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Juan Latapí
Juan Latapí
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30 Diciembre 2018 03:10:00
A 25 años
SEGURAMENTE EN LA MADRUGADA DEL 1º de enero de hace 25 años a Carlos Salinas de Gortari se le hicieron chicharrón las tripas cuando le informaron que –el mismo día que entraba en vigor su tan cacareado Tratado de Libre Comercio de América del Norte- en Chiapas varias poblaciones, incluyendo la emblemática San Cristóbal de Las Casas, habían sido tomada por grupos de guerrilleros armados.

MÁS PRONTO QUE tarde la televisión empezó a difundir enlaces de lo que estaba sucediendo ante la incredulidad del auditorio que suponía que dichos levantamientos solo ocurrían en Centro o Sudamérica: unos guerrilleros que desafiaban al Estado. La contraofensiva por parte del gobierno no se hizo esperar mediante el despliegue de las fuerzas armadas y una feroz campaña mediática de desinformación a través de los medios fieles al régimen y muy en especial la televisión. Aquel levantamiento del autonombrado Ejército Zapatista de Liberación Nacional caló hondamente y movilizó a los pueblos indígenas de casi todo el país, ganándose la simpatía de los más pobres de México.

EL 12 DE ENERO de aquel mismo año, ante la masiva demanda social, el gobierno decretó el cese al fuego y el 1º de febrero el EZLN explicó su existencia en un manifiesto con un lenguaje que hacía recordar las crónicas indígenas de la época de la Conquista. Decía aquel manifiesto que “en nuestro corazón había tanto dolor, tanta era nuestra muerte y pena, que no cabía ya en este mundo que nuestros abuelos nos dieron para seguir viviendo y luchando. Tan grande era el dolor y la pena que no cabía ya en el corazón de unos cuantos, y se fue desbordando, y se fueron llenando otros corazones de dolor y de pena…”.

“HABLAMOS CON NOSOTROS –continuaba el manifiesto-, miramos hacia dentro nuestro y miramos nuestra historia, vimos a nuestros más grandes padres sufrir y luchar, vimos a nuestros padres con la furia en las manos, vimos que no todo nos había sido quitado, que teníamos lo más valioso, lo que nos hacía vivir, y volvió la dignidad a habitar en nuestro corazón, y fuimos nuevos todavía, y los muertos, nuestros muertos, vieron que éramos nuevos todavía y nos llamaron, otra vez, a la dignidad y a la lucha”.

EL CESE DE HOSTILIDADES no evitó que la guerra sucia continuara y en febrero de 1995, siendo Zedillo presidente, difundió en cadena nacional las supuestas identidades de la dirigencia zapatista y la emisión de órdenes de aprehensión, mientras el Ejército avanzaba en Chiapas contra el territorio que ocupaban las bases del EZLN. Cabe recordar que el entonces secretario de Gobernación era Esteban Moctezuma, el mismo que actualmente ocupa la titularidad de la SEP.

LUEGO VENDRÍAN LOS Acuerdos de San Andrés y en 2001 el gobierno foxista promulgó la contrarreforma indígena. De ese año a la fecha –señala Magdalena Gómez, especialista en derecho indígena- el zapatismo ha construido su autonomía en Chiapas desarrollando diferentes áreas de trabajo así como sus propios sistemas de salud y educación por medio del trabajo colectivo con la participación de todos, mujeres, hombres, jóvenes y niños.

ES IMPORTANTE RECORDAR que desde entonces el EZLN ha señalado reiteradamente que los actuales gobernantes son una transmutación de la figura histórica de los capataces: “son buenos defensores de los intereses de sus patrones para saquear las riquezas naturales de nuestro país que están guardadas en el seno de nuestra madre tierra, porque el patrón todo lo considera una mercancía y así nos quieren destruir por completo”.

SE PODRÁ ESTAR DE acuerdo o no con el EZLN pero sin duda debe reconocérsele haber dado voz a los que menos tienen, a los indígenas, a los olvidados. Sin embargo, llama la atención que cuando surgió el EZLN aparecieron por doquier supuestos simpatizantes de ese movimiento –por lo general gente acomodada- haciendo hasta lo imposible para viajar a Chiapas para tomarse una foto con el entonces subcomandante Marcos para presumirla entre sus amistades.

A ESOS TURISTAS SE les conoce como rabanitos: rojos por fuera pero blancos por dentro. De la misma manera que está aconteciendo ahora con el nuevo gobierno donde empresarios con grandes fortunas presumen de socialistas de dientes para afuera pero por dentro son voraces acumuladores de fortunas e incapaces de sacrificarlas por los ideales que dicen defender; tal parece que es la Era de los rabanitos.
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