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Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
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27 Diciembre 2015 05:00:01
Adiós, complicado 2015 (bis)
El mundo se agota, se hace viejo. Las consecuencias de su edad ya las vemos y las sentimos. Aunque no sólo son producto del tiempo, sino también del uso indiscriminado de sus recursos.

Hace semanas en París se reunieron jefes de Estado para hablar del cambio climático, el mayor de los problemas ambientales, de la razón por la que nieva donde antes no nevaba, por la que los fríos son cada vez más fuertes. Pese a la gravedad del tema, seguimos sin políticas rigurosas y claras que logren frenar las consecuencias.

Ahí mismo, en París, dos fueron los hechos que hicieron de este 2015 no sólo un año por demás complicado, sino uno en donde el odio fue el tema de los discursos y, tristemente, los actos.

Los ataques a la redacción de Charlie Hebdo en enero y los tres ocurridos en dos restaurantes y en el Bataclan colocaron en el centro de la atención a Estado Islámico (EI). Una crisis que se sumó a otra, la de los refugiados de Oriente Medio. El odio como protagonista de estos hechos.

EI reivindicó estos y otros atentados más que realizó en Beirut o Palmira. No les importa nada, si no estás con ellos eres enemigo y acabarán contigo. Vimos de qué eran capaces en varios videos que publicaron en redes sociales, donde decapitaban rehenes, casi todos periodistas que cubrían el conflicto en territorio palestino. Ya nos habían dicho hasta dónde llegaba su intolerancia, con varios asesinatos de
homosexuales, a quienes ellos consideran que no tienen derecho a vivir.

Nos sorprendió la saña con la que entraron a la redacción de Charlie Hebdo, misma que le dio ingreso al Petit Cambodge o al Bataclan. Mataron a decenas de personas, las imágenes, los videos, los testimonios de quienes sobrevivieron no pueden ser más aterradores y desconsoladores. Seres humanos atacándose entre sí por diferencias meramente ideológicas, justificadas en palabras que, dicen, escribió su Dios.
Actuando en nombre de él, aunque nadie tenga certeza de nada.

Este 2015, el protagonista de los discursos fue el odio. No sólo en Oriente Medio, no sólo EI. Donald Trump, reconocido empresario, se hizo aspirante republicano a la candidatura por la Presidencia de EU.

Más allá del disparate que para todos resultó al inicio, el tema que se volvió centro de su campaña fue sus declaraciones contra los migrantes latinos, especialmente los mexicanos. Al parecer, Trump olvidó cómo se formó su país, tanto que no ha reparado en llenar de odio su proselitismo. Que si deportará a millones de inmigrantes, que si hará que México construya un muro en su frontera norte. Lo preocupante es que este
discurso no se haya convertido en un guiño a la derrota, sino que sea un potencial aspirante presidencial.

El odio se volvió protagonista de discursos que dieron la vuelta al mundo, esperemos que 2016 sea el año en que demos cuenta que dejó de ser un motor de acciones, de terribles hechos como los vistos en los últimos 12 meses.

ADDENDUM ESPERANZADOR: En medio de esta crisis de odio e intolerancia, una joven palestina logró extender su permiso de residencia en Alemania. Fue la misma a quien Angela Merkel hizo llorar en un programa de TV, luego de decirle que no todos los refugiados podrían permanecer en aquel país por una larga temporada. Hace unos días, el servicio de migración le notificó que podrá quedarse en Alemania hasta
2017.

Un poco más cerca del Atlántico, un refugiado senegalés ganó la lotería española. Luego de haber llegado a España en una embarcación que naufragó en el Mediterráneo, cerca del estrecho que comparte aquel país con Marruecos, y de una larga temporada sin empleo, compró un boleto de lotería que le hizo ganar 400 mil euros. No todo es odio.
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