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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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16 Noviembre 2017 04:00:00
¿Bullying?
Hay problema cuando las palabras se trasplantan sin lógica ni razón de una maceta a otra. Según la definición convencional, bully es aquel individuo habitualmente cruel que trata con despotismo a personas débiles o pequeñas. Es un sujeto que intimida y agrede con frecuencia; en el extremo el bully es un matón y un rufián. Por su parte, bullying es el verbo que da significado a las acciones delbully. (The American Heritage College Dictionary).

Estos vocablos no han sido reconocidos por la lengua castellana, pero las traducciones del inglés respetan el sentido del término. En nuestro idioma, bullying implica acoso físico o psicológico al que someten, de forma continuada, a un alumno sus compañeros.

De acuerdo con cifras de la UNAM y del IPN, alrededor de 18 millones de estudiantes mexicanos, entre los 6 y los 15 años, han sufrido esta especie de violencia dentro de las aulas; es decir, entre un 60 y un 70% de los muchachos inscritos en los niveles primaria y secundaria (Milenio 23/05/14).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dice que México se encuentra en el primer lugar de la escala internacional del bullying. Aquí prevalece un contexto pedagógico feroz a favor de la violencia que ocurre sistemáticamente dentro del sistema educativo. Es un diagnóstico preocupante que por ningún motivo habría de tomarse a la ligera. De ahí que, haber sacado la palabra bullying de su contexto irrite tanto.

Fue errado que el presidente Enrique Peña Nieto desnaturalizara este vocablo para usarlo como argumento defensivo. María Elena Morera, presidenta de Causa en Común, presentó uno de los mejores diagnósticos que se han elaborado en materia de seguridad. Gracias a un ejercicio riguroso de análisis informó que la gran mayoría de nuestras instituciones policiacas no cuenta con instalaciones adecuadas, no tiene sistemas de control eficientes, no se beneficia de un modelo adecuado de profesionalización, ni ofrece protección social.

Ella no hizo una crítica a las personas policías, sino a las dependencias, locales y federales, para las que trabajan. Y sin embargo, el presidente Peña Nieto sobre reaccionó al declarar: “se escuchan más voces que vienen de la sociedad civil que condenan, que critican y que hacen bullying sobre el trabajo que hacen las instituciones del Estado mexicano”.

El problema no es que el Presidente considere excesiva la crítica a las fuerzas policiales, sino que confunda la exigencia ciudadana con el bullying, o peor aún, que desestime la demanda de sus gobernados por lograr un país libre de violencia, calificando los reclamos como intimidaciones agresivas en contra de una Policía que presupone débil o pequeña.

Es además injusto Peña Nieto cuando señala a líderes de la sociedad como rufianes, crueles o déspotas. Ellos no merecen ser tratados así, y tampoco la institución presidencial tiene derecho a ofender de esa manera.

La definición y el sentido de las palabras importan para la conversación.

Es materialmente imposible que la sociedad civil ejerza bullying en contra de la Policía. Sin embargo, cuando la autoridad señala en estos términos al ciudadano, cabe temer que peores cosas estén todavía por venir.

ZOOM: ¿Son errores del último año de Gobierno o es la intolerancia de quien ya se cansó de dialogar con sus gobernados?
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