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01 Septiembre 2018 04:00:00
Alejandro Gutiérrez,  ‘un rehén político’
Por Arturo Rodríguez

Durante el pasado proceso electoral, Yeidckol Polevnsky, escandalizó a los principales voceros del PAN, por una declaración que, aun sacada un poco de contexto, establecía, palabras más o menos, que Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, era un preso político.

Como se sabe, el pasado mes de diciembre, el político saltillense, descendiente de una dinastía que procede de la Revolución, fue detenido intempestivamente entre Saltillo y Ramos Arizpe, para ser trasladado a Chihuahua, donde enfrentaba acusaciones por delitos relacionados con corrupción.

La detención fue una sorpresa, inclusive para el nuevo Gobierno de Coahuila que por esos días empezaba a tomar el control de la Administración pública, y ni siquiera fue notificado del operativo que estaba en curso.

Acompañado por el secretario de Gobierno, José María Fraustro, y otros colaboradores, el gobernador Miguel Riquelme circulaba por una de las colonias del norte de la ciudad, al parecer, buscando una casa de renta para vivir durante el sexenio, cuando, consumada la detención, el aviso los impactó, principalmente a Fraustro, por la vieja amistad que tiene con Gutiérrez, con quien aparece en la última fotografía que este último colocó en su perfil de Facebook.

El gobernador de Chihuahua, Javier Corral, es habilidoso, como todos los panistas, me dijo Yeidckol. Se refería a la forma en la que el mandatario estatal mezcló el caso de presunta corrupción durante el Gobierno de César Duarte –por el que se detuvo a Guitérrez Gutiérrez– con temas presupuestales y de imagen pública.

El 23 de mayo, Polevnsky viajaba por Nuevo León cuando un audio en el que se escucha a Corral dar instrucciones, en relación con el caso, a una magistrada sobre el asunto, empezaba a viralizarse. De acuerdo con la dirigente de Morena, durante años acusaron a López Obrador de no respetar las instituciones, de no respetar la división de poderes y, ante una evidencia como ese audio, eran incapaces de aceptar que actuaban igual.

Fue entonces cuando llegó al programa de López Dóriga, y recordó la marcha en la que Corral acusó al Gobierno de Enrique Peña Nieto de castigarle 700 millones por estar haciendo justicia en el caso de Gutiérrez. Y lo que el Gobierno hizo fue otorgarle el dinero que echaba en falta por no haber cumplido el procedimiento en tiempo y forma.

Entonces, Yeidckol dijo en aquel programa “en tono irónico, burlón y molestón”, que ya hasta le habían pagado el rescate, y que Corral tenía ahí a un preso –quería decir rehén y se le fue la palabra, asegura– político.

Ya en la entrevista que sostuvimos, me comentó que aunque se trataba de una ironía, eso era, un rehén, un preso político y no lo decía por defender a Alejandro Gutiérrez, sino por acusar a Javier Corral:

“Pues si es así, preso político. Y además fue un irresponsable, porque había llegado la orden y lo tenían que soltar para que lo juzgaran en lo federal y él mandó policías estatales para hacer barricadas para que no se lo pudieran llevar. Será lo que quieras, pero son muy habilidosos los panistas. Tú les señalas una falta y te salen por otro lado. Y el Gobierno señalaba una falta y ellos inventaban su cajón chino”.

Hoy, que Alejandro Gutiérrez parece estar a punto de salir por la vía de un amparo, quizás el tiempo le esté dando la razón a Yeidckol Polevnsky, y en todo este asunto, el gobernador Corral, después de un uso faccioso de la justicia, vaya a querer victimizarse y retomar el impulso en su imagen pública, un terreno en el que tanto él como su partido van perdiendo.
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