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Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
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23 Mayo 2017 04:00:00
¡70 años!
¡70 años cumple el Festival de Cannes! Para celebrar uno de los festivales de cine más importantes de Europa, se ha organizado La Semana de Cine Positivo”, del 17 al 28 de mayo, presidido por Pedro Almodóvar y como maestra de ceremonias Mónica Belluci. Positivo, en el sentido de toma de conciencia y de propuestas cada vez más atrevidas que tienen que ver con el amor, la solidaridad y las ganas de luchar por un mundo mejor que el de ayer. Películas y documentales de autores bien seleccionados que nos reportan el estado en que se encuentra el mundo, que hacen reír, soñar, viajar, llorar, olvidarse de nuestros problemas, sobre todo, distraernos.

En 1953, las cámaras de los noticiarios franceses y las páginas a todo color de la revista Paris Match mostraban a una jovencita llamada Brigitte Bardot, quien acababa de terminar su bachillerato, en ¡bikini! La veíamos en las playas populares de la Costa Azul, mientras Kirk Douglas la peinaba con dos trencitas adorables. Igualmente descubríamos al director de cine Alfred Hitchcock entrar, poco a poco, al mar con sus pantalones remangados. “¡Camina sobre el agua!”, exclamaban muertos de la risa el actor Jean-Pierre Cassel y Melina Mercouri. En esa época la película Easy Rider era una de las preferidas del Festival, gracias al trío de actores Dennis Hopper, Peter Fonda y Jack Nicholson. Estaban tan contentos de su éxito, que los tres bailaban el Can-can en la playa. “Cannes era una continua fiesta. Me pasaba las noches sin dormir, queriendo rehacer el mundo en el bar de la Chungade. El Festival de Cannes es la meca del cine”, afirmaba Roman Polanski. En 1957 se paseaban en la alfombra roja para después ir a bailar al Whisky a Go Go, Alain Delon y Romy Schneider, Lennon y Yoko, Sophia Loren, Gina Lollobrigida y Ursula Andress. También por allí andaban Federico Fellini, feliz por haberse ganado una Palma de Oro por el filme La Dolce Vita, de la mano de Giulietta Masina, quienes llegaron a cumplir 50 años de casados. En 1966, el cine francés nos hizo descubrir una espléndida historia de amor, en la película Un Homme, une Femme, del director Claude Lelouch, quien ese año se llevara la recompensa suprema gracias a la actuación de Anouk Aimée y el actor legendario Jean-Louis Trintignant. Ambos fueron a recibir su premio en alpargatas. En 1961, Luis Buñuel se llevaba la Palma de Oro por su película Viridiana, a cuyo estreno asistieron Marcello Mastroianni y Catherine Deneuve. Unos años después, “en mayo de 1968, Truffaut y Godard se unen a los manifestantes que levantan los adoquines en París y proponen suspender el certamen” (El País).

Hoy por hoy, más que artistas de cine famosas, vemos en el Festival de Cannes a top models, vestidas con ropa que deben promocionar. Las actrices consagradas tienen su agenda hasta el top, además de su evidente su deterioro físico. A los que vemos correr de un lado a otro, especialmente por los salones del hotel Carlton, donde se hospedan las estrellas más famosas, es a los periodistas, cuyo número de asistencia no se puede comparar con el de los años anteriores. Nada más en el Festival del 2016 se acreditaron 4 mil 400 reporteros. Nunca como ahora la industria cinematográfica francesa quiere hacer buenos negocios, ya que quiere superar el cuarto lugar que ocupa en el mundo, después de la India, China y Estados Unidos, y el segundo, de ventas en el extranjero. En el 2016, se llegaron a proyectar en las salas extranjeras, entre películas y cortometrajes, 550 propuestas. Este año fueron seleccionadas cuatro cintas francesas como las oficiales, entre ellas, Un Bello Sol Interior, de Claire Denis, interpretada en el rol femenino por Juliette Binoche.

Al hablar del Festival de Cannes, no podemos dejar de mencionar a nuestra estrella, a nuestro director, Alejandro González Iñárritu, junto con “El Chivo”, Lubezki, quien, una vez más, sorprendió a Cannes con su estreno Carne y Arena, en la que cuenta “una experiencia de realidad virtual” de la frontera sur de Estados Unidos, y relata la tragedia de los inmigrantes. “Espectacular, terrorífico, interesante, distinto, son algunos de los adjetivos de los primeros privilegiados que pudieron visitar la instalación que para poder ser vista precisa de una reservación ya saturada y un desplazamiento a un hangar a las afueras de Cannes” (La Jornada).

El cine de antes y de ahora es un arte que me apasiona de más en más. Por eso digo y parafraseando a Enrique IV, el Festival de Cannes bien vale una misa...
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