×
Arturo Guerra LC
Arturo Guerra LC
ver +

" Comentar Imprimir
15 Mayo 2016 02:01:27
Adolescencia y secundaria
Ser adolescente y ser estudiante de secundaria es casi decir lo mismo. En algunos ambientes la palabra adolescente tiene mala fama y se asocia a rebeldía, desobediencia, algo de prepotencia, superficialidad, incongruencia, piercings, peinados punks y dolores de cabeza…

Por otra parte a veces los adultos no sabemos qué hacer con los adolescentes, no llegamos a comprenderlos, nos desanimamos de sus reacciones, nos sentimos ofendidos por sus palabras, o defraudados e impotentes ante sus actitudes…

Esto sucede cuando se nos olvida que un adolescente es una persona de carne y hueso que está despertando a la vida y que está en pleno período de construcción. Y despertar a la vida y construirse es una de las aventuras más emocionantes.

Es cierto que tú, joven adolescente, a veces sientes cosas extrañas. En ocasiones quisieras seguir siendo el niño feliz de primaria que eras pero ya no puedes. Quieres ser libre y ves que por todas partes te amarran. Te propones por fin hacer todas tus tareas y al minuto se te olvida tu propósito. Sabes qué está bien pero a veces haces algo malo con tal de quedar bien con tus amigos. Admiras a personas que luchan heroícamente por el bien y sientes una atracción poderosísima al mundo prohibido del mal. Quieres cambiar el mundo y todo mundo te lo impide. Quieres lanzarte a realizar grandes proyectos y todos te dicen que eso es imposible. Quieres amar a una niña como nunca nadie más ha amado a una niña y resulta que esa niña no sabe ni que existes, y te da miedo acercarte.

Sí, ser adolescente es despertar a la vida y empezar a construirte libremente. Ahí llevas en tu corazón todas tus potencialidades, todos los dones que el Señor te ha dado, todas tus cualidades, todos tus talentos. Te vas dando cuenta también de qué importante es la razón en la vida y quieres entenderlo todo antes de decidir implicarte en algo. Te haces preguntas que antes no te hacías. Quieres descubrir dónde está la verdadera verdad. No te fías tanto de lo que otros te dicen sino que tú quieres llegar a tus propias conclusiones…

Querido joven, que sepas que tus papás, y todos los adultos con los que tienes contacto en tu casa y en la escuela, te estamos acompañando emocionados en esta aventura tan emocionante. No queremos amarrarte, ni asfixiarte, ni impedirte que vueles. En pocas palabras, te queremos mucho, y porque te queremos mucho te acompañamos. Estamos para ayudarte. Nosotros no podemos construirte: tú te construyes y nosotros te acompañamos desde nuestra experiencia, te cuidamos de ciertos peligros innecesarios, te ayudamos a arrojar luz en tu camino, te damos pistas. Queremos ayudarte a que tú saques lo mejor de tu corazón.

Querido joven, también de ti aprendemos, tú nos ayudas, nos sorprendes, nos ayudas a renovar nuestros ideales, y a volver a lo esencial en la vida.

Querido joven, muchas gracias. Tu sinceridad, tu transparencia, tu espíritu de lucha, tu nobleza de corazón, tus proyectos y tus sueños, ¡cuánto nos ayudan! Síguete dejando acompañar por tu Dios. Él es el primero que quiere acompañarte y sacar lo mejor de ti, tú bien lo sabes. Fíate de Él. Perdónanos también si en algún momento los adultos no hemos sabido comprenderte, si no hemos sabido ganarnos tu confianza, si no hemos sabido esperarte, si no hemos sabido escucharte… Y te volvemos a decir todos que te queremos mucho y que queremos seguirte acompañando en esta aventura tan maravillosa que se llama adolescencia.


Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2