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Armando Fuentes Aguirre
Armando Fuentes Aguirre
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Es un escritor y periodista nacido el 8 de julio de 1938 en Saltillo, Coahuila, México, siendo hijo de Mariano Fuentes Flores y Carmen Aguirre de Fuentes. Es famoso por su humor, el que ha plasmado en su obra escrita. A los quince años de edad obtiene la licencia de locutor de radio. Abogado por la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, es maestro en Lengua y Literatura, así como maestro en Pedagogía, por la Escuela Normal Superior de Coahuila.

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10 Diciembre 2010 05:10:40
Bribonería
“Aunque tengan muchos años de casados, con frecuencia los esposos no se conocen entre sí”. Eso dijo el conferencista que daba pláticas de motivación. En seguida, dirigiéndose a uno de los asistentes, le preguntó: “Por ejemplo: ¿Sabe usted, señor, de qué color son los ojos de su esposa?”. El hombre vaciló.

“Caramba -reconoció avergonzado-. La verdad, no podría decir si son negros o cafés”. Al llegar a su casa lo primero que hizo el tipo fue ir a la recámara donde su esposa se encontraba. Le miró muy bien los ojos, y exclamó: “¡Negros!”.

De abajo de la cama salieron con premura dos individuos de color, completamente en peletier. Exclama uno con temeroso asombro: “¿Cómo supiste que estábamos aquí, chico?”...

“Bribonería” es palabra poco usada. Designa al ejercicio del bribón. Y el bribón es un bellaco o pícaro que daña a los demás con sus acciones. Algunos piensan que la bribonería es propia de políticos. Sin embargo hay empresarios que por sus actos bien pueden ser calificados de bribones.

Tampoco la bribonería tiene patente mexicana: Algunos malos inversionistas de otros países vienen acá, y actúan inmoralmente para medrar a costa nuestra. En la autopista Monterrey-Saltillo podemos ver un flagrante caso de deshonestidad.

Sucede que el letrero que había antes para anunciar la salida hacia Saltillo, Matehuala y México, fue alterado. Se suprimió de él la palabra “Saltillo”, y el nombre de esa ciudad se puso en otro que señala la dirección hacia Torreón y Monclova. Por esa fraudulenta alteración los automovilistas que no conocen bien tal autopista siguen de largo, y para llegar a Saltillo no sólo han de pagar una cuota adicional, sino además deben dar un enorme rodeo, con la consiguiente pérdida de tiempo, y las molestias y riesgos consecuentes. Se evitarían todo eso si en vez de tomar aquella engañosa ruta tomaran la antigua, la de la carretera libre. Así llegarían pronto, y sin ningún costo extra, a Ramos Arizpe, y a Saltillo después. Pero la empresa española concesionaria de esa autopista engaña a los usuarios para tener mayor ganancia. Sorprende que la delegación correspondiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no haya tomado de inmediato cartas en el asunto, pues está claro el engaño a los usuarios de esa vía, y es patente el perjuicio que se les causa con esa falsa señalización.

Por estos días nuestros heroicos paisanos que trabajan en Estados Unidos vienen a su país con motivo de la Navidad y el Año Nuevo. Ni ellos ni nadie deben ser víctima de ese engaño, cometido por una empresa que al parecer cuida más de los dineros que de su prestigio y el de su país. Por este medio aviso a mis cuatro lectores que viajan por la autopista de cuota Monterrey-Saltillo: Si su propósito es venir a mi ciudad, al llegar a la desviación cuyo letrero dice: “México - Matehuala”, tómenla inmediatamente, en vez de seguir por la que anuncia “Saltillo - Torreón - Monclova. Cuota”. Así llegarán a Saltillo en forma directa, en vez de gastar tiempo y dinero a causa de los engañosos letreros puestos con gran bribonería por esa empresa que al actuar así incurre en inmoralidad... Doña Mesalinia les dijo a sus amigas: “Antes de casarme con mi esposo le hablé de todas las relaciones amorosas que tuve antes de conocerlo. No quería yo que nuestro matrimonio empezara con mentiras ni con ocultaciones”.

Comenta una amiga: “¡Qué honestidad!”. Dice otra: “¡Qué valor!”. Exclama una tercera: “¡Qué memoria!”... Un tipo les contó a sus amigos: “Todas las noches, cuando estamos en la cama, mi mujer me dice: ‘¡Fantástico!’”. “¿De veras?” -preguntan con envidia los amigos. “Sí -confirma el tipo-. Le digo: ‘Nevelia: Esta noche vengo muy cansado. Me voy a dormir’. Y ella me dice: ‘¡Fantástico!’”... Un político invitó a otro a cenar en su casa. Los dos recelaban el uno del otro. Al terminar la cena el anfitrión se disculpó, y se levantó de la mesa. Poco después se escuchó un ruido inconfundible: El dueño de la casa había ido al baño, y estaba desahogando una necesidad menor. Pero había olvidado cerrar la puerta, y aquello se alcanzaba a oír con toda claridad. La esposa, apenada, le dice al visitante: “Perdone usted. Voy a cerrar la puerta”.

“No se preocupe -la tranquiliza el otro-. Por primera vez sé con seguridad lo que su marido trae entre manos”... FIN.
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