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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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25 Enero 2017 04:00:00
‘¡A chingar a su mauser!’
Cuando el entonces candidato republicano utilizó la amenaza a México y los mexicanos para elevar sus niveles de aceptación y popularidad –entre los electores norteamericanos–, no faltaron las voces que exigieron una postura firme del Gobierno mexicano.

Luego, cuando Trump propuso tirar el TLC y construir un muro en la frontera común entre Estados Unidos y México, se catalizaron las voces mexicanas que ya no exigían una postura firme, sino dura contra Trump.

Y, una vez que Trump fue invitado a México –en donde recibió trato de estadista–, para luego insistir en sus insultos a México y los mexicanos, de plano muchos compatriotas exigieron al Gobierno que la respuesta a Trump fuera –por lo menos–, “de mentada de madre”, para abajo.

Ya en los hechos, –y con Trump en la Casa Blanca–, parece que el Gobierno de México decidió echar mano de la mexicanísima “mentada de madre”, en respuesta a las amenazas del señor Trump, sobre su deseo de tirar el TLC y construir un muro.

Y las recientes respuestas de los secretarios de Relaciones Exteriores y Comercio –sobre el TLC–, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, no sólo son lapidarias sino incendiarias. Y no se pueden entender más que como una real mentada de madre a Trump y a todos aquellos “tocados” por la fiebre populista de una guerra comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.

Y es que, en efecto, todo indica que ante la negativa de México de caer en el chantaje de Trump --y ahora de Canadá–, la instrucción del presidente Peña Nieto habría sido tajante, sin complejos y a través del mexicanísimo por excelencia; “¡a chingar a su madre!”. Si no quieren Acuerdo Comercial, México seguirá por su cuenta en otras partes del mundo.

¿Tienen dudas de que el mensaje fue una mentada de madre?

En reunión con senadores de todos los partidos, el titular de Relaciones Exteriores dijo –a pregunta sobre lo que haría México frente a las presiones de Trump–, “por supuesto que México no aceptará condiciones desfavorables para el interés de la nación, particularmente en materia comercial, si se modifica el TLC.

“Y, por supuesto no vamos a aceptar cualquier renegociación del TLCAN; siempre existe la posibilidad de abandonar el Tratado y tener que regir el comercio entre México y EU a partir de la OMC”.

A su vez, en entrevista en “Despierta” con Loret, El titular de Comercio dijo: “Este Tratado tiene que llegar con una estrategia en donde todos ganen. Es imposible venderlo aquí en casa si no hay claros beneficios para México… No habría otra opción (que abandonar el Tratado)… ¿Ir por algo que sea menos de lo que tenemos…? No tiene sentido quedarnos”.

Un bien plantado ¡“a chingar a su madre”!

Y seguramente se trata de una estratagema bien diseñada, para llegar a la negociación sin la presión del chantaje. Y sin duda la postura de México gustará a muchos y podría ser un tanque de oxigeno para un alicaído Peña Nieto, cuya popularidad se coloca en niveles históricos a la baja.

Sin embargo, a la “mentada de madre” le sigue “el descontón”, “las patadas en los desos” y… –más allá de la metáfora del pleito callejero–, lo que sigue no el “Plan B” sino “el plan de la A a la Z”.

Dicho de otro modo; que si bien es correcto plantarse firme y sin complejos ante la negociación en EU, es aún más correcto tener muchas alternativas de solución, para mantener la inversión y los empleos en México.

Pero la estrategia que al parecer decidió seguida el Gobierno mexicano frente al “mayor peligro de la humanidad” –que es el señor Trump–, tiene otro resultado virtuoso. ¿De qué se trata?

Que no se ha cumplido ni una semana de Trump en la Casa Blanca y el mensaje de lo peligroso que puede ser un locuaz que llega al poder –y en especial al poder presidencial--, es un mensaje demoledor.

Un loco que llega al poder presidencial es peor que un elefante en la sala; es peor que lo peor que le puede pasar a una democracia como la mexicana; es la destrucción de una democracia y de una nación.

Y la puerta de entrada la estamos viendo con la llegada del locuaz Trump a la Casa Blanca, mientras la puerta de salida la hemos visto en 20 años de chavismo en Venezuela; la destrucción de la primera democracia latinoamericana.

El círculo virtuoso de la barbarie Trump en el gobierno del vecino del norte –a pesar del alto costo para México–, será la sacudida que dará esa nueva realidad a muchas conciencias atolondradas por la legión de idiotas; legionarios que ya ven a AMLO –el Trump mexicano–, en Los Pinos.

Al tiempo.
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