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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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04 Agosto 2018 04:00:00
A problemas reales, soluciones reales
No es la primera vez que me refiero al problema serio, que representa la llegada al país de personas provenientes de otros lugares, especialmente de países centroamericanos.

Lamentablemente la problemática se ha agudizado tanto al grado de que las autoridades no saben ya cómo hacerle para detener el flujo migratorio. Es la realidad, y que nadie se asuste ni le tenga miedo a las palabras, porque un problema tan complejo requiere de energía, de análisis y acción.

Empezar por entender que el tener a tantísima gente que está llegando a las ciudades, especialmente a la frontera con Estados Unidos, es porque en el sur, simple y sencillamente no hay vigilancia.

Lo he mencionado y lo repito, la frontera sur ha estado descuidada, siempre, no es ninguna novedad. Con la diferencia que en décadas anteriores eran pocos los que se desplazaban de su lugar de origen.

Al menos, no en el número que hoy se está viendo. Número que crece peligrosamente sin que exista la voluntad o la capacidad de detener el flujo migratorio.

Cuando una situación -la que sea- no es atendida a tiempo, se va convirtiendo en problema.

Se ha observado ya con las drogas, con el narcotráfico que ha ido dejando a su paso una estela de dolor y muerte. Como si fuera poco, el tráfico de personas se ha convertido en una empresa que deja enormes ganancias a quienes promueven esa actividad delictiva.

Donde hay dinero en exceso, se involucran diversos intereses. Las complicidades existen y en diferentes niveles.

Hay una gran diferencia entre el ayer y el hoy. Hay personas que recuerdan que un día ellos o sus padres, se fueron a trabajar “al norte”; es decir, cruzaron la frontera y emprendieron el viaje para ir a trabajar a los campos de cultivo, a las fábricas. Iban por temporadas, con un permiso especial que les otorgaban en migración, dentro de un programa de trabajo temporal.

Eran compatriotas nuestros, que dejaban a su familia en su lugar de origen y regresaban a casa al concluir su contrato. Era un programa de colaboración mutua entre ambos países. México y Estados Unidos siempre han tenido lazos fuertes que los han unido, difíciles de romper.

Es cierto que hubo quienes arreglaron su permanencia en el vecino país, legalizando su situación migratoria. Otros, regresaron a su patria donde, gracias al trabajo honrado y sacrificado, lograron hacer un patrimonio y sacaron adelante a sus hijos.

Sí, me dirán…..”eran otros tiempos”. Y sí, sin duda lo fueron. Sin embargo el orden, el sentido común, los proyectos de colaboración, la honestidad, el respeto a la dignidad, ….¿a dónde fueron a parar?

Nadie lo sabe.

Una situación migratoria que no causaba problema por una sencilla razón: Eran mexicanos a quienes se les brindó la oportunidad de trabajar en el vecino país. Algunos de ellos, quizás, fueron nuestros vecinos, amigos, familia.

Hoy, es distinto. La situación migratoria ha cambiado radicalmente y ha atrapado de alguna manera a las ciudades fronterizas. Está llegando de todo a nuestro país, sin que tengamos la certeza de quiénes son y con qué propósito real, no inventado, llegan a nuestras ciudades.

Todos dicen venir huyendo de la “guerra”. La realidad es una: Vienen aleccionados; saben qué responder a la autoridad. Piden asilo político a Estados Unidos….¿Político? ¿Cómo? ¿Por qué razón? Algunas mujeres, embarazadas, quieren ser admitidas en el vecino país para que allá nazca su hijo y tenga los “derechos”.

Vienen aleccionados todos, no hay duda.

Aducen pobreza y violencia. ¿Qué han hecho los gobiernos de esos países para corregir el problema? ¿Por qué no pedir cuentas a sus gobernantes? ¿Por qué pretender causar problemas en otra parte? ¿Acaso no tenemos suficientes problemas que solucionar? ¿Entre ellos, los de la inseguridad?

¿Quién no recuerda a “la bestia”?, el tren utilizado desde Chiapas por cientos, miles de centroamericanos? ¿Todos cruzaron a Estados Unidos? ¿Regresaron a su país? ¿Se quedaron en México? ¿Quién puede dar razón de ellos? Difícil dar respuesta ya que no se puede saber si no ha existido control alguno.

Las autoridades han fallado, nos han fallado a los mexicanos, nos han puesto en riesgo a los ciudadanos, con su falta de energía para dar solución a una problemática que se agrava día a día.

Hay casos de delitos injustificables cometidos por algunos individuos que han llegado a las ciudades. Esta situación, entendamos, ya es insostenible.

La solución no es hacer más albergues. Podrán equipar 50 y se les habrán de llenar y faltarán más. De eso no hay duda.

Entendamos de una buena vez que la migración en la actualidad es una empresa que reditúa jugosas ganancias a los grupos criminales. No nos dejemos llevar solo por el sentimentalismo, por nuestro deseo y deber de servir al prójimo, de creer que estamos haciendo un bien y no seamos capaces de ver la realidad.

Este tema es verdaderamente complejo y tiene mucho de fondo. Las autoridades deben ya poner un alto al desplazamiento sin control de quienes llegan hasta la frontera norte. A problemas reales es necesario ofrecer soluciones reales. Hay que empezar a actuar y hacerlo desde la frontera sur de nuestro país.

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