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Sonia Villarreal
Sonia Villarreal
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Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación. Regidora en el Ayuntamiento de Piedras Negras. Secretaria General del Comité Municipal del PRI. Secretaria Técnica del Ayuntamiento. Directora General de Desarrollo Social en el Municipio. Directora del Registro Público de la Propiedad y del Comercio. Secretaria de la Secretaría de las Mujeres en el Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza. Actualmente Diputada Local por el XVI Distrito Electoral, y Presidenta del Comité Municipal del PRI.

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10 Septiembre 2016 04:00:24
¡Ay Nicolás!
Ya dos semanas y todavía, cada día, en todos los canales de televisión, revistas, periódicos y redes sociales se habla de la lamentable muerte del “Divo de Juárez” Juan Gabriel.

Incluso editoriales y columnas de opinión han dedicado sus espacios a este importante personaje para la mayoría de los mexicanos.

Hemos leído de todo, su vida, su personalidad, sus amigos, la razón de sus canciones. Pero como en todo, siempre hay opiniones diversas que pueden provocar o no, algún desacuerdo.

Ese fue el caso del reconocido escritor Nicolás Alvarado, que en medio de la pesadumbre por la pérdida de este ídolo, osó referirse a él como un “letrista torpe y chambón” además de describir su vestimenta como “jota” y “naca”.

Como suele ocurrir durante los últimos años, el juicio a sus palabras tuvo veredicto en las redes sociales. Ahí fue donde se le procesó, se le juzgó y finalmente se le dictó sentencia.

Yo creo que aquí hay dos cosas muy interesantes que analizar. La primera, la importancia de las redes sociales y la segunda, la reacción de indignación por el “agravio” que volcó a la sociedad y la mostró sensible y empática.

Para todos queda claro que en las redes sociales se pueden construir héroes o sacrificar beatos.

En lo ignoto de nuestra identidad, podemos ser jueces, benefactores, coaching, psicólogos, críticos, lo que decidamos según sea el tema y la circunstancia. Ante cualquier noticia reaccionamos en estampida para manifestar acuerdo, o descuerdo, para burlarnos o brindar apoyo, y con o sin razón, decidimos quién es bueno o malo, quién está bien o está mal, de acuerdo al “criterio” de la mayoría.

El otro punto que me resulta interesante de esta situación, es la reacción de las personas ante el juicio clasista y discriminatorio del referido escritor.

A la gran mayoría de las y los mexicanos les ofendieron estas palabras y desde mi punto de vista, esto habla de una sociedad más madura, más abierta y sobre todo, más inclusiva.

No creo que la reacción haya sido solo por tratarse de Juan Gabriel, a quien la mayoría recordamos con admiración y cariño por el legado de sus canciones. Creo que la sociedad es cada vez más consciente del reconocimiento a la igualdad, no importa si somos ricos o pobres, si tenemos cierto gusto por tal o cual vestimenta, si somos altos o bajos, morenos o blancos, la gente vale por lo que es y por lo que hace, no por lo que tiene o lo que sabe.

¡Ay Nicolás! Hay que medir el impacto de lo que decimos. La discriminación debe desaparecer de nuestras acciones, es más bonito reconocer y defender el derecho de todas y todos, aceptar la diversidad de gustos, de opiniones y pensamiento. Hay que reconocer que todas y todos merecemos respeto para seguir construyendo una sociedad más fuerte, justa y equitativa para las generaciones presentes, pero sobre todo, para las generaciones futuras… Y tú ¿Qué opinas?.
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