense y actúe diferente, fuera y lejos de los partidos PRI y PAN, quienes por sus propios resultados ganados a pulso, han perdido credibilidad ante sus patrones los ciudadanos, y ya no son opción”.

Guerrero, en su carta al líder nacional del PRI, Enrique Ochoa, denuncia: “Hoy en Coahuila el partido se encuentra secuestrado y al servicio de los intereses de un pequeño grupo. (…) El rechazo ciudadano a la continuidad, la ausencia de rendición de cuentas y la falta de convicción democrática de quienes toman las decisiones en el estado y en el partido, mantienen asfixiada la vida interna del PRI y cancelado cualquier (…) reconocimiento a los liderazgos naturales. (…) Las formas de relación entre el poder y los ciudadanos y entre el partido y sus militantes, ha sustituido el debate libre y abierto (…) por el miedo, el temor y la manipulación y la represión”.

Sin estructura electoral ni acceso a recursos públicos, fuera de las prerrogativas, pero con un amplio respaldo ciudadano, Rodríguez obtuvo un millón 20 mil votos (48.8%), la alianza PRI-Verde-Panal-PD 498 mil (23.8%) y el PAN, en solitario, 466 mil (22.3%).

El gobierno del “Bronco” ha decepcionado a la población por falta de resultados, por no haber atacado a fondo la corrupción como lo prometió en campaña, y por descuidar sus responsabilidades, ahora como aspirante a la Presidencia.

Hasta ahora, el fenómeno “Bronco” no se ha vuelto a repetir. En las elecciones de junio pasado los candidatos independientes registraron poco avance. En Chihuahua, sin embargo, la participación del empresario José Luis “Chacho” Barraza contribuyó al triunfo del panista Javier Corral y a la derrota de Enrique Serrano, exalcalde de Ciudad Juárez y delfín del gobernador César Duarte, postulado por el PRI, el Verde, el PT y el Panal. Corral alcanzó el 39.6% de los votos, Serrano el 30.7 y Barraza el 18.6%.

Javier Guerrero esperó hasta el último minuto para renunciar al PRI. Lo hizo en Torreón, horas antes de que el CEN decidiera el método para seleccionar a sus candidatos para los gobiernos de Estado de México, Coahuila y Nayarit. “(en) Coahuila esa decisión ya fue tomada de manera anticipada y con una actitud intolerante y grosera por parte del gobernador (…) Rubén Moreira”.

El PRI estatal reaccionó con un boletín de 235 palabras. “Lamenta” la decisión de Guerrero, pero lo acusa de renegado, después de haber ocupado “múltiples” cargos administrativos y de elección popular gracias al PRI.
14 Diciembre 2016 04:00:00
Drogas: guerra perdida
Carlos Salinas de Gortari es el único presidente a quien le encarcelan a un hermano (Raúl) y le asesinan a otro. Enrique Salinas, investigado también por lavado de dinero y presunto cerebro financiero de Raúl (el mayor de los Salinas), apareció muerto el 6 de diciembre de 2004 en Huixquilucan, Estado de México (el gobernador era entonces Arturo Montiel). Abandonado dentro de un auto, tenía la cabeza cubierta con una bolsa de plástico.

En La Guerra Perdida contra las Drogas (Grijalbo, 2001), Jean François Boyer cita otros nombres célebres: Raúl Salinas Lozano, jefe del clan; Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación; Manlio Fabio Beltrones, hasta hace poco, líder del PRI; Emilio Gamboa, actual coordinador de la bancada de ese partido en el Senado; Justo Ceja y José María Córdova, piezas clave en el sexenio de Salinas.

También aparecen Carlos Hank, exgobernador del Estado de México y cabeza del Grupo Atlacomulco, hasta su muerte (cofradía a la cual pertenece el presidente Peña Nieto); y militares como el general Juan Arévalo, exsecretario de la Defensa y excomandante del XVI Regimiento de Caballería de Torreón, acusado por la DEA de presuntos vínculos con el narcotráfico.

Los gobiernos de De la Madrid, Salinas y Zedillo fueron infiltrados por los cárteles del Golfo (del cual se desprendieron Los Zetas), Juárez y Tijuana, dice La Guerra…. Acaso sin haber leído a Boyer, el exgobernador de Nuevo León, Sócrates Rizo (PRI), dio su versión sobre el tema en una conferencia en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, el 24 de febrero de 2011:

“(En los gobiernos priistas) de alguna manera se tenía resuelto el conflicto del tránsito (de drogas), yo no sé cómo lo hayan resuelto otros gobiernos, pero había un control y había un Estado fuerte y un presidente fuerte y una Procuraduría fuerte, y había un control férreo del Ejército (…) entonces de alguna manera decían: ‘tú pasas por aquí, tú por aquí, pero no me toques aquí estos lugares’, algo pasó”.

Rizo sabía de lo que hablaba. Salinas lo impuso como gobernador en Nuevo León, y Ernesto Zedillo –quien encarceló a Raúl Salinas– lo defenestró. Cierto día coincidí con Rizo en la terminal C del aeropuerto de Monterrey. Al saber que era de Coahuila, preguntó: “¿Qué tal la armé, eh?”. “A ver cuándo lo invitan de nuevo”, respondí. Si José López Portillo se autodeclaró “el último Presidente de la Revolución”, Salinas fue el último “presidente fuerte”, en la visión priista del poder. Peña quiso serlo, pero fracasó.

Boyer obtuvo información de la PGR y de un documento del Centro de Inteligencia Antinarcóticos del Estado Mayor de la Defensa Nacional con el título Avances del Análisis de la Información sobre el Narcotráfico en México, presentado en 1995. Además de mencionar a los principales líderes políticos de la época y de cómo, desde mediados del siglo pasado, se relacionaron con Juan N. Guerra, señalado como uno de los primeros capos, el autor cita matrimonios por conveniencia y nombres de empresas, varias de ellas emblemáticas y susceptibles de ser investigadas por lavado de dinero.

Las hay dedicadas a la televisión, el autotransporte, el gas, la aviación… ¿Sorprende, entonces, que la guerra contra el narcotráfico la hayan ganado los cárteles, de la mano del Gobierno y de la corrupción? Para nada.
13 Diciembre 2016 03:00:00
Las mafias del poder
Arturo Montiel alzó el brazo, el 4 de agosto de 2005, en señal de victoria. El candidato de Todos Unidos contra Madrazo (Tucom) le disputaría la nominación presidencial a Roberto Madrazo, a la sazón líder del PRI. Tomás Yarrington, Manuel Ángel Núñez, Enrique Jackson y Enrique Martínez, los aspirantes del Tucom derrotados (el otro era Natividad González Parás), querían tocarlo, abrazarlo, quizá hasta cargarlo en hombros.

El 10 de octubre, en el programa El Cristal con que se Mira, el comediante Víctor Trujillo los bajó de la nube: con datos de depósitos bancarios y operaciones inmobiliarias por más de 56 millones de pesos, destapó un escándalo de corrupción cuya figura principal era Montiel, quien, como candidato a gobernador del Estado de México, resumió en una declaración lo que después se convertiría en política de Estado: “(Los derechos humanos) son para los humanos, no para las ratas”.

La noche del mismo 10 de octubre, el Tucom celebró en Saltillo una reunión urgente, en casa del gobernador Enrique Martínez, para organizar la defensa de su abanderado. Al término del cónclave, Joaquín López Dóriga entrevistó a Montiel desde la Ciudad de México para el Noticiero de Televisa. Según el político, las cuentas de su hijo, Juan Pablo Montiel Yáñez, y la compra de bienes inmuebles eran “legales y transparentes”.

Las filtraciones, insinuó, provenían de Madrazo. El 20 de octubre, con todo y su “dignidad” personal y familiar “lastimada”, Montiel declinó la candidatura del Tucom… y se fotografió con Madrazo. En las elecciones presidenciales de 2006, el PRI cayó al tercer lugar, después del PAN y el PRD. (En 2018, el escenario pinta peor para el PRI. “Será pulverizado”, me dijo Roy Campos, de Mitofsky. Peña Nieto, el Presidente peor calificado desde la segunda mitad del siglo pasado, es sobrino de Montiel, de quien heredó el Gobierno mexiquense).

Incluso antes de la sucesión de 2006 ya se hablaba –en el país y el extranjero– del riesgo de convertir a México en narcoestado. La Guerra Perdida contra las Drogas (Grijalbo, 2001), del periodista argelino Jean François Boyer, y El Segundo Disparo (sobre el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio), de Eduardo Valle, confirman la hipótesis.

En los libros desfilan nombres de presidentes, en distintos contextos: Miguel de la Madrid, en cuyo sexenio fue secuestrado, torturado y ejecutado el agente de la DEA Enrique Camarena Salazar y asesinado el periodista Manuel Buendía; Carlos Salinas, a quien se ha culpado de los asesinatos del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, Luis Donaldo Colosio y Juan José Francisco Ruiz Massieu, padre de la actual canciller, Claudia Ruiz Massieu.

Raúl Salinas, hermano del expresidente, estuvo 10 años en prisión acusado de lavar 160 millones de dólares del narcotráfico y el homicidio de su excuñado Ruiz Massieu. En Wikipedia se lee: “En noviembre de 2001, los magistrados Luis Tirado Ledesma, Rolando González Licona y Homero Fernando Reed Ornelas aprobaron una sentencia mediante la cual se le negó el amparo a Raúl Salinas de Gortari, a través de la cual buscaba anular acciones del Servicio de Administración Tributaria (SAT), en abril de 2002 Tirado Ledesma murió misteriosamente.

En el 2005 (Salinas) es declarado inocente por los magistrados José Nieves Luna Castro, Adalid Ambriz Landa y Manuel Baraibar Constantino.
12 Diciembre 2016 03:00:00
Política y dinero sucio
En Estados Unidos la justicia tiene ritmo propio y cuando se lo propone es implacable. Hace dos años, Javier Villarreal, secretario de Finanzas de Humberto Moreira, se declaró culpable de lavado de dinero en una Corte de Texas. Llegó a un acuerdo para enfrentar el juicio en libertad y recibir una condena menor. La atención se centra ahora en Luis Carlos Castillo, el Rey de los Dragones, llamado así por el equipo que renta para reciclar asfalto. ¿Casualidad? Villarreal y Castillo nacieron en Tamaulipas y fueron influyentes en los gobiernos de Moreira y Enrique Martínez. ¿Quién presentó a quién?

Antes de la sucesión de 2005, Castillo se reunió con el gobernador Martínez y Humberto Moreira, entonces alcalde de Saltillo, en San Antonio, Texas. “Se habló de las elecciones por venir y de otros temas”, me dice una fuente. Según investigaciones periodísticas, el empresario financiaba campañas de candidatos del PRI, el PAN y el PRD. Luego cobraba los favores.

Impulsora Mexicana del Comercio y Construcción, propiedad de Castillo, obtuvo contratos de la administración de Martínez, pero con José Natividad González y Rodrigo Medina, de Nuevo León, le fue mejor. Les facturó más de 2 mil 400 millones de pesos (El Norte, 16.11.16.). También realizó obras en Tamaulipas, en la gestión de Tomás Yarrington. La PGR ofrece 15 millones de pesos a cambio de información que permite su captura. Los tres exgobernadores fueron miembros del Tucom, sindicato que pretendió imponer al candidato presidencial del PRI en 2006.

Castillo fue detenido el 8 de noviembre en Mission, Texas, acusado de lavado de dinero, fraude bancario y conspiración criminal. EU pretende decomisarle un Learjet y 36.2 millones de dólares. El contratista pagó 300 mil dólares de una fianza por 30 millones para ser liberado, el 21 de noviembre. Su situación se definirá en una audiencia programada para el 3 de enero. Las opciones son: declararse culpable o ir a juicio. Su paisano Javier Villarreal aceptó los cargos y entregó propiedades y dinero.

El nombre de Martínez –actual embajador de México en Cuba– aparece por primera vez en un escándalo de corrupción. No como parte de la trama, sino por la relación de su gobierno con Castillo Cervantes, por haberlo recomendado con sus colegas de Nuevo León (José Natividad González) y Tamaulipas (Tomás Yarrington) y por las actividades criminales del empresario mexicoamericano.

Estados Unidos acusa a Castillo “de lavar dinero proveniente de dinero público de Coahuila. (…) Su nombre apareció en la investigación que el Gobierno estadounidense inició en contra del extesorero de Coahuila, Héctor Javier Villarreal Hernández. En 2014, luego de entregarse a las autoridades en la garita de El Paso, Villarreal se declaró culpable, luego de llegar a un acuerdo con los fiscales para entregar bienes y cuentas bancarias valoradas en 30 millones de dólares, que adquirió con dinero robado del erario de Coahuila y de aportar información para encausar a políticos y empresarios con el desvío de fondos que fueron lavados en Texas”. Reforma (13.11.16.)

El caso remite no sólo a la megadeuda por más de 36 mil millones de pesos, contratada en el gobierno de Humberto Moreira, sino al financiamiento de campañas políticas al más alto nivel, con dinero público, y a los vínculos de autoridades locales y federales con la delincuencia organizada.
10 Diciembre 2016 03:00:00
Enemigo fantasmal
El escritor y periodista Édgar London, originario de La Habana, aborda, en la nueva edición del bisemanario Espacio 4, otra faceta del dictador Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre pasado. El texto, titulado Militar de Tercera, Político de Primera, es el siguiente:

“Es difícil negar que, en 1959, cuando Fidel Castro, al mando del Ejército Rebelde, le arrebató el poder a Fulgencio Batista, la naciente leyenda revolucionaria contaba con el apoyo mayoritario del pueblo. Sólo así pudo haber triunfado. Basta echar un vistazo a su gesta bélica para comprobar que constituyó un verdadero desastre.

“Desde el ataque al cuartel Moncada, en 1953, cuando el complejo militar no pudo ser tomado y la mayoría de los atacantes resultaron ultimados o presos –Fidel, entre estos últimos–, sin olvidar la llegada, tres años después, del yate Granma al oriente de Cuba, con varios días de retraso y bajo fuego del enemigo que los había descubierto, más otras escaramuzas con similares resultados nefastos y que a duras penas pudieron ser equilibradas, gracias a la astucia de Ernesto ‘Che’ Guevara, en Santa Clara, por ejemplo, o el coraje de Camilo Cienfuegos, en Yaguajay. A propósito, uno y otro fueron héroes de la Revolución, comandantes del Ejército rebelde, figuras queridísimas por el pueblo cubano y eliminados ‘ipso facto’ del círculo de poder, en circunstancias comprometedoras.

“El mismo año que triunfó la Revolución Cubana, Camilo Cienfuegos desapareció en el mar, presuntamente a causa de un accidente aéreo. A Ernesto ‘Che’ Guevara no le fue mejor. El recién instaurado Gobierno cubano lo ayudó a reunirse, primero, con la guerrilla del Congo, y luego, con la resistencia en Bolivia, donde fue asesinado, en 1967.

“Muy pronto se demostró que las habilidades políticas de Fidel estaban mucho más desarrolladas que sus dotes militares. Con su oratoria y su carisma logró hacerse de aliados, tanto entre el campesinado como entre los obreros y aun dentro de la cúpula administrativa en ciertos niveles de Gobierno. Más poderosa que su fusil, resultó Radio Rebelde, emisora clandestina –que devino emisora oficial y todavía subsiste– con la cual daba noticias de las labores de la guerrilla e incluso concedió una entrevista al periodista estadounidense Herbert Matthews, en pleno corazón de la Sierra Maestra.

“Estas intervenciones lo hicieron muy popular, pues con ellas logró convertir las derrotas militares en victorias morales –eufemismo que seguiría empleando durante su dilatada etapa presidencial en el ámbito político con sus ‘batallas de ideas’; y hasta deportivo, con sus medallas de la dignidad. Incluso, explotó a su favor la imagen de los rebeldes, jóvenes barbudos de cabello largo, que asemejaban más estrellas del rock que un grupo insurgente, para ganarse la simpatía popular.

“Cual si se tratara del montaje de una obra de teatro y con más ruidos que nueces, el escenario quedó listo para la forzada transición. Fulgencio Batista y toda su camada familiar y política aprovecharon los fuegos artificiales con que se celebraba el fin del año 1958 para emigrar a Estados Unidos. Huían así de un enemigo con rasgos fantasmales, pues estaba en todos lados, pero nadie lo veía. Fidel Castro, por su parte, sabía que tenía el camino de oriente a occidente completamente libre –de eso se habían encargado antes Camilo Cienfuegos y el ‘Che’– y sólo faltaba completar su llegada triunfal a La Habana. El 8 de enero de 1959, miles de personas salieron a recibirlo en la capital de Cuba. La Revolución había triunfado”.
09 Diciembre 2016 03:00:00
El brazo de la justicia
Tomás Yarrington y Humberto Moreira, exgobernadores de Tamaulipas y Coahuila, tienen varias cosas en común: fueron alcaldes, el primero de Matamoros, el segundo de Saltillo; fracasaron en su intento de ser candidatos presidenciales; ocupan los lugares seis y siete de “Los 10 mexicanos más corruptos de 2013” de la revista Forbes; fueron apoyados por Manuel Cavazos Lerma (gobernador de Tamaulipas y delegado del PRI en Coahuila); y han sido acusados de recibir “millones de dólares” del narcotráfico.

Yarrington está por ahora en una situación más comprometida que la de Moreira, nuevo consejero nacional del PRI. Tardíamente, la PGR ofrece 15 millones de pesos de recompensa por información que permita su captura. Desde hace cuatro años, el juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales de Tamaulipas ordenó la aprehensión del exgobernador por delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y delitos contra la salud en la modalidad de colaboración al fomento de narcotráfico.

Con testimonios de testigos protegidos, identificados en clave como “Pitufo”, “Yeraldín”, “Pedro”, “Óscar” y “Ángeles”, la averiguación previa PGR/SEIDO/UEIDC/012/2009 atribuye a Yarrington el cobro de sobornos a los cárteles del Golfo y los Zetas. Autoridades de Estados Unidos lo acusan de cooperar con las mismas organizaciones para contrabandear droga a su país y lavar dinero en Texas.

El Gobierno norteamericano investiga también a Humberto Moreira. Wikipedia publica que una Corte tejana “lo involucra en operaciones de lavado de dinero a través de un prestanombres llamado Rolando González Treviño, quien aceptó declararse culpable e implicó al gobernador”. Raúl González Treviño –hermano de Rolando– representó a Moreira en San Antonio, Texas.

En octubre de 2014, Raúl González hijo se declaró culpable de conspiración para distribuir 5 kilos de cocaína en Estados Unidos. El 20 de noviembre, en Saltillo, la residencia de Roberto Casimiro González Treviño –hermano de Rolando y Raúl– fue cateada por agentes de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). Los González Treviño, todos cercanos a Moreira, son dueños de cadenas de radio y televisión e incluso podrían ser socios del exgobernador.

La Interpol busca a Yarrington en los 190 países miembros. Hace más de dos años, fiscales de Estados Unidos solicitaron al Gobierno mexicano (ya con Peña Nieto en el poder) la detención y extradición del exgobernador de Tamaulipas. La PGR se cruzó de brazos todo ese tiempo. El PRI se limitó a suspenderle sus derechos. En 2005, Yarrington figuró entre los precandidatos del Tucom a la Presidencia de la República.

La misma recompensa de 15 millones de pesos que se ofrece para localizar a Yarrington, se pagará por el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte. Primero se les permite robar impunemente, crear empresas fantasma y asociarse con la delincuencia organizada, y luego se les persigue. El próximo de los enlistados por Forbes en ser llamado al banquillo podría ser Humberto Moreira. Sus presuntos vínculos con Alfredo Muñoz Luévano, acusado de blanqueo de dinero y de ser operador financiero de los Zetas, lo han puesto de nuevo en la mira del Gobierno de Estados Unidos. Testigos protegidos lo han delatado. La extradición del “Mono”, como se conoce a Muñoz, abrirá la caja de Pandora.
07 Diciembre 2016 03:00:00
Cuba: nueva encrucijada
Fidel Castro derrocó una dictadura de seis años, la de Fulgencio Batista, para implantar la propia de seis décadas. Murió a los 90 años, 57 de los cuales ejerció el poder de manera arbitraria y unipersonal. También pretendió imponer su juicio al mundo: “Condénenme, no importa: la historia me absolverá”. Según su egocentrismo, él era la historia. Admirado por demagogos como Hugo Chávez, Daniel Ortega, Cristina Kirchner, Nicolás Maduro y otros enemigos de la libertad, los derechos humanos y la democracia, el tirano, terminó sus días como pieza de museo. Algunos políticos lo visitaban para retratarse con la reliquia.

Para hacerse con el poder, retenerlo e imponer como sucesor a su hermano Raúl, Castro recurrió al terror, la traición –incluso dentro del mismo Movimiento 26 de Julio, para suprimir liderazgos riesgosos, como los del Che Guevara y Camilo Cienfuegos–, el espionaje, la delación y el culto a su persona.

La dignidad de la revolución la entregó a la Unión Soviética, y convirtió a Cuba en uno de los satélites del Estado marxista leninista. Guevara prefería mirar hacia China, pero Fidel optó por los herederos de Lenin y del genocida Stalin.

Terminada la Guerra Fría, y sin que la URSS lo hubiera apoyado jamás en todas sus demandas ni abierto la cartera para industrializar la isla o financiar guerrillas en América Latina, Castro buscó nuevos patrocinadores. Venezuela, hoy en ruinas por efecto de la insania de Chávez y Maduro, lo proveyó de dólares y petróleo. Fidel correspondió con médicos, maestros, asesores y brigadistas cuya función consistía en adoctrinar, crear clientelas y formar estructuras territoriales para ganar elecciones. Los venezolanos, cansados de una clase política corrupta y trepadora, advirtió tarde la coartada.

México ha sido siempre aliado de Cuba, en un juego de complicidades más que de principios. ¿Cuándo, hasta Salinas, el Gobierno protestó por las atrocidades de la dictadura castrista? La relación se enfrió en los sexenios de Zedillo, Fox y Calderón, pero cuando el PRI regresó a Los Pinos volvió a entrar en calor. En 2014, todavía en la euforia del “momento mexicano”, Peña quiso también salvar a Cuba y le condonó 350 millones de dólares, equivalentes al 70% de una deuda antigua.

La calidad de los servicios de educación y salud en la isla son reconocidos a escala internacional, mas no compensan casi 60 años de encierro, restricciones y pobreza. Impera la censura, el miedo, la frustración, el partido único. Los cubanos desean ser libres, tomar sus propias decisiones, vivir mejor y ofrecer a sus hijos un futuro de esperanza. No de balde, casi dos de cada 10 cubanos residen en Estados Unidos. Incluso Marco Rubio (Florida) y Ted Cruz (Texas), hijos de inmigrantes cubanos, figuraron entre los aspirantes del Partido Republicano a la Casa Blanca.

La gradualidad de las reformas promovidas por el gobierno de Raúl Castro, para alinear al país al capitalismo –tardías e insustanciales frente a los cambios impulsados por Deng Xiaoping en China y Mijaíl Gorbachov en Rusia–, y el levantamiento del embargo comercial de Estados Unidos serán insuficientes mientras el sistema político continúe cerrado y no existan elecciones libres y democráticas. Máxime a partir del 20 de enero próximo, cuando Donald Trump reemplace a Barack Obama en el Despacho Oval y empiece a dar vuelta atrás a las manecillas del reloj.

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