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Armando Fuentes Aguirre
Armando Fuentes Aguirre
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Es un escritor y periodista nacido el 8 de julio de 1938 en Saltillo, Coahuila, México, siendo hijo de Mariano Fuentes Flores y Carmen Aguirre de Fuentes. Es famoso por su humor, el que ha plasmado en su obra escrita. A los quince años de edad obtiene la licencia de locutor de radio. Abogado por la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, es maestro en Lengua y Literatura, así como maestro en Pedagogía, por la Escuela Normal Superior de Coahuila.

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15 Octubre 2010 04:10:49
Amor
Juan Jacobo Rousseau, citado aún por muchos, leído ya por nadie, es uno de los autores más agradables y más desagradables que hay. Es agradable por su desordenada vida aventurera; es desagradable por los profusos consejos morales que asesta a sus lectores. Rousseu postulaba la abolición de la propiedad privada (excepción hecha, claro, de la suya). Sostenía que todos los males del mundo comenzaron el día en que un hombre fue lo suficientemente imbécil para decir: “Esto es mío”, y los demás hombres fueron lo suficientemente imbéciles para creérselo. La falsedad de esa tesis me la mostró don Francisco Gámez Cardona, llamado “La Gallina”. Maestre de los matachines del Ojo de Agua, el más popular y populoso barrio de Saltillo, don Pancho tuvo como oficio el de los pajareros. En tal carácter fungió durante luengos años, según decía la tarjeta de presentación que entregaba solemnemente a quien lo saludaba, como “Secretario General del Sindicato Nacional de Captores, Expendedores y Adiestradores de Aves Canoras, de Ornato y Similares de la República Mexicana”. Él me dijo que para apresar a los pájaros no les ponía comida como cebo, ni hembra que los atrajera.

Llevaba otro pájaro macho, que cantaba dentro de una jaula ad hoc. Al oír ese canto, el pájaro que señoreaba el territorio iba a combatir a su rival, y así caía en la jaula. Aún en el mundo natural hay el instinto del dominio, de la exclusiva posesión, presente en la naturaleza humana. Por haber ignorada esa sencilla verdad, sabida incluso por un hombre tan humilde como don Pancho Gámez, los autores de las doctrinas comunistas llevaron a la pobreza a muchos pueblos; y por la misma causa los sesudos intelectuales y políticos que en nuestro país crearon el ejido, arruinaron el campo mexicano y condenaron a la miseria o al exilio a millones de campesinos, a sus mujeres y sus hijos. ¡Cuántos males se habría ahorrado el mundo, y cuántas calamidades México, si Marx y nuestros agraristas hubieran conocido a Pancho Gámez, llamado “La Gallina”! Algo, no obstante me gusta de Rousseau: Creía que el hombre era bueno por naturaleza.

Pero está casi solo en esa convicción. La mayoría de los pensadores que se han ocupado de la criatura humana, afirman que en ella anida la maldad. Algunos, como San Pablo (Romanos 5: 12-19), piensan que esa maldad está en cada hombre aun desde antes de su nacimiento. El mismo pesimismo está presente en Maquiavelo y Hobbes, quien tomó de la “Asinaria” de Plauto la frase “Homo homini lupus”, “El hombre es el lobo del hombre”, que ahora corre como suya. La convicción de que el hombre rige su vida por bajos apetitos se halla igualmente en el ya citado Marx, y en Freud,y en Kierkegaard, hasta llegar a Sartre. La visión cotidiana de la realidad nos inclina a darles la razón a quienes piensan mal de la criatura humana. Pero entonces sucede un milagro como el de los mineros de Chile, y volvemos a sentir fe en el hombre. He aquí que todo el mundo estuvo pendiente de la suerte de esos hermanos en desgracia, y tal se diría que el planeta entero prorrumpió en un “¡Ah!” de alivio y alegría cuando fueron rescatados. Lo sucedido en esa mina perdida en un confín remoto de la nación chilena hizo que todos los habitantes de la Tierra se unieran en un haz de buena voluntad, y que todos sintieran júbilo por el buen fin de los acontecimientos.

Hay maldad en el mundo, ciertamente. Pero anidan en los seres humanos sentimientos de amor y bien eternos. Por esos sentimientos se puede salvar cada hombre. Por ellos se salvará el Hombre... FIN
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