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Xavier Díez de Urdanivia
Xavier Díez de Urdanivia
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Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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22 Octubre 2017 04:00:00
Apología del sistema federal
El mundo atraviesa una etapa de transformación que ha hecho evidente la necesidad de revisar el modelo organizativo de la comunidad internacional y de no pocas de las llamadas “nacionales”.

Paralelamente, en nuestro país, con una obvia estrechez de horizontes e ignorancia histórica, vivimos un proceso de centralización que se ha querido “vender” revistiéndolo de una aparente satisfacción de compromisos internacionales, que en realidad ha dado en convertirse en perniciosa concentración de poder en el gobierno de la unión.

Creo por ello importante insistir en los rasgos esenciales del sistema federal para erradicar toda confusión y prevenir simulaciones.

Las características de un estado federal, en síntesis, son: a) El federalismo es una técnica constitucional de integración jurídico-política, que algunos estados modernos han empleados para cumplir el propósito de armonizar dos tendencias contradictorias, presentes en el origen y en el transcurso de la vida de cada uno de esos estados: La unidad frente a la disgregación; b) Coexisten tres órdenes jurídicos: el de los estados integrantes, el federal creado para atender los asuntos comunes atribuidos expresamente al gobierno de la Unión y el general (que algunos llaman nacional), que los comprende a ambos y establece las normas comunes y las de organización, integración y coordinación que son fundamentales en el mantenimiento de la unidad, cohesión y permanencia del estado; c) No hay más que dos órdenes de gobierno interlocutores directos en un régimen federal: El gobierno de la unión y el de cada uno de los integrantes de la federación, es decir, los
estados federados.

Tres son los principios básicos en que se funda el sistema federal: 1) El de la Supremacía de la Constitución General; 2) El principio de Poderes Exclusivos y Residuales, que en el caso de México se precisa en el artículo 124 y significa que el gobierno de la Unión sólo contará con los poderes o facultades que expresamente se le hayan conferido en la Constitución, en tanto que todos aquellos no mencionados son reservados para sí por cada uno de los estados que integran la federación, aunque por excepción existen poderes concurrentes, que pueden ser ejercidos por ambas instancias; 3) El de reciprocidad, por el cual, en primer lugar, los actos oficiales de cada estado gozan de validez en los otros y ante la Unión, porque reciben “entera fe y crédito” en toda ella y, en segundo, los ciudadanos de cada estado tienen en los demás garantizados todos sus derechos y libertades.

En México, la concesión de fundamental de atribuciones se contiene en el artículo 73, que contiene el catálogo potestativo del Poder Legislativo, que por razón natural, es el más relevante en la materia, porque no hay que olvidar que la función básica, en términos formales, de todo estado es expedir normas, a través de cuya ejecución y en movimiento descendente, sus órganos llevarán a cabo las funciones que a cada uno le corresponde efectuar.

Por eso la tendencia impulsada por el gobierno federal de manera intensa en os tiempos recientes parte de reformar ese artículo, a fin de concentrar facultades, sin destruir, en apariencia, el formato federal.

La historia nos ha enseñado que la centralización tiende a ser autoritaria y la descentralización, por contraposición, tiende a ser una fuerza liberatoria y por lo tanto democrática. El sistema federal es una forma de “descentralización” política más vigorosa y eficaz para contener los excesos del poder que la simple descentralización administrativa, y por lo tanto con un gran potencial como instrumento de contención del poder en un reforzado sistema de
frenos y contrapesos.

Por eso, insisto, se antoja benéfico emprender una acción estratégica que refuerce la estructura federal y, al mismo tiempo, haga eficaz la descentralización al interior de las entidades federativas, siempre con claridad conceptual y honorabilidad política.
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