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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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19 Enero 2014 05:11:00
Al Alcalde lo dejan solo
El revisar el desempeño hasta ahora demostrado por la actual Administración Municipal de Saltillo, especialmente el del Alcalde, Isidro López Villarreal, no puede más que provocar sentimientos encontrados, sobre todo si con verdadero afán, se despoja el somero análisis de filias y fobias personales y/o partidistas.

Es claro que a Don Isidro le va mal, que en estas primeras tres semanas de gestión no ha logrado articular un discurso creíble, orgánico e institucional (avalado por acciones) que le permita reclamar a la ciudadanía el beneficio de la duda de que se tiene conocimiento del entorno político y la problemática social, una estrategia sólida y una ruta crítica bien establecida de objetivos concretos y viables al corto y mediano plazo. Por el contrario, el desaseo en el que parece anclado sugiere todo lo contrario.

También es claro que Don Isidro no es precisamente un esteta de la política, vaya, ni siquiera parece conocer cómo se mueven los hilos de la grilla local y mucho menos cómo salir airoso de la telaraña que representa la administración de los distintos intereses en juego. Parece que Don Isidro no sabe jugar en los terrenos de la simulación y eso en la realpolitik a la mexicana es imperdonable, aún para un alcalde.

Baste recordar tres detallitos que retratan con justicia lo que sucede al interior de la comuna: el anuncio de que se llevará a cabo un ajuste de personal -600 trabajadores en la cuerda floja- para darle chamba a su equipo de campaña; el tremendo desaseo y abuso en el cobro del impuesto predial y el hecho mismo de que los regidores priistas le hicieran un plantón a sólo 17 días del inicio de la administración. Para muestra basta un botón… o tres.

Sí, pero ¿dónde están los panistas,? Dónde están o qué hacen los cuadros que pueden presumir el tener más de dos neuronas en funcionamiento y visión más allá de sus propias narices, aquellos que puedan entender que urge una estrategia de apoyo, de salvamento a la administración de Don Isidro (aunque se le niegue en su esencia condición de verdadero panista), ya que no está en juego solamente el prestigio del empresario, sino el de la marca, el del PAN y con
cada golpe (muchos cuestionables en la forma, pero hasta el momento y la mayoría, bien merecidos en su fondo) que recibe la administración de Saltillo, es un golpe a las expectativas del panismo de ganar espacios en los próximos comicios.

Dónde están los que demostraron que saben cómo se hacen las cosas en la administración panista de Manuel López (hermano del actual para mayores señas), y que si bien no son materia para ningún premio, por lo menos registraron un desempeño aceptable.

Qué visión tan cortoplacista, tan pequeña, el dejar pasar lo que significa una crisis tempranera de la administración. Vaya, si los panistas lo que quieren es que Don Isidro se termine de hundir, hasta para eso existen estrategias que no implican la exhibición cotidiana de los yerros y las omisiones, que en el lance y finalmente, al que verdaderamente perjudican es a Saltillo.

Don Isidro también demostró que lo suyo, verdaderamente lo suyo, no es la administración de los problemas, esencia misma del desempeño en el mundo de la ya mentada realpolitik a la mexicana. Pero se supone que para eso están la secretaria del Ayuntamiento, Marialicia García Narro, el tesorero, Adrián Ortiz, el contralor Orlando García, el de fomento económico, Juan Carlos Guerra y el de desarrollo urbano, José Antonio Lazcano, sólo por citar algunos de la primera
parrilla (a los que hay que sumar los infaltables asesores) y que son, por si lo olvidaron, corresponsables directos del estado general de la administración.

Y es entonces que surge el sentimiento encontrado, Don Isidro esta sólo y así es muy difícil hacer algo, lo que resulta lamentable, y no por el empresario, sino por Saltillo.

Es necesario, entonces, lanzar unos golpecitos a la burbuja en la que permanecen aislados todos aquellos en las esferas administrativa y partidista, que deberían estar haciendo algo para salir de la crisis tempranera pero que parecen agotados en la defensa de sus propios cotos de interés. ¡Hey, despierten, hagan algo! No es por ustedes, ni por Don Isidro, es por Saltillo, que no merece ser rehén de una suerte de red de mezquindades, políticas y de todo tipo.
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