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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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11 Diciembre 2017 04:01:00
Alternancia frustrada
La alternancia se pospuso otros seis años, pero el sistema se sacudió en Coahuila. La ciudadanía jamás había votado contra un par de administraciones priistas y su abanderado como lo hizo el 4 de junio en la elección para gobernador. Guillermo Anaya (PAN), Armando Guadiana (Morena), Javier Guerrero, Luis Horacio Salinas (independientes) y José Ángel Pérez (PT), agrupados en el Frente por un Coahuila Digno (FCD) después de los comicios, captaron 722 mil votos (60%) contra 482 mil (38%) del candidato del PRI, Miguel Riquelme.

Si el FCD se hubiera organizado antes y participado con un solo candidato, quizá el 1 de diciembre habría asumido el primer gobernador de oposición. Todos los estados fronterizos (Baja California, Sonora, Chihuahua, Nuevo León y Tamaulipas), lo mismo que Durango, Zacatecas y San Luis Potosí, nuestros vecinos del sur, ya han tenido alternancia, excepto Coahuila. Este año existían condiciones para lograrla, pero los partidos de oposición y los candidatos independientes tiraron por la borda la oportunidad por no haberse unido. “La confrontación y la contienda política han quedado atrás”, dijo Riquelme en su primer mensaje como gobernador. El FCD también forma parte del pasado.

Pero vale recordar que, en la elección para gobernador, el partido en el poder perdió casi un cuarto de millón de votos con respecto a la anterior, una caída sin precedente. En 2011, Rubén Moreira –postulado por el PRI y otros cuatro partidos– captó 721 mil papeletas (60% del total) contra 422 mil 296 de Guillermo Anaya (35%), candidato del PAN y de Unidad Democrática de Coahuila (UDC). Eran los años dorados. Humberto Moreira Valdés (HMV) era el gobernador mejor calificado de la república, por encima de Peña Nieto, su colega de Estado de México (Gabinete de Comunicación Estratégica).

La confianza en el mandatario coahuilense era tal que la mayoría de los encuestados le habría confiado las llaves de su casa. El ascenso político de HMV fue meteórico. De burócrata federal (delegado del Instituto Nacional de Educación para Adultos) pasó a ocupar la Secretaría de Educación Pública en el gobierno de Enrique Martínez, la AAlcaldía de Saltillo, el Gobierno del Estado y la presidencia nacional del PRI. Y de allí… al abismo.

El escándalo de la deuda por más de 37 mil millones de pesos adquirida subrepticiamente en su gobierno, el secretismo sobre la aplicación de los recursos y la sospecha de que una parte de los fondos se “invirtió” en la campaña de Peña Nieto y de varios candidatos a gobernador, forzaron su renuncia a la jefatura del PRI. Forbes lo incluyó en la lista de los “10 mexicanos más corruptos” de 2013. El 26 de abril pasado, la Comisión Nacional de Justicia Partidaria lo expulsó por haberse postulado como candidato a diputado local por el Partido Joven.

El tema de la deuda no parece preocupar a HMV, pues las últimas legislaturas legalizaron los créditos, reservaron la información y aprobaron la renegociación de los pasivos. El problema son las investigaciones en Estados Unidos por lavado de dinero; el reporte de la Federación Internacional de Derechos Humanos “Asesinatos, desapariciones y torturas en Coahuila de Zaragoza constituyen crímenes de lesa humanidad”, presentado en julio pasado ante la Corte Internacional de Justicia; el informe “Control… sobre todo el Estado de Coahuila” de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Texas; y el estudio “El Yugo de los Zetas en el Norte de Coahuila” del Colegio de México.
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