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Federico Muller
Federico Muller
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16 Junio 2017 04:07:00
Aranceles y subsidios al azúcar y la fructosa
El sector azucarero ha sido uno de los más protegidos de la economía norteamericana y los especialistas señalan dos razones para ello: su organización, pues pese a ser un sector relativamente pequeño tiene grandes negociadores ante el Congreso estadunidense, generalmente auspiciados por los productores de Florida; y el consumo comparativamente pequeño que hacen del azúcar las familias del vecino país, que permite realizar ajustes de precios que generalmente pasan desapercibidos.

Esos elementos influyeron para que, durante la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los productores de azúcar estadunidenses gozaran de ciertos privilegios que prevalecieron durante años, acotando las importaciones desde México. Aunque países ajenos al acuerdo comercial,  como Brasil, tuvieron muchas más limitaciones para exportar azúcar a la Unión Americana, desde cuotas hasta aranceles.

Así, mientras los productores de EU se sintieron respaldados por el Gobierno, las cosas marcharon sin contratiempos. El problema se inició, ignoro el tipo de negociaciones que se llevaron a cabo, cuando a partir de 2008 la apertura comercial al azúcar de México quedó prácticamente sin restricciones, por lo que la sobreproducción que logró nuestro país durante la zafra de 2013 originó reacciones adversas entre los azucareros estadunidenses, quienes se quejaron de prácticas productivas y comerciales desleales que vulneraban la “autonomía” económica del sector. De ahí en adelante empezaría una guerra de precios que tuvo su desenlace hace unos días.

Los primeros efectos que se dieron fueron que las refinadoras nacionales se impusieran cuotas, acompañadas de precios mínimos, para evitar el pago de impuestos. Todo ello con la venia del Departamento de Comercio de EU. Sin embargo, no conformes con esa posición restrictiva de México, los azucareros de EU siguieron luchando por derogarlos. Al final, y ya con la complacencia del presidente Donald Trump, se acordó un tratado aparentemente “justo” para ambas naciones: México pasaría de exportar 47% de la cobertura permitida de azúcar cruda a 70%, pero disminuiría su participación en la refinada de 53 a 30 por ciento.

Sin embargo, las represalias del sector azucarero mexicano podrían venir al oponerse al libre comercio de la fructosa estadunidense que entra al país, como ya sucedió hace algunos años. Según la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera de México (CNIAA), se tienen evidencias de dumping, es decir, el producto se vende en México a un precio inferior a su costo de producción gracias a subsidios del propio Gobierno de EU. Hay que recordar que los edulcorantes generalmente son exportaciones de derivados de maíz, que sustituyen al azúcar natural.

Las próximas negociaciones del TLC con Estados Unidos y Canadá. Para muchos especialistas en comercio internacional, México cedió ante las presiones del Gobierno estadunidense, en perjuicio de un sector azucarero mexicano no tan organizado y poderoso como el del vecino país. Así, este ejemplo nada bueno presagia ante la próxima renegociación del TLCAN.
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