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Vicente Bello
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06 Febrero 2019 04:00:00
AMLO, la Constitución de 1917 y las invasiones extranjeras para robarse el petróleo
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, arengó al Poder Legislativo mexicano a reformar la Constitución y no descartar, en otro tiempo, la creación de una nueva, como sucedió en 1824, 1857 y 1917. Una reforma que tendría que ocurrir pronto. Y colocó el tema de tipificación de la corrupción como materia prima principal de la reforma.

Discurso de inobjetable connotación histórica. Un danzón dedicado al Congreso mexicano. He aquí partes medulares de lo que el mandatario dijo ayer en Querétaro, en el 102 aniversario de la promulgación de la vigente Constitución de 1917:

“Se habla mucho de que con el artículo 27 se garantiza el derecho de los campesinos a la tierra. Pero el 27 tiene algo que es fundamental. En el 27 constitucional se decide sobre el dominio de la nación, del suelo y del subsuelo.

“Se decide que los recursos naturales son de dominio de la nación. Esto es muy importante porque en el porfiriato se habían entregado grandes extensiones de tierra a las compañías petroleras para la explotación del petróleo. El primer pozo petrolero que se perforó fue en 1901 en Ébano, San Luis Potosí. Y allí dominaban las compañías petroleras trasnacionales, como en toda la costa del Golfo:

Tamaulipas, Veracruz, Campeche, el Istmo. Tenían hasta su propio ejército, sus guardias blancas. Ellos eran amos y señores. Y no podían limitar su dominio, y siempre se alegaba, porque siempre Porfirio Díaz lo permitió, de que el dueño del suelo era el dueño del subsuelo, de acuerdo con la concepción anglosajona, que todavía prevalece en nuestro vecino país, Estados Unidos. Nosotros teníamos otra tradición, que venía de la colonia, que se consideraba que el subsuelo era de la Corona; que no era propiedad particular.

“Entonces los constituyentes del 17, con mucho cuidado, casi en sigilo, porque Querétaro tenía muchos visitantes extranjeros y había muchos representantes de las empresas y gobiernos extranjeros, pendientes de lo que aquí se estaba decidiendo. Se dejó hasta el final la aprobación del artículo 27. Y se estableció el dominio de la nación sobre los bienes del subsuelo.

“Montaron en cólera los particulares, los extranjeros, los gobiernos hegemónicos, y no se pudo aprobar en 20 años la ley reglamentaria del 27 constitucional en materia de petróleo. Nunca se pudo porque siempre se padeció de la amenaza de la intervención. Se habló hasta de la creación de una República del Golfo. Por eso también la importancia de la decisión que tomó el general Cárdenas en 1938. Eso se pudo hacer porque ya estaba establecido en la Constitución.

“Aquí es la tierra de la Corregidora. Aquí fue donde se consumó el acto de justicia -para recordar que México es un país libre, independiente, soberano-, aquí… en el Cerro de las Campanas (alusión frontal al fusilamiento de Maximiliano).

“¿Por qué no convocar a un nuevo Constituyente y elaborar una cuarta Constitución?

“Los que son maestros en este tema hablan de que ya son demasiadas las reformas. Unos que 700 reformas, otro dato, que 900 reformas. Cualquiera que sea el dato, son muchas. “Últimamente se afectó mucho no solo en la letra sino en esencia, el espíritu de la Constitución. Por eso, no descartar una nueva Constitución, pero en cuanto a nosotros corresponde vamos a impulsar reformas que van en tres sentidos:

“Primero: que en la Constitución quede completamente definido el delito de corrupción. Y que sea delito grave. Y quien cometa un acto de corrupción no tenga derecho a fianza.

“¿Qué no es extraño y lamentable que no sea delito grave el cometer un acto de corrupción? Eso corresponde a los legisladores, a todos, corregirlo para iniciar una etapa nueva. Cero corrupción. Limpiar de corrupción a nuestro país. Es una vergüenza que ocupe el lugar 135 en corrupción en el mundo.

“Lo segundo: el que no haya impunidad. Que acabemos con la impunidad. La Constitución de 1824 establecía el castigo al presidente de la República por hechos de corrupción. En la Constitución de 1857, a pesar de ser una constitucón avanzada, ya se establece que el presidente de la República en funciones no puede ser juzgado por corrupción. Solo por traición a la patria y por delitos electorales.

En la constitución de 1917 no hay ningún cambio. Se mantiene que el presidente solo se le puede juzgar por traición a la patria y se le quita de que puede ser juzgado por delitos electorales, hasta la fecha.

“¿Qué se propone? Que el Presidente en funciones pueda ser juzgado por corrupción y que se terminen los fueros y los privilegios en todo el gobierno. Esa es la gran reforma que hace falta en este tiempo.

“Y lo otro, que es una asignatura pendiente, que ni en la del 24 ni en la 57, ni en la del 17, se profundizó: La democracia. No tenemos un auténtico sistema político democrático. Necesitamos hacer valer la democracia, como lo establece el artículo 27.

“Cuando por eso fue la revolución de 1910. Con el lema del sufragio efectivo, es voto efectivo democracia efectiva y no reelección. Tenemos que establecer una auténtica democracia. Acabar con los fraudes electorales. Que no se compren los votos. Que no se utilice el presupuesto para favorecer a ningún partido, a ningún candidato. La democracia no nos va a traer el cuerno de la abundancia, pero nos dará mucha fortaleza moral”.

En ese recinto histórico, casi todos los gobernadores crujían como árboles remecidos por un huracán. El fantasma de la amenazada Venezuela se asomaba allí, también, con sus semejanzas históricas.
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