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Gerardo Hernández
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25 Agosto 2018 04:09:00
AMLO: el vendaval
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador será un vendaval en cuya ruta está Coahuila. No solo por los escándalos de corrupción, de los cuales posee información, sino también por el fracking, tema que Gerardo Moyano aborda en el nuevo número del bisemanario Espacio 4.

“La reforma energética fue uno de los mayores regalos que le hizo la oposición al Gobierno de Enrique Peña Nieto, quien no solo cosechó elogios de la iniciativa privada, sino de la prensa internacional, la cual llegó a calificarlo como el ‘salvador de México’ (Time 24-02-14). Si bien fue aprobada en diciembre de 2013, su apoyo multipartidario había sido acordado un año antes con la firma del Pacto por México entre los líderes del PRI, PAN y PRD (02-12-12). Eran tiempos en los que la credibilidad del Presidente aún no iniciaba su caída en picada por escándalos de corrupción (Casa Blanca, los 43, Odebrecht, Pegasus...) que lo convertirían en el Mandatario peor calificado en la historia del país.

“El éxito no era casual, pues el Gobierno federal no escatimaba gastos en publicidad para convencer a los mexicanos de los beneficios que traerían sus reformas. En los anuncios –algunos de los cuales protagonizaba él mismo–, Peña prometía que la apertura del sector de los hidrocarburos a la inversión extranjera no solo permitiría reducir los costos de la electricidad, las gasolinas y el gas –lo cual no se cumplió–, sino alcanzar la tan deseada ‘independencia energética’.

“Fue entonces que el nombre de Coahuila empezó a sonar fuerte, pues aquí se concentra la mayor reserva de gas no convencional (shale, de lutita o de esquito) del país, que es una de las más grandes el mundo. El potencial de inversión en la Cuenca de Burgos (que comparten Coahuila, Tamaulipas y Nuevo León) era enorme, pero había un problema: la técnica para extraer el gas shale, llamada de fractura hidráulica (fracking) ya había causado desastres ambientales en Estados Unidos.

“En particular, en Texas, donde el boom de pozos de fracking, en los que se inyectan millones de litros de agua mezclados con químicos para liberar el gas de las rocas, causó contaminación y desabasto de agua, población desplazada, especulación en la venta de terrenos, deterioro de las carreteras (por el aumento del transporte pesado) y aumento de movimientos sísmicos, entre otros.

“Todo esto, sumado al riesgo de efectos nocivos para la salud humana –estudiados por la Sociedad Médica de Massachusetts–, hizo que Alemania, Francia, Italia, Inglaterra, España, Suiza, Irlanda, Escocia, República Checa, Bulgaria, Nueva Zelanda y la República Sudafricana prohibieran la práctica. Los estados de Maryland, Vermont y Nueva York siguieron el mismo camino para resguardar sus fuentes de agua potable, mientras que Denton, Texas, se encuentra en una batalla legal contra el Gobierno estatal y las compañías petroleras, las cuales se niegan a acatar un reglamento local que prohíbe la práctica dentro de los límites del municipio.

“La caída del precio del petróleo y la violencia en varios estados del país hizo que la perforación de pozos ‘experimentales’ en Coahuila, Nuevo León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz entrara en un período de pausa. En el caso coahuilense, ese periodo de espera se acabó en marzo pasado, con la firma de un contrato con la empresa Energy Lewis –el mayor productor de gas natural de Texas– para la exploración y explotación con fracking en el campo Olmos, en el municipio de Hidalgo. Un contrato que hoy está siendo revisado –junto a otros 104 del sector– por el equipo del presidente electo Andrés Manuel López Obrador, quien el 31 de julio aseguró que en su gobierno ya no se usará la práctica del fracking para extraer petróleo y gas. (Versión completa en http:/www.espacio4.com/)
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