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David Boone de la Garza
David Boone de la Garza
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15 Mayo 2017 04:04:00
‘...tu familia nunca te abandona ni te olvida’
La familia es lo más importante. Amén de su tipo o modalidad, de quiénes la conforman o cuántos son, la familia es el lugar por excelencia en el que se viven, transmiten, ignoran, destruyen, construyen, debilitan o fortalecen los valores. En su estudio sobre los tipos de familia y el bienestar de niños y familias (2013), el sociólogo Fernando Pliego, al sostener y acreditar por qué la familia es la institución cultural más importante, advierte que “la importancia de la familia es un hecho social”.

Entre más, Pliego basa sus afirmaciones en los resultados de estudios como la Encuesta Mundial de Valores 2005-2008 (World Values Survey, WVS, aplicada en 57 países), de acuerdo con la cual “la familia es el tema más importante en la vida de las personas entrevistadas”. En el caso de México, señala este experto, “en opinión de los mexicanos, la familia es la institución que brinda más confianza (8.8% de calificación en promedio); es el principal apoyo cuando se presentan problemas económicos extraordinarios (56.6%), cuando se trata de atender a las personas con discapacidad (86.4%) y de cuidar a los niños pequeños (84.2%). Es la principal fuente de apoyo emocional “por el cariño que se recibe” (76.2%); así como el espacio más importante de socialización política (50.8%)” (con base en diversos instrumentos como la Encuesta de Capital Social en México Urbano 2006 y la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2008).

El 15 de mayo se celebra el Día Internacional de la Familia. Una fecha que existe con la finalidad de recordar a todo el mundo el impacto de esta institución en la vida de las personas y las sociedades. Según Naciones Unidas, “este año la celebración se centra en resaltar el papel que juegan las familias y las políticas orientadas a las familias en el fomento de la educación y el bienestar de sus miembros, en particular la educación infantil y la formación continua para niños y jóvenes”. De acuerdo con la información dada a conocer por esta organización, “también destaca la importancia de los miembros de la familia que se dedican al cuidado de los otros –sean padres, abuelos, hermanos–”. Otro de los objetivos específicos en esta ocasión es poner de manifiesto “las buenas prácticas en el sector privado que apoyan a madres y padres trabajadores, así como a los jóvenes y las personas mayores, en sus lugares de trabajo”.

Sin desestimar las aspiraciones que se han precisado, vale la pena subrayar que esta celebración tiene una cuyo valor es particularmente especial, por transversal: promover el desarrollo sostenible; es decir, la posibilidad de mantener las relaciones interpersonales y el crecimiento de la sociedad y sus miembros, y de lograrlo en armonía y equilibrio. Para ello se proponen la práctica y expansión de estrategias sustanciales como la educación y la adopción de estilos de vida sostenibles, el respeto de los derechos humanos y la promoción de una cultura de paz y no violencia.

La “cultura de paz” constituye un movimiento que ha adquirido fuerza e influencia en los últimos años, en virtud de su aportación para la construcción de una cultura amplia de respeto irrestricto a las libertades humanas, ya que se basa en la oposición colectiva y sistemática de la violencia. La “cultura de paz” es definida como “un conjunto de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que rechazan la violencia y previenen los conflictos atacando a sus raíces a través del diálogo y la negociación entre los individuos, los grupos y los Estados” (Unesco, Naciones Unidas). Configurar y arraigar esta creencia en el seno de las familias, es requisito primario para que sea exportada y tenga éxito en la sociedad.

Esto es así por ser la familia la que en primera fase y con mayor determinación influye, principalmente a través del ejemplo, en los valores y las conductas que forjan la cultura de las personas, cultura que puede ser gradualmente violenta o de paz. Además de esta función básica, la familia tiene otras vitales como lo son la socialización; la cooperación económica y la división de labores; el cuidado, la supervisión, la monitorización y la interacción; la proporción de estatus: social, atribuido y logrado, y el apoyo, afecto emocional y compañerismo (Lawrence Schiamberg, 1983).

La familia es definida de múltiples formas, dependiendo del aspecto (ideológico, sociológico, político, religioso, etc.) que pretenda acentuarse. Sin embargo, siguiendo a la psicóloga María del Luján González, “las definiciones de familia por más variadas que sean descansan hoy en la relación interindividual, dando la idea de que la familia es ante todo un proyecto relacional que no hace referencia necesariamente a lazos de sangre”. En sentido literal, familia es un “grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntos” o un “conjunto de personas que comparten alguna condición, opinión o tendencia” (RAE, 2017). Para efectos prácticos, vale la pena retomar aquella famosa y mística definición dada por Lilo & Stitch (Walt Disney, 2002): “Ohana significa familia y tu familia nunca te abandona ni te olvida”.

Comprender el significado y las ventajas de la familia, de hacer familia, así como los retos que actualmente enfrenta, es fundamental para alcanzar los objetivos fijados por Naciones Unidas en esta materia; para hacer conciencia y emprender todas aquellas acciones que redunden en su beneficio, en beneficio de lo más importante.
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