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Tomás Mojarro
Tomás Mojarro
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16 Septiembre 2017 04:00:00
¡América libre!
Viva la independencia revolucionaria de este querido México que todos los americanos estamos necesitando!

Cuba y nuestro país, mis valedores. Hoy he de referirme a las manifestaciones de afecto que la escritora cubana Celia Hart dedica al país, sus héroes y sus fiestas patrias, ello en ocasión del estallido de una independencia que se iba a consumar el 27 de septiembre de 1821, dato que oculta la historia oficial:

“Porque México es un país de revolución. Pertenece a la élite de pueblos revolucionarios. Con Francia, Haití, Cuba, EU y otros pocos más. El actual Gobierno mexicano (Fox, Calderón) le está extirpando el aire con un servilismo a los yankees que ofende los recuerdos sagrados de Don Benito y Don Lázaro”.

El documento fue publicado por Celia Hart un 16 de septiembre de hace años, allá en La Habana, donde los cubanos celebran nuestras fiestas patrias. La escritora aludió al festejo y, lastimada por la política internacional de los gobiernos de Fox y el sucesor, que zarandearon la tradición diplomática del país y la roqueña hermandad de nuestros dos pueblos, alzó su voz para manifestar su amor a México y su rencor por los panistas que lograron encaramarse en Los Pinos.

En México, el color es protagonista de todo, de las comidas, de los vestidos, del lenguaje musical. Si existe un país autóctono que logró mantener sus tradiciones, donde los hombres guardan todavía aquellos recuerdos en la piel de cuando eran felices, ese es México. Taciturno e inmenso como sus volcanes, México está a punto de estallar. Empezó desde el inicio a dar batalla en la misma Conquista. Al llegar Cortés se encontró una cuidad luz que no tenía nada que envidiarle a las bellas ciudades europeas ni el valor de sus hombres a los soldados españoles.

El Grito de Dolores le confirió la mayoría de edad a ese pueblo nuevo que no necesitó ayuda de nadie para liberarse de una monarquía estúpida y sórdida y que sólo procuró del valor de sus hombres y del amor de sus mujeres. La historia de México es imprescindible para entender al mundo. Coexisten sin detrimento las antiquísimas costumbres y el modernismo más audaz. El que haya visitado esa ciudad misteriosa una sola vez la sigue necesitando para siempre.

Tengo la premonición de que cuando México despierte vamos a despertar todos. México es la frontera de Nuestra América con los EU, frontera que el Gobierno norteamericano establece con una rudeza inconcebible. Por el solo hecho de robar más de la mitad de su territorio deberían los EU ser más tolerantes con la nación que levanta con sus manos y su sudor el país del Norte.

¡José Martí no se cansó de adorarlo! En una crónica sobre ese país decía entre frases gloriosas y sentidas que “ya los mexicanos sabían amar cuando los europeos se desplomaban en las guerras” y que “ya hablaban de la Vía Láctea como del camino al espíritu”.

¿Qué civilización heredó México, cuando ya tenía el brío necesario para declararse libre? ¡Más ha hecho México en subir donde está, que los EU en mantenerse decayendo, de donde vinieron!

Hidalgo, don Benito, Madero, Zapata, Villa, los cadetes de Chapultepec, don Lázaro, los invencibles estudiantes del 68 y tantos y tantos más, comiencen a gritar desde sus siglos y sus tumbas. América gritará junto a ellos.

Una sola chispa de lava encenderá ese país y llenará de almas el temerario Zócalo. Y cuando ese día llegue, ¡América empezará a ser libre!
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