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Carmen Aristegui
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Carmen Aristegui Flores. Periodista y conductora de programas de radio y televisión de amplia experiencia y reconocimiento en México.

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05 Enero 2018 04:01:00
2018 y la narcopolítica
Un año intenso, turbulento y lleno de interrogantes. Así pinta este que apenas empieza. Estará marcado por los efectos, aún no calculados, de la recién aprobada reforma fiscal en Estados Unidos; los devaneos sobre el TLC; la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Interior; los procesos judiciales a varios exgobernadores; los actos conmemorativos por los 50 años del 68 y, por supuesto, el desempeño de la Selección Nacional en el Mundial de futbol.

En ese marco es que se desarrolla ya la elección más grande –por tamaño– de la historia, con alrededor de 3 mil cargos de elección en disputa.
El desafío mayor para México y sus elecciones cruza por el prolongado fenómeno de violencia, criminalidad, corrupción e impunidad que se ha agudizado en los últimos años. El peor augurio para estas elecciones se anida en la violencia, la narcopolítica y la impunidad que las acompañan.

A los más de 100 alcaldes asesinados en los últimos años, 26 de los cuales ocurrieron en este sexenio, hay que agregar las cifras de las últimas semanas, enmarcadas por la definición de las candidaturas.

Sólo en diciembre de 2017, asesinaron al alcalde de San Pedro El Alto, Oaxaca; al coordinador de Morena en la Alcaldía de Castillo, Jalisco; al munícipe de Bochil, Chiapas; al precandidato del PAN a la alcaldía de Tampamolón Corona, en SLP; al coordinador de Movimiento Ciudadano en La Huerta, Jalisco; al alcalde de Petatlán; al precandidato del PRD a la alcaldía de Tomatlán, Jalisco; al regidor de Jalapa, Tabasco; a un excandidato a diputado por el PRD en Mexicali. El último mes del año también fueron atacados un aspirante del PRI a la Alcaldía de Atoyac de Álvarez, Guerrero, y otro del PRD a la Alcaldía de Zihuatanejo.

Ayer, la Comisión Permanente condenó los asesinatos de ocho políticos ocurridos en solo una semana, la del 28 de diciembre al 3 de enero. Los legisladores “exhortaron” a los tres niveles de Gobierno a esclarecer estos crímenes y “garantizar que los procesos electorales se desarrollen en un ambiente de paz” y al INE a “... detectar y evitar el financiamiento ilegal o proveniente de cualquier tipo de actividad ilícita a través de la Unidad de Fiscalización y la Comisión que la atiende”. Casi al mismo tiempo, el PAN interponía una queja ante el INE en contra del recién nombrado titular de la Unidad a la que se referían, por haber sido cercano colaborador del candidato del PRI a la Presidencia.

¿Qué hay detrás de cada uno de estos y los demás asesinatos que han ocurrido en los últimos años? ¿Qué sabe la sociedad mexicana sobre los autores intelectuales, materiales y móviles de esta ola de crímenes? Nada o casi nada, en términos formales.

Las autoridades, en su mayoría, no investigan ni sancionan la narcopolítica por colusión, miedo o impotencia. Los periodistas de las zonas más afectadas no informan por razones similares y cuando lo hacen, ponen en riesgo su vida.
Tenemos noticia de un solo caso en el país, el de Miroslava Breach en Chihuahua, en el que se ha llevado a juicio a un presunto asesino, cuyo móvil fue eliminar a una periodista por publicar información relacionada con la política y el crimen organizado.

Los candidatos a la Presidencia, a las gubernaturas, a los municipios y congresos no pueden eludir este tema. Tienen que tomar postura y plantear caminos de salida. Por ahí cruza la verdadera naturaleza de lo que se juega en 2018. No se trata sólo de quién gana o quién pierde un cargo de elección popular. Se trata de saber si con estas elecciones México logra desmontar la narcopolítica instalada en regiones enteras o si, por el contrario, el negocio de la delincuencia organizada, que penetra estructuras políticas, seguirá devastando la entraña nacional, después de las elecciones 2018.

Ante un panorama complejo y desafiante como este, vale más no cerrar la puerta a la esperanza. Habremos de seguir apostando por la idea de un país mejor, sin violencia, con justicia, democracia y libertad. Hoy por hoy una utopía pero a la que no hay que renunciar. ¿Quién mejor que Galeano para decirlo?

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre 10 pasos más allá. ¿Entonces, para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Feliz 2018.

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