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Vicente Bello
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17 Abril 2018 04:00:00
‘Afromexicanos, los más marginados, discriminados y marcados por la desigualdad’
¿Recuerda usted, lectora, lector, a Laura Esquivel, la extraordinaria dramaturga y novelista mexicana autora de títulos como La Ley del Amor y Como Agua para Chocolate? Pues es diputada federal por el grupo Morena y fue ella –Laura Beatriz Esquivel Valdés es su nombre completo- quien presentó una iniciativa de reforma a los artículos 2, 27, 28 y 115 de la Constitución. ¿Y qué propone? Que se reconozcan los derechos de los afromexicanos. En resumidas cuentas, para que, siendo ellos nuestra tercera raíz, dejen de ser discriminados.

Laura Esquivel así lo dijo en la tribuna de San Lázaro, en la sesión del pasado jueves: “Compañeros diputados, estamos a punto de concluir este periodo legislativo y como todos sabemos aún quedan temas en el tintero. Hay uno que en especial llama mi atención, y es el de los afromexicanos, quienes después de 50 años siguen siendo ignorados y discriminados.

“La iniciativa que hoy presento ante ustedes tiene por objeto la modificación de los artículos 2, 27, 28 y 115, para que dentro de la Constitución mexicana se reconozcan los derechos de los afromexicanos.

“Los primeros pobladores provenientes de África llegaron a estas tierras como esclavos, fueron secuestrados de sus lugares de origen y traídos por la fuerza.

Nadie se preocupó por ellos, nadie preguntó si podrían sobrevivir el largo trayecto dentro de las insalubres mazmorras de los barcos. Ninguno de sus captores se tentó el corazón antes de separar a madres de hijos, a esposos de esposas, a amigos, a parientes, a comunidades, porque los negros africanos eran considerados como seres inferiores que no tenían el derecho ni de protestar.

“Actualmente, y a pesar de ostentarnos como una sociedad democrática, seguimos sin escuchar sus peticiones. Varios grupos de afromexicanos piden que se les reconozca el justo lugar que ocupan en la historia, pues miles de ellos viven en la invisibilidad total por no estar reconocidos por la Constitución Política Mexicana.

“Aún y cuando nuestro país ha firmado varios convenios y recomendaciones internacionales sobre el combate del racismo y la discriminación, en donde los países firmantes se comprometen a facilitar la participación de afrodescendientes en todos los aspectos políticos, económicos y culturales de la sociedad, y a que promuevan el conocimiento y el respeto de su patrimonio y su cultura. Sin embargo, el gobierno mexicano no ha cumplido dentro de nuestro territorio.

“Grupos organizados de afromexicanos consideran que es menester que tales acciones se traduzcan en apoyo real para sus comunidades, ya que a pesar de que el tres por ciento de la población mexicana es negra, mulata o afrodescendiente, es también el sector de la población más marginado, discriminado y marcado por la desigualdad, sobre el que no se han establecido siquiera políticas públicas para aminorar esa brecha.

“Creo que es hora de que saldemos la deuda histórica que tenemos con nuestra tercera raíz, reconozcámoslos como hermanos, como ciudadanos, como mexicanos, con plenos derechos y agradezcámosles sus aportaciones culturales, como por ejemplo, la llamada ‘Chilena’ introducida a la costa chica de Guerrero en el siglo XIX por marineros chilenos que pasaban en camino a California, y que músicos afromexicanos la hicieron suya y le agregaron la utilización de diversos instrumentos como la quijada, un maxilar seco de burro con dientes que repiquetean.

“Estos sonidos son parte central de la vida musical de los afromexicanos junto con sus bailes que se remontan a los días de las haciendas coloniales, y que incluyen ‘la danza de los diablos’ que se ejecuta alrededor del día de los muertos en los pueblos de Guerrero y Oaxaca.

Aún estamos a tiempo de escuchar y apoyar este justo reclamo que surge de la poderosa voz de una raza fuerte, bella y luminosa (…) Arriba nuestra tercera raíz”.

Se le turnó a la Comisión de Puntos Constitucionales, adonde le esperan media docena más de iniciativas sobre el mismo asunto: combatir la discriminación contra los afromexicanos y sus descendientes.

ESTRIBO
El primero de tres debates presidenciales está a tiro de piedra. El domingo 22 próximo, en la Ciudad de México, se celebrará el primer encontronazo verbal por la presidencia de la República, en juego el 1 de julio próximo, con pronósticos que dan por triunfador a Andrés Manuel López Obrador.

Los temas: Seguridad pública y violencia; combate a la corrupción e impunidad; democracia, pluralismo y derechos de grupos en situación de vulnerabilidad. Todos corresponden al capítulo Política y Gobierno.

El primer debate ocurrirá en un momento candente de la elección presidencial: en cosa de semana y media han muerto, por asesinato, candidatos a presidentes municipales y a diputaciones locales en Puebla, Jalisco y Michoacán, que se suman a docenas más de aspirantes a un puesto de elección popular que antes también fueron asesinados.

Según un recuento de ejecuciones hecha por Consultora Etellekt (noticiario de CNN en español), de septiembre de 2017 a la fecha han muerto asesinadas 79 personas que eran candidatas o aspirantes a uno de los 3400 puestos de elección en juego este julio de 2018. Pero si se cuentan también a los que han sido amenazados de muerte, la lista de personas agredidas asciende a 174.

Maribel Barajas, candidata a diputada local por el Pvem al Congreso de Michoacán, es la más reciente de la lista ominosa. Y muy recientes también, está Juan Carlos Andrade Magaña, presidente municipal de los Dolores, Jalisco, y candidato a la presidencia municipal.

Ante hechos tan brutales, ¿qué tendrán que decir los candidatos que se esmeran por que el sistema de cosas actuales continúe?
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