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Yuriria Sierra
Yuriria Sierra
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29 Agosto 2015 04:00:37
Baraja 2018
Con el anuncio de los cambios en su Gabinete, Enrique Peña Nieto abrió su baraja de presidenciables. Siguen los tan mencionados Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, pero ayer la mano de cartas se nutrió. Los movimientos del Presidente colocaron en secretarías estratégicas a quienes no deberemos perder de vista de aquí a 2018: José Antonio Meade, en Desarrollo Social; Aurelio Nuño Mayer, en Educación Pública, y Claudia Ruiz Massieu, quien ha sido de la(o)s secretaria(o)s mejor evaluada(o)s, despachará Cancillería. Ellos para enriquecer al grupo de precandidatos que se había nutrido con la designación de Beltrones como presidente del PRI. De entre esos seis, cæteris paribus (si nada cambia), saldrá el nombre del candidato(a) de Peña para la contienda presidencial. Dicen que Osorio quedó descartado por la fuga de “El Chapo”, pero ayer Peña le corrió la cortesía de subirlo al templete y de entregar las llaves de los despachos a los nombrados. Acaso sólo como compensación al hecho de que los designados son más afines al equipo y estrategia de Luis Videgaray. Lo cierto es que si ninguno de los dos “superpoderosos” de la primera mitad del sexenio fuera el candidato en 2018, lo será quien mayor posibilidad tenga de ganar de entre los recién nombrados.

La fuerza de los nuevos es que ninguno ha enfrentado escándalos. Voy uno por uno: Meade tiene una amplísima trayectoria en el servicio público. Reconocido como un extraordinario economista en los círculos globales, gracias a su paso y responsabilidad en la SHCP durante el sexenio de Calderón, sería un candidato al que los inversionistas y los organismos financieros internacionales verían con buenos ojos. Nuño tiene la ventaja de ser uno de los principales arquitectos y operadores del Pacto por México; no sólo conoce las tripas y resortes del poder de la actual Administración, sino de todos los miembros de la oposición. Si la reforma educativa camina mejor que las otras, tendrá mucho qué presumir para buscar la candidatura. Y Ruiz Massieu, si mantiene sus niveles de aprobación entre la ciudadanía y se muestra como una canciller proactiva y eficaz, podría, sin duda, ser una gran carta para la contienda. Esto sin mencionar que, para entonces, ya sabremos si EU será gobernado por un salvaje o por una mujer: Hillary Clinton.

Demasiadas cosas han sucedido en el país los últimos meses. La primera mitad del sexenio ha sido de altibajos. Pasamos del Mexican Moment a una crisis que creció como bola de nieve. Los cambios se pedían a manera de autocrítica, pero no se tomaban en cuenta los factores que en política siempre definen el rumbo; venían elecciones y cambios de dirigencia partidistas, y no es que algunas cosas importen más que otras, pero Peña se tomó tiempo para planear las jugadas estratégicas para planchar el camino que habrán de transitar, tanto en el Gobierno como en su partido, para llegar más sólidos a la presidencial. Sabe, mejor que nadie, que de lo que decida hoy y de lo que pase en 2018 dependerá su futuro postpresidencial y la consolidación (o naufragio) de todo su ambicioso paquete de reformas.

Emilio Chuayffet, Jesús Murillo Karam y Monte Alejandro Rubido son los personajes que salen del Gabinete. Aún no sabemos si los mandarán o no a alguna embajada, pero lo cierto es que ya se habían convertido más en pasivos que activos, por el hecho de ser un recordatorio permanente de la peor crisis que ha atravesado esta Presidencia.

Así estuvieron los enroques de Peña: el rey busca blindarse para los años que todavía faltan, y así, mientras sus dos caballos consentidos siguen aparentemente firmes, ha movido alfiles y torres. Recordemos que cuando se juega bien con cualquier pieza (incluso con un simple peón) es posible cantar el jaque mate. O, al menos, “quedar tablas”.

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