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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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22 Agosto 2018 04:00:00
A limpiar el mugrero de otros
Siempre se le ha apostado a la juventud, o al menos esas palabras que ya suenan tan trilladas por los políticos suenan cada vez sin ningún significado porque de acuerdo a los indicadores de seguridad, pero sobre todo la percepción de la sociedad indica que va en aumento y a pasos agigantados las víctimas de la drogadicción y el alcoholismo en las 38 cabeceras municipales de Coahuila, así como el resto de las entidades federativas del país.

Aunque no es un consuelo el generalizar la problemática por la cual están atravesando miles de jóvenes mexicanos, si hay que aclarar que este problema está llegando a todos los niveles socio económico, en donde algunos de este tipo de drogas más comunes o populares se encuentra en primer lugar la marihuana o hachís, cocaína, crack, alucinógenos como LSD, PCP, éxtasis, entre otros que conforme avanza los días existen nuevas formas o derivados en presentaciones llamativos para la misma juventud, para que así se convierta en un producto "in", es decir, “que está de moda y como tal no es malo”.

Quienes manejan o los capos que controlan el mundo de las drogas han utilizado desde tiempos inmemorables a niños de 8 y 9 años como burreros, o mulas.

Luego enfilan su ilícito y turbio es cuando la juventud cursa sus estudios de primaria y secundaria

Las drogas llegan hacia la juventud primeramente vía regalo y luego cuando ha traspasado las fronteras de la adicción son vendidas a alto costo.

La ley orgánica señala que para combatir la drogadicción es necesario que se coordinen los gobiernos federal, estatal y municipal, que después de décadas se logró hacer un comando único entre las tres.

La Procuraduría General de la República, mediante operativos y programas es la que debe marcar la pauta para exterminar a las grandes mafias y terminar de fondo con esa problemática de tipo social y no tirarlo al cesto las denuncias en donde son olvidados o entrampados por la burocracia.

Hay quienes consideran que los tres niveles de gobierno, mediante talleres de cultura, educación y empleo, podrán erradicar el problema del consumo de drogas.

Mientras que, en Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras, Sabinas y Ciudad Acuña, la mayor parte es controlada o vigilada por la Agencias Federales para atacar los problemas de la venta y tráfico de drogas.

Obviamente que dichas drogas siempre van acompañadas por el licor que, en las últimas décadas en Saltillo, está ahogando en licor y cerveza y todo iniciando desde la nefasta administración de Rosendo Villarreal Dávila cuando fue alcalde de esa ciudad, y distinguiéndose su administración por la venta de concesiones de cerveza y licor como si fuera "pan y circo" en la época de Julio Cesar.

A todos esos negocios denominados giros negros, que pasaron a ser en la modernidad "lugares turísticos nocturnos", se les puso en bandeja de plata la concesión de operar parte del día y noche, y los funcionarios de aquella época se colocaron gafas o lentes oscuros y su ojos no vieron a los que violaban los horarios de apertura y cierre, sin mencionar los clandestinos que todo mundo sabían dónde estaban menos las autoridades más que los "polis" que se acordaban para pedir su cuota nocturna para el dizque café o refresco.

Aquella bonita época de vicio cuando Rosendo Villarreal y sus colaboradores se empacharon de billetes cuando terminó su gestión dejando a Saltillo hundido entre un mar de licor y cerveza.

Por el alcoholismo se generaron problemas y enfermedades en los más de 350 colonias de la periferia en aquel entonces, en donde los giros negros se establecieron incluso a unos metros de escuelas y templos, ósea iglesias o capillas.

Para eso sirve la actividad pública para adoptar aquellos que incapaz de manejar negocios familiares son arrojados al mundo de la política que en la actualidad tienen riqueza suficiente motivos de estar siempre envueltos en escándalos y en señalamientos de corrupción, pero lo peor del caso es que dejaron a los coahuilenses ahogados en licor y cerveza tarea que les ha costado mucho tiempo y dinero a las administraciones siguientes tener que limpiar y un costo muy elevado para la misma sociedad. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) http://www.intersip.org
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