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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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02 Abril 2017 04:15:00
A ti que fuiste privado de tu libertad
Saltillo, Coahuila, 14 de febrero del 2017


Amado hermano:

Estoy emocionada por la oportunidad que Dios me da de enviar estas líneas que llevan todo el amor que Él mismo me ha dado a manos llenas y que hora comparto contigo por este medio.

¿Sabes? El Espíritu Santo de Dios es fuente viva, es luz divina y sanadora, es el camino, la verdad y la vida, es como el operador “no se mueve una sola hoja del árbol si no es porque Él lo permite, son las acciones buenas del ser humano”.

No imagino lo que vives privado de tu libertad, sea por las circunstancias que sean, no sé tu nombre, pero sé que como yo, somos hijos del mismo padre Dios, quien nos dio la vida, así que lo importante es que sepas, que Dios perdona si realmente estamos arrepentidos de nuestros actos que no están bien, y que dañan a terceras personas.

Mi carta no es para juzgar de ninguna manera, sino para decirte que el reino de Dios será para los arrepentidos de corazón, para los que lloran, para los que como tú, imagino, sufren.

Tal vez seas inocente, tal vez te viste forzado a realizar cosas que no querías realmente, o tal vez sí, si así fue perdónate, encamina tu vida a la luz de Dios.

Que esta Biblia que te ha sido entregada con mucho amor, sea un bálsamo y un abrazo que tendrás día a día en tus manos hasta que tú quieras, puede envejecer contigo, es el mayor tesoro que puedas imaginar. Yo he tenido algunos dolores en la vida: la mayor, la pérdida de un hijo, ¡vaya dolor! Me dio cáncer, etcétera. Sin embargo hoy por hoy Dios mismo es mi fortaleza, es uno de los dones divinos del Espíritu Santo de Dios. Pide tú la fortaleza, la fe, la esperanza, de que todo se resolverá según sus designios.

Tú mi querido hermano pide con mucha fe al Señor nuestro Dios que te reconforte minuto a minuto, que no te deje de su mano; por más tenebrosa que esté la noche recuerda que siempre hay la esperanza de un nuevo día, de ser mejores, de hacer algo por alguien, ayudar, entregarse en ese amor divino del Padre.

Él jamás hubiera querido que algo malo te pasara, pero te repito, no sé qué paso y por qué estás ahí, lo que quiero que sepas es que acá afuera hay gente buena que ora por ti y tu familia, por cada uno de ustedes.

Dios en su infinita misericordia te acompañe el tiempo que tengas que estar ahí, recuerda que cada uno de nosotros somos nuestro propio arquitecto de vida.

Busca historias de personas que estando recluidos, han sido famosos porque han trascendido, es decir que su historia de vida, aun estando en la cárcel, ha sido un ejemplo por su cambio radical al bien común y ha dado frutos adentro del reclusorio, y ahora afuera.

Como el presidente Nelson Mandela, político sudafricano, quien luchó por causas nobles y salió libre después de 27 años. Fue un gran hombre que ayudó siempre a su país, a los más pobres; ganó el Premio Nobel de la Paz y la Medalla Presidencial de la Libertad, entre muchísimos otros, como 250 menciones honoríficas.

Segura estoy, aunque sé fue de este mundo ya, se fue con el alma llena de obras buenas movidas por el amor al prójimo, por la lucha incansable de darles una mejor vida a sus hermanos, pues fue presidente de Sudáfrica.

Así, verás que puedes tener una gran vida, un gran proyecto de vida , al salir en libertad, lo más importante es que tu alma no esté encarcelada por ti mismo, por el odio, el rencor, la tristeza, el desánimo, sino todo lo contrario, lleno de esperanza y fe, que todo es un proyecto divino.

Dios te ama y espera te comuniques con Él. Deseo de todo corazón pronto estés abrazando a tu familia, y dándole siempre gracias a Dios por sus bondades contigo. Sé testimonio de Dios en tu vida.


Verónica Marroquín

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