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Ricardo Alemán
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23 Julio 2018 04:00:00
¡Así no, presidente…!
No, presidente electo, no recurra a la mentira y al engaño para tratar de justificar lo injustificable; el fraude cometido por Morena –y que descubrió y documentó el INE–, contra damnificados a los que usted prometió ayudar, en un video.

No Presidente electo, no empiece su gobierno con un engaño a los 30 millones que creyeron en usted y que hoy –muchos de ellos– extraviaron la honestidad valiente.

No Presidente, ofrezca una disculpa y despida a los culpables de la escandalosa ratería y salve –con ello– su imagen, su credibilidad, su bono democrático. ¿Ya vio encuestas que confirman el fin de la luna de miel…?

No Presidente, no mande al diablo a las instituciones porque ni usted ni nadie tiene derecho a dañar la Institución Presidencial, que no es de su propiedad sino fundamental para la democracia y, sobre todo, que sólo es un encargo de los ciudadanos, de los mandantes.

No olvide, presidente electo, que en una democracia representativa –como la mexicana–, el cargo de presidente lo convierte sólo en mandatario, no en mandamás. Es decir, los ciudadanos somos los mandantes y usted sólo es el mandatario; aquel a quien los ciudadanos –los mandantes– encomiendan por seis años el mandato.

Tampoco olvide, Presidente electo, que si empieza su gobierno con una mentira del tamaño del fraude cometido por Morena contra los damnificados –fraude dos veces mayor al de la Casa Blanca–, usted podría terminar como uno de los grandes defraudadores de los mexicanos.

Por eso, Presidente electo, no destruya la última esperanza de 1 de cada 3 mexicanos que votaron por usted. Muchos están seguros de que usted no es parte de esa mafia que se quiere incrustar en el poder.

No escuche las voces envenenadas de los que quieren salvar su pellejo a costa de la imagen presidencial; a costa del mexicano más votado en la historia. No deje que maten esa esperanza por un puño de pesos. Que no lo arrastre la nueva mafia del poder.

No se equivoque presidente electo, porque en sus conferencias de prensa –sobre el escándalo del Fideicomiso–, usted no sólo propone un acto de fe a favor de Morena y de su propia imagen presidencial sino de los pillos que anidan en su partido a costa de la institución presidencial. Olvida que muy pronto usted será un estadista sometido a las instituciones, no a los actos de fe.

No, presidente electo, en democracia no sirven los actos de fe –propios de los tiranos–, que apelan a la fe ciega. Tampoco sirven los credos a favor de los prohombres. No, presidente electo, en democracia mandan las instituciones y su veredicto.

El INE, el mismo que validó su victoria aplastante presidente, también encontró trampas con 80 millones de pesos. ¿Quien operó las trampas?

Deslíndese de los tramposos, señor presidente electo. ¡No permita que la duda sobre su honestidad anide en los 30 millones de mexicanos que creyeron en usted!

Hoy muchos creen en su inocencia. Y cuando usted defiende a esos pillos, presidente electo, la luna de miel se vuelve hiel.

Al tiempo.
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