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Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
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14 Agosto 2016 04:00:42
23 por ciento
Ni los índices de impopularidad, que se han convertido en tendencia, han sido elementos suficientes para que Los Pinos dé acuse de recibo. Las disculpas que ofreció el Presidente se olvidaron rápido y no se ve en la víspera cómo regresar al 52% de aprobación, el porcentaje más alto reportado.

En veinticuatro meses ya sabremos quién será el próximo Presidente de nuestro país. Candidatos tenemos. Desde hace varios meses vemos a Margarita Zavala haciendo campaña, ya casi un año de que lanzó aquel video en YouTube anunciando sus aspiraciones. Ella y Andrés Manuel López Obrador son los únicos que lo han dicho tal cual. Aunque hay otros que también han manifestado su intención: Miguel Ángel Mancera, Graco Ramírez, Rafael Moreno
Valle. Otros personajes que podrían ser competitivos, pero que no quieren errar en tiempos y se aguantan las ganas de decir que sí quieren ir por la grande: Ricardo Anaya, José Antonio Meade, Miguel Ángel Osorio Chong, Manlio Fabio Beltrones o Pepe Calzada. Y, claro, también están los independientes como Jorge Castañeda o Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” y hasta Denise Dresser. Trazos rumbo a la sucesión ya hay, lo que no tenemos todavía son
aquellos que deberían estar ya previéndolo en Los Pinos. ¿Cómo están imaginando que será su escenario en la elección de 2018?

No era lo mismo pensar en esto en 2013, EPN estaba todavía de luna de miel con la oposición y el Pacto por México. El “mexican momento” era tema de los periódicos del mundo. En esos meses tenía más del 50% de aprobación entre los ciudadanos, según una encuesta publicada por Reforma hace un par de días. Nada mal para un Presidente que ganó una elección en medio de tanta polémica y polarización.

Llegó el 2014 y todos, todos los acontecimientos ocurridos en aquel año (Ayotzinapa, el escándalo de la “casa blanca”, etc.), y para julio de 2015, su popularidad cayó a 34 por ciento. Pensaron que no podría caer más, pero los números de aprobación del trabajo de Enrique Peña Nieto llegaron para julio de este año al fondo del despeñadero. Según esta misma encuesta, hoy sólo goza de 23% de aprobación, el índice más bajo desde que inició el sexenio; el más
bajo, también, que se haya registrado en una medición similar sobre un presidente mexicano.

Aunque hace unos días apareció un nuevo escándalo inmobiliario, éste se desinfló rápido, bastando para ello un comunicado de Presidencia para echar abajo una investigación poco concreta y con muchas debilidades. Tanto así que su autor tuvo que hacer, después de publicarlo, varias precisiones ausentes en el reportaje original. Sin embargo, como lo escribí aquí en su momento, todo resultó verosímil tan sólo por los antecedentes que se han acumulado en
los últimos años.

La percepción le pone el tapete a la credulidad. Y es una realidad que parece no terminan de asimilar en Los Pinos. Ni los resultados del pasado 5 de junio ni estos índices de impopularidad, que se han convertido en tendencia, han sido elementos suficientes para que den acuse de recibo. Las disculpas que nos ofreció el Presidente se olvidaron rápido y no se ve en la víspera algo que puedan hacer para regresar a ese 52% de aprobación, su índice más alto
reportado por Reforma en julio de 2013. Y es que en Los Pinos parece que están como si nada.

Este 2016 parece estarle cobrando las facturas acumuladas con este panorama, tal vez podríamos entender el porqué todavía no hay señales de sus trazos rumbo a la sucesión en 2018. El 2015 fue su annus horribilis, pero en estos últimos meses es que están apareciendo, al menos en la percepción de los mexicanos, los costos. Ya la elección del 5 de junio fue un gran termómetro, aunque se sigan empeñando en no aceptarlo. En Los Pinos deberían ya de
reconocer que absolutamente nada de lo que han hecho ha servido para frenar esta caída. Y si nada sirve, llegó la inevitable hora de cambiarlo todo.

ADDENDUM. Quien parece estar cambiándolo todo es AMLO. El jueves –y pese a que su discurso desde hace años ha sido contra la que llama “mafia en el poder”–, dijo que en 2018, si es presidente, no habrá persecución:

“A pesar del gran daño que le han causado al pueblo y a la nación, no les guardamos ningún rencor y les aseguramos que, ante su posible derrota en 2018, no habrá represalias o persecución”.

Qué amoroso, digo, misericordioso anda el tabasqueño.
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