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Abdel Robles
Abdel Robles
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Licenciado en Ciencias de la Comunicación egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Reportero sección policiaca en Editora El Sol, reportero sección local El Norte, coeditor del vespertino Extra de Multimedios, director editorial del Periódico La Voz de Monclova, director Editorial de El Diario de Coahuila, Comunicación del Municipio de San Nicolás de los Garza, NL, director editorial de Zócalo Piedras Negras, y actualmente editor en jefe de Zócalo Monclova

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07 Junio 2015 03:10:34
Aquel frío… aquella espumosa
Dos cobijas no bastan…

Debajo del mar de frazadas y con aquella temblorina que no me deja, lo blanco de mis ojos refulge como luz de cocuyo.

Tiemblo…

Un negrito que se niega a levantarse.

Puebla… Sierra de Puebla… nunca este cuerpecito sintió tanto frío.

¿Escuela? ¿Así nos llevamos?

No quiero ir, pero debo ir…

¿Dónde queda mi tierra tropical?…

Me forra mi Ma’ Linda… pijama abajo, la de franela que me queda como brincacharcos… un gorro de lana que me cubre casi hasta los ojos…

Mi chamarra con borrega…

Salgo temblando, y el negrito Yayi me despide… “Ah negro infeliz, ya te tocará ir a la escuela”
El camino, de la mano de mi Ma’ Linda, se me hace eterno… El chocolatito caliente antes de salir me provoca cierta sensación de querer orinar.

Pero me aguanto…

Le digo a mi Ma’ Linda que apresure el paso, ella nota mi urgencia.

Ese frío, ese canijo frío…

Siento ese cosquilleo en el pizarrín… camino encontrando las piernas una con otra para detener aquel flujo que amenaza.

Así llego a la escuela, y la maestra Toya, que es la que corresponde a mi grupo, me recibe, mientras bailo, mientras cierro los ojos…

La maestra me arrastra casi hasta el templete desde el que se domina el patio central, estamos en la asamblea.

Mi maestra, precursora de la tolerancia, mira que sudo copioso.

“Ya sé que te sientes muy mal pequeño, pero aquí te vamos a hacer feliz”.

Ya no puedo, la verdad…

El frío me pega en los magros cachetes… el aire me aúlla…

“A ver niños, quiero que le den la bienvenida a su nuevo compañerito… Omarcito… por favor reconozcan su valor, que a pesar de su discapacidad, viene a clases”.

Me quedo sin saber qué hacer… me lloran los ojitos, y la maestra cree que es por su discurso…
¿Cuál discapacidad?

La maestra le pregunta a mi atónita madre… ¿No hay cura para este problemita de las piernas?”

No entiende Ma’ Linda… no entendería si le explico.

“No es problemita, maestra”.

Ella cree que estoy tullido de las piernas…

Finalmente me enderezo…

“Maestra… quiero ir al baño”.

La buena maestra Toya pregunta si hay algún voluntario que me acompañe.

Mi Ma’ Linda teme lo peor…

¡Ya no puedo!… pero tampoco voy a permitir que el primer día de clases me gane el apodo de “El Mión”…

Corro bueno y sano… normalito, y atrás de una nopalera desenfundo y dejo salir el líquido.

¡Ufffff!

Escucho que la maestra se aclara la garganta…

“Bueno niños, su compañerito va a hacer 30 planas de ‘No debo engañar a los mayores cuando tenga ganas de hacer de la chis’”.

¿La chis…?

¿La chis?

Bueno, no me decían “El Mión”… me decían “El Chis… pas”.

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