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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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21 Junio 2015 04:00:48
¿A poco no?
En la elección de diputados federales del 7 de junio, todos los partidos políticos perdieron votos en Coahuila respecto a los comicios federales de 2012, pero la caída más sensible ocurrió en el Partido Acción Nacional (PAN), al que al paso de tres años se le esfumaron más de 207 mil sufragios. En la contienda presidencial, el albiazul recibió 421 mil 879 papeletas, y en las intermedias más recientes su votación bajó a 214 mil 444, de acuerdo con datos definitivos del
Instituto Nacional Electoral (INE).

El desplome en el número de votos a favor del PAN tiene varias aristas. Una, las pugnas entre los grupos que se disputan el poder interno (Guillermo Anaya-Luis Fernando Salazar, contra Jorge Zermeño; Isidro López-Carlos Orta-Rosendo Villarreal, contra Anaya-Salazar) para tratar de sacar la mejor tajada política y posicionarse antes de que llegue el momento de seleccionar candidato a gobernador. Otra explicación es la incapacidad de Bernardo González Morales para
desmarcarse de los grupos y dirigir el rumbo de la segunda fuerza electoral en el estado, y una razón evidente fue el bajo perfil de los seleccionados para disputar las diputaciones federales. A excepción del Distrito VI, con Jorge Zermeño Infante, en el resto de las demarcaciones el PAN llegó con candidatos débiles, a los que no les alcanzó para mostrar confianza y ganarse el respaldo del electorado. Pero quizá la razón más importante de la debacle panista en Coahuila
tiene que ver con la falta de propuesta de los candidatos y la estrategia equivocada del partido para tratar de penetrar en el interés público y convencer a los votantes. Como en los comicios locales del año pasado, cuando el PAN perdió todo en la contienda para renovar el Congreso local, ahora la principal carta de presentación de sus abanderados fue cuestionar el tema del endeudamiento público que heredó el actual Gobierno estatal. Los candidatos del PAN trataron de

dibujar ante los votantes un escenario desolador de las finanzas púbicas a partir del endeudamiento, pero el tema no logró permear, ni en estas ni en las pasadas elecciones, porque por más delicado que sea el problema, la ciudadanía no lo notará mientras no le afecte de manera directa.

La mayor parte de la población económicamente activa en Coahuila tiene empleo; de hecho, el problema para las empresas y el Gobierno no está en la colocación laboral, sino en la rotación, pues el tamaño de la industria ocasiona que operarios y técnicos cambien de estafeta con frecuencia, buscando siempre mejores condiciones de sueldo, horario de trabajo, o prestaciones.

Mientras haya empleo, habrá circulante y calidad de vida, de tal manera que lo de menos será escuchar a un candidato con el discurso de que el origen de todos los males es la deuda pública. ¿A poco no?

LETRAS SUELTAS…

El Partido Nueva Alianza se convirtió en la tercera fuerza política en Coahuila. De hecho, fue el único que ganó votos (9 mil 360) respecto a la contienda de 2012. El PRI perdió mil 517 sufragios; PRD, 99 mil 425; PVEM, mil 35; PT, 22 mil 571 y Movimiento Ciudadano, 2 mil 887. El mercadeo electoral a todo lo que da.
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