×
Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
ver +

" Comentar Imprimir
06 Febrero 2017 03:50:00
Anaya: mitos y verdades
Se ha dicho que es el plan B de Rubén Moreira –incluso entre algunos liderazgos del PRI y el PAN persiste la sospecha– para cubrirle las espaldas a él y a su hermano Humberto, autor de la megadeuda por 60 mil millones de pesos después de intereses; que su candidatura la negoció su compadre Felipe Calderón, de quien está distanciado, con Ricardo Anaya; y que el Gobernador de Puebla y aspirante presidencial, Rafael Moreno, empujó su postulación de acuerdo con los Moreira (según esta especie, Humberto habría pagado la campaña de Moreno en 2010, con recursos de Coahuila, por instrucciones de Elba Esther Gordillo, presidenta del SNTE).

Otras cosas se hablan de Guillermo Anaya, sobre todo en tiempos electorales, al grado de utilizar, bajunamente, una tragedia familiar para denostarlo. En 2007, el gobernador Humberto Moreira lo acusó de tener vínculos con la delincuencia organizada, sólo porque su hermana, Elsa María, estuvo casada con Adolfo Villarreal. Sergio Villarreal, “El Grande”, hermano de Adolfo, fue policía federal y perteneció a los cárteles de Juárez, del Golfo, de los Zetas, de Sinaloa y de los Beltrán Leyva. La Marina lo detuvo en 2010; dos años después, el Gobierno de Calderón lo extraditó a Estados Unidos, donde se acogió al programa de testigos protegidos. Anaya demandó a un columnista de la revista Proceso por relacionarlo con actividades de su excuñado. Las imputaciones resultaron falsas. Ganó el juicio.

Otros señalamientos contra el ahora candidato al Gobierno del Estado, por la coalición PAN, UDC, Primero Coahuila y Encuentro Social, fueron sobre su presunta participación –y la del senador Luis Fernando Salazar– en la compra y venta de carbón, junto con Guillermo Padrés. Desde noviembre pasado, el exgobernador de Sonora está preso por delincuencia organizada y lavado de dinero.

Mucho se ha dicho de este político nacido en pleno mayo francés (1968), cuando estudiantes y obreros colmaron las calles de París y otras ciudades para protestar contra el orden establecido, la crisis económica, los partidos y la represión policial. El presidente De Gaulle adelantó las elecciones, pero dimitió al año siguiente. El movimiento se extendió a México, España, Estados Unidos y otros países. Medio siglo después, México vive una nueva insurgencia, provocada por el gasolinazo de Peña Nieto, la corrupción, la impunidad y la crisis económica.

En fin, Anaya ya es candidato al Gobierno por segunda ocasión. La consulta interna en el PAN, como en el PRI, es pura simulación. En 2011 compitió contra Rubén Moreira. El método de selección panista parecía marchar sobre ruedas, pero en el último tramo derrapó por la impugnación de Luis Fernando Salazar: “El presidente del PAN, Ricardo Anaya, traicionó mi confianza porque me invitó y acudí de buena fe a lo que sería un proceso innovador… (pero) resultó un fiasco”, denunció.

Anaya defendió el método: “Hubo entrevistas con liderazgos empresariales, sociales, un impacto de redes sociales, una encuesta ante la militancia y se le preguntó a la gente a quién prefería como candidato del PAN”. También hizo la puente de plata a Salazar: “Luis Fernando es parte de este proyecto (…), las desavenencias (…) quedarán atrás. (…) lo veo caminando conmigo para ‘sacar a los Moreira de Coahuila”, declaró a Mayolo López (Reforma 18.116.)

La división en el PAN amenazaba la alternancia. El riesgo lo conjuró el propio Salazar el 23 de enero, al sumarse a Anaya.
Imprimir
COMENTARIOS



top-add