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Carlos Moreira
Carlos Moreira
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03 Octubre 2015 04:05:19
Broncomanía
Jaime Rodríguez, gobernador electo de Nuevo León, representa un exitoso estilo de hacer política. Tan es así, que empiezan a aparecer personajes en diversas entidades intentando emularle. La mayoría bajo supuestos falsos.

Desde mi punto de vista, no ganó por ser un candidato independiente, tampoco por usar botas y sombrero; más bien triunfó por ser el “Bronco”, el rebelde, el antisistema, por representar –al menos a los ojos de muchos electores– el cambio real. Su victoria se basa en un discurso diferente, cercano a la gente, sencillo, directo, sin tapujos.

Así mismo, hay que subrayar que Jaime Rodríguez obtuvo la victoria por competir en un espacio donde se observaba un vacío de liderazgos reales aunado a un sentimiento de imposición política.

Si vemos esos ingredientes, entonces vamos a coincidir en que no es el primer político que triunfa o al menos avanza en un similar escenario, con tales atributos y estrategias. Y sin lugar a dudas, tampoco será el último.

Enrique Alfaro, en Guadalajara, también ganó al estilo “Bronco”, pero no lo hizo de forma independiente, sino que para conseguir su objetivo se adueñó de un partido pequeño y compitió contra priistas y panistas en debilidad de recursos, pero con la fortaleza de la imagen de cambio real.

Igual optó por un partido pequeño –pero hace 30 años– don Jorge Masso Masso. Con algo de memoria podemos recordar a un hombre sencillo, carismático, cercano a la población, a quien le habían robado la candidatura y se rebeló al sistema. Don Jorge se significó como un auténtico “Bronco”, apasionado, temerario, valiente, triunfador aun en la derrota.

Y bajo el mismo esquema de opositor real, de hombre que rompe con el sistema y que además lo hace con una imagen cercana a las personas están Manuel J. Clouthier y Vicente Fox en el PAN, es decir en la derecha, con lo que habrá que subrayar que la izquierda no tiene el monopolio de la “Broncomanía”.

En el tricolor y a nivel presidencial puede uno mencionar a Roberto Madrazo Pintado, aunque medianamente y sólo en su primera etapa, en los finales de los 90, cuando se enfrentó a Ernesto Zedillo con aquel mensaje de darle un “Madrazo al dedazo”. Aunque pierde la categoría de “Bronco” cuando se vuelve presidente del PRI y se envuelve en el manto del sistema político mexicano.

En la izquierda nacional Andrés Manuel López Obrador desde hace más de una década representa para muchos el cambio y se significa como el político más cercano a los intereses de la sociedad. Aunque con algunas limitantes y fantasmas que le han impedido alcanzar el triunfo.

Y así le podemos seguir al plano internacional con Hugo Chávez, Rafael Correa o Evo Morales en América del Sur, Pablo Iglesias en España o Donald Trump como el “Bronco” de la derecha norteamericana.

Insisto, no es una cuestión de ir en forma independiente, ello quizá sea un ingrediente que subraye la posición antisistema, al descalificar a los partidos para con ello lograr sumar a la gente que siente hartazgo por la vida política nacional. Pero no es el aspecto más importante.

Menos aún lo puede ser la vestimenta de la persona.

El estilo “Bronco” no apareció ayer, lo hemos visto en Nuevo León y en el resto de las entidades, en México y en el mundo, en la izquierda y en la derecha.

Hoy vemos personajes muy similares a Jaime Rodríguez y también auténticas caricaturas de esas que dan pena ajena.

Coahuila

Ser “Bronco” implica determinada personalidad, un enorme carisma, rompimiento con el sistema, propuesta de cambio real, pasado respetable, todo eso es lo sustantivo; y ello –al menos en estos momentos– no lo veo en el entorno coahuilense.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @cmoreira38_5

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