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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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01 Febrero 2018 04:00:00
Armándose para la guerra
Los señalamientos y denuncias de conspiraciones en marcha en contra suya, por parte de “grupos fácticos y de poder” no son algo nuevo en el discurso de Andrés Manuel López Obrador; hay incluso quienes al escuchar al tabasqueño advertir sobre “los movimientos de la mafia del poder” y la organización de campañas sucias en su contra, se remiten a la “teoría del compló” y acusan “paranoia” del eterno candidato que tiende a victimizarse para justificar una eventual derrota.

Pero al gritar nuevamente “ahí viene el lobo”, el abanderado de Morena sabe que, como en 2006, se están alineando fuerzas y recursos de mucho poder y dinero para intentar descarrilar su ventaja en las encuestas y darle un vuelco a la contienda. Fuerzas que mezclan lo mismo empresarios que le temen al tabasqueño, dirigentes de la banca extranjera y personajes políticos en las sombras. No sólo buscan mermar la percepción de una candidatura “imparable” con mensajes “negros” en redes sociales y el ya probado “discurso del miedo” entre la población –sobre todo de clase media a perder sus limitados privilegios–, sino también ayudar a otras opciones políticas que les garantizan protección de sus millonarias ganancias y negocios y la preservación del modelo económico y el sistema de canonjías y ventajas a su actividad financiera y fiscal.

La estrategia será gradual en las próximas semanas de receso proselitista y con toda su fuerza y despliegue en el arranque formal de las campañas del 31 de marzo; aplica métodos probados como “el peligro para México” y se plantea metas específicas: que hacia la última parte de las campañas, en junio próximo, las encuestas se cierren entre dos candidatos, por supuesto López Obrador y el otro, todo indica, José Antonio Meade, para que hacia la recta final este último aventaje con un porcentaje de 2 a 5 puntos porcentuales en las encuestas. Por eso tienen sentido los nombramientos que hará el candidato –objetivo de la guerra negra y política– de personajes como Marcelo Ebrard, a quien en principio reservaba “para el gabinete” y le habían pedido esperar para figurar públicamente, como coordinador regional de la campaña, y el de Ricardo Monreal, que deja su breve periodo sabático para incorporarse a la batalla electoral. Tanto Ebrard como Monreal son operadores políticos y electorales probados, formados y fogueados en la vieja escuela del PRI, pero también han enfrentado con éxito al sistema. El primero va a la estratégica circunscripción 1, que abarca el occidente y noroeste (desde Jalisco hasta las Bajas Californias pasando por Sinaloa, Sonora, Durango, Nayarit y Chihuahua) y Monreal a la segunda, que va del centro a los estratégicos Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí, hasta el vital Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Zacatecas y Aguascalientes.

Viene la guerra por el poder y todos están sacando a los generales, algunos visibles otros desde las sombras, para un duelo que no sólo será de estrategias, sino también de lodo, mentiras y manipulaciones, en las que volarán misiles, obuses y demás artillería pesada. Y en medio, cual víctimas civiles de esta cruenta lucha de poder, los votantes bombardeados por toda la suciedad que va a escurrir esta elección.

NOTAS INDISCRETAS… Como Jeckyll y Mr. Hyde, el consejero jurídico del Gobierno de Chihuahua, Maclovio Murillo Chávez, que se había presentado como “héroe” por sus investigaciones contra la corrupción de César Duarte y las transferencias de recursos públicos al PRI, enseñó ayer su otro rostro: “Mira, cabrón, si yo fuera el pinche puto secretario de Gobierno ya te hubiera chingado”, se le oye decir a un periodista en una grabación telefónica. “¿Qué, qué hubieras hecho si fueras el secretario?”, le pregunta el reportero. “No, no me preguntes, pero yo sabría qué hacer… Yo sí sabría cómo hacer valer la charola, eh, por las buenas o por las malas, yo sí la haría valer”. Y no bromea el consejero, esa “charola” ya la ha hecho valer en su polémica carrera como juez federal y abogado. Él fue el juez que condenó, injustamente, a los ecologistas Rodolfo Montiel y Teodoro Cabrera, a los que sentenció en 1999 a 6 y 10 años de prisión por defender los bosques de Guerrero de las mafias de taladores, en un fallo tan irregular que, en 2003, Maclovio Murillo fue destituido de manera unánime por el Consejo de la Judicatura por su actuación en ese caso, mientras los dos ecologistas fueron exonerados y su caso llevado hasta la CIDH. Luego de su paso por PGR y la Función Pública, en su faceta de abogado postulante, intervino en casos polémicos y dudosos como en la defensa de los magistrados que liberaron al asesino de Rubí Marisol Frayre en 2008, Sergio Rafael Barraza, quien después de ser liberado asesinó también a la madre de esta y activista, Marisela Escobedo, ejecutada a las puertas del Palacio de Gobierno de Chihuahua en 2010. Así que don Maclovio, investigador de la corrupción en Chihuahua, sí sabe de lo que habla cuando habla de corrupción y de amenazar a periodistas y “mover la charola”… Escalera doble. Buen tiro de los dados.
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