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Leopoldo Ramos
Leopoldo Ramos
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18 Octubre 2015 04:05:27
‘¿A quién le lloro?’
“Muchas veces nos dan el pésame, pero no sabe uno cómo vivir el día, si llorar por alguien que ya murió o llorar por alguien que nos está esperando…”, le dijo a quien esto escribe Elvira Martínez Espinoza, cuyo esposo, Jorge Vladimir Muñoz Delgado, murió junto a otras 64 víctimas dentro de la mina de carbón Pasta de Conchos.

Habían pasado dos meses del estallido que, según Grupo México y su empresa subsidiaria Industrial Minera México, derrumbó la excavación y acabó con la vida de los 65 mineros, versión que no se pudo comprobar porque, respaldados por el Gobierno Federal, los empresarios clausuraron la mina y sepultaron, a 700 metros de profundidad, la verdad sobre lo que ahí ocurrió la
madrugada del domingo 19 de febrero de 2006.

“Tengo a mi marido allá adentro, y lo que siento es desesperación por los dos meses que han pasado, y seguimos en la misma situación. Estamos solos, nos sentimos solos”, narró una noche, mientras junto a otras viudas, madres, hermanos y huérfanos de los trabajadores aguardaba noticias en el campamento de los familiares, a unos metros de la bocamina por donde entraron las 65
víctimas a laborar el tercer turno.

“Nuestra preocupación es que nos entreguen a nuestros familiares para poder empezar un duelo, como debe ser”, señaló, consciente de que para entonces la esperanza de vida había desaparecido de Pasta de Conchos.

“Si no tengo su cuerpo enfrente, ¿a quién le lloro? No puedo llorar. Él no está. Vladimir no está. ¿A quién le lloro?”, le dijo después a la periodista Soledad Jarquín Edgar, reportera de la agencia CIMAC Noticias.

Las palabras de Elvira siempre tienen fuerza. Es una mujer íntegra, la única viuda que no aceptó la indemnización de 750 mil pesos que extendió la empresa, y se toman como referencia en un momento donde la desviación periodística alteró a los sobrevivientes de la mina y a la comunidad carbonífera en general, sobre la posibilidad de que Pasta de Conchos reabra para volver a ser
explotada.

Sin fuentes informativas de por medio, con la limitación de conjeturas de su reportero, el periódico capitalino Reporte Índigo aseguró que de un momento a otro Grupo México reabrirá la mina para volver a extraer carbón.

Mentira. Pasta de Conchos no puede volver a funcionar como tal porque es el cementerio, muy a pesar de las familias, de 63 trabajadores cuyos restos no fueron recuperados, y además porque desde hace cinco años la Secretaría de Economía del Gobierno Federal quitó a Grupo México y a Industrial Minera México, la concesión sobre ese yacimiento.

¿Qué el poderoso Grupo México no tiene otros terrenos y minas en la Región Carbonífera? Cierto.

¿A caso de esas minas no saca carbón? También lo es.

¿Qué Grupo México, a través de prestanombres, no opera la planta lavadora de carbón localizada en la superficie de Pasta de Conchos? Cierto también, pero lo que no es verdad es que a ese socavón volverán a ingresar mineros para arañar la tierra a costa de su vida, como pasó hace casi 10 años con el esposo de Elvira.


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