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Gerardo Hernández
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02 Marzo 2018 04:07:00
AMLO y los Moreira
Con dos expresidentes vecinos presos por delitos de corrupción –Otto Pérez y Álvaro Colom, de Guatemala–, Andrés Manuel López Obrador prefiguró el país que aspira gobernar: “habrá estado de derecho como nunca”. Además, promoverá una reforma para retirar la inmunidad del Ejecutivo federal, el cual ahora sólo puede ser “acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común” (Artículo 108 de la Constitución). El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia señaló que la corrupción le cuesta al país un billón de pesos anuales, según el Banco Mundial. “Se los roban (...) el corrupto es el Gobierno, no el pueblo”.

La corrupción será el tema central de las campañas presidenciales, dijo, al tiempo que prometió “cero corrupción y cero impunidad” en su hipotético gobierno: “Al margen de la ley nada, y por encima de la ley nadie”. Sólo con autoridad moral se puede tener autoridad política, advirtió en un diálogo con empresarios de Coahuila el martes pasado en Saltillo. Al siguiente día, en Madrid, el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa previno que el triunfo de López Obrador “sería un retroceso tremendo para la democracia mexicana” (Reforma, 1.03.18).

En su reunión privada con empresarios, AMLO afirmó que “el país está en bancarrota”, y que, al suprimir la corrupción, disminuir el gasto público, reducir el sueldo de los altos funcionarios y eliminar privilegios, se obtendrán ahorros suficientes para impulsar el crecimiento y el bienestar. Sin subir impuestos –aclaró– ni elevar la deuda, cuyo monto pasó de 1.7 billones de pesos con Vicente Fox a 5.2 billones con Felipe Calderón, y en el sexenio de Peña Nieto se disparó a 10 billones, cuyo servicio cuesta a los mexicanos 700 mil millones de pesos anuales.

“A los contribuyentes no se les debe tratar como delincuentes”, expresó. En este punto, planteó una nueva reforma fiscal y esbozó que en el futuro las declaraciones podrían rendirse bajo protesta de decir verdad, revisarlas aleatoriamente y aplicar la ley a quien la viole. Pidió dejar de estigmatizar a los profesores. La reforma educativa no fue siquiera laboral, se hizo para “someter al magisterio”, aseguró. Fijó otras prioridades: elevar la calidad de la enseñanza como base del desarrollo, rescatar al campo, producir lo que el país consume, fortalecer el mercado interno, promover la inversión mediante la convergencia de recursos públicos, privados y sociales, volver a la política de fomento que se abandonó hace más de 20 años y atender a los jóvenes. Por no hacerlo en las últimas décadas, el país se descompuso, denunció. En México se asesina a 70 personas cada día. Frente a la dispersión de las fuerzas de orden público, la solución es una Guardia Nacional. “Habrá más atención a la seguridad que a la defensa nacional”.

AMLO volvió a escuchar denuncias de corrupción contra los hermanos Humberto y Rubén Moreira, a quienes cerró las puertas de Morena que por otro lado abrió a Napoleón Gómez Urrutia. Al ahora secretario de Organización del PRI no dejan de acumulársele cadáveres en el armario. Esta vez, la Auditoría Superior de la Federación detectó irregularidades por 837 millones de pesos en el penúltimo año de su gobierno. Moreira II le restará votos a José Antonio Meade y se los sumará a López Obrador y a Ricardo Anaya, quienes superan al priista por 17 y 18 puntos porcentuales en el norte, respectivamente (Reforma, 15.02.18). Hoy es más tóxico Rubén que Humberto.
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