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Gerardo Hernández
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03 Marzo 2018 04:08:00
Arrebatos autoritarios
En México no ha habido democracia desde Francisco I. Madero, aseguró Andrés Manuel López Obrador en la reu-nión privada con empresarios a la que me referí en la columna ayer. Por tanto, convocó a emprender la cuarta transformación nacional –“de manera pacífica”–, después de la Independencia, la Reforma y la Revolución.

La opción del 1 de julio es clara, dijo durante su visita: “cambio sí o cambio no”. “Vivimos tiempos estelares. (...)

Estamos en vísperas de lograr un cambio verdadero. (La del 1 de julio) no es una elección cualquiera, pero si no cuidamos las casillas habrá fraude. Hacer valer la democracia es asunto de todos los ciudadanos. “Queremos tener la certidumbre de que en México no se aplicará el ‘proyecto Venezuela’ si usted es presidente”, planteó una asesora empresarial. “Ni con Venezuela ni con los rusos; ni verdes ni maduros”, ironizó un AMLO tranquilo, flanqueado por el empresario regiomontano Alfonso Romo, su futuro jefe de gabinete, y Eva Galaz y Armando Guadiana, aspirantes al Senado. “Hay mucha propaganda y mucha manipulación”, acusó.

El candidato de la coalición Juntos Haremos Historia enfatizó que en su gobierno no habrá regreso al estatismo, sino libertades plenas, tolerancia y diálogo abierto, “aunque tengamos diferencias. Vamos a triunfar y va a haber oposición (política). Eso es democracia. Son malos todos los monopolios y más el del poder. (...) En el futuro no habrá fraudes electorales ni compra de votos. Se va a respetar la voluntad ciudadana. En otros países, los ciudadanos deciden y al día siguiente se conoce el resultado de la elección. En México se necesita un ejército de ciudadanos para cuidar los votos. Eso ya no va a pasar”.

Afirmó que tampoco recurrirá a acciones espectaculares para legitimarse. “No lo vamos a necesitar, acabaremos con la corrupción y la impunidad sin usar de manera facciosa las instituciones. Los demás candidatos no lo pueden hacer”. Con respecto a la reforma energética, dijo que los resultados están a la vista: menor producción petrolera y combustibles y electricidad más caros. El Gobierno otorga subsidios anuales por 30 mil millones pesos, pero no a los consumidores, sino las empresas que le venden energía.

Sin venir al caso, López Obrador justificó la postulación para el Senado del líder minero Napoleón Gómez Urrutia, quien se exilió en Canadá luego de ser acusado de defraudar 55 millones de dólares a un fideicomiso sindical. El argumento: “la unidad nacional”. Con los hermanos Humberto y Rubén Moreira fue indulgente de dientes afuera. En ningún caso habrá “persecución política; justicia sí, venganza no”, replicó a quien, entre la aprobación de la concurrencia, pidió, como ejemplo nacional contra la corrupción y la impunidad, enjuiciar a los exgobernadores por “haberse robado el dinero, la moral, la decencia”.

En su tercer intento por cruzarse sobre el pecho la banda presidencial y con una amplia ventaja en la intención de voto con respecto al candidato del PRI, José Antonio Meade, pero sin medir las consecuencias de sus caprichos y arrebatos autoritarios, AMLO recorre el país con aureola de ganador. La gente se le acerca, lo toca, lo abraza y se hace la foto con quien ya ve como futuro presidente. Sin embargo, esa posibilidad todavía no deja de ponerle a legiones la piel de gallina.
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