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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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26 Abril 2018 04:00:00
A tiempo y destiempo
Seguramente más de uno de los que leemos este artículos hemos oído, visto o leído sobre el cambio climático y vemos la situación como un fenómeno ajeno a nosotros. Pero ¿qué tan distantes o cercanos están de nosotros los efectos del calentamiento global y las alteraciones del clima en nuestra región? Sí, aquí en Saltillo, en Arteaga, en Ramos Arizpe.

Antes, a la capital del estado se le conocía como “La Ciudad del Clima Ideal”, pero desde hace algunos años el sobrenombre ya no es el mismo, los visitantes -los que vienen de Monterrey, por ejemplo- coinciden en decir que “ya no es el clima de antes”. Y sí, la realidad es que el crecimiento demográfico y la cobertura de mayor superficie con pavimento nos hacen sentir una mayor sensación de calor que la que marcan los termómetros, pues los rayos del sol no son absorbidos por la tierra y se refractan en el asfalto.

Hace una docena de días, en las comunidades rurales de Arteaga, una “sorpresiva granizada”, así calificada por los productores de manzana de Mesa de las Tablas, cayó sobre sus huertas. Nadie contempló ese fenómeno, estaban preparados para que en mayo pudiera registrarse el fenómeno, pero no en abril. Los daños fueron por millones de pesos y cientos de hectáreas afectadas con miles de manzanos dañados y toneladas de fruto perdidas. No habrá manzana de Arteaga este año, dijo uno de los productores. ¿Qué significa eso? El precio de un kilo de manzana nacional o importada será más caro, pagaremos más dinero porque el clima cambió sorpresivamente y acabó con la cosecha en la sierra de Arteaga.

Se trata de un efecto adverso en nuestra región del cambio climático o el calentamiento global. Y así como este ejemplo debemos contemplar cómo el exceso de humedad cuando llueve mucho o las altas temperaturas alteran los procesos productivos.

Los expertos aseguran que el cambio climático implicará una transformación del modelo empresarial existente por uno que gestione de manera eficiente los riesgos, se involucre más con sus comunidades de influencia y aproveche oportunidades que se generen como el desarrollo de nuevos productos y la expansión a otros mercados. En medio del cambio climático se complicaría el acceso a materias primas, recursos naturales y humanos, mientras que la mayor frecuencia de fenómenos naturales extremos dañaría parte de su infraestructura, interrumpiría canales de logística y afectaría la continuidad del negocio.

En un artículo publicado en el Potsdam, Leonie Wenz y Anders Levermann descubrieron que el riesgo de pérdidas económicas provocadas por el estrés que genera el calor en los trabajadores se duplicó entre 2001 y 2011. Si bien este estudio académico analizó los efectos del calor, Levermann dijo que espera que se demuestre que otros golpes meteorológicos que están llamando más la atención -inundaciones, sequías, tormentas- tienen un efecto parecido sobre lo que podría ser una cadena humana industrial internacional cada vez más frágil.

En el sureste de Coahuila, ¿sabe cuál es una de las principales preocupaciones del sector productivo en la primavera y el verano? Las altas temperaturas que se sienten en las naves industriales. Son los ventiladores industriales los más empleados para disminuir los efectos adversos del calor porque tener aire acondicionado en la unidad productiva representa una mayor erogación económica por ser un espacio muy amplio.

Y en invierno, los calentadores de tipo industrial son una herramienta para disminuir los efectos del crudo invierno. Sólo recordemos qué pasó el 8 de diciembre de 2017 en el sureste: una tormenta invernal colapsó al sector productivo durante una semana. Debemos acotar que un lenguaje común para nosotros es una nevada, pero esos días las páginas meteorológicas y quienes daban información sobre las condiciones climáticas en el país se referían al fenómeno de Saltillo como una tormenta invernal.

Ese 8 de diciembre no podía entrar o salir nadie de la ciudad porque las cuatro vías que se interconectan con Saltillo estaban cerradas: miles de viajeros quedaron varados por más de tres días a lo largo de la carretera 57; en Derramadero, miles de trabajadores no podían regresar a sus casas; la proveeduría de otras entidades no llegó porque no se podía entrar a la ciudad; las pérdidas económicas fueron mayúsculas y todo por un clima extremoso que no se había tenido antes.

La economía y la industria de la región se vieron afectadas: el comercio en Saltillo se quejó de nulas ventas y otros no abrieron sus locales porque la gente no salió. Los restaurantes no tuvieron clientela esos días.

En los últimos meses el factor climático ha infligido golpes importantes a la economía regional y no hemos puesto la atención necesaria. Las luces no son ámbar, son rojas porque el sistema productivo y la economía ya fueron trastocados por el clima. Y ni los métodos más modernos para el pronóstico del clima ni la tecnología más sofisticada han servido para prepararse ante los bruscos cambios meteorológicos.

Con la Madre Naturaleza y la Madre Tierra simplemente no podemos. Forzado a cambiar por nuestros hábitos productivos y de consumo, el clima ha conducido a ese calentamiento global, a ese efecto invernadero y poca, muy poca determinación hemos demostrado ante el destiempo en que el clima se manifiesta en nuestra tierra y cómo el sistema económico local o regional se ha visto afectado por fenómenos meteorológicos imprevistos.

Las pérdidas económicas han sido millonarias en nuestra Región Sureste, pero nos hemos limitado a verlo como hechos aislados cuando en realidad son fenómenos climatológicos que serán cada vez más frecuentes y lo que se considera a destiempo se convertirá en una constante de estar siempre a tiempo, aunque no sea su momento.
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