×
Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
ver +

" Comentar Imprimir
29 Abril 2018 04:00:00
Amados niños y niñas
QUERIDOS NIÑOS Y NIÑAS: es un placer para mí saludarlos en este espacio que hoy es para ustedes, lo más amado de Dios y de cada uno de sus padres y madres, y qué decir de sus abuelitos y abuelitas, consentidores al por mayor seguramente. Y para los que la vida no les dejó a sus padres, y abuelitos, desde el fondo de mi alma, deseo que alguien de nosotros podamos darles un regalo del corazón, un abrazo, un beso, una sonrisa, una carcajada, tiempo para llevarlos al parque, al cine, a comprar un helado, a comer su platillo y antojo preferido.

Escucharlos atentamente, alentar sus sueños, aspiraciones, explicarles lo de la cigüeña, hablarles de Dios, de nuestra madre del cielo, explicarles que tenemos un alma que habita dentro de nuestro cuerpo, que es el cuerpo un estuche del cual debemos cuidar celosamente, para que nadie en lo absoluto les haga daño jamás. Explicarles del cuidado de sí mismos, de la higiene que deben tener para su salud, de alimentarse sanamente del cuerpo, del alma, del pensamiento, del amor que es el motor que mueve al mundo y es el valor número uno, y por el cual la mayoría estamos en este mundo, por amor que un día mamá y papá sintieron el uno al otro y nacimos. Quiero hablar en positivo, pues sabemos que hay otras circunstancias que no quiero hoy mencionar, porque estamos de fiesta, y habrá que consentir a todo niño que veamos. Incluso y, ¿porque no?, festejar nuestro niño y niña interior que seguramente está olvidado en el baúl de los recuerdos.

Los invito a ustedes adultos que me honran con su lectura, a que cierren sus ojos, después de leerme, claro, e imaginen lo más bello que les ha sucedido en su niñez, vuélvanlo a vivir como si estuviera pasando en este mismo instante, sonrían a ese recuerdo y agradezcan, si hubiera por ahí un dolor atorado, un recuerdo que les haga sentirse tristes, pueden venir conmigo y los acompañare en su proceso de sanación. Pero hoy por favor hagan sentir especial a todo niño que veamos en la calle, sobre todo los de nuestro hogar, hay que empezar en casa, claro, y que se nos haga costumbre amigos, ayudemos a que la infancia sea bella, que sea de juego, de amor, de risas y carcajadas, de muchos abrazos, y besos.

Un niño necesita amor, ¡mucho amor!, sentirlo de varias maneras, con el alimento, con la cercanía, con la ternura, con la voz de ternura, recordemos que son niños y que están aprendiendo, no queramos que actúen y que se comporten como adultos, pues a veces ni nosotros lo hacemos, ¿a poco no? Seamos tolerantes, tengamos más paciencia, acompañémosles en su proceso, seamos facilitadores, no les compliquemos la existencia tan ya muy difícil en este mundo que les estamos dejando. Son nuestra responsabilidad nuestros niños y niñas. Ningún niño debería ser ultrajado, lastimado, vendido, abandonado, mal alimentado, no deseado. Y ya no le sigo por ahí, que no terminaría.

Adoptemos hoy a un niño o dos, llevémosles al parque, al cine, a jugar, que sea un día inolvidable para él o para ella. El obsequio mejor, recuerden amigos queridos, es el tiempo y el amor que les dediquemos. No tanto los regalos que al rato estarán en la basura, no inviertan tanto dinero en juguetes caros, de verdad, los niños se divierten más imaginando, e inventándose juegos, sacando tapas y sartenes de la cocina, jugando con tierra, arena y lodo. A la pelota y los carritos, a las muñecas y trastecitos, por favor que no se acaben los encantados y las escondidas, el “amo a to”, los juegos de Simón Dice, de los hilos de colores, de las adivinanzas, las choyitas y las canicas. Salir en bici, con los padres, amigos y vecinos. Ahora ni se saluda ni se conoce a los vecinos. Qué triste es esto de verdad. Rescatemos la alegría de nuestros niños y niñas, y nosotros también. Un niño o niña en el hogar es bellísimo, dice mi papá que le encanta llegar a las casas de sus hijos y ver un juguete tirado por ahí, pues quiere decir que hay un niño en casa, ¡¡y eso es maravilloso!! Gracias a mis padres por la bella infancia que me permitieron vivir, claro eran otros tiempos donde todos jugábamos en la calle, con los vecinos, y que atesoro de verdad, cuantos juegos, cuantos años, cuantas risas, caídas y llanto, pero nos levantábamos y otra vez, no importaba cuantas veces nos cayéramos, seguimos jugando en patines, bici, patineta, diablito, ni comíamos por estar con los amigos y amigas disfrutando. Rescatemos la libertad que se les ha robado a nuestros niños y niñas de hoy.

A mí aún me en canta, bailar, me gusta jugar a los encantados y a la trae, me gusta sentarme en el piso, sentir el pasto, la arena, amo los antojos, me encanta ver a los niños, los observo, me hacen reír mucho mis alumnos, me llenan de sorpresas del alma, de dibujitos, que dicen “maeta te ciero muho”, otros que no saben escribir, pues son ángeles que no necesitan, pues su corazón es tan enorme que no lo necesitan, esos mis niños y niñas especiales. Que dan su amor a manos llenas, con una flor, una sonrisa, algo que se encuentran tirado y me lo dan, pues es todo lo que tienen. ¡Ufff!, ya se me hizo un nudo en la garganta amigos queridos, que bella es la infancia e inocencia, que no se acabe por favor, que no se acabe… Los amo mis niños y niñas, sobre todo a mis hijas que serán eternas niñas para mí, como yo soy la niña de mi mamá, y mi mamá lo fue de mi abuelita que a sus 60 años le seguía diciendo “oye niña”, parece que la escucho como si fuera ayer… ¡Feliz día mis niños y niñas!, Dios los bendiga. Y gracias a mis amiguitos y amiguitas vecinos del barrio, por jugar conmigo y hacerme una niña feliz, los llevo en el corazón y en mis recuerdos de infancia.

Un abrazo a todos los niños y niñas bellas que me leen, grandes y chicos, no importa la edad, recordemos que Dios dice en su palabra: Mateo 18, del 1 al 6 “En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el reino de los cielos”.

Su amiga Verónica, hasta la próxima, Diosito por delante.

Consultas
Previa cita
(844) 227 7066
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2