×
Ricardo Torres
Ricardo Torres
ver +

" Comentar Imprimir
29 Septiembre 2017 04:00:00
Amor vs. feminicidios (Parte final)
Coahuila ha sido pionero en la promulgación de leyes dispuestas a erradicar la violencia contra la mujer, desde julio de 2008, en nuestro estado y antes que en muchos otros, se aprobó la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la cual ha venido endureciéndose y perfeccionando.

De igual forma, en agosto del 2015, se acuerpó un decreto emitido por el actual Gobierno y por el cual se logró una reforma al Artículo 336 BIS 1, del Código Penal para el Estado de Coahuila. La citada reforma obligó a los impartidores de justicia a investigar todo homicidio de mujeres coahuilenses bajo una perspectiva de género, a fin de determinar si el homicidio encuadra o no en el tipo penal de feminicidio.

En la misma, se aumentó la penalidad de ese delito, imponiendo prisión de 20 a 50 años y multa a quien prive de la vida a una mujer por razón de género. Con estas modificaciones, sin duda se dio una mayor certeza jurídica.

A pesar de lo anterior, se han registrado en nuestro estado por lo menos cinco feminicidios en lo que va del año, según datos de la Procuraduría General de Justicia del Estado. Con esta cifra, Coahuila ocupa el tercer lugar en homicidios cometidos contra mujeres, de acuerdo con el Atlas de Género realizado por el INEGI.

En dicho estudio se señala que la entidad tiene una tasa bruta anual de 7.06 defunciones por homicidio de mujeres, cifra que está muy por encima de la tasa nacional, que es de 4.37 defunciones por homicidio de mujeres.

Por lo anterior, queda de manifiesto que el fenómeno de los feminicidios no es una cuestión de falta de leyes o de poca atención por parte del estado, pero sí, una problemática de conducta de nuestra actual sociedad, la cual, a pesar del endurecimiento de penas, desafía a la autoridad y atiende de manera deliberada la incontrolable tentación de mezclar el aspecto sexual, con lo prohibido y condenable.

Para la criminología, la principal causa de los homicidios con implicación sexual deviene de las nuevas libertades sexuales, de las que tanto presume nuestra sociedad moderna. Estas libertades han llevado al ser humano a sostener relaciones íntimas con quien desee, cuando lo decida y sin mediar compromiso alguno con quien funge como su pareja en el acto, al punto de empezar a sobrepasar la limitación que la ley le impone, es por esto, estoy seguro que el asesino de Mara Castilla encontró una gran excitación al cometer tan sanguinario ataque, al abrigo de la ilicitud.

Esta necesidad, que se ha inventado el mismo ser humano actual, de explorar y conquistar cada vez más las cataduras más intocadas de la sexualidad, le empiezan exigir prácticas sexuales cada vez más extraordinarias, hasta internarlo en lo clandestino, desplazando por completo los principios, como la lealtad, el compromiso y el amor.

En muchos de estos casos, el amor ha estado ausente en el móvil del asesinato, pero sí, el morbo sexual y la búsqueda de un placer erógeno. La actual sociedad tiene la idea que para tener sexo no es necesario amar o estar enamorado de la otra persona. “Nada más grave le puede suceder a la sociedad”, afirma el psicólogo Elliot Cohen, el cual asegura que hacer el amor implica mantener relaciones sexuales saludables, mientras que tener sexo exige no sólo no sentir amor por la otra persona, sino todo lo contrario. ¡Bastante grave!
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2