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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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28 Abril 2018 04:00:00
¡Basta ya!
¿Cuántas veces hemos escuchado esa expresión? ¿Cuántas más la hemos pronunciado? Infinidad de veces, sin duda; cuando un acontecimiento doloroso sucede y de alguna manera nos afecta.

De un tiempo a la fecha la violencia ha golpeado a nuestro amado país. Y cada vez los delincuentes actúan con más saña, con más crueldad.

Nos invade el temor, la angustia, la desesperación a cada ciudadano porque nadie sabe que puede acontecer en el día a día. No es pesimismo o una forma de manifestación de angustia, no, es una realidad que estamos viviendo los ciudadanos.

La violencia ha llegado a casos verdaderamente extremos, donde la piedad, el respeto a la vida humana están ausentes.

No alcanzo a comprender en qué momento el comportamiento de algunos individuos se modificó, a tal grado de que los sentimientos están ausentes. No concibo un acto tan cruel y despiadado se practique en contra de un ser humano, inocente, con futuro, obedeciendo órdenes y a cambio de unos pesos.

Nadie tiene derecho a agredir a nadie; menos a privar de la existencia a un ser humano. Lamentablemente la sociedad ha cambiado tanto, que los valores que tanto distinguían a nuestro México se han ido alterando en muchos hogares, hasta desaparecerlos en otros.

¿Qué fue lo que ocurrió en nuestro país? ¿Por qué este cambio tan doloroso? ¿Fue repentino?
Lamentablemente no lo ha sido. Para entender el presente, habría que hacer un análisis exhaustivo. Ir al antes y al después; ver qué se permitió, qué se dejó de hacer. Cuándo fue que perdimos el rumbo.

¿A quién o a quiénes responsabilizar de todo lo que está sucediendo en nuestro México? ¿A la pobreza? ¿A la corrupción? ¿A la falta de valores?
Escuchar a los candidatos prometer, de verdad resulta dramático. Parecería que algunos no saben de lo que están hablando. ¿Dónde estaban cuando empezaron los problemas en el país? Pertenecían a algún partido político, representaban a su partido en algún cargo ¿Qué hicieron?

La proliferación de las mafias no se dio de la noche a la mañana. Los medios daban cuenta de la formación de algunas. Si las hubieran combatido, perseguido y desaparecido en un principio, no hubieran crecido de la manera que lo hicieron.

¿Por qué el gobierno permitió tanta atrocidad proveniente de las bandas criminales? Asaltos, secuestros, desapariciones, forman una cadena que parecería interminable. Expedientes sin resolver, crímenes sin castigo.

La corrupción jugó un papel determinante en la descomposición de las instituciones, de las dependencias, de los cuerpos policiacos.

Sin duda la corrupción no fue solo de los policías sino debió darse en los altos mandos. No se concibe de otra manera, que un gobernante, un alto funcionario no se diera cuenta lo que ocurría en su estado, en su municipio, en su gobierno.
El dinero puede comprar muchas cosas y hasta la dignidad de individuos, cuya ambición va más allá de la responsabilidad y compromiso con México y con los ciudadanos. El dinero compra conciencias.

Las corporaciones policíacas, como las instituciones se fueron debilitando debido a la serie de corruptelas existentes, permitidas y solapadas desde las alturas.

Es tal la descomposición que existe ya en cuestión de seguridad, que resulta verdaderamente preocupante. Nuestra juventud está siendo atacada. Lo lamentable es que sean jóvenes los que, sin piedad, sin remordimiento alguno y por unos billetes se conviertan en cómplices de individuos que son destructores de vida, enemigos de la sociedad y la vergüenza de un país maravilloso como es el nuestro.

¿Quién cree tener la solución al problema de la inseguridad? Decir “De tu seguridad, me encargo yo” no es suficiente. Como tampoco lo es pretender brindar amnistía a delincuentes ¡POR FAVOR! La violencia ha rebasado ya a las propias autoridades. Por eso el grito de ¡BASTA YA! está dirigido al Gobierno, a quien gobierna y a quienes pretendan gobernar. La tolerancia tiene un límite y considero que los ciudadanos estamos hartos de esperar que nos resuelvan un problema, que si se ha agravado es porque permitieron que creciera.

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