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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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19 Septiembre 2017 04:00:00
Ajedrez y poesía
Tal vez no todos los poetas sean ajedrecistas, pero sí es verdad que todos los ajedrecistas brillantes son, a su vez, poetas.

Aunque no lo parezca, el ajedrez y la poesía guardan profundas similitudes: ambos son un arte donde la belleza no sólo radica en lo que se muestra a simple vista, sino en la fuerza de la idea que cada movimiento, o que cada palabra guarda tras sí.

Hace días llegó a mis manos el poemario en el que se consagra la máxima de esta idea: Fábulas e Historias de Estrategas, de Renato Tinajero, ganador del premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2017. En esta obra se traduce a palabras la belleza, la intensidad y la agonía que se vive durante una partida de ajedrez. Desde la apertura hasta el final del juego, los trebejos son dotados de voz y juicio para expresar sus sentimientos en medio de la cruenta batalla.

Para ilustrar sus versos, el poeta tamaulipeco rescata una joya considerada como una de las partidas más hermosas de la historia: La Siempreviva, de Anderssen – Dufresne (Berlín, 1852). 

Dicho juego se desarrolló así: 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ac4 Ac5 4.b4 Axb4 5.c3 Aa5 6.d4 exd4 7.0–0 d3 8.Db3 Df6 9.e5 Dg6 10.Te1 Cge7 11.Aa3 b5 12.Dxb5 Tb8 13.Da4 Ab6 14.Cbd2 Ab7 15.Ce4 Df5 16.Axd3 Dh5 17.Cf6+ gxf6 18.exf6 Tg8 19.Tad1 Dxf3 20.Txe7+ Cxe7 21.Dxd7+ Rxd7 22.Af5+ Re8 23.Ad7+ Rf8 24.Axe7++ 1–0

Tinajero consigue narrar en sus poemas, con asombrosa precisión y maestría, la fuerza y el ímpetu del sacrificio ejecutado por Anderssen, y la desesperación del Rey Negro, que ve llegar, irremediablemente, el final de sus días:

“Pienso en las cosas / sin gravedad ni peso. Las cosas sin su franca persistencia. / El ángulo del musgo, la textura apacible / de lo húmedo. Lo fijo. Las cosas sostenidas por un hilo sin color. / Pienso así en las cosas, /sostenidas por un hilo a la existencia”.

La combinación de Anderssen es hermosa: la valentía con la que decide desprenderse de su Torre y su Dama para crear una combinación ganadora, enmarcan un mensaje profundo y aleccionador: hay que soltar y dejar ir; es necesario desprenderse de lo material para conquistar la verdadera victoria.

La Siempreviva es un poema en sí misma por la belleza de la idea que representa. El proceso de transcreación de Tinajero dio como resultado una nueva obra de arte: un poemario con estructura y ritmo envidiables. Desde la apertura hasta el mate, el lector queda cautivado para conocer qué es lo que guardan en su alma los peones, los diálogos de las damas, las sensaciones que experimentan los caballos al galopar por los 64 escaques.

La lectura la puede disfrutar por igual un aficionado al ajedrez que un aficionado a la poesía; la experiencia estética se abre en tantas direcciones que desde cualquier trinchera resulta sublime.
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