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David Boone de la Garza
David Boone de la Garza
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06 Febrero 2017 04:00:00
10 reflexiones a los 100 años de la Constitución mexicana
No se puede apreciar, honrar, asumir como propio, criticar seriamente o negar aquello que no se conoce. Así que, a manera de repaso o revelación, he aquí 10 reflexiones con motivo del Centenario de la Constitución mexicana:

1. Una Constitución es un acuerdo político formal sobre el que se edifica un país y a partir del cual se desarrolla una sociedad. Una de las definiciones de “Constitución” más empleada es la de Ferdinand Lassalle (1862): “la suma de los factores reales de poder que rigen en un país”. De acuerdo con Lasalle, se trata de aquellos elementos, causas y aspiraciones que los miembros de una sociedad estiman valiosos y, por lo tanto, deben ser reconocidos y tutelados como tales, precisamente, por medio de una Constitución.

2. Nuestro país ha tenido varios documentos fundantes y constituciones. Su contenido ha dependido del momento histórico en el que han sido redactados. Entre los de mayor trascendencia pueden citarse: el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana (1814), el Acta Constitutiva de la Federación (1824), la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos (1824), la Constitución Política de la República Mexicana (1857) y la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (1917), la cual se encuentra vigente.

3. La de 1917 no pretendía ser una nueva Constitución, pues, en palabras del mismo presidente Venustiano Carranza, la intención era contar con una Constitución reformada; su propósito y el de los constituyentes era modificar la Constitución de 1857. Esto toda vez que a eso se había comprometido formalmente Carranza, quien reconocía el valor de la ley fundamental entonces vigente.

4. Con frecuencia suele señalarse que la Constitución de 1917 fue la primera constitución social del siglo 20 a nivel mundial. Es cierto. Fue pionera en incluir expresamente los denominados derechos sociales, entre los que se encuentran el derecho a la educación, la salud, al trabajo y a la vivienda. Con las transformaciones de 1917, en México se inauguró el llamado constitucionalismo social, especialmente “al elevar al nivel de normas fundamentales a los derechos de los grupos sociales desprotegidos y marginados, es decir, campesinos y obreros”, según Héctor Fix Zamudio.

5. La Constitución mexicana, como otras de su tipo, está conformada por normas que contienen sustancialmente disposiciones de dos clases. Por una parte, las orgánicas, las cuales tienen el propósito de establecer la división de funciones entre los Poderes del Estado, la organización del Gobierno y las competencias entre los distintos órdenes. Por la otra, las dogmáticas, mediante las cuales se reconocen y garantizan los derechos de todas las personas (los derechos fundamentales, llamados así por estar recocidos en la ley fundamental, o sea, en la Constitución).

6. La Constitución mexicana tiene 136 artículos, los mismos 136 que tenía en 1917 (pero ahora muchos de ellos con una redacción más amplia), divididos en nueve títulos. Con frecuencia se señala que la referida parte dogmática comprende los primeros 29 artículos y la orgánica, los restantes. Esto es impreciso, pues, debido a que en muchas ocasiones no se han empleado técnicas de reforma y adición adecuadas, actualmente se advierten la existencia de ambas disposiciones dispersas a lo largo de todo el texto que conforma la Constitución.

7. A pesar de que, como se ha precisado, muchos de los cambios a la Constitución no se han realizado de la mejor forma, es innegable que de 1917 a 2017 la Constitución ha evolucionado. Hoy en día se encuentran reconocidos en ella una gran cantidad de principios y derechos que estaban ausentes en sus orígenes y que han posibilitado grandes logros y avances. Tres ejemplos de ello son la reforma agraria, la calidad de ciudadanía de la mujer (y, por ende, su derecho a votar y ser votada), y la planeación democrática constitucional.

8. En la Constitución se encuentran reconocidos principios, derechos, garantías y medios de reclamación. Los principios pueden ser definidos como las bases que orientan la actuación de las autoridades y los particulares; los derechos, como las facultades y prerrogativas que poseen las personas; las garantías, como las promesas que el Estado (sociedad y Gobierno) realizan a quienes lo conforman de que habrán de generarse, mantenerse y perfeccionarse las condiciones para que puedan ejercerse los derechos, y los medios de reclamación, como los instrumentos para acceder a la justicia y asegurar el estado constitucional de derecho.

9. Probablemente el cambio de mayor impacto en nuestra ley fundamental desde 1917 fue el promulgado en junio de 2011, cuando, entre más, se reconocieron los derechos humanos de todas las personas; los de fuente nacional, internacional y, lo más valioso, aquellos que, por su efecto en la dignidad humana, deben ser tratados como tales. En este momento de la historia se desbordó la Constitución al abrir la puerta al derecho internacional de los derechos humanos, así como al reconocer dos principios y sistemas de interpretación: el principio pro persona y la interpretación conforme.

10. Después de celebrar el Centenario de la Constitución mexicana, es vital no perder de vista el reto para las décadas venideras: su vigencia, conservación y fortalecimiento –lo que se traduce en el desarrollo libre, armónico y pleno de las personas bajo su manto protector, así como en la concreción del proyecto de Nación en ella comprendido–, dependen de que los mexicanos conozcan su contenido, lo cumplan y defiendan. No se olvide que lo primero que se requiere para que el derecho de una persona sea respetado es la voluntad de otra para cumplir con la obligación de hacerlo.
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