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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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31 Diciembre 2017 04:00:00
A mis lectores infinitas gracias… 2017
AMIGOS QUERIDOS: Es una bendición para mí estar compartiendo con ustedes esta columna Sanando Desde el Alma, la última del año, muy agradecida y feliz de que me permitan llegar a sus hogares por medio de estas líneas que llevan la intención de dejar amor y un poco de mi historia personal y profesional que pueda ayudarles a ustedes en sus vidas.

Que sepan que todos en algún momento pasamos por crisis emocionales, problemas con los hijos, con la pareja, enfermedades, pérdidas de trabajo, economía familiar, muerte de seres queridos, entre otros, y que a pesar de ello se puede seguir adelante feliz y llenos de esperanza, que las vidas suelen ser muy similares o por lo menos en algún episodio.

Las experiencias pasadas utilizarlas para nuestro crecimiento personal, atesorar las lindas experiencias en el alma, disfrutarlas, en ocasiones es difícil cuando se lleva el alma lastimada por el dolor, por la falta de perdón hacia uno mismo y hacia los demás.

Creer que todo está en contra y no a favor, nuestros recuerdos pueden ser lo más preciado o lo más terrible si así lo decidimos, si nos hacemos responsables de nuestros actos y decisiones sería más sencillo para uno mismo.

Ser conscientes de que el tiempo pasa sin darnos cuenta y de que nada es igual, es decir, que día a día todo cambia, aunque sea paulatinamente, y que no sea perceptible como el que nuestros hijos crecieron, que nuestros padres ya son abuelitos, que ya estamos solos en la casa.

Saber que los hijos ya volaron hacia sus proyectos personales, todo ello es parte de la vida y habrá que aceptarlo, y si no fuera así, acudir a solicitar apoyo profesional para estar bien.

Ser agradecidos por la vida, por ver ese cielo azul, disfrutar de la Luna y las estrellas, ver la naturaleza, cuidarla, así como se cuida a un bebé, que emoción es la llegada de un ser tan igualito a ti mismo.

Esos amados hijos que dantantas alegrías, pero también dolores y enojos, nosotros los padres sigamos amándolos, guiándolos en la medida que se pueda, pues ya iniciaron el vuelo hacia otros cielos.

No será sencillo, sin embargo, decirles cuán- to los amamos es importante; hay padres que nunca les han mencionado a sus hijos que los aman, y qué impor- tante es, aunque los actos de amor hablan por sí mismos, sí es necesario escucharlos para la mayoría.

Las adolescentes refieren mucho que sus padres nunca les han dicho “te amo”, se los dejo de tarea amigos queridos, nunca es tarde para decirlo. Pueden hacerlo por carta, por un email, un mensaje. Mi abuelito paterno así lo hacía: Ermilo Marroquín (de Villa de Santiago, N.L.) le escribía a sus hijos cartas que parecían libros.

Así, de mi papá Jorge Marroquín de la Fuente, tengo cartas que son tesoros, así como los de mi querida madre y abuelita, esas cartas que puedo leer y releer y sentir que están ahí dentro de esas líneas y... qué bonito. creanme que será un bello regalo de vida que guardarán en su alma por siempre. Vale la pena decir de lo más profundo “TE AMO”.

Que hermoso es tener una nueva oportunidad de empezar de nuevo, dejar lo que nos hace daño, sean personas, vicios, trabajos, actividades que lejos de hacernos un bien es lo contrario.

Vayamos por eso proyectos que hemos dejado en el cajón, me incluyo por supuesto, no sabemos cuánto tiempo Dios nos tendrá en este mundo, hay que disfrutar y crecer en amor, servicio, dejar lo mejor de nosotros, trascender de manera positiva.

Me gustaría mis queridos lectores que me mandaran un breve comentario a mi correo, diciendo de qué manera les ha ayudado leerme, será para mí un gusto leerlos ahora a ustedes.

Les deseo toda la abundancia de amor, de salud, de prosperidad en todo. Bendiciones en su vida, que la esperanza y la fe sean su bandera del nuevo año 2018 que recién iniciará.

Los abrazos desde lo más profundo de mi alma, feliz y agradecida por estar viva y sana. Feliz año, mis queridos lectores, que Dios los colme de bendiciones y hasta el próximo año 2018, primero Dios. Su amiga y terapeuta, Verónica.
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