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Juan Latapí
Juan Latapí
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14 Abril 2019 03:10:00
Acoso
HACE TRES DOMINGOS, EN LA edición de Zócalo en Saltillo, se publicó un reportaje que daba cuenta del escándalo sexual en el mundo de los escritores locales. Se mencionaban nombres y casos de jóvenes mujeres que a través de las redes sociales denunciaban el acoso sexual que habían padecido para doblegarlas a cambio de publicarles sus escritos y para abrirles un espacio en el cerrado mundillo literario.

Aunque siempre ha sido un secreto a voces el acoso, aquel reportaje sorprendió a varios al mencionar nombres de renombrados autores literarios, de esas vacas sagradas, los becerros de oro y uno que otro buey -y no solo de Saltillo, sino también de la Comarca Lagunera y de Monclova- que habían abusado de su jerarquía para acosar sexualmente a jóvenes escritoras.

Las denuncias de acoso y abuso detonó hace dos años cuando un grupo de mujeres, principalmente del medio del cine, decidió organizarse para denunciar y hacer público los abusos de uno de los más renombrados productores de Hollywood, Harvey Weinstein, y para ello crearon el movimiento #MeToo, en Twitter, al que se le fueron sumando decenas de voces –incluso de connotadas celebridades de la pantalla- para denunciar todos los abusos a los que habían sido sometidas.

En nuestro país fue el pasado mes de marzo cuando, a través de Twitter, una joven escritora decidió contar una historia de abuso y de inmediato aparecieron otras historias que denunciaban a renombrados escritores que habían abusado de su posición para acosar y abusar de jóvenes escritoras. En pocas horas este movimiento se extendió a otros campos como el periodismo, la publicidad, la música y la política. Al menos 200 personajes de la literatura mexicana han sido denunciados a través de la cuenta de Twitter @MeeTooEscritores.

El reportaje de Zócalo que denunció el escándalo sexual incluyó, además de nombre y apellido de los involucrados, imágenes de las denuncias de diferentes cuentas de Twitter y de algunos de los presuntos agresores (http://www.zocalo.com.mx/new_site/articulo/escandalo-sexual-cimbra-a-saltillo). Si bien las usuarias de Twitter –dice el reportaje- han hecho del #MeTooEscritoresMexicanos un trending topic, también han sido objeto de cuestionamientos. Ante ello han subrayado que las denuncias legales “no son una obligación”, sin embargo, cuando recurren a ellas no suelen obtener respuestas adecuadas por parte de las autoridades ni el seguimiento que les compete.

Los abusos y el acoso son un secreto a voces y ahora las valientes denuncias de las víctimas han sido contaminadas con falsos relatos y linchamientos amparados en el anonimato, desacreditando este movimiento con serias y lamentables consecuencias que incluso llevaron al suicidio a un reconocido músico –que también era escritor-, quien fue acusado sin prueba alguna.

Desafortunadamente los abusos y el acoso están presentes en todos los ámbitos; son de todos conocidos sonoros casos en las empresas locales, dependencias oficiales, hospitales, escuelas y hasta en el mismo hogar. Y cuando las mujeres que valientemente deciden presentar una demanda judicial por acoso o abuso, son despedidas, descalificadas, calumniadas y revictimizadas.
Intentar poner una denuncia en la Pronnif es como jugar serpientes y escaleras para hacerlas desistir mediante la indiferencia burocrática. Se estima que en México el 70 por ciento de los delitos no se denuncian por causas atribuibles a las autoridades,

El hostigamiento y el acoso sexual son figuras jurídicas previstas en los artículos 10 y 13 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; en la Ley Federal del Trabajo se abordan en el artículo 30 Bis, y en el Código Penal Federal en el artículo 259 Bis que establece una sanción de “hasta de ochocientos días de multa” a quien aproveche “su posición jerárquica de relaciones laborales, docentes, domésticas o cualquiera otra que implique subordinación” para acosar sexualmente a otra persona. Mientras que el artículo 260 del Código Penal Federal señala que se impondrá una pena de seis a diez años de prisión y hasta 200 días de multa, a quien cometa un delito de abuso sexual”. Tristemente letra muerta.

Pero lo más lamentable del caso es que no pasa nada aunque haya sucedido de todo. Rara vez los acosadores llegan a ser procesados, tampoco reconocen su culpa y prefieren fingir demencia siguiendo al acecho para continuar con sus fechorías. Obviamente que en Monclova tampoco pasa nada.
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