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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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09 Octubre 2017 04:00:00
Azul era el paraíso
Margarita Ester, no puedo seguir mintiendo. Tengo una relación con María Alejandra.

–Pero ¿cómo puedes decirme eso, Ricardo? ¿No hemos estado juntos en las buenas y las malas? ¿No me habías prometido que juntos seríamos dueños de esa hermosa casa llena de pinos? ¿No me habías dicho que no podías aceptar a esa mujer que defiende el aborto y el matrimonio entre homosexuales?

–No la quiero a ella, Margarita Ester, es cierto. Mucha razón tienes al decir que no tenemos nada en común. Pero me ofrece un futuro. Es rica y poderosa. Tiene un piso en Miami y dice que me ayudará a conseguir la casa de los pinos. A cambio, sólo tengo que aparecer con ella en las revistas de sociales y dejarle la casa del centro, la que está enfrente del Zócalo, que tú sabes no tengo posibilidades de conservar, pero ella sí.

–Lo que tú dices es una traición, Ricardo. ¿No te das cuenta que te engaña? Una vez que tenga lo que quiere de ti, hará lo que se le antoje. ¿No recuerdas que estuvo entre quienes le gritaron espurio a Felipe de Jesús?

–No me recuerdes eso, Margarita Ester. ¿Acaso crees que es fácil moverme en sociedad cuando todo el mundo dice a mis espaldas que eres la esposa de Calderón?

–Calla, descarado. Has estado escuchando otra vez al esposo de Beatriz. Pero cuando Felipe de Jesús te ayudó, cuando te distinguió entre los demás jóvenes, tú no dijiste nada en su contra, ¿verdad? ¿No sabes que los mismos que dicen que te van a ayudar te llaman canalla a tus espaldas? Se burlan de ti por tu ambición de poder, y por tu corte de pelo de cerillo de supermercado.

–Por eso quiero que te quedes conmigo, Margarita Ester. La gente te respeta. Tú nos ayudarás a ser más fuertes y a conseguir lo que queremos. Sé que Felipe de Jesús te quiere y su apoyo me ayudará a llegar a la casa de los pinos. Es una oportunidad que sólo viene una vez en la vida. Felipe de Jesús no puede ser mezquino, él ya estuvo ahí.

–¿Para qué me quieres contigo, si estarás con María Alejandra?

–A ella no la amo, tú lo sabes. Es sólo una aliada. No queremos que el esposo de Angélica diga quién va a vivir en la casa de los pinos. Tenemos que recuperarla. Es nuestro derecho. Nosotros somos los únicos de sangre azul. Ellos no tienen por qué estar ahí. A María Alejandra sólo la necesitamos para conseguir la casa de los pinos.

–Pero tú me dijiste que yo podía aspirar a ser la dueña de la casa, y muchos amigos quieren que lo sea. No quieren darle las llaves a un joven ambicioso como tú.

–Estoy dispuesto a que aspires a la casa, Margarita Ester, pero yo soy quien debe poner las reglas y los plazos, para que tenga tiempo de salir en tele y que la gente me conozca más.

–Basta ya, Ricardo. Te dejo. Quédate con María Alejandra.

–Pero, ¿cómo? ¿Me traicionas? ¿Olvidas que juntos podemos aspirar a un paraíso azul?

–No me engañas, Ricardo. Lo mismo que me dices, se lo juras a María Alejandra. Te ciega la ambición. Yo voy a buscar la casa de los pinos por mí misma. Y cuidado, porque cuando la tenga no te dejaré entrar.

–¿No te das cuenta, Magarita Ester, que les facilitas las cosas al esposo de Beatriz y al esposo de Angélica? No puedes hacerme eso.

Voz en off: Mañana no se pierda usted, a la misma hora, el próximo capítulo de “Azul era el paraíso”.

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