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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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30 Diciembre 2017 04:00:00
¡Bienvenido 2018!
Se va un año y llega otro. Doce meses transcurridos en los cuales tuvimos la oportunidad de disfrutar infinidad de acontecimientos. Si hacemos un recuento de todo vivido durante el año que está próximo a concluir, nos daremos cuenta que fueron más las situaciones agradables que llegaron a nuestra existencia, que las desagradables.

Por lo tanto, recibimos infinidad de bendiciones que en ocasiones, dadas las prisas con que vivimos hoy en día, no nos detenemos a valorar.

Sí, a valorar, porque el hecho de despertar y ver la luz de un nuevo día, es una verdadera bendición. Y con ese nuevo día llega la oportunidad de hacer mil cosas, ya sea en el trabajo, en el hogar, con nuestros seres queridos o para ellos.

Cuando hacemos un recuento de todo lo acontecido en un año, nos damos cuenta que Dios ha estado ahí, presente siempre, a nuestro lado. Sosteniendo nuestras manos cuando imploramos por protección para los seres que amamos.

¿Quién no se enteró del nacimiento de un bebé? Ya sea en nuestra familia o en la de amigos o conocidos. Compartimos con alegría esa dicha inmensa que significa tal celebración: la llegada de un nuevo miembro, que es una gran bendición.

Es el gran milagro de la vida.

Conocimos cosas bellas, a través de nuestros nietos, que nos hicieron sonreír y disfrutar la vida con su alegría, reír con sus ocurrencias, estremecernos cuando enfermaron pero ante todo, nos hicieron ver que la vida es bella, muy bella y que vale la pena vivirla... con achaques o sin ellos.

Sí, vivir las diferentes etapas que tenemos la oportunidad de participar y dar siempre gracias a Dios por su inmenso amor.

Aún en la enfermedad o la tristeza, El siempre está presente. El consuelo que nos llega, la aceptación ante la pérdida de alguien querido, significa que Dios ha enjugado nuestras lágrimas y nos ha abrazado para que seamos capaces de resignarnos ante el dolor.

Duele enfrentar una pérdida, pero nuestra fe y el amor a Dios nos dan la fortaleza para continuar nuestro camino.

Tuvimos la dicha también de celebrar cumpleaños, sin ocultar edad. Sí, porque no importan los años, ni la piel que se va marchitando con el tiempo, si nuestro corazón guarda tantos acontecimientos maravillosos.

Acontecimientos que revivimos en familia; los más bellos momentos con nuestros seres queridos.

Reuniones familiares, con grupos de amistades, donde en algo coincidimos todos: En externar nuestro orgullo y nuestro amor por la familia.

Nos dimos cuenta también de lo afortunados que somos, si, cuando comparamos situaciones, consideradas en un momento determinado como un problema; y al analizarlas vemos que no lo fueron tanto.

Es cierto que todos tenemos problemas, unos más grandes o graves que otros, pero hay que buscarles solución. Ahí está la fe, que nos da fortaleza y nos permite tener esperanza para resolver lo que nos agobia.

Celebraciones para despedir el año que se va, las hay en todo el mundo; todas con alegría dándole la bienvenida a un nuevo año.

En realidad, dar la bienvenida a algo nuevo, significa valorar lo que hemos logrado y recibido durante doce meses más de nuestra existencia.

Dar gracias a Dios por todas las bendiciones recibidas. Retomar los proyectos o iniciar nuevos. Tener presente que la vida es bella y hay que vivirla con entusiasmo y alegría en cada amanecer.

Por eso y más BIENVENIDO, 2018.

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