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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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31 Diciembre 2016 03:00:00
Año de alternancias
La alternancia no es la panacea universal, incluso puede causar males mayores, pero al menos permite echar del poder a cleptocracias de cualquier signo o color partidista —sobre todo a las más longevas—, alienta la participación cívica y fuerza a los gobiernos a cuidarse y ser eficientes. Las cosas pueden ser distintas, mas no lo serán por causas del azar, sino cuando los ciudadanos, al decidir su voto, opten por los mejores perfiles, no por el embaucador o el demagogo. El cambio de partido en el poder en 8 de los 12 estados que tuvieron elecciones en junio pasado, representó, para la redacción del bisemanario Espacio 4, la luz de este año:

“La joven democracia en México dio importantes señales de vigor luego de haberse cumplido, en junio, otro ciclo de elecciones en el que se decidieron 12 gubernaturas —Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Oaxaca, Hidalgo, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Zacatecas, Veracruz y Puebla—, 965 alcaldías, de la mano con 428 diputaciones locales. En pocas ocasiones la nación ha dejado tan en claro la necesidad e importancia de la alternancia como en este año que está a punto de extinguirse.

“El PAN resultó el gran ganador, apuntándose victorias en siete estados, tres de ellos en alianza con el PRD, mientras el PRI vio cómo le arrebataban seis entidades que había ganado en 2010 —Chihuahua, Durango, Aguascalientes, Tamaulipas, Veracruz y Quintana Roo—, aunque, en cambio, recuperó Oaxaca y Sinaloa.

“Sin embargo, tan o más importante que el equilibrio de colores partidistas en el mapa nacional, es constatar que cuatro estados se estrenaron en la práctica de la alternancia —Veracruz, Tamaulipas, Quintana Roo y Durango—. Asimismo, nuevas fuerzas políticas como Morena, con Andrés Manuel López Obrador a la cabeza, lograron posicionarse con solidez en el entramado de opciones partidistas nacionales, donde cada día más el enraizamiento de una única fuerza política parece cosa del pasado.

“La alternancia no implica solamente pluralidad de variantes de gobierno. Es, también, el mejor reflejo del hartazgo de la sociedad por las administraciones que le han tocado experimentar y su apuesta por la posibilidad de que la siguiente responda mejor a sus expectativas. Es nota que debe tomar el Estado de México, Nayarit y Coahuila, de cara a las elecciones de 2017, donde estarán en juego sus respectivas gubernaturas.

“A pesar de esta refrescante tendencia, queda mucho por hacer. En México, los candidatos a ocupar un cargo público, sin importar el nivel, siguen empecinados en obtener su victoria a partir de la descalificación de sus contrincantes, en lugar de presentar propuestas que llamen la atención del electorado. Por eso son comunes las calumnias entre los contendientes; la invención de hechos delictivos e incluso la publicación de situaciones personales bochornosas entre ellos. Nada que ver con la base del sano ejercicio democrático que representa acudir a las urnas para elegir a nuestros futuros representantes.

“En aras de solventar esta cáustica tendencia, el INE ha de activar mecanismos que nutran de manera favorable el debate público y los diagnósticos en relación a la problemática que enfrenta México en diferentes campos del orden social, político y económico. Así, la luz que significa para nuestro país y su salud democrática el establecimiento de la alternancia, podrá lucir libre de otras manchas”.
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